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One more night with you [Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Mar Dic 24, 2013 3:02 pm

¿Hmm? Oh bueno, claro que había pensado que era para él, aunque no lo diría frente al rubio, incluso aunque había adquirido el título de novios, las voluntades de ambos seguían chocando como agua y aceite. Apenas detuvo el auto al ver en semáforo en rojo, su corbata fue agarrada por el otro y terminó dejándose guiar hacia aquellos labios demandantes del pequeño vándalo. Fue un beso corto pero intenso, era obvio que los dos días que habían pasado prácticamente apenas viéndose antes de ir a descansar habían hecho que sintiera aquel nuevo acercamiento de una forma intensa. Ah, cierto, incluso entonces aquél blondo seguía apretando los botones de su razón, atreviéndose a hacerle perder la vista en aquellos orbes ambarinos por unos momentos, hasta que el semáforo volvió a marcar el verde y así, derecho sobre su lugar, volvió a poner el vehículo en movimiento. Era bueno que el otro aceptara que de no ir a casa buscaría problemas y aun mejor era, que los evitara incluso s aquello terminaba haciendo que los golpes recayeran sobre él mismo. —¿Ah? ¿Te estas aprovechando vilmente de mi inmortalidad para convertirme en una bolsa de boxeo? —Bromeó, aunque su comentario perdió sentido cuando el otro mencionó aquella última frase. —Hmm, ¿perdón? Pensé que irías a pasar la noche con aquél al que le escribiste aquella canción. —Sí, definitivamente cuando estaba con aquél vándalo su mentalidad parecía evadir los problemas de momento para simplemente prestarle atención a él y ponerlo como punto de mira de sus bromas.

Condujo hasta la salida de avenida, tomando una calle lateral que los llevaría hasta el vecindario donde vivían ambos. Pero fue entonces que el calendario pareció mostrarse frente a sus ojos. Cierto, en unos cuantos días más sería navidad ¿no?
Dio una nueva mirada hacia el cantante antes de sacar el tema: —Hey, acabo de recordar que en unos cuantos días será navidad. ¿Qué harás? ¿Irás a ver a tus padres? —En ese caso debería programar esa semana para que el blondo pudiera tener algunos días libres en caso de que quisiera pasarlos con ellos, después de todo, hasta ahora no lo había visto siquiera llamar a su familia y aunque no sabía si se llevaban bien o mal, lo normal era pasar aquellas fiestas en familia ¿no?
Cierto era que para ellos la familia no era un concepto cercano, o al menos no para los que habían sido creados por propia mano de Ut. Ellos no tenían familia, a lo más si algún amigo en aquél basto mundo. Aunque en su caso el único amigo que tenía debía encontrarse al otro lado del globo terrestre, en aquella ciudad flotante. De cualquier modo hace años que no veía a Valefar y no tenía la menor intención de encender el aparato móvil que el otro se había encargado de llenar de spam con fotos de dulces y cadenas sin sentido que el azabache nunca contesto.

Ah bueno, siempre podría aprovechar el día y salir por aquellas maravillas dulces que solo vendían en aquella fecha. Y mientras los pensamientos pasaban, se encontró con el edificio donde ellos residían. El mismo ya había sido adornado en la entrada con un árbol de navidad apostado junto al puesto del guardia y muchas luces que colgaban de los árboles del estacionamiento. Todo tan luminoso. No era que no le gustaran aquellas fechas, en realidad, lo único que bien le gustaba era ver nevar, en cuanto a lo otro, ciertamente se armaba un escándalo en las calles y ver a la gente matándose en las calles por encontrar un buen regalo casi siempre terminaba por espantarlo y obligarle a volver a donde fuera que se estuviese quedando. Y ahora que lo pensaba, ¿Tendría que comprar un regalo no? Bien, la mariposa que le había obsequiado antes había sido algo fácil, pero pensando ahora y mirando a aquél vándalo ¿Que debería obsequiarle? ¿ah? ¿Y por qué debería obsequiarle algo?
Eso de ser novios era extraño y le hacía dar dolor de cabeza, sin embargo, debía aceptar que fuera de aquellas preguntas que sacudían a veces su mente, había terminado viendo casi como algo normal el pensar en ellos como pareja. ¡Gah!
Detuvo el auto y quitó los seguros para que ambos pudieran descender del coche.
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Re: One more night with you [Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Dic 25, 2013 10:00 pm

Su gesto disgregó diversión, ah, mierda, estar con él parecía verdaderamente dividirle. Los problemas de Noiz quedaban a un lado y Natalie era quién imperaba. Ahí estaban, lanzándose indirectas de calibre divertido –al menos si para ellos- el uno contra el otro en espera, quizás, que uno de los dos terminase por molestarse de verdad. Y aquel sería quién irremediablemente perdiera frente al que, orgulloso, podría ser partícipe del enfado ajeno. –Verdaderamente debería ir a ver a esa persona, seguro que me extraña en su cama.- dos. Sólo se habían acostado dos veces y en la primera siquiera tenían el título de pareja. Él, chico acostumbrado a tener cuando quería culos de jóvenes deliciosos ahora no podía tener el mismo ritmo de actividad sexual a pesar que vivía con su... pareja. Chasqueó la lengua y miró hacia la ventana, más que por aquel pensamiento, lo que le cabreó fueron las palabras de Orion, no sabiendo si aún estaba jugando a buscarle las cosquillas o si verdaderamente eso iba enserio. –No me jodas... ¿Ya es navidad?- no, no podía ser... Bufó con clara y palpable molestia y cómo solía cuando dentro del auto se incomodaba pegó la espalda contra el asiento. –Están de viaje derrochando MI dinero. Pero siempre vienen a joderme la navidad, son el maldito regalo del gordo de rojo.- no, que aquellos dos vinieran a verle no era algo que le apeteciera, en absoluto. Supo que estaban cerca del hogar compartido cuando fue capaz de distinguir las luces del gran árbol que decoraba aquella tan transitada y localizada calle, el sonidito del seguro le anunció que podía retirarse del vehículo así que se llevó ambas manos al cinto para sacárselo de encima pero antes, estando respaldados por la seguridad de ése vehículo habló de nuevo. –Nunca avisan antes de presentarse.-

Y dicho eso salió de ése flameante y lustroso automóvil, cerrando cuidadosamente la puerta tras de sí. Frente a la mirada del cantante estaba ahí regio e imperante el maldito árbol y no hizo más que arrugar su expresión en muy claro desagrado hacia el mismo, hacia lo que representaba: Verles. Si bien su relación no era del todo mala para con su única familia tampoco gustaba de verla. Aquellos que mes a mesa le sangraban la cuenta corriente bien podrían quedarse en otros lugares: No diría nada, no se quejaría. Pero el papel de padres a esos dos les quedaba verdaderamente grande. Estaban al día de sus discos, las escasas llamadas que compartían eran, por parte especialmente del mayor de esa pareja, eufóricas, le repetía los títulos de todas e incluso le aconsejaba. Sopló y sin esperar a su compañero se dirigió hacia la puerta principal, no, no estaba de humor para pensar en todo aquello. El concierto se había visto totalmente saboteado a manos de un demonio, tanto esfuerzo para que las cosas se terminasen en dos canciones, tanta preparación previa para... Apretó los puños y lo rubio de su cabello encubrió una mirada que oscilaba entre macabra y vengativa. Prietos nudillos impactaron contra el tronco de un árbol que tan siquiera se movió ante el golpe ofertado, aunque la mano del chico si se ganó una propina a la acción y empezó a sangrar de manera leve entre las zonas dónde los rasguños eran más evidentes.

De un brusco gesto volvió a su camino y se metió en el edificio que compartía con la elite de personas, posiblemente, más adinerada del lugar. No conocía ni un solo nombre de todos los que dormían allí pero tampoco era que le importasen, allí nadie se entrometía en la vida de nadie. Miró de reojo por encima de su hombro derecho buscando la conocida figura de su... pareja. Sí, el tiempo de ser Noiz finiquitó cuando el mismo vampiro le agarró por un brazo. Aahhh... Esa escena... Ahora que lo recordaba... Esperó a que el otro le alcanzase y sin mirarle volvió a dejarse escuchar. –Gracias por hacer de guardaespaldas y mayordomo.- también incluía el que cogiera a ése fan tras su orden. Le miró de reojo y por primera vez desde el escándalo y muy posiblemente desde esa semana en la que no cesaron de trabajar le dedicó una sonrisa por demás sincera, cariñosa. No había vestigio de burla en ella y aunque la mano le ardía por la herida y sentía aún deseos de ahorcar a alguien le dejó ser testigo de la misma antes de meterse en el ascensor antes de que las puertas posteriormente abiertas se cerrasen, su cuerpo se introdujo, sí. Pero el vástago quedó fuera. Por nada del mundo compartiría ahora una mirada con él tras esa vergonzosa declaración y aunque cualquiera la hubiese etiquetado de burlesca o de estúpida para él, dar las gracias era... extraño.
Tras pulsar el botón que correspondía a su piso apoyó la espalda sobre la fría pared y observó su reflejo en uno de los tantos espejos...: Imbécil. Era imbécil. De verdad se estaba enamorando de un.. vampiro. Si bien lo de ser pareja fue un juego para aplacar los celos, ahora estaba comenzando a sentir un verdadero afecto para con ése que, en un inicio, debía únicamente alzar su carrera... no dar alas a su sentimiento más reprimido.



