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De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Jue Ene 09, 2014 6:29 pm

Estúpido fuera aquel que había llegado en un momento tan sumamente inoportuno. Deseaba saber por qué, por qué tenía que estar separado del contrario ahora que por fin podían compartir momentos a solas... ah. La respuesta le llegó como un balde de agua fría en su ya de por sí maltrecha anatomía. Escuchó al otro sin creerse del todo que verdaderamente ése que le hablaba se tratase del mismo que conoció en aquel paradisiaco lugar dónde se le ofrecieron todo tipo de manjares. La aura de odio y enfado se disgregó, fue mitigándose conforme el otro exponía su punto de vista y su sentir quedando perplejo ante la clara elocuencia. ¿Sería él que pensaba demasiado en las cosas? En aquella frase, en esa última le había dicho que le gustaba, que no era que no quisiera... claro. Tal y cómo se encontraba su retaguardia muy posiblemente terminarían sin poder llegar al final. Desvió su gesto en callado gesto de sumisión: Vale, Orion había ganado por aquella vez. Tal vez debería cesar tantos besos, aquello probablemente relajaría al que parecía estar conteniéndose por no lanzársele encima. ¿Por eso había huido de la cama? El jodido timbre volvió a requerir de atención y para cuando el otro fue hacia el interfono sintió una increíble sensación de vacío. ¿Se iba? ¿Marcharía? La frase foránea le evidenció aquello a lo que no pudo más que estremecerse. Solo. Iba a estar... Su primer instinto fue ir tras Tohru pero no únicamente el hecho de estar desnudo le frenó, también fue el hecho de que, para cuando quiso avanzar, el moreno ya hubo cerrado en su totalidad la puerta dejándole ahí. Solo. Miró la habitación que hubo sido especialmente preparada para él. ¿En qué pensaría mientras tiraba paredes y elegía la decoración? ¿De dónde sacaba el tiempo para descansar si por la mañana no se movía de su lado hasta entrada la noche? ése imbécil...


Esa había sido su casa desde que se fue del hogar compartido con sus padres y ahora... solo. No estaba acostumbrado a ello y es que solía tener siempre de la mano a quién quisiera compartir horas consigo. De pronto el blondo comenzó a unir conceptos: Navidad. Hospital y... ¿Habrían ido a visitarle como cada maldito año? ¿Se habrían enterado de...? De cualquier forma, siquiera habían ido a visitarle, tampoco le habían llamado el día 24. ¿Y a Orion? No. Imposible. Cuando se aburría solía coger su móvil para jugar y éste le hubiese mencionado la aparición de aquellos dos.
Inútil. Abandonado.
Bajó parcialmente el gesto y sintió de nuevo las ganas de esconderse del mundo, de dormir y no volver a despertar: Sensación con ideas suicidas que se repetía día tras día tras la violación. Miró una vez más ése cuarto adaptado para tonarse prácticamente una suite y salió de aquella para ir directo a su habitación, con móvil del vástago en mano. A su denominado espacio. Aunque muy posiblemente el que aún era su manager a pesar de su clara afonía no aceptaría que de nuevo anduviesen con aquello de los espacios comunes y los propios. Eran uno, por ende, todo era de ambos.

Su cuarto seguía como antes... aunque por una extraña razón sintió frío. Cansancio. ¿Tan malas vibraciones tenía ése lugar? Arrastró la manta que cubría el camastro y se enroscó en esta, aprovechándose que su espalda estaba cubierta para poyarse contra una pared. No, no le gustaban sus malditos progenitores, no quería verlos, no deseaba hablar con ellos. ¿Entonces? Patético. Era absurdo que se sintiera traicionado por aquellos que gastaban buena suma del dinero que él se ganaba a pulso en cada concierto, en cada puesta en escena. ¿Pero hasta tal punto no deseaban más que aparentar que sabiendo –lógicamente- de su estado no habían ni preguntado por él? apretó los labios y moviéndose de nuevo sostuvo entre su palma lo único que quería mover de habitación, saliendo de la suya de manera rápida: Se sentía nervioso, desolado. La puerta se abrió y la voz de Tohru hizo que algún tipo de mecanismo en el cantante se activase. Quizás ni él mismo se dio cuenta de su propia acción y es que para cuando quiso reaccionar, ya estaba contra el torso de su manager. A él no le diría nada, suficiente tenía con soportar su estado de invalidez como para añadirle carga emocional. No pudo tan siquiera abrazarle debido a que su brazo enyesado le imposibilitaba hacerlo y que el otro sujetaba... algo de su infancia.

La frase de su pareja fue como aquellas de escenas en las que las parejas se deshacían en cuidados mutuos y ahora mismo, no parecía ser una idea demasiado disparatada. El numan apoyó la frente contra ése torso sin latidos. A los laterales de su cuerpo caían ambos brazos inertes, aunque uno de ellos no terminaba en sus dígitos si no que se prolongaba al tener sujeto un oso: Un oso de peluche. Era lo único que conservaba de casa de sus padres y también, el único amigo que de pequeño le acompañaba.

Eso era lo único que quería que, por ahora, restase en la habitación de ambos. El oso debía estar dónde él durmiera, era un trato que hizo con ése de felpa años, muchos años atrás, cuando sus padres le dejaban solo en casa y él, asustado, se aferraba contra aquel inanimado y compartía discursos, según creía, bien elocuentes y estructurados. Empero entre la felpa y su mano, también estaba el móvil que le ayudaría a comunicarse con el mayor en caso de hacerlo, aunque ahora... Ahora no hacia falta.

Tras ése recibimiento por su parte se apartó y cómo si no hubiera hecho absolutamente nada se giró sobre sus talones y volvió a la habitación de ambos. No solía comer en el lecho pero para aquella ocasión dejaría que, cómo las galletas, el sushi fuera decoración en aquel lugar. Había vuelto. No le había dejado solo... sonrió bajo esa manta que le enroscaba y aún tenía sobre los hombros. Sí. A él también... también le gustaba Orion.



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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 09, 2014 8:41 pm

Sorprendido, se quedó quieto en su lugar al tener a alguien ahora apoyado contra su torso. La figura alargada envuelta en aquella manta pertenecía al blondo quien ahora que se daba cuenta, sostenía un oso de felpa —que se veía bastante viejo y maltratado—, ¿sería acaso ese un recuerdo de su niñez? Y pareció que aquella última palabra activo algún switch dentro suyo y de pronto recordó el montón de cartas que por la mañana había dejado amontonadas y dentro de las cuales se encontraban todas las de la semana. Claro que no había tenido tiempo de echarles más que una mirada, aunque le había parecido ver una que era para Natalie. ¿Y si se trataba de alguna escrita por sus padres? Porque no podía creer que aquellos ni siquiera intentaran comunicarse con su hijo aun cuando el blondo le dijo que todos los años le visitaban para Navidad. Fue en el momento en el que el otro se giró para marchar hacia la habitación de ambos, en el que el vástago dejo la bolsa con las cosas sobre el suelo y se giró hacia la pequeña mesa que estaba junto al recibidor. Allí efectivamente había un gran montón de cartas una sobre la otra, esperando que alguien les prestara atención. Ah, si se le había pasado aquello...seguramente Natalie estaría esperando algún tipo de contacto por parte de sus padres, incluso aunque dijera que se llevaba no tan bien con ellos.

Rebuscó entre las mismas, dejando a un lado las cuentas y a otro lado algunas peticiones que habían llegado por parte de algunas empresas y las cuales, por obvios motivos tendría que rechazar. No dejaría que el otro volviera a trabajar hasta que su estado físico estuviera bien del todo y quizá...quizá hasta que la situación de su voz se aclarara tanto a ojos médicos como de ellos. Y efectivamente encontró un sobre escrito a mano con algunas postales decorándolo y que venía dirigido a Natalie. Guardó el mismo en uno de los bolsillos de su pantalón y volvió a tomar la bolsa con las cosas para la cena, pasando así de largo por la habitación donde el blondo se encontraba, para dirigirse hacia la cocina y prepararlo todo. Quizá en algún momento debería tomarse el atrevimiento de conocer a los padres de su pareja, justamente por eso ¿no? Además tenía curiosidad por el tipo de personas que eran, ya que Natalie no le conversaba mucho de ellos por obvios motivos, quizá hiciera bien en tener una pequeña reunión con ellos más adelante. Tohru miró hacia el frente mientras dejaba las cosas sobre la mesa. —Por cierto, uno de tus fans te envió una caja de pastelillos. —Dijo con el suficiente volumen como para que el otro escuchara. —Y encontré algo... —Aunque no dijo nada más sobre aquello, se lo guardaría para cuando fuera hasta la habitación.
Acomodó todo sobre una bandeja, sumando dos vasos y la botella helada de té verde. Y sin hacerse esperar mucho más, volvió hasta la habitación con la cena de ambos, aunque aquello realmente le parecía mucho para dos personas. De cualquier forma, con que el rubio comiera algo ya se sentiría más tranquilo.

Acomodó la fuente sobre uno de los dos veladores y miró al rubio con una sonrisa que evidenciaba que se sentía algo culpable. Tomó asiento sobre la cama, a un lado de Natalie antes de meter nuevamente la mano en el bolsillo del que sobresalía algo blanco. Estiró aquello mismo hacia el rubio no sin apartar la mirada hacia el frente. —Lo siento. Al parecer en estos días se me olvidó revisar la correspondencia con detalle y...lamento si pensaste que se habían olvidado de ti, pero por lo que veo, no lo hicieron. —El vampiro volvió a mirar hacia el blondo antes de arrastrar algunos de los cabellos de Natalie hacia atrás con su mano. No le diría que le había parecido algo dulce el verle con aquél oso entre sus manos, porque no quería que aquella visión se cortara. Y lo cierto era que ir descubriendo nuevas facetas de su mariposa era tan divertido como lo había creído en un principio. Por lo demás, se quedó en silencio esperando a que el otro leyera la carta que debía venir de sus padres. Se preguntaba si Natalie se sentía solo ante la ausencia de los mismos, aunque el desde su experiencia no podía decir mucho, estar con sus hermanos en el averno no era nada semejante a lo que los humanos llamaban "familia" además, su tiempo allí había sido escaso antes de que fuera enfrentado al mundo humano.
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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Vie Ene 10, 2014 6:31 pm

No se molestó en voltear para ver si el otro le seguía, a fin de cuentas aquella habitación era... Ah, joder. ¿De quién coño era? Se recordó a sí mismo que aquello sería un punto a tratar pues era bastante frustrante no saber cómo referirse a ése remodelado cuarto. ¿Una vez sanase... le echaría de ahí? ¿Sólo la usarían para follar? Siguió su camino y pronto el agotado cuerpo del que aún yacía convaleciente de la paliza se hizo espacio entre las remodeladas paredes: Ciertamente no parecía su casa ahora que el vampiro se había tomado tantas molestias para procurar que el enfermo durmiera junto a él, en aquel cuarto, bajo ése techo, habían pasado dos hombres antes que el vástago, pero era obvio que ninguno se hubiese atrevido tan siquiera a mencionar un cambio de aires a la casa. Dejó el oso sobre la cómoda que daba a una de las paredes y antes de apartar totalmente las manos de ése peluche se lo quedó mirando de manera larga y tendida. Ahora existía, por primera vez y tras veinte años de vida, alguien que realmente se preocupaba por él y que velaba por su salud, quizás fuera en parte por su trabajo y en parte por los sentimientos, pero no dejaba de ser que Orion cuidaba de él, atendía sus peticiones y no se apartaba cuando sus impulsos marcaban la piel foránea. Le sonrió al inanimado. Lo he encontrado. A quién querer, a ése con el que ambos –peluche y cantante- soñaban... era rídiculo. Sonrojado apartó las manos del muñeco y retrocedió, viéndose de soslayo en el espejo: Ahí, cubierto por las mantas parecía más pequeño de lo que realmente era. Y de nuevo los recuerdos de cuando era un niño le azotaron: La noche que le regalaron al oso. Día lluvioso en el que esperó a su progenitor por más de dos horas en un parque desolado y es que, según le había dicho éste, pasaría a buscarle a las cinco de la tarde... Pero lo hizo sobre las siete. Nada más bajar del coche se disculpó mil veces, le abrazó doscientas... Pero el enfado en un pequeño –y mojado- rubio no pareció variar. Pasaron entonces por un centro comercial de camino a casa... Y ahí estaba. El niño quedó tan fascinado con el peluche que no prestó atención a nada de lo que el mayor le decía. Ése oso sería su amigo.  Su padre se lo compró sin tan siquiera pestañear, creyendo así que lograría que su hijo, ni que fuera, volviera a mirarle. Pero los ojos amarillentos del crío estaban siempre fijos y radiantes sobre ése... ése que ahora, maltrecho, descansaba sobre la cómoda.

Apoyó las rodillas sobre la cama y gateando llegó al centro de aquel gran mueble, escuchó la voz del vástago dirigirse a él y miró de manera mecánica y casi inconsciente hacia la puerta mientras se llevaba una de las abandonadas en ése bote a la boca en lo que tomaba asiento. Masticando, empero, se hizo hueco entre las mantas y las apartó a base de ligeras patadas para quedar cubierto en estas. Se deshizo de su mantón –que cayó desordenado al suelo- y tomó lugar dónde anteriormente el mayor le costó, cubriéndose raudo esa desnudez que si bien no le incomodaba si estaba consiguiendo que cogiera frío. Estaba a la espera que el moreno le dijera que había encontrado, que terminase su oración pero parecía que éste no soltaría prenda hasta mirarle: Eso significaba demasiadas cosas.
Miró con hambre aquellas delicias correctamente posicionadas sobre una bandeja y la remota idea de pensar que el vástago quizás, en sus tantos años de vida inmortal, hubiera podido ejercer de camarero, pasó por su cabeza. A fin de cuentas parecía hacerse con la bandeja sin problemas. Dejó de prestar atención al manjar únicamente cuando éste le habló y por inercia le miró, sujetando aquella que le era tendida con su mano sana, mientras lo hacía su cabello se vio ligeramente tirado hacia atrás por fría mano, aunque no pareció incómodo con el gesto, su mirada estaba tan sorprendida cómo incrédula cuando, ansioso, buscó el remitente de la carta: Su madre.

Querido Natalie:

Hemos tenido un percance y nos hemos tenido que instalar temporalmente en Opimae, aunque tanto tú padre cómo yo hemos buscado el modo de llegar a tiempo, mucho me temo que no podremos estar estas Navidades contigo. Las naves no están operativas debido a las nevadas que está sufriendo todo el Norte y los barcos no pueden llegar a puerto a causa del fuerte oleaje de aquí.

¿Estás comiendo bien? En las fotos se te ve demasiado delgado... ¡Ah! ¡Y tú manager es increíblemente atrac-( Borrones, manchas de tinta... todo apuntaba a qué, posiblemente el padre del blondo borrase aquello tras un comentario por parte del otro progenitor.). Nos tienes que presentar a tú manager (Y esa parecía ser la rectificación). En esas fotos... ¡Lo que daría por poder llamarte! Naty, ¿Estás saliendo con ése hombre? Las miradas de una de esas fotos parece demasiado intensa. Los otros manager no parecían estar a tú altura pero ése hombre tiene algo, algo distinto. En veinte años no hemos tenido que preocuparnos en decirte que tomases precauciones (Tic en la ceja se hizo en la cara del blondo al leer aquello. ¿Le creían virgen o qué mierda...?), pero quizás sea hora de hacerlo. Así que ya sabes... ¡Gomita!

Cariño, iremos a verte lo antes posible.

Con amor, Frederich.


PD: Te adjuntamos dos entradas para el festival pirotécnico de fin de año. ¡Disfrutadlos!

El blondo no tuvo más que sacudir el sobre para que las mencionadas cayeran suavemente sobre sus piernas. Bien, para su suerte sus padres parecían no saber –no al menos cuando escribieron la carta- sobre lo acontecido hacia un par de días. Arrugó aquella carta entre sus dedos y la lanzó a un lado de la habitación, haciéndose con las entradas para dejarlas a buen recaudo sobre una de las mesas de noche, tras ello miró al vástago. Su familia era reducida pero de un modo u otro, todos se cuidaban los unos a los otros. Con su mano palmeó la sábana, dejando de mirarle para poner empeño en su búsqueda. ¡Ahí estaba!. Sujetó el móvil del vampiro y nuevamente, tras hacerse con el ya conocido menú tecleó un par de teclas mostrándoselo después.

"Gracias".

No pareció contento con el resultado, así que volvió a tomar posesión de la pantalla y añadió algo más a ése insulto escrito.

"Gracias. Tengo hambre"

El olor del sushi estaba consiguiendo que sus tripas gruñeran con fuerza, evidenciando el hambre que aquel cubierto por las sábanas pudiera estar pasando. ¿Qué... Qué se contaban las parejas de los padres? ¿Debería dejarle leer ése manojo de papel lanzado al suelo? Aquello... ¡Ni hablar! El capullo de Fede se había asegurado de mencionarle... ¿Y si el vampiro lo había leído ni que fuera de refilón? Se mordió el labio de manera ciertamente inquieta. Por UT que las cosas eran cada vez más vergonzosas y que no sabía de qué manera actuar en la mayoría de ocasiones. Menos energético tal vez que antes volvió a tomar posesión del móvil y borró lo que sabía que el otro había leído.

"Puedes leerla."

Estaba abriéndole todas las puertas. Todas.




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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 10, 2014 8:20 pm

No procuró mirar lo escrito en aquella carta, más por respeto al blondo que por algo más. Se preguntaba si debería conocerlos en un futuro cercano, después de todo, más que ser el manager de aquél, ahora eran pareja ¿no? así que los padres de Natalie pasarían a transformarse en algo similar a sus suegros...
Reprimió una risa al pensar en aquello, mas apartó un poco la mirada para que el otro no le viera. Lo cierto era que apenas se estaba acostumbrando a la idea de querer a alguien más que no fuera él mismo y sus mariposas, así que lo mejor sería ir de a poco; por ahora, su atención era toda del rubio. Natalie por su parte parecía haber terminado de leer la carta de sus padres y ahora parecía extraer algo del sobre, eso le causó algo de curiosidad, aunque mientras se entretuvo sirviendo el té verde helado en dos vasos que había traído junto a la comida. Bebió un sorbo a continuación, mientras observaba como la mencionada carta volaba hecha una bola hacia el otro lado de la habitación. Bueno, en definitiva aquél no debía llevarse muy bien con sus progenitores pero, estos al menos no se habían olvidado de mantenerse en contacto con él para aquellas fechas. Movió sus orbes carmines de vuelta a la figura del otro y esta vez se topó con un breve mensaje dado a través de su móvil, aunque apenas alcanzó a leer el agradecimiento antes de que el otro lo quitase de su vista para escribir algo más. Sonrió al ver el nuevo mensaje. —Está perfecto, después de todo no planeo botar todo esto. —Apunto hacia la comida con una de sus manos, aunque un nuevo mensaje por parte del blondo se mostró ante sus ojos segundos después. Tohru pasó la vista de la pantalla hacia el rubio y luego hacia la carta que estaba sobre la alfombra. Y las palabras nacieron tras un leve suspiro, acompañadas de una sonrisa tranquila por parte de aquél que no importaba cual fuera la expresión que hiciera, seguía luciendo tan perfecto como siempre. —¿Te parece si espero a que me los presentes tú mismo? —El vástago enarcó una ceja sabiendo que con aquello quizá molestaría al otro, ¿y cuál era su objetivo con aquello? En realidad, quería que Natalie lo descubriera por sí mismo, de cualquier forma, no quería llevarse una primera impresión de los padres del blondo a través de una carta.

—Anda, vamos a comer. —Estiró las manos hacia la bandeja y con cuidado la posicionó sobre el firme colchón, entre medio de su cuerpo y el de Natalie. Su vista se quedó aun así detenida sobre aquello que Natalie había sacado del sobre, en referencia a eso si podría decir que la curiosidad le estaba ganando, tanto así que volvió a ponerse de pie para tomar ambos y echarles un ojo desde su nueva posición. ¿Un festival pirotécnico? Bueno, en realidad nunca había asistido a uno porque los otros preferían asistir a esas enormes fiestas de celebridades que se daban en año nuevo, así que ahora parecía tener aún mayor curiosidad por tal espectáculo. Sería en cuatro días así que Nate tendría tiempo suficiente para descansar y reponerse, aunque se lo diría de otra manera para tentarlo a asistir, ya que no lo había visto muy entusiasmado con el mismo. —Esto me parece interesante. —Tohru se llevó una mano al mentón antes de continuar. —Todavía no he tenido la suerte de participar en esta clase de eventos y supongo que para esa fecha ya estarás en mejor estado físico. —Volvió a sentarse en su lugar, dejando las entradas en la mesa de luz ahí cerca de ambos. —¿Qué dices? ¿Quieres ir? A mí me ha picado la curiosidad y sería divertido ver que podemos encontrar allí. Y si aún te sientes mal...siempre puedo lamerte de pies a cabeza otra vez. —Tono ciertamente pícaro se notó en su voz. También le haría bien a ambos salir un poco a despejarse de todo lo ocurrido en los días pasados, como una suerte de "terapia de pareja".

El azabache tomó uno de los dos pares de palillos y lo llevó hasta una de las piezas envueltas en algas secas. Lo llevó hasta sus labios y le dio una buena mordida. Y el sabor no terminó por invadir su boca. Tal como esperaba, la comida no le estaba decepcionando y quizá fuera porque aquél fan les había identificado y estaba especialmente hecha para Natalie. Para su Natalie.
¿Tan vergonzoso era? Y sin embargo, parecía irse acostumbrando a la idea de dejar de lado su orgullo para volverse alguien un poco más relajado, aunque de momento, la ausencia de trabajo y el hecho de estar cuidando de aquél también resultaban ser factores importantes para lo mismo.
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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Vie Ene 10, 2014 8:55 pm

¿Presentarle a ése par? Prácticamente y hasta ahora, no había escuchado semejante estúpidez por parte del que siempre se mostraba verdaderamente profesional para con todo lo que ejecutaba. Ni hablar. Aunque bien mirado, eso era lo que hacían las parejas. Conocer a los padres de cada quién. Puso los ojos en blanco ante su propio pensamiento mientras el otro alcanzaba su regalo navideño: Aaah... ¿Entonces él estaba destinado a conocer a UT? Tonterías. Permaneció en su posición a la espera de su acompañante y es que a pesar de tener la bandeja al lado no tocó ni una sola de aquellas piezas preparadas muy especialmente para él. Estaba comenzando a acostumbrarse a estar junto a él en las comidas (Al menos, si en las del hospital), por lo que se sentiría extraño de empezar sin el otro a su vera. Pero desgraciadamente, una de las piezas del manjar salió disparada de la mentada bandeja hasta la cara del vástago, tras ello se encontraba un muy ruborizado Natalie, quién sin duda estaba amenazándole con la mirada. Una palabra más y la vida eterna del vástago se vería consumida.
El espectáculo... Espera, espera. ¿¡Fin de año?! Según la tradición –si más no, la que él comprendía- marcaba qué, si una pareja deseaba felicidad debía permanecer sin verse durante el cambio en las fechas para enterrar junto a la última campanada todo mal que pudiera ceñirse a ellos.
Mierda. Curioso tic nervioso se hizo en aquella ceja suya recubierta en los pircings: Podía imaginarse a sus padres maquinando todo aquello con retorcidas sonrisas, como si estuviesen preparando una maldita guerra psicológica para con quién se encontraba junto a la única persona que había admitido querer. Y ya se imaginaba la voz teatrera y casi victimista de Fede para con Yoel al éste mencionar que su hijo estaba cayendo en las redes del amor y sin duda, estaban buscando el modo de deshacer el nudo de ése hilo que unía meñiques. Ni hablar. Y una mierda. Cuando el vástago sostuvo la segunda pieza del pescado decorado en algas y arroz hizo la cabeza hacia los palillos y fue él quién se llevó a la boca lo prensado entre el cubierto y es que su única mano ahora volvía a estar sobre el móvil de Tohru... prácticamente y desde su descubrimiento en lo referente a Sasha se había mantenido con aquel en las manos, como si esperase alguna señal por parte del albino.

“Ve tú si quieres. Yo tengo planes.”

No permitiría que ése par de ineptos le separase del camino de ése maldito. Dejó que el móvil se escurriera por su mano y tomase lugar sobre el colchón: Aquello daba por finalizada la conversación. Con gesto cabreado –no por Tohru, obviamente-, tomó los palillos que le correspondían y su voz intentó pronunciar un ”provecho” que jamás llegó a ser factible empero su comisura sí se movió. Tomó de sus favoritos ahí instalados: El de atún. ¡Delicoso!. A penas tragó el primer trozo, en su cubierto ya guardaba un segundo. Y a éste, después un tercero... El vaso de té fue rellenado dos veces y él, en el sexto pedazo de sushi...

Cayó. Ya no tenía restos de aquel manjar ni en la boca ni en los utensilios que le sirvieron para acercársela a la boca y su gesto de satisfacción hablaba por sí mismo. Cuerpo de envergadura más bien escueta aterrizó sobre uno de sus hombros y costado, a duras penas rozó la cama sus párpados bajaron y un lánguido suspiro dejó por seguro al vástago que por su parte, la cena hubo concluido. Que recordase y hasta que no se alzó entre las masas no había vuelto a comer del modo que lo hizo en esa ocasión: Sin preocuparse, sin contar. Era esa maldita presencia la que estaba cambiándole hasta los hábitos más arraigados en él, aunque muy posiblemente en ése momento no estuviese siquiera pensando en aquello. Aquel lugar... Movió la cabeza y su mejilla pareció acariciar la almohada, aunque su cometido fue hundir la nariz en un punto de la almohada dónde adivinó el aroma del moreno. Era extraño sentirse tan seguro a pesar de no estar en su cama, era ridículo que... Tan buen punto se acordó de los motivos por los que ahora estaba ahí su corazón empezó a bombear con más fuerza, aunque su rostro no sufrió cambios. Iban... Iba a dormir con alguien. Nerviosismo se apoderó de él y el sueño que pudiera llegar a sentir, aunque proseguía ahí, no logró aplacar el deseo de escapar. Mierda. Sería la primera vez... y para colmo, sin siquiera haber follado antes.



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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 10, 2014 10:47 pm

Suspiró. Ese roll había prácticamente explotado contra la pared, ¡vaya forma de inaugurar el nuevo cuarto!, luego tendría que limpiar aquello. Pero además de aquello, la pieza que estaba a medias había desaparecido tras las fauces de Natalie. Bueno, al menos lo veía entusiasmado en lo referente a la comida, aunque no podía decir lo mismo con respecto a la invitación a aquél festival. Pero fue cuando un nuevo mensaje se alzó frente a él, que su mirada adoptó una expresión algo molesta. ¿Planes? ¿En la madrugada de fin de año? y era obvio que con aquello de "ve si quieres" se estaba deshaciendo de él ¿no?
Con aquél mismo semblante volvió a tomar otra pieza. Ya había quedado claro que Natalie no seguiría con aquella discusión y a Tohru de nada le serviría seguir discutiendo si es que el otro tenía planes, pero no daría su brazo a torcer respecto a aquello. Lo habría hecho si ellos dos no fueran más que manager y representado, pero tal no era el caso y lo más lógico era que pasaran aquella noche juntos mirando el show pirotécnico en el festival, en casa, donde fuera, pero juntos. ¿Entonces por qué? ¿Qué estaba planeando aquél que ahora parecía perderse entre las piezas perfectas de sushi?

Así la cena pasó en un silencio que, a pesar de no volverse pesado para el vástago, si le llevó a intentar dar con el motivo para que el otro decidiera pasar aquella fecha solo o...¿Quizá la pasaría con otro? ¿Era eso?, ¿acaso con aquél gusano de días atrás? Y solo de pensar en aquello una de sus cejas volvió a moverse llevada por la molestia y los celos que evidentemente se justificaban en algo de lo que no tenía la más mínima prueba. Bebió el contenido de su vaso de un solo y largo trago para luego dejar el mismo junto al espacio que antes habían ocupado las piezas de sushi de las cuales ya no quedaba ninguna. Para colmo el otro se había girado sobre la cama y por lo mismo era obvio que también la cena había concluido. Bien, debía ser que el otro se encontrara agotado y la cena solo había terminado por darle sueño al mismo y ahora que lo pensaba, el otro no había pegado ojo desde que habían llegado allí y él...bueno él se las arreglaba con un par de horas, era parte de los beneficios que le daba el paso de los años, aunque debía admitir que tanto movimiento del departamento al hotel y el hecho de haber arreglado aquél lugar entre medio le había dejado exhausto. Quizá ahora que Natalie estaba en casa pudiera relajarse un poco en lo que serían unas vacaciones forzadas para ambos pero que no por ello deberían desaprovechar.

Tohru recogió las cosas de la cena y las colocó sobre la bandeja, tomando la misma y parándose con aquella de sobre la cama. Dio un último vistazo hacia el blondo antes de volver a hablar como si se tratara de su madre: —Lávate los dientes antes de dormirte. —Seguía molesto por su invitación prácticamente rechazada...¡l-le había rechazado! ¡A él! Increíble pero cierto. Aun así decidió dejar aquello por ahora, pero no se le olvidaría, Natalie podría creer que el tema se había finiquitado, pero no sería así, lo presionaría hasta que le dijera que sí. Siendo así salió del cuarto y tomó destino hacia la cocina, donde dejó las cosas dentro del fregadero antes de devolverse hacia el cuarto de ambos. Por hoy nadie les molestaría así que podría desconectarse del resto del mundo y hacerle compañía a aquél con el que ahora compartía —además de una relación— una habitación. Caminó directamente hacia donde un rectángulo parecía ocupar toda una pared de uno de los costados del cuarto, el mismo se separaba en dos concediéndole a cada lado unos cuantos cajones y espacios para colgar algo de ropa. De su lado, el vástago abrió uno de los cajones del medio y extrajo del mismo unos pantalones delgados de color negro. Realmente no estaba nervioso por pasar aquella noche con el blondo, de hecho, ya se había hecho a la idea de que podría colar sus dedos por la tibia piel del otro, aunque le preocupaba un poco que Natalie fuera de aquellos que aparte de golpear despierto también lo hiciera mientras dormía. Tohru se quitó primero la camiseta que se había colocado rato antes, pero para arriba no solía dormir con nada. Por lo demás, desabrochó sus pantalones y los mismos cayeron sobre el suelo entapizado por la alfombra. Sus carmines miraron en dirección hacia la cama, pero sin embargo pronto volvió a su tarea y pasó los pantalones de dormir por sus pies y los mismos pronto cubrieron la ropa interior del mismo color.

Arrastró un par de cabellos hacia atrás, aunque estos volvieron a su lugar mostrándose rebeldes. Finalmente caminó hacia el baño (que también había sido algo modificado para los dos) y procuró terminar de alistarse antes de volver a la habitación, hacia aquél lado de la cama que quedaba vacío.


Última edición por Orion el Sáb Ene 11, 2014 10:01 am, editado 1 vez
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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Vie Ene 10, 2014 11:22 pm

Para su suerte, no era extremadamente necesario hablar para tener una conversación con Orion, bastaban gestos, como el de dejar el móvil, que ambos entendían a la primera y respetaban –aunque por su parte le costase un poco más-. Ahí tendido fue testigo de todos y cada uno de los movimientos del moreno aunque su expresión era cansada y... ¿Molesto? ¿Tohru estaba enfadado? Intentó enfocar mejor el semblante que ahora estaba vuelto hacia él pero las palabras ajenas lograron que ahora fuera al blondo a quién no únicamente le temblase una ceja, si no también el labio inferior, pues deseaba soltar toda una serie de improperios que esta visto que no podía debido a esa condenada raja que el arma blanca le otorgó en la pelea. Miró con cierto deje infantiloide a ése que se alejaba junto a todo lo utilizado para la cena pero, cómo era de saber, el orgulloso no se movió lo más mínimo de su cómoda posición. De fondo y gracias al sonido pudo apreciar los siguientes movimientos por parte de su pareja, y saberle cerca logró calmar la ausencia. ¿Qué mierda pasaba? Cada vez que se quedaba solo tenía que repetirse una y otra vez que el otro estaba ahí, que no se iría y que en caso que fuera necesario, le ayudaría.

Los pasos del vástago hicieron que el cantante semi-escondiera la cara bajo la manta que tenía su desnudez a buen recaudo aunque su miel no se apartó de tan apetecible cuerpo ni un solo segundo. Ése pecho nuevamente descubierto le hizo enrojecer y quizás por ello escondió mejor la cara contra aquel trozo de tela, siéndole tarea imposible el verle los pómulos. Pero pronto el sonido de una nueva tela deslizándose hacia el suelo hizo que se fijase en la silueta de su manager y se lo encontró desnudo a pesar de la ropa interior. Su corazón se oprimió por breves. No jodas... ¿Debería aguantar que el otro estuviese sin ropa? ¿Verdaderamente el mayor esperaba una buena conducta? Se mordió y con él el pircing bajo su escudo de tela, pronto llegaron las buenas nuevas y era verle calzarse lo que a duras penas un minuto antes sacó del cajón. Le miró. El otro también observó la cama -¿Estaría mirándole?- pero puso rumbo hacia el baño y no al lecho, cosa que logró que el nerviosismo de esa jodida cita volviera a ser protagonista. Mierda. Joder. Quería terminar cuanto antes con eso, quería hacerlo ya para así no tener más que dejarse al sueño. Dormir con otro era para él igual que para uno de aquellos críos que asistían a sus conciertos la virginidad: Algo que compartir con la persona adecuada. Echar un polvo no le había provocado nunca tantos mareos, tantas ganas de salir corriendo de la escena. Despacio se movió entre las sábanas y agarró el móvil ahí perdido para dejarlo en, la que suponía, era su mesita de noche. Tras ello el blondo pasó a ponerse en pie y, desnudo, fue al baño. No tenía vergüenza de pasearse sin nada en el cuerpo, pero si de compartir cama... ¿Sería eso extraño? Se desacomodó el pelo de la nuca con una mano y se alineó a la pica, empujando ligeramente el cuerpo del moreno con el suyo para hacerse hueco y así poder mirarse también en el espejo. Sí, se lavaría los dientes, y de paso, se aseguraría de molestarle un poco más antes de terminar en la cama.

Abrió el grifo dejando así que el agua fluyera y opacase los nerviosos pensamientos de quién era el más bajo de los dos reflejados en el espejo. Enervó la mirada por aquella superficie y se le quedó mirando en ése silencio obligado por la herida y tras ello movió la mano hacia el vaso decorativo: Ése capullo había pensado en todo y es que en aquel, habían dos cepillos de dientes. ¿Era la manera que tenía el vampiro de darle la bienvenida a esa nueva vida? Era mucho más que un cuarto, desde ésa misma noche ambos atravesarían un nuevo estilo de vida, una manera distinta de proceder debido a que si el uno despertaba debería cuidar de no joder al otro, eran pequeñas cosas que se volverían su día a día, el de ambos. Era extraño pensar en plural pero no se le hacía amarga la palabra pareja en la boca si pensaba en él. con gesto que intentaba aparentar enfado le tendió el cepillo y es que con la mano enyesada se le haría más bien imposible servirse de aquella blanca de menta que dejaría un fuerte sabor y aroma. No obstante y si el otro le había dictaminado aquello, debía atenerse a las consecuencias venideras, tales como actuar nuevamente en defensa del pobre desvalido. Quién, a pesar de aun dolerle el cuerpo, ése espejo le estaba confirmando que no tenía ya ni una sola marca. Ni una. Tal vez eran las más violentas las que aún podrían entreverse y las que posiblemente necesitarían más de la saliva ajena.



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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 11, 2014 10:39 am

Estaba con el cepillo en la boca cuando la puerta a un costado del lugar volvió a abrirse y entro la figura para nada cubierta del blondo. Era obvio que aquél no pretendía ponerse nada más para dormir así que...¿tendría que dormir del otro lado? Miró hacia el otro extremo del baño aunque —Joder— si no podía evitar verlo por el reflejo del mismo. A pesar de que le había dicho rato antes que no podían hasta que se mejorara, incluso aún ahora seguía provocándole de todas formas. ¿Le estaba mirando? No, no, lo realmente importante era que volviera ya al cuarto, si aquél deseaba ocupar le dejaría aquél lugar y esperaría en la cama, bajo las mantas. De todas formas, no podía retrasar más la presencia de aquél fuera de la cama y...desnudo. Dejó el cepillo bajo el agua por unos segundos y tras beber un sorbo del líquido y enjuagarse la boca, volvió a hablar: —No deberías andar así por la casa. —Pero antes de que siquiera el otro pensara en hacerle un gesto de molestia pensó en aclararle el origen de sus palabras. —No creo que además quieras terminar por resfriarte y es que  a pesar de que la casa esté temperada, no deberías retar a tu suerte. —Dejó el vaso vacío junto a los demás implementos para posteriormente girarse hacia una de las blancas toallas de mano que había allí. Aunque al llevar la misma hasta sus labios, el reflejo del espejo le devolvió la figura del otro estirando hacia él, el cepillo de dientes. El vástago se giró tan pronto como tubo la boca seca y observando aquél gesto de aparente enfado en el rostro del otro, detuvo cualquier otra cosa que pudiera decirle. Simplemente tomó de nuevo la pasta, la abrió y vertió un poco de ella en el cepillo de su "príncipe en apuros". Debería castigarle realmente por siquiera atreverse a intentar sacarlo de su centro una y otra vez, pero no diría nada más, uniéndose así a aquél silencio obligado por parte del otro. Tomó el mismo vaso que había utilizado antes y lo lleno de agua nuevamente, dejando aquél junto al blondo antes de detener el agua de la canilla.

Y sin decir nada más salió de aquél lugar, pasando por un costado y perdiéndose tras la puerta de salida del cuarto de baño. Por suerte la cama sería lo suficientemente grande como para no tener que rozarse contra el cuerpo del otro pero...¡pero se suponía que no debía tener problemas con aquello! Estaba muy desconcentrado con aquello, era culpa de Natalie por supuesto, él no actuaría así si solo dependiera de él. Suspiró antes de caminar hasta la cama y correr las mantas, dejando que su cuerpo se acoplara a aquél lugar entre las telas. Estaba seguro de que esa no era la forma en la que debía de hacer las cosas y su mente le había preparado una especie de manual de cómo era que serían las noches junto al otro, pero aquél manual no le había preparado para aceptar que su cuerpo probablemente molestaría al otro con su baja temperatura y que muy por el contrario, él si disfrutaría del calor del otro, de su corazón al latir y de aquél cuerpo completamente desnudo. No, esta debía ser una prueba más que debía estar dispuesto a superar para poder llevar aquella relación unos cuantos pasos más adelantes además...se lo había prometido, y no era hombre que rompiera sus promesas. Tohru apoyó la cabeza sobre un grupo de almohadones que daba a su lado y dejó que el cobertor de la cama le cubriera hasta los hombros, dejando aquella mata de cabello negro a la vista aunque...recordó que debía quitar aquello.
Su mano derecha se dirigió hacia el oído del otro lado y tomó con cuidado de aquél colgante que caía de la misma. El mismo hizo un sonido seco antes de que se desprendiera del oído del vástago y miró aquello que ahora sostenía en la palma por un momento. Un regalo como aquél de seguro ya no iba con él. Había nacido para ser algo —un asesino— y ahora era algo totalmente distinto, aunque su padre no parecía estar disgustado con aquello, o al menos hasta ahora todo había ido bien, sin mayores percances por culpa de él o de los suyos. Y probablemente también influyera el hecho de que Natalie era famoso, por eso los problemas parecían llegar de otra forma ante ellos. Pero si llegaba a encontrar a aquél o aquellos que le habían hecho aquello a Natalie...no estaba muy seguro de dejar que la ley fuera quien hiciera lo suyo.

Apretó entre sus dedos el colgante antes de dejarlo bajo su almohada, cerca de sí mismo, como siempre había hecho desde que había subido a la tierra de los humanos.
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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Sáb Ene 11, 2014 12:09 pm

Una vez las cerdas del cepillo fueron recubiertas en dentífrico poco tardó el cantante en llevarse aquello a la boca, oh, sí, había ignorado totalmente lo referente a andar desnudo por casa. No era que quisiera provocarle, claro que no, era simplemente que solía dormir así a no ser que la calefacción tuviese que ser apagada por causas ajenas a él. Con aquel metido en la boca y su mano moviéndolo de delante hacia atrás fue cepillándose la extensión de sus blancas perlas, de reojo, eso sí, pudo observar cómo el moreno abandonaba el lugar para volver al cuarto y no pudo más que sonreír con orgullo. ¿Estaría sacando algún tipo de personalidad escondida de aquel que solía valérselas de imperante? Lo cierto era que Tohru, ahora que lo pensaba, solía ser bastante permisivo con todos aquellos a los que guiaba la cima, muy posiblemente para contentarlos y tenerlos siempre pre-dispuestos a ejecutar lo que, según el momento, ése vástago dictaminase. Gesto aborrecido se hizo en la cara del cantante quién mirándose en el espejo se preguntaba sobre la vida anterior a la que prácticamente no había tenido acceso. La espuma de la pasta de dientes se hizo a un costado de su comisura y conforme más cepillaba más de la misma se acumulaba. Pronto el espejo no reflejó más que unas hebras amarillentas cuando éste reclinó la cabeza hacia la pica para escupir y llevarse el agua posteriormente dejada por el vástago. Ya con el aliento fresco y los dientes suaves lo limpió todo en medida de lo posible debido a la falta de una de sus extensiones para el mencionado cometido y volvió hacia el cuarto, aunque se detuvo en el umbral de la puerta del baño, mirando repentinamente al que ya estaba entre las almohadas, ladeado. Si bien no sintió vergüenza alguna de mostrarse desnudo si le azotaba ahora un extraño sentimiento al saber lo que vendría: Dormir con alguien. Bien, no se sentía preparado pero se prometió intentarlo. Con toda la indiferencia que su rostro pudo expresar se movió hacia el mueble provisto por el vástago para el descanso de ambos y así se abrió paso hasta que sus rodillas llegaron a dar con el colchón.

