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...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

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...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Invitado el Mar Dic 10, 2013 6:59 pm

Había paladeado la idea de ir a comer con Noiz a algún lugar tranquilo, pero luego de pensarlo mejor, luego de todo lo ocurrido solo quería llegar a casa y darse una buena ducha antes de siquiera probar bocado, por aquello mismo fue que ofreció a Natalie el pasar por una tienda de comida para llevar e ir directo a casa, cosa ante la cual el blondo no pareció hacerse problema, además, la otra razón para comer en casa -que Tohru no le diría- es que allí podría ver que comiera una cantidad decente de comida sin tener que estarse preocupando de que la gente de alrededor se les quedara mirando. Encontró el auto en el mismo lugar en donde lo había dejado por la mañana. Allí el cielo había comenzado a oscurecer y pronto seguramente se podrían ver las primeras estrellas. Quitó el seguro y se metió en el vehículo, esperando a que el rubio cerrara la puerta tras de sí para poner el vehículo en marcha. Bien, suponía que si tenía ciertos problemas para comer, entonces esta vez podía invitarle algo de comida vegetariana, aunque Tohru no era alguien muy amigo de los vegetales; supuso que con una ensalada césar estaría bien. Así pues el vehículo tomó la autopista hacia la zona de tiendas de la ciudad entre el silencio de los dos hombres.
Tohru ciertamente había mirado en un par de ocasiones en dirección hacia Noiz, pero tras no encontrar nada que decirle decidió mantenerse en silencio...y así lo hizo hasta que aparcó nuevamente, esta vez frente a una pequeña tienda de comida vegetariana. Pidió las dos ensaladas y algo para beber...ah, y ensalada de frutas, claro que no se le escapaba el detalle de recordar el postre y el vándalo no podría hacer berrinche, después de todo eran frutas. Quizá si empezaba con aquellos menús entonces consiguiera que Natalie pudiera comer con algo más de tranquilidad. Observó hacia el cielo antes de meterse nuevamente al coche con las cosas y conducir hacia casa. Ya allí habría tiempo para charlar y todo lo que se debiera hacer.

Debieron haber sido unos diez minutos más conduciendo, hasta que el complejo habitacional les recibió. Esta vez aparcó el coche de forma definitiva y tomó las cosas de la cena. Espero a que Natalie pasara primero hacia el ascensor y luego se metió él también. Los detalles de si algo había cambiado o no pasaran desapercibidos a sus ojos, quizá porque estaba cansado o tal vez porque sus pensamientos se mantenían centrados en el blondo, en si aún estaría enfadado o no, aunque tras sus últimas palabras en el vehículo podría deducir que no era así ¿o no?
El ascensor emitió un suave pitido para avisar que ya habían llegado al piso seleccionado y ambos caminaron hacia adelante, siendo Orion quien extrajo su juego de llaves para abrir la puerta y dejar pasar primer al blondo. Cerró la puerta tras de sí y sus dedos se movieron hacia el tablón desde donde se controlaban las luces principales del departamento. Le dolieron un poco los ojos al acostumbrarse a la luz de la sala, pero entonces sus pasos se dirigieron hacia la cocina y dejó las cosas sobre la mesada antes de hablar con la suficiente voz para que Natalie le escuchara desde cualquier lugar en la casa. —Iré a por un baño antes de que cenemos y... —Se detuvo un poco antes de terminar aquella frase. Sus pasos le llevaron hasta su habitación pero antes de cerrar la puerta tras de sí, terminó lo que había querido decir: —Buen trabajo. —Y se refería a la sesión de fotos lógicamente, después de todo, cuando podría haberse ido el blondo, decidió quedarse y seguir con aquello, e incluso habiéndose negado a posar con Sasha, sabía que Natalie tenía su forma de hacer las cosas y al final de cuentas, había sido divertido posar con él.

Seguramente los otros se quejarían por aquello, pero lo cierto era que aquellos ya no le importaban y tampoco sus opiniones. Ahora solo le importaba alzar a aquél rubio mal genio.
La puerta se cerró tras de él y lo siguiente que se pudo escuchar fue el ruido del agua al llevar la bañera.


