Encarcelados en un mundo donde fueron programados para vivir. Para servir a los humanos que hicieron su creación. Los hombres arrasaron con todas las mujeres del planeta convirtiendo un nuevo mundo en solo la raza masculina. No hay diferencia de géneros, se han convertido en uno solo. Prostitución, luchas, tecnología avanzada, nuevas jerarquías… Caballeros, bienvenidos al paraíso…

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Mensaje por Curtis Donovan el Lun Ene 20, 2014 7:48 pm

Oscura cabellera de mechones desparramados y visiblemente poco mimados por mano ejecutora era lo único que sobresalía por encima de la portada de un libro: << Matemáticas v6 >>. Debajo del grosor de aquellas páginas, ojerosa mirada evidenciaba cercanas las convocatorias extraordinarias para encumbrar aún más sus loables notas. Quedaban a duras penas dos años para que se iniciase la cuenta atrás para su ingreso en la Universidad y estar preparado era esencial, vital: Lo principal.

Su andar parecía mecanizado, estudiado, el moreno sorteaba cada obstáculo del camino sin tener necesidad de apartar lapislázuli de su verdadero centro de interés. Las horas habían abierto paso al prefacio nocturno y toda iluminación con la que contaba para ojear las líneas impresas eran aquellas tintineantes que daban cierto aire lúgubre al camino. Cómo cada noche tras el cierre de la biblioteca, su destino era volver a las habitaciones compartidas para hundirse en el escritorio y reanudar lo que por la calle intentaba aprender. Los sacrificios de sus padres para procurarle una educación costosa animaban a que sus días fueran insulsos, carentes de vida social... Pero plenos en cuanto a aprendizaje y resultados académicos. Era lo que se esperaba de él y por consiguiente, lo que cumplía con precisión y fidelidad hacia sus carnales.

Fue una carcajada cargada en sátira voraz lo que ganó la inclinación de esa cabeza sumergida en aritmética y formulas, aquella buscó con ojos curiosos un enfoque preciso de la escena, encontrándose con tres hombres. Parecían discutir.

-¡Y una mierda!
- Joder, venga, tío, danos la pasta.
- Deja de ser amable, payaso. Estos tíos que van de reyes solo funcionan con esto.

Un espasmo sacudió su fisonomía encubierta en el uniforme de instituto al poder apreciar, aún y desde la prudente distancia, brilloso filo de lo que sin lugar a dudas, pertenecía a una navaja. Quién encadenaba el arma entre gruesos dígitos oscilaba los treinta, contaba con entradas prominentes y sonrisa mellada –muy posiblemente producto de la ingesta de drogas-, sin lugar a dudas el mandamás del otro tipejo que, a su lado, temblaba cómo hoja dejada al viento.

-¡Nos verán!- y justo pronunció aquello, la mirada atemorizada del segundo atacante chocó con la del joven espectador. –¡Max!- el pánico brotó en el timbre de esa voz, crispando al cobarde que blandía arma frente a quién, según pudo apreciar, no portaba ayuda en las palmas para cuidarse de aquellos maleantes. Él... él era un estudiante ejemplar. Uno con futuro. Alguien a quién todos en el aula admiraban y respetaban. No gustaba de las peleas, ni jamás se inmiscuyó en una, pero algo se movió en lo profundo de su alma << Debes ir>> y sin obedecer al instinto primario –huir- acortó las distancias entre su persona y la escena a presenciar. Más tajaba las distancias, más urgida era su respiración. No

El –posible- drogadicto empuñó cuchillo a la altura del abdomen de un tercero al que siquiera había tenido oportunidad de escuchar, el propósito era claro: Cercenar la piel.

Atacante fornido movió el brazo hacia atrás para darse mayor arranque y empuje. Maquiavélica, retorcida y desdentada sonrisa deslumbró en aquella maltrecha faz antes de impeler lo cortante en dirección al cuerpo allí dejado contra un muro. Pero... Pero lo punzante jamás rozó el cuerpo pretendido. Frente al hombre asaltado se encontraba el estudiante con la respiración convulsa y los brazos extendidos hacia delante. Palmas ligeramente temblorosas sostenían a modo de escudo el volumen que había estado intentando memorizarse durante el trayecto. Pese a su baja estatura se movió beneficiándose de la confusión y ladeó su reducido cuerpo para golpear con el codo la quijada del pendenciero, aquello bastó para que el desorientado soltase el arma incrustada en la pertenencia del joven. –¡Vamos!- Apremió. Bajo un brazo tenía ahora el libro con trinchete insertado y con la mano libre sostuvo la muñeca del desconocido, tirando de éste hacia delante.


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Re: You.. Are... [Privado]

Mensaje por ....... el Lun Ene 20, 2014 11:09 pm

Temía por las visiones que hacía varias horas lo habían atacado despiadadamente, la sonrisa, la mirada, la voz…el tacto. El roce de esos pequeños labios, de nuevo ese fantasma lo perseguía, lo acechaba como un depredador a su presa, de nuevo las campanas del ultimátum resonaban en su cabeza.


¡Maldito seas!
¡Maldito seas!


A su jefe no le pareció extraño, de todos sus trabajadores el blondo era el que primero llegaba a tempranas horas, incluso antes que sus compañeros y silenciosamente, como un ermitaño se dedicaba a la reparación de los motores, el cambio de aceite o inclusive llevar con una sorprendente facilidad las complicadas y pesadas piezas de la motriz, pero ese día todos veían que se estaba tomando más trabajo que el que sus manos le permitían, y a pesar de la fuerte insistencia de sus compañeros, no cedió ni un ápice por arrogancia. No quería ayuda, no la necesitaba, la mejor opción para olvidar era mantener su mente ocupada, sin darle el más mínimo respiro, sin permitirle un descanso, pero los recuerdos lo asaltaban sin clemencia y acuchillaban su corazón con algo más mortal que una daga. Con un releje que atravesaba hasta el meollo más profundo de su alma.

Las chispas saltaron, danzaron en el aire y agonizaron hasta que las llamas fueron extintas. El soplete contra el metal rugía y el hierro se sometía sin luchar contra el infierno de la flama, y un nuevo recuerdo clavo sus zarpas en lo más profundo de su ser, la última vez que había logrado encontrarse con él, las circunstancia eran similares y lo presentía en su corazón…todo iniciaría de nuevo, y las arenas del tiempo ya habían sido echadas a correr. Quito la máscara que protegía su rostro y rápidamente limpio aquel amargo lamento que se deslizaba por su mejilla en la forma de una insignificante gota salina, el peluche del guante derecho lo absorbido rápidamente y cabizbajo finalizo por unir la piezas metálica del capó. Dejo todo en su lugar y se acerco a la pequeña nevera que hacía unos meses entre todos pagaron, para tomar de ella una botella de agua fría y de un sorbo beberla hasta la mitad, quedaba mucho que hacer, mucho que reparar, si, debía seguir trabajando.

