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One hell of a party! [Privado grupal]

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One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Alexiev Freiheit el Miér Dic 18, 2013 12:37 pm

Finalmente el día anunciado había llegado, pues no solo Hortus Deorum había pasado las ultimas semanas cubiertas de calle a calle con enormes y coloridos anuncios acerca de la presentación de "Noiz" en el club Nocturna, tampoco había sido la única ciudad totalmente colapsada por publicidad en todos los medios de comunicación. Alexiev se había encargado de que literalmente "todo el mundo supiese acerca de la gran fiesta del nocturna". La voz y la publicidad había corrido a todas las grandes ciudades a lo largo y ancho del mundo, por lo que, en los días cercanos al gran evento, Hortus Deorum se transformo en una gigantesca ciudad cosmopolita en la que miles de visitantes de todo el globo se agolparon simplemente para formar parte de un evento que marcaría un antes y un después en la historia del del Nocturna.

Helicópteros sobrevolaban el espacio aéreo del club nocturno mientras una avalancha de celebridades, lideres y simples visitantes se agolpaban en las afueras y en las puertas para tener su tan ansiado lugar dentro del exclusivo club en el que todo se aprestaba para dar comienzo a la presentación del chico Noiz. Era una verdadera fiesta de razas allá afuera, gente de todos los estratos intentando entrar, aquellos que manejaban al mundo con su poder eran conducidos elegantemente a la zona V.I.P, adoradores del niño bonito de la música intentando colarse por las puertas traseras, periodistas intentando obtener alguna nota referida al tremendo espectáculo que se estaba montando... aquella noche el Nocturna brillaba con su luz propia, tal y como Alexiev lo había planeado. Y Justamente era el dueño de aquel lugar quien se encontraba tras bambalinas supervisandolo todo, el staff iba y veía descargando el equipo de audio, la gente de seguridad (todas caras nuevas y desconocidas para el demonio, de la cuales solo tenía sus nombres y su cargo, tal y como Noiz lo había establecido en sus demandas, las camareras preparaban las comidas y bebidas mientras un grupo especializado de ingenieros montaba un escenario de una magnitud bíblica, con gigantescas pantallas LED, proyectores holograficos y juegos de luces dignos de un mundial de football.

Todo marchaba viento en popa, su gente y la gente del niño musical trabajaban sin descanso tal y como la paga lo demandaba, sin embargo todavía faltaba lo más importante, encontrarse con Noiz para ultimar detalles; la apuesta todavía seguía en pie y los números de personas eran cuidadosamente contados tanto por el personal legal de Alexiev como seguramente también por el propio personal de la estrella de la noche. Recargado contra una columna, el demonio sostenía un telefono en cada mano mientras hablaba a dos voces con quienes estaban del otro lado de la linea telefónica, cualquiera que observara al excéntrico dueño del club nocturno notaba enseguida la alegría y vitalidad que éste irradiaba, él estaba en su salsa... todo había salido perfecto y el club mismo estaba en boca de todo el mundo; las entradas se habían agotado dos días después de la venta y los números de personas eran estratosfericos... Nocturna había saltado a ser la prioridad numero 1 del mundo, a ser la niña bonita de la sociedad... y nadie más que Alexiev podría estar más orgulloso de ello.

Entre el mar de gente observó una familiar cabellera rubia pasar como un relámpago, de seguro el chico también andaría delirando y lidiando con su propio personal mientras los preparativos iban cerrando conforme la hora del show se acercaba... pero no fue Noiz quien llamó su atención, sino otra persona cercana, desconocida, la cual parecía irradiar una energía mas intensa que el sol mismo. Alex entrecerró los ojos y observó como aquella serena figura comenzaba a acercarse... tendría algo que ver con Noiz?, las cosas comenzaban a ponerse interesantes. Sin dudarlo lanzó los dos teléfonos a los lados dejando con las palabras en las bocas de los interlocutores y ensañó su más cordial sonrisa a la vez que se cruzaba de brazos, aquella persona había picado totalmente su atención.


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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 18, 2013 1:46 pm

Esos últimos días antes del concierto habían sido...fuera de lo normal. Entre los ensayos, el móvil que no dejaba de sonar y todo lo que había que preparar, con suerte veía a Natalie por las noches a la hora de cenar y sin embargo, al fin había llegado el día del concierto. Por suerte tanto Noiz como él parecían estar acostumbrados al ajetreo producido por los eventos venideros por lo que se presentaron con todo correctamente alistado y preparado para que el otro pudiera estar protegido mientras se hallaran en el recinto. Habían entrado por la puerta de atrás de dicho lugar, donde los guardias del cantante -que por suerte le había permitido contratar (habría sido tarea imposible para el manager llevar al rubio sin que la prensa se le tirara encima así como sus fans)- les flanquearon para que pudieran llegar hasta el interior del lugar sin mayor contratiempo. Dentro la gente parecía moverse con algo de nerviosismo y apenas se detenían para verlos pasar. Podía escuchar desde allí la multitud de las voces que debían estar esperando ansiosas por el momento en el que el show comenzara. Suspiro mientras caminaba junto al rubio por el estrecho pasillo donde se debía encontrar tanto el espacio preparado para que el cantante se cambiase y alistase, como también donde se hallarían los controles para las luces y el audio.

Pero fue mientras caminaba hacia la habitación junto al otro, que su vista se dirigió hacia un hombre que estaba cerca de allí, hablando por dos teléfonos a la vez y que curiosamente, también parecía haber reparado en su presencia. Se debía tratar del mismísimo dueño de aquél lugar, porque definitivamente no encajaba con el resto de los que se movían por allí, estaba vestido de traje y algo en la leve mirada que le dio a su representado le aseguró que aquél debía ser Alex, el hombre que le había dado vuelta la negociación al pequeño vándalo. El vástago optó por detenerse, aunque antes de avanzar miró al blondo antes de hablarle. —Te alcanzo luego. —Eso fue todo. Tal como habían acordado, fuera de casa serían manager y representado y por lo mismo debían respetar sus papeles a la vista de los demás. Su figura se separó de la del rubio para dirigirse hacia donde se encontraba el peliazul, llevando sus manos a ambos lados de su cuerpo en una posición perfectamente elegante. Y aunque su teléfono vibro, prefirió ignorarlo, ya sabía que: O se podía tratar del jefe de los guardias presentando su informe tal y como se lo había pedido (cada media hora), o de aquél niño que le había estado molestando con mensajes y llamadas que él nunca contestaba. Y habría cambiado el móvil de no ser porque todos sus contactos tenían ese número. En fin, era un problema que luego resolvería.

Sus orbes camines se fijaron en aquellas azuladas y sus pasos se detuvieron cuando solo un par de metros le separaban del ajeno. Llevó una de sus manos hacia el bolsillo de su pantalón antes de romper el silencio. —Alexiev Freiheit ¿no? El popular dueño de Nocturna. —Era cierto, aquél hombre era toda una celebridad pero le había prestado especial atención luego de que fuera viendo como además de la publicidad que él había preparado, también se había unido la que el dueño del local donde se llevaría el espectáculo había solicitado. Entonces resultaba que esos dos sí estaban peleándose por quien llevaba más gente al local, pero lo cierto era que Noiz tenía las de ganar, incluso el tal Alex había ayudado un poco con eso y sin embargo, algo no le terminaba de gustar de aquél tipo. Interesante. No era muy común que alguien provocara una reacción como aquella en él y otra cosa curiosa -y que lo supo casi de inmediato al estar cerca de él- fue que efectivamente se trataba de un demonio, uno antiguo, quizá tanto como él. Sonrió, hace mucho que no se encontraba con alguien que también hubiese pisado el antiguo mundo humano. —Entonces supongo que debo presentarme. —La mano que aún mantenía a un costado de su cuerpo se elevó hacia adelante como una forma de saludo hacia el otro. —Mi nombre es Orion, soy el nuevo manager de Noiz por lo que espero que esta noche ambos salgan ganando y que podamos quizá compartir algunas palabras esta noche, siempre es interesante añadir un nuevo contacto ¿no te parece? —Sus orbes carmines se fijaron en el rostro del otro al tiempo que aquella sonrisa se agudizaba. Por supuesto quería tener todo aquello bajo su control, pero ese hombre de alguna forma, sentía que en un pasado muy lejano podría haberle conocido...cuando todos ellos habitaban bajo las entrañas de la tierra, en los terrenos de UT.
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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Dic 18, 2013 8:08 pm

Bullicio en exceso, expectativas por parte de los asistentes muy altas. Alcanzó a avistar el jolgorio que sus fans estaban montando desde la resguardada posición que le ofrecía aquel empleado contratado por Orion y es que tanto era el alboroto ofrecido que varios eran los entendidos en seguridad los que flanqueaban los cuerpos de los que debían proteger aquella noche imposibilitándole ver mucho más allá de una gran y fuerte espalda. Bufó. Bien, la suerte estaba echada y desde luego no había marcha atrás. Únicamente le quedaba avanzar hacia el camino que le elevaría en posiciones, en reputación: Aquella noche, Noiz se comería nocturna. Tenía bajo la manga algo que únicamente su manager era conocedor aunque lo habían hablado de pasada durante una comida que se truncó a causa de desafortunado incidente empero sería aquello el plato fuerte del concierto. Por lo mientras, disfrutaría –a la vez que se agobiaría- con lo previo a todo concierto y aquello englobaba tanto vestuario y maquillaje cómo la preparación de la voz antes de la verdadera puesta en escena. Estaba caminando a paso acelerado hacia el lugar que le habían indicado anteriormente, llevaban media hora de retraso: Inconcebible. Se anotaría más tarde el nombre de aquel desastre de maquillador para asegurarse que no pisaría ningún espectáculo más de aquella índole, sin embargo, los pasos de Orion dejaron de seguirle en algún punto. Le dedicó una mirada de reojo antes que fuera uno de los jóvenes que estaban junto a ellos quién le atajase por un brazo y le obligase a reanudar el paso. Prisa. Prisa. Todos se movían con prisa allí.

Su paso fue rápido, ligero, podía sentir aquella adrenalina recorrer cada centímetro de su cuerpo al saberse próximo al gran y esperado final de aquella oleada de sensaciones que permanecieron en su persona durante la preparación. De perder contra Alex no sólo sería su orgullo y el bolsillo lo que afectaría, también... También afectaría a su trasero, pues seguro de su innegable atractivo para con aquellos que gustaban de su música y estilo fue capaz de apostarse una noche encamado con el de porte elegante, con ése que, al terminar la reunión, le besó la mejilla de un modo que no supo del cierto identificar pero que causó extraña sensación en él.
Puerta se abrió y antes de que pudiera reaccionar unas manos le arrastraron hacia dentro, eran dos hombres de edades comprendidas entre 30-35 años. Hablaban acelerados sobre las diferentes vestimentas, estilos, tan siquiera prestaron atención al rubio que, enfadado por la tan tosca mención de estos siquiera le dedicaron media mirada de soslayo antes de, sin permiso, ir quitándole el atuendo que vestía para la ocasión, claro que esta sólo era ropa de calle por si algún fotógrafo le hacía un robado antes de dar rienda sobre escenario. La ropa que le mostraron logró que mostrase cara de... ¿Desconcierto? Jamás había visto tanto detalle en una prenda, tanta calidad. ¿Habría sido Alex? No, imposible. ¿Tohru? Ése idiota tan siquiera le había mencionado nada en referencia a aquello, pero no descartaba que se hubiera encargado de ello sin su permiso, no obstante, aquellas telas estaban hechas a medida para su persona, cada detalle de la misma le abrumaba pero si bien gustó de ellas fuera de la piel, una vez aquellas manos le embutieron en el mismo supo que...: Eran para él. Alguien, quién fuera, se había esmerado en asegurar crear el toque de rebeldía en las telas, en mantener atento sobre sí a todo el que restase bajo el escenario contemplándole.

El espejo le devolvió la mirada cuando se centró en aquel, estaba ahora sentado y un chiquillo era el que empolvaba, pintaba, repasaba, peinaba. Entornó los ojos ligermente y enfocó a la mariposa que portaba en su camiseta estampada... Eso haría justo hoy: Les maravillaría con los colores de sus alas ficticias para después alzarse hacia la cima de aquel mundo tan soez para con aquellos que se intentaban ganar un hueco. La competencia era mordaz y la fama cara... Miró de reojo su mano derecha y es que en los nudillos tenía enrojecidas y visibles marcas de lo que él mismo se provocaba al vomitar cuanto comía. No sabía cuanto tiempo más soportaría aquello pero sabía que de engordar, que de perder el sexapil dejarían de prestarle atención aquellos que ahora estaban gritando su nombre en busca de una mirada, aunque esta fuera de soslayo, de cualquier mero roce ahí en medio que le diera oportunidad de entablar conversación con quién ya se había expandido hasta continentes lejanos. El mundo era conocedor de su cara, de su voz, ahora quedaba hacerse un mueco mayor en aquellos jóvenes y eso lo lograría aquella noche. Sí, esa noche se abrían las puertas a un nuevo mundo.

Con un toque en la muñeca del foráneo detuvo el gesto de éste: Demasiada pintura, le gustaba más natural y así se lo hizo saber entre gruñidos, éste asintió tembloroso y la mirada ambarina del cantante volvió a su mano, aunque ahora la rotó ligeramente para contemplar aquellas dos redondeadas marcas que yacían permanentes desde hacia unos días en la zona mordida y una vaga sonrisa escapó de sus labios.
Ahí estaban, los dos. Y serían los que ganarían en aquella trifulca con el dueño de Nocturna.


