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Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

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Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Invitado el Mar Ene 21, 2014 12:17 am

Sueño, eso era lo que sentía mientras esperaba con fastidio en la puerta del orfanato a que su nuevo tutor finalmente pasara a buscarlo para llevarlo a vivir con él. Era "El gran día", como lo habían anunciado los demás habitantes de ese miserable recinto donde había permanecido durante uno o dos años -ya no llevaba la cuenta del tiempo en esa apestosa cárcel-; pero aunque le incitaran a animarse con palabras melodiosas, Daichi continuaba con una inexpresividad inescrutable, observando el cielo grisáceo que anticipaba una inminente tormenta y las personas corriendo a prisa para refugiarse antes de que la lluvia de desatara.
De pronto, escuchó el teléfono del orfanato sonar en el hall y ya que se ubicaba justo al lado del mismo, decidió cogerlo, creyendo que el único interesado en comunicarse con un antro como ese, sería el irresponsable tutor suyo.
 
-Hola... ¿Se ha arrepentido? ¿Debería regresar a la cama?- preguntó con un tono de voz neutro, creyendo que finalmente el manager había dado marcha atrás -¿Un imprevisto?... Entiendo, iré por mi cuenta- respondió a quien había tomado la responsabilidad de cuidarle y enseguida cortó la llamada para pedir un taxi. El chofer del mismo acudió rápidamente al orfanato donde había sido solicitado y el conejito se subió sin chistar, indicándole la dirección que Orion le había facilitado. Suspiró con pesadez, reclinándose levemente contra la ventanilla de la puerta, mientras contemplaba con desdén el barrio y todo el entorno que estaba dejando atrás para comenzar una nueva vida. ¿Estaba encaminando sus pasos en la dirección acertada? ¿Tohru era realmente alguien de fiar? Y más importante... ¿Noiz tendría un buen nivel vocal o únicamente le representaría un obstáculo? Mientras se aferraba con fuerza a la maleta que sostenía entre sus manos, diversos pensamientos atestaban su cabeza con incógnitas. Si de verdad la fortuna le había sonreído dándole la oportunidad de entrar al mundo de la música sin siquiera haber estudiado en un conservatorio, se hallaba listo para dar lo mejor de sí y explotar al máximo sus talentos... incluso crear aquellos que no tuviese. Determinación definitivamente no le faltaba en ese punto.
 
Tras el detenimiento repentino del coche y el anuncio del conductor que daba por concluida su misión, Daichi supo que aquel gran edificio que se alzaba frente a él, sería donde residía el apartamento en que le tocaría hospedarse de ahora en más. Pagó lo necesario y bajó del vehículo con cierta dificultad, pues su maleta pesaba bastante para sus debiluchos brazos. Seguidamente arrastró los pies mientras emitía algún que otro quejido bucal hasta dar con el elevador y dentro del cubículo estrecho marcó el tercer piso. Un nuevo suspiro cansado se hizo presente en los labios del Hanabusa, ya que la pérdida de tiempo no le agradaba aún si sólo comprendía unos segundos de viaje; pero es que además estaba muy nervioso aunque no fuera a reconocerlo jamás. Vivir con esas dos personas no sería semejante en nada al orfanato. No podría ignorarles al cien por ciento pues de una forma u otra los necesitaba. Daichi tenía tanta noción de compañerismo como de magia arcana.
 
-¿Hay alguien dentro?- golpeó la puerta con precisión e insistió al poco rato de no recibir respuesta. En verdad el otro chico había salido, tal como Tohru le anticipó, pero prefería cerciorarse bien antes. Rebuscó entonces en el bolsillo trasero del Jean oscuro que traía y sacó la llave que su tutor le había obsequiado, insertándola en la cerradura y abriendo con algo de inseguridad. Era la primera vez que hacía algo así y se sentía raro, como un criminal colándose a robar en un palacio.
Entró despacio, observando los alrededores con alerta e inseguridad hasta que comprobó con sus propios ojos que el departamento estaba deshabitado y no tendría que preocuparse por presentaciones o esas cosas sin importancia. Se topó con la cocina y lo primero que atinó a hacer fue husmear dentro de la nevera, comprobando que realmente no había mucho en su interior. Daba igual, no es como si fuese un gran cocinero de todas formas. Un amnésico no se llevaba muy bien con el fuego.
 
Entre bostezos continuó explorando hasta que dio con un amplio dormitorio de aspecto matrimonial, pulcro, espacioso y muy bien decorado. La cama, aunque mitad se hallaba desaliñada y la otra mitad como si nunca hubiese sido usada, se veía súbitamente tentadora para alguien tan adolorido como ese conejo se encontraba, tras tantas tensiones experimentadas y años de vivir en una pocilga incomparable con esa mansión de lujo. -Su...goi- susurró, dejándose caer pesadamente en el colchón tras abandonar la maleta a un lado. Cerró por un instante los párpados como si estos le pesaran toneladas, pero antes de ser vencido por el inevitable sueño, decidió quitarse la ropa para no arrugarla.
Se paró nuevamente, se desnudó con calma, doblando prolijamente su atuendo y guardándolo en un pequeño rincón del armario, y aprovechó este mismo para rebuscar una pijama con que ataviarse. ¿Es que Noiz y Tohru compartían el mueble? Esperaba que le concedieran un porcentaje también para sus cosas, pues definitivamente no iba a mantener su ropa en la maleta eternamente. Tras protestar mentalmente y sin justificaciones por aquel detalle, cogió una bata elegante y llamativa que le fascinó a primera impresión. Se la colocó y complacido con la suave textura del raso diseñado en Occulta, se fue directo a las frazadas, arropándose con placer para recuperar energías desperdicias en la espera.
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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Invitado el Mar Ene 21, 2014 1:44 pm

Salir a desayunar con Noiz le había tomado algo más del tiempo previsto y es que, como una jugada suya para intentar ablandar al blondo antes de que el nuevo residente llegase, había planeado pasar algo de tiempo con él entre el aroma dulce que proporcionaba una de las mejores cafeterías que había en la ciudad, aunque Natalie no se había ablandado y había terminado persiguiéndolo hasta el coche. Pero durante el viaje de vuelta a casa no se dijo una palabra y ahora...bueno ahora que iban subiendo en el ascensor parecía algo más tranquilo pero sin embargo, no parecía con más ganar de comenzar una conversación. Había sido el detalle respecto a que Daichi se quedaría con ellos lo que había despertado la molestia de Natalie, quizá al ver que Tohru removía algunas de sus cosas de la habitación que hasta entonces había sido del blondo. Pero lo cierto es que ahora que ellos compartían habitación no veía razón para que el otro se quejara. Tal vez debería darle algo de tiempo para que la idea terminara por parecerle y hacerse a ella. Suspiró antes de darle una nueva mirada al que se encontraba a su lado, pero cuando estaba por hablarle, el dichoso timbre del ascensor aviso que habían llegado al piso donde ellos residían y por lo mismo, volvió a cerrar la boca y dejo que el blondo saliera primero del cubículo móvil.

Lo cierto era que la idea de un dueto podía ser muy bien recibida por los fans de Noiz y los que años atrás habían seguido la carrera de Daichi. Sus voces harían una buena y atractiva comparación sin mencionar que si uno era agua, el otro era aceite, y el hecho de que ambos fueran tan distintos, podía atraer incluso a un público que antes no se había fijado en ninguno de los dos. Ya tenía planeado que Daichi volviera a la escuela y a clases de canto y en cuanto a Natalie, su voz parecía estar mejorando tras cada día que pasaba (gracias a sus cuidados por supuesto).

En ese momento, el manager pensaba que las cosas tomarían un rumbo interesante si es que esos dos lograban congeniar bien, pero no se imaginaba ni por asomo los dolores de cabeza que se avecinaban para él. La llave giró dentro del pomo de la puerta y como siempre, el azabache dejo pasar primero al blondo, aunque antes de que se perdiera en el interior de la casa, volvió a hablarle. —Él ya debería haber llegado. —Y esperaba encontrárselo por algún rincón de la casa si así era, aunque nunca pensó en buscar primeramente en el cuarto de Natalie y de él, por lo que pasó de largo hacia la sala de estar, mirando hacia la cocina y los sillones, pero nada, allí no había nadie y no podía escuchar ni un solo murmullo en toda la casa. —Qué extraño. —El vástago se quitó el abrigo, dejándolo sobre una de las sillas del comedor. Le había llamado hace al menos una media hora atrás así que Daichi ya debería de haber llegado al departamento. Ah, ¿Y si se había arrepentido de ir solo hasta allí? Tomó su móvil de uno de los bolsillos de su pantalón y tras arrastrar algunos de los cabellos de su frente hacia atrás, el tono de espera resonó contra su oído derecho. Tuvo que esperar un poco hasta que alguien del lugar le atendiera, sin embargo, cuando se giró para buscar a Natalie mientras hablaba, vio que el blondo estaba detenido en la puerta que daba al cuarto de ambos con cierta mirada...¿molesta?

Parpadeó antes de que la voz al otro lado del teléfono preguntara por lo que deseaba, sin embargo, el vástago bajo el móvil y devolvió los pasos hacia el cantante, cortando así la llamada al orfanato en donde había encontrado a Daichi. Se detuvo a un par de pasos de Natalie antes de lanzar un comentario al azar. —Seguramente aún viene de camino. —Con el tráfico como estaba no dudaría de aquello, pero la mirada del blondo seguía igual de molesta por lo que al final terminó preguntando por lo que le ocurría. —Hey, ¿Qué ocurre?
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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Mar Ene 21, 2014 2:59 pm

Enfadado, colérico. Aquello les había causado una pelea que más de índole profesional se vio marcada incluso la personal, alejándolo de su costado en la cama y privándole de más contacto que no fuera el estrictamente necesario para las curas de unas heridas que ya no se veían escandalosamente dolientes. La escayola que en algún momento cubrió, protegió y aderezó el hueso partido del brazo ya no residía en el mismo, tampoco era menester que llevase apósitos rodeándole el cuello pero de todas formas tenía fina venda envolviéndole la herida por mero deseo de su pareja, quién se ocupaba de aquel tipo de enmiendas.
No le sorprendió verse arrastrado por el mayor hacia el vehículo la lluviosa mañana en la que el nuevo se incorporaría en el hogar, no obstante la cita acabó cuando el blondo así lo dictaminó. Brazos cruzados contra el pecho procuró calmarse cuando el ascensor iba acortando las distancias entre el destino y lo que pronto se avecinaría en lo que las últimas semanas tras el incidente fue una convivencia repleta de arrumacos, buen sexo y poco –nulo- trabajo. ¿Es que todo el cuidado de ése imbécil se había agravado para temperar su estallido cuando le anunciase la noticia? Con excesivo recelo observó de reojo al que le acompañaba: No, podía ser muchas cosas, pero ése idiota era sincero y directo, no caería en tretas tan bajas por un puñado de dinero.

Las palabras del vástago antes de abrirse paso al inmueble fue algo similar a: “No le partas la cara, está ya en casa.” lo que logró que el ceño del cantante se frunciera hasta el punto de que sus cejas se juntasen. Bien, estaba ahí. No había marcha atrás... Un perfecto desconocido arrancado de un lugar repleto de pobretones estaría merodeando por SU casa cómo si le perteneciera. Tomó aire por la nariz, la expulsó por la boca: Allí iba.
Fue el primero en entrar y a simple vista... Ni rastro del que debía de haber llegado. Tohru tomó rumbo al pequeño salón muy posiblemente para confirmar que no estuviese viendo el televisor pero el comentario le hizo saber que no estaría por ahí tampoco. ¿Qué no estaba? Mejor. Con la molestia aún ceñida en su rostro abrió la puerta del cuarto compartido, pero sus expectativas de un baño y acostarse para no ser partícipe de la futura llegada del otro cantante se vieron bruscamente erradicadas al ver cómo las sábanas se movían al compás de una profunda y acompasada respiración. El rostro del aún desconocido yacía oculto bajo SUS jodidas mantas y poco más que una pelambrera platina fue lo que alcanzó a distinguir.

Quedó paralizado, ahí, sin saber si avanzar y tirar de esos mechones para alejarlo de su cama o si caminar hacia Tohru y ceñir su puño contra el vientre de hierro. –Tú mascota está aquí, imbécil.- serró la hilera de dientes de arriba con la de abajo en chirriante estallido de cólera y aunque pudo esperar a que fuera la mano amable del manager quién rectificase el error cometido por el recién llegado, era obvio que el gran Noiz no iba a esperar quedándose de brazos cruzados mientras profanaban lo que consideraba un espacio íntimo y únicamente de dos: De ellos dos. Avanzó, anteponiéndose a los posibles movimientos del vampiro y en un par de zancadas alcanzó la cama tamaño King que hacia un par de semanas atrás el otro encargó cuando él aún estaba encerrado en el maldito hospital.

Se reclinó para que su aliento rozase mínimamente con el oído del nuevo compañero de piso, de carrera y posiblemente de vida. -¡Eh!- agarró las sábanas bajeras próximas al cuerpo del allí tendido y tiró de aquellas con fuerza, consiguiendo que las mismas escurrieran al suelo, llevándose consigo un sabroso premio: Golpe contra el suelo por parte del otro rubio. –No me gusta que toquen mis cosas.- mantuvo parte de las telas que no dieron contra el suelo en los brazos hasta que se ganó la atención del aún medio dormido. –Ponlas a lavar.- hizo con aquello sostenido entre ambas palmas una pelota que arrojó en la cara del supuesto cantante que tanto, según Tohru, prometía. –Y cuidado con el programa que utilizas. Como encojan suplantaré la tela que falte con la mierda de ropa que...- ¡Espera! Esa bata... ¿¡Había tocado el armario!? Rabia se ciñó en él y a pesar de saber que muy posiblemente el rubio estaría desnudo no dudó en moverse hacia él y sujetarle por los extremos de esa bata que tan pulcramente se cerraba sobre el lampiño y delgado pecho de su declarado antagonista.