Y luego de un largo día, el fue el último en irse, el crepúsculo había caído por completo y de nuevo el cielo sombrío le abría paso a los astros que surcaban la cúpula como observadores hoscos y taciturnos parecían esperar en mansedumbre el resultado final de su camino. Sus pies se arrastraron sin deseos de dar un paso más, y tomo el camino de siempre que lo llevaría a casa, pero dentro de sus lagunas mentales ignoro por completo lo que se suscitaba a su alrededor hasta que fue demasiado tarde, ambos hombres lo rodearon y lo acorralaron contra la pared de uno de los edificio, rechino los dientes ante esa equivocación tan estúpida. El blondo se negó después de todo dinero no llevaba encima pero el par de hombres insistía en que debía entregarles todo y con el filo de la navaja volvieron a demandar, pero pobres imbéciles no sabían que en realidad eran ellos los que se encontraban en peligro y en cuanto trataran implicar a su integridad, los idiotas sufrirían las consecuencias. En cuanto el filo se alzo, amenazando con romper la distancia, algo se interpuso, un pequeño y delicado cuerpo con el improvisado escudo que lo protegió de salir lastimado, el puñal se clavo contra el grueso tomo, pero el joven con un rápido movimiento se libero del atacante y  con el libro en su antebrazo lo tomo de la muñeca y ambos parpados se abrieron ante la sorpresa…ese tacto, había soñado con ese tacto por mucho tiempo.


pump


Aquel latido hizo vibrar su cuerpo, provoco un temblor que agito hasta sus entrañas. Ambos eran dos imanes, que por más lejos que uno estuviera del otro siempre encontraban el camino para estar cerca de nuevo, ni el tiempo, ni la distancia, ni aun cuando uno huyera, el otro siempre sin importar y sin pensarlo vagaban hasta toparse de nuevo para que el infortunio y la tragedia continuaran con su misión.

El destino era un maldito hijo de perra, se encontraron nuevamente aun cuando el mismo se recluyo para que no fuera así, no quería perderle, pues no soportaría otra decepción, enloquecería o preferiría acabar consigo mismo antes, si eso evitaba la tragedia de nuevamente, quedarse sin él. Sus piernas no reaccionaron por su propia sorpresa, pero al segundo tirón automáticamente emprendió marcha, dese su posición clavaba su vista contra el chico frente a él, era joven, mucho más joven que la vez anterior, y su físico era diferente, pero su esencia seguía siendo la misma, sin importar donde fuera, sin importar como este se viera, el recordaba esa esencia, la recordaba como si hubiera sido la primera vez.


OFF:
Espero que te guste.

.......
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Re: You.. Are... [Privado]

Mensaje por Curtis Donovan el Mar Ene 21, 2014 8:27 am

El callejón por el que decidió avanzar propagaba cada paso de la carrera emprendida, anunciando a posible malhechor u mero espectador de la llegada de aquellos dos prófugos. Dígitos alargados y gráciles sujetaban lo que más bien era una muñeca de proporciones toscas, fuertes, masculinas. El encarcelamiento no distendió a pesar del inicial titubeo que expresó el adulto, por el contrario derrumbó indecisión con propicios estiramientos que parecieron cumplir cometido y lograr que esa figura confiase en el juicio de un estudiante y avanzase junto a él. Sin embargo, no eran dos pares de pies los únicos que concurrían el angosto y poco iluminado pasadizo. Tras los fugitivos aquellos dos les pisaban los talones lanzando improperios al aire... Aquello se estaba tornando peligroso, más mantener a salvo al desconocido era declarada obligación por alguna parte de su cerebro, posiblemente chamuscada de tanto forzarlo en el proceso de memorización. ¿Qué hacía? ¡Era un tío que no había visto en su vida! Bastaría con soltarle y darles la carnaza a quienes la pedían para poder escabullirse en alguna callejuela venidera a la que cruzaban. Retando a su sentido común la marcha escoltada por dos pandilleros siguió y aunque el joven no tenía las piernas excesivamente largas logró mantener las distancias para con los atacantes.

Arribados a ramificación del camino afianzó los dígitos con verdadero ahínco en extremidad forastera y con todo el brío del que su cuerpo fue capaz exigió al adulto a girar hacia la derecha. Maniobra seca e imperante que envío al de proporciones claramente más grandes a las suyas a descansar contra un mohoso muro. Por su parte, una mala ejecución en el juego de pies logró que su cuerpo terminase por buscar auxilio en el que le devolvió cierta estabilidad al arrimarse contra éste de forma tan instintiva como involuntaria. La falta de aire que la carrera obsequió procuró ser masacrada con jadeos constantes que tenían como destino los ropajes  de aquel al que aún protegía, pero más allá de turbulenta respiración adolescente... El silencio hizo mella. Los pasos de los drogadictos terminaron por morir en algún punto junto a la oleada de improperios que no cesaban de escupirles. Guardó en la misma posición e hizo que cualquier intento de movimiento por parte del contrario fuera totalmente impracticable.

Por fin, tras un tenso minuto en el que contuvo la respiración y la soltaba por la entreabierta comisura en silenciosos jadeos, supo a ciencia cierta que nadie importunaría.

Tan pausado como si su ademán estuviera siendo pasado a cámara lenta, el rostro aniñado de amor pasado aupó el mentón para poder escrutar por primera vez y de manera más certera las fracciones del rescatado. Se encontró, se pudo ver reflejado en aquella del color del oro y esferas zafiro se abrieron violentamente, a tanto a como dieron las cuencas oculares del híbrido. El libro que hizo lo suyo como escudo dio contra el suelo ante una repentina pérdida de fuerza, de convicción, el sonido de lo pesado chocar contra el asfalto hizo que las ratas que se daban festín en papelera cercana salieran despavoridas entre chirriantes quejas dirigidas al obvio estruendo pero nada más que esa mirada podía ser ahora su centro de atención.

Aquellos enroscados en muñeca forastera fueron deshaciéndose poco a poco del contacto hasta que su brazo cayó con la misma pérdida de fuerza mostrada, posicionándose a un lateral de su escuálida fisonomía. ¿Por qué? ¿Quién era? Se forzó a sonreír para evidenciar seguir con el control de una situación que estaba desbordándole en cuanto a emociones. –¿Estás bien? ¿Te han hecho algo?- a simple vista no parecía tener lesiones, cortes u arañazos. Alzó temblorosa mano que mantenía cierto cosquilleo en la palma al recuerdo del contacto para con esa tosca muñeca y la direccionó hacia el rostro ajeno, concretamente hacia su mandíbula.

-¡Eh! ¡Vosotros!- Por lo que sería una puerta trasera emergió figura raquítica de un hombre avanzado en edad, quién apoyado sobre la recién abierta les hizo un gesto para que tomasen lugar en la trastienda de su negocio. Era aquel posible espectador de la huida protagonizada por aquellos a los que una férrea, alta e impersonal pared acogía.

