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Mensaje por Invitado el Dom Ene 12, 2014 12:10 am

Se mordió el pulgar al tiempo que daba vueltas de aquí hacia allá, de un lado de la habitación hacia el otro. Y es que, había hecho mal, se había atrevido a meter una muy pequeña pastilla en el agua con la que el blondo se tomaba los otros medicamentos y esperaba que el mismo estuviera surtiendo efecto. Ya sabía que al otro le parecería sospechoso si lo veía andar de traje de un lado para el otro, por eso mismo era que se había quedado fuera de la habitación en esperaba a ver los resultados de lo mismo. Luego de la primera noche en que durmieron juntos, los dos parecían llegar con algo más de comodidad a aquél momento de la noche y por eso mismo, por eso mismo Tohru quería que esta fuera aún más especial. Pero en cuanto había tocado el tema el día anterior, el otro le había vuelto a rechazar aludiendo a que tenía algo importante que hacer y que por ende no podría acompañarlo hasta el festival, pero lo más extraño, había sido que cuando el vástago entrego la posibilidad de pasar aquella velada allí en casa, los dos y una buena cena, el menor también se había negado aludiendo a lo mismo, despertando así el enfado y los celos del vampiro. ¿Qué tendría que hacer en una noche como aquella? La respuesta era clara: ¡Nada!
No tenía idea de porqué el otro le había rechazado, pero le llevaría hasta el festival y verían el jodido festival pirotécnico juntos. Se lo debía y aunque a Tohru no le gustara cobrar favores, realmente sentía que al menos podría pasar aquella fecha por el por todos los cuidados y el tiempo sin descanso que había pasado reacomodando la agenda del blondo, yendo del hospital a casa y sobre todo reacomodando aquella habitación. Sí, acompañarlo a aquél festival no debía ser nada demasiado difícil para Natalie y aun así...se negaba.

El perfecto rostro del manager pareció tensarse al sentir un ruido proveniente de la habitación, sin embargo, decidió esperar unos momentos más, claro, la pastilla no debería hacer efecto hasta dentro de un rato y si llegaba a aparecerse por allí tan nervioso, plantaría en Natalie la duda y no quería que aquél llegase a sospechar de la jugada sucia que había realizado. No, no era sucia, solo era lo necesario para poder llevarle hasta ese lugar. Ya después estaba seguro de que el otro se rendiría al esplendor de la noche y ambos terminarían pasando su primer año nuevo, juntos.

Unos minutos más...unos minutos más y...

El cuerpo del vástago se arrimó por la puerta de entrada a la habitación de ambos y efectivamente encontró al otro durmiendo más que plácidamente sobre la cama (como siempre sin una pieza de ropa sobre el cuerpo). Por lo mismo, tocó a él vestir al vándalo con algunas prendas que ya le había visto puestas y que por ende recordaba. No diría que no se sentía algo mal por llevarlo de aquella forma, pero entre los celos y el enfado por no querer pasar aquella fecha con él se podría decir que Tohru había reaccionado como su instinto dominante lo marcó y contra eso, Natalie estaba muy lejos de siquiera pretender ganar.

-----------------------------------------------------------

El auto estaba temperado y el vástago se encontraba afuera del mismo, apoyado en una de las puertas inferiores del carro. El humo de cigarrillo salió hecho una pequeña voluta hacia el cielo. Por suerte, aquél día la nieve se había detenido por lo que el festival no se había cancelado. En cuanto a Natalie, debería de estar por despertar de su largo sueño y el vástago estaba aprovechando aquellos últimos momentos para prepararse mentalmente para la serie de preguntas que tendría que leer y por supuesto, los gestos con los que el menor intentaría hacerle sentir culpable. Al menos había procurado que el mismo asistiera bien abrigado y según su gusto, se veía bastante apetecible, aunque había agregado unos lentes de sol y un abrigo con capucha para que la gente no se le lanzara encima al reconocerlo.

Un nuevo suspiro escapó de entre sus labios. La colilla de cigarro tocó el piso y uno de los pies del vástago la pisó. Aún no podía entender por qué el otro se había negado a estar con él en aquella fecha. Después de que ambos había llegado a decirse lo que sentía, después de que habían dormido juntos y de que el vástago le lamiera de pies a cabeza para verle mejor. Los orbes carmines del vampiro se movieron de aquél lugar por donde el recorrido del festival comenzaba para dirigirlos hacia el costado donde se encontraba dormido el blondo. Y pareció que justo dio con el momento en que aquellos dorados comenzaban a darse cuenta del lugar en el que se encontraba.

Mierda.

off rol:
Me acordé que nos quedaba este post xD así que supongo que mientras Nate intenta escapar de Tohru pueden surgir aquellos síntomas :B
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Re: Our thread of destiny || [Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Dom Ene 12, 2014 2:43 pm

En los últimos días la actitud de Orion había sido... ¿Recelosa?: Cómo si se tratase de un crío descontento con la decisión de los progenitores, el vástago le cuestionó una y otra vez sobre los planes que tenía para la noche de fin de año y por su parte no había más que algún escueto mensaje desde la pantalla del móvil, malas caras o incluso habían sido varias las veces que, agotado de repetirle lo mismo, girase la cara en claro gesto de ignorar cuanto el otro pudiera decir. Ah... ¿Qué le pasaba? ¿Es que quería arruinar la relación? ¿Es que no quería estar a su lado? Mierda. Esa tradición, la que de bien pequeño sus padres le hubieron inculcado también merodeaba en esa localidad, ¿No? Bufó mientras miraba la bandeja en la que Tohru le dejó todo lo provisto para la toma de la medicación de la tarde aunque su ceño estaba parciamente arrugado. Ése día había estado sumamente esquivo, no habían compartido palabra alguna y es que incluso al abrir los ojos el mayor ya no estaba a su lado.
Con rabia sujetó las tres habituales y se las llevó a la boca, tragándoselas a la vez mientras sujetaba el vaso de agua y con líquido las mismas se deslizaban garganta abajo. Dejó aquel de cristal sobre la bandeja que se movía de un lado a otro. Espera... ¿¡Se movía!? El mareo le azotó con fuerza y aunque esos días había tenido repetidas nauseas y constantes vómitos mañaneros aquel mareo se llevó la palma. Tanto fue el aplomo que el cantante sintió que se llevó una mano a la frente en vago intento por controlar el mareo que se le vino encima. Miró hacia la puerta con desesperación. ¿¡Dónde cojones estaba Tohru?! Los párpados pesaban. Pesaban cada vez más, un poco más. Y el que se creía en buenas manos cayó en la trampa de su pareja y cuidador y así, quedó contra la espalda sobre las sábanas metido en un profundo sueño.

Ahí estirado y antes que el mayor hiciera acto de presencia el rubio susurró el nombre de éste, algo que hubiese sorprendido a ambos en caso de haber sido consciente que la garganta del menor ya estaba recuperándose. Poco a poco, muy poco a poco, pero sus cuerdas vocales ya estaban fuera de la zona de peligro. ¿Sería por las lamidas que cada noche Orion le dedicaba en especial a esa zona? Lo cierto era que se esmeraba en su recuperación, pero a pesar de ello... ¡A pesar de ello quería fastidiarlo todo viéndose en la peor noche para una pareja! Dios. Era odioso.

----------------------------------------------------------

-¡Pero que niño más bonito!
- Hijo, tienes buenos genes.
Fede... ¿Papá? Éste sujetaba a un niño pequeño y con el cabello oscuro, tan oscuro como la noche, el crío lloraba mientras intentaba escapar de ése hombre y estiraba los pequeños y rechonchos brazos en dirección a otra figura que había cercana.
- No, no, deja a papá y quédate con el abuelo!
¿Abuelo? El cantante enfocó a como pudo la escena, dándose cuenta que estaba encamado y imposibilitado. El color blanco era protagonista de la escena. ¿Estaban en un hospital...? Alguién le tocó la cabeza, más bien, dejó la mano apoyada sobre la rubia mata que le pertenecía y al alzar el mentón para intentar identificarle vio a Tohru, allí. ¿Qué mierda...?
-  ¡Vuestro hijo es precioso, Natalie, Tohru!


El durmiente abrió los ojos de golpe, tenía la respiración ligeramente alterada y su faz estaba ligeramente sudorosa, por UT, qué calor tan repentino... Quiso moverse, palpar la cama en busca del cuerpo que solía acompañarle pero se dio cuenta del espacio limitado en el que yacía recostado. ¿Dónde...? Poco a poco su visión pareció enfocar de manera más certera el lugar, ahí estaban los asientos de piloto y copiloto. Ah, mierda. ¡Joder, Tohru! Gruñó con fuerza y su mirada esta vez centró en el reloj de la radio: Eran pasadas las diez de la noche. ¿Qué cojones...? Ahh... No. No. ¡NO! Apoyó la mano sin enyesar sobre el asiento trasero y se irguió con prisa, provocándose otro de esos mareos suyos, aunque el mismo no fue rival para su tozudez, así que pronto el cantante quedó sentado y miró por un ventanal: Nada. Al girar la cabeza hacia las ventanas contrarias le encontró. ¿Le había secuestrado? ¡Qué cojones se pensaba ése imbécil!