Última edición por Orion el Vie Dic 13, 2013 10:13 am, editado 1 vez
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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Mar Dic 10, 2013 7:31 pm

Todo fue sumamente callado durante el trayecto, tan siquiera se atrevió a mirarle pues de hacerlo muy posiblemente iniciaría esa ronda de preguntas que una y otra vez se repetía mentalmente. No podía evitar pensar una y otra vez en lo acontecido en aquella playa, en las palabras del vástago cuando le imposibilitó la marcha y en cómo se lo encontró después junto a Sasha. No sabía del cierto como iniciaría la conversación pero si tenía por seguro que no dejaría que éste se fuera a dormir sin que le respondiera a todas y cada una de las mismas, ganándose ligera tensión. No hizo escándalo de ningún tipo cuando Orion aparcó para recoger la comida que se llevarían al curioso hogar que ambos formaban, no tenía hambre así que sencillamente aquella era su excusa para estar un rato con él lejos de la presión de las miradas y de los comentarios que pudieran hacer aquellos que con un simple vistazo les reconocían.

Y por fin en casa. Los dos. Pasó por delante del moreno cuando éste le ofreció el paso y mientras el otro se encaminó hacia la cocina él reguló el aparato de aire caliente: Frío, repentinamente tenía frío. Se frotó un brazo con la mano que anteriormente hubo largado hacia el termostato escuchando al foráneo en lo que por su parte iba hacia su habitación también para poder darse un baño, pero... Sonrió. No esperaba una felicitación, después de todo sus celos le habían empujado a casi dejar la sesión. Quiso hablar por primera vez, no obstante la puerta se cerró, ahogándole el pensamiento. Ah. Mierda. ¿No era él quién solía dejar con la última palabra? Fue hacia el cuarto del rubio, más concretamente hacia la pared que daba al baño de éste y ahí apoyó la frente, escuchando como el agua caía, la sonrisa incrédula y casi tierna no se borró en ningún momento de su semblante. –Im-be-cil.- y se apartó, dirigiéndose hacia sus propios aposentos, lugar dónde se dio una ducha rápida y se calzó con ropa de deporte para ir por el hogar, ahí nadie le juzgaría.

Cuando salió de la habitación portaba una toalla enroscada en su nuca para que el agua no cayera contra el suelo. Vestía con unos pantalones amplios que se afianzaban en sus caderas con un elástico y la parte de arriba era cubierta por una mera camisa normal, de color blanco y de manga corta. Su pelo yacía retirado totalmente hacia atrás por una tiara de tela del mismo color que el resto de todo su atuendo, asegurándole sin ni un solo pelo sobre la faz: Así estaba cómodo, por descontado... Estaba descalzo.
No le hizo falta agudizar el oído para saberle en el baño, el agua aún corría por lo que imaginó que estaría ultimando todo lo posible aquello. Se dirigió a la cocina y tomó la bolsa de lo que parecía ser cartón y que contenía la comida para dirigirse a esa sala habilitada como el comedor, ahí dejó la mencionada cena, sacándola de la bolsa para dejar uno a uno los platillos de plástico a disposición de los futuros comensales. Bostezó ruidoso y mientras se cubría la boca con la palma volvió hacia la cocina, rascándose el vientre con la otra mano y arrastrándo los pies. Ahora, tras la ducha, sin duda se sentía renovado pero no por ello menos cansado. Abrió la nevera y de ahí sacó algo de bebida que posteriormente dejó junto a la mesa. Nunca había preparado la cena, no, siquiera se había ido a comprar con nadie cosas para comer. Sus manager anteriores por norma general sabían que no le verían probar bocado a menos que se lo preparase el encargado del mismo y no obstante, de nuevo era Tohru quién le rompía los esquemas. Suspiró con cierta molestia y como si hubiera perdido las fuerzas o la conciencia se dejó caer contra el mueble de tonalidad carmesí con tal brusquedad que incluso el mueble se desplazó muy ligeramente hacia atrás.

-¡Tohru!- le apremió, eso sí, con la cara contra el mueble aún, por lo que muy posiblemente su bramido no lograse hacer el efecto pretendido. Sopló y buscó a tientas el mando a distancia del televisor... Ahhh... Debía estar por ahí.



