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Tan humano... || [Priv. Natalie]||+18

Mensaje por Invitado el Miér Ene 15, 2014 5:50 pm

Su mirada se encontró con quien se había alejado apenas el auto se había detenido en el estacionamiento. Este no tardó en acercarse aunque lo que menos esperaba el vástago, era que un golpe fuera a recaer sobre su estómago. Su cuerpo apenas se irguió hacia adelante mientras los dedos de una de sus manos se aferraban a la bolsa cuyo contenido aún era desconocido para el cantante. Por alguna razón Natalie lucía algo sonrojado aunque el mismo no le estaba mirando justo en ese momento y por lo mismo no podía identificar debido a qué había nacido el mismo. Su mano desocupada se hizo camino hasta aquella con la que el otro le había golpeado y tomó de la misma, enredando sus dedos entre los de él para volver a emprender la marcha rumbo al departamento. Ah, mierda. Aquél lograba que por breves instantes la presión se esfumara y es que actuando de aquella forma, normal, como habían sido hasta días atrás...Tohru temía que todo aquello volviera a irse tras un simple signo en forma de cruz. Acercó su cuerpo al del castaño y ambos se encaminaron hacia el edificio.
¿Esa era entonces una prueba de que en realidad deseaba quedarse con aquél vándalo? Tal actitud que se había negado a mostrar con otros, ese nivel de acercamiento y preocupación, claro, y era por no estar acostumbrado a ellos que los nervios se lo estaban comiendo por dentro como malditas pirañas hambrientas. Solo un poco más...

Las puertas del ascensor se abrieron para ambos y tras que los dos estuvieran dentro del cubículo, el azabache marcó el número del piso donde residían y las puertas se cerraron. Solos en aquél pequeño espacio, tuvo un gesto casi como si necesitara de él para poder mantener la calma. Sabía bien que uno de los dos debía estar bien centrado y por regla general —y porque los problemas solían pegarle más fuerte a Natalie— sería él quien debía mantenerse así. Su cuerpo se irguió lo menester para que su boca fuera en busca de la ajena y sin embargo, la mano que mantenía la bolsa, también apretó al otro apenas contra su cuerpo. Cierto, había estado tan enfadado y molesto antes de salir de allí —porque el otro no deseaba estar con él al momento de dar las doce— y ahora resultaba, que aquello se había transformado en neta preocupación. Fue un beso sencillo, casto, sin roces de más ni miradas, no, los ojos de Tohru parecieron hallar algo de momentánea tranquilidad tras las hebras de negro cabello que cubrieron parcialmente los mismos. Y se separó finalmente del otro justo un par de segundos antes de que el ascensor marcara el timbre de llegada al piso. Las puertas se abrieron y ambos abandonaron el interior del mismo, siendo Tohru que buscara las llaves, separándose así del contacto con el blondo.

La temperatura estable de la casa les recibió apenas abrieron la puerta y el vástago permitió que el otro entrara primero antes de perderse tras la misma él también y aislar al mundo exterior de ellos dos. Ya estaba, no había necesidad de esperar más y entre más pronto se quitara las dudas de la cabeza sería...¿cómo sería? No tenía idea de cómo reaccionaría el otro ante la idea de estar preñado de aquellos que le habían violado.
Rebuscó en la bolsa apenas lo suficiente para dar con una caja bastante llamativa. La prueba funcionaba con orina y se tardaba cinco minutos en mostrar el resultado por lo que no tendrían que esperar mucho. Aquella misma fue estirada por el brazo del vástago lo menester para que quedara frente al blondo. —Hazla. —En esta ocasión su mirada si estaba fija sobre aquél, allí no habían signos de broma sino de la más tétrica seriedad. Se suponía que tenía que explicarle al otro lo que el médico le había contado pero creía que el otro lo comprendería aún sin necesidad de que se lo dijera y en caso de que no, bueno, en ese caso no le quedaría de otra. Pero aceptar una vez más el hecho de que otros se habían venido dentro de un cuerpo que le pertenecía le hacía hervir la sangre, aquella congelada creada para matar y que a pesar de que se hubiese alejado mucho de ese camino, no sería muy difícil hacer una leve curva en su vida y mancharse las manos con la sangre de la vil escoria. La vida de aquellos estaba lejos de ser útil en este mundo.


Última edición por Orion el Lun Ene 20, 2014 12:29 am, editado 1 vez
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Re: Tan humano... || [Priv. Natalie]||+18

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Ene 15, 2014 6:22 pm

Tan condenadamente amable como siempre, éste en vez de reñirle o de molestarse como lo haría cualquier otro le agarró de esa mano y tiró de él hacia el edificio compartido, era agradable, era distinto: Era suyo. El camino al ascensor lo compartieron en silencio, aunque de nuevo no se sintió presionado por la necesidad de romperlo. Beso fortuito pero suave, una mirada compartida y así, juntos, llegaron a la entrada del piso que ambos compartían. Una vez dentro el cantante se quitó el abrigo pues ambos fueron recibidos ya por el calor de un termostato que muy posiblemente hubiera sido modificado por el vástago para activarse a cierta hora y tener la casa en ambiente adecuado, colgó el mismo en el emplazamiento que yacía cercano a la puerta y al girarse para encaminarse a la cocina para llenar su estomago vacío, en su camino se interpuso lo que el moreno le tendió. Al principio meramente atinó a frenar su andar y mirarle con una ceja alzada, fue tal vez lo llamativo de la caja lo que logró llamar la atención de quién estuvo a punto de apartarla de un manotazo para ir a por comida, más cuando logró leer las letras de la misma, su mente pareció unir cabos de una manera tan ágil que se sintió nuevamente mareado. No. no. ¡NO!

Levantó la cabeza y aunque su zurda fue en dirección a la caja, en vez de cogerla para contentar al mayor, apoyó los dedos sobre esta e hizo que el vástago la bajase, que la apartase de su vista: No podía ser. El más puro terror estaba ahora disperso en la mirada del blondo, quién no tuvo más que observar aquellos carmesí para que su gesto le evidenciara una historia que el desmayo le liberó de vivir a modo de recuerdo. Su mano tembló sobre aquel cartón y así cómo aquella, también lo hizo su cuerpo entero. No. ¿Por eso los mareos? ¿Y los vómitos? La enyesada repitió el gesto que esa noche se hizo habitual y se rodeó a sí mismo el vientre, como si estuviera haciéndole ver a Orion que había captado perfectamente lo que éste tan siquiera había mencionado. Un hijo, cabía la posibilidad que se estuviese gestando un hijo, uno bastardo, uno que odiaría con toda su alma en el caso de nacer. Quiso escapar, por UT que si su estado se lo hubiese permitido... No. No volvería a cruzar la puerta corriendo, ya había corroborado de la peor manera que aquellas maneras no eran las adecuadas. Prosiguió con aquella temblorosa contra el test de embarazo, manteniéndola lejos de sí, a duras penas la tocaba pues dónde verdaderamente hacia contacto era con la mano de su pareja. –No...- sonó roto, débil. Su mirada se aguó y las lágrimas se aglomeraron en la comisura de sus amielados. Mierda, mierda... Apoyó la frente contra su manager, haciéndose hacia delante a modo más nipón que europeo en una especie de reverencia que terminó por ser una búsqueda de apoyo. –Ayúdame...- soltó la condenada y agarró al otro por las ropas, tirándolas sutilmente hacia abajo: Lo que fuera estaría bien, pero que le despertase de esa pesadilla sería lo mejor que el moreno podría hacer.

Estaba pidiéndole demasiado, y era consciente de ello. En la posición en la que se encontraba pudo sentir el frío de esa piel, la ausencia de latidos bajo su torso... pero pudo ser participe de la dulzura que éste le propinaba aún y cuando él... Tiró poco a poco de las prendas del adulto hacia sí mismo en claro ademán de proximidad. Le quería cerca, tanto que doliera, tanto que le robase el aire. –Yo solo... no...- no podía hablar pero estaba intentándolo a pesar de sentir cierto sabor metalizado en las papilas gustativas. ¿Estaría abusando de la posición de Tohru? No quería entrar ahí él sólo. No. No podía. Pero era pleno conocedor que tampoco era cómo si pudieran ir a un médico sin más para que le hiciesen la mencionada prueba, tenían que andar con pies ligeros si no deseaban dejar huella en el camino que les llevaría a lo alto de la fama. Dio un minúsculo paso hacia atrás pero mientras lo ejecutaba tiró sutilmente al otro consigo, era como ejecutar un baile y en éste, le tocaba llevar a él a su pareja... aunque la meta no era danzar sobre una pista, si no llevarse consigo al otro a un lugar que muy posiblemente y tras ejecutar lo que debía, cambiaría para siempre la vida, la relación y todo lo que les unía a ambos.

-Tengo miedo.- dejó de agarra su ropa, su mano pareció desfallecer en ése punto del camino y la misma se apoyó en el brazo del vampiro, lugar que acarició suavemente hasta que llegó a su muñeca. Rotó los dedos sutilmente. Ahora le acarició los nudillos y... sí, sus dedos dieron con la caja y esta vez sí, la sujetó tan o más tembloroso de cómo se encontró en el inicio de aquel descubrimiento: No sólo le habían... joder, se le habían corrido dentro. Se habían atrevido a romper con lo único que jamás permitió a nadie, a absolutamente nadie.



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Re: Tan humano... || [Priv. Natalie]||+18

Mensaje por Invitado el Miér Ene 15, 2014 7:45 pm

Tal como pensaba, solo bastó que el otro leyera el título de la caja para que su mente uniera los últimos evento y llegara finalmente a la conclusión que, creía que le llevaría a tomar la caja, pero que muy por el contario, hizo que aquellos dedos se apoyaran muy cerca de los suyos sobre el material de la prueba, alejándola de sí mismo. Su expresión pareció intentar mantenerse centrada y sin embargo, era notable que estuviera preocupado por aquél que ahora temblaba de pies a cabeza. Así se mantuvo incluso cuando aquél se apoyó contra su cuerpo con los ojos llorosos y claro que le dolía verlo así, cada vez que Natalie terminaba llorando no podía evitar sentir esa presión en el vientre, allí donde muy pocas veces sus órganos llegaban a funcionar. Estaba allí con él y hasta que no supieran el resultado de la prueba, barajar posibilidades no era una opción a tomar, por eso quería que el otro la hiciera, aunque para el propio blondo sabía que no sería nada de fácil, primero porque solo hasta ahora venía a enterarse de que efectivamente aquellos se habían venido en su interior y provocado así una clara opción de que los síntomas del otro se debieran a la comenzada gestación en su vientre.

Tohru atrapó aquella mano que había caído desde el agarre de sus ropas y la otra, aquella temblorosa que ahora se mantenía sobre la caja, se vio envuelta por los fríos dedos del vástago, firmes y acogedores. —Lo sé. Pero no estás solo y prometí que no lo haría, que no te dejaría nunca más solo ¿lo recuerdas? —La voz del vampiro llenó el espacio entre ambos antes de que un nuevo paso se diera, esta vez por accionar del azabache y así le siguió otro paso, sin dejar aquella postura junto a Natalie, sin dejar de mirarlo aun cuando el otro mantenía aquellos amielados lejos de él. Su claro destino era aquella habitación que compartían ambos y la cuál había sido testigo de muchos de los pasos importantes de aquellos dos incluso antes de ser remodelada. Sería duro, pero era mejor sacarse la duda pronto antes de que la cabeza de Natalie se llenara de pensamientos en los que Tohru no quería detenerse a pensar. Lentamente guio a aquél hasta el dormitorio de ambos, hasta que la cálida luz del mismo les recibió y desde el fondo, las sombras del baño se hicieron presentes. El vástago soltó una de las manos del blondo —aquella que no tenía la prueba— para poder tomar del mentón a este y hacer que tal como muchas otras veces, le mirara a él y a nada más. —Sabes que no me moveré de aquí e incluso si quieres que sea yo quien vea el resultado primero...pero escucha, antes de que te dejes abrumar por tus pensamientos y por si es o no, por favor, hazlo por mí y quita la duda. —Tohru sonrió mientras pensaba en la bolsa que había dejado caer en el pasillo. —He traído algo para los mareos en caso de que no sea por aquello y aceptaré mi castigo si ha sido culpa mía y de mis ganas de pasar año nuevo contigo así que...hazlo, por favor. —El frío aliento del vampiro golpeó a aquél desde la cercanía que les unía.