Cómo si el hecho de intentar tocarle fuera a quemarle la mano huyó de la dermis de aquel de hebras ceniza antes siquiera de realizar cualquier tipo de contacto y de reojo observó al que les tendía la mano en desinteresada ayuda. El imán que le unía a esa figura se resistió en un inicio pero la convicción del moreno en salvaguardar a su protegido fue motivo suficiente para resistir tentación de permanecer ahí, contra él, y tomar nuevamente la iniciativa en avanzar, aunque esta vez no asió ningún miembro ni extremidad del contrario. Algo, alguien... Estaba diciéndole que le acompañaría sin necesidad de forzar la situación.


Off:
M-Me encanta! ¡Me fascina! ¿He dicho que me encanta? Espero estar a la altura.


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Re: You.. Are... [Privado]

Mensaje por ....... el Mar Ene 21, 2014 8:23 pm

Ambos ocelos se encontraron frente a frente. Esos ojos cobaltos se hincaron contra sus pupilas, de nuevo la tristeza se corría por su pecho, no estaba feliz, no, porque si el chico llegaba a recordar algo de su pasado, si llegaba a recordar su voz, su tacto…el mínimo roce, la más pequeña palabra; la más insignificante acción.  Abriría a los más desventurados caminos. Solo quería alejarse de él en ese momento, huir como un animal cobarde, rápidamente agacho su vista no podía seguir viendo esos ojos penetrantes, no tenía el valor ni las fuerzas.—Si, estoy bien niño .—Fue castrense, no debía de dirigirse a él como algo más, esta vez mantendría la distancia y no provocaría la iniciación de algún recuerdo pasado de esa alma, no debía. Sus impulsos por volver a estrechar aquel cuerpo contra el suyo, murieron frente a una pared frívola y una expresión apática a pesar de que no hizo nada para alejarlo.

Rápidamente escucho al anciano, la electricidad recorría esa pequeña parte de su dermis y aspiro, debía tranquilizarse, debía mantener el dominio sobre la turbaciones que le susurraban al oído, tal solo una caricia o al menos un gesto descuidado de afecto debía perecer. Cuando el chico se separo, este sin dudarlo lo siguió. La persistencia de aquel espíritu para encontrarse con él, aun después de siglos seguía sorprendiéndolos, muchas veces pensó que en algún lugar del camino terminaría por odiarlo y buscaría su propia felicidad, pero no era así, siempre regresaban, una y otra vez, de nuevo hasta que el ciclo finalizaba y debía reiniciar de nuevo. El reaparecer de aquella alma no solo era un sueño, si no una pesadilla, tanto para sí mismo como para  él, su persona amada.

Al entrar percibió el potente aroma de la masa caliente, el sonido de la capa crujiendo, la panadería estaba envuelta en aquel sutil y delicioso aroma del pan recién orneado.—Viejo, no era necesario el ayudarnos podría ponerlo en un mismo peligro un mayor que el nuestro. Podrían destruir su tienda, mire que esos tipos no estaban bien de la cabeza .—Le explico al anciano, pues estaba arriesgando demasiado y podría perder el puesto que le daba de comer todos los días. Seguidamente la poderosa mirada del demonio se poso sin contemplaciones.— No necesitaba ayuda pequeño .—En tono grave, sombrío, viril en cada modulación.— Eres un estudiante ¿Verdad? Que haces a estas horas en la calle, ¿No sabes que es muy peligroso? Pequeño niño idiota, pudiste morir o peor .—El blondo dio unos cortos pasos hasta el chico, inclinándose mientras mantenía ambas manos a los costados de su cadera.— Te hubieran utilizado como un juguete y violarte .—Y por primera vez, su ceño se frunció de forma prominente.

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Re: You.. Are... [Privado]

Mensaje por Curtis Donovan el Mar Ene 21, 2014 8:53 pm

-No se preocupe por ello y acomódense hasta que lo vean oportuno.- aquel sonrió mientras dejaba no muy lejos de la pareja una bandeja con diferentes tipos de dulces recién horneados, por supuesto, de manera artesanal. –Sírvanse lo que gusten.- reclinó ligeramente la cabeza y el cuerpo y les dejó a solas pues él tenía cosas que atender y clientes a los que satisfacer.

Por su parte, el moreno tragó saliva cuando aquella tenebrosa se postró en él, en cada vocablo pudo ser consciente de su irritación. –Estoy en secundaria.- aclaró, sintiéndose ligeramente intimidado. –Salía de la biblioteca cuando pasé p-...-- y todo cuanto quisiera contextualizar o esclarecer se vio reducido a la nada. Cada silaba finó en su garganta cuando éste acortó las distancias, inclinándose hacia su desventajosa posición. Lo dicho le provocó un fuerte escalofrío no siendo tan siquiera capaz de concebir tal horror, pero chico de temperamento firme a pesar de su edad mantuvo la compostura, clavando lo profundo de su oleada azul en aquella otra tan dispar, tan fría. Tan enfadada. Intentó quitar hierro al asunto, dirigirlo hacia otro puerto antes de que la marea les llevase a una tormenta. Negó una sola vez con la cabeza. –No podía dejarte allí.- quiso continuar... pero no pudo, no supo. Ni él mismo era consciente de la envergadura del sentimiento de apego para con ése desconocido. Una fuerza extraña fue la que le llevó hasta él y la misma se instauraba ahora en su anatomía, demandándole de un modo imperante acortar aún más las distancias y pedir por merecido contacto tras el bien obrado rescate.

¿Violación? ¡¿Cómo podía mirarle de esa manera a los ojos mientras hablaba de algo tan...?! La poca sangre que circulaba por el cuerpo del híbrido pareció aglomerarse en los pómulos del mismo, dándole una tonalidad rosada, sin llegar al sonrojo común de los numan. Retrocedió un único paso, golpeándose la cadera contra la mesa en la que los dulces esperaban por ser ingeridos. No se quejó, no se atrevió a hacerlo con semejante mirada sobre sí. –No hubiese pasado nada de eso. Pero...- forzosa sonrisa amaneció en su gesto a pesar del ligero dolor provocado por el impacto contra la madera. Ése hombre inspiraba respeto, temor, fuerza... Pero al mismo tiempo tristeza. –Gracias por preocuparte.- como si se hubiese recordado de algo importante, la pesadumbre de su mirada infantil dejó de ser tan melancólica. –Curtis.- dijo, como si el nombre fuera algo de vital importancia, cómo si mencionándoselo en voz alta todo fuera a aclararse. –Me llamo Curtis.-


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Re: You.. Are... [Privado]