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Re: One more night with you [Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 25, 2013 11:09 pm

Sonrió al escuchar la descarada respuesta del otro. Ah, mierda. No iba a negar que ese idiota le encendía en la cama, oh, ¿debería pensar entonces que había sido marcado de alguna manera por el otro? No, no le había marcado de una manera, sino de cientos, todos esos mordiscos, chupetones, lamidas, besos e incluso con aquellos golpes. Era la relación más extraña que se pudiera alguien imaginar, apenas y se podían comportar realmente como pareja durante unas cuantas horas por la noche, a veces incluso solo unos minutos cuando el tiempo les era ajustado, después de todo, Natalie debía descansar y Orion no podía robarle sus horas de sueño aunque el fácilmente podía pasarse la noche despierto (aunque luego eso le significara un día bostezando). Para sorpresa de él, Natalie no parecía muy contento ante la noticia de que ya pronto sería navidad entonces, ¿efectivamente no se llevaba bien con sus padres? Ah, si, por como hablaba podía deducir claramente que no tenían la mejor relación del mundo. Vio al blondo en silencio mientras este bajaba del auto. En realidad no le gustaba opinar sobre esos temas, por eso fue que no añadió nada, mucho menos si aquello no le apetecía al rubio; no era que esperase el ganarse un golpe provocando una conversación indeseada y ya habían sido suficientes temas molestos para ambos por un día ¿no?

Le siguió bajando del auto también, deteniéndose apenas para echar llave al mismo con el dispositivo electrónico. Las puertas hicieron un ruido sordo y la parpadeante luz junto al volante se apagó. Hizo amago de seguir al blondo, aunque no acortó distancias, quizá porque desde allí podía sentir que algo no iba bien y no quería ser el más cercano cuando su flamante pareja buscara algo sobre lo que volcar su sentir. ¡Ah! Bueno, aquél árbol no había tenido tanta suerte, o quizá sí, el nudillo del famoso Noiz ahora quedaría marcado sobre él aunque nadie más lo supiera nunca. El labio del vástago se inclinó hacia un costado en una especie de media sonrisa, aquella forma que tenía Natalie de expresar sus sentimientos era tan única como destructiva. El aroma a sangre apenas rozó su nariz así que, le esperaba una cita con el botiquín o...
Metió las manos en los bolsillos de su pantalón mientras avanzaba. Hubiera querido ver esa herida y sin embargo, las palabras volvieron a aflorar de parte del rubio. Oh bueno, ahora que lo pensaba, si había hecho un poco de todo en aquella presentación, mas sin embargo, suponía que era porque el profesionalismo le había llevado a eso además, ¿Qué otra cosa podía hacer? No hubiese podido dejar que lastimaran a Noiz, mucho menos el irse de allí sin siquiera una explicación de qué era lo que había ocurrido. Si bien no había hecho lo mejor al contratar a aquél grupo de guardias, al menos tenía que obtener algo de información del porqué no había sido suficiente para retener a aquella marea humana fuera de control.

Se quedó con una expresión confusa al ver aquella sonrisa de parte del otro y sin embargo, el vándalo se metió al ascensor sin siquiera esperarlo. Oh, ¿y se suponía que debería esperar a que aquella cosa llegara hasta el piso donde vivían y volviera a bajar? Nah. Miró hacia los costados antes de echarse hacia un lado y adentrarse por la escalera de emergencia. Odiaba las escaleras, pero como vampiro tenía la ventaja de poder correr a cuatro patas así que, seguramente estaría allí en nada.
El mismo lobo negro de aquella vez en que había besado por primera vez al blondo, apareció al cerrarse la puerta tras de sí. Y sus pasos se escucharon por las escaleras mientras en su mente iba contando los pisos. Era divertido dejar salir aquél lado de él algunas veces, después de todo, se decía que los vampiros que podían transformarse en animales estaban más conectados con la naturaleza y su alrededor, algunos les apodaban "Gangrel" y sin embargo, él era lo menos apegado a la tierra que podría existir, a pesar que le gustaba transformarse de vez en cuando. Su cuerpo salió por la puerta en el piso correcto y corrió hasta la puerta donde ellos vivían con la lengua afuera, como si de verdad se tratara de un cánido más. Por supuesto que las puertas del ascensor no tardaron en abrirse frente a aquél pasillo y el lobo ladeo la mirada en busca de aquél que le había dejado abajo con las palabras en la punta de la lengua.
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Re: One more night with you [Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Jue Dic 26, 2013 8:21 am

El trayecto fue rápido y es que tampoco contaba con un piso excesivamente alto; Se aseguró que éste no contase con demasiada altura pero a la vez que le alejase de los ruidos típicos del trafico y de las personas que pudieran llegar ebrias a ése complejo de pisos predispuesta para los adinerados. Se llevó una mano al cuello y masajeó la zona en una perfecta rotación de mencionada extremidad mientras sus pies le dirigían hacia el hogar, un hogar que se había convertido en un espacio de muy curiosa paz desde que lo compartía con aquel que pretendía alzarle por encima del resto no obstante se encontró con lo inesperado: ¿Un perro? Achinó ligeramente la mirada y el puente de su nariz se arrugó paulatinamente, le era terriblemente familiar y es que cuando de animales se trataba tenía memoria pésima al no gustarle los mismos. Aquello perforado en su entrecejo pareció desear rasgar la piel del cantante ante la mueca que éste disgregó al ver esa maldita bola de pelos justo delante de su puerta. Miró a los lados: Ni rastro de Orion. Avanzó despacio hacia el lugar y conforme las distancias entre él y ése animal mermaban fue descendiendo la palma que posteriormente le causó alivio en las cervicales, no perdiendo de vista ni un momento al que bien podría saltarle encima en un voraz ataque.

No se había fijado si sus vecinos contaban con un perro pero bien podría ser que ése bicho se hubiera quedado fuera sin desearlo por parte de los dueños, chistó ligeramente y cómo hizo para con el mismo animal –sin saberlo- cuando le ofreció comida sus rodillas se flexionaron ligeramente hasta quedar a la altura de éste aunque una de sus cejas, aquella decorada con dos pircings en forma de arete se enervó. Esa mirada... Esa mirada le recordaba a algo... un sonoro golpe de la puerta de al lado le hizo alzarse de golpe y observar a un chico que salía presuroso de su hogar ambos compartieron una rápida mirada. –¿Es tuyo?- el rubio apuntó con el pulgar diestro hacia esa bola negra pero el muchacho se limitó a negar con cierta urgencia en lo que terminaba de calzarse un zapato, tenía bajo el brazo lo que sin duda era una carpeta y se despidió de él con un movimiento de cabeza, perdiéndose tras las puertas del ascensor, resopló y miró hacia el animal una vez más. Ah, joder. ¿Dónde mierda estaba Tohru? ¿Por qué no se llevaba lejos a esa cosa? Con gesto de repudio alzó su pie derecho y empujó el cuerpo de ése que residía en sus cuatro patas para alejarlo de la puerta lo suficiente como para que su cuerpo pudiera tomar lugar. Palpó con prisa sus bolsillos y cuando encontró la llave la introdujo en la cerradura para abrir la puerta. Una última mirada y sintió que algo se removía en su interior al verla mirada del ¿perro?. Ahhhh... Seguía resultándole jodidamente familiar pero no caía, no sabía. –Suerte.- y cerró la puerta tras de sí.

Ni loco, ni loco permitiría que un cuadrúpedo con pelo entrase en su casa y se adueñase de su caros muebles entre mordiscos, pelo y más pelo. No gustaba de los animales, en lo más absoluto. No entendía como aquellos podían estar tan bien considerados para con el resto, como lograban que la gente se encariñase y les amase como a un miembro más de la familia... Vagó en pensamientos mientras, tras quitarse las deportivas y dejarlas por ahí desperdigadas pensaba en Usagi, su estúpido conejo de cuando era pequeño, ése al que... Ah! ¡Sí! Sonrió, casi se río al recordar la cara de sus padres al ver al pequeño blondo sujetar al animal por las orejas mientras le sacudía como si se tratase de un mero muñeco de felpa, éste terminó por escapar del hogar y es que no le extrañaba, siempre era sometido a cualquier tipo de acciones por parte del niño al que, sin duda, aborrecía por encima de todo. Sus padres le obligaban a limpiarle, a darle de comer, de procurarle agua limpia... ¿Cuándo se había dicho que él sería responsable? Cuatro o cinco años tendría cuando aquello aconteció. Suspiró con pesadez y se alzó sobre la punta de sus pies para alcanzar el bote de galletas. Tsk. ¿Era su impresión o Orion las había alejado? Apoyó la diestra sobre el mármol y buscó alzarse algo más... En vano. Estiró cuanto pudo su zurda y sus dedos principales rozaron el embase dónde las sabía escondidas.