Era claro que aquél no se movería de aquél sitio, esperando junto al blondo a los resultados del mismo. Sus propios dedos habían temblado por un pequeño momento a causa de la molestia, los nervios, el miedo y la infinita ira que le carcomía por dentro. Claro que en su fuero interno, pedía a su padre que aquello no fuera más que algo provocado por el tranquilizante que le había dado a Natalie, cualquier castigo sería mejor que ver a aquél gestar un hijo que no amaría, alguien que sería rechazado...
Su frente se apoyó contra la del otro mientras desperdigaba algunas caricias por una de las mejillas de aquél, quitando las lágrimas que se habían alcanzado a escapar de aquellos ambarinos. Como odiaba ver llorar a su mariposa y saber que podría estar derramando lágrimas por algo que cabía la posibilidad de que no fuera, no le hacía sentir mucho mejor, aunque realmente deseaba que aquello no fuera, que la idea del embarazo quedara en eso, en una simple idea que no se volviese realidad.
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Re: Tan humano... || [Priv. Natalie]||+18

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Ene 15, 2014 8:30 pm

Ahí estaban. En el cuarto dónde lo hicieron por primera vez, dónde compartieron peleas, comida e incluso dónde a duras penas un par de noches atrás el blondo por fin dejó a un lado esa barrera y se permitió el dormir con él, algo que hacían ya cada noche a pesar de tener siempre una extraña sensación de nervios previos antes del evento diario. De cualquier forma aquello era más amargo, mucho más oscuro para el verdadero protagonista. Sería SU hijo en caso de que verdaderamente algo estuviera tomando vida en sus entrañas, Tohru... él podría desaparecer, irse. No tendría ningún tipo de responsabilidad para con su propia pesadilla. Miedo. Mucho miedo.
A pesar de su negativa por izar el semblante fue la mano de su compañero quién le hizo alzar la cabeza aunque también fue capaz de advertir cierto temblor en esas manos que siempre se mostraron firmes a la hora de sujetarle. ¿Tendría miedo también? Escuchó aquello y se sintió no aliviado únicamente, también acompañado e incluso protegido de algo que no sabría cómo afrontar. ¿Lo habría vivido ya con otros? No, la pregunta era otra... ¿Tendría Orion familia? ¿Hijos? Dedos tan suaves como la misma pura y fría porcelana se hicieron con las lágrimas que en silencio estaban deslizándose por sus pómulos. Cerró los ojos en su totalidad, no, no estaba escapando. Necesitaba un poco más de aquello para poder sentirse bien, para tener valor. Se permitió disfrutar entonces de los roces, de ése aliento cercano. El rubio de su fleco se mezcló entre el más oscuro cuando las frentes se unieron. –Entra conmigo.- y era algo así cómo una orden pues ni preguntó ni dejó posibilidad a futuras negativas. Fue pronunciar aquello y sus orbes se abrieron poco a poco enfocando aquella rojiza siempre atenta a sus pasos y movimientos. ¿Vergüenza de mear frente a él? En absoluto. Ya se había paseado sin ropa por la casa todos los días y aunque hacia aproximadamente una semana y media que no se acostaban, lo habían hecho, por ende, compartir baño no le sería tedioso, ni mucho menos.

Giró el rostro y no fue para desprenderse de esas manos, si no que lo que hizo fue besarle la palma de la que le había retirado las lágrimas. Era en esos momentos en el que uno dejaba de ser cantante y el otro un manager: Humanos... Eran humanos. Tal vez el uno con humanidad eterna, pero UT los había creado a semejanza de los mismos, por consiguiente, era uno más.
Despacio volvió a reanudar la marcha en la que anteriormente el vástago terminó por guiarle y fueron directos al baño de la habitación, uno que como el resto había sido remodelado a gusto de su compañero. Le guió despacio, como si temiera que al ejecutar brusco o de manera sospechosa el otro fuera a perderse, fuera a abandonarle. ¿Y entonces? ¿Qué se supone que haría él? no. no debía pensar en negativo. Un paso más y... apoyó la espalda contra la puerta cerrada y volvió a buscar su mirada, el pánico seguía inscrito en un gesto que siempre estaba enfurecido y con ganas de pelea. Para aquella ocasión la única batalla que deseaba ganar era la del destino y es que criara un hijo no entraba en sus planes, mucho menos si el mismo resultaba ser de unos que le habían tomado a la fuerza.

Con la mano envuelta en la pulsera y aún dándole la espalda a la puerta, tanteó por aquella hasta dar con el pomo, tomó aire y sus pulmones se llenaron del mismo antes de abrir: Llegaba la hora. Desconocía desde cuando el moreno era sabedor de aquello pero cuando todo se aclarase sabía que tocaría compartir una larga charla con Orion.

Tomó con manos temblorosas la prueba y se aseguró de abrir con cuidado la caja, misma que terminó en la papelera que adornaba uno de los rincones de ése lugar, aunque antes sustrajo de aquella también el papel con las instrucciones de uso. Temblaba tanto que fue incapaz de leer tan rápido como solía. –Cinco minutos.- murmuró. Aquello era lo que deberían esperar. Miró una vez más hacia el otro y con el test en mano caminó hacia el inodoro importándole más bien poco que su amante le mirase, le tocase... Simplemente, no quería estar solo mientras realizaba lo que tal vez descarriaría para siempre su vida. Moviéndose torpe al tener una mano medio impedida consiguió que los pantalones se deslizasen por sus delgadas piernas y con una mano se sujetó su sexo teniendo ya lo otro preparado.

Listo. Eso era todo lo que por ahora el perdido cantante podría hacer para aliviarse, para aliviarle. Ahora que lo pensaba... muy posiblemente aquello lo había hecho más por Orion que para sí mismo, pues por si él fuera terminaría provocándose un aborto inmiscuyéndose en los peores barrios un par de días: Drogas duras inyectadas directamente en vena. Eso no habría feto que lo soportase. Para cuando quiso darse cuenta se encontró respirando agitado, mareado y con el test de embarazo en la mano.

Le buscó con urgencia: Ah, mierda...



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Re: Tan humano... || [Priv. Natalie]||+18

Mensaje por Invitado el Miér Ene 15, 2014 11:35 pm

No le dejaría solo, eso lo tenía más que claro y por lo mismo, siguió los pasos de aquél desde cerca, adentrándose al baño luego de que aquél se hiciera dentro del mismo. Allí el espacio era el suficiente para que los dos pudieran estar sin estarse chocando entre ellos, todo por la remodelación en verdadero tiempo record. Aquello no podía compararse ya con la vez que recordaba haber pasado por algo similar y es que, aunque Natalie aún no lo aceptara, todavía le faltaba mucho por encima y haberlo tomado en aquél punto de su carrera le agradaba porque podría estar presente cuando los cambios que los sucesos del día a día y la propia edad cambiaran a aquél, para bien o para mal. Recordaba que aunque los otros le escuchaban, cuando se dio aquél caso, el cantante pareció completamente encantado con la noticia de que sería padre a pesar de que lo sería de alguien que apenas recordaba por el alcohol, pero ¿no eran los hijos los que pagaban por las acciones descuidadas de sus padres?

Los carmines de Tohru se posaron en quien ahora leía las instrucciones del test. Natalie se notaba nervioso y no era para menos, recordaba ya haber escuchado de labios de él que no deseaba ser padre aún y mucho menos mostrarse con pareja frente a sus fans, aquello afectaría la carrera del blondo y sobre todo aquella relación "perversa" que mantenía con su público y de la cuál alimentaba su éxito. Estaba hecho y la mirada aterrada del blondo se cruzó con la suya. Solo serían cinco minutos y por lo mismo dejó su teléfono sobre la misma mesilla con un cronómetro en marcha hacia atrás que les avisaría cuando el tiempo se cumpliera. Espero a que aquél dejara el test sobre la mesada del baño antes de atraerlo contra su cuerpo y cubrirlo en un firme abrazo. No le importaba que aquél tuviera su sexo al aire, si después de todo eran pareja y compartían —desde hace un par de días— también la cama y para que mencionar el hecho de que aquél había seguido paseándose desnudo delante de él como si pretendiese en definitiva que el azabache le atacase a él...o a su cuello...o a los dos.

Era estúpido, enfermamente estúpido el que le dieran ganas de probar de aquello justo en este momento, aunque lo cierto era que se había tenido que restringir de salir de casa por quedarse a cuidar de aquél en el hospital y luego en casa, el maldito tiempo de espera se agotaba al igual que esperaba que pronto terminara el tiempo y aquella espera consigo. Una de sus manos rondó por la espalda del otro en un camino que le llevo hasta aquellos mechones dorados de la nuca del cantante. Sus largas falanges se perdieron entre aquellos, rozando con suavidad la zona antes de tirar de los mismos sin brusquedad. Odiaba saber que mientras él intentaba despejar su mente de lo que estuviera por venir, seguramente Natalie estaría pensando en cómo solucionar lo que probablemente había causado sus mareos. No quería que aquél tomara toda esa carga y por lo mismo, le atacó en aquél mismo lugar, no como vampiro, sino como su pareja. Sus labios se apretaron contra los contrarios mientras se ayudaba con una de sus piernas para levantar a aquél y apresarlo contra su cuerpo. Natalie no estaba solo y no dejaría que aquél se sintiera de aquella forma, se las arreglarían, siempre había una forma de seguir adelante...

La lengua del vástago dio contra el labio inferior del otro y sin embargo, en lugar de entrar, se paseó por aquellos, apretándolos entre sus propios labios, sabiéndolos suyos y no de la basura que se había atrevido a tomar a su mariposa, a ensuciarla de aquella forma. El manager había pasada a través de todas las barreras que lo separaban de su representado, incluso llegando a actuar de cierta forma posesiva sobre quien hace semanas atrás solo sabía golpearle cuando algo no le parecía. La relación entre ellos dos había avanzado como si estuvieran destinados a encontrarse, como si UT hubiese puesto en su camino al blondo para hacerle caer en cuenta de que no podía escapar de los caprichosos humanos y su dulzura por siempre. La sangre atraía, pero los sentimientos ataban y el hilo rojo parecía estar tomando forma, forjándose a través de aquellas experiencias que compartían, que estaban viviendo, para volverse fuerte y soportar lo que el futuro quisiera traer ante ellos.

¿Cuánto había pasado?