Mensaje por ....... el Miér Ene 22, 2014 3:30 pm

Deja de ayudar a los extraños, te podrías encontrar con algo peor que un par de hombres drogado .—Ahora…¿Qué debía hacer?. Lo mejor era irse y dejar al pequeño, alejarse de esa maldita ciudad, pero algo le impidió llevar a cabo aquello, desistía ante el racionamiento pues su corazón había tomado dominio de su cuerpo.—Gracias por preocuparte por mi integridad, pero no era necesario. Te has expuesto a un peligro mayor, más si esos hombres siguen ahí afuera buscándolos a ambos, así que mejor déjame a mi lidiar con ellos y no estorbes .—No le daba gusto utilizar ese tono frívolo con él, y cada palabra era pronunciada con suma meticulosidad. El blondo agacho su vista cuando el frágil cuerpecillo se alejaba hasta golpear contra la mesa, donde sobre ella se encontraban aquellos dulces con una apariencia sumamente deliciosa y estos ante el golpe oscilatorio por parte de la cadera se tambalearon dentro de la bandeja. Pero fue la afirmación del moreno que le obligo nuevamente a verle a los ojos.— No me estoy preocupando, simplemente eres un niño idiota que no sabe al peligro que se expuso .—Y aunque sus palabras se escucharan crueles, no era así, si lo estaba, se había preocupado por la acción tan impulsiva del menor.

Además, no deseo deberte absolutamente nada a ti .—Gruño por lo bajo, como si el solo pensamiento le desagradara.— Ya no tengo otra opción. Mi nombre es Saber, Saber Killian  .—Y le extendió la mano en un generoso gesto. Mientras esperaba alguna afirmación, se dedico nuevamente a escrutar la fisionomía ajena, con el tacto de una piedra pues paseaba su vista de arriba abajo sin pudor. Al parecer no pasaba de los quince o dieciséis años, inevitable fue que hiciera un rápida memoria de todas las veces mucho antes que se habían vuelto a ver aunque en aquellas ocasiones ya se había vuelto un hombre.

Sin embargo un alboroto llamo su atención, al frente de la tienda se suscitaba un escándalo y el fuerte estruendo que recorrió la instancia. Saber decidió salir pues lo primero que pensó fue en tal vez que el anciano habría sufrido algún accidente, pero nuevamente el masculino y anguloso rostro se mostro molesto, eran las dos presencia que anteriormente habían dejado atrás.

¡Déjenlo en paz, imbéciles! .—El anciano se encontraba en el piso con vidrios sobre su cuerpo. Ambos maleantes habían ingresado a la tienda y encontrándose con el hombre ya con sus años encima lo lanzaron contra el mostrador, los vidrios ante su peso se rompieron, hiriendo al hombre. Los débiles brazos tratando de levantar su peso, pero no lo logro. Vio Aquella escena con un profundo desprecio y corrió a auxiliar al viejo, que temblaba y jadeaba doliente por sus heridas. El demonio lo cargo cuidadosamente y vio con odio a ambos hombres.—Les aconsejo que se larguen de aquí .—Amenazo, si entendían el peligro y huían, el demonio frente a ellos tal vez les perdonaría pero si se negaban sobre ellos caerían las consecuencias de sus acto
s.


OFF:
Siento las horribles respuestas, tengo una gripe asesina de inspiración.

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Re: You.. Are... [Privado]

Mensaje por Curtis Donovan el Miér Ene 22, 2014 5:20 pm

Escrutó con aquel vivaz lapislázuli la palma que le era tendida en primer ademán de aproximamiento que el otro tenía consigo, aunque aquel de dedos amplios y gruesos esputase cada palabra con desdén y le mirase cómo si se tratase de una posible víctima a manos futuras por la bondad que solía moverle, no dejó de sonreírle ni por un momento. Ni por un ínfimo segundo. –Saber...- no terminó de paladear su nombre y hacerlo suyo que un violento impacto producto de la colisión del abuelo contra la vidriera del aparador dónde por norma general exponía aquellas pastas endulzadas le hizo volverse, olvidándose de rozarle, de estrecharle: De tocarle. Por las risotadas de aquellos a los que aún no pudo advertir fue capaz de deducir que les habían encontrado.

El adulto fue el primero en reaccionar dejándole en la trastienda con las ideas desordenadas y un curioso sentimiento de soledad embaucándole empero no fue si no el olor del conocido metal que consiguió que el escolar de próximo ingreso en próspera universidad cambiase el gesto. El plasma despedido por las heridas del viejo abrieron hueco en el hambre de un vampiro catalogado cómo D, quién, aún con nociones básicas de control, inspiró en busca de calma, sin embargo, aire exhalado desde entreabierta comisura se transformó en jadeo necesitado por el carmesí husmeado. A tientas apoyó una mano sobre la madera de la mesa con la que antes se hubo golpeado y libre gemela encontró lugar sobre su garganta. La voz del que hubo rescatado anteriormente se hizo espacio entre las risas de aquellos que venían con ganas de terminar con lo que el estudiante interrumpió, percibió la voz del que portaba la voz cantante en ése curioso dueto y poco después la risa de un segundo. Debía ir. Debía protegerle.

-No nos jodas, tío. De aquí no se irá nadie.- la voz de un segundo contestando, posiblemente, a algún imperativo de Saber.

Desligó el nudo que sus dedos procuraron contra la sedienta y avanzó hacia el lugar dónde estaba efectuando la refriega. Quién se había presentado como Saber tenía a su lado a un hombre tan desvalido cómo trémulo y por la posición del cuerpo estaba... estaba amparándole, escudándole. Avanzó hacia ellos y tomó por la cintura al hombre mayor, conteniendo la respiración, intentando no inhalar aquello que brotaba por cada herida, éste pareció saber lo pretendido por el más bajo y no dudó en agradecer con un gesto la ayuda y recargarse sobre ése minúsculo cuerpo. El cometido era sencillo: Llevarse al abuelo dónde no pudieran dañarle y a su vez, dónde no molestase en caso de que la disputa terminase por efectuarse. Dirigió una mirada hacia el otro, no esperando más que un asentimiento que le declarase sabedor de lo que haría. Aunque aquella nunca llegó, producto de la urgencia que parecían tener aquellos de pupilas dilatadas.

-¡El canijo de antes!- no supo cómo o en qué momento tras el grito de aquella afirmación la entrada a la trastienda le fue bloqueada por el cuerpo de quién hubo golpeado con anterioridad antes de salir en carrera con el adulto agarrado por la muñeca. Se alejó un único paso –medio chocando por ello contra la espalda del mecánico- mientras ése sonreía con cada poro destilando depravación. –A los niños malos se les debe castigar.-

El cuerpo menos fornido pero igual de ágil del segundo estaba fielmente encarado al mayor, dejándoles a ambos reducidos en un terreno repleto de cristales, espalda contra espalda, y cargando a un humano ensangrentado y débil. – Te pedimos dinero de buenos modos.- ése que antes parecía temeroso de la situación ahora lucía divertido con la misma. Polvo blanco se concentraba justo debajo de su pérfida nariz. –Pero vino la princesa…- hizo ademán de mirar tras la espalda del rubio. –... a rescatar a su príncipe.- carcajeó.