Creyó estar liberado de la mirada del mayor por lo que se arrastró hacia la puerta trasera contraria a la que el otro yacía apoyado e intentó abrirla: Cerrada.
Su ceja tembló casi al compás que lo hizo su labio, uno que se vio fuertemente aplacado por los dientes de quién sin duda estaría predispuesto a asesinar al que le había tendido una trampa tan vulgar. Pero claro... Siendo cómo era, estaba claro que no se quedaría ahí oculto, en absoluto.

Se imaginó que la puerta que el otro custodiaba sí estaría abierta y poco tardó en descubrir que verdaderamente era así, por lo que con gesto poco apacible y menos agraciado tiró de la misma, posiblemente golpeando al que sobre esta estaba y salió del auto con gesto enfadado, realmente... Realmente estaba mosqueado. Pocas veces irradiaba esa hostilidad hacia Orion, pero para aquella ocasión se lo hubo ganado a pulso. El frío impactó sobre una piel que estaba sudorosa bajo las capas de tela que el vampiro le proporcionó pero eso no pareció detener al que alzó la mirada para enfocar aquella otra, aunque la suya le buscó por encima de las gafas de sol que no se molestó en quitarse. Le odiaba. Mierda.


Chistó y frente al otro giró sobre sus propios talones, predispuesto a largarse de allí cuanto antes, no, estaba prohibido verse y tenía dos malditas horas –menos, seguramente- para escapar del vampiro. La figura del enfermo se inmiscuyó entre el resto de personal y logró hacerse uno con la masa de las personas que se congregaban nerviosas para el tan esperado evento.

Joder. ¡Le odiaba!



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Re: Our thread of destiny || [Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 12, 2014 5:11 pm

Antes de que siquiera pudiera correrse de donde estaba la puerta al ver el movimiento del blondo, la misma dio contra su costado y él tuvo que dar un paso hacia atrás a causa del golpe. Podía sentir el peso de la mirada ajena sobre la suya y la buscó, pero aquél no parecía rendirse aún y sin permitirle detenerle o decirle algo siquiera, terminó por perderse entre la gente a plena vista de su pareja. En verdad...¿Por qué no quería estar con él? Quizá todo fuera más fácil si le hubiera dado alguna razón, pero todo lo que había recibido eran sueltas negativas y miradas que evidenciaban que le estaban ignorando.
Siguió con sus orbes carmines a la figura del rubio antes de que la misma se inmiscuyera entre la masa de personas que se dirigía al festival. ¡Tenía que seguirlo! Quizá...quizá si al menos el otro le decía por qué, entonces...entonces tal vez aceptara que pasaran la noche separados, aunque por más que la idea diese vueltas en su cabeza, no terminaba por parecerle bien, no era algo que quisiera y como siempre estaba cumpliendo los caprichos del otro ¿No era justo acaso que por una vez fuera su capricho el que cumpliesen?

Aseguró el vehículo antes de arrimarse él también entre aquellas personas que se dirigían hacia donde unas grandes lámparas de colores cálidos parecían estar amarradas de un extremo a otro de los locales que comenzaban a emerger de a poco. Ciertamente le causo un primer momento de curiosidad, pero el mismo pareció pincharse en cosas de segundos cuando sus orbes buscaron nuevamente a Natalie entre la gente. Nada. El vándalo se había hecho humo entre la gente y eso que era solo un humano...un humano con un yeso ¿Cómo era que lo había perdido con tanta facilidad? ¡Por UT que ese chico le hacía ver como un idiota! —Permiso. —El vástago decidió avanzar un poco más rápido que quienes lo hacían delante y a los costados de él, por suerte la gente parecía comenzar a disgregarse para prestarle atención a los diferentes stands que se habían unido a la celebración. Miró de un lado al otro y decidió confiar esta vez en sus habilidades de rastreo, sí, quizá con aquello pudiera dar pronto con el escurridizo cantante, aunque tan pronto como expandió su sentido del olfato, el mismo se vio atacado por cientos de aromas distintos, mayormente referidos a la comida y los dulces que allí se debían estar vendiendo pero también, también resultaba que al encontrarse tantas personas juntas, Natalie debió de haber pasado a llevar a unos cuantos, porque cuando creía haberlo encontrado en una dirección, resultaba que el mismo peculiar aroma del blondo le llegaba desde un lugar distinto.

—¡Ese idiota! —Debería haberle tomado de la mano mucho antes de que se despertara para asegurarse de que no correría lejos, si lo hubiese hecho de aquella manera, ahora no estaría buscándolo sin saber si le encontraría o no. Y nadie le decía que se hallaba allí, después de todo, esa era una reserva en medio de la nada, un lugar donde la vida silvestre era protegida y por lo mismo, grandes parajes verdes se hallaban no muy lejos de donde se estaba llevando a cabo el festival, así como también se encontraba un templo en algún lugar de aquél sitio, aunque Tohru apenas había visto la información sobre el mismo en el folleto que había estado hojeando rato antes de que Natalie se fuera a despertar. La gente parecía mirarle y en algunos casos, reconocerlo, por lo que terminaba cambiando rápidamente de posición antes que se armara jaleo, claro que aquello no le importaría si estuviera con el rubio, pero el mismo parecía haber desaparecido y la idea de que aún estuviese intentando pasar año nuevo solo era la más estúpida y segura. Una pareja adelante suyo pareció detenerse para mirar hacia un puesto que había hacia el costado derecho, manzanas acarameladas ¿para ellos? No, entonces vio en brazos de uno de los que componían la pareja a un chico que debía tener no más de 3 o 4 años y que peleaba contra los brazos de su padre para que le dejara bajar. El rostro del vástago se quedó mirando hacia aquellos por unos breves segundos antes de que volviera a mirar hacia adelante y creyera haber avistado un borrón de cabello dorado como el de Natalie.
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Re: Our thread of destiny || [Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Dom Ene 12, 2014 5:45 pm

Joder. ¿Dónde mierda estaba? La figura del cantante se quedó estoica,  sin movimiento, observando la marea de aquellas personas que iban y venían con unos trajes tradicionales, comiendo, conversando, riendo. Se tuvo que llevar una mano al pecho para procurar calmar lo acelerado de unos latidos que no parecían desear darle tregua: Sentía miedo. Pánico. ¿Y si se los encontraba? ¿Y si se cruzaba con aquellos ineptos? No podría alertar a Orion dado el caso, se había alejado... ¿No? ¿O estaba en la misma posición? Lo cierto era que no lograba saber hacia dónde avanzar, hacia dónde ir. Estaba repleto de gente que disfrutaba de las últimas horas de la noche y del año, familias enteras. El aroma a caramelo y dulces le revolvió las tripas y en estúpido intento por calmarlas se llevó una mano al vientre y se lo palmeó con suavidad: Nada, era obvio que no... ¡Joder!

Las nauseas atacaron y sin pensárselo dos veces propinó un serial de empujones a los que le impidieron llegar hasta detrás de una de aquellas tiendas tradicionales. La pos tienda daba a un lugar oscuro y lúgubre dónde el eco de la música del festival no fue rival para las arcadas del cantante, quién sujetándose el vientre con el brazo herido y manteniéndose erguido apoyando la sana sobre un muro evocó todo lo digerido durante el día al suelo mediante un vómito que convulsionó su cuerpo entero. Tosió débilmente cuando logró recuperarse y con la mirada nublada por repentinas lágrimas del esfuerzo miró hacia la amplitud de aquel bosque, sobrecogiéndose de inmediato: Se parecía a la escena dónde le habían violado. Retrocedió un paso, luego otro... Y otro más. ¡¿Por qué cojones ése imbécil le había sacado de casa?! Le mataría, él le... –Ah.- el sonido manó de manera natural y aunque le raspó la garganta no se vio con oportunidad de sorprenderse pues su cuerpo estaba semi-apoyado contra otro. La palidez del rubio se enmarcó. Las nauseas volvieron y... Terminó vomitando de nuevo, siendo medio sujetado por aquel con el que había chocado.

