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Awake [Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Dom Dic 29, 2013 10:51 pm

Debían haber pasado unas tres horas desde que el cantante había salido por aquella puerta y él aún se encontraba detenido frente a la misma, esperando que volviera. Sin embargo, se había parado hace unos momentos atrás, en busca del móvil del blondo. El mismo lo había hallado en su habitación pero no se había atrevido a marcar su propio número hasta hace un par de minutos atrás. Por supuesto que el otro no le había atendido, aunque esperaba que al menos le dijera que estaba bien, que no había problema. No podía...¿Cuánto más debería dejarle solo? Se había llevado un dedo a los labios, mordiendo la punta del mismo mientras los nervios le carcomían por dentro, y esos mismos eran porque conocía al rubio y le preocupaba que en verdad se hubiera metido en apuros. Arg. ¿Tendría que llamar a los hospitales? ¿A la policía? Mierda.
Se puso de pie para ir por una camisa y una chaqueta. Saldría a buscarlo y lo llevaría a casa así tuviera que traerlo a la rastra. Pero fue en el transcurso en el que dejó el móvil sobre la mesa y se movió hasta su pieza, que el mismo recibió un mensaje, aunque el mismo solo fue visto por el vampiro una vez que volvió vestido para salir bajo el clima invernal para buscar a Natalie.


Tohru escribió:Hospital. Te quiero.
*

Mierda. En verdad...en verdad aquél...
No supo cómo, simplemente se movió tan rápido como pudo por la casa, alistando todo lo que el otro pudiera necesitar en un bolso que luego se echó al hombro. ¿Qué había pasado?
Apretó los ojos al menos siendo consciente de que el otro estaba fuera de peligro, aunque aquello no le hacía sentir mucho mejor. Las llaves, el móvil del blondo, el bolso, era todo lo que procuró en llevar con él rumbo al vehículo. Y aquella vez en verdad no fue consciente del camino recorrido, simplemente sabía que necesitaba llegar al hospital cuanto antes, verlo, sí, necesitaba asegurarse de que estaba bien.
Pronto la cruz roja que adornaba las afueras del hospital quedó a la vista del vástago, que tras estacionar el carro se movió hacia el interior del recinto, dirigiéndose hacia la sala de consultas del mismo.

Aquél lugar estaba iluminado con luces blancas, lo que hizo que sus ojos dolieran un poco por el cambio brusco entre la oscuridad de afuera y aquella luminiscencia. Sin embargo, su persona no pasó inadvertida por mucho y algunos enfermeros que pasaban se le quedaron viendo así como unos cuantos pacientes que parecían estarse preparando para hospitalizarse (inclusive uno de ellos parecía estar a horas quizá de dar a luz). Sus pasos se detuvieron frente al pequeño espacio donde tres enfermeros atendían las llamadas de emergencia así como también a los visitantes de los internos.
El chico que le atendió pareció reconocerlo en seguida y por lo mismo le mostró una sonrisa reconfortante, como si la urgencia en el rostro del vástago quedara en marcada evidencia.
—Buenas noches. Por favor, ¿podría señalarme donde se encuentra Natalie Krum? Le he traído algunas cosas y... —tragó saliva. Quería verlo, pero no tenía idea de si el otro así lo querría también. Pero...se había comunicado con él, le había dicho que le quería...le había dicho aquello. —Por favor...quiero verlo. —Sus dedos se cerraron con fuerza sobre las tiras del bolso.

El enfermero no tardó en darle la información, sin embargo, le dijo que tendría que esperar hasta la mañana para poder verlo ya que no podían dejar entrar gente fuera del horario de visitas.
—De cualquier forma, puedes esperar en los asientos de aquél extremo, o regresar a las seis. —Esa fue la instrucción del enfermero y aunque de verdad quería verlo, sabía que no podrían desobedecer al protocolo por una sola persona.
Siendo así, entregó el bolso al enfermero y él se movió hasta aquella pila de asientos.

Tres horas...


Noiz escribió:Ya estoy aquí. En unas horas me dejarán verte.
Yo también.
*

Ah, mierda. Sabía que ese "yo también" estaba incompleto en el mensaje, pero no, no quería que fuera así que el otro lo supiera y aunque deseaba darle un buen golpe por ir por allí a dárselas de Rambo, con verlo y poder saberle bien ya le bastaría.


----------------------------------------


Las tres horas pasaron de forma lenta y tortuosa. No había mucho que ver y era obvio que Natalie debía estar durmiendo, puesto que su mensaje no había recibido contestación alguna. Pero finalmente, cuando el mismo enfermero que le había atendido por la madrugada, se acercó hasta él para avisarle que podía entrar ya, la urgencia que había imperado dentro de él pareció convertirse en la energía necesaria para moverse tras el hombre a paso apresurado hacia la habitación mencionada. La puerta de la misma se abrió con cuidado, la razón era que el blondo aún dormía. Aunque no fue esto lo que tomó la atención del vástago, sino el estado en el que había quedado. ¿Qué había pasado? ¿Dónde se había ido a meter aquél para quedar en tal estado?

Se acercó hasta la camilla donde se encontraba el rubio, paseando la vista por su cuerpo y deteniéndose en el móvil que se encontraba atrapado entre los dedos de una de sus manos. No intentó quitar el mismo, mas sin embargo, su propia mano se paseó por sobre la cabellera del otro, ordenando de alguna forma algunos mechones tan rebeldes como su dueño.

—Les dejaré solos. La ropa y los demás implementos que trajo están sobre la silla y en el baño. —El enfermero movió una mano en señal de despedida antes de que su cuerpo desapareciera tras la puerta cerrada de la habitación.

La suave respiración del otro le tranquilizo de a poco. —Estoy aquí, Nat. —Murmuró en un susurro para el blondo mientras sus dedos se paseaban por su cabello con cuidado, con cierta ternura. Estaba tan molesto por dentro con quien le había dejado en aquél estado, pero allí en aquél cuarto, todo lo que podía hacer era prodigarle caricias. Era un idiota, quería decírselo, pero no solo eso...no solo eso...


off: (*)=Supuse que así aparecían el uno en el móvil del otro D:
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Re: Awake [Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Dom Dic 29, 2013 11:36 pm

Entre los dedos del durmiente vibró el pequeño aparato cuando el otro le envió aquel mensaje y tras ello los mismos entornaron con algo más de fuerza el que parecía escapar. Aquella era la única vía de comunicación que la contienda le dejó, aquel era lo único que podría darle la visita esperada, por ello se aferró al mismo, por ello no permitió que nadie se lo arrebatase aún y cuando su consciencia se vio mermada cuando sus latidos se apagaron. Había estado en coma pero la rápida maniobra efectuada antes del traslado logró que los médicos se codeasen orgullosos. ¡Ni una secuela quedaría en ése cuerpo! Ninguna, claro, exceptuando todo corte, magulladura y recuerdo de lo que allí había sucedido. Pero suerte tenía esa estrella de las masas en conservar la vida.

Un enfermero entró en el lugar con un bolso que dejó próximo al paciente y colocó dónde consideró las cosas que podrían serle útiles aunque mucho se temía que por ahora sería más bien tarea imposible colocarle lo que parecía ser el pijama, demasiadas agujas tenía el blondo inyectadas al cuerpo como para ejecutar de manera correcta un cambio de ropa sin ayuda de un doctor adoctrinado en la materia.

En el cuarto iban, tomaban apuntes de las constantes y volvían a salir siendo rigurosos en el protocolo de atención al paciente y dando obvia prioridad a los que llegaban y aún la ambulancia no había conseguido estabilizar.

✖ ------ ✖ ------ ✖ ------ ✖ ------ ✖ ------ ✖

Aquello... aquello le hacia sentirse bien. No sabía qué era exactamente pero estaba tan aturdido, tan agotado, que no fue capaz de abrir los ojos ni mover ninguna extremidad. Pero le supo cerca. A él. Aquel tipo de confort no se daba en presencia de nadie más... Estaba a salvo, ya nada malo podría pasar. Todo había terminado y le tenía junto a él, no, no se había ido con el ganador de la pelea... Estaba con el perdedor, con el desecho. ¿Le dirigiría la palabra? Quizás... Quizás había venido para despedirse.
Aquel pensamiento alteró sus constantes y el ritmo del corazón se vio radicalmente disparado en el aparatito que tenía a su costado y tal fue el impulso del bombeo que éste emitió un sonoro pitido. No, no podía... Pero entonces suave susurro y ése apelativo cubierto en miel le hizo comprender que debería aprender a no pensar en negativo. Tohru estaba con él. Con nadie más. Poco a poco la mano que carecía de yeso se arrastró por las sábanas, aaahhh... joder, era cómo si pesase una tonelada, era incapaz de responder correctamente a sus propios estímulos. La detuvo intentando relajar la musculatura pero para cuando quiso volver a moverla fue un enfermero el que entró alterado, tenía consigo un par de archivos que llevaban el proceso y evolución del blondo, sin lugar a dudas no esperó encontrarse con nadie allí pues que él supiera, tenían orden estricta por el mismo cantante en ingresos anteriores de llamar a nadie. Le miró dubitativo antes de avanzar cuidadoso. –Perdón, será un momento.- aseguró antes de acortar distancias con la máquina que había sido disparada.

No pudo evitar mirar de vez en cuando hacia Tohru: Oh, diablos. ¡Era tan atractivo! Bien podía reconocerle de la televisión, e incluso le había visto en unas fotografías con ése chico de la cama. Nervioso volvió su atención al aparato y tras registrar los cambios se volvió hacia aquellos dos.