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Re: One more night with you [Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 26, 2013 10:14 am

¿Le había pateado? Oh y cuando se dobló para entrar con él en casa resultó que le cerró la puerta por las narices. Obviamente ese otro no tenía idea de que era él ¿no? Oh bueno, espero a que no hubiese nadie en el pasillo antes de que su figura humana apareciera. Por la expresión de antes y la de aquella vez ¿podría ser que no le gustaran los animales? Ah, eso debería ser algo complicado si pensaba que vivía con alguien medio animal, por era así ¿no? Nah, solo tenía aquellas apariencias cuando lo necesitaba, el resto del tiempo se le solía olvidar su conexión con la naturaleza y todas esas cosas antiguas que giraban en torno a los de su clase. Giró la manija y se adentró en el lugar. Era bueno estar en casa. Suspiró relajado y se quitó la chaqueta, abriendo la puerta de su habitación y lanzándola allí. Natalie por parecía estar en su cuarto entonces, caminó hasta la cocina para encontrarse en ese mismo lugar con los dedos sobre su tarro de galletas. —Ah. así que me has dejado afuera para poder atacar mi tarro de galletas ¿eh? —Enervó una ceja mientras sus brazos se cruzaban uno sobre el otro a la altura de su pecho. Rara vez le veía meterse con sus dulces, aunque también contaba con que el otro no solía tocar mucho sus alimentos en sí. Suspiró. Realmente le preocupaba que ese otro no comiera bien y es que, bastante delgado ya de sí lo veía.

Se acercó hacia adelante, lo suficiente como para poder detenerse junto al blondo y luego estirar una de sus manos en dirección hacia el mismo. Pronto el mismo se resbaló entre sus dedos de manera segura mientras lo bajaba. Ah, así que por más arriba que lo pusiera, el otro igual intentaría tomarlo ¿eh? A veces le parecía alguien bastante infantil, aunque no era que eso le molestara, de hecho, era una parte entretenida de aquél al que ahora podía llamar su pareja. Lástima que no tenía intenciones de darle galletas, no luego de que le hubiera dejado afuera incluso cuando le había recibido con una expresión amena -que en esa forma de perro obviamente no se había notado pero que a él realmente no le interesaba.- muy por el contrario, su otra mano se hizo con la barbilla del otro y tal y como lo había hecho muchas otras veces en lo poco que llevaban juntos, dejó un beso sobre sus labios, corto pero seguro. —En serio, deberías dejar entrar a los animales cuando se paran en tu puerta, después de todo, no creo que el conserje dejase entrar a un animal de la calle al edificio. —Negó con la cabeza mientras soltaba al otro desde aquél agarre sobre su mentón para ahora poder alejarse un poco con su tarro de galletas. —Ah... —Cierto, todavía le debía una respuesta. —No fue nada aquello. —Se detuvo a responderle, sonriendo tranquilo mientras admiraba como las galletas se mecían de lado a lado dentro de aquél pequeño espacio. —Solo hice lo que debía como manager y como tu pareja. —Bueno, lo aceptaba, que la idea de que esa panda de gente loca le pasara por arriba a Natalie si le había provocado un pequeño agujero en el estómago.

Ah, pero, él no le había dejado responder así que el tampoco lo haría. Por lo mismo y como todo un "señor" paseándose por su casa, devolvió sus pasos hacia su cuarto para poder librarse de toda aquella ropa.
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Re: One more night with you [Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Jue Dic 26, 2013 7:29 pm

Le escuchó llegar y quizás fue por ello que se intentó apresurar en su robo: Pero no hubo suerte. El vástago le alcanzó y aunque su ceño se frunció, ¿Dejarle fuera? Claramente pensó que se refería a fuera del ascensor, empero el gesto de desagrado desapareció cuando el contrario le tomó por el mentón y le besó. Eran gestos como aquellos los que le perdían y le recordaban lo que eran... Lo que sentía hacia ése imbécil. Le gruñó al tenerle en la espalda, no por la posición en sí, si no por que le había arrebatado lo que él andaba buscando de una manera tan elegante que le dejó en rídiculo. Suspiró no sin cierto aplomo pero estando aún sujeto por esa mano no dudó en observarle cercano, perdiéndose en aquellos ojos carmesí, enervó una ceja y el gesto dubitativo manó de su semblante... De repente pareció entenderlo todo y la sorpresa se ciñó en él, en su cara. –¡N-no me jodas! ¡¿Eres un perro?!- negó con la cabeza a las palabras del contrario: Sí, sí. Su pareja, su protector... ¡Pero era un perro! Le miró con asombro, con verdadero asombro. Había compartido días, fiestas e incluso cama con vampiros pero, que él supiera, el animal más común para esos de la noche era el murciélago... ¡Un lobo! Los animales no le gustaban pero saberle de naturaleza cuadrúpeda no se le hizo del todo desagradable. Quizás fuera únicamente por que se trataba de él, de su imbécil preferido.

Pero... ¡Ah! Su gesto de clara admiración de nuevo cambió a la molestia más absoluta para cuando éste se alejó con el bote de las condenadas galletas como si nada hubiese pasado, como si no hubieran compartido palabras. –¡Oe, Tohru!- le siguió.
¿Era eso...? ¿Era aquello querer a alguien? Para cuando alcanzó al vástago sus brazos rodearon al adulto desde atrás y con ambas palmas buscó el condenado bote mientras le gruñía algún insulto y le empujaba –o intentaba empujarle- hacia alguna pared en busca de acorralarle y tener su dulce premio. ¿Eso era felicidad? A pesar de sonar molesto sonreía, a pesar de aparentar superioridad no ejerció movimientos que pudieran hacer daño al mayor de ambos, aunque si le propinaba empujones que evidenciaban que era el de siempre muy a pesar de la relación que ambos compartían. ¿Era entonces ése sentimiento el que le salvaría? Su cara se apoyó en la espalda del condenado del infierno y por un momento dejó de luchar por su preciado premio y se mantuvo así, con las manos sobre los brazos que intentaba bajar, con la cara hundida en la espalda del moreno y su cuerpo ligeramente reclinado hacia el mismo más no apoyado. Era él. Era quién había estado esperando toda su jodida vida, pero no se lo diría, se aseguraría de guardar todo bajo llave y tal vez, en su lecho de muerte le confesaría todo lo que era para él, por ahora... –Dámelas o duermes en el suelo, I-n-u.- nuevo mote... y de su idioma natal: Inu en japonés, en el idioma nipón venía a significar perro. Lo era a fin de cuentas, ¿No?. Mal había hecho el vástago en anunciarle lo que podía ser en su naturaleza. Tras esa amenaza sonrió ládino a pesar de que el otro no podía verle y sus manos delinearon los de su acompañante en busca de dar con el final de los mismos  y alcanzar sus manos, esas que resguardaban el condenado bote.

-Tengo... Tengo hambre.- y esa era la primera vez que mencionaba algo así, lo dijo por lo bajo pero el oído fino del contrario sería capaz de escuchar ése apagado y casi avergonzado susurro. No comía, no solía hacerlo a no ser que sintiera que la cabeza le daba mil vueltas pero el concierto, lo desastroso de aquel concierto había conseguido lo que siquiera el sexo lograba: Abrirle el estomago, aunque fuera mínimamente.



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Re: One more night with you [Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 26, 2013 9:20 pm

—¿Bromeas? ¿Perro? Obviamente no tengo la altura promedio de eso que llamas perro. —Oh, el también era por supuesto algo orgulloso en cuanto a los animales con los que tenía más fijación, lo extraño en su caso era que podía hacerlo en dos completamente opuestos y distintos entre sí. —ESO que viste allí afuera era un lobo y espero que si ves a un gato negro rondando por aquí no intentes darme con una escoba o algo por el estilo. —Sí, era mucho mejor dejarle avisado antes de que le dejaran afuera nuevamente o le tomaran por algún animal de la calle mientras andaba por la casa a cuatro patas. El leve peso del cuerpo de Natalie contra su espalda hizo que abandonara esa conversación para prestarle atención a ese que parecía no rendirse en cuanto a la negación frente al hecho de darle de sus galletas. Bueno, el señor blondo por supuesto no podía dejar aquello sin ladrar algún insulto, ¡ah! y ¿se suponía que él era el "Inu"? Muy a propósito estiro el tarro de galletas hacia arriba con sus manos, de tal forma que el otro no pudiera siquiera rozarla. Dentro de todo debía aceptar que aquellos momentos le divertían. —No tengo problemas en dormir en el piso, siempre que lo hagas conmigo por supuesto. —Ah y ese detalle no se le había pasado por alto. El otro parecía escapar de su habitación tan pronto como terminaban con sus sesiones de sexo y aunque él mismo se preguntaba si le gustaría que Natalie se quedara allí, prefería pensar simplemente en el hecho de que el otro escapaba y no en su parte de lo que sentía al respecto.

Lo cierto es que cuando le escuchó decir que tenía hambre, sus manos apenas bajaron un par de centímetros, aunque no descolocó su posición defensiva hasta unos momentos después, momento en el que se giró entre aquellos brazos del otro y le miró con el paquete de galletas rodeado por sus brazos. En ninguna otra oportunidad le había escuchado mencionar al otro que tuviese hambre. Siempre era él el que insistía en que comiese algo, pero ahora le tenía a ese otro allí, abriéndose quizá un poco más para él.
Suspiró antes de que una sonrisa naciera en sus labios. —Está bien. Te Daré de mis galletas...nuestras... —Ah, había escuchado por ahí que en las parejas todo se compartía ¿no? Bueno, no le importaba compartir aquellas con él, de hecho, eso le dio una buena idea que de repente pareció parpadear en su mente con poderosa luz. —Ven. —Y Soltó una de sus manos del tarro de galletas para envolver con ella a una de las de Natalie. Sus pasos los guiaron hacia la sala de estar allí donde estaba un amplio sofá frente al televisor. Sabía que al otro le gustaba ver de vez en cuando el mismo, aunque a él no le llamaba mucho la atención y solo lo veía para ver el reporte de las noticias de espectáculo como siempre. Supuso que si no hacía algo por intentar...algo diferente, aquella relación seguiría en lo mismo y no quería que el otro luego le llamara aburrido o que simplemente la rutina terminara por mosquearlo. Era buen amante, pero no tenía idea de cómo convivir a diario con quien ahora era su pareja y por lo mismo, era como estar aprendiendo día a día con cada nueva idea que se le pasaba por la cabeza.

Miró al otro con una sonrisa maliciosa antes de que tomara asiento en el medio del sofá y arrastrara al otro consigo con un poco de fuerza, aunque solo la suficiente para que cayera sentado entre sus piernas. Y como premio por aquello, la caja de galletas quedó frente a ambos, abriéndose para ambos como si se tratara del mayor tesoro del mundo a descubrir por ellos dos. —Aquí tiene su majestad. Sírvase hasta quedar satisfecho. —Cada una de sus palabras rozo contra uno de los oídos del otro y contra aquella melena rubia en un frío suspiro. No, no era nada de malo el comportarse de aquella forma, además, estar así de cerca del otro de alguna forma le reconfortaba. Tch. Ese vándalo, su aroma y su calor, incluso aquella cara que ponía cuando deseaba algo, parecía que todo aquello se estaba haciendo un espacio en su interior. Una de sus manos se paseó por la cintura del otro aunque pronto se quedó estática en aquél lugar, sirviendo solo para que el otro no intentara escaparse. El vástago apoyó el mentón contra el hombro del otro, mirándolo de reojo desde aquella muy corta distancia entre ambos.
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Re: One more night with you [Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Jue Dic 26, 2013 9:44 pm

Así que un perro... Ah, sí, por descontado no le diría nunca lobo. Era un perro, uno grande y llenito de pelos. ¿También un gato? Bien, debería lidiar para con aquello cuando el otro mostrase sus formas animales aunque seguía pensando que el murciélago debería ser lo que representase a todos esos nacidos de la noche, esos que se alimentaban del vítae numan.
Advirtió el movimiento del otro por lo que separó ligeramente los brazos de esa escueta cadera para permitirle la perfecta rotación y así terminar ambos encarados el uno con el otro, miró hacia arriba para buscar esa otra mirada y aunque le causó cierta gracia que decidiera mencionar como algo de los dos el dulce no tuvo tiempo a reacciones de ningún tipo, su pareja, ése con el que compartía esporádicas noches y algún que otro beso tiró de él hacia la salita, pero no contento, parecía ser, con aquello, su cuerpo quedó sobre las piernas del vástago cuando éste, una vez tomó asiento, le jaló en su dirección haciéndole perder el equilibrio y terminando así sobre él. La primera semana que el morocho recayó en el hogar a duras penas coincidieron en ése lugar, escapándose siempre para que el otro no le obligase a cenar o similares, no obstante, tras el primer encuentro sexual parecieron coincidir más veces aunque el uno dejaba intimidad al otro y no enturbiaba en el lugar con su presencia. Y ahora, sin más, compartían sillón y... ¡Aah! ¡Comida! Su diestra fue directa hacia el dulce tomando uno de los mismos entre sus dedos y llevándoselo a la boca para dar el primer bocado: Esas galletas sin duda no eran de las industriales, habían sido cuidadosamente elaboradas y eran, sencillamente, deliciosas. Masticando aquello y lejos de desear escapar, el cantante se acomodó aunque fue algo rudo apartó las piernas adyacentes para que su trasero quedase entre estas, siendo con ello rodeado por los muslos del vástago temiendo que su peso llegase a incordiarle y se separasen antes de lo realmente deseado.

-Buen chico.- la burla se tiñó en su voz, hablándole con la jerga a la que a un can podrían referirse y dio otro mordisco a la galleta antes de tenderla hacia arriba y hacer que esta aterrizase cerca de la boca de su premiada mascota, bueno... Las parejas compartían, Tohru lo había hecho anteriormente así que darle de comer de ése modo no era extraño, ¿No? Para su suerte y al restar entre sus piernas y encarado al televisor no tuvo que mirar a ése que, asomado en su hombro, parecía estar llamándole a gritos con la mirada. Pero no, no se giraría, eso era demasiado vergonzoso. Tenía la piel ligeramente erizada por ése condenado susurro que impactó en su oído pero pareció no darse a rendición a pesar de encontrarse en desventaja. Tanteó con la mano libre por el mueble hasta que dio con el mando a distancia, poco tardó en prender aquella que les devolvía el reflejo al estar apagada y así se encendió la misma.
Pero había algo... mientras la presentadora de ése programa hablaba sobre los cambios en el clima y de cómo nevaría esa navidad el menor de ambos pegó con disimulo la espalda contra el torso que le cobijaba, buscando, tal vez, que el abrazo en su cintura se hiciese más firme. –¿Lo de antes fue una indirecta?- no apartó la vista del televisor y por UT que no le miraría. –¿Dormirías en el suelo conmigo?- fuera en la cama, en el sofá o en el mismo suelo, esa noche Orion dormiría con él. Tras los polvos solía huir para procurar no mostrarse empalagoso, para evitar a toda costa sacar su lado más tierno, uno que Tohru aún no había podido ver... No del todo. Y es que tras la adrenalina del sexo su cuerpo poco después experimentaba tal relajación que solía quedarse profundamente dormido, siempre abrazando a su pareja de cama: Motivo principal por el que corría a patadas o salía de la cama en la que estuviera.


Recogió las piernas y aprovechándose descalzo descansó sus pies entapiados por los calcetines sobre el sofá, arrimando sus muslos contra su vientre y torso, quedando así recogido contra el otro a pesar de darle la espalda. Recordó entonces el dulce manjar y sin preámbulos llevó una mano haciael condenado bote que se había escapado de su anterior ataque, arrebatándole una de aquellas endulzadas porciones. Por primera vez en meses comía con verdadera necesidad... Orion... No, Tohru estaba cambiándole la vida en diversos aspectos y aquel era el principal. Tragó con pasividad y la mencionada se escurrió garganta abajo. -Me harías de colchón.- aahhh... No, claro, no admitiría que lo que buscaba era algún tipo de afirmación, que lo que quería esa noche... ¡Claro! Cuando el vástago cayera en sueño. Entonces abordaría su habitación, se metería en sus sábanas y... Frunció el ceño. ¿Qué mierda de plan era ése? ¿Desde cuando tenía esa jodida necesidad...? Hasta ahora escapar había sido su única enmienda en la vida y ahora... Ahora todo era distinto.



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Re: One more night with you [Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 26, 2013 10:54 pm

¿Era su idea o ese otro se había encaprichado ahora en tratarle con a un perro? Lo cierto era que atrapando aquella galleta con los dientes no era que estuviese diciéndole que le incomodaba. La verdad es que no le incomodaba, quizá incluso eso significara que el blondo podría tener un acercamiento inesperado a un animal imposible de ver en una ciudad como aquella. Claro, si los otros residentes de hubiesen visto, seguro habrían pegado el grito en el cielo al ver un animal de las montañas allí. Ah, esas galletas eran el cielo. Le encantaba esa marca y al parecer, las mismas también habían captado la atención de Natalie. Realmente él no tenía apetito, por lo que se contentó viendo al otro mientras comía, mientras el aroma a galletas se mezclaba con el de su mariposa. Entonces, se podría decir que estaba disfrutando aquello ¿no?
La nueva cercanía entre su torso y la espalda del rubio fue respondida con una ligera presión por parte de aquella mano que mantenía sobre la cintura del otro. Sonrió al ver que el otro había reparado en sus palabras de antes, ¿así que...había captado su atención con aquello? En el televisor pudo ver algunos reportes del tiempo, aunque no le prestó mucha atención. Miró hacia un costado como si se estuviera pensando sobre qué responderle a Natalie, aunque lo cierto era que no tenía problemas en aquello, después de todo era solo dormir en el suelo y compartiría el dolor de espalda por la mañana con él así que ¿por qué no?

Seguramente cualquiera que les viera en aquella posición, pensaría que eran una pareja como cualquier otra y lo cierto era, que tener aquél cuerpo apoyado contra el suyo, le hizo sentir de alguna forma el único con la posibilidad de estar así con quien era la estrella más brillante de muchos, el ser con el que seguro les encantaría compartir algo como lo que estaban haciendo en aquél momento él y Tohru. No pudo evitar el reír al escuchar aquello de hacerle de colchón. —Bueno, ya que te veo con tantas ganas de intentarlo, podemos pasar la noche juntos señor escurridizo. Si es aquí en el colchón, en mi pieza, en la tuya o en el mismo suelo, es algo que dejaré a tu elección pero... —Ah, no podía evitarlo. Su mano subió por la cadera del otro, serpenteando por su torso hasta llegar hasta su mentón, el cual tomó para girarlo solo lo suficiente para que su lengua pudiera lamer aquél espacio donde había quedado una mancha de chocolate producto de las chispas del mismo que contenían las galletas. Su lengua se paseó juguetona por aquella zona a un costado de la boca del otro.
Los orbes del vampiro miraron hacia el otro en busca de una respuesta, no para el hecho de haberle lamido, sino hacia su invitación a pasar una noche juntos, compartiendo el mismo espacio. Si tenían sexo antes o no, sería algo que no debería perjudicar en la realización de aquél desafío que estaba plantando frente al cantante.

La presentadora de las noticias siguió hablando como si nada, dando paso a una noticia sobre un montón de gente que había llegado hasta una comisaria cercana en aparente estado de euforia. ¿Cuánto más? ¿Cuánto más le cambiaría aquél otro? Tenerle tan cerca, entre sus brazos, por alguna razón hacía que se sintiera tranquilo, apacible, como si ese fuera el mejor lugar para él en aquél momento. Mierda. Sin duda le extrañaría una vez que el otro se fuera a ver a sus padres, verlo caminar por la casa o el simple hecho de saber que estaba en su cuarto...ah, pero no se lo diría. Aquello era demasiado vergonzoso como para que pudiera aceptarlo. No, en realidad solo estaba siendo abrumado por las nuevas experiencias que estaba viviendo con ese vándalo, sí, eso debía ser. —Si dices que sí, luego no dejaré que te arrepientas. —Sí. No le dejaría escapar, aunque tuviera que tomarlo entre sus brazos de manera posesiva para no permitirle el escape. Sonrió de lado mientras arrastraba su mano libre hacia la caja de galletas y tomaba una de aquellas para posteriormente llevársela a la boca y morderla. En cuanto a su otra mano, la misma había dejado el mentón ajeno para volver a posarse cómoda contra la cintura del blondo.
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Re: One more night with you [Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Vie Dic 27, 2013 7:12 pm

Señor escurridizo.
Bien, eso venía a decirle que Orion se había percatado de sus huídas cuando acababan de hacer el acto sexual, ¿No? ¿Se habría dado verdaderamente cuenta que buscaba por todos los medios no compartir demasiado rato con él? le miró de reojo con clara molestia disgregada en la mirada pero la misma se difuminó por las lamidas que, tras el agarre en su mentón, aparecieron en su dermis. Estaba deambulando cerca de su comisura pero parecía no desear aterrizaren la misma, algo que despertó aquella personalidad del cantante tan candente. Le... ¡Capullo! ¡Ése maldito estaba retándole! La mirada que le dedicó tras empaparle en saliva la piel definió todo lo que podría haber leído en la mirada del morocho: No era mera propuesta, estaba incitándole a caer en su juego... Y él, cómo buen orgulloso y altivo rey y señor de la casa no iba a permitir dar su brazo a torcer. Aunque muy en el fondo sabía que verdaderamente no deseaba discutir con ello, de hecho y durante el trayecto en el coche estuvo pensando en las maneras de poder meterse en la cama del contrario sin parecer un jodido gato en busca de afecto. Torció el gesto de manera evidente, no podía dar rápida aceptación pero la negativa era algo que había dejado por estúpida: Quería. Quería dormir con él. Patético... ¿Desde cuándo necesitaba de alguien a su lado para establecer el sueño? ¿Desde qué jodido momento su manager se había vuelto en un engranaje tan importante en su sistema?

Su cuerpo giró ligeramente desde la cintura para quedar semi-ladeado en dirección al torso que desde un inicio estuvo apoyado permitiéndose así el poder verle a los ojos conforme la mano del vástago de nuevo tomaba posición en su escueta y delgada cintura. Retorcida sonrisa manó de los labios del rubio. –¿Estás pidiéndome que duerma contigo? Sé más directo.- aah... así él se lo evitaría. Su diestra se alzó y acarició el mentón del moreno con un par de dedos, cómo el que mima un gato que se ha parado en las faldas de uno en busca de vago afecto.
Contorneó la zona con los dígitos principales y posteriormente le afirmó el mentón, no lo sujetó, meramente sus dedos se ubicaron bajo esa fría piel y le obligó a mirar hacia la pantalla que ambos tenían detrás, no a él. Por su parte se removió en ése pequeño espacio de entre las piernas del condenado y buscó el modo que sus rodillas se apoyasen sobre el blando colchón. Una vez pudo alzó la cabeza y sus dientes atraparon con maestría la dermis de su acompañante... No, no atacó en busca de dejar marca, no esta vez. –Pídemelo.- imperante sonó esta vez, si él se lo pedía, si Orion era el que quería... Entonces, él tal vez pudiera relajar postura y acceder sin parecer condenadamente deseoso de compartir sábanas con ése imbécil. Era su pareja, pero... mierda, todo eso costaba demasiado. Era todo demasiado vergonzoso. Mano sobre la piel contraria descendió poco a poco y su palma se apoyó integra sobre el hombro del costado correspondiente de su pareja, rozándole a duras penas el lugar: Aún tenían ambos la ropa, pero con tal de permanecer así juraba incluso dormir con ella si era necesario.

Su boca también tomó distancia para con la piel de su amante. Despacio, cuidadoso. Y así con la cabeza semi-agachada murmuró algo bajo, tan bajo que el volumen de la tele había hecho imposible la recepción correcta del mensaje: Yo sí quiero..
¡Dios! ¡Eso era...! Se ruborizó muy a pesar de que el otro todavía no había tenido tiempo de reaccionar u hablar y sin más se escurrió hacia un costado del mueble, semigateando por éste aprovechando el aturdimiento del morocho y con los pies descalzos buscó que la figura del vástago cayera del sofá. Le obligaba a sacar una personalidad extraña, una que hasta ahora había permanecido escondida de la mirada y oído de cualquiera. ¡Por UT que odiaba ser tan débil con Tohru!. Su pie derecho se hizo espacio entre el respaldo y la espalda del adulto y le empujó hacia delante con clara intención de hacerle caer de allí. Mierda. Mierda... Qué no respondiera. Que lo dejase correr. Que se enfadase. Que se largase... Pero que no dijera nada de lo referente a su último comentario, ése que se hubiera cortado la lengua antes de mencionar en cualquier otro tipo de compañía u situación.



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Re: One more night with you [Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Vie Dic 27, 2013 10:24 pm

Rodó los ojos. Esa técnica de dar vuelta las cosas era bastante sucia por parte de Natalie y sin embargo, no pudo hacer menos que reír al ver como su mentón era atrapado para que no pudiese verle. ¿Oh? ¿Rehuía de su mirada mientras estaba incitándole a que le pidiera dormir con él? Entonces era que ese otro si estaba dispuesto, solo que no era capaz de pedirlo. Já. ¿Dónde había quedado aquél que desvergonzadamente le había pedido que lo follara sin protección? El roce del otro contra su cuerpo se vio completamente opacado cuando las palabras del presentador en la televisión se mezclaron con las de Natalie.
¿Eh?, ¿Había escuchado bien?, podría estar casi seguro de que el otro había aceptado que de hecho quería dormir con él, y así debía ser, sino no veía otro motivo para que ahora estuviera escapando como una pequeña rata escurridiza alejándose de la vista de su cazador. Ese idiota, de verdad que a veces lograba que Tohru sintiera algo, algo extraño, algo como lo que en ese momento le impulso a moverse hacia adelante, dejando el sofá mas no alejándose del mismo. Giró su cuerpo mientras una sonrisa delineaba sus labios. —Si quieres entonces no necesito pedirlo, porque yo también quiero. —Simples palabras que se vieron seguidas por el acto del vástago. Tohru estiró sus brazos hacia adelante, tomando al otro por la cintura como si fuera un paquete, lo levantó hasta dejarlo apoyado sobre sus hombros y esperando por su berrinche y todo aquello que solía hacer el otro, se preparó para abandonar la sala de estar. Sí, al menos quería que fuera algo cómodo y no estaría donde el televisor pudiera inmiscuirse entre ellos. Tomó el control del mismo y lo apagó mientras mantenía controlado al blondo con la otra.

Ahora sí. Sus pasos se encaminaron hacia su cuarto luego de empujar la puerta con uno de sus pies y asegurarse que el otro no se aferrara a los laterales de la misma. Era así, un choque de voluntades que a menudo terminaba o en la cama o en una pelea por razones estúpidas. —Bien entonces Natalie, compartiremos mi cama ¿te parece bien? No dejaré que te saltes tus quehaceres de mañana solo por un dolor de espalda. —Ah sí, no podía evitar cuidar al otro al ser parte de su trabajo como manager, sin embargo, también estaba la otra razón para llevarlo hasta allí y era que tras echarle llave a la puerta y echar la misma dentro de uno de los bolsillos de su pantalón, el otro estaba prácticamente acorralado entre aquellas paredes y no, tampoco le dejaría huir a la pieza de invitados. Cumpliría su deseo de pasar la noche juntos pasara lo que pasara.
Teniendo la puerta asegurada, dejó caer el escurridizo bulto sobre su cama, dándole luego una mirada ladina de costado antes de alejarse lo suficiente como para poder quitarse la camisa. Claro que le había sorprendido escuchar al otro decir aquello, pero no se lo diría pues ya debía de ser suficiente con haberse quedado por algunos segundos pasmado.

