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Step II: Remójelo y hiérvalo antes de quitarle la coraza. {priv. Ayperos}

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Step II: Remójelo y hiérvalo antes de quitarle la coraza. {priv. Ayperos}

Mensaje por Eithan Jones el Sáb Mar 22, 2014 12:11 am

La mansión de Eithan Jones permanecía en estado de suspensión desde aquel incidente donde Ayperos y el numan adoptaron caminos separados. La servidumbre era incapaz de acceder e incluso el desorden de la fiesta alocada montada por el pelirrojo no había sido limpiado todavía. El amo de la casa no pisó más desde entonces el sitio. Primero estuvo descansando en Optimae Truncatis y luego desapareció sin dejar el menor rastro que pudiesen seguirle. Existía siempre una época durante el mes de marzo en que la aclamada celebridad se esfumaba en el aire, misteriosamente. Muchos de sus fans y medios de difusión habían querido averiguar al respecto, pero el rubio jamás lo develó ni falló en borrar las pistas. El chico no era alguien que se anduviese con rodeos o secretos, por lo cual ese era el punto más candente de su vida, el más atractivo y el que otorgaría millones a quien lo descubriera; sin embargo hasta el momento sólo abundaban meros rumores injustificados y disparatados.
 
Lo cierto era que Eithan se ubicaba en unos bosques abandonados, en tierras de nadie, sin civilización alguna a la cual acceder y tan sólo comunicación con animales salvajes y otros peligros. El paisaje era realmente abrumador y precioso, un pequeño paraíso donde predominaba el verde de la naturaleza y el turquesa de las aguas, así como la espuma de las olas y el blanco de las costas. Cualquiera que conociese al arrogante modelo no se creería ni de asomo el que un famoso, ricachón y caprichoso muchachito pudiese gustar de desperdiciar su tiempo acampando, pero la verdad es que el numan jamás en sus diecisiete años de vida olvidó el visitar aquel páramo, dos semanas, durante el tercer mes del año. ¿Razones? La verdad era mucho más profunda de lo que nadie supusiera: el aniversario de la muerte de quien le trajo al mundo. Misaki murió un 18 de marzo, justo entre las celebraciones del white day y el día del padre. Ese tipo de festividades perdieron el sabor para el chiquillo y sólo le interesó desde ese suceso el visitar la tumba de la única persona a quien amó.
 
¿Pero por qué Misaki yacía enterrado allí en medio de la nada? la respuesta sólo podía darla el joven idol: cuando él logró amasar una considerable fortuna, retiró el ataúd de su padre del cementerio público en donde estaba y lo trasladó a ese pequeño paraíso secreto. Ese sitio había sido un descubrimiento particular de su progenitor, una utopía que amaba y a la que adoraba llevar a su hijo a hurtadillas siempre que podía escaparse unos días del trabajo. Si al menos Eithan era capaz de ofrecerle ese humilde obsequio a quien tanto dio por él, se sentía satisfecho.
 
Exactamente eran las 19 horas y estaba ya oscureciendo. La puesta de sol dejaba un amplio abanico de colores anaranjados, rosados y violáceos que otorgaban un aspecto fabuloso al firmamento infinito. Las aves volaban, dirigiéndose a sus refugios donde resguardarse y las estrellas muy lentamente empezaban a presentarse en la fría noche. Por su parte, el joven Jones se hallaba perezosamente asentado en un campamento top glamour, al que apodaba "Glamping". Contaba con varias carpas enormes, las cuales estaban predispuestas como si intentase formar con ellas una mansión, y allí dividía los muy particulares ambientes de su "hogar". También se había traído montones de chucherías, como una parrilla, ollas y demás utensilios de cocina, aunque olvidó un encendedor al menos con que prender fuego. Por supuesto, una de las carpas se dedicaba íntegramente a contener su ropa. Hablando de atuendo, encima llevaba una campera gruesa azul, digna de montañas nevadas, con pelo suave alrededor de la capucha, además de un pantalón negro impermeable, botas grises anchas y cálidas, un gorro de lana en la cabeza y gafas de sol dignas de idol. Reconocerlo a simple vista sin duda alguna no sería tarea sencilla, aunque de todas formas nadie tenía acceso ni conocimiento de su escondite.
 
Bostezó perezosamente, permaneciendo con las nalgas aplastadas sobre su butaca y mirando con desconsuelo el hacha a su lado. Debía ir a cortar leña antes de que entrase más la noche y fuese peligroso el adentrarse en el bosque. Eso o terminaría muriendo de hipotermia a mitad de su velada. Decidió ponerse en pie para no mostrarle su faceta más holgazana a su madre y cogió el arma entre sus manos con firmeza, llevándola con cierta dificultad por el peso a medida que buscaba un árbol seco y no muy robusto contra el que dirigir su furia. Cuando tuvo la fortuna de toparse con un tronco algo enano y delgado, sonrió satisfecho viéndose vencedor y, aventando hacia atrás ambos brazos, los agitó contra su adversario sin contemplaciones, dejando el filo enterrado a media corteza. Miró con enfado aquel estúpido madero y zamarreó el hacha sin suerte, la cual no parecía nada dispuesta a ceder o terminar su labor -Árbol imbécil, córtate- protestó, mientras apoyaba un pie para empujar el tronco y el resto de su cuerpo forcejeaba en contra -¡Maldicióoooon!- bufaba incordiado y frustrado, al descubrir que hasta la naturaleza se burlaba de él. Como última instancia, se estimuló mentalmente imaginando que ese árbol era el cuello del Cara de Mal follado y luchó intrínsecamente por poder decapitarlo -¡Muérete de una vez, idiota, idiota!- pero nada dio resultado y enojado, pateó a su "Ayperos" de madera, causándose únicamente un dolor extra en los dedos del pie.
 
¿Qué haría? Qué mierda. Se acuclilló frente a su mortal adversario, observándolo con odio infinito. Detestaba absolutamente no ser capaz y quedar como un idiota, aunque sólo fueran él y un tonto tronco. Suspiró agobiado y decidió descansar antes de continuar con su tarea, para lo que trepó aquel árbol y se sentó entre algunas ramas fortachonas que lo soportaron sin problemas. Wow~ era una madera mucho más resistente de lo que había creído. Sonrió un poco nostálgico, recordando su infancia traviesa y mucho menos preocupada por su imagen, en la que solía hacer ese tipo de actividades burdas que atentaban contra su belleza por el simple hecho de divertirse; y entonces escaló un poco más, alcanzando una buena altura donde apreciar mejor el paisaje. La brisa era bien fresca y sonrosaba sus mejillas descubiertas, pero realmente en ese instante no le importaba, se lo estaba pasando bien.
 
-¡Papá! ¡Papá, allí voy!- y el pequeñajo rubio de grandes ojos llenos de vitalidad, se lanzaba a los brazos de su hermosísimo progenitor, quien le esperaba desde abajo del árbol con los brazos extendidos y una amplia sonrisa colmada en felicidad.
 
Hermoso recuerdo dibujó una expresión de nostalgia en el idol, quien se quitó los anteojos un instante para secar un par de finas lagrimillas. Ahora ya no había nadie a su lado que lo sostuviera cuando simplemente tuviese deseos de dejarse caer.


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Re: Step II: Remójelo y hiérvalo antes de quitarle la coraza. {priv. Ayperos}

Mensaje por Ayperos el Miér Abr 02, 2014 4:42 am

Después de que Magheq le comentara a Ayperos sobre el inminente ataque de los chupasangres a Eithan, el demonio de pelo carmesí fluctuó desde la terraza del palacio del IV al interior de la lujosa mansión del ídol soberbio. Al demonio le sorprendió mucho el estado en que se encontró aquel lugar. Era como si el tiempo se hubiera detenido en seco, manteniéndolo todo tal cual él lo había dejado atrás en el pasado. Nadie se había preocupado de limpiar el salón donde Ayperos se montó aquella juerguecita con los putos del lugar. Era como si estuviera en una casa abandonada. Estaba seguro que Eithan jones debía hacer tiempo que no pasaba por allí, pues por lo que había averiguado de su persona, conviviendo con él mientras le protegía, era sumamente meticuloso y pulcro. Habría matado a sus criados si no hubiesen adecentado el comedor ipso facto. Lo que le extraño muchísimo era que Eithan no hubiese ordenado que limpiasen aquello antes de irse. ¿Se había visto obligado a huir repentinamente de los vampiros? ¿Es que llegaba tarde para salvarlo…? Pero algo en su intuición de criatura de las profundidades del infierno le decía que lo que le había hecho a Eithan justo en el techo de ese salón era lo que había hecho huir al menor de manera precipitada ¿Entonces era de él de quien se estaba escondiendo el crío?

Ayperos empezó a subir por las grandes escaleras hacia el piso superior, como ya había estado en esa casa, ya sabía dónde se encontraba el despacho donde guardaban los papeles importantes, y donde supuso podría encontrar alguna pista sobre su paradero. Lo primero que hizo fue sentarse en el elegante escritorio y encender el ordenador, buscando noticia del ídol en diversos medios de comunicación, pero no había ni rastro del rubio. En algunas de las webs en las que entró se comentaba que no era la primera vez que Eithan desaparecía por aquellas fechas, que siempre por aquel mes dejaba de hacer apariciones públicas. Siendo como era seguro que se iría a un balneario de alto standing para que le trataran como a un pequeño príncipe por unos días. Unas vacaciones bien merecidas de su dura vida de famoso.