Su mano deambuló por la nuca del contrario, desordenando sus cabellos, suspirando aire frío contra una de sus mejillas. Pronto, pronto aquél aparato marcaría el final del tiempo y sus dudas.
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Re: Tan humano... || [Priv. Natalie]||+18

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Jue Ene 16, 2014 9:28 am

No podía apartar de sus pensamientos todo lo que supondría si ése maldito aparato impregnado en su micción daba positivo y perdido en la marea de todo lo negativo que le aportaría un embarazo se encontraba hasta que lo frío de los dedos del vampiro rozaron su espalda, casi fue una especie de llamada de atención, un toque para devolverle a la realidad, dio un ligero respingo, no por el contacto, en absoluto, tampoco fue su temperatura gélida. Lo que le llevó a asustarse fue...: Sí, se había casi olvidado. No estaba solo. Entre ambos eran cada vez menos necesarias las palabras, sin duda se comprendían y compenetraban de una manera casi mística y por su parte no tuvo más que mirarle a los ojos para saber que pasase lo que pasase... él estaría férreo e inamovible a su lado. No apartó aquella amarillenta del campo de visión de su pareja y aunque advirtió el aproximamiento del moreno no hizo movimiento defensivo que le apartase, así, el beso se dio.

Y de nuevo, no supo exactamente cómo, terminó con las piernas contorneando la cintura del moreno tras éste alzarle del suelo, posiblemente, para alcanzarle mejor. Sus brazos hicieron claro acopio de posesión y se instauraron sobre los hombros adyacentes, anudándose justo detrás de su nuca para mantenerlo cercano contra sí. Se conformó con las lamidas de esa lengua que se paseaba por encima de su temblorosa comisura, sintiéndose extrañamente reconfortado a pesar de no tratarse de algo brusco como estaba acostumbrado. Ahí estaba, agarrado cómo un niño, temblando como un primerizo, pero... Pero Tohru era su jodido destino. Las miradas altivas que un día llegaron a compartir, el intercambio de pedantes expresiones, los golpes por su parte: Todo, todo había evolucionado, cambiado. El hálito frío sobre su redondeada mejilla le hizo estremecer. ¿Cuánto tiempo habían estado besándose así? Él rozaba los de su compañero con pasividad no utilizó su húmeda pero si le devolvió cada lamida con pequeños besos. No obstante que el otro se separase quería decir... un brazo del blondo se movió y la palma del mismo cubrió de manera altamente infantil los enrojecidos del vástago. ¿Por qué? ¿Por qué motivo debían ir con prisas? Si aquello iba a cambiarles por siempre, antes...

-Antes... antes házmelo.- mierda, demasiado tiempo sin... ¿Miedo? Únicamente si era otro cuerpo el que le buscaba, muy posiblemente ya no podría ir a discotecas sin terminar a puñetazos con quién intentase algo con él, el miedo le movería, la desconfianza le guiaría. Pero ahí tenía el timón que le mantenía firme. Su boca se hizo propietaria de la de su compañero, acariciándola con deseo, con ansias, con ganas. La suya estaba ya humedecida por la batalla anterior así que no hubo contratiempos en los movimientos a ejecutar, muy por el contrario su comisura se hizo dueña de aquella fría. Mano postrada en la mirada del vástago volvió a tomar posición en su cuello, afirmándole de manera posesiva y asegurándose, tal vez a sí mismo, que Tohru no escaparía al ver el resultado y de todas formas, antes de verificar el mismo se empaparía en su aroma, en su jodido y atrayente aroma. Piernas temblaron cuando intentó aferrarse a esa delgada cadera con más fuerza, pegando en medida de lo que era posible ambos cuerpos en un abrazo que no dejó lugar a discrepar sobre los sentimientos del cantante hacia el otro. –Métemela antes de mirar esa mierda.- su voz cada vez era más baja y no sólo por el hecho de estar con la boca pegada a la otra, su garganta comenzaba a resentirse ya de manera seria a tantos vocablos expulsados.

Quería sentirle, quería sentirse uno con ése imbécil. Conectar no únicamente las mentes como parecía que habían conseguido.

La boca del rubio se deslizó hacia el mentón del adulto y aunque por su parte era sumamente extraño que se dejase a acaricias sin agresividad, esa vez se deshizo en lamidas, en besos. Ya habría tiempo para sanar, para volver a mostrarse el ganador en toda pelea llevada en la cama. En ése instante de eterna duda y temor por ambas partes lo realmente necesario era sentirse en confianza. Una mano, concretamente la diestra, se deslizó por la espalda del adulto, aún cubierta por las ropas de calle. Estaba ahí física y mentalmente, nada por parte de quién era su manager había escapado a otro lugar para evadir responsabilidades. ¿Entonces? ¿Eso significaba que de verdad le quería? ¿Qué no estaba jugando con él? Todos en su vida habían sido expulsados por cuenta propia al verse atosigado por los sentimientos foráneos... ¿Se sentiría así el moreno con él?
Te quiero. Aquellas chocaron con tanta fuerza en sus recuerdos que las dudas dejaron de tener importancia o validez. Él... Mierda.Él también le quería.



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Re: Tan humano... || [Priv. Natalie]||+18

Mensaje por Invitado el Jue Ene 16, 2014 11:31 pm

La vista que había dirigido hacia su móvil fue eclipsada por los dedos del blondo, mismos que le cubrieron por completo los orbes, pestañeó sin comprender bien el porqué del actuar de aquél, aunque fue cuando las siguientes palabras llegaron que se sintió aún más confundido. ¿Por qué ahora? El tiempo para cualquier pregunta tendría que esperar pues la boca de Natalie se hizo con la suya entre caricias que aunque le agradaron dentro de aquella presión que sentía en su estómago, le hicieron preocuparse por lo que pasaba en aquellos momentos por la cabeza del otro. ¿Ansioso? ¿Asustado? ¿Temeroso?...tal vez...¿tal vez temiese que se alejara de él? Ciertamente pensar en aquello le dejaba hasta a él mismo pensativo, pero...pero había decidido no pensar sobre un tejado de vidrio y se negaba a cualquier idea que pudiese comenzar a tomar forma en su cabeza, solo una vez que tuvieran los resultados dejaría andar aquellos engranajes en su cabeza. Pasaron un par de segundos antes de que pudiera volver a mirar al otro, aunque aquella que antes le había negado la visión, ahora se encontraba contra su cuello, manteniéndole en aquél lugar. El contacto entre su boca y la otra apenas se detuvo para que nuevamente el blondo hiciera referencia a lo que deseaba antes de que prestaran atención al resultado.

El vástago llevó una de sus manos hasta los cabellos de este, acariciando los mismos con cuidado mientras aquél cuerpo más menudo que el suyo se pegaba hacia el de él. No, creía que podía entender el porqué del actuar de Natalie y siendo así, aquello no le pareció una locura, sino la búsqueda desesperada de saber que no se alejaría de él, que proseguiría a su lado incluso después de ver el resultado...sí, Natalie estaba pensando en lo que él no quería reparar hasta no ser propio testigo de los resultados del test. Y su móvil hizo un pequeño eco por el cuarto de baño cuando la alarma del cronómetro sonó. Pero la mirada del vástago no se movió hacia donde estaba el mismo, sino que se mantuvo sobre el blondo, sobre aquellos amielados y aquella expresión en su rostro que podría verse afectada por lo que les esperaría. Ambas manos se dirigieron hacia la espalda del cantante, una bajando hasta el trasero del mismo y la otra, quedando allí sobre el medio de su columna, pero no, no lo tomaría en aquél lugar, bajo la presión de aquella maldita cosa. Levantó el cuerpo, abrazándolo contra él y haciendo que las piernas del otro se abrazaran contra su cadera. Una vez que el mismo blondo pareció afianzarse a aquella postura, el azabache tomó el pomo de la puerta y salió del cuarto del baño, yendo con el blondo en brazos hacia la amplia cama que ahora cada noche compartían.

Una pierna se apoyó sobre el colchón y tras erguir su cuerpo hacia adelante, dejó el cuerpo de Natalie sobre la cama, mirándole desde la diferencia de alturas y ahora que sus brazos se hallaban a ambos costados de la cabeza del otro. —¿En verdad crees que podría pegar la vuelta si ocurre? —Sus carmines observaron a aquellos amielados mientras las palabras volvían a escurrir de su boca, al tiempo que sus manos procedieron a desabotonar la camisa del blondo sin respetar los botones y era, que sus dedos de pronto se habían vuelto algo torpes, quizá presurosos por encontrar cobijo en aquella piel tibia y tersa. —No he llegado hasta aquí para que vuelvas a dudar de mí ¿sabes? —Una fina sonrisa se delineó en los labios del vástago antes de que procediera a quitarse su propio abrigo y junto a él, la delgada chaqueta que traía debajo. Pero no, esa no sería la forma correcta de hacerlo, tanto si resultaba positivo o no y es que, ¿podía correr el riesgo con aquél?
Su mirada se movió del cuerpo bajo él para posarla en su mesa de luz y casi sin pensarlo, retrocedió posiciones para quitarse de la cama y moverse hasta la misma, abriendo el primer y único cajón, tomando un pequeño sobre del montón que allí mantenía y que mantendría de ahora en adelante. El condón volvió ahora junto a él hacia el lado de Natalie, aunque Tohru nunca había reparado en si al otro le gustaba o no con aquello de por medio entre ellos dos, pero se imaginaba que con sus otras parejas pasajeras lo había utilizado y...entre ellos también sería lo correcto, incluso si aquél resultaba albergar una vida en su vientre.

off:
adadsad adoro los avatares nuevos de Den y Nate *A* ddsdsfsdfsd <3~~~~~~
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Re: Tan humano... || [Priv. Natalie]||+18

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Vie Ene 17, 2014 8:33 am

Pudiera ser que los dedos foráneos estuvieran experimentado ahora cierto temblor por todas las emociones que a ambos atravesaban en un momento de tal tensión, sin embargo... ¿Cómo mierda se había desecho de su camisa de manera tan rápida y eficaz? Ah. Sin duda ése idiota tenía una maestría imposible de imitar, sería capaz de desnudarle sin que siquiera se diese cuenta de lo que el otro pretendía. Quedó sobre el colchón en la posición que el mismo vástago le hubo dejado, no dijo nada en referencia a la primera pregunta que le azotó pero al segundo dictamen si lo hizo su voz sonó baja, queda, casi sumisa... aunque su rostro mostraba la verdadera esencia: Cabreado y mucho. No tenía culpa que su voz sonase tan maltrecha. –No dudo de ti. Solo quiero follar.- verdades a medias, pero verdades a fin de cuenta. Cuando pensó que el comentario había terminado por enfadar al blondo y totalmente convencido en ir tras él se encontraba cuando el foráneo se alejó de la cama, poco tardó éste en volver con un condón entre los dedos y éste pronto cayó junto a él. Se removió ligeramente, casi apartándose del plástico y de la goma que escondía bajo el cierre: Bien, si ése era el único trato por parte del moreno para acostarse tras el incidente... lo harían así.

Nunca se lo había mencionado, aunque... Lo habría notado? ¿Había notado que hasta ahora no le habían penetrado jamás sin condón? Él había sido el primero y quizás por ello en esos encuentros sobre la cama se mostraba reacio a que el otro saliera de su interior antes de correrse, mera curiosidad por saber que demonios se sentía cuando el esperma se rociaba en el interior de uno. Algo que no obstante ya había experimentado, según parecía, pero que ni se acordaba ni realmente quería volver a recordar. Su mano diestra se alzó casi titubeante y repasó el fino mentón de su compañero con un par de dedos en lo que le miraba de manera fija casi ni pestañeó. Muy posiblemente en el propio hospital le hicieron las exploraciones adientes para descartar cualquier enfermedad de contagio sexual y de tener algo, él se lo diría, ¿No?. bajó lentamente la mano del mentón foráneo hasta su camisa, desbotonándole con esa única mano viable la oscura camisa de su manager. Poco a poco, no tenía prisa: De hecho, no quería tenerla, pues después vendría la caída a la más abrumadora realidad y no era algo que le gustase especialmente. Por ahora, en ése momento, se centraría en él, en todo lo que significaba para su persona y en lo mucho que ése cuerpo podía despertar en uno magullado y ya profanado por manos desconocidas. –Abortaré de estarlo.- las cosas claras, a fin de cuentas, eran pareja. No quería un mocoso fruto de una violación pululando por ahí, ni hablar. No estaba ni a favor ni en contra de esas practicas pero no podía permitirse arruinar dos vidas –la de Tohru y la suya- por culpa de quienes le obligaron a abrir las piernas: Distinto sería de haberlo hecho sin protección pero consciente o querer a la persona en... ¿De quererla? ¿Y si quedaba preñado de Tohru? ¿Lo tendría?