Tomó el celular de su bolsillo y lo dejó sobre una mesa de luz que había a un costado. El mismo avisaba que tenía tres mensajes sin leer, pero ya sabía que eran de esos que no abriría. Se echó el cabello hacia atrás mientras la camisa blanca escurría por sus hombros, terminando entre sus manos y luego sobre la silla de la mesa de luz. Miró al rubio antes de hacer un nuevo comentario para picarlo un poco: —¿Qué? ¿Quieres que te libre de tu ropa también, majestad? —Joh~ picarlo era divertido, incluso cuando el otro luego terminaba golpeándole. Se arrodillo frente a él mientras sonreía. Sus manos se movieron hacia adelante para terminar con aquello que no había hecho antes en el sofá. Un beso, sí, sus labios se apegaron a los del otro en un firme beso mientras sus manos se hacían con la tela del otro, aunque no la removió, simplemente buscó tocar por debajo de esta, a aquella piel tibia y tersa que en verdad parecía ser alguna especie de imán para él.
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Re: One more night with you [Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Sáb Dic 28, 2013 7:17 pm

Cómo lo haría un gato rabioso su cuerpo entero se crispó cuando el vástago le agarró y posteriormente alzó de su posición reclinada, batalló en vano: Golpes en la espalda y alguna que otro movimiento de piernas en busca de dar con el suelo... –¡Mierda, Tohru, suelta!- y realmente el imperativo sonaba cómo si estuviese hablándole a un can que no soltaba el pedazo de carne atrapado entre las fauces. Aquello era... Intentó sujetarse a la puerta sin éxito, mierda, el chupasangre era más agil de lo que en un inicio parecía, la verdad –Imbécil, claro que NO me parece bien.- soltó en gruñidos claramente avergonzados en busca de una liberación que se dio, tal vez, demasiado brusca. Todo su fisonomía cayó contra el colchón y terció un sonido lastimero una vez quedó ahí tendido sin ningún tipo de delicadeza, lo que le llevó a mirarle con odio... odio que remitió cuando el otro se deshizo de la tela que le cubría el torso. Era atractivo, sublime. ¿Cuántos quisieran poner las manos sobre ése cuerpo? Sin duda cortaría cualquier dedo que se atreviera a rozarle siquiera, era suyo, condenadamente suyo. Toda aquella relación había empezado con ése sentimiento de eterna posesión que no sabía por qué, pero nacía en su persona cada vez que observaba al morocho, a su cuerpo. Retrocedió un par de centímetros cuando el otro avanzó y apoyó las rodillas sobre el colchón y es que a pesar de estar perdido en las formas de ése cuerpo perfecto, era obvio que daría guerra hasta el final. Una mirada de advertencia fue la respuesta al comentario contrario, la misma fue respondida con cierto reclamo pero no menos diversión. –¿Me arrastras a tu cama para follar? Qué romántico.- oh, no, a pesar de la vergüenza que delatar sus sentimientos pudiera ofrecerle en tema de sexo su boca era la misma víperina.

Labios contra labios. Frío contra calor. Los dígitos del adulto escurriéndose en sus ropas y toqueteándole la desnudez logró que su piel se erizase a causa del brusco cambio de temperaturas que la dermis inmortal le ofertaba y a ello dejó escapar un gruñido que bien podría estar ocultando un claro y potente gemido al no esperarse aquello. Tohru tenía mil formas de sorprenderle al día, sin lugar a dudas. Movió los brazos tendidos hasta ahora para ubicarlos en el torso ajeno, desde ahí le empujó deshaciéndose del ósculo. –Eh... No te he dado permiso, perro.- su mano diestra contorneó la piel foránea hasta que alcanzó el oscuro cabello que caía con gracia y lacio cerca de su oído. No fue gentil, tiró de la cabellera hacia él en un agarre tan fuerte cómo posesivo y cuando de nuevo ambas bocas se enfrentaron abrió de nuevo la suya. –Eres el perro de la reina, que no se te olvide.- lo metálico del adorno que le atravesaba la lengua rozó aquella otra comisura, hundiendo el labio inferior de su amante para introducir la sinhueso en aquella cálida cueva.

Aaah... Ya estaba perdido. Cerró aquellos de oro líquido y se centró en las sensaciones, en su tacto, en su sabor. Su lengua parecía verdaderamente ansiosa del contacto. ¿Cuánto hacia que no...? Oh, sí. Sólo habían compartido cama dos veces pero habían sido los mejores polvos de su vida con diferencia, podía ser violento y malhablado, podía ser él mismo. Cuando dejaba fluir su verdadera personalidad con aquellos a los que se llevaba a la cama solían asustarse e incluso llorar. Tohru no solo se lo permitía, también le seguía el juego, excitándole aún más.
Un sonido no muy lejos de ambos empezó a entonar una conocía melodía... ¿Una canción suya?. Tiró del pelo del moreno para distraerle del maldito tono del móvil y su ceño se frunció a pesar de estar aún disgregando caricias con su lengua a aquella otra fría pero hábil en su manejo.
Un quejido, tal vez un insulto fue lo que le dedicó a Orion, a su teléfono y a su mala fortuna. Soltó el pelo de éste y fue él quién alargó la mano hasta el teléfono, moviéndose por la cama, semi arrastrándose entre las sábanas incluso, descolgándolo y llevándoselo al oído. No sabía quién era, no tenía ni puta idea, pero le estaba jodiendo un posible revolcón. –¡Mierda! ¿Te importa llamar más tarde? Tohru tiene cosas que atender.- restaba ahora boca abajo cerca del cuerpo a medio desnudar de su pareja y con el teléfono que no le pertenecía pegado al oído pero una conocida voz le cortó el aire.



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Re: One more night with you [Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 28, 2013 8:47 pm

Ah, ahora se aprovecharía de aquello para molestarle de por vida. Bien, era culpa suya por haberle revelado aquello al blondo. Natalie estaba en un claro error si pensaba que lo había arrastrado allí para tener sexo, pero no era que importase y de hecho, si resultaba que el otro le permitía aquél avance entonces el no retrocedería. Sus dedos no se movieron de sobre la piel del otro, subiendo por la misma, por sobre aquél calor y arrastró con aquello la ropa hacia arriba. La reina hablaba demasiado. Sus labios se volvieron a acercar a los otros tras aquél agarre posesivo por parte del otro. ¿En qué jodido momento le había dado espacio al otro para tratarlo como a su perro en la cama? Su otra mano también se escabulló sobre la piel del otro, ganando terreno sobre su cintura y prosiguiendo hacia su espalda, siguiendo el recorrido por sobre la columna vertebral del blondo. No sabía bien cuando estaría pesando el otro, pero casi sentía que podía tocar los huesos de los costados y aunque la vida de un cantante como él debía exigirle cierto control alimenticio, le preocupaba que Natalie se estuviera exigiendo demasiado con respecto a aquello.

Su lengua se volcó a una batalla campal contra la ajena, siendo el territorio de batalla su propia cavidad. Buscó tomar posesión de la misma y de aquél adorno que le rozaba cada tanto, mientras sus manos frías se movían hacia la espalda del menor, buscando acercarle más a él. Soltó algo de aire frío contra la comisura opuesta cuando esta se separó de la suya y sin embargo, pronto se dio cuenta de que se debía a su teléfono móvil que había estado sonando.

Sus ojos que hasta entonces habían estado cerrados, se abrieron al sentir el cuerpo del otro alejándose. Le miró ahora desde la diferencia de alturas que había provocado el movimiento de Natalie y sin embargo, no le había dado importancia al hecho de que contestara a la llamada, después de todo no haría daño que su "secretaria" de turno cortara una vez. Aunque al ver al otro quedarse pasmado sí que reaccionó quitándole el aparato celular de la mano con algo de brusquedad que no fue a propósito. Mantuvo sus orbes rojos sobre el blondo mientras respondía algo cortante, aunque la voz que salió del otro lado le hizo comprender el por qué la reacción del rubio. Suspiró mientras la voz a través del teléfono le pedía una respuesta que sin embargo, nunca llegó. Cortó la llamada y apagó posteriormente el mismo. Sus piernas se movieron por sobre la cama, apoyando los pies sobre el suelo y estirando su mano para dejar el aparato celular sobre la mesa de luz. Ese idiota...cuando pensaba que se detendría, que pararía esa clase de...molestia, acoso, lo que fuera; resultaba que aún continuaba intentándolo y aunque había pensado que la situación se frenaría sin que Natalie siquiera se pudiera dar cuenta de algo, ahora estaba allí, en aquella habitación esperando que el blondo ignorara de alguna forma aquella voz, que no la recordara, porque de verdad que no tenía intención alguna de comenzar una discusión por culpa de un tercero sin importancia.