-No tardará en despertar. ¿Querrán hacer denuncia de la violación?- rebuscó entre los informes un impreso a cumplimentar para lo mencionado y lo tendió hacia el adulto. –La policía vendrá a tomar declaración. Es... Es nuestro protocolo avisarles cuando llegan casos de agresión sexual.- un suave sonido le hizo dar un respingo y llevó la diestra al pulcro y blanco bolsillo de su vestimenta para sacar un busca. Pareció molesto. Guardó el artilugio en el bolsillo y volvió su vista hacia el conocido manager. –Volveré en una hora.- y tras girarse en sus propios talones ése de pelirroja cabellera salió del lugar, cerrando cuidadosamente la puerta tras de sí. El que parecía dormido quedó más pálido de lo que ya estaba, pudiera ser que su cuerpo no estuviera por la labor de desear reaccionar, no obstante, su consciencia estaba despierta y sus oídos captaron toda conversación... bien. Se había enterado del peor de los modos si es que no le habían informado ya antes de aquello.
Tenía... Tenía que hacerlo. Tenía que hablar... Los labios del paciente se abrieron poco a poco. Ojos permanecían ocultos bajo los párpados, suficiente esfuerzo le causaba ya el procurar darse a escuchar como para lidiar batalla con su mirada. –...- cuando intentó hablar hizo un mohín de dolor, ah, ¿La jodida anestesia estaba disminuyendo en su sistema? De nuevo arrastró la mano y sus dedos se aferraron a lo que, creía, era el brazo de su representante. ¿Y si le abandonaba? ¿Y si...? –...- lo intentaba, intentó hablar. Aquellos sin fuerza parecían desear agarrar con fervor su ropa aunque no fue más que una mal interpretada caricia.

-...- el pecho de ése estirado subía y bajaba en rudimentaria manera de tomar el aire que no existía en sus pulmones y empujó su voz una vez más. Celos, los celos habían causad aquel entuerto. Los celos le habían cegado... Nada salió por más que lo intentó. Ni un sólo sonido.
O quizás había buscado proteger el buen nombre de Orion y apartarlo de las garras de un desquiciado y acosador. Sabía que el otro era demasiado benevolente, demasiado bueno.

Ése idiota no impartiría leyes, seguiría actuando con indiferencia... y era él quién sacaría las garras para proteger el honor, carrera y privilegio de quién cayó a su vida para permanecer en ella.

Lo que el rubio no sabía aún era que sus cuerdas vocales se habían visto afectadas durante el tiempo en el que las manos de esos maleantes le acariciaron y robaron el orgullo. Portentoso corte le adjudicaron en la yugular, la zona estaba vendada y recubierto en apósitos teñidos en sangre. Los médicos apostaban en secretos trueques que el blondo no recuperaría el habla.[/b][/b]



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Re: Awake [Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 30, 2013 12:44 am

¿...Como?
No supo qué tipo de expresión debía tener su rostro en ese momento, pero sí que debía estar mucho más pálido de lo normal. ¿Violación? ¿Agresión sexual?
Sus labios apenas se movieron antes de que mirara por un momento hacia Natalie. Pensaba...pensaba que solo serían unos huesos rotos, quizá algunas costillas también pero...pero ser violado. Casi por acción refleja, tomó el papel que el enfermero le había dado, mas sin embargo, estaba hundido en sí mismo, perdido en la visión del blondo y en las palabras del enfermero. ¿Quién...? ¿Quién había sido el miserable que se había atrevido a violar a Natalie?
Apretó los puños con la ira que no podía mostrar delante del enfermero, o no al menos si no quería que le sacaran del lugar hasta que se controlase. Y realmente agradeció que el pelirrojo tuviera que retirarse, necesitaba estar solo con el rubio, solo...solo por un momento. Debí haberle seguido, si lo hubiera hecho...esto no habría pasado, y tales pensamientos se agolparon en su mente mientras su cuerpo volvía a girarse en dirección hacia el blondo, este mismo pareció hacer un gesto de dolor, un sonido ronco. Quizá, quizá estaba recuperando la consciencia, tal vez deseaba hablarle.
Y llevado por aquello, apoyo una de sus manos sobre las suaves mantas de la cama y para su sorpresa, las telas de su ropa no tardaron en ser tomadas por una de las manos del numan.

Producto de aquello el vástago tomó aquella misma mano con cuidado entre una de las suyas, acariciando los dedos del otro mientras con su otra mano continuaba acariciando sus cabellos. Mierda. ¿Cómo había permitido que aquello ocurriese? Habían lastimado de aquella forma tal brutal a su mariposa, dejándola cubierta de heridas por todos lados e incluso, incluso le habían forzado. Otra vez, otra vez podía sentir la ira carcomerle por dentro, pero no...—Ya no te dejaré solo. Lo prometo. Estaré contigo y para ti así que... así que despierta ¿sí? —La voz se le trababa al intentar decirle algo a aquél otro, pero lo cierto era, que las emociones estaban por pasarle por encima, todas juntas, el miedo, la culpa, la ira, la pena...esa humedad que se le agolpaba en los ojos y que no podía sacar, no tenía idea de lo que era llorar. Sus labios se acercaron hasta aquella mano que sostenía con todo el cuidado del mundo y depositó sobre sus dedos un beso igual de cuidado. —Quería que me escucharas cuando te lo dijera ¿sabes? Que no debí haberte ocultado lo de las llamadas, que no quiero dejar que algo así nos separe... —No, no quería terminar el noviazgo que apenas había comenzado días atrás con el cantante. —No dejaré que esto termine así porque...porque...—¡Ah! Tenía que sacarlo de una vez de su sistema. —Creo...creo que he empezado a quererte...y realmente quiero que confíes en mí. —Tan recto, tan perfecto frente al resto del mundo  sin embargo, ese tipo de sentimientos se le hacían un nudo al tratar de sacarlos afuera en forma de palabras.

—Tienes que mejorarte Nat. Luego...podremos hacer algunos cambios si quieres. —Sonrió mientras la conversación avanzaba, y aunque no sabía muy bien si el otro le estaba escuchando, quería darle fuerzas con la verdad de sus palabras, porque por una vez en su vida, estaba siendo totalmente sincero. —Podríamos quitar la habitación de invitados y poner una cama más grande, así te invitaré a dormir conmigo tal como querías. —No se desmoronaría, no ahora que necesitaba mostrar fuerzas para aquél. Sería su escudo ante cualquiera. —Yo...yo también quería. —Los dedos que mantenía sobre el cabello del otro, se detuvieron para correr algunos mechones que cubrían su frente y ojos, los mismos que se hallaban cerrados. ¿Sentiría dolor? Preguntarse aquello no le hizo sentir más tranquilo, pero sin duda no lo estaría hasta que los culpables hubiesen pagado y Natalie estuviera en casa nuevamente con él.
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Re: Awake [Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Lun Dic 30, 2013 1:40 pm

Lo escuchó. Escuchó todas y cada una de las palabras que el vástago le dedicó, aquellas que muy posiblemente el otro creyera que no escucharía al encontrarse inconsciente. Sin embargo cada nueva oración era recibida con sorpresa por su parte al no esperarse aquel tono de voz: Preocupado, estaba verdaderamente preocupado por su estado y todo lo que podía hacer él para consolar a ése que se las ingenió para avisar fue apretar –si es que a ese agarre se le podía decir así ante la mínima fuerza mostrada- los dedos de una de aquellas palmas que habían atrapado con mimo una de las pertenecientes en ése cariño disgregado desde el mismo momento que entró en la habitación.
Se odiaba. Quería decírselo, pedir perdón, decirle que no había querido escapar, que hubiese preferido que ambos ahora estuvieran compartiendo prieto abrazo bajo la seguridad de las sábanas de la cama que en aquel domicilio fue destinada para el foráneo como mero visitante. Empero ni las disculpas ni ningún otro sonido manaron del a resquebrajada garganta del rubio y es que ése par de gorilas se aseguraron de callar todo sonido que pudiera proclamar en el acto sexual tiñendo el mismo de sangre y agonía. Podría recordar la risotada de Sasha de fondo mientras él procuraba algún golpe con las piernas a quién terminó por atarle los tobillos. Mierda... todo estaba tan borroso...

Verle, necesitaba verle. Con un sobreesfuerzo impropio en mero numan logró que sus párpados reaccionaran al impulso emitido por las neuronas y así fue como una de sus ventanas se abrió al mundo, la otra no obstante le fue más complicado, estaba tan hinchado y amoratado que no logró su cometido, empero ojo diestro si buscó el rostro del continuo sin siquiera mover la cabeza: Mucho se temía que de hacerlo nueva herida apareciera en su piel ya repleta de todo tipo de marcas, cuando contempló el afligido semblante del morocho semi oculto contra esa mano que parecía tratar como el pedazo de cristal más frágil del mundo sonrisa débil apareció en su comisura a pesar de que ése gesto le devolvió punzada de dolor: Su propio cuerpo parecía estar diciéndole que no era momento para mostrar tal gesto pero reconfortar al otro era vital en ése momento, intentar hacerle saber que se encontraba bien ahora que le tenía al lado.
Sus dedos buscaron ahora el mentón del otro y aprovechando el beso en sus nudillos lo atrapó sin fuerza... Oh, sí, estaba imitándole y la sonrisa rasgada que embutía su faz quería dar a mostrar a su compañero que intentaba amenizar tan poco agraciada estampa dañina para ambos. ¿Es que la pelea le había trastocado? ¿Es que ése cruce de poder entre él y Sasha le había hecho meditar? La respuesta era clara: Sin duda. Había comprendido algo que cegado por la marea de emociones pareció que se le pasaba por alto: No había ido hacia Sasha por celos meramente, había ido para proteger a Orion de ése canalla. ¿La despedida de Garret era que éste sabía de los métodos de su representado? Capullo.