Ropa (NO lleva esa chaqueta azul. pero viene a ser la ropa del rubio):



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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Miér Dic 18, 2013 10:32 pm

"No te he podido ver mucho últimamente. Perdona aquello. Pero me han dado una entrada gratis para un evento en el Nocturna y como tengo que trabajar pensé que quizá te gustaría ir. Luego podemos irnos juntos y ¡ah! prometo que esta vez no nos encontraremos con sorpresas. Te adjunto la entrada en el mismo sobre.
Víctor".


sí decía la misiva que le había hecho llegar al castaño uno de aquellos días antes del concierto que prometía llenar el Nocturna. Ah y gracias al mismo, había estado tan ocupado arreglando los encargos de la cantidad de botellas de distintos tragos que necesitaría, que con suerte había tenido tiempo de mandarle uno que otro mensaje al otro, mas no había podido ir a visitarle nuevamente al hospital. Si hasta parecía que a Alex le divertía el verlo mirar el reloj cada tanto. Suspiró mientras se arreglaba la corbata, no, llevar traje no era lo suyo pero aquél hombre no le había dado opción a elegir, después de todo había dicho que estaba pagando una parte importante de los favores que le había pedido. No había forma de decirle que no por lo que volvió la mirada hacia el lugar al que había sido movido su espacio. La barra que antes se había centrado como un perfecto rectángulo en el medio del local, ahora estaba apegada hacia el fondo y los meseros iban y venían con los pedidos de la gente. Bueno, esa noche no tendría a todos aquellos gatitos perdidos rodeando su espacio, eso quizá le daría alguna oportunidad para encontrarse con Dennis cuando el espectáculo comenzara y todos decidieran dejar de consumir para centrarse en el espectáculo de Noiz.

Realmente esperaba que el castaño viniera, aunque quizá había sido algo impulsivo al pedirle que viniera a un lugar tan lleno de gente apenas después de haber dejado el hospital. Sí, si Sven se llegaba a enterar seguro molestaría por lo mismo. Inconscientemente se llevó una mano al cuello aunque uno de los meseros se le acercó para entregarle otra orden. La mayoría de la gente aún se encontraba afuera, aunque los que ya habían pasado por la escrutadora mirada de los guardias estaban aprovechando los momentos previos al show para probar algunos tragos del bar y para suerte de él, había visto algunos rostros sorprendidos. Era que los que no solían venir a ese tipo de lugares cuando no había conciertos como el de aquella noche, seguro podrían quedar prendados del lugar al probar los tragos en los que el vástago ponía toda su pasión. Era seguro que su nueva bebida "Euphoria" -y que había creado específicamente para aquél día y que tenía la apariencia de un trago dorado semejante a su cabello o al de el mismo Noiz- probablemente llamaría la atención de más de alguno.

Sonrió al ver que efectivamente el nuevo pedido era de aquella bebida y se puso a trabajar en la misma mientras la música de fondo avanzaba y algunas personas de iluminación se movían de allá para acá. Resultaba ser una de esas veces en las que el local se llenaba completamente y por lo mismo, agradeció que hubiera tantos guardias por todos lados. Si se llegaba a infiltrar uno de aquellos lunáticos -como los de aquella vez en que atacaron a Dennis- sería bastante complicado sacarlos a todos y que nadie saliera lastimado. Pronto, seis vasos de refrescante "Euphoria" descansaron sobre la superficie que el mesero tomaría luego para llevárselos. Aunque perdió de vista al mismo cuando este se alejó entre la marea de personas que buscaba sus lugares para poder estar listos para cuando el show comenzara. Víctor mientras tanto, se limpió las manos antes de apoyar los codos sobre la barra y en una de sus manos, dejar reposar su cabeza. Extrañaba su ropa normal, aunque de cualquier forma estaba recibiendo una que otra mirada por parte de algunos asistentes. Eso podría favorecerle, después de todo, si le conseguía más clientes a Alex, quizá su deuda fuera bajando considerablemente. Todo fuera por sus dulces y por recuperar algo de tiempo para escabullirse en los dominios de su numan favorito.


el traje y el peinado :


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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Dennis T. Edmond el Miér Dic 18, 2013 10:59 pm

Remitente: Víctor Moonspell.
Destinatario: Dennis Edmond.
Abrió los ojos en grande y redondo cuando, al abrir el sobre leyó aquella nota y posteriormente del mismo pudo extraer la mencionada entrada. ¡De Noiz! Vaya. Sus alumnos hubieran sido capaces de cualquier cosa por tener una de aquellas entradas y sin embargo, el maestro estaba sin saber reaccionar. Se mordió el labio y tentó en enviarle un mensaje, pero antes de hacerlo, miró la hora: Temprano, tanto que muy posiblemente el vástago aún estaría en su primer sueño y aunque tenía permiso para molestarle prefirió no hacerlo. Estaba claro que si el de cabellera rubia le daba mínima oportunidad para estar con él... Iría sin rechistar. No obstante la idea de volver a Nocturna no se le hizo para nada agradable, el recuerdo de aquella vez que buscó la mirada de ése vampiro le costó huir de lo desconocido. Parecía que los encuentros compartidos estaban destinados a terminar de manera cuanto menos peculiar, pero había pasado los días observando la puerta de su habitación, esperándole. Tan siquiera vino a verle cuando salió de aquel lugar, nada. Un par de mensajes era todo lo que tenía de él.

Iría. Estaba decidido a ello.

-

Un severo empujón devolvió al castaño a la cola. Los jóvenes –y no tan jóvenes- se aglomeraban en el lugar, gritando, ¿llorando? Miró dubitativo al que tenía al lado por si éste necesitaba ser atendido pero todo apuntaba a que era la emoción, los nervios. Aquello era sin duda un mundo al que no estaba acostumbrado en lo más mínimo: Pero Kai... No, Víctor se las ingeniaba para que todo fuera distinto a lo vivido hasta ahora. No se quejaba, pero temía no estar a la altura. Miró poco después al causante de aquel empuje y vio como uno de los que procuraban orden le dedicaba severa mirada. La evadió y de manera directa apuntó hacia el suelo. No buscaba peleas ni tampoco se consideraba con posibilidades en una.
Poco a poco fueron entrando, el control era riguroso, parecían hacerse ensañado especialmente en aquello no obstante y para cuando llegó su turno y pudo entrar su mirada buscó la barra, ¿Había cambiado de emplazamiento? Víctor le indicaba en aquella carta que estaría trabajando por lo que no era de extrañar que se lo imaginase sirviendo las bebidas, por consiguiente buscó el lugar de dónde aquellos venían abastecidos en alcohol, meramente para darse cuenta que una vez más parecía no encajar con aquellos de porte juvenil. La mayoría portaba ropa que marcaba figura o directamente la mostraba, ropa en la que el color negro predominaba y él... Bueno, no, realmente no pegaba en aquel ambiente. Había elegido unos pantalones de tonalidad marrón y en la parte superior una camisa azulada. Se sentía mayor, terriblemente mayor en medio de un mundo que aclamaba a lo que casi parecía un Dios para ellos: Noiz. Nombre que no dejaban de corear, nombre que no dejaban de murmurar, de premiar. Desde comentarios lascivos hacia el mismo hasta otros de anhelo, ahí no faltaba el claro objeto de interés.

Si bien en sus tiempos de secundaria estuvo en un pequeño grupo de música ni de lejos podía llegar a comprarse a eso que en Nocturna se había creado: Él junto a sus compañeros se dedicaban a expresarse en garajes... ése Noiz, alguien que por la gente que merodeaba por ahí debería ser joven, había alcanzado pronto la fama y eso, por su experiencia en psicología para con los de aquella edad, no era bueno.

Poco tardó en encontrar la barra, aunque los jóvenes se aglomeraban en ella, más interesados por los camareros que en sí por la bebida. Sonrió al ver a su vampiro de lejos... ¿Cuánto hacía que no le veía? Sin duda, algo, no sabía exactamente el qué lucía diferente en ése otro. Ahí, en la distancia permaneció quieto, estoico, observándole en callado silencio mientras a su alrededor el mundo seguía moviéndose. Era curioso como con solo mirarle podía envolverle la paz de aquella manera.
Alguien le empujó desde atrás a lo que el castaño se balanceó violentamente hacia delante, pero no fue aquello lo único acontecido. Un frío líquido le golpeó junto al cuerpo desconocido, humedeciéndole gran parte de un costado de la camisa y parte de la manga a lo que un muy ebrio chaval se reverenciaba a la vez que se disculpaba por su torpeza. Le sonrió débilmente a lo que, con una mano, se negaba a seguir recibiendo de aquellas disculpas tan exageradas. Bien... Parecía que olería a alcohol toda la noche. Suspiró débilmente y para cuando volvió la mirada a la barra, el vástago ya no estaba en el lugar a lo que, alarmado, se movió hacia la misma. Había mucha gente, de perderle de vista no estaba muy seguro de volver a encontrarle.

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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Alexiev Freiheit el Jue Dic 19, 2013 2:42 am

La gente seguía entrando y agolpándose, el escándalo en exteriores ahora se había trasladado dentro del local, el cual en cuestión de minutos comenzó a llenarse de una forma nunca antes vista, ni siquiera los de seguridad parecían capaces de contener la ola de fervorosos espectadores que buscaban ganar un lugar para presenciar el concierto de Noiz. La apuesta estaba perdida, Alex lo sabía, pero aquello no importaba en lo más minimo, la guerra ya la había ganado y lo que era más... aquel evento serviría para probar "aquello" en lo que su personal de investigación en los laboratorios había estado trabajando casi sin descanso durante meses.

Tal y como lo había pensado aquel joven cargado con una esencia poderosa y milenaria se acercó a Alex y sin preambulos se presentó ni mas ni menos que como el manager de Noiz; al parecer el rebelde rubio había escuchado las palabras que el demonio le había dedicado aquel dia en el restaurante y había optado por buscar a una persona de confianza que pudiese manejar sus negocios de manera acorde... aunque utilizar a una persona del calibre de ese tal "Orion"?, hmmm... aquel hombre estaba para mucho más que ser un simple encargado y, solo con su simple presencia, Alex sentía que aquella persona podría ser una molestia en el desarrollo de sus planes.

Con elegante cortesía, Alexiev tomó la mano del manager, pero en lugar de estrecharla la acercó a sus labios y besó suavemente el nacimiento de sus dedos, casi a la altura de los nudillos... un gesto totalmente inusual, seguramente así lo pensaría el pelinegro probablemente... pero extravagancia era el segundo nombre de Alexiev, y reparar en gestos poco comunes era casi su tarjeta de presentación. Tras dejar ir la mano del manager y mirarlo a los ojos, el demonio sonrió relajado y misterioso respondiendo -será un honor poder conocerlo señor Orion... estoy seguro que de un modo u otro ya todos hemos salido ganando consiguiendo lo que queríamos- Volvió a cruzarse de brazos y por un segundo dirigió su mirada a la barra, allá donde Victor trabajaba tan diligentemente... era un sol!, mejor dicho una luna... el vampiro no tenía idea de que estaba siendo cómplice de lo que sería el testeo de un producto a gran escala; sería el cómplice de lo que muchos podrían llamar cómodamente... un crimen. Pero así estaba bien, necesitaba al vampiro atento y laborioso con sus maravillosos tragos; los mozos ya tenían las ordenes precisas, tan pronto las bebidas comenzaran a salir, verterían discretamente en ellas el contenido de "eso" y lo repartirían entre el publico sin distinción alguna; el producto en el que Alexiev y su equipo habían estado trabajando era una obra de arte, de disolución inmediata, sin rastros de residuos e indetectable en la sangre mediante cualquier método conocido... sus efectos eran rápidos, fuertes y fugaces... así comenzaría todo... con la inestimable ayuda de Victor, Orion y el mismísimo Noiz... todos ellos peones del gran juego que el demonio gestaba abierta y descaradamente en su propio territorio.

Sopló un rápido beso hacia Victor en el momento en el que ambos cruzaron miradas y entonces regresó su atención a Orion, al cual volvió a sonreirle tan sincero y directo como le caracterizaba -tiene una mina de oro en sus manos, ese chico Noiz llegará mas allá del cielo si sabe como ayudarlo... yo vi lo que le hiso al ultimo que estuvo en tu lugar, pero estoy seguro de que ésta vez ha dado en el clavo con su elección... gusta un trago?- agregó el demonio mientras que, casi salido de la nada, un mozo se acercó con dos copas, ofreciendoselas a ambos. Por supuesto que Alex tomó una y bebió en contenido, mas la otra guardaba una parte de la "muestra" reservada especialmente para Orion... para toda la gente presente esa misma noche. En ese mismo momento el equipo técnico terminaba con los preparativos y se retiraba tras bambalinas; el escenario estaba listo, las luces se encendieron y las pantallas LED comenzaron a mostrar imágenes de Noiz y sus conciertos pasados en preparación para el evento principal.

Un miembro del staff levantó el dedo pulgar a Alexiev en una clara señal y éste asintió. Sin parecer falto de modales, el demonio apoyó una mano en el brazo de Orion y se excusó manteniendo su confiada sonrisa -hablaremos luego, ahora si me disculpa... es hora de abrir éste maravilloso espectáculo- Sin decir más caminó hacia el escenario y estrelló la copa vacía contra el piso, rompiéndola en millones de pequeños cristales que se esparcieron en los lujosos azulejos que decoraban el piso del Nocturna. Con un elegante y ágil salto ganó acceso al escenario y se paró en la altura frente a la multitud enloquecida, tomando el micrófono del pedestal para dar comienzo a la velada -damas y caballeros... bienvenidos sean todos al Nocturna!; ésta noche tenemos un espectáculo único y maravilloso para todos ustedes; se que lo han estado esperando durante semanas pero... la dulce espera ha terminado!. Es un orgullo presentarles a una de las más grandes estrellas de la música, espero que disfruten de todo lo que tenemos para ofrecerles ésta noche y... sin más que agregar, les deseo una eléctrica velada y los dejaré con la verdadera estrella del Nocturna... para todos ustedes.... NOIZ!!!- gritó acentuando el nombre del muchacho mientras dejaba el micrófono y comenzaba a retroceder hasta desaparecer tras bambalinas, al tiempo que una lluvia de fuego sacudía los costados del escenario y las luces brillaban en toda su magnitud; ahora era la hora de que el chico se luciera... todo marcaba acorde al plan y la música del rubio sacudiría el Nocturna y lo haría latir al ritmo de su voz y de aquel "regalo" que los espectadores comenzaban a consumir y que... en cuestión de segundos, sentirían en toda la extensión de su intoxicante poder.