Una de sus manos se paseó por sobre su cabello, tirando el mismo hacia atrás. ¿Qué diría? Hasta ahora había llamado al silencio por la situación que se estaba dando, cierto que no era muy experto en conversaciones de cama como lo era Natalie, pero tampoco lo era en aquél tipo de situaciones incomodas.  —Perdón. Debí haber apagado el móvil antes. —Ah, ¿y eso era todo lo que se le podía ocurrir para decir? No era que se sintiera culpable, era solo que no se suponía que debiera recibir llamadas de aquella persona.
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Re: One more night with you [Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Dom Dic 29, 2013 6:38 am

Se quedó estoico en su posición cuando aquella voz rozó su tímpano pero no atinó a responder, el aparato prosiguió en su oído hasta que no sin brusquedad, Orion se hizo con el mismo. El silencio imperó entonces. Silencio y tensión que podría haber sido cortado con un cuchillo por lo denso que fue. ¿Y ahora? ¿Ahora qué? Las palabas del vampiro consiguieron que el cantante apretase los dientes. ¿Eso era todo? ¿Creía que apagando el móvil se solucionaría todo? ¿Desde cuándo mantenían contacto? ¿Se verían? ¿Se... acostarían? Mierda. Mierda. Sabía que la puerta estaba cerrada por lo que su oportunidad de escape estaba vetada. Debía enfrentarle, enfrentarse. ¿Quería? Cuando logró recuperar movimiento de sus extremidades se sentó sobre el colchón y observó la espalda del vástago quién ahora estaba sentado en el borde de la cama. No entendía absolutamente nada y poco acostumbro al rechazo y aquello... Joder. ¡¿No era parte del trato?! ¡Debían ser el uno para el otro, sin terceros! Su puño derecho buscó uno de los hombros foráneos impactándolo en la zona con la misma fuerza con la que un día lo hizo en su cara. Hacerse notar, que pudiera palpar su latente enfado. Joder. Mierda. ¿Realmente Tohru podría...? De pronto y cómo si de un puzle olvidado se tratase fue montando las piezas de un curioso juego, uno que parecía estar llevando a cabo el morocho. Habló sin tapujos. –¿Tohru?- sin duda sonó sorprendido ante su primera hipótesis. Sus nudillos aún estaban sobre la posible adolorida zona empero su semblante ahora sí irradiaba confusión. –¿Estas con... Sasha?- su puño pareció perder la fuerza y resbaló por su espalda hasta que alcanzó la cama.

Y de repente risas. ¡Estaba tan claro! ¿¡Cómo no se había dado cuenta antes!? Estalló en risas a pesar de que algo en su pecho había dejado de latir. –Hijo de puta.- a pesar de que su cuerpo temblaba su puño diestro volvió a buscar al otro para asestarle otro fiero golpe, cuando impactó vino otro puñetazo, esta vez por parte de su zurda. Y así se iniciaron un reguero de golpes contra la espalda del manager que no cesaron, que no pudo parar. –¡Por eso amañaste mi concierto, cabrón! ¿¡Qué cojones te da ése desgraciado?! ¡¿Dinero?!- sus manos temblaban, su rostro lloraba, su boca reía. Mierda... Qué complicado era todo. Qué ciego había estado. Se puso en pie a pesar de que sus piernas temblaban y cuando logró poder caminar sin trastabillar, se puso frente al foráneo para tirarle a la cara todo billete que yaciera en el bolsillo posterior de su prieto pantalón. –Puedes comértelo todo, mamonazo. ¡Ah! ¿Quizás te da sexo? ¿Es eso? ¿Te gusta su culo o eres tú quién se lo pone, sanguijuela?- estaba totalmente fuera de sí. Celos, los celos le carcomían y verse acorralado en aquellas paredes sin duda no le ayudaban a calmarse y es que era cómo un animal: Si no podía escapar, enseñaría los dientes.

Se sentía estúpido, dolido. Realmente todo ahora tomaba sentido... ¿No? ¿Por eso todo había fallado en ése local? ¿Por la mano de Sasha haciendo de titiritero para con el vástago? Sabía que éste solía cumplir todo capricho que sus representados pudieran tener ¿Eso era que Orion no era suyo? ¿Qué nunca lo fue? Su labio inferior tembló ligeramente ante esa posibilidad. Pudiera ser que a duras penas se conocieran, que no le conociera del todo. Pero ser roto, pero ser traicionado de esa manera... Retrocedió un par de pasos mientras le miraba dolido, jodidamente enfadado, peligrosamente traicionado. –Abre la puta puerta y no vayas de listo o te mataré.- aquello tendría sentido si el morocho fuera mortal, pero en ése momento ya nada importaba, ni su seguridad ni lo que pudiera sentir.

Se pasó bruscamente el brazo derecho por encima de su semblante para tratar de quitarse toda la humedad ahí aposentada. Mierda. Mierda. Dolía. Mierda... ¿Por qué le miraba? ¿Por qué? ¿¡Por qué?!

No podía esperar simplemente a que el otro le negase aquello así que fue directo a la puerta y la pateó, esta tembló entera pero no le permitió la salida, por lo que vino otra patada... Dios, se sentía tan ridículo. Tan estúpido. Se mordió el labio conforme seguía asestando patadas a esa condenada puerta pero la misma parecía predispuesta a negarse a los deseos del que intentaba por todos sus medios escapar de allí. ¿Encerrarse en la habitación de invitados? Miró de reojo hacia la misma y giró su postura para encararse a la puerta que daba a la misma, todo ello sin tan siquiera volver a mirarle ni una sola vez.



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Re: One more night with you [Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Dom Dic 29, 2013 3:58 pm

Quizá ya se lo esperaba...o quizá no, lo cierto era que esperar por la vía tranquila a que el otro se cansara de buscarle le estaba costando que Natalie le mirara así justo ahora. Arrugó levemente el gesto al sentir el golpe pero no se movió, así como el otro tampoco retrocedió...no al menos hasta que las palabras surgieron nuevamente. Y por supuesto que se había imaginado que el otro pensaría que estaba con Sasha, pero quizá lo que realmente le dolió fue que buscara relacionar aquello con el abrupto final de su concierto. Le miró neutro mientras el otro sacaba sus conclusiones y proseguía con los golpes. No, no tenía intenciones de frenarlo porque sabía que no le escucharía hasta que sacara todo lo que tenía para decirle, incluso aunque cada golpe doliera más que el anterior, incluso aunque él no quisiera dejar que el otro lo viera, se sentía un idiota por creer que había algo de confianza entre ellos. Cierto, él había callado respecto a las continuas llamadas del albino, pero Natalie le estaba demostrando con aquello, que el piso sobre el que estaban parados era una delgada superficie de vidrio dispuesta a romperse en cualquier momento.

El vástago miró hacia la puerta una vez antes de volver la vista hacia el blondo. No, si lo dejaba ir ahora entonces la posibilidad de hacer que le escuchara se vería aún más reducida. Era la segunda vez que veía llorar al otro por su culpa y claro que no le gustaba, menos aún porque todo aquello era un jodido mal entendido. Tenía que actuar ahora, antes de que el otro se negara a escucharle. El ruido de la puerta siendo una y otra vez pateada retumbó a través de las paredes de la habitación sin embargo, la misma no tenía intenciones de ceder ante el castigo del rubio, pero fue cuando los ojos dorados del cantante se posaron en la otra habitación, cuando el vástago se decidió a interponerse en su camino y bloquearle la entrada a la misma con todo su cuerpo. —Si ya te has cansado de conjeturar planes en tu contra por mi parte, me dejarás hablar o al menos mostrarte esto. —Y extendiendo una de sus manos hacia el numan, arrojó el teléfono que nuevamente estaba encendido. —Revísalo si quieres. Te darás cuenta por ti mismo si me he estado comunicando con Sasha o no. —Y en sus ojos quizá había algo de...¿pena? No era pena, era más bien decepción, sí, estaba algo decepcionado y aun así, comprendía que lo de ellos no podría vivir sobre un suelo tan frágil. El aparato debía tener la memoria casi completamente llena entre las llamadas perdidas del número de Sasha —que Tohru nunca contesto— y los mensajes que el mismo a veces enviaba y que tampoco había abierto, ni siquiera los había eliminado, mas sí los había ignorado esperando a que el otro se aburriera para borrarlos todos juntos. Ah, Garret definitivamente no estaba haciendo su trabajo.