Emitió un gruñido que sin duda espantó sus pensamientos y así terminó por desabrocharle la camisa, descubriendo esa fina, fría y perfecta piel. Su mano volvió a ascender posiciones y le acarició un hombro por debajo de esa tela ya suelta con la clara intención de que la misma se hiciera hacia abajo y se perdiera entre las sábanas. Apoyó la planta de ambos pies sobre la cama y ayudándose de su brazo sano se irguió lo justo para alcanzar esos labios que tenían el poder de calmar la fiera que se encontraba escondida en un cuerpo que si bien era masculino, aún tenía formas de adolescente, muy especialmente en altura y tamaño, pues la cara en cierta forma ya mostraba los rasgos de la madurez. Fue tibio, aunque obviamente él lo notó frío. De nuevo y jugando al mudismo emuló lo que de vez en cuando se empeñaba en intentar decirle en palabras en aquella horripilante instancia en el hospital.



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Re: Tan humano... || [Priv. Natalie]||+18

Mensaje por Invitado el Vie Ene 17, 2014 4:34 pm

Se había quedado en tal posición mientras observaba como los dedos algo torpes de una de las manos de Natalie luchaba con los botones de su camisa. ¿Así que en eso era en lo que había estado pensando? ¿En abortar?
Los ojos del vástago bajaron de los amielados de Natalie, hasta toparse con su lechosa piel. Claro que podía entender en porqué lo haría y sin embargo, no se sentía con la autoridad para emitir su opinión sobre el tema, por lo que resto en silencio, dejando que su camisa siguiera un camino por su espalda hasta que la fina tela rozó contra los bordes de la cama y finalmente cayó al suelo. No era que no le importase la resolución de Natalie, le acompañaría fuera cual fuera su decisión, pero quizá, aceptaba que sus sentimientos no eran tocados porque...¿porque él no era el padre? ¿Estaba bien ser así de frío?, no, aquél pensamiento, aquella pregunta sería un enorme sarcasmo luego de que sus manos —así como las de sus demás hermanos— estuvieran manchadas por la sangre, el último hálito de vida que quienes fueron sus primera meriendas. Sus palmas se estiraron en un recorrido que le llevó por dentro de la camisa del blondo, aprovechando que este mismo se erguía para alcanzarlo, y así poder enroscar sus manos bajo la ropa que aún colgaba de él, sobre aquella desnuda y tibia piel. Sus labios se encontraron en el camino con los del rubio, carnosos, quizá algo ansiosos; le recibió con los labios entre abiertos, esperando así la oportunidad que no tardó en darse para que su lengua se adentrara en él, en busca de aquella que, como siempre, tenía aquella esfera de metal en la punta con la que le gustaba jugar por mera curiosidad.

Apoyó el largo de la extensión de uno de sus brazos en la espalda del castaño de tal forma que pudiera sostenerlo solo con la misma mientras con la otra tironeaba de la camisa hacia atrás, tomando con más cuidado la zona del brazo que permanecía enyesado. Después del accidente se había dedicado a darle los cuidados necesarios al cuerpo del blondo y quizá también, algunas caricias extra, pero fuera de aquello, las noches para ellos se trataban de dormir en la misma cama con el contraste de las pieles abrazadas de ambos. Por lo mismo no podía no admitir que estaba algo excitado incluso cuando solo se habían dado un par de toques contra ellos e incluso lo encontraba algo grotesco sabiendo que era la previa a una noticia que ya parecía tener posibles soluciones. Y ahora que lo pensaba, el otro parecía menos pálido y menos mareado, ¿se sentiría bien ya?
Su lengua abandonó la boca del otro provocando un delgado camino de saliva entre las bocas de ambos, y los carmines de Tohru volvieron a buscar aquellos que se hallaban entre la mata de cabello rubio desordenado antes de que obligara al otro a tenderse nuevamente y con cuidado sobre la cama. El vástago eso sí no se alejó por mucho del cuerpo del otro, pues le siguió hasta que sus labios rozaron contra la mejilla izquierda del cantante, rozando la misma con su frío aliento antes de que la misma húmeda del manager creara un camino mojado que descendió por la mandíbula hasta pasar por sobre su mentón, resguardando aquél entre sus labios antes de seguir y tomar posesión del cuello de su pareja.

Los dientes se adueñaron de la piel de uno de los costados mientras sobre los costados del blondo, las manos del vástago rozaban la piel con la completa extensión de la palma, haciéndose camino sobre el pecho del cantante y defendiéndose particularmente en uno de los pezones de Natalie, el cuál fue atrapado y apretado entre sus dedos, dándole aquella forma erguida y propiciando la dureza del mismo. Pero Tohru dio un par de largos lametones sobre la piel del otro, ganando sobre la vena principal de aquella zona, pero apenas lo pensó antes que los caninos propios de su especie se hicieran lugar sobre la piel, misma que palpitaba, que parecía irradiar calor y cercanía. Él también le quería, y cuando pensó que las palabras se reproducirían, todo lo que consiguió fue que un ronco gemido escapara de su garganta al cortar la piel. El aroma no tardó en llenar su alrededor y  el cálido vitae pronto golpeó contra su lengua, haciendo que se afianzara mejor contra aquella piel mientras mantenía las caricias sobre la rosada piel del cantante.
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Re: Tan humano... || [Priv. Natalie]||+18

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Sáb Ene 18, 2014 7:46 am

-¡A-aaah! ¡T-tohru!- sonó cabreado a pesar de que su voz ya mostraba la debilidad del corte, aunque pronto todo gesto de molestía, toda esa contracción mostrada en su entrecejo, todo se difuminó cuando la muy maldita ponzoña se hizo con su cuerpo envolviéndole en ése jodido placer al que estaba comenzando a acostumbrarse. Su cuello estaba alimentando al eterno en la vida y por su parte llevó la cabeza hacia atrás para procurar más espacio a esa cabeza de oscura cabellera, su espalda llegó incluso a arquearse por la sensación de placer que prácticamente llegó a olvidar. Mirada entrecerrada pero cargada en placer apuntó en dirección al techo y si bien era un chico de armas tomar, era obvio que no se quedaría estoico mientras el otro se alimentaba con su vitae. Mano sana y herida se enervaron del colchón, la que portaba el apósito fue a parar en la nuca del moreno y con dedos hábiles enroscó estos entorno a las finas hebras de su amante, la otra fue directa al rostro de su compañero, sintiendo como el calor de su sangre se esparcía por la piel de Tohru y le daba cierta sensación de humanidad. Contorneó las mejillas de éste un par de veces antes de dirigirse hacia su torso desnudo, y si bien el suyo estaba siendo atendido por una mano que por la temperatura y ejecución le irguió el pezón no podía más que devolverle el gesto. –Joder...- aspiró, respiró. En un inicio intentó ser tierno con los gestos que deseó ejecutar sobre la impoluta piel blanca de su amante pero ya estaba inscrito que él no podía dejarse a ése tipo de caricias, no era tierno en la cama, no lograría serlo, hincó los dedos junto con las uñas ahí dónde sintió un vago latir y arañó hacia abajo, ahí dónde la posición le permitió. Estaba... estaba excitado.
 

No, no era que no lo hubiese intentado antes pero ninguna de sus estrategias para conseguir acostarse con Tohru habían valido de nada hasta ahora, incluso una vez había sido tirado de la cama por arrimarse más de lo debido a su manager. Las peleas por ello habían sido más o menos constantes hasta que él mismo se dio por vencido en intentar nada hasta que su cuerpo no sanase, o hasta que el vástago le permitiera cierto contacto. Estaba en el jodido límite: Era joven, a fin de cuentas. Y no era que la violación le hubiera arrancado el deseo de acostarse con alguien, más bien aquello le haría desconfiar de todos y de cada uno de aquellos que se le aproximasen más de lo debido y muy posiblemente sus gestos violentos crecieran hasta un punto que ni él ni ése que tenía arrimado a su cuerpo sabían por ahora.
La tortuosa caricia terminó en el inicio del vientre del vampiro y de ahí volvió a subir con la misma violencia hasta encarar la palma entera contra un pezón, no, no lo agarró con los dedos si no que lo cubrió con la palma entera y movió esta de manera circular mientras la lascivia se apoderaba completamente del cuerpo del blondo, seguía arañándole las zonas próximas al pezón, por supuesto. Y la mano herida, aquella perdida entre las hebras del vástago le empujaron aun más hacia su cuello logrando que se internasen aquellos incisivos hasta que no se viera más que la encía. –M-mierda... Tohru.. me voy a correr...- Oh, sí, sin que nadie le tocase la polla. Esta ya estaba totalmente erguida, húmeda, palpitante y en espera de poder tener el permiso del dueño para expulsar lo que en sus pelotas ya se aglomeraba, era desquiciante. Ése placer sin duda no era terrenal.

Se relamió los labios y es que la saliva escurría por un costado de su boca dándole un aspecto quizás demasiado deseoso, demasiado desesperado. –Mngh...- su voz le falló esta vez, bien, ya había usado la misma demasiado durante el transcurso de esa noche por lo que no podía pedirse a sí mismo mucho más. Ahora ambos sabían que sanaría y muy posiblemente hubiera sido gracias al milagro de la saliva de su compañero. Se abrazó al cuello de su pareja con ése brazo que aún colgaba de su fisonomía pero fue tan brusco que se levantó incluso de la cama para conseguir que el otro mantuviera su dentadura ahí, no le importaba el mareo, tampoco la sensación de debilidad que se iba haciendo mella en él conforme perdía la sangre. Todo lo que quería ahora sentir era... era justamente eso, placer. Placer y más placer. Cerró con fuerza los ojos y sin que nada, ni sus manos ni el cuerpo del vástago le rozase siquiera su esperma impactó contra el vientre de su compañero mientras que las piernas del blondo pateaban de un modo desesperado las sábanas que tenía bajo su estirada figura. Su respiración se agitó mientras se dejaba arrastrar por el intenso climax que un puto mordisco consiguió en él. Su culpa. Su jodida culpa que no hubiera podido aguantar y se corriera de esa manera tan jodidamente vergonzosa...