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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 19, 2013 2:42 pm

Parpadeo confundido al ver al otro llevarse su mano hacia sus labios. Sin duda aquél sujeto tenía algo...raro. Por supuesto que sí, todos saldrían ganando, incluso si aquél hombre se llevaba el 10%, con la venta de licores -que parecía prosperar pues veía como los camareros se movían por todos lados transportando los pedidos de la gente- seguro se llevaría una buena suma de dinero para su propio bolsillo. Curioso. Los orbes carmines del vampiro se movieron hacia allí donde el otro había soplado un beso y alcanzó a ver una figura de traje con el cabello rubio, ¿era el barman?
No pudo mantener más su atención sobre aquél otro pues Alexiev volvió a hablar. —Así es, mi representado tiene un largo y brillante camino por delante, por supuesto que le ayudaré a llegar hasta los cielos. —Sonrió, esa era siempre su meta con cada nuevo cantante/grupo  que tomaba a su cargo y no sería distinto con Noiz, lo daría todo por ese chico, lo que pasara luego...bueno, eso solo se podría ver cuando aquél futuro no demasiado lejano llegase. No se había negado a recibir aquél trago y sin embargo -y como siempre- guardaría el primer trago (y por consiguiente el brindis) para cuando el espectáculo finalizara; ese resultaba ser uno de los placeres que se guardaba para él y su representado.

La copa recayó en sus manos aunque solo observó la misma, contenía un trago dorado de aspecto vistoso y los hielos que giraban en el mismo le hacían parecer verdaderamente apetecible sin embargo, devolvió la vista hacia el peliazul en el momento en que este le tocó un brazo. ¿Así que ya comenzaría?
Devolvió al mozo la copa sin haber bebido nada del mismo y aunque el mozo no pareció muy contento con aquello, Orion no le prestó atención y se giró hacia donde podía verse el escenario desde un costado. La cara de su representado estaba por todos lados y ahora que el "presentador" había salido a escena todas las miradas se habían vuelto expectantes. Se cruzó de brazos mientras escuchaba como el demonio dirigía la atención de todos hacia el escenario. Justo entonces, vio pasar un destello por el pasillo cercano y supo que se trataba de Natalie. Sonrió cuando las luces se apagaron y la gente profirió gritos de sorpresa e inclusive resulto que algunos dejaban oír su llanto. Aquello era lo que provocaba el cantante en muchos de sus fans, una verdadera locura por el cantante.

A su alrededor los técnicos también se habían quedado mirando hacia el escenario cuando Alexiev lo abandonó y dejo el espacio para la aparición del cantante. Por suerte había venido a ver todo por la tarde y aquello que había hablado con él, lo respectivo al agua, había quedado al gusto de Natalie por lo que esperaba que el público se llevara más de una sorpresa. Aquella presentación les había costado mucho tiempo de preparación y ensayo, pero estaba seguro de que sería uno de los espectáculos más recordados del blondo. Por lo mismo fue que delineo una sonrisa, no le quedaba más que dejar todo el resto en las manos del blondo, ahora era su turno. —Lúcete. —Murmuró mientras las primeras luces comenzaban a inundar el escenario así como los efectos de chispas. Esta vez no se movería de ese lugar, no dejaría de ver a su representado, no se expondría a la firme ira de quien ahora era mucho más que el cantante al que representaba...aunque solo fueran ellos dos quienes lo supieran.
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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Jue Dic 19, 2013 7:05 pm

Su propia voz retumbó los oídos de quienes parecían altamente centrados en acelerar el proceso de transformación, aquella crisálida debía ser mariposa, y debía serlo ya. El artista estaba en pie discutiendo con quién estaba recogiéndole el pelo en una especie de cresta: No, así no. mierda. Se aplastó la misma con la mano y la laca que ya estaba postulada en sus hebras le aseguró que su peinado se veía desordenado, rebelde... Realmente, cómo deseaba que el resto le observase. Uno de los pipas, tras hacer las corroboraciones pertinentes sobre pista entró acelerado dónde el resto aun trabajaba y tomó de un brazo a Noiz mientras que alzaba su otra palma con tres dedos en alto: En tres minutos Alex estaría en el escenario para la pactada bienvenida y segundos más tarde entraría al que ahora arrastraba. Empero y con el mal carácter del cantante éste se sacudió la mano que le estaba acordonando y se adelantó a los pasos de éste. Sabía el camino y por consiguiente no necesitaba que nadie le dijera por dónde ir. Avanzó por los bastidores y aunque esperó encontrarse con su manager antes de subir al escenario el tiempo apremiaba. Ése era el primer concierto que organizaba con la ayuda de ése idiota y tan siquiera estaba a los pies de pista. Chistó y bramó algún insulto al que había estado intentando decirle que acelerase el paso. Para cuando Alex pronunció su nombre, estalló todo el público en jolgorio, en menciones, en declaraciones.... Era su turno.

Con la cabeza alta y los pasos seguros avanzó rodeado del espectáculo pirotécnico creado en Nocturna por y para él, no fue hasta que no llegó al micro que dedicó una sonrisa repleta de arrogancia hacia los que yacían a los pies del escenario. Tomó entonces el micro y cómo estaba previsto comenzó una melodía fuerte, de aquellas que se gastaba el cantante y rotó la muñeca para que el micro quedase en perpendicular, y tras el movimiento, cómo si el mismo hubiese activado una llave, el fuego, aquellos destellos de luz, se vieron cambiados por ráfagas de agua de distintos colores que se intercalaban las unas con las otras en chorros de potencia moderada pero que bien podría tumbar a quién se moviera como no pertocaba en el escenario.
Los gritos evidenciaron que el público había podido ver de qué se trataba: A las espaldas del cantante aquella agua colorida formaban las alas de una mariposa que quedaba perfectamente alineada con la espalda del cantante, cómo si aquella formase parte de su anatomía. Se llevó entonces el micro a los labios y sin pronunciar ni una palabra empezó a cantar con voz suave, tediosa, casi melosa. Pero tras un par de estrofas vino el grito ensordecedor que obligó incluso a que su cuerpo se encorvase y tras aquel, su voz mostró la furia que, por norma general, estaba en todas sus canciones, aunque no todas eran de aquella índole si eran las que más gustaba de poner en escena.

Para calmar la voz era obvio que durante la canción volviera a mostrar su verdadera voz en medio de los guturales que en cada concierto rasgaban su garganta. No era de los que se movía en demasía en escena pero en aquella ocasión su cuerpo parecía haber tomado vida. Se sentía en pleno apogeo y cualquiera que le hubiera seguido en su trayectoria podría señalar como aquella puesta en escena cómo la mejor protagonizada en años. Cuando su propia letra de la canción decía lo referente a levantar su mano derecha, lo hizo tras dejar el micro posicionado sobre el soporte en pie, empuñó en alto la misma y como un rebaño hipnotizado el resto del gentío allí congregado imitó el gesto procurando ser el más alto, intentando ser al que aquellos ojos observase, pero prosiguió cantando y ahora tocaba cerrar los ojos: Su izquierda, conforme iba entonando la melodía se encargó de hacer lo que la canción obligaba y así, quedó con los ojos cerrados y la mano a la altura de la nariz.

Silencio.

Bajó las palmas, abrió los párpados, agarró la estructura del micro y dijo la última frase, sacudió el local con el último grito y todas, absolutamente todas las luces se apagaron, incluyendo las de su espalda. Entonces.. los aplausos se iniciaron, el apogeo indicó que aquello había sido verdaderamente ensordecedor, sublime. El cantante dedicó aquellas sonrisas de las suyas cuando un solo foco de luz amarillenta enfocó su fisonomía. Por norma general un cantante salía en escena presentándose, dando un pequeño adelanto del concierto o incluso saludando a los suyos, él había preferido pegar fuerte desde el inicio y ahora que los tenía comiendo de su mano, habló para todos. –¡Bienvenidos!- gritos, gritos y más gritos. Hasta que estos no menguaron no volvió a tomar la palabra. –¿Quién quiere una canción en especial?- todos dieron a elegir pistas diferentes, todas ellas ya escuchadas. Decían sus preferidas, las que portaban un significado especial, obviamente, desde el escenario no captó más que ruido, voces que no articulaban. El cantante negó con la cabeza a lo que el jolgorio creado a sus pies cesó, confundidos. El rubio guiñó un ojo. –Vamos a intentar algo diferente.-

Y tras esa frase, se inicio una nueva canción: Una que hasta ahora no había sonado hasta ahora. Nuevo single sorpresa que se estrenaba sin previo aviso en Nocturna.


Canción/voz!:



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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Jue Dic 19, 2013 7:46 pm

Su vista se movió hasta el extremo del escenario, allí donde las luces desaparecían y alguna figuras se ocultaban tras bambalinas. Era obvio que nadie que no tuviera una buena vista podría ver a las dos figuras que diviso. Ugh. Allí estaba el demonio y...observó a otra figura tras de él, un hombre de aspecto algo serio aunque sus orbes... ¿vampiro? De cualquier forma su atención volvió a recaer en Alex, quien le...¿le tiro un beso?
Una de sus manos subió hasta su rostro para rascarse una mejilla. Ese hombre realmente era tan extraño. Apartó la vista en cuanto pudo, prestando atención a los camareros que venían de vuelta con más pedidos. ¡Yahoo! Sin duda Alex estaría feliz con las ventas de aquél día, había vendido hasta el momento, casi lo que vendía en una semana de trabajo normal. Sonrió entusiasmado, dedicándoles una sonrisa a los mozos que se detenían fuera de la barra para esperar que las nuevas órdenes fueran repuestas por el blondo, aunque no supieron interpretar a que se debía aquella sonrisa de parte de Víctor. La noche estaba perfecta: el espectáculo de Noiz estaba por empezar, los chicos que siempre andaban a su alrededor -y otros muchos que nunca había visto- estaban más ocupados observando a los otros mozos que a él...ummm ummm...todo lo que le faltaba era que Den se apareciera por allí. Mierda. De imaginarlo solamente se daba cuenta de cuanto echaba de menos al castaño. ¿Habría entrado ya? o inclusive ¿habría venido? No podía descartar la posibilidad de que hubiera preferido quedarse cuidado de Sven pero...tenía la leve esperanza de poder verlo aquella noche.

—¿Ví-Víctor? —Uno de los chicos que permanecía junto a la barra le llamó la atención, pues realmente parecía que el vampiro se había olvidado de su trabajo, sin embargo, al escuchar la voz de aquél, el vástago suspiró y se movió hacia la bodega que tenía justo tras una puerta, para traer más de aquél trago que parecía estar siendo consumido por medio mundo en aquél lugar. ¡Ah! Desde afuera pudo escuchar la voz de su jefe anunciando la presentación del cantante. El show estaba por iniciar. En tanto él, tomó dos botellas más de Euphoria y los llevó hasta la barra para poder terminar con aquellos pedidos. Y sin embargo, en cuanto cruzo la puerta hacia el exterior, tanto la música comenzó a sonar, como también, su vista se cruzó con unos peculiares ojos verdes. Sonrió casi al instante, sorprendido porque el otro en efecto ya estuviera allí. —Buenas noches, Den-chan. —Le dedicó un guiño especialmente para él mientras se acercaba a la barra, deteniéndose justo delante de la misma y haciendo su cuerpo hacia adelante para poder hablarle de cerca al otro. —Tendrás que disculparme por un momento, estaré ocupado sirviendo algunos tragos, pero si quieres puedes quedarte conmigo a disfrutar del espectáculo, al menos por aquí no estarás tan apretado. —Cierto. Allí solo tenía acceso él, los mozos tenían que estar constantemente moviéndose así que no pasaban mucho tiempo allí delante, ah, y tampoco quería que su castaño anduviera por allí con toda esa gente tomando hasta más allá de lo que podían aguantar. Sí, si volvía a meter en problemas a Dennis no se lo perdonaría aunque, parecía que alguien ya se había metido con el mismo. Aspiró el costado del muchacho como si se tratara de un sabueso y ops, se encontró con la clara mancha y el aroma provocado por aquél trago que estaba por preparar justo en ese momento.

—¡Víctor! —El mismo mesero de apariencia dulce de antes le volvió a llamar la atención a lo que el otro apenas le dedicó una mirada antes de suspirar. —Entra Den, creo que tengo mi campera roja por aquí en algún lugar por si quieres cambiarte. —Tuvo que hablar con algo más de fuerza para que su voz se escuchara por sobre la canción. ¡Wow! ese chiquillo tenía una voz impresionante. El vástago levantó una pequeña porción de la barra que hacía de acceso para el barman, por allí podría entrar y ponerse cómodo o ir hasta la bodega y cambiarse. Ah, no podía esperar a que la noche terminara para poder tirarse sobre él, después de todo, extrañaba todo de él, su calor, su dulzura, incluso ese tartamudeo que realmente le encantaba. Estaba sonriendo mientras servía las nuevas copas para que los mozos dejaran de mirarle con aquél gesto de clara molestia y sin embargo, no pudo resistirse a echar una que otra mirada hacia su numan.


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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Dennis T. Edmond el Jue Dic 19, 2013 8:13 pm

¡Víctor! ¡Víctor! ¡Estaba ahí! Prácticamente se abalanzó sobre la barra –aunque ayudó el hecho de que algún que otro de aquellos que ya iba ciertamente bebido se le cruzase en el camino y le hiciera tropezar- que el contrario añadiera el “chan” en el saludó sacó un ligero rubor... –Buenas noches, Kai.- Nunca llegaría a acostumbrarse al humor de ése de cabellera dorada. Sin embargo no mencionó su mote por devolverle la jugada, en absoluto. Aún no sabía cómo le llamaba el resto y por nada gustaría delatar su nombre si el vampiro no lo creía oportuno, por consiguiente y hasta que no supiera cómo le mencionaban los clientes, él por ahora se bastaría con poder llamarle de aquella manera. Tal y cómo hizo el otro al estirarse ligeramente hacia delante para poder lograr algo de comunicación por encima del gentío él mismo se reclinó hacia delante para poder ser conocedor de las palabras del foráneo y no pudo más que sonreír: Quedarse con él. Sin duda aquello pintaba mejor que el estarse en medio de aquellos chicos que parecían hormonados y predispuestos a comerse a ése que hacia primer acto de presencia sobre el escenario. Por suerte la música cubrió el gemido que el maestro dejó escapar cuando el foráneo aspiró sobre su dermis de manera tan descarada y él mismo se vio obligado a contener la respiración mientras el otro ejecutaba aquello, pero esa aura de intimidad que pareció crearse en ambos se vio bruscamente rota cuando, quién sin duda era compañero de trabajo le llamó. El castaño dio un ligero respingo como si lo que entre ambos estaba dándose fuera pecado, fuera algo que no debiera mostrarse en público.

