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De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 03, 2014 5:25 pm

La llave hizo un ruido metálico en cuanto los seguros de la chapa cambiaron de posición, dejando entrar a los moradores en su interior. Tohru permitió que Natalie entrara primero, aunque le siguió de cerca. Aún estaba claro afuera por lo que aún no sería necesario encender las luces de la vivienda. En cuanto al orden, la misma parecía estar en perfecto estado, nada sucio, nada cubierto de polvo, nada fuera de su lugar. Dejo las llaves en un pequeño perchero que había pegado a la pared para colocar las llaves de los dos. Quiso quitarse el abrigo, pero las ganas de explicarle a Nat lo que había cambiado por su cuenta le ganaron y por tanto, buscó al otro antes de que fuera en dirección hacia su habitación le tomó por una de sus manos, explicándose en aquél mismo momento. —Quiero mostrarte algo. —Sonrió hacia el otro serenamente, dejando que aquella extremidad hiciera por sí sola, entrelazándose con los dedos de Natalie mientras le daba un ligero y suave empujón para llevarlo hasta su habitación.
Había terminado de armar todo aquello unos días atrás, sabiendo que muy posiblemente no fuera todo del gusto del cantante, o si, realmente no lo sabía, pero quería complacerlo y por aquello y el deseo de ambos que había quedado en el aire, fue que prácticamente desarmó medio cuarto para poder lograr lo que ahora se mostraba ante los ojos de ambos quienes, habían entrado a través del portal que conducía a la alcoba de Tohru. Ahora se podía ver una enorme habitación hasta el fondo, con una espaciosa cama de dos plazas y medio, nuevos muebles para la ropa e incluso una larga alfombra que cubría todo el piso; así también había colocado dos veladores, uno de cada lado de la cama, aunque especialmente del lado izquierdo de la cama, había un particular objeto cayendo del techo. —Es un atrapasueños. Me lo vendió alguien en la calle y no pude decirle que no. —Y cuando pensó en aquél hombre de avanzada edad, recordó lo que le dijo al verlo detenerse frente a una vidriera: "A veces es necesario dejar de soñar para poder descansar, pero no olvide que mejor que un sueño es un firme abrazo". Ese hombre de seguro le había dicho aquello para vender el particular objeto más sin embargo, ahora que lo observaba, el mismo parecía irradiar cierta aura misteriosa y colorida al cuarto y era que a él, nunca le había gustado decorar su espacio con tantos colores, por eso mismo era que aquél objeto se había adueñado del mismo con su forma.

—Traje algo de ropa tuya y añadí algunas prendas nuevas para que no te rocen con las heridas. —Se medio giró para poder mirar al otro y ver su expresión, si aquello le había parecido o no. Podía notarse el hecho de que la invitación de invitados simplemente había sido consumida por él y el arquitecto que le había ayudado a poner todo en su lugar que por demás, ambos hombres habían estado de acuerdo en que había quedado bastante bien. Sonrió al recordar algo y no pudo evitar el mencionárselo al blondo. —Si deseas dormir en el suelo cuando te mejores, ahora si será cómodo. Pero no pienso hacer de tu almohada. —El vástago miró hacia otro lado. Podía ser que aquél accidente los cambiara a ambos de alguna forma, si el otro se volvía algo más desconfiado del resto, entonces el le protegería, estaría a su lado cuando se sintiera amenazado. Y aunque aquella sensación extraña al tener tantas nuevas emociones dentro aún no pasaba, todo lo que por ahora le importaba era estar allí con él. Poder estar presente en su recuperación y si UT lo deseaba, que también sus primeras palabras fueran para él, incluso si aquél era un pensamiento egoísta. —He arreglado tu agenda para que no tengas que preocuparte el mes venidero y, la seguiré arreglando hasta que su cuerpo y aquí adentro... —Con el dedo índice de su mano libre golpeo suavemente en su pecho. [color=#993333]—También hayan sanado. —Y tras una ligera pausa prosiguió. —Si quieres puedo arreglar unas vacaciones fuera en unas semanas, seguro te haría bien respirar algo de aire nuevo. —Sabía que el otro no podría responder, pero le bastaba incluso con que le sonriera, porque Natalie debía saber que no haría nada sin su consentimiento...excepto lo de la habitación, eso no necesitaba de la aprobación del blondo y aunque se hubiera negado igual lo habría hecho.
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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Vie Ene 03, 2014 6:10 pm

El frío de aquellos dedos enroscándose en su mano fue devuelto por su parte con un agarre más bien firme, le sujetó con suficiente firmeza como para que el otro pudiera entender que le seguiría y aceptaría –por ahora- que éste le explicase el motivo por el cual no le dejó dirigirse hacia su habitación, aunque pronto, nada más atravesar el umbral de lo que anteriormente eran dos habitaciones, supo el motivo: Abrió los ojos hasta el límite e incluso su pircing, ése atravesándole el entrecejo se alzó muy ligeramente ante la expresión de eterna sorpresa que barrió su rostro al ver la habitación: Era amplia, condenadamente amplia y esa cama... Le escuchó mencionar la ropa y su movimiento fue suficiente como para que él buscase también los ojos del vampiro. Estaba... había... aquellas palabras en el hospital las consideró una mera puesta en escena, no creía que verdaderamente el de cabellera oscura fuera capaz de montar todo aquello teniendo en cuenta que gran parte del día se lo pasaba con él en el hospital y a pesar de no hablar le escribía en un folio o se limitaban a perecer en silencio... uno que a pesar de lo prolongado tan siquiera era molesto o cortante.
Mierda. ¿Por qué cojones sentía eso en su interior? Era cálido. Jodidamente calido. Aunque el comentario del suelo le hizo esbozar una muy ligera sonrisa: Ah, si pudiera ser capaz de hablar... Y de moverse: Orion estaría en el suelo haciéndole de prometida almohada contra el piso. Empero su estado actual le imposibilitaba de moverse con soltura y temiéndose nuevas heridas o oberturas en las ya existentes prefirió mantenerse calmo y limitando acciones que pudieran perjudicar a ambos. Caminó hacia delante aún de la mano del moreno y su mano enyesada se hizo hacia delante para rozar una de las tantas plumas que caían con gracia por encima de la pared, eran tan suaves que pudo sentir el tacto a pesar de tener la mano semi adormecida por tenerla en la misma posición

Ahhh... Seguía siendo ése perfecto manager. El Señor Todo Controlado. Dejó de tocar aquellas que el otro había colocado especialmente cayendo en el cabezal de lo que, seguro, era su lado de la cama y giró el cuerpo lo suficiente para quedar encarado a él, aunque esa unión de ambas palmas no se despegó, no se movió. Su corazón bombeó con mayor fuerza su riego sanguíneo cuando el otro... Cuando le tocó el pecho diciendo aquello. De manera pasiva su gesto se hizo poco a poco hacia abajo y la confusión de su mirada enfocó entonces el suelo uno que parecía estar borroso a sus pies. ¿Por qué? ¿Por qué, Tohru?. Reclinó aquel compungido gesto y su frente se apoyó sobre el torso del vástago en lo que sus dedos encarcelaban con mayor propiedad los que ya tenía sujetos. Quería decirle tantas cosas, quería negarle tantas otras, gritarle, decirle lo que en su pecho yacía desde que aquellos le abrieron las piernas. ¿Cómo mierda llegó a ése punto?
Asintió con una lentitud abrumadora y toda la dermis de su frente se rozó contra la zona en la que persistía apoyado en un muy mal disimulado abrazo. Le había... ¡Le había derribado una pared! Ése condenado, ése imbécil había... Había creado un espacio para los dos. Para que pudieran, posiblemente, sentirse a salvo. ¿Lo sabía? ¿Sabía como se sentía ni que fuera mínimamente?. No lloró, ni una lágrima desbordó cuando aquellos dos hicieron torturas varias en su piel pero ahora, contra ése cuerpo si quiso hacerlo. Aquellas jodidas palabras le habían llegado a doler más que un navajazo. Tohru era... era todo lo que hasta ahora no hubo tenido en ningún lado, tenía lo que nadie más. Soltó con lentitud la mano del vástago y su palma, una a medio cubrir por lo amplio de la sudadera se hizo hueco sobre el torso foráneo y tocó allí dónde un humano posiblemente mostrase latido para rozarle la zona con clara ternura: Irse... No sonaba mal en absoluto aunque pronto sería fin de año y las compañías posiblemente se tintasen en retraso a no ser que se hicieran con un vuelo privado. De todos modos y dejando a un lado esos pensamientos su mano prosiguió rociando en caricias el torso ajeno mientras la humedad se forjaba en sus ojos. Dolía. Dolía tanto...

Hizo que una e sus piernas quedase entre las del adulto y con un movimiento entorpecido por la posición, los vendajes y la amplitud de sus ropas empujó al otro para hacerle caer contra la cama. Cuando el trasero del moreno impactó contra lo suave de éste él, aún en pie pero ahora con una altura similar a la del otro bordeó los hombros de su pareja, ingeniándoselas para no golpearle con el yeso pero consiguiendo su cometido: Un abrazo. El primero que daba así.
Le apretó contra su torso, contra un cuerpo que yacía eternamente tembloroso por culpa de las emociones. Mierda... Si sólo pudiera decírselo... Abrió los labios: Nada. Absolutamente nada mano de ellos.



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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 03, 2014 11:14 pm

Permaneció en silencio al sentir aquél contacto del otro. Quizá fuera su imaginación, pero algo le decía que Natalie se estaba guardando todo lo que sentía desde el mismo día en el que había sido llevado al hospital y es que, conociendo su carácter orgulloso, no era muy difícil llegar a esa conclusión, pero él le había visto sucumbir ante sus sentimientos ya y esperaba que con él, de alguna forma lograra librarse de los que hasta entonces escondía dentro de él. Sabía que escribir probablemente no le supusiera la misma tranquilidad que hablar, que soltar cada palabra contenida con todo lo que ellas albergaban, pero no se podía hacer nada de momento, ni siquiera era seguro que su voz regresara pero aquella posibilidad se encontraba muy lejos de él. Volvió a observar aquella cabellera dorada cayendo sobre los ojos color miel del otro en el momento en que aquella palma encontró cobijo sobre su pecho y aunque aquello había significado el separar sus dedos del cálido tacto del otro, también sabía que sentirlo allí, cerca de su apagado corazón, se sentía igual de bien y cercano. Perdió de vista los orbes ajenos y pudo imaginarse la razón más sin embargo no se movió ni insistió en que le mirase, porque no planeaba impedir que el otro se descargase allí donde solo estaban ellos dos.
Pero como la primera vez que se hallaron en la cama, el blondo le sorprendió con un movimiento que hizo que cayera sobre la cama sentado, al menos eso le daba a entender que tenía algo de fuerzas o era que...
Cálido...cálido y tembloroso. Esas fueron las primeras sensaciones que sacudieron su cuerpo cuando los brazos del blondo le rodearon desde la nueva y acortada diferencia de alturas. El otro ahora estaba entre sus piernas, cubriéndole con sus brazos, que incluso a pesar del yeso el vástago sintió amable. Elevó sus manos y las llevó hasta la espalda del otro, apretándole levemente contra su cuerpo.

Su rostro se movió, observando hacia arriba, buscando aquellos orbes que se le mostraron húmedos en cuanto pudo dar con ellos. ¿Por qué no dejaba correr aquello que pedía a gritos salir de su interior? Una de sus manos se movió hacia adelante, tomándole así por la camiseta y arrastrándole hacia abajo, hacia sí, y el mismo se estiró hacia arriba para acortar las distancias. Lo haría, necesitaba conseguir que el otro diera el primer paso hacia la mejoría. Nadie más le ayudaría, ni sus padres ausentes, ni sus fans, ni siquiera aquél que se había presentado semanas atrás para tener sexo con el rubio. Tohru dejo sus labios a escasos centímetros de los del blondo, pero fue tras un leve susurro contra ellos que culminó el acercamiento sobre estos mismos.

"Llora...hazlo."

No había sido la orden más gentil de su parte, pero necesitaba darle a entender al otro que no se iría de allí, que no le dejaría solo mientras era azolado por sus sentimientos, por la oscuridad de estos mismos. Sería su escudo y su firme espada contra todo.
Procuro que el beso fuera suave, pero el mismo de a poco fue tomando un tinte más profundo, hasta que nuevamente golpeó con su sinhueso contra los tibios labios del otro. La maraña de cabello rubio calló sobre su rostro y le pareció sentir algo húmedo, pero no daría nada por contado hasta que le escuchara, hasta que aquél temblor en el cuerpo ajeno se convirtiera en el mismo gimoteo que había visto quizá una semana atrás. Se hizo del espacio suficiente para adentrarse en la cavidad ajena, buscando contacto y valiéndose de toda su técnica para arrastrar a la otra lengua a una batalla que tenía como único fin el conseguir que el otro se librara de las emociones que aún yacían guardadas dentro de él. Incluso si le asqueaba, si se daba cuenta de que no podía seguir con aquello, era Tohru y por lo mismo lo entendería, porque sabía lo que había ocurrido y porque estaba allí para ayudarlo y protegerlo...porque era su pareja.

Acarició la espalda del otro con cuidado por sobre la ropa, repartiendo una serie de caricias sobre la misma. Quería tenerlo allí, cerca de él, con sus brazos enrollados sobre sus hombros cuando todo lo que dormía dentro de él aflorase. No podría escuchar sus pensamientos, pero le abrazaría hasta que su cuerpo dejara de temblar, hasta que la calma volviera a él.
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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Sáb Ene 04, 2014 1:06 pm

Como una serpiente reptando, así lo sintió, así lo identificó. El tirón otorgado en sus ropas obligaron al blondo a quedar ligeramente reclinado hacia el que estiró algo más la espalda para acabar con las distancias que ése abrazo puso entre los ojos del uno y los labios del otro, hasta ahora había compartido diversos momentos para con ése de cabellera oscura que cualquiera hubiese etiquetado como tiernos y es que muy a pesar de las peleas, muy a pesar de los mordiscos y ladridos que el uno dedicaba al otro todo gesto dedicado estaba repleto en una muy extraña compenetración entre ambos que hubiesen conseguido hacer suspirar... Esa escena era la más acaramelada hasta ahora por una pareja que a duras penas estaba comenzando a entenderse. El cuerpo del vampiro era frío, cierto, pero nadie sería capaz de explicar porqué todo cuanto ahora tocaba de ése otro estaba tan cálido, tan jodidamente atrayente para esa mano libre de yeso que dejó de perecer estoica en su torso para cubrir en lentas y apacibles caricias el cuerpo foráneo, no fue brusco en ningún ámbito y es que la orden de Orion le golpeó con fuerza. Hasta ése punto llegaban. Hasta aquella confianza habían llegado. Su cabeza se alineó con la que sabía que le buscaba aunque se cegó a la verdad del mundo, bajando los párpados para así escapar del mundo hostil y centrarse en otro mundo...: En uno que le pertenecía. Jodido y cálido astro de hielo que desde ése puto momento quedaría atado a él.
Si bien en tiempo pasado sintió empezar a sentir algún tipo de sentimiento para con el que le facilitaba la vida como cantante al llevar su agenda, vistas en público y todo aquello ahora sabía que era amor. Del verdadero. Y sólo bastaron dos palabras que siquiera habían sido románticas: Llora. Hazlo.
Imperativo en toda regla que no llegaron a ser las palabras más amables que ése idiota tuvo consigo pero estas le hicieron comprender que estaría ahí, que no le abandonaría. Ahhh… Estaba jodido. Estaba realmente jodido. Se había enamorado. Se había enamorado de verdad.

Y lo hizo. Y lloró. Y sintió como con cada lágrima condenaba a los que le atacaron esa noche.
Su comisura no dudó en abrir puertas a aquella sinhueso húmeda y es que podrían besarle cientos de bocas distintas pero aquella tenía un sabor especial, una textura única, además...: Era tan frío como un escurridizo hielo que buscaba adormecerle la lengua con las caricias derramadas sobre la misma. Tenía la cabeza reclinada hacia abajo para así tener un mayor acceso para con aquella otra que parecía estar ofreciéndose de la mejor de las maneras, casi sumisa y entregada lo que habían ya compartido en varias ocasiones pero que, para él, era la primera.
Sí, era la primera vez que le besaba sabiéndose perdido ya. Sabiéndose total e innegablemente enamorado de esa forma de vida.

Esa mano perdida en lo perfecto de una anatomía que etiquetaba cómo suya subió posiciones y ahuecó lentamente la palma para acunar así la quijada del contrario, rozando con los dedos más alargados partes de su oreja que quedaban expuestas y logrando con ello que gran parte de esa misma palma quedase sepultada por lo oscuro de los semi-largos mechones de su pareja. Ése tacto no tenía tampoco nada que ver con aquellos a los que empujó una y otra vez...: No era carne blanda si no que tenía una textura perfecta. Tampoco estaba sudoroso, ni caliente en exceso. Era frío y suave.
Mientras el beso se daba, mientras su comisura se movía con demasiada suavidad sobre aquella otra que parecía estar marcándole el compás a seguir para no resultar asustado fue dividiendo las sensaciones que sentía en ése momento con el que vivió días atrás. Para él la comparación entre una escena y otra era primordial para no terminar asqueando el contacto, para no verse en la necesidad de asistir a terapia al no ser siquiera capaz de ver el cuerpo de otro hombre desnudo sin imaginarse la condenada escena que aun rebotaba en sus oídos y conseguía hacerle temblar al recordar ciertas partes de aquella brutal violación. Despacio y olvidándose momentáneamente del compás marcado por el contrario su comisura se movió por encima de la del moreno pero para que éste entendiera algo de lo pretendido su lengua apartó de un empujón a esa otra húmeda y valiéndose de movimientos algo exagerados pero certeros...:T-e q-u-i-e-r-o. Lo deletreó a cómo pudo, asegurando total cercanía entre ambas bocas para que el contrario pudiera captar el mensaje en su totalidad. No era por mensaje, pero las circunstancias no hicieron que pudiera decírselo con voz. Empero y mientras comunicaba aquello lágrimas no dejaban de crear surcos en sus pálidas mejillas humedeciendo a causa de la gravedad al que tenía bajo su cara. Las contracciones en su vientre eran claras, el temblor no cesó ni un solo momento desde el primer abrazo, pero ahí estaba, desnudándose con más miedo de lo que esas manos pudieran provocarle.

¿Estaría bien sí...? Se hizo hacia delante empujando con su cabeza la otra para hacerle perder muy ligeramente la posición recreada aunque no se atrevió a estirarse sobre él por más que una de sus rodillas ya estuviese sobre la cama. Su cama. La de ambos. Dios. Eso era realmente vergonzoso.



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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 04, 2014 6:29 pm

Se dejó al suave tacto del otro, mientras el beso era mantenido y aceptado por el otro. Las lágrimas cayeron contra su propio rostro, contra sus mejillas, mojando las mismas con su tibieza, con aquellas emociones de las que estaban hechas. Así, quería que el otro expulsara todo lo que en su interior le causaba dolor, a pesar de que no pudiera hablar, gritar, era la única manera que se le había ocurrido para ayudar al otro a librarse de algo de ese peso que parecía portar sobre sus hombros. De pronto pasó que en el beso el blondo empujo su lengua hacia atrás y Tohru temió haberle asqueado, sin embargo, las palabras que fue uniendo, que golpearon en silencio contra sus labios, no tenían nada que ver con un presunto asqueo. Estaba allí, contándole sus sentimientos a una distancia tan corta, quizá fue por eso mismo que aquellas dos palabras golpearon tan fuerte contra él. Sus orbes intentaron fijarse en los del otro  y sin embargo, aquellas lágrimas que caían sobre su rostro le impedían el poder hacer enfocar su visión en el rostro del otro. Natalie...¿En qué momento se había saltado de su responsabilidad como manager y había acabado de aquella manera? Recogió con sus manos, ambas, las lágrimas que seguían cayendo del rostro del blondo. Aún no había respuesta de su parte, a pesar de que ya se lo había dicho una vez en el hospital...¿por qué era tan difícil decirlo ahora que el rubio estaba consciente ahí delante de él? ¿Acaso no era el orgulloso Orion? Sí claro, el mismo que ahora debía aceptar que se había encariñado demasiado con quien tenía delante suyo, al punto de aceptar que incluso si no había una promesa entre ellos, ya no podría dejarle así sin más.

Abrió ligeramente más los orbes al sentir aquella presión contra su cabeza y miró con curiosidad al otro, dejándose caer ligeramente hacia atrás. De cualquier modo, esa mirada curiosa prosiguió. Claro que quería estar cerca de él, pero realmente temía hacerle daño; estaba más que consciente que a algunas aún les faltaba unos días más para cerrarse por completo, sobre todo a aquella en su cuello, entonces, forzar al otro a hacer cualquier tipo de movimiento complicado era algo que no tenía en sus planes y...Ah, maldición. Era por estar con él, por saber qué era lo que ocurría cada vez que ambos se encontraban en una cama, que no pudo pensar en algún otro plan que se le hubiera ocurrido al blondo, ¿quizá quisiera probar a usarlo de almohada? Una de sus manos se estiró hacia donde el rubio aún se encontraba y con cuidado, arrastró los cabellos hacia arriba, dejando expuesto a su vista a aquel rostro aún afectado por las lágrimas. Maldición. —Ya te lo dije una vez. —Maldición. —Te quiero, te quiero como nunca he querido a nadie. —Y podía confiar en su palabra. Era la primera vez que se sentía así por alguien, que los deseos de quemar, la fría ira y el odio le azotaban por dentro al recordar a aquellos que eran responsables de la mudez del cantante. Pero no era solo odio e ira lo que sentía, también deseaba protegerle y seguir a su lado, ah mierda, suponía que aquello podía ser todo englobado dentro de lo que el amor traía consigo.

Ese vándalo era el culpable. Ya había dicho suficientes palabras vergonzosas por un día, más de las que hubiera dicho en toda su vida y vaya que llevaba años sobre la tierra. Quiso levantarse, no para escapar de aquél contacto, sino porque no le encontraba mayor sentido a estar allí obligando al otro a asumir una posición que podía traerle dolores innecesarios. Apoyo por tanto una de sus manos y se hizo hacia adelante, observando al que aún se hallaba allí frente a él. ¿Qué pretendía? Quizá a él aún le costaba acostumbrarse a aquellos sentimientos que a veces le consumían por dentro. A veces entregado y a veces frío. Era su pelea contra el cambio que día a día parecía gestarse en su interior; el otro le cambiaba con su sola presencia y es que era la primera vez que convivía de tal forma con uno de sus representados y había caído justo con el que le llevaría hasta las puertas del infierno. Ah, tanto que había despotricado contra el amor en el pasado, y ahora estaba allí, cuidado a su preciada mariposa, la única de todas las que en esa habitación que jamás permitiría que volviesen a tocar de aquella forma.
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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Sáb Ene 04, 2014 7:05 pm

Las manos de Orion llegaron a... ¿Asustarle? Su mirada se cerró rauda cuando las ya conocidas manos se dirigieron hacia su semblante humedecido pero lo gentil de su acción le hizo saber que no pasaría nada. Ahhh... mierda, era obvio que Orion no le golpearía. ¿Era miedo? ¿Era miedo esa sensación de sentirse atrapado en algo que no podía controlar? Sintió como tras retirarle las perezosas gotas traslucidas el vampiro tomó posición en su frente para barrer toda hebra blonda y evidenciar unos ojos que estallaban en contradictorias ideas de temor aunque. Su boca se abrió ligeramente al no haber sido capaz ni por un segundo de imaginar que Tohru se lo diría de esa manera y aquel pavor inicial se transformó en lo que cualquiera al mirarle etiquetaría cómo la más absoluta y expresiva sorpresa, sí, las lágrimas surcaban su rostro. Oh, por supuesto, el rubor al tratar de frenar su impulso lloroso también estaba ahí, aunque también cabía decir que la confesión que el otro supo interpretar tubo culpa en su azorada expresión. No paraba. Una tras otra, una y otra vez. Orion era en privado lo que jamás esperó cuando su mirada se cruzó con aquella otra por primera vez en aquel lugar repleto de comida. Tohru era conocido, admirado y ante todo, codiciado y sin embargo, ahí le tenía, para él, robándole las palabras que muchos hubiesen suplicado por adquirir, por poseer. Quizás y de encontrarse en mejor forma física ahora el manager estaría frotándose alguna zona de su anatomía posteriormente golpeada por el cantante ante aquella tan directa confesión pero no deseaba romperse otro dedo... Aunque no sabía del cierto si era eso o que quería seguir recibiendo esa clase de palabras en un futuro y golpearle muy posiblemente conllevase a callarlas, a sellarlas.

Retrocedió a duras penas cuando Tohru inició el movimiento para volver a quedar sentado sobre el gran y lustroso camastro. ¡Mierda! Lo que ahora le gustaría no tenía nada que ver con acciones tiernas o delicadas, lo que deseaba era tatuar su piel con aquellos violentos mordiscos con los que le solía propinar y a su vez, ser tatuado por el otro: Que toda marca desapareciera, que... ¡Claro! Aprovechándose de pie le miró una última vez: Confía en mí. Algo así quería haberle dicho. Retrocedió posiciones, pero en ningún momento le dio la espalda. A duras penas tocó la pared su mano buscó el interruptor y así, la oscuridad se ciñó en ambos. Para que ni un solo rastrojo de luz hiciera eco en el lugar también cerró la puerta que anteriormente el vástago dejó entornada y poco a poco, ahora con cierta duda, avanzó hacia el que era su pareja. En medio de la oscuridad se pudo llegar a apreciar el sonido de una tela deslizarse por la única piel que vestía... pantalones fuera, mostrando a lo negro del lugar unas heridas francamente dolientes. N tuvo más que sacudir los pies –desprovistos ahora de calzado- para que la tela hiciera juego con la alfombra, para cuando se desprendió de éste ya había logrado volver frente al vampiro, aunque para tener cierta estabilidad su derecha se apoyó en el hombro de éste, dándose a sí mismo seguridad. Joder. ¿Y cómo te lo digo, imbécil?. Mierda, mierda. Esa mano sobre su hombro tomó iniciativa y contorneó el mentón del vástago tras unos suaves toques por la piel que pudo alcanzar en su trayecto recesivo.

Despacio uno de esos dedos presionó el labio inferior del vástago para que abriera las puertas de aquella boca y fue el pulgar el que protagonizó la siguiente acción: Tomar su saliva. Sí. Tocó la húmeda con su dígito y tras empapárselo de aquello traslucido apartó poco a poco el mencionado de aquella entreabierta para ahora pasarse aquel dígito por encima de una de las heridas del brazo. ¿Realmente curaban? ¿De verdad regeneraban? Sería un experimento absurdo pero... No pudo ver si era efectivo o no, si había atinado a crear una película con la baba contraria en su herida o si simplemente la húmedad tomó lugar en piel sana. Nada. La oscuridad era demasiado densa pero la vergüenza de mostrarse frente al otro era superior y mucho se temía que saldría de aquella habitación en caso de tener que enseñar más piel de la necesaria.
Bufó. Bien, seguramente habría roto el colmo de lo estúpido haciendo aquello.