Era un idiota por intentar hacer las cosas por el jodido bien de los demás. Ser egoísta era el mejor camino para alguien como él y sin embargo, aunque lo había intentado, aunque había querido ayudar al albino a olvidarle, todo lo que había conseguido era una discusión y que Natalie le viera como si se tratase de alguna puta escoria. —Al menos con esto me doy cuenta de que si alguien viene y te dice que me estoy acostando con él, seguro le creerás sin la más mínima necesidad de buscar la verdad antes conmigo. —Sonrió antes de añadir algo más. —Si no confías en mí entonces es una estupidez que sigamos llamándonos "pareja". —Y reconocía que él tampoco había actuado del todo bien pero...quizá realmente no hubiese esperado que las cosas llegaran a ese punto, que el otro recibiera una de las tantas llamadas que día a día había ignorado. —El error del concierto fue mío por pensar que la seguridad que puse sería suficiente y en verdad lo siento, pero que pienses que lo hice por alguien más...que lo sabotee de aquella forma… —Era detestable la sola idea. Su cuerpo se movió de delante de la puerta de invitados y de uno de sus bolsillos extrajo la llave de la puerta de su habitación, pasando junto al blondo posteriormente para abrir la misma y permitirle la salida. No era así como hubiese querido pasar aquella noche y realmente estaba fastidiado con aquél que no había visto desde el día de la toma de fotos.
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Re: One more night with you [Priv. Natalie]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Dom Dic 29, 2013 7:05 pm

”Es una estupidez que sigamos llamándonos "pareja"”

Sus intentos de fuga frustrada se vieron opacados cuando esa frase azotó sus oídos, el cuerpo hasta ahora inquieto del cantante se detuvo de manera abrupta y el brillo de su mirada perdió ése toque característico. Tenía el móvil del manager en su mano derecha, ahí, entre sus dígitos tenía todo lo que le confirmaría las palabras del otro sin embargo en su mente únicamente merodeaba esa frase. Una y otra vez, una y otra vez. Ya no escuchó, quizás fue que el otro no añadió nada más: Ni lo sabía ni le importaba. Un ligero sonido metalico le hizo saber que la puerta estaba abierta y que el morocho no impediría su marcha. Sonrió sin mirarle, prácticamente dándole la espalda al aún estar encarado al cuarto de invitados. –Es cierto. Es una estúpidez llamarnos así.- quizás para el otro esas palabras estuvieran ya demasiado lejos, pero a él aún le rebotaban en los oídos con rudeza. –Será mejor dejarlo.- siquiera habían comenzado pero... pero ambos chocaban y un tercero había conseguido, tal vez, lo que andaba buscando. Se movió por fin, aunque no supo exactamente el motivo reaccionó de un modo un tanto peculiar viniendo de él. No hubieron empujones, embestidas, insultos. Tampoco caminó calmo ni le dedicó una mirada de esas que evidenciaban prepotencia y orgullo. Oh, no. Se dio a la carrera, cuando supo que el lugar podía ser abandonado sin ser perseguido fue cómo un perro a la puerta abierta en busca de la libertad que le había sido robada. Cuando pasó justo por su lado en medio del rápido movimiento aspiró su aroma, ése condenado aroma que le tenía totalmente... idiotizado, esa sería la palabra correcta a todo sentir. Pero no se detuvo, no le miró, no hubo más contiendas de sus puños contra la dermis del vástago. Nada.

Pasó el umbral de aquella puerta empero en vez de seguir recto su trayectoria giró a la derecha y abrió de un recio golpe la puerta de la calle. Tal fue el calibre de la fuerza enmendada en el acto que aquella se azotó violentamente contra el muro en el mismo instante que un descalzo cantante salía del lugar. Su respiración se mantenía muy a pesar de que estaba bajando las escaleras a pie, con toda la prisa que sus piernas le permitieron. Salió del edificio con la prisa marcando en cada uno de sus movimientos. El frío azotaba y la nieve pisada parecían ser brasas que le destrozaban la planta de los pies... ¿Cuándo había empezado a nevar?. Apretó los puños, teniendo en uno de ellos el móvil de Tohru, razón por la que había salido de casa, motivo por el que todo había comenzado aquella nueva disputa entre los dos. El vaho salía de su comisura por el brusco cambio de temperaturas entre su cuerpo y el frío invernal y a pesar de que sus labios comenzaban a tomar tonalidad morada pero ni con ello el numan dejó de correr ni un solo momento. Le odiaba, juraba que le odiaba, le odiaba...

Prácticamente abordó la carretera sin tener en cuenta el color del semáforo y fue un taxi el que casi finiquitó la vida del que en un arranque de rabia presionó las manos contra el capó del mismo, conductor y estrella compartieron una mirada, para cuando ése asustado taxista quiso darse cuenta el humano, ése descalzo, ya estaba en el asiento del copiloto. –Arranca.- ahora... sí, ahora podía notar que respiraba agitado. –¡ARRANCA!- el pobre hombre asintió tembloroso y el blondo no perdió el tiempo y... Marcó el número del desgraciado albino. Éste siquiera esperó un tono a responder ansioso.

-¿Tohru?
- –No.- quiso destrozarle. Matarle. ¿Le había llamado como creía?
- ¿Qu-...?
- Al parque central. En media hora.- miró desde el retrovisor al conductor y éste pareció captar la indicación, asintiendo parcialmente.

Y colgó el teléfono. Sabía que iría. Lo sabía. Siquiera miró los mensajes, las llamadas cogidas... Nada. No miró nada, si algo haría esa noche sería mancharse las manos con sangre y no sería la de Orion. Introdujo el mismo en uno de los bolsillos de una de las pocas prendas que traía encima y pasó a ponerse el cinto con la misma mala gana con la que lo hacía cuando a su lado era su manager el que restaba sentado. No era un demonio, tampoco uno de aquellos que necesitaban sangre para vivir no obstante siempre se había preguntado cómo sería el tener el control de otra vida... Y esa noche lo averiguaría. Sin tapujos ni rodeos palpó su pantalón por el talón y ahí, en un oculto bolsillo dentro del forro yacía su estimada joya: Una navaja que en ningún concierto le abandonaba.



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Re: One more night with you [Priv. Natalie]

Mensaje por Invitado el Dom Dic 29, 2013 7:53 pm

Cuando sus palabras fueron reproducidas por el otro, se sintió como un idiota, un verdadero idiota. Siquiera lo habían intentado, ¿cuánto había pasado desde que habían comenzado? ¿Dos días? y ¿sería así como terminaría? No era eso lo que quería, no quería que terminasen así, lo que en verdad buscaba era que el otro le escuchase y sin embargo, sus palabras parecieron tener el efecto contrario y en cuanto la puerta estuvo abierta de par en par, vio al blondo abandonar la misma sin darle siquiera una mirada. Le observó mientras algo le apretaba contra el estómago. Ah, si, aquello debía ser lo que los humanos llamaban "el peso de la culpa", sí, ese otro tenía esa molesta facilidad para hacerle sentir condenadamente culpable. Desde su posición dentro de la habitación, espero que el otro se encerrara en su cuarto, siquiera sentirle golpear aquella puerta de alguna forma le haría sentir mejor, pero no, el sonido de la misma nunca llego sino que en su lugar, fue el sonido de la puerta de salir lo que llamó su atención pero para cuando le siguió hasta la misma, el otro ya había desaparecido tras por el pasillo que daba hacia las escaleras. Una de sus manos se apoyó sobre el marco de la puerta abierta y aunque uno de sus pies había cruzado el umbral en busca de seguirle, se detuvo allí mismo. No, últimamente siempre estaba encima de él y más que explicarle que aquello no era más que un mal entendido, lo que el otro realmente necesitaba era darse cuenta de que Tohru le había dicho la verdad, incluso si debía revisar su móvil para comprobarlo.

Despacio su cuerpo retrocedió hasta meterse dentro del departamento. Su vista, paso de la puerta que había cerrado con lentitud hacia el piso. Natalie había salido descalzo, lo que debía significar que no había ido muy lejos. Apretó los dientes mientras su mano derecha se clavaba en la pared dejando apenas una marca producida por el golpe a puño cerrado. Al menos...al menos esperaba que no se metiera en problemas, que no buscara pelearse con nadie. —Mierda. —Se sentía mal a pesar de que no le dolía nada...nada a excepción de su hombro amoratado. Se movió hacia la ventana más cercana, como si esperara ver a través de la misma a Natalie, parado en medio de la calle, y sin embargo, todo lo que pudo ver fue unas pequeñas y delgadas motas blancas cayendo hacia el suelo y sobre el balcón. Nieve. No era un buen momento para aquello realmente. Mierda, si incluso aceptaba la idea de que el otro se hubiese ido a meter a la casa de aquél que días atrás se había presentado en la casa de ambos. Sí, prefería cualquier cosa antes de que el otro hubiese salido a congelarse afuera.

Apoyo una mano sobre el frío cristal, aquella misma con la que antes había golpeado la puerta. Pero una nueva idea estaba tomando forma en la cabeza del vampiro, una que no le gustaba y que esperaba que no fuera la meta del blondo. Pero lo cierto es que aunque él no lo supiera, su idea no era errónea; el otro había ido en busca del albino.
Esperaría, al menos por un rato, le daría algo de tiempo a Natalie para despejarse o...o lo que fuera que estuviese haciendo y luego iría a por él. No, no podía dejar las cosas así, si se rendía tan fácil, ¿entonces por qué siquiera había comenzado con aquello? ¿No era que había algo especial en aquél chico que le había llevado a hacer todo eso? Sí, entonces, entonces debía hacer algo más, pero incluso teniendo aquella voluntad, le preocupaba que sus palabras hubieran dañado al otro más de lo que aquella llamada lo hizo.

Volvió a caminar de vuelta hacia la puerta, tomando asiento a la misma así mismo como estaba. Y de allí no se movería hasta que el otro regresara o incluso si debía salir a buscarlo. —No hagas nada descuidado. —Las palabras salieron de su boca mientras los dedos de sus manos se agarraban con fuerza a sus rodillas.


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Re: One more night with you [Priv. Natalie]

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