Pero fuerza le abandonó y sin siquiera ser capaz de dirigirle hacia él su mano recayó de nuevo entre las foráneas sin fuerza alguna, parecía incluso adormecida, insulsa. Muerta. Aún le quedaba algo que decir... Mierda. Abrió los labios pero... Otro gesto de dolor y se vio obligado a restar en el silencio que ahora permaneció. Joder, era difícil eso de merodear callado. Con la mueca en su amoratado semblante dejó por inútil tratar de comunicarse con él, aunque bien sabía que si éste quería podría entrar, leerle la mente. Por un segundo eso le aturdió. No. Y una mierda. No dejaría que supiera de su movimiento, de por qué lo había hecho, de quién había sido... Bloquearía recuerdos a como pudiese pero hubo unas palabras que las gritó en su fuero interno en un intento para que el otro sintiera curiosidad de escrudiñar allí dónde sabía que hasta ahora no se hubo entrometido: Perdóname.. Más veces lo repetía más ganas de dejar salir su rabia en forma de lágrimas sentía, aunque aguantó el tipo como pudo.



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Re: Awake [Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 30, 2013 3:47 pm

Volvió a alzar la vista hacia el blondo, pero no su rostro, porque este mismo había sido tomado por el blondo desde su mentón, sorprendiéndole. La fuerza embutida en aquella acción no era ni por asomo la de siempre, sin embargo, sabía que aquello debía estar costándole en aquella condición en la que estaba. Sonrió, era obvio que las fuerzas no le daban para hablar y también...también sentía algo de preocupación por las vendas aglomeradas en el cuello del cantante. ¿Le habrían cortado allí? Aquella idea hizo que tragara fuerte. Lastimar a un cantante en la base de dónde provenía su talento...¿Quién podría haber caído tan bajo?
En cuanto terminara la hora de visita consultaría al médico encargado aunque, pensar en alejarse del blondo, ahora que apenas podía ver una sonrisa dibujándose en su rostro, ahora que podía ver aquel color miel de uno de sus orbes, no, no quería alejarse de él. Sus manos tomaron con la misma suavidad de antes a aquella que se despegó de su mentón. Aquellas pocas acciones debían dejarle agotado en el estado en que se encontraba su cuerpo y quizá, quizá le hiciera bien el dejarle solo para que descansara, sin embargo, aunque pensaba en aquello, su cuerpo no tenía ni una sola intensión de soltar aquella mano que sostenía o de alejar su atención del blondo. En esos momentos era cuando hubiese deseado el tener más desarrollada su habilidad para leer mentes, que aunque la misma nunca le había sido necesaria, ahora le hubiera servido para al menos saber si este otro no le estaba tratando de decir algo con su tacto. Pero no fue él quien inició la prueba, sino que como una firme oleada, la voz de Natalie rebotó contra su mente en forma de una pequeña palabra. Fue todo lo que recibió, pero aquello le hizo observar al otro con delgada línea curva en forma de sonrisa. Negó con la cabeza antes de responder, esperando que el otro al menos pudiese oírle: —Y tú a mí. —Sus orbes se cerraron. Era difícil manejar toda la oleada de sentimientos que de repente le sacudían. Paseó los dedos de una de sus manos por los dorados cabellos del otro, pero el repentino toque contra la puerta interrumpió aquellos mismos.

El vástago miró hacia atrás, observando al enfermero y a un hombre de edad avanzada y de delantal blanco. Ah, aquél debía ser el médico. —Siento la intromisión señor Orion, pero el médico quiere pasar a hacer la revisión diaria del paciente. —Ambos sujetos se adentraron en el cuarto; el médico se acercó hacia él, aunque su vista se posó sobre el blondo a quien ahora procedería a examinar. —Podemos esperar afuera de momento. —El enfermero hizo un ademán con una de sus manos para conducir al vástago fuera de la habitación y aunque este se vio reacio a alejarse del contacto de Natalie por un momento, sabía que aquello era por el bien del rubio y por lo mismo, dejo descansar con cuidado a aquella extremidad ajena sobre la cama, para luego seguir los pasos del enfermero hacia afuera del cuarto. Un último vistazo hacia la camilla donde se encontraba el blondo y la puerta se cerró tras de ellos.
—Disculpa. ¿Podrías aclararme cuál es el verdadero estado de él? —El azabache necesitaba que alguien le dijera el verdadero daño que había sufrido el blondo, y el enfermero pareció entenderlo a través de la expresión preocupada de Tohru. El enfermero suspiró antes de hablar: —Las costillas y huesos rotos solo son una parte de su diagnóstico, cuando lo encontraron traía una herida sobre el cuello, probablemente hecha para que el otro no pudiese gritar mientras le forzaban. —El pequeño hombre miró al vástago con cierta timidez antes de continuar. —Lo cierto es que los médicos aún no pueden saber si el paciente recuperará el habla o no, ya que muchas de sus cuerdas vocales salieron maltrechas.
Era verdad entonces. La posibilidad de que Natalie no volviera a hablarle estaba allí, golpeando el suelo y amenazando con tirar las ilusiones del blondo derecho a las catacumbas. —En el estado en el que se encuentra, es probable que el médico le dé el alta antes de fin de año, aunque con estricta orden de reposo por supuesto. —El enfermero se quedó mirando al vástago en silencio, ya que parecía que este se había perdido en algún punto de la conversación.

El vampiro arrugó el gesto mientras su vista se movía hacia la puerta cerrada. Sabía que a Natalie no le gustaban esa clase de lugares y mucho menos al saber que tendría que pasar poco menos de una semana en el mismo. Pero lo que más le preocupaba, sería la reacción que tendría Natalie si su voz no volvía. No, claro que volverá. Se corrigió el vampiro mientras esperaba a que el médico saliera para darle nuevas noticias sobre su estado.
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Re: Awake [Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Lun Dic 30, 2013 5:56 pm

Todo lo que pudo dedicarle a Tohru antes que éste abandonase el lugar fue una sonrisa repleta de pesadumbre, no, claro que no quería que se fuera pero... Pero no le quedaba más remedio. Eran tantas ya las peleas que había tenido en diferentes lugares, posiciones y directorios que ése canoso le conocía tan bien como a su propio hijo... Y aunque por norma general los manager no solían entrar consigo en la habitación y el de ropas blancas pudo adivinar el motivo por el cual ése vampiro si lo había hecho no se saltaría el protocolo: Lo primero era la seguridad del paciente y la intimidad de la visita, aunque por las miradas que aquellos dos se dedicaron bien podría adivinar que tenía pleno permiso para dar a conocer el diagnostico sin recibir ninguna queja por parte del blondo.
¡Cabrón hijo de...! La espalda que parecía inerte se contorsionó hacia arriba e incluso llegó a arquearse mínimamente. Si hasta ahora creyó que no tenía movilidad a causa de las heridas aquel jodido viejo le confirmó que se equivocaba. ¡Y vaya si estaba equivocado! Todo su cuerpo le dolió, todo el mismo reaccionó. El hombre sonrió encantado, no cabía duda que ése pequeño vándalo era rápido en las recuperaciones y aunque las de aquella ocasión eran más grabes pronto estaría pateando de nuevo a los que irrumpieran su sueño... Como ya hubo sucedido otras veces. De todas formas y para cuando retiró la venda del cuello ése gesto de recreo se vio opacado por la preocupación, para su suerte el cantante tenía los párpados ya bajados y no pudo apreciar el susodicho semblante del que solía cuidarle en aquel centro. Ahh... se habían enseñado con el lugar más que en cualquier otro, aquellas heridas demostraban que se trataba de algo personal pues el agresor parecía desear mutilación, extirpación de las cuerdas. Introdujo diestra en uno de sus bolsillos y se enguantó uno de aquellos de plástico para inspeccionar la zona... Los primeros gruñidos no tardaron en darse a escuchar y es que si bien por ahora Noiz no podría hablar aquello no quitaría que se dejase como manso cordero.

Un par de apósitos nuevos para cubrir aquellas heridas a las que hubo dado cura bastaron para que diera por realizada su enmienda. Natalie cayó en sueño y es que las curas procurados fueron tan dolorosas que a pesar de que no solía administrar morfina tuvo que hacerlo para con el cantante, dejándolo aturdido y nuevamente cansado.
Se dirigió hacia la puerta y pasó a abrirla indicándole así al enfermero y al acompañante que podían pasar mientras lo hacían desechó los guantes a la papelera más cercana. –¿Tohru?- tendió la mano en dirección a éste y tras el apretón prosiguió. –Imagino que ya sabrás de qué va todo esto. Ha sufrido un ataque sexual pero puedo casi asegurar que el motivo no residía en placer. Sé que Noiz tiene varios enemigos... Pero éste a actuado con verdadera crueldad. negó con la cabeza. –Quizás... Quizás no pueda volver a hablar.-

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Estaba sentado con un sinfín de almohadones a sus espaldas y es que allí la palabra del paciente era ley... y como no podía hablar era su manager y pareja quién le procuraba todo capricho y bienestar en aquel lugar del que hubiese deseado escapar. Nieve caía fría por el ventanal al que daba su cama y él se limitaba a observar sin emoción alguna aquella aburrida escena. No le atraía en absoluto la nieve, la consideraba molesta y en ocasiones inoportuna pero los que paseaban cerca del lugar parecían encantados... se centró sin siquiera desearlo en los movimientos de un rubio con su pareja, tomados de la mano compartían sonrisas, sonrojos. En un semáforo incluso el rubio besó al castaño... ¿Era eso ser una pareja? Desvió lentamente el gesto hacia el cuarto vacío. Era Navidad por lo que Tohru se retiró temprano para traer lo que el blondo le escribió en un papel; Chocolate, algo de ropa limpia y el cargador de su propio móvil y es que para distraerse en horas muertas se distraía con el de Orion, en el que ya se había descargado diversos juegos...:Aunque no era por ello que le pedía el celular. Se aseguraba que ningún mensaje recibido hablaba del incidente de noches anteriores. Lo cierto era que desde aquello Sasha parecía haberse borrado del mapa a pesar de, como ya había visto, las llamadas y mensajes eran diarios. ¿La puñalada que logró asestarle le habría...? La puerta se abrió y pudo atisbar tras la misma a su pareja. Esos días le hubiera propinado buenos golpes al morocho: Estaba excesivamente atento, condenadamente tierno... Y aunque intentase escapar su debilidad era abrumadora. Le vio sonreír y por inercia él también lo hizo. El otro levantó una bolsa, muy posiblemente la que portaba dulces: Por su parte agarró un papel y escribió lo que le hubiera gustado decir con voz alta, clara.

