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strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

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strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Sáb Oct 19, 2013 2:25 pm


strange event.

Gintoki “Grim” V. Sakata || Flash back situado en Alemania,
luego de los sucesos en el Navis, antes de la separación de los alquimistas







Tenía la espalda apoyada en uno de los muros que decoraban aquella lánguida, oscura y callada calle. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho a la espera de que su lacayo llegase con la prometida mercancía, esa zona era conocida por el sub-mundo del trafico cómo la de mejor calidad-precio. Estaba ahí, esperando a que llegasen con su cargamento de piezas para la construcción de androides cuando vio una figura tambaleándose. Estaba riéndose a carcajada limpia y tras él venía otro chico no tan alegre, estaba, creía, regañándole. Afinó algo más la vista y pudo ver el motivo. Aquel que sin lugar a dudas estaba en estado de intoxicación etílica portaba un vestido y tenía en la mano los pantalones. El que parecía coherente procuró sentar al bebido, quién entre risas le atrajo hacia él y terminó besándole. Por su parte, chasqueó la lengua con fuerza, claramente molesto por la escena que estaba teniendo a escasos metros de sí. Separó ligeramente la espalda del muro con toda la intención de dirigirse a ellos y atacarles para que pudieran sentir también en carnes cómo dolía el amor en según que circunstancias. Sí... Poco a poco, muy poco a poco su figura fue tomando posición de ataque, pero antes de ello el de cabello castaño se apartó, golpeando violentamente el torso del ebrio.

-¡Qué te den!-

Esa frase... ¿No era la de aquel día? De hecho, incluso la situación se parecía. Torció el gesto: No, últimamente estaba pensándole más que de costumbre, últimamente... Le tenía en mente casi a cada hora, atormentándose nuevamente por unos recuerdos que le oprimían el pecho.
[ F l a s h B a c k ! ]

Había sido en aquella ocasión un viaje verdaderamente... Duro. Tedioso. I se había encargado de hacer que aquella misión de mero reconocimiento se volviera algo similar a una guerra de favores entre los americanos y su propio Clan, pero las peleas fueron limpias y no hubo heridos de gravedad: Podían sentirse orgullosos. Tenían la información con meramente un batir de espadas. Nada convencional, pero si agotador. Muy agotador. En el carruaje compartía asiento con un chico más bien tímido y retraído que tenía como destino un lugar cercano al que él mismo se dirigía, por ende y acordando los portes a pagar al cochero, terminaron por aceptar ir juntos. El galope de los caballos que tiraban era el único sonido del ambiente. Barrió con la mirada el lugar hasta dar con su acompañante, éste tenía las manos unidas sobre el regazo y tenía los ojos cerrados, encontrándose ligeramente reclinado hacia la pared que les cubría. No habían cruzado ni una sola palabra desde el trato, aunque realmente, aquello no le importaba. Volvió su mirada al frente y acomodó con mayor rectitud la espalda contra aquello que le servía de respaldo y emitió un suspiro profundo. No compartía al cien por cien las idoleogias de su padre y sentía que quizás por ello era más duro con él que con el resto. Encogió los hombros y pasó a destensarlos. Si iba a casa seguramente terminarían discutiendo.

Su vista se dirigió directa a la pequeña ventanilla y observó que estaban atravesando un pueblo, lo conocía bien: Era el suyo. Dio golpe l techo, seco y claro: Era la señal que habían pactado para cuando uno de ambos quisiera bajarse. El que estaba dormitando dio un respingo y le contempló con miedo, pero poco tardó, seguramente en situarse y le sonrió en despedida. Él, por su parte, tan siquiera le hizo un ademán de cordialidad y descendió del carruaje de un sal, cayendo de pie frente a la tierra. Tenía puesto un yukata azul oscuro con adornos blancos de tamaño considerable. Sus manos estaban escondidas en la amplitud de las mangas, por lo que estas colgaban a los laterales de su cuerpo. Ajustado en el obi se encontraba la funda de su siempre compañera espada. El calzado era el típico: Calcetines con una separación en el dedo del pie que se ajustaba perfectamente al calzado nípon que en esos momentos portaba. Vestía distinto al resto y era consciente, pero siendo él, poco le importaban que hablasen, comentasen o mirasen. Una sola mirada bastaría para acallar cuchicheos y un movimiento de espada suficiente para callar lenguas, para rajarlas.

Deambuló por la zona, parecía un día festivo y es que la gente estaba aglomerada en las calles, abrigados... Frío. Ahora se daba cuenta del frío que hacía. Tenía las piernas heladas al igual que mejillas y nariz. Calentarse con un trago no le iría mal, o eso pensó el que pronto se vería envuelto en una insólita situación.

Entró a uno de los tantos locales dónde podrían servirle, saludando con un mero de cabeza al camarero éste se aproximó, sonriéndole. La orden fue clara: Sake. El chico pareció confundido pero la mirada de IV logró que el muchacho en cuestión saliera del lugar con prisa en busca de aquel lícor que pocas -o ningunas- de las personas que ahí merodeaba sería capaz de tragarse de buenas a primeras sin antes comer o beber algo para asentar el estómago antes de que el puro fuego fuera inyectado en vena. Mientras era pues atendido se limitó a barrer con la mirada la estancia, un par de mesas con gente...Una de ellas parecía ser especialmente la comidilla del lugar, unos hombres compartían risas, en otra mesa, otros parecían estar tan borrachos que el sueño aclamaba y podía verse en sus caras.


Última edición por "Magheq" IV. Kahlfuss el Dom Oct 20, 2013 1:40 pm, editado 1 vez





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Re: strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Sáb Oct 19, 2013 3:37 pm

Sentía desesperación y su pierna golpeaba fuertemente el suelo afuera de aquel local, sonrojado lo estaba pero más avergonzado según él de nuevo había perdido su dignidad como un hombre y si algunos de esos idiotas lo viera de esa forma seguramente reirían y estarían toda la maldita semana jodiendo con lo mismo pero no podría hacer nada, trabajo era trabajo. Y no tenía ganas de ir a verle la cara a VI y a sus estupideces, le bastaba con la vida que llevaba ahora. Si, como un Numan común y corriente. Vivir entrando y saliendo del palacio de la capital no era para nada fácil; algunos guardias no sabían de su posición y tampoco quería que se regase por esa razón no iba siempre que le daba la gana al gobernante si no cuando era posible pasar sin ser percibido, bajo la mirada y noto que su pierna seguía golpeando el piso; fastidiado… sentía que su cabeza iba a dar vuelta.

. ¡Oe! ¡Maldito viejo! ¡Dame mi paga que ya me estoy cansando de estar aquí parado! —no soporto más la presión y grito con todo lo que tenia, golpeando la puerta del local, esta se abrieron de par en par y el dueño miro con el ceño fruncido al chico, este dio dos pasos hacia atrás —. Hola de nuevo… Ai-sama… vengo por el… —no termino de hablar cuando el hombre lo levanto de la cabeza mirándolo con una dulce y aterradora sonrisa —Te he dicho que cuando estés vestida de Paako-chan, me llames Mamma —asintió rápidamente y este lo bajo; el chico chasqueo la lengua mientras se levantaba del suelo sacudiendo su trasero de mala gana entrando detrás de él, observándose a un espejo que se encontraba en la sala y lanzando un suspiro —. Odio esta clase de cosas… —y lentamente, pierde su dignidad de nuevo como hombre —. Si las odias, ¿Por qué las haces? —pregunto encendiendo un cigarrillo se sentó en la barra colocando su mano en su mejilla —. ¿Pasa algo, Paako? —este soltó un suspiro y estiro su mano tomando una botella y sirviéndose sake —. Son tonterías del pasado —menciono, lanzando un suspiro colocando la punta del vaso en sus labios.

Si, solamente eran tonterías… cuando por primera vez se vio avergonzado de que alguien que lo conociera no… cuando sintió realmente vergüenza por vestirse así.

[ F L A S H B A C K ]


¿Acaso conocía la vergüenza?, no, no lo hacía. Gintoki Sakata no sabía lo que era avergonzarse por llegar hasta lo más bajo del mundo para conseguir dinero. ¿Cuántos años habían pasado que no veía a los alquimistas?, a aquellos que viajaron con él y el Líder a las aguas del océano Indico en el Navis para poder obtener el elixir de la juventud, ¿Cuántos años habían pasado de nuevo antes de volver a encontrarse con el diablo? Tal vez habían sido siete u ocho; incluso más pero todo seguía tan igual que siempre; él tan idiota como siempre.

¡Gracias por la ayuda de nuevo! ¡Paako! —el grito dentro del local fue realmente fuerte, el chico quien iba saliendo se dio la vuelta levantando suavemente su mano en son de despido —. Nos vemos otra noche, Agomi —dijo con su mano moviéndola de un lado a otro con una pequeña mueca de aburrimiento hurgando su nariz —¡Que es Azumi, idiota! —se despidió moviendo su mano de un lado a otro sacando el sobre que estaba en su bolsillo comenzando a contar el dinero. Gin quien caminaba por las calles de la ciudad con un kimono de color rosa con algunos detalles de flores rojas, un obi gruesos de color rojo portaba las típicas medias con la partidura del centro abierta y sus geta en sus piernas. Le diferenciaba de cualquier persona sus labios pintados de rosa formando unos labios femeninos y una sobra rosada en sus ojos y dos coletas –las cuales son postizas- colgadas en su plateado cabello. Volvió a guardar el dinero en su kimono cruzando sus manos por la parte de adelante caminando con flojera por las calles.

Directo a casa como siempre, pensaba con decisión, después de todo no quería encontrarse con nadie conocido pero no era que le importarse la gente después de todo le gustaba hablar de otros y mientras ellos morían lentamente él seguiría vivo y así los rumores morían. Ya estaba acostumbrado, vestir como mujer y ganarse la vida en un bar de anfitriones; trabajar de día como docente en una escuela o buscar cualquier trabajo que le provee dinero, abogado, editor, interprete, todo menos pintor y cantante; era una mierda para los dos últimos. Inhalo de nuevo un poco de aire y se detuvo, tal vez un trago nunca estaría nada mal; bueno, no era como si quisiera siempre estar bebiendo pero no podía ir como estaba vestido; en todos los bares de esa zona le conocían, en otras palabras peligro

Escuche que por aquí había alguna clase de eventos, pensaba caminando por la calle central, pocas veces trascurría por esa zona y como era normal nadie conocido estaría por ahí, no esa noche. Sus piernas se movían entre todas las personas, muchas eran extranjeras era natural para las fiestas con muchos puestos de comida y juegos a los alrededores y muchas parejas disfrutando de estas. Distinguió muchas tiendas y encontró una pequeña, tal vez demasiado rustica pero a la vez se veía confortable. Camino haciendo sonido con sus zapatos abriendo la puerta y caminando hasta la barra ignorando la mirada de las personas ¿se abran dado cuenta?, ya no le importaba; solo quería beber un poco —. Oe, viejo. Tráeme un vaso de sake —ordeno colocando las manos en la barra y lanzando un suspiro, no quiso utilizar su “voz” de Paako, ya que no le animaba tener a viejos borrachos encima de él ahora mismo; no en ese lugar si no los cortaría por la mitad.





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Re: strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Sáb Oct 19, 2013 4:13 pm

Desconocía la hora que era, no tenía consciencia de la misma pues al salir del lugar al cual había sido enviado por I, tan siquiera fue capaz de molestarse en saber a que hora llegaría debido a su claro y latente enfado, prefería no pensar en ello si no quería verse aún más molesto para con su padre y terminar en una de esas tantas guerras de palabras que acostumbraba: Aunque padre no solía discutir o alzarle la voz, pero tampoco le daba la razón, simplemente compartían palabras... El uno calmo, el otro entre gritos y amenazas que nunca cumplía. Sus labios se tensaron ligeramente al recordar una de las últimas peleas, en las que I no únicamente no le dijo nada, si no que tras un leve roce que le dedicó a la cabeza le susurró una palabra que no llegó a entender del todo. Una palabra en la que había estado pensando durante el trascurso de aquella misión. Una palabra que, pensándolo bien, no iba tan siquiera con él “Calma”. ¿Calmarse? Eran ellos los que se tomaban las cosas con demasiado desasosiego, eran demasiado lentos, demasiado ingenuos. Juró en secreto la protección de un miembro de los líderes y I era consciente de ello. No había calma que valiera cuando se trataba de la seguridad de ése imbécil.

Si... La pelea se ocasionó por un fallo de seguridad y los mismos no podían existir si quería que él estuviera a salvo. Padre solo le dedicó esa palabra en lo que él exponía su enfado con gritos, desesperado. Sabía que su secreto protegido era fuerte y especialmente hábil en la pelea pero si no eran capaces ni de entre ellos mismo cuidar su integridad... nadie podría hacerlo. Y aunque ése día consiguió salirse de sus casillas, poco después compartió un par de monosílabos con su padre y todo terminó como una mera experiencia más: No habían enfados ni reproches, aunque él por su parte seguía molesto por la falta de seguridad, por la irregularidad de aquella falta en medio de un ejercicio en la que estaba practicando con la espada.

Pronto el camarero llegó con su pequeño vaso cristalino y transparente, con ello, también venía una botella blanca de formas redondas: Tan japonesa... Observó el vaso traslucido ahora sobre la barra, entretenido en contemplar como éste se llenaba con el fuerte lícor cuando el chico reclinó la botella para llenar lo perteneciente. –Deja aquí la botella.- fue otra orden que el tembloroso camarero acató sin discutir. Tenía ahora un par de dedos entorno al vaso, pesaba tan poco, era tan liviano... Lo alzó y se lo llevó a la boca, tragándoselo de golpe. Apretó los párpados con fuerza y dejó que el calor le inundase por dentro y le recorriera. Enseguida pudo sentir los efectos, el frío ya no era tan persistente, el frío ya no le dolía los dedos, unos anteriormente congelados por las bajas temperaturas.

De golpe, algo en el ambiente del bar cambió, pero lo atiñó a que tal vez había sido demasiado brusco en su ingesta. Las miradas, todas las miradas estaban atentas a lo que entró por la puerta pero él tan siquiera giró el rostro. Tomó la botella y volvió a llenarse el vaso, éste rebosó incluso del límite pero no le importó en absoluto, a fin de cuentas, se encargaría de pagar toda la botella, así pues... ¿Qué más daba?. La dejó sobre la mesa y nuevamente fueron sus dedos y mano derecha las que rodearon el pequeño vaso que le daría su siguiente trago, pero... Abrió los ojos en su totalidad y buscó el rumbo de aquella voz masculina, esa voz que desde crío le atrajo. No tuvo que buscar demasiado, aquel estaba justo a su lado... Por qué era él, ¿No?. Tuvo que afinar la mirada para procurar saber si se trataba de quién creía o no, aunque la duda pudo más. –¿V?- su voz sonó sorprendida, incluso él mismo se sorprendió al escuchar ése timbre de voz en su persona.

Tenía... ¿El pelo largo? ¿¡Estaba maquillado!? El camarero llegó con el vaso y la botella que el contrario había pedido pero ése que estaba a su lado se puso en pie bruscamente y la silla titubeó hasta que sin poder remediarlo cayó bruscamente contra el suelo, ganándose la mirada de todo el que no había estado ya atento a la escena. Tenía los ojos abiertos, las mejillas ligeramente sonrojadas por el efecto del trago y un gesto que implicaba clara molestia, enfado... Un enfado que superaba con creces aquel con el que batalló con I. -¿Qué mierda haces así?- fue brusco en su movimiento, dio un paso hacia el lateral y agarró por una de las muñecas al albino, obligándole a mirarle. ¡¿Qué haces?!- repitió.





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Re: strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Sáb Oct 19, 2013 4:52 pm

Okey, nunca tenía buenas ideas para conseguir dinero y en el paso de los años todos se metían con el gobierno, el ejercito marcando su huella en la historia del mundo ¿y qué hacia él?, bueno tampoco desperdiciaba su vida; había aprendido del mundo mucho más que cualquier alquimista que se limitaba a cargos altos dentro del mundo, bandidos, mundanos, seres de los bajos mundos. Mafiosos, asesinos, sicarios conocía como se movía el bajo mundo; como movían las fichas para obtener lo que más querían; sabía cómo hacer para que las personas hicieran lo que él más quería pero sobre todo, sabia mover aquellos dedos para las apuestas y si perder todo el dinero lo que recurría que hiciera cualquier trabajo, y eso llevaba vestirse de mujer. Coletas plateadas y labios pintados, ¿Lindo? ¿Dulce? Para nada; para él solamente era trabajo. No era como si le importarse ser tocado por hombres ya estaba acostumbrado al tacto con estos que no le repugnaba pero no aceptaba cualquier cosa desde aquellos años, ahogo un suspiro de sus labios con el dedo en su nariz hurgándola; por si raspaba su piel para quitar algún residuo mucoso de estos. Lo observo cuando lo quito de su nariz y lo lanzo lejos a la calle, aunque no se fijo si le cayó a alguien y si fuese así ¿Qué importaba?