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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Invitado el Mar Dic 10, 2013 10:01 pm

El baño transcurrió lento quizá porque se quedó mirando contra el vidrio de junto a la bañera un pequeño manchón que tenía por sobre la mejilla derecha. ¿Noiz? Bueno, no recordaba que nadie más le hubiera golpeado allí y aunque su recuperación era rápida, debería darle un poco más de tiempo para que el enrojecimiento desapareciera. Escondió la cabeza así como todo el cuerpo para el agua. Quizá le estuviera tomando cierto cariño a ese espacio de la casa, más que nada porque podía quedarse pensando bajo el contacto del agua contra su piel, algo que ciertamente le relajaba. Abrió los ojos tras recordar que no podía quedarse por mucho más allí y se puso de pie, envolviéndose en una toalla para salir a su habitación y vestirse.
Aquello no le tomó más que un par de minutos en los cuales se calzó unos pantalones holgados de un color oscuro, una remera de mangas largas de hilo blanco y unas sandalias. Escurrió el cabello con una toalla hasta que el mismo le pareció lo bastante seco como para peinarlo hacia atrás, aunque un pequeño mechón rebelde -como el blondo- se devolvió sobre uno de sus ojos. Sus dedos se dirigieron nuevamente hacia ese amenazando con dejarlo junto al resto, perfectamente acomodado y sin embargo, la voz de Natalie le llamó desde fuera de la habitación. Cierto, seguramente le estaría haciendo esperar.

Se dio un último vistazo frente al espejo -del que había tenido que borrar unas cuantas palabras que su representado le había dedicado días atrás y que aún permanecían algo marcadas en el mismo- antes de salir del lugar y caminar hacia el comedor, lugar donde se encontró con el blondo apoyado contra la mesa y con su mano a unos centímetros del televisor. Le sorprendió que hubiera puesto la mesa, después de todo, hasta ahora con suerte se lo había encontrado por las mañanas al ir por un vaso de jugo. Cierto, Natalie esquivaba aquél lugar donde podía tener ciertamente controlada su alimentación, pero esta noche se le acababan los escapes y por UT que haría que al menos se comiera la mitad de esa ensalada. El día había sido largo y el cantante necesitaba recobrar fuerzas pues por mucho que fuera una estrella -y un vándalo-, seguía siendo un humano y la comida era importante para mantenerse sano.
Paso una mano por su nuca mientras tomaba asiento en uno de los lugares que había acomodado el rubio. —Te ves cansado. —Y él también lo estaba, ese baño incluso lo había relajado un poco más, aunque aun así Natalie seguía viéndose peor. Atrajo el control hasta su mano y lo tiró contra uno de los sillones que estaba al otro lado del comedor, dando el mismo sobre las suaves reposeras del mismo. Sonrió algo malévolo hacia el rubio mientras abría la bebida y servía un poco tanto en su vaso como en el de Natalie. La verdad no había tenido ganas de hacer aquella broma, pero por alguna razón pensó en la televisión como un distractor y terminó lanzando aquello lejos del rubio.

Acomodó sus piernas bajo la mesa, una sobre la otra para luego alcanzar una de las ensaladas para abrirla. La misma era una mezcla de colores con pedazos de pollo por aquí y por allá. —Cuando salga la revista te traeré una copia. Después de todo, no creo que vayan a desaprovechar la sesión, mucho menos después de lo ocurrido en aquella tormenta. —En sus dedos giró el tenedor y aunque no había querido mencionar nada respecto a la sesión, suponía que aquello sería lo normal, además, él también tenía curiosidad por ver como habían salido aquellas fotos, además eran las primeras que se dejaba tomar. Atrapó en el tenedor un trozo de pollo, aunque antes de comerlo su vista volvió a subir hacia el blondo. Esperaba que este tuviera claro que le estaría vigilando para que no hiciera lo mismo que aquella vez. Claro, Natalie no tenía idea de que aquél perro al que había confesado sus crímenes había resultado ser el que ahora estaba sentado delante de él.
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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Mar Dic 10, 2013 10:20 pm