-¡¿Qué cojones haces?! ¡Un respeto, no es tú putrefacto orfanato!- zarandeó con brusquedad la tela hasta que logró que la misma se separase del cuerpo del recién llevado, aunque por suerte o desgracia entre tirón, disputa e insultos aquella de tan cara procedencia y de tela inmejorable se rasgó por la parte de la axila derecha.

No. No le gustaba ése chico, pero eso era algo que ya sabía incluso antes de cruzarse con él.



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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Invitado el Mar Ene 21, 2014 11:29 pm

-¡Au!- golpe inoportuno e imprevisto lastimó su trasero y uno de sus codos al caer con malas formas al suelo, hiriéndose seguidamente también la barbilla. ¿Cómo evitar el impacto si ni siquiera había sido consciente del mismo por estar sumido en un profundo y plácido sueño? No recordaba nunca haberse acostado en cama tan cómoda o cubrir su figura con prendas así de suaves. Se creía afortunado por los obsequios hallados en su nuevo hábitat, pero aquellos le fueron arrebatados abruptamente, dejándolo desorientado, abusado e indignamente desnudo en el frío suelo. Ese agresor que con tanta impertinencia le había hablado como si de un esclavo se tratara debía ser indudablemente el otro chico con quien su tutor lo había mudado. Qué fastidio. ¿Un chiquillo ególatra y riquillo? ¿Con ese asco de gentes se veía en la obligación de relacionarse? Al menos tener que soportarlo le serviría para aprender a tratar asuntos de negocios... Siendo sinceros, sólo estaba intentando ser positivo y hallarle justificación a su mala leche.
 
Se puso en pie, parándose encima de las frazadas con la espalda plenamente erguida, los hombros echados hacia atrás y la cabeza bien en alto, para admirar detalladamente a quien se suponía que sería Natalie "Noiz" Krum, sin sentirse ni mínimamente asustado, avergonzado o intimidado por la brutalidad de su compañero. Sencillamente le odiaba, podía decirlo a simple vista y confirmarlo con la personalidad que ese punk se agenciaba. No había forma de que un mal educado como ese vándalo bárbaro pudiese llevarse bien con él en lo que le restara de vida; pero a pesar de que cada una de las células del conejo escupía a su antagonista, la mirada estoica y sin expresión del más joven no se inmutó ni por un sólo segundo, completamente decidido a no rebajarse con un ente de tal calibre -He venido desde lejos por mi propia cuenta ya que así se me ha requerido y me he salteado los formalismos correspondientes para no complicar a la persona que debió ir por mí hasta el orfanato pero no pudo. Sin más limitaciones que una llave maestra, ingresé bajo estrictas órdenes a mi nuevo hogar, cargando con mi maleta y buscando sin nociones precisas un sitio donde establecerme. Para evitar recorrer más de lo debido un antro al que no estoy familiarizado, decidí descansar en una cama que no me estaba vedada, pues me hallaba cansado tras haber madrugado a la espera durante horas por mi nuevo tutor. No escogí este apartamento personalmente ni me metí en la vida de nadie, más bien fue al contrario, y debo agradecer la oportunidad fructífera para mi carrera a pesar de todo. Tampoco es de mi agrado compartir pero en esta profesión, a su vez, es indispensable contar con el intelecto suficiente para saber escuchar recomendaciones de los capacitados para ello y aportar una actitud madura a las resoluciones- habló sin demasiadas pausas y sin preocuparse porque el otro rubio entendiera su comunicado. Luego pasó de él, deteniéndose un instante a su lado, sin haberse dignado a obedecer sus mandatos en ningún momento -En pocas palabras no he hecho nada más que satisfacer los deseos de mi tutor, y por ende nada malo he cometido. No soy su sirviente ni subordinado, sino por el contrario un valioso ingrediente para esta carrera que desde hoy será compartida en pos de florecer. Tenga la madurez e inteligencia de aceptarlo, por favor- sugirió con esa completa sinceridad degollante y áspera con que contaba, sin que la lengua se le trabara un ápice.
 
Entonces siguió su marcha, tomando su maleta y avanzando hasta el de melena negra y ojos escarlatas. Se detuvo frente a Orion e hizo una respetuosa reverencia -Gracias por hacerse cargo de mí, señor. ¿Debería llamarle Otou-san o Tohru-san?- preguntó para evitar cometer errores con aquel que era un puente hacia sus sueños -Lamento que nuestro primer encuentro íntimo sea en estas circunstancias... Si fuera tan amable ¿me indicaría la ubicación del cuarto de baño para... poder vestirme?- pidió con los métodos más amables que conocía, sintiéndose algo incómodo de andar desnudo frente a ese adulto.
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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Invitado el Miér Ene 22, 2014 10:57 am

Suspiró, era obvio que Natalie seguía enfadado y el hecho de haberse encontrado con Daichi acostado en la habitación que ambos compartían, no había mejorado para nada las cosas, sino que muy por el contrario, empeoró lo que podría no haber sido una mala primera impresión. Observó desde afuera por supuesto que preparado para intervenir, aunque al ver que su bata pasaba a mejor vida miró con algo de molestia a Natalie, su ropa en general tenía una muy alta tendencia a terminar hecha pedazos cuando se encontraba con el otro y aquella de fino material no fue la excepción. Optó por sacarse la chaqueta del abrigo al ver que su pupilo se había quedado sin nada que realmente le cubriera, pero sin embargo, este no vaciló en arremeter en contra de Natalie. Y Tohru supo en ese instante que tendría a dos personas que chocarían bastante antes de que quizá llegaran a comprenderse en un futuro que esperaba, fuera cercano. Tan pronto como Daichi pareció querer retirarse, blondo se dirigió hacia él —que aún se encontraba detenido en la puerta.— y al escuchar las posibles formas en que le podía llamar, Tohru pareció algo nervioso...quizá porque sentía la mirada del otro taladrándole de lado a lado. —No, con Orion está bien. Mi primer nombre no es conocido en el ámbito de la música y para ser justo, no dejo que otras personas me llamen por el mismo. —Sus carmines se centraron por un leve segundo en Natalie, concediéndole solo a él ese privilegio, después de todo, a él también le estaba permitido llamarle como Natalie.

Tan pronto como las nuevas palabras de Daichi se detuvieron, el vástago echó el saco por sobre los hombros del menor y lo sacó de la habitación junto con sus cosas. —Está bien, ha sido culpa mía por no llegar antes para recibirte. —Tuvo que retroceder tan solo un poco para abrir la puerta de la habitación que daba hacia el frente. La misma era de un tamaño similar a la que Tohru y Natalie compartían, estaba ordenada y las cosas de Nate que aún habían permanecido allí ya habían sido movidas al cuarto que compartían por lo que nada tocaría que pudiera causar más problemas ni choques entre aquellos dos. Guio a Daichi adentró de la misma y caminó hasta el fondo, allí donde estaba el cuarto de baño. —De cualquier forma este cuarto es tuyo, así que puedes guardar tus cosas en los muebles y ordenarlas como te venga mejor. Dejé en el cuarto de baño algunas cosas para tu aseo personal pero si necesitas algo sería bueno que no dudaras en decirme. —Abrió la puerta del baño para que el otro pudiera echar un ojo y cambiarse, por lo que el vástago volvió a moverse hasta donde se encontraba la cama que pertenecería a su pupilo. —Tu uniforme está guardado y sobre el escritorio verás los útiles para la escuela. —Tohru hizo una pausa antes de continuar, como si estuviese asegurandose de no olvidar de decirle nada importante. —Espero no haberme olvidado de nada y de verdad, siento mucho no haber podido llegar antes a buscarte. —Apoyo una de sus manos sobre uno de los hombros del blondo, aunque sabiendo que quizá le estaba incomodando al estar éste aún desnudo bajo su saco, prefirió salir de la habitación y juntar la puerta tras de sí.

—Comeremos en un rato, pero por hoy creo que pediré algo, así que si quieren algo en especial no duden en pedirlo. —Y ese fue un comentario en general, para los dos. En cuanto a Natalie, pensó que lo mejor sería concederle unos minutos solo. Sabía que sería difícil para él el volver a confiar en otra persona después que el grupo al que había pertenecido tiempo atrás finalmente se disolviera por los problemas internos entre los miembros del mismo. Pero Daichi sería un buen compañero para él y quizá incluso pudieran llegar a hacerse amigos, aunque la idea ahora mismo lucía bastante borrosa y lejana. Suspiró antes de ir hacia la cocina y sacar su pequeño estuche donde guardaba unos cuantos cigarrillos. Encendió finalmente el extractor de aire que se hallaba al final del lugar y con el encendedor que guardaba sobre la nevera encendió el que ahora se hallaba entre sus labios. El aroma a tabaco siempre sabía cómo relajarle, así como ver como las nubes que expedía el cigarrillo eran succionadas por el extractor. Nadie dijo que ser manager fuera algo fácil y él ya lo había probado alrededor de los años que llevaba en aquél mundo de la música.
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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Ene 22, 2014 12:24 pm

Cuando el otro inició el monologo supo a ciencia cierta que nunca, jamás, lograría tener algo similar a una amistad con ése que hablaba cómo todo un señorito de adinerada familia a pesar de saber que venía de lugar poco venidero para los aires que el otro venía arrastrando. Contuvo la respiración, apretó los puños con firmeza y los adhirió a los costados de una fisonomía trémula que deseaba expresarse del único modo que sabía: Con golpes. El forastero se movió hacia él, desnudo pero altivo, de cuerpo endeble pero personalidad férrea. Casi pudo ser participe directo de cómo el aliento del otro rubio impactaba contra su oído al volver a tomar la palabra. Los deseos de su tutor., dirigió una rápida mirada de soslayo hacia al que recaía aquello y callado volvió su vista al infinito que hasta ahora procuró observar. No fueron hasta las últimas palabras que un tic pronunciado se hizo con la ceja condecorada con dos adornos metálicos. –¡Oy-...!- no había terminado, aquello tan siquiera había empezado pero Tohru pareció dar por finalizada aquella primera nefasta impresión al tomar la palabra sin tan siquiera darle oportunidad a hablar. Fue plenamente consciente de la mirada de su pareja en diversas ocasiones, tal vez para asegurarse que estaba haciéndolo bien. Ése capullo solía ser así, siempre mirando de satisfacerle, de ser... de ser jodidamente perfecto. Chistó con labios prietos: Oh, ni de coña ése imbécil llamaría Tohru al moreno. Era más que obvio que aquello no tenía cabida a una discusión o acordar algún tipo de tratos: En absoluto. Y así, con el rubio encubierto por el abrigo de su pareja, le dejaron ahí. Con una cama desmontada a su lado, con la rabia aflorando y con la sensación de ahogarse con lo que no tuvo tiempo a escupirle atragantándose en lo más profundo de su maltrecha garganta.

Cerró la puerta de la habitación de un certero puntapié haciendo que las paredes del hogar temblasen tras semejante blandazo, enclaustrándose en aquella compartida con su pareja. Se movió inquieto por la estancia a pies ligeros, llevándose la mano derecha a su cabellera para desacomodarse cada uno de aquellos rubios y lacios mechones de los que era dueño. ¿Y ahora? No le habían dado detalles certeros, no sabía nada de ése mocoso con aires de príncipe, tampoco de cómo tenía pensado el moreno fusionar ambas voces –y por supuesto, no tragaría por cantar pop- y que fuera del gusto de ambas voces que desde ése día irían a coro. Su mirada apuntaló la entrada que él mismo cerró con la rabia ciñéndose en cada poro de su lampiña piel como si pudiera atravesar gruesa madera y fijar aquellos de oro derretido en quién más tarde se llevaría reprimenda a pesar de haber iniciado él la contienda. Cruzó el cuarto y pasó al baño. Mojarse la cara tal vez le ayudaría.

Toqueteó el chorro transparente con lo alargado de los dedos centrales de ambas manos y cuando el agua estuvo a una temperatura que le pareció adecuada internó ambas palmas ahuecadas para con ellas poder transportar la misma hacia su reclinada cara. Repitió el proceso hasta que pareció sentirse más aliviado y así cerró el paso, dejando que gotas cristalinas danzasen antes de morir en su mentón y caer por la resbaladiza pica.

Sería duro.



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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Invitado el Vie Ene 24, 2014 12:39 am

Quedó solo en ese dormitorio tan amplio y bien amueblado. Quizás le faltaba decoración, por no decir que carecía completamente de esta, como si aquel cuarto fuese una casa aparte de la que se habían mudado y la cual sólo acabó ahí, sin utilidad; pero a pesar de ello estaba bien para Daichi. Esas cosas sin relevancia no le interesaban. Él era más bien un muchacho práctico que tomaba consciencia sólo de lo útil. Lo que ahora pasaba por su mente eran una cantidad variada de otras cuestiones que le tenían preocupado. Por ejemplo ¿Dónde dormía su tutor si la anterior era la recámara de Noiz? Esperaba que no les dejase solos por la noche o ese bárbaro quizás intentaría golpearlo, acuchillarlo o drogarlo con sus amigotes -seguro y hasta era líder de alguna pandilla de mafiosos-. Otra cuestión era ¿Cómo una persona como esa podía ser un cantante? ¿Qué clase de letras entonaría? Su mueca se plasmó de eterno terror de sólo imaginarse en el escenario junto a su rival, teniendo que interpretar un metal donde se hablaba de sexo, alcohol y marihuana. No, no, pero ese tal Noiz vestía demasiado colorido y gay para ser un metalero. Punk o emo, uno de esos dos debía ser.
 
Mientras su cabeza continuaba girando a gran velocidad con diferentes cuestiones que individualmente se le ocurrían y por su cuenta resolvía bajo sus propias ideas, terminó de colocarse un pantalón de algodón azul oscuro y una camiseta blanca bastante holgada, mientras se calzaba las pantuflas. La mayoría de su ropa era informal y sencilla, de marcas económicas, telas comunes y sin nada exótico que lo hiciera resaltar. Aún en esa pobre condición, cada atuendo parecía nuevo a pesar de contar con al menos un año de antigüedad, pues el chico se ocupaba personalmente de lavarlas a mano con buenos jabones y el agua correspondiente, secarlas según la tela y plancharlas con precisión de arquitecto.
 