El sonido de la música fuera de aquel bar penetraba todo completamente al ser abierta la puerta y no era nada de extraño que todos miraran hacia afuera para buscar el sonido de la música pero no tanto para clavar sus miradas en un extranjero vestido de mujer, ¿sabrían que era hombre? Si fuese así apartarían rápidamente la mirada. Era tan natural el racismo en esa época pero también muchos poseen fuerza y le rompían la cara a los que intentaban llamarlos monstruos; después de todo trabajaba de vez en cuando en una tienda de esas. Aunque claro, él no poseía barba a medio afeitar y cabello blanco, se erizo su piel y deslizo estas desde arriba hasta abajo. Movió de mala gana su mano hasta apoyarlo completamente en su mejilla con su mirada hacia adelante, su pierna golpeando suavemente el piso formando un pequeño y molesto ruido de impaciencia, y sus manos se deslizaron suavemente por esta buscando la manera de romperle la cara a cualquiera que intentara pasarse de listo.

. ¿Qué? —pero se detuvo antes de girar el rostro, espera… ¿le habían llamado V? No, no, no, no, no… mátenlo en esos momentos, comenzó a sudar, lo peor que le podría pasar es que lo llamaran de esa forma, no le importaba que sus conocidos le llamaran, “Gintoki” “Gin” era tan natural llamarlo de esa manera, pero no, ese nombre no; por todos los diablos que existen en el mundo, espera… solo existe UT, por todos los demonios que existen en el mundo, ese es tabú; ese nombre es tabú en esos momentos. ¡V! ¡¿Alguien lo había llamado V?! Espera, tenía que buscar la forma de salir de eso, podría mentir diciendo que lo estaba confundiendo con alguien, ¡Eso! ¡En alguna parte del mundo existen los doppelganger! Aunque ciertamente a él no le gustaría encontrarse con él suyo. Amplio una pequeña sonrisa y tosió varias veces tratando de cambiar su voz, cerrando sus ojos —. ¿Pero con quien me está usted confundiendo? —mala idea, de todas las personas… —. ¡IV!Mierda

¡Pero qué mierda estaba pasando! Si al principio entendía perfectamente que tanto Dios como el Diablo de UT lo odiaban no tenían porque colocarle a esa persona delante de sus ojos, sus mejillas completamente sonrojadas y tratando de buscar la manera de salirse de aquello pero nada, su mente estaba tan bloqueada que no podría salirse de ese asunto como cualquier otro, era IV… ¡ÉL! Tal vez si fuese I… no… el tampoco, ya estuviese desmayado si fuese I quien lo encontrara de esa forma. Su orgullo de hombre de nuevo volvía a caerse en pedazos, sí; en pedazos. Sentía que se rompía y que su cuerpo era un grupo de cubos de colores que se podría armar para que apareciera un nuevo Gintoki, pero no nada se estaba rompiendo en esos momentos. Gruño un poco por el movimiento brusco que agarraba fuertemente su muñeca, realmente quería comenzar una batalla en ese lugar, bueno; no tenia para nada aquello pero estaba cabreándose —. ¡Quieres dejar de gritar idiota! ¡Yo no tengo por qué darte explicaciones! —grito señalándolo con mala gana mientras trataba de soltarse de la muñeca, volvían a comenzar como cuando eran niños, gritándose pero esta vez era bastante diferente, con su ceño fruncido tenía su mirada agachada; sin que nadie lo viese, los cuchillejos comenzaron y su corazón ya no soportaba más presión —. ¿Quieres calmarte?, maldición… lo que me faltaba —susurro moviendo su brazo pero no pudo soltarse del ajeno, levanto la mirada con la comisura de sus ojos pequeñas lagrimas tomando la botella que le habían traído y lanzándole el sake en la cara con frustración —. ¡¿Quieres soltarme ya idiota?! —cuando vio su muñeca suelta se dio la vuelta y como entro salió dando un portazo. Tan idiota, tan infantil… ¿Qué estaba haciendo?

Salió corriendo de ahí, ¿Por qué se portaba de esa manera? Se dejo guiar por las emociones, su corazón estaba latiendo rápidamente; solamente estaba escuchando aquello que subía y bajaba, sentía como si quisiera salir y liberarse completamente de su cuerpo. Agarro fuertemente su pecho y se pego en la pared de un callejón mientras trataba de regular la respiración —. ¿Soy idiota acaso? —se pregunto arrodillándose y ocultando su rostro entre sus rodillas. ¿Para qué me pregunto, si, si lo soy?





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Re: strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Sáb Oct 19, 2013 5:26 pm

Notó claramente como el otro intentaba cambiar el tono de voz: Ya sería tarde para fingir no ser quién era... aunque cuando las miradas se cruzaron, le escuchó mencionarle como muy pocos lo hacían. Aquello era la gota que colmaba el vaso. No pudo evitar elevar la voz por la clara sorpresa a pesar de que solía ser más bien callado. Era él. Estúpido. Sí, ese maldito estúpido estaba... ¿Qué mierda se suponía que alguien haría con esas pintas? La respuesta no le tardó en llegar, lo que le provocó una corriente de ira infundada. Hacía años se le confesó pero nunca acordaron ningún tipo de relación, tampoco existía un pacto de castidad. Aunque él si la mantenía, el otro, según veía se divertía a la primera de cambio. No le quería en exclusividad pero saber que sus cuerpos aún no se habían ni rozado... su comisura se frunció hasta tal punto que se tornó una fina línea rosada en una expresión enfadada. No le soltó a pesar de sus intentos, la mantuvo agarrado con esa fuerza que presumía tener, asiándole con firmeza. –Claro que me debes dar explicaciones!- no, realmente no debía dárselas, no eran nada. No es mío. Pero ése pensamiento meramente consiguió que el enfado se acrecentase. Empero cuando iba a arremeterle con algún insulto, la mirada foránea se alzó y le miró... ¿Llorando? Aquello consiguió que bajase la guardia y que por motivo de ello, terminase empapado en sake, eso fue suficiente y sus dedos cedieron al agarre, llevándose la mano derecha a la cara para procurar quitarse de encima los rastrojos del lícor que tan fuerte olía y que ahora permanecía impregnado en su ropa.

De repente, lo que minutos antes era fiesta y charlas alegres y amenas se convirtió en un silencio que llegó a incómodarle. Las miradas siguieron los pasos del albino hasta que éste dio el portazo y más tarde, todas y cada una de las mismas se fijaron en él. El líder agarró un par de billetes de la bolsita que portaba interna en el yukata y sin esperar cambio salió también por la puerta, levantando tras su partida posibles rumores o historias que ahora deambularían sin ningún tipo de restricción por aquel pequeño barrio. Tenía aun sake por todos lados y el fuerte aroma estaba consiguiendo marearlo incluso, pero no cedería ante la determinación. No se inclinaría por el titubeo. Quería respuestas y las quería en ése momento. Giró hacia su izquierda, conocía lo suficientemente bien al contrario como para saber que se abría escondido, solo restaba mirar los callejones más cercanos. El yukata se le pegaba al pecho debido al licor, lo que le incomodaba, sin embargo, el candor del trago logró que no tuviera nada de frío: Nada de nada. Pero ahora no era el tiempo, la temperatura ni cuanta gente se había enterado de la pelea que habían tenido en el bar, su cometido era...

Detuvo los pasos de manera abrupta, escuchó la voz contraria convertida en un susurro y de manera inmediata buscó el callejón: Lo vio. Corrió hacia éste pero al contrario que V, él no respiraba agitado. Le observó arrodillado en el suelo, con la cabeza enterrada entre sus piernas. Las extensiones caían por los laterales de esa cabeza... En esa posición podría pasar por una mujer si no fuera por la amplitud de sus hombros. –Gintoki.- advirtió su presencia, sonó enfadado, colérico. Dio un par de pasos hacia éste y poco podía importarle realmente en ése momento que el ajeno estuviera llorando, maldiciendo o rezando. Le agarró por el flequillo, sus dedos se encerraron en esa porción de pelo y le obligó a hacer que su cabeza se hiciera hacia atrás, observándole directo a los ojos. Solía ser brusco en sus gestos de la vida diaria, ahora que se encontraba molesto por descontado actuaba con mayor rabia y sin medir sus acciones. –[color=red]¿Qué haces aquí?{/color]- repitió la pregunta del bar y aunque sabía que el otro estaba ejerciendo un tipo de prostitución, quería que fuera el mismo Gintoki quién se lo dijera para, entonces sí, descargar la rabia acumulada contra él.

Le levantó... No: Le obligó a levantarse. Tiró de su pelo y lo arrastró por el muro hasta que las rodillas ajenas cedieron y se enervó. Una de sus abiertas palmas impactó rudamente contra la pared, cerca del rostro de su acompañante, los otros dedos aún seguían sujetándole por las hebras claras de cabello. No pudo decir mucho más, pues un ruido le obligó a mirar hacia un lado. Era un hombre de edad avanzada que estaba observándoles a escasos metros con una sonrisa. –¿Eres su vendedor?- aquel se rascó la barriga con nerviosismo y sacó buena suma de dinero de uno de sus bolsillos. –Yo pagaría mucho por ella... No la castigues si esta noche no ha conseguido dinero suficiente, yo lo compensaré.- parecía incluso caerséle la baba mientras hablaba y los ojos de ése estaban repasando las piernas de V. ¿Qué no podía superar el límite del enfado? En esos momentos si podía. Sus dedos aflojaron el agarre impuesto en el pelo de V y se movió para que el cuerpo de éste quedase fuera del alcanze de la mirada del hombre, interponiéndose a modo de escudo.

-¿Disculpa?- avanzó despacio hacia aquel desconocido, éste siqueira retrocedió. Parecía realmente dispuesto a todo por un revolcón con el albino. Magheq sonrió, le sonrió y el hombre le devolvió la sonrisa antes de...

La sangre se encharcó a los pies de ambos y aquel de pervertidas ideas siquiera podía mencionar palabra mientras se sujetaba el estómago con ambas manos, intentando en vano recolocarse los órganos que parecían pelear por salir de aquella barriga ahora seccionada por una katana. El espadachín movió bruscamente el arma y con ella apuntó hacia el suelo. -Es mío.- siseó, asegurándose que el moribundo escucharía aquello antes de finiquitar su triste vida.





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Re: strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Sáb Oct 19, 2013 6:09 pm

Era imposible, tenía la peor suerte del mundo. Ya de por sí que siempre perdía en los juegos de apuesta y tenía que aguantar a los mocosos en la mañana y luego de eso algunos días para poder comer tener que trabajar en el bar de anfitriones y aguantar a los viejos borrachos y verdes tenía que aparecer él delante de sus ojos. Nada podría ser peor y lo sabía perfectamente. Ya estaba acostumbrado a muchas cosas pero porque tenía que volver a su vida, apretó fuertemente sus puños; no estaba llorando, no estaba maldiciendo estaba tratando de arreglar su corazón que estaba latiendo rápidamente; se sentía tan idiota, ¿es que acaso vestirse de esa forma también había quitando su masculinidad? No, no, no es imposible. Apretó fuertemente sus manos contra su yukata, estaba temblando; y aferrándose completamente aspiro aire y levanto suavemente su vista al escuchar su nombre, no contesto permaneció en silencio escuchando sus pasos; acercándose, apretó más su cabeza contra sus rodillas —. ¿Qué? —pregunto, no estaba de humor en esos momentos, pero al parecer el ajeno tampoco; era extraño, hace años que no se veían y cuando lo hacían corrían a pelearse, apretó fuertemente sus manos; desde la confesión no había tocado a absolutamente nadie, se estaba volviendo loco y cuando lo encuentra hace que su corazón lata tan rápidamente y aparece con todo esto, es un idiota. Cerro sus ojos apretando sus parpados Idiota…

Gimió de dolor, por el brusco movimiento; pero no mostraba emociones en su rostro a parte de su ceño fruncido, lo observo directamente a sus ojos, podría estar como un idiota en esos momentos y podría ser él quien estuviese delante de él pero… diablos, ni siquiera tenía la cabeza en orden en esos momentos —. ¿Qué haces tú aquí? —cerrando la conversación sin querer contestarle al ajeno, no tenia porque hacerlo; nunca contestaba las preguntas que le hacían y por esa razón mucha gente se enojaba con él, era ya natural por lo cual cerro un pocos sus ojos más de lo que yacían cerrados observándolo, sintió sus piernas temblar un poco a subió su mano tratando de quitar la ajena pero no podía; mala idea. Cuando se enojaba no había nada que le quitara aquello de su vista… pero… ¡¿Por qué se enojaba con él?! Ni que fuesen… guardo silencio luego de eso y bajo la mirada, era cierto; no eran pareja pero entonces… ¿Por qué la abstinencia durante tantos años? ¿Por qué razón emocionarse y releer las cartas que I le mandaba contándole como estaban todos? Estaba actuando como un idiota, no… desde aquella confesión y los días que permanecieron juntos no podría olvidar su rostro era una maldición, si… ahora vivía algo peor que eso.

Gimió de nuevo de dolor; y sus manos temblaron un poco alrededor de las suyas con sus ojos cerrados apretando fuertemente su muñeca buscando la forma de soltarse, escapo de sus labios un quejido más fuerte mientras sus ojos se dedicaban a buscar los ajenos. Los cerro pero no grito por el golpe contra la pared, su mirada estaba clavada en sus ojos y a pesar de que sus piernas temblaron un poco lograron afianzarse aunque un poco curvadas dejando al ajeno la altura perfecta; sonaba estúpido ya que su altura era mayor, sus manos seguían vacilando y estaban en el pecho ajeno, apretando la yukata, sus labios curvaban una línea de molestia; si pero sus ojos mostraban simplemente nada, era como si estuviese dudando lo que estaba pasando Esta aquí, y enojado, se repitió mentalmente, tan idiota, tan tonto, tan brusco… ¿Por qué hacía que su corazón se acelerara rápidamente? Escucho la voz ajena y cubrió su rostro con su cabello que seguía cayendo en su frente, sus manos estaban temblando escuchando la voz ajena Cállate, pensaba apretando fuertemente sus labios No digas esas cosas… anciano estúpido, volvía a mencionar en su mente, sus labios temblando; no le gustaban esos recuerdos; estaban invadiendo su cabeza, vender… arrinconar; eso era… ¡Haz silencio viejo estúpido! sus ojos se abrieron al no sentir a Magheq en sus manos y giro el rostro observando el cuerpo que caía lentamente al suelo, dirigió una mano a su frente tratando de regular la respiración y se dio la vuelta para marcharse y lo escucho, sus piernas temblaron un poco y cerro sus manos, apretando sus puños golpeando la pared haciendo un ruido bastante seco en aquel lugar —. Deja de decir estupideces, no soy tuyo y no soy de nadie —¿Estaba enfadado?, no, no lo estaba. Solo estaba, sensible… le estaba doliendo el estomago y la cabeza en esos momentos; dejo que un suspiro saliera de sus labios y apretó fuertemente sus manos. Mordió su labio y lo giro a ver, si no tenia cuidado con sus palabras seguramente lo cortaría por la mitad, pero no iba a dar explicaciones; por todos los santos era Gintoki Sakata. ¡Gin! Pero, no pudo evitar que sus ojos observaran a los del ajeno, estaba enojado, si, lo iba a rebanar en algún momento.

. Magheq, vamos a mi apartamento… si seguimos aquí solamente van a aumentar los cadáveres —dijo de mala gana señalando el final del callejón, sin importar al ajeno comenzó a caminar abrazándose a sí mismo con la mirada al suelo y respirando un poco agitado; con su corazón latiendo, si… rápidamente. Estaba feliz por esas palabras, y lo sabía.





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Re: strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Sáb Oct 19, 2013 6:49 pm

Conocía bien el pasado del albino por eso, cuando el anciano mencionó la venta reaccionó de aquella manera quizás demasiado tajante al seccionar la vida del otro con un rápido movimiento de espada. No permitiría cargar más dolor en la espalda del más alto aunque aquello conllevase ser la voz protectora: De hecho ya lo era, y I le guardaba el secreto y apoyaba en ello. Él debía defenderle, cuidarle. Conocía su vida casi a la perfección, habían pasado toda una vida juntos... Casi toda una vida. Toda pregunta anterior pareció quedar olvidada, como si ése dialogo no quedase validado ante el irrumpir de ése hombre. Estaba aun encarado a ése cuerpo sin vida, observando como el pecho de éste poco a poco dejaba de moverse, la respiración llegó a su fin y fue entonces cuando le llegó la nota recriminatoria de su hermano. Ya sé que no eres nada mío. Estúpido día en el que decidió declararse. En esos momentos de cólera deseaba no haberse enfrentado jamás a ése absurdo miedo, a esas ganas de decirle todo cuanto sentía. Mierda. Ahora debía mostrarle que realmente... SI era suyo. De su propiedad. De su terreno. –Eres mío.- no tenía por qué adornar la frase con explicaciones insulsas, aquellas dos palabras tenían la fuerza suficiente como para que dijeran todo lo que debían. Eran impactantes y aún mas si se tenía en cuenta que de todos los líderes, él era uno de los menos experimentados en los terrenos del amor, el sexo. Posiblemente y al no sentir la oleada de ira que le envolvía de pies a cabeza hubiera dicho algo más... Pero no podía. Sentía que un movimiento en falso por parte de cualquiera lograría que de nuevo empuñase arma y dirigiera su enfado contra el cuerpo al cual procuraba proteger. Evitando pues tener la katana en mano la resguardó lentamente en la funda que portaba a un lateral del obi e intentó regular la respiración, algo que obviamente no se dio debido al nerviosismo. Giró ligeramente su posición quedando ladeado en cuanto a la postura foránea y pronto su mirada encontró la del más alto. Compartieron unos segundos de contacto visual antes de que el ajeno, para su sorpresa, le ofreciera un lugar dónde ir para estar más tranquilos: A solas.

Se quedó observando el cuerpo que se alejaba, quería recordarle todo lo que vivieron antes de su partida, los años habían trascurrido para ambos pero en su fuero interno aún quería a ése idiota, a ése gran imbécil que desde niño vivió en él de una manera completamente distinta a cómo el resto lo hizo. Nadie caló tan hondo en su persona, pero si bien antes no lo entendía, ahora le aterraba la idea de tener a alguien tan sumamente importante, a alguien a quién adoraba y veneraba casi en secreto para no mostrar su faceta más débil y humana. Pero ahí estaba el contrario, alejándose de él, volviendo a alargar la distancia entre los dos. Chasqueó la lengua con molestia pero su paso le llevó a seguirle haciendo un sobre-esfuerzo por no arremeterle verbalmente una vez más, por mantener la calma dentro del claro enfado que ambos traían consigo, aunque eso era algo que no llegaba a entender. ¿Por qué debería estar enfadado V? observó la espalda de éste y su mirada fue descendiendo hasta llegar al movimiento de sus piernas al caminar: Demonios. Algo se despertó en él, algo que nunca había sentido hasta ahora... Algo que podía adivinar que era eso a lo que todos llamaban deseo.

No era el fetiche de tenerle vestido como mujer, en absoluto. Era... Síguelo, apresúrate. Amárralo. El fuego en su interior creció, aumentando con ello el deseo que ya sentía por su contraparte. Y follatelo. Diablos. Mierda. Joder. Nunca en sus años y años de vida había pensado en algo cómo aquello pero el enfado y los estragos del sake eran suficientes como para doblegar su personalidad siempre dura por una más... Menos él. Sus piernas eran mas cortas pero siendo menos pesado que el albino pronto llegó a su nível, aunque quedó a duras penas medio metro por detrás. No sabía cuanto quedaba para que pudieran estar a solas, para que pudieran compartir las palabras con las que deseaba desfogarse a gritos y aquello, ciertamente, estaba logrando impacientarle. Era un ser metódico y que gustaba del control: Que fuera Gin el gobernante del paso no le dejaba en demasía tranquilo.

El silencio era sepulcral. Meramente podía escucharse el eco de los zapatos nipones de madera que ambos traían puestos y aquello era motivo suficiente para que la gente se apartase de ambos con cierto temor a fin de cuentas eran... Extraños. Diferentes. El primer encuentro en años y tenía que ser así. El primer encuentro en años y no podía sentir más que odio por la situación. El primer encuentro.. Y no se sentía con fuerzas de abrazarle sin romperle los huesos antes. Aplacó bajo sus dientes el labio inferior. Estaba comenzando a volver a desear jugar con la espada. Y por todo, que era complicado concienciarse de que no podía, de que ése otro era... Era suyo.





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Re: strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Sáb Oct 19, 2013 7:34 pm

Lo entendía perfectamente. Era suyo, pero jamás lo iba a revelar a voz suelta. No iba a ir gritándolo a medio mundo pero claro si se daba la oportunidad él era mío, completamente mío, de eso estaba claro, cada uno pertenecía a otro y así sucesivamente; los dos compartían sentimientos por el otro que marcaba un gran territorio. Estaba sintiéndose mal, ya de por si el alcohol que se consumía dentro de la caverna donde trabajaba era poco para poder controlar a los clientes pero eso no quería decir que era nulo; y el olor en ese callejón estaba revolviéndole el estomago. El olor a sangre subía a sus fosas nasales, apretó su estomago fuerte; no quería que el ajeno le observara de esa forma, no él. Suspiro y levanto su vista hacia el cielo, no era pavor a la sangre y tampoco al ver los cuerpos desgarrados delante de él, eran aquellos recuerdos que lo invadían todas las noches; haciéndolo despertar alterado, I borraba aquellos recuerdos con unas simples palabras y tocando cálidamente su frente pero ahora vivía solo, tenía que arreglársela solo; el pasado estaba aferrado a él y no pretendía huir de él pero tampoco superarlo; vivir con él a su costado era la cosa más estúpida que podría hacer, pero él era Gintoki; y su forma de pensar no era como las demás.  

El sonido de los zapatos seguía resonando el suelo, caminaban como si fueran alguna pareja peleada, la mirada de la gente se dirigía a ambos, el mantenía su vista hacia el suelo sonrojado ¿pero que le estaba pasando?, habían muchos sucesos en el pasado que de alguna manera los llevaba a las estúpidas peleas y él siempre pero ahora, mordió su labio y lo miro de reojo, quería tomarle la mano y caminar como algunas personas lo hacían pero… ¿y si rompía su ritmo? ¡¿Pero que estaba pensando?! Claro que lo haría, después de todo él era Gintoki. Okey, no era mala idea no era una doncella para tomar la mano ajena y caminar con él por todo el pueblo al contrario, no… ¿debía hacerlo? Movió su rostro de un lado a otro y levanto la mirada, girando el rostro hacia un lado; molesto pero con aquel sonrojo en sus mejillas que incluso un tomate estaría celoso de lo rojo que estaba, hasta sus orejas —. Es…estas asustando a las personas —dijo suavemente, se detuvo. No sabía si aquello estaba bien, sabía que él estaba atrás suyo; observando su espalda que una mujer fuese más alta que el hombre se podría considerar algo lindo, pero ahora eran dos hombres y uno de ellos vestido de mujer. Sus labios temblaron un poco y tomo la mano del otro, fuerte, con decisión —, no me sueltes la mano idiota; así podemos aparentar antes de que se asusten por tu cara —sabía que estaba enojado, y usualmente su cara de psicópata no era nada linda, no para él todo era lindo; pero no las demás personas.

Estaba feliz, porque para la sociedad que dos hombres agarrasen de sus manos era mal visto pero ahora eso no le importaba; su corazón estaba latiendo rápidamente y sus mejillas estaban sonrojadas, sabía que el ajeno seguía completamente enojado pero no era algo que le importase. Sus ojos estaban puestos hacia el frente, sin dirigir mirada a absolutamente nadie ni a nada. Ya basta, parezco una doncella en peligro, se menciono mentalmente levantando de nuevo su vista hacia el frente; apretó su mano donde lo sujetaba escuchando suavemente las voces de las personas que comenzaron a caminar a su alrededor, sin mencionar nada, sin hablar nada el ambiente era tenso y a pesar de sujetar su mano, podría sentir sus sentimientos pero ahora que lo pensaba claramente… ¿Por qué estaba él enojado? Oh claro; por no actuar como quería.

Desde hace años que la casa donde vivían la habían derrumbado, cuando viajaba por Asia que regreso ya no se encontraba pero todas sus pertenencias se encontraban; por lo cual no se molesto en mudarse. Las casas que estaban a los alrededores con la misma estructura y diseño eran hermosas, de tres pisos y terminaban en un techo en forma de triangulo. La anciana dueña de la casa levanto su vista cuando la puerta giro suavemente su rostro sonriéndole dulcemente al albino —Regresas temprano, Gintoki. Oh ¿una visita? —el albino se acerco a la mujer y asintió, esta sonrió amable —. Bienvenido; eres el primer invitado que tenemos desde que Gintoki vive con nosotros —le contesto, la mujer comenzó a caminar hasta la cocina y el albino se puso completamente rojo —. No necesita decir cosas innecesarias, vieja —susurro, pero jalo al chico hasta las escaleras, tirando sus piernas casi para poder llegar hasta la habitación; con una cama sencilla y un grupo de mesas y en una de ellas un escritorio con un conjunto de muchos libros, el chico se quito los zapatos organizándolos alado de unas botas de color negro, y se giro a ver al ajeno —. Esta es mi casa, siéntete… como en casa —susurro, nervioso.  


Última edición por Gintoki “Grim” V. Sakata el Dom Oct 20, 2013 6:15 pm, editado 1 vez





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Re: strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Dom Oct 20, 2013 6:05 am

¿Desde cuándo? ¿Desde qué momento estaría ejerciendo ése trabajo? Bajo su piel su sangre hervía con el odio acumulado en todo su torrente sanguíneo, no sería capaz de perdonar aquello que por su parte consideraba cómo traición, sumado a todo ello se encontraba en medio de miradas llenas de confusión e incluso burla: Dos hombres. Los andares de Gintoki ahora que también estaba molesto no eran femeninos y su cara seguramente estaría esbozando esas muecas que solía, por consiguiente la gente enseguida pudo calificarlos de raros, de extraños, de algo fuera de lugar. No era que se avergonzase de que les mirasen, no, en absoluto. Era ver según qué miradas en ojos de los hombres. Muchos eran los que repasaban una y otra vez el cuerpo de aquel que tenía delante como si se tratase de algo verdaderamente excepcional: Y lo era. Pero era suyo. Siquiera rozó jamás un solo centímetro de piel oculta de la ropa más allá de lo que pudo apreciar en el baño que compartieron la noche tormentosa de la confesión, pero ahora sabía otra realidad: Él no, pero si muchos habían tocado lo que le pertenecía. Ése mero pensamiento fue suficiente cómo para que su cuerpo entero se crispase en odio. Una mirada de advertencia a uno de los hombres: Una sola y éste agachó la cabeza y prosiguió su camino.

Ahora que lo pensaba seguramente existían menos perjuicios de lo que se pensaba: Estaba mal visto que dos hombres se quisieran, pero si uno de ellos vestía de mujer se engañaban a sí mismos. Pero aquello no le importaba ahora, su mirada fue espantando a los que miraban más de lo debido al contrario, pero uno de aquellos insensatos estaba tan sumido en observar a Gintoki que no pareció percibir al que iba detrás de éste: Suficiente. Alzó una mano pre-dispuesto a atacar pero entonces la misma fue interceptada por el albino. Alzó la mirada para observarle con el odio más puro, no obstante así podría marcar territorio de un modo mucho más discreto que hacer rodar cabezas, por lo que se tragó los insultos, las malas formas y el deseo de desenvainar a su querida y reanudó el paso junto a él. –Quizás se asusten más de tú maquillaje.- siseó, estaría encantado de provocar una pelea en ése momento, realmente encantado. El odio, la ira, era algo que llegados a ése punto no podía –tampoco es que quisiera- controlar. Sus dedos sin embargo parecieron expertos en buscar el modo de enlazarse en aquellos otros. De pequeños eran muchas las veces en las que uno tomaba la mano al otro, pero se trataba estrictamente de juntar las palmas y sostener con todos los dedos los contrarios, nunca intercalaban falange entre falange cómo ahora... Incluso en cosas tan triviales habían cambiado. ¿O quizás era él que se había vuelto más retorcido?.

Le sorprendió la voz de una mujer cuando por fin parecieron llegar al nuevo hogar de V, su mirada la buscó y ahí, justo a un par de pasos de la entrada había una anciana de aspecto apacible y casi enternecido. No estuvo atento a la conversación en sí hasta que esta le dio la bienvenida y añadió un dato: Era la primera visita. El primero. ¿Es que no se traía trabajo a casa? Se quedó paralizado en su posición, observando a la anciana, esperando que esta pudiera ofrecerle algo más de información, pero el que tenía de la mano tiró bruscamente de él, obligándole a mover un pie en la dirección de éste para evitar caer contra el suelo, le gruñó: Pero ya era tarde. Estaban subiendo unas estrechas escaleras hasta que llegaron al lugar de destino. Una habitación pequeña pero que contaba con lo esencial para poder subsistir de un modo más o menos apacible. Ambos se soltaron la mano y esperó a que Gintoki se girase hacia sí para verle. Sí, estaba en su casa. Tenía pensado obedecerle. Hazlo. Hazlo de una maldita vez. Incluso su mente estaba preparada para lo que vendría. Movió los pies para descalzarse también y como era costumbre, dejó el calzado ahí dónde el mismo cayó: De nuevo estaba más bajo al cuerpo foráneo. Pero, oh, eso no importaría para cuando estuvieran estirados.

Esta vez fue él quién agarró al ajeno, devolviéndole quizás el gesto, pero sin lugar a dudas no fue tan tierno cómo actuó el otro, tampoco había sonrojo en sus mejillas y es que estaba completamente seguro de la acción a cometer. Dedos fuertes y firmes mantuvieron al otro de la muñeca izquierda y le llevó hasta la cama, lugar dónde le lanzó con violencia, consiguiendo que incluso ése otro cuerpo rebotase ligeramente contra el colchón. Subió una pierna y la dejó justo al lado de la cadera del contrario, ante ése gesto el yukata se subió, descubriendo gran parte del muslo, pero aquello no le importó. Subió la otra pierna y así, acorraló al pobre cordero que había caído en las fauces del lobo, pero fue raudo, antes de verse ante una negativa o que el foráneo le empujase de su actual posición sus manos agarraron violentamente las muñecas de éste y las dejó sobre su cabeza, ayudándose de su peso para mantenerlas firmes en ése lugar. Por lo mientras, su siniestra se deshizo de su propio obi: Con ello la tela se escurrió ligeramente de sus hombros y se abrió lo suficiente cómo para que se viera su tonificada figura, pero no quería que el ajeno se deleitase con su cuerpo, no. Lo que hizo fue llevar la tela del obi en dirección a esas unidas muñecas y hábil cómo era, logró atarlas. Quizás con demasiada fuerza, pero la finalidad estaría cumplida si lograba mantenerle quieto y a su merced.

Podrían aclarar los puntos más tarde, ahora no. Estaba demasiado enfadado consigo mismo, con él, con aquel viejo del callejón. Bajó la cabeza y unió su comisura a la del otro: El primer beso que él buscaba, el primer beso que él iniciaba desde que se dio a conocer su sentir y es que hasta ahora siempre Gintoki quién le otorgaba aquellos y él el que se limitaba a responder.. O apartarle, según se diera. Su lengua fue brusca al introducirse en aquella comisura, estaba buscando ahogarle, que supiera que podría destrozarle si así lo deseaba. Que comprendiera su rabia, su ira. Aprovechando que el ajeno estaba de manos atado y que podría dar libertad a sus propias palmas, bajó la diestra hasta el colchón para darse apoyo pero... No, no era eso lo que quería tocar. Contorneó el yukata de su hermano e introdujo la mano bajo la tela, acariciándole la piel del desnudo muslo,dejandole la tela claramente descolocada.

Vas a ser mío. Esa noche. En esa cama.