Feliz Navidad.

✖ ------ ✖ ------ ✖ ------ ✖ ------ ✖ ------ ✖

Día 27.
La gente iba, venía. Al parecer en un local no muy lejano al hogar de ambos había habido redada policial y los tiroteos tumbaron tanto a servidores de la ley como traficantes. El conocido viejo que cada día curaba las heridas esa mañana vino con un papel bajo el brazo dónde confirmaba el alta del rubio quién ya no lucía tan demacrado por la paliza y podía moverse con mejor rigor y destreza pero muy a pesar de la pronta recuperación corporal no parecía haber mejoría en sus cuerdas vocales. Entró el papel al morocho pues Natalie solía, siempre, absolutamente siempre, hacerlos una bola y lanzárselos mientras salía casi de inmediato por la puerta, siendo sus perros falderos quienes recogían sus pertenencias.
-Bien, parece que esta vez tampoco has muerto, Noiz.- el doctor río con gusto y palmeó el hombro de quién le dedicó una mirada de odio, éste ignoró la amenaza del mismo y centró su atención en el adulto, como si el paciente no estuviera ahí retenido. –Te he adjuntado las pautas de medicación. Tendrá que hacer reposo aunque conociéndolo... Simplemente intenta que no se meta en más problemas.- la mano del canoso se pasó por la cabellera del ya por demás conocido.

-Orion, cuídale.- y como el primer día, le tendió la mano. –Pueden restar en la habitación hasta después de la merienda de Noiz, nadie les molestará, para cualquier duda llamen al enfermero, está enterado de todo el caso.- y tras pequeña reverencia y un par de muestras de afecto hacia el cantante, salió de allí, dejando a éste con la mirada fija en Orion, tenía el puente de la nariz arrugado en el gesto acostumbrado: ¿De verdad esperaba que se quedase ahí hasta la tarde? Se había portado bien esos días, obedeciendo para no incomodar a su pareja pero ahora que podían salir… No, no quería estar ahí. Quería ir a casa... a la de ambos.



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Re: Awake [Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 30, 2013 7:21 pm

A pesar de lo dicho por el médico, había estado esperando, día tras día, que la posibilidad de que no volviese a hablar fuera desapareciendo, sin embargo, el día de navidad ya había llegado y el blondo había tenido que comenzar a manejarse a través de una libreta que le había traído días atrás. De cualquier forma, ahora que podía moverse con un poco más de libertad, parecía ir recuperando también ese lado rebelde que había echado de menos y aunque el médico había procurado una dieta sana para él, no había podido decirle que no al rubio cuando le pidió aquellos chocolates. Cubrió su rostro con una mano antes de entrar a la habitación de Natalie. Estaba tan...blando. Esos días había sido realmente consentido con aquél y...y aunque el otro no le había señalado nada por papel, se preguntaba si habría sido escuchado aquél día en el que le había dicho que le quería.
Uno de sus ojos apareció entre aquellos dedos que cubrían su rostro y tras un suspiro se aventuró a los dominios del demonio con lo pedido por el mismo: Una caja de bombones, ropa limpia, el cargador de su móvil y algo extra que descubriría en cuanto abriera la bolsa con sus pertenencias.

Sonrió al ver el mensaje de parte de Natalie y al acercarse no pudo evitar responder a aquello con un beso.

—Feliz navidad. —Dentro de todo aquél aroma a desinfectante, le agradaba que Natalie mantuviera ese aroma que tanto había extrañado dando vueltas por casa, sin embargo, durante el tiempo que el blondo no había estado en casa, el vástago había hecho y desecho en su cuarto.

Vio al otro abrir la bolsa con los paquetes y cuando pareció que su atención se fijó en algo de más, el azabache volvió a hablar. —Espero que te guste.

Y venía envuelto~:

------------------------------------

Y así, tal como había dicho el enfermero días atrás. El final del año se venía y con ello, esperaba que Natalie pronto recibiera el alta médica, y aunque no había esperado que la misma se diera aquél día, se alegró de que el blondo por fin pudiese salir de aquél lugar que tan poco parecía gustarle. Así mismo le sorprendió la relación que parecía llevar con su médico y quiso preguntar por la cantidad de veces que había estado en aquél mismo hospital, pero ante las palabras del profesional de la salud, no le quedó de otra más que asentir y mirar a Natalie con una sonrisa ladina. —No se preocupe, no sacaré un ojo de sobre este vándalo. —Se despidió del hombre tomando aquella firme mano y estrechándola. Y realmente esperaba que no tuvieran que verse de nuevo de forma muy pronta, porque ya sabían que eso no significaría nada bueno.

La puerta se cerró tras el médico y fijó la vista en el cantante, el cuál le estaba diciendo claramente con la mirada, que no pretendía quedarse allí hasta la tarde. Tohru suspiró. —Es una pena. Te perderás el postre dietético de este lugar. —El azabache sonrió mientras acercaba el bolso con las cosas del cantante hasta donde él. La hoja con el alta ya había sido guardaba dentro de su saco por lo que estaría segura de las manos del blondo. —Bien, entonces, si quieres partir será mejor que te cambies. —Había traído lo más cómodo que había encontrado, para que al otro no le costara ponerlo por sobre el yeso que aún mantenía en uno de sus brazos. Aun así no se alejó del lado de la camilla, esperando a saber si necesitaría su ayuda o si estaría mejor intentándolo solo, pero también...también le quedaba preguntar sobre aquello y aunque había estado evitando el preguntarlo hasta que Natalie pudiera hablar, lo mismo parecía que tardaría y por tanto, le estaba forzando a querer saberlo de una vez por todas.

Bajó la vista hacia su teléfono móvil (que se encontraba a un lado del blondo), mismo que había estado ocupando el rubio desde hace días. Había pensado que quizá se le daba más cómodo que el suyo, aunque también cabía la posibilidad de que el apego de Nat hacia ese móvil se debiera a los mensajes y llamadas del albino, mismos que parecían haberse detenido y la razón no era otra más que la que estaba por explicarle al rubio. —Por cierto, ayer llamé a la compañía de mi móvil y pedí que bloquearan el número de Sasha con destino a mi número. Así ya no podrá seguir enviando más mensajes ni llamadas y... —miró hacia la ventana antes de volver la vista hacia el rubio. —Lo siento, debí haber hecho aquello hace tiempo atrás. —Se cruzó de brazos antes de cambiar radicalmente de tema. —Para celebrar ¿te parece si eliges qué cenar? —El azabache se dejó caer sobre la camilla, lo suficientemente lejos del cuerpo del blondo como para no pasarle a llevar y es que, aún sentía algo de impresión al ver los moratones sobre su piel, así como las heridas que de a poco irían sanando.
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Re: Awake [Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Lun Dic 30, 2013 8:33 pm

Lo sabía. Ya prácticamente se bastaba con una mirada para hacerse entender, no era necesario intentar forzar la zona herida para que el otro comprendiera su mensaje, ya siquiera era común verle escribir en la libreta que el mismo Orion le proporcionó: Una mirada, un gesto e incluso una mueca parecía ser todo un discurso por su parte para el manager pues éste, como ahora, le hablaba como si hubiese posibilidad de respuesta, cómo si... Su mano libre de cualquier tipo de pesado vendaje se alzó y con cierta gentileza se palpó la zona rajada por afilada arma blanca, tocando claro el apósito que ése que acababa de despedir le cambiaba con cierta regularidad. Nadie se había atrevido a darle un diagnostico fiable de su mudez, nadie. Siquiera ése que le proporcionaba un trato tan o más cercano que a un hijo mencionó palabra en lo referente a ese tema. Días pasaban y no era capaz de articular nada, siquiera monosílabos. El resto de las heridas habían quedado ya a medio sanar y lo cierto era que no las sentía distintas a tantas otras que tuvo. Quizás la que más le preocupaba era una que hasta ahora había ocultado a su pareja.

Cuando éste se sentó en la cama y le mencionó lo referente al bloqueo de las llamadas del que le dio caza a pesar de que él creía que sería el cazado dejó escapar un sordo suspiro. Bien, ahí tenía el motivo por el que ése maldito no intentó parecer preocupado, no intentó ser el que era frente a las cámaras...

Fue total y plenamente consciente de la mirada que el morocho tuvo en dirección a sus heridas y casi por inercia se llevó esa mano anteriormente colocada en su garganta hacia uno de los puntos violáceos que adornaban su cuerpo. Lo cierto era que a pesar de la actitud complaciente y dulce del vástago éste no se había aproximado demasiado. Una caricia. Algún beso. Nada más. ¿Le daría asco ahora que sabía que otros le habían tocado? ¿Ya no le resultaría atractivo? Poco a poco esos dedos puestos sobre zona herida se deslizó hacia su muñeca, dónde uno de los regalos de navidad de su pareja descansaba. Brusco como era le quitó el lazo y era la mariposa junto a la cadena lo que llevaba sobre su piel. Recordándole cada dia al dormir de quién era y... por qué vivía. Él debía volar, debía liberarse. Tenía que ser fuerte y recuperar la voz. Solía apoyar esa mano sobre la almohada y su nariz acariciaba una y otra vez la cadena imaginándose tenerle a él, era fría, sí... Pero no se comparaba a esa tierna piel. Dejando a un lado sus pensamientos asintió despacio y... hizo un gesto con la mano, como si cogiera unos palillos invisibles: Comida japonesa. Sushi, sí, le apetecía perderse entre arroz, soja y pescado.