---------------------------------------------------------------------

Un pañuelo de nilo se paseó por el labio inferior del cantante mientras éste dedicaba rapaz mirada a un ser conocido. Jodidamente conocido. –¡Qué mal aspecto tienes!- un hombre de mediana edad y cabello tan rojo como el fuego se encontraba sentado junto a él sobre un banco de piedra cerca de un puesto dónde los niños intentaban capturar peces de colores. El hombre emitió una risotada estridente y llevó su oscura mirada al cielo nocturno. –¿Sabes? Organizo las actuaciones del escenario que queda cerca del espectáculo pirotécnico. Quizás puedas decir las últimas palabras del año, ya sabes, para tus fans.- le guiñó un ojo y el blondo no tardó en llevarse una mano a la garganta. No se lo había mencionado aún a Orion pero de manera más o menos certera era capaz de hablar, palabras cortas, en voz ténue aún pero con un micro, tal vez no se notase. Terminó por asentir y ése que estaba junto a él se frotó las manos, visiblemente encantado pues tan siquiera había tenido que suplicar o procurar convencerle. Había sido rápido a pesar de tratarse de un encuentro sumamente casual. Pero... Pero si accedía era por que desde el escenario Tohru podría verle y así irle a buscar, pues con suerte llegaría a él cuando las campadas finiquitasen el año. Entonces... entonces podrían. ¿No?

---------------------------------------------------------------------

Siete minutos.

Tragó saliva, a sus pies habían cientos de personas que intercambiaban miradas entre el blondo y el cielo, esperando que pronto llegasen nuevas actuaciones.

Seis minutos.

Las pantallas que adornaban una parte del lugar céntrico para que los más tardíos pudieran disfrutar también de las vistas del cielo y el escenario trasmitieron la imagen del rubio, quién estaba erguido frente a un micro. Quieto... Muy quieto. Estaba pálido pero para su suerte la ropa que le cubría no dejaba evidencia de ninguna herida. Los primeros en reconocerle gritaron a coro el nombre artístico de quién estaba ahí en pie.

Cinco minutos.

La mirada amielada del cantante se abrió por fin tras dos minutos de tensión por parte de todos lo que observaban la escena y esta se dirigió hacia el publico. Grititos, suspiros, también juró escuchar el llanto de algún niño. La marea de preguntas se hizo eco en el lugar: ¿Estás bien? ¿Es cierto que te atacaron? Y más, más de esa índole. Muchas más.

Cuatro minutos.

El rubio se llevó un solo dedo a los labios, concretamente el índice y tal y cómo el gesto se ejecutó todos callaron. Éste desprendía un aura distinta a la que todos estaban acostumbrados y hasta ahora jamás había demandado silencio, muy por el contrario solía animarles a gritar aún más. Entonces se hizo el más absoluto silencio entre todos y cada uno de los presentes.

Tres minutos.

Avanzó lentamente aún con el dedo en esa posición y sólo deshizo la misma para alargar siniestra y tomar el micro que habían dejado para él. Avanzó una sola pierna para afianzar todo su peso en aquellas dos extremidades separadas y abrió la boca: Todos los fans e incluso los que recién le conocían proseguían en silencio, no había ninguna melodía que le acompañase a sus espaldas. ¿Cantaría a capela? ¿Qué pretendía?

Dos minutos.

-Imbécil...- la gente se miró confundida, nadie fue capaz de lograr entender qué había dicho a pesar de que éste habló con la boca pegada al micro. Si antes la mirada del blondo pudo parecer enternecida, cambió radicalmente lo que obligó a más de uno a dar un paso atrás por la impresión. Ahora sí, el cantante cerró los ojos y movió su cuerpo entero para empujar esas palabras. –¡Te quiero!- el ambiente pareció congelarse justo en ése momento, sus mejillas se sonrojaron cómo nunca hasta ahora delante de su publico y aunque fueron varios los que compartieron miradas incrédulas pronto creyeron que se trataba de una declaración para ellos y aplaudieron con fuerza, victorearon, lloraron... Pero tras unas lejanas campadas el estallido en el cielo de un primer fuego les hizo observar hacia arriba: El espectáculo había comenzado.
Aunque él seguía con la mirada pegada al piso, casi jadeante. Las pantallas dejaron de enfocarle a él y para su suerte siguieron la representación del espectáculo de allí arriba.



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Re: Our thread of destiny || [Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 12, 2014 11:18 pm

Miró el reloj de su móvil. Ya solo faltaban unos cuantos minutos para las doce y todavía no podía dar con aquél. La noche había transcurrido intentando dar con alguien que parecía haber dado lo mejor de sí para no ser encontrado. —Que idiota. —Murmuró para sí el vástago antes de reanudar la marcha entre el grupo de personas que se movían hacia un escenario cercano. Al parecer desde allí transmitirían el show pirotécnico que obviamente también podría ser visto en directo desde allí. Bueno, suponía que tendría que guardarse sus saludos de año nuevo para cuando al fin el vándalo decidiera que era hora de marchar o cuando se decidiera a mostrarse delante del vástago. Sonrió ligeramente antes de arrastrar una de sus manos hasta la frente y con los dedos, tiró de aquellos cabellos hacia atrás, aunque estos lisos y rebeldes, volvieron a posarse entre sus ojos. Suspiró, mientras su visión ahora se dirigía hacia una pequeña caja que acababa de sacar de uno de sus bolsillos, ¿Le habrían engañado nuevamente? Ah, pero lo cierto es que aquello le había parecido perfecto para aquél que ahora no se encontraba a su lado. Ladeó el rostro mientras volvía a guardar la misma. Los niños a su alrededor parecían estar impacientes y todas las miradas se posaron en el escenario, esperando por que el presentador diera el anuncio del comienzo del show y la respectiva bienvenida al nuevo año.

Pero entonces, sus carmines se abrieron con sorpresa al ver que era el rostro de Natalie el que ahora aparecía en las pantallas. ¿Qué hacía allí?
El vástago intentó avanzar entre las personas hacia adelante, pero le resultaba casi imposible el llegar hasta adelante debido a la cantidad de personas que había allí aglomeradas. A su alrededor, los fans prestaron completa atención a aquél que ahora abría los ojos, que de a poco parecía irse presentando a quienes ya debían conocerlo y a quienes no. Pero no fueron solo gritos, sino que las preguntas también volaron a su alrededor, preguntas sobre la estancia del cantante en el hospital y sobre el motivo de este, ¿Que se suponía que estaba haciendo? Le miró mientras sus pasos se detenían junto a unos cuantos chicos que vitoreaban al blondo. Era obvio que Natalie no le vería en ese mar de gente, mucho menos le escucharía. La gente parecía reaccionar a cada uno de los gestos del blondo y cuando aquél pareció pedir silencio, todos y cada uno de los que estaban alrededor del azabache cesaron sus palabras para observar a aquél que parecía hecho para estar sobre un escenario. Nadie habló mientras el otro se hacía con el micrófono y Tohru tampoco se atrevió, le observaba como uno más de sus fans, esperando por lo que fuera que aquél se atreviera a hacer.

Y entonces, vino la primera palabra. Misma que dejó al vástago en su lugar, sorprendido y con la mirada fija en aquél que acababa de hablar después de...
Una mano del vampiro cubrió su semblante al oír el final de aquellas palabras, las primeras que le escuchaba luego del accidente. Pero sin embargo, a través de aquellos dedos, siguió mirando hacia el otro. Cierto, esa era la primera vez que le escuchaba decir aquello pues las otras veces solo había sido por medio del móvil o modulado contra su piel. Ahhh mierda. ¿Era normal sentir su estómago presionado de aquella manera?
Claro, la gente a su alrededor pensaba que aquellas palabras habían sido en general como una forma del cantante de declarar su amor por cada uno de sus fans, pero Tohru sonrió sabiendo que en verdad las mismas le pertenecían a él, al igual que aquél que parecía realmente cansado sobre el escenario.