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Re: Tan humano... || [Priv. Natalie]||+18

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 18, 2014 6:02 pm

El caliente líquido resbaló por su garganta hacia abajo, tomando camino...revitalizando el interior del vampiro no sin hacerle sentir quizá igual placer del que parecía sentir su pareja. Su lengua lamió los contornos de la herida, limpiando una y otra vez lo que se alcanzaba a escurrir entre sus colmillos. No derramar una sola gota había sido siempre su objetivo durante lo que durara la mordida y aunque el agarre del otro tomó su atención por un momento, pronto volvió a centrarse en el dulce sabor de su vitae y en la piel suave contra la que sus dedos contactaban, alejándose de su pezón para rozar las apenas visibles costillas del blondo. Un jadeo escapó de sus labios en cuanto el contacto entre los dedos de Natalie llevó a que las uñas del mismo dieran contra su piel, marcando la marfilada piel del vampiro. Sus labios se hundieron sobre aquella piel, dejando que el ancho del final de sus colmillos abriera más la piel, todo por aquella presión ejercida por la mano de Natalie sobre su nuca. ¿Sabía lo que estaba haciendo? Si luego volvían los mareos, ya lo sería culpa de un posible embarazo o de la droga que le había dado...pero a final de cuentas, él lo había propiciado mordiéndolo en una situación como aquella. Sus dedos se aferraron a la piel de la cintura del blondo, dejando intensas marcas rojizas sobre la misma. Su entrepierna apretaba contra la ropa anterior y era todo culpa de aquél cuerpo tembloroso y caliente que tenía bajo él, así como del dulce licor que le proveía.

De salir de dentro de él antes de que el otro se viniera, estaba seguro de que Natalie le odiaría y por el fino roce entre sus piernas y la entrepierna del blondo, así como también por su agitada respiración, estaba seguro de que este no tardaría en venirse llevado por los efectos de la ponzoña. Y su aviso lo confirmó. La sangre manchó sus labios por el completo contacto entre su boca y el cuello del otro, pero no se alejaría ahora se estaba a punto de complacer a quién parecía haberle encontrado completo gusto a la mordida. La lefa de Natalie le golpeó contra el vientre, provocándole un leve estremecimiento por el contraste entre la temperatura de sus pieles y sin embargo, permaneció allí, pegado a su cuello por unos cuantos segundos más, pero solo los suficientes para que el otro se relajase y debilitara el agarre por obra de la venida. Finalmente Tohru dio marcha atrás, dejando a la vista las dos pintas ensangrentadas y cubiertas de su saliva, misma que haría lo suyo sobre las heridas. El azabache se irguió para mirar al blondo; una de sus manos se dirigió hasta sus labios y con el costado de su dedo índice limpio los restos de sangre que habían cubierto sus labios, pero no desechó la misma, sino que la lamió siguiendo su "protocolo personal". Quizá por primera vez en aquella noche comenzaba a actuar algo más normal, como si no hubiera nada esperando por ser atendido en el baño.

Una sonrisa ladina se mostró en su rostro ladeado hacia un costado. —Qué vergonzoso. El gran Noiz viniéndose de tal forma solo por una mordida. —Y una risita acompaño a aquellas palabras, recordándole en algo los primeros días junto a aquél. Ah, pero aquello no se terminaba ahí, no, todavía quedaba mucho por hacer y sabía que muy probablemente Natalie estuviera de acuerdo en no apresurar ahora las cosas. Sus manos se estiraron hacia la ropa a medio sacar del blondo y terminaron por arrojarla lejos de sus piernas, en cuanto a la suya propia, se limitó a desabrocharse los pantalones y tirar hacia abajo de la ropa interior para dejar a la vista su húmeda y deseosa polla. No, realmente no tenía la más puta gana de dejar aquello y si de clavar aquello entre las paredes de su pareja. Ya le daba lo mismo si se ensuciaba la ropa o no, con Natalie se había saltado todas las reglas como profesional que tenía, había invadido su vida y no se arrepentía de decir que había terminado por acostumbrarse a toparse con su dulce rostro todas las mañanas. Estiró una de sus manos para tomar el pequeño recuadro de plástico que contenía el condón y lo desgarró con ayuda de sus dientes, dejando que el contenido cayera sobre una de sus manos. Realmente la idea de hacerlo con aquél con el plástico de por medio luego de haberlo hecho sin el mismo dos veces no terminaba por gustarle, pero no sería bueno jugar con el destino, menos si estaba Noiz de por medio.

Sus dedos acomodaron el mismo sobre la piel de su miembro aunque estaba impaciente y se notó en sus movimientos. Eso lograba desconcentrar a cualquiera y sin embargo, mirar hacia adelante y encontrarse con el otro hacía imposible que el deseo pudiera desaparecer. Ya con el condón puesto, una de sus manos se estiró hacia adelante, llamando al otro, aunque su voz terminó por volver a sonar. —¿Lo mojarías antes? —Mantuvo la sonrisa allí mientras la pregunta escurría de entre sus labios. Allí en su vientre aún se podía apreciar los restos de la venida del blondo y las marcas que las uñas del misma habían dejado sobre la piel del vástago.
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Re: Tan humano... || [Priv. Natalie]||+18

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Sáb Ene 18, 2014 7:14 pm

Aaahhhh... ¿Cómo se había corrido si ninguno de los dos le había tocado? Todo por su culpa. ¡Era su culpa! Le miró con destilado odio cuando éste mencionó lo referente a su perversión. No había modo que pudiera justificar aquello, simplemente que dormir cada noche a su lado sin recibir más que alguna mamada haría que el límite de cualquiera llegase a culminar y el suyo... bueno, el suyo había llegado justo ahora. La risa foránea le hizo gruñir, aunque con o sin enfado, el blondo ayudó al contrario con la tarea de quitar de en medio lo que sobraba de ropa entre ambos. Nada, no quería que nada se interpusiera entre ellos. Sensación electrizante le hizo temblar y es que el orgasmo le dejó debilitado, razón por la cual, al paso de esos fríos dedos por entre sus muslos logró que se le erizase la piel e incluso que aquellos erguidos pezones tomasen algo más de tamaño. Jadeante esperó al siguiente movimiento, buscando en medida de lo posible calmar su azorada respiración. Se sorprendió al verle coger el condón y con la mirada abierta por el asombro observó como el adulto rasgaba el envoltorio del preservativo con los dientes. ¿Ya? ¿Estaba también...? No tuvo más que agachar la mirada hacia el pene de Tohru para saber que éste también debería encontrarse en el límite y es que a pesar del plástico que le cubría éste tenía todas las venas remarcadas entorno al falo, palpitaba... y podía jurar que incluso de la punta ya emergía el líquido que de no ser por el condenado condón le lubricaría de manera directa y deliciosa el recto.

¿Pero cómo mierda negarse? Se fue sentando poco a poco sobre el colchón procurando siempre tener sumo cuidado con aquella enyesada para no terminar por volver a partírsela y así, sentado sobre la cama de los dos, con las piernas abiertas y cruzadas –dejando con ello su propia polla bien expuesta- su cara quedó a la altura de aquello erguido y plastificado. Acercó el rostro al mismo y con la nariz rozó el lugar dónde adivinó una gruesa vena. Exhaló aire caliente contra sus pelotas y cerró parcialmente la mirada. Se había olvidado completamente de su posible embarazo, del mareo, del agotamiento. Lo quería enterrado entre sus piernas, lo quería para él. Mío. Pensamiento egoísta se bordó en su mente mientras ladeaba la cabeza y encaraba abierta comisura contra el tronco de esa extensión, el movimiento rotatorio hizo que sus mejillas se rozasen con parte de la cremallera del condenado pantalón que aún no abandonaba posiciones, pero no había tiempo para batallar con la jodida ropa, no cuando tenía tan suculento pedazo de carne frente a sí en espera de ser devorado. Su mano agarró la parte dónde el condón dejaba infima piel de su polla descubierta para asegurarse que las lamidas no moverían el plástico de su posición y la primera caricia de su lengua apareció, desde la punta hasta la base. Empero aquello no sabía bien, en absoluto. Hizo un gesto de clara desaprobación antes de impartir una segunda lamida por encima de aquello que se movió sutilmente al paso de la sinhueso.

Podía sentirlo, podía sentir el gélido contacto de su polla a escasos centímetros y sin embargo, no poder tocarla de manera directa... le gruñó a ése jodido plástico y la locura llamó a su puerta. ¿Por qué una mierda de hombres le habían tomado sin el jodido condón y con su pareja no podía disfrutar del sexo sin él? ¿Por qué soportar el sabor a lubricante y a el más asqueroso plástico si tenía ahí un falo que olía a puro esperma? Como bien podría saber cualquiera, el blondo por norma general se dejaba guiar por impulsos y esa vez no fue excepción. Con los dientes hizo un agujero al condón y por éste intentó meter la lengua, rozando a duras penas su uretra, pero le fue imposible así que segundo pellizco por parte de sus dientes para con el preservativo y... Sí; Ahora sí, joder. Su lengua bordeó la enrojecida y ansiosa punta del vástago pudiendo paladear de manera directa ése sabor fuerte y amargo del líquido pre-seminal, tanto fue el placer que una puta lamida al otro le causó que todo su falo volvió a erguirse como si no se hubiera corrido anteriormente. La mano que sujetaba la base movió paulatinamente la posición y le agarró con descaro los testículos, apretándoselos sin ningún tipo de vergüenza mientras sinhueso húmeda y necesitada de esa polla le ofrecía todo un serial de lamidas directas... aunque ciertamente esperaba que el otro lo atribuyese a la imaginación y no al hecho de que había roto el plástico, pues quizás de esa manera se la enterraría y podría sentir su piel contra la propia, podría olvidar como aquellos tomaron posesión sin piedad ni piezas que el otro ahora pretendía usar.

Cuando consideró que ninguno podría soportarlo más abrió la boca de par en par y se tragó ése falo al que si bien alguna vez hubo elogiado, aquella vez pudo sentirlo más grande, más denso. Jadeó mientras su cabeza descendía para tragarse el tan deseado premio y con la húmeda buscó empapar bien ése plástico que, aún y roto en la punta proseguía cubriéndole la envergadura del mismo. Una vez lo notó totalmente bañado en saliva y pre-dispuesto a poder penetrarle enervó la cabeza, no, ni de lejos le haría una mamada en toda su extensión cuando se moría de ganas de tenerle dentro. -N-no aguanto ya.- de nuevo voz rasgada y mirada casi suplicándole por uno de aquellos que, sabía, le haría olvidar todo, incluso su nombre.



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Re: Tan humano... || [Priv. Natalie]||+18

Mensaje por Invitado el Dom Ene 19, 2014 1:18 am

Sus carmines se posaron en Natalie en cuanto el primer contacto se dio entre la lengua de aquél y su polla. Y no pudo evitar sonreír al ver el gesto de desaprobación del cantante. Ah, se preguntaba si en todos estos años no habían encontrado algún puto método que reemplazara el uso del condón. Si, creía recordar que en el antiguo mundo habían descubierto pastillas anticonceptivas masculinas aunque muy probablemente a Natalie no le gustara la idea y aun así, él estaba tan perdido en lo referente a fármacos como las estrellas que comúnmente trabajaban con él. Un suspiro escapó de sus labios en cuanto las lamidas continuaron, volviéndose más continuas y provocativas. No, no podría seguir con aquello por mucho más en definitiva. Creyó sentir en cierto momento los dientes del blondo, pero no había sido mordido y por lo mismo dejo pasar aquello ayudado por la mano que había acariciado sus huevos. Una de sus manos subió hasta la mata de cabello blondo de Natalie y apoyó la misma contra la nuca, acariciando sus cabellos y enredando los dedos en torno a estos. Sus mismas falanges se apretaron contra el cabello de su pareja al sentir la cavidad del blondo cubriendo su miembro y, aunque no era lo mismo que sin el plástico, seguía siendo igual de excitante, de placentero.