Finalmente se puso unos anteojos para descansar la vista y empezó a organizar sus cosas en sus respectivos sitios, aunque realmente no es como si tuviese mucho para ordenar. Sus prendas, las cuales las tenía guardadas en perchas y recubiertas con unas bolsas transparentes para protegerlas de humedad o polvo, fueron directo al armario, organizándolas según su respectivo día. Pues sí, cada ropa traía adherido a su envoltorio una pegatina donde decía "lunes" o el día acorde, ya que en su agenda también llevaba una programación estricta de qué ponerse con anticipación cada día del mes y así asegurarse de tener siempre vestuario limpio. Al concluir revisó los útiles comprados y los distribuyó según su criterio en los cajones del escritorio, moviendo la lámpara de allí en un ángulo perfecto hacia el centro de lectura y después acercó las pocas pertenencias de higiene personal con que contaba hasta el baño, siendo estas sólo productos económicos y sencillos.
 
Abrió la puerta, dada por terminada su mudanza, y fue hacia la cocina donde suponía que encontraría a Orion. Se sentó lejos, en el otro extremo, y lo miró fijamente sin desprecio pero tampoco con curiosidad o cariño, sólo una enervante profundidad que podría incomodar incluso a un muerto por esa falta de expresión un tanto aterradora que le caracterizaba -Las prendas que traía puestas me quedaron guardadas en el armario de Noiz. Si luego pudiese regresármelas, se lo agradecería- inició la conversación después de varios minutos, volviendo a hacer otra pronunciada pausa tras ello. El aroma del tabaco para su sensible nariz de conejo era realmente molesto y Daichi definitivamente ODIABA el cigarrillo al igual que el alcohol. Se puso en pie sin poder contener su carácter y caminó con aparente mansa paz hacia el mayor, arrebatándole con esa misma naturalidad el pitillo y apagándolo en el cercano cenicero. Enseguida volvió a tomar asiento junto al adulto, sin sentir el menor remordimiento -¿Por qué me eligió? Usted no está interesado en ser como un padre para mí ¿Fue por mi voz? ¿Quiere explotarla para conseguir dinero? ¿Es que están en una situación tan desesperada para arriesgarse de esa forma con alguien sin experiencia ni estudios en el campo? Supongo que no podían costear nada mejor, es entendible, aunque usted no me conoce en el ámbito personal, tampoco me ha hecho una prueba ni nada similar. ¿No cree que está apostando demasiado sin garantías, señor?- no, no le llamaría siquiera Orion hasta que estuviese completamente seguro de lo que corría por la mente de ese extraño sujeto. Alguien que se había convertido en tutor de un huérfano pero no le dejaba llamarle por su nombre ni tampoco como un padre... ¿Qué pretendía ese desconocido? Si sólo le estaba usando que hablase claramente. La cruda realidad no le molestaría, mas sí la mentira o cobardía de quien mal obraba silenciosamente a su espalda.
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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Invitado el Vie Ene 24, 2014 10:47 pm

Sus dedos se pasearon por sobre su móvil mientras el cigarrillo se mantenía quieto entre sus labios. ¿Era su idea o el ambiente de pronto se había vuelto realmente tenso? Una de sus manos tomó el cigarrillo para quitarlo de sobre sus labios antes de que un suspiro saliera. Ya debía de haberse imaginado que ser tutor no sería nada fácil, mucho menos si vivía con alguien más. Podía entender el enfado de Noiz, pero esto le serviría de experiencia a ambos, incluso si luego deseaban continuar con sus carreras como solistas. Era obvio que lo que le había dicho el director del orfanato sobre Daichi no era ninguna mentira. El chico no debía recordar nada de su pasado, pero Orion tenía contactos en casi todo el mundo con respecto a nuevos grupos musicales y la ficha de Daichi le había llegado por casualidad luego de que una productora le perdiera la pista. Había sido una suerte encontrar a aquél diamante en bruto. Pero Orion estaba muy lejos de ser una persona egoísta y aunque podía decir que lo era un poco con respecto a Natalie, no podía decir que se hubiera embarcado en aquél viaje con Daichi solo por el dinero. No, la verdad era que como alguien que ya llevaba mucho tiempo — desde antes de que UT reformara el mundo— en aquél negocio no podía dejar que una persona con el talento de Daichi se consumiera en su propio desconocimiento sobre sí mismo. Cierto era que no podía traer sus recuerdos de vuelta, pero al menos haría que su talento volviera a aflorar y que el mismo le diera las alas para poder volar alto por su cuenta  cuando cumpliera la mayoría de edad.

Dejó el móvil junto a su cuerpo y volvió a prestarle atención a su cigarrillo, aunque en cuanto este rozó sus labios, vio una figura blonda y menuda aparecer por la puerta de la cocina. Los orbes carmines del manager siguieron al muchacho hasta que este tomó asiento a unos metros de distancia. Lo cierto era que apenas se conocían, y él tenía serios problemas para adaptarse al papel más "paternal" de su tutoría. Ah, sí, supuso que luego de que le diera un rato de respiro a Natalie volvería allí a verle. —Sí, no te preocupes, luego te las traeré. —El cigarrillo se meció levemente en sus labios al hablar. Se preguntaba si aquél podría acostumbrarse en algún momento a su presencia, lamentaba que no fuera el mejor tutor, pero al menos le daría todos los estudios posibles para asegurarle un buen y brillante futuro. Y mientras flotaba entre sus pensamientos, su cigarrillo le abandonó y sus orbes se posaron sobre el que ahora volvía hacia su asiento como si nada. Tohru le miró sorprendido, aunque pronto se dio cuenta de que fumar delante de su pupilo no debía ser nada digno de orgullo. Suspiró y sin embargo el otro volvió a hablar. Y las preguntas del otro eran entendibles, por lo que el vástago se lo tomó con calma antes de responder.

Sus orbes se fijaron en las fotos que habían pegadas en la nevera, una de las mismas era de las que se habían tomado en aquella sesión de fotos en Opimae. —Lo cierto es que aunque te parezca increíble, no estoy interesado en ganar dinero a base de tu talento. Es difícil de explicar, pero por cosas del destino, di contigo gracias a una productora que te perdió el rastro hace algunos años atrás y aunque pensé en ir a buscarte en cuanto supe que habías sido llevado a un orfanato, por cosas de trabajo por pude, pero ahora que estas más crecido y tu voz a madurado, fue el momento perfecto para traerte más cerca del mundo que apenas pudiste alcanzar a vislumbrar. Tienes el talento Daichi, y si hay una cosa que odio profundamente, es que aquellos que tienen un don lo desperdicien. Estas a poco de obtener tu mayoría de edad y por tanto, no creo que te sea gran problema el estudiar algo más mientras estás bajo mi tutela. Si sacas provecho de tu don, estoy seguro de que llegarás lejos. —El azabache arregló algunos de sus cabellos, aprovechando para hacer una pausa antes de continuar. —Ya sé que suena raro que haga todo esto por ti, pero...¿no deberías de estar feliz? Te saqué del orfanato y podrás sacarle provecho a tu voz. Si quieres cantar para mí luego no será ningún problema. —Tohru sonrió ahora sí mirando hacia el chico. —Y con respecto a tu dinero, una vez que empieces a ganarlo, veremos de hacer una cuenta en el banco a tu nombre ¿te parece? —Ese hombre no tenía tacto con los niños y mucho menos con los jóvenes, pero cuando se trataba de cantantes, sabía poner todo en su maldito lugar hasta el último calcetín desordenado.

—Está bien si no confías en mí todavía, pero te garantizo que aquí serás más feliz que en el orfanato y no te faltará nada. —Aunque entonces llevó una de sus manos hacia su nuca. —Pero supongo que no soy el mejor a la hora de actuar de forma paternal con otros, aunque no dejaré que nada te pase, eso si te lo puedo asegurar. —Y eso era todo. Esperaba haber respondido al otro con la suficiente credibilidad como para que Daichi se quedara tranquilo. Por supuesto que no mentía, mentirle a su pupilo tampoco sería visto como algo decente. —¿Te gusta la pizza? —Ah, no, no tenía una pizca de gana de cocinar además...la nevera estaba casi vacía. Tendría que corregir algunas cosas en esa casa si quería darle una buena impresión a Daichi.
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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Sáb Ene 25, 2014 4:16 pm

Había apartado las sábanas de la cama hasta el punto de dejarlas hechas un manojo de tela sobre el suelo, al lado de la puerta. La estructura de la cama soportaba a duras penas un colchón que a fuerza de haber tirado de las sábanas se movió de posición, descarriándose por la lado derecho. Sin embargo ni una sola tela de la que consideraba que podía haber tocado el desconocido estaba ya en su emplazamiento. Miró de soslayo el armario que compartía con su pareja y arrugó el puente de la nariz de manera por demás visible para cualquiera. Nunca se había tenido que molestar en hacer una cama y aquella, sin duda, no sería la primera ocasión. Si era menester dormiría en el sofá, aunque muy posiblemente aquello sería descartado por su compañero. Chistó. ¿Qué se suponía que ése mocoso era ahora que Tohru era su tutor? ¿Un amigo forzado? ¿Un hermano? No, espera. Si Orion era su pareja y adoptaba a... Oh, padre a los veinte. Si bien el test de paternidad de noches pasadas dio negativo ahora resultaba que el bombo lo traía el otro. Rodó los ojos hasta apuntar con aquel par amarillento hacia el techo del inmueble y fue en ése momento de silencio en el que su propia mente cesó del constante martilleo que les escuchó hablar. Ambos parecían calmados, muy al contrario de lo que él podía estar sintiendo en ése momento.

La idea de salir de ahí era imperante, largarse a cualquier antro tras una llamada a los que antes solía acudir cuando le apetecía sexo sería mejor plan que restar en ése agujero dónde, sabía, Tohru les expondría las normas y los límites. Lo único bueno de todo aquello era saber que nadie tendría que mover un dedo para limpiar nada, de ello se ocupaba el chico que tenía contratado y venía religiosamente todas las mañanas para poner orden en el desastre que Noiz dejaba a su paso. Era como un huracán y prueba de ello era el cuarto en el que ahora estaba recluido, sábanas por un lado, almohada por otro, colchón en incorrecto emplazamiento... Se llevó una mano a la nuca y con la desgana aflorando en cada poro de su pálido semblante atacó con la mirada esa puerta cerrada, culpándola, acuchillándola en pensamientos.

El timbre de la puerta le hizo saber de algo evidente: La cena estaba ahí.
No eran muy asiduos a cocinar en esa casa, de hecho en la nevera poco y nada podías encontrar. Desde el asentamiento del manager en la casa era frecuente que al menos un par de noches a la semana cenasen fuera o encargasen cualquier tipo de comida, no era por privilegio: Sabía que de ése modo su compañero sentimental le controlaba la comida y es que su obsesión se había tornado tal que digería poco menos de un trozo de pan integral y agua en cantidades industriales. No atinó a escuchar pasos de nadie dirigirse hacia la entrada así que aprovechando que el cuarto daba parcialmente a la misma retiró las sábanas que importunaban de una patada y con movimiento rudimentario abrió aquella que anteriormente fue cerrada de un fuerte estruendo y se encaminó a paso firme hacia aquella que volvió a ser llamada. –Ya va, mierda!- tomó el pequeño telefonillo que daba a la planta baja y se lo llevó al oído mirando con evidente fastidio la pantallita que enfocaba a un joven con casco de moto. –Sube.- abrió el portón de abajo y la puerta de arriba, trajinando entre los bolsillos traseros del pantalón en busca de dinero, poco más de un par de monedas y billetes pequeños era lo que acogía su tela. Con una mano apoyada sobre la puerta giró parcialmente el cuerpo y miró en dirección al pequeño camino que daba al comedor. –¡Tohru! ¡Dinero!-

El chiquillo del casco apareció poco después al llamado que hizo a su pareja, extendiendo las dos cajas que evidentemente contenían pizza, el blondo sujetó las mismas y guardó a la llegada de Tohru dirigiendo una poco agraciada mirada al que restaba ahí en espera del dinero.



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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Invitado el Dom Ene 26, 2014 3:59 pm

-¿¡C-Cantar para usted?!- y aquel dulce conejito se puso de un rojo tan digno como el de un tomate asoleado, dando un brinco hasta ponerse de pie, mientras agitaba sus manos de lado a lado en negación -¡C-claro que no quiero eso! A lo que me refería es... tch, como manager, es fundamental probar a quien se supone que desea representar. Sólo eso, no se haga ideas raras- replicó sumamente avergonzado y nervioso, luchando porque la lengua no se le trabara al hablar, y aprovechó casi sin pensarlo el instante en que Noiz pedía dinero para arrebatar los billetes del vampiro que se estaba predisponiendo a llevarle y huir con ellos.
 
Avanzó alterado y cabizbajo, rechistando hacia la puerta y topando al punk casi sin siquiera prestar atención de que él estaba ahí, pues se hallaba muy preocupado hundiéndose en sus propias cavilaciones mentales que por bochorno no había tenido tiempo de refutarle al adulto; por ejemplo ¿Cómo era eso de la productora y la fama que apenas había probado? ¡Estaba completamente errado! De seguro que ese trabajador se había equivocado de persona y lo confundió con alguien más..... No podía..... No podía saber algo sobre su pasado olvidado... y aunque así fuera ya era un capítulo cerrado y sin importancia. Esa etapa de su vida había muerto.
 
Pagó al repartidor, cogió la caja con el pedido y regresó sobre sus pasos hacia la mesa, aunque fue diluyendo la velocidad a medida que se acercaba nuevamente al comedor, ya que en cierta forma no quería continuar la conversación, pero no sabía tampoco cómo concluirla. Carraspeó nervioso y abrió el recipiente, sirviéndolo en el centro de la mesa y dejándose caer sobre el asiento otra vez con algo de rudeza. Si comía probablemente no fuese interrumpido, así que optó por coger una porción y empezar a devorarla, mirando hacia un rincón opuesto a todos los espectadores de aquel antro. ¿Dónde estaba sentado? Nuevamente en el hemisferio más alejado, por supuesto.
 
Agh... se contuvo los gruñidos pero su expresión no dejó de rebelar en absoluto el desagrado por ese alimento que había sido encargado. El adoptado tenía un paladar fino y el queso no era de su agrado. El gusto no era lo suficientemente bueno, tampoco estaba perfectamente derretido ni caliente y para colmo, se le pegoteaba demasiado en la dentadura. Terminar una porción le resultó una verdadera tarea titánica, pero más lo fue cuando mordió la aceituna y descubrió que esta tenía el carozo. -¡Aaah!- gimió adolorido, dejando caer lo poco que quedaba de su pizza, mientras se agarraba la zona afectada de su mandíbula. Lo peor no fue aquello, sin duda, sino que ante el padecimiento repentino sus orejas de conejo salieron involuntariamente a flote, radiantes, felpudas, grandes y hermosas.
 
Abrió muy grandes los ojos, sorprendido y asustado de haber sido expuesto de esa manera por su malvada genética rebelde. ¿Qué tal si Orion decidía echarlo por ser un fenómeno? ¿Perdería su oportunidad como cantante? Rápidamente se agarró las orejas y las estiró hacia abajo de su mentón, corriendo de regreso a su cuarto. Se apoyó agitado contra la puerta, sonrojado y molesto, muy molesto consigo mismo. ¿Lo habría arruinado todo? Gruñó furioso y apretó los puños. No. Tenía que corregir eso de alguna manera. Tal vez si restaba importancia al asunto.... Quizás ni siquiera habían alcanzado a verlas, concentrados con la comida.
Intranquilo e inseguro, se colocó un sombrero negro que solía utilizar en la cabeza para esconder esos rasgos siempre que le traicionaban y volvió al comedor fingiendo indiferencia, como si nada hubiese sucedido jamás -Lo siento- se disculpó, haciendo una reverencia y sentándose nuevamente sin decir una sola palabra al respecto. Aguantaría esa situación de tensión hasta que todos terminaran la comida y se iría a dormir, olvidando todo lo ocurrido.
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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Invitado el Dom Ene 26, 2014 9:08 pm

La voz de Natalie le había sorprendido y sin embargo, cuando ya tenía el dinero a mano para llevárselo, el rubio terminó arrebatándoselo para ser él quien lo llevara hasta donde se encontraba el mayor de aquellos dos rubios. La cabeza del manager apenas se asomó por la puerta para echar un vistazo antes de que Daichi volviera hacia la cocina. Podía entender que aquél se sintiera completamente cohibido sobre el hecho de cantar frente a alguien, después de todo, era efectivo que sus memorias de aquél tiempo no habían vuelto hasta ese mismo día. Tomó tres vasos y los dejo en la mesa junto con una caja de jugo que había encontrado en la nevera. Este de seguro era uno de esos almuerzos semejantes a los que había tenido con Natalie durante los primeros días de estadía del vástago en aquella casa. Para su sorpresa, Daichi no parecía tener el mismo problema que Natalie para comer, lo que le alegro pues así no tendría que preocuparse de estar vigilando la alimentación de ambos. Esperó a que Natalie también fuera a la mesa, aunque tomó asiento en el otro extremo de la mesa y se cruzó de hombros. Los carmines de Tohru se cerraron, pero fue un particular gruñido por parte del otro lo que hizo que uno de aquellos rubíes volviera a mostrarse entrecerrado. Y sin embargo, el vástago terminó abriendo sus dos ojos a falta de creer lo que veía. Curioso, sumamente curioso y...¿extraño?, no, no, no podía decir eso frente a su pupilo; no a menos que quisiera que este terminara avergonzándose y molestándose con él.

¿Que se suponía que intentaba hacer aquél escondiéndolas de aquella forma? Le echó una nueva mirada a aquél par antes de que el dueño de las mismas desapareciera de la cocina. Se había quedado mirando hacia la puerta mientras trataba de comprender el por qué aquello no le había sido informado por el dueño del orfanato, aunque en realidad no cambiaba mucho las cosas ¿no? Un profundo suspiro escapó de sus labios y uno de sus codos se apoyó sobre la mesa al tiempo que su ladeada cabeza se apoyaba contra la palma de la misma. Cada uno de aquellos dos venía con su propio repertorio de problemas y dones únicos y se preguntaba en verdad si aquellos dos podrían formar alguna alianza, porque en su cabeza claramente veía a Noiz cantando el mismo estilo en el que le había visto hasta ahora y a Daichi...bueno, él lógicamente encajaba mejor como cantante de Pop. No debieron pasar más que un par de minutos —en los que le quedó claro que el otro seguía enfadado con él— para que Daichi reapareciera en el cuarto con un sombrero sobre su cabello, evidentemente para cubrir su particular don. Sonrió tan pronto como el otro se disculpó. —Está bien, no deberías avergonzarte de tu don. —Al menos él no se avergonzaba de volverse un perro o un gato y hasta a Natalie parecía haberle dejado de importar conforme se acostumbraba a ello, o eso le parecía a él. El vástago no estaba dispuesto a quedarse allí con aquellos dos y por lo mismo, uso la excusa de la ropa de Daichi para ir hasta la habitación antes de que las miradas de su pareja terminaran por ser tan certeras y dolorosas como los golpes que a menudo le daba. Daichi y Natalie deberían aprender a llevarse bien entre ellos aún si no lo deseaban y por su salud mental, el vástago esperaba que así fuera.

—Si me disculpan. Dejaré tus ropas en tu alcoba Daichi y... —Armaré el desastre de la otra habitación. —Guarden todo cuando terminen. —Sin probar bocado se retiró y caminó hasta la alcoba que compartía con Natalie. Quizá lo mejor por aquél día sería dormir en el sofá, tanto para que Daichi no les descubriera como para no arrastrar a su pareja —que ya sabía era bastante obstinado— a ser él quien durmiera en el sofá. Abrió una de las puertas del mueble y tuvo que rebuscar solo un poco para encontrar la ropa que debía pertenecer a Daichi, después de todo, la había guardado en su lado del mueble y por lo mismo podía reconocer lo que no le pertenecía sin mucho problema. Pero la dejo aparte sobre una de los sofás que habían cerca de la cama, tomando también las sábanas que estaban en el suelo para llevárselas y así aprovechar de ocuparlas para cubrirse en el sofá. Era de las pocas veces que prefería hacer algo tan poco de él —como lo era hacer una cama— en lugar de estar con sus representados. Pero mientras ordenaba el lugar prefirió vaciar su mente de más pensamientos, mañana sería otro largo día con aquellos dos. Buscó un juego nuevo de sábanas y las paso por el lugar y no diría que estaba quedando perfecta la cama, pero al terminar, así era. Era parte de sí mismo el ser un ególatra perfeccionista y por ende, no aceptaba errores de su persona y le costaba reconocer cuando los cometía, aunque finalmente siempre lo hacía. Acomodó los cojines sobre las mantas y tomando las cosas de Daichi y las sábanas que Natalie había quitado, se aprestó a salir de la habitación, aunque el hecho de llevarse algo de ropa más cómoda hizo que se girara nuevamente hacia el mueble en cuestión.

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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Lun Ene 27, 2014 2:24 pm

No le gustó un pelo ver aparecer a ése otro en lugar de a quién esperaba, pero si aquello ya le escamó verle indudablemente sonrojado logró que todas las alertas se disparasen en su mente. Oh, era obvio que cualquiera se rindiera a la atractiva mirada de Tohru pero no que lo hiciese su hijo, menos delante de sus narices. Irrevocablemente cabreado volvió a uno de sus tantos portazos, esta vez atropellando con el gesto la nariz de quién traía el alimento. Caminó hasta el punto de reunión y allí tomó lugar en una de las sillas, no mirando directamente ni a uno ni al otro. Toda su atención estaba puesta en la pizza, que si bien no le apetecía la propia tesón del momento hizo que el que jamás se llevaba bocado calórico a la boca tomase gruesa porción de aquella chorreante de queso y masticase con gula sin tan siquiera pararse a saborear. No obstante el quejido de su compañero logró que esa feroz mirada revocase en el semblante de quién ahora lucía largas y afelpadas orejas. Parpadeó un par de veces, incrédulo en un comienzo. ¿Había metido otro bicho en casa? Si bien hasta ahora eran dos veces contadas las que había visto a Tohru en su forma perruna, seguían sin gustarle ni hacerle gracia ningún tipo de animal en especial aquellos que soltasen más pelo del debido ya que los mismos se adherían molestosamente a las ropas y lucir siempre el look perfecto era parte de sus tantas manías. Pero lejos de lo que cualquiera de la mesa podía pensar, no hubo burlas ni risotadas por su parte.

Tomó segunda porción de pizza en lo que el avergonzado salía del lugar a toda prisa y evocó su atención en su pareja, mirándole con evidente y poco disimulado enfado, no obstante la posición del otro le hizo saber que tampoco estaba del todo contento con el ambiente que podía respirarse en la casa. Su gesto aunque lejos de parecer tenso reflejaba la calma... Pero sabía ver a través de ella. Fue a hablar, tal vez no, pero la aparición de Daichi con sombrero logró escamarle. ¿Ése era su patético intento por parecer normal? Voz conocida anunciando retirada consiguió lo que hasta ahora no se dio: Un gruñido por su parte. Ni hablar. Engulló el último trozo que restaba de aquella masa de entre sus dedos y postró ambas palmas sobre la mesa con plena intención de retirarse y seguir al adulto en escena, sin embargo la enmienda dictaminada por Orion logró que con un tic en la ceja con argollas, cesase su intento por enervar su posición del asiento. Con rabia dirigió esta vez sí su atención al crío que tenía no muy lejos de su posición y abandonando la tarea de llevarse más alimento a la boca apoyó el mentón en preparada mano derecha, teniendo el codo firmemente anclado sobre la madera. Parpados entrecerrados, mirada escrutadora. –La tienes pequeña.- era obvio que se había fijado en la raquítica anatomía de su futuro compañero en escenario, no había absolutamente nada potencial en ése cuerpo. –Lo único que tienes medio decente es esa cara de niño bueno.- ladeó mínimamente la cabeza, aún manteniéndose sobre su propia palma. –Y con esas orejas atraerás a pedófilos, hombres poco decentes y esa clase de mierda social.- negó con la cabeza espantando por cuenta propia esas ideas. –No sé que vio Tohru en ti, pero te juro que si me haces caer te daré de comer a los perros de la esquina.-

El timbre de su voz fue tétrico, abrasador y certero. No solía ser clemente y aunque aquel fuera el hijo del manager no tendría sana compasión con pisarle encaso de ser necesario. Esta vez si su trasero abandonó la comodidad del asiento y se puso en pie, aunque lejos de recoger la mesa rodeó la misma hasta llegar al lado del otro con características físicas tan dispares y de un manotazo hizo fuera el sombrero volviendo a dejar a la vista las orejas de conejo. –Soluciona tú incontinencia..- tomó una de aquellas afelpadas y tocó la punta de la misma, oprimiéndola entre el dedo pulgar e índice para corroborar blanda y esponjosa textura. –... Conejito.- no tenía ni idea de su nombre, tal vez Tohru se lo mencionase –seguro- pero no quería ni deseaba ser partícipe del mismo, ya se había hecho a la idea de que ni él le gustaba al foráneo ni éste le hacía ni pizca de gracia a él. Con el mote que acababa de mentarle estaría bien. Soltó aquella extensión contraria y siguió sus pasos rumbo al sofá, acomodándose sobre éste y prendiendo el televisor para procurar poner tierra en el maldito asunto de aquella intromisión poco agraciada en su hogar, subió el volumen, como si con ello pretendiera incluso callar sus propios pensamientos. Estaba totalmente perdido: No sabía cómo se las ingeniarían ahora para dormir ni cuando cojones podría follar sin preocuparse en despertar o importunar a la princesa. Resopló con hastío y hundió la cara contra uno de los tantos cojines que adornaba el mueble. Dormir sería lo único que le salvaría de la despiadada condena a la que Tohru le había sometido.



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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Invitado el Mar Ene 28, 2014 6:32 pm

Tenía un mal presentimiento sobre la cena, especialmente porque Orion se había marchado dejándolo solo con aquel blondo de desagradable carácter y que le miraba con clara molestia. Tal como intuyó, el discurso contra su persona por parte del foráneo no se hizo esperar, y aunque Daichi escuchó todas y cada una de sus palabras, no le dio la menor relevancia, ignorándole como si no existiera. Estaba acostumbrado a vivir por su cuenta e ignorar a cualquiera que se inmiscuyera en sus asuntos, pero definitivamente no pudo proseguir en silencio cuando vio volar el sombrero de su cabeza e ir a parar al suelo. Entonces se puso bruscamente en pie, aunque no atinó en ningún punto a violentarse o variar su expresión serena.
 
-Lo que el señor Orion vio en mí probablemente sea todo lo que no vio en usted- decretó taimado e imperturbable, cogiendo la vajilla y llevándola hasta el fregadero, donde se dispuso a limpiarla. No era un experto en las tareas domésticas, pero le molestaba sobradamente el desorden y nadie más se esforzó en organizar las mugres que habían hecho –Quizás carezca de experiencia y conocimientos por mi joven edad, pero no he desperdiciado mi vida en jugar con mi apariencia y desfigurar mi aspecto humano para llamar la atención. Tengo bien sentado en mis objetivos lo que quiero y cómo debo hacer para conseguirlo honradamente. Cualquiera puede observar mi expediente o mis notas y saber con nitidez que soy alguien centrado, taimado y responsable, con voluntad suficiente para reponer sus carencias mediante esfuerzo…- Enjuagaba los vasos tras haberles untado detergente para quitarles cualquier bacteria, sin apartar un instante la mirada de lo que estaba haciendo ni tampoco la pose segura y confiada que le hacía demostrar cuán hondo creía en sus palabras.
 
-Las orejas con un gorro se pueden ocultar, pero la incontinencia de malos modales no. Transmutando el rostro tras piercings, aros, tatuajes y juguetitos “fashion” hasta perder la dignidad humana y convertirse en una mera degeneración de moral y ética ¿Puede realmente atraer algo mejor que pedófilos y escoria?- hizo una pausa para coger un paño y disponerse a secar lo lavado –Transformarse en una marioneta superficial sin identidad propia para alcanzar el éxito ¿de eso es lo que consta ser un cantante? Si es así realmente no necesito que nadie me haga a un lado, yo mismo me regresaré al orfanato- dejó finalmente la loza sobre las mesadas, pues no sabía donde se guardaba y no quería desacomodar las ubicaciones de los objetos –Por suerte mi tutor parece que piensa similar a mí y si me ve como alguien valioso y prometedor, usted debería al igual que yo confiar en las habilidades y buen gusto del manager- tras dura sentencia se encaminó de regreso a su dormitorio para preparar todo lo que necesitaría en sus clases de mañana; sin embargo se detuvo al tomar el picaporte –Si no puede siquiera reconocer el talento de un hombre como el señor Orion, quien lo destila simplemente al expresarse, debería buscarse su propio manager, uno que vaya con usted- tras inescrutable oración temeraria, se introdujo en su cuarto y empezó a revisar el material dejado por su tutor en el escritorio, viendo aproximadamente de qué trataba su nuevo Instituto. Había sido bastante audaz al escogerle los útiles y carpetas, pero le sorprendió que incluso le dejase folletos con información del establecimiento.
 
Guardó todo en su mochila y se sentó únicamente con la luz tenue de la lámpara de oficina a leer sobre el edificio y observar las imágenes del mismo, mientras analizaba las materias que cursaría y los currículums de los profesores que estarían a su cargo. Admirado: esa era la palabra justa para describir cómo se sentía con respecto a ese lujoso y prestigioso centro educativo al que había sido inscripto. Se paró tras ello al recordar que según su responsable, su uniforme estaba en el armario y por primera vez lo miró intensamente, conforme con el aspecto. Nunca había tenido que llevar un traje con tanto estilo y aunque eso no le molestaba, probablemente tendría problemas con otros asuntos como por ejemplo los otros estudiantes: riquillos, tanto o más sobradores e insoportables que Noiz, eso sin duda sería un verdadero dolor de cabeza. ¿Es que nunca tendría paz?
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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Invitado el Miér Ene 29, 2014 7:03 pm

Listo. Había cambiado el traje por una remera oscura y un pantalón de tela lisa y delgada. Las voces de ambos parecieron llegar hasta sus oídos aunque no le prestó mayor atención solo hasta que vio pasar frente a la habitación a Daichi, quien se había metido nuevamente a su cuarto, aunque no antes de dedicarle unas últimas palabras a Natalie. La ceja que siempre atinaba a ser la primera en mostrar reacción —la derecha—, atinó a moverse en forma de tic como respuesta ante lo escuchado. No, no estaban llevándose nada bien y parecía que cada minuto que pasaba volvía peor las cosas. Suspiró antes de desordenarse el cabello y tomar la decisión de continuar sus movimientos. Sobre sus brazos apiló las sábanas y hasta arriba dejó las ropas de Daichi; con eso ya pudo salir de la habitación que había quedado en perfecto orden —o lo mejor que había podido dejarla—, no quería admitir que quizá esta noche le tocara dormir en el sofá, pero con el humor de Natalie y la presencia de Daichi no sabía si en realidad no deberían mudarse a un lugar más...amplio. No, había hecho toda aquella remodelación para complacer al blondo —y a sí mismo— pero ni por asomo había pensado en la decisión que tomaría luego y aquello le molestaba, había sido una mala jugada de su parte, así como también lo había sido el no informar antes de aquello al blondo.

Salió de la alcoba y caminó hasta detenerse frente a la puerta del cuarto que ahora pertenecía a su pupilo. Pero sin embargo no espero a que este le abriera porque todavía le quedaba una charla con Natalie y suponía que solo empeoraría las cosas si se quedaba más tiempo del necesario con Daichi. Parte de su cuerpo se adentró al cuarto semi-iluminado y sus orbes se fijaron en la figura del menudo blondo que parecía estar estudiando los folletos de la escuela. Bien, le agradaba que estuviera dejando todo listo para mañana. Seguramente sería un día difícil para Daichi aunque no sabía cómo se tomaría el cambio tan brusco de pasar de un orfanato a una escuela privada. Pero Tohru confiaba en que le ayudaría a crear una personalidad a la cuál aferrarse y también...tendría que comenzar a entender que aquellas orejas eran una parte de sí mismo que difícilmente podría esconder si esperaba subirse a muchos escenarios distintos. —Traje tu ropa. —El vástago camino ahora con unas pantuflas en lugar de sus zapatos y con una de sus manos tomó las tenidas nombradas y las dejó sobre la cama del muchacho. —Mañana te pasaré a dejar a la escuela así que trata de estar listo antes de las siete ¿vale? —El azabache se giró apenas para mirar al numan y con algo que se debió haber asemejado a una sonrisa le dio las buenas noches. —¡Ah! —Se detuvo antes de salir solo para mencionar algo más. —Sabes que cualquier cosa que necesites, puedes decirme. —Y así finalmente cerró la puerta tras de sí. En realidad, tener un pupilo no debía ser muy distinto a cuidar de uno de aquellos cantantes a los que había tenido que vigilar antes, aunque estaba consciente de que en este caso tendría que velar por la educación y el bienestar de Daichi.

Ahora solo quedaban las sábanas entre sus manos y sus pasos le llevaron hasta donde se encontraba el televisor y por ende, también la única persona que lo estaba viendo. Su cuerpo se dejó caer junto al del rubio en el sofá, aunque no procuró contacto visual con él, sino que muy por el contrario, también fijo la vista en aquello que estaba viendo el otro. —Ya sé que no me vas a creer si te digo que sé lo que estoy haciendo. Pero en verdad espero que puedas llevarte bien con él, o al menos...al menos podrías intentarlo por mí, por tu manager. —Él creía que aquello podía suponer una nueva prueba para Natalie, en cuanto a Daichi, tener a un buen cantante como Noiz a tan poco, seguro le daría la suficiente experiencia para comenzar a perfilarse y tomar las riendas de su nueva carrera musical. Había sido egoísta al traer a alguien más a vivir allí, pero no estaría mal que aquellos dos también se volvieran amigos con el tiempo, aunque para aquello Tohru sabía que deberían saltar por varios enfrentamientos antes. No podía pedir cosas como la pareja de Natalie pero al menos esperaba que confiara en él, tal como se lo había pedido en el pasado. Él no haría nada que no juzgara conveniente para la carrera de Noiz, pero parecía que tendría que convencer a aquél una vez más. —Lo siento si piensas que invadí tu casa...Lo cierto es que creo que todo será para mejor aunque no lo sientas como yo. —¿Que más decir? Se había preguntado si no hubiese sido mejor irse a un cuarto cercano con Daichi, pero sabía que Natalie probablemente se sintiese traicionado, aunque no sabía si incluso ahora no se sentía así.
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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Lun Feb 10, 2014 5:12 pm

Si bien se había prometido guardar la calma las palabras del rubio no hacían más que rasgar el orgullo siempre altivo de quién yacía recostado de cualquier modo sobre el sillón del salón. Tic marcado en su ceja repleta de argollas fue primera e inequívoca muestra del desdén que ése otro estaba ganándose a pulso. ¿Qué mierda se creía para hablar de esa manera de SU manager? ¿Qué cojones se creía para poner en boca palabras que le quedaban tan holgadas? Alzó la cabeza lo menester para que su furiosa mirada se encontrase con el cuerpo de quién parecía haber dar por finalizada la conversación retirándose a lo que anteriormente eran sus aposentos y que ahora eran parte de ése al que no conocía y ciertamente, prefería no conocer siquiera. Dijera lo que dijera Orion, se negaba a aceptarle, a ser amigo o incluso a dejar que ése imbécil fuera parte de alguno de sus siempre tan aclamados espectáculos: Ni hablar. El culo de ése rubio pronto estaría fuera de su casa. Fue a enervar posición e ir en claro grito de guerra hacia el que se había ido sin darle oportunidad a rebatir su monologo pero fue su pareja quién irrumpió en la escena esta vez, ganándose una primera mirada recelosa, cargada de esa ira contenida con la que intentó envenenar al otro, el peso del vástago recayó en el mueble y en respuesta a ello el blondo llevó su pie desnudo contra el costado foráneo en un certero golpe que no pretendió provocar dolor si no claro rechazo, apartarle era el cometido aunque en un inicio el empujón fue más bien poco certero, las fuerzas parecieron abandonarle ante las palabras de Orion. Y una mierda... ¡Y una mierda!¿Hablaba en serio ése imbécil? Su abandonada postura fue irguiéndose hasta que quedó sentado sobre lo mullido de ése caro mueble, apuntandándole en todo momento con la mirada.

-¿Y ahora resulta que eres mi manager para invadirme la casa?- pareció escupir toda palabra con veneno empero no alzó la voz, permitiendo con ello que el programa al que tan siquiera había prestado atención cubriera las palabras. -¿Sabes que has hecho, Tohru?- se movió hasta quedar al costado foráneo, agarrándole por el cuello de la camisa dado que éste no parecía demasiado animado a girar la cabeza hacia su posición. Enfrentando su mirada amielada en aquella otra del más puro rubí torció el gesto evidenciando molestia, una muy intensa. -En el ámbito legal eres padre. - en eso consistía en ser tutor, a fin de cuentas. ¿Así era cómo pensaba en el futuro de ambos?. Tras un gruñido empujó el cuerpo del moreno contra lo mullido de ése respaldo que el foráneo tenía tras de sí y tan ágil como solía presentarse se las ingenió para terminar sobre el cuerpo de su pareja, acorralándole entre unas piernas que procuraron hacerse espacio a los costados del foráneo. Apoyó las manos a los lados de esa otra cabeza en busca de llamar la plena atención del que tenía ahora a su más absoluta disposición, aunque en su semblante no había resquicio de que aquello estuviese causándole algún tipo de gusto. -¿Qué se supone que soy en tú vida?- sus dedos se crisparon contra la tela del mueble, emblanqueciéndose los nudillos en aquello. -¿Qué mierda soy yo ahora? ¿Qué es él? ¿Lo mismo que yo?-

Suficiente incluso para sí mismo a pesar de estar siendo él quién exponía aquello que no se atrevía –ni quería- catalogar cómo celos. Con brusquedad reclinó la cabeza hacia delante para atrapar los labios foráneos en un beso que estuvo lleno de rabia y rencor, no era que sus gestos estuvieran plagados de cariño empero para aquella ocasión se aseguró de mostrarse tan imperante cómo bruto en la acción, obligándole a rendirse a sus deseos mediante mordiscos y movimientos de índole claramente imperantes que no se dejarían a una negativa: Oh, ni hablar. Manos antes perdidas en la tela que recubría el mencionado sillón cambiaron posición y ahora sus dígitos sostuvieron la cara de ése al que prácticamente estaba obligándole a estar rendido en un beso tan húmedo cómo intenso. La respiración del numan pronto hizo eco en una habitación que únicamente de fondo tenía el lejano sonido de ése televisor ya abandonado en algún punto de la sala pero a pesar de estarse ahogando entre su saliva y la de su amante se negó a sí mismo a romper con aquello, muy por el contrario y siendo tan cabeza dura como de costumbre su cuerpo se apretó contra ése al que tenía capturado para su beneplácito, frotándose cómo un verdadero animal marcando territorio. Su cuerpo entero prácticamente reptó por encima del foráneo, dejando con ello que su compañero fuera consciente del bombeo desquiciado que ocultaba su caja torácica así cómo la opresión que tenía que soportar su pantalón. Culpa suya por hacerle esperar tanto, mierda. Encontrar momentos de intimidad era sumamente complicado por culpa de las cámaras que de manera constante les pisaban los talones cómo para que ahora... ¿Ocultarse de la vista de Daichi? Una mierda. Ése mocoso debería aprender a vivir con gemidos de fondo.



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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Daichi Hanabusa el Dom Mar 16, 2014 9:34 pm

La concentración que con anterioridad estaba intentando mantener en repasar todo lo que necesitaría para su primer día de clases y así estar listo para madrugar sin apuros ni complicaciones, le fue arrebatada por las voces provenientes de la cocina, que rápidamente se envolvieron en una discusión. ¿Cuál era la causa? Él mismo. Su expresión se ensombreció un poco, quedándose apoyado contra la pared sin decir ni hacer nada, curioseando lo que inevitablemente había calado en sus sensibles orejas de conejo. ¿Por qué ese rubio le estaba haciendo una escena de celos al manager? ¿Es que esos dos eran amantes? ¿Y... él? ¿Realmente Orion planeaba tenerlo como segundo plato? El morocho no parecía esa clase de Casanova, pero juzgar por las apariencias podía ser un grave error.
 
Movido por la intriga, creyendo que tal vez sería necesaria su intervención en la charla, Daichi abrió levemente la puerta de su dormitorio, evitando emitir cualquier clase de sonido que lo anunciara; sin embargo la escena que vio fue sobradamente subida de tono para su gusto y sensibilidad. La incomodidad le invadió, haciéndole sentir un extraño revoltijo estomacal e inestabilidad emocional. Casi sin pensarlo, aprovechó ese evento en que la pareja se veía tan embutida para escabullirse sigilosamente hacia la entrada principal, yéndose del apartamento sin decir nada a nadie.
 
Sus pies llevaban una considerable velocidad, queriendo más que nada alejarse de esa casa, sin meditar demasiado dónde dormiría o que haría con su vida tras haber cometido acto semejante. De verdad no podía quedarse en ese sitio donde era un componente completamente indeseable y donde vivían en un nivel totalmente distinto al suyo. Era entendible que Noiz le odiara, siendo que simplemente pertenecía a la escoria más baja de la sociedad, sin siquiera poseer una mínima cosa que fuese suya, y encima era el dueño del piso... No lo sabía. De haber estado al tanto de aquello nunca hubiese invadido el territorio de aquel cantante sin su consentimiento. Tampoco estaba interesado en verse envuelto en tales embrollos sexuales, amorosos, o lo que fueran. Prefería definitivamente continuar con su vieja vida. Al fin y al cabo sólo le quedaba un año para su mayoría de edad... Un año y sería libre... Libre. Esa palabra poseía una connotación verdaderamente benéfica ¿no? pero entonces... ¿por qué no sentía cambio alguno en su interior al pensar sobre ella?
 
Los pasos del joven fueron ralentizándose progresivamente, a medida que transitaba por la orilla de la iluminada avenida. Estaba oscuro pues era bastante tarde y casi nadie se paseaba en el frío exterior. Suspiró con pesadez, alzando su cabeza hacia el oscuro cielo estrellado. No sentía nada, absolutamente nada. ¿Por qué quería ser un cantante? ¿Por qué se aferraba a esa meta tan decididamente? Era una criatura tan miserable que ni tan siquiera podía recordar el origen o significado de la pasión, ni un sólo sentimiento, tan sólo el inexplicable anhelo por cantar era todo cuanto latía en su pecho. Quizás simplemente debería rendirse, después todo probablemente fuese imposible el entonar algo atractivo sin nada que transmitir al público, no es como si fuera a subirse al escenario para narrar su aburrida rutina vacía. Pero lo más importante ahora era pensar un sitio donde pasar la noche. No podía regresar al orfanato habiendo dejado toda su ropa en la casa del manager, así que tendría que pasarla a buscar mañana temprano. Aún así no contaba con dinero, ni una sola moneda. Si no era capaz de abonar un alojamiento por más humilde que este fuera, tendría que aguantar despierto toda la noche hasta el alba.
 
Cansado, se sentó en un banco de madera alargado que se ubicaba en una plaza infantil, plagada de diversas plantas, flores y entretenimientos para los pequeñuelos que trajeran los padres. Se frotó ambas manos con insistencia, intentando calentarlas, mientras veía la palidez de las mismas y cómo el aire que emanaba de su boca adoptaba un tono visible. ¿Qué temperatura haría exactamente? No es que fuera insoportable... al menos de momento. Él podía resistir un pequeño contratiempo como ese. Definitivamente.


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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Invitado el Lun Mar 17, 2014 5:31 pm

Por la separación que había interpuesto el blondo, era lógico que aún seguía bastante molesto y Tohru no pensó en rebasar el espacio que el blondo había catalogado como suyo con sus movimientos, después de todo, no era su trabajo el hacer que el otro se enfadara aún más, sino simplemente, quería que le comprendiera, que le escuchara y viera las cosas desde su punto de vista, aún debía de contarle el porqué y el cómo había conocido a Daichi, pero entonces fue que las palabras del otro le atacaron por el lado que evidentemente aún debía estar sensible en el cantante. Tohru apretó un poco la mirada al sentir el espacio entre ellos volver a cerrarse. No evitaría que Natalie le golpeara, no porque le gustara, sino porque era la única forma en que podía permitirle al otro despejar algo de su frustración, sin embargo, cuando este le habló de su visión de lo que había hecho, el semblante de Tohru se convirtió en una perfecta mueca. Los carmines de Tohru se encontraron con los de Natalie; era obvio que no tenían una misma perspectiva del asunto y no era que la idea de ser padre o de aceptar la paternidad no le gustase, pero él había aceptado hacerse cargo de Daichi solo para que aquél pudiera retomar el camino perdido, no con el fin de formar lazos familiares. Sabía que cualquiera que le escuchara creería que el vampiro andaba detrás de la fama y la fortuna que Daichi podría amasar en el futuro, pero lo cierto era que Tohru iba por algo mucho más importante que aquello, algo que no se podía comprar con dinero y era el talento que desbordara energía, una llama que perdurara en el tiempo hasta que solo el mismo Daichi y su vida humana decidieran terminar con ese sueño.

Su espalda recayó contra el respaldo del sillón y pronto tuvo sobre sus piernas el cuerpo de Natalie y, a los costados de su cuerpo las manos del mismo. "¿Qué se supone que soy en tú vida?, ¿Qué mierda soy yo ahora? ¿Qué es él? ¿Lo mismo que yo?" y aquellas preguntas le hicieron pensar si no había sido claro con sus sentimiento, y claro que cabía la posibilidad de que así fuera, primero porque no sabía bien como expresarlos y segundo, porque su pasado le calificaba como alguien indigno de confianza. Aun así, había hecho una promesa, se le había confesado y con todo eso, Natalie parecía seguir creyendo que había metido un amante en su propia casa, bajo sus propias narices. Tohru no se había sentido nunca tan preocupado o dolido como desde el momento en que comenzó a querer a Natalie, incluso ahora, sentía en aquél lugar que no latía, una presión extraña y molesta. Había sido malentendido y era obvio que le estaba causando pesar a Natalie también. Acepto el beso de manera mecánica, tal como lo había hecho en el pasado, cuando cosas como aquellas eran parte del trato que tenía con otros artistas. Y a pesar que era un beso con Natalie, no sentía la misma energía viniendo de él y por lo mismo, tampoco provoco lo acostumbrado en el vampiro, claro que podía sentir su cuerpo apretándose contra el suyo y la opresión que se marcaba contra una de sus piernas, pero si aquello era una forma de convencerse de que Tohru no iría a acostarse con alguien más, el blondo había partido por escoger mal sus palabras. Sus manos no se movieron de los costados y su nariz apenas rozó la mejilla del blondo, olía bien, como siempre, todo él era algo que le atraía, no podía explicarlo con palabras y con sus acciones, todo lo que había conseguido era que su pareja dudara de sus intenciones.

El sonido de la puerta llegó hasta sus finos oídos. El vástago abrió los ojos y casi por inercia separó a Noiz con sus manos, haciéndole un poco hacia atrás aunque sin empujarle lejos de su regazo. ¿Que había sido? ¿Daichi?
Los orbes carmines del vampiro pasaron de Natalie hacia el espacio que daba hacia el pasillo y sin esperar por más tiempo, se escurrió de entre las piernas del blondo, tomando a este por los hombros para que se levantara y le dejara pasar. Pero sus pasos no fueron hacia la puerta, sino que se dirigieron hacia la habitación de Daichi, aunque pronto descubrió que la puerta estaba abierta y que dentro no había nadie. El muchacho se había ido. ¿Y si les había visto y escuchado? Tendría razones más que suficientes para querer largarse al pensar que su tutor probablemente estaba pensando en aprovecharse de él o algo similar ¡Ni por asomo la realidad! —Mierda. —Fue todo lo que exhaló antes de tomar su abrigó del perchero de la entrada y caminar hacia la puerta de salida. Se detuvo apenas, pensando en que por su reacción, era obvio que no estaba ayudando a que Natalie le entendiera, pero ahora no podía resolver aquello, pues si algo le pasaba a Daichi sería todo responsabilidad suya.

Golpeó entonces la puerta tras de sí y se dispuso a abandonar el edificio, bajando los pisos tan rápido como el ascensor se lo permitió y solo cuando estuvo fuera del mismo, se permitió expandir su rango de olfato, siguiendo el suave aroma del menor y el cual aún se encontraba fresco en el ambiente.

Cuando pensaba que las cosas se pondrían tranquilas, resultaba que todo se ponía de cabeza nuevamente, y para colmo, era el mismo quien propiciaba que así fuera.
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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Alexiev Freiheit el Lun Mar 17, 2014 6:24 pm

-Destroza el cartel de "privado" con un lanzamisiles y entra en escena sacudiéndose el polvo-

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-Allí está... caminando por la plaza de la 34 y Cross, es el chico de las orejas de conejo- una voz fría, profesional y monótona sonó a través del walkie-talkie que el exitoso y sensual demonio recientemente vuelto al foco de la vida social sostenía juguetonamente en sus manos, haciéndolo saltar una y otra vez. Aquellas palabras arrancaron una sonrisa en sus perfectos labios mientras presionaba un botón lateral del aparato y lo acercaba a su boca -ya se como es el chico, tarado...- respondió cortante mientras lanzaba el dispositivo al asiento trasero de su inmenso Hummer amarillo y pisaba el acelerador. Él chico no estaba lejos afortunadamente, había estado rastreandolo por semanas, siguiéndole los pasos desde la adopción por parte del metiche de Orion; ya había cumplido su venganza casi por completo, se había desecho de la esposa de aquel sucio traidor y en el camino, también lo había destruido a él... y como no había podido cobrar el dinero que aquel bastardo le debía, su nuevo premio, su recompensa... tenía nombre... y orejas de conejo, junto a una memoria destrozada.

Ahora era momento de visitar a su pequeño "hijo", Orion podía tener todos los papeles y necedades que quisiera, no los necesitaba, nunca necesitaba nada cuando quería... reclamar algo suyo. De momento estaba bien en las manos de aquel vampiro bonachón, mientras lo tuviese al histérico de Noiz, su juguete sexual, con el cual revolcarse y mantenerse ocupado, el demonio jugaría sus cartas para divertirse a costa de todo el mundo. Condujo doblando de izquierda a derecha y viceversa a través de las dos manzanas que le separaban de su objetivo, y cuando el monstruoso y lujoso automóvil se encontró en camino, los ojos infrahumanos de Alexiev encontraron al chico fugitivo. Sonrió divertido y sin dudarlo acercó el automóvil a la acera, bajando la ventanilla del lado del acompañante y desviando sus ojos brillantes a su presa, sonrió y dijo -Hola... Daichi- sobreponiéndose a la música que provenía del estéreo del vehículo.

Mantuvo el motor en marcha, mas detuvo el avance de la maquina esperando que la pronunciación de su nombre de parte de un extraño, fuese suficiente para captar su atención, después de todo y con su mente fracturada, cualquier señal de quien él pudiese haber sido en su vida pasada, o contactos que lo acercaran a su verdad, no podía ser algo fácilmente ignorable, verdad?. -Antes de que huyas me presentaré, soy Alex, un buen amigo de tu tutor... casi y hasta podrías llamarme tío... o lo que sea- agregó moviendo su mano de un lado al otro con total desinterés- Con perspicacia captó el rostro sombrío del muchacho y decidió hacer su movimiento, después de todo ese día había salido con la férrea intención de divertirse a costa del vampiro y su patético amante.

Frunció levemente el ceño y disparó una vez más -Primero que nada, no estóy aquí para llevarte a casa... pero por que la cara larga?... ¡déjame adivinar!- dijo el demonio mientras se llevaba una mano libre a la sienes, frotándoselas como si fuese alguna clase de brujo -tus nuevos "padres" te regañaron?... oh no no... será acaso queeee... hicieron algo que no debías ver?- volvió a especular mientras arqueaba las cejas, entonces sonrió y frunció el ceño a la vez, en un gesto de desagrado -no podría culparte... eso debe ser asqueroso- tras sus palabras, llevó ambas manos al volante y miró el camino por delante, la noche comenzaba a enseñar su juventud, y para un adolescente no podía haber algo mejor -dime... que te parece si vamos a dar una vuelta?, sería cruel de mi parte dejarte a tu suerte en la noche ya que tus encargados están... muy ocupados con sus cosas. Sube... divirtámonos un poco hasta que los tórtolos terminen sus asuntos-

Alexiev le guiñó un ojo al muchacho y con un botón en la consola frontal del vehículo consiguió que la puerta de su enorme maquina se abriese sola, invitando al muchacho a lo que sin duda sería una noche de diversión alocada... y conforme siniestros y divertidos planes comenzaban a formarse en la mente del demonio, la diversión solo iría en aumento... para el infortunio del paternal vampiro.


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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Vie Mar 21, 2014 3:21 pm

No. Así no era cómo Tohru solía besarle. No. No eran esos besos los que a ambos envolvían cuando se encontraban a solas...; Ah. Claro. NO estaban a solas. Resultaba que ése reducido lugar se encontraba ahora también compartido para con un ente más bien poco –nada- deseado por su persona, por el mismo propietario del inmueble. Un ligero pero marcado tic se dio lugar en su ceja perforada por aquellos adornos de metal aunque por más molesto que en ése momento se sintiera no despegó su comisura de la del adulto hasta que éste impuso cierta distancia. El gesto de enfado se profundizó y su clara mirada se clavó en el semblante de un preocupado vástago que parecía no desear atender la clara demanda de atención que en ése momento, él, su pareja, estaba imperando. Nada. No valieron los reproches que su faz pudiera estar evocando o reflejando, aquel otro estaba pendiente de un algo que no supo identificar hasta que le observó mirar hacia el estrecho pasillo que daba a las habitaciones: Voyeur. Fue lo primero que cruzó su mente, aunque no llegó a imaginar el repentino movimiento por parte del mayor de ambos y es que no esperó que su cuerpo fuera alejado de aquel modo del perteneciente. No. Ni por asomo. Aquel ceño fruncido pasó a ser sorpresa. El desconcierto se hizo hueco en su semblante cuando fue amablemente retirado de las piernas adyacentes. Tanta fue la suavidad del gesto que fue imposible oponerse al mismo, aunque de haber deseado reaccionar, posiblemente no hubiera sido con buenos modales. Ahí, sentado sobre el sillón y con la mirada puesta en la espalda del que se alejaba no pudo creer todo lo que vino a continuación.  Una ojeada a lo que anteriormente fue su cuarto bastó para que el vástago cayera en la cuenta que el rubio, según parecía, había... ¿Escapado?

Ninguno cruzó palabras y posiblemente tan siquiera hubieran hecho falta debido a la emergencia con la que el único adulto de aquella estancia se precipitó hacia la puerta sin dedicarle una sóla mirada. Ni una cómplice, tan siquiera una que le advirtiera de lo que haría. Nada. El de cabellera negra desapareció tras la puerta, dejándole inmerso en la soledad del lugar. Definitivamente, había sido cambiado por Daichi. No únicamente el beso fue desganado, si no que también éste parecía estar protagonizando una escena de celos al, quizás, haberlos visto y Orion... Había elegido. Ahí sentado se llevó una mano a la frente para ocultar su propio gesto de dolor. Bien, las cosas estaban claras. Se permitió unos minutos de meditación antes de alzar el trasero del lugar dónde de manera tan cómoda se cobijaba y con el móvil en la mano marcó a un ya conocido número. –Sí, oye... ¿Puedes venir? Joder, ya lo sé. Sí. No, no está.- fue hacia el balcón de la sala principal y desde el cristal pudo ver a quién era su manager salir de ahí a marchas forzadas. Alguien tras el teléfono resopló. –Cállate y mueve el culo aquí, mierda. En quince minutos.- y colgó, guardándose el aparato de nuevo en el bolsillo posterior del pantalón.

-

El timbre sonó tras el tiempo estipulado y tras aquella apareció un chico con gesto enfurruñado pero de inocentes y grandes orbes claros que le miraron con cierto reproche. El cantante siquiera dudó, agarró a éste por el cuello de la camisa y lo empujó en su dirección, hacia su cuerpo, apegándole contra sí de un modo tan imperativo que el gesto molesto del contrario pasó a ser una clara representación de la más absoluta vergüenza y el más marcado rubor, pero lejos de llegar a besarle, colocó esa mano con la que procuró el agarre sobre el respingón trasero del nuevo llegado y con la otra mano cerró la puerta, poniendo en el cerrojo su llave para evitar así que nadie pudiera entrar desde fuera si antes no quitaban la que ya yacía ahí metida. Ahí nadie volvería a poner los pies. Nadie. Era su casa. Su jodida casa y podía mandarles a la mierda a patadas... Cosa que estaba de más decir que, dada la situación, haría. Tohru le había mentido, engañado y ahora incluso... Abandonado. El pensamiento ensombreció su semblante y de un modo más bien brusco empotró el pequeño cuerpo que sujetaba contra uno de los muros, besándolo sin esperar realmente ser correspondido. Un paso. Dos...

Y pronto ambos terminaron en el cuarto que Tohru, sin consultarle, le había otorgado a Daichi.

Quería cerrar el maldito capítulo que lo había estado atormentando. Y quería cerrarlo ya.


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8D Nate abandona el post~... Skaltearé por si debo aportar algo más (?)



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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Daichi Hanabusa el Dom Mar 23, 2014 12:22 am

Y cuando creía que nada podía ser peor, se equivocó rotundamente: un extraño tipejo de atractiva y llamativa apariencia se presentó frente a él, en un coche sobradamente costoso y exótico, que Daichi no habría visto siquiera en sus sueños. No sabía si alegrarse, asustarse o preocuparse porque alguien como "ese" supiera su nombre o sobre su vida actual, pero parecía que le esperaba un verdadero dolor de cabeza.
Entornó los ojos con pesadez mientras escuchaba al hombre reluciente hablar y hablar, diciendo un montón de palabrerías de mal gusto, con ese carácter tan... poco fiable y desvergonzado, completamente opuesto a su personalidad. La verdad es que en cierto punto había dejado de prestarle atención, exactamente cuando notó que el noventa y cinco por ciento del discurso eran meras adulaciones sin sentido. ¿Por qué no iba al punto? Daichi no era un crío que necesitara de dulces para hacer un trato con alguien. Sin embargo, hubiese preferido que le pidiera cualquier cosa en vez de invitarlo a seguirle. Bufó, observando sus desérticos alrededores oscuros y desoladores, y luego miró al perfectamente identificable como sujeto sospechoso. ¿Quedarse a merced de todos los delincuentes de la ciudad o arriesgarse con uno solo? Era bastante evidente la mejor opción.
 
En silencio se dirigió al asiento del copiloto con cierta prisa y tras abrir la puerta con determinación, se sentó y cerró con fuerza. Humm... ese cacharro era cómodo, mucho. Sin dirigirle la mirada directa al demonio que lo acompañaba, pero manteniéndose alerta por cualquier imprevisto, decidió ceder a la poco fiable invitación -Dudo realmente que el señor Orion pudiese tener un amigo como usted, estoy seguro de ello un noventa y siete por ciento- decretó sin inmutarse, apoyando un brazo contra la ventanilla despreocupadamente, tras colocarse el cinturón de seguridad -No sé bien el tipo de relación que lleva con mi tutor ni lo que desea de mí, pero espero que por la satisfacción de ambos, no continúen los elogios innecesarios. Con eso me basta- contestó secante, sin preocuparse demasiado por la reacción que su ahora líder pudiese tener o el destino al que fuera arrastrado. Realmente la templanza de aquel conejo desesperanzado era algo inquietante.
 
Tras el breve intercambio de palabras, cerró los párpados con suavidad y recargó su mejilla en la palma de su mano, ablandando sus facciones mientras se predisponía al sueño. Estaba cansado, había sido un día largo y tedioso, con muchos cambios en su rutina y estilo de vida. Se vio forzado a conocer a criaturas muy diferentes a él, con personalidades poco acordes a la suya y ver escenas que prefería definitivamente borrar de su cabeza. Amor, celos, toda esa clase de sentimientos absurdos humanos no tenían nada que ver con él, le desagradaban y prefería estar lo más lejos posible. Él sólo necesitaba concentrarse en sus estudios, obtener las mejores puntuaciones y conseguir una generosa beca para estudiar por su cuenta en un conservatorio de música cuando cumpliera la mayoría de edad.
 
Sé quedó dormido antes de que pudiera notarlo, aunque lejos de expresar tranquilidad, su semblante se veía triste y compungido. En el fondo de su corazón y aunque no lo quisiera admitir, le dolía cómo habían resultado las cosas con... "su familia". Aún si el primero en negarse a interpretar la realidad de sus emociones era él, la idea de que alguien lo reconociera, lo viera y lo quisiera, había sido novedoso y agradable. Desde un principio le fue un poco chocante el encontrarse con un ambiente laboral tan profesional, en vez de algo familiar, pero lo agradecía de todas maneras... había creído que el señor Tohru le apreciaba, que sería tal vez el único lazo que tuviera en su miserable existencia como apoyo moral; pero no. Le metió en la casa de alguien que lo odiaba, le obligó a convivir con quien le acosaba constantemente y encima se dedicó a follar con su representado sin el menor decoro, frente a su propio cuarto. Y sobre si Orion estaba realmente pensando en hacer un trío o una herejía similar, eso directamente ignorarlo.


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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Invitado el Dom Mar 23, 2014 10:25 am

Sus pasos eran una de las pocas cosas que a esa hora se oían por las calles y es que, había una baja cantidad de personas merodeando por la calle, por lo que seguir el rastro de Daichi no se le estaba haciendo complicado. La silueta del vampiro era tenuemente iluminada por los autos que pasaban a unos cuantos metros de distancia, sin prestarle atención a quien corría observando en todas direcciones incluso cuando sus pensamientos se habían quedado mucho más atrás, en el departamento...en Natalie. Su cabeza se había vuelto un lío desde el momento en que se permitió a sí mismo sentir algo por aquél, pero no se arrepentía de lo mismo, sino que le hubiera gustado haber estado más preparado para los cambios que sufriría el mismo y para los errores que su poco conocimiento de las relaciones humanas podría traer. Seguramente Daichi le había malinterpretado y por aquello mismo había escapado, por eso era que tenía que encontrarlo cuanto antes, dejarle clara la situación de ambos era importante y sobre todo, no repetir lo que estaba ocurriendo con Natalie. —Tch. —Apretó la mandíbula al momento que llegó hasta una plaza relativamente iluminada y por la que podía sentir algunas presencias rondando. El aroma de Daichi llegaba hasta allí, lo que le pareció completamente extraño pues, no había nadie en la zona. Decidió darle una vuelta al lugar para asegurarse de que el menor no se estaba escondiendo de él, también existía el riesgo de que alguien más pusiera su interés sobre el blondo y siendo Daichi solo un humano, a estas horas, también corría el riesgo de ser atacado por otro tipo de criaturas, criaturas como él...vampiros.
 
Avanzó bajo las luces de una de las farolas de la plazoleta y se detuvo junto a un banco vacío. La calle estaba a un costado y una gran avenida colindaba con esta. Fue ahí donde se detuvo, pero no por haber dado con su ahijado, sino que el aroma de un demonio golpeó contra su nariz como un fuerte puñetazo directo hacia su rostro. Pero el aroma que tan solo parecía rondar en el aire, se esfumó con el rastro de Daichi. ¿Podía ser que...? ¿Había llegado demasiado tarde?
El gesto del vampiro cambió y pasó a demostrar evidente preocupación. Era increíble que no pudiera hacerse cargo de un muchacho y no perderlo en lo que iba del primer día que pasaban en la misma casa. O su talento como manager estaba decayendo, o inflexiblemente estaban demostrándole que no siempre las cosas ocurrían como él las pensaba. ¿Qué haría ahora? Ni siquiera había alcanzado a darle un móvil a Daichi por lo que no tenía forma de comunicarse con él. ¿Llamaría a la policía? Pero, si se enteraban los de la corte, seguro le rebotarían su petición de tutoría. Claro que aquello no estaría exento de pruebas de que no era capaz, después de todo, el menor se había ido sin que pudiera detenerle ni localizarle, ni siquiera Natalie podría ayudarle esta vez, no, tan solo pensar en pedirle ayuda debería ser tomado como una mala broma por parte del cantante.
 
Detenido junto al banco vacío, miró hacia la calle, los autos iban y venían, probablemente Daichi se había subido a uno de aquellos. Seguro el blondo estaría molesto con su tutor por haberle llevado a un sitio donde no era querido. Y Tohru se preguntó si se imaginaría que justo en aquél momento, había alguien buscándole. Decidió reanudar la marcha nuevamente, abarcando más terreno. Pero pasado los minutos, seguía sin dar con el rastro de Daichi y mucho menos que el de aquél demonio que debía habérselo llevado. Otra vez las preguntas sobre qué hacer se hicieron en su cabeza y finalmente, decidió que regresaría a casa. Si Daichi no volvía para entonces, llamaría a la policía y daría las explicaciones respectivas. Aceptaría lo que tuviera que pasar, porque al fin y al cabo, había cometido un error que podría haber puesto en peligro a su ahijado. Y más que no que ser o no tutor, lo cierto es que le faltaba mucho para poder decir que estaba capacitado para tal tarea.
 
Volvió entonces hacia el departamento, cansado y preocupado. Sabía que haber dejado a Natalie en la forma como lo había hecho no debía de tenerlo nada contento. Y cuando se dio cuenta que la puerta estaba cerrada con llave, no le pareció extraño y hasta entendió que el cantante no quisiera verlo. Pero él si quería verlo. Hecho el cuerpo contra la pared, justo a un costado de la puerta y se dejó caer. Estaba bien darle algo de espacio, después de todo, le había hecho enojar; había metido a un extraño en su casa el mismo día en que le informó de lo mismo y no espero siquiera a que la respuesta de Natalie fuera favorable. No tenía ni su móvil ni sus llaves encima así que solo le quedó el esperar a que Natalie decidiera abrir la puerta. Por esta vez no rompería la barrera que le separaba del blondo, porque entendía que el otro no debería querer verlo.
 
Apoyó la cabeza contra la pared y cerró los ojos. Quizá era la primera vez en que deseaba que las horas pasaran rápido.

[De momento hasta aquí llega mi participación en el tema].


Última edición por Orion el Mar Mar 25, 2014 11:17 pm, editado 1 vez
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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Alexiev Freiheit el Dom Mar 23, 2014 2:48 pm

La respuesta ante la propuesta que había hecho al chico de raras orejas de conejo no le sorprendió, es decir... estaba acostumbrado a tratar con niños histéricos, estrechos como si alguien les hubiese deslizado un palo por el trasero y ahora yaciesen rectos por la vida cual espantapajaros y ligeramente decepcionados de la "oh vida" que les había tocado. Ya lo había experimentado con Noiz y su actitud de tipo duro cuando en el fondo era una gelatina viviente... ahora le tocaba revivir la experiencia con aquel rubio de expresión triste. Que le pasaba a la juventud de hoy en dia, todos parecían oficinistas amargados de más de cuarenta en cuerpos de adolescentes... y ahí estaba la respuesta, adolescentes.

Y sin embargo pareció la sinceridad, pero adulaciones?, en que punto lo había adulado?, Alexiev no pudo evitar reír cuando, en su desconfianza, aquel chico ni siquiera parpadeó para subir al auto y, precisamente para no evocar ese tipo de escenitas que al demonio le provocaban nauseas, optó por por responder simplemente -¡no deberías farfullar, no puedo entender una sola palabra de lo que dices!- y entonces contempló como el cachorro cerraba los ojos y parecía distenderse, entregarse a los brazos de Morfeo... vaya que debía estar cansado. Alex pisó el acelerador y la enorme maquina avanzó, silenciosa como un felino ante el motor optimizado y perfeccionado al que el empresario le había invertido una cantidad ridícula de dinero mientras comenzaba a abrirse paso por las calles -a la mierda la idea de la salida- dijo por lo bajo ampliando su sonrisa, no iba a cargar de aquí para allá con un mocoso somnoliento que podía estallar en berrinches en cualquier momento, lo más practico sería llevarlo a su mansión, estaba 97% seguro, pensó para si mismo imitando la sosa voz del conejito, de que aquel muchachito no habría visto un lugar tan lujoso como su propiedad... aunque seguramente aquello no le importase un comino.

No avanzó más de 50 metros cuando Alex tomó de la guantera una pequeña botella con un contenido transparente y una boca en spray y roció el mismo por el interior del vehículo y al el aire encima de la camioneta... que era eso?, simple, aquella era una sustancia que anulaba los rastros corporales de ambos viajeros.. con que fin?, asegurarse que Orion no tuviese la más mínima idea de que Daichi estaba con él, que no supiese donde estaba el muchacho ni que había sido de su paradero o como poder rastrearlo... por que?, por que no?. Ahora comenzaba la primera fase de su plan. No fueron más de 20 minutos de viaje cuando la enorme propiedad de Alexiev se alzó orgullosa por sobre el terreno, aquella enorme extensión de césped perfecto y cuidados jardines, sus guardias apostados vigilando el perímetro como si aquel fuese el Pentagono mismo, y la estructura de estilo victoriano, lujosa y llamativa como el castillo del mismísimo conde Dracula.. solo que menos siniestro claro está. La pesada reja de entrada se abrió y la limusina avanzó por el pedregoso sendero principal hasta la entrada misma, deteniéndose ante las puertas de la propiedad.

De inmediato y desde el interior, un hombre robusto y de mirada amable se acercó al vehículo por la puerta del acompañante en espera y se inclinó levemente en formal saludo ante el descenso de quien era su "amo", el cual le miró y sonrió levemente antes de ordenar -Poole, lleva a mi invitado a una de las habitaciones y acomodalo allí, está muy cansado así que procura no despertarlo, pero mantenlo vigilado, no quiero que acabe perdido por los pasillos al recuperar la consciencia- Sin más, el demonio se adelantó y entró a la vivienda, dejando que aquel hombre, el cual se inclinó sobre el asiento y tomó al muchacho con una suavidad y facilidad pasmosas, denotando una enorme fuerza física, probablemente sobrenatural; y lo cargó en brazos hacia el interior.

Daichi fue dejado en una de las cómodas camas de una de tantas habitaciones para huéspedes que la propiedad poseía, allí donde tantas figuras famosas habían descansado sus cuerpos tras una noche de risas y placeres, no había prácticamente una celebridad o un personaje notorio del mundo que no conociese la mansión del demonio, miles de personas habían pasado noches enteras y veladas deslumbrantes allí, aquellos muros habían visto incontables cosas... todas ellas selladas en el silencio cómplice de quien era el anfitrión mismo. Por su parte, Alex alcanzó la sala principal de la estancia y tomó asiento en un lujos sofá de cuero ubicado en el centro de la misma, allí frente a él pudo verse una pantalla de TV cuyo tamaño la hizo lucir como una sala de cine privada. Con el mando a mano, encendió el aparato y puso las noticias, no tenía nada que hacer de momento, las cosas se irían desenvolviendo solas a medida que Daichi despertara y Orion se diese cuenta que su muchacho se había desvanecido en el aire mismo.


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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Daichi Hanabusa el Lun Mar 24, 2014 4:41 pm

¿Se había dormido así, sin más? Originalmente sólo planeaba descansar un poco, pero su consciencia se perdió completamente en medio de sus divagues mentales. Abrió los párpados perezosamente, dejando que su mirada borrosa se aclarase progresivamente hasta distinguir la figura de un guardia que lo vigilaba con una seriedad demasiado incómoda. Se sorprendió, por supuesto, al hallarse en un sitio desconocido y con ese gorila extraño tan cerca. Dio un leve brinco hacia atrás y se enderezó en la cama donde yacía recostado. Los alrededores eran muy ostentosos y amplios, nada similar al hogar de Noiz de donde había huido... ¿Sería un hotel? ¿O tal vez la casa del sujeto que se le presentó como un "tío"? Ahora que lo pensaba, ni tan siquiera sabía su nombre o lo que había sucedido. Fue muy descuidado al dormirse de aquella manera junto a un tipo tan misterioso.
 
Sus orejas ya habían desaparecido y ahora únicamente quedaba su hermosa cabellera rubia asomando de su cabeza; pudo descubrirlo mientras se ponía en pie y lograba observarse al espejo que colgaba en la pared. Se dirigió entonces con cierta inseguridad a la puerta ¿Se suponía que ese mastodonte no estaba para retenerlo en el dormitorio, verdad? Sólo esperaba que no se enojase cuando intentara atravesar la salida. -Disculpe... ¿Podría llevarme con el hombre con quien llegué aquí?- optó por solicitar, al fin y al cabo así se ahorraría el experimentar en un sitio al que no estaba familiarizado y por el que probablemente se perdería, considerando la amplitud de un simple dormitorio; aunque realmente no sabía todo lo acontecido, tal vez ese sujeto ya ni siquiera se hallaba en el mismo antro.
 
Se permitió ser guiado a lo largo de interminables pasillos, mirando los alrededores llenos de chucherías, decorados y lujos. Era extraño cómo de vivir en completa porquería y miseria ahora sólo terminaba encarándose con toda la clase alta de la sociedad. Si debía escoger un bando, en realidad prefería continuar solo, pero desechó aquellos pensamientos sin sentido para concentrarse en hacer algo productivo como averiguar los fines de su secuestrador; quien ahora se ubicaba frente a él, en una enorme sala. Permaneció de pie donde fue dejado y observó la hora en un reloj con un enorme péndulo. -¿Quién es usted y cuál es su nombre? ¿Qué planes tiene conmigo?- habló con firmeza en la voz, descansando un brazo encima del otro, mientras observaba con entereza a su acompañante.


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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Alexiev Freiheit el Mar Mar 25, 2014 9:31 am

Pudo oler al conejito metros antes de que pusiese sus pies en aquella gran sala, apestaba a una combinación de vampiro y humano, típico del lugar al que había ido a terminar y del que de alguna manera había decidido huir al menos por aquella noche. En preparación Alexiev simplemente optó por bajar el volumen de la gigantesca pantalla de televisión e inclinar su torso levemente encarando la entrada de la estancia, esperando a que el chico hiciese su aparición. Se avecinaba el tiempo de las preguntas y respuestas.

Observó a Poole, uno de sus mejores hombres en el área de servicio; podría decirse que era un mayordomo, pero era quedarse corto... aquel vampiro era un monstruo en cuanto a destreza física, por lo que también era una parte de su cuerpo de seguridad, uno de los privilegiados de ocupar un lugar en el circulo interno de Alex al hacerse cargo de la mansión misma y resguardar sus interiores; ese hombre era de fiar, elegido a mano por el propio demonio ya había demostrado una enorme lealtad y gratitud ante los beneficios que se le ofrecían. Sin decir una palabra el vampiro ataviado en un elegante traje inclinó su mano hacia adelante indicándole a Daichi que prosiguiese y luego retrocedió, abandonando la estancia para regresar a su puesto a la espera de un nuevo llamado por parte de su "amo".

-Tómalo con calma, no te quedes ahí parado, pasa y ponte cómodo, eres mi invitado ésta noche- acertó a responder en primera instancia para, un segundo después, ponerse de pie y acercarse a la enorme chimenea para contemplar las flamas de cerca. -Creí habértelo dicho, mi nombre es Alexiev Freiheit... puedes llamarme Alex- Sus ojos viajaron de las lenguas de fuego al muchacho, notando la ausencia de sus curiosas orejas, por alguna razón debía haberlas escondido... una pena, le sentaban bien, o eso consideraba el peliazulado.
Sonriendo levemente se acercó a Daichi a paso lento, observándolo fijamente antes de detenerse a unos dos metros de su invitado -Y te traje aquí por que tengo algo que ofrecerte- reveló el demonio, cruzando las manos tras su espalda.

-Que opinas de la pareja de tu mentor?- preguntó de imprevisto, sabía que el muchacho al menos debía haber oído sobre él ya que Noiz era considerada toda una celebridad hecha y derecha, no había forma de que en su estancia en casa de Orion, no hubiese al menos escuchado una de sus canciones o sabido algo de él en las noticias -Ha llegado a mi que tienes intención de convertirte en cantante... eso es cierto?, si es así... me gustaría ofrecerte la oportunidad de convertirte en el mejor, tienes madera para llegar incluso más alto que ese chico caprichoso, no he podido contemplar de primera mano tu talento, pero confío en las palabras de quienes lo han hecho-

Volteó sobre si mismo y regresó al centro de la sala, recargándose en el apoya brazos del sofá que había ocupado previamente -te ofrezco un ambiente dedicado, te ofrezco recursos sin limite y acceso a los mejores profesores... los mejores equipos, todo lo que puedas necesitar- mientras hablaba alzó una de sus manos y contempló sus uñas perfectamente arregladas durante unos momentos, y luego regresó su atención al rubio; los ojos de Alexiev entonces dejaron entrever un brillo que denotaba real interés en cada palabra utilizada -te ofrezco un lugar en el que no tengas que sufrir o escapar, un lugar en el que puedas crecer lejos de los rollos sentimentales de los demás... por que?... soy un hombre de negocios que cubre un gran espectro, la música es uno de ellos, y nunca dejo escapar una oportunidad cuando la veo... y tu, tu vales la pena, no hace falta ser un genio para saberlo-

Palmeó sus manos dos veces y un hombre, visiblemente entrado en edad abrió un par de puertas dobles al fondo de la estancia y aguardó en silencio, pudiéndose ver a través de ella una enorme mesa perlada de vajilla y adornos, lugar en el que las grandes cenas solían tomar parte -No tienes que responderme ahora, puedes pensarlo todo el tiempo que necesites... no eres un prisionero aquí, por lo que te doy la oportunidad de acompañarme ésta noche, puedes quedarte a cenar y pasar la noche en ésta casa... o puedes volver allá afuera, la decisión es tuya, no planeo retenerte- sentenció finalmente, ladeando la cabeza en espera de una respuesta por parte de su invitado.


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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

Mensaje por Daichi Hanabusa el Mar Mar 25, 2014 8:59 pm

Así que eso era... otro cazador de talentos. Realmente admiraba todo el empeño y dedicación que le ponían estos sujetos a su trabajo, movilizándose y acosando personas desconocidas a las cuales pulir. Suspiró casi imperceptible y siguió el rumbo marcado por el magnate, dirigiéndose hacia aquella mesa predispuesta para una cena en dueto. Aceptó de esa manera la invitación, sentándose prolijamente en su asiento y manteniendo las manos reposando sobre sus muslos delgados. Su mirada gacha permaneció unos instantes fija en la plateada vajilla resplandeciente y luego se alzó hacia su acompañante, mirándolo a los ojos sin demasiada expresión en su rostro -No conozco demasiado sobre Noiz, sólo tengo escuchado un poco de su fama, pero jamás he tenido la oportunidad de oír alguno de sus temas, así que... no podría analizarme en comparación a él- alzó su diestra entonces y cogió la copa que yacía de su lado, atrayéndola a sus labios y bebiendo el contenido -En tanto a la oferta que me acaba de realizar, le agradezco el que usted también se haya fijado en mí- rió levemente, volviendo a depositar el cristal en su sitio -Alguien sin el menor logro como yo, siendo acosado de esta forma por dos hombres de negocios, poderosos y de gran trayectoria... en verdad eleva mi confianza y voluntad- comentó, aunque todavía continuaba dudando tanto de ese nuevo representante como de Orion y los secretos de trasfondo de cada uno con respecto a sus propuestas -De todas formas la decisión no me corresponde. Yo soy un menor de edad, y como tal en este mundo no soy más que una propiedad en remate del orfanato. Quien se ha ganado mi tutoría de momento es Orion; pero en asuntos que no están bajo mi responsabilidad, como es mi libertad, prefiero no involucrarme en vano. Si usted desea tomar cargo de mí, resuélvalo con el manager o con las autoridades pertinentes- sugirió sin inmutarse.
 
La mirada del conejo se deslizó luego hacia el plato que le había sido servido y el agradable aroma de los alimentos ocasionó que su estómago emitiera un sonoro rugido. Avergonzado, se presionó la panza con una mano y con la otra cubrió disimuladamente su rostro, molesto consigo mismo -L-Lo siento- se disculpó, carraspeando un tanto. Tenía hambre, esa era la verdad. No había casi probado bocado en todo el día y la cena se le vio frustrada al ser abandonado junto al dueño del piso con aires de grandeza que lo odiaba. Así que tras dar gracias por los alimentos, sujetó con avidez los cubiertos y empezó a cortar lo que más tarde entraría en su boca y deleitaría su estómago. El menú sabía realmente agradable y aunque Daichi no se detenía en su labor, su mente estaba concentrada en realidad en otra cosa. Escuchar que su metodología de vida podía modificarse nuevamente le había... impactado. Ya de por sí la idea de salir del orfanato en un principio le había sentado casi increíble, pero todas esas ediciones a sus planes eran demasiado. ¿Qué pensaría Orion sobre entregarlo a Alexiev? ¿Cómo se sentía en verdad su tutor con todo el asunto? Le había dejado bastante claro que no le importaba ser su padre, pero al mismo tiempo cuando le prometió ayudarle a cumplir sus sueños sin centrarse en el beneficio propio o protegerlo de cualquier cosa... aquello de cierta forma era ¿reconfortante? tal vez así se sentía tener una familia al fin y al cabo. Sin embargo mirando la actualidad, no es como si ese vampiro hubiera cumplido exactamente con su palabra, así que tal vez aquellas eran simples oraciones vacías que se enturbiaban ante algo más importante, como sus bajos instintos.
 
Quizás viviendo con este hombre frente a él todos estarían mejor. Daichi no estorbaría en la relación del manager con su cantante, no cabrearía más a esa celebridad con aires de deidad y llegaría más rápido al estrellato. Aún así... algo en su interior le hacía dudar y estar intranquilo. A pesar de saber las ventajas, de cierta manera le gustaba más el camino por el que Orion le guiaba hacia su sueño, que aquel servido por el magnate. Descontando su sin fin de pensamientos, lo importante del asunto era estar preparado para lo que sea que le deparara el destino. Independientemente de su corazón, aceptaría lo que las leyes dictaran y seguiría firme sin mirar atrás.


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Re: Primera peor impresión {priv. Noiz-Orion-Daichi}

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