Dedicó una mirada a ése otro chico y con la misma pareció estar pidiendo disculpas, a fin de cuentas era su culpa que Víctor hubiera abandonado ligeramente la labor y cuando la barra se alzó siquiera lo dudó, confiaba ciegamente en ése otro... Desde el mismo momento que le vio en el callejón y a pesar de lo que éste hizo posteriormente, confiaba en él. No obstante, al atravesar la misma su cuerpo quedó arrimado al del barman, se encaró a él y fue incluso capaz de sentir su aroma. No pudo contenerse y miró aquellos labios anteriormente ya degustados... ¡Ah! No! Se apartó como si el otro le hubiera propinado severo golpe, aunque antes de hacerlo... –G-gracias.- entrecortado como solía, tan tímido como ya era costumbre. Sencillamente y a pesar de que la relación de ambos era similar a la de una pareja totalmente normal las cosas entre ambos se daban despacio, tanto que los rubores del humano aún no cedían, tampoco sus tartamudeos al verle. Fue directo a buscar la campera del otro pero al no dar con ella en los alrededores de la barra se las ingenió para ir hacia la puerta trasera, sabiendo que debía tratarse de la bodega y que muy posiblemente allí el rubio dejase la prenda. Había demasiada gente en la barra por lo que le miró con una dulcificada sonrisa. No, Víctor no podía ni llegarse a imaginar todo lo que sentía por él. Tal vez aquella noche lograse decírselo, quizás pudiera expresarse de alguna manera que el otro entendiera... Se sonrojó. Le había extrañado en exceso y tenerle a tan pocos metros era un suplicio. Muy posiblemente estaría prendado a su espalda en férreo abrazo de no tener trabajo. Hizo un gesto para indicarle dónde iba y tras saber que el otro era conocedor de su paradero se inmiscuyó en el mencionado y palpó la pared hasta dar con la luz. Su ceño se frunció. Vaya... Allí deberían tener tantos litros como personas por metro cuadrado, increíble. El solo pensar que los jóvenes que estaban ahí se perdían en aquella sustancia le enfadaba, le frustraba. La juventud se perdía por culpa de aquella maldita droga.

Miró por la instancia hasta dar con la mencionada campera de su vampiro y se quitó la parte superior ahora manchada en licor por culpa de alguno de aquellos que ya comenzaban a sentir los estragos de la bebida y... Rubor. Vaya. Aquella noche el recatado maestro se iba a encontrar en vergonzosa situación, pero aquello era cuanto tenía por lo que no debería quejarse.
Dobló lentamente la tela que le pertenecía y la dejó allí dónde estaba la campera, más tarde pasaría a recogerla para no cargarla consigo, así que, con la nueva indumentaria puesta salió en dirección dónde muy posiblemente Víctor esperaría su aparición, aunque sus mejillas restaban del mismo color que aquella tela que portaba. Ahhh... Bien, nadie le reconocería allí. O eso verdaderamente esperaba.

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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Alexiev Freiheit el Jue Dic 19, 2013 11:47 pm

oh si... todo el mundo había caído en la deliciosa trampa que Alexiev había preparado, prácticamente todos los presentes llevaban más de una copa encima a medida que Noiz los deleitaba con su poderosa voz y encendía las pasiones de los espectadores... la pequeña "sorpresita" que el dueño del Nocturna tenía preparada comenzaba a hacer efecto en la gente; podía verlo, prácticamente podía incluso saborealo, notaba como algo se encendía dentro de ellos, como sus pupilas dilatadas y sus mentes afiebradas exploraban todo a la velocidad de la luz, conducidos por el hipnótico efecto de aquella... droga que estaba siendo usada para experimentar su potencial y promover su salida al mercado... después de ésta noche, nada sería igual en Hortus Deorum... ni en ningún otro lugar del vasto mundo.

La droga los llevaba al éxtasis de la locura, la voz de Noiz los elevaba con su potencia y luego eran devueltos a la realidad como si se tratase de un fugaz viaje en montaña rusa... las personas se miraban confundidas entre ellos, se relamían y luego comenzaban a saltar, a alocarse... a cantar al ritmo del rubio y a dejarse llevar por el poderoso regalo que Alexiev les estaba dando. El demonio buscó dentro de su traje y tomó un dispositivo "manos libres", el cual colocó en su oreja derecha y habló sin esperar respuesta -funciona de maravillas... ésto es un éxito sin precedentes, avisa a nuestros beneficiarios. "AZURA" está listo- acto seguido cortó la comunicación y atendió al show con su más amplia sonrisa; la victoria era suya, su droga funcionaba como había esperado y solo sería cuestión de días para que la necesidad adictiva que el compuesto creaba atrayese a los primeros consumidores, los cuales serían gustosamente provistos de aquella droga por una buena suma de dinero... los vendedores harían luego lo suyo, sin ataduras, sin compromisos, sin nombres... Alexiev acababa de liberar a un hambriento y poderoso monstruo dentro de la sociedad, el cual comenzaba poco a poco a consumir sus primeras victimas inocentes.

Extasiado aplaudió al final de la primera interpretación del rubio, lo había hecho de manera maravillosa, tal y como lo esperaba de aquel chico que había puesto la integridad de su trasero en una ridícula apuesta. Pasó una mano pro su cabello y decidió dejar el show en manos del ídolo de la música. Con un gesto de su cabeza indicó a su personal de seguridad privada que se dirigía a su oficina, por lo que aquellos hombres le siguieron hasta la puerta del elevador situada tras la escalera de acceso al segundo piso y, tras digitar la clave de seguridad, consiguió ganar acceso a su oficina privada, allá donde cientos de pantallas reflejaban el mismo numero de misteriosos símbolos rúnicos que parecían le observaban en absoluto silencio, ahora que AZURA había probado su efectividad de primera mano, era hora de hablar de negocios... y era el turno de Saga para hacer su aparición; cada símbolo en pantalla habló con una voz diferente mientras el demonio tomaba asiento en una finísima y elegante silla de cuero negro, todos ellos sumamente interesados en lo que aquella nueva droga comenzaría a desatar primero en el Nocturna... y finalmente a lo largo y ancho del mundo. Abajo en el primer piso, mientras la música seguía sonando y los tragos corriendo, AZURA seguía desatando su mágico y adictivo efecto en las personas que presenciaban el show y que, conforme pasaba el tiempo, comenzaban a acelerarse y entrar en euforia, convirtiendo la velada en una bomba de tiempo que amenazaba con explotar en cualquier segundo... seguramente propios y ajenos comenzarían a notar el "tsunami" de sensaciones descontroladas que se estaba desatando.


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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Invitado el Vie Dic 20, 2013 10:06 am

Suspiró mientras una sonrisa iba naciendo en sus labios. ¿Cómo podía pensar que era lindo cuando tenía tal capacidad vocal? Definitivamente se había hallado con un demonio con un increíble talento y aun así, verlo en el escenario, mostrando su talento de aquella forma le impresionaba. Todas aquellas personas parecían estar alucinando, moviéndose al compás del cantante, de su voz, de los movimientos de su cuerpo. Eran en ese instante las marionetas de su representado, gente que gritaba y le seguía en la canción, amontonándose hacia adelante a la espera de poder tocar a quien era su ídolo en definitiva. ¿Y Natalie había pensado que sería suficiente con él de guardia? Aquello hubiera sido un completo desastre si eso hubiera pasado, incluso ahora, los hombres que habían estado apostados afuera ordenando a los que aún no entraban, ahora estaban entre el escenario y aquellas personas de los primeros lugares, manteniendo al blondo seguro de posibles extraños que intentasen llegar hasta él y se produjera un descontrol, oh y vaya que lo intentaban, con lágrimas en los ojos pedían a su equipo que les dejaran pasar, no, tocar no, aquello estaba muy lejos de ser algo que permitiría. Su mariposa era intocable sobre el escenario.

Hoy sería el lanzamiento de aquella nueva canción que le había pedido que escribiera específicamente para aquél concierto y estaba casi seguro de que sería la que viniera a continuación y no sabía, si la emoción que sentía se debía a que aún no había tenido oportunidad de escucharla, o si se debía simplemente a que aquél vándalo incluso lograba que él le escuchara con atención, después de todo, era un amante de la música, no se había vuelto manager solo por el dinero y las experiencias que reportaba, no, de cualquier forma, podía identificar el talento y una voz excepción con tan solo escuchar una canción y allí estaba, quien se había convertido en su más brillante mariposa. Ah, los grandes tendrían que temer y cuidar sus primeros lugares, porque Natalie seguiría ascendiendo hasta que su rostro quedara plasmado en el muro de la fama, tal como unos cuantos ya lo habían hecho. Y cuando aquella canción terminó, las masas parecieron explotar entre las luces y el candor del espectáculo. El vástago extrajo su cajetilla de cigarrillos de dentro de su abrigo y llevó uno de aquellos a sus labios para posteriormente, encenderle con la mecha encendida de su encendedor. Lo estaba haciendo de maravilla y sin duda aquella noche sería demasiado larga para el blondo, él mismo se aseguraría de aquello. Una calada al cigarrillo y su mirada se posó sobre aquella figura detenida sobre el escenario mientras hablaba con sus fans.
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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Vie Dic 20, 2013 7:20 pm

A pesar de ser el indiscutible protagonista de la noche muy posiblemente era el menos enterado de lo que bajo el escenario sucedía, los focos eran potentes por lo que muy posiblemente, lo que los fans consideraban miradas no era más que mero reflejo pues en verdad el que estaba sobre las tablas era incapaz de distinguir más allá de sombras moverse a su compás o siluetas ennegrecidas. La nueva melodía golpeó a los que estaban a sus pies y pronto nuevos gritos de índole histérica lograron que el cantante esbozase media sonrisa de prepotencia, allí iba el prometido single, uno que en silencio le dedicaría a su manager. Las masas parecían cada vez más feroces pero por ahora restaría importancia y es que el sequito de seguridad que rodeaba el escenario luchaba a capa y espada por mantener las manos de los fans alejados del Dios de aquella noche. El rubio alcanzó nuevamente el micro marcando arrogancia en cada acción y con la melodiosa voz con la que inició la canción anterior se inició esta, aunque sin duda la letra era... Cuanto menos peculiar y es que hasta ahora no se le conocían canciones picantes al rey de la sangre, del anhelo y de la locura.

I can't count all the times that I had to say I'm sorry
For wanting something with a few more bits than my ***
Don't play a game, boy
They said it would get old
But sometimes boys like me are curious
And can't be told no
You came along and had me saying
"What is this?"
Your sexiness had got me ready for the Genesis


Era en algunos estribillos de los que se valía de aquellos guturales tan típicos y conforme la canción avanzaba la base también fue cambiando a una de índole más rockera, mucho más. Buscó sin realmente encontrar al que le dedicaba esa letra, al maldito que había accionado un muy curioso mecanismo en él. El público parecía estar afanado con aquella nueva inesperada y gritaban, creyéndose que la letra era para ellos, que ése chico al que nombraba era quién más gritase el nombre del que yacía en el escenario ya con la frente perlada en fina capa de sudor por culpa de aquellos grandes focos que le iluminaban. La lyric fue dándose y con ello su voz simuló sensualidad en cada una de las letras pero fue cuando venía una de las mejores frases de la canción cuando tomó aire y esta vez sí, miró al público con una retorcida sonrisa antes de pronunciarla.

Okay, just plug the damn thing in already.


Y la misma fue pronunciada con el tono de voz con la que inició la canción posterior, la primera. Bien, ahí quizás había dejado demasiado claro las posturas y siendo que por norma general él era el dominante estaba, prácticamente, mencionando el nombre de quién había compartido ya en dos ocasiones cama con él. Aquellos que sin duda parecían más alocados que de costumbre lograron, al parecer, tumbar a uno de los vigilantes. ¿Qué mierda...? Aunque no soltó el micro ni dejó de cantar fue consciente de lo que ahora sucedía.

Cómo perros en celo aquellos que saltaban y coreaban estaban traspasando la fina línea entre alboroto y clara locura. Ahora intentaban alcanzarle con mayor ahínco y uno de los guardias más cercanos a su posición resultó herido, sin embargo pronto la zona fue flanqueada por nuevos de aquellos hombres con ropas de guardia. Pudo escuchar sollozos, gritos, todos querían ser aquel del que aquella nueva canción hablaba y pudo saber que más de uno lucharía por serlo. No, no era normal aquel estado. Sin dejar de cantar retrocedió un par de pasos, los justos para que, si alguno de aquellos tarados lanzaba algo no llegase a alcanzarle. Saltos, brincos... ¡Por UT! ¿De dónde mierda había salido todo aquella gente? Se centró en que su voz saliera con el timbre correspondiente y una vez terminó la última palabra y la pista terminó todo Nocturna lanzó un grito de plena satisfacción, los chicos alzaron manos, puños, saltaban, gritaban, reían, lloraban. Estaban... Estaban fuera de control. Miró de reojo hacia uno de los que estaba tras las gruesas cortinas del escenario y éste se encogió de hombros: Bien, parecía que no era el único que se estaba dando cuenta que aquello parecía estar saliéndose del control de muchos, especialmente de aquellos quienes debían llevar la correspondiente seguridad del mismísimo cantante.


Letra de la canción (Pero no base ni voz):



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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Vie Dic 20, 2013 10:31 pm

Sonrió al escuchar al castaño aunque, apenas si pudo darle una mirada antes de que este se perdiera tras la puerta de la bodega, ahora tres de aquellos vestidos de blanco y negro le observaban a la espera de los tragos y tras rodar los ojos, dispuso los tragos sobre las superficies y les hizo un gesto para avisarles que ya estaban listos. Entre tanto, la súper estrella que estaba en el escenario, oh si, ese del que se había quedado escuchando su primera canción, había finalizado y ahora tras haber preguntado a su público, parecía que comenzaría una nueva. Al principio había pensado que se trataría de otro más de aquellos chicos "poperos" y sin embargo, había descubierto que las canciones de Noiz eran muy de su estilo. Bah, esa era una de las cosas que no se le entendía, o quizá fuera, que aquella parte de sí seguía siendo del Víctor del pasado. Quizá no se había perdido por completo a pesar de que muchas veces sus acciones se contradecían con otras. Bueno, si hubiera quedado totalmente cuerdo después de lo que había vivido, entonces sería algo así como un ejemplo, pero no lo era y se aceptaba tal cual era y también...también parecía que Den le aceptaba así. Y hablando de Den, ¿habría encontrado su campera?

Tras ver a los meseros perderse nuevamente entre la gente, sus orbes se movieron nuevamente hacia la puerta de la bodega...justo en el momento en que vio un manchón rojo para a través de esta. —Mmmm... —Una de sus manos subió inmediatamente hacia su barbilla mientras apoyaba el codo de la misma sobre la mano que cruzaba su pecho. Efectivamente los talles de ambos deberían ser similares porque la campera había resultado quedarle bastante bien aunque...
Se movió hacia adelante, solo un par de pasos, para poder acercarse al castaño a tal punto que sus manos bajaron hacia el cierre de la misma y con un ligero movimiento de sus dedos conecto los dos extremos y comenzó a subir el mismo, cerrando la campera y cubriendo así aquél torso desnudo. —Si te dejo así por estos alrededores podrían atraer a las hienas. —Y claro que se refería a ese montón de chicos que de vez en cuando miraba hacia la barra, aunque ahora que observaba en dirección hacia los mismos resultaba que estos parecían algo idos, no, esa no era la palabra adecuada, más bien parecía como si se hubiesen tomado un balde de bebida energética; saltaban, gritaban y se empujaban entre ellos. Víctor les miró algo extrañado aunque supuso, que ese debía ser el comportamiento normal en un concierto de ese cantante. Lo cierto es que no se esperó que uno de aquellos chicos se acercara a la barra y le atajara por la corbata con cierta violencia. —¡Ah, Kai! ¿Qué haces aquí y vestido así? —El muchacho sacudió la corbata intentando desanudarla. Eso sería un problema, no podía llegar y actuar de manera inapropiada con un cliente, menos cuando ya estaba hasta las narices de tanta deuda. —¡Quiero ver tus tatuajes! ¡Anda! —Una de las manos del vástago subió hasta la mano de aquél e intento que le soltara y sin embargo, el otro pareció no reaccionar ante aquello de la manera esperada, en lugar de soltarle, le tomó con más fuerza, haciendo que Víctor tuviera que aferrarse a la barra para no estrellarse contra la misma. —No puedo, es mi uniforme. Contrólate por favor. —Arg. Odiaba pedir las cosas de aquella manera cuando le estaban estrangulando casi. Era extraño, demasiado, generalmente ni por muy borrachos que estuvieran, nunca se habían atrevido a tratarle de esa manera; se la pasaban bien conversando entre todos los que rodeaban la barra, pero nunca habían intentado propasarse con sus fuerzas y este...este parecía haber olvidado todo aquello.

Mierda. No iba a permitir aquello, incluso si Alex le llamaba luego, nunca en su jodida vida iba a permitir que otro pasara por arriba de él.
Por lo mismo tomó al otro del cabello, de aquellas hebras blanquecinas y le tiró hacia atrás esperando que le soltara al tiempo que sus dedos ejercían algo de fuerza sobre los de él y sin embargo, el otro solo sonrió con descaro. ¿Qué mierda pasaba allí? —¡¿Eso duele sabes?! —El otro no dejo de sonreír mientras su cabello era tirado por el otro. La canción de Noiz debía estar tapando todo aquello y ningún guardia pareció enterarse, bien. —Escucha pequeña mierda. —El blando hizo que le mirada a los ojos, tomándole de la nuca para que no le quedara otra opción. —Vete de aquí. No sé si estás drogado o qué, pero no te atrevas a volver por esta noche. —El semblante del vampiro se notaba molesto y es que en cualquier momento perdería los estribos si aquél otro no se iba. Aunque lo cierto es que a pesar de que su siguiente ataque de risa realmente hizo que apretara los dientes, sin embargo el otro retrocedió tal como se lo había ordenado y los dedos de Víctor le dejaron ir. ¿Cómo habían dejado entrar a alguien así?  
Se llevó una mano hasta la corbata aunque antes siquiera de intentar arreglarla, miró hacia Dennis, era extraño, pero realmente no quería que le viera actuando de aquella forma, quizá para que los recuerdos de lo ocurrido tiempo atrás en el mismo local no volvieran, o quizá, porque no quería que Dennis se llevara una impresión errónea de él. Mierda. Era todo demasiado confuso cuando se ponía a pensar en lo que sentía.


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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Dennis T. Edmond el Vie Dic 20, 2013 11:07 pm

Emitió una casi endulzada risita cuando el otro se procuró en cerrar la cremallera de aquella campera, negando con la cabeza al compás de sus palabras para, con voz quizás demasiado baja si en cuenta se tenía que a los alrededores se encontraba la estruendosa canción junto al jolgorio establecido por los chicos que sin duda disfrutaban del espectáculo. –No soy atractivo, a ti te queda mejor.- y no dudaba tan siquiera un ápice de ello. Pero su gesto se vio ligeramente enturbiado cuando el vástago se alejó de sí hacia la barra, claro, no debía olvidar que el contrario se encontraba en pleno horario laboral, por lo que debería compartirle con aquellos que demandaban bebida. Pero abrió los ojos con sorpresa cuando la confianza de uno de aquellos ebrios agarró por las ropas a Víctor de aquel modo. Ah... Kai. ¿Entonces no sabrían su nombre?
De cualquier forma se sintió... Extraño. Alejado. Infravalorado. Ahí estaba ése joven de aspecto desaliñado, de sonrisa torcida cogiendo de manera casi recelosa a quién consideraba uno de los seres más triviales e importantes en su mísera existencia. Era... Era cómo si él no pintase nada allí. Giró el gesto cuando el rubio cogió por la nuca al desconocido y temiéndose lo peor desvió el gesto, no llegando a entender –más bien, a ver- que éste lo que hacía era tirarle del pelo y no aproximarlo como el numan creyó. No supo que gesto debía estar poniendo pero uno de los camareros, uno de los compañeros del vástago se aproximó a él y le palmeó los hombros. –Víctor es uno de los más solicitados.- río para luego tenderle un trago, aquel que estaba barriendo en el local para, más tarde, guiñarle un ojo. –Pero a nadie le ha dejado hasta ahora su ropa.- y a penas terminó de decir aquello el castaño alargó la mano en busca del ofertado trago con éste ya en mano el camarero se alejó tras una rápida disculpa: Debía de seguir en sus labores. Miró aquello que su mano sostenía y después hacia aquellos otros dos. La carcajada del desconocido no fue coherente con la rabia en la mirada del vampiro y aquello, no supo por qué, le trajo cierta paz interior. No... No era celoso, creía. Hasta ahora. Su mirada se cruzó con la del rubio cuando éste por fin se deshizo del atacante y el nerviosismo acudió a las puertas del humano. Fue quizás la desesperación, vergüenza o tal vez el deseo de escapar de aquello que empinó el codo y se bebió lo ofrecido de un trago. Rápido fue en aquello, sin duda.

Cuando la bebida empapó su garganta cerró con fuerza los párpados, no era que el sabor fuera desagradable... Era que no estaba acostumbrado a tomar y aquello sin duda caería pesado en su sistema. Cuando logró controlar las arcadas iniciales volvió a abrir la mirada, buscando nuevamente el rostro de Víctor. Ahh... Vale. Esa mirada le dijo tal vez más de lo que la postal anterior pudo. ¿Había estado pues batallando con el otro? ¿No era...? Se llevó una mano a la frente mientras que la confusión, repentinamente, le causó gracia. Estalló en risa como si toda la angustia del pensamiento receloso hubiera sido mero teatro de su subconsciente. No eran nada... pero para él, Víctor era de lo poco que tenía. –Así no, Kai.- habló... Habló extraño, sin sus titubeos, sin su nerviosismo habitual. Dio un par de pasos hacia él y se encargó de anudar la corbata de manera diestra y es que Sven era bastante adicto a esa clase de atuendo. Sus dedos se movieron raudos, ágiles y expertos sobre la tela y su mirada estaba centrada en la acción, aunque al terminar la misma, apoyó la palma entera sobre el torso inerte del vástago. –Siento no haberte ayudado... Creía que estabas besándole.- claro, sincero, directo. ¡Sin tartamudear! Aaahhh… Lo que pudo ser agonía le hacía gracia. ¡Era todo tan divertido! Su rostro se aproximó al contrario. –...Así...- aquello lo susurró prácticamente sobre los labios foráneos… Aunque fue suficiente un cambio de pista en el escenario para que el castaño pareciera olvidarse de su cometido y diera un brinco, mirando fascinado aquella marea de luces que se movía al compás del cantante.

-¡Mira! ¡Es genial!- Se abalanzó sobre la barra cómo tantos aquellos lo habían estado haciendo y miró con los ojos bien abiertos el movimiento... Podía sentir la música en la sangre, moviéndole. No se lo pensó, quizás es que tampoco deseó hacerlo. Empero sus palmas, ambas, se apoyaron sobre la húmeda –por los tragos- superficie y de un salto terminó al otro costado de la barra, a duras penas sus pies rozaron el suelo se giró con ansiedad en busca del rubio, tendiéndole una mano. –Vamos a bailar!- y no parecía estar muy predispuesto a recibir una negativa. Dios. Estaba tan... eufórico. Su mano se movió frente al rostro del rubio mientras reía, y aunque el castaño no fuera consciente, se movía inquieto de un lado a otro, como el perro que espera que el amo le suelte la correa. –¡Vam-...!- pero no tuvo tiempo ni oportunidad para volver a apremiar al vástago, una mano, la del chico de antes atajó la del castaño y mirando con una retorcida sonrisa al que le había rechazado arrastró consigo al que, movido por la necesidad de estar en constante actividad le siguió entre risas siendo, claro, agarrado por la muñeca por parte de ése desconocido que, ahora, no le resultó en absoluto tan desagradable. ¿Ese era el mundo de Kai? ¡Era sublime! Las luces, la música... Quería gritar. Y lo hizo. Ahí nada importaba, todo estaba cubierto por la marea de sonidos que les tenía a todos atrapado. Era cómo... cómo si no formase parte de ése mundo, su conciencia restaba apagada, su cuerpo íntegramente activo.




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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Alexiev Freiheit el Sáb Dic 21, 2013 12:08 am

Mientras Alexiev observaba extasiado desde las pantallas que retransmitían las imágenes de las cámaras de seguridad en la planta principal como la gente participante del concierto se había transformado en una manada eufórica de lobos, una melodía comenzó a sonar en su mente al tiempo que levantaba los dedos y, cual director de orquesta, los movió de un violento vaivén hacia la derecha, de inmediato y casi como si respondieran a un potente embrujo, las personas se lanzaron en avalancha hacia la barra, pasando sobre ella, robándose botellas y bebidas ansiando más de aquello que los había transformado en una turba violenta, sin embargo muy a su pesar, el experimento había terminado y ya no habría mas "muestras gratis" de AZURA, el verdadero negocio acababa de dar comienzo.

Con otro violento movimiento de manos hacia arriba, otra oleada de gente pasó sobre el personal de seguridad y estalló contra los bordes del escenario, sacudiéndolo y haciéndolo crujir por la violencia del impacto entre los cuerpos... y sin embargo no había gesto de dolor alguno en aquellos seres, seguían las risas, los gritos y las miradas febriles, todos aquellos espectadores eran ahora y por tanto que durara el efecto de la droga, ni más ni menos que "fugaces demonios" hambrientos de la deliciosa magia que les había sido entregada. Que sería de Victor y de Noiz en medio de aquel caos digno de una película apocalíptica?... muy buena pregunta!, había perdido rastro del rubio vampiro tan pronto como la gente se agolpó en la barra, y en cuanto a la estrella de la noche ,seguía sobre el escenario a pesar del terrible impacto que había sufrido... continuaría con el show? correría por su vida al presenciar el frenético espectáculo que se desarrollaba frente a sus ojos?. Alexiev rió a viva voz y los rostros ocultos tras las cientos de pantallas que también observaban todo, rieron al unisono en una morbosa y siniestra algarabía ante el éxito indiscutible de AZURA.

Finalmente y a modo de cierre, el demonio chasqueó los dedos y la pantalla principal se apagó, la muestra había terminado. El resto de los monitores se fue apagando uno a uno y los misteriosos espectadores se perdieron tras ellos, era hora de hacer acto de presencia una vez más y presenciar los efectos de su nuevo juguete antes de que empezara a menguar. La droga no duraba mucho en el organismo, posiblemente y mientras caminaba hacia la puerta que lo llevaba al ascensor, el mismo comenzase a desaparecer... las personas poco a poco caerían en un sopor "post-orgasmico" antes de regresar al a normalidad; el efecto de la abstinencia solo se dejaría sentir dias después... entonces la verdadera adicción comenzaría y las mazas ingentes de inocentes adictos comenzaría a pedir más, dando inicio a lo que seguramente sería el negocio más grande y siniestro en la historia de la nueva humanidad.

Tomó de un perchero cercano al pasillo un elegante y finísimo abrigo de piel de tigre albino decorado con plumas negras en mangas y cuello, entonces tras colocárselo se ubicó en el ascensor junto al personal de seguridad y descendió a la primera planta, era hora de enfrentar a su propia creación. Tras unos segundos la puerta se abrió y se encontró cara a cara con el pandemonium en persona; algunos espectadores ya se encontraban de rodillas en el piso frotándose la cabeza, otros todavía reían y saltaban de manera frenética, chocándose con otros y con la estructura misma del Nocturna en el proceso; tanto así que un pobre numan que giraba de forma alocada, chocó contra la figura de Alexiev y rebotó, cayendo duramente al piso para quedar allí, inmóvil, al borde de la inconsciencia.
El demonio se sacudió el hombro de manera desinteresada y avanzó hacia la zona trasera del escenario, pudiendo ver tanto a Orion como a la espalda de Noiz quien parecía todavía no haber tomado una decisión sobre como proceder. Con una amplia sonrisa pasó una mano sobre su cabello y observó divertido; tan rápido como la violenta y frenética turba había tomado por asalto el Nocturna, ahora la misma comenzaba a amainar, recobrando algo de la cordura que habían perdido.

-vaya noche!, si que los has hecho pedazos chico- dijo en tono alto y totalmente divertido Alexiev, dirigiéndose por supuesto al cantante, quien parecía contemplar lo ocurrido con cierta incredulidad. Todavía restaba ver si Victor había sobrevivido al eufórico asalto de las multitudes, pero de alguna forma el diabólico hombre de negocios sabía que haría falta mucho más para cargarse al sensual barman... o al menos eso esperaba.


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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 21, 2013 1:17 am

A ese público no le quedaba de otra más que entregarse al embrujo que la voz de Noiz parecía irradiar sobre todo el lugar. Sin duda cuando comenzó la letra de la nueva canción, le pareció algo diferente aunque no fue que no le agradase pero...esa letra era como si...
Ladeo el rostro mientras una sonrisa se delineaba en sus labios y realmente le pareció algo curioso aquello, ¿debía quizá pensar que era un canción de "amor" para él? Bueno, sin duda era mucho más una canción de ese estilo y de verdad, de verdad quería disfrutar mientras la letra avanzaba, mientras aquél rubio se movía sobre el escenario, pero fue justamente al verlo retroceder sobre el mismo que fue alertado de que algo no iba precisamente bien. Por el pasillo, un guardia traía a otro que al parecer había salido lastimado, pasaron junto a Orion y sin embargo no se detuvieron, sino que se dirigieron hacia una de las habitaciones que había sido acondicionada como enfermería en caso de que algún incidente ocurriera. Volvió la vista hacia Noiz ahora más pendiente de lo que pasaba sobre y bajo el escenario, se acercó hasta uno de los ayudantes de escenografía para ver qué era lo que pasaba y sin embargo, el hombre le miró con un gesto que denotaba su incredulidad ante lo que ocurría. Podía escuchar por sobre la música los acalorados gritos de la multitud, el llanto y las voces fuera de control. Su vista ahora se movió hacia la línea de los guardias, misma que parecía estar cediendo ante el poderoso desvarío de la gente. ¿Qué mierda pasaba allí? y más importante: Noiz. Debía sacarlo de allí antes de que aquellos rompieran la barrera de los guardias.

Fue un ruido proveniente desde la barra que lo alerto, la gente parecía perdida en la música pero no es que la escuchase, es que se movían junto a esta en una especie de acto caótico que había dejado de ser lo que se veía en cualquier recital. Ya no importaba si interrumpía la presentación del blondo, su seguridad siempre sería una prioridad para él. Avanzó entonces hacia adelante, irrumpiendo en el escenario para tomar a Noiz por uno de sus brazos y llevárselo a algún sitio seguro. Los guardias no aguantaron y las masas se vinieron enloquecidas sobre el escenario entre movimientos enérgicos en demasía. Por suerte alcanzó a salir de allí hacia la zona tras bambalinas justo antes que los guardias intentaran frenar a la gente que buscaba perseguirlos. No podrían, en algún momento debería presentarse la fuerza pública pero de cualquier forma, aquello se tardaría unos minutos, mientras tanto debía de mantener a su representado lejos de aquella turba fuera de control.
El vástago se detuvo entonces en el oscuro pasillo, mirando al rubio como para asegurarse de que estuviera bien, aunque de todos modos se lo preguntó: —¿Te encuentras bien? Esto que está pasando es... —¿Que era? Extraño, sin duda nunca se había topado con algo así. Miró hacia los alrededores asegurándose de que nadie se hubiera metido hacia donde estaban ellos, aunque lo único que vio fue a aquél peliazul de antes, el tal Alexiev.

Mantuvo la calma ante las palabras de aquél hombre. Era imposible que aquello hubiera sucedido como algo natural ante la música de Noiz, entonces ¿Por qué había sucedido? ¿Drogas tal vez? ¿Las bebidas? Eso era imposible, había visto el expediente del lugar y el único inconveniente que allí había ocurrido había sido una pelea hace algún tiempo por culpa de algunos borrachos, pero eso estaba muy lejos del extraño comportamiento de toda aquella gente. Sin embargo, lo más extraño vino cuando un chiquillo llegó hasta unos pasos cerca de donde estaban ellos. El mismo tenía todo el rostro embadurnado en lágrimas, la nariz le moqueaba y parecía asustado; el mismo perdió el equilibrio y cayó de rodillas al suelo, abrazándose el estómago mientras miraba hacia adelante, irguiéndose. —Noiz. Noiz, no me dejes aquí, yo no puedo estar...sin ti...¡Noiz! —Mierda. Aquél chico estaba actuando de una forma verdaderamente extraña, incluso para ser un fan del cantante. Aquél grito había salido de lo más profundo de su garganta mientras la risa le ahogaba de tal forma que terminó volviendo a erguirse hacia adelante antes de que comenzara a lucir algo...¿apenado? Las légrimas volvieron a caer, pero sin quitarle un ojo de encima a aquél chiquillo, pregunto esta vez habló al dueño del local: —No sé qué es lo que ha pasado, pero esto no es nada normal y le rogaría que no intentara culpar a mi representado. —Era imposible atribuir algo así a una simple canción. —¿Esta bien si arreglamos cuentas mañana? No puedo poner en peligro a Noiz y es obvio que aquí no está seguro.—Miró al blondo, era obvio que este diría algo aunque esperaba que no pretendiera quedarse en aquél lugar, no al menos si no quería que otros como aquél chico llegasen hasta donde él.
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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Sáb Dic 21, 2013 7:18 am

Cómo estaba previsto, para cando la canción de Tohru terminó no pasaron ni dos segundos a que sonase la siguiente pista empero la situación sobrepasaba los límites de su entendimiento y aunque le tocaba volver a volcar la voz sobre el micro un estruendoso atentado contra la barra hizo que su mirada buscase, a como pudo debido a la luminosidad de los focos, aquel lugar atestado por los ebrios, borrachos y demás en decadente situación. No, no era normal. Hasta la fecha no había visto tan alterados a nadie que le corease e idolatrase, algo pasaba... Algo. Fue una mano sobre su brazo, un agarre perfectamente ejecutado el que le devolvió a la realidad y sin tan siquiera voltear supo de quién se trataba. Tal vez por lo frío de sus dedos, quizá por el tacto tan familiar que le otorgó. No supo del cierto por qué se rindió sin oponer resistencia a pesar de que el escenario aún debía soportar su plenitud, no obstante... El infierno vino cuando los pasos de ambos se alejaron lo menester para que la ambarina mirada pudiera contemplar cómo aquellos a quienes tenía prácticamente detrás estaban con los ojos idos, con las miradas perdidas arastrándose por encima de las tablas del escenario en busca de rozarle, de tocarle. Asqueado siguió los pasos del vástago ya sin mirar atrás y no fue hasta que éste se detuvo que él también lo hizo. Enervó el gesto y su mirada confundida buscó aquella carmesí. Mierda. Se sentía tan confundido cómo mosqueado, hasta ése maldito concierto nunca se vio con la necesidad de abandonar el escenario. ¿Seria el ambiente de Nocturna que les empujaba a mostrarse de ésa manera? ¿Sería la bebida? ¿Qué se habrían drogado? ¿Qué mierda de seguridad era aquella?

-... Jodidamente extraño, sí.- finiquitó él la frase del morocho aunque no tardó en observar hacia el de cabellera azul y de inmediato ése ceño suyo atravesado por barra de hierro mostró el claro disgusto de tenerle delante, no sabía el cómo, el porqué, pero ya le culpaba de todo lo sucedido en escena. –¿Qué mierda has...?- pero su oración se vio irrumpida por el lamento de un joven que había logrado burlar a los de seguridad. Muy posiblemente pronto habrían más de aquellos llorosos cerca de sí. Ver a uno de sus fans en ése estado fue superior a él y puño derecho se cerró a un costado de su anatomía apretando hasta tal punto los nudillos que estos se tornaron blanquecinos por culpa de la falta de riego. Era tan pequeño y se le veía tan trémulo... Sin mencionar palabra u intentar dar conversación a éste giró su postura y tal y cómo ejecutó el giro su puño, ése ya anteriormente preparado alzó posición y golpeó sin amago de miedo el rostro del peliazul, éste se giró en dirección al impacto. Entonces el rubio dio muestra de su enfado con voz ronca, aunque ahora ése puño ahora ejercía agarre en el elegante atuendo de su antagonista, parecía desear estrangularle por la fuerza ejercida en aquel, aunque lo que deseaba era retenerle y que no se esfumase con la niebla y la confusión. –¡¿Qué mierda has hecho, Alex!?-

Escupió las palabras con desdén y tan siquiera se giró hacia Orion antes de anunciar lo siguiente: -Coge al chico.- y no admitiría negativas al respecto. Aquella estúpida masa temblorosa y titubeante podría darle quizás alguna respuesta, además, no podría dejar a alguien tan sumamente confundido ahí en medio...; No era que le importase en lo más mínimo, pero Noiz se debía a su papel.
Aún con el agarre impuesto sacudió la anatomía del demonio antes de ejercer un perfecto empuje de éste hacia atrás y su mirada se evocó en desdén para con ése excéntrico dueño del local. –Tus mierdas no entraban en el trato, desgraciado.-

El movimiento estaba cerca de aquellos que compartían una charla, al parecer el personal de seguridad no pudo flanquear a aquellos que podía escuchar ya cercanos, muy posiblemente de no iniciar retirada serían aplastados por la marea de indeseables que buscarían arrancarle hasta el último mechón de pelo como tesoro de ése al que tanto admiraban, al que tanto amaban... Al que seguían de continente en continente para buscar una mirada que les indicase que ellos eran más importantes y distintos al resto. Retrocedió un único paso, buscando el confort de la proximidad con Tohru. Ése concierto se le había ido totalmente de las manos y la rabia, la impotencia estaban claramente marcados en quién, obviamente, no rendiría cuentas con aquellos que venían a por él.



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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Sáb Dic 21, 2013 5:25 pm

Enarcó una ceja. ¿Dennis se estaba riendo de él? Oh bueno, eso no podía molestarle, e incluso cuando aún seguía pendiente de aquél idiota, no pudo evitar sonreír hacia el castaño. Se quedó tan quieto como pudo en cuanto el otro se le acercó para anudarle la corbata, aunque el comentario que siguió a aquello le hizo reír. —¿Cómo se supone que besaría a alguien delante de ti? Eso no tendría el menor sentido. —Y sin embargo, sus palabras fueron calladas por aquella solitaria del otro y por la nueva cercanía entre sus labios. Tragó aire ante aquella inadvertida cercanía por parte del castaño, aunque esta sin más se volvió a disipar. Dennis parecía enganchado a la nueva melodía, aunque el blondo no le prestó atención, sino que siguió al castaño con la vista mientras se acercaba a la barra, al parecer poniendo toda su atención en el particular espectáculo que estaba encendiendo a todos los allí presentes, incluyendo a su numan favorito. ¿No estaba demasiado alegre de todos modos? Es decir, ya llevaba conversando con él y reuniéndose con el mismo por algún tiempo y podría jurar que era algo más introvertido, ¿se habría equivocado?
Parpadeó al verlo realizar aquella maniobra por sobre la barra, pensaba que podría caer, aunque el otro aterrizó sano hacia el otro lado, girándose hacia él para invitarle a bailar. Sonrió. Aquello le habría encantado, pero no estaba en posición como para salirse de su trabajo para ir a disfrutar en medio del resto de la gente, entre aquellos gritos que a cada minuto que pasaba parecían volverse más descontrolados. Definitivamente algo iba extraño con el castaño...¿Habría sido por la bebida? Después de todo, no tenía idea de si Den acostumbraba tomar y aquél trago de por sí ya era bastante fuerte para alguien acostumbrado a beber.

Estiró su mano hacia adelante para atraer al otro y sin embargo, la vio alejarse mientras otros dedos se enredaban en la misma. El vástago observó a aquella persona: el mismo sujeto de antes. Y cuando esperaba que el mismo castaño se soltara, resulto que este se fue entre sonrisas con el otro, lejos de él, dejándolo completamente en blanco. ¿Qué carajos pasaba allí?  —¡Dennis! —Gritó mientras salía por un costado de la barra. Había prometido que no le pasaría nada a Den y no iba a permitir que ese sujeto ni nadie le hiciera romper aquella promesa. Mas entonces, sintió como un grupo de gente apuntaba hacia la barra y casi como si se tratara de una manada de animales fuera de control, los mismos se abalanzaron sobre la misma ante la mirada sorprendida del vampiro. Habían derribado la barra y parecían completamente desesperados por entrar en la bodega. Mierda. Menos mal que salí de allí, pensó el vampiro antes de recordar la razón que en realidad le había movido a salir de su espacio de trabajo.
Su vista automáticamente se movió hacia los costados, intentando dar con Dennis, mas sin embargo, lo que había ido un concierto se había transformado en un lugar de locura donde algunos lloraban al fijarse en que Noiz había abandonado el escenario de repente, otros en cambio reían entre ellos y finalmente, estaban aquellos que habían sucumbido ante algo y parecían buscar la ayuda de otros para calmar aquél frenesí que les movía. ¿Y Dennis estaba con uno de aquellos lunáticos? Mierda. —¡Dennis! —Volvió a gritar entre la gente a la que no le prestaba mayor atención. Paso por sobre algunos que habían caído al piso entre espasmos y llanto, el lugar estaba jodidamente oscuro y con todo el escándalo era difícil que pudiera seguir el rastro de Dennis. Mas sin embargo, recordó que el mismo llevaba puesta su campera, por lo que tan solo debía procurar seguir su propio rastro, ignorando cualquier otro.

Siendo así y como un sabueso, comenzó a seguir el aroma de su propia campera, moviéndose así entre la gente más llevado por el aroma de la misma que por lo que sus orbes veían. Tch. Si no se apuraba, no quería ni imaginarse lo que aquél bastardo pudiera hacerle al castaño y, siendo que Den parecía estar fuera de sí, lo más seguro es que ni siquiera le importara poner resistencia.
Gruño. Si le hacía algo a SU castaño, no estaba muy seguro de que pudiera llegar a hacerle a aquél idiota.


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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Dennis T. Edmond el Sáb Dic 21, 2013 10:27 pm

¡Aquello era mágico! Su cuerpo parecía moverse solo y aunque parecía imposible que en aquel alboroto creado pudiera ser capaz de escuchar nada que no fueran lamentos y el jolgorio pareció distinguir la voz de Víctor. No, imposible. Miró hacia atrás en busca de ése al que, aún y en ése estado prefería tener de la mano pero un severo tirón le obligó a volver a su posición, trastabillando consigo mismo ante la urgencia del movimiento ajeno, cuando buscó a quién le dedicó aquel tirón se encontró con el que desde un inicio le guió por el lugar, como si tuviera voluntad por encima del que se encontraba con deseos de saltar, gritar. Las luces parecían haber perdido fuerza y quedó a oscuras ése lugar: Bien, la euforia pasaba a ser más miedo que otra cosa y es que por más que aquella bebida pudiera provocar, el castaño era de por sí un numan cuanto menos cobarde en depende que situaciones.
-P-para...- intentó soltarse con la mano libre de la que acordonaba su muñeca sin éxito en su ejecución, por el contrario se ganó un agarre más severo por parte del desconocido. –¡Tenemos que buscar a Víctor!- chistó, como si aquello fuera ahora su centro de atención cómo antes lo fue el chico del escenario, el que portaba el ritmo de los pasos se detuvo de manera abrupta y el que iba consigo se ganó un golpe contra su espalda pero por suerte, detuvieron los pasos. Ambos. –¿Cómo?- éste se giró y en medio de la destrucción observó al que esperaba aún ser soltado. –¿Cómo le has llamado?- las miradas se cruzaron. El contrario sabía perfectamente que el profesor había mencionado al vástago por su nombre, por su nombre verdadero y no pudo más que... Arrugó su expresión, dándose cuenta por primera vez que llevaba la campera que el otro solía portar cada noche.

Empujó al maestro con tanta violencia que el mismo se golpeó con algún joven que andaría a sus espaldas y gracias al mencionado impacto no terminó por caer al suelo. Ése otro, el que hasta la pista lo hubo arrastrado le miró con odio, con desdén.
Otro empujón.
Y a ése le llegó otro. Dios... ¿Si le dolía por qué diablos reía? ¿Por qué le parecía tan cómica la situación si deseaba escapar de ella? Entre risas impropias al temor que estaba sintiendo su cuerpo fue guiado hacia los servicios dónde el chico de mirada recelosa se aseguró de cerrar con pestillo una vez ambos estuvieron en el pequeño habitáculo. –Quítatela.- la mirada ofertada por el castaño pareció disgregar duda, a lo que el foráneo chasqueó la lengua y tiró hacia debajo de la cremallera: Ahora sí lo entendió. –¡E-eh...! ¡Es mía!- no exactamente, pero si se sentía responsable de la misma por lo que sin andarse con más explicaciones se cerró cómo pudo aquello que portaba sobre sí a lo que el contrario volvió a teñirse en odio, parecía que las risas ya no entraban en su juego, aunque el castaño si restaba sonriente, como si aquello no fuera más que un juego. –NO es tuya. ¡Quítatela!- la desesperación llevó a ése otro a sacar del bolsillo posterior de su pantalón una navaja casera con la que amenazó a quién poco a poco apagó la sonrisa, quizás... Quizás si debería hacerle caso. ¡Pero era tan divertido! Se río por lo bajo a lo que el otro reaccionó tomando al maestro por un hombro y empujándolo con violencia contra una de las paredes, ahora el filo de aquello restaba en su cuello. –No te atrevas a mirar a Kai. ¿Sabes las veces que me lo he follado ya?- oh... bien, si logró despertar parte de la consciencia del ebrio, del drogado. Se mordió débilmente el labio... Ah, no pudo. Estalló en risas, sonoras, felices. –¿Y que tiene eso de malo?-el otro le miró si comprender, Den volvió a reírse, jovial, encantado con poder dar rienda a unas emociones que tal vez únicamente de esa manera las podría llevar a cabo. –Yo le quiero por como es.- y poco importaba por cuantos hubieran pasado por sus brazos.

Quizás debió callar. La furia le golpeó el vientre a lo que, por su parte, se arrodilló a como pudo contra el suelo sujetándose con un brazo el lugar herido. Aún tenía el cuerpo convaleciente del ataque posterior y aunque su hueso de la pierna había sanado no negaría cierto dolor en la misma.
De la euforia a las ganas de llorar, de gritar, de escapar. Víctor... Cerró los párpados cuando el desconocido apuntó con la navaja su nuca y pensó en el rubio una vez más, después, en su hermano. Esperaba que al menos el barman le cuidase.




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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Alexiev Freiheit el Dom Dic 22, 2013 1:29 am

perfecto!, perfecto!! nada podría haber salido mejor que aquello, todo el Nocturna se había vuelto un mar de locura, desesperación, euforia y confusión. Toda la escena parecía salida del mismísimo infierno... y Alex no pudo hacer más que reír a viva voz mientras el caos llegaba a su pico mas alto y comenzaba a descender en picada hacia lo inevitable; AZURA había levantado vuelo y ahora sus victimas se preparaban para estrellarse duramente contra el suelo del "bajón" producido por el efecto que amainaba poco a poco. Los guardias de seguridad habían sido totalmente avasallados y se retiraban con los rabos entre las patas al saberse totalmente fuera de todo control. La barra literalmente había desaparecido y no podía ver a su querido subordinado entre los cuerpos agolpados, Noiz estaba siendo arrastrado fuera del escenario y cuando el show parecía que inequívocamente llegaba a su fin... fue sorprendido con dureza.

Por supuesto y como era de costumbre, Alexiev se revolcaba en su crapulencia mientras observaba como un joven fanático le halaba a Noiz totalmente fuera de si mismo, como si su cuerpo pidiera control pero su mente estuviese sumida en el desenfreno total, presentando un cuadro ambiguo y perturbador; aquella escena pareció tocar profundo al cantante, quien se permitió irradiar un aura de profundo odio como el demonio nunca había sentido. Y mientras observaba el desarrollo del encuentro, la ira de Noiz encontró el rostro del líder del Nocturna de la mano de un poderoso puñetazo que forzó al peliazul a dar un paso atrás y terminar chocando de espaldas a una de las columnas. el rostro de Alexiev bajó al piso y permaneció inmóvil, entonces, a través de la confusión y el caos, su risa retumbó en toda la sala de manera escalofriante, como estaba disfrutando todo aquello! maravilloso! TOTALMENTE MAGICO!!. Movió su mano de arriba a abajo mientras reía y finalmente levantó la mirada hacia su atacante, mostrando un par de pequeños y salvajes orbes, brillantes como los de un animal peligroso y maligno; mas sin borrar su sonrisa ahora perlada por un pequeño hilo de sangre negra como la brea apenas corriendo por la comisura de sus labios, respondió al a pregunta de la furica estrella de rock -ganaste la apuesta, pero parece que ésta noche he ganado algo mucho más grande mi querido Noiz- entonces pasó una mano por su cabello haciéndolo hacia atrás y se limpió la sangre con un impecable pañuelo blanco tomado de su bolsillo.

-sácale de aquí antes de que se lo coman vivo!- dijo animado el demonio hacia el representante de Noiz, espantandolo con un movimiento de manos como diciendo "ya váyanse, no los necesito", entonces volteó con elegancia y caminó hacia el escenario, pudiendo ver desde la altura las maravillas de la "obra de arte" que había creado; desde ese punto algunos desesperados y afectados espectadores treparon al mismo y pasaron corriendo junto al demonio, todo su interés estaba en el cantante, al cual ahora seguramente veían como un apetitoso pedazo de carne al cual someter a todo tipo de vejaciones. Los brazos del demonio se abrieron hacia ambos lados y con solemnidad contempló una vez más como AZURA comenzaba a abandonar a la gente, sumiéndola en un estado de aturdimiento y pesar digno de un funeral... la tormenta había pasado, solo quedaban algunos rezagados en cuyo sistema los efectos de la poderosa droga todavía corrían fuerte por sus venas.


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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Invitado el Dom Dic 22, 2013 11:42 am

Bueno, el demonio la había jugado bien, había llenado el Nocturna gracias a Noiz y sin que este lo supiera había ¿drogado? a todos los allí presentes. ¿Cómo? Tras pensarlo un poco, se preguntó si se había tratado de aquella bebida de aspecto dorado que tan apetitosa se veía pero que había preferido evitar hasta que el blondo terminara su concierto. Curioso que solo por sus manías se hubiera salvado de unirse a aquél espectáculo tan extraño. El azabache observó cómo su representado partía la cara del demonio y sin embargo la sonrisa de aquél peliazul no amainó. Su teléfono vibro en uno de sus bolsillos, y al mirarlo, pudo ver un mensaje del jefe de seguridad, sus chicos estarían afuera para flanquearles la salida ya que no habían podido hacer mucho contra aquella extraña conducta por parte de los presentes. El vástago suspiró. La próxima vez procuraría contratar una agencia de vampiros o algo por el estilo. Observó a su representado al oírle pedirle aquello, lo cierto es que el chico que había llegado hasta allí se veía patético no sabiendo si reír o llorar, aunque la droga debía poseer un tiempo de duración ¿no? se preguntaba que vendría luego de aquello, más por curiosidad que por verdadero interés en aquello. Sin decir nada fue hasta donde el muchacho y tras observarle, se arrodillo frente al mismo para tomarlo entre sus brazos. El otro no pareció responder ante el movimiento por parte del mayor, quizá porque su vista y pensamientos estaban enfrascados en el cantante.

Llanto y gritos viniendo desde un extremo le alertaron así como también lo hizo el demonio. —Noiz. —Como pudo tomó al chico apretando su cadera contra su cuerpo para poder tomar con su otra mano a su representado por uno de sus hombros. —Nos vamos. —Aquél que llevaba entre sus brazos parecía haberse calmado un poco a pesar de que seguía derramando lágrimas como si estuviese en un funeral. No era que fuese un insensible con otros, o al menos no lo era con Natalie ¿eso era lo importante no? El resto de la gente a su alrededor era eso, gente que se movía, que actuaba, que intentaba llamar su atención más no lo conseguían. Prácticamente arrastró a su representado por el pasillo, alejándose de Alexiev y de donde procedían los otros ruidos. El mismo se mostró oscuro pero con él no había problema, siguió el mismo camino que habían hecho al entrar, hasta que llegó hasta la puerta de salida flanqueada por algunos de los guardias. Quizá ya se lo esperaba, pero de cualquier modo se sorprendió un poco cuando los flashes comenzaron a ser disparados ante los tres que intentaban moverse entre los guardias, rumbo al vehículo. Lo cierto es que los hombres de negro apenas podían mantener a raya a aquellos reporteros que hacían preguntas incluso desde su posición, apretados contra otros que también deseaban la exclusiva de parte del cantante o del manager. Las preguntas sobre él porque llevaba a aquél fan se agolpaban a cada tanto que avanzaban y sin embargo, al fin pudo llegar hasta el vehículo.

Soltó por un momento el brazo de Noiz para encontrar las llaves y el sistema de cierre del vehículo y, en cuanto se vio libre de este, abrió la puerta de atrás y metió al chico allí, aunque el mismo pareció reaccionar al ver que Noiz aún se encontraba afuera. —Quédate quieto por favor. —El vástago le habló al chico esperando que este se tranquilizara pero más que haber conseguido aquello, el chico le miró algo confundido. Cerró la puerta tras haberlo metido allí y entonces se giró hacia Noiz, esperando que este subiera al coche antes de que pudiera hacerlo él. La gente del personal de seguridad parecía ser requerida adentro del local aunque a lo lejos podía escuchar las sirenas de los vehículos de la policía, seguramente pronto llegarían al lugar. Volvió a sentir vibrar el maldito aparato que ya le estaba poniendo de los nervios, probablemente debía ser el jefe de los chicos de seguridad nuevamente, pero ante los reclamos de la prensa, se movió hasta su puerta y se metió en el coche, y ya con todos dentro del vehículo puso el seguro y encendió el motor, acelerando a fondo para poder salir de allí justo antes de que un grupo de reporteros intentaran frenar el vehículo. Esa gente siempre le había parecido molesta incluso aunque había trabajado muchos años teniendo que soportarlos con su mejor cara. Aquello que había pasado debía tomarlo como una especie de cierre totalmente fuera de lo común, bueno, al menos el peliazul no había intentado drogar a Noiz también.


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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Dom Dic 22, 2013 7:16 pm

No le conocía, a duras penas había compartido un par de palabras con aquel condenado demonio, sin embargo bien podría jurar que le odiaba, le odiaba de manera funesta y radical. Su espectáculo había sido cómplice de un negocio oscuro y turbulento que haría frotar las manos al instigador y aquello le hacia hervir la sangre. Quiso asestar otro golpe al que estalló en carcajada frente a él pero la mano de Orion sobre su nombre junto a su nombre le hizo saber que por aquella noche habían tenido suficiente y que sin lugar a dudas, lo mejor sería salir de allí antes de que el resto de fanáticos se le lanzase encima cómo animales en celo en busca de alguna pertenencia suya. Le dedicó una última mirada de desdén para con el que tras limpiarse la sangre avanzó sin miedo hacia el lugar que él mismo anteriormente abandonó agarrado siempre por Orion. Gruñó y deseó insultarle... Pero para cuando quiso darse cuenta su manager estuvo arrastrándole nuevamente hacia el lugar que les llevaría a la maldita salida. Necesitaba respirar, ordenar las ideas y más tarde, tal vez, llamar a ése cabrón por teléfono para tener una no muy agradable charla en referencia a lo que hubo sucedido en aquel condenado local. Las puertas de fuera se abrieron y unos hombres corpulentos se aseguraban que ninguno de aquellos con cámara llegasen siquiera a tocarles, manteniéndoles alejados y prudentemente protegidos, aunque se quedó algo más atrás que su representante para resguardar posturas. Normalidad. ¿Pero como coño aparentarla si el cabreo que portaba encima era magistral?

No se hizo de rogar demasiado y cuando el cuerpo de ése crío terminó en el asiento trasero compartió una mirada con Tohru y abrió la puerta del copiloto, cerrando la puerta tras de sí. No fue hasta que el coche arrancó que no cerró los ojos y hundió la espalda en aquel mullido asiento que le hizo saber que estaba en casa. Ahí ninguna jauría buscaba su cabeza cómo si fuera la reliquia más importante. Tomó aire y poco a poco volvió a abrir sus amarillentas ventanas, fijándose en el espejo que yacía entre el piloto del automóvil y él, contemplando a ése fan. Tenía pinta de ser menor de edad, un crío tembloroso que no tenía luz en la mirada ahora, miraba hacia él con aire desorientado, perdido: Al menos había dejado de llorar. –¿Sabes que te han dado?- el chico pareció saber que iba consigo pues negó lentamente con la cabeza. –¿Has tomado algo?- éste asintió y pareció... ¿Estaba sonrojado? Chistó con impaciencia y aquel de ojos claros habló por fin, aunque miró a Orion con cierto temor antes de que su mirada se centrase de nuevo en el respaldo del asiento de Natalie. –E-eh... Una bebida... En la barra... K-Kai...- No entendió más que lo importante: Una bebida. Por ahí sería dónde el desgraciado metió la droga. Miró de soslayo a Tohru en busca de algún gesto que le hiciera saber que también estaba al caso de por qué estaba haciendo aquel cuestionario, tras ello volvió su vista al pequeño espejo retrovisor. –¿Necesitas ir a un médico? ¿Cómo te sientes?- pareció rectificarse a sí mismo. –¿Qué sentiste al beberla?- los ojos claros de ese crío parecieron iluminarse. ¡Noiz estaba realmente preocupado! Si supiera que era puro interés tal vez se llevaría grata desilusión, éste habló tembloroso, parecía que los efectos iban denigrando, dejándole medio taciturno. –T-tenía ganas de gritar... de saltar...! P-pero ahora...- le miró nervioso y se removió en su asiento incluso. –Estoy...- el cuerpo del joven se fue deslizando por el respaldo del alargado asiento de manera lenta mientras hablaba y...: Cayó contra éste, totalmente dormido, lo que hizo que el cantante parpadease y esta vez sí, giró el rostro hacia Tohru.

-Mierda.- fue para cuando el vehículo se detuvo en un semáforo que se apoyó en su respaldo y giró el cuerpo para dar con el del dormido, palpándole los bolsillos con esa brusquedad típica en él, cuando logró dar con lo duro de cierto documento retiró su fisonomía y su trasero volvió a dar con el asiento. Miró lo robado de las ropas del fan rescatado. Leyó. –Así que... Michael. Vive en la Avenida Mayor.- arrugó el ceño y sacudió el documento mirando al chofer. ¿Queda muy lejos? Podemos meterlo en un taxi, si no.- no estaba para tonterías y su humor lo dejaba claro. Mierda. Ése condenado de Alex había jodido su puñetero concierto y era el primero que no terminaba, el primero al que tenía que salir huyendo con el rabo entre las piernas por aquella marea incontrolada de fanáticos. Quería destrozar caras, patear espaldas. Mierda. Mierda. ¿Aquello afectaría negativamente? No era haber fallado a los fans lo que más le preocupaba, era sin duda que los periódicos hablasen sobre la mala -y primera- mala gestión en cuanto a la seguridad por parte de Tohru y que aquello le causase algún tipo de afectación en su carrera. Aunque eso era algo que obviamente no tenía pensado mencionar en voz alta. Ni muerto.



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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Dom Dic 22, 2013 11:02 pm

Mierda. Alguien le golpeó mientras se movía entre la oscuridad reinante y aunque el veía perfectamente, el resto no parecía hacerlo por lo que estuvo a punto de caer por culpa de otro. Al parecer de a poco los gritos se estaban convirtiendo en lastimeros pedidos por parte de algunos para que encendieran las luces, para que les dejaran salir de aquél lugar. Su olfato persiguió el aroma de la campera que le había ofrecido a Dennis hasta lo que era el extremo contrario del Nocturna. Allí se encontró con un par de puertas, los baños si su vista no le estaba jugando una broma. Pero eso no podía significar nada bueno y se apresuró para poder llegar hasta las puertas, para comenzar a abrirlas una a una. —¡¿Dennis?! —Entró en la primera y sin embargo, allí no se encontraba nadie, estaba completamente vacía. Apretó los dientes mientras salía de allí para dirigirse hacia la segunda, sin embargo, esta no pareció querer ceder al momento de girar la perilla; hizo algo de fuerza sobre la misma y no dio tiempo a preguntar por quien se encontraba allí adentro, no, no podía perder más tiempo en ese tipo de situación. Se alejó un poco de la misma, lo suficiente para poder levantar una de sus firmes piernas y estocar la misma con una potente patada que mandó la puerta a incrustarse contra los lavados.

Tan pronto como entró —con el humor hecho añicos.— se topó con la imagen de aquél tío de cabellera albina izando una navaja hacia Den quien se encontraba arrodillado en el piso y con cierto gesto adolorido. Aquello fue el detonando de la paciencia del blondo. —Tu...¡bastardo de mierda! —Encolerizado tomó al albino por aquella mano que sostenía la navaja, apretando aquella extremidad con tal fuerza, que el otro no fue capaz de seguir sosteniendo la misma, por la que la dejo caer sobre el piso, a un costado del castaño. Víctor tiró de aquél, obligándolo a alejarse de Dennis lo suficiente antes de que le golpeara severamente en la boca del estómago con el puño de su mano libre. Tal había sido la fuerza embutida en aquél golpe, que el otro perdió la capacidad de respirar y tras dejar escapar un adolorido jadeo, se desmayó sobre el piso del baño. El vástago soltó la mano del mismo, dejándolo allí, tirado sobre el suelo y aunque las ganas no le faltaban de seguir golpeando aquél cuerpo, su atención fue dirigida ahora hacia la persona que había prometido proteger y que en un momento de descuido había perdido de vista y ahora resultaba lastimada. Se arrodillo delante del maestro, con la molestia aun inundando su rostro en una clara expresión. —Den ¿Te hizo algo? —La pregunta salió de entre sus labios con ira. Si resultaba que aquella pequeña mierda de verdad le había hecho algo...dejaría muy de lado al calmado barman en el que se había convertido.

Sí, Que lastimaran al castaño, quién además venía hace poco saliendo del hospital, era algo que no se podría perdonar y por lo mismo no pudo hacer más que abrazarse al otro con aquellos sentimientos oscuros carcomiéndole por dentro. En otro tiempo le habría dejado de lado como una excusa para matar a aquél a quien ahora había dejado inconsciente, pero ahora, su prioridad era aquél castaño. —Lo siento, en serio que lo siento. Se suponía que no iba a ocurrir nada que te pusiera en peligro y ha ocurrido esto. —Su cabeza se hundió en el hombro del numan, aspirando el aroma de su cabellera y el suyo propio que manaba de la campera; así mismo sus dedos temblaron contra la espalda del otro, intentando retener la furia. Desde allí apenas si podía escuchar las sirenas acercándose y sin embargo ya no podía permitirse prestarle atención a nada que no fuera el blondo. Esperaba que Alex tuviera un buen plan para explicar lo ocurrido antes de que la policía intentara allanar el local, sin embargo, ¿qué fue lo que había puesto las cosas así? ¿De verdad habían circulado drogas allí adentro? o ¿había sido algo más? Arg. ¿Por qué justo esa noche?
En aquél momento alguien más se dejó escuchar desde la puerta del baño, un chico bajo y de aspecto algo temeroso. —¿K-Kai? —El blondo no le miró. Realmente estaba cansado de ser el ente al que muchos le dedicaban su atención en aquél lugar, al menos fuera del trabajo, realmente no le interesa que ellos siquiera le hablasen. —No entiendo que ha pasado pero... —El chico quería hablar con el vástago y sin embargo, fue en ese momento que se dio cuenta de que estaba abrazando a alguien más...y luego vio el cuerpo del inconsciente en el piso. El muchacho dio dos pasos hacia atrás y se fue por donde mismo había llegado.


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Re: One hell of a party! [Privado grupal]

Mensaje por Dennis T. Edmond el Dom Dic 22, 2013 11:37 pm

¡Su voz! Estaba ahí, si tan sólo pudiera... un fuerte estruendo y la puerta se hizo añicos cerca de aquellos dos rendidos en trifulca, aunque por su parte siquiera alzó el puño por defenderse. Quiso hablar pero la euforia anterior estaba siendo mermada por un extraño efecto y se veía incapaz de moverse siquiera, pero para su suerte el objeto punzante que creyó que segregaría su sangre cayó junto a los pies del maleante pero con sorpresa fue totalmente participe del modo en el que el rubio golpeó a ése otro. Le había visto batallar con aquellos entes, con aquellos vástagos en el bar, más tarde con los que le habían secuestrado... No, ése parecía ser más personal, hasta ahora y aunque Víctor siempre le había procurado protección aquella vez lo sintió distinto, extraño. ¿Estaba muerto? Horrorizado contempló el cuerpo inerte pero ligera elevación de su espalda le hizo saber que respiraba. Cuando el blondo se arrodilló frente a él miró aquellos orbes que desde siempre le llamaron la atención y escalofrío recorrió su espinada al contemplar la ira en ellos. –No es...- y así fue abrazado. Las sirenas envolvieron la escena pero eran los brazos de Kai los verdaderos protagonistas en esa ocasión. Su cuerpo poco a poco dejó la tensión aparcada para sumirse en la calidez de aquel gesto y es que a pesar del frío cuerpo contrario, se vio rodeado de un muy extraño candor.

Vago temblor de los dedos de su compañero si le alertaron y poco a poco movió los brazos para acomodarse contra él. No le rodeó si no que le permitió ser el escudo, quizás era lo que esa fiera necesitaba: Saber a su víctima sana y en su red. –No es tú culpa...- río. ¡¿Ah?! ¿Por qué reía? No quería, de verdad que no. Pero mientras lo hacía también sintió la necesidad de llorar. Algo extraño pasaba en su cuerpo y siquiera entendía el qué. Entre los brazos del blondo se llevó una mano al pecho agarrándose a sí mismo la campera. Sentía que el corazón se le saldría. –... Nunca había estado en un concierto.- intentó distraer al otro, que escuchase su voz, que le supiera sano. Tampoco había pasado nada, ¿No? Un par de empujones... Pero su ángel de la guarda transformado en vampiro había aparecido antes del desenlace final. Apretó los dígitos entorno a sus propias ropas, aquella campera roja le agobiaba, sobraba. Tironeó vagamente de ella y buscó a tientas más del frío de ése cuerpo sin latidos. –Escucha, Víctor... Yo...- pero voz titubeante le hizo mirar por encima de uno de los hombros del rubio y ahí estaba. Lo había visto por la barra... Creía. Pero éste pareció comprender algo que ni el maestro conocía pues sin duda el miedo se apoderó de su gesto cuando vio al caído. Esta vez sí movió poco a poco las palmas desde dónde estaban posicionadas y fue rodeando despacio la cintura de aquel de ropaje elegante que se encontraba contra sí. El pequeño prosiguió mirándoles a lo que el castaño se limitó a sonreírle a pesar de querer llorar. Ahh... aquello era extraño. El camarero pareció comprenderlo y se marchó por dónde vino, aunque dio una última ojeada al rubio, más tarde al albino. Sin duda tendrían que dar muchas, tal vez demasiadas explicaciones.

Acarició la espalda contraria, casi buscando acunarle en un abrazo sin duda tierno, suave. –Lo siento... Lo siento...- río mientras hablaba pero todo su cuerpo estaba temblando, incluso... ¿Sudaba? No era capaz de saberlo, el hormigueo en las manos, el paladar seco. Se sentía desfallecido. –No volveré más. T-te... Te devolveré la llave. ¿Vale? Víctor, Kai... No quiero que te pase nada...- crispó ligeramente los dedos y sus dígitos se aferraron a la oscura tela del vampiro, ahora era él quién imperaba el abrazo, aunque no con la fuerza suficiente. –Si te pasase algo...- ¿qué podría hacer? No era más que un miedoso maestro con un hermano al que cuidar y otro... Otro en manos del gobernador de Exules. Un ente perdido en la vida. Tembló. Río. Y finalmente, lloró sobre ése otro hombro como cientos de los chicos de ahí afuera también lo hacían. –D-desato tú peor lado... Mira que has hecho..- era obvio que hablaba del albino, de cómo le hubo golpeado. El chico que conoció en el callejón le tendió la mano, le llevó hasta casa. ¿Dónde estaba él? ¿Por qué ahora pensarle dolía? Ah... Sí. –Te quiero.- tembló al decirlo y por inercia le rodeó con mayor firmeza asegurándose que quedaba contra él. Sabía que estaba contradiciéndose. Que mientras decía que se alejaría estaba aproximándole más al descubrir sus sentimientos, pero no podía callar. –Te quiero.- lo repitió con voz más baja, susurro suave que fluctuó por ése pequeño espacio. Las sirenas estaban ya detenidas y golpeaban las paredes: Estaban ahí fuera y no tardarían en entrar. –Pero yo...- sólo traía dolor, únicamente desgracia. Pero no pudo completar la oración, fueron dos los que ahora entraron al lugar, estaba el uno abrazando al otro a modo amistoso pero fue el pelirrojo el primero en dar con el cuerpo del albino y titubeó hacia delante en estruendosa risotada cayéndose en dirección a ambos, sin embargo el maestro fue capaz de moverse de manera que el impacto diera en su espalda y no contra el vampiro, el mismo al que ahora tenía rodeándole de manera protectora, sumamente suave pero protegiendo incluso la cabeza de éste bajo su cuello y es que la misma la protegía con su propia cabeza y brazos. Gimió al golpe pero no fue eso lo que le dolió. Fue lo que vino después.

El sujeto que venía acompañando a ése caído que entre risas intentaba ponerse en pie le debió parecer una situación de alerta al no ver más de lo que ocurría y sujetando el arma encontrada en el suelo no dudó en atacar. La sangre se derramó sobre la campera roja.

Y la policía entró a gritos en Nocturna: Comenzaba la limpieza.




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