El demonio se quedó con la mirada fija en algún punto en el horizonte, recapitulando la poca información que disponía de Eithan. Estaba claro que no encontraría la respuesta que buscaba en la red. Si uno solo de esos paparazzi hubiesen descubierto el paradero del joven ídol, habría fotos suyas por toda la red. Ni revisas ni periódicos. Por ahí no podía seguir indagando. ¿Pero cómo cojones podría descubrir el paradero de ese idiota, que encima no quería ser descubierto? Los ardientes orbes del demonio paseaban ahora por los archivadores que había guardados con mucho cuidado y orden en las altas estanterías que había frente a él, en las que rezaban títulos escritos a máquina tales como “Nóminas, rentas, facturas…”

Ayperos se puso en pie de golpe - Claro, las facturas – se dijo a sí mismo, y se acercó corriendo a la estantería, buscando a toda velocidad las facturas de los últimos años. Cogió los tres grandes archivadores y los dejó (casi los tiró) sobre el suelo. El tiempo era oro. Si no localizaba cuanto antes a Eithan podía ser que los vampiros se le adelantasen y terminasen con su corta vida. Pasó páginas y páginas de fundas de plástico y largas hojas con recuadros, llenas de números y cuentas. Pronto tuvo ante sí el resumen de los gastos del mes de Marzo de los últimos tres años, y había un nombre que se repetía en todas ellas “Glamping”. Una vez encontró este hilo del que tirar, el resto de información resultó un juego de niños conseguirla en la red. Era un campamento para pijos perdido en medio de la nada, rodeado de bosques. - ¡Te encontré! – exclamó el demonio de pelo carmesí, quien tras averiguar el paradero exacto de su protegido no se lo pensó dos veces y fluctuó hacia allí, dispuesto a salvarle la vida, lo quisiera él o no.

Apareció fluctuando en aquel camping para niños ricos cuando casi era entrada la noche, y tuvo que darse una vuelta larga para localizar al mocoso insolente. Lo encontró por casualidad, pues él andaba paseando por el recinto, mirando en todas las tiendas, pero la conocida voz del rubio le llegó de un poco más lejos, de la arboleda que quedaba a un lado del campamento. “¡Maldiciooooon!” gritó Eithan, y vio, escondido entre la espesa maleza, como el chico intentaba talar ese árbol sin ningún resultado positivo. Ayperos se rio por dentro, y más cuando Eithan empezó a insultar al árbol por no dejarse cortar. El ego de Eithan Jones estaba tan crecido que si no podía conseguir leña no era por sus nulas capacidades físicas y su casi inexistente fuerza, sino porque el árbol era un idiota.

Totalmente frustrado por sus vanos intentos de talar el árbol, finalmente el joven ídol trepó en él, quedándose sentado en una de las ramas más altas. Ayperos desapareció de donde estaba escondido y apareció de repente tras el chico rubio, sentado a su espalda con las piernas abiertas para dejarle sitio a su pequeño cuerpo. Le abrazó fuerte por la cintura para que no cayese por el susto que debía haberse llevado con su repentina aparición, y le dijo con tono de voz desenfadado junto a su oreja – Qué casualidad encontrarte por aquí – abrió los brazos unos momentos, y en seguida los volvió a cerrar, apresando al menor entre sus fuertes brazos - ¿No te da miedo caer y que se estropee tu linda cara de niña? Deberías hacerte un seguro anti-roturas antes de practicar la escalada a gran altura – Ayperos estaba preparado para soportar cualquier cosa, una pataleta, insultos, cualquier cosa que Eithan pudiera llegar a hacer. No pensaba dejarle caer al vacío. Aunque él no lo supiera todavía, ahora era suyo, y lo protegería de verdad. - Yo de ti no armaría demasiado escándalo. Mis informadores me han dicho que todavía tienes a los chupoasangre pisándote los talones. Me necesitas si quieres seguir con vida. – el demonio de pelo carmesí esperaba que Eithan tuviese el suficiente miedo de sus hermanos vampiros como para olvidar el tremendo enfado que tuvo con él la última vez que se vieron.


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Re: Step II: Remójelo y hiérvalo antes de quitarle la coraza. {priv. Ayperos}

Mensaje por Eithan Jones el Jue Abr 03, 2014 5:29 pm

¿Aquello es que acaso se trataba de una mala broma? Sintió claramente un cálido cuerpo tras el suyo, que de cierta manera se le hizo familiar, y al girar su rostro simplemente quedó perplejo. Los ojos del más puro esmeralda se abrieron de par en par, incrédulo; sus músculos titubearon un instante y sin el menor retardo su ceño se frunció con brusquedad, dándole la nuca nuevamente a ese que siempre se las arreglaba de un modo u otro para entrometerse en su vida. Crujió los dientes enfurecido, soltándole cuantiosos codazos, pataleando y electrocutándolo con la volt-gun que acarreaba en el bolsillo hasta conseguir zafarse del agarre foráneo y saltar del árbol sin importarle nada más. Cayó algo despatarrado, sobre una de sus caderas, y se puso en pie rápidamente a pesar del dolor que sentía, descontando también los rasguños y cortes leves que se ocasionó en las manos -¡¿Qué mierda haces aquí?! ¿Todavía no estás satisfecho? ¿Todavía me quieres seguir jodiendo?- bufó, agachando la cabeza lleno de frustración y dolor, mientras apretaba sus puños -¡Vete a molestar a otro! ¡El único que me odia tanto como para recorrerse el mundo en pos de cagar mi existencia eres ! ¡YA NO TE CREO NADA! ¡Y aún si mi vida realmente corre peligro… prefiero que me maten CIEN veces antes que depender de ti! ¡NO voy a ser tu juguete, grábatelo en ese cerebro vacío! Si crees que por ser un demonio poderoso voy a dejarte hacer lo que quieras, estás completamente equivocado. Aún si no tengo la fuerza para detenerte, prefiero el seppuku antes que a ti. ¡VETE y por favor, MUERE!- renegó y espetó a toda velocidad, enfureciéndose progresivamente y blasfemando sin cesar hasta que se quedó sin oxígeno en los pulmones, rojo de coraje.
 
Se dio media vuelta entonces sin importarle abandonar su hacha y sus probabilidades de acarrear algunos leños con los que prender fuego para no congelarse, y regresó por el camino que había llegado, pisando pesadamente como si de alguna manera pudiese aplastar así al condenado cretino que no se hastiaba jamás de cabrearlo. Iba cojeando pues le dolía condenadamente la cadera y pierna diestras, pero nada le importaba, sólo alejarse. Nunca había creído que se volvería a encontrar con Ayperos ni muchos menos en ese sitio. La noticia aparte de sorpresiva era muy mala. Ese desgraciado sólo se dedicaría a perturbar el descanso de su padre y además su sola presencia ya contaminaba tan sagrado lugar. Debía pensar alguna manera de atraparlo y matarlo como a un oso o similar, pero no conocía sus debilidades como para tentarlo. Con suerte se rindiera luego de sus duras palabras y se volviera con los suyos o al infierno.
 
Al arribar de regreso a su campamento, se metió a su carpa-dormitorio y cerró herméticamente con violencia, dejándose caer sobre su bolsa de dormir sin fuerza alguna. Hundió la barbilla en la almohada y alzó sus manos delante de su rostro, mirándolas percudidas y lastimadas por culpa del Cara de mal follado. Gruñó, tocándose las palmas hinchadas y sintiendo cómo dolían, aunque no tanto en comparación a su cadera. Suspiró. ¿Por qué? ¿Por qué tenía que cargar con ese idiota durante las semanas más tristes de su vida? Si había algo que deseaba por esas fechas era estar completamente solo para que nadie conociera sus debilidades ni mucho menos secretos. ¿Por qué justo le tenía que ubicar ese infeliz que sólo buscaba exactamente joderlo? Detestaba todo de Ayperos, pero más se detestaba a sí mismo por haberlo creído un poco amable en algún punto y haber sentido… NADA. No había sentido NADA por ese Cara de mal follado JAMÁS. Aún así cínico sería negar que cada noche desde que en su cama le había chupado el dedo y en su techo arruinado el corazón, lo soñaba de manera demasiado impúdica. Sin embargo no eran más que pesadillas: comenzaban con lujuria y acababan con las burlas grotescas del demonio, triunfando y aplastando el honor de quien tanto había luchado por edificarlo.
 
Se quitó los anteojos -que de hecho se le habían arruinado- aunque obviamente se había traído muchos otros pares, y tomó un paquete de golosinas que había comprado y guardado para darse un gustillo antes de acostarse. Definitivamente tenía que eliminar a ese condenado pelirrojo, pero no podría idear ningún plan con el estómago vacío. Comió velozmente aunque no por ello dejando de disfrutar el exquisito sabor de los chocolates, sumado a algunos caramelos, y terminó por dejarse una piruleta en la boca como estímulo creativo mientras desarrollaba su trampa. Se rascó la cabeza algo agobiado y rebuscó en los alrededores sin encontrar nada realmente útil. Tenía un bolígrafo pero dudaba que fuera capaz de alcanzar a metérselo en un ojo o apuñalarlo con él justo en la yugular, aunque obviamente que practicó su velocidad con el “arma”, mas no se sintió satisfecho con el resultado. Lanzarle chocolate en la mirada lo debilitaría, pero no sabía pelear de todas formas. Se cruzó de brazos, embravecido por no contar con una pistola o cuchillo en esa tienda.
 
¿Y si fabricaba su propia arma? Sí, eso haría y demostraría que Eithan Jones podía perfectamente dar pelea y muerte a un demonio; luego incluso sería aclamado en el infierno y ninguna raza le volvería a tomar como objeto de burla. Se carcajeó orgulloso de sí mismo y puso manos a la obra. Metió dentro de la funda de la almohada todas las chucherías de consistencia dura y la colocó en su regazo; después se sentó con la espalda contra la carpa y mirando hacia la entrada, de modo que incluso si fluctuaba, Ayperos no tuviese oportunidad de aparecer detrás otra vez. Alzó entonces el frasco de perfume importado y apuntó con impaciencia a su objetivo. En cuanto criatura cruzó su umbral, Eithan le disparó perfume a los ojos con el spray y enseguida le dio un almohadonazo en la cara, aprovechando a empotrárselo contra la misma y sacar su volt-gun del bolsillo para apuntarle a la entrepierna y disparar una generosa descarga Muérete he dicho!- exclamó orgulloso, sintiéndose vencedor.


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Re: Step II: Remójelo y hiérvalo antes de quitarle la coraza. {priv. Ayperos}

Mensaje por Ayperos el Sáb Abr 05, 2014 1:58 pm

Aquella descarga eléctrica en realidad no fue más que un leve cosquilleo para el demonio, nada dolorosa, pero la misma electricidad hizo que de manera involuntaria los músculos de su brazo se contrajesen, soltando el abrazo sobre el chico rubio, que aprovechó raudo y veloz la oportunidad que se le había presentado, saltando del árbol sin preocuparse por el daño que pudiera hacerse al caer. Así pudo ratificar Ayperos lo que esperaba de él, que todavía estuviese enfadado por lo que sucedió en su mansión unas semanas atrás. Y por si le había quedado algún atisbo de duda, las punzantes palabras del menor terminaron de poner los puntos sobre las íes. Literalmente le dijo que prefería suicidarse abriéndose en canal que pasar un solo segundo más de vida a su lado. Eithan se mostró realmente cabreado, pero al demonio de pelo carmesí no le molestó lo más mínimo. Sabía que antes o después tendría que aceptarle. A pesar de que el crío dijera que prefería estar muerto, él sabía que no era verdad. Ningún numan quiere morir. Todos se aferran a su efímera existencia con desesperación. Eithan no iba a ser distinto en eso.

El joven idol se alejó cojeando, en dirección al campamento, y Ayperos le fue siguiendo sigilosamente, oculto entre las sombras. Eithan entró en una carpa enorme, que vista desde fuera estaba junto a otras grandes tiendas, como si fuese un piso con habitaciones, y no una tienda de campaña en medio del bosque. Hasta para acampar ese chico tenía que ponerle su firma, su toque personal e intransferible. El chico cerró la lona tras de sí, pero Ayperos podía fluctuar dentro sin problemas, así que no se preocupó de eso. Lo que sí que hizo fue darse una vuelta por los alrededores, asegurándose que no hubiera escondidos vampiros traicioneros.

Una vez el demonio hubo asegurado la zona de acampada, fluctuó al interior de la carpa de Eithan. Casualmente apareció justo delante del chico. Se disponía a decirle algo, cuando el menor le roció los ojos con algo que escocía, al tiempo que alzaba la mano, soltándole un fuerte golpe en la mejilla. Ayperos era un poderoso demonio, y cualquiera con dos dedos de frente habría tenido que intuir que memeces como esas no le causarían el menor dolor. Solo parpadeó un par de veces, y sin preocuparse por la contusión de su rostro, paró en seco el otro brazo del chico, que iba directo a electrocutarle la entrepierna. El demonio le agarró con mucha fuerza la muñeca y lleno de ira, obligó al débil cuerpo de su protegido a girarse de espaldas a él si no quería que le partiera el brazo en dos. - ¿Qué te crees que estás haciendo, mocoso? ¡Estate quieto de una puta vez! – le increpó el mayor.

Y sabiendo que no le haría ningún caso, arrastró con brutalidad al chico por el suelo, hasta llegar al centro de la estancia. Allí había un enorme tronco de madera, el doble de grueso que el que Eithan había intentado talar, y más alto que el techo. Como ese camping era para niños pijos adinerados, los dueños no podían permitirse que hubiera accidentes, y por eso cavaban profundos hoyos en el piso, y los usaban para afianzar perfectamente los mástiles que hacían de soporte principal a la estructura. En la base del madero que sujetaba el centro del techo de esa habitación habían dejado enrollado el cabo suelto de una firme cuerda de esparto, el otro cabo estaba afianzado al suelo con grandes grapas. Ayperos obligó a Eithan a sentarse en el suelo, y le ató fortísimo la cuerda a las muñecas, a su espalda. Obligándolo a permanecer tumbado en el suelo boca arriba por el casi inexistente pedacito de cuerda que quedaba entre sus manos y el suelo, que le impedía poderse levantar. Ayperos se situó frente a él y le señaló con el dedo – ¡Como oiga un solo grito salir de tu boca te meteré mi polla entera hasta la puta garganta ¿Entendido?! – el demonio fulminó al menor con sus orbes llenos de venitas rojas por el líquido que le había echado antes – Y ganas no me faltan, así que no seas más idiota de lo habitual, por tu propio bien – añadió después.

Entonces Ayperos volvió a la zona donde había aparecido fluctuando, y recuperó del suelo el frasco – Perfume… - susurró en voz baja. Lo dejó en el primer sitio que encontró y se agachó para recuperar el segundo objeto, la funda de almohada con la que le había golpeado en la cara. La abrió y sacó un puñado de caramelos en su mano - ¡Chucherías! – se río al ver las “terribles y poderosas armas” que el idiota de Eithan había usado para intentar vencerle. Casi parecía un chiste. Muy malo, por cierto. Ayperos abrió la palma de la mano y la inclinó, dejando caer dentro de la almohada todos los duros caramelos menos uno, que se metió en la boca de manera deliberadamente lenta, y lamiéndolo descaradamente con la lengua, incluso lamió la punta de sus dedos, mirando fijamente al crío, observando todas y cada una de sus reacciones. - ¿De verdad pensabas que con estas cosas podrías hacerme daño, Eithan? No me has hecho ni un solo rasguño. Hombres mucho más poderosos que tú, más fuertes y hábiles guerreros, que me odiaban de una forma que tú jamás podrías llegar a entender, lo intentaron antes, con armas de verdad, claro, y no pudieron matarme. Soy un puto Dios, mocoso ¡Y como tal terminarás venerándome! –

Entonces el demonio de pelo carmesí dejó a un lado la funda de almohada rellena de caramelos, y recuperó la pistola eléctrica del suelo. Se giró de cara al niño, y presionó el botón – Eres un niño muy malo, ¿En serio querías freírme las pelotas con este juguetito? – de la punta del arma salían chispas azules mientras Ayperos hablaba. Poco a poco empezó a acercarse a Eithan. De un rápido y elegante movimiento se acuclilló entre las piernas de él, y puso cada una de sus rodillas sobre las pantorrillas del muchacho, dejándolo totalmente tumbado y sin opción de defenderse del ataque de ese demonio al que había pretendido matar, pero solo había conseguido cabrearle. Ayperos acercó la pistola de descargas al cuerpo del chico, y puso la punta de la misma sobre su entrepierna – Debería hacerlo. No hay nada ni nadie que me impida vengarme de lo que me has hecho. Debería apretar el botón y dejar que un terrible dolor te inundara las entrañas – apretaba con fuerza el aparato contra su cuerpo mientras le amenazaba, con el rostro hinchado de ira.

Pero de repente Ayperos lanzó lejos la pistola eléctrica. En su rostro, del que emanaba ahora una profunda sensualidad, afloró una perversa sonrisa – No… mejor haremos otra cosa. Una apuesta. – alzó el brazo derecho y giró un despertador que había sobre una mesa baja, dejándolo de cara a ellos. – Voy a chupártela. Y apuesto que soy capaz de hacer que te corras en mi boca en cinco minutos. – el malvado y pervertido demonio no apartaba sus orbes de los del contrario, y permanecía con las rodillas sobre sus piernas. Eithan seguía con las muñecas atadas a la espalda, en la base de la columna de madera. – Si tú ganas, me alejaré de ti y no volverás a verme nunca. Jamás- – el demonio entrecerró un poco los párpados, poniendo cara aun más malvada – Pero si gano yo, tendrás que aceptar que me quede a tu lado para protegerte. No más quejas ni intentos de asesinato con caramelos. Tendrás que ser amable conmigo. – Ayperos empezó a acariciar por encima de su ropa el trocito de pierna entre el paquete y el muslo, cada mano sobre una de sus piernas, acercándose y alejándose de la ingle del chico, sin llegar a rozar su rabo todavía.


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Re: Step II: Remójelo y hiérvalo antes de quitarle la coraza. {priv. Ayperos}

Mensaje por Eithan Jones el Sáb Abr 05, 2014 11:10 pm

Falló de manera estrepitosa. Su intento de asesinato se vio totalmente frustrado y no sólo Ayperos quedó ileso, sino que además parecía verdaderamente enojado y dispuesto a cobrarse el atentado con creces. Antes siquiera de poder reaccionar, fue arrastrado salvajemente por los suelos, lastimando más sus manos hasta marcarse en las mismas numerosos cortes y herir también su boca con los dientes, por culpa de la piruleta que llevaba dentro y que a duras penas alcanzó a escupir tras la lesión. Sometido, amenazado, insultado ¿cuánto más tenía que soportar? Incluso la belleza por la que tanto se había esforzado estaba cayéndose a pedazos por culpa de ese demonio. La gota que rebasó el recipiente por completo fue ver desde aquella indigna posición la tumba de su padre a lo lejos. ¿Qué estaría pensando? ¿Qué estaría sintiendo? Su vergüenza se hizo tan latente que desvió el rostro, apretando con desmesurada furia los párpados y frunciendo los labios.
 
Aguantó lo máximo que pudo, almacenando cada vez más y más heridas a su orgullo, a medida que el contrario le hablaba y trataba como si no fuese más que una insignificante cucaracha. Un dolor por demás intenso crecía progresivamente en su pecho, volviéndole dolorosos los latidos del corazón. Ya no... era demasiado. No en esa fecha. ¿Por qué justo para esos instantes Ayperos aparecía a romper su abatida alma? Sin ya voluntad para reprimirse, espesas lágrimas se aglomeraron en sus enrojecidos ojos y rodaron por las mejillas compungidas, desconsoladamente. Respiraba agitado, cansado de lidiar con los juegos de ese que parecía tan dispuesto a destruirlo, y lentamente fue abriendo los párpados, permitiendo el acceso a unos orbes vacíos y tristes, que agobiados se perdieron sin rumbo en la nada.
 
-¿Es así? ¿Desde el principio me odiaste o sólo es todo parte de un juego?- preguntó con una extraña templanza que más bien era pura resignación, mientras las zonas acariciadas de su cuerpo temblaban muy suavemente, evasivas al contacto, y de su boca lastimada brotaba un hilo de sangre, dejando entrever la misma sustancia también manchando entre los dientes -¿Por qué a mí? En un mundo inmenso como este, seguramente tendrás mejores cuerpos, criaturas más poderosas, o personas más entretenidas...- tosió un poco, escupiendo al suelo algo de esa vitae que lo ahogaba -En mi vida entera, todos los dioses han estado en mi contra y aún así he sobrevivido, a pesar de que soy un simple numan; y por eso mismo siempre hay entes superiores aspirando a pisarme la cabeza ¿es realmente tan divertido abusar del poder sobre quien no puede defenderse? ¿o es sencillamente que han vivido durante tanto tiempo, taaaantos años, que envidian a los mortales que no han perdido el deseo ni objetivo de sus vidas?- los profundos ojos de Eithan se elevaron entonces hasta los del pelirrojo, mirándolo sin emitir el menor desafío o emoción. Luego se relamió, limpiándose la boca ensangrentada y cerró otra vez los párpados con cierta frustración -No entiendo qué demonios quieres, ya no sé qué hacer contigo. Sólo... Sólo...- sus lágrimas empezaron a verterse nuevamente con mayor flujo, a la vez que ladeaba el rostro, intentando alejarlo de la mirada foránea -¿¡Por qué tenías que aparecer justo en esta fecha?! ¡¿Por qué vienes a destruir todo lo que me costó la vida entera edificar?! De todos los virus que tiene el mundo, definitivamente tienes que ser el peor...- bufó exasperado, agitado, sintiendo cómo su pecho subía y bajaba rápidamente -Mátame, viólame, humíllame... haz lo que se te antoje pero fuera de aquí ¡Deja a mi padre fuera de esto! ¡¡Respeta al menos su aniversario!! Si al menos posees una pizca de honor o dignidad, lo harás- le suplicó aunque de una forma más bien imperativa, desesperada, sin saber cómo tratar con ese ser infernal y llorando de manera muy poco cuidadosa, sucia y descuidada -Te trataré bien si quieres jugar de esa manera, actuaré la película que más te plazca pero deja a mi padre y este lugar sagrado fuera de tus planes-  concluyó con seriedad, observando con ojos penetrantes y casi amenazadores a ese que el cruel destino se empeñaba en cruzarle.
 
Tras ello frunció los labios y ladeó la mirada en otra dirección, removiendo las piernas, disgustado con las caricias morbosas que le eran propiciadas. Había intentado matarle, incluso rogarle, ya no existía nada más en su poder para ofrecerle a Ayperos a cambio de un poco de humanidad. Cuán equivocado había estado aquel estúpido chamán al decirle que ese desgraciado se preocupaba por él, cuán doloroso era simplemente recordar todo lo vivido como una mera treta para engañarlo, joderlo y perpetuar su trasero. Por primera vez en su existencia, hubiese sido inmensamente feliz de ver a sus malditos hermanos aparecer en escena. -Te odio- murmuró simple, nítido, sin elevar ni menguar su timbre de voz -Sobreviviré... y por cada una de mis lágrimas me aseguraré de que pagues-


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Re: Step II: Remójelo y hiérvalo antes de quitarle la coraza. {priv. Ayperos}

Mensaje por Ayperos el Mar Abr 08, 2014 9:59 am

“¿Desde el principio me odiaste o solo es todo parte de un juego?” es lo primero que Eithan le dijo. Ayperos se preguntó cómo podía ese crío estar tan confundido respecto a sus sentimientos por él. Había salvado su vida en más de una ocasión. Había cumplido con todos sus deseos, incluso cuando le pidió que le lavara el pelo para no irse al más allá sucio. Además acababa de desobedecer una orden directa de su superior, por lo cual podía terminar ganándose el exilio y una declaración de guerra, todo por volver a su lado a protegerle. Y por muchas ganas que tenía de hacerlo, no le había violado. El juego del reloj era solo eso, una apuesta, un juego de niños con el que pretendía darle a Eithan un enorme placer usando solo su boca. Todas y cada una de sus acciones desde el instante en que le conoció fueron por su propio bienestar, desde el retorcido punto de vista del de pelo carmesí. Bueno, salvando un par de ataques libidinosos, pero el niño no podía reprochárselo. Él era un demonio, llevaba el sexo y la maldad en su propia esencia.

Después Eithan siguió hablándole, quejándose de la terrible mala fortuna que había tenido de volvérselo a encontrar. Al demonio todas aquellas palabras no le transmitían nada. Lo que sí le hizo detener su avance y quedarse quieto escuchándole fue la seriedad con la que el idol le hablada. No había tono de burla ni superioridad. Quien se dirigía a él en ese momento era el verdadero Eithan Jones. Sin máscaras. Verle así era tan difícil que Ayperos se quedó fascinado por la belleza de su sinceridad. El chico empezó a llorar y desvió su mirada de la del demonio de pelo carmesí. - ¿Qué tiene de especial esta fecha? – le preguntó Ayperos, quien sin saber porqué, sentía verdadera curiosidad por conocer un poco más profundamente a ese mocoso insoportable, saber qué era realmente importante para él, cuando dejaba de lado los flashes y las luces de colores. Eithan siguió gritando un rato más. Parecía que no había oído su pregunta. Pero la respuesta llegó al demonio de todos modos. Era el aniversario de su padre, quien no estaba en este lugar, así que supuso acto seguido que debía haber fallecido en un día como ese, algunos años atrás.

Ayperos fijó sus pupilas en el menor, que seguía despotricando, soltando todo lo que le venía a la cabeza sin pensarlo, y sin pasarle un filtro. Podía casi saborear el profundo dolor que albergaba en su alma en la punta de la lengua. La forma en que Eithan lloraba, y se rebelaba contra él, le hizo sentir algo al viejo demonio. De repente tenía un pesado peso en el pecho, como si le hubieran dejado caer una gran piedra sobre el torso, y le dañara al respirar. Pero no era su dolor. Era el de Eithan. Y era él quien lo había provocado. ¿Cómo había podido salir todo tan mal? Según lo había planeado él, encontraría al menor, le diría que los vampiros seguían tras de él, y de alguna manera conseguiría que se le quitara el enfado. En su mente todo tenía sentido. Pero las cosas se habían torcido, y ese numan estaba en pleno ataque de furia contra su persona, por haberle molestado en un día que era tan importante para él. Ayperos no podía entender el dolor que sentía Eithan por la muerte de su progenitor, porque nunca había sentido nada parecido a eso. Pero Eithan consiguió transmitirle algo de ese dolor con su discurso y sus acciones.

“Sobreviviré... y por cada una de mis lágrimas me aseguraré de que pagues” dijo Eithan, y justo cuando estaba pronunciando las últimas letras de aquella amenaza mortal, Ayperos se lanzó sobre él, le abrazó con fuerza y le miró a los ojos, muy serio - ¿Porqué no me dijiste que era tan importante para ti? – le preguntó, pero no dejó que el niño contestara. Le abrazó y empezó a besarle con deseo, con anhelo de absorber todo aquel dolor que él mismo había provocado, con todo el cariño que podía tratar a un numan un engendro nacido en el infierno. Ayperos separó sus labios de los del crío y le dijo, señalando el despertador con la mirada – Eso no era más que un juego. Estaba convencido de que olvidarías tu enfado cuando consiguiera hacerte sentir un placer tan intenso que pocos numans hayan llegado a sentir nunca en sus mortales pieles – el demonio bajó las manos y empezó a liberar las ataduras con las que había amarrado al chico al palo – Pero tienes razón. Un monstruo sin alma como yo, que no conoce el dolor y la desesperación de la pérdida de un ser querido, no puede entender lo que estás sintiendo. – terminó de desatar las muñecas de Eithan y se puso en pie – Juré que te protegería y no pienso faltar a mi palabra, por mucho que te moleste. Aunque te cueste creerlo soy un demonio de honor. – Ayperos empezó a acercarse a la salida de la tienda – Velaré por ti hasta que me asegure de que no hay peligro – el demonio fluctuó escasos segundos, lo que dura un parpadeo, y volvió a aparecer junto a la entrada de la tienda, sentado en el suelo. Ahora tenía una botella de alcohol fuerte en las manos, y la destapó, dispuesto a beberse todo el contenido de la misma. – Sencillamente haz como si no existiera – sentenció al final, justo antes de pegar la boca del envase de cristal a sus labios y darle unos largos tragos a ese alcohol de altísima graduación. Evidentemente, Ayperos no le quitaba el ojo de encima al crio, y si Eithan decidía marcharse a otro lugar, le seguiría.


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Re: Step II: Remójelo y hiérvalo antes de quitarle la coraza. {priv. Ayperos}

Mensaje por Eithan Jones el Mar Abr 08, 2014 9:20 pm

¿Qué significaba todo eso? Aquella expresión repentina en el demonio, ese inesperado abrazo, seguido de un beso desprovisto de maldad, definitivamente dejó perplejo al chiquillo cuyo corazón herido se estaba ensombreciendo. Como si esto fuera poco, sin recaudo alguno ese que tenía delante comenzó a librar una imparable serie de palabras que eran increíbles para los oídos del numan. ¿Qué demonios sucedía? ¿Por qué Ayperos de pronto… había cambiado drásticamente? ¿Por qué le otorgaba esas explicaciones que realmente no tenía ninguna necesidad de aclarar. Agh, qué mierda. Eithan nunca antes se había sentido tan nefastamente confundido como en ese momento. Sin miedo a equivocarse sentía con precisión que al demonio le importaba, como en tantas otras ocasiones le pareció. ¿Entonces por qué le había dicho cosas tan crueles en el hogar? ¿Qué era mentira y qué era verdad? Su miedo a equivocarse y acabar como un idiota era una barrera difícil de saltar; pero si de algo estaba seguro era de que Ayperos -le gustase o no- le superaba enormemente en fuerza, inteligencia y destreza. Si quisiera violarlo, ya lo habría hecho. Si quisiera matarlo, también. Sin embargo, ahí estaba Eithan Jones, liberado de sus ataduras, sano, acompañado, protegido y molesto consigo mismo porque ese condenado extraño le llenaba de sensaciones desagradables que nunca antes había sufrido, hasta el punto de hacerle preocupar y sentir culpable de cierta manera.
 
-Tch- bufó, estando ya de pie frente a aquel que se había sentado junto a la entrada de la tienda. Colocó una mano sobre sus ojos un instante y luego sacudió las lágrimas que tras ese beso sin lugar a dudas cesaron. Con ceño fruncido y mejillas coloreadas de fino rubor, consecuencia de la muy explícita explicación recibida sobre el “jueguecillo” del reloj, avanzó unos pasos con firmeza, pisando pesado hasta ubicarse junto al infernal. Apoyó su pie zurdo contra el trasero foráneo y lo barrió hacia adelante –Como si fuese posible ignorarte, eres un grano en el culo- pronunció, cortando la tensión que se había generado en el ambiente y sentándose allí, apoyando su pequeña espalda contra la firme y más amplia del pelirrojo, sintiendo cada uno de sus músculos fornidos y la nuca –Por tu culpa ni siquiera tengo leña para encender una fogata y no morir de frío ¿Tienes idea las temperaturas que hay aquí por la noche? Más te vale calentarme adecuadamente- se quejó de forma más bien infantil, típica suya, usando aquel berrinche como excusa para apegarse al otro y al mismo tiempo evitar tenerlo de frente. Verle a la cara con la cantidad de pensamientos que poseía su mente en ese instante sería demasiado vergonzoso; y palabras… muchas cosas deseaba hablar.
 
-Comparte, maleducado, tsk- refunfuñó, quitándole la botella para empinársela despreocupadamente, bebiendo del pico tal como el otro para aliviar un poco de estrés. Aunque a primera impresión no lo pareciera, uno de los vicios que padecía ese chiquillo era el alcohol, ya que el tomar le hacía verse más macho y cool, había sido un requisito al que debió apegarse intrínsecamente por su carrera y reputación; pero de todas formas eso no significaba que el aguante le sobrase. –Eres un imbécil- fue lo primero que salió de sus labios, sin rodeos, sin recatos, mientras sentía un calor intenso extenderse desde su garganta hacia el resto de su cuerpo. ¿Qué carajos se estaba tomando ese Cara de mal follado? Le había quemado hasta las pestañas -¿Es que acaso te has golpeado la cabeza o algo? ¿Estás demente, cabrón? ¿Ya te olvidaste las cosas que me dijiste en mi hogar?- le preguntó y después nuevo copioso trago fue a parar a su estómago, antes de que la mirada algo cristalina por el alcohol se fijase en un punto nulo de la carpa -¿Por qué debería decirte las cosas que me importan o pertenecen a mi vida privada? Con total nitidez me afirmaste que yo no era más que un mocoso insoportable cuya única cosa valiosa era mi culo de ramera… Jugaste constantemente con mi vida, mostrándome que sólo era una diversión- hizo una pausa, la cabeza le daba vueltas, pero eso no lo detenía, precisaba del alcohol si deseaba enfrentarse a Ayperos como persona civilizada –Y ahora… ¿qué se supone que pretendes? ¿Qué diablos pasa por tu cerebro?... ¿Realmente eres alguna clase de fan desquiciado?- ya se hallaba moderadamente borracho, de sólo verlo a la cara se le notaba, la cual contaba con una expresión atontada y la cabeza que se le movía en círculos.
 
Se giró ligeramente, observando a Ayperos y fijándose por primera vez con atención en su cabello largo y rosado. Una peluca tan extensa definitivamente era como un pedazo de historia ¿no? Pero lo raro era que la llevaba suelta y húmeda. ¿Se había bañado antes de ir por él? Extendió una mano, acariciando las hebras onduladas y entrelazándolas en sus dedos. Era un pelo muy bonito, eso pensó espontáneamente mientras se disponía sin miramientos a trenzarlo nuevamente con cuidado y detalle. Los párpados se le hacían pesados y clavó su barbilla en el hombro fuerte del demonio, hundiéndole la nariz en el cuello -Mmmmm sigues teniendo ese olor raro... ¿será que todos los demonios lo tienen?- se le escapó prácticamente sin percatarse, aquel pensamiento curioso. La mirada se le difuminaba y no fue capaz de concluir con el peinado cuando se vio en la obligación de abrazarse a los hombros del opuesto para no caer, hipando de pura ebriedad -Oooooe, Mal Follao' tooooodos mis fans me aman... me adoran... me veneran... viven por y para mí; pero tú... *hic*- frunció el ceño, mordiéndole el lóbulo de la oreja como un perro rabioso durante unos leves minutitos, dejándoselo todo ensalivado al soltarlo -¡Me contaminaaaste! suuucio e impío me toqueteaste sin permiso, y con esas mismas manos con las que te robaste tal sagrado derecho, te enrollaste con esas putas baratas... ¡Tú! *hic* que tuviste el don de estar cerca de Eithan Jones, cometiste tal bajeeeeza ¡y me dejaste ahí tirado, sangrando por ti, para irte de putas!.... *hic* ¿quién en su sano juicio me cambiaría por eeeessos comunachos prostitu...tos?- enojado, con expresión molesta y riendo a carcajada cortada por el pedo que traía, se soltó, dejándose caer a un lado y arrastrándose para rodear a Ayperos. Lo primero que alcanzó fue su regazo y sin pensarlo, recostó unos minutos ahí la cabeza, mascullando protestas incomprensibles y probablemente sin un idioma humano, mientras le daba unas palmadas supuestamente "violentas" en las caderas, que no fueron más que simples caricias -Nooooooo mereces el título de fan siquiera- interrumpió de pronto, agarrándose de las prendas del torso foráneo y arrastrando su cabeza por el cuerpo del pelirrojo hasta lograr inclinarla a su altura -Si te quieres... *hic* meter en mi vida...- sonrió malicioso, con los ojos prácticamente cerrados, completamente borracho -Vas a tener que ser un mero esclavo, es el único puesto disponible *hic*- se arrimó hasta quedar a escasos centímetros entre bocas, entreabriendo los párpados levemente para mirarlo desafiante -¿Tienes las pelotas?- le retó, dándole un besito en el mentón antes de dejarse caer hacia atrás, despatarrado -Peeeeero, si juegas con fuego, aunque seas demonio te puedes quemar *hic*. Si taaaanto quieres apostar ¿qué te parece? *hic* Si me enamoras, conocerás mi lado máaaaaas bueno; pero si yooo te enamoro, estarás completamente sometido a mí jeje *hic*-le propuso, aspirando a demostrar que aún un simple mortal como él podía atacarle algo mucho más poderoso que el cuerpo y con ello ganar inmenso poder -Aghhhh, tengo hambre, dame de comer- coló su mano bajo su abrigo, subiéndolo hasta por encima de su ombligo para rascarse el abdomen perezosamente.


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Re: Step II: Remójelo y hiérvalo antes de quitarle la coraza. {priv. Ayperos}

Mensaje por Ayperos el Jue Abr 10, 2014 2:00 pm

Tras haberle liberado de las ataduras, el joven idol se acercó donde el demonio estaba sentado, junto al acceso a la tienda, y se sentó a su lado, apoyando su espalda en la de él. Sus palabras eran afiladas como dagas mortales, pero sus gestos le decían a Ayperos otra cosa, que por algún inesperado milagro divino el muchacho dejaba de estar enfadado con él, o ya no estaba tan molesto como para solo querer echarle a patadas de su lado. Ahora buscaba su compañía, por eso ignoró esas duras palabras, y siguió bebiendo como si nada, sintiéndose extrañamente reconfortado de que ese mocoso insufrible hubiese decidido dar ese paso. La siguiente frase del menor hizo que el demonio sonriera – Si hubieses aceptado el juego que te propuse te habrías ido a dormir bien caliente y relajado - la voz de Ayperos era suave y muy masculina, y cuando el demonio lo deseaba tenía una connotación sexual implícita innegable.

En ese momento Eithan le quitó la botella de alcohol de las manos. Ayperos, algo sorprendido, giró un poco su rostro, y le dijo al chico – Ve con cuidado, esa es una bebida para hombres – le advirtió. Pero el rubio, tras insultarle por enésima vez , dio un trago de la botella sin precaución ninguna. Como siguiera a ese ritmo pillaría una buena borrachera con pocos tragos más de ese licor tan fuerte. Como a Ayperos apenas le afectaba el alcohol, solía pedirse lo más fuerte que tuvieran, para disfrutar por lo menos del sabor del líquido elemento.

Eithan empezó a hacer referencia al último día que habían pasado juntos en su mansión. El chico seguía claramente enfadado por ello. Le reprochaba cosas mientras seguía bebiendo de la botella sin control. Ya que parecía que el chico se iba soltando más cuanto más empinaba el codo, Ayperos dejó que bebiera a su aire, sin intentar recuperar el embase que le había arrebatado sin permiso ese mocoso. Eithan estaba enfadado porque él le hubiese llamado “mocoso insoportable” y haberle dicho que solo jugaba con él, que solo era una diversión. Pero eso no era del todo verdad. Si Ayperos había hecho lo que había hecho había sido precisamente por las cosas que Eithan le dijo a él justo cuando hubo terminado de echar a los putos de la fiesta. El mocoso había increpado al demonio de pelo carmesí diciéndole que su comportamiento era lamentable, que era igual al de los cientos de idiotas que tenía por fans, y otras varias lindezas por el estilo. Mientras el chico le gritaba, Ayperos había ido perdiendo la paciencia, hasta que finalmente decidió darle a Eithan una lección que no olvidaría jamás. Tenía que darse cuenta de una vez por todas que él era el numan insignificante, y que su vida estaba completamente en manos de Ayperos, un Dios en comparación a la esencia del mocoso. Tal vez sí que se había pasado con las cosas que le dijo cuando lo tuvo colgando del techo, pero era lo que Eithan se merecía. Ayperos odiaba que el crío fuese por la vida como si realmente se creyera su papel de idol de masas. Ayperos sabía que debajo de las máscaras había un verdadero Eithan Jones, que incluso podía llegar a resultar amable y simpático, no un engreído ídolo de masas sin cerebro. Eithan valía mucho más que eso, y si para quitarle la máscara tenía que tenerlo enfadado un mes, lo haría. Como si fuese un año. Así lo pensaba el demonio. Pero no le dijo nada de todo esto al crío, solo faltaba que supiera que realmente se preocupaba por él, entonces sí que se volvería un mocoso insoportable de verdad.

Las suaves manos de Eithan trajeron al demonio a la realidad de nuevo. El muchacho estaba haciéndole una trenza en el pelo, y a él le resultó una sensación cálida, así que no hizo el menor gesto para impedírselo, todo lo contrario, permaneció callado y bien quieto, con los ojos cerrados, y disfrutando de esa pequeña tregua que sabía había conseguido solo gracias a aquella fuerte bebida alcohólica. El joven idol apoyó su mentón en el cuello del demonio y aspiró hondo, luego hizo un ebrio comentario sobre eso - ¿Raro? – repitió el de pelo carmesí, que instintivamente inclinó levemente la cabeza y se olió él mismo el torso, sin notar nada extraño – No sé a qué te refieres – le respondió, pero Eithan ya no razonaba demasiado bien a esas alturas, dejó la trenza a medio hacer y cayó sobre los hombros de su protector, y empezó a decir idioteces sobre que todo el mundo le amaba, y luego añadió que se sentía molesto por que Ayperos hubiese preferido la compañía de los putos a la suya.

El día de la fiesta en la mansión Ayperos creyó, por las palabras del crío, que se había molestado por que hubiese montado una fiesta en su casa, por si los putos le rompían o robaban alguna cosa de valor. Pero ahora, embriagado por el fuerte alcohol que estaba consumiendo, el joven idol reconocía que le había tenido a tiro, es decir, que su enfado no era por la fiesta en sí, sino por no habérselo follado a él. El demonio miró al chico fijamente a los ojos, y le habló con gesto muy serio - ¿Tienes la más mínima idea de cuantos putos han muerto entre mis piernas? Yo dejé de contarlos hace milenios… Eres tú el que no entiende nada. - pero Ayperos no continuó hablando. Ansiaba decirle a aquel mocoso que si no lo había violado había sido precisamente porque se preocupaba por su bienestar, deseaba hacerle entender a esa cabeza de chorlito que si había estado reclamando los servicios de varios prostitutos mientras duró la misión era porque con su simple presencia Eithan le provocaba una intensa excitación, mayor a la que hubiese sentido por ningún ser vivo desde que tenía uso de memoria, pero que al mismo tiempo tenía que impedirse a sí mismo dar rienda suelta a esa imperiosa necesidad que tenía de poseerle por completo de todas las formas imaginables porque su experiencia de ser eterno e infernal le decía que si trataba con demasiada brusquedad a ese mocoso lo destrozaría, sin que ése fuese su propósito.

Eithan se había arrastrado hasta el regazo del demonio y se había tumbado ahí. Ayperos no se movió, solo observaba los gestos del contrario y analizaba cada una de sus palabras, que cada minuto que pasaba eran más difíciles de entender, por culpa de la ebriedad. En su locura alcoholica, Eithan empezó a decirle que no se merecía el titulo de fan suyo – Ni tampoco lo deseo, muchas gracias – le respondió con media sonrisa sardónica en el rostro. Pero el crío continuó hablando, y parecía que lo estaba diciendo muy en serio, no solo por el efecto del alto nivel de alcohol en su sangre. Le dijo que el único puesto disponible en su vida era el de esclavo, a lo que Ayperos respondió - ¿Y Gregoir qué pensará de todo esto? – más por saber si todavía lo tenía en plantilla que por otra cosa. Luego el rubio hizo una nueva apuesta con él, que Ayperos encontró de lo más interesante. El demonio alzó su mano diestra y sujetó el dedo meñique del rubio con el suyo, enlazándolos, como los niños cuando hacían una promesa – Trato hecho – le dijo al rubio, no supo si se había dado cuenta de ello porque acto seguido le pidió comida. Pero la apuesta estaba lanzada y aceptada, aunque al día siguiente con la resaca se arrepintiera de ello, el demonio no permitiría que se librara tan fácilmente. Le resultaría de lo más fácil enamorar a ese mocoso. Para algo era casi un Rey entre los demonios.

Ayperos pensó que ése sería un buen momento como cualquier otro para iniciar su estrategia para enamorar al mocoso. Como buen estratega de guerras, sabía que el contrincante que hiciese el primer movimiento estaría en ventaja, y más con la borrachera que el niño llevaba encima. Sin moverse de donde estaba sentado, el demonio le dijo a Eithan – Como ordenes – y desapareció fluctuando. Pasados poco más de quince minutos el demonio volvió a fluctuar dentro de la tienda, cogió en brazos al borracho de Eithan y desapareció con él, llevándoselo muy lejos de allí.

El nuevo escenario en el que se encontraban idol y demonio era de película. Se encontraban en medio de un enorme desierto, rodeados por suaves dunas de fina arena que se multiplicaban hasta el infinito más allá del lejano horizonte. Allá donde fuera que estuvieran era entrada la noche. Justo sobre sus cabezas brillaba una enorme luna, tan grande, brillante y cercana que parecía que podías tocarla con los dedos de la mano alzada. La inmensidad del lugar era arrolladora, al igual que el profundo silencio que reinaba en aquel lugar. Como era un desierto, todavía se notaba el calor que había ido recibiendo el suelo durante las horas de sol, pero soplaba una brisa fresca. Hacía una temperatura ideal. Justo a los pies del demonio había puesta sobre la arena una especie de toalla blanca, que en realidad era un gran  mantel del lujoso restaurante donde Ayperos había ido a robar la comida y el resto de utensilios. Sobre el mismo había dispuestos los platos, copas y cubiertos, incluso un pequeño jarrón con unas flores, todo de la mejor calidad. Un poco más allá, al alcance de sus manos, había unos cincuenta platos llenos de una completa variedad de entrantes, primeros y segundos y postres. Fuese lo que fuese lo que se le antojase comer al crío allí lo encontraría. Y por supuesto, también había una muy generosa cantidad de bebidas (agua, vinos de todos tipos, whiskys, licores…) que el demonio había dejado flotando dentro de una gran pecera, que también había robado del restaurante, y en la que había vaciado varias cubiteras con hielo, y en la que todavía nadaban unos cuantos pececillos de colores. –Soy muy competitivo. No perderé la apuesta tan fácilmente. – le dijo al chico, mientras se inclinaba para dejarlo sentado a un lado del mantel. Cuando lo hubo hecho, se situó a su lado y terminó de trenzar su pelo, para dejarlo recogido como más le gustaba llevarlo.

Una vez hubo adecentado su peinado, el demonio señaló con los brazos abiertos al desierto que había a su alrededor, y empezó a decir – Hace mucho, muchísimo tiempo, en una era ya olvidada por los numans, existió una espléndida ciudad en la que vivía un Rey – el demonio hizo una breve pausa, se acercó a la pecera y sacó una de las botellas de vino blanco, el más suave, y la abrió, empezando a llenar la copa del crío – El Rey de los caldeos, Nabucodonosor, amaba con locura a su esposa, y quiso hacerle un regalo tan único y especial, que fuese recordado durante siglos por las civilizaciones venideras – Ayperos llenó su propia copa, dejó la botella en el centro del mantel, y tomó asiento junto al rubio. Sabía que Eithan no tomaría su historia como un hecho real, porque no había oído hablar de esas culturas, pero no le importaba, así que continuó explicándole como si fuera un cuento – La Reina Amytis había crecido en una región montañosa y florida, muy distinta de las bastas llanuras de la ciudad de Babilonia, que era su nuevo hogar, así que el Rey ordenó construir una de las maravillas arquitectónicas de la época, conocidos como los Jardines colgantes de Babilonia – los orbes del demonio se perdían en el horizonte del desierto, mientras empezaba a explicarle a Eithan detalladamente cómo eran esos jardines, casi podía uno imaginarse esa ciudad de leyenda resurgiendo del fondo de la arena, tan majestuosa como había sido en su momento de máximo esplendor – Construido con un seguido de enormes terrazas salientes, en forma piramidal, los jardines eran una explosión de verde de las hojas y el césped, y un tremendo colorido del millar de flores que había allí plantadas – Ayperos bebió un trago de su copa – Aquel regalo del Rey de Babilonia a su amada esposa fue conocido por muchos siglos como una de las siete maravillas del mundo antiguo. Pero todo en este mundo, incluso las cosas más hermosas, tienen las horas contadas desde el momento mismo de su concepción. Los Jardines terminaron desapareciendo engullido por las cálidas arenas del desierto. – en ese punto el demonio dio por finalizado su discurso, que era más una lección de historia antigua que un relato, y permaneció en silencio, con sus ardientes ojos fijados como anclas en los de su joven, hermoso y efímero acompañante.


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Re: Step II: Remójelo y hiérvalo antes de quitarle la coraza. {priv. Ayperos}

Mensaje por Eithan Jones el Miér Abr 16, 2014 12:14 am

Tras haber aclarado a Ayperos el hecho de que ya no disponía de Gregoir entre su plantel de empleados, y toda la seguidilla de palabras y actitudes sin sentido, fue repentinamente tomado en brazos por el mayor y transportado a un extraño desierto donde nunca antes había estado. La simple imagen transmitía sensación de calor asfixiante, aunque la temperatura era buena tras la puesta de sol. ¿Qué pretendía el demonio? Le quedó claro su objetivo cuando fue depositado sobre un impecable mantel y una enorme variedad de platillos dignos de un rey se plasmaron frente a sus ojos, sumado a pequeños detalles que convertían la velada en una muy digna noche. Sonrió de lado, aún con la mirada algo atontada, y recibió el nuevo alcohol ofrecido en fina copa de cristal. Bebió un sorbo y escuchó el comienzo de aquella peculiar historia que había comenzado a narrarle su acompañante. Con cierta calma y atención permaneció en silencio, degustando la bebida de excelente calidad hasta que la anécdota finalizó.

-¿Y qué hay de ti? ¿Tú no eres inmortal acaso?- preguntó, depositando la copa vacía a un costado para apoyar su mano en el suelo y reclinarse hacia su pareja, rozando suavemente sus dedos en el abdomen del pelirrojo y deslizándose de forma ascendente por su torso, abarcando progresivamente más hasta incluir en la caricia toda su palma y llegar a cogerle la barbilla, frotándola con delicadeza -Yo no soy ni esa reina ni su amante, tampoco Babilonia. Nunca he pretendido ser un simple numan más; al contrario, por encima de esa raza mi belleza perdurará eternamente sin importar los métodos a los que deba recurrir... y tanto tú como el mundo entero lo verán- aseguró, verdaderamente dispuesto a ejecutar su promesa aunque debiese pactar con un ente incluso peor al que tenía en frente –Yo nunca dejo escapar un deseo ni fracaso en un reto, no me subestimes- pronunció divertido y seguro de sí mismo en su totalidad, manteniendo los párpados cerrados un instante en que se mareó. Entonces sin prisas pero sin demoras, se recompuso y buscó con sus labios la copa de Ayperos, bebiendo de la misma sin usar sus manos para sostenerla, ya que las mismas estaban ubicadas complementando su atractiva pose: sentado de lado, recargado sobre una de sus caderas con una pierna levemente flexionada y la de encima más aún, ocultando el pie en la abajo. A ese punto la barbilla del demonio había sido liberada para que palma descansase sobre uno de los muslos del rubio.

El líquido sorbido por Eithan no fue engullido, contrariamente a lo esperado, sino que acumulado en una boca pequeña e infantil, acabó encerrado entre cavidades enemigas cuando el menor apresó los labios del infernal de forma voraz e intensa, evitando que escapara todo rastro posible a excepción de un leve caminillo de vino que rodó por un lateral. Beso prepotente y demandante se arrogó la iniciativa, a la vez que su diestra abandonaba su ocio para enroscar la trenza foránea alrededor de su palma como si aquella le concediese rienda contra el orgulloso. Jaló un poco del hermoso pelo, apegando al opuesto más, al tiempo en que masajeaba su agraciada boca y compartía del exquisito alcohol mezclado con las propias salivas. Su lengua rebuscó a la foránea conjuntamente cuando su mano se apoyaba en la parte trasera del cuello de Ayperos, permitiéndole un exhaustivo control de la profundidad de aquel acto. El sonido húmedo de las fricciones y masajes de esos músculos imperantes se podía escuchar con nitidez, aportando una melodía muy erótica a la velada. Si aquel Cara de Mal follado planeaba jugar rudo, Eithan le demostraría sus muchas cualidades de seducción que siempre aplicaba para conquistar a una cara bonita. El primer impacto poderoso definitivamente se lo llevaría él.
 
De pronto y sin previo aviso cortó abruptamente el beso, arremetiendo contra Ayperos para recostarlo en el suelo y quedar arrodillado entre sus piernas, acorralándolo. Se relamió lentamente, recolectando los restos de saliva sobrantes en sus labios y tras tomar una frutilla de un cuenco cercano, la coló delicadamente en la boca de su compañero para mantenerlo callado -Eeeeees cierto, soy virgen- rió un poco, con expresión ebria e incoherente -Pero no porque oportunidades me hayan faltado, sino por decisión prooopia- se golpeó el pecho orgullosamente con una mano durante algunos minutos -Mi cueeerpo es demasiado para cualquiera, no me interesa mezclarme sexualmente con nadie, pero fíjate bien en el cerebro: NO SOY UKE- le dejó bien en claro a su antagonista, mirándolo seriamente aunque sus pupilas se notaban perdidas.
 
Dicho esto se dejó caer a un lado del infernal, girándose en dirección contraria. Le dio la espalda para ubicarse de cara a la comida y empezar a servirse despreocupadamente bocadillos pequeños que eran más simples de probar estando recostado. Su mueca facial se volvió placentera entonces, a medida que el deleite le embargaba gracias al privilegiado chef a quien su protector le hubo hurtado los platillos. Sin embargo a pesar de todo su estómago no era muy amplio, pues acostumbraba a llevar dietas constantes; de modo que no tardó en sentirse satisfecho y repleto. Suavemente se volteó hacia el pelirrojo, apoyando su cabeza en el suelo y mirándolo con duda, algo adormecido y cansado -Siempre estás perdido en viejas historias de otras personas... ¿tan poco emocionante es tu propia vida actual? ¿Nunca has vivido nada que valga la pena ser recordado?- pausó un instante, meditando al respecto de aquel milenario ser -Tu nombre "Ayperos" es bonito... ¿Qué significa? No creo que hayas tenido padres ¿o sí? la persona que te dio vida, dudo que te haya nombrado especialmente pensando en lo lindo que te quedaría, debe tener un significado, al igual que tu existencia-


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Re: Step II: Remójelo y hiérvalo antes de quitarle la coraza. {priv. Ayperos}

Mensaje por Ayperos el Sáb Abr 19, 2014 11:39 am

Eithan esperó a que el demonio terminara de narrarle aquella antigua leyenda de Reyes, países lejanos y jardines idílicos, para responderle. El joven idol no había pasado por alto la última frase del mayor, en la que le dijo que incluso las cosas más hermosas tenían los minutos contados desde el momento de su nacimiento, y que claramente hacía alusión a la condición de humano y mortal del chico, y le dijo a modo de respuesta, y con suma prepotencia en su tono de voz, que el mundo entero se deleitaría con su eterna belleza. Un deseo, a la vez promesa, que solo un crío de la edad de Eitha podía hacer. Solo un numan que no tuviera los pies en la tierra prometería semejante estupidez. El tiempo pasa de manera inexorable. NADIE podía detener su avance. Cada segundo que pasaba era un segundo menos de vida y juventud que le quedaba a Eithan, pero él parecía no entenderlo. Así era como pensaba Ayperos, pero sabía que no era la situación ni el momento de decirle nada de todo aquello al rubio, o aquella tranquila velada se habría convertido en una batalla campal en menos de un abrir y cerrar de ojos. - ¿Subestimarte? No, a estas alturas ya sé que no debo hacerlo. Eres un joven con muchos recursos (y demasiado mal carácter) – el demonio dijo lo último casi susurrándolo.

Ayperos tuvo que reclinar su copa cuando el idol rubio empezó a beber de ella. Eithan era como el Dr.Jekyll y Mr.Hyde. Tenía dos facetas de su personalidad completamente opuestas. Por un lado era un gruñón, peleón, ególatra y insoportable idol de masas. Y por otro lado estaba ese encantador y sensual uke con aires de seme, con el que incluso se podía tener una agradable conversación. Ayperos no entendía por qué Eithan prefería adoptar la primera. Esta segunda faceta suya la había visto solo en un par de ocasiones, y en esta última estaba claro que la ingesta de alcohol había favorecido su florecimiento. En ese momento el muchacho agarró con fuerza la trenza del demonio y tiró de ella, pero Ayperos mantuvo tensados los músculos de su férreo cuello, y a penas pudo moverle. El demonio no apartaba sus fijos y  penetrantes ojos de los del contrario, que cada vez estaban más cerca, hasta que las bocas de ambos quedaron unidas en un profundo beso regado de alcohol. Por lo visto Eithan seguía convencido en que sería él quien llevaría las riendas del asunto, cuando estaba claro que era Ayperos quien lo hacía. No pensaba rendirse ante los encantos efímeros de ese Dios de las masas. Era un demonio con muchísima más experiencia que ese mocoso. Solo le dejó continuar para saber qué haría, hasta dónde llegaría Eithan para ganar la apuesta, y qué camino tomaría para conseguir sus propósitos. Nada más. Cuando Ayperos se cansara de jugar, pondría todo su potencial en conquistar al rubio, y no tenía dudas en que lo conseguiría. Por el momento aceptó de buen grado el beso que le estaba dando el muchacho.

De repente el demonio de pelo carmesí se encontró tumbado sobre el mantel, con Eithan entre sus piernas. La dura y gruesa erección del ser venido de las tinieblas era mucho más que evidente. - … - Ayperos abrió los labios para decirle al chico algún comentario soez sobre aquella situación, pero el menor se le adelantó, reconociendo que era virgen. Al oírlo Ayperos no pudo evitar mostrar una más que malvada sonrisa. No podía creérselo. De verdad ese crío insoportable y tan irresistible para él había permanecido intocable. Completamente puro y casto. Como si se hubiese estado reservando para él. Saber que su firme polla sería la primera que penetraría de manera dolorosa en aquel territorio inexplorado que era el culo de Eithan hacía que le palpitara el rabo de pura excitación. Necesitaba poseerlo por completo. Y tenía que ser YA MISMO. Eithan seguía balbuceando incoherencias sobre su condición de virgen, y una vez más gritó a los cuatro vientos que él no era un uke. Ayperos se rio por lo bajo. Estaba más que claro quién iba a ser el muerde-almohadas en esa relación. El dulce y travieso Eithan. Pronto le haría entenderlo, y no pensaba hacerlo con palabras.

Y tan rápido como se había subido sobre su cuerpo, el chico se bajó de él, quedando tumbado a su lado, dándole la espalda y comiendo. El demonio no probó bocado. Se dedicó a beber más vino, mientras miraba fijamente el sensual perfil de su joven acompañante, que pronto se cansó de comer y se giró hacia él para empezar a preguntarle una serie de cosas sobre su vida. Eithan estaba tumbado de lado sobre el mantel, completamente relajado y tranquilo, como si el chico que se había abalanzado sobre Ayperos hacía unos minutos para besarle y provocarle de aquella manera fuese otra persona distinta a él. Pero el demonio le había dejado actuar, y ahora le tocaba a él realizar su ataque.

El demonio actuó con rapidez y precisión, hizo que Eithan girara sobre sí mismo, para quedar boca abajo en la manta, y él se subió a su espalda, sentándose sobre su trasero. En dos segundos hubo cogido la prenda de ropa que llevaba puesta y se la había subido, quitándosela por la cabeza, pero dejándosela en las muñecas, que mantenía unidas y pegadas al piso con sus manos. El de pelo carmesí acercó su boca al oído del muchacho y le susurró – Ayperos no significa nada. El ser que me creó, el padre de todos los demonios, no tiene tiempo por andar preocupándose por esas cosas. Me dio un nombre para tener una forma con la que dirigirse a mí y darme las órdenes oportunas. A ese ser lo único que le importa es que se cumpla su malvada voluntad de la forma más traicionera, bruta y sangrienta que haya. Ése es mi “padre”, por llamarlo de alguna manera. – el demonio tenía bien sujeto al crío, pero no era brusco en sus acciones. En cuanto terminó de hablar pegó sus labios al antebrazo del muchacho y empezó a besarle y lamerle, saboreando su piel, deleitándose con ella. – He vivido tantas vidas numans… - los labios del demonio, sin despegarse de la piel del niño, empezaron a acariciar dulcemente su nuca  - Tantos siglos… - Ayperos deslizaba suavemente la punta de su lengua por encima del cuerpo del chico, incluso utilizaba sus dientes para acariciarle – No soy inmortal, pero soy lo más cercano a un ser eterno que UT haya creado – el demonio empezó a desviarse hacia un costado, dejando lleno de besos y caricias el omóplato derecho del muchacho – Cuando se lleva vivo tanto tiempo – intercalaba frases cortas con las libidinosas atenciones que le estaba prestando al menor en la espalda – Parece que tu propia vida no sea la tuya – el demonio se había situado ahora en el centro de la columna vertebral, y empezó a bajar muy despacio por ella, empezando a deslizar sus manos abiertas por los brazos del chico, mientras acercaba su boca cada vez más y más allá donde la espalda perdía su nombre. – Cuando recuerdo cosas que me han pasado, experiencias que he tenido – las dos manos del demonio se situaron a lado y lado del pantalón del chico y empezó a bajárselo centímetro a centímetro – Es como si estuviera viendo una película. No me parece que sea algo que me haya sucedido a mí. –

Con aquella frase puso punto final a su corto discurso y empezó a lamer de verdad, con deseo y pasión, metiendo su lengua cálida y húmeda entre los cachetes del chico, en el inicio de la raja que se empezaba a ver por encima de los pantalones. Ayperos pensaba aprovecharse de la ventaja que le daba el alcohol, y haría que Eithan tuviera orgasmo tras orgasmo, metiéndole dentro de ese culo de niño malcriado y virgen, primero su lengua y luego todos y cada uno de sus dedos. Y cuando Eithan le suplicara entre sollozos de placer que se detuviera porque estaba extenuado, entonces se lo follaría y lo llevaría a sentir tantísimo goce y placer que el mismo chico se convertiría por voluntad propia en su esclavo. Y dispuesto a cumplir con su objetivo, el demonio de pelo carmesí dio un tirón a los pantalones, que quedaron bajados justo por debajo de los cachetes del muchacho. Sin pensárselo dos veces, Ayperos utilizó sus grandes manos para ponerlas sobre cada una de las nalgas, abriéndolas al máximo, y dejando a su vista el delicioso agujero posterior sin estrenar del chico. Pegó su boca sobre el orificio y empezó a empujar con ganas su lengua dentro de ese huequecillo estrechísimo, que le estaba dificultando mucho la labor.


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Re: Step II: Remójelo y hiérvalo antes de quitarle la coraza. {priv. Ayperos}

Mensaje por Eithan Jones el Lun Abr 21, 2014 5:58 pm

Tan tranquilo y relajado se encontraba como un niño pequeño junto a su abuelo, esperando escuchar la respuesta de esa extraña criatura infernal que despertaba su curiosidad, lo admitiera o no. Pensó que desde el pacto anteriormente sellado todo empezaría a marchar sin mayores contratiempos entre ellos y que finalmente convivirían sin contiendas: grave error. Incluso antes de ser capaz de reaccionar, se vio maniatado en una baja y humillante posición, siendo retenido de cara al mantel y aplastado por el peso ajeno. ¿Pero qué dem…? Todos sus músculos se contrajeron al sentir las primeras atenciones sobre su piel desnuda. Un sonrojo destellante y prepotente se hizo presente en las mejillas aniñadas y un ahogado quejido rehuyó suave de sus labios ante la huella de saliva que morbosa lengua marcó sobre sí. Estaba caliente, muy caliente, el cuerpo de Ayperos. Sus manos, su boca e incluso ese mojado músculo que le restregaba con derechos arrogados y no concedidos. Esa temperatura se extendía bruscamente hacia Eithan desde donde sus fisonomías se tocaban y le hacía arder la cabeza y rostro enteros, inhabilitándole el correcto raciocinio. Su ebriedad empeoró, haciéndole ver borroso, pero no por ello fue menos consciente de lo que estaba sucediendo. Que se detuviera… ¡que se detuviera ya!
 
Su piel se había erizado completamente y su anatomía se sentía demasiado, muchísimo extraña para su gusto. Era peligroso, realmente peligroso. Una sacudida, un escalofrío delicioso le removió al sentir esa lengua en su columna y aunque los labios se abrieron débilmente, intentando protestar, sólo un lastimero gemido susurrante escapó de aquella frustrada boca. Instantáneamente se mordió el labio inferior con furia y apretó con verdadera fuerza los párpados, sintiendo un enorme bochorno que se tornó en nefasto rubor sobre sus pómulos. Sin embargo, el inevitable avance del demonio terminó por encender todas las alertas del Jones cuando su pantalón fue removido Espera! ¡¿Q-Qué…?!- desafortunadamente la protesta quedó a medio camino pues cada célula del cuerpecillo del menor se congeló al sentir dónde se congregaba la humedad de Ayperos ahora.
 
-¡AaaAh!- gimió inevitablemente al tener la boca abierta y sentir cómo esa lengua presionaba con insistencia en su entrada. Sus piernas se hallaban lánguidas como mero papel y su pene palpitaba fuertemente oprimido por el pantalón, causando extrañas sensaciones al rubio en pánico. Incluso sus pezones se endurecieron y se sintió nocivamente mareado. ¿¡Es que ese imbécil planeaba meterle la lengua en el culo?! ¿¡Cómo es que semejante idea había llegado hasta el cerebro de ese infame diablo y justamente con él?! Había cientos de putas esparcidas por el planeta que probablemente lo harían por asqueroso que fuera ¡¡PERO ÉL NO!! ¡NO, NO Y NO! ¡Definitivamente esa cosa mojada e inquieta no entraría en su ano! ¡Ni esa ni ninguna otra!
Frunció las nalgas fuertemente y empezó a removerse como gelatina, mientras se quitaba la prenda que había quedado en sus muñecas, comenzando a pegarle con la misma al pelirrojo para que se detuviera. Aprovechó la distracción para girarse de cara al contrario, apoyando bien firme su culo contra el mantel y así protegerlo -¿¡Qué diablos crees que haces, idiota?! ¿¿No escuchas lo que acabo de decir?? ¡No quiero nada sexual contigo ni con nadie! ¿¡Es que realmente planeas violarme?! ¡Eres un puto! ¡Si haces eso la apuesta automáticamente la tendrás por perdida y te convertirás en mi obediente esclavo!- advirtió, soltando deliberadamente aquel veloz e improvisado discurso corajudo, aunque en realidad simplemente se escudaba tras ruda expresión para ocultar el miedo que le embargaba. Temblaba, eso le era imposible de controlar. Su respiración y circulación sanguínea eran salvajes, por lo que su pecho subía y bajaba sin cansancio, mientras que una sutil erección se ocultaba bajo sus pantalones y procuraba mantenerla secreta cruzando sus piernas para oprimirla.
 
-¡Eres un desgraciado!- ladeó el rostro sonrojado, frunciendo los labios con impotencia, mientras se tapaba los pectorales con esa ropa que le había sido despojada y se hallaba completamente desaliñada –Lo único que te importa de verdad es mi culo y aprovecharte de mí. Eres un mentiroso y un patán- le libró un manotazo al pecho foráneo, queriendo apartarlo inútilmente –Los cabrones que se creen dioses como tú y pisotean a los débiles son quienes más odio- se cubrió los ojos con una mano, intentando tranquilizar sus sistemas que parecían que sucumbirían en cualquier instante –Siempre te creo como un imbécil, incluso llegué a sentir pena por ti… porque… porque pensé que de verdad querías protegerme… ¡He intentado ser amable, pero siempre me traicionas, escoria sin honor! ¡Me usas, me mientes y me atacas en cuanto bajo la guardia! ¡Si muero o no, te tiene absolutamente sin cuidado!- en su frustración empezó a librar una serie de golpes contra el demonio que si bien no podían dañarle, al menos le ayudaban a desquitarse el enojo –Hay mil culos en este jodido mundo ¡Búscate otro! No voy a ser tu juguete sólo porque me sobrepases en poderes o recursos. ¡No voy a ser el jodido juguete de nadie nunca más!- odiaba haber conocido a Ayperos, verdaderamente detestaba que sus caminos se hubiesen cruzado y que toda su vida se alterara de aquella inexplicable y detestable manera. No quería… bajo ningún concepto volver a ser humillado como en su infancia y pateado a un costado. Se lo había jurado a los cielos.
 
Cogió por los brazos a su antagonista con fuerza y le miró a los ojos por primera vez, ya sin molestarse en ocultar el rubor de sus mejillas y habiéndose deslizado a un lado la tela que cubría sus pezones erectos, en medio del forcejeo -¿De verdad no existe el Ayperos que cuidó de mí en casa del viejo y lavó mis heridas sin más intenciones por detrás? ¿Todo lo que haces realmente es por maldad? ¿Por satisfacer a tu creador? ¿No te cansas de ser un títere?- lentamente le soltó, todavía asustado físicamente pero más centrado psicológicamente -… Está bien. Si lo único que quieres es desvirgarme, hazlo, viólame como siempre haces con tus víctimas y vete de una vez- al fin y al cabo… él había accedido a ello por un poco de misericordia con su progenitor presente mientras estuvieron en el campamento. Sólo tenía que soportar ese suplicio y luego borrar esa desagradable noche de su memoria. Sin testigos, únicamente los recuerdos quedaban para probar que no había sido una simple pesadilla.


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Re: Step II: Remójelo y hiérvalo antes de quitarle la coraza. {priv. Ayperos}

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