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Re: strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Dom Oct 20, 2013 12:46 pm

Mordió su labio, no tan fuerte para sacar sangre de este pero si para manchar sus dientes de aquel lápiz labial rosa que portaba. Pero no era lo que estaba molestándole en esos momentos; estaba sintiéndose como un estudiante de secundaria… ¡Patrañas!, no lo era. Ni siquiera sabía cómo pensaban los estudiantes de secundaria, a parte de los que tenía que educar en su trabajo en la mañana, pero esos no eran simples estudiantes; eran unos demonios que tenía que controlar con mano fuerte, pero ahora no era el momento de pensar en esos mocosos, si no en lo que tenía delante de él. Pero pensándolo bien, estaba… no; ¿o sí? Se estaba comportando como un estudiante; primero porque estaba enojado por algo tan estúpido. Segundo porque sentía que se iba a desmayar en esos momentos y tercero, es que… ¡No podrían arreglar sus problemas hablando!, no claro que no. Desde pequeños nunca lo hicieron de esa forma y aunque estén saliendo… espera… ¿Estaban saliendo?, no, no, no lo estaban. ¿Eso estaba claro o no?, se gustaban, si pero… ¿Salían?; con la aclaración de que él le pertenecía completamente a IV estaba claro de que estaban teniendo algo como… ¿Cómo qué?, le gustaba, si. Estaba totalmente claro. Pero, el albino le gustaba a él, claro; perfecto y sin transparencias como él agua; mas sin embargo, ¿tenían algo? La vez pasada no lo arreglaron y no tuvieron nada pero ¿ahora? ¡AH! ¡No es el momento de pensar en eso! ¡No claro que no!, se recordó sujetando su cabello con su otra mano y recorriendo esta por todo su rostro con frustración; se sentía enfermo…

No le importo su comentario, estaba claro que lo entendía perfectamente. Creo que más asustados están de la forma en la que estoy vestido; pensó de mala gana. Pero si el ajeno quería comenzar una pelea de insultos seguramente él no se quedaría callado; era Gintoki después de todo, lo giro a ver de reojo y no pudo evitar soltar una risita entre dientes; después de todo para él reír era lo mismo que molestar —. Debes aceptar que se me ve bien; nadie es capaz de maquillar así de lindo —palabras sin sentido, como siempre. Molestas, estúpidas, que no quieren decir absolutamente nada pero que son soltadas con tan naturalidad por su mundana boca para dar a entender muchas cosas, divertidas y completamente irritantes —. No me digas que también te quieres maquillar de esta forma, no Mag-chan; no lo lograras —lo gano, si quería comenzar una pelea que se preparase, porque no se iba a callar luego de todo; molestarlo y comenzar algo eran lo mismo para él, por lo cual para si era realmente divertido.

Apretó sus manos, en un ligero movimiento de frustración sin saber que decir exactamente en esos momentos Odio completamente el silencio, estaba claro; lo odiaba, lo aborrecía pero no lo era del todo seguro, aspiro un poco de aire aquel que se filtraba lentamente por una pequeña ventana en la parte de arriba no era del todo refrescante pero en las noches realmente hacía frío, sobretodo en invierno, tal vez ¿Su época favorita? Bajo la mirada y estiro un poco su mano para tomar el rostro ajeno pero se detuvo, vacilo un poco y se dio la vuelta desordenándose el cabello —. No… no le hagas caso a las cosas que dice la vieja; está loca —susurro mientras bajaba la mirada un poco y se estiraba, tocando con la punta de sus pies el frío suelo —. Me cambiare, ya tengo… algo de calor —susurro, suavemente; sin importar si el ajeno le escucho o no, pero no iba a dar un paso en falso; no… o tal vez ¿sí?

. ¿Eh? —¿Estaba soñando despierto?, su cuerpo se sintió realmente liviano con esos movimientos; como si hubiese perdido fuerza, las medias ayudaron a que su cuerpo se resbalara completamente, cerro sus ojos esperando un golpe, no conto con que aquella persona lo había lanzado hasta la cama, reboto con seguridad lo hizo pero nada le dejo poder defenderse, sus mejillas estaban realmente sonrojadas y su respiración se corto durante un largo minuto sin poder moverse de donde estaba, gimió; lo hizo realmente fuerte al sentir sus manos fuertemente amarradas sin poder moverlas, sus ojos cerrados estaban apretados fuertemente, tratando de liberarse; de huir de lo que estaba sucediendo, su corazón comenzó a latir rápidamente cuando sus ojos rojos observaron al ajeno, encima suyo; trago seco tal vez estaba imaginando lo que siempre cruzaba por su cabeza; lo que aquellas noches le levantaban completamente agitado y las sabanas manchadas, con una amargura completamente grande y con dolor de cabeza, trato de mover sus manos pero no podía, su cuerpo estaba bajo el suyo ¿miedo?, eso nunca existió en su cuerpo; pero al ver su rostro sintió una gran sensación de éxtasis que no pudo controlar, sus labios temblaron un poco y los abrió —. ¿Qué crees que haces Mag-chan?... suéltame —ordeno, o estuvo cerca de hacerlo, ni siquiera a él le sonó eso como orden sino más bien como una temblada sugerencia, ¿tonterías?, quien sabe.

Gimió contra el beso por lo sorpresivo que fue. ¿Hace cuanto que no besaba a alguien?, ya ni lo recordaba. Sus labios estaban cerrados pero eso no paso mucho tiempo cuando comenzó a responder, no de la misma manera que el otro pero si torpemente estaba tan absorto a lo que estaba sucediendo que sus movimientos eran débiles y difíciles de seguir, estaba tratando de soltarse pero era imposible tal vez si ejercía algo de poder podría soltarse fácilmente pero no… no es que no pudiera no lo podía hacer. ¿Por qué? ¿Por qué no podría hacerlo? Se estaba dejando llevar No… él… cerro sus ojos y gimió al sentir las manos frías subiendo por su yukata, trato de moverse de nuevo pero era imposible, la respiración estaba volviéndose demasiado fuerte, demasiado absurda, sus mejillas quienes ardían completamente le estaban dando competencia a los frutos más rojos y más hermosos que pudiesen existir; se estaba volviendo loco en esos momentos. Rompió el beso para buscar aire girando su rostro hacia un lado, dejando que saliera aquella respiración entrecortada —. Espera… ¿Qué crees que haces?... —gimió de nuevo por el frío, que calaba desde sus huesos hasta todo su cuerpo —. Mag… estas enojado… suéltame —susurraba, cerro fuertemente sus ojos apretando sus manos —, suéltame… —suplico, pero al parecer eso no llegaba al ajeno, cerro sus ojos y arqueo un poco su espalda, molestia no… no sentía nada de eso, pero a pesar de decir todo eso, no quería que se detuviera Absurdo… soy tan absurdo…





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Re: strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Dom Oct 20, 2013 1:12 pm

Se encontraba sobre la cama, con ambas piernas separadas para con las rodillas asegurar la cárcel al cuerpo que se encontraba ahí estirado, su espalda yacía encorvada hacia delante, prohibiendo prácticamente que el aire diera directamente contra la piel foránea, esa que desde el inicio de la noche proclamó suya, suya como el resto de su cuerpo. Tenía el pelo adherido a la cara, era corto pero manejable cuando el aire lo azotaba, por ello el aliento contrario conseguía movimientos sutiles en sus hebras, más aquello no amedrentaba al que había conseguido atar a su presa: Eso era en ése momento de ira y de deseo. Su presa. Suya. Pronto llegaron las quejas del ajeno, pero aquello era totalmente absurdo. –No pareces decidido a que te suelte.- su aplacante sinceridad volvió a hacerse eco en la habitación, aunque esta vez buscaba que callase y aceptase lo que estaba dispuesto a hacer. Ambos sabían que era lo acontecería, no era un experto en el tema, Gintoki quizás siquiera sabría que él hasta ahora no había sido capaz de hacer con nadie lo que estaba dispuesto a realizar con él, pero no le importaba, no en ése momento de puro éxtasis. Tenerle bajo su cuerpo, sonrojado, despeinado y en yukata... Le dio completamente igual tintarse los labios de carmín cuando se hizo al beso, quería ser parte de él y si para ello tenía que hacer según que acciones, las realizaría sin temor. Había pasado demasiado tiempo de ausencia, de estar sin sus besos. Y ahora que volvían a cruzarse, resultaba que el otro hacia la calle. ¿A cuantos, Gin... Cuantos?. No podía parar de repetírselo mentalmente.

Tortura. ¿Estaba intentando torturarle de manera indirecta? ¿Por qué mierda no paraba de gemir?. Aquellos sonidos le recordaban... Sí. Sueños candentes. No había parado de soñarle y aunque nunca llegaban al final, siempre se lo imaginaba en actitudes sexuales y terminaba tocándose bajo las sábanas hasta caer rendido. Pero ahora no utilizaría su propia mano para contentar el fuego que se escondía en su estomago, ni pensarlo. No ahora que lo había vuelto a encontrar, no en ése momento. Cuando el otro giró la cara para buscar aire, su boca buscó un sustituto a la comisura foránea y lo primero a alcanzar fue la oreja adyacente, la misma a la que impartió un par de lametones antes de morder de manera... Oh, no, no fue una caricia, ni un roce. Fue un mordisco con todas las de la ley, incluso juró sentir el sabor metálico de la sangre hacerse en su lengua. Recogió lo cálido de lo creado con la punta de su lánguido órgano, tragándose lo que tantas veces vio desperdiciarse en las peleas y resultaba herido. Nada de ése cuerpo merecía ser menospreciado.

Su mano contorneó al completo el muslo de su acompañante y la palma se ahuecó para dejar espacio a la nalga ajena, moviéndole con ligera brusquedad para acomodarlo mejor sobre la cama. Tan buen punto consideró que el ajeno estaba en una posición más idónea, su mano salió de entre el yukata para... Ir directo al obi. No era muy diestro en cuanto a lo que era quitar y ponerse esas prendas niponas, sin embargo se aseguró de hacerlo a su modo: Con tirones y desgarrones. Creyó escuchar cómo la tela cedía, seguramente había acabado rota entre tanto tironeo... La lanzó con cierto desprecio contra el suelo y ahora su otra mano se unió al roce: Llevó ambas manos a su torso desnudo y abrió los brazos para, con el gesto, abrirle también la tela e ir descubriendo más de lo que éste escondía, cuando supo que había suficiente carne descubierta alzó la cabeza de esa oreja a la que ahora no dejaba de mordisquear con más suavidad y se fijó en la escena con una sonrisa torcida. Le tenía bajo su cuerpo con un yukata semi abierto, tenía las mejillas más rojas que las mismas cerezas y respiraba de un modo que lejos de incomodidad, sabía que aquello estaba gustándole. Volvió a encorvar su espalda para alcanzarle y esta vez dirigió su atención bucal a uno de los pezones del albino.

Eran tantas veces las veces que se lo hubo imaginado que sabía exactamente dónde tocar, qué hacer para estimularle. Sí, era virgen... Pero ése cuerpo le inspiraba mil formas de iniciar el acto, ése estúpido conseguía que su imaginación fuera la culpable de todo lo que quería hacerle. Los besos... No, más bien fue su lengua la que descendió desde el pezón hasta el vientre del más alto, su propio cuerpo se arrastró sobre las sabanas, hincando las rodillas ahora cerca de los pies ajenos, sus manos actuaron raudas y descubrieron al completo el cuerpo de su compañero de infancia, de su hermano. De tú pareja. Se aseguró de recordárselo antes de bajar la cabeza y besar ahí dónde se iniciaba el sendero de albino cabello púbico, enterrando la nariz entre el mismo, asegurándose de retener su olor en lo más profundo de su cuerpo. Suyo, maldita sea. La diestra fue directa a la base del miembro de su acompañante, pero no lo encerró del todo entre sus falanges, justo en la zona dónde sus dedos no se juntaron, su lengua hizo acto de aparición.

¿Hacía falta ir hablando? No. No. Quería sentirle con el cuerpo. Y no como cuando eran más pequeños. Aquella vez... Visto que el sabor no le desagradó en demasía, apartó despacio la mano con la que le mantenía apuntando hacia el techo y su boca sorbió parte de esa tierna piel antes de envolverla con la lengua, empapándole de la calidez de la misma. Sus manos estaban sujetándole la parte interna de los muslos para que no cerrase las piernas.. A fin de cuentas, sabía cómo podía llegara ser el otro.





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Re: strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Dom Oct 20, 2013 1:48 pm

Duele… su mirada… duele, pensó soltando un ligero quejido de sus labios. Se sentía pesado eso sí, su cuerpo no era para nada débil pero en esos momentos lo sentía de esa forma; era cierto lo que decían, nunca lo había pensado de esa forma porque había olvidado completamente como era que se sentía ser la presa en ver del cazador. ¿Lo había olvidado?, si, tanto así que los recuerdos comenzaban a desbordar su mente, de pequeño, de grande todo había cambiado radicalmente y de nuevo regresaban, cerro fuertemente sus ojos y los volvió a abrir, observándolo; notando cada movimiento que estaba haciendo tratando de leer su mente, de poder saber que era lo que cruzaba por su cabeza; ¿Qué era lo que tenia? ¿Por qué estaba tan molesto?, no… ¿Por qué él estaba molesto? Y de nuevo, no encontraba la respuesta. Tal vez estaba molesto porque él otro lo estaba sonaba estúpido; de hecho lo era. ¿En que estaba pensando? En que estoy pensando, arqueo un poco más su espalda por el frío entrando por sus muslos, recorriendo y acariciando toda su piel, sus labios se abrieron un poco —. Eso es… porque… —¿Por qué era? ¿Por qué no quería que lo soltara?, era tan absurdo; sabia que dijera lo que dijera el anterior no lo iba a soltar pero… ¿Qué estaba pasando?, se suponía que el ajeno no tenía la menor idea de lo que era sexo; bueno si debía saber pero practicarlo… espera… ¿Ya lo hizo?... ¿con alguien? —apretó fuertemente sus puños, sobre su cabeza quien estaban acomodados y atados… pero… ¡En que estaba pensando ese idiota! Estaba enojado, sintió que de su estomago hasta su garganta expulsaban cosas que no podría describir con palabras; ahora tenía una falsa excusa para estar molesto. ¿En serio?

No… gruño con aquel brusco movimiento, apretó fuertemente sus ojos y de sus labios aplaco un gemido de placer que curvo de sus labios, desgarrando completamente su garganta, apretaba fuertemente sus puños, sintiendo un liquido deslizarse suavemente de su oreja, tan brusco, tan sádico… ¿Por qué se sentía tan bien en esos momentos? ¿Qué era lo que su cuerpo estaba deseando? Era sencillo; lo estaba deseando tanto que no le importaba lo que pasara, su cuerpo temblaba debajo del otro. En esos momentos no estaba deseando estar arriba, era extraño. Gintoki Sakata quien tenía el control en todas las relaciones ahora se encontraba bajo el cuerpo de ese hombre, seguramente había perdido practica, aunque no tanto con aquellas caricias en el baño por las noches tan calientes o aquellos momentos en los que dormía corto tiempo; siempre terminaba con lo mismo pero era al revés, nunca soñó esa posición por esa razón… ¿tal vez estaba tan excitado? No, no, no, no puede ser eso… no soy masoquista… ¿cierto? ¡No lo soy!, su mente gritaba pero su cuerpo deseaba otras cosas, sobretodo deseaba sentir de nuevo sus labios, sus dientes todo… absolutamente todo de él.

… Magheq —su nombre salió de sus labios. Su respiración agitada y sintiendo que su cuerpo comenzaba a cambiar rápidamente de temperatura; de un friolento albino paso a estar completamente caliente, con su respiración agitada y su postura para nada idónea para los menores de edad. Su pecho subía y bajaba rápidamente por su respiración agitada, su yukata de alguna u otra manera casi rota por los bruscos movimientos del ajeno sus labios quienes temblaban un poco por lo que seguiría siendo un martirio y su mente quien no dejaba de visualizar el reflejo que se observaban en los ojos ajenos, se sentía tan débil… tan dócil… y le gustaba. Volvió a apretar su mano con la respiración del ajeno sobre su cuello, alejándose para volver a observarlo, giro su rostro hacia otro lado desviando su mirada se sentía tan humillado y sobretodo tan agitado. ¿Tendría la capacidad para mirarlo?; no… ahora no. Tal vez más tarde, tal vez mañana… o escaparía, como la última vez. Lo deseaba, pero… estaba atrapado.

. Espera… que crees que estas… Ah! —gimió, fuerte y alto al sentir la lengua del mayor recorrer completamente su extensión; se sentía tan vivo en esos momentos, su corazón quería salirse de donde estaba apretando fuertemente sus ojos; no estaba seguro de lo que debería sentir en esos momentos, ¿Estaba complacido?, lo estaba. ¿Estaba disfrutando? Lo estaba, pero también… ¡Estaba tan avergonzado! Trato de mover sus manos hacia abajo a pesar de ser las dos logro tocar la cabeza del ajeno tratando de alejarlo; era demasiado placer lo que estaba sintiendo, desnudo bajo el cuerpo del ajeno era un sueño que nunca tuvo pero que se estaba cumpliendo pero estaba enojado; ¿Con cuántos había tenido sexo para hacer eso? ¡Estaba enojado! ¡Si pero! ¡Tan excitado que no podría dejar de soltar aquellas palabras que complacían al ajeno! Era tan… maldijo por lo dentro apretando fuertemente sus puños, se sentía tan… pero tan… Ah… soy un idiota, se recordó; no tenia que reclamarle, él… incluso antes de su confesión había tenido miles de alocadas noches; que realmente no tendría por qué quejarse.

Seguía gimiendo, de sus labios aquella tortura sensación seguía apareciendo tan dulce, tan fuerte tan excitante. No sabía cómo reaccionar completamente; no quería hacerlo tampoco, sus manos a pesar de estar completamente atadas estaban sobre el cabello ajeno, sosteniendo fuertemente sus hebras, sin querer dejarlo ir, sin querer que terminase; pero todo estaba mal, si seguía de esa forma seguramente iba a llegar antes de tiempo —. Espera… si sigues así… yo —apretó fuertemente sus ojos, no era porque no tuviese control, al contrario era demasiado bueno que podría aguantar demasiado pero no en esos momentos… ¡No con esa persona! Maldecía, maldecía mentalmente porque ella era él; esa persona era él. ¡Y no soportaba! Esto es malo…, cerro fuertemente sus ojos sintiendo que su miembro estaba llegando a su límite, era tanto… demasiado rápido, pero con solamente sentir su cuerpo encima de él lo estaba llevando al límite, gimió de nuevo, suave y lento; estaba agitado y de la comisura de sus ojos se marcaban pequeñas lagrimas, eso era… demasiado castigo.





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Re: strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Dom Oct 20, 2013 2:18 pm

Conejo listo. Fue lo primero que pensó cuando sintió una torpe presión sobre su cabeza, cómo si el ajeno estuviera intentando vagamente alejarlo de sí, aunque por el contrario, minutos más tarde, esas maniatadas manos que antes estaban intentarlo alejarle ahora le agarraban de las hebras, no sabía si reteniéndole en el lugar o intentando aplicarle algún tipo de castigo, empero en esos momentos no se lo plantearía al otro, pues lo más importante, aquello que debía atender, no estaba en las manos de Gintoki, para nada. Lo que debía atender estaba entre las piernas de éste y juraba que no cesaría hasta obtener recompensa. Su lengua ascendió por la rectitud de lo erguido, delineando cada una de esas venas que se marcaban en el sexo del otro y llegó hasta la cúspide húmeda por las interacciones anteriores: Era obvio que se mostrase excitado. Pero no rozó la parte sonrosada, simplemente le dedicó una mirada con los ojos entrecerrados y los labios abiertos: Lo mejor, cómo en los postres, se dejaría para el final. Era su ley. Así que movió la diestra y bordeó al completo la sexualidad ajena, iniciando una masturbación lenta y casi doliente mientras que, por su parte, de nuevo su comisura buscó dónde disgregar lametones, siendo esta vez sus testículos los atendidos. No comprendía en gran parte nada de lo que hacía, pero... Su imaginación nocturna le llevó a saberlo todo sobre el sexo, sobre cómo podría hacérselo una y otra vez sin que ninguno de ambos se cansase de la sensación. ¿Era aquello malo? ¿Debería sentirse culpable por desearle de aquel modo tan irrefrenable? Él apostaba que no. Aunque la sociedad les mirase mal... No cambiaría lo que aquella noche acontecería por nada terrenal, absolutamente por nada.

Pronto notó una especie de palpitar en el pene de su hermano... Sabía que venía a decir pues fueron muchas exploraciones manuales consigo mismo las que se realizaba años atrás en la soledad de su habitación, sin embargo no tuvo tiempo a cavilar demasiado más, la voz ajena se lo terminó de asegurar: Estaba casi a punto de terminar. Separó entonces su boca del lugar, pero su mano, aunque ahora más lenta, prosiguió propinándole movimientos ascendentes y descendentes por todo aquel duro y humedecido largo. –Eso sería ser rápido.- la burla estaba inscrita en sus palabras. Su rostro fue enervándose poco a poco y una vez pudo mirarle se relamió con descaro el labio inferior para, poco después, llevarse la mano libre y lamerse incluso uno dedos que estuvieron anteriormente en contacto con ése endurecido apéndice. Disfrutando secretamente del sabor del que... No, no. No le amas. Él es... Se fijó entonces en esos otros ojos, descubriéndolos con lágrimas y fue entonces cuando, callado, admitió lo que quizás era más que obvio después de haberle proclamado suyo de todas las maneras. Sí, vale, lo haces. Ahora termina lo que has comenzado..

Pero no podría alejarse sin antes... Bajó la cabeza nuevamente entre las piernas de su declarado amante y simple y sencillamente, lamió esa punta repleta del líquido pre-seminal, bordeando la redondeada forma de éste e intentando casi como un juego que su lengua entrase por la uretra, algo que tenía claro que era imposible pero que logró arrancar otro de esos ruiditos a los que estaba acostumbrándose. Ascendió poco a poco su posición: Él mismo se encontraba ya desnudo. Al carecer del obi para sujetar las muñecas ajenas la tela quedó suelta y ante tanto movimiento, la misma se abrió, descubriendo la fisonomía del espadachín. Tenía ya su propio sexo erguido, mostrándose imperante y... necesitado. Si bien utilizaba su mano para desfallecer el deseo, en esa ocasión requería de otro tipo de cuidados y se aseguraría que fuera el ajeno quién le diera ése obsoleto placer. Desconocía si el sexo estaba sobrevalorado, si las sensaciones eran exageradas. Claro que... Gintoki podría explicárselas bien. Torció los labios al imaginárselo en cualquier callejón, de espaldas a quién pudiera follárselo sin más a cambio de un par de monedas.

Movió vagamente los hombros y aprovechó el mencionado movimiento para apartarse en su totalidad la ropa que le cubría, dejándola caer junto al obi destrozado de su compañero. Le miró una vez más: Mejillas rojas... Tan rojas como una de sus frutas preferidas. Y además, en esa posición le pareció alguien totalmente distinto. Ése que estaba tirado medio desnudo sobre la cama era el mismo que le golpeaba? ¿Era el mismo que tantas veces le gritó al oído? ¿Ése que se hurgaba la nariz? Agachó la cabeza y esta vez no fue su sexo el que recibió la caricia de su boca...: Fue su rodilla izquierda, la misma que su mano se aseguró de enervar. Recordó una tarde en la que tuvieron que llevarlo al médico justamente por una herida en esa pierna: Una que él causó años, muchísimos años atrás. Pero ahora... Ahora estaba tan molesto que seguramente le propinaría una veintena más de aquellas heridas. Mordisqueó la suavidad y tersura de su muslo y ascendió los gestos hasta su cadera: Eran mordiscos, dientes. Sus manos añadieron el toque de los arañazos. Deslizaba las manos por los muslos foráneos, obligándole a separarlos mientras su boca creaba rojizas heridas por dónde más gustaba, sin restringirse de nada.

-Vas a ver si eres o no mío.- lo gruñó con odio. Ése imbécil había dicho delante de otro que NO era suyo. Y es que no lo es... Pero no lo permitiría. Su propio pene apuntaba ya dónde debía, pero desconocía si esa posición era o no la mejor para realizar el acto, así que... La violencia volvió a teñir sus gestos. Le agarró del pelo con la misma fuerza que lo hizo en el callejón y le obligó a darse la vuelta, ayudándole con sus propias manos a tener una mejor postura para él. Pero el yukata cubrió su trasero, por consiguiente, tan buen punto le tubo boca-abajo, sus palmas hicieron camino desde sus pantorillas hasta su trasero, apartándole la tela.





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Re: strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Dom Oct 20, 2013 3:09 pm

Espera un momento. Si, las relaciones carnales se sienten increíbles pero en qué momento ellos dos habían llegado a la decisión de quien será el pasivo y quien sería el activo en la relación. Ninguno ¿cierto?, pero aun así; se encontraba con sus piernas abiertas y con sus manos temblando, rodeando las hebras de cabello del ajeno y de sus labios escavaban pequeños pero sonoros gemidos que no sabía si era porque estaba disfrutando demasiado de las caricias o si tal vez; porque realmente no lo hacía tan mal… ¿tan mal?, aquello volvió a aparecer en su cabeza apretando sus dientes. Se estaba volviendo loco, demasiado pero de sus labios no salía nada más que no fueran aquellos gemidos de placer, aquello que estaba haciéndole sentir demasiado bien; aquello que le hacía temblar debajo del otro sintiendo un gran escalofrió que recorriera desde su estomago hasta su garganta. Rasgándole absolutamente todo como si fuese la nicotina que arrancase su vida poco a poco, pero no era la nicotina, no era ninguna droga que le hiciese daño a su cuerpo; aunque bien muchos decían que el sexo era prohibido que era ilícito; en esos momentos olvidaba todo lo que su mente pudiese expresar con respeto a las represarías de las costumbres. Apretaba fuertemente sus manos contra su cabello, sintiendo temblores y tratando de cerrar sus labios mordiéndolo para evitar gemir y hacer sentir demasiado grande al ajeno pero era imposible; estaba perdiendo la razón, su cabeza estaba blanqueándose, se estaba dejando llevar por el ajeno; ya no le importaba nada, no… nada.

. Eso es… eso es porque es Mag-chan el que está haciéndolo… —entrecortado, dulce, sencillo; aquellas palabras que recorrían su cabeza salieron por fin de sus labios, sin mostrar nerviosismo o vergüenza en su persona; ya estaba perdida completamente aquella por lo cual no le importaba, realmente no quería hacer absolutamente nada que lo molestase era como rendirse a sus pies. La excitación le estaba haciendo temblar de placer y rendirse. Nunca se había visto de esa forma, ni siquiera cuando era joven pero estaba temblando y no era de miedo, nunca recordó alguna vez que sufriera miedo pero si terror; aunque en esos momentos el miedo era que se separara de él y reaccionara pero conociéndolo… apretó fuertemente sus ojos ¿Era suyo no?, y sabía perfectamente que él se encargaría de mostrar algo que él albino ya conocía completamente.

Subió sus dos manos, hasta sus labios, cubriéndolas con sus dos manos evitando seguir gimiendo para no hacer más ruido del necesario; estaba desesperándose, tanto así que su cuerpo estaba sintiendo los espasmos que causaron el clímax anterior; pero él entendía; que lo que él ajeno comenzaba lo terminaba. Eso lo tenía más que claro, lo entendía y lo tenía completamente presente; lo observo, con deleite con excitación; aquel cuerpo realmente le encantaba, le hacía sentirse mejor que nada no podía evitar poder estar a su lado y que su corazón latiese rápidamente por el ajeno. Apretó sus parpados de nuevo subiendo sus manos al cuello ajeno, estaban amarradas pero eso no le permitía impedirle inmovilidad acerco su cuerpo hasta rozar un pocos sus labios en un jadeo de desesperación; quería sentir su esencia y su olor, quería disfrutar de su calor y de sus caricias; abrió sus parpados rozando sus labios con los ajenos, succionando le inferior y luego pasando al superior, aunque eso no fuera suficiente sus manos resbalaron un poco y se molesto volviendo a la cama, con su mirada en los ojos ajenos; puesto en sus movimientos y sintiendo sus caricias; para nada dulce, para nada tierno… diferente a como él se lo imaginaba.

Gimió, pero esta vez el placer se mezclaba completamente con el dolor, aquellos movimientos bruscos del ajeno le provocaban escalofríos, retorcijones en el estomago y sobre todo tremendas ganas de salir corriendo pero su cuerpo estaba paralizado, recibiendo todo el dolor que el ajeno le estaba proporcionando, con sus ojos cerrados y las lagrimas derramándose por la comisura de sus ojos, no quería llorar pero estaba simplemente dejándose llevar por el ambiente; por lo que ambos estaban realizando, de sus labios aquellas palabras incoherentes, aquellos sonidos indescifrables eran tan naturales que eran parecidos a los de un canto silencioso; trataba de guardar silencio, de ser más callado pero era imposible, en esos momentos moverse como le pareciese era realmente imposible. Estaba marcándolo, ¿lo hacía de maldad? No, no creía que fuese eso… no espera… si lo era. Podría estar enojado, cubriendo su rostro con sus aplastadas manos pero era imposible que se moviese para reclamarle, que se moviera para quitarlo de encima estaba actuando como un idiota; se sentía como todo un tonto. Volvió a gemir su nombre, sintiendo pequeños líquidos en alguna parte de sus muslos, con sus manos apretadas, fuertemente sujetadas.

. Qué crees que… —su boca fue cubierta por un gruñido que salió de esta al sentir sus cabellos jalados de nuevo. Su frente estaba pegada a la cama y su respiración era agitada, estaba sujetando su cuerpo hacia adelante con su trasero levantado, estaba completamente sonrojado y su corazón latía rápidamente; todo menos en esa posición no quería ser visto de esa manera cubrió rápidamente su rostro en la cama sintiendo su pecho subir y bajar, su cuerpo estaba templando no podría observarlo eso no le gustaba; no le gustaba para nada —. No te veo… —susurro —, no quiero… hacer esto si no te estoy viendo a los ojos… —era una escusa completamente estúpida, pero estaba siendo expulsada entre el colchón y no sabía perfectamente si el ajeno le podría escuchar pero no podía evitar no decir aquellas palabras; aquello que estaba siendo liberado por sus labios y sintiendo por todo su cuerpo era totalmente lo que él quería expresar; lo que quería decir y a lo que estaba huyendo en esos momentos.





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Re: strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Dom Oct 20, 2013 3:39 pm

Admiró su obra de arte desde las latitudes de su posición: Le había dejado rojizas marcas por varios lugares del cuerpo. Tenía mordiscos en muslos, cadera, estómago e incluso brazos y seguramente, la mayoría de ellas se convertirían en moretón cuando pasasen las horas. Ahora no eran más que marcas rojas, dolientes marcas rojas propinadas por unos dientes desesperados en sentir la carne que llevaba siglos intentando disfrutar. Ése era el momento, aquel sería el lugar y desde luego, el otro podría llorar, patalear, insultar... No escaparía. Era el ratón cazado y por seguro, de sus fauces no iba –ni podía- escapar. Iba a hacerle ver cómo era ser suyo, le demostraría que podía ser mejor que ninguno de aquellos que pagaban por su cuerpo. Cierto, sí, carecía totalmente de experiencia pero como el otro le acababa de decir... Era él quién estaba ejecutándolo. No un ente barbudo y con formas redondeadas que abusaba de las necesidades económicas de ése gran imbécil. Era él. Hermano desde que tenían prácticamente recuerdos.

Apretó las nalgas que apuntaban hacia él con ambas manos, no sabiendo exactamente qué hacer ahora. Mierda. En sus sueños llegados a ése punto todo se tornaba más... Sencillo, pero corroboró que era incierto. Las dudas, el miedo incluso por lo desconocido mellaron. Torció el gesto, mal momento por parte de Gintoki en quejarse ahora. –Cállate.- sonó molesto, ciego en deseo. Su voz sonó más rasposa que de costumbre, culpa del imperante deseo que cruzaba su cuerpo de manera íntegra. Siquiera sabía que existiera un tipo de acuerdo o protocolo entre los hombres que se acostaban juntos: ¿Pasivo? ¿Activo? Simplemente consistía en sentirle, daba igual la posición, la manera e incluso el lugar. En sus sueños a veces era el albino quién arremetía contra él... Otras era, cómo ahora, él quién portaba el control. Por lo que consideró correcto llevarle a su terreno ahora que estaba enfadado, ahora que podría hacerlo sin sucumbir a la vergüenza. –¿Estás listo?- sí, eso era... Eso le decía en sus sueños el albino. Sólo de pensarlo reanudó toda la excitación en su interior e incluso, creyó mal disimular un gemido por la impaciente espera. No obstante... El otro habló, a lo que no pudo escuchar correctamente su voz al estar ahogado por la almohada. Enarcó una ceja: Creía entender que esa posición no le gustaba, pero la había elegido por dos razones: La primera era por qué de esa manera no podría verle... Sus gestos! Siquiera sabía qué caras sería capaz de poner Gintoki, tampoco conocía su propio gesto excitado, aquello sería vergonzoso. El otro punto era, al no haber penetrado nunca no tenia por la mano otra posición... Aquella, aquella era la idónea gustase o no al otro.

Luego cambiamos de posición.- repetirían una y otra vez, repetirían hasta que el otro tuviera la garganta desgarrada de chillar y no se aguantase. Se lo haría hasta dejarle claro de quién era. Se lo haría hasta que oliera a él, hasta que sus entrañas olieran a él. Se llevó la mano diestra hacia su propio sexo para prepararlo a lo que venía, cerró un ojo ante el roce de sus dedos en su propio pene, la costumbre le llevó a masturbarse levemente, casi por mera inercia, pero un jadeo le avisó de que aquello no era lo correcto, tenía un cuerpo justo delante suyo esperando por ser penetrado, por ser suyo. Envolvió con la palma su propia sexualidad, la parte más redondeada y así, se humedeció a sí mismo los laterales: ¿Entraría mejor? ¿Necesitaría saliva? Se montó sobre él cómo el león lo haría sobre la que exponía su trasero y su mano libre se postró cerca de la cara ajena, contra el colchón, sus finos dedos se crisparon hasta el punto de sostener la sábana, arrugándola a su acción.

Me buscarás para follar. Sentenció y sin más preámbulos, llevó su sexo a la entrada del más alto de los dos, pero apenas y entró su enrojecida punta sintió una extraña corriente de placer que le obligó a detenerse. Echó la cabeza hacia delante, apuntando con la boca abierta el cuerpo que estaba recibiéndole, emitió un sordo gemido. Su mano proseguía sosteniéndose el sexo, su pene estaba ahí hundido, siendo apresado por aquel otro cuerpo. Serás mío por la eternidad.. Empujó la cadera y se adentró a duras penas un par de centímetros más, pero fueron los necesarios para que apartase la mano y tuviera la oportunidad de apoyar la mano al otro lado de la cabeza del albino, teniendo algo más de seguridad ahora que se mantenía erguido a cómo podía, muy a pesar de que su cuerpo yacía encorvado hacia delante. Poco a poco y guiado por los espasmos del conducto foráneo, fue metiéndose en él, fue adueñándose de él... Fue quitándose a sí mismo la palabra virgen de su ser. Había elegido a su primer amor cómo presa final para tal desempeño y juraba por las sensaciones experimentadas que no podía haber seleccionado mejor bocado.

Poco tardó en acostumbrarse a esa extraña sensación, no supo si el otro estaría en condiciones similares o no, pero más seguro de aquello que estaba sucediendo entre ambos dio una fuerte sacudida, fuerte, profunda. Eso si consiguió arrancarle un fuerte resoplido que seguramente, hasta la mujer de abajo hubiere escuchado. -P-por...- Era incapaz de hablar, así que dejó de intentarlo y volvió a empujarse contra él sin siquiera retroceder su acción, llegando aún más profundo, más adentro.





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Re: strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Dom Oct 20, 2013 4:33 pm

Apretó fuertemente sus ojos, y arqueo su espalda por inercia. Gimió contra la almohada que estaba bajo su cuerpo a apretó fuertemente sus puños sintiéndose invadido, completamente. Hace años que no sentía aquellas sensaciones y estaban desgarrándole completamente desde adentro, pensó que lo había superado; que podría seguir teniendo sexo tanto por delante como por detrás pero luego de casi 10 años que no tenia sexo de esta forma su cuerpo había vuelto a ser tan normal; tan él. Duele… ¿Por qué tiene que dolor tanto?, se pregunto; mordiendo la almohada que tenia debajo de él, deseaba ver su rostro, observar su expresión saber que estaba disfrutando con su cuerpo a pesar de que todo le estaba doliendo. Sus manos estaban al igual que su cuerpo sintiendo por completo el dolor, como si descendiera de su trasero hasta su espina dorsal, gimiendo bajo los brazos de él, sintiendo como estaba entrando y saliendo de él, gemidos con dolor amarrado, no… eran gemidos de placer mezclados; estaba disfrutándolo, hacía tiempo… no, es que acaso antes lo disfrutaba. Ya sabía porque nunca lo había imaginado en esa posición; porque quiso borrarla de su mente todo el tiempo, no quería que luego de todo terminarse; estaba temblando y sin duda sentía sus lagrimas escurrirse por sus ojos, estaba… sintiéndose demasiado cansado; lo odiaba… odiaba esa posición, no… no era la posición; odiaba sentirse de esa forma.

¿Cambiar de posición?, eso podría sonar de todas las maneras del mundo, desde sentirse excitado y que él lo penetrase o simplemente quedar observándolo a los ojos, pero porque después… ¿Por qué no ahora? Aunque pensándolo bien; seguramente tendría una expresión estúpida en su rostro, sentía su rostro mojado por sus lagrimas y sus labios estaban temblando al igual que sus ojos estaba respirando agitado y sentía que la saliva caía lentamente de sus labios, eran expresión que no le mostraba absolutamente nadie y es que acaso ¿las poseía? Las quería odiar en esos momentos, no podría considerarse como alguien dispuesto a acostarse con todos los que se acostó en el pasado, sonaba estúpido; se veía incluso más pasivo que los demás, mas… aborto en el sentimiento de amar a alguien lo aceptaba, se había enamorado y lo odiaba. Gimió de nuevo, ahora con más libertad, dejo de morder la almohada y coloco sus manos para apoyarse un poco de dejar de pegar la frente en estas —. Magheq… —gimió su nombre alto; más que nadie sabía que vivía con una señora de alta edad pero… ¿no hacía nada mal esto?, tal vez las paredes realmente eran fuertes como la mujer decía y el sonido no se colaría, tan solo… quizás.

Apretó de nuevo sus ojos, y dirigió sus manos hacia el obi que estaba alrededor de su muñeca intentando romperlo con sus dientes, realmente era hábil a la hora de poder librarse de ese tipo de cosas de alguna forma había pasado por varios sucesos que lo incluían en arrestos domiciliarios y cuerdas alrededor de sus muñecas, era tan natural; amplio una sonrisa cuando vio el obi caer roto por sus manos, el también rompió su kimono… ¡Su único kimono! Por lo cual romper su obi con sus dientes no iba a ser nada fuerte, sus manos se veían marcadas y le dolían fuertemente; si fuese otro se hubiese dejado controlar pero tampoco era tan idiota, tampoco estaba perdiendo completamente su esencia, no era un pasivo amaestrado; para nada. ¿Es que acaso era pasivo? No claro que no; sus manos las movió un poco tratando de levantar algo su cuerpo y mordió sus dientes un poco y bajo su mano hasta su miembro, moviéndolo de arriba hacia abajo; sintiendo un placer que hace años no sentía, apretó sus parpados y con la otra mano la coloco encima de la del ajeno, sin mencionar nada, sin decir absolutamente nada; en total… silencio.

Gimió más fuerte, ¿estaba? Es que acaso así… no pudo evitar cerrar sus ojos y los gemidos comenzaban a salir con más libertad de sus labios; estaba sintiéndose mejor que antes; estaba recorriéndole corrientes eléctricas al parecer el dolor estaba desapareciendo, se estaba yendo pero seguía sintiendo aquellas pequeñas gotas desgarrando su entrada; apretaba fuertemente sus parpados y su rostro estaba levantando con sus labios abiertos que dejaban que su garganta dejara escapar aquellos gemidos, sus ojos dilatados con gotas suavemente y sus ojos rasgados con aquel iris de color rojo que le hacían parecer alguien desinteresado y sin nada que hacer por la vida; estaba en aquella posición en la cual desde sus 5 años nadie logro volver a ver; ahora… él, aquel sujeto que proclamaba su pertenecía y entendía desde hace años atrás que lo amaba; era extraño pero… se sentía bien.

. Magheq… yo… te quiero —dejo salir de sus labios al sentirse de esa manera debajo de su cuerpo, apretando fuertemente sus ojos y sus manos, aquella que seguía alrededor de su miembro y seguía moviéndose; aquella otra que disfrutaba de los movimientos de su propia mano y la otra que yacía apoyada en la cama, atravesando los espacios para agarrar fuertemente la mano del otro, sintió que sus piernas temblaban un poco; pero eso no evitaba que siguiera con su misión. Sus caderas se movieron solas hacia atrás, sabía perfectamente que quería más; y se estaba convirtiendo en alguien que realmente deseaba al otro; pero eso ya lo sabía, sabía perfectamente que todo eso iba a pasar tarde o temprano.





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Re: strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Dom Oct 20, 2013 5:25 pm

Apretado... ése lugar era apretado. Parecía sentirse aplastado por las paredes internas del otro, cómo si gustase de tenerle ahí metido, cómo si el mismo cuerpo de Gintoki estuviera haciendo su mejor esfuerzo para que ambos cuerpos quedasen totalmente unidos. De por sí, encajaban a la perfección, o así lo sentía él. Su cuerpo, a pesar de ser nuevo en aquel terreno parecía saber exactamente de qué manera moverse y en qué grado de intensidad hacerlo para sentir un grado de placer hasta ahora totalmente vetado para quién no buscaba ni quería relaciones carnales. Aquello excedía todo lo que en sus sueños pudiera imaginar, no tenía ni punto de comparación el hacérselo uno mismo que estar ahí, sobre el cuerpo de quién...¿Le quieres, no? Deja de negártelo . No era sencillo procurar dejarse llevar por lo que sentía teniendo en cuenta que durante años reprimió el sentimiento y que, tras decírselo al otro, días después emprendieran separados caminos, encontrándose prácticamente diez años después. ¿Qué habría sido de el? ¿Recordaría las palabras de esa noche? Por su parte, las soñaba de manera constante y no podía evitarlo, a pesar de enfadarse consigo mismo al despertar, la noche siguiente volvía a repetirse. Era un bucle constante de recuerdos que le mareaban y le tenían ciertamente descolocado, no entendiendo cómo la presencia de alguien podía ser tan sumamente importante para la mente de uno que procuraba subsistir meramente con un recuerdo al no tener el contacto físico que le gustaría en los momentos de mayor soledad.

Entre sus idas y venidas, entre esas acometidas de su cuerpo contra el ajeno le vio morderse el obi, pero no le importaba que ahora quedase liberado: Ya le tenía dónde quería en la posición que mejor le venía para que no se vieran el uno al otro. Notó como se llevaba una mano a la entrepierna y... Abrió algo más la mirada al sentir el calor de la otra mano sobre la propia, de manera casi inmediata los dedos de ambos buscaron el hueco de la otra palma y se unieron en callada afectividad. El enfado fue menguando en la primera arremetida, ahora que era suyo... Lo demás no importaba. No, no importaba. Estaba dándole placer, sabía que Gintoki rendiría pelea en caso de no querer hacer aquello pero no le había costado en absoluto tenerle sobre la cama pre-dispuesto al sexo.

Te quiero. Su cuerpo osciló con fuerza hacia delante, el otro ahora compartía movimientos lo que sentía cómo su sexualidad se deslizaba por ése conducto con ahora mayor amplitud de rango, poseía el sendero que le era permitido, el sendero que alcanzaba a cubrir con su longitud. Te quiero. Ya no hacia esfuerzos por intentar cubrir sus gemidos, estos salían en cada nueva estocada y morían cuando se retiraba en busca de nuevas energías para tomar su cuerpo, empero algo desacompasó los movimientos. Una voz. Su voz. Paró en seco los movimientos aunque el trasero del otro aún se empujaba contra su pelvis, auto-penetrándose lo erguido. Jamás, nunca... siquiera cuando él se lo dijo Gintoki le respondió con aquello. se lo había dicho... Ya no había enfado, enojo, ni ganas de batallar. Aún y a pesar de que estaba disfrutándolo echó la cadera hacia atrás para salirse de su cuerpo, emitiendo un gemido en el acto: Maldita sea, ¿Por qué en ése momento?. Se sujetó a sí mismo la erección y dio un pequeño golpe en la cadera ajena, golpe al que siguió un ligero empujón, haciéndole quedar en la posición el que se inició todo. Se lo encontró pues de cara: Frente a frente. Su ambarina mirada contra aquella otra tan diferente a las del resto. No dijo nada, pero su mirada esperaba, se lo dijera todo. Te quiero.

Le miró durante un par de segundos pero su deseo era tal que no soportó estar sin hacérselo, por consiguiente, agarró con una mano las piernas de su compañero y le hizo alzarse ligeramente, un poco más torpe en esta posición, volvió a ser esclavo de aquel conducto que se retorcía entorno a su sexualidad, exprimiéndole, haciéndole notar la forma de su cuerpo desde dentro. Poco a poco y más confiado en la posición cuando ambos compartieron un par de contoneos, llevó una mano hacia las del albino, inseguro en un comienzo pero finalmente, le agarró la mano, dejando esa unión sobre el colchón, con la otra... Probó suerte y se hizo con el pene que anteriormente merodeó en su boca, rodeándolo con los dedos de su palma para poco a poco iniciar una masturbación copiosa y tan rápida cómo estaba siendo su embestir en ése momento.

-No puedo...- no, siquiera podía hablar pues la frase era realmente más larga a esas dos únicas palabras sueltas e inconexas, pero al ser primerizo no podía demandarse demasiado rato con aquel grado de embestidas, no con esa intensidad, no sin condón para tener menos sensible el prepucio: No podía más. Siquiera era conocedor si podía o no venirse en el interior de un hombre pero de todas formas, no hubiera podido retirarse a tiempo. Cuando mentó aquellas palabras se bastó de un sólo movimiento por parte de V para que su esencia saliera disparada de la obertura de su sexo y se derramase en lo más profundo del cuerpo al que tomaba posesión. Al hacerlo brotó de su garganta un gruñido potente, feroz... Aquello, sin lugar a dudas, no era cómo masturbarse a sí mismo.





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Re: strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Dom Oct 20, 2013 6:15 pm

Sus ojos, aquellos pequeños ojos en forma de pescado y que claramente eran pequeños con aquel iris de color rojo, el rojo de sangre que tanto le gustaba estaban bañados de aquellas cristalinas aguas saladas que su propio lagrimal proporcionaba. Sus labios estaban entreabiertos buscando la respiración adecuada para esos momentos y no podría escuchar palabras ajenas; había soltado lo que había guardado durante tantos años, en una escena que no podría imaginar si quiera en su cabeza; nadie por más hermoso y pulcro que fuese pudiese escuchar aquellas palabras del albino; nadie le sacaba una sonrisa sincera ni un gesto amoroso por su parte; los que lo conocían entendían perfectamente su posición unos totales desconocidos; no se aferraba a nadie, no agarraba de la mano a nadie, mujeres, hombres cualquier tipo de ser viviente siempre se sentían atraídos de alguna u otra forma por su manera de ser y la manera en la cual razonaba pero muchas de ellas se alejaban por los mismos comportamientos; huyendo, reteniéndose era totalmente improbable que el ajeno tuviese algo que realmente lo aferrara, algo que le hiciese decir… Te amo, pero era la frase que quería decir en esos momentos ¿Lo amaba?, tal vez; lo hacía… tal vez sentía que su corazón quería explotar con tan solo escuchar su voz, con tan solo sentir sus caricias; de nuevo entrecerró un poco más su mirada y mordió su labio abriendo su boca sin decir nada, sin hacer nada soltó un pequeño gemido.

Su mirada estaba puesta en el ajeno. Dejando que su corazón bombeara completamente al ver las expresiones de ansiedad del otro, subió suavemente su mano deslizándola en la mejilla ajena acercándolo a él, ahora lo entendía… él lo quería tanto como él a él… sonaba estúpido si lo pensaba de esa forma pero era así —Tranquilo… —hablaba entrecortado, sus palabras salían al compas de los suspiros y gemidos de placer, pero no iba a permitir aquello —, despacio… no te apresures, no me voy a ir… —susurro suavemente, colocando sus labios en los otros moviéndolo con dulzura de arriba hacia abajo succionando lentamente los labios del ajeno con los suyos. Deslizo su mano hasta debajo de nuevo cubriendo sus ojos con el brazo de esta soltando ligeros gemidos por la posición, sentía su abdomen chocar contra su mano fría y su miembro y su cálido cuerpo apretarse mucho más en su entrada, se sentía realmente caliente; sus ojos quienes estaban cerrados permitían que su visión fuera opacada por la oscuridad pero no lo suficiente para asustarlo como cuando niño le asustaban las historias de terror –que de hecho todavía le asustan- no era como cuando se quedaba solo en la casa recordando el pasado que le agobiaba o cuando se iba a acostar todas las noches; esa oscuridad era tan cálida, que golpeaba su pecho en un ritmo tranquilo y silencioso.

Su mano, libre la cual antes estaba en su miembro se dirigió a la espalda del otro, apretándolo y sin duda rasgando su espalda con fuerza, por las rápidas envestidas, guardando un silencio absoluto que solo podría ser recompensado y traicionado por los gemidos malignos que salían de sus gargantas. Por fuera tan solo el sonido de los coches sonando por las calles y de nada más que pudiese dañar esa noche sentirse reflejados bajo el gran brillo de la luna y de sus ojos que observaban a los dos humanos entregándose a los brazos del otro, sentía que estaba de nuevo a punto de terminar; ya habían sido dos esa noche y estaba sintiéndose demasiado cansado, su cuerpo estaba ardiendo y seguramente mañana le dolería absolutamente todo. Maldecía pero a la vez agradecía que su ropa fuese manga larga tanto para dar clases y los kimonos de la noche; aunque tuviese que mandar a arreglar el suyo. Sus ojos dirigidos a los ajenos observándolo con lucidez y con una sonrisa en sus labios; disfrutando… completamente de él.

Su ultimo gruñido, aquel que daba a resonar desde lo más profundo de su garganta hasta lo último de sus labios para poder dar a entender lo complacido que se encontraba, sus manos estaban temblando, una encima de la espalda ajena y la otra se encontraba entre las ajenas contra la cama disfrutando su calidez. Sentía que su cuerpo se encontraba entregado al otro, apretando fuertemente sus manos y sintiendo que su respiración volvía a perder la cordura respondiendo a lo agitado que estaba, se sentía caliente por dentro, sintiendo el liquido salir de su entrada, poco a poco deslizándose hasta el suelo, su manos se soltaron de la ajena y decidió subirlas al rostro ajeno deslizándolo hacia abajo para que su peso cayese encima de él, juntando sus labios, en un cálido y largo beso.

. Yo… te quie… —sus palabras fueron interrumpidas por el toque de una puerta, se sobresalto un poco y sus mejillas comenzaron a colocarse de un color más fuerte que el propio rojo, era impresionante como corrió a esconderse en la nuca ajena y luego de ver su reacción frunció el ceño, ni siquiera antes corría a esconderse porque I había llegado o a III le daba la gana de interrumpir en sus citas en la casa. Miro hacia la puerta la sombra de una vela iluminar unos pies y al parecer un pequeño objeto —Gintoki; he traído té y algunas galletas. No es bueno tener a la visita sin comer, niño maleducado —le regaño, al peliblanco una gota de sudor bajo de su cabeza hasta su nuca deslizándose por toda esta ¿Cuánto habrá escuchado esa vieja pervertida? —. Si, si… ya salgo a cogerlo —menciono de mala gana, ¿realmente tenía que arruinar cuando le iba a decir esas palabras de nuevo? —Ya salgo no, enseguida —juro haber escuchado a la anciana reírse del otro lado de la puerta, pero no se movió de donde estaba; se cubrió la frente con la respiración agitada —. Ya me iré a dormir, no hagan tanto ruido —fin de la conversación; se levanto de golpe lanzando un zapato hacia la puerta haciendo un gran eco en la callada habitación; gruñendo con enfado a la risa de la anciana —. Maldita vieja… arrugada —lanzo un suspiro lanzándose de nuevo en la cama, ¿volvía a ser él?, por lo cual palabras dulces… tendrían que esperar.





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Re: strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Dom Oct 20, 2013 7:02 pm

¿Por qué? ¿Por qué razón era ahora tan dulce? ¿Por qué le besaba con esa dulzura? ¿Por qué demonios le hablaba con ése tono tan cálido? Le odiaba... Odiaba todo lo que provocaba en su interior. No entendía en qué momento Gin, ése famoso por rechazar a todo el mundo era ahora tan sumamente cálido con él. Lo sabía, todos en la casa estaban enterados de los armorios del albino –que no eran pocos-, él los observaba desde la distancia, maldiciendo y odiando a todos los que entraban junto a él y tormentándolos cuando salían: Solos. Nunca salían de la mano del otro, siquiera en su compañía. Algunos lloraban, otros sencillamente agachaban la cabeza, no obstante, en una ocasión sintió verdadero pavor... Gintoki salió del cuarto junto a un chico de pelo corto y negro, tenía los ojos rasgados... Y portaba un yukata del albino. Esa noche se encerró en su habitación y no fue hasta que I vino a por él que no calmó su furia: una que disgregó en la estancia rompiendo todo mueble que había por su cuarto. Ni uno solo quedó en pie para cuando padre vino a por él, sin embargo éste no le regañó, para nada. Estuvo toda la noche sobre las rodillas de éste hasta que logró, no sin esfuerzo, conciliar el sueño. Empero incluso en sueños ese tormento le persiguió durante años.

Su propio placer terminó con las últimas acometidas, las más fuertes que hasta ahora había dado, por todo... ¿Qué mierda tenía ése cuerpo? ¿Por qué se sentía a su disposición si era él quién estaba introduciéndose en su cuerpo y marcando territorio? Aquello era altamente vergonzoso. Sus brazos cedieron cuando su esperma recorrió el cuerpo adyacente, se sintió repentinamente agotado, cansado, pero nuevamente V le sorprendió, para cuando su cuerpo bajó, el otro estaba esperándole para acunarle, para recibirle, es más, fue el albino quién rompió la unión de ambas palmas para llevar las manos a su rostro y hacerle ver que podía apoyarse en él: Y así lo hizo. Su cuerpo recayó sobre el otro, respiraba desde la boca por la clara falta de aire que todos aquellos movimientos le provocaron, sintiéndose prácticamente incapaz de respirar por la nariz. Incomodo repentinamente por estar en su interior movió la cadera para salirse de él, seguía endurecido pero ya no era cómo en un inicio.

¿Por qué descubría ahora algo tan maravilloso como eso? Cerró despacio los párpados, dejándose a los besos contrarios y respondiendo vagamente a alguno de aquellos que le eran impartidos, pero poco tardó en llevar su mejilla al torso ajeno, descansando ahí, sobre esa sudorosa piel, parecía casi imposible que fuera estuviesen casi a temperaturas idílicas para nevar y en ése cuarto pareciera verano, hacía un calor de mil demonios pero no por ello tenía pensado separarse del otro al haber... ¿Acabado? A duras penas acababan de comenzar. Aunque el sueño poco a poco se hacía con él: Tenía el aroma del contrario contra su nariz, podía olerle al compás que sus latidos se iban amoldando a los del otro, fundiéndose así en uno en un modo quizás más místico pero que lo sintió igual de profundo a como cuando estuvieron haciendo aquellas perversiones anteriores. Todo lo que le envolvía era su calor, su olor y sus latidos.

Escuchó al ajeno iniciar una frase pero... Los golpes en la puerta consiguieron que toda la calma conseguida se disipase en un instante y su mirada se abriese de par en par, repentinamente alarmado. ¿Y si entraba? No, peor... ¡¿Los había escuchado?! Aquel mero pensamiento hizo que sus mejillas se tornasen rojas, más que rojas. Tragó saliva mientras aquellos hablaban, pero la despedida de la mujer logró relajar sus músculos, pero que el otro se moviera para levantar el zapato hizo que se viese obligado a separarse de él, terminando boca abajo contra el colchón, instintivamente y cómo solía hacer cuando dormía solo, sus brazos rodearon la almohada, abrazándola con firmeza, con fuerza y enterró el gesto en esta para respirar de su aroma, sí... Todo olía a Gintoki. Si algo era conocido por el resto de líderes era que él, Magheq, jamás se dormía en presencia de nadie: Nunca. Era algo que no podía permitirse debido a su gran orgullo, dormirse requería que los demás le vieran en una posición desventajosa, por eso mismo, no era algo que hiciera delante de nadie más que de I, pero aquella vez... Aquella vez le tocaba el turno a Gintoki a ser parte de su familia. Emitió un largo suspiro complacido, tenía aun las mejillas rojas y el cuerpo sudoroso pero en sus labios tenía una sonrisa. Involuntariamente, aún y así, cuando notó un peso contrario hacerse hueco en la cama su mano buscó dar con algo del otro para amarrarse, cogiéndole un par de dedos y tironeando de él, esta vez quería una almohada más cálida.

-Te quiero- juraba una vez más que se haría el dormido y es que a pesar de estar cayendo en el sueño era plenamente consciente de lo que sus labios soltaron con esa seguridad, con esa casi confianza. Abrió un ojo para observar la posición del ajeno y... Sonrió. Cómo si aquello dicho fuer el peor de los secretos escondidos, cómo si estuvieran ambos enzarzados en medio de una de las tantas travesuras que realizaban de pequeños. Ése era "él" cuando estaba con Gintoki.





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Re: strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Dom Oct 20, 2013 8:02 pm

Ahora que lo pensaba, no ahora se sentaba sentía completamente el ardor en su cuerpo, como la parte baja de su espalda dolía a más no poder, el ardor de las mordidas y aquellos rasguños comenzaron a arder lo que provocaba que su cuerpo se entumeciera en continuas cortadas respiraciones, paso su mirada por sus muslos, luego las subió por su abdomen y al finalizar no alcanzo a observar ni su cuello y mucho menos su rostro pero logro soltar un largo suspiro de sus labios; levantándose, y caminando hasta la puerta la abrió solo un poco y miro a todas partes sin ver absolutamente nada; la termino de abrir tomando la pequeña mesa de madera con sus dos manos y levantándola, sintió un gran dolor recorriendo su espina dorsal y como pudo se levanto completamente para cerrarla con su pie izquierdo y colocarlo en el escritorio que se encontraba en su habitación, dos vasos de madera con algo de té caliente y algunas galletas con chispas de chocolate, sus preferidas. Tomo una con sus dedos y la coloco en la punta de sus labios caminando de nuevo hacia la cama deteniéndose al verlo abrazando su almohada; sintió un cosquilleo en su estomago y se sentó en la cama estirando su mano por arriba de su cuerpo dándole un beso en la frente, por donde su cabello caía con suavidad —. Si —susurro, suavemente; abrazando su mejilla para darle un beso en esta y luego en sus labios al sentirse de esa forma, abrazado; sin mencionar nada cerro suavemente sus ojos, sonriendo.

Pegando su espalda al brazo de la cama su espalda se encontraba en esa posición con sus ojos cerrados mirando hacia la ventana que yacía un poco abierta, sus manos estaban sobre la cabeza del chico y deslizaba suavemente sus manos por el cabello del ajeno haciéndole ¿mimos?, no sabía exactamente como llamarlos pero se sentía feliz y contento por aquello. Estiro su mano hasta el escritorio tomando otra galleta para mordisquearla sentado en la cama, mientras sus dedos se enredaban en los cabellos ajenos mirando con indiferencia la calle, ahora que lo pensaba sentía todavía las pesadas coletas en sus cabellos, dirigió una mano a estas removiéndolas y tirándolas al suelo para luego dejar escapar un suspiro de sus labios y bajo la vista —. ¿Puedo saber porque estabas tan enojado cuando nos encontramos?, pareciera que te querías comer al primer idiota que te gritase, y resulto que el idiota fui yo —bromeo casi con lo ultimo soltando un resoplido de sus labios, rascando su nariz por dentro y sacando su dedo pegando el moco al borde de la ventana para luego girarlo a ver y coger otra galleta para mordisquearla.

La verdad es que tenía tanta curiosidad, que hasta que el ajeno no le contestara no le iba a dejar de fastidiar con el asunto. No tenia sueño, y aunque lo tuviesen o iba a dormir ya que se sentía realmente pegajoso. Quería un baño pero a esas horas de la noche no era para nada bueno, aunque que importaba. Se estiro un poco y de nuevo le entro el dolor en su espina dorsal que le hizo gritar por lo bajo de dolor apretando fuertemente sus puños con sus manos y aplastando su galleta que tenía en una de sus manos, lo que provocó que comenzara a comerse las migajas, si como un niño —. Tengo envidia… —susurro deslizando sus dedos por la cabellera ajena —, siempre he querido tener el cabello liso, ¿Por qué rayos tu lo tienes liso? ¿Por qué todos deben tenerlo liso? Incluso esos albinos de cabellos revoltosos y largos los tienen lisos —es que acaso no tenía nada más que hablar, bueno se trataba de IV, esos dos hablaban de cosas sin importancia y siempre era divertido, de pequeños siempre fue esa forma. Le era divertido hablar en las noches de cosas sin sentido cuando eran niños, que iban a jugar al día siguiente, como iban a asustar al joven que llevaba los periódicos todos los días y cual eran sus víctimas para las bolas de lodo. Eran simples cosas sin sentido, pero siempre tenía importancia cuando se contestaban entre ellos.

Se acomodo un poco mirando hacia el techo, cerrando suavemente sus ojos y abriéndolos de nuevo —. Padre me comento que ahora fumas… —susurro suavemente. Aquellas cartas que eran enviadas más seguido decían muchas cosas de IV y poco de los demás, era normal de padre quien los conocía desde hace años —. Feliz cumpleaños atrasado —susurro suavemente, estirando su mano a la mesa de noche y sacando un pequeño paquete de madera con un lazo suave y un tallado bastante rustico. Una madera bastante blanca con algunas flores a los alrededores, no era muy amante de la nicotina, pero estaba seguro que él kiseru, le iba a gustar bastante. Sonrojado, lo entrego; duro bastante días buscándolo y al final tuvo que mandarlo a hacer dependiendo de su gusto.





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Re: strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Dom Oct 20, 2013 8:39 pm

Cuando el otro tomó asiento en la cama dejó de rodear la almohada con ambos brazos para hacer justamente lo mismo pero entorno a la cintura foránea, sujetándola con firmeza y apoyando la frente en su baja espalda, para ambos era sabido que no respondería a esa pregunta, habían veces en las que Gintoki le formulaba preguntas a las que nunca le llegaba respuesta pero no por ello se enfadaba o le encaraba, era una de las cosas que más le gustaba del otro, era capaz de respetar sus silencios de la mejor de las maneras, quizás hiciera alguna broma en referencia al silencio o algo similar, pero no insistía en sonsacarle información. Sí... Eso era algo que simplemente adoraba de él. ¿Por qué estaba enfadado? Eran muchos los motivos y en ése momento, ése justo momento en el que había experimentado por primera vez el éxtasis del acto sexual no tenía las ideas demasiado bien alineadas como para intentar formular una frase con sentido, tampoco un pensamiento coherente. Se sentía vagamente perdido, adormecido. Sólo tenía una cosa clara en ése momento y era que no soltaría al foráneo de ése agarre, la otra que el sueño estaba ganándole la partida una vez más, pero ahora que estaba arrimado a esa fuente de calor... Suspiró suavemente y su aliento golpeó la piel desnuda de quién estaba sentado ahí, dándole la espalda y comiendo el dulce que la mujer dejó ahí para ambos. Parecían sin lugar a dudas una pareja feliz compartiendo habitación, algo totalmente fuera de la realidad, tan siquiera eran... ¿Qué somos, V?.

Se perdió en esas caricias, los dedos ajenos se enroscaban en sus oscuras y cortas hebras cómo si supiera dónde tocarle para adormecerle. Por primera vez reparaba en que ése otro podía ser tierno, realmente tierno. Ya no únicamente en la cama, incluso ahora estaba conociendo a un Gintoki diferente, tranquilo y aunque goloso, era atento con sus necesidades, como podía ser, por ejemplo, ser acariciado de esa forma. Empero su gesto de dolor no pasó por alto, cuando volvió a sentarse le abrazó con algo más de suavidad, procurando no dañarle. –El tuyo tiene personalidad.- se limitó a decir aquello con naturalidad, era cierto que ver a alguien con el pelo rizado y para colmo blanco era... Algo prácticamente imposible, no obstante, adoraba cada parte del cuerpo de su hermano y su pelo era una de las tantas: Tan diferente, tan especial. Acarició con la nariz la zona en la que permanecía apoyado, olvidándose de todo el odio, de todos los celos... De todo: Estaban ellos. A solas por primera vez en años. ¿Por qué no dejarse llevar por gestos que jamás haría en publico? ¿Por qué no mostrarle lo que en su día le susurró?