Gateó (logrando con ello que cierta extensión desnuda suya colgase casi con gracia) hasta que logró que su cuerpo pudiera quedar bajo aquellas tan suaves y tras ello se cubrió poco más allá de la cintura. Bien. Ahí estaba. Ahí se encontraban. Miró de reojo al que ya estaba estirado aunque por su parte su cuerpo parecía estar verdaderamente regio, no, definitivamente Natalie no estaba hecho para cosas así. Arrastró poco a poco las piernas hacia abajo y con ello toda su extensión fue quedando poco a poco tendida... La nuca golpeó la almohada y con la cabeza ahora apuntando al techo la tensión y el silencio fue la única testigo de un acercamiento más romántico de lo acostumbrado entre los dos. Los minutos siguieron trascurriendo y no fue hasta determinado momento en el que el blondo buscó casi a tientas el rostro del otro, rotando ligeramente la cabeza hacia el lado en el que se encontraba. No lucía ya ése gesto huraño, tampoco el de la incertidumbre bañaba ahora su semblante. Le resultaba casi imposible estar así, los dos en una misma cama sin dar rienda a contiendas, a sexo, a agresiones verbales. Algo había aprendido esos días en los que la habla le fue impedida y era el hablar apoyando la boca contra alguna parte del cuerpo ajeno para que así pudiera leerle.
En medio de aquel silencio se escuchó el sonido de las mantas deshacer el agarre que ofrecía al cuerpo del herido, aunque no hizo falta moverse demasiado, tampoco estaban tan separados como en un inicio pudiera parecer. La comisura del rubio buscó el cuello del mayor y estirando ligeramente su propia garganta lo alcanzó. Le dijo en mímica de su boca lo que ya le había dicho por mensaje... lo que el otro no le contestó hasta que no lo hizo con voz. Ése maldito y puto sentimiento que no se asentó de manera definitiva hasta que no vio en los brazos del vampiro a otro chico en la sesión de fotos. Aunque, por supuesto, a ése comentario cariñoso le añadió el apelativo que más usaba: Imbécil.
una vez supo que el otro había captado el mensaje le miró directo y llano a los ojos desde su posición ligeramente más baja (Y es que estaba ya enterrado prácticamente en su totalidad por las mantas). Se lo pensó. Dudó. Pero finalmente su rostro descansó sobre uno de los hombros del moreno y su brazo enyesado pasó por encima del torso de éste, rodeándole en un abrazo.

Cerró los párpados y aunque su ceja temblaba por lo ridículo que se sentía no permitió que su cuerpo se moviera, aunque tampoco que lo hiciese el otro.



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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 11, 2014 7:23 pm

Al sentir el cuerpo del otro contra el colchón, buscó al mismo con la mirada, aunque este se tomó su tiempo para llegar hasta donde los ojos del vástago pudieran dar con él. No hubieron palabras por su parte y en cuanto a Natalie, el mismo parecía observar hacia el techo, quizá llevado por el mismo nerviosismo que de a poco iba mermando en el vampiro, después de todo, había sido su idea el terminar por armar aquél lugar para los dos, por lo que sería extraño que no pudiese sentirse cómodo en el mismo ¿no? Aquella mirada carmín no se movió en ningún instante de aquella que parecía no querer encontrarse con él, hasta que, con el paso de los minutos, el vándalo decidió girarse y observarlo. El contacto entre los ojos de ambos no duró mucho pero pronto pudo sentir algo más, cercanía...y finalmente el golpe del aire tibio del blondo contra su cuello, modulado en cada una de aquellas sílabas que componían lo mismo que le había dicho por mensaje y que, aunque no se lo dijera, aún deseaba escuchar de aquella voz que solía insultarte. Sonrió sin siquiera moverse aún. Los orbes de ambos volvieron a encontrarse y Tohru dejó que el otro viera su expresión ante las palabras dichas por el cantante. Sentirlo más cercano hizo que al principio quisiera alejarse, no porque le molestara la nueva cercanía del otro, sino porque no quería transmitirle el frío de su piel. Pero aquél otro se empeñaba en atraparlo contra él y no le quedaba de otra más que permanecer allí, a su lado.

Una de sus manos eso sí, busco liberarse del abrazo del otro, y fue a parar a la espalda de Natalie, recogiéndole con la misma para acercarlo más hacia sí mismo antes de susurrarle contra aquellas mechas doradas que cubrían uno de sus oídos: —Yo también te quiero, vándalo. —Contradictorio. A pesar de no querer que el cuerpo del otro se enfriase por su culpa, ahora no podía ni quería apartar al otro de su lado, quizá porque también necesitaba de ese calor que solo podía conseguir a través del cuerpo de alguien más, pero de ser así, no era solo eso, sino el sentir aquellos latidos tan cerca de sí, sí, Natalie había dicho que sería sus latidos y por lo mismo, deseaba tenerlo así de cerca. Sus brazos envolvieron al cantante y sus labios rozaron la rubia cabellera de este. Olía tan bien y la cercanía misma se le antojó perfecta, y por lo mismo terminó suspirando. Había conseguido relajarse cuando pensaba que aquel contacto con el otro no le dejaría dormir con tanta cercanía de por medio —e incluyendo el descaro del otro para acostarse como UT lo había traído al mundo— más sin embargo, prefirió dejar su mente en blanco y entregarse a las sensaciones tanto para permitirle el descanso al otro, como para poder tomar aquella nueva experiencia y disfrutar de la misma, después de todo, era la primera vez que compartía una cama con alguien para algo más que no fuera tener sexo.

—Deberías intentar dormir. —Susurró una vez más con su boca cerca del oído ajeno. Sus piernas se flexionaron apenas para enredarse con las del otro, si él no le permitía el escape, entonces el vástago tampoco se lo dejaría fácil. Aquella piel envuelta entre sus brazos se sentía tan tersa luego de las lamidas que sin duda volvería a hacerlo solo por el gusto de oír al otro gemir mientras lo marcaba por cada zona de su cuerpo. —Y no me he olvidado de las galletas que me debes. —Ah. El vampiro no se olvidaba de las deudas del otro, aunque seguramente la misma crecería luego de haberlo utilizado como una suerte de ungüento y Natalie quizá aún no le hubiera visto cuando asumía el papel de víctima.
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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Sáb Ene 11, 2014 9:19 pm