-¡Y vaya que la princesa tiene un buen gancho!- no dudó éste segundo en avanzar, estando plenamente convencido de que su compañero sería capaz de resguardarle las espaldas del segundo en acción en aquella reyerta. Alargó sin miramientos ni preámbulos la mano y enroscó sus fríos y desaseados dedos entorno al delgado brazo del híbrido, tirando del mismo hacia delante con tal brusquedad que éste se vio obligado a dar un paso en falso hacia delante y soltar a un desvalido anciano que trastabillo pero logró mantener el equilibrio mirando con ojos abiertos y humificados por el pánico la escena en cuestión. -Haré que se siente en mi trono, Jake, para ti el viejo.-

-No es justo, Max, siempre te llevas a los más manejables...- suspiró y dirigió aburrida mirada hacia Saber mientras su compañero de hazañas arrastraba al crío hacia la trastienda. –Entonces... Vamos a divertirnos tú y yo.-

✖ ------ ✖ ------ ✖ ------ ✖ ------ ✖ ------ ✖

Manos bruscas le agarraron por la parte frontal de la camisa y se la abrieron, reventando los botones de aquella y esparciéndolos por todo el terreno, descubriendo así un cuerpo pálido, lampiño, delgado. –¡Aparta!- El que portaba aún encima de su atuendo el abrigo con la insignia del instituto batió brazos y piernas pero los primeros fueron bloqueados por una mano que le atajó por las muñecas y se escurrió a su vez entre la obertura de sus muslos para, prácticamente, empotrarle contra un muro. –Delicioso.-

Click.

Fueron segundos, quizás incluso menos los que tardó.

Se llevó temblorosa mano diestra hacia el chorreante mentón, deshaciéndose del molesto vítae que importunaba al escurrirse con malicia por la dermis del que acababa de llenarse el buche con aquella cena rápida. A sus pies, el hombre que había intentado forzarle se convulsionaba en busca del último hálito que salvaría su alma de las garras del infierno al que iría en caso de finar existencia en ése momento, su cuello había sido totalmente desgarrado. Lejos de dos marcas sutiles y de poca profundidad ahí había hendidura profunda, zarrapastrosa, demostrando la poca habilidad que éste mostraba para con lo que consideraba "mitad" de su raza natal. Se mantuvo ahí, de pie, sin ayudar al desangrado, más tampoco sin darle rápida sentencia. Mirada atenta, acechadora, pero sin el brillo que antaño pudiera alguien haber apreciado en él.


Off:
¡En absoluto! <3 Me sigue encantando. Procura recuperarte!


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Re: You.. Are... [Privado]

Mensaje por ....... el Miér Ene 22, 2014 8:27 pm

Llegue a la conclusión que ninguno de ustedes aprecian sus vidas .—Espeto el demonio, hincando sus pupilas contra los rostros de los vándalos, el éxtasis que les producía los estupefacientes los había impulsado desmedidamente a cometer el atraco, al parecer negándose a las palabras mansas del blondo, que al menos había hecho el intento de hacerlos recapacitar en lo que estaban por hacer. Y al blondo pronto se la iba a acortar la paciencia hacia los estúpidos frente a él. Pero algo le impedía llevar a cabo lo que planeaba, pues entre sus brazos se reposaba en cuerpo del hombre mayor y temía por su seguridad, a pesar de que las heridas no eran graves para ser consideradas como fatales, sin embargo algo inesperado se suscito, más inesperado que la bola de pendejos que hacía momentos atrás intentaron asaltarle ¡ese niño se metía donde no debía!, dos personas que podían salir perjudicadas.

Pero no se negó a los buenos deseos de ayudar, le permitiría llevar al anciano a un lugar seguro, lejos del ajetreo que se formaba en la tienda. Tener a un hombre de la tercera edad en una pelea no parecía razonable, cuando Curtis se acerco a auxiliar, el anciano se dirigió a él sin perder oportunidad, incluso el hombre sabía que ya había perdido los años de buen mozo y que aquello no era para ya alguien de su edad, era débil y ya no tenía la fuerza que antes disfrutaba, no como sus días de juventud. Y no fue extraño que tal hombre se sintiera inútil cuando el jovencito se vio arrebatado del cuidado protector que estaba teniendo el blondo con ambos. Ahora, Saber en un rápido movimiento tomo al hombre, ¡mierda!, tenían al chico y aquello fue lo que despertó su bien dormida ira.

Hey, Jake  .—Se dirigió al contrario, su apariencia era andrajosa, un cabello sucio, grasoso y negro, con rastas que caían sobre sus hombros sujetas con hules de colores extravagantes, su maxilar hundido y prominente en especial la zona de su barbilla y con una sonrisa temblorosa con dientes maltrechos por la ingesta desmedida, pero de todo, lo que más odiaba era el olor, el putrefacto olor que se desprendía de su cuerpo. Saber sonrió, sus pulposos labios se torcieron en una sonrisa juguetona e infantil, similar a la de los pequeños cuando se encontraban frente a algo que sabían por anterioridad que disfrutarían. Sus dedos de su mano izquierda hicieron un movimiento veloz, un chasqueo, que como si se trata de un potente acelerador, las llamas se expandieron, consumiendo vorazmente al aire y como lobos hambrientos se ensimismaron al cuerpo mortal, chamuscando la carne, y ahí la sinfonía agónica de gritos bramaba hasta sus oídos. Ante el inimaginable dolor se retorció y aulló, lloro y clamo por ayuda ante el castigo al que se imponía en su cuerpo.

Pero aquel sujeto parecía negarse a la muerte, aun con la carne que se desprendía, tuvo la suficiente fuerza para dar unos cuantos pasos con sus ahora quebradizas piernas y el demonio sin piedad lo remato, avivando las llamas. El olor de la carne, se encerraba creando un sahumerio de un aroma repulsivo e inmundo. Temía por lo que le hubiera sucedido a su joven compañero de fuga, antes de llegar a la trastienda dejo al anciano en el pasillo que las dividía en donde el humo no haría estragos a los agotados pulmones y a zancadas urgentes se dirigió a la tras tienda, abriendo de una poderosa patadas la puerta encontrándose con la escena.—¡Curtis! .—Alzo su voz en un timbre intranquilo y se acerco sujetando al menor por sus hombros, a pesar de la sangre con ambas manos, rugosas con la aspereza que solo poseían quienes trabajan a mano, tomo ambas y pequeñas mejillas para alzar su rostro hacia él. Y antes de que ambas miradas pudieran encontrarse al fin, Saber vio de reojo al hombre desafortunado, casi ignorando el hecho de que su cuello había sido destrozado este le dio la espalda y cuidadosamente limpio las manchas rojizas de aquellos labios.