Apretó los labios y sin embargo, el otro se despegó de su miembro para decirle lo que prácticamente era visible en la expresión de su rostro. Él también estaba en su límite y de haber seguido con aquello, incluso con el plástico de por medio, habría terminado por venirse. Tohru se irguió hacia adelante, llevando una de sus manos hasta el rostro del blondo, y le tomó por el mentón como tantas otras veces, atrayéndolo hacia si hasta que su propia boca se encontró con la ajena en un beso profundo y húmedo. Pero una vez que su boca se vio sobre la de Natalie, sus manos tomaron de aquél tibio y terso cuerpo para acomodarlo cobre el que ahora estaba prácticamente sentado sobre la cama, con las rodillas semi-flexionadas de tal forma que le permitiera al otro acomodarse sobre él. Sus dígitos recorrieron la espalda de su compañero por segundos antes de que alineara la entrada del blondo con su propio miembro, sin embargo, tuvo que llevar una de sus manos hasta su propio falo para que el mismo no resbalara.

La lengua del vástago se abrazó a la otra y su mano libre se apretó contra el cuerpo de Natalie para traerle lo más cerca posible de su propia piel antes de que la punta cubierta de su miembro encontrara lugar entre las perfectas nalgas de su amante. Pero se separó apenas de los carnosos labios del rubio para hablar contra los mismos. —Voy a entrar... —Despacio, al menos eso haría al no haber preparado al otro antes y es que, sus huevos solían de las ganas que tenía de penetrar a aquél. Pero también, la idea de hacer daño al otro golpeaba contra su cabeza y por lo mismo procuraba intentar adentrarse lentamente, permitiendo que el otro se acomodase a su envergadura. Así la cabeza de su polla encontró lugar entre las carnes del rubio, abriéndose paso de a poco en el interior del mismo.

Ah, mierda. Claro que estaba apretado; no lo habían hecho desde antes que el otro sufriera aquél accidente y supuso que lo mismo había conllevado a cierto desacostumbramiento del cuerpo de Natalie, aunque tampoco era que lo hubieran hecho muchas veces antes. Ya que la punta estaba dentro, guio la mano con la que había sostenido su miembro hacia la cadera del cantante, lugar de donde le tomó para terminar de guiar su miembro hasta dentro de Natalie. Se sentía tan...apretado, e incluso a través del plástico podía disfrutar de las paredes calientes del interior de Nate. —Mierda... —Un suave jadeo siguió a la única palabra que logró expresar, aunque tras aire intentó decir algo más. —Cuando te acostumbres...yo... —Pero quería moverse, y también quería cuidar del otro. Aquello le volvería loco y su polla que estaba disfrutando de aquello también le estaba pidiendo con premura por más, por llegar al orgasmo y sacudir aquél cuerpo que mantenía prisionero junto al suyo.
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Re: Tan humano... || [Priv. Natalie]||+18

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Dom Ene 19, 2014 11:10 am

Se había acostumbrado: Ya no había nada qué hacer. Si bien antes en sus ocasionales revolcones se aseguraba la violencia e incluso los malos modos para quién fuera su compañero de turno, cuando estaba con Orion esas normas dejaban de existir y muestras de ello era el modo en el que la mano del adulto se hacía con su rostro, acunándole en esa forma ahuecada de una piel fría que le provocaba escalofríos y previos erizamientos en la piel. Aceptó el beso, abriéndole las puertas sin mayor contienda ni revelación de ninguna clase: Eso era justamente lo que quería, lo que durante tanto tiempo había buscado. Su cuerpo obedeció a las maniobras que el foráneo ejecutó sobre sí y así fue como terminó con las piernas separadas sobre el cuerpo del moreno, mismo al que logró mirar por entre unas pestañas que a duras penas se separaron entre sí para permitirme borrosa visión. Era tan atractivo... Tanto... Su diestra se hizo en dirección a ése cuerpo desnudo bajo sí y le acarició el torso con suavidad, a mano abierta, abarcando cuanto pudo de lo frío y sedoso de esa estructura que parecía de la más cara porcelana y que de un retorcido modo la consideraba de su más absoluta propiedad. El aviso fue claro y no supo si por la necesidad o la ansiedad, su respiración se aceleró.

Sintió el rojizo capullo de ése glande a medio cubrir por un plástico agujereado ya en su interior y un gesto de dolor cruzó el rostro del cantante, el mismo que arrugó parcialmente el ceño e incluso soltó una bocanada de un aire que intentó retener. –Mmnghaaaah...- aire escaseaba en sus pulmones y no sabía del cierto en qué momento podría recuperarlo, ése falo estaba adentrándose en él con una lentitud abrumadora, batallando con las contracciones de un recto que no parecía ceder a la invasión de un cuerpo extraño. Habían pasado ya un par de semanas desde la violación y de nuevo su ano se había vuelto indulgente a cualquier cuerpo que se procurase dentro de su extensión, por consiguiente el mismo apretó y ahogó al falo del vampiro entre sus carnes calientes, las mismas que estrujaron aquello plastificado para engullirlo casi de la misma manera que lo hacía hacia fuera. Ciertamente su propio cuerpo parecía desearlo tanto como lo repudiaba, quizás por culpa de los acontecimientos pasados en ése parque.

Dentro. Totalmente. Sus flexionadas rodillas se extendieron vagamente por encima de las sábanas cuando el otro tocó fondo en su cuerpo, casi fue como si el cantante se hubiera derretido momentáneamente ante el íntimo y profundo contacto. –T-te...- tomó aire y la mano apoyada posteriormente en el torso de su manager se cerró en un tembloroso puño apretándose contra la zona. –...odio.- era obvio que no era eso lo que quería decirle pero la situación era de por sí demasiado vergonzosa ya como para azucararla aún más. La espalda del blondo se hizo hacia delante hasta el punto que quedó estirado sobre el adulto aunque, por supuesto, mantuvo el trasero alzado para dejarse a la polla de su amante. Aquella posición en la que su cuerpo estaría tendido sobre el frío del vástago impediría del cierto que la penetración fuera profunda y deberían vigilar los movimientos de pelvis si no deseaban que se escurriera fuera del conducto pero... Pero le quería cerca, joder. Y no sólo eso, se conocía, le conocía, de estar sentado en el regazo de ése idiota muy posiblemente se dejarían a instintos y deberían restar semanas sin volver a hacerlo por la posible sutura que aquello causaría.

Juntó a como pudo las piernas a los laterales de su amante para poder rozar de manera más certera el cuerpo de éste y tener así un total contacto para con el frío de ése otro cuerpo que le tenía totalmente corrompido a pecados como el que estaban cometido en ése momento y alzó la cadera poco a poco, disfrutando del modo en el que aquella recubierta de plástico se hacía lentamente fuera de su pequeño espacio. –Ahh... ¡Ah!- la situación era sofocante, le causaba un calor inhumano a pesar de tener justo debajo de sí un cuerpo más frío que incluso el mismo hielo y sin poderlo soportar dejó caer su posición para que nuevamente aquel falo erguido y tembloroso se hiciera espacio en lo profundo de sus entrañas, sintiéndose a sí mismo retorcer bajo el embrujo de aquello caliente. Dios... se sentía tan terriblemente bien... ahogó otro de esos gemidos ahogados a causa de la presión que sufría su baja espalda y con cuerpo trémulo intentó volver a alzar la cadera para ir tomando ritmo a un bombeo más continuo y veraz, aunque su propia polla aclamaba por atención se conformaba con serpentear por encima del cuerpo de su amante pare presionarse a sí mismo el capullo rosado contra el ombligo de Tohru.



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Re: Tan humano... || [Priv. Natalie]||+18

Mensaje por Invitado el Lun Ene 20, 2014 12:02 am

Sonrió al escuchar aquello que más de una vez le había mencionado el blondo, aunque quizá ahora aquella oración tuviera un significado muy distinto entre ellos. La mano que se hallaba sobre la espalda del blondo, recorrió la misma desde el terreno de su cadera hasta que se rozó contra el comienzo de su cuello. En cuanto a aquella que sostenía a su pareja por la cadera, se apretó a la zona y fue, por impulso del mismo blondo que terminó de nuevo arrastrándose dentro de aquél cuerpo luego de salir apenas del mismo. Mierda, no. Así le forzaría ¿no? Y en verdad quería que aquél también disfrutara. Por eso fue que lo levantó con ayuda de aquella mano que lo sostenía por la espalda, no sacándolo de sobre su polla, mas sí haciendo que sus piernas se movieran lo suficiente antes de que arrastrara el cuerpo de Natalie hacia atrás, hacia el colchón, allí donde podría tenerle atrapado entre las mantas y la erección que no había sido culpa más que de él. Despacio dejó caer el cuerpo de su amante sobre las sábanas, aunque no se alejó de él en el proceso, sino que encontró lugar entre sus piernas y se acomodó entre las mismas, dejando que una de las mismas se acomodara sobre sus hombros. La sonrisa aún se mantenía sobre sus labios, aunque levemente afectada por el placer y el deseo que guiaban su cuerpo a adentrarse nuevamente en el mojado y pervertido cantante. —Y-Yo también...te odio... —¿No eran eso lo que hacían siempre? Jugar al juego del otro, perseguirse la cola en espera  de llamar la atención de la única persona que en verdad esperaban que les prestara atención.

Ya no importaba lo que estaba en el baño. Lo verían cuando terminaran con todo aquellos y las prisas estaban muy lejos de ser algo que ahora sintiera. Su cadera impactó contra los muslos del otro al tiempo que volvía a arremeter contra él. Una de sus manos se aferró a aquella pierna que sostenía sobre uno de sus hombros como un apoyo y la otra, tomó posesión de aquello que le pertenecía, al igual que todo aquél cuerpo lascivo que ahora restaba frente a él. Envolvió con sus dedos el falo de Natalie, apretándolo solo lo suficiente para que sintiera su presencia sobre el mismo y para que, el movimiento que los mismos comenzaban a generar se volviera un delicioso vaivén que el otro en verdad disfrutara. —Ah...Ngh...N-Nate... —Apretó los parpados al tiempo que se entregaba al deseo y las exquisitas sensaciones provocadas por las embestidas que, de a poco comenzaban a ganar fuerza y terreno dentro del blondo. El estrecho espacio entre aquellas paredes le hacía temblar ligeramente de ansiedad, deseaba la siguiente embestida y la siguiente, y la siguiente. Aquél le tenía de alguna manera completamente embrujado, lo admitía y no lo negaría, pero tampoco se lo diría, que incluso si le hubiese pedido que se alejara de él luego de lo ocurrido, ya no podía dejarlo ir, no ahora que se había adentrado dentro de su profunda coraza donde solo tenía espacio para una persona...para él, para su Natalie, su mariposa.