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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 04, 2014 8:07 pm

Su mirada se topó con la otra y aun cuando consiguió entender algo a través de la misma, la misma sensación de antes le recorrió la espina dorsal en cuanto la luz se fue...y ¿Se estaba quitando la ropa? Mierda, mierda. Claro que podía verle, si no podía mantener aquellas transformaciones animales, al menos los reflejos y sentidos agudizados de uno se quedaban con él, le tenía allí, volviendo ahora hacia él con menos ropa sobre su cuerpo y sin una expresión que le dijera lo que estaba pensando. ¿Qué podía imaginarse? ¿Le culparía el otro por pensar en lo único e irrevocablemente posible que se suponía que iría a pasar a continuación? Tendría que pararlo, por el bien de sus heridas, por...
Sus pensamientos y demás se detuvieron cuando aquél dedo se posó sobre su boca. Dulce...pero es no era lo que importaba ahora. Le miró aun sabiendo que muy probablemente el otro no le viera de forma tan nítida como lo podía hacer el, pero Natalie no se detuvo allí sino que aquél dígito siguió hacia adentro y rozó su sinhueso, empapándose en su saliva. Estaba ¿confundido? ¿Qué se suponía que estaba haciendo? Parpadeo con una ceja erguida y en cuanto vio el movimiento hacia uno de sus brazos creyó comprender la razón. Ahhh mierda. No pudo retenerlo, de verdad que no pudo; simplemente estalló en risas en aquél mismo lugar, frente al otro. Joder, ¿En qué momento se había vuelto tan pervertido?
Se cubrió el rostro con una de sus manos, cayendo hacia atrás mientras intentaba calmar aquél ataque de risa que parecía no querer terminar. Claro, seguramente el otro no estaba para nada contento con aquellas heridas sobre su cuerpo y había recordado esa facultad curativa en su saliva. —Mierda. En serio... —Claro que no le diría lo que se había imaginado. Seguramente el otro le juzgaría mal y no quería que aquello ocurriese, de cualquier forma sacaría ventaja de la situación a SU modo.

Por lo mismo, se estiró hacia adelante y tomó por los hombros al blondo, girando con el todo lo amable que la situación se lo permitió y lo tumbó sobre la cama, quedando él arriba, allí entre sus piernas, allí donde no podría escapar de su mirada incluso a través de las sombras. —Si querías que te lamiera deberías haber sido más claro desde un principio. —No, no iba siquiera a mencionar la palabra "hablar" o la oración "haberlo dicho antes", si iban a estar así por un tiempo entonces el otro tendría que aprender a ser más claro con lo que deseaba pero por ahora se lo concedería tal cual como lo había pedido, de aquella forma que le pareció tan tierna. Claro, meterle un dedo a la boca y robarle saliva de aquella manera ¿En cuánto tiempo pensaba terminar? Sonrió con malicia desde la distancia que los separaba. Lo primero en tomar fue la pierna derecha del joven, la cual descanso con cuidado sobre una de sus manos en lo alto, lo suficiente para que sus labios dieran contra la cara interna del mismo y de allí hacia abajo dio una larga lamida sobre la piel. No tenía idea cuales serían los efectos de su saliva sobre heridas provocadas de otra forma que no fuera la mordedura del mismo vástago, pero ahora sería cuando lo averiguarían, aunque sería luego de que aquél que ahora se encontraba tendido sobre la cama, estuviera cubierto por aquello que había intentado obtener de una forma casi inocente. —Me has intentado utilizar como ungüento, así que ahora que he accedido a probar si funciona o no, más te vale que no pretendas escapar. —Suficientes palabras antes de que volviera a dar una nueva lamida sobre una extensión de piel seguida de aquella misma pierna. La piel se iba perlando por la fría humedad que comenzaba a cubrir la misma.

Sus dedos hacían el trabajo de buscar la piel que aún no hubiera sido tocada por la misma, primero terminaría con aquella sección de piel antes de bajar hasta la rodilla y llegar hasta los pies. ¿Vergüenza? No, en realidad todo lo que esperaba era que funcionara, que de alguna forma pudiera aliviar el dolor del otro. En ningún momento sus dientes rozaron la carne, simplemente, se dedicó a humedecerla y dar uno que otro beso a cada nueva zona que tocaba, así seguiría en tanto el otro se lo permitiera, aunque como ya había dicho, no permitiría que ahora se escapara después de que había picado la curiosidad del vampiro.
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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Sáb Ene 04, 2014 8:38 pm

¡Me cago en...!” Quería insultarle, salir de allí tras propinarle algún golpe. Mierda. Quería desaparecer. Si antes sus mejillas habían permanecido rojas por el llanto muy posiblemente ahora merodeasen en la misma tonalidad pero por la rabia. La carcajada del vampiro logró que se sintiese estúpido, casi... casi inocente. ¿Pero de qué modo pretendía el moreno que le pidiera algo así teniendo en cuenta que no podía hablar? Se mordió el labio inferior en lo que esperaba que el otro cesase en carcajadas, aunque le hubiera gustado poder vislumbrar mejor la felicidad en ése rostro que días atrás únicamente parecía experimentar tristeza y odio.
Aunque no había ejecutado aquello para... maldita fuera. Lo último que quería era aquello, parecer tan imbé-... Cerró los ojos cuando su cuerpo aterrizó sobre el colchón y es que centrado en el sonido de aquella risa no fue consciente que el foráneo se movió hacia él de un modo prácticamente amenazador, atacante. Aún no se hacía a la idea de que tenía los instintos agudizados a causa de aquellos en los que podía convertirse, aunque el calor de la vergüenza le tenía demasiado sumido en su propia marea de pensamientos como para pensar ahora en ése lobo al que le propinó una leve caricia en las puertas del coche. Alzó la cabeza con el gesto fruncido, aunque no pasó por alto ni un solo momento que Orion desde su encuentro no había tan siquiera mencionado la palabra “hablar”. No, siquiera le había empujado a hacerlo.

Ojos como platos y como si su cuerpo hubiera recuperado la elasticidad abandonada en la lucha anterior su espalda se arqueó muy ligeramente. Ah. Espera. Eso... eso era peligroso. Su cuerpo muy posiblemente reaccionaría a eso, a lo ejecutado por Tohru. ¡Mierda! ¿Por qué no le dejaba simplemente tomarla a su manera? ¿Por qué...? Ahh.... Tenía el talón apoyado contra el hombro del adulto y su pierna expuesta a una boca que le rozó con descaro humedeciéndole y dejando sobre lo candente de su piel un rastro de fría saliva que escurría dichosa por lugares tatuados en morados y diversos golpes que muy posiblemente las botas de hierro de los agresores implantaron. Le escuchó de nuevo, no muy lejos de su oído así que los párpados volvieron a subir para descubrir aquello color miel: Ése. ¡¡Ese!! ¡Ése era su jodido manager! ¡El que actuaba con descaro! No quería provocarle pena. No quería que su cuerpo le diese asco... Deseaba que el amor que empezaba a florecer germinase y se implantase con raíces incluidas. No dejaría que se le escapase de entre los dedos... Otro jadeo. Nuevo movimiento: Allí estaba el nacimiento de otra lamida. Joder. Eso era... se llevó su mano sin duro vendaje sobre la boca y así, contra su propia piel, controló unos gemidos que... que se había olvidado que no saldrían. Bien, se rendía. Se dejaría a esa lengua, a lo que la misma le provocaba... Por UT que si bien las dos veces con las que se acostó con Orion la situación fue candente y llena de júbilo por ambas partes que se recreaba en la violencia, aquella vez deseaba vestirse de dulzura y cuidado. No había luz y no se verían –o eso creía-, no tenía voz, por lo que no tendría que hacerse el duro con palabras malsonantes. No podía mover una mano, así que no le apartaría. Dulce... tanto como esa lengua, tan suave como la que ahora tomaba posesión de terrenos que provocaban escalofríos al propietario del mismo.
Se mordió su propio brazo, aquello era demasiado erótico. La sudadera bien podría haber cubierto más de la mitad de sus muslos debido a lo grande que era, empero la posición que marcó el vástago con su pierna alzada hizo que aquella tela se remangase y descubriera así toda su piel herida y aunque las piernas era el lugar menos afectado se dejaría a todas y cada una de aquellas que ni el uno y el otro sabían si realmente tendría algún tipo de efecto sanador pero que sin duda rompería el hielo entre los que por una cosa u otra ahora se tenían... ¿Miedo a rozar? ¿A rozarse? No, estaba convencido que su pareja caría de ello y las palabras mencionadas antes de las últimas lamidas le hicieron pensar en que muy posiblemente, el mayor de ambos estaba maquinando como seguir, como avanzar.

Dejó de morderse el brazo, aunque marca ensalivada de una dentadura ahora decoraba más de ése cuerpo cubierto en aquellas y deslizó la mano por toda la suavidad de aquellas mantas en busca de encontrar algo a lo que poder apretar, no, no sería el pelo de su compañero esta vez.
La lengua del vampiro era fría y a cada nueva pasada de la misma su piel se erizaba por pura inercia: Era invierno, carecía de ropa sobre piel convaleciente y para colmo las caricias eran terriblemente gélidas –aunque gracias a ello algunas se deshincharon debido a la temperatura-, todo parecía jugar en contra del pobre y adolorido humano que había intentado buscar drástica solución a todos sus problemas de un modo más bien infantil y torpe, pero tampoco sabía actuar de otra manera ahora que la voz no podía ni sería por ése entonces un plan flactible.



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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 04, 2014 11:15 pm

Las suaves sacudidas que provocaba en el cuerpo del otro cada vez que una nueva lamida rosaba su cálida piel hacían que aquello abandonase de a poco aquella atmósfera cargada de lágrimas que había quedado tras que el blondo se liberase de las mismas. No podía escuchar sus jadeos, pero sabía que muy probablemente fueran aquellos los que acompañaran todas y cada una de las sacudidas del rubio. Su lengua terminó de recorrer aquella pierna tras llegar hasta los tobillos del mismo. Ahí bajo aquella piel podía olisquear el dulce aroma de su sangre caliente, aquella que parecía ser como un muy deseable licor, no, todo él lo era. Con cuidado dejó la pierna sobre las mantas para tomar ahora la otra y recorrer el mismo camino con su lengua. Lo hacía con cuidado y sin ninguna intensión de terminar pronto, su piel salada se contrastaba con el dulce aroma que bajo ella dormía, todo, todo de él de atraía a seguir aquello como si se tratara de un perro lamiendo las heridas de su amo. El pensamiento hizo que rodara los ojos mientras seguía. En definitiva se estaba comportando como nunca antes y todo porque un vándalo se había puesto en su camino. Una nueva lamida y tras otra terminaría con aquella pierna y tenía un claro mapa mental de por dónde continuaría.

Dejo ambas piernas sobre la cama, haciéndose espacio entre las mismas y sin permiso, escabulló sus frías palmas bajo la ropa del blondo, tirando de esta hacia arriba, no con intensión de subirla, sino de sacarla, por eso fue que tomó al mismo por los costados y levantándolo un poco de la cama, jaló de la tela hacia arriba, quitándola primero por el brazo que no tenía el yeso, luego por la cabeza y finalmente y con algo más de cuidado, por el brazo que yacía inmóvil a causa del yeso. Frente a sí ahora tenía aquella extensión de piel que incluso sin la luz del atardecer y de las luces propias de la habitación, aún podía ver, marcando el cuerpo de su preciada mariposa. Sus orbes observaron por un momento hacia el rostro del blondo, fue un corto momento antes de que se irguiera entre sus piernas, tomando desde el borde de su ropa interior con su lengua, subiendo por el medio y dejando su helada y mojada saliva por el cuerpo del rubio. Realmente deseaba que aquello surtiera algún efecto en el cuerpo de Natalie, que al menos aliviara un poco su dolor. Llegó hasta el borde del cuello del cantante y volvió a bajar, luego dedicaría especiales lamidas a aquella zona que consideraba la más importante, pero de momento...
Volvió a bajar, rozando el ombligo del rubio y subiendo por un costado del mismo, haciendo que la punta de su sinhueso se rozara contra el pezón —no sin una pizca de malicia en aquella acción— del cantante. No estaba haciendo eso solo por intentar curarlo, era SU forma de marcarlo, de repartir su propia marca por todo aquél cuerpo, una marca invisible que solo el rubio y él conocerían.

Bajo nuevamente y repartir otro grupo de lamidas sobre su pecho, lamiendo igualmente el otro pezón y tomando para terminar, una de sus manos, aquella que se hallaba sin el yeso. —No creo poder recomponen huesos, por lo que tendrás que dejar que el mismo mejore por su cuenta. —Mencionó antes de que su lengua se paseara por la palma, subiendo por la misma hasta tomar el brazo con largas lamidas que pronto cubrieron el mismo, llegando al codo y siguiendo hacia arriba. Todo ese cuerpo...borraría la presencia de los otros, de cualquiera que hubiera osado tocarlo. —Voltéate. —Ordenó mientras se erguía delante del otro. Su espalda, la cara posterior de sus muslos, su cuello, borraría todas las heridas del mismo quizá un poco más confiado en que las mismas sanarían quizá un poco más rápido con su saliva.

off:
off: solo para que estemos de acuerdo xD estuve buscando y resulta que en todos lados -donde busqué- concuerdan en que la saliva del vástago tiene propiedades curativas, así que Natalie debería quedar como una muñeca cuando enciendan la luz(?).
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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Dom Ene 05, 2014 7:41 am

Su pecho marcaba unas subidas y bajadas que evidenciaban el placer que en ése momento pudiera llegar a sentir y es que si en algún momento creyó que podría llegar a no soportar aquel tipo de actos nunca más bastó la primera lamida que el vampiro dedicó en su pierna para convencerse a sí mismo que no podría vivir sin aquello fríos roces, sin esa humedad que le llenaba y marcaba. Ahora ya no merodearía más el amargo sabor de la contienda pasada, ahora era Orion quién estaba volcado en hacerle sentir placer una y otra vez, quién repetía las lamidas y se centraba en lugares que dolían. Exhaló aire con fuerza: ¡Joder! ¿Qué hacía en su pezón? El cuerpo del blondo pareció retorcerse mínimamente en su posición y la mano que deambulaba por entre las sábanas apretó la misma con cierta firmeza. ¿Le parecía a él o estaba recuperando algo de fuerza? No fue capaz de corroborarlo de manera eficaz pues mano inmortal tomó la suya. Ah, claro, el jodido hueso partido sería ya tarea de tiempo, igual que las heridas que pudieran mermar en su corazón, en su orgullo. Su brazo fue mínimamente estirado para qué, cómo el resto de su fisonomía fuera bordeado en saliva, aquella que poco a poco iba sanando heridas tanto físicas cómo unas de índole más internas y es que a fin de cuentas Tohru estaba ahí, estaba como nunca antes estuvo, envolviéndole en amabilidad, en buenos modos. ¿O sería que era su propio temperamento el que hacía que el vástago se tornase más gruñón? Echó la cabeza hacia atrás mientras respiraba desde los labios en busca del aire perdido. No... No era eso. Era que ambos manifestaban cariño de maneras totalmente distintas y hasta tal punto eran las contiendas que no podían evitar chocar.

El imperativo le hizo volver a la realidad. De nuevo ordenándole. ¿Qué mierda se creía...? Entrecerró los ojos en lo que volvía la cabeza a su posición correspondiente y le lanzaba una única mirada de odio: No, siquiera podía ya mirarle de esa manera, más que nada, por que lo oscuro del cuarto le hacía tarea complicada eso de poder verle de manera más o menos directa. Se ayudó de su mano ahora empapada en saliva, apoyándola sobre la cama y obedeciendo callado. Estaba totalmente desnudo a excepción de los calzoncillos que el moreno no le arrebató y se sentía desprotegido, darle la espalda era... Lo intentó. De hecho por unos segundos que podrían haber sido contados por la poca duración de los mismos el rubio se mantuvo de espaldas al vampiro pero... Tembloroso se negó a ello y a pesar de que su propio gesto le propinó severo dolor en el recto se sentó sobre el lecho y arrimó su espalda contra el torso del moreno. Se sentía estúpido pero... ¿Darle la espalda? ¿Desnudo? ¿Y si volvían contra él? ¿Y si Tohru le...? Se llevó la mano sana a la cabeza mientras negaba, más que para el manager para sí mismo. Mierda. Él era su pareja no le haría...

Quizás lo que necesitaba era... Apoyado cómo estaba contra el torso de su pareja giró su semblante para localizar aquellos que tantas lamidas le habían propinado, a tientas, a ciegas, con el corazón bombeándole estrepitosamente debido a los nervios que estaba sintiendo por algo que en otro momento hubiera tachado de inocente e incluso de aburrido si se trataba de un juego de cama.
No podía evitarlo. Con el tiempo volvería a las agresiones, a las malas formas y quizás, si recuperaba el habla, a los insultos y ordenes, pero ahora no tenía más que hacer que esperar, confiar e intentar olvidar. Apenas rozó con su boca la del adulto que rebuscó desde su posición una de las manos del vástago. Quizás... sí... Hizo que ése brazo agarrado con su única mano sana le rodease desde la cintura y se cruzase por su cadera. Sí, básicamente estaba obligándole a que le abrazase desde su posición.




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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 05, 2014 3:21 pm

Sonrió al ver aquella mirada de odio en el rostro del otro. Seguramente le debía estar insultando en ese mismo momento, preguntándose quién era para ordenarle de aquella forma. Ah, claro, porque él era la reina y el vástago su perro ¿no? Espero a que el otro asumiera la nueva posición, estando atento a sus movimientos más, la acción que prosiguió por parte del blondo se salió completamente de lo que Tohru esperaba. La espalda del rubio impacto suavemente contra su torso...la actitud de Natalie, ¿dudaba si permitirle seguir con aquello? o ¿Era la posición la que le incomodaba? Sus pensamientos parecieron verse silenciados por la repentina intromisión de la boca del otro que había pasado a rozar la suya. El contacto tibio entre su mano y la del rubio permitió que por un momento dejara de lado su tarea sobre el cuerpo del otro y sin embargo, no rompió distancias para besarlo, sino que dio una larga lamida también a esos labios tibios que se había posado tan cerca de los suyos. Los dedos de aquella mano sobre la cintura del otro se aferraron a la carne.
¿Acaso le temía?  Ciertamente no poder escucharle muchas veces le confundía, así como antes lo habían hecho las acciones del cantante. Quería comprender el por qué se había acercado tan de repente, pero su boca pareció hallar las palabras con las que seguir por sí sola, plantando las mismas contra los labios del blondo. —¿Recuerdas que te dije que necesitabas confiar en mí? No romperé mis promesas. Me quedaré aquí y no dejaré que nadie te haga daño. —Le recordó aquellos dos puntos mientras su frío aliento golpeaba contra el cuello del otro.

No importaba, seguiría por allí mientras mantenía un poco más aquella postura entre los dos, mientras lograba hacerse de la confianza suficiente del otro para que le permitiera seguir más abajo. La sinhueso del vástago volvió a explorar la piel del menor, esta vez colándose por uno de los costados de su cuello, rodeando la zona que aún mantenía aquellos vendajes y sin embargo, su mano libre no se quedó quieta, incluso aquellos lugares serían visitados por la fría lengua de Tohru. Rozó la piel del estómago del otro con sus dedos mientras su otra extremidad se encargaba de desatar las vendas con algo de torpeza, pero al fin y al cabo, las mismas se apartaron de la piel tras un par de jalones y la misma cayó sobre la cama, dejando la piel apenas empezando a cicatrizar a completa vista del vástago. La herida que había causado la mudez del rubio, ese era sin duda su nuevo objetivo y su lengua no tardo en moverse hasta allí mientras su mano tomaba por el mentón al otro y le mantenía recargando la nuca contra su hombro. La fría saliva golpeo contra aquella herida que aún tenía el gusto de la sangre entre los puntos que allí habían dispuesto. Una lamida y otra sobre la misma, puso más dedicación en aquél punto del que hubo puesto en todo el resto del cuerpo. Si de alguna forma lograba que aquello sanase, que su fría humedad llegase hasta el punto de la verdadera herida...no era un dios ni un mago, mucho menos un doctor, pero de alguna forma esperaba que su saliva le concediera una especie de ayuda, un deseo perdido en su interior...escuchar una vez más la voz del blondo, sus berrinches, sus groserías, la forma sucia en que le había hablado aquellas dos veces que había estado en su interior.

Lamió toda la extensión de aquella piel y no se detuvo hasta que la misma estuvo completamente humedecida. ¿Le daría el visto bueno para seguir por su espalda? Por lo que podía deducir, Natalie aún parecía dudar, pero él no era uno de aquellos que lo habían violado, él era su pareja ¿no? Todo lo que deseaba era poder impedir su dolor de alguna manera y por eso incluso había llegado a tomar aquella alternativa en la que no había pensado hasta que el blondo hubo metido uno de sus dedos en su boca. —¿Esta bien si sigo? —Tomó la mano del rubio que no tenía el yeso y entrelazó sus dedos con los de él, dispuesto a mantener aquél contacto mientras continuaba, dispuesto a detenerse cuando el otro así lo quisiera. Lamió con suavidad el hombro derecho de Natalie y espero a que este hiciera un movimiento positivo para que continuase.
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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Dom Ene 05, 2014 7:28 pm

Restó con la nuca contra el hombro de su pareja dejándole avanzar, dejando que le quitase la venda que cubría cada punto que el ataque con el arma blanca dejó en la piel sensible. Juró... Juró que un muy lastimero gemido brotó de aquella maltrecha garganta cuando la fría lengua de su compañero se hizo espacio en aquella zona por primera vez desprovista de apósitos desde que ingresó en el hospital. Creyó a la zona verdaderamente muerta pero aquel ruido que manó le sorprendió incluso a él haciéndole abrir aquellos dos pares de tonalidad amarillenta para apuntar con una mirada ligeramente nublosa por las lágrimas ahí agolpadas el techo oscuro que les protegía de la fría intemperie de la navideña calle. En medio de la marea de su propio sentir la mano con la que estaba obligando al mayor a rodearle se aferró a su muñeca clavándole ligeramente los dedos en la mencionada dermis blanquecina: oh... ¿Estaba recuperando la fuerza en sus extremidades? Al menos, esa en la que el blondo paseó la lengua, esa mano suya, ya parecía haber recuperado su personalidad añeja. Más húmedad. Más lamidas. Eso volvía a ser peligroso y aunque jamás se consideró masoquista a pesar de gustar de hacer el amor de manera violenta, que el otro estuviera con la lengua sobre los puntos de su gola logró que su piel se erizase, que su pulso se acelerase. No esperó algo así por parte del adulto y es que la idea de que su cuerpo pudiera causarle reparo o asco aún era latente, indudablemente, empero, ahora la idea no era más que un vago pensamiento sin forma. Tantas atenciones estaban devolviéndole lo perdido, esa confianza en sí mismo, en el otro. En lo que eran.

Esa pregunta le hizo entrecerrar aquellos que apuntaban hacia la nada, ahh... Joder. Estaba excitándose y eso no era bueno. Para nada. Sus dedos se vieron envueltos por una mano más grande que la suya y su nuca se apartó de la posición adoptada para observar esa unión. Sus dedos, los de él, no supo exactamente que miraba, quizás únicamente la unión. Apretó débil esta vez aquello que el morocho creó y... Su cuerpo se reclinó poco a poco hacia delante cuando el otro inicio nuevas lamidas sobre su piel, exponiendo una espalda tan amoratada que parecía imposible que no le hubiesen partido también la espina dorsal en el ataque. Despacio y sin hacer ningún movimiento brusco terminó cómo quizás el vástago lo deseó en un inicio: Estirado boca abajo. Con la cabeza hundida contra el colchón para no mirarle y la mano enyesada alineada sobre su cuerpo para evitar golpearle en caso de sentir que estaba propasándose. Ah, claro, empezaba a ser él, quizás por que el dolor ya no era tan intenso. Tal vez por estar sintiendo lo que hacia días y días que no ocurría entre ambos. ¿O sería la sensibilidad que el otro parecía aportar en todo aquello?

Cerró con fuerza los ojos y despacio sus dedos soltaron los del adulto para permitirle ejecutar los gestos y movimientos según considerase pues a pesar de todo sabía que sería complicado que descendiera posiciones si por su parte se aferraba a esa otra palma.
Suspiró con fuerza y su pecho subió y bajó con el movimiento, sin duda todo lo que había acontecido en su vida desde la llegada de Orion era... Extraño. Si bien las peleas para con el resto de numans eran hábituales y las visitas al hospital comunes, no lo era que fuera un fan de su manager el que le enviase al hospital. Claro que, por descontado, tampoco había sido jamás violado del modo en el que... No. No le habían violado... Se negaría a ello. A esa evidencia, a esos hechos. Lo borraría de la mente y aunque no sabía del cierto si existía algún brebaje demoniaco para ello lo buscaría, lo encontraría y olvidaría. Desconocía también si esos maleantes se habían corrido en su interior pues para cuando la violación y los golpes avanzaron cayó en desmayo. Poco a poco la falta de aire fue haciéndose más notoria y ése fue el motivo por el que el cantante ladeó la cabeza y apoyó una mejilla contra el colchón, permitiéndose mirar de reojo hacia atrás para buscar el cuerpo de ése que estaba totalmente dispuesto a sanar herida de cuerpo y alma. Joder. Ése imbécil... ¿Qué habría visto en alguien cómo él un vampiro con un corazón tan...? Era extraño, no eran en absoluto parecidos, muy posiblemente no compartían más gustos que la música y a pesar de ello... Un nuevo gemido, este salió menos vacilante de su sellada comisura.
Ése maldito imbécil sabía bien cómo hacer que se rindiera a él.



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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 05, 2014 10:30 pm

El blondo pareció dudar un momento, pero pronto vio reclinarse al mismo hacia adelante, dejando aquella nueva extensión de piel a la vista del vástago. Muy listo de su parte el esconder su rostro entre las sábanas; primero había intentado quitarle visión con la falta de luz y luego con aquello, pero de algún modo se las ingeniaría para que aquello terminase pronto, para poder tener aquellos orbes amielados de nuevo donde las pudiera observar. Agradeció que el otro le facilitara sus dos extremidades para poder acercarse hacia su cuerpo sin tener que apoyarse sobre el mismo. Ambas palmas quedaron estiradas a los lados del blondo mientras el vástago se erguía hacia adelante, hasta el punto en el que sus cabellos negros rozaron la espalda del cantante y absorbió el mismo el suave aroma de la tibia piel de Natalie. Ni en los poco más de mil años de vida que tenía, se habría imaginado que terminaría lamiendo al completo a un numan solo por aferrarse a la idea de que sus heridas y moratones podrían sanar más rápido de esa forma. Pero allí estaba ahora, con el orgullo a un lado, lamiendo desde el final de la espina dorsal hacia arriba, tocando con su lengua los huecos que se dibujaban en la piel del rubio y que no eran nada menos que algunos de sus huesos. Las lamidas fueron largas, una tras otra, desde el borde de la ropa interior del otro hasta el límite entre el torso y el cuello, aquello solo le tomó unos pocos minutos, aunque lo hizo con el mismo espero que en las otras zonas, intentando no dejar ni un solo centímetro de piel sin la misma atención.

Pero ya con aquello terminado, solo le quedaba un pedazo de piel que no había tocado y se tampoco había mencionado en ningún momento. Luego de haber escuchado a aquél médico y al mismo enfermero, sabía que aquella zona necesitaría descanso para curarse pero...quizá si algo del mismo líquido que había dejado sobre el resto de la piel tenía contacto con aquella zona, entonces quizá también pudiera ayudarle en aquella zona. Pero eso no evitara aquello...si es que realmente ocurre... ¿Natalie lo sabría? Que su o sus violadores se habían venido dentro de él, que la posibilidad de...
Existía, aquella posibilidad existía y había estado en la mente del vástago desde que lo mismo le había sido mencionado, tanto así que incluso tenía una de aquellas pruebas que funcionaban a base de una muestra de sangre, aunque no quería utilizar la misma sin el conocimiento del rubio, pero si no lo sabía ¿cómo se lo diría?
Se detuvo en aquella posición y casi por inercia sus manos se movieron hacia el vientre del otro, cubriéndolo con su frío tacto mientras su pecho se apoyaba suavemente contra la espalda del otro. Dejó la cabeza apoyaba contra la misma piel y aspiró su aroma. Estaba pensando en el ¿Y si...? pero lo que en verdad ocupaba su mente era la reacción que tendría el otro si de verdad aquello pasaba. Y entre más le daba vueltas a la idea, más ganas sentía de salir de aquél cuarto y cazar a aquellos tipos.

—Lo siento. Sé que debe dolerte allí también... —Su voz sonó normal aunque agradecía no estar en ese preciso momento con sus orbes a la vista del blondo, porque estaba seguro de que no lucía nada centrado, nada...como él mismo. —Si quieres puede probar suerte allí abajo también, pero solo si realmente quieres. —Si realmente confías en mí, quiso agregar, pero sin embargo, el otro ya lo había dado muchas pruebas de que sí lo hacía y no debía presionar más de la cuenta a Natalie, no cuando venía recién saliendo del hospital con todas las heridas físicas y mentales que aquello implicaba. Sus manos no se movieron de sobre el vientre del blondo en esa especie de abrazo que se había gestado, era un vándalo...pero el vándalo al que quería, al que deseaba proteger. Y entonces rozó con sus dedos aquella mariposa que aún se hallaba bajo el ombligo del rubio. Aún seguía allí y él también lo estaría, pasara lo que pasara, incluso si resultaba que aquello en verdad ocurriría, sería él quien volviera a colocar el hombro y aceptara los golpes de Natalie. Ah, ¿Quién hubiera dicho que terminaría volviéndome alguien adepto al S&M? Sonrió ante aquél pensamiento ya con su cabeza más despejada, pero aún esperaba por la decisión del cantante. Pronto volverían las luces, o la búsqueda de su saliva continuaría por un tiempo más.
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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Lun Ene 06, 2014 6:37 pm

Ninguna, ni una sola de las lamidas que discurrieron sobre su piel le parecieron incómodas y aunque de vez en cuando se removía bajo el cuerpo del vástago no hizo amago de deseas detención o estar sintiéndose incómodo por el recorrido creado por fina lengua fría. Aquello era extraño pero más lo fue cuando el vampiro hizo acopio de posesión y sintió lo firme y fuerte de sus brazos rodearle por el estomago. Ahora... ahora sí podía sentirse seguro. Ahí, ubicado entre los brazos del adulto encontró la paz deseada desde días atrás, no supo por qué ése abrazo le envolvió de tantas sensaciones dispares pero el numan cerró los párpados poco a poco e incluso se atrevió a suspirar de manera totalmente muda. Ahí, ése era su lugar, justo ahí, contra su cuerpo. Escalofrío envolvió su fisonomía cuando dedos ágiles teclearon la mariposa que colgaba ligeramente de lo plano de su vientre y por mera inercia movió una pierna hacia arriba, semi-flexionándola pero sin llegar a quedar arrodillado en la cama, no, aún quería un poco más de ése abrazo. Claro que como era de esperar, Orion le habló y él... Ah... pensar en la posibilidad que esa boca merodease dónde días atrás... Negó con la cabeza. No era que no confiase, que no desease sanar: Era el darle asco lo que frenaba al rubio aceptar ése tipo de cuidados mucho más íntimos por parte de quién sin duda parecía estar dispuesto a darlo todo por su pronta y sana recuperación. Él... él se veía realmente preocupado, verdaderamente dispuesto a hacer lo que él quisiera. Supuso que hasta ahora ninguno de ambos había vivido una situación de aquella índole, por lo consiguiente, el reaccionar era extraño, cada quién lo hacía por instinto.

Varias dudas cruzaron la mente del rubio y aunque intentó ordenarlas ninguna era lo suficientemente válida como para permitir a esa húmeda inspeccionar su interior. No. Eso posiblemente asquearía al que se hubo ofrecido para hacerlo, aquello posiblemente.. Cómo si hubiese sido golpeado nuevamente por algún objeto pesado y de hierro su cuerpo dio profunda sacudida, aunque aprovechó el impacto de la misma para girar posiciones: Poco importaba ya lo que el moreno pensase siempre que se quedase a su lado. El brazo sano se alzó y no tardó en enredarse entorno al cuello del adulto en un abrazo muy... de su estilo y es que si bien el otro había convertido esa escena en una romántica por la posición el abrazo y las lamidas él se encargó de devolver la violencia con la que se hubieron conocido, aunque la misma se redactase mediante un abrazo prieto, urgido, necesitado. La boca de Natalie dio contra el cuello del vástago al enervarse en dirección al mismo y haciendo lo mismo que logró en sus labios deletreó su nombre... aunque antes fuera un te quiero, ahora intentó mencionarle. Pero no lo hizo una vez. Su comisura se movió repetidas veces contra aquella fría, nívea y suave piel repitiendo una y otra vez su apodo, su nombre. Debía de creerse que estaba ahí antes de dejarle continuar y si le daba la espalda imágenes poco agraciadas eran las que golpeaban con fuerza su mente.

Se calmó sólo, por su cuenta, aunque el abrazo otorgado contra el cuerpo ajeno no vario ni cambió en fuerza... le necesitaba así, contra él. Intentó hablar, tratar de expulsar algún torrente de sonido pero esta vez, aunque no logró su cometido tampoco se llevó punzada de dolor ni nada similar tras su intento como hubo sucedido anteriormente. ¿Funcionaría realmente? Bueno, ya había probado en carne propia que aquellas hendiduras de los colmillos de ése idiota desaparecían al toque de la lengua así que... ¿Recuperaría la voz?

Despacio, ése de movimientos siempre mas bruscos a los que tenía su pareja enervó las piernas del colchón y con las mismas rodeó la figura que se encontraba sobre sí, atrayéndola ligeramente a su cuerpo, a una baja espalda adolorida no lo hizo con ningún tipo de intención sexual aunque el otro tal vez pudiera advertir su dureza: Su culpa. ¿A quién mierda se le ocurría lamerle de esa manera? Él... él hubiera podido embadurnarse de la saliva del otro con sus propios dedos, no necesitaba que... Bah. ¿Qué importaba? Esa no sería la primera vez que su propio cuerpo mostraba tal debilidad para con el otro y es que de un modo frenetico su cuerpo era atraído una y mil veces más por ése otro incluso antes de que ambos se acostasen, no obstante y a pesar de aquella muestra de clara excitación el abrazo se vio completado y el menor de ambos dejó de temblar y de parecer desear romper con el contacto otorgado por el otro. No... mucho se temía que no le soltaría. No... dijera lo que dijera Orion, se vería fielmente envuelto en sus piernas y brazo sano hasta que ambos cayeran dormidos: Mucho se temía que él dormiría solo en calzoncillos y el otro moraría en ropa.



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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 06, 2014 11:11 pm

Sus orbes se abrieron a tope en cuanto sintió una sacudida por parte del blondo y aunque sus brazos se separaron de él para buscar tranquilizarle, el otro terminó girándose para volver a quedar de frente a él. Entonces en verdad deberían dejar que aquella zona sanara por sí misma y aunque había pensado utilizar los dedos en la misma —tal como Natalie había comenzado a esparcir su saliva en un comienzo por su cuerpo— el hecho de que podría dolerle y asquear al otro no se había apartado de su mente. De cualquier forma, sus pensamientos se quedaron trancados cuando volvió a ser presa de un abrazo por parte del otro, esta vez algo más brusco, más del estilo del blondo...quizá, quizá en verdad aquello estuviese funcionando. El golpe de aire caliente contra su cuello hizo que levantara sus brazos para atrapar la espalda del rubio y mantenerlo allí, a su lado, sin embargo, las acciones del cantante no se quedaron solo allí.
"T-o-h-r-u". Una y otra vez, su nombre impactó contra sus labios por aquella boca que ni un sonido podía emitir. Quizá nunca se lo dijera, pero aquél accidente quizá le había permitido conocer un poco más del blondo y aunque sabía que lo mismo se debía a la debilidad emocional con la que había quedado, también sabía que lo que sus orbes y sus acciones decían no debía ser ninguna falacia. De cualquier forma, echaba de menos escuchar aquella voz bulliciosa del otro y quizá...quizá si en algún momento recuperaba la misma, le pediría que volviese a tocar aquella canción que —según Natalie— no le había dedicado a él. Sonrió ante tal pensamiento. Lo recordaría...

Sus manos cayeron a los costados del cuerpo del otro en cuanto este movió la posición de sus piernas para atraparlo. Aquello ya lo había vivido en una ocasión anterior y no recordaba que lo mismo no hubiera terminado bien, es decir, pero aquella vez, realmente no debían, no podía causarle más dolor al otro. Sus orbes rojas miraron fijamente hacia aquellas doradas del blondo. Aquella zona no parecía estar tranquila y seguramente la culpa era suya. Por otro lado, el rubio no parecía tener intención de soltarle en lo próximo por lo que se hallaba en medio de una encrucijada: O se quedaba allí quieto, a su lado, sin moverse ni hacer nada más, o podía probar aquello desde esa posición, teniendo al otro frente a sí y mostrándole de igual forma que no se alejaría.
La segunda opción pareció ser la que se llevara los puntos a su favor casi de inmediato, simplemente...simplemente quería borrar las heridas que otros habían dejado en el cuerpo su mariposa, incluso aunque no pudiera penetrar en su mente y borrar aquellos recuerdos, esperaba que su fuerza le ayudara a hacerlo al menos físicamente, hasta donde pudiera llegar. Bajo y busco aquella boca rosada y tibia del otro, cubriéndola con un beso corto pero profundo, en el que su lengua se paseó por sobre los labios del otro y sus dientes apenas tironearon del labio inferior, distrayendo al rubio con aquello mientras una de sus manos se escabullía hasta su ropa interior, tironeando de la misma hacia abajo hasta conseguir arrancarla lo suficiente como para que el miembro del otro se erigiera con fuerza y los muslos del rubio quedaran lo suficientemente descubiertos.

—Eres un mal pensado, ¿Quién te ha dado permiso de excitarte? —Sonrió dejando que el otro escuchara una mínima risa de su parte antes de que metiera uno de sus dedos dentro de su propia boca, embadurnándolos en su saliva y, jalando de una pierna del rubio hacia arriba, llevó el mismo hasta la entrada, metiendo el mismo sin darle chances al otro a que se negara o prestara fuerza para detenerle. Solo sería aquello, llegar hasta donde la extensión de su dedo llegase y dejar que su propia saliva se encargara de invadir los rincones dañados del blondo. Desde la cercanía, rozó la boca del otro nuevamente, aunque esta vez lo que soltó contra los labios del rubio no fue un beso, sino que unas pocas palabras: "Natalie, mi mariposa". Era suyo, había llegado hasta el punto en el que los sentimientos habían aflorado en alguien que se mantenía siempre muy lejos de los suyos y aunque tarde lo había entendido, no dejaría que nadie nunca volviera a hacer daño a aquél, eso no era negociable, no era un contrato ni una promesa, era una verdad que cumpliría.
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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Mar Ene 07, 2014 3:15 pm

Así. Así sí. Su boca no dudó siquiera en acoplarse a los movimientos de su compañera moviendo la perteneciente con aplomo para hacerse notar siempre demandante y aunque se supiera esta vez en desventaja –aunque realmente siempre lo estuvo- no dudó en atacarle, en morderle el labio inferior y tirar de él con vehemente fuerza, lo que no se esperó fue que la fría mano del vástago prácticamente arrancarle la ropa, aquello logró que su semblante se contrajera en terror y su mirada buscó la del contrario en busca de algún tipo de respuesta a aquello que, por obvias razones, no le cayó en gracia. Sin embargo, nuevo comentario logró que el menor de ambos hiciera ahora una mueca de descontento. ¿Ése idiota realmente pretendía que se quedase estoico mientras esa húmeda hacia lo suyo contra su piel? Aaah... Ciertamente, ése vástago estaría burlándose en su fuero interno de lo, quizás, rápido que su cuerpo reaccionaba a cada gesto protagonizado por aquella boca. Pero no quedó todo ahí, la lengua foránea cuando a duras penas abandonó su boca se procuró embadurnar en saliva un dedo, sólo uno. Enarcó una ceja y... Esta vez sí, un sonido ronco manó de esa maltrecha garganta y lo que antes era un manto de morados se arqueó en si misma a reacción. Los muslos del cantante se tensaron y experimentaron un frívolo temblor que sacudió la figura entera de quién había recibido la estocada de ése otro. Los labios del rubio permanecieron abiertos, casi tanto como lo estaban ahora sus dos ojos. Unos que apuntaron la nada. Pero... pero el maldito condenado estaba ahí, susurrándole palabras de índole ciertamente romántica, haciéndole sentir importante, querido. Asintió una única vez pero su cuerpo parecía no reaccionar del todo a esa inesperada introinspección.


Tragó rudamente saliva y poco a poco su espalda volvió a hacerse espacio sobre el colchón, lentamente su cabeza observó al que se encontraba sobre sí. No. Ése otro no era el que le había... Llevó su mano libre hacia el cuello de la camisa de su amante, dejándose de los abrazos pasados y de las muestras de afecto para mostrarse altanero como solía y su boca gruñó sobre la otra mientras le dedicaba una mirada tan fija como amenazadora: Oh, sí, estaba insultándole, insultándole con todo su odio. Si tan sólo pudiera decir algo, por más pequeño que fuera, muy posiblemente Orion quedaría descontento, quizás, cómo solía, se reiría de su vocabulario hostil. Apresó el inferior del mayor con los dientes una vez supo que éste no volvería a añadir nada, tampoco deseaba una mirada de pena hacia lo que pudiera haber sentido tras la invasión de ése dedo, con el mordisco, con la mirada, tal vez estaba diciéndole que era fuerte y que no dudaría en plantarle cara si era menester, aunque muy posiblemente el papel de Noiz sobre Orion ya hubo quedado enterrado y pasado y el de las miradas altaneras y juiciosas no era otro que ése que, no dudaba, empezaba a querer al que entró en su vida a golpes. Quizás fuera por estar pensándole tanto que su entrada dejó de mostrarse recelosa al cuerpo extraño que se adentraba y poco a poco las sacudidas, el ahogamiento que intentaba para con el dígito cesaron y dejó que el mismo llegase a su cometido de adentrarse hasta dónde pudo, cosa que le hizo dibujar una débil mueca: No, no se quería de nuevo.

Poco a poco sus párpados ocultaron la amielada del cantante. Su sexo estaba duro, sin duda. Y culpa de ése dedo ahora también restaba húmedo y disgregaba aquel líquido por la camisa que el otro aún portaba encima, por aquella que él mismo seguía aferrando con una mano para saberle cercano a su persona. Sin duda... Sí, podía asegurar que estaba recuperando la fuerza, aunque tal vez aquello no se tratase más de un curioso efecto placebo de al pensar, verdaderamente, que aquella idea suya funcionaría para el futuro sanamiento de una piel destrozada a manos de quienes, muy posiblemente, habían planeado dejarle muerto en un par de sangre y esperma.
Un escalofrío y sus dedos se afilaron más en la tela fielmente sujeta gruñéndole a la nada y es que aquel era el único sonido que por ahora parecía poder trasmitir. Si supiera que no era un dedo lo que ahí deseaba sentir inmerso, muy posiblemente el adulto le tacharía de algo más que de pervertido. No tenía remedio, hacia escasos días había sido brutamente violado y ahora ansiaba el contacto físico de la única persona que hasta ahora le hizo entender que seguiría a su lado a pesar de todo.



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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 07, 2014 6:54 pm

Aunque estaba preocupado de que al otro le hubiese dolido su intromisión tan repentina, el blondo pronto pareció calmarse y así mismo no le dio chances de preguntar o decir nada, su camisa fue atrapada por los dedos del otro y sus labios apresados por los dientes del vándalo. Ah, aquella mirada furiosa del otro le hizo gracia, casi podía escuchar esas palabras en la mente del blondo, dirigidas todas al vampiro...le estaba insultando abiertamente. El dedo en el interior del rubio llegó de a poco hasta lo máximo que pudo y lo mantuvo allí por unos momentos, permitiendo que el líquido fuera absorbido por el interior del humano, pronto la misma incluso dejo de apretarle tan tensa como lo había hecho hasta unos segundos atrás, probablemente porque Natalie ya estaba más relajado ante aquella presencia dentro de él. La lengua del vástago se paseó por el labio superior de este, esperando a que sus dientes le dejasen ir antes de plantarle un nuevo beso. Lentamente aquél dedo fue cediendo territorio luego de haber cumplido ya su cometido dentro del cuerpo ajeno. Ciertamente aquello se había transformado en algún punto de una absoluta preocupación por parte del vampiro, a algo más, algo que incluso parecía haber llevado a ambos a sentir cierto deseo. Claro, por el lado de Natalie podía entenderlo pues le había lamido prácticamente de los pies a la cabeza y había metido uno de sus dedos en su interior, pero en su propio caso, quizá era por ver las reacciones del otro, por saber y descubrir que su vándalo parecía cobrar fuerzas...eso era lo que quería creer.

Era imposible no darse cuenta de cómo el miembro del rubio le golpeaba una y otra vez contra la camisa, ese era en definitiva el único punto que le quedaba por "limpiar" de las manos ajenas que le habían tocado muy probablemente y por lo mismo, miró hacia aquellos orbes apenas cerrados y sonrió. Una de sus manos apartó con cierta demanda la que le obligaba a permanecer junto al rubio, pero sin embargo, el no dejo ir aquella mano, sino que tomó de aquellos dedos y siguió su rumbo hacia abajo, rozando con su frío aliento el pecho y estómago del blondo, mas sin embargo, no quería prestarle ni un segundo más a que pudiera escabullirse, aunque muy probablemente, el otro no tuviese esa intención. Se hizo lugar entre las piernas de Natalie tras terminar de quitar la ropa interior con su mano libre y, con aquella misma extremidad decidió tomar por el nacimiento al señor despierto del otro. —No creo habertelo dicho antes, pero a parte de vándalo eres un pervertido. —Le hubiera guiñado un ojo, pero sabía que el otro de cualquier forma no podría distinguirlo. Así estaba bien, dejando que el otro sintiera la diferencia entre hacerlo con otros y con él. Ah, sí, se jactaba de ser bueno en la cama...o al menos nadie le había dicho lo contrario. De cualquier forma no cortó el agarre entre su mano y los dedos del blondo, no incluso cuando su lengua dio contra la punta mojada del cantante. ¿Así que ya estaba incluso así de excitado?

Sonrió antes de que su misma sinhueso recorriera desde la punta del mismo hacia abajo, embadurnando el falo del blondo en su propia saliva por todo el ancho y largo del mismo antes de que sus labios se tragaran aquello. Maldito. Debía sentirse en el cielo al saber que tenía a alguien como él entre sus piernas...otra vez. Le miró, aun sabiendo que el otro no le vería, pero quería ver a su rostro mientras se llevaba todo recuerdo de lo ocurrido con él. Joder. No quería que el otro recordara nada excepto a él, sí, con eso estaría bien, que su cuerpo supiera que solo podía disfrutar y desear por y a él. Apretó su mano libre contra el muslo izquierdo del blondo, levantando apenas aquella pierna del otro para hacerse algo más de espacio. Sus cabellos rozaron el bajo vientre de Natalie mientras su boca se tragaba el miembro caliente y rígido del otro. Eso era lo que otros no habían podido conseguir, que cediera, que quisiera plantar bandera en algún momento y enfrentarse cara a cara al otro para llegar a un común acuerdo, antes había sido su voluntad sobre los otros, ahora...ahora era su voluntad y la de Natalie yendo hacia un mismo camino, incluso cuando a veces no estaban completamente de acuerdo. No, si estuvieran de acuerdo en absolutamente todo, sabría que había perdido a su vándala mariposa.
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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Ene 08, 2014 6:51 pm

Mierda. Mierda. ¿¡Qué...?! Un jadeo. Su mano apretó esa que se negó a soltar, que el otro no le soltó... Todo era demasiado confuso pero de cualquier forma sus dedos prosiguieron fielmente enredados entre los de su compañero para aferrarse a algo conocido, para no pensar en nada que no fuera ése momento junto a esa persona. De cualquier forma, aquellos que noches atrás le robaron parte de su existencia no le hubieron practicado sexo oral... estiró las piernas, las recogió. Ah, joder, no sabía dónde mierda meterlas, le estorbaban, le interferían. Finalmente la planta de ambos pies terminó por hacerse espacio sobre los aún vestidos hombros de su amante y si bien pudiera haberle empujado y alejado de su falo lo único que hizo fue darse apoyo desde la mencionada zona manteniendo a su vez las piernas completamente separadas para el acceso de la cabeza de su acompañante. Sonrió como todo un desgraciado pervertido cuando el otro hizo mención a la perversión que parecía sin duda disgregar. Ahhh... sí, lo era. Era un jodido pervertido pero es que ése cuerpo le excitaba sólo de verlo, le atraía únicamente con saberle cerca. No le importaba una mierda el pasado de ése condenado, a fin de cuentas él tenía su propia lista de amantes, sin embargo... desde el momento en el que Orion se metió en su vida ni uno más volvió a aparecer en su cama, tampoco él en la de nadie. Sin ser nada, ése gilipollas se hubo convertido en todo y ahora... su trasero se alzó de las sábanas: Escapaba de ése dedo, buscaba más de las atenciones de esa boca.

Toda su erguida extensión estaba siendo engullida por una boca que otros hubiesen implorado por tener ahí. ¿Lo habría hecho más veces? Acalorado estiró el cuello por encima de las mantas en busca de aire, sin duda parecía increíble que fuera estuviese nevando y que allí, entre las mantas, el cuerpo de un numan estuviese derritiéndose dentro de las fauces de quién podría arrancarle la polla sin demasiado esfuerzo. Aquello era sublime, Tohru era un experto en ése arte, no cabía duda. La respiración del cantante si bien estuvo agitada cuando se inició el sendero húmedo por parte de la lengua de su compañero ahora no eran más que jadeos perdidos, jadeos sin voz, meros sonidos de ahogo que protagonizaba quién de buena gana le hubiese dicho todo un recital de comentarios ciertamente pervertidos para estimularle en su tarea. Como todo lo que hasta ahora el mayor hizo consigo, no supo cuando terminaría, si le dejaría terminar, si aquello sería un mero juego por parte del morocho pero de cualquier forma aquellos que se mantenían sobre sus hombros movieron su posición muy paulatinamente para que sus muslos atrapasen la cabeza de su compañero y le obligasen a restar ahí, comiéndole. Temblaba, todo su cuerpo temblaba y quizás las extremidades que más se movían con brusquedad eran justamente esas piernas arraigadas a los costados del perfecto rostro adyacente. Ah... ése condenado imbécil, aquello se le daba demasiado bien y la posibilidad de verse como tantos otros en manos de su manager le hizo arrugar ligeramente los labios, empero fue incapaz de centrarse en una idea de rechazo teniéndole entre sus piernas y ofreciéndole esas muestras de cariño.

Apretó los dedos foráneos una vez más: Estaba a punto... realmente debería verse como un pervertido a ojos del contrario. No era que quisiera aquello pero al cerrar los ojos en las últimas tortuosas noches era incapaz de soñar nada más que no fueran los golpes, las vejaciones, el dolor de la penetración. Quiso llamarle mil veces, quiso despertar gritando el nombre de Tohru pero su rajada garganta no se lo permitía y a pesar de abrir los parpados y por clara orden del doctor y del resto de empleados, jamás le encontró junto a su cama. Pero ahora... ahora podían compartir una. Ahora podría dormir ahí siempre que quisiera. Otro jadeo. Una sacudida. Su pene se ensanchó en la boca del vampiro y ése liquido traslucido se disgregó por el paladar de su pareja dejando clara evidencia de la próxima corrida del que intentaba por todos los medios mantener el ritmo de los latidos, aquello era delirante, sofocante. Sus caderas iniciaron un suave vaivén pero en el segundo... no, realmente siquiera terminó el primer balanceo. No pudo soportar aquel cariño que la mamada le ofertaba de manera tan copiosa y así, abundante esperma recayó contra la amable lengua de su compañero mientras su respiración evidenciaba ahogo, estuvo más segundos de los acostumbrados suspendido, con los pies apretándole los hombros, como si quisiera apartarle pero sin ser aquella su intención, hombros sobre el colchón y espalda perfectamente arqueada. Había, sin duda, tocado el mismísimo y puto cielo.



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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 08, 2014 10:00 pm

Los dedos de una de sus manos se rozaron por la piel de aquél muslo que sostenía ahora en línea recta, alojando las piernas del blondo sobre sus hombros por propia acción de Natalie. Su boca engulló el miembro del otro en un vaivén que pronto pareció provocar aún más al rubio que ahora se estiraba y jadeaba de una forma que apenas llegaba a ser perceptible para el vástago. Aún así, al mirarlo sonreír de aquella forma se sintió incluso más absorbido por aquél acto y podía ser, que como una criatura salida del averno, estuviese descubriendo lo que había más allá del simple acto carnal, ese punto en el que los sentimientos y el deseo colapsaban en un solo camino. Sonrió tras una nueva lamida al sentir como las piernas del cantante le negaban el escape, ah pero, de cualquier modo no había planeado ser tan malo como para dejar al vándalo como la venida en la punta de su pene. Quizá la primera señal de que el otro estaba por llegar al final, se presentó con aquella fuerza ejercida por los dedos del otro sobre los suyos. Aun así no detuvo las caricias. Después de caer en el infierno, lo dejaría elevarse sobre las nubes con ayuda de su boca y aquella sinhueso que lo había probado de la cabeza a los pies. No tardó mucho más en sentir el cambio sobre el miembro de su pareja y la semilla del mismo golpeó contra su lengua y garganta, colándose en parte a su interior y en otra parte escapándose algo de su boca. Se apartó lentamente de sobre el mismo, sintiendo como los pies del blondo temblaban contra sus hombros.

Sonrió antes de erguirse sobre la cama, dejando los pies del otro sobre la cama. Una de sus manos fue hasta su propia boca y limpió con la camisa los restos de la esperma del cantante. La luz que se colaba por la cortina parecía haber descendido, por lo que podía intuir que pronto se haría de noche. En algún momento se había soltado de la mano del otro, sin embargo se movió por el costado de él, gateando hasta que su cuerpo cayó sentado junto a la cabeza del humano, con las rodillas cayendo hacia el lado opuesto de este. Y aunque pensó en decir algo, sus manos parecieron saber lo que era prioritario y arrastró la esquina contraria de las mantas por sobre el cuerpo desnudo del cantante. Debería encender el calefactor del departamento ahora que Natalie se encontraba de nuevo allí, después de todo, no sería bueno que le sorprendiera un resfriado al apenas haber vuelto del hospital. Rozó con la punta de sus dedos el cabello del otro desde aquella posición de medio lado que mantenía junto al rubio. —Deberías vestirte pronto. Pediré algo para que puedas comer... —El vampiro pasó una mano por sus cabellos antes de ponerse de pie y encender la pequeña luz de uno de los veladores que se hallaban a los costados de la cama, por suerte la ampolleta estaba recubierta por una pantalla por lo que la luz no golpearía a ninguno de los dos de forma directa. Suspiró ahora que le daba la espalda a aquél otro. Lo cierto es que estaba esperando que allí abajo se calmara. Ah, claro, porque él no podía tocar al otro y mantenerse estoico. Bah. No lo haría, no podía...iba a cuidarlo hasta que mejorara, hasta que cada punto de su cuerpo estuviera como antes del accidente.

Y entonces fue cuando decidió darse vuelta para observar al otro. Aunque fue como una fuerte revelación que le cayó encima de los hombros. ¿Era su idea o la piel de Natalie lucía perfectamente sana? No pudo evitar moverse hacia él, quizá por no confiar en aquella luz demasiado débil, pero lo cierto fue, que en cuanto tomó al otro entre sus brazos y lo miró más de cerca, los moratones que había visto antes eran apenas una mancha sobre la piel del otro. —Mierda. —Elevó la mirada hasta el cuello del otro para ver la cicatriz y aunque la misma aún era visible, parecía como si unos 3 o 4 días hubieran pasado ya. Parpadeó un par de veces antes de mirar al otro con una expresión que había pasado de la inmediata sorpresa, a una nueva mirada ladina y orgullosa. —Pues parece que lamerte de pies a cabeza dio resultado, pero dejaré que te des cuenta tu solo. —Siendo así sus brazos volvieron a dejar al otro sobre la cama y se enderezó para así comenzar a desabotonarse la camisa. En una de las paredes había un espejo de cuerpo entero por lo que el otro podría apreciar los visibles cambios con sus propios ojos.
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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Ene 08, 2014 10:26 pm

Tras el fuerte golpe propiciado por el clímax se mantuvo ahí, contra el colchón, intentando recuperar el aire que esos gestos le arrebataron. El calor de una fina sábana le hizo encogerse, casi deseando quedarse dormido tras aquella muestra de afecto libidinoso por parte del mayor de ambos empero sus palaras le hicieron mirarle con fastidio. ¿Vestirse? ¿Estaba de broma? Siguió con atención cada uno de los gestos foráneos una vez se hubo puesto en pie y de hecho llegó a sentarse sobre el lecho para no perder detalle del caminar adyacente y es que su mirada se hubo acostumbrado a esa tenue luz procedente de la pequeña lamparilla. Sus ojos se abrieron tan grandes a como las cuencas podían mostrar y tras ello sintió las fuertes manos del vástago sobre sí. ¿Cómo mierda había llegado tan rápido? No se atrevió a moverse al ver al otro inspeccionarle de esa manera y... Se temió lo peor, algún tipo de alergia, alguna herida abierta. Pero no. Eran buenas noticias las expulsadas por el vampiro. Miró hacia arriba, hacia ése otro cuando el foráneo se separó y por un momento su mueca de desconcierto habló por él. Lo cierto... Lo cierto era que no le dolía en absoluto ya, nada de nada. Quizás si la garganta, el recto y parte de ése brazo roto pero el resto... miró dubitativo la espalda del vampiro, como si estuviera esperando algún comentario que se mofase de su visible inocencia para con el tema pero tras no recibir más comentarios, se arrastró poco a poco por aquella enorme cama –si en comparación a la que era antes- y así, sus descalzos y lamidos pies dieron con la alfombra que yacía sobre el frío piso.

Se tambaleó ligeramente en un inicio por culpa del clímax que aún parecía azotar su cuerpo empero pero movido por la inercia se dirigió hasta el espejo y el mismo gesto anterior en el rostro del morocho apareció en el propio: No podía creerse la imagen que el espejo reflejaba. Estaba ahí... Sin a duras penas rastrojos de marcas por su piel. Eran posiblemente las más violentas las que aún se marcaban pero no eran ya aquellas fieras, tan siquiera parecía que fueran a quedar ahí impresas para la eternidad cómo al vérselas en el hospital creyó.
Con ése gesto sorprendido alzó una mano y se tocó un pómulo aunque no era la cara lo que estaba mirándose, si no su centro de atención eran sus piernas, unas temblorosas que intentaban mantener el peso de su propia figura erguida pero estas ya no tenían ni una marca. Las había borrado. Las había borrado de verdad. Poco a poco intentó centrarse en la imagen que le devolvía el espejo, encontrándose con el vástago a medio desnudar a escasos metros de él. Ése hombre, ése condenado hombre le había... No dudó tan siquiera cuando su cuerpo se hizo en dirección a la del vampiro y sus brazos estrecharon a éste desde un lateral. Brazo derecho enyesado se abrió espacio por encima del vientre del moreno, mano libre de apósito le rodeó por la espalda y su cara quedó enterrada contra el costado al que estaba prácticamente empotrado: Ah, sí. Él, gran Natalie estaba... ¿Abrazando? A su manager. Si no podía aún hablar quizás las muestras de afecto de aquella índole pudieran decirle algo al que estaba frente a sí. Fue breve pero se permitió el apretar ése cuerpo contra el propio de manera firme y férrea, asegurándole cercano en lo que duró el gesto: Gracias. Perdóname. Era tanto lo que decir... Aunque muy posiblemente y de tener voz, ahora mismo sólo existirían insultos. La vergüenza ganaría partida y la violencia vendría con ella.

Poco a poco sus brazos abandonaron la férrea y estrecha posición e incluso se permitió dar un paso hacia atrás mientras veía a ése otro tan condenadamente atractivo, tan inusualmente atento a uno de los que representaba y... Golpe de puño directo a su vientre. Ah, sí, allí faltaba algo de eso. No fue con fuerza aunque si la menester como para hacerse notar, como para simplemente recordarle quién mandaba, quién era él. Mantuvo el puño contra ése lugar pero el hecho de haber perdido fuerzas tras aquel acto sexual y aquel gesto protagonizado por su propio puño enviaron al cantante de nuevo a los brazos del vampiro. No por deseos de estrecharse a el esta vez, no, el desnudo cuerpo pareció haber perdido aquellas pocas fuerzas que restaban en él y cayó sin ningún freno contra el cuerpo frío ya conocido. Ah, mierda. Fuerte rubor amaneció en sus mejillas y a pesar de querer volver a arremeter contra él fue imposible moverse o mostrar alguna señal que evidenciase enfado por la cercanía. Simplemente se quedó ahí, desnudo. Desprotegido. Ahora sí se había tornado su escudo... Cosa que muy posiblemente solucionaría más tarde, cuando fuera capaz de mantenerse en pie más de dos minutos sin necesitar la ayuda del adulto.



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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 08, 2014 11:43 pm

Aunque quería dejar que el otro disfrutase de un momento consigo mismo en lo que sería sin duda una sorpresa, no pudo evitar el mirar hacia este mientras terminaba de deshacerse de la camisa que había terminado manchando con la semilla del rubio. Sin duda su ropa tendería a sufrir la presencia del blondo y el poco cuidado que el vástago tenía con la misma cuando se encontraba cerca de él, pero ya a esta altura le daba lo mismo y aunque era muy quisquilloso, no le importaba con tal de haber marcado territorio por todo aquél cuerpo y mente, así como el otro parecía hacerlo con cada nuevo golpe. Dejó caer la camisa sobre uno de los sillones que decoraba la amplia habitación y cuando se aprestaba a ir hacia su ropero en busca de otra limpia, sintió los pasos de vuelta por parte del rubio y éste mismo le abrazó de forma improvisada, escondiendo su cabeza contra su pecho. El vampiro apartó la vista porque...porque de alguna forma se sentía extrañamente, indudablemente, atraído hacia ese vándalo. Sus orbes decidieron moverse lentamente hacia donde aquella mata de cabello rubio descansaba contra su brazo. Los brazos de Natalie parecieron apretarse un poco más a él y Tohru tomó aquél gesto como una especie de ¿agradecimiento? y a todo esto, su lengua le exigía agua...sangre...lo que fuera. Había lamido al blondo de pies a cabeza y además le había propinado una buena lamida por lo que, no podía evitar sentir la garganta algo seca. Agua...

Miró a Natalie en cuanto este se separó un poco de sí y no dudo en girarse en su dirección, mala elección. Aquél golpe dio contra su pecho y aunque no fue propinado con fuerza, hizo que el vástago levantara una ceja con una expresión de cierta sorpresa en su rostro. Oh ¿Ya tenía fuerzas para golpearle? La respuesta no tardó en caerle encima. —Hey... —Apenas y le llamó en el momento en que sus brazos se apresuraron a tomar al otro por los hombros para poder mantenerlo de pie contra su cuerpo. Resopló. Por supuesto que sus fuerzas aún no se reponían y después de aquello —y esas piernas que parecían de gelatina— era obvio que el otro se sentiría exhausto. Una de sus manos se movió para poder tirar con cierta gentileza de aquellos cabellos, para así poder volver a enfocar aquellos orbes amielados del otro y que viera aquella sonrisa que coronaba en sus labios. —Ya intentando actuar  como un vándalo cuando estas peor que uno de esos príncipes de los cuentos de hadas. —El vástago rió antes de soltarle de las hebras doradas para poder tomarle en brazos cual "bello durmiente". Seguramente se estaría ganando un par de insultos por parte del otro, aunque realmente le gustaba provocarlo. Definitivamente aquél estaba demasiado delgado. Debería pedir algo para poder llenar esa panza que seguramente estaba harta de la comida de hospital.

Por lo mismo, dejó al blondo sobre la cama, apoyando la cabeza del mismo sobre las almohadas para posteriormente volver a cubrirlo con las mantas. Y esta vez sí llegó hasta el ropero y tomó una camiseta de manga larga en un tono oscuro. Mientras se la calzaba volvió a hablar, esta vez para aceptar que el otro en verdad necesitaba reposo y que por lo mismo no le dejaría salir de la cama más que para ir al baño. —Bien. Entonces, ya que estas en tus días de príncipe recién despertado. —Y le guiño un ojo de forma descarada antes de seguir. —Te quedarás aquí, en esa cama y descansarás. Porque ya te habrás dado cuenta que las lamidas no parecieron solucionarlo todo. —El vástago se cruzó de brazos sabiendo que al otro no le agradaría nada que le diera órdenes. —Pediré algo para comer mientras tanto. —Y se aprestó finalmente para salir de aquél cuarto en busca de su teléfono móvil. Sino mal recordaba, lo había dejado en el bolsillo de su chaqueta, aunque sus pasos le llevaron primero a la cocina, de donde extrajo un pequeño pote cuyo interior estaba plagado de galletas.
Ya con el móvil y el pote entre sus manos, volvió a cruzar el umbral de la habitación, dejando el pote con galletas a un lado del cantante antes de marcar el número del local de comida. ¿Quizá debiese dejar que el otro durmiera? Sí, lo haría, pero luego de asegurarse de que comiera y bebiera antes de que el nuevo día llegase.
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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Jue Ene 09, 2014 11:42 am

¡Por UT qué...! De haber tenido oportunidad hubiera vuelto a llenar aquel cuarto de improperios e insultos para que se había atrevido a alzarle en volandas de ése modo tan vergonzoso y degradante para el que siempre solía verse como un ente fuerte y autosuficiente. Le gruñó de vuelta y se limitó a golpear la clavícula de su compañero con la cabeza cuando ahí la apoyó, fue un gesto tan brusco que muy posiblemente le habría dolido al otro y en cuanto a él... severo dolor de cabeza le provocó. Quedó de nuevo sobre la cama aunque esta vez su cabeza se hizo espacio en los almohadones y no dónde hasta ahora intentó mantener apoyada la cabeza. Le miró una única vez con el ceño fruncido pero éste se vio oculto por la oscura tela que el adulto estaba poniéndole entre sus propios quejidos al verse rebajado a ser cuidado de ése modo. Cuando quiso evidenciar su molestia con una mirada que hubiese matado a más de uno pudo ser pleno participe del guiño del moreno a lo que simplemente y en vez de volver a amenazarle desvió su gesto hacia un lateral: Era imposible enfadarse con ese capullo cuando se le veía tan dispuesto a cuidar de él. Comida. Esa palabra activó algo en el que el cantante hasta ahora no hubo reparado y casi por inercia se llevó una sola mano al vientre. Sí... tenía hambre. Y mucha. La comida del hospital no era precisamente una que saciase o que alimentase demasiado y quizás por ello durante su ingreso perdió algo de peso, aunque lo cierto era que todo capricho le era otorgado por Orion, quién a escondidas traía en medida de lo posible todo lo que le pedía.

No vaciló. Alargó ambas manos hacia el bote que le era entregado cuando el mayor volvió y una extraña mezcla entre felicidad y ansiedad se hizo en el semblante de ése que solía presumir de tenerlo todo bajo la mano: No ahora, no cuando estaba convaleciente de ése ataque y agresión sexual. Abrió el tarro que tantas veces le fue prohibido y tomó una de las galletas para darle un bocado más ansioso de cómo solía tratar por norma general a la comida, de soslayo miró a su pareja y para cuando tragó el primer pedazo le escuchó hablar desde el móvil. No se perdió ni uno solo de los detalles de éste mientras se expresaba con el que restaría al otro lado de la línea telefónica, fascinado en el atractivo de ése demonio. Ahora que lo pensaba, siquiera había tenido aún oportunidad de mirar las fotos de la revista en la que ambos posaban, maldito fuera ése día en el que todo se torció y le obligó a mostrarse celoso. Otro mordisco, éste fue con rabia mientras volvía su atención al pote de dulces. Desde entonces... eran pareja. Qué raro sonaba. Aún no se acostumbraba a saberse de alguien. Como si supiera dónde estaba Tohru su cuerpo se reclinó en dirección a éste hasta que su costado se golpeó para con el otro frío cuerpo, acunándose en cierta medida contra la zona. Enervó la cabeza y su amielada encontró el mentón adyacente y a éste le dedicó él una lamida, la misma se mostró lenta y apaciguadora: Oh sí. Era su manera de crear tregua a pesar de que le había cargado como a un príncipe.

Tras aquella y cuando su semblante se separó del contrario miró el móvil de Tohru y su mirada por un momento pareció perderse en la nada. Ése. Ése aparato fue el que le llevó a las garras de quién parecía tenerlo todo perfectamente planeado para hacerle caer estrepitosamente en una trampa, para vejarle. Deslizó aquellos pares de amarillos orbes en dirección a los rojizos de su manager y casi por inercia estiró el cuello hacia él, buscando sus labios. Mierda, no llegaba. Soltó el pequeño trozo de galleta que quedaba entre sus dedos y le sujetó de las ropas como solía para obligarle a reclinarse y así poder morder su labio inferior, aunque el contacto de índole más bien violenta duró poco pues pronto prestó atención a humedecerle el labio inferior y a intentar entrarse en aquella otra. Poco le importaba si el otro había colgado o no, si aún tenían a alguien en la otra línea que pudiera escuchar lo agitado de las respiraciones que se unían.



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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 09, 2014 1:50 pm

El vástago tomó asiento en un extremo de la cama mientras el pitido de la espera se marcaba contra su oído, más el mismo sonó solo unas cuantas veces antes que una voz suave, semejante a la de un niño, contestase: —Casa de comidas y delivery de Shunsuke, ¿En qué puedo servirle? —Los orbes del vástago miraron apenas hacia un costado para ver algunos mechones de la cabeza del blondo, aunque ya sabía que pedir, después de todo, el rubio se lo había hecho saber antes de salir del hospital y Tohru si se jactaba de algo, era de tener una memoria tenebrosamente buena. —Buenas, quisiera hacer un pedido de sushi para dos. —Y a continuación, escuchó una serie de combos por parte del empleado y aunque se le hacían claramente parecidos, terminó por decidirse por el número tres. —Y algo para tomar, sí, té verde estaría bien. —El empleado le pidió tras aquello la dirección del lugar y le dijo que el pedido estaría por allí en un tiempo estimado de media hora. Tohru estaba tan concentrado en aquello que en cuanto sintió una leve presión contra su cuerpo, no pudo evitar el buscar con la mirada al otro, aunque desde la posición en la que estaba se le hacía difícil, sobre todo porque el otro se había recargado contra su espalda y de moverse le estaría obligando a dejar aquella postura. De cualquier forma, consiguió girarse lo menester para poder observar a aquellos orbes ambarinos que parecían estarle buscando. —¿A nombre de quién debería llegar el pedido? —Estaba a punto de contestar cuando aquella lamida golpeó contra su mentón e hizo que mirara al otro con cierta curiosidad...aunque una de sus cejas parecía temblar mínimamente. ¿Qué? ¿Estaba tratando de hacer que olvidara el nuevo morado que le quedaría? En fin, el mismo se lo había buscado por tratar a su vándalo enamorado de príncipe.

—¿Esta ahí señor? —La voz del dependiente volvió a pronunciarse contra su oído y esta vez Tohru si contesto al ver que el otro volvía hacia atrás. —Sí, sí, sería a nombre de Orion. —Y tras escuchar el sonido de unos cuantos tecleos desde el otro lado, la voz del muchacho volvió a escucharse una última vez. —Entonces, la casa de Shusuke le desea una buena tarde y que disfruten de nuestra comida. —Tohru quiso contestar a aquello como un signo de buena educación, sin embargo, una mano le atajo por la camiseta y su labio inferior fue atrapado por una bestia con aroma a galleta. El botón...el botón para finiquitar la llamada; intentó apretarlo tanto para que el otro no escuchara cualquier sonido por parte de ambos como para poder desocupar aquella mano, aunque lo cierto era que apretó a ciegas el botón que recordaba, era para colgar. Pero el blondo no solo le mordió sino que también paseó aquella misma con descarado tacto por su labio. El móvil del vampiro cayó a un costado de su cuerpo, sobre las mantas de la cama y aquella mano que ahora se encontraba libre fue a parar justo a la nuca del otro, enredándose en sus cabellos dorados y atrayéndole por los mismos mientras aceptaba aquella intromisión, saliendo su lengua al paso de la otra. ¿No era que estaba cansado? Si seguía así...arg...no era como si pudiera controlarse por siempre.

El vástago tomó con su otra mano por el mentón al rubio al tiempo que se giraba lo suficiente para tenderlo en la cama con ayuda de su otra mano. Le miró desde aquella diferencia de alturas con aún aquella ceja que temblaba visiblemente. —¿Qué haces? —El azabache no sonrió, aunque no estaba molesto, era simplemente que tenerlo cerca, desnudo y provocándole así no era como si no le hiciera sentir nada. No era de piedra después de todo. —El doctor...dijo que tenías que descansar así que, quédate allí y deja de... —¿De qué? De provocarme ¡Maldita sea!
Tomó una almohada y la arrojó sobre el cuerpo del blondo antes de ponerse de pie en lo que pareció ser el caminar más mecánico visto en la larga vida del vástago. Sin embargo, no salió del cuarto, simplemente se alejó hasta uno de los nuevos sofá individuales que había colocado en la remodelación del cuarto y allí tomó asiento, observando la pantalla de su teléfono de forma distraída en lo que llegaba la llamada desde la entrada para bajar a recibir el paquete. Ni una mirada más, no al menos hasta que el vándalo se calmara. Por otro lado, ¿Qué le pasaba a esa férrea e inamovible voluntad que había mostrado en un principio? Suspiro. No era así, seguía allí, seguía siendo él mismo, era solo que…que Natalie ahora le necesitaba de aquella manera ¿no? Y éste de a poco parecía ir recuperando fuerzas, incluso, incluso le había golpeado ya. Ah pero cuando el blondo se recuperara totalmente se vengaría de alguna manera por todo aquello, sobre todo por no haber confiado en él en su momento.
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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Jue Ene 09, 2014 3:39 pm

Mano en su nuca. Humedad. Beso profundo fue correspondido por ése otro y él no hizo ademán alguno de desear alejarse aunque para cuando el mismo se rompió –por parte del moreno, por su parte hubiese seguido gustoso- sintió cómo le tomaba del mentón, uno húmedo por las lamidas anteriores, por su propia saliva de entre el beso... Y quedó contra la cama, obedeciendo el movimiento del vampiro sobre sí. Alzó una ceja ante esa pregunta: ¿No era obvio? Besarle.
La frase inconclusa dejó al rubio confundido y aunque siguió con la mirada los movimientos de su pareja no fue capaz de moverse o de intentar hacerse entender con gestos o algún llamado. Para su suerte, el vampiro no abandonó la estancia, se quedó ahí, aunque no le agradase del todo pues que mermase cerca suyo sentado en el cómodo sillón le recordaba a las posiciones en las que se veían en el hospital. Y ahora no estaban ahí. No necesitaban esconder la relación que llevaban. Sopló. ¿Qué pretendía con aquello? ¿Castigarle? ¿Qué mierda se creía? Los días anteriores fueron un suplicio, se tenía que conformar con caricias vagas en una mano, en el pelo y... si, lo reconocía, también algún que otro beso escondido. ¿Es que no le quería cerca? Ah, no, sin duda por la mente del cantante no llegaba pasar la idea de que Tohru le estuviera, incluso ahora, protegiendo de los bajos deseos que podrían surgir en caso de continuar con aquellos gestos de índole... ¿Cariñosa? Bueno, si más no el blondo procuraba no mostrarse agresivo, no únicamente por no poder debido a esa debilidad, si no que se había propuesto que ambos parecieran verdaderamente una pareja... al menos sí en privado. Muy posiblemente ni el uno ni el otro dejaría de mostrarse altanero pero... Pero verse con aquellos dos maleantes, saber que podría morir consiguió que ése de vida alocad asentase un poco más la cabeza.

No, no dejaría esos impulsos violentos, tampoco aparcaría sus expresiones barriobajeras –aunque por ahora su voz se negase a salir-. Se sentó. Mierda. No podía estar ahí estirado mientras el otro... Se sintió incómodo al verle trastear con el móvil, de un modo u otro relacionar a Tohru con ése aparato conseguía que algo en su interior se rompiera. Vale. Tohru no le había traicionado pero de todas formas, Sasha... Se llevó una palma a la cabeza y se desordenó lentamente aquella mata suya amarillenta. Incómodo. ¡Incómodo en su propia casa! ¡Incómodo en su...! ¡En la...! Joder. ¿De quién coño era ahora esa habitación? ¿De los dos? ¿Del vampiro? Retiró la mano de su sien y la apoyó sobre el colchón, impulsándose ligeramente para que sus piernas desnudas finalmente quedasen colgando por el borde del colchón. Rozó con la punta de los pies la alfombra que el adulto se había encargado de proporcionar en la estancia y poco a poco la planta de sus pies se hizo hueco en el lugar hasta que el cantante pudo afianzarse. No negaría estar cansado, agotado. Pero era terco, demasiado. Avanzó con pasos más bien temblorosos hacia el otro y le quitó de entre las manos el móvil: Gesto violento, sin lugar a dudas.
¿Es que no quería ni mirarle? ¿Tanto asco...? De nuevo la jodida palabra que le quitaba el sueño. De pronto la sensación de no poder satisfacer ahora al vampiro. Tomó aquel de alta gama entre su única mano servible por ahora y al haber estado ya trasteando el mismo no tardó en dar con el menú de Notas. Una vez ahí deslizó los dedos por entre las letras del teclado y pasó a escribir:
Imbécil. No hacia falta que metieras una cama tan grande si no pensabas compartirla conmigo después.

Le mostró la pantalla pero no soltó el aparato, temía que éste se lo quitase y diera por finalizada la conversación, así que lo fino de sus dedos tomó con algo más de fuerza aquel teléfono. Su mirada evidenciaba molestía aunque se sintiese inseguro, soberanamente inseguro. Para su suerte –y ego- las marcas dejadas ya habían sido, en su mayoría, totalmente borradas por aquella húmeda que tan amablemente le bañó en saliva, ayudándole con el proceso de sanación. Pero ahora que tenía un aspecto más sano, lo que preocupaba al más pequeño de aquella peculiar pareja era el hecho de que Tohru lo sabía. Sabía lo que había pasado. Sabía que otros le habían tocado. Todo su cuerpo dio un respingo y de manera urgida miró hacia atrás, aunque evidentemente allí... allí no había nadie. Había sido el timbre del piso lo que logró apartarle de esa oscura marea de pensamientos.



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Re: De vuelta en casa ||[Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 09, 2014 5:32 pm

En realidad no era como si estuviera haciendo algo productivo en su móvil, tan solo iba del menú hacia la lista de mensajes que mantenía actualizada y luego de vuelta al menú principal antes de salir y mirar aquél fondo de pantalla que en realidad no le decía nada a nadie, un simple paraje nocturno de una isla en algún lugar de la tierra. Procuro mantener la vista allí incluso cuando era evidente que el otro se había levantado, no era como si quisiera hacerle la ley del hielo o algo similar, sino que tan solo...quería de descansara y era obvio que teniéndolo allí tan cerca en la cama, el blondo no lo conseguiría. Los orbes carmines del vampiro solo volvieron a levantarse de la pantalla rectangular solo cuando vio una cabellera rubia detenida a su lado y...ah, el teléfono le fue arrebatado con una velocidad impresionante para su majestad.
Esta vez le observó con algo más de tranquilidad porque era obvio que el otro no entendía el por qué se había alejado, aunque su labio se fue hacia abajo y tuvo que llevar una de sus manos hasta su ceja para que esta dejase de temblar. Malhablado, pervertido y exhibicionista…además de vándalo claro. Supuso que ahora que aquella era la habitación de ambos debería acostumbrarse a ver la delgada figura del cantante caminando de aquí para allá en bolas, y aunque aquello no era malo —para nada— si lo era estando el otro en tal estado. Decidió prestar atención a aquello que el otro estaba escribiendo antes de que siquiera atinara a apartar la mirada. Era como un perro al que le mueven un jugoso hueso de un lado al otro de forma hipnotizante, pero obviamente el otro no lo veía así. Joder.

Pronto las palabras quedaron ante sus ojos y leyó. El blondo estaba molesto, eso lo podía notar en esa pequeña aura que parecía soltar su cuerpo pero tal como pensaba, Natalie no estaba entendiendo nada...y el timbre tampoco le dejaría explicarse mucho. Así que se puso de pie y se movió por un costado hacia la puerta de salida de la habitación, pero sin embargo, antes de abandonar la misma se giró, pretendiendo dejarle algo claro al rubio antes de ir por la cena. —Eres un idiota, claro que quiero compartir la cama contigo, pero no de ESA forma...o no al menos hasta que te mejores. —El azabache rascó su nuca antes de decir algo más, antes de que el otro le matara con una de sus miradas. —Piensa que eres como...una galleta, y te mueves de aquí para allá tentándome aun cuando todavía no estás listo. —Suspiró. —No quiero hacerte más daño allí...no creo que sea lo que tu pareja debe hacer. —Una de sus manos cubrió apenas su rostro, pero sin embargo la misma mano bajo y dejo a la vista nuevamente sus orbes. —Me gustas, pero no quiero lastimarte, así que...solo...no pienses que no quiero hacer nada contigo ¿sí? —Tch. ¿Tenía algo en la lengua que le costaba tanto hablar?

El timbre sonó un par de veces más antes de que el vástago apartara la vista del blondo y se moviera hacia donde se encontraba  el pequeño teléfono que conectaba el departamento con la recepción del edificio. Levantó la bocina y atendió. —Su pedido ya está aquí señor Orion. —Bien, quizá con eso pudieran dejar atrás el malentendido pasado. —Está bien, bajo en seguida. —Colgó y miró hacia el umbral  del cuarto antes de tomar su cartera y abrir la puerta de salida, aunque inesperadamente dejó allí y volvió hacia el cuarto para asomarse. —Luego continuamos, iré a por la comida. —Sonrió quizá haciéndole entender al otro que no estaría lejos, antes de ahora sí volverse hacia la puerta de salida y marchar hacia el recibidor. Aunque en cuanto cerró la puerta se sintió algo idiota por no poder ser claro cómo le gustaría ser, después de todo, debía ser su culpa que el otro le malentendiera. No había reordenado aquél cuarto solo para mantenerse lejos de él, no era como si quisiera estar lejos de él, pero parecía que eso era lo que le estaba dando a entender a Natalie en cuyo caso tendría que cambiar la técnica pues no quería hacer sentir inseguro al blondo.

Las puertas del ascensor se abrieron para él y tan pronto como se metió, presionó el botón para ser llevado directamente al primer nivel. Se preguntaba si el otro se sentiría algo inseguro al estar solo y aunque había pensado en preguntarle si deseaba ver a un especialista, había preferido darle prioridad al descanso y la mejoría de las heridas del rubio. De cualquier forma, en solo unos minutos estaría de vuelta. Como fuera, el ascensor pronto volvió a abrir sus puertas, esta vez en el piso seleccionado por el vástago.
Camino hacia la recepción y visualizo al guardia y a un chico que no aparentaba más de diecisiete años y que cargaba una bolsa con un par de cajas y la botella de té verde frío.

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Era obvio que aquél chico se había dado cuenta de quién era cuando le dijo su nombre, quizá le hubiese reconocido por las noticias, y es que el mismo había metido una pequeña caja extra con una línea de pastelillos que estaba probando la casa de comidas. "Para Noiz" había dicho. Y aquél fan le había sonreído como si el vástago no pudiese notar el brillo de esos ojos que parecían estar sosteniendo las lágrimas. Sin duda debía estar preocupado por la salud de su ídolo.

Ya cargando con la bolsa con el pedido volvió hasta el piso en el que vivían y cruzó por el portal, anunciándole al otro de su vuelta con la comida. —Natalie, ya estoy aquí. —Y por supuesto que estaba preparado por si el otro quería seguirle discutiendo, porque le dejaría claros sus puntos para que el otro no tuviera sobre qué discutirle.
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