Ahí estaba, cómo él se había procurado ropa cómoda para desplazarse por el hogar y poco acostumbrado a verle con aquellas se limitó a girar el semblante para vigilar sus movimientos con claro interés, aunque obviamente intentó disimularlo para cuando el otro miró en su dirección, creyendo que le alcanzaría el mando a distancia estiró los dedos y... craso error. Emitió un sonido de claro disgusto y tras ello se enderezó para tomar asiento como correspondía, mirando al que ahora estaba frente a él sirviendo la bebida. Siempre tan amable, siempre tan inusualmente correcto. Tomó su ensalada y haciendo lo mismo que el mayor la abrió: Tenía una pinta realmente extraordinaria y parecía que aquello sentaría ligero a su estomago por lo que se permitiría quizás comer más de lo que incluso Orion pudiera pensar. Predispuesto ya, llevó el cubierto al lugar dónde el verde imperaba pero detuvo el gesto ante las palabras contrarias. Le dedicó una mirada inexpresiva antes de volver nuevamente la atención a su comida, llevándose una mezcla de ensalada junto a un pequeño trozo de pollo a la boca, masticó calmadamente y con la comisura cerrada para no verse grotesco, permitiéndose el tiempo necesario para aclarar el punto que deseaba indagar. –Claro, el final fue... Espectacular. ¿No, Orion?- no supo por qué el nombre artístico del otro lo utilizó esta vez para insultar: Para dejarle claro que estaba cabreado.

Suspiró. No quería atacar, no ahora, pero... ¿Es que no podían tener entre ellos un momento de paz? ¿Ni un solo momento normal? Volvió el tenedor en dirección a su ensalada, nunca levantó la mirada, no le miró a los ojos, pero antes de recibir respuesta, volvió a hablar. –¿Le besaste?- no sabía si se refería al primero, a ése rubio, si era a Sasha a quién tildaba en esa oración. Lo cierto era que todo lo sucedido en ése lugar consiguió hacerle saber que ése hombre que vivía consigo era deseado, aclamado por el resto de numans que como corderos inocentes seguirían ciegos a los dictamenes del vástago, no por su poder mental... Si no por su poder de atracción. Por su parte movió las verdes hojas de la lechuga sin demasiado interés hasta que terminó por pinchar un número algo elevado y se la volvió a meter en la boca. Ni una mirada, ni un gesto de complicidad, ni de enfado... Ni de nada. Tragó con más brusquedad aquello, sin apenas haberlo masticado y se alcanzó el vaso rellenado por su vecino, tragando el agua con necesidad. Mierda. Estaba nervioso y si comía únicamente evidenciaba más su estado. Quizás por ello deseó en un inicio encender el televisor... Podría fingir interés hacia algo más que no fuera el morocho. Sí, iría a por el jodido mando a distancia le gustase o no al mayor. Depositó el vaso sobre la mesa y se retiró lentamente de la misma, arrastrando consigo la silla antes de ponerse en pie e ir en dirección al sillón dónde reposaba el mismo. Tras pulsar el botón verde el televisor les dejó apreciar las imágenes en alta calidad y para suerte del rubio ahora habían más voces que no la suya propia en la cabeza atormentándole.

Fue entonces cuando regresó sus pasos hacia el lugar dónde el otro estaba aún con su cena y volvió a tomar asiento dónde le correspondía, tardando más bien poco en volver a alcanzarse a sí mismo más de aquella delicia, poco a poco y sin darse cuenta estaba comiéndose lo que otro día hubiera rechazado sin pensar: Todo culpa de los nervios. Aquel día había vivido cosas ciertamente extrañas. Marea de celos, de espectáculo protagonizado con dos entes y por si fuera poco, casi había sido reducido a nada por culpa de una palmera. Y repentinamente las palabras de ése hombre al salir del baño resonaron en su cabeza: Ve con cuidado.
Otro bocado, esta vez mordió incluso el cubierto con rabia. Y una mierda tendría cuidado, sería como un perro rabioso para con cualquiera que se atreviese nuevamente a aproximarse demasiado a SU manager. Cabía destacar que si éste había sido contratado era... Para elevarle, alzarle. Y aún y así, se sentía jodidamente atado a él, muy a pesar que si el otro seguía a su lado era por la obvia suma de dinero que se embolsaba a fin de mes.



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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Invitado el Mar Dic 10, 2013 10:52 pm

Finalmente llevó el pedazo de pollo hasta su boca, aunque mientras lo masticaba recibió la respuesta de Natalie, una que le supo a claro disgusto. Bueno, se esperaba que siguiera así, incluso había notado como cada vocal de su nombre era pronunciada con un tono cabreado. Atrapó algo más de su ensalada mientras observaba el mismo, pero Natalie no tardó en añadir algo más, quizá la principal razón de su molestia. Claro, a ojos de cualquiera, había estado allí en ese cuarto con un casi completamente desnudo albino sobre su cuerpo y, aunque el beso no lo había propiciado él, sí que se lo había permitido, o eso significaba el no negarse ¿no?
Su rostro se mantuvo compuesto mientras ahora levantaba la vista para ver al blondo ir por el control remoto. Bien, si así lo quería entonces tendría aquellas otras voces de por medio, incluso aquellos posibles rumores que esperaba que aún no hubiesen llegado a la televisión, aunque él y los que trabajaban en aquél mundo, sabían que las noticias frescas se vendían como pan caliente y siempre había alguien interesado. Cerró los ojos mientras algo de gaseosa bajaba por su garganta. Espero a que el blondo volviera y tomara su lugar para darle su respuesta. De pronto había perdido el interés en la ensalada. Miró al frente antes de que las palabras salieran por su boca: —Sí, supongo que lo besé. —Y esa fue toda su respuesta. Tomó la ensalada y se puso de pie con claras intenciones de dejar la cena hasta allí.

Era extraño como su humor podía modificarse tan pronto, pero lo cierto es que no quería estar allí cuando los chismes volaran por el cuarto. Ya se lo había advertido a su manera a Natalie, pero supuso que no le importaría. —Que descanses. —Se despidió antes de entrar en la cocina y dejar las cosas de su cena sobre la mesada. Lo cierto era que esa persona le hacía sentir culpable y no le gustaba sentirse así, porque nunca antes ninguno de sus representados le había sacado en cara sus actos, ninguno, incluso si había sido como el de aquél chico rubio o el de Sasha y aunque lo hubieran hecho, el vampiro no les habría prestado la menor atención, entonces ¿Por qué ahora se sentía así?
Encendió la llave del agua y dejó descansar allí el vaso y el servicio que había ocupado. Quizá al menos pudiera dejar que el menor terminara su comida tranquilo, ya que parecía ser que su compañía solo le hacía recordar lo ocurrido durante la tarde y por lo mismo, hacía que se molestara.

Suspiró mientras se giraba sobre sí mismo. Sus orbes subieron por la nevera, observando hacia el lugar donde dejaba la cajetilla de cigarrillos y el encendedor. Realmente no sabía porque los conservaba allí, excepto por el hecho de que uno de los extractores de aire de la casa se hallaba allí y por lo tanto el humo no llegaría a molestar al blondo mientras se encontrara en otra habitación. Sonrió mientras estiraba una mano y lo tomaba. ¿Se sentía ansioso? No, no era nada parecido y no quería pensar en aquello. Agitó la caja y uno de aquellos delgados cigarrillos se estiró sobre los demás para que el azabache lo atrapara entre sus labios. El encendedor hizo un ruido sordo cuando la chispa se convirtió en una pequeña llama que fue a parar a la punta del cigarrillo. Se apoyó contra el mueble mientras dejaba escapar la primera calada de humo. Se preguntó el porqué algo que nunca había planeado que ocurriera realmente estaba pasando. Había pensando que Noiz iba a ser un desafío, pero nunca que le iba a afectar a sí mismo, a la forma de vivir que había llevado hasta ese momento.
Guardo la cajetilla en los bolsillos de su pantalón así como el encendedor y luego, uno de sus dedos fue hacia el pequeño botón que activaba el extractor de aire, aunque se quedó con la vista sobre la puerta abierta de la cocina.
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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Mar Dic 10, 2013 11:11 pm

Y... Se lo confesó. No supo por qué pero aquello le cortó la digestión, le hizo desear devolver lo que con esfuerzo ahora masticaba, pero fue capaz de guardar la compostura y tragarse aquel bocado. Bien, al menos... al menos era sincero.
¿Y por qué mierda debería importarle? ¿Por qué se sentía traicionado aún y cuando eso no era de su incumbencia?. Miró hacia el televisor y para cuando lo hizo escuchó al otro indicarle clara retirada de esa escena que de un momento a otro se hubo tensado de manera significativa. No le habló y tal y cómo hizo anteriormente ignoró sus movimientos, permitