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Fecha especial || Privado Víctor.

Mensaje por Dennis T. Edmond el Mar Dic 24, 2013 6:08 am

Puertas de cristal se abrieron frente a su persona, una encubierta de pies a cabeza por tela: Su castaño cabello se escondía bajo un gorro de lana que venía juego con su abrigo marrón y bufanda escarlata se encargaba de cubrir su comisura para que el frío invernal no le entumeciera el organismo. El llamado de Sven le hizo girarse para sonreírle por última vez antes de salir de allí, agitando la mano en son de despedida en lo que su hermano pequeño imitaba el gesto con semblante ciertamente preocupado. Navidad. Era navidad y se procuró pasar la mañana y tarde en aquel lugar para con su convaleciente con tal de que no se sintiese solo. Las visitas eran controladas y el personal no le dio opción a quedarse a dormir ya que según parecía, todos los ingresados se reunirían en una sala dónde, por primera vez, comerían algo que no sería la insulsa de la cocina sanitaria así que al maestro no le quedó más remedio que abandonar a su única familia y enfrentarse a la noche solo. Totalmente solo. Enfundó las manos en los correspondientes bolsillos del abrigo cuando cesó el saludo y se dio media vuelta. Su gesto dejó de mostrar la alegría que fingió delante de Jace y de nuevo aquel sentimiento que le aplacó desde el concierto le hizo estremecer.

Habían pasado cuatro días y Víctor no se había pronunciado: Tampoco él le había dado señales de vida de algún tipo. ¿Estaría bien? Claro, ése rubio de mirada salvaje sabía cuidarse, muy por el contrario que él, quién aprovechando la visita pidió que le mirasen la herida y para su desgracia le quitaron los puntos por lo que ahora la zona estaba tan entumecida como adolorida, no obstante y a pesar de ello, estaba prácticamente sana aunque la raja de la navaja había creado piel nueva por consiguiente, ahora lucía una muy ligera línea de tonalidad distinta a su dermis, más clara.
La mano derecha ahí escondida en el bolsillo de su ropaje acarició de manera superficial el móvil que yacía enterrado allí. No negaría que en más de una ocasión escribió algo pero antes de enviarlo le daba a cancelar y se aseguraba de distraerse ejecutando cualquier otra cosa para no caer en llamarle, en escribirle. A paso lento el rumbo le llevó al apogeo típico de aquella fecha, en las calles la gente iba y venía y las tiendas lucían por demás decoradas en aquellas luces y adornos navideños que iluminaban las miradas de los más pequeños. Las risas, la alegría: Era fecha de ser feliz y sin embargo sentía todo el peso de una equivocada decisión a sus espaldas. No sabía por qué le mencionó aquello, lo cierto era que la conversación incluso la recordaba de manera poco nítida, como si no fuera consigo, como si no se tratase de un fragmento de su vida. Incluso, juraba que en los días posteriores a ése encuentro su cuerpo buscó algo, pero no sabía el qué. Síndrome de abstinencia le llevó a padecer en cama día y medio pero para su suerte y al no ser conocedor de aquel mundo creyó estar enfermo y logró por cuenta propia superar el momento de esa falta de lo desconocido.

Detuvo el paso de manera abrupta cuando el olor a dulce envolvió el lugar y no tuvo más que girar el rostro hacia la izquierda para encontrarse con una pastelería dónde vendían lo que parecía ser un árbol de navidad hecho muy posiblemente con galleta y fondant. Sabía la obsesión del dulce para con quién era su primer –y extraño- amor y a pasos casi temblorosos se dirigió al escaparate, no muy seguro de qué hacer. Sacó la mano del bolsillo abandonando así el móvil y apoyó los dígitos sobre el cristal, el frío del mismo le hizo temblar y de manera mecánica su boca buscó más calor de la bufanda que le rodeaba aún el cuello. ¿Estaría ocupado?
Punzada de dolor directa al pecho: Quizás estuviese con otro. Por eso no había... No, ahora no se atrevería a llamarle pero tal vez si pudiera dejarle un mensaje, uno impersonal. Apartó sus falanges de la gélida superficie y aún y por encima de la ropa encontró la llave que colgaba de su pecho. Podría ser la excusa para ir a verle. En Nipón era tradición que los enamorados celebrasen juntos ése día, decían, incluso, que si no se veían traería mala suerte para aquellos a quienes el hilo rojo unía. Soltó poco a poco la llave aún y cuando esta restaba bajo las ropas y bajó poco a poco la mano, titubeante, inseguro: Sacó el móvil.

Dennis escribió:Necesito verte. ¿Podría ser hoy?

Le necesitaba, necesitaba saberle bien... Era patético pensar que todos sus pensamientos habían girado los últimos días entorno al rubio pero así era.
Ciertamente no esperó respuesta inmediata por lo que con móvil en mano empujó con un hombro la puerta de aquella pastelería y entre sonrisas el hombre de detrás de la barra le atendió con amabilidad y profesionalidad envolviendo aquel pedazo de dulce con maestría: Era una verdadera obra de arte pero sabía que Kai se lo comería de inmediato... Sonrío al pensarle como un niño pequeño frente a lo que, sin duda, era dulce. Tras la transacción del pago sujetó su pequeño paquete por las cuerdas del mismo y salió del pequeño establecimiento con la mirada pegada a ése pequeño y sofisticado aparato.

¿Y si verdaderamente no respondía? ¿Y si... no se veían y la antigua premonición de desastre para aquellos que sentían amor se cumplía? Miró con pánico la pantalla que no parecía recibir nada. No, tenía que verle... Iría a su casa aunque le ignorase, aunque la indiferencia le matase.
El... El regalo, tenía que darle el regalo de navidad y a ello se aferraría.




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Re: Fecha especial || Privado Víctor.

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Mar Dic 24, 2013 2:01 pm

Era un desastre, un completo desastre. Eso fue lo que pensó el encargado del piso cuando se adentró en la habitación del blondo a hacer la última limpieza antes de irse a casa de su novio. —¡Ick! —Miró hacia la habitación del rubio y aunque la misma estaba cerrada, se podía ver claramente una aura anti-completamente-navideña. ¿Qué le pasaba? ¿No lo iba a celebrar con aquél chico de antes? Después de todo, tanto él como el guardia estaban avisados de que le había dado una llave del departamento. Claro, antes había visto a un par de chicos ir en el pasado, aunque nunca más de una vez y nunca se quedaban a pasar la noche. ¿Quizá habían peleado?
Comenzó a limpiar el lugar, dejando lo más ordenado que se pudiera en el poco tiempo del que disponía, aunque un particular sonido atrapó su atención. El mismo provenía del sofá, donde una luz parpadeaba entre los almohadones, junto a un paquete que incluso un niño de diez años hubiera anudado mejor. Miró hacia la puerta de la habitación nuevamente. El ruido del móvil debía ser fácilmente audible para el vampiro incluso desde el otro extremo del departamento, pero parecía que en definitiva no se iba a levantar a atender. De cualquier modo, el ruido del móvil ceso y solo quedó aquella luz parpadeando. El peliverde se acercó hasta el mismo y lo tomo entre sus dedos. Había efectivamente un mensaje pendiente. Y no era que le gustara andar de chismoso, pero era navidad y estaba seguro de que serían buenas noticias para el vampiro.

"Necesito verte. ¿Podría ser hoy?"

En el remitente decía "Den-chan" así que ¿se trataría del chico del otro día?
Pensando en aquello fue hasta la puerta de la habitación del vampiro y golpeó un par de veces, aunque no recibió respuesta desde el otro lado. Aquello estaba comenzando a ser algo molesto. —¡Oye! ¡Tu novio quiere saber si puede venir a verte, así que muévete de allí adentro! —En realidad no tenía idea si eran o no novios, apenas y conversaba con Víctor pues siempre que iba a su departamento el otro estaba durmiendo. —¡Oye! —Esta vez habló con un poco más de fuerza en la voz, aunque pronto se encontró de cara contra una muralla humana que le arroyo para tomar el teléfono y volverse a perder dentro de la habitación. ¡Bastardo! El encargado se dio la vuelta y continuó con lo suyo, marcándole en el intertanto a una empresa de comida de comida a domicilio para que le trajeran algo. —¡Me deberás una Víctor! Y no dejaré que se te olvide. —Podría ladrar todo lo que quisiera contra la puerta, pero al otro simplemente parecía que no respondería. Gruño y salió de aquél lugar luego de haber dejado ordenado. Ese blondo era lindo, pero un perfecto idiota.

----------------------------

Otros se habrían ido a tomar sus días libres a la playa, o para aprovechar de hacer las compras navideñas y pasar con la familia los días previos, mas él sin embargo, había salido apenas recién aquél día para comprar algo de lo que ni siquiera estaba seguro si lograría entregar. Estaba deprimido, quería ver a Den pero no sabría si sería prudente ir hasta su casa en tal fecha y molestarle incluso no sabiendo siquiera si el otro deseaba verle. Por eso, cuando oyó que le había dejado un mensaje, casi salto de la cama directamente hacia la puerta. ¡Era cierto! Quería verle pero...
Se miró en un espejo. Después de llevar cuatro días allí encerrado, su cabello era más paja que la radiante melena de siempre y ni hablar de sus ojeras, porque muy a pesar de que había estado tratando de dormir, había podido pegar pestaña intermitentemente y por lapsos de tiempo que pondrían de mal humor a cualquiera.

Comenzó a marcar una respuesta lo más pronto que pudo y sin embargo, cuando estuvo a punto de pulsar para enviar el mismo, la luz del móvil parpadeo antes de que el aparato se pusiera completamente negro. La batería estaba vacía. Se giró hacia el mueble donde solía dejar el cargador y entre desorden y desorden, lo pudo encontrar; conectó el aparato y mientras comenzaba a cargar se metió al baño. En cuanto saliera supondría que podría mandar nuevamente el mensaje. Claro que quería verlo y quizá, quizá pudieran conversar mejor las cosas. Quizá el destino le estuviese por fin sonriendo para pasar una velada tranquila con él.

---------------------------

Por suerte el encargado había dejado todo ordenado y...
Se abalanzó sobre el sofá, escondiendo aquél paquete que había salido a comprar casi de forma sonámbula. Lo había visto y le había parecido perfecto para el castaño, aunque luego se había sentido completamente idiota al no saber si podría dárselo y si el otro siquiera le querría ver luego de dejarle solo en el Nocturna. Suspiró. Realmente esperaba que el otro viniera.
Mierda, ¡El mensaje! ¿Podría helársele la sangre cuando ya la tenía fría en realidad?
Pero antes de que tomara el móvil, el timbre sonó. Se quedó mirando la puerta antes de pensar en caminar hasta la misma. ¿Y si no era él? ¡Ah, mierda! ¿Por qué tenía que ser tan negativo? Si no era él entonces le llamaría, iría hasta donde él y ya.
Así que se movió hasta la puerta, ya vestido con un conjunto simple, un pantalón de jean oscuro -con su clásico cinturón y las chapas que colgaban del mismo- y una camiseta de manga corta de color rojo. Afuera estaba frío, pero gracias a las chimeneas de la casa, la misma se mantenía en una temperatura que para un numan debía ser agradable.

Su mano se posó sobre el pomo de la puerta y abrió con rapidez, sin dar tiempo a pensar más, porque aunque por más que lo hacía, terminaba llegando a aquél mismo punto en el que solo lo podía ver a él. Realmente lo quería.
No pudo evitarlo, sus brazos simplemente se estiraron hacia adelante para rodear a aquél a quien había echado realmente de menos, su tibieza, su voz, su aroma, lo había extrañado todo de él y por eso, todo lo que ahora necesitaba era sentirle así, apretarlo entre sus brazos y decirle...¿decirle qué?
Su labio inferior tembló, pero las palabras parecieron salir solas, sin necesidad de ayuda por parte de la razón. —Te quiero. —No estaba seguro si antes se lo había dicho o si no había pasado nunca de un "me gustas", pero lo cierto era que aquello que le había estado dando vueltas en la cabeza durante días, no podía ser algo nacido de un sentimiento tan común, no era que le gustara solamente, sino que le quería, que no saber de él era un tormento, pero que aun así se había resistido a enviarle cualquier tipo de mensaje para no importunarle. —Te quiero Dennis. —Era serio, tan serio como aquello que se removía dentro suyo cada vez que estaba cerca del otro.


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Re: Fecha especial || Privado Víctor.

Mensaje por Dennis T. Edmond el Mar Dic 24, 2013 7:10 pm

Los minutos pasaban y su dispositivo no anunció nuevas buenas, nada. Reinició el mismo incluso por si el mecanismo, la cobertura o lo que fuese fallaba, pero... Nada. Ni una llamada, ni una negativa. Nada. Miró de reojo la bolsa que sujetaba con su diestra y por mera inercia y dándose con aquello algún tipo de fuerza interna enredó los dedos con mayor vigor entorno a esas cuerdas de las que pendía el dulce. No era un regalo típico, siquiera se alejaba de lo que las visitas solían llevar a casa de quién le invitaba pero sabía que Víctor gustaba de aquellos y verle sonreír como un niño mientras lo degustaba sería lo que le devolvería esa sonrisa que perdió en el transcurso de los días que no había sabido de él.
Se dio por vencido cuando pasaron aproximadamente diez minutos desde que el mensaje se marcó cómo enviado y tras enfundarse el mismo en el bolsillo vino la decisión más complicada: ¿Ir? ¿Volverse a casa? Tenía la llave y el permiso de Víctor para utilizarla, pero... ¿Y si el rubio había declinado esa decisión? ¿Y si ahora no quería ni verle? No... No estaba en sus mejores condiciones cuando dijo todo aquello, simplemente quería dar a entender que se preocupaba por él, que quería protegerle con la misma fuerza que el blondo lo hacía. Aunque su estado repercutió en sus palabras y ambos terminaron por no volver a mencionarse. No era orgullo, al menos no por su parte, pues bien podría ser capaz de arrodillarse para pedirle perdón si con ello Víctor le volvía a sonreír, era más cuestión de miedo, de que verdaderamente nada se pudiera hacer para salvar lo que todavía estaba sin nacer.

Iría. Quería ir. Quería verle. Se llevó una mano a la frente y se desacomodó el cabello que caía desacomodado bajo lo que estaba cubriéndole la cabeza. Sólo de imaginar que su mirada se cruzaría con esa otra ya temblaba, movido por la marea de sensaciones que el otro le obligaba a sentir de manera despiadada. Tragó saliva y avanzó hacia el lugar en paso más o menos firme, estaba a un par de calles por lo que no fue necesario el transporte ni se tardó más de lo necesario en aparecerse frente a ése lugar que tanta elegancia le traía. Cómo cuando por primera vez contempló el edificio hizo la cabeza ligeramente hacia atrás y pareció estar armándose de algún tipo de valor, de estar buscándolo en algún resquicio de su persona.
La gente que pasaba por su lado le miraba de reojo y reía de manera poco disimulada: Su gesto mostraba decisión, sí... Pero sus piernas temblaban, ahí, justo delante de las puertas que se abrían al peso de la persona sobre la correspondiente alfombra.
Pero su persona no pasó desapercibida por quién les recibía normalmente en la puerta, quién fue hacia la salida con gesto preocupado. Hacía días que no veía al vástago, pero más aún que ése numan no pasaba por el lugar: Víctor ya había dicho que portaba la llave (Obligatorio era avisar para que los empleados no tachasen a los entrantes de ladrones), pero ni una vez ése hizo acto de presencia... No hasta ése día: Navidad.

-¿Te puedo ayudar?-
Sonrisa radiante y el castaño se sonrojó, no por la misma, no había ningún hombre que realmente despertaba lo que Kai en él, fue más bien por el pensamiento que se le cruzó, éste negó con prisas y le dedicó una sonrisa a medio terminar antes de dirigirse a pies ligeros al ascensor. Ahí dentro pudo suspirar, pudo ordenar ideas, pudo... Pudo sentirse aún más nervioso de lo que ya estaba debido a la tensión del momento. De nuevo sacó el móvil para llevarse esa nueva decepción. Tampoco tenía nada del blondo a lo que el pánico se adueño del maestro. Pitido y las puertas se abrieron invitándole a un rellano ya conocido.

---------------------------

Se quedó mirando su propia mano extendida hacia el timbre con pánico, su dedo corazón era el que asomaba, el delincuente que había pulsado el botón correspondiente para que el timbre sonase. Ahhh... ¡Aún podría escapar! ¡Aún podría salir de allí sin que el vampiro le viera, aún...!
Tarde. La puerta se abrió con una urgencia similar a la que él podría llegar a sentir y tras ello unos brazos envolvieron su cuerpo de tal manera que verdaderamente pensó en que estaba volviendo al hogar tras años perdido en la mar.
¿Qué? Su mirada se abrió incrédula mientras procuraba acompasar su posición a la del foráneo en ése abrazo. No, no, no. Debería haber escuchado mal. Hasta ahora a pesar de saber que el uno era claramente atraído por el otro y sus gestos eran melosos aún y cuando otros les miraban, el vástago no le había pronunciado hasta ahora esas palabras que él consideraba mágicas, únicas. Tampoco era que las necesitase, a fin de cuentas conocía el sentir del rubio, no obstante que las dijera así, de aquel modo, en medio del portal de su casa... tenía la piel de gallina por su culpa, por su gélida piel, por sus palabras. Por todo. Todo lo que ése otro traía a su persona era mágico.

No supo qué decir, qué hacer. Estaban a la vista de cualquiera aunque a ninguno parecía realmente importarle aquello. el maestro alzó con lentitud una mano y aquella rozó parte de uno de los brazos que se pasaban por su fisonomía, resiguiendo el mismo con esmero, como si procurase aprenderse la tesitura y densidad de aquella fría carne. –Víctor...- su voz tembló, tenía tantas ganas de llorar...
Dio un ligero paso hacia delante sabiendo que el blondo seguiría su acción y cuando supo que verdaderamente así era ejecutó otro, y luego otro. Ambos terminaron en el recibidor del hogar dónde había que descalzarse antes de avanzar y fue con un pie que el castaño cerró la puerta: Todo con tal de evitar separarse de ése otro. Todo con tal de que ése abrazo durase toda la noche. Reclinó la cabeza hacia el contrario y se fundió totalmente en el abrazo pudiendo llegara oler el champú del vástago, curioso aroma que tenía metido de un modo peculiarmente enfermizo.

Alargó el cuello lo suficiente como para que la bufanda no se entrometiera entre sus labios y aquellos a los que fue a la caza. Con la frente golpeó muy suavemente el rostro de su compañero, fue un gesto sutil, suave, cómo el de un perro llamando la atención del dueño y su misericordia, para cuando el vástago ladeó la cabeza en busca de mirarle sus labios se apoyaron con gentileza sobre los del rubio. Fue un beso corto, casto, suave, al separarse la sonrisa perdida durante tantos días volvió a nacer en comisura del castaño aunque no con la fuerza acostumbrada, aún quedaba demasiado por aclarar. –Víctor... Te quiero...- poco a poco fue separándose, no quería hacerlo pero de verdad, de verdad necesitaba verle a los ojos. –Sé que no te doy más que problemas...- ¡Por UT! ¡Si hasta le había tenido que ir a salvar de un secuestro! No, definitivamente no le traía nada bueno al vampiro. –Que no soy digno de ti, pero...- lo había estado pensando día y noche, no había un solo minuto que no se arrepintiera de toda aquella palabrería del día del concierto y no se centrase en algo que verdaderamente si le importaba, algo que deseaba, algo que imperaba en su cuerpo, mente y corazón. –Quiero salir contigo... Q-quiero que... todos sepan que yo... Te voy a cuidar...- que no le dañasen, que él cerraría los puños si era menester por cuidarle, aunque era cierto que tan siquiera era conocido por nadie más que por aquellos adolescentes a los que impartía clase de manera habitual.
Y estos tampoco resumirían al maestro como alguien dotado para la lucha o similar, en absoluto. La personalidad del castaño estaba más alejado de aquello. –N-no soy bueno peleando... ni discutiendo, pero... Pero puedo proteger tus sentimientos. Soy fuerte, si no me quieres lo suficiente, yo puedo querer por los dos y empujar esto... Y-yo...- ¿Por qué costaba tanto si tan claro lo tenía...?






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Re: Fecha especial || Privado Víctor.

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Miér Dic 25, 2013 11:27 am

Eso era verdaderamente lo único que podría haber hecho de alguna forma especial aquella noche. Volver a verlo a él y comenzar de alguna forma a comprenderse a sí mismo. No podía apartar sus brazos de aquella persona incluso aunque sabía que otros debían estar mirando con curiosidad, no, la verdad era que no le importaba en lo absoluto que vieran. Era extraño sentir aquél cosquilleo provocado por la boca del otro al pronunciar su nombre, su verdadero nombre, aquél que el señor de ese mundo le había concebido antes de que el otro abandonara la morada para subir a las tierras donde su alimento le esperaba. Pero esto era distinto, Dennis se había convertido en alguien que había cruzado la muralla entre un simple "gustar" y algo más, tal como había ocurrido en el pasado...eso le asustaba realmente, que las cosas volvieran a repetirse una vez más, e incluso sabiendo el peligro que asechaba las vidas de los dos. Por supuesto que entendió el movimiento por parte del castaño, pero aun así no se separó, no quería, no deseaba hacerlo. Retrocedió hacia el interior del departamento aún abrazado al otro, pronto la misma hizo un sonido sordo al cerrarse luego de que ambos hubieran entrado al temperado lugar. Sabía que pronto tendrían que separarse de aquella posición, pero mientras durase, quería disfrutarlo, aspirar profundamente aquél dulce aroma que el castaño parecía traer impregnada en cada parte de su cuerpo, incluso en sus ropas.

Su rostro se ladeó ante la pequeña presión ejercida por Dennis, aunque cuando pensaba que le quería mirar, sus labios se encontraron con los del numan en un beso tierno y suave. Ahí estaban, aquellos orbes tan semejantes a los suyos, aquellos en los que podría perderse ahora que había pasado al de tiempo desde la última vez de haberlos visto. Sus brazos fueron cediendo en el abrazo ante el comienzo de las palabras, sin embargo, no se alejó del castaño; desde esa corta distancia que los separaba, le escuchó.
Sin embargo, suspiró mientras miraba al castaño. Era obvio que el maestro le tenía en un pedestal que no se merecía. ¿Que no era digno de él? No, era completamente al revés. Él mismo había pensado que Dennis se merecía a alguien que realmente pudiera protegerlo, alguien que no fuera conocido por medio vecindario por llevarse a uno distinto todas las noches. No quería que esos mismos acosaran al castaño e intentaran hacerle daño, no, no podría permitirse aquello. Y aunque necesitaba responder al otro, no lo hizo hasta que las palabras del maestro parecieron hacer un breve corte. Quería salir con él...esas palabras dejaron al vástago algo aturdido a la hora de responder. No, no se lo había esperado, de hecho, había pensado que sería él quien se lo pidiera primero, pero allí estaba, con las palabras atragantándole por dentro ante la confesión de lo que sentía el castaño.

Rascó su nuca mientras observaba hacia el maestro. —Soy yo el que no se merece a una persona tan buena y pura como tú. —Sonrió inevitablemente, porque era verdad. —Deberías haberme odiado luego de que te hice eso aquella noche y sin embargo, por alguna razón las cosas llegaron a este punto y yo... —Si, después de haber estado tonteando tanto tiempo, creyendo que nunca más volvería a dejarse arrastrar por sus sentimientos hacia alguien más, había terminado cubriéndose el rostro, temiendo que en verdad pudiera estar algo sonrojado. —No necesito que quieras por los dos. —Hizo el esfuerzo por mirar al otro a la cara, a los ojos, porque ese tipo de situaciones no eran lo suyo. —Porque yo en verdad te quiero, no estaba bromeando con eso y...realmente está bien si nos protegemos mutuamente, yo...yo no me he arrepentido nunca de haberme acercado a ti, es solo que no quiero que te ocurra nada. Pero si quieres cuidar nuestros sentimientos, por mí está bien. —A mierda. En verdad era complicado eso de decir cosas a las que estaba tan poco acostumbrado. —Lo siento en verdad. —Tenía que decirlo finalmente, no podía permitir que aquello se le olvidara. —Siento haberte dejado con la policía, yo...yo de verdad me sentía culpable de que salieras herido una y otra vez en aquél lugar. Me puso violento porque ¡Porque no puedo soportar que lastimen a quien me importa! y necesito que lo entiendas. —Era eso. —Me importas, por eso te di la llave...y por eso me moleste tanto cuando aquél intentó hacerte daño. —Una vez más, solo un toque más, lo necesitaba para poder mantenerse firme. Sus manos tomaron una de las del castaño y la arrastraron hasta su rostro, dejándola apoyada contra su fría piel.


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Re: Fecha especial || Privado Víctor.

Mensaje por Dennis T. Edmond el Miér Dic 25, 2013 7:21 pm

¿Habría sido su imaginación o realmente el vástago pareció...? No. Era imposible que un vampiro se ruborizase, pero el nerviosismo en su voz, la manera de hablarle... Era su turno de escuchar y sin duda dejó que el otro se expusiera, aunque hizo un sobre-esfuerzo por no cortar en según que oraciones y situaciones pasadas descritas, permitiéndole expresarse pues entendía que se le hiciese complicado, a él también le costaba en demasía ser capaz de describir al otro sus emociones, aunque de un modo más o menos firme ambos conseguían mostrar cuanto sentían. Su mano verdaderamente parecía estar conectada para con la otra y es que cuando aquella fría se aproximó a la suya, la perteneciente avanzó sin titubeos como si estuviera siendo arrastrada por una fuerza invisible y sin peros de ningún tipo acarició su palma antes de ahuecar su mano y acunar la fría piel de ése perfecto rostro. Movió gentil los dedos para abarcar mayor cobertura de caricia y le afirmó el rostro, plenamente conocedor de que a su compañero le costaba verle directamente. –Víctor... Las heridas en la piel sanan.- de hecho, la última, aquella que se hizo en Nocturna estaba prácticamente curada. –La que puede dejarme tú ausencia no se repararía jamás.- le cuidaría. Cuidaría a ése barman y le haría entender que podían vivir su amor de un modo distinto a todo lo que hasta ahora había vivido. Oh, sí, no tenía experiencia de ningún tipo... Pero se dejaría evitar por todo lo que se movía en su interior al pensarle. –Ése día... Estabas tan...- no supo seguir, negó con la cabeza, tanto como para que el otro no insistiera como para alejar la imagen de su cabeza: Kai enfadado, verdaderamente enfadado lucía como los de su naturaleza, como aquellos a los que temía.

Inclinó su avergonzado gesto en dirección al otro y nuevamente robó un único beso de aquellos que sabrían a poco a la mayoría pero que a él le llenaban de un modo incomprensible y al separarse, al finiquitar lo fino y débil de ése beso, se quedó mirando aquellos ojos que desde un inicio parecieron capturarle. Debería... debería hacer las cosas bien... ¿No? Despacio agazapó su postura, lo suficiente como para que el paquete sujetado por su mano libre pudiera apoyarse en el suelo, tras ello volvió a enervarse y es que a pesar de su acción su mano no se retiró del rostro contiguo. Así pues y con su otra mano libre él mismo fue en busca de una de las del rubio y se la llevó a la mejilla opuesta que él con su mano ocupaba y le sonrió con ése aire infantil, lleno de felicidad. Navidad... Por fin la navidad le traía un regalo que merecía la pena. –¿Quieres... quieres salir conmigo?- quizás no hacía falta preguntarlo... No estaba muy seguro, aunque el temor de que hasta ahora Víctor hubiese estado viéndose con más personas le atormentaba, no era celoso... No hasta que le conoció. ¿Estaba entonces pidiendo exclusividad de esa manera? ¿Se enfadaría? La palma que retraía el rostro de su compañero volvió a rozar la zona con una dulzura casi impropia de un humano, más semeja a los ángeles que compartían latitud con razas menos venideras al hombre, el pulgar presionó con debilidad el labio inferior del blondo y volvió a tomar la palabra. –Espera. No respondas ahora.-

Señaló con un movimiento de cabeza el dulce olvidado sobre el piso, estaba sonrojado, las mejillas le ardían. –T-te he traído algo. No es mucho, pero...- río por lo bajo con aquel hastío de inseguridad disfrazada en vergüenza y esta vez, por primera vez, fue él quién rehuyó de la mirada del vampiro y poco a poco esa sonrisa fue apagándose. –Creía que no volvería a verte... Que al irme con esos policías tú... me odiarías.- recordaba vagamente lo dicho por ése que intentó quitarle la campera, esa que ahora restaba en su casa, justo sobre su futón y es que durante esos días era la única manera de calmarse y poder dormir: Sintiendo el olor del otro cerca. Y desde luego, esa prenda de ropa le proporcionó lo deseado en su callada desesperación. –Estoy seguro que por aquí no hay decoración navideña..- ahí iba. Bien, lo intentaría. –Podríamos ir a comprarla... Hay tiendas abiertas hasta la madrugada y....- No era muy diestro en el arte de la seducción o de las palabras sucias pero si algo estaba empezando a saber era que Víctor era... Era propenso a encamarse con cualquiera que fuera atractivo, que más de uno de sus clientes ya habían... ¿Y él? ¿Qué tenía un numan al que tenía que estar constantemente detrás para que éste no muriera? La respuesta le vino en un sueño que tuvo días atrás: Darle experiencias distintas, hacerle saber que no todo era sexo, trabajo y alcohol. Eso era lo único que él podía aportar y muy posiblemente, lo que partiría la división para con el resto que intentase algo con el rubio. –Piensa que... Si no te gusta como queda tu piso después, podrás rechazarme sin problemas.- y río, algo más animado. Aún su mano sujetaba el rostro contrario. Aún el otro tenía la mano en su cara. Conexión, conexión pura y dura.




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Re: Fecha especial || Privado Víctor.

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Jue Dic 26, 2013 3:57 pm

Sí, las heridas del cuerpo sanaban y sin embargo, era imposible que pudiera pensar en tomar como algo posible el hecho de que volvieran a dañar al otro por su culpa, no era que no lo creyera, sino que pensar en que la posibilidad era claramente posible, le molestaba. Pero no se podía negar, que cada vez que sentía aquellos labios sobre los suyos, se negaba el hecho de que pudiera separarse nuevamente de ellos; los días anteriores habían sido prácticamente un calvario al no saber nada del otro ni atreverse a llamarlo siquiera, no, no podía repetir aquello. Acarició aquella piel del rostro ajeno sobre la que ahora tenía contacto, aunque lo siguiente hizo que se quedara quieto en aquella cercanía entre los dos. Era así, Dennis le acababa de pedir que salieran juntos, pero ¿ese "salir" era algo semejante a ser pareja?
Uno de los dedos del castaño se movió por sobre su labio inferior. Estaba deseando contestar algo y aunque lo había estado pensando los días pasados, las palabras estaban allí como atoradas en su garganta. Todo lo que consiguió fue abrir los labios antes de que el otro le dijera que no era necesario que contestase en ese momento. Mierda. Había sido El momento para decirlo y sin embargo, no pudo interrumpir al otro cuando ahora parecía interesado en mostrarle algo. Sonrió, esa debía ser una de las tantas cosas que le gustaban de ese castaño, esa capacidad que tenía para hacer que dijera cosas que realmente le avergonzaban y luego, terminar por hacer que se riera de sí mismo.

El vampiro miró por un segundo el paquete sobre el piso, mas sin embargo, su vista se volvió hacia Den cuando este volvió a recordar algo de lo sucedido en el Nocturna. Por supuesto que no podría odiarle, después de todo, él había sido el que los había llamado para que lo atendieran. No podía descuidar a alguien herido, menos si se trataba de Den...menos si era en parte por su culpa. Estiró las manos hacia el paquete luego de que el castaño hubiera finiquitado sus palabras. No había dicho nada con respecto a lo de salir por decoración navideña -y de verdad que allí en casa no tenía nada relativo a aquellas fechas- más sin embargo, con una sonrisa miró dentro del paquete y descubrió el dulce. —Dennis... —miró al chico con un gesto encantado. —Realmente me consientes mucho.—¡Estaba fascinado! No había probado nada dulce desde hace días y aquello olía y se veía como un pedazo de cielo. Abrazó al castaño con una mano mientras intentaba con la otra mantener el paquete lejos de donde pudiera aplastarse. —¡Seguro! Si vas a pasar navidad aquí entonces, podemos comprar todo lo que te guste...a mí también me gustan las luces de colores, aunque eso de armar y decorar el departamento para fechas como estas nunca se me ha dado bien. —Y era cierto, la última vez había terminado medio enredado en las luces navideñas y las había pateado fuera por balcón con todo y pino. No era que el dulce le hubiera arrastrado a hacer aquello, sino que le gustaba pensar que por fin pasaría la navidad con alguien, después de siempre estar solo para esa fecha...
Aunque entonces recordó algo y decidió separarse un poco del castaño para poder mirarlo a los ojos. —¿Y Sven? ¿Aún sigue en el hospital? —Lamentaba estar tan mal informado con respecto al otro castaño pero, los últimos días no era como si hubiera querido saber de alguien. —Pensé que pasarías esta fecha con él. —El rubio se encogió de hombros antes de caminar hacia la cocina, haciéndole una señal a Dennis para que le siguiera hasta allí.

Metió el paquete en uno de los cajones de la nevera para que no se derritiera con la temperatura ambiente del departamento. De allí caminó hasta donde había un delgado perchero en donde tenía colgado un abrigo de invierno oscuro, sus cosas estaban dentro de los bolsillos del mismo por lo que al ponérselo ya estaba prácticamente listo para salir. Dio una mirada hacia el maestro antes de lanzar una queja contra aquella prenda de ropa: —Tsk, esto es realmente molesto. Preferiría mi campera y nada más. —Y ahí había un buen punto que preguntar. —Por cierto Den, ¿Tu te quedaste mi campera cierto? —Esa maldita prenda de ropa seguro se la había pasado muy bien al estar al lado del castaño pero también... —Lo siento, al parecer tus cosas se perdieron ese día del concierto, pero te reemplazaré esas ropas con algo más. Lo pr... —Estaba sonriendo, lo estaba haciendo, lo había conseguido luego de que el otro entrase en su casa y sin embargo, apenas se daba cuenta de lo importante que era la presencia del maestro en sus días.


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Re: Fecha especial || Privado Víctor.

Mensaje por Dennis T. Edmond el Jue Dic 26, 2013 7:06 pm

Era tan sumamente sencillo hacerle feliz que le parecía increíble. Un dulce, sólo un dulce fue suficiente como para animar a quién parecía ligeramente abatido y decaído, le sonrió encantado al ver la euforía que éste ponía al hecho de ir juntos a por las cosas para armar la casa como correspondía aunque no disimuló una risa para cuando éste le explicó lo referente a su poca maña con las luces, bueno, en su caso era quién se encargaba de la decoración eléctrica y Sven hacia maravillas con el resto de material... La pregunta que hizo referencia a su hermano logró que una sonrisa entristecida se hiciera amago en su comisura aunque no dudó en avanzar junto a ése que así se lo indicó al dirigirse hacia la lustrosa cocina, de camino a la misma fue cuando habló. –Sí... Estuve con él todo el día pero me hicieron fuera del hospital.- se llevó una sola mano a la nuca mientras reía con nerviosismo al pensar que seguramente ahora el rubio divagaría en la idea que era un hermano demasiado pesado para con el enfermo. –Al parecer los encamados hacían una especie de celebración... Y tras hablar con el gerente acordamos que quizás sería bueno que Jace estuviera a solas con esos a los que suele... Bueno, mirar mal.- pero la tristeza empañó su voz. Era el primer año que pasaría sin la compañía de su hermano y aunque para su suerte tenía a su lado al vampiro no quería ni imaginar lo que muy posiblemente estaría pasando el menor en aquel lugar sin su compañía.

Pero toda tristeza se vio en un segundo plano ante aquel comentario... Y el rubor creció en las mejillas del castaño con tal brutalidad que incluso tuvo que retroceder un paso para que esa penetrante mirada no terminase con él. Carraspeó y miró hacia otro costado, ahh... sí, aquella que estaba en su cama... –E-esta en casa.- ¿Era bueno decir la verdad, no? Al ver su gesto su nerviosismo cambió... Sonreía. Estaba ahí. Sonriéndole. Imitó su gesto y su mano buscó la del vástago enlazando sus dedos entre aquellos finos y delgados, adueñándose de esa extensión de piel fría pero eternamente suave al tacto. –¡No! Esta bien así, no importa. Te traeré la campera a la próxima. ¿Vale?- y lo cierto era que le costaría no dormir sin ése aroma al lado... Era como dormir con el vampiro, como si pudiera imaginarse que el otro estaba cerca y le envolvía en placenteras y endulzadas sensaciones.
Dedos ágiles se torcieron sutilmente entre la palma foránea y tiró suavemente de la misma, predispuesto a hacerle salir de ése lugar en el que se encontraban. Quedaban un par de horas para la cena por lo que deberían apurarse si verdaderamente querían alistar la casa para el momento. Su sonrisa se extendió por toda su faz mostrándose totalmente entusiasmado con la idea. –¡Un árbol alto! ¡Debe ser alto! ¡Aaah...! ¡Y debemos comprar de aquellas cosas...!- gesticulaba mientras hablaba, moviendo su mano libre para darle a entender al otro todo lo que deseaba para aquel lugar...
No, no era su casa, pero cada vez que la pisaba se sentía como si lo fuera. Víctor era tan cálido que jamás se sintió menos en su presencia, jamás. Avanzó de la mano de su compañero mientras hablaba: Ah, sí, también mencionó diversas tonterías para decorar las entapiadas ventanas, velas... Montaría un verdadero circo, pero sonreía mientras mencionaba todo lo que podrían hacer. Juntos... Era extraño, era la primera navidad que pasaba sin Sven. La primera que pasaba en... pareja y se sentía completo. Todo el temor de aquel mensaje sin responder había sido gratamente recompensado con aquella visita, no... el vástago no estaba con nadie y no sólo eso, le había dicho las palabras mágicas.

Con esa mano libre con la que intentó darse a explicar con gestos rápidos pulsó el botón del ascensor, las puertas se abrieron pues el mencionado estaba en aquella misma planta al haberle traído y nadie vuelto a utilizar así que no dudó en tirar del rubio al interior del mismo, aunque para cuando las mecánicas se cerraron se sintió... cohibido. Había sido el único en hablar, hablar y volver a hablar mostrando ése claro deje infantil que evitaba a toda costa cuando, principalmente, se encontraba delante de sus alumnos. Apenado le dedicó una mirada de disculpas. –E-es que... Me... me alegra poder pasar la navidad contigo.- murmuró, centrando ahora toda su atención a la unión de esas manos y jugando con sus dedos a soltar, acariciar y volver a tomar esa mano, nunca alejándose más de lo necesario para no dejar de sentir su temperatura chocando con su candor, era, posiblemente, de las cosas que más le atraían del vástago... ése inexplicable frío que irradiaba su cuerpo entero.




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Re: Fecha especial || Privado Víctor.

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Vie Dic 27, 2013 10:26 am

Oh bueno, al menos el menor de los hermanos no estaría solo en esa fecha. En realidad aquello no importaba, de cualquier forma, le habían volado una parte a su preciosa campera el día del concierto en el Nocturna, así que tendría que conseguirse alguna otra...y con lo que odiaba comprarse ropa. —Está bien. Puedes quedártela, así cuando yo no pueda estar a tu lado, la tendrás en mi lugar. —Le guiño un ojo divertido por su propia respuesta. Era fascinante como con su presencia el otro podía devolverle su naturalidad, la energía que parecía haber abandonado su cuerpo los días posteriores. Se dejó arrastrar hacia la salida por el emocionado castaño, si al final parecía que la idea de adornar aquella casa le entusiasmaba más a Den que al vástago, aunque no era que al vampiro no le pareciera, sino que estaba concentrado mirando al otro, concentrado en la tibieza de aquellos dedos que rodeaban los suyos. A pesar que no entendía mucho de adornos navideños, se imaginaba que su casa iba a parecer una carpa de circo...o algo semejante, ah, quizá algo realmente parecido a como estaban adornadas las tiendas por las que había pasado en la mañana en busca de un regalo.

Nuevamente sintió un leve tirón en el momento en que las puertas del ascensor se abrieron y ambos, terminaron dentro de aquella estrecha cabina. Allí sonrió ante las siguientes palabras del otro, aunque terminó por reírse al comprender que Den estaba algo avergonzado. —Está bien. —El vampiro avanzó hacia el castaño, cortando las distancias entre los dos, a tal punto que el castaño quedó apoyado contra la pared de metal del elevador y la frente del vampiro buscó posarse sobre la del ajeno. —Me gusta cuando hablas. —En realidad le gustaban todas aquellas expresiones que podía ver en cuanto el otro comenzaba a hablar, incluso el cómo sus mejillas se sonrojaban de repente.

Por supuesto que no buscaba abrumar al otro, por lo que se separó levemente del mismo, observando hacia las puertas, mismas que hicieron un ruido semejante al de un timbre al avisar que habían llegado a destino, el primer piso. Allí el pequeño recibidor del edificio si mostraba un pequeño árbol iluminado con muchas luces de colores y el guardia les saludó en cuanto ambos pasaron por su lado en dirección hacia la salida del mismo. Aunque entonces el vampiro recordó algo y se giró hacia el hombre: —Aquél mocoso dijo que había pedido algunas cosas para mí, ¿podrías dejarlos entrar si llegan mientras no estamos? —El hombre pareció saber a quién se refería y tras una sonrisa sin vacilación, asintió para desearles a ambos una feliz navidad. Víctor entrelazó sus dedos con los del castaño y volvieron a caminar hacia la salida. Enfrentándose pronto al frío clima de invierno y a la nieve que en esos momentos decoraba las calles. No se veía mucho tránsito pero la gente había salido con sus pequeños para aprovechar los instantes previos en familia antes de que entraran a cenar. —Por aquí cerca sé que hay un par de tiendas, así que podemos ir allí. —No esperó por la respuesta del otro, simplemente comenzó a caminar en espera de ver que elegirían juntos. Ah, esa era la primera navidad que pasaría con alguien y estaba feliz de que ese alguien fuera Dennis.

Aunque debe haber dado tres pasos cuando un particular ruido llegó hasta sus oídos y le hizo detenerse nuevamente, para mirar a su alrededor en busca de quien había provocado aquél sonido. Pero nada, todo estaba demasiado blanco, como para distinguir algo entre la nieve. Y el sonido otra vez se hizo escuchar, era tan bajo, que se preguntaba si Den-chan también lo escucharía. Y por aquello mismo fue que afilo su audición, para poder encontrar el origen del ruido, aunque el mismo venía del callejón adjunto al edificio, lugar extraño para que alguien estuviera. Alzó la cabeza dejando por un momento al castaño y su tacto, permitiendo luego que la oscuridad de aquél lugar lo engullera mientras seguía el ruido, mismo que al encontrar pudo identificar como el llamado de un animal. —¡Oh! —Rio casi a carcajada limpia mientras levantaba un pequeño bulto entre sus manos girándose ahora en dirección hacia Dennis para que lo viera.

Era en efecto, un pequeño felino de color crema, quizá con unas semanas de nacido. "Mostaza" fue lo primero que pensó el vástago.


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Re: Fecha especial || Privado Víctor.

Mensaje por Dennis T. Edmond el Vie Dic 27, 2013 8:31 pm

Sintió una extraña –pero no menos placentera- sensación cuando el vampiro anudó sus dígitos entorno a los propios en aquel agarre tan tierno como impersonal al que ambos estaban ya acostumbrados, pero no fue aquello en sí lo que le hizo sentirse extraño y nervioso: Lo fue que lo hiciera en un lugar tan publico dónde, muy posiblemente, el resto de vecinos y gente conocida para con el vástago pudieran observar aquella escena que para ellos era común pero que muy posiblemente no terminaría de encajar si eran los que conocían al rubio los que habían presenciado la escena. Sus dedos eran fríos pero firmes, adoraba esa sensación aunque le provocase algún temblor involuntario. Frío golpeó de nuevo su cara y tras alzar los hombros intentó que sus labios quedasen escondidos tras la bufanda que aun portaba encima para que no se le resecasen los mismos, vaho de puro aire invernal manó de la comisura del maestro quién no supo por qué ahora el vampiro se detenía... y justamente al lado de un muy oscuro callejón. Escalofrío en la espinada y el maestro retrocedió pero... ¿Víctor? –¡E-...!- siquiera tuvo oportunidad de hablar, con la mano estirada hacia delante pudo ser participe de ver cómo desaparecía en aquella oscuridad.

Su rostro palideció y no precisamente por el frío. Aún con la mano tendida hacia la nada se sintió perdido, asustado... Pero pronto el desaparecido volvió con un pequeño bulto en los brazos, uno que parecía temblar por el frío, tanto el ambiental como el que le proporcionaba el vástago; Era del color del desierto, de un color crema suave, casi blanquecino. Sonrió hacia la imagen: Estaba ahí, ése mismo que había golpeado hasta dejar aturdido a un hombre sujetaba ahora una pequeña forma de vida con una ternura casi imposible para alguien de aquella raza, o así lo consideraba el maestro quién antes de darse cuenta ya estaba dejando huellas sobre la nieve y acortando distancias entre Víctor y su propio cuerpo.
Con un solo dedo rozó sutilmente la cabeza del minino y éste acompasó el movimiento del dígito a su propia cabeza siendo tan pequeña que bien podría haberla quebrado de ejercer fuerza. –¡Mostaza!- era cuanto menos especial en poner el nombre a los animales: Su propio gato se llamaba Pez, y un conejo que merodeó cinco años en su hogar era apodado Saltos. Miró ilusionado a Kai, con una sonrisa de aquellas que demostraba la más pura satisfacción, la mejor de las felicidades. Pidió permiso con la mirada a éste antes de proceder pues lo que menos deseaba era incordiar a quién había descubierto ése pequeño regalo que Santa les había dejado en el callejón.

Cuidando de que Víctor mantuviera el agarre para con ésa pequeña forma de vida sus manos se escurrieron entre las palmas del vástago haciendo con ello que sus nudillos estuvieran encarados a las frías palmas del vampiro para proteger del frío de esa dermis al gato, aunque no lo alzó ni lo movió así que ambos quedaron con el mismo entre las unidas palmas mientras el castaño dejaba escapar una risa. Miró al gato con eterna dulzura, éste estaba buscando más de ése calor del humano y le olisqueaba con aparente desgana la palma, muy posiblemente buscando qué poder llevarse a la boca. El humano ahora alzó el gesto aún con ése mohín enternecido y tal y cómo el vástago hizo en el ascensor, apoyó su frente contra esa otra para enfocar de cerca aquellos brillantes y expresivos orbes que le hubieron robado el aliento desde la primera vez que los vio. –Será nuestro hijo.- sabía que aquello era infantil y que las parejas de adolescentes solían hacer aquello de tener un animal como substituto al futuro retoño pero tal era su felicidad interna que siquiera pensó en aquello ni por un segundo. Cuidarlo entre los dos... Ver a Víctor en su faceta más tierna y quizás incluso paternal.

Deshizo suavemente la posición adoptada sin dejar de mirar al rubio empero le otorgó una mirada al felino antes de proceder. Despacio volvió a dejar al gato en frías manos de quién lo hubo encontrado –y por consiguiente, rescatado de una muerte segura- y procedió a desanudarse la bufanda que se enroscaba en su cuello para con la misma pretender dar cobijo al que formaría parte, desde hoy, de sus vidas. –Cúbrele, así podrás llevarlo.- el frío era peligroso, muy especialmente para una forma de vida tan pequeña, tan poco preparada para el mundo hostil al que se veía envuelto tras nacimiento. Algo cayó en su nariz antes de poder añadir algo más, antes de que el otro siquiera se hiciese con la tela. Aquello se repitió por lo que hizo su cabeza hacia atrás para ver como los copos de nieve caían de un muy oscuro cielo.

Regalo doble de aquella primera navidad sin su hermano... Pero con alguien a quién quería incluso de igual forma.




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Re: Fecha especial || Privado Víctor.

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Sáb Dic 28, 2013 2:07 pm

Así como simplemente los perros no le iban, muy por el contrario, los gatos le encantaban, quizá demasiado, incluso había llegado a dejarse perseguir a algunos a través de los techos de las casas cuando estaba muy aburrido, los pobres bichos salían corriendo asustados mientras el vástago reía en cuanto la persecución continuaba. El por qué no había tenido uno de mascota hasta ese momento, se debía a que sus horarios de trabajo no le parecían los más adecuados para hacerse cargo de uno y aceptaba que era una persona que apenas y podía cuidar se sí mismo. Sin embargo, dejar a un animal solo en una caja, con aquél frío invernal cayendo en la ciudad y en vísperas de navidad, lo consideraba una crueldad y...bueno, Mostaza le había mirado con aquellos pequeños orbes dorados y no había podido decirle que no. Sostuvo a la pequeña criatura desnutrida entre sus manos, aunque el mismo cabía perfectamente en una sola de sus extremidades. Al tener a Dennis cerca quiso que el mismo viera a la pequeña criatura que había encontrado, recordaba que en alguno de sus viajes a casa del maestro apenas se había encontrado con el gato del maestro así que muy probablemente el pudiera ayudarlo a cuidarlo, tal como ahora lo hacía, protegiéndolo del frío de su propia piel.

El blondo miró a Den en cuanto este rio, aunque segundos después se encontró directamente con aquellos orbes tan semejantes a los suyos, siguiéndole pronto aquellas palabras que hicieron que riera. ¿Su hijo? ¿Suyo y de Den-chan?
No supo realmente a qué se debió, pero sintió un particular calor en su rostro y aunque solo fue cosa de unos segundos, se quedó con aquella extraña sensación. La idea de cuidar un animal le hubiera parecido una locura un par de meses atrás y sin embargo, ahora que sabía que podría contar con Den para aquello, que lo cuidarían entre los dos, sintió una nueva emoción nacer en su interior. Quizá y tal como había comenzado a descubrir días atrás, con Dennis y POR él era capaz de hacer cosas que en otro tiempo simplemente se hubiera negado de plano a realizar. Sonrió en cuanto la bufanda del otro se enredó sobre el felino y con la misma, lo abrigo lo suficiente para que su dermis no tuviera directo contacto con el otro. —¿Podríamos pasar por algunas cosas para él? —En algún lugar por allí tendría que haber una de esas tiendas con insumos para animales y sí, ya se podía imaginar gastando lo que Alex le había dado días atrás por el trabajo en el día del concierto. Su mente divagó hasta que terminó por imaginarse al castaño con el pequeño minino en brazos, aunque en su deformada irrealidad, el numan también tenía orejas, cola y uno de esos cascabeles colgando del cuello. Rio solo mientras la nieve comenzaba a caer lentamente a su alrededor.

—¡Quiero una de esas colas de zorro para poder jugar ustedes...ehh...con él! —Tomó en una de sus manos al pequeño minino envuelto en la bufanda y con la otra tomó al castaño, enredando sus dedos con los de él mientras sonreía como si se tratara de un infante con su primera mascota, aunque técnicamente era su primera mascota. Avanzó nuevamente por el camino, pensando en lo que tendrían que comprar ahora que se les había unido un nuevo miembro a la familia. Arg. ¿Era normal sentirse así? Sabía que no era la persona más normal del mundo —cosa que lo hacía sentir orgulloso— pero por eso mismo tampoco podía saber si estaba exagerando. Su mundo parecía comenzar a expandirse de lo que en un principio había sido solo "El", ahora también tenía a Dennis y a un recién llegado Mostaza a los que cuidar y pensar en ellos como una familia le hacía sentir extraño, alegre, contento, como nunca antes. Y mientras avanzaban, las tiendas fueron tomando forma, divisándose algunas tiendas de ropa, otras de muebles, lámparas, decoración, etc. Estaba mirando en busca de alguna donde pudiera encontrar las cosas para Mostaza y el árbol para Den-chan. Aunque el hecho de no decidirse porque hacer primero y el tener a Mostaza ronroneando contra su mano le estaba desconcentrando, por lo que miró hacia el castaño en busca de algo de ayuda para poder decidirse.



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Re: Fecha especial || Privado Víctor.

Mensaje por Dennis T. Edmond el Sáb Dic 28, 2013 8:18 pm

Asintió entusiasmado cuando el otro preguntó si podrían ir a por cosas para ése pequeño felino que entraba en la... ¿Familia? Siquiera estaban saliendo de manera formal pero tal vez habían cosas que no precisaban de respuesta u confirmación, por ahora, la relación que había entre ambos le llenaba lo suficiente como para no desear nada más, el pequeño mundo que estaban empezando a crear era lo suficientemente envolvente como para que el maestro desease continuarlo. Aunque rubor volvió a azorar sus pómulos para cuando éste mencionó lo referente a jugar con las colas de zorro, ¿Qué...? ¡Ah, claro, claro! ¡Para Mostaza! Intentó no pensar demasiado en ése comentario, tampoco en el rubor que se pareció instalar en el rostro de Víctor. Era imposible, ¿No? Un vampiro no tenía sangre y por consiguiente era imposible que alguno de aquellos seres de la noche terminase con las mejillas sumidas en carmesí, pero... Pero lejos de lo que pudiera ser realidad o ficción, cuando su comentario de familia hizo hueco en la nevada tarde creyó ver a su pareja sonrojada. Siguió sin peros los pasos foráneos, se veía feliz, satisfecho, contento. Uno miraba un escaparate, el otro se centraba en otra tienda pero para cuando sus rostros se cruzaron vio la búsqueda de ayuda por parte de Kai y el castaño se río por lo bajo. –Vamos primero a esta...- apuntó con la cabeza una tienda de animales, sería complicado cargar primero con el árbol.-... Deberemos comprar leche en polvo para gatos, seguro que aún no puede comer pienso.- Pez había llegado con días de vida y sabía bien que les tocaría levantarse cada tres horas para alimentar a ése desnutrido pero en caso de que el blondo no gustase de ello, no le importaría encargarse él a fin de cuentas no sería la primera vez.

La tienda estaba abarrotada de críos, todos buscando a su animal perfecto como regalo de navidad. Muchos estaban con las caras pegadas a los cristales observando fascinados a esos que buscaban las miradas de posibles adoptantes. Avanzó seguro por el lugar con el otro de la mano y buscó la ayuda de un dependiente, por su etiqueta, se llamaba Simon. –Tenemos un bebé...- señaló hacia el brazo de Víctor y es que aún no le había soltado de la mano. Sonrió al dependiente quién miró al felino con eterna dulzura y posteriormente a ambos compradores: Sabía lo que venían buscando, a fin de cuentas, era su profesión. –Tenemos arena fina para que no se dañe... ¿Qué tiempo tiene?- Dennis miró a Víctor pero poco tardó en disimular una nerviosa sonrisa que el dependiente volvió a captar. –No importa, por el tamaño y...- se aproximó al vástago y fue Dennis quién se puso a la defensiva ¿Y si le dañaba? Era absurdo pensar eso pero su mano aferró la de su compañero. El numan metió un dedo en la boca del gato quién buscó el cuerpo del blondo para escapar del ataque, cuando calibró la delgadez de los colmillitos sacó el dígito. –... Por sus dientes, sin duda, tiene menos de un mes.- giró sobre sus talones y agarró de una de las estanterías una caja que en letras grandes anunciaba el tratamiento alimenticio para los felinos, fue el profesor quién sostuvo la misma con su mano libre. –¿Buscáis algo más? ¿Mantas? ¿Juguetes?-

-¡Un collar!- al dependiente se le escapó una risa a lo que el castaño se sonrojó, ¿habría dicho alguna tontería? Éste calló como pudo aquella impertinencia y tras pedir disculpas habló con suavidad para no ofender a la pareja... Realmente parecían haber adoptado a un niño y no a un felino. –Su cuello es demasiado pequeño, pero tenemos modelos con y sin cascabel... ¿Cuál prefieren?- esta vez las miríadas recayeron en Kai, ambas, a la vez. Él había elegido el nombre por lo que era justo que el otro decidiera el color... Aunque si bien conocía a su vampiro sabía el color: El de su campera, el del vítae... ¿Sería ése su preferido?. Le sonrió para darle animos y mientras éste se decidía el joven que les atendía les guió hacia un gran escaparate dónde tenían para escoger aunque por el tamaño de esa cría deberían limitarse a un par de modelos simplemente, luego, cuando éste creciera, bien podrían decantarse por otros de mejor calidad.
Aquel pequeño bultito oculto ahora en la bufanda estaba ronroneando con fuerza, haciendo de pequeño motor contra la mano que le sujetaba. El calor del ambiente de aquella tienda le había dado la oportunidad de descansar, algo que posiblemente no haría por culpa de la nieve desde quizás, días.




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Re: Fecha especial || Privado Víctor.

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Dom Dic 29, 2013 5:11 pm

Sonrió al ver que el castaño había entendido su pedido de ayuda y sin rechistar le siguió hacia la tienda mencionada. Era cierto, si miraba a Mostaza con detenimiento, no podía ver como ese otro podría masticar la comida dura para animales adultos con aquellos colmillos apenas visibles que tenía. Joh, sus pensamientos daban vueltas al imaginarse que en vez de preparar tragos, tendría que hacer la leche para ese pequeño mimado. Era cierto, nunca se había dedicado a alguien, a cuidarlo y procurarle cuidados...bueno, no al menos hasta que había llegado Dennis, pero con Mostaza sería distinto porque tendría el cariño de ambos. —Eres un pequeño suertudo. —Le murmuró al felino mientras el castaño parecía charlar con el dependiente de la tienda. Claro que Mostaza no le contestó, el minino parecía disfrutar de la acomodada temperatura del lugar, ummm...quizá tendría que comprarle algún lecho donde pudiera guarecerse del frío. Las manos del vástago y el numan aún permanecían unidas y sin embargo la vista de Kai parecía dar vueltas por todo el lugar. De no encontrarse allí con Den, seguro estaría contemplando los acuarios con aquél montón de otros chicos más, ellos ya tenían planes para aquella noche y se les había sumado Mostaza como un miembro sorpresa. Sus dedos fueron apretados con algo de fuerza por el castaño y aunque comprendió a que se debía —y él también estaba observando detenidamente hacia el pequeño que mantenía en uno de sus brazos— decidió rozar con sus dedos los del otro. Sonrió al ver que Mostaza no parecía muy contento con aquella intromisión de parte del humano, ah, seguramente sería un buen activo como él.

Ese último pensamiento le hizo reir de forma poco disimulada, aunque su atención pronto recayó en el pedido de Dennis. ¡Sí! ¡Un collar! Y sin dudar, al sentir las miradas del dependiente y de Den sobre sí, habló con voz clara y emocionada. —Con cascabel por supuesto. —Infló el pecho como si esa hubiera sido la decisión más importante tomada en un buen tiempo, aunque seguramente a Mostaza no le agradaría nada el tener algo colgando del cuello durante un tiempo. Se movieron hacia donde el dependiente les había guiado. Allí había una buena cantidad de modelos de collares con cascabel, aunque solo había unos cuantos que se adaptarían al tamaño de Mostaza. Eso sí y cuando estuvo a punto de elegir uno, el dependiente pareció reparar en algo. —Por cierto ¿Ya saben el sexo de su bebe? —El hombre parecía seguirles el juego siempre con una sonrisa que manaba amabilidad, aunque Víctor miró hacia Den algo confundido. —Pues, es un macho ¿no? —Sí, debía serlo...aunque ahora que el dependiente le preguntaba, la verdad era que no tenía la menor idea de cómo distinguir en un gato de aquella edad si era macho o hembra. Ante la confusión del vástago, el hombre rio mientras sus manos se estiraban hacia adelante. —¿Me permitiría verle un segundo? —Ah. Víctor miró a Den antes de observar luego hacia el pequeño bulto que ronroneaba entre la tela de la bufanda. Asintió aunque no era que hubiese cambiado su pensamiento, para él Mostaza era un macho, su intuición se lo decía.

El hombre de la tienda tomó al pequeño minino de entre la bufanda con cuidado, sobre todo porque estaba más que enterado del nerviosismo de aquellos dos, y aunque se preguntaba si era la primera mascota de ambos, decidió no formular la pregunta para no importunarlos. Mostaza lanzó un débil maullido desde las manos del numan, quizá algo incómodo de que este mismo estuviera revisando sus partes. Víctor pareció estar esperando a que la masculinidad de Mostaza fuera afirmada y sin embargo... —¡Es hembra! —Las esperanzas del vástago se fueron directo por un tubo hacia las entrañas de la tierra. Miró a Dennis y luego a Mostaza, mientras el dependiente lo devolvía a sus brazos. Eso significaba que en vez de tener un hijo del que cuidar, tendría una hija a la cual proteger de otros. —Mostaza-chan. Papa te va a querer igual y no dejará que nadie te haga daño. —Ciertamente le había trastocado que el minino resultara ser hembra, primero porque nunca había tenido mascotas y segundo, porque las hembras solo existían en aquél mundo en los animales, por lo que no tenía la menor idea de cómo sería el genio de aquella a la que le habían puesto un nombre quizá inadecuado para su sexo, pero que no pensaba en cambiar. Sí, bastaría con agregar aquél honorífico para identificarla como una hembra. El felino pareció mirarlo curioso antes de enrollarse en su brazo, entre la bufanda, para poder volver a dormir. —Entonces quiero el collar rojo. —Miró hacia el mismo que había tenido visto desde el comienzo...a menos que Dennis pensara que el rosa era más adecuado, por eso mismo fue que lo miró esperando su aprobación.


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Re: Fecha especial || Privado Víctor.

Mensaje por Dennis T. Edmond el Dom Dic 29, 2013 7:50 pm

Sin duda a ojos de cualquiera aquella peculiar pareja parecía sin duda primeriza en para lo que a cuidados de una mascota se refería, se les veía entusiasmados y protectores para con ése pequeño animalito que lanzó el maullido para cuando el dependiente merodeó por zonas poco apropiadas. Hembra... ¡Hembra! ¿Se cuidarían diferente? Bueno, Pez era macho... Y Saltos también lo fue. Pero el comentario de Víctor logró que se riese y a su carcajada se unió la de aquel chico que les estaba instruyendo para la compra apropiada. Con esas palabras, con aquellas simples palabras en las que Kai se nombró el padre de esa gatita supo que había entendido el concepto de familia, que le estaba permitiendo creérse de verdad que ése era el pequeño bebé de ambos. Algo le decía que esa ínfima bolita de pelos acurrucada en la bufanda y arrimada contra Kai sería muy mimada por parte de aquellos que en plena víspera de Navidad le hubieron dado un hogar. La mirada del blondo le hizo saber que éste estaba dubitativo para con su propia elección, estaba consultándole únicamente con la mirada a lo que el maestro asintió mientras sonreía. –El rojo le quedará bien a nuestra pequeña.-
Nuestra. ¿Cómo un concepto tan posesivo podía significar unión al mismo tiempo? Todo lo que realizaba con ése otro era distinto y único. Desde el comienzo tan dispar que tuvieron hasta ahora. La relación había evolucionado a pasos agigantados y ahora compartían una vida en común, tal vez no era sangre de ninguno pero sería el primer paso para que ambos supieran cómo reaccionaba el otro en según qué situación y a la vez corroborar si eran o no aptos para... Se sonrojó y giró el rostro para que sus pensamientos no fueran adivinados para con aquellos que hablaban entre sí. ¿Estaba pensando realmente en hijos? ¿Ahora?

Avanzó junto a ambos empero sonrojado al pensaren la posibilidad de verdaderamente formar una familia dio con algo. Su mano, esa que hasta ahora no se separó ni un ápice de la del rubio perdió fuerza y cuando se liberó del agarre se arrodilló frente a lo que parecía ser una cama. Era un fino colchón redondeado y amurallado por unos diez centímetros de felpa amarillenta... Parecía francamente reconfortante y aunque Víctor no notase el frío muy posiblemente y cuando Mostaza merodease por la casa de éste –como cuando le llevase de visita- necesitaría de un lugar cálido... Miró con ojos esperanzados a quién ya consideraba pareja pero fue el dependiente quién habló en lo que Dennis sujetaba esa cuna. –No son como los perros. Seguro que gustará más de dormir en el sofá o en la cama... será casi imposible domesticarle para que duerma aquí.- oh, claro, entonces esas camas deberían ser para los cans más pequeños. Sus labios hicieron ligero mohín mientras negaba con pasividad a las palabras foráneas. –Nuestra pequeña dormirá con nosotros.- habló casi avergonzado. –Esto es para que tenga algo de su propiedad.- no explicaría que él y el vampiro no vivían juntos y que el gato iría y vendría a una casa y la otra y muy posiblemente necesitaría de un lugar con aromas conocidos para no estresarse. Se levantó pues con aquella entre los brazos predispuesto a no soltarla. Bien; Ya tenían el collar, la leche, la arena, la cama... Mostaza no hacía ni media hora que estaba en brazos de Víctor y ya tenía más cosas en casa de éste que sí mismo. ¡Ah! ¿Por qué no dejaba de pensar en ése tipo de cosas? Para su suerte el calor del local le tenía con las mejillas encendidas y es que, de no ser así, ya estaría intentando camuflarse aquellas caldeadas por las ideas que se le presentaban.

Una vez en caja se aseguró de ponerse delante del rubio y extendió su tarjeta de crédito cuando les dieron el importe, sabía que Víctor se quejaría por lo que mientras procesaban y delante del que les había estado atendiendo selló sus labios para con los del barman en un beso cargado de ternura, de suavidad, de... de felicidad. Fue sencillo y eternamente endulzado a lo que, cuando se separó el que tenía la tarjeta de crédito de Dennis estaba mirándoles maravillado, sonriente. –Serán unos buenos padres.- y no se refería precisamente al cuidado de ése minino que Víctor tenía entre los brazos. Abrumado por el comentario las manos del maestro temblaron al intentar sujetar su propio medio de pago, guardándoselo a como pudo mientras ahora evitaba mirar al que tenía junto a él y sostenía las bolsas que el otro les entregó. –¡Ah! ¡Esperen!- tal había sido la compra que el muchacho sacó dos colas de zorro, metiéndolas en una de las bolsas mientras les guiñaba un ojo. –Regalo de la casa. Feliz navidad.- aahh... ¡Claro! Sabía que algo se dejaba y fue justamente lo primero que mencionó Víctor antes de meterse ambos a esa tienda.
Sonrisas y un par de despedidas más y ya estaban listos para salir de allí así que mientras su diestra cargaba con las bolsas -que no pesaban más si abultaban- intentó interceptar la mano del barman. -Nos costará llevarlo todo a casa...- claro, aún quedaba por comprar el árbol, las luces y la comida... aunque no sabía si Víctor degustaría algo numan.




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Re: Fecha especial || Privado Víctor.

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Dom Dic 29, 2013 11:56 pm

Sin duda esa pequeña se convertiría en la mimada de aquellos dos, si ya tenía su propia cama, el alimento, su collar y ¡Ah! Por parte y como regalo del dependiente de la tienda, ahora también un juguete...dos...aunque el otro era para Den...¡para Mostaza! Ah pero si el castaño creía que había ganado la guerra en cuanto a aquél pago estaba completamente equivocado. Ya fuera de la tienda y con Mostaza calentita entre la bufanda, ambos salieron hacia afuera. El blondo tomó la mano del castaño quien, se había adjudicado las bolsas de las compras del nuevo miembro por lo que, apenas podía tomar sus dedos, sin embargo, el rubio le quito aquella bolsa, enredándola en sus dedos para hacer más posible que ambos pudieran volver a tomarse de las mismas, como aquella vez en las callejuelas, cuando se había encontrado con el desorientado maestro. —No te preocupes. Tendríamos que comprar el árbol y las luces ¿no? Al menos el asunto de la comida ya debe estar solucionado, aunque no garantizo que sea lo que nos espere en casa ya que el dependiente de la limpieza me hizo el favor de llamar a un lugar para pedir nuestra cena. —Sonrió hacia Dennis. Quizá este recordara al chico que iba a limpiar su departamento. —¡Ah! y también, sería bueno que me dijeras que tipo de cama te gusta. Ya que la mía es suficiente para los dos y Mostaza, supongo que tendremos que cambiar ese futón por algo donde ambos puedan dormir mejor y más cómodos. —Oh sí, se estaba prácticamente aprovechando de la interrupción en sus vidas por parte de Mosta-chan(?) para hacer algo que hace semanas que se traía entre ceja y ceja. El castaño menor tenía una cama, pero SU castaño dormía sobre el piso y con lo frío de aquél invierno aquello no le gustaba para nada, así que había estado barajando posibilidades, aunque las camas que había visto le parecían todas tan diferentes que no había sabido por cual inclinarse al final y tras lo sucedido en el Nocturna noches atrás...pues se había olvidado simplemente del tema.

—Y no te puedes negar, sensei. Sé que no quieres que nuestra pequeña duerma incómoda. —Sonrió malicioso antes de giñarle un ojo al otro. Prosiguió los pasos, caminando esta vez hacia una esquina en la que poder cruzar tras esperar que el semáforo cambiara a favor del paso peatonal. Y como si se tratara de un bebe de verdad a la espera de ver algo que no debía, el vástago cubrió apenas a Mostaza con la bufanda para poder posteriormente y a orillas de aquella calle, tomar levemente por el mentón al maestro y devolverle aquél beso que le había dado inteligentemente en la tienda. Las luces de los autos cruzando iluminaron sus figuras y unos chicos que pasaban del otro lado lanzaron un par de silbidos ante el espectáculo. La lengua del vástago se paseó por sobre los del maestro y sin embargo no se escabulló dentro de su cavidad. Había extrañado la calidez de sus labios, el aroma de estos, pero por sobre todo, lo gentil de los mismos y del dueño de los mismos. El vástago se lamió sus propios labios mientras ahora observaba hacia el semáforo que acababa de cambiar, ayudándole a interrumpir cualquier respuesta del castaño a su fugitivo beso. Claro que quería verle sonrojado pero un maullido por parte de Mostaza le recordó que la había cubierto y de seguro no quería asustarla. —Hey pequeña. No pasa nada, solo era tu padre acosando a papá Den. —Le habló al felino mientras corría la bufanda de sobre ella solo lo suficiente para poder verla.

Ahora allí delante de ellos se alzaba una tienda completamente decorada en motivos navideños y que a través de sus vidrieras dejaban ver árboles de todo tipo, grandes y pequeños, de colores verdes, dorados e incluso blancos, pero todos ellos iluminados con luces de muchos colores y por supuesto, la estrella en la punta. Fue entonces que se le ocurrió la idea de llevarse uno de aquellos así mismo como estaba y, deteniéndose delante de la tienda, preguntó al castaño: —¿Te gusta alguno de todos esos que se ven? —La verdad es que todos lucían bastante llamativos y quizá...quizá con esa salida se estaba dando cuenta de lo divertido que era tener a alguien en quien apoyarse para tomar, incluso decisión tan libres de importancia como aquella. Miró al maestro con una sonrisa.  Con aquello era probable que Den se pudiera imaginar lo que estaba pensando en hacer.  —Y esta vez pago yo. —Y estaba completamente decidido a no dejar que el otro gastara ni un solo peso más.


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Re: Fecha especial || Privado Víctor.

Mensaje por Dennis T. Edmond el Lun Dic 30, 2013 8:55 pm

¡Vaya! Así que era eso lo que había ido a decir al chico que se ocupaba de recepción... Habían encargado comida. Le sonrió de vuelta a modo de agradecimiento sin tan siquiera imaginar que el verdadero receptor de la misma debería ser el chico que se ocupó de marcar y pedir lo que sería su cena, la de ambos. Lo que fuera. ¿El tipo de cama? Aquello aún merodeaba por su cabeza, incapaz de hallar una conexión entre el modo en el que dormía, el blondo y su hija, pero para cuando comprendió y deseó negarse... El beso se dio ahí, en medio de la calle. Sus dedos sujetaron con mayor fortuna los de su acompañante en claro intento por serenarse y es que sus mejillas estaban ya de un rojo intenso a causa de la vergüenza de la situación y es que todos los besos que hasta ahora hubo disgregado tenían un único receptor: Víctor. Era capaz aún de recordar el torpe primer encuentro entre su comisura y la de aquel que, aún y a pesar de que era un intruso y violó su intimidad masturbándole al tiempo que le robaba vítae, ahora etiquetaba como la persona que más le importaba a parte, claro, de su hospitalizado hermano menor. No lo entendía y posiblemente jamás llegase a comprender como alguien sin sangre en su sistema y por consiguiente sin latidos bajo su caja torácica podía ser capaz de disgregar tanto amor, tanto afecto. ¿Sería así también con todos los que... se había...? Abrió los ojos. No supo en qué momento del beso los cerró pero el comentario foráneo le hizo saber que éste había terminado. Río por lo bajo, restándole importancia a todos esos pensamientos que, sin lugar a dudas, no fastidiarían la preciada noche. –¡V-Vichan! ¡No le digas eso!- miró a la gatita con alarma pero esta parecía estar más entretenida en mordisquear desganada las ropas del blondo que en sí buscar calor, parecía ser que la idea de la bufanda había sido la acertada para intentar que su ahora protegida restase con el calor menester.

Antes de que el otro pudiera preguntar nada el maestro ya no se encontraba al lado del blondo. Había movido ágil su posición para observar con clara expresión de sorpresa y agrado un árbol que medía poco más de metro y medio, tan verde como las hojas de verano y decorado con parpadeantes luces rojas y verdes...: El rojo representaría a Víctor, por su campera, por la sangre, por su raza. Y el verde a él: Por sus ojos, por la sed de libertad... miró hacia atrás en clara petición de aprobación. Debía ser ése. No sólo estaban los colores que les representaban entorno al abeto, no. ahí, en la misma punta coronaba estrella de color amarilla: Mostaza. Ella sería a fin de cuentas la que les guiaría, ¿No? Es decir, desde el instante en el que Kai decidió rescatarla ambos se habían visto comprometidos a firmar papel invisible que acordaba la manutención y cuidado de esa pequeña que parecía totalmente encantada de yacer en los brazos que le cobijaban con tanto cariño. Era extraño cómo ahora todo lo que veía encajaba de un modo u otro con el estilo de vida que ambos estaban llevando hasta ahora. No habían peleado una sola vez y si bien el malentendido de Nocturna les llevó a estar días sin verse ahora parecían una pareja totalmente normal con nuevas esperanzas volcadas en ése regalo de navidad que, ahora sí, trataba de dormir. –Quiero éste...- como el otro ya había advertido sobre lo referente al pago no se atrevió a adelantarse de nuevo así que únicamente quedaba esperar a su aprobación, aunque...

-Ah!- en esa misma que resguardaba los árboles fuera por falta de espacio tenía en el escaparate de cristal una muy curiosa exposición de calcetines, aquellos típicos que los niños ponían cerca de la chimenea en espera de que un señor con pijama rojo les dejase ahí distintos regalos por su buen comportamiento. Eran tres... ¡Tres! Eran idénticos no obstante mermaban en tamaño. –Ése es Vichan...! ¡Y también está Mostaza!- señaló el calcetín idéntico con obvio tamaño de bebé, empero al llegar al del medio y por consiguiente el mediano en cuanto a tamaños se refería se sonrojó ligeramente. Estaba... ¡De nuevo estaba pensando en familia! ¿Qué le pasaba? Giró sobre sus talones para apartarse de la imagen de aquellos adornos y caminó hacia los dos que eran parte indispensable de sus días avergonzado ligeramente por esos continuos comportamientos infantiles: Tenía ya una edad… e incluso daba clase a críos. Estar con Víctor era tan relajante que se olvidaba de la rectitud que desde niño y al tener a Sven a su cargo debió demostrar, dejándose a las emociones y sensaciones que, por norma general, guardaría bajo llave.




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Re: Fecha especial || Privado Víctor.

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Miér Ene 01, 2014 12:27 pm

Observó el árbol que a Den le había gustado con claro gesto de aprobación, ¡si hasta venía con la estrella en la punta! y la misma de un color amarillo muy semejante a su hija. Seguramente no le costaría llevar el mismo, después de todo no medía más que él así que podría cargarlo cómodamente sobre uno de sus hombros. Sin embargo, su atención volvió a recaer en el castaño en cuanto este se quedó mirando unos calcetines. Víctor no sabía mucho acerca de las tradiciones navideñas, pero aquellos calcetines se le hicieron bastante graciosos sin mencionar que al maestro parecían haberle gustado. El blondo los miró con curiosidad incluso cuando su pareja venía de vuelta y no tardó más de un par de segundos en decidirse entonces. —¿Me esperas aquí? Ya vuelvo. —Sonrió de cerca al maestro, cediéndole la bolsa que había llevado pero no dejando a su hija, lo cierto era que quería tomar ambas cosas que al maestro le habían gustado, pero no estaba muy seguro de que los dependientes de la tienda quisieran venderle el árbol ya adornado que les había gustado. Se acercó un poco más al castaño y robo un suave beso antes de meterse dentro de la tienda con una sonrisa divertida en sus labios. La puerta tocó un villancico en cuanto se metió dentro e inmediatamente alguien asomó la cabeza por el final de la tienda, allí donde seguramente debían tener el almacén de los productos. Un chico bastante bajo vino a recibirlo con una sonrisa y el blondo se la devolvió antes de hacer su pedido.
—Bueno, es navidad, así que supongo que no habría problema en venderte uno de los árboles de muestra. —Los orbes del vampiro se abrieron con emoción e incluso creyó escuchar maullar a Mostaza ante las palabras del muchacho. Entonces, eso significaba que no tendría que ocupar sus poderes, ¡genial!

Sonriendo apuntó hacia el árbol que deseaba y el muchacho tomó una larga bolsa decorada con estrellas y puntos de colores. Desconectó las luces y luego metió la bolsa por la punta del árbol, cubriendo el mismo hasta casi la base. El blondo buscó a su pareja a través de las vidrieras y le sonrió por un momento, hasta que el chico le preguntó si deseaba algo más y el vástago asintió. —Esos calcetines de aquella punta. Me gustaría llevar los tres. —El dependiente le miró con una sonrisa, lo cierto es que había observado al gatito en los brazos del rubio y la escena le había parecido de lo más conmovedora. Lamentó no tener una cámara de fotos a mano, pues sus amigos de verdad se habrían puesto envidiosos al ver que el otro había tenido a una especie de modelo en su tienda y ¡con una mascota! Ah, sí a su novio le gustaran los animales como a aquél de seguro se vería tan agradable a la vista como aquél. Raudo el dependiente fue hasta donde estaban las botas y tomó las tres, quitándoles el sello de seguridad antes de meterlas en una bolsa más pequeña.
Calculado el precio de todo, mencionó al vástago el importe y recibió la tarjeta que ahora el rubio le extendía. Víctor, se llamaba Víctor. Pero eso de andar mirando los nombres en las tarjetas no podía ser de nadie normal así que se dedicó a descontar el saldo de la misma y luego le extendió de vuelta la tarjeta a su dueño. —Que tengan feliz navidad. —El chico le sonrió y vio como el blondo se alejaba ahora con el árbol cargando al hombro y las botas entre los dedos de aquella misma mano. Ni siquiera se había atrevido a importunidad a su gatito.

Víctor salió hacia afuera haciendo que nuevamente la puerta dejara oír un villancico. Buscó con la mirada a su pareja y su sonrisa se hizo más grande. De alguna forma, que las cosas se dieran tan bien sin utilizar sus poderes, le hizo sentir contento, quizá fuese porque era navidad. —Ahora, vamos a casa a arreglar todo. Seguro que ya llegaron con la comida y quiero tomarte una foto junto a Mostaza. —Sí, ahora que lo pensaba, no tenía ninguna foto de Dennis en su teléfono, así que pensó que lo mejor sería tomar una de su hija y de Den-chan juntos, y así podría colocarla como fondo de pantalla. —Este...pero tengo una duda. —Su rostro mostró curiosidad, como lo haría el de un niño ante algo que desconocía. —¿Cual es principalmente la función de esas botas? —El rostro de Víctor se ladeo hacia un costado mientras imaginaba aquellas cosas colgando en casa sobre la chimenea...uh...¿se echaría algo especial allí? ¿Comida? ¿Dulces? Si incluso se imaginaba a Mostaza sacando su cabecita por la mas pequeña de aquellas.


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Re: Fecha especial || Privado Víctor.

Mensaje por Dennis T. Edmond el Vie Ene 03, 2014 11:21 am

Con las mejillas enrojecidas observó como el padre de su hija desaparecía por la puerta del local, dejándole con una bolsa con las pertenencias de la nueva llegada a casa y con el corazón bombeándole de manera apremiante, rápida. Eran besos sencillos, dulces, pero seguían siendo las primeras muestras del cariño que el maestro recibía, que aceptaba y otorgaba. Víctor era el primero en todo, en absolutamente todo lo que una relación personal pudiera aportarle y... le encantaba. Había hecho bien en esperar a que llegase el indicado: Era él. Con una sonrisa enamorada que hizo reír a una pareja que estaba observándoles se giró lo menester para observar el cielo, ése del que ahora caían fríos copos de nieve blanca.
Sí, lo había decidido. Sería esa noche la que le pediría al rubio poderse quedar unas semanas en su hogar. Habían estado un par de días sin verse tras aquella... ¿Pelea? No. No lo fue, pero el no saber del vampiro en esas interminables horas logró hacerle comprender que sin él no quería ni podía estar. Tomó aire y para cuando lo expulsó el vaho bañó la zona al chocar su calor con lo frío del ambiente. De un modo u otro supo que su pareja compraría los calcetines a los que prestó atención así que dando una rápida mirada al interior de la tienda y viéndole compartir palabras con el dependiente él se aproximó a la tienda colindante dónde tenían todo tipo de dulces y regalos de tamaño más bien pequeño. Aaahhh... ¡Parecía una tienda hecha especialmente para Víctor!
Un par de bolitas de chocolate, un papá Noel revestido en dulce de leche, gominolas con formas navideñas...: Compró de todo. Pero también un regalo de aquellos más pequeños, aunque éste no lo guardó con el resto, si no que fue a parar al bolsillo trasero de su pantalón para asegurarse que Víctor no lo encontraría, aunque... Bueno, de vez en cuando la mano del vástago merodeaba por la zona en agarres o empujoncitos que le hacían mover su posición.

Antes de que el blondo hiciera acto de presencia fuera de la tienda él ya se encontraba en las puertas de la misma con una bolsa añadida a su peculiar cargamento, le sonrió de vuelta y esta vez fue él quién, cómo el marido que hacia días que no veía a su pareja besó los labios del otro, fue tan corto como el resto compartido y éste sin lugar a dudas fue a modo de saludo. Era... ¿Eso era felicidad? De un modo incomprensible se sentía lleno, eternamente feliz de poder compartir junto a ése hombre un día tan ¿Romántico?. Estaba observándole con ése cariño acostumbrado hasta que no pudo evitar estallar en risas ante esa faceta del rubio. –¿Nunca has colgado los calcetines de la chimenea, Vichan?-negó con la cabeza al tiempo que procuraba recomponerse de la carcajada. –Se ponen regalitos pequeños... ¡Mira!- alzó la bolsa de lo recién comprado y aunque todo estaba cuidadosamente envuelto muy posiblemente el blondo fuera capaz de identificar que se trataba de dulces debido al aroma. Aunque también habían otras cosas envueltas: Alguna figurita extra con la que decorar el árbol y cosas similares... excepto la resguardada en su bolsillo. Asomó su sonriente semblante por uno de los costados de la bolsa alzada, realmente feliz de poder ser el primero en alguna experiencia en la vida del inmortal. –[color=blue]Yo me ocuparé del árbol mientras preparas la mesa... Aunque debemos dar de comer a Mostaza[/blue]- bajó despacio aquella agarrada acarició un lateral de la bufanda sin tener verdadero afán por incordiar a la pequeña. –Vamos a casa, empieza a hacer frío.- evadió la idea de la foto, no por no gustarle aquello, sino por que tenía ya pensado algo similar... Avanzó un paso en espera de ser seguido y es que cargados como estaban sería imposible tomarse de la mano o mostrarse tan empalagosos como solían al moverse por las concurridas calles.

Frío... Alzó una vez más la mirada hacia el cielo y acopló sus pasos a los del barman, al bajar la vista buscó el rostro del mismo, encontrándoselo con un gesto que no fue capaz de descifrar. Era increíble cómo podía llegar a quererle, como pensar en él era capaz de calmarle... era sin duda una sensación que no cambiaría por nada.

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