Los cabellos azabaches del vástago se mecieron en cada nueva embestida y aunque quería observar al otro, cada vez que habría los ojos, los mismos comenzaban a entrecerrarse solos. La cama rechinó apenas por culpa de las embestidas y su pantalón fue cayendo solo debido a los movimientos del vástago, apegándose a las rodillas del mismo, al igual que la ropa interior. Acarició la punta del miembro del blondo, allí donde, tras abrir los orbes una vez más, vio algo de nuevo líquido blanquecino asomando. Pero eran los amielados del blondo donde le gustaba perderse incluso mientras se adentraba dentro de su cuerpo. En verdad le odiaba por hacerle sentir de aquella forma tan animal cuando se encontraban en ese tipo de situación, pero sin duda se había vuelto territorial también, lo suficiente como para no dejar que nadie pusiera un dedo encima de su pareja. No, de seguir así, seguramente no duraría mucho más.
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Re: Tan humano... || [Priv. Natalie]||+18

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Mar Ene 21, 2014 11:02 am

Eso fue... ¡Ah! Su rostro se contrajo muy débilmente por el dolor que pudo sentir cuando el mayor de ambos se acomodó entre sus temblorosas piernas, unas que ahora y tras una nueva posición quedaban expuestas y abiertas a los deseos de su pareja. Parecía que éste había recapacitado en cuanto a la posición inicial y por ello le arrastró por encima de las sábanas. ¿Qué mierda importaba la jodida posición? Le quería dentro, le quería para él y únicamente para él pero el primer bombeo aniquiló toda molestia, toda pregunta al aire y boca abierta expresó el gusto de sentirle ser parte de él con un prominente gemido, sentir como le nombraba era posiblemente lo que mayor placer le causaba de aquello ejecutado entre ambos. –T-tohru... Ah.- el movimiento de su cuerpo se acompasó sutilmente al de su amante, aunque por su cuenta eran gestos algo entorpecidos a causa de las laceraciones que aún embadurnaban el cuerpo adolescente del que era poseedor, la saliva de Orion había sin duda ayudado a que estas cicatrizasen pronto empero aún faltaba para que las de peor aspecto cicatrizasen o que los huesos de la mano se soldasen. Los movimientos del moreno entre sus piernas provocó que su respiración se hiciese cada vez más pesada y tosca, cómo si en cada nueva arremetida contra un contraído ano le arrebatase parte del aire que con dificultad sus pulmones lograban aglomerar. Estaba... estaba robándole el sentido y realmente llegados a ése punto lo que había el baño dejó de importar: Fuera lo que fuese lo que el futuro les preparase lo afrontaría de una manera u otra, ahora lo que deseaba se encontraba ahí, entre sus piernas.

Corriente eléctrica le pellizcó la baja espalda cuando la mano del contrario se acordó de atender su polla, una ya totalmente erguida y excitada en espera de las caricias que tan sutilmente el otro ahora le repartía de manera claramente desacompasada, muy posiblemente al estar centrándose más en la penetración que no en la masturbación. Algo que agradecía pues lo que verdaderamente anhelaba era aquella entrando y saliendo de su cuerpo justo cómo en ése momento estaba haciendo. Los anillos interiores de su ano se retorcían entorno a él aunque poco a poco parecieron ceder a la intromisión: No era un ente virgen por lo que estaba ya acostumbrado a invasiones únicamente faltó de la maniobra precisa por parte del amante para que su conducto se relajase y permitiera que se adentrase dónde pertocaba y alcanzase el punto que logró que el más pequeño de ambos se retorciera entre las sábanas con un gesto compungido en el placer más absoluto. ¡Dios! ¿Cómo mierda alcanzaba ése jodido punto cada vez que follaban? Lo tembloroso de sus dos extremidades inferiores se alzó de la cama y buscaron acunar la cadera foránea entre las mismas en un abrazo posesivo por parte de las mismas, suyo, jodidamente suyo. Su polla, su semen...; Todo. Por más pervertido o retorcido que aquello pudiera ser para quienes no entendieran de esa extraña relación que ambos contraían prácticamente a escondidas de un mundo que les señalaría con dedo acusador de enterarse de que un manager había abusado de la confianza de su representado para arrastrarlo a las bajas y carnales pasiones. Cuan equivocados estarían. Muy posiblemente había sido él el elemento corrosivo en el alma de un siempre prudente manager.

Cerró con fuerza los párpados al no ser capaz de aguantar la marea de emociones que sacudieron su desnuda figura cuando las embestidas siguieron culminándole. Piernas ahora abrazaban las caderas de su compañero pero no bastaba con eso, más, necesitaba más de ése frío contacto. Así que ciego al tener las ventanas al mundo vetadas enervó una mano y ahí dónde notó las sacudidas y la voz jadeante de su amante apoyó la mano, justo en su cara, lugar que acarició muy débilmente con los dedos más alargados de su palma, fue un roce efímero, tenue. No pudo resistirse por más tiempo y es que el grosor y largo de aquella condenada le estaba destrozando los sentidos, muestra de ello era aquella que palpitaba bajo la mano de su amante en claro indicio de desear expulsar lo que en sus testículos se aglomeraba. –N-no puedo. Ya no. ¡Es-...!- contorsionó su espalda hacia el aire y pezones tan duros como el hierro apuntaron hacia el mismo techo mientras un profundo gemido salía de la garganta lacerada del cantante en el preciso momento en el que su esperma bañaba la mano de su pareja y su culo se apretaba contra su pene, arrastrándolo a su interior mientras las olas de placer le dejaron temblando bajo el que le había tomado en posesión.



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Re: Tan humano... || [Priv. Natalie]||+18

Mensaje por Invitado el Miér Ene 22, 2014 10:19 am

El contacto con aquella cálida mano hizo que mirara al otro mientras procuraba mantener las firmes embestidas, así como también el bombeo de su mano sobre el miembro del blondo, pero no pasó mucho más antes de que la entrecortada voz de su compañero le avisara del fin y pasados unos segundos, los carmines de Tohru estaban fijos en el cuerpo que se estremecía bajo el suyo. Mierda. La presión sobre su polla y el cálido líquido que ahora escurría por una de sus manos le llevaron a continuar con lo que no duraría mucho más tampoco. A cada nueva embestida podía sentir como el cuerpo del otro se apretaba en torno a él, causándole leves espasmos de deseo adelantado, y exactamente fueron cuatro estocadas más antes de que su rostro apenas se irguiera hacia adelante y la mano que mantenía sobre la cadera del otro dejara rastro de su presencia allí al apretar con un poco de fuerza sobre la carne. Se movió hacia atrás justo en el momento en que el líquido comenzó a escurrido desde la punta de su polla. El estremecimiento le sacudió de pies a cabeza mientras ahora se mantenía de rodillas entre las piernas del otro. Su miembro aún palpitaba bajo el plástico del condón y sin embargo, solo cuando lo miró luego de un par de segundos, fue consciente del agujero por donde se estaba escurriendo su propia venida. Levantó entonces la vista con una de sus cejas completamente arqueada. Ah, ahora entendía el por qué había sentido aquellos dientes en la punta de su miembro antes. Y sin embargo sonrió para el otro, perdiéndose en aquellos amielados.

Natalie era un idiota. Ser irresponsable con él era divertido, algo muy alejado de lo que hubiese sido con los otros cantantes y grupos con los que trabajo. —En serio...eres increíble. —Y aquello no iba referido a la calidad de canto del blondo. Tohru suspiró antes de quitarse el preservativo y dejarlo a un lado de la cama, antes de juntar las piernas del otro para poder caer a su lado, de tal forma que sus brazos pudieran envolver cómodamente a aquella figura que le daba la espalda. Apoyo su mentón sobre el hombro de Natalie que daba hacia el techo y respondió a la caricia antes propinada por el blondo, con una lamida sobre su mejilla. Ese cuerpo tibio del otro seguramente sería su perdición en algún momento, pero por ahora, el mismo representaba lo más cálido que Tohru hubiera experimentado en sus mil años de vida, era algo mucho más allá que simple calor corporal y se podía dar cuenta de lo mismo cada vez que el otro pronunciaba su nombre, su verdadero nombre. Sus brazos se enrollaron en torno al estómago del otro, impidiéndole así que pudiera alejarse de él.

Ahora realmente no le importaría que se durmiera en aquella misma posición entre sus brazos y es que, si lo pensaba, la idea de separarse en ese preciso instante no le gustaba mucho y la prueba de embarazo no se iría a ningún lado ¿no?, eso era cierto pero, también sabía que entre más pronto fueran a ver el resultado, podría tomar algún plan a futuro, incluso si la respuesta era negativa. —¿Qué quieres entonces hacer señor-rompe-condones? —Susurró contra uno de los oídos de su pareja, manteniendo la sonrisa en su rostro y la tranquilidad implícita en cada uno de sus movimientos en torno al otro. —Yo estaré contigo pase lo que pase. —Suspiró contra el cuerpo de él, dejando que sus dedos —apenas tibios por el calor que procedía del cuerpo de Natalie— rozaran la piel del pecho de su amante, recorriendo la zona con caricias suaves propinadas por cada uno de sus dedos. Sus labios rozaron el oído del otro, quizá torturándolo de aquella forma para que tomara una decisión, pero necesitaba librarse del peso de la desconocida —hasta ahora— respuesta.
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Re: Tan humano... || [Priv. Natalie]||+18

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Ene 22, 2014 11:53 am

Todo su cuerpo sufrió de unos muy fuertes temblores que se intensificaron cuando el otro arremetió contra su cuerpo con una violencia que erradicó cualquier cimento de cordura que estuviera intentando formar a su alrededor, supo que el foráneo estaba viniéndose cuando sus temblores se sumaron a los suyos, unos que prosiguieron aún y cuando su propio clímax fue apagándose poco a poco, habiéndolo disfrutado y exprimido al máximo, a fin de cuentas aquel había sido el primer contacto tras semanas de la más pura abstinencia –aunque en una ocasión y para cuando las primer lamidas repartidas el morocho le procuró satisfacer los deseos de su baja entrepierna-. Le notó recular de su cuerpo y un ligero escalofrío le hizo emitir un gemido apagado, seco: La sensación de vacío en su recto le incomodó, aunque al abrir la mirada se encontró con aquella escarlata observar lo perforado del preservativo. Ah, cierto. No le había avisado del... ¿Incidente? Dejó que fuera el mismo manager quién le cerrase las piernas y por pura rotación de las mismas al caer de lado y juntas lograron que el blondo diera la espalda a quién ahora estaba quitándose el condón de la húmeda extensión que a duras penas un minuto atrás fue capaz de elevarle al más candente cielo. No tuvo que llamarle, tampoco la espera fue necesaria, el cuerpo siempre frío del inmortal no tardó en llegar a él.

De manera a duras perceptible cuerpo adolescente se hizo muy ligeramente hacia atrás para que su desnuda espalda chocase contra aquel torso que de manera tan abierta estaba acogiéndole. Cerró el ojo que propiciaba al costado lamido del modo más animal por parte del vástago y emitió un sonido disconforme: Estaba habituándose –o intentándolo, de verdad- a esos gestos que poco a poco y quizás por la confianza que entre ambos empezó a forjarse se daban de manera más asidua. La de los comportamientos animales por parte de Orion. En ningún momento los vetó ni le hizo saber al otro que era consciente de ellos, pues los entendía como parte de la personalidad más real, la de Tohru, la de la persona tras ése impecable manager. Alzó poco a poco las piernas por encima de la sábana, flectando las rodillas y encogiéndose vagamente en su posición aún y sin perder el contacto para con quién se encontraba tras él. El apelativo logró que aquel que ahora se mantenía con los ojos cerrados esbozase una sonrisa de victoria: Su semen era suyo. Supuso que con algo tan burdo como el hecho de haber roto el condón hablaba por él, así que no se deshizo en explicaciones, en disculpas. –No...- fríos dedos se explayaron en cada porción de carne de su sudoroso torso, envolviéndole en una paz que sólo encontraba junto a él. –... No te dejaría ir aunque quisieras.-

El cantante de modales bruscos, ése al que los fotógrafos no se atrevían a importunar si no era a cinco metros de distancia, el huracán de los escenarios y el rompecorazones en la cama se tornaba manso cuando eran aquellas manos las que se postulaban por su cuerpo de manera tan suave, tratándole como lo más importante, lo más especial. Ligero tic en la ceja y no pudo más que encoger el hombro que direccionaba hacia el techo al sentir boca ajena hacerse con la piel de su oído. Gruñó quedo, pero no abrió los ojos. Tampoco dejó que Tohru se moviese de su lado pues con sus manos procuró férreo agarre a esas que le ganaban en tamaño. –Ya voy... vamos.- era complicado pensar para dos. De todas formas sus manos no parecieron soltar ni tener intenciones siquiera de desprenderse de aquellas que estaban plasmadas contra sí, devolviéndole a la fría realidad. Ése cuerpo... Ah. Bien, necesitaba verle. Sólo una vez más.