La primera explosión de colores y las pantallas se volcaron sobre el show. Esa era su oportunidad de intentar llegar tras el escenario, donde pudiera esperar por aquél que incluso desde lejos le había parecido algo pálido, ¿se sentiría enfermo? —Permiso. —Otra vez reanudo la marcha, pasando entre la multitud que deslumbraba el show pirotécnico, pero él solo quería a Natalie, quería estar junto a él, ¿Ahora no se negaría? Pasos torpes entre cientos de personas le llevaron a acercarse hasta el borde del escenario, allí donde un pequeño cubículo debía contener al animador del show y a su pareja. Y aunque un guardia se hallaba fuera del mismo, en cuanto lo vio pareció relacionarlo con el cantante Noiz, por lo que no le detuvo sino que simplemente le hizo un gesto con la cabeza antes de dejarlo pasar al mismo. —¿Natalie? —El manager buscó en el lugar al blondo, aunque para cuando lo encontró, pareció como si algo dentro de él, un pensamiento que había mantenido a buen resguardo, se hubiera presentado directamente.
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Re: Our thread of destiny || [Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Lun Ene 13, 2014 9:40 am

Tan buen punto las pantallas dejaron de prestarle atención y con ello la mirada de los que tenía a los pies del escenario se deleitaron con las luces de colores poco tardó en llevarse una mano a la garganta procurando calmar el dolor que aquellas tres palabras lograron producirle. Mierda. Escocía. Uno de los técnicos de sonido le alanzó una botella de agua y esta fue gustosamente recibida por el cantante, quién tan siquiera dudó en dar los primeros tragos y sentir el inicial alivio en las lastimadas cuerdas vocales. Tal fue el ímpetu con el que agarró aquella de plástico que con un par de largos tragos aquella quedó vacía entre sus dedos. Aahh... Hizo la cabeza ligeramente hacia atrás para centrarse en el espectáculo que se presentaba en el cielo empero un nuevo mareo atacó su sistema y por inercia el brazo enyesado rodeó su estomago una vez más. Encogió muy ligeramente su posición y en ése preciso instante conocida voz le palmeó un hombro con tono tan amistoso cómo jocoso. –¡Es increíble como les tienes domesticados!- habló alto para escucharse por encima de los estallidos, pero la sonrisa menguó cuando se fijó en lo pálido y sudoroso de ése rostro que intentaba mantener enfocado al que consigo compartía palabras. Por UT que Orion se las pagaría si aquello resultaba ser por culpa de lo que le había drogado anteriormente para arrastrarlo hasta el lugar. –Hey, Noiz, ¿Estás bien?-

El hombre sostuvo al cantante por debajo de su brazo sano y le mantuvo en una posición tan erguida como el otro se lo permitía pero era la palidez en ése semblante lo que verdaderamente preocupaba a quién le ofertó subirse allí. –Oye...- oh, sí, estaba incluso preocupándose por el hecho de que ése otro no rechazase el contacto o la ayuda, le conocía de numerosas puestas en escena en la que habían trabajado juntos y sin lugar a dudas ése pequeño no era de los que se dejaba agarrar por nadie, voz no muy lejana a la escena hizo que aquel responsable girase vagamente la cabeza. Si había logrado pasar por delante del de seguridad era o bien un sanitario o... –¡Vaya, Orion!- no disimuló el alivio que aquello le produjo pues no era como si tuviese tiempo para atender al mareado, tras el espectáculo un grupo se haría con el escenario y era tiempo de prepararlo. No obstante y aunque ése hombre presentase alivio el rubio evitó a toda costa mirar hacia el moreno, nuevamente le temblaba el labio en clara muestra de sofoco por lo manifesto frente a todo el país. El hombre fue quién aproximó a quién prácticamente tuvo que arrastrar hacia quién le presentaba con movimientos acelerados. –¿Puede hacerse cargo? Debo preparar varias cosas aún. La noche es joven.- la tosca mano de éste desordenó el cabello del rubio en un gesto que rozó lo paternal pero éste no le dedicó ni una mirada. Ni una de soslayo. Nada.

Aquel tercero se fue, dejándoles a solas... malo, eso debía ser malo. El más bajo de ambos mantuvo los hombros encogidos y la cara apuntando el suelo, aunque a pesar de su clara vergüenza, su brazo diestro se rodeaba a sí mismo el vientre intentando con ello calmar unas nauseas que cada vez eran más intensas. El cielo era ahora el único testigo aunque a dos metros, ahí, en el suelo del pabellón cientos de personas estaban con la vista al espectáculo ofrecido... uno verdaderamente increíble. Fue lento en cuanto a movimientos pero sin mirarle, sin hacer ningún gesto que delatase atención para con el otro su mano derecha, la libre por ahora, adelantó posiciones y tomó no sin cierta brusquedad una de las del moreno, atrayéndole de manera que quedase más próximo a él. ¿Ya estaba, no? No se habían visto –o al menos, él no- durante el cese del año y por consiguiente no arrastrarían ningún tipo de mala suerte ni similares.

Poco a poco e intentando no mover bruscamente la cabeza para no terminar provocándose de nuevo uno de esos fuertes mareos lo amielado de su mirada buscó aquellas luces de colores que impactaban con maestría en lo alto de aquel paraje oscuro: Formas eran varias pero sin duda la que más predominaba era la de una palmera, aunque cuando se deshacía en polvo brillante otros la suplantaban con nuevas formas, nuevos colores. Las ovaciones eran constantes... y en medio de todo aquello, estaban esos dos.
En medio de un haz de luz buscó la mirada del moreno. Bien. Se lo había dicho. Con voz y no con mensajes, tal y cómo Orion solía hacer cuando él mismo se lo modulaba contra el cuello en mímica clara, la palidez de su rostro enmarcó una fina sonrisa y fue para entonces que buscó más contacto directo con el otro. Siempre disimulado, obviamente, pues aunque el aura que les rodease fuera la íntima de siempre, no a muchos metros de ambos yacían algunos de sus tantos seguidores.



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Re: Our thread of destiny || [Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 13, 2014 10:44 pm

Apenas dobló la mirada hacia aquél que se hallaba junto a Natalie y es que, al ver que aún continuaba con aquella palidez, no logró que su interior se calmara, sino que el mismo logro que acortara distancias con el otro en poco menos de tres zancadas largas. El gesto del vampiro se arrugó al ver como aquél desordenaba el cabello del blondo y es que, estaba seguro de que Natalie no era deboto del tacto por parte de otros, mucho menos después del accidente...¿O era que en realidad aquello ya no le afectaba? Los orbes carmines del manager se mantuvieron sobre su pareja, quién aún parecía rehacia a observarle, mas sin embargo, espero a que aquél tercero saliera del lugar para poder ofrecer aún más cercanía con el rubio, pero aquella mano del otro sobre su vientre hizo que se detuviera. ¿En verdad...? La idea de que aquél acto salvaje por parte de desconocidos tuviera como resultado un embarazo, hacía que su propio interior se revolviera. ¿Tendría que hablar con aquél? ¿Decirle la verdad?...¿Ahora? Incluso cuando el show pirotécnico continuaba y aquellas luces de colores explotaban a cientos de metros sobre sus cabezas, ensordeciendo a los presentes pero aún así, manteniendo la atención de los mismos por la belleza que tomaba posesión de los cielos. Su vista apenas se movió del cuerpo del rubio para observar hacia aquellas que estremecían las cercanías, pero entonces, una de sus manos fue atrapada por la sana del blondo y con aquello, la corta distancia que quedaba entre ellos se redujo a nada y a la vez, a uno que en aquél lugar bien aún podría tratarse solo de la relación entre un manager y su representado.

No, no podía, quizá...quizá de camino a casa pudiera pasar por una farmacia y ya en casa se lo explicaría, pero no en aquél lugar, no cuando solo deseaba poder decirle algo más a aquél. Su mano libre se movió hasta que la misma rozó la nuca del cantante, enrredando en aquella misma zona cada uno de sus dedos por los dorados cabellos de Natalie. La vista de aquél ahora se encontraba fija en el cielo aunque algo en su gesto le decía que estaba reteniendo las molestias. —Ya que no pareces seguir con ganas de huir, tendrás que decirme qué te llevó a eso y...feliz año nuevo, Natalie. —Le hubiera gustado que aquello saliera de alguna otra manera, pero estando en un lugar público como aquél, debía restringirse a su papel como Orion. Sonrió, aún cuando esperaba que aquellas amieladas le observaran, mas sin embargo, observó hacia el abrigo que traía puesto y los dedos de su mano libre se arrastraron hasta donde había guardado aquella caja, quitándo la tapa con cierta facilidad antes de que la suave tela se rozara contra su piel. Apenas dejó ir aquella mano con la que Natalie le había acercado para dejar a la vista del mismo un delgado trozo de cinta roja. Así, era tan simple como aquello y sin embargo, sentía algo en ella que le había llevado a comprarla —aunque aquello fuera simple invensión suya y otra vez hubiera sido engañado por un vendedor cualquiera— para el blondo.

Sabía que el otro le miraría extraño por aquello y por lo mismo decidió explicarse. —Es una cinta contra la envidia...protección. —El vástago se encogió de hombros antes de continuar con la misma explicación que le había dado el tipo del pequeño puesto de objetos esotéricos. —Se supone que debe anudartela alguien...que te quiera, para que la misma surta efecto. —Intentó que aquello solo pudiera ser oído por el blondo y realmente, si aquello funcionaba, quizá pudiera cuidarlo de alguna forma cuando incluso él no estuviera cerca de Natalie, aunque no era su idea el romper su promesa y alejarse de aquél. El azabache deslizó sus dedos por la muñeca zurda del otro y paso por debajo la delgada cinta, tomandola por los dos extremos luego para poder finalmente amarrarla con tres nudos, tal como había explicado el hombre del puesto donde la había adquirido. Pero si en verdad resultaba que el otro estaba embarazado, había llegado tarde con aquella cinta, no, la culpa no era de la misma que ahora pendía de la muñeca de Natalie, sino de él y de aquél que se había atrevido a poner sus manos sobre el otro.

Sus orbes se entrecerraron pero no podía esperar por asegurarse, no podía...no cuando su interior quería soltar aquella presión que el peso de lo que podría venirse traería. Su gesto pareció mucho más nervioso que en cualquier otra ocasión y estaba seguro de que Natalie sería consiente de aquello, e incluso de la necesidad en lo último que mencionó: —Vamos a casa...por favor.
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Re: Our thread of destiny || [Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Mar Ene 14, 2014 8:12 am

Muy posiblemente las luces que bombeaban en lo alto estarían ahora cubriéndoles y es que quién les mirase en ése momento muy posiblemente deberían prestar suma atención a todo gesto ejecutado por ambos para ser consciente de algo de lo que allí sucedía. Quiso quejarse pero no fue su garganta dañada lo que le llevó a guardar silencio, no. Fue la siguiente actuación del moreno, no esperándose que éste sacase un presente, no uno en forma de aquel fino hilo rojo. Su gesto mostró la más absoluta sorpresa no por el regalo en sí, si no por la explicación que el otro le otorgó, ah, bien, ahora que caía en la cuenta, Orion era bastante místico. Cuando mencionó lo referente a ser anudada por alguien que le quisiera no dudó ni un momento en tenderle el brazo con la muñeca expuesta. Contempló lo ágil que éste resultaba a pesar de tener un objeto tan escurridizo entre los dedos, tres nudos y... lista. Aquello era vergonzoso. No por el regalo, ni por las palabras... Aaah. ¿Cómo lo haría ahora? En la zona dónde el vástago descansaba en la cama, más concretamente, en su almohada, el blondo había escondido su regalo. Y casualidad: Se trataba exactamente de lo mismo, aunque por la evidente falta de opciones para ir a la calle a hacerse con un presente lo había hecho él mismo. Se mordió el labio mientras pensaba en aquello. ¿Por qué todo era tan complicado cuando se trataba de él? –Feliz año nuevo, Tohru.- habló en un finísimo hilo de voz que fue claramente encubierto por el bombardeo nocturno empero confiaba que el oído ajeno fuera capaz de haberlo captado, de todas formas no podría forzar mucho más la garganta por hoy.

Las últimas palabras le cayeron casi inesperadas y por consiguiente el menor de ambos buscó la mirada del vástago con la suya, encontrándose a un hombre nervioso. ¿Estaba más pálido de lo normal o era su imaginación? La preocupación prácticamente se reflejó en el rostro del cantante, poco acostumbrado a verle de aquel modo no pudo más que sentirse nervioso él también... aunque no era siquiera consciente de la gravedad de lo que podría estar sucediendo en su revuelto vientre.

Asintió sin más, también era cierto que ahí arriba muy posiblemente estarían enturbiando el trabajo de los que estaban preparando la puesta en escena de un grupo local, así que fue el blondo quién independiente como solía mostrarse, con la cabeza alta pese a su palidez y la mirada retadora avanzó sin titubeos hacia la parte trasera del escenario, bajando los escalones a cómo pudo sin que la jodida sensación le llevase de boca al suelo. No fue hasta que no se supo a salvo de las miradas puestas en su persona que no descansó la figura contra un muro ahí levantado con maderas que hacían ése escenario eventual, la mano decorada con el presente de Tohru fue la que buscó apoyo mientras su cuerpo se hacía ligeramente hacia delante. Uno... dos... cerró los párpados y aguantó ése nuevo torrencial que quería salir, ah, mierda, si seguía así terminaría expulsando incluso las entrañas por el esfuerzo que en cada nueva arcada debía hacer. La mano enyesada volvió a tomar espacio contra su vientre pero esta vez no se dejó llevar y poco a poco fue irguiéndose. Mareado, sí, pero no por ello desistiría en su empeño de ir por su propio pie hasta el coche.

-Tohru.- estaba dándole la espalda, posiblemente el otro estuviese allí y aunque seguía hablando con voz sumamente baja proseguía con la esperanza de ser entendido por el mayor de ambos. Mano zurda suya se despegó de la pared y buscó la del morocho a tientas, sin siquiera girarse, esperando que el otro entendiera el gesto... O por el contrario terminaría golpeándole, posiblemente. Temblaba, pero no especialmente por frío, todo su cuerpo se sentía extraño, pesado, somnoliento. No. ¡Ni hablar! No volvería a dejarse ver con aspecto débil. Así que con aquello en mente el rubio se alzó decidido y apartándose la mano del vientre volvió a intentar dar un par de pasos hacia delante aunque esta vez mantuvo una mano hacia atrás, como si le llamase, como si aún esperase alguna especie de apretón que le asegurase que no se encontraba solo, aunque... Desde el incidente que llevó al hospital, Orion había cumplido al 100% con su promesa de no dejarle solo. Siempre contaba con su compañía. Miró de reojo el rostro del moreno... ¿Eso era amor verdadero? ¿Era eso? ¿Cuidarse de ése modo?



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Re: Our thread of destiny || [Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 14, 2014 10:57 am

Por fin aquellos dorados subieron hacia él y aunque aquellos parecieron observarse por un par de segundos, pronto el vástago tuvo la respuesta del cantante, ¿Cómo podría mirarlo de aquella misma forma cuando le explicara lo que pensaba? —Y es que Tohru estaba muy lejos de presumir que había sido la droga que le había dado a Natalie  la culpable de sus malestares.—  ¿Qué pasaría si en verdad...? No, no debía hacer más suposiciones sobre algo que pronto averiguaría. Sí, en cuanto tuviera aquella prueba se aclararían las cosas para los dos.

En cuanto el blondo comenzó la marcha, el vástago le siguió desde atrás, moviéndose de la parte de atrás de aquél escenario para recaer en un lugar donde efectivamente podían verse las explosiones en el cielo entre las ramas secas de los árboles. El frío aquella noche no era tanto como el de anteriores, o quizá era el significado de aquél día el que restaba importancia al clima, aquellas luces de colores en el cielo...de seguro sería todo lo que importaba para aquellos que se encontraban allí en familia. Los orbes de Tohru se posaron sobre la nuca de Natalie en cuanto este se apoyó contra una pared. No podía estar tranquilo viendo a aquél así de enfermizo y en realidad, hacía que él también se revolviera en su lugar, no incómodo por la situación, sino que intranquilo por la salud del otro. Los carmines del vampiro se mantuvieron sobre la figura que le había llamado aún mientras le daba la espalda, quizá por intentar calmar el malestar. Salegraba de que el otro pudiera hablar, aunque se notaba que estaba poniendo mucha fuerza en cada sílaba, aún así aquél le había dedicado más palabras de las que el otro le hubiera permitido para garantizar la estabilidad de sus cuerdas vocales.

Ladeo el gesto al ver aquella que se extendía hacia él y al otro girarse y dar un paso más en dirección contraria hacia el lugar del show, el vástago se adelantó aunque no para tomar aquella sino que para pasar una de sus propias manos por la espalda del blondo y dejar sus dedos sosteniendo la cintura del mismo. Era un gesto para procurar que el otro no se golpeara contra el piso, porque ciertamente Tohru no confiaba en la movilidad que este estaba mostrando. Y sin embargo, no dejo aquella mano libre de su contacto, sino que alzó su otra mano para poder enroscar sus dedos con los del otro. —No deberías forzarte a hablar si lo mismo te cansa. —Después de todo, hasta ahora había comprendido cada uno de sus gestos y se veía que aquello le cansaba. Y llevando de aquella forma al blondo, decidió que lo mejor sería caminar por un costado del camino con los puestos, aunque al alzar su vista en aquella dirección, pudo ver como algunos de los dependientes de los mismos también se encontraban reunidos observando hacia el cielo. Sus dedos se apretaron contra la ropa del otro así como sus dedos sobre los del blondo, el vehículo no se encontraba a muy larga distancia y desde allí no les tomaría más que un par de minutos el llegar hasta las calles principales de Hortus y de allí, a una farmacia.