.......
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Re: You.. Are... [Privado]

Mensaje por Curtis Donovan el Miér Ene 22, 2014 9:27 pm

Aquella sin emoción no dejó de observar la lucha de un posible fallido intento de supervivencia por parte del moribundo al intentar taponar la herida con una palma cada vez más pálida. Aorta había sido arrancada de su emplazamiento y el desangramiento sería seguro, las delicadas agujas del reloj de vida de ése maleante estaban girando ya en su contra y únicamente mano divina podría salvarle de su desenlace. Lo más humano hubiese sido terminar con el calvario del herido dándole un golpe que sentenciase sus horas pero el nacido en la unión del pecado prosiguió con ojos fijos en la vida que iba apagándose poco a poco. El tempo del caído llegaba su fin y para entonces estruendo sacudió la instancia al impactar la puerta contra el muro ante la violencia del puntapié forastero. Moreno no cambió posiciones ni miró hacia –quizás- quién atacaría por la espalda. No. quería ver como esa vida se consumía, aunque...

No fue el nombre que escuchó. ¿Realmente ése era su nombre?. Lo que hizo palpitar su alma, fue el tono de voz utilizado, fue aquel timbre de alerta. ¿Quién eres?. La desigualdad entre ambas pieles era abrumadora. La suya contaba con el tacto de la seda virgen, la del que mantuvo cercanía con el encharcado en carmesí era áspera al contacto. Mentón perteneciente se vio forzado a alzarse y hundir así flemática expresión carente de esencia en aquellas pupilas que lograron que volviera a formularse la misma pregunta. ¿Quién eres?. Dedos gruesos retiraron lo que él mismo desperdició al batallar con su comida de maneras rudimentarias y poco prácticas, limpiándole lo que le marcaba de asesino. Esa piel, aunque severamente colisionada por los quehaceres de su oficio se le antojó tan apetecible como el bocado que acababa de catar y aún con un dígito del desconocido sobre labio inferior que pretendía ser aseado abrió boca, permitiéndole la entrada a ése dígito recubierto en sangre. Otorgó roce abrasador de una lengua que se enroscó cuidadosamente en la doblez del hueso del dedo, deslizándose despacio hasta la yema y de ahí, hacerse con la sangre cepillada, un par de densas y lánguidas lamidas y aquel dejó de estar mancillado por plasma del toxicómano.

Cuando sinhueso llegó a la yema sus labios se juntaron entorno a la misma y chupó una única vez, cómo si de él pudiera manar algún tipo de fluido que pudiera servirle de alimento a pesar de no haber utilizado los colmillos para tal cometido. En vistas de que no obtendría beneficios fructíferos soltó poco a poco ése ahora enguantado en saliva y aunque en ningún momento dejó de observar sus ojos en el transcurso de la hazaña esta vez pareció que su mirada se clavaba aún más profundamente en esa otra. ¿Quién eres?.
La cabeza del híbrido se ladeó cautelosa y buscó acunarse en una de las ahuecadas palmas que le recibía. ¿Eres tú?Cuanto tiempo...- y le mencionó por el nombre de una vida pasada, de una de hacía ya muchos años, siglos atrás. No hubo expresión en su gesto, proseguía con el embrujo de su propio frenesí, de uno que el cuerpo del híbrido no solía tolerar de la mejor manera.

El vampiro alzó una mano y la apoyó sobre aquella que le sujetaba el rostro, sobre las puntas del calzado encubierto en sangre su cuerpo se empinó para ganar altura e intentar dar con aquella carnosa y no menos varonil comisura, aguamarina fue cerrando las ventanas al mundo con una lentitud escamosa. Le había encontrado.

-¿E-están bien? Y-yo... L-lo siento.- el hombre llegó a ellos sujetándose un brazo que presentaba el corte más profundo de su fisonomía.

Click

En un parpadeo los ojos del vástago volvieron al brillo habitual y... el rostro de Saber tan próximo, su propia mano afianzando la de ése demonio contra su piel... Se apartó de éste con brusquedad, dando un confundido paso hacia atrás en lo que las mejillas se le encendían, ignorando totalmente al hombre herido, al muerto. Todo fue desatendido a excepción de la mirada del que, creía, había intentando forzarle. Si más no, su camisa había sido removida y los botones ya no existían en mencionada prenda.


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Re: You.. Are... [Privado]

Mensaje por ....... el Vie Ene 24, 2014 6:14 pm

Demonio, este será tu castigo, el castigo por tu traición.
Por ello, su muerte sera mil veces peor y tu seras testigo.
Lo veras morir en tus brazos, una y otra vez.


Sus turbaciones desaparecieron y la voz lejana con ella. Esos ojos, esa mirada que se colaba hasta sus huesos, acaricio los pómulos con una delicadeza imposible para burdas manos que trabajaban con el fuego y el metal, aquellos dedos enriscados siguieron el cuidadoso camino por sus labios, y aun así fue incapaz de agachar su vista ante tal impasible mirada, imposible. Insoluble era su deseo de acercarse más, de percibir ese calor contra el suyo y sin embargo sus mejillas se enrojecieron, un leve rubor apenas perceptible cuando la tangente recorrio sin apuro el vitae carmesí y chorreante de su dedo. De aquel roce ígneo que le quemaba la piel sintió su corazón nuevamente latir sin control, sin orden y el aire fue incapaz de llenar la necesidad de sus pulmones.

Tu sanción, tu expiación. Lo encontraras aun cuando huyas de él.

Aquel delicado peso, aquella inocente acción. Cuantas cosas deseaba haber cambiado en ese momento, para que la mortificación acabara, cuanto deseaba; imposible. Y sus oídos zumbaron dolorosos por aquel nombre, que incluso llego a olvidar en un momento.—Cuanto tiempo  .—Su voz de una garganta temblorosa, fue trémula y susurrante. Casi temerosa de ser escuchada, tímida ante esas sensaciones que lo golpeaban tan cruelmente y sus dedos se afirmaron cuando aquella piel en pureza se poso sobre su mano.—Cuanto tiempo... .—Su faz se fue inclinando hacia adelante, más no hubo ningún tipo de contacto, solo el deseo oprimido en su pecho.

Cuanto tiempo, mi condena.

Y en su momento, el demonio cerró los ojos ante su amante, uniendo ambas frentes antes de separarse, sin cortar toda la distancia, solo quería estar un poco más cerca, tan solo un poco para calmar su agitado corazón. Aquellos ojos volvieron a verlo, el añil profundo y sonrió ante la torpeza de su dueño.— Siento mucho esto anciano. Pagare las reparaciones y el hospital  .—No se tomo la molestia de ver al hombre mayor, pues su atención se dirigía al pequeño moreno y a lánguido pecho que se mostraba sin tunon.— Necesitaras una nueva, oiga viejo, ¿tiene alguna para prestarle al niño? .—Y dio media vuelta para ver al hombre.— Y un botiquín para tratar su heridas .—Vio aquel brazo sangrante.— Solo dígame a donde está y yo iré por el.