¡¿Cómo mierda se lo podía decir tan tranquilo?! ¡¿Por qué cojones le había mirado de ése modo antes de soltárselo?! El menor de aquellos dos se apretó contra el cuerpo de quién era su pareja y pareció gruñir, ahí, escondido contra el hombro y cuello foráneo, siendo participe total de su calor, de su aroma. Su olor... cerró poco a poco los ojos y el simple hecho que uno de los brazos del vástago le rodease por la espalda fue suficiente para que el cantante se relajase. Si en algún momento mostró tensión en espalda, piernas o brazos bastó una primera toma de contacto para relajarle de manera íntegra y eficaz. Ahí no sucedería nada. Tohru se encargaría de avisarle en caso de peligro. Frotó con la nariz parte de esa fría piel... fría... pudiera ser por las heridas que a pesar de la sangre vampírica que deambuló por su cuerpo, aún permanecían en su piel o quizás fuera por sentirse afiebrado pero la temperatura del cuerpo del vástago se le hacía agradable, sumamente agradable. No era un chico que pudiera etiquetarse de meloso, ni de tener tendencias cariñosas siquiera, empero después de todo, habían aplazado ya demasiado aquello que para cualquiera hubiera resultado lo más normal entre los que presumían de estar juntos. Dio un respingo al no esperar el frío de esas lánguidas y alargadas piernas menearse hasta quedar entre las propias, aunque nuevamente el blondo hizo acopio de ése callado pacto de comportamiento y separó las propias para dejar espacio, incluso, a las invasoras. Por UT... le quería. Diablos si lo hacia. Pero no se lo demostraría, no se lo diría con voz.

Hubiese reído de buena gana –y con clara burla al otro creerse que ÉL haría algo así- pero el sueño le ganó la partida y el agotamiento que mostró tras aquella pequeña ración de sexo tras las lamidas se hizo efectivo ahora. Su cara yacía entre el espacio que otorgaba la corvatura natural de entre su cuello y hombro, respirando prácticamente contra la gola de su compañero, la misma contra la que su aliento chocaba una y otra vez en cada exhalación protagonizada por el durmiente. Brazo sano era el que aguantaba el ladeado cuerpo mientras que el otro, ése enyesado, pasaba por encima del rostro de Orion y es que bien sabía que por no dañarle éste restaría quieto, o en su defecto apartaría el brazo y con ello se despertaría y podría patearle por intentar escalar de él. por otro lado, su vientre desnudo estaba semi-apoyado contra la cadera del adulto y sus piernas... sus piernas no se sabía del cierto dónde empezaban y dónde terminaban y es que las de ambos parecían ser una sola extremidad de lo unidas que se encontraban. ¿Era eso dormir con alguien? No tuvo tiempo a meditar ni a crearse ninguna otra pregunta... Quedó dormido y con ello esa consciencia siempre activa también se apagó. Abrió los labios y dejó escapar un largo suspiro que nuevamente roció en calor lo frío de una piel que chocaba directamente con el numan, empero éste no hizo, siquiera dormido, amago de desear separarse.

Pero en el sueño de esa noche no habían ni existían pesadillas, nadie le perseguía ni intentaba lo que noches atrás aquellos consiguieron: Nada. Tras la ventana cerrada de sus orbes existía la más absoluta paz y su cuerpo agradecia que por una vez pudiera mantener las constantes tranquilas sin alteraciones ni con posteriores tomas de medicamentos para desacelerar un corazón que se comprimía o unos pulmones que parecían desear no dar aire al propietario. El brazo del hueso partido se movió suavemente y quedó totalmente encajado en el cuerpo foráneo, no siendo más que dos piezas de un puzle que sin duda encajaba en su totalidad y perfección. Esa noche, un par después de Navidad y a unas pocas de año nuevo, Noiz, el conocido cantante, con veinte años de edad... Compartía cama por primera vez. Sí, esa sería la primera de muchas más que vendrían.



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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 11, 2014 11:32 pm

Parpadeó mientras el otro parecía terminar de acomodarse. Y fue a medida que la respiración del blondo se fue volviendo más pausada, que se dio cuenta de que el numan que envolvía entre sus brazos se estaba entregando al sueño. Bien. Una sonrisa se perfilo en sus labios y se mantuvo en aquella postura que había asumido como guardián de Natalie y de sus sueños. Pero más allá de aquello, debía admitir que aquella respiración tibia contra su cuello y aquella tersa piel bajo sus dedos le había sentir de una forma extraña y no sabiendo cómo explicarlo desde su experiencia como vástago, lo pensó desde su naturaleza animal y creyó que así se debía sentir un lobo cerca de su pareja. Aquél pensamiento hizo que sonriera divertido, pero sin embargo ningún sonido salió de entre sus labios, mas sí la punta de su lengua se dejó mostrar, lamiendo con suavidad una de las mejillas de su blondo. Ah, bueno, debía admitir que marcar de cierta forma territorio le hacía sentir conforme consigo mismo, aunque eso fuera más culpa de su orgullo como hombre que de otra cosa.

Sus orbes carmines se entrecerraron mientras aún mantenía la vista sobre aquella mata de cabello dorado que cubría el rostro del cantante. Pero la mente intranquila del vástago siguió dando vueltas por unos minutos más, pensando en algún nuevo lugar al que llevar al blondo de vacaciones y en el cual pudiera tanto descansar como despejarse de lo ocurrido en las semanas pasadas. ¡Sin embargo! No se daría por vencido con aquello del festival, eso sería lo primero en su lista de prioridades y aunque tuviera que obligarlo, amordazarlo, o lo que fuera,  lo llevaría a aquél lugar a ver el espectáculo pirotécnico. Después de todo, no sería justo que le hiciera pasar aquella fecha solo, no después de que incluso dormían juntos.
La idea de que Natalie se fuera a encontrar con uno de esos gamberros que conocía no le terminaba por cerrar y si tampoco se iría a encontrar con sus padres ¿Entonces con quien iría? No, no, era obvio que aquél le estaba esquivando por alguna razón que desconocía, pero de cualquier forma...

Y así en su cabeza, la idea de un semi-secuestro comenzó a gestarse. Bueno, suponía que Natalie le odiaría, pero la idea de dejarle solo, sobre todo en aquella fecha, no le gustaba y no permitiría que aquello pasara. Y si la razón del blondo resultaba ser entendible, entonces le exigiría que se la dijera. Tsk, si no hubiese estado abrazado a ese, seguramente habría dado vueltas por la cama hasta deshacerse de aquellas ideas para poder por fin plantar sueño y por unos momentos descansar de las ideas que se acumulaban en su cabeza.
Suspiró profundamente entonces, dejando que las ideas quedaran en stand-by hasta que el nuevo día llegase. Ya luego arreglaría los detalles del festival y de las vacaciones. Por ahora, todo lo que le debía importar estaba justamente allí, durmiendo plácidamente entre sus brazos. Mierda. No creía que fuera Natalie quien se estaba volviendo más agraciado, pero sin embargo, a cada día que pasaba, más le costaba apartar la vista de él. —Idiota. —Susurró muy débilmente antes de cerrar al completo sus orbes y por fin, entregarse a aquél que en la antigüedad había sido conocido como el dios de los sueños. Esa sería en definitiva, la primera noche de muchas que compartiría al lado del rubio. Y por aquella misma, ambos se mantuvieron en aquella misma posición, abrazos el uno al otro, hasta que los rayos del sol finalmente tocaron la habitación unas cuantas horas después. El primer amanecer en la misma cama y con aquello, el primer despertar juntos de aquellos dos.


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