¿Padre? Entreabrió ligeramente los ojos. Maldito fuera. ¿Es que se escribían? No, peor aún. ¿Le mencionaba cosas de él? ¿Es que acaso I sabía qué...? Estuvo a punto de preguntar sobre aquello pero entonces notó que el brazo foráneo intentaba coger algo de la mesita, no logró vislumbrarlo del todo. ¿Sería una carta? Pero entonces... Entonces le escuchó. Sus brazos temblaron en un inicio en el agarre, dudó en si soltarle o no, pero como le fue tendido el presente, solo le liberó de uno de los brazos que le mantenían preso para sujetar aquella cajita y observarla con devoción. Sin duda era tallada a mano y por la conocida torpeza de su hermano estaba seguro que no había sido él el que la hizo, por consiguiente debería ser un muy caro encargo. Sonrió pegando la cara contra esa desnuda espalda. –Creí que ya no te acordabas de estas cosas.- ya no eran niños que se dejaban notas en las almohadas en el cumpleaños del otro. Que se hacían regalos o que incluso despertaban al otro a gritos el día que cumplían años. Por ello, quizás, sintió un curioso nudo en la garganta, estaba sintiéndose como si aún tuviera una familia. –Gracias, Gin... Lo guardaré para siempre.- tenía por protocolo no decir la palabra siempre, pero por aquella vez estaba dispuesto a romper todo tipo de orgullos internos que pudiera tener. Por ése hombre, ahora mismo sería capaz de todo. De todo. No mentía.

Dejó la cajita sobre la cama, cerca de la almohada y le hizo girar el rostro, sujetándole por el mentón. Así fue como sus labios se unieron a los de su compañero, rozándolos primeramente de manera superficial para que se acostumbrase a su tacto y con ambos labios unidos fue bajando poco a poco la espalda y con una mano le guió gentilmente a que le siguiera, quedando así estirado sobre la cama y el otro aún sentado pero con la posición baja para poder proseguir con el beso, era dulce... Y tenía sabor a galleta. En su fuero interno río, habían cosas que jamás cambiarían después de todo.





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Re: strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Dom Oct 20, 2013 9:15 pm

Frunció el ceño. Bueno, era de esperarse de aquel por lo cual un suspiro de frustración resonó completamente en el espacio vacío de la habitación, mordiendo con mala gana las galletas, realmente había hecho bastante, si que utilizaba el dinero que él le daba de otra forma. Agarro suavemente la nariz del ajeno y comenzó a moverla de un lado a otro mientras ampliaba una sonrisa con burla; buscando la forma de sacar de las casillas al otro y que le gritase alguna barbaridad o alguna verdad escondida en lo que hubiese estado pasando; ya el resto lo adivinaría él, siempre era lo mismo cuando permanecía en silencio trataba de acercarse a los sucesos y este siempre terminaba escupiéndole la mitad de las cosas a gritos, luego I los regañaba y luego se escapaba para regar los secretos de IV que luego comenzaba a molestarle y seguramente lo molería a golpes aunque los demás lo ocultaban bastante bien por alguna extraña razón siempre se terminaba enterando. ¿Es que acaso corría a esconderse cuando I hacia confesar nuestras travesuras y terminaba escuchando las suyas? Lanzo un suspiro para olvidar aquello —. Espera, ¿no me digas que te pusiste celoso por cómo estaba vestido? ¿Qué pensaste? ¿Qué ejercía alguna prostitución o algo de órganos masculinos? —le pregunto levantando una ceja con un toque burlón en sus labios — ¿Qué eres idiota? —le volvió a preguntar de nuevo apoyando su mano en la cabecera de la cama y con ella su mejilla —. Mala pregunta, si lo eres —finalizo, con un toque cantarín en sus labios. Era obvio que no estaba interesado en la música pero habían veces que algunos soniditos tontos se le pegaba en la cabeza y terminaba tarareando cualquier estúpida melodía.

Ahora que lo pensaba demasiado bien; habían llegado al segundo nivel y bueno… ¿estaban saliendo? ¿Lo estaban o no?, una pregunta que comenzó a rondar por su cabeza, sin sentido. No tenia completamente sentido aquello que estaba rondando por ella, podría decirse que eran más que amigos, más que simples hermanos y cerca a ser una pareja. Era normal que a I no le interesase el sexo, podría jurar que hasta a él le atraían los hombres; pero nunca lo vio en una relación por lo cual dudaba que le gustasen los humanos, estiro su cabeza para atrás apoyándose en la pared de madera de la casa mirando el techo como si estuviese completamente lejano —. Oye, Magheq… ¿Qué somos? —pregunto, con suavidad, como si no estuviese hablando para él ajeno; como si guardara completamente todas esas palabras a lo que iba rasgando su corazón —. Tú realmente me gustas, y tu estas enamorado de mi, por lo cual debemos de tener algo, ¿no? Pero tu viajas alrededor del mundo con padre trabajando y yo hago lo que se me da la gana y poco permanezco en un solo lugar que no me interese —metió la mano en su nariz hurgándose; la única persona que tal vez conocía su localización era I, al parecer sus poderes tenían que ver en qué lugar se encontraban sus alquimistas e hijos. Saco la mano de su nariz observando un pequeño y seco moco que lo lanzo hasta que reboto en el borde de la cama, y cayó al suelo —. Banzai —celebro de mala gana, levantando su única mano libre.

Escucho lo que estaba diciendo y giro su rostro rascando su mejilla, no era que le hubiese querido comprar el regalo como cumpleaños, realmente lo había hecho por un motivo desconocido y le gusto de alguna manera aquello que había visto, por lo cual mandarlo a hacer no fue tan difícil; difícil era encontrar un buen carpintero que hiciera uno a su propio gusto; y el dinero… bueno I le dio una gran reserva y todo se fue por el caño pero nunca le diría, guardo silencio antes de que dijera algo estúpido con respecto a todo eso así que amplio una pequeña sonrisa —. Sí, asegúrate de guardarlo, pero te lo di con la condición de que la próxima vez yo voy a estar arriba; no me gustar estar de pasivo en las relaciones —afirmo con una sonrisa en sus labios. ¿Y cómo no acordarse? Colocaba todos los años un dulce en la ventana de donde estuviese y una carta sin remitente, esperando que si el viento se las llevaba que cayeran en las manos del ajeno, lo siguió haciendo por años e incluso ese a pesar de que la primavera paso hace años, pero pronto estaba de nuevo por venir, así que… ¿Por qué no?

Deslizo sus manos por el cuerpo del ajeno besando sus labios y sintiendo de nuevo aquello que tanto le encantaba. Su cuerpo estaba un poco encorvado y sentía todavía esas pulsaciones pero no eran lo suficiente fuertes para hacerlo llorar, después de todo era él, Gintoki. Apretó suavemente sus dientes sobre los labios ajenos marcándolos y separándose un poco del ajeno para pasar sus labios sobre los otros y róbale un beso más profundo, metiendo su lengua dentro de sus labios, tomando tal vez el control de lo que debió tomar al principio. Tal vez las culpables eran esas malditas coletas, las maldijo por lo bajo y apretó más su agarre contra el ajeno. Las ventanas chocaron y el viento que entro apago tanto la lámpara de cera que se encontraba en la habitación como la vela que se derretía lentamente en la mesa de madera, el mayor trato de cerrar la ventana con su mano pero sin lograrlo sintió un fuerte frío subir desde su parte baja hasta su cuello, haciéndole gemir un poco.






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Re: strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Vie Oct 25, 2013 12:26 pm

Bien. No sabía cómo pero ése inútil conseguía saber con mero detalle cómo era su sentir en determinados momentos y aquello no era algo que le guste: Por el contrario, prefería no sentirse tan desnudo frente al ajeno. Todo, todo lo que rondaba por su mente, fueran temores, sentimientos o cualquier similar era adivinado, era obvio que en algo tan superficial el otro había conseguido leerle el alma o la mirada. Su frente se arrugó ligeramente y sus labios mostraron clara mueca disconforme cuando el foráneo acertó nuevamente: No, no era que estuviese celoso... ¿O quizás sí? ¿Ese sentimiento de angustia en el pecho eran celos? ¿Esas ganas de asesinar de la peor de las formas al que osase tocar el cuerpo ajeno? Demasiado nuevo para ése tipo de sentimientos lo atribuyó mentalmente a enfado, no obstante, fue Gin en descubrirle lo que él mismo sentía, algo que claramente le incomodó. Más guardó silencio y llegó a morderse el labio para procurar no soltar alguno de sus comentarios que explotarían en pelea, pero antes de proseguir cavilando sobre la manera de salir de esa sin discutir... Sus mejillas parecieron tomar vida y sintió el calor aglomerarse en estas de manera por demás intensa: Rojo. Ahora mismo estaba tan rojo cómo el ajeno lo estuvo cuando las caricias salieron del control de ambos. ¿Qué somos?. Se repitió, mirando a ése y abrazándole con un brazo pues con la otra mano insistía en sujetar el regalo, uno que desde ése mismo instante le acompañaría fuera dónde fuese, sintiéndole así cerca por más lejos que I, el viaje o la misión le llevase. Un pequeño trozo de su hermano vendría consigo envuelto en aquel pequeño presente de madera, aunque ciertamente, ése imbécil siempre estaba consigo de un modo u otro.

-¡No estoy enamorado de ti!- terció, francamente molesto, no alzó la voz pero si hizo un énfasis en aquello y no por molestarle... Era vergüenza. La vergüenza de verse atrapado, la de sentirse inferior. Le soltó, fingiendo desear alejarse pero el frío le invadió entonces. Cuando calma volvió a él, sus orbes observaron de reojo a ése otro con un gesto ligeramente molesto... Contradictorio si uno se fijaba en lo rojizo de sus pómulos. -Pero no quiero que nadie te toque.- habló con convicción, seguro de que realmente era algo que quería: Alejarlo de miradas, manos. Suyo. ¿Por qué costaba tanto todo eso?. Abrió los labios pero entonces el otro le sorprendió con un beso, uno que conforme pasaban segundos se profundizó y le ahogó en su sabor. Por su parte cerró los ojos y se dejó llevar hasta que el fuerte impacto de la ventana le hizo dar un ligero brinco, sin embargo fue el otro quién se dirigió quejumbroso hacia la ventana. Su mirada se deslizó hacia el trasero del más alto y una sonrisa victoriosa y plena de jubiló adornó unos labios casi siempre fríos: Él era parte de ése dolor y por consiguiente... Parte de ése cuerpo. Lo había hecho suyo y IV tan siquiera se había molestado en hacerle a un lado, no... Ambos lo habían deseado. -No estarás arriba.- masculló, agarrándole de una muñeca una vez cerró la ventana para volver a acorrarle contra la cama, mirándole ahora con una sonrisa contraria a como hubo sonado su tono de voz: Sí, su sonrisa era irremediablemente divertida.

[ F I N F L A S B A C K ]

El rugido de su propio coche y el vibrar del asiento consiguió, ahora sí, arrancarle de su ensoñación. Estaba ya de camino al hogar, todo había transcurrido rápido: Tenía el botín colocado de cualquier manera en el asiento de atrás, desperdigadas, piezas de robots yacían incluso por el suelo de la tapizería pero no era algo que en ése momento le importase. Tan siquiera con su contrabandista intercambió más de cuatro palabras durante el trueque: ¿Qué mierda pasaba?. Aparcó cercano a un carril de emergencias y apoyó la frente contra el volante que sus manos proseguían sujetando e intentó calmar su propia respiración. Cada palabra, cada acción de aquel día aún podía recordarlo y vivirlo. Cada vez que recordaba aquella primera e inexperta primera vez suya era capaz de encenderle, de hacerle jadear a pesar de siquiera tocarse. Tragó burdamente la saliva aglomerada en su garganta de manera pesada y poco a poco levantó la cabeza. Sabía que tenía que volver, que le esperaban. Miró de soslayo la bifurcación del camino, con un solo volantazo podría ir... Un movimiento y podrían encontrarse cara a cara.

Su propio gesto se torció, como si lo pensado fuera la locura más absurda de todas. ¿ÉL? ¿Ir? Le mataría. Fue lo que prometió cuando perdió el hijo, fue lo que juró cuando tras un día entero de hemorragias se enteró por un médico de pueblo que había perdido un hijo cuando siquiera era conocedor del mismo. Si los caminos de ambos volvían a juntarse sería para que uno de ambos acabase bajo tierra y era algo que, desde años, tenía metido en la cabeza. No obstante y a pesar de todos los hombres que desde ése momento habían pasado por su cama... Aquella fue la vez que más disfrutó: La que tocó ése cuerpo por primera vez, la que disfrutó del tacto y sabor de la persona amada por primera vez...: Sin peleas. Sin otra cosa que gemidos, roces, lamidas. Movió el freno de mano y pisó el acelerador despacio: Debía volver. Y volver ahora.





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Re: strange event. [+18] || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Vie Oct 25, 2013 2:38 pm



[ FIN DEL FLASH BACK ]


Jadeo fuertemente al acordarse de aquello mientras el sudor comenzaba a invadir su cuerpo, dirigió una de sus manos hasta sus mejillas mientras sentía que estaba algo mojada, ¿se habrá quedado dormido? Dirigió una vista a todo el lugar encontrándose a su jefe de medio tiempo y al resto de sus compañeros del trabajo casi dormidos encima de las mesas, a decir verdad estaban borrachos y en su punto de terminar una de las tantas noches de laborar en ese asqueroso bar. Lanzo un largo suspiro de sus labios y volvió a estirar su mano sirviéndose un fuerte vaso de vodka dejando que el sabor caliente quemase por completo su garganta y se apoyara en la silla en la parta de atrás deslizando su cabeza hacia atrás ampliando una pequeña pero cómoda sonrisa en sus labios.

. Mag-chan… —susurro suavemente, deslizo su mano por todo su rostro deteniéndose en sus labios y luego termino de marcar esto con el poco labial que le quedaba de su trabajo, deslizo su mano por todo el kimono que portaba finalizando hasta su pecho y luego dejando caer su mano a un costado de la silla cerrando sus ojos. Sintiendo el alcohol por fin comenzándole a hacer efecto, bajo su mirada y frunció el ceño sintiéndose realmente incomodo se levanto de la silla recogiendo su pago que fue acortándose por todo lo que bebió maldiciendo por lo bajo al dueño de ese maldito bar mientras levantaba un poco sus piernas tratando de caminar, agarrando su parte baja —. He meado a un gusano… estoy seguro de que he meado a un gusano… ya estoy demasiado grande para excitarme por sueños de este índole…No es como si me excitara ser la parte sumisa —gruñía de mala gana saliendo de aquel local, observo la luna en la parte de arriba y no pudo si no atinar que eran tipo las 4:30 de la madrugada, sus piernas comenzaron a moverse en dirección hasta su casa mientras se quitaba las coletas por el camino y las guardaba en su kimono rosa y se quitaba las sandalias para caminar con más libertad.

Escuchaba el sonido de los murciélagos deliberarse por la noche y volar a su propio estilo. Escuchaba la calamidad de la noche entrar y profundizar completamente su piel, estaba escuchando todavía en su cabeza aquellos recuerdos que estaban completamente nítidos en su memoria. ¿Qué era tan gracioso? Bueno, él era el gracioso. Aunque hubiese preferido mil veces portar una toalla naranja con una tabla de surf antes de volverse a colocar él kimono, se sonrojo completamente apegándose a una pared de la ciudad levantando la mirada ¿Todavía portara el kiseru que le di?, se pregunto, para luego agacharse un poco y cerrar suavemente sus ojos Nah, debió haberlo botado cuando tuvimos esa pelea…, su corazón comenzó a palpitar rápidamente y sus rodillas bajaron hasta el suelo cubriendo su rostro ¡Soy un idiota!, se grito mentalmente mientras sintió que algo salpico sus dedos, bajo su mirada notando como sus lagrimas comenzaban a caer lentamente —. ¿Por qué estoy llorando…? Es el alcohol que me está haciendo sentir así de sensible…vamos sécate las lagrimas Gin-san... —se repetía restregando sus mano en su rostro, mientras sentía más lagrimas caer Lo siento… fui un idiota controlado por la adrenalina…, daño su relación y sobre todo los sentimientos que el ajeno tenia hacia él… ¿hasta dónde seguiría la maldición que su familia le coloco con UT?

. Soy… un completo idiota —susurro.


CERRADO









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