Llegó el turno de obedecer y es que a pesar de que el vampiro fue rápido al armar el bolso él siquiera había iniciado su preparación, no estaba seguro de poder hacerlo sin... No! ¡Ni hablar! Negándose a recibir ayuda se desprendió de las sábanas tras un movimiento de palma. Pero antes que nada... Cogió aquel folio y el boligafro próximo y esta vez si que escribió. “Sal fuera”.
No quería darle asco, no quería que le viera tan marcado como ahora se encontraba, no sabía si el otro le había visto o no desnudo en las constantes perdidas de consciencia que sufrió entre el primer y segundo día debido a la morfina pero si bien en brazos, hombros, cara y piernas se podía ver la marca de la agresión era que aún no había podido ver más allá de lo que telas cubrían. Los chupetones estaban bien implantados en su vientre e incluso había una marca de un mordisco que le arrancó dermis y que contaba con un par de puntos de papel. Lo menos agradable de ver era su entrada, su trasero, la parte posterior de sus muslos. Todo ello estaba ahora ya en mejoría en comparación al primer día pero en la zona no había vestigio de piel sana. Ni un solo centímetro. Mantuvo aquella hoja en alto el tiempo suficiente para que el otro pudiera leerlo y entonces dejó la libreta a un lado, mirándole, apremiándole. Cuanto antes estuviera solo antes podría ponerse la ropa que el otro había elegido para él.




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Re: Awake [Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 30, 2013 11:02 pm

Genial, en aquél caso, lo mejor sería encargar algo de Sushi y pedir que lo llevaran hasta el departamento, así podrían comer tranquilos y Natalie estaría cómodo. Curioso miró al otro mientras este ahora parecía escribir algo, y en cuanto el mensaje llegó a él, una de sus cejas se enarcó de forma graciosa y es que, aunque estaba sonriendo, su respuesta salió completamente clara e incontradecible. —Por supuesto que no. Le dije al doc que no te quitaría ojo de encima y realmente quiero ver si es que puedes cambiarte por ti mismo. —¡ah! Y antes de que el otro rezongara. —Y no pongas peros Natalie, no va a ser la primera vez que te vea desnudo. —Pero también...también quería ver lo que ese o esos malditos le habían hecho al cuerpo de su pareja, aunque sabía que quizá este pudiera sentir vergüenza, ¿estaría asqueado? Había estado leyendo en los días pasados acerca de las respuestas psicológicas de una víctima de violación, para no hacer algo que al otro pudiera asustarle o hacerle sentir incómodo. Lo cierto es que las preguntas se agolpaban en su mente con respecto a lo ocurrido, ¿podía existir la posibilidad de que...de que aquel forcejeo fuera a terminar en un embarazo? Mierda, si de solo pensarlo se le encogían los órganos que de nada le servían.

Se puso de pie mientras intentaba mantener su cabeza lejos de aquello. Hasta ahora, se había cuidado de no interferir en la carrera del cantante con el pedido del mismo de terminar dentro, lo había estado cuidando aunque el condón nunca pareció ser una opción viable en las dos veces que se habían acostado. Sabía que por mucho que estuviera con Natalie, no podía interferir en la vida de Noiz y sin embargo, estos malnacidos se habían atrevido a violarle y ni siquiera podía estar seguro de si habían terminado dentro de él. Por Ut que de solo pensarlo le daban ganas de cazarlos uno a uno aunque no tuviera la más remota idea de quienes eran. Y así, con sus ojos inyectados en sangre y las manos hechas puño, se negó a mirar al blondo. No, no quería que le viera en tal estado, no quería asustarlo, ya...ya con lo que había pasado era más que suficiente. —Está bien, me quedaré aquí observando hacia otro lado mientras te cambias pero... —¿Pero qué? Su voz sonó fatal, totalmente lejos de lo que podría parecerle normal al otro. —Si necesitas ayuda... —Solo dime. Maldición. —Solo acércate. —Se cruzó de brazos mientras su cuerpo reposaba de pie en medio de la habitación y tal como había dicho, no movió la vista de aquél punto en la puerta al que se había obligado a observar mientras intentaba relajar sus pensamientos.

Pero era imposible. No sabía cómo poder solucionar aquello sin presionar a Natalie a que le contara los detalles y para su sorpresa, el médico había decidido posponer la visita de la policía al cantante para tomarle declaración, aludiendo a su mal estado y al hecho de que no podía hablar ni aunque así lo quisiera. Así, lo que sabía el azabache era que deseaba partirle la cara a uno...dos...¡si ni siquiera sabía cuántos sujetos habían sido!
Guardó silencio durante los siguientes minutos, manteniendo su completa atención sobre la puerta, intentando pensar en la reacción del blondo cuando viera los cambios que había hecho, y así, apenas logro calmar a la bestia sedienta de sangre que moraba en su interior, ¿pidiendo venganza? Por supuesto. Se habían metido con su pareja, pero no podían olvidarse por sobre todo, que se trataba del novio de un vampiro y de uno, que cuando lo deseaba podía olvidarse fácilmente de su "humanidad". En sus primeros años de vida había matado a muchos por causa de su sed, así que no sería la primera vez que se ensuciara las manos.
Apretó los dientes mientras sus dedos iban de a poco, perdiendo fuerza contra su palma, aunque sus uñas ya habían quedado marcadas sobre la carne.
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Re: Awake [Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Ene 01, 2014 7:15 pm

Y aunque su propio rostro enmarcó enfado no fue capaz siquiera de rebatirle, claro que tampoco tenía modo de hacerlo si ése otro estaba dándole la espalda ahora para hacerle ver que no miraría hacia él... ¿Por qué? ¿Por qué no le miraba si él mismo le estaba diciendo que ya conocía su cuerpo desnudo? De nuevo la sensación de estar asqueando al morocho le chocó contra el pecho de manera directa y por mera inercia se llevó una mano al lugar que aunque sin herida parecía arderle. Le daba asco. Claro, a fin de cuentas... a fin de cuentas había hecho cosas con otros aún y cuando estaban en una relación, ¿No? ¿Era eso una infidelidad? Por UT que buscó mil formas de matar, alejar... Pero de nada sirvieron sus intentos. Su ambarina se fijó en esa espalda que tenía frente a sí: Amplia, recta. Parecía inamovible y aún y pese a eso sabía que muy posiblemente él mismo fuera el único capaz de atreverse a asestar puñetazos contra el vampiro... Mano anidada en su pecho se enervó hasta que se acarició a sí mismo el pelo de la frente, desacomodándoselo con pasividad y es que aún toda extremidad le pesaba y dolía. Suspiró antes de comenzar con su enmienda, después de todo, cuanto antes se desprendiera de toda tela, antes lograría salir de ése lugar que era obvio que no era fruto de encanto.

Ambas manos se movieron al compás, movimientos lentos, gestos de dolor, pero se negaba a pedirle ayuda, no ahora que la piel iba quedando al descubierto, no cuando Orion con sólo una mirada de soslayo pudiera presenciar lo deplorable de un cuerpo humano débil. Dejó caer la única tela que le cubría a un costado de la cama y es que como era costumbre ya inscrita en él era incapaz de doblar la ropa y colocarla como debía, el suelo siempre sería el lugar predilecto para sus vestimentas. Agarró con mano temblorosa la sudadera amplia que muy acertadamente su pareja le hubo traído y un gruñido hizo saber al único en la habitación que un gesto, quizás precipitado, le envió severa punzada de dolor. Bien, quizás... Se la pasó por encima de la cabeza y logró que sus brazos se hicieran hueco en las mangas logrando con ello vestirse de un modo más o menos certero, si más no, si con la parte que a su torso se refería. Cuando aquello finiquitó alzó el trasero cuidando con ello de no hacer movimientos demasiado severos y se movió hasta el filo de la cama, logrando, por primera vez en días, que sus pies rozasen el suelo. Frío... Podía sentirlo bajo los dedos de sus desnudos pies. Tohru. Aaah... Mierda. Se había olvidado que por más que lo intentase ninguna silaba manaría de sus labios. Alargó la mano hacia el vampiro y es que lo que más le costaría sería colocarse los pantalones debido a la evidente lesión del recto. Tohru. Tenía que escucharle, o él mentarle... Tenían que...

El cantante se encontraba detrás de su pareja con una sudadera que para su suerte cubría hasta la parte media de sus muslos y tan amplia era que no rozaba herida alguna, las piernas las tenía descubiertas y su diestra estaba buscando al otro, aunque nunca llegó a rozarle. La puerta de la habitación volvió a abrirse y aunque la mirada leónida del rubio deseó infundir alguna clase de pavor para con el enfermero éste tan siquiera le dedicó una mirada, parecía encantado con ése otro al que ya había visto por varios días merodear. –D-disculpe... ¿Orion?- parecía inquieto. –Fuera está la prensa...- miró a las espaldas de éste. Natalie logró agarrar la ropa del moreno, demandándole con ello cercanía. –Me ha pedido el Doctor que les avise... No... No deberían formar escándalos, es un hospital y...- la nariz perforada del herido se fue arrugando conforme éste avanzaba pudiendo ser capaz de comprender el punto al cual quería llegar: Deseaba que fuera su manager el que les hiciese fuera. Tiró de la ropa de éste hacia atrás: No. Si hubiese empujado al cuerpo de éste hacia delante muy posiblemente le estuviera dando permiso, pero al retraerle dejaba claro que no dejaría que un solo flash manchase aún más la reputación del contrario. Nunca más. Si bien su novio le había prometido protección, él se aseguraría de devolverle la misma, aunque, claro, él lo hiciera siempre de manera poco agraciada y violenta para según qué miradas. Pero de un modo u otro,quizás Tohru llegase a entenderle. Quizás.



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Re: Awake [Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 01, 2014 10:45 pm

Atento a los movimientos del blondo, se quedó en su posición sin intentar siquiera mirar de costado. Claro que de alguna forma quería verlo, ayudarle, intentar que no se hiciera más daño ni que pasara a llevar alguna de sus heridas. Se perdió en los sonidos de la ropa contra la piel del cantante, quizá buscando calmarse a sí mismo o tal vez, simplemente quería estar atento ante cualquier señal que el otro demostrara que no podía con aquello. Y la primera señal se dio con aquél gruñido por parte del otro, pero aunque quería girarse y verlo, de alguna forma se detuvo a sí mismo para esperar que el otro le tirara con algo o que simplemente le tomase por la ropa, lo que fuera bastaría para girarle y ayudarle con aquello. Se preguntaba si cada vez que aquél venía al hospital, su manager se encargaba de todo como él lo hacía ahora, porque era consiente que Natalie había tenido que adaptarse a su modo de hacer las cosas, así como el propio vástago había tenido también que adaptarse a la personalidad rebelde del cantante. Pestañeó mientras observaba a la gente pasar por fuera de la habitación a través de un pequeño recuadro de vidrio incrustado en la misma. Fue entonces que vio asomarse una cabeza por allí mismo y pronto, el mismo enfermero que le había recibido desde el comienzo se adentró en la habitación llamándole.

Las noticias que traía no eran muy agradables, pero el azabache ya se imaginaba que aquello podría pasar y por lo mismo estaba preparado para salir a enfrentar a la prensa, ese mismo momento podría ser aprovechado para que el blondo saliera del hospital sin tener que enfrentarse a todos aquellos que esperaban una exclusiva de lo ocurrido. Con el enfermero aquí sería más fácil el poder ver que Natalie se vistiera y lo llevaran hasta la salida trasera pero...
Sintió una leve presión sobre su ropa viniendo desde atrás. ¿Era la señal? Se dio vuelta apenas para mirar al otro y al mirar su rostro, esa peculiar expresión de descontento, supo de inmediato que el otro no estaba para nada de acuerdo con el enfermero. En cuanto a él, había hecho una promesa y en verdad no deseaba separarse del blondo, pero era Tohru y también era Orion y quería que aquél o aquellos que habían sido responsables de lo ocurrido a Natalie, supieran que no iban a quedar libres. —¿Esperaría un segundo afuera? —El azabache habló al pelirrojo, quien con algo de sorpresa asintió y se dirigió hacia la salida. Seguramente Natalie se molestaría, pero tenía que cumplir, dar la cara y que aquellos supieran que se habían metido en terreno peligroso.
Tan pronto como la puerta se cerró detrás del enfermero, el vástago se giró con cuidado hacia el cantante, prestando atención a aquella figura a medio vestir, a sus piernas amoratadas sobre el color claro de su piel. Tomó entre los dedos de una de sus manos, a aquella extremidad del otro con la que le había tomado y tal como otras veces, acercó aquellos dedos hasta su boca y los besó con suavidad. Sabía que el otro se daría cuenta de que algo no estaba bien y sin embargo, también esperaba que comprendiera las razones de sus acciones posteriores.

—Sé que prometí que me quedaría contigo y créeme que no voy a dejar de cumplirlo, pero necesito ir hasta allí y mantenerlos ocupados. —Su otra mano se acercó hasta el blondo, rozando los cabellos que caían cerca de una de sus orejas. —Dejaré al enfermero aquí para que te ayude a vestirte y luego te llevará hasta la salida posterior. ¿Podrás esperarme en el auto? Lo deje estacionado cerca de la entrada por lo que podrás verlo sin problemas. —De cierta forma se sentía culpable por confiarle al enfermero la movilidad de Natalie, pero también sabía que el otro debía saber bien como ayudar a los heridos a vestirse y él...él no soportaría seguirle provocando dolor al blondo con su torpe actuar. Ya la había jodido demasiado, primero en el concierto del blondo y luego con las llamadas del albino.
Los dedos que había tenido rondando la cabellera de Natalie, se movieron hasta el mentón del cantante y de ahí lo tomó con cuidado, levantando lo suficiente el rostro de este como para que pudiera mirarlo solo a él desde la cercanía que mantenían. —Nos veremos en unos minutos ¿sí? —Sus orbes rojizos se hundieron en aquellos color miel. Esta vez esperaría por la respuesta positiva del blondo antes de proceder a dejar al blondo en manos de un manipulado enfermero.
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Re: Awake [Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Jue Ene 02, 2014 7:40 am

Como si el cuerpo del otro le hubiese hablado el suyo propio se hizo hacia atrás con soberana lentitud para dejarle hacer sin que el otro pudiera llegar a sentirse incómodo o creyera que el contacto venidero podría dolerle, le escuchó una vez éste estuvo frente a sí aunque no fueron los ojos del vástago a lo que el músico prestó atención, distrayéndose en la manera en la que ése de oscura cabellera le besaba los nudillos se quedó. ¿Cómo podía ser tan tierno? ¿Cómo...? Aún era consciente de todos los golpes que le hubo propinado, aún recordaba el modo en el que esa noche antes de irse asestó uno y otro y otro y otro puñetazo en su espalda. A pesar de ello, ahí le tenía, tan tierno que parecía tratarse de un sueño, tan dulce que no parecía posible que nadie pudiera erradicar tanta dulzura para con quién se as ingeniaba para defenderse a sí mismo con la fuerza más bruta. Sin duda ése imbécil debía ser de otro lugar... Cerró por inercia los párpados cuando la mano se dirigió a él, creyéndose golpeado. No sabía por qué los sueños o las acciones que otros pudieran tener aún le causaban cierto temor, cierto reparo. Pero no fue un golpe lo que su piel recibió, no, fue una suave y delicada caricia sobre lo claro de sus hebras a lo que se vio expuesto, cosa que le arrancó un pequeño gesto de confusión, no por el mismo, si no por su propia reacción. Mierda.

Su mentón... obedeció al gesto sin tener manera de poder expresar su descontento –no con voz-. Era la primera vez en días que ése gesto tan habitual se repetía entre ambos y logró encender algo en su interior que creyó que no volvería a él, que parecía muerto en una anatomía maltrecha. Sin duda, Orion no estaba afirmando su presencia ahí... ¿Estaba pidiéndole permiso? Algo se removió en su vientre. ¿Entonces era cierto? ¿No volvería a dejarle?. Se apoyó en la propia punta de sus pies para ganar altura y aunque le dolieron los músculos se alzó lo suficiente cómo para rozar los labios que no había tocado los días que permaneció encamado en ése aséptico lugar.
Fue un beso sencillo, casto, no sabía del cierto si al otro le daría asco o no por ello se guardó de no parecer demasiado ansioso, demasiado torpe. Se apartó poco a poco con los párpados entrecerrados siempre fijos en su expresión, odiaría ganarse su odio. Tras ello se limitó a asentir con aún ése gesto que evidenciaba que no le gustaba del todo la idea que se enfrentase solo a las cámaras... ¿Lo contaría todo? ¿TODO?. Dubitativo extendió su diestra y la apoyó a un lugar que un día ya apoyó: Su pecho, lugar sin latidos. Él era los suyos y el otro era su camino. Con un gesto tan burdo le intentó decir que cuidase su camino aunque no estaba del todo seguro que el cegado por el evidente odio fuera a captar tal enmienda, de cualquier forma no pudieron hacer mucho más pues el pelirrojo volvió a entrar con cierta prisa, cosa que hizo que el blondo diera un ligero paso hacia atrás, tal vez se hubiera sonrojado en otro momento pero en ése juraba no sentir siquiera el riego de sangre en sus venas. Alzó la cabeza y miró por última vez al vástago antes que ése enfermero le sentase sobre la cama, alterado con verle ahí tanto tiempo y dirigió una mirada presurosa al vástago. –Vaya, por favor, me encargaré de Noiz.-

Y es que hasta en la partida de nacimiento del rubio era ése nombre, el elegido por él y el que las masas coreaban en el que aparecía, fue ágil en sus acciones, en sus gestos, en todo lo ejecutado sobre su cuerpo. Lo cierto fue que no le dolió en demasía cuando los pantalones tapiaron su amoratada piel, en absoluto. Se dejó y colaboró cuando lo creyó menester siempre con la mirada fija en toda acción emprendida por ése que no conocía de absolutamente nada y una vez las ropas cubrieron toda herida y rastro de la brutal pelea y posterior violación le ayudó, ahora sí, a ponerse en pie y guiarle hacia la puerta trasera. Fue el mismo sanitario el que cargó con el bolso que días atrás llevó el vástago y que ahora volvía a estar relleno con todas las pertenencias de ambos. Tenía que llegar al coche... Ahí volvería a encontrarse con él. Dios. ¿Por qué sentía repentino pavor en no volver a verle?



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Re: Awake [Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 02, 2014 11:54 pm

Abrió al tope los ojos en el momento en que los labios del otro se rozaron contra los suyos. Sus manos casi de forma instantánea rozaron la cintura ajena para asegurarse que este no perdería el equilibrio y se lastimaría. Estaba sorprendido no por la acción del otro, sino por la propia reacción de su cuerpo, de su mente, aquella sensación de renovado calor que parecía nacer desde algún lugar dentro de él. Sus manos se alejaron tras una fina sonrisa que nació en sus labios al ver al otro asentir. Sabía que entendería pero fue aquél toque sobre su pecho, lo que le dio la fuerza que necesitaba para mandar a todos aquellos periodistas a volar lejos. Tenía todo previsto en caso de que aquello pasara y por lo mismo, solo le tomaría un momento. Quiso decirle una última cosa al blondo antes de marcharse, pero entonces se asomó la cabeza del pelirrojo por la puerta y el azabache volvió su mirada hacia Natalie, cambiando lo que iba a decir por lo último que el otro necesitaría. —Las llaves del carro y la alarma. —Dejó ambas cosas sobre la camilla, a un lado del rubio que ahora era atendido por el enfermero.
Y sin más salió del cuarto del cantante, tomando dirección hacia el primer piso, donde la gente de prensa seguramente estaría esperando por fresca información sobre el cantante y su estado.