.......
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Re: You.. Are... [Privado]

Mensaje por Curtis Donovan el Vie Ene 24, 2014 7:55 pm

¿Por qué? Se llevó una mano sobre su desnudo y agitado pecho mientras contemplaba aquel hombre que ahora le ofrecía la vista de una amplia espalda mientras compartía palabras con el anciano malherido, quién parecía darle instrucciones del lugar dónde podría encontrar utensilios para curas e incluso algo de ropa limpia. Pero a pesar de aquello aún podía ser capaz de sentir el cosquilleo de la respiración del adulto chocar contra sí en aquella escueta unión de ambas frentes. ¿Por qué? El desenfreno que experimentaba  en cada nuevo engullimiento le proporcionaba un fatídico e incómodo borrón en los recuerdos de la contienda consigo y su víctima, pero a pesar de aquello esa vez podía recodar los ojos de Saber sobre los suyos. Podía ser capaz de recordar sangre. Podía recordar una palabra, un nombre añejo: Sako.

Vio al adulto moverse y por reflejo su brazo se estiró en acción casi desesperada para agarrar al mismo por la parte posterior de las ropas con mano totalmente enguantada en la sangre del expirado ahí en el suelo. La sensación de angustia en ese instante era superior a la de la vergüenza o el respeto que le debía. –No... No te alejes.- ¡Qué estúpido! Sabía que ése hombre iría a por la cura menester para el anciano que estaba mirándoles con ojos atentos y  a su vez le traería con qué cubrir anatomía teñida en sangre, mas en su fuero interno una voz le alertaba de una posible huída por parte del mecánico. Encarcelo el ropaje entre temblorosas falanges y arrimó escuálida composición ósea contra la espalda ofertada frente a sí. –...Sako.- un temblor sacudió sus entrañas hasta el más ínfimo y minúsculo vello de su cuerpo al mentar el nombre que daba cabida a los recuerdos de cuando hincó colmillos en piel enemiga. Instintivamente se adhirió a su espalda, a su ropa. Viendo la escena y confundido con la misma, el anciano volvió a tomar la palabra:

-No deje al niño solo, parece afectado. Yo iré al hospital cercano, no se preocupe.- gesticuló una sonrisa cansada y es que el calor que antes albergó en los pómulos del hombre ahora era palidez debido a la constante pérdida del carmesí.

Se negó en rotundo a soltarle. Ahora no era una única mano la que empuñaba el abrigo del demonio, si no que ambas se ceñían en la tela, arrugándola bajo la palma por la fuerza acumulada. Frente que antes chocó con aquella otra se posicionó sobre la columna del que tenía frente a sí para ocultar todo gesto delatador del mero pánico que la huida del adulto le provocaba. No podía dejarle ir. No sabía quién era. No entendía por qué su cuerpo se movió de aquella manera para llevárselo consigo antes de que nadie le dañase. Si algo tenía claro de todo ése mar de incertidumbre, era que de manera inamovible ése hombre... ése hombre...

-¡M-me gustas!-


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Re: You.. Are... [Privado]

Mensaje por ....... el Mar Ene 28, 2014 8:25 pm

Así fue, las estrellas y el lucero más grande de aquel lóbrego cielo se convirtieron en vestigios silenciosos del encuentro final de ambas ánimas. Observantes y quietos, navegaron sin apuro al punto más alto de la bóveda bonancible dando el aviso que entre aquel altercado la noche estaba en su punto máximo. Se sorprendió al percatarse que por el escándalo ningún ente más que ellos se acercara al pequeño puesto o al menos que algún curioso asomara su cabeza por el ventanal en donde se mostraban las hogazas deliciosas y echas de la más fina levadura, pero no sucedió, ni siquiera la policía hizo presencia, era claro que aquel lugar se regía solo y por quienes habitaban en la zona, por su parte, Saber decidió que por lo menos que debía de hacer era ayudar al anciano que arriesgo su sustento en su auxilio, pobre hombre su buena voluntad termino con la parte delantera de su tienda con dos cuerpos en su hogar, y dos extraños que parecían estar en una batalla personal, uno buscando la oportunidad para huir y el otro que desesperadamente buscaba la cercanía.

El  rubio afirmo su cabeza en cuando la explicación finalizo. Arreglar los daños, pagar el hospital o cualquier cosa que el de tercera edad necesitara le parecía justo, el era responsable de aquel caos y el horror que se mostro. Pero antes que pudiera dar un paso en busca de dispensario los trépidos dígitos, temblorosos se aferraron a la rolliza tela de su overol, detuvieron todo intento de traslación, aquella fina de voz, infantil; llamativa y de un tono agudo, la voz de un niño amilanado con sus palabras, la oración que se desprendió de los estrechos labios obligo al mayor a que le dedicar una vistazo por sobre su hombro, notando la cercanía que se cernía sobre su espalda y el peso que sentía en la zona media de sus omoplatos, aspiro y nuevamente agacho su cabeza hacia adelante. Pero ¿Qué debía decir?. Sin embargo sus ocelos brillaron maravillados y estupefactos, era de nuevo ese apelativo. Sako, sonrió para sus adentros a los recuerdos que nacían gracias a aquel sobrenombre, la memoria de la única persona que podía dirigirse a él de esa forma tan informal.

Maldita sea…

Sus parpados se ceñierón con fuerza, obligando a las blondas pestañar apretarse, el gozo y el dolor, era una sensación tan extraña, tan única y amenazante. Ambas manos se cribarón contra su cuerpo, desesperadas por no soltarlo, con la voluntad para no dejarlo huir. Vio al viejo y nuevamente el anciano se marcho dejando a ambos solos en aquella habitación, y su mano derecha se apoyo distraídamente sobre su pecho, todo era tan instintivo, tan maquinal. Sin embargo aquella confesión le hizo sonreír con la naturalidad que muy pocos podían disfrutar o apreciar.—Eres un niño tonto, descuidado y torpe .—Aquella voz añeja, hablaba como si estuviera seguro de sus palabras y es que para él era una verdad que jamás cambiaba. El blondo alejo las pequeñas manos de su cuerpo y se dio media vuelta para verlo fijamente, el mayor se vio obligado a inclinarse gracias a la descomunal diferencia de alturas, no podía ignorarlo más, no podía desechar esos sentimientos y sin aviso, sus labios se posaron castos sobre los virginales belfos como corolas exquisitas, dulces para su propio placer.

Luego de la unión, con pesar se separo de sus labios y se erguió sin quitar su esplendorosa vista de aquella anatomía.—Me gustas .—Esa fue su confesión, o al menos parte de ella, el blondo se dio media vuelta y se dirigió a una de las habitaciones al lado izquierdo del pasillo, luego de lo que el viejo le explico, tal vez ahí encontraría una camisa limpia para cubrir la desnudez y también tomar un trapo húmedo para que este pudiera limpiar el vitae carmesí de su torso, si no lo hacía, la sangre se impregnaría en aquel cuerpo. No estaba sorprendido, desde el principio y a pesar de su obvia –para el- hibridación, el acto salvaje que llevo al fenecer de uno de sus enemigos no fue nada abstracto. Regreso pero desde su lugar lo llamo con un suave movimiento de manos.—Es mejor que te limpies, si te vas de aquí con esa pinta provocar más pánico .—Le explico calmadamente mientras lo observaba.