Rotó poco a poco. Primero giró lo suficiente como para que todo su cuerpo apuntase hacia el techo, mirando de soslayo a ése que a pesar del movimiento aún le tenía cautivo y entonces, como si estuviese acostumbrado a moverse a pesar de la presión de los brazos foráneos –algo que había aprendido los últimos días cuando se veía rodeado por esos mismos brazos por la noche-, su cuerpo quedó encarado al de su pareja. Estar estirados le permitió poder contemplar aquellos carmesí sin necesidad de levantar el gesto o haciéndolo desde la diferencia de alturas, ahí los tenía, brillantes, directos. No hizo más que eso, verle a los ojos. Aquellas mejillas sonrojadas por la pelea de las acometidas entre ambos poco a poco fue desapareciendo al verse envuelto en lo gélido de aquel vástago, su mirada estaba fija en él con una expresión de paz que si bien no era molesta tampoco se deshacía en felicidad. La mano del brazo que ahora apuntaba el techo fue la primera en moverse y tomar algún tipo de movimiento. ¿Cuánto tiempo había estado mirándole conteniendo incluso la respiración al sentir la mirada foránea tan intensa, tan cercana?

Sus dígitos pasaron por la frente del contrario con cuidado y le retiró el cabello de la frente con una lentitud abrumadora siendo que se trataba de Noiz, pero se armó de paciencia en peinar hacia atrás cada una de esas hebras, como si el tiempo no importase, como si no existiera nada más que esa extraña paz del palacio que las sábanas les brindaba.

No fue hasta que no quedó contento con su obra que no aproximó su rostro al del otro, pero no le besó, simplemente habló sobre sus labios, más sin rozarlos. –Vamos.- anunció, moviéndose lentamente por encima de aquel blando colchón hasta quedar sentado, deshaciéndose por fin del cruce de miradas, del abrazo y de todo lo que esa cama unió: Era hora de saberlo.



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Re: Tan humano... || [Priv. Natalie]||+18

Mensaje por Invitado el Miér Ene 22, 2014 2:47 pm

Sonrió al ver que a pesar de que el otro había dicho que irían, aun así parecía tan reacio como él a la idea de moverse de aquella posición. Pero sus manos apenas se soltaron de sobre la piel del otro para permitirle que girase, tal como estaba viendo que hacía. Y al quedar los dos de frente, sus orbes permanecieron sobre él, pero ni una palabra fue dicha durante aquellos momentos por ninguno de los dos, y solo el tibio tacto de Natalie, momentos después, hizo que el vástago suspirase mientras aquellos dedos arrastraban sus cabellos hacia atrás. Todo fue muy lento pero entre ellos, entre aquellas sábanas, el tiempo pareció no importar y volvió a centrar la mirada sobre el rostro de su pareja, quien entretenido seguía peinando sus oscuros cabellos hacia atrás. No supo bien cuanto había pasado desde que las miradas comenzaron pero, si sentía algo muy semejante a la paz por dentro. Es que estar con ese vándalo de aquella manera le hacía sentir tranquilo, sabiéndolo seguro y bajo su fuerte tacto y sus orbes que no se separarían nunca de él. Y aquella escena entre ambos culminó cuando el blondo susurro contra los labios del otro lo que ya poco rato antes también había mencionado, sin embargo, en esta oportunidad sí se movió y los brazos de Tohru le dejaron ir solo para que este pudiera ponerse de pie.

El vástago observó la espalda de su pareja antes de que recordara que su ropa estaba por sus rodillas, por lo que se movió hacia su lado de la cama y buscó poner tanto la ropa interior como los pantalones en su lugar. Curiosamente, sus mechones parecieron retener por algunos momentos aquél "peinado" que le había hecho el otro. Bien, aquello parecía haberles dejado algo más tranquilos a los dos y sin embargo, el resultado de la prueba les esperaba en el baño. Tohru se puso de pie para abotonar su pantalón y tan pronto como terminó con aquello, volvió a observar hacia Natalie. El vástago estiró una de sus manos hacia él para tomarlo y entrelazar sus dedos con los de él. Y no pasó mucho tiempo más antes que los pocos pasos que los separaban del baño se hicieran nada. El frío piso de cerámica les recibió a ambos y, tal como la habían dejado, la prueba de embarazo seguía allí, esperando a que alguien le prestara algo de atención. Eso no era un juego y sin embargo, miró a Natalie antes de avanzar un poco más con él y entonces murmuró, sabiendo que él le comprendería: —A las tres ¿bien? —Ya no les separaba más que un metro de la misma y solo sería cosa de estirar un poco el cuello para mirar el signo que allí aparecía. —Uno... —La mirada del vástago permaneció sobre el pequeño objeto. —Dos... —Apenas y miró de reojo al blondo y sus dedos sostuvieron con firmeza los de él, no había vuelta atrás. —Tres...
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Re: Tan humano... || [Priv. Natalie]||+18

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Ene 22, 2014 3:17 pm

No se cubrió el cuerpo, al menos no de manera total, a él poco y nada le importaba deambular en paños menores, y estaba totalmente convencido de que el mismo Tohru no le pondría peros si decidía ir tal cual al baño pero cierto resquicio de respeto para con la situación en sí hizo que el menor rescatase la ropa interior que Orion arrastró por sus piernas para desnudarle y se la enguantó sin demasiada prisa dejando que el otro también se acomodase la tela sobre aquello que había estado en su interior no hacía demasiado. El look duró poco pero cuando éste miró hacia él con el pelo de aquella forma hizo que se fijase en él de un modo más... ¿Intenso? Ése hombre era increíble, cada día despertaba más atractivo y tras buena sesión de sexo y el pelo de aquella manera se le antojó más sexy que nunca. Mierda, debería estar cagado por lo que vendría y sin embargo, no podía dejar de pensar en todo lo que ése cuerpo hacía por... sí; Por y Para él. Fue a alzar una mano para desacomodarse a sí mismo lo rubio de su cabellera pero esta fue interceptada por la del moreno: Era la hora y de nada serviría intentar aplazarla.

El frío del suelo rozándole los pies no le hizo tan siquiera estremecer, comenzaba a acostumbrarse a lo gélido rozándole. Tragó saliva, sabia que Tohru estaba mirándole y tal vez por ello no deseó virar el gesto: No quería verlo, no ahora y de manera tan vergonzosa. Asintió a duras penas y su mano se ciñó aún más a la de su pareja mientras éste empezaba a contar, casi como si estuviese midiendo los pasos que quedaban para alcanzar el dispositivo que cambiaría el rumbo de sus vidas, de ambos. El pensamiento logró que sus dedos apretasen los otros hasta el punto de que sus nudillos, faltos de sangre, permanecieran blancos. Tomó aire y ahí venía: El número tres fue mencionado y no supo si Orion le siguió, si lo hizo también, pero su mirada si señalizó hacia esa prueba de embarazo. Se horrorizó al ver el resultado.

Ojos miel se abrieron a cómo sus cuencas se lo permitieron y se soltó del moreno para sujetar con ambas manos el jodido aparato sintiendo como las nauseas –que parecían habérsele pasado- volvían a él con renovadas fuerzas. Azul. Estaba azul. El jodido test marcaba las rayas en azul... y eso... eso era...

Con miedo, con rabia, agarró el papel que ya leyó con anterioridad ahora abandonado en el mármol cerca de la pica sin permitir que Tohru se aproximase o que mirase hacia la prueba –confiando en que no la hubiese visto aún- y leyó a marchas forzadas lo referente al resultado, y como por arte de magia toda la tensión, los temblores e incluso las nauseas cesaron. La cabeza con dorados mechones enervó el gesto para buscar aquella escarlata que le acompañaba. -No...- ¡No podía ni hablar! Sonrisa se instauró en unos labios que aún temblaban por los nervios y el pavor que sintió al, equívocamente, creerse en cinta. –¡No estamos esperando ningún hijo bastardo!- y habló, sin siquiera pensar en ello, en claro plural. Haciendo acopio de esa felicidad enervó la mano con la mencionada y prácticamente se la puso al otro frente a las narices para que, junto a él, pudiera celebrar aquella noticia que logró pesar y desconcierto a quién sin lugar a dudas no estaba aún preparado para traer a un crío al mundo.



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Re: Tan humano... || [Priv. Natalie]||+18

Mensaje por Invitado el Miér Ene 22, 2014 6:16 pm

Vio moverse al otro efectivamente primero y cuando por fin tuvo a la vista el test el mismo pareció desaparecer en las manos de Natalie. ¿Pero qué...? Estaba preocupado y no se suponía que el otro le dejara esperando por más tiempo. Pero suspiró al ver que parecía haber olvidado lo referente a como leer la respuesta y por lo mismo —y con un tic en una de sus cejas— espero a que fuera el mismo blondo quien se diera vuelta para darle la noticia, pues tampoco era como si le estuviese permitiendo acercarse y echar un ojo. Se cruzó de brazos y contuvo sus ganas de quitar de en medio a Natalie para poder ver el resultado, y fue, tras unos pocos segundos, que por fin el otro se giró hacia él con...¡Con una sonrisa! Mierda. Las palabras de Natalie hicieron que el peso que había sentido hasta ahora se disolviera en el aire y es que, sabía lo que les esperaría de haber sido positivo el test y de solo imaginar que el otro tuviera que someterse a alguna clase de medicina clandestina para detener el embarazo no le hacía sentir nada tranquilo. El color azul quedó frente a sus ojos y Tohru lo observó por unos momentos antes de tomar el mismo y arrojarlo a la basura entre sonrisas. —Bueno, entonces ha sido culpa mía que tuvieras esas nauseas así que... —Y abrazó al otro por la cintura contra su cuerpo. —Usted dirá señor-rompe-condones, ¿Cómo deberíamos festejar el regreso de su voz y de su NO embarazo? —Los labios del azabache se acercaron con malignidad al cuello del blondo, abarcando el terreno sobre su oído, respirando contra él la carne tibia y blanda del lóbulo de aquél.

—¿O quizá querrá que volvamos a la cama, su majestad?. —Ya le importaba una mierda si eran la una o las dos de la mañana. Tenía que recuperar todo ese rato que había pasado preocupado y lo haría según la voluntad del blondo, solo porque se sentía algo culpable por haberlo drogado y que lo mismo efectivamente hubiera arruinado los planes de ambos de una noche mágica fuera de casa. Su boca retrocedió entre los cabellos rubios del otro, rozando su mejilla y finalmente encontrándose con los labios de Natalie. Quizá ahora prefiriese evitar pensar nuevamente en embarazos pero, en el futuro muy probablemente, si seguía con aquél blondo el próximo aviso de embarazo sabía que no sería de nadie más que de él. Y por otro lado, una conversación hasta ahora se había mantenido en suspenso entre ambos y ya que la voz de Natalie había vuelto y la tensión del no embarazo estaba desapareciendo, pronto sería momento de hablar sobre lo ocurrido aquél día del accidente. Pero por ahora, todo lo que deseaba estaba entre sus manos, tibio, suave y con el aroma a sangre, sudor y sexo entremezclado y golpeando contra él tras cada nuevo acercamiento. Lo quería y cada nuevo dolor que le podía evitar era para él la prueba específica de aquello.



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