Y cuando llegó allí mismo, pudo divisar un par de guardias de seguridad propios del hospital y otros tantos policías que resguardaban la entrada. Sin duda debió haberse armado un gran revuelo y sin embargo, se preguntaba cómo era que se había filtrado la información; ¿un miembro del hospital? ¿Alguien que vio la escena? Realmente no importaba, tan solo debía decir lo que era menester tanto para dejar quietos a aquellos periodistas como también para tranquilizar a los fans que pudieran ver aquello por las noticias.
Las puertas del hospital se abrieron y el ruido de los flashes y las preguntas invadió al vástago quién se hizo de un espacio entre los mismos antes de mirar hacia el frente con una mirada seria y concordante con el momento. Todos dejaron caer la atención sobre él, sin embargo, Tohru no venía a hacer una conferencia ni nada que se le pareciera. —Será mejor que presten atención porque no contestaré preguntas más sí les dejaré claro lo ocurrido. —Algunos miembros de la prensa parecieron no estar muy contentos con aquello y entre ellos mismos se empujaban para poder lograr un buen ángulo del vástago, sin embargo tan pronto como el vampiro comenzó nuevamente a hablar, el silencio se hizo en aquél lugar, siendo solo cortado por el ruido de los constantes flashes. —Como sabrán, el día del concierto en el club Nocturna, tras llegar a casa y salir con destino hacia el parque, mi representado, Noiz, fue atacado violentamente por un grupo de personas de las que aún se desconoce su identidad y razón para cometer tal atrocidad. Sin embargo,  hace unos momentos he hablado con el doctor y el cantante es probable que sea dado de alta en estos días si no es hoy por la noche. —No diría que ya había sido dado de alta pues no quería que los otros comenzaran a buscarle por las cercanías del hospital. Abusaría un poco más de la buena voluntad de la gente del hospital y dejaría caer luego la noticia en algún canal de televisión de que Noiz ya había sido llevado a casa. —Cabe decir que tiene algunas heridas de cierta gravedad, pero sin embargo, se recupera con bastante rapidez y espero, así como creo que todos lo esperamos, que pronto podrá volver a estar sano y mostrarse como siempre lo ha hecho delante de sus fans y la gente que le sigue. —Y eso sería en definitiva todo lo que diría. No pensaba soltar nada sobre la herida en la garganta de Noiz, mucho menos sobre el ataque sexual que el mismo había sufrido, sí, no dejaría que los que habían cometido aquella atrocidad se regocijaran con aquello. Cerró los ojos y con su expresión tranquila y seria finiquitó aquella reunión con la prensa. —Eso es toda la información que les puedo brindar, así que les pido, que se retiren del lugar y permitan que los trabajadores del mismo puedan volver a sus trabajos. —Así sin más el vástago dio media vuelta y se metió de nuevo en el hospital, dejando tras de sí un cúmulo de voces y flashes, todos queriendo seguirle hasta dentro del lugar y sin embargo, los guardias hicieron aplomo y no permitieron que nadie traspasara las puertas del recinto.

Sus pasos fueron regulares mientras caminaba entre el personal y sin embargo, en algún punto del camino por los pasillos del lugar, no fue la figura del vástago la que se vio, sino la del cánido de largo pelaje negro que ahora se movía trotando hacia la salida posterior del hospital. Y se había transformado porque sabía que nadie le prestaría atención a un perro que era sacado casi a patadas por lo guardias, por lo mismo nadie atraería a la prensa hasta allí y podría salir sin mayor revuelo del estacionamiento. Tal como pensaba, un guardia le vio cuando las puertas ya estaban casi delante de él y el mismo, se acercó espantándolo con una de sus manos hacia la salida.  El cánido no hizo nada más que perderse entre los autos del mismo lugar, observando con curiosidad hacia un lado y otro, quizá queriendo asegurarse de que nadie estuviera vigilando la zona.
El vehículo color azabache estuvo pronto frente a él, aunque no podía llegar y aparecerse allí, por lo que se movió hasta la puerta del piloto y al ver una sombra dentro, una de sus patas chocó contra el mango para abrir la misma. De su garganta escapó un ruido para llamar la atención del que estaba dentro, para que le dejara entrar pronto.
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Re: Awake [Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Vie Ene 03, 2014 10:39 am

Oh, parecía que incluso a pesar de las heridas era capaz de coordinar movimientos. Sus pasos aunque más lentos de lo habitual le guiaron dónde debían, siempre un par de metros por detrás del que consigo portaba la bolsa con las pertenencias que durante los días de ingreso perecieron a su lado. Por su parte, lo único que sostenía era la llave que posteriormente su personaje dejó para que la tomase en el momento de abandonar posiciones.
Miró hacia atrás. Nada. Nadie le seguía, no había peligro. Volvió su atención al que estaba guiándole sin demasiada prisa por el lugar, obviamente y antes de salir del cuarto ése embutido en ropas blancas le procuró atenciones y se ocupó de revestir la desnudez de sus piernas así cómo ponerle las deportivas que el moreno hubo metido a la maleta junto al resto de ropa amplia. No podría adivinarse ni una sola forma del cuerpo del cantante. Ni una. La oscura ventanilla del coche le devolvió su reflejo: Vestía con una sudadera tan grande que las mangas entapiaban más de media palma, los pantalones eran deportivos y de tela suave (Posiblemente el vástago se aseguró que las ropas no fueran a dañar ni rozar las heridas aún abiertas del rubio), le quedaban ligeramente arraigados a la cintura pero por el resto caían amplios hasta las deportivas. No parecía siquiera aquel que intentaba siempre ganarse mayor número de seguidores a través del impacto visual de su vestimenta, forma de andar y la seguridad que solía desprender.
Arrugó ligeramente la expresión y presionó el botón de las llaves. Las luces parpadearon y el seguro saltó por consiguiente abrió la puerta de copiloto y tras agarrar de las manos del enfermero sus pertenencias y despedirse escuetamente éste optó por retirarse aunque fueron varias las veces que miró hacia el blondo: ¿Podría dejarle solo? Si se metía en algún tipo de disputa estaba seguro que Tohru... El pelirrojo se sonrojó y tras sacudir la cabeza desapareció en aquel lugar de aroma alcoholizado.

Acomodó entonces la espalda en su asiento y aunque sentarse fue un suplicio el dolor menguó antes de lo esperado. Ligero ruido procedente de la puerta de piloto le hizo mirar hacia aquella dirección pero no pudo apreciar más que dos puntiagudas y oscuras orejas caninas. Sonrió y se estiró hacia aquel asiento, apoyando un codo sobre el asiento que pertenecía a Orion y así, tras alcanzar la puerta, le dio un ligero empujoncito para descubrir la forma de ése perro, y a pesar de haberlo visto varias veces esa era la primera vez que podía relacionarlo con su pareja. Se le quedó mirando, encontrándose estirado entre los dos asientos... Ah, maldita mirada. Era igual a la de cuando estaba en su forma mundana, eran brillantes y parecían decir más de lo que nadie podría entender. Alargó la mano derecha, esa utilizada para abrir la puerta y sus dígitos centrales fueron los primeros en dar con el suave pelaje del animal, justo entre el pequeño hueco de ambas y afelpadas orejitas anidó la misma.
Siempre etiquetó a las mascotas cómo algo que no hacía falta en su vida debido a lo irrisorio que era estar cuidando y prestando atenciones a algo que no aportaría nada en su vida... Pero por él, por ése estúpido, sería capaz de aceptar sus formas animales. Quería hablarle, le hubiese gustado poder decirle algo en ése momento, tal vez no hubiera aportado demasiado pero... Poco a poco fue tomando nueva posición para permitir a su manager sentarse dónde le tocaba aunque lo que tal vez más le costó fue retirar la mano de ése cálido lugar. Era extraño. Lo cierto es que siquiera de pequeño buscó el apoyo de un animal para llenar el vacío dejado por sus progenitores. Dejó una última caricia en la misma punta de esa orejita, doblándola mientras pulgar a índice rozaban con cierta insistencia la zona antes de retirar definitivamente la posición adquirida y observar al que tanto le aportaba, al que tanto, creía, había decepcionado. Aún no le había mencionado nada del tema, el uno parecía evitarlo, el otro quería olvidarlo, pensar que tras la pelea nada pasó, que tras los golpes no hubo forcejeo en su zona baja... No, no quería pensar en el modo en el que le agarraron, en cómo... Palideció y se vio obligado a llevarse una mano a la frente en busca de relajar la marea de pensamientos cada vez más aterradores que le cruzaban la mente con imágenes explicitas de los agresores. Cerró los párpados en vago intento por calmarse y es que sin pretenderlo o darse cuenta su propia respiración estaba haciéndose pesada a causa de lo evidente. Pero no iba a permitir que se preocupase más, ya nunca más. Abrió de nuevo los párpados y miró directo hacia la luna del automóvil viéndose incapaz de dirigirle una mirada ante el temor de verse demasiado débil, demasiado estúpido.

Pero llevó zurda al volante para evitar que arrancase y ahí, en el desolado, frío y vacío aparcamiento volvió a buscar contacto con el vampiro por lo que cuidando de que su gesto no fuera demasiado brusco se dejó caer a un costado y su cuerpo impactó con aquel que parecía afelpado en una especie de mal disimulado abrazo. Bien, no había tenido oportunidad de besarle ni una sola vez durante esos días por lo que ahora se lo cobraría todo, gustase o no al mayor. Quisiera o no. borrar huella de otro era lo que deseaba y por consiguiente lo que intentaría con constantes gestos de afecto. Bien, no podía hablar. Tampoco golpear debido a que su mano estaba cruelmente envuelta en lo duro de un yeso que le imposibilitaba emprender cualquier tipo de acción… ¿Qué le quedaba? La recuperación de aquellos días en reposo logró que ya no le dolieran las extremidades hasta el punto de querer llorar en cada nueva acción, no obstante se sentía aún desesperanzado por la falta de libertad en sus acciones.
¿Sería su imaginación o ése cuerpo perruno irradiaba calor? ¿Sería el pelaje?



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Re: Awake [Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 03, 2014 2:36 pm

Tan pronto como la puerta se abrió, miró hacia el interior, aunque no pudo entrar debido a la posición del otro sobre los dos asientos. ¿Estaría cansado? Le observó intentando deducir su estado. Quizá realmente lo mejor fuera llegar a casa pronto y dejar que aquél hiciera reposo hasta que se sintiera mejor; ya había arreglado todo el horario del otro de lo que quedaba de ese mes y el que venía, así que hasta que los médicos no tuvieran una respuesta exacta sobre la voz del otro y su estado médico, estaría obligatoriamente de vacaciones. Sus orbes se entrecerraron al sentir el contacto de la mano del otro contra su cabeza, ¿Que ocurría? Quería preguntarle si se sentía bien, si deseaba que ya fueran a casa, pero al sentir aquellas caricias entre sus orejas todo lo que pudo hacer fue quedarse viendo al otro con gesto curioso. Definitivamente sería bueno poder escuchar lo que el otro le quería decir, no a través de sus labios, sino que a través de su mente, pero él no tenía aquél poder y por lo mismo, todo lo que podía hacer era intentar adivinar a través de lo que conocía de su pareja...pareja...cierto, había dicho aquello unas noches atrás, pero no lo creía, la confianza existía y tendría que seguirla cuidando para que se volviera más sana entre ambos. Tan pronto como las caricias se fueron alejando de él, vio como el blondo se movía hacia su lugar para dejarle espacio en el asiento del conductor. Por lo mismo se metió dentro, dando un certero coletazo a la misma para que se cerrara tras él. Pero la mirada de Natalie no se alejó de él hasta unos momentos después, en que le vio palidecer y cubrirse el rostro. Una de sus patas se movió hacia él, tenía que cambiar de forma para poder ver que le ocurría, si necesitaba volver al hospital le cargaría el mismo.
Pero cuando intento cambiar de forma, el otro le sorprendió al golpear una de sus manos contra el volante, quizá queriendo decirle que no arrancara aún y...y luego sintió su cuerpo recargarse contra el suyo. No, así no era justo, quería poder sostenerlo de buena forma aunque sabía que con aquel frío seguramente su pelaje sería llamativo para el blondo. De cualquier forma, necesitaba cambiar, por lo que incluso en aquella cercanía, su cuerpo de a poco se fue alargando, abandonando la forma del cánido para volver a ser quien era en realidad, un vástago que ante las situaciones resientes había comenzado a creer, que de verdad sentía algo más por el rubio, aunque no se lo diría, no hasta que lo viera mejorar, no hasta que el otro no le pudiera decir que no se trataba más que de lástima, no hasta que él mismo aclarara lo que sentía, porque ya no volvería a decir cosas hirientes sin pensarlas primero, no quería volver a herir de aquella forma a Natalie.

Una de sus manos buscó apoyarse contra el cabello dorado del otro pero sin embargo, la misma siguió de largo, hasta posarse sobre el mentón ajeno del cual, le tomó con el mismo cuidado de antes para que le mirara. No le gustaba cuando el otro huida de su mirada, porque sentía que iba donde incluso él no podía alcanzarle. Entonces aquella miel de los orbes del otro quedó expuesta ante él nuevamente. Se estiró hacia donde el otro, apoyando su frente contra la del blondo para asegurarse de que no tendría fiebre, pero atraído por aquellos rosados y por el dulce aroma que no se había alejado, terminó besándole en aquél lugar bajo la seguridad de los vidrios polarizados que impedirían a cualquiera el ver lo que ocurría allí adentro. Quería que el otro lo entendiera incluso aunque no cruzaran palabras. Le había extrañado, había temido por él y ahora se sentía algo más tranquilo al saber que podrían volver a casa. Apenas y empujó su lengua contra los labios ajenos, no buscando entrar, sino simplemente, hacerle saber que era deseado. ¿Le rechazaría? Había leído que muchos quedaban con secuelas tras un ataque sexual e incluso rechazaban a sus parejas hasta que lograban recomponerse, por eso en parte no quería presionar al otro, así como también aún dudaba del estado de su cuerpo.

Al separar sus labios de los del otro le miró con cierta preocupación, pero entonces sí habló. —Vamos a casa. Necesitas descansar y... —Y no quería que el otro se viera expuesto al mar de periodistas que aún debían estar acosando al personal del hospital en busca de respuestas. Tomó el juego de llaves del espacio entre ambos asientos y tras ponerlas en su lugar arrancó el motor, acelerando a fondo y marchando así de aquél lugar. Cierto, luego encargaría algo de sushi para Natalie y él, no deseaba hacer paradas que lo alejasen de casa y mucho menos quería tener al blondo en aquella misma posición por mucho tiempo; le molestaba aceptarlo, pero sabía que debía dolerle allí abajo, por eso agradecía que hubiera sido el enfermero quien le ayudara a vestirse. Evitar todo el dolor posible era su primera prioridad en estos días con el rubio. El vehículo salió del estacionamiento y pronto pudieron salir directo hacia la autopista. Con suerte en unos diez minutos estarían en casa.


off: si te parece bien, puedes postear una última vez y luego abro en el departamento.
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Re: Awake [Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Vie Ene 03, 2014 3:08 pm

No supo cuando el perro dejó de estar junto a él, cuando el pelaje del mismo dejó de hacerle cosquillas en la cara pero ciertamente ése abrazo, ése contacto era quizás lo que necesitaba. Mano cuidadosa le tomó del mentón y aunque le hubiese gustado huir no se atrevió a hacerlo: Quería mirarle, ser capaz de entender lo que pasaba por la cabeza del otro. Ambas frentes quedaron unidas y ante ése tenue contacto su propia mirada fue cerrándose hasta que se dejó al beso, uno que no tenía nada que ver con aquellos tan agresivos y demandantes que se propinaban al principio. Gélido contacto de una ya conocida lengua logró hacerle temblar y en consecuencia apretar los párpados, deseaba tanto aquello que al obtenerlo fue incapaz de reaccionar. ¿Y si todo se repetía? ¿Y si...? Abrió la boca en el peor momento pues cuando deseó profundizar aquello el mismo se cortó, dejándole ahí, estoico. Reaccionó cerrando nuevamente la comisura aunque extraña sensación se hizo en su estomago.
Se acomodó lentamente en su respectivo asiento, aunque esa mano suya, la que no estaba embutida en yeso, se mantuvo cercana a las ropas del conductor, más bien, finos dedos sujetaban de las telas en claro amago de propiedad. No tironeó ni parecía dispuesto a hacer algún tipo de empuje. Simplemente... simplemente se aseguraba que si cerraba los ojos su mano y con ella la ropa de Orion estarían conectadas. Quería hablar, maldita fuera...Tal vez aquello le había hecho advertir las cosas de otra manera. La brutalidad de las patadas hacerse en sus laterales con aquellas revestidas de metal, la espeluznante sensación de ser penetrado mientras el que le sujetaba desde atrás le habría en canal la garganta... con lentitud se llevó la mano dónde apósitos resguardaban su herida. De no haber marchado, de no haber sido por ésa llamada... Apretó ligeramente los dedos en el lugar mancillado por la navaja y sintió su propia saliva pasar por el conducto al tragar ante la fuerza propiciada en la mencionada sujeción. A pesar de todo el dolor, a pesar de no poder hablar, aquello le hubo enseñado valiosa lección: Tenía que confiar en Tohru, en su... en su pareja. Volvió a dejar de rozarse las vendas y por segunda vez sus dedos se sujetaron y asiaron la tela del adulto, manteniéndole próximo, bien próximo. Mucho se temía que, si antes era de personalidad más bien extrovertida y con puntos ácidos ahora la hostilidad ganaría batalla. No se fiaría de nadie. Nunca mas.

El coche arrancó tras un severo rugido y sintiéndose nuevamente a salvo la mano con la que sujetaba las ropas de su compañero cedieron ligeramente en el agarre y poco a poco, muy poco a poco la devolvió al lugar que le correspondía: Sobre sus doblegadas piernas. Todo, lo daría todo por volver a hablarle, por decirle todo lo que sintió y vivió. Si bien se lo había escrito cuando los efectos de la morfina aún estaban latentes en su sistema por algún extraño motivo la impetuosa necesidad de expresárselo con voz era magistral a esas alturas. No era necesario, creía, que el uno le comentase sus emociones al otro pues si estaban saliendo era por que algo se removía en sus interiores a la presencia del otro... Pero lo necesitaba. Miró sin verdadero interés la carretera que atravesaban, fijándose de vez en vez en toda aquella parafernalia de luces y de fingida felicidad de aquellos que iban por las calles. El ambiente navideño se respiraba desde el coche y no siendo muy afín a esa festividad optó por cerrar los párpados y dejarse al sueño, aunque no tuviese. Quería escapar de todo aquello... aunque para su suerte, en esta ocasión no yacía solo, se encontraba Tohru a su lado. Pendiente de sus pasos, de sus gestos, de sus acciones. Seguía pensando que su cuerpo asqueaba a su pareja, quién aún no le había tocado más que para cuando minutos antes logró ése beso a medias tintas.

Para cuando se relajó volvió a abrir los párpados y lo primero que su amielada encontró fue el bloque de pisos en el que residían. Siquiera se había abrochado el cinturón de seguridad para el viaje por lo que le fue relativamente sencillo bajar del vehículo cuando Tohru lo estacionó, aunque no se movió de la puerta: No pudo. La oscuridad, los árboles, el envolvente sonido de la nada... Dio un paso hacia atrás y se apoyó en el coche. No fue hasta que el morocho no salió que no se movió en posiciones. Mierda... ¿Qué mierda pasaba?.
Trémulo en sus primeros pasos en dirección al contrario buscó hacerse hueco a su lado pegando su brazo sano contra el costado del foráneo de manera disimulada, como si la cercanía estuviera siendo llevada a cabo de manera totalmente casual: Mentira. Jodida mentira. Le daba pavor pensar que de cualquier lado pudiera salir otro atacante: Tal y cómo estaba no lograría defenderse... no lograría protegerle.

- CERRADO -



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