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Re: You.. Are... [Privado]

Mensaje por Curtis Donovan el Jue Ene 30, 2014 2:55 pm

Metralla de ofensas no fueron suficientes para reclinar su convicción: Tenía que estar a su lado y si injurias era el precio a pagar no le resultaba molesto ni hostigador. Lo menudo de sus falanges se aseguraron de profesar un agarre posesivo sin embargo, el desenlace del mismo llegó antes de lo deseado y esperado. Hombre de porte mayúsculo en comparación al propio reclinó posición, no retrocedió, se mantuvo mirándole cómo única arma para retenerle en el lugar. Conciencia abandonó de nuevo la mente del infante, quién embebido por sucesiva acción sintió como el sofoco se apoderaba de unas mejillas que esta vez sí se tiñeron en carmín a causa de la sangre usurpada al ya inerte. La caricia que un pétalo deja sobre la arena se debía asemejar al trato que Saber creó en ése íntimo y primer contacto certero entre los amantes destinados a la colisión desafortunada que enviaba a uno de ellos a expirar. Lapislázuli se abrió de manera excesiva sin atreverse tan siquiera a pestañear, a respirar. No osó arriesgar cercanía, por lo que permaneció en su estática posición mientras el otro le besaba, sin creerse del cierto que aquello estuviese dándose.

Yo te conozco...
Y tú a mi.
¿Verdad?


Si creyó perder hálito estaba equivocado, un golpe en forma de vocablo logró que un jadeo escapase de una comisura que tras el roce quedó entreabierta en busca de aire. La confesión por parte del mayor le dejó tan turbado que no fue capaz de volver a retenerle o de encasillarle en un abrazo para obligarle a repetir lo que le supo a poco. Divisó siempre atento sus pasos y en transcurso del alejamiento se llevó la diestra dónde sentía ilógico desconsuelo, aferrando la palma en la zona desnuda de su pecho.

¿Si todo acaba de empezar por qué siento que es el final?

Dócil cortó distancias cuando así se lo pidieron mediante rudimentario movimiento, su marcha fue presurosa, nuevamente dejándose llevar por aquel imán que parecía adherirse al desconocido. Pronto cayó en una verdad que hasta ahora parecía haber pasado totalmente inadvertida: Estaba con el pecho descubierto y piel lampiña tenía las marcas del asesinato en el color de las rosas. –Creerán que me dañaste tú.- pretendió aplacar nerviosismo con movimiento de palabras e incluso se vio capaz de sonreírle por más que angustia estuviera azotándole por dentro.

En sosegada rotación de hombros la camisa adherida a estos tomó rumbo a su espalda, deslizándose por la piel del estudiante, quien ahora escapaba de aquellos profundos orbes durante la labor de despojarse de maltrecho atavío. Lo único que podía escucharse en aquel cuartito era el deslizar de la tela por el cuerpo del moreno y poco más tarde el esponjoso choque de esta para con el suelo cercano a los pies de ambos. Su hibridad le beneficiaba de incontables características, pero entre ellas no se encontraba aún el controlar el calor corporal por lo que frío atacó obligándole a cruzar los brazos por encima de su desnudez, dándole un aspecto más bien defensivo frente al que minutos atrás le había besado. Beso...Antes... Antes has hecho algo que...- un paso y las distancias mermaron. –Algo que...- otro más, la diferencia de alturas era incuestionable para entonces. La convicción se reflejó en semblante infantil. –Debes repetir.- no entendía el empírico deseo de volver a paladear sensación que podía jurar, le fue abandonada años atrás. No, no era en esa vida...

No en la tuya.

Oprimió la delgadez de sus brazos contra un pecho envuelto en escalofríos propios por la caída en picado del calor corporal. Algo se le escapaba, algo no terminaba de encajar en la escena y lo que no se ajustaba cómo debía, era él.


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Re: You.. Are... [Privado]

Mensaje por ....... el Lun Feb 24, 2014 3:17 pm

La tela de algodón se deslizo con gracia sutil sobre el cuerpo en una caricia fantasmagórica antes del encuentro contra el suelo, en donde reposo. Fue así como el demonio se recreo con el porte del joven vástago, vistando así  el receptáculo de aquel espíritu. En una enmudecida acción el ya había vislumbrado cada trazo de piel, desde su cintura y pecho, hasta su hombro, pero su mirada se centro en su cuello, novicia piel de alabastro sin imperfección, provocando que el sentimiento deseoso por tocar esa dermis creciera pero no, el blondo con fuerza de voluntad dirigió su vista distraída a algún punto genérico dentro de la habitación en donde con nada de sutileza el olor del vitae invadía sus fosas nasales. No era el momento ni el lugar, pero la voz del menor hizo que nuevamente lo viera a pesar de la mínima desnudez. El pequeño cuerpo se veía inusualmente frágil en aquella posición, como si en cualquier instante perdería sus fuerzas para mantenerse en píe y se desplomaría sobre ambas rodillas. El hombre y su imponente fisionomía se acerco lentamente, los pasos de ambos lograron aproximar ambas anatomías  y él un hombre de uno noventa de alto tuvo que agachar su cabeza para lograr ver el rostro del impúberto. ¡No! Si aceptaba le sería un más difícil distanciarse, el destino era un juego de opciones, más para ellos dos tal aspecto fue negado porque sin importar cuales tomarán el final seria cien por ciento igual. No quería volverse el testimonio de una ventura fatídica.

Sera en otra oportunidad .-Espeto el hombre, entre su mano sujeto una de las muñecas, separándola suavemente para limpiar la sangre que cubría la blancura en el pecho del moreno con una devoción dedica. Aquella respuesta tal vez angustiaría al menor, pues inclusive él se sintió acongojado por su propio apostillo finalizo aquel pequeño trabajo y tiro despreocupado el paño ensangrentado. Y limpiándose la humedad de ambas manos rozo sus palmas contra el overol, para que la tela absorbiera el roció carmín antes de tomar la camisa limpia de un aroma a lavanda, libre de la escancia agónica de mortandad.- Debes de volver a casa, tus padres seguramente estarán preguntando en donde te encuentras .-La camisa azul celeste con una franja horizontal en su pecho quedo recogida entre las manos del demonio, extendiéndola hacia el moreno.-¿Te encuentras bien? .-Inquirió la criatura infernal  notando como el hibrido se estremecía, fue así cuando el varón en su porte poderoso lo rodeo con ambos brazos para que el otro cuerpo compartiría su calor.


OFF::
Siento este post tan deprimente, trato de volveré a tomar el hilo a mi roleo, los estudios me dejaron algo oxidada.

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