Quería hablar, quizá para intentar distraer al otro con algo, pero sabía que si decía algo, el otro no se quedaría quieto y le observaría como antes, sino que muy probablemente intentaría contestarle, así que el silencio se hizo entre ellos a medida que los pasos acortaban la distancia entre ellos y el vehículo. Y de a poco, las luces fueron tomando más distancia entre el paso de una y de otra, anunciando así el final de aquél acto, sin embargo, parecieron guardarse lo mejor para el final, pues un estruendo mucho más fuerte que los otros fue el que iluminó el cielo de un color dorado y rojo, con la forma de un enorme espiral, como si se tratara de alguna de aquellas imágenes que solían salir en las revistas de ciencia que alguna vez Tohru miraba cuando disponía de tiempo y algo en realidad le llamaba la atención. Apretó los labios. Quizá ahora si pudiera sonsacarle a Natalie algo de información sobre quien había sido y sobre lo que en verdad había ocurrido después de que dejo el apartamento.
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Re: Our thread of destiny || [Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Mar Ene 14, 2014 11:17 am

Aunque el malestar era obvio, no llegó a imaginarse todo lo que pasaba por la mente de Orion, ni por un segundo pensó en aquella tan remota posibilidad, o en verdad es que al tratar de pensar lo menos posible en lo sucedido aquel día le había llevado a bloquearse en cierto modo a lo que esa tarde sucedió, a recuerdos, a voces... Cuando el foráneo se aproximó a él le miró una vez más, bien, si no quería que hablase restaría en silencio, de todas formas el estallido era fuerte y su voz demasiado débil y no estaría predispuesto a repetirle las oraciones en caso de no ser escuchados o no entendidas. De cualquier forma ambos iniciaron el rumbo, el uno apoyado en el otro... No, bien, él prácticamente sobre Tohru. No aceptaría la ayuda de nadie: De nadie a excepción del que realmente había demostrado que estaría junto a él pasase lo que pasase. ¿Quién si no hubiera soportado tantos golpes? ¿Quién restaría a su lado tras lo sucedido en aquel parque teniendo en cuenta que ya eran pareja? Él... Tohru... ¿Consideraría eso traición? No pudo especular mucho más, tras un silencio que dejó creer a todos los asistentes que había llegado el final el cielo se iluminó de nuevo y esta vez arrancó una ovación profunda, cosa que hizo al cantante mirar hacia el cielo y tal fue el impacto que incluso detuvo sus pasos, obligándole al otro a hacer lo menester.

Era mucho más asiduo a los espectáculos de agua y música pero no negaría que aquello del cielo logró llamar su atención y como si se tratase de un joven más, de uno normal y de su edad su cabeza no dejó de apuntar hacia el cielo y por mera inercia sus dedos se enroscaron con mayor vigor entorno a los de su acompañante. Quizás más tarde le explicaría por qué había escapado, por qué no quería estar con él. Seguro que no aclararía nada y el vástago se reiría pero conociéndole... Su mirada vagó hacia la unión de aquellas dos y atisbó su pequeño y rojo talismán antes de volver la atención al cielo. Bueno, era un ser extraño, tal vez también creyera en la fuerza de los astros: En fin de año se dejaba lo malo atrás y se comenzaba de nuevo... ¿No? El cielo fue de nuevo opacado y volvió a la oscuridad, y esta vez el blondo aprovechó la ola de aplausos para dar un pequeño empujón al costado del moreno haciéndole saber que era turno de avanzar.

Era verdaderamente increíble que ambos pudieran ser capaz de comunicarse sin pronunciar ni una silaba, y si bien por norma general se crisparía si su acompañante restaba en tan sepulcral silencio para aquella ocasión y siendo aquella su compañía no se sintió incomodo ni con deseos de romper el vínculo, aunque era obvio que Tohru... de nuevo su amielada buscó aquel semblante que desde el escenario se mostró inquieto y no pudo más que volver su atención hacia delante una vez corroboró que éste seguía igual de compungido, de preocupado. Algo pasaba.

Con el coche ya frente a ambos y antes que el vástago lo rodease para sentarse en el asiento de piloto el blondo hizo acopio de toda la fuerza que en ése momento tenía y empujó el cuerpo de su pareja contra la puerta de copiloto aún cerrada, una vez éste quedó empotrado contra la misma, él se encargó de acorralarle como una vez lo hizo el moreno. Se hicieron más que obvias las diferencias de alturas. El blondo tenía las manos a los costados de la cintura del otro y es que aunque lo quisiera no alcanzaría los lados de su cabeza y ahí, desde su posición más baja observó al mayor, no, no había amenaza. ¿Qué mierda le pasaba? Aún no le había besado, joder. Era el puto comienzo de año y... apenas un apretón de manos y un aproximamiento fortuito para guiarle como si fuera un abuelo. Tensó los dedos sobre el coche, aunque la enyesada se resintió del gesto no hizo ademán ni de apartarse ni dejar aquello en un mero duelo de miradas. –Bésame.- y es que de haber alcanzado su cara lo hubiese podido hacer sin pedir permiso.



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Re: Our thread of destiny || [Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 14, 2014 3:51 pm

Luego de detenerse mínimamente para ver aquél último resplandor de colores en el cielo, ambos continuaron la marcha hacia donde se encontraba el vehículo y a pesar de que había estado observando hacia el oscuro sendero por el que caminaban, sus carmines se dirigieron en algunas ocasiones hacia el blondo, mirándole de soslayo para asegurarse de que su estado no empeoraba. Natalie ciertamente parecía algo cansado, pero ya el camino que restaba era prácticamente nulo, la figura del elegante carro se delineó frente a ellos producto de las luces que ahora parecían danzar en el cielo desde el escenario el que se habían alejado. La música comenzó a sonar en el mismo lugar y los gritos de la gente volvieron a alzarse. Seguramente estarían disfrutando de los siguientes shows que había visto en el pequeño folleto que se hallaba a la entrada del mismo espacio preparado para aquella noche. Bastó que ambos se aproximaran hacia la puerta del copiloto, para que el cuerpo de su pareja se moviera y aquellos dedos que había sostenido hasta entonces, se alejasen. Su espalda dio contra la puerta que había pretendido abrir para el blondo y sus orbes se centraron en aquél que ahora le mantenía acorralado. Su pedido fue como...la calma tras unos vientos que sacudieron su estabilidad. Claro que aquello le hizo guardarse una sonrisa, el otro aún continuaba algo pálido, pero no era solo eso, sino que había estado evitándole hasta entonces porque...UT sabría porqué. Las manos del manager se movieron hacia la estrecha cintura del otro y de allí le tomó para levantarle hasta que sus miradas quedaron la una frente a la otra y lo mismo fue imposible de conseguir sin que el cuerpo del cantante se apegara al suyo propio.

—Eres muy valiente. Me rechazaste, me evitaste hasta hace unos momentos ¿y ahora me pides un beso? —La boca del vástago se delineó ahora sí en una sonrisa burlona, misma que terminó a escasos centímetros de Natalie antes de que el frío aliento golpeara nuevamente contra la boca de su pareja. —Te quiero, idiota. —Tanto que ni el mismo podía comprenderlo y era movido por aquello que tenía que sacar a aquél de ese lugar, para confirmar o negar las dudas que tenía. Como el metal atraído por un imán, sus labios golpearon contra los del otro en un beso firme y que, al principio no pensó en buscar nada más que el calor propio de los labios de Natalie, pero de a poco, fueron sus propios los que ayudados por su lengua separaron los del rubio, haciéndose de cierto espacio en su cavidad solo lo suficiente como para que pudiera saludar a aquella cálida y húmeda de su pareja. Un roce, una mordida sobre el labio inferior y dejó que su boca se separara de aquella, porque al fin y al cabo, si alguien les veía ahí estaba seguro de que les reconocerían y se iría a la basura el esfuerzo de mantener en el anonimato la relación que estaban llevando desde hace un par de semanas.

Las manos del vástago bajaron al blondo y tras darle un ligero roce al mentón del otro, su cuerpo se movió para poder quitar el seguro de las puertas. —Sube. —Tohru miró hacia Natalie una vez más antes de alejarse de él y dirigirse hacia la puerta del piloto. Las luces del carro iluminaron el camino que deberían seguir para abandonar el lugar y como siempre, en cuanto el vástago estuvo adentro le recordó al otro que se ciñese el cinturón de seguridad, aunque si estaba mareado, no sabía que tan bien le haría mirar el camino transitado. El vehículo arrancó tan pronto como ambos estuvieron dentro del mismo. Seguramente habría otras fechas que pudieran pasar con mayor tranquilidad, pero de momento y luego de que aclarara lo de los síntomas de aquél, definitivamente se lo llevaría a algún puto lugar distinto del mundo, quizá alguno donde pudiera olvidarse de todo excepto de aquél que ahora se encontraba sentado a su lado. Aceleró y finalmente emprendió la marcha, abandonando la fiesta que parecía estar tomando forma allí donde antes Natalie le había dicho que le quería. —Realmente me alegro que haya vuelto... —Fue todo lo que dijo y sabía que muy probablemente el otro entendería a lo que se refería. Su voz, la había extrañado a pesar de que nunca se lo había querido decir. Supuso que Natalie no sería Natalie sino tuviera aquella voz con la cual insultarle y seguramente el otro se había guardado más de uno dedicado para él.
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Re: Our thread of destiny || [Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Mar Ene 14, 2014 7:42 pm

Cuando sus pies se encontraron con el suelo, el menor de ambos se acarició con sutilidad la zona besada: No, realmente no se esperó que el otro acatase la orden. Quizás se hubiese esperado... ¿Una carcajada? ¿Unas palabras retadoras? Pero muy por el contrario a ello su boca se encontró con aquella fría e imperante que se abrió las puertas a su cavidad sin demasiada batalla. El vástago rodeó el coche y por su parte se le quedó mirando con un gesto de... ¿Molestia? Ah, mierda. ¿Por qué le había tenido que levantar del puto suelo? Aquello sólo le hizo sentir aún más pequeño en comparación. No era que Tohru fuera excesivamente grande, ni él mismo demasiado pequeño, no obstante, los cuerpos de ambos eran dispares al estar juntos, al tener proximidad. La orden fue clara y él obedeció callado adentrándose en el vehículo con naturalidad a pesar de lo que acababan de compartir. Aún se le hacía sumamente extraño ver a Tohru como de su más absoluta propiedad y es que aunque le celaba y quería como a nadie aún era complicado mostrarse sereno e indiferente frente a las masas, oh, sí, por norma general la mirada de los pubertos se dirigía hacia él pero era distinto cuando se comían con la mirada a SU pareja. Cerró tras de sí empero sin darle tiempo a colocarse aún el cinto el coche ya rugió: Bien, ése idiota le estaba comenzando a preocupar de verdad. ¿Por qué estaba así? ¿Estaba... enfadado?. Mientras se pasaba el cinto entorno a su fisonomía observó por última vez el lugar donde la gente empezaba a disfrutar de la verdadera fiesta y ahora que lo meditaba a fondo, ése era el primer año que no salía a celebrarlo con los amigos que le servían de muerde almohadas ocasional. Suspiró. Quizás... Quizás estaba empezando a asentar la cabeza y la idea no se hacia del todo desagradable si el moreno que conducía el vehículo restaba con él.

Sonrió al comentario que hizo referencia a su voz y en acto reflejo se tocó la zona aún sellada por las gasas que el vástago estaba obsesionado con cambiarle y procurarlas siempre limpias para que la herida no se infectase, aunque seguramente la curación tan pronta sería gracias a las lamidas que éste le propinaba prácticamente cada noche. Orion se tomaba demasiadas molestias para con sus cuidados y realmente no hizo amago de enfado, molestia, ascos... Nada. Actuaba con naturalidad frente a una situación quizás no tan natural, muy posiblemente para infundirle animos: Empezaba a conocerle y eso... le asustaba. Nunca había tenido un amigo al lado, ya no podía decirse que ni hablar de una pareja o una relación íntima. Descendió la posición de su palma y esta encontró lugar en sus propias piernas, jugando con los pliegues de la ropa más poco tardó en volvérsela a llevar al vientre. No era común, en absoluto, que se marease en el auto pero esta vez parecía que las cosas serían distintas. –Para.- advirtió con hilo de voz. Las respiraciones dejaron de ser en torrente normal y pronto la urgencia se ciñó en esa voz que a duras penas se manifestaba de manera audible. –¡Tohru, para!- mucho se temía crear ahí en medio el estropicio que ya hizo en la parte posterior a las tiendecitas. Tras el firme dictamen de detención pasó a batallar con el cinto pero éste no pareció déjarselo sencillo al cantante así que tras asegurarse que el seguro no sería impedimento... Abrió la puerta con brusquedad una vez se estacionaron y reclinó el cuerpo lo más alejado del asiento que pudo, sacando la cabeza por la misma.

Arcadas lograron que su cuerpo temblase, que se encogiera. Tosió débilmente un par de veces pero mantuvo la cabeza ahí, fuera, su cuerpo proseguía asiado por el condenado que no pudo quitarse de encima pero la vergüenza que sintió en ése momento era indescriptible. No sabía que mierda hacer. ¿Moverse? ¿Retroceder? Las burlas de Tohru… Temblorosa zurda libre de cualquier gasa medica se apoyó sutilmente en el salpicadero de su lado y con cuerpo trémulo logró volver a sentarse correctamente, aunque la respiración seguía siendo pesada por culpa de lo que acababa de suceder. –No sé qué mierda pasa... l-...lo... lo siento.- no era que la vergüenza hubiera dejado huella: Nah. Algo peor. Se estaba quedando sin timbre de nuevo, demasiadas palabras disgregadas por una noche, así que... rebuscó entre sus ropas para darse cuenta que Orion no le había metido el móvil en los pantalones. Bien, más tarde procedería a lo de siempre; Utilizar el del vástago para comunicarse con él, aunque por ahora calmar el torrente de aire y ser capaz de estar en ése vehículo sin marearse era prioridad. Volvió a cerrar la puerta, no demasiado convencido de poder resistirse a otro de esos ataques.



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Re: Our thread of destiny || [Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 15, 2014 12:27 am

Iba tan concentrado en el camino, que por un momento pareció no escuchar al blondo y solo cuando alzó un poco más la voz atinó a mover el auto cerca de la vereda y finalmente el mismo se detuvo cerca de una zona no muy transitada, por lo que no tendrían problemas con la policía ni con los peatones que anduvieran por el lugar. Por supuesto que aquello no le ayudo a tranquilizarse, y una mierda, Natalie parecía ir de mal en peor y él solo tenía cabeza para pensar en si algo había comenzado a gestarse en aquél vientre o si...¿Podría ser que...? Sacudió la cabeza ligeramente mientras aclaraba sus pensamientos. Ahora que se detuvieran frente a una farmacia compraría algo para cualquiera de los dos casos, aunque realmente se sentiría culpable si aquello fuera culpa suya pero prefería aquello a tener que soportar la mirada del otro cuando la barra en la prueba marcase positivo. Mierda. Claro que quería moverse ahora mismo y hacer todo tan rápido como se pudiera, claro que ya había pasado por aquello con otros de sus representados, pero los mismos no habían sido violados por nadie, no, ellos sabían muy bien con quien se acostaban o simplemente lo tomaban como algo nacido de la borrachera de la noche anterior. Pero la mayor diferencia es que por ninguno de aquellos había sentido nunca nada siquiera parecido a amor entonces...entonces ¿Cómo se podía estar tranquilo sabiendo que su pareja podría estar esperando un bebé de alguien del que con suerte conocía su rostro? Y para colmo aún no conversaba con el blondo del mismo incidente porque se le había ocurrido esperar a que el mismo recuperase el habla y la calma, claro que eso no era malo, pero no podía evitar el pensar que aquello no había sido hecho sin razón ni motivo aparente, Natalie le estaba...¿podría estarle escondiendo algo?

Volvió la vista hacia el que estaba haciendo arcadas por la ventana hacia afuera y es que, en el malestar no había podido con el cinturón. Tohru esperó hasta que este estuviera preparado para seguir aunque una de sus manos se había mantenido sobre el seguro del cinturón en caso de que tuviera que pararse, pero lo mismo no pareció ser necesario ya que el otro cerró la puerta tras meterse por completo en el automóvil. Bueno, el vástago se daba una idea de lo que podría ser pero para que el otro pudiera al menos viajar algo más tranquilo de camino hacia la farmacia, le tomó por el mentón haciendo que el menor girara el rostro y su mirada hacia él. —Fija la vista en el camino y no en el interior del vehículo. —A pesar de que no fueran los mismos síntomas, ya había tenido a alguien que cada vez que se montaba en el auto hacía berrinche por los mareos que le aquejaban y aunque aquél no estaba embarazado —como esperaba que tampoco lo estuviera Natalie— quizá aquello pudiera ayudar al blondo a llevar un poco mejor el camino hasta que estuvieran en casa. El azabache soltó con suavidad el mentón del otro para  poner  el vehículo nuevamente en marcha antes de agregar: —Pasaremos por una farmacia y luego iremos directo a casa ¿sí? —Pero no esperó una contestación, sino que volvió a recorrer las calles ya más iluminadas del lugar, pasando frente a varias tiendas de regalos y decoración, hasta que finalmente dio con un pequeño local con una gran cruz verde en la parte alta del mismo. Dio nuevamente una mirada al blondo antes de quitar el seguro del cinturón así como el de las puertas. —Vuelvo en nada. —La puerta del piloto se abrió y Tohru llevó sus pasos dentro del local, siendo recibido en el mismo por un trabajador que no debía estar nada de contento por tener que hacer la ronda justo en el momento de las festividades del nuevo año.

—Buenas noches señor y...feliz año. —Un bostezo había apagado aquél saludo aunque en cuanto movió la vista del pequeño televisor encendido que había sobre una de las paredes hacia el vampiro, el mismo pareció tan sorprendido que Tohru creyó que había visto un fantasma o algo similar. —Por el grandísimo UT, ¡esta Orion en frente de mí! —Y tras una expresión que al vástago ciertamente se pareció desmedida, el mismo pareció observar hacia los costados...¿quizá en busca de Natalie? —Escucha, necesito hacer una compra y necesito que sea rápido ¿sí? —Las manos del azabache se apoyaron sobre el mostrador mientras el otro parecía brindarle toda su atención ahora sí. —Bien, necesito algo para los mareos es que, ¿Puede ser que alguien se sienta mal luego de tomar una dosis fuerte para dormir? —Aquél debía saber algo sobre los efectos secundarios de ciertos medicamentos, o al menos, espero esperaba Tohru. El farmacéutico le miró mientras se tomaba unos segundos para pensar. —Pues la verdad es que los efectos pueden depender de cada persona y sobre todo si aquella no estaba acostumbrada a ese tipo de medicamentos. —Ah, así que no era imposible que aquella fuera la razón. El manager decidió apurar entonces un poco aquello y decidió hacer su pedido: —Entonces dame algo para calmar los mareos y también, un test de embarazo. —Y allí fue cuando la mirada de aquél pareció resplandecer de asombro, aunque pareció irse entre murmullos sobre lo mismo mientras iba por lo pedido. Mierda, tendría que de alguna forma callarle la boca a aquél,  no sería bueno que rumores del tipo que se imaginaba se esparcieran por ahí sobre él y sobre el supuesto que estaría esperando un bebé.

El chico no tardó en venir con lo pedido y tras hacerle un vale por el cobro y a cambio recibir el efectivo del vástago, decidió sonreírle al mismo antes de desearle un buen comienzo de año y "felicidad". —Bien, a ti también te deseo lo mismo, pero además, me ayudarías mucho si no mencionaras nada sobre mi pedido ¿sí? —Los orbes carmines del vampiro parecieron traspasar a aquél otro quien solo sonrió antes de asentir de cierta forma coqueta. Tohru volvió al carro tan pronto como sus pasos lo llevaron a él y al abrir la puerta se metió dentro del mismo, sujetando la bolsa antes de arrojar la misma sobre el asiento trasero. No era como si estuviese preparado para conversar dentro del carro sobre la prueba de embarazo con el blondo. —Perdón si te he hecho esperar. —Observó hacia Natalie una vez más, intentando aparentar algo tranquilo aunque ciertamente no lo estaba. El resto del camino solo tomaría unos cinco minutos pero esperaba no tener que detenerse nuevamente entre el corto trayecto, ya en casa pronto podrían ver como trataban aquello.
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Re: Our thread of destiny || [Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Ene 15, 2014 11:38 am

Siguió de manera más o menos certera la indicación de Tohru y lo cierto es que aquello ayudó a no desear volver a asomar la cabeza por la ventana para deshacerse en vómito, uno que ya ni siquiera era tal por la falta de nutrientes que había en su sistema. Apoyó la nuca en el espacio que su asiento le otorgaba y sus párpados bajaron tenuemente, centrándose en aquella carretera. No se fijó en la cruz verdosa, meramente supo que el vehículo se había detenido. ¿Se había dormido? Giró vagamente la cabeza, rotándola a duras penas hasta encontrar la figura del vástago, quién salía por la puerta tras asegurar que volvería de manera temprana. Las calles tenían un ambiente jovial, era ya pasada la media noche pero muy posiblemente al deberse a la noche más mágica del año, tenía algo distinto y especial, algo.. algo diferente. Su mirada se centró en aquella puerta por la que el adulto se escurrió,  ¿Cómo podía soportarlo? ¿Cómo podía... sencillamente seguir sonriéndole? Por menos, muchos ya se habían ido de su lado, sin embargo ése proseguía inamovible y sereno, siempre pendiente de sus necesidades y apoyándole en la tempestad. Le confundía en exceso al no estar lidiado con un trato tan gentil y es que como su pareja bien sabía él era de los que prefería usar los puños para confrontar una opinión, gesto o cualquier cosa que no le gustase. El mayor se había ido pero su condenado perfume seguía fluctuando por el coche, otorgándole sensación de seguridad. De nuevo. No supo en qué momento, cuando, pero sus párpados volvieron a bajarse hasta que la voz foránea le arrancó de los brazos de quién pretendía acunarle. Fue lento esta ocasión, tal vez por que el sueño le hubo caído más pesado. Negó vagamente, restándole importancia a la espera en sí, pues a fin de cuentas no notó el paso de los minutos en su trance.

Orion le miró, él también: Algo volvió a trasmitirle que no iba bien, algo se le escapaba... Pero también pudiera ser que Tohru se sintiese culpable por haberle llevado al festival de aquella marea y por ende se temía una represalia, algún tipo de disputa. Como si no estuviese dándole verdadera importancia a su propio movimiento el cantante fue deslizándose hacia un costado de su propio asiento, quedando así arrimado al freno de mano, aunque obviamente no llegó a rozarlo siquiera. Ladeó su posición y así fue como terminó con medio cuerpo contra el del vampiro, para su suerte el abrigo que portaba aún y dentro del coche le protegió de la baja temperatura del vástago y ahí, sin despegar la mirada de la carretera como el otro le hubo aconsejado se mantuvo más o menos cercano a su pareja. Separándose muy de vez en cuando por mera seguridad cuando algún peatón cruzaba. Era tedioso estar escondiéndose para poder tocarle, pero sin duda debían mantenerse como hasta ahora si querían... se mordió el labio. ¿Quería? ¿Quería seguir con aquello? la mirada en la carretera, la mejilla contra su hombro: ¿Se verían como una pareja normal? Los escenarios lo habían sido –y seguían siendo por ahora- lo único que le ataba a esa tan insulsa vida, aquello por lo que quería y debía triunfar pero los últimos acontecimientos no habían salido como planeó: Concierto cancelado por una marea de alocados adolescentes que, sin motivo aparente, se abalanzaron sobre el escenario y después... se sobrecogió ínfimamente aunque aquello le ayudó a apartarse del otro antes que el  coche se estacionase y mientras el habilidoso en el volante se hacia en el hueco para dejar el automóvil, él se las ingenió para, esta vez sí, quitarse el maldito cinturón. Pasó burdamente los dedos por encima de aquella textura y desenganchó el pliegue de manera certera, ayudando más tarde al mismo a recobrar posición en su respectivo lugar. ¿Por qué si habían llegado ya a las puertas del hogar Tohru se...? Oh, sí. Estaba tenso, en exceso, podía notarlo.

Hizo ademán de girar el cuerpo para ir en busca de la bolsa ahí olvidada pero no llegó a ejecutar la acción que... Ah sí. Salió del coche con prisa, abriendo la puerta con urgencia y avanzando con mano enyesada al estomago y la otra cubriéndose la boca. A paso más o menos raudo fue hacia dónde el portero tenía unas plantas muy bien cuidadas con la idea de evocarse ahí si fuera menester, empero cuando el frío nocturno le acarició las mejillas el mareo cesó o más bien, menguó y permaneció con la espalda encorvada hacia delante y las manos en aquella débil posición. Mierda. Juraba que cuando se recuperase de aquello iría a por esos hijos de puta, armado, con ganas de sangre. Impondría su propia ley mediante golpes que, con suerte, arrebatarían la posibilidad de volver a erguirse sobre sus pies a esos que le habían violado. Sentirse lejos de su cueva –que no era otra que el coche- llegó a ponerle nervioso por lo que no tardó en buscar a su pareja con la mirada... y ahí estaba de nuevo. Joder. Le debía demasiado y aunque ya le pagaba al mes por estar ofreciéndole los servicios propios de un manager quizás debería pensarse alguna subida o un incentivo por merodear a su lado día y noche. Dios. Ser pareja y empleados a la vez era sumamente complicado, si bien si podía separarlo cuando estaban delante de la gente era relativamente sencillo confundirse cuando el problema en la ecuación era el dinero. Dormían y vivían juntos... ¿Juntar las cuentas bancarias? El sofoco llegó a él en forma de sonrojo y antes de que Orion pudiera decirle nada el menor apretó los párpados y con la palabra de imbécil en la boca propinó un golpe en el vientre tableado del vástago.

Vista al suelo, rubor profundo y bien marcado, puño contra el mayor y todo un serial de ideas en la cabeza que implicaba a ambos en un futuro tal vez no muy lejano. Algún que otro transeúnte se quedó mirando la posición en la que parecía haberse congelado y compartieron risitas, muy posiblemente al no identificar a ninguno de esa pareja. La pulsera que ahora colgaba de su muñeca se balanceó junto al frío y gélido aire del ambiente, quién también desordenó la cabellera de ambos.

Año nuevo... y con él, venía una nueva y próspera vida junto a su primer novio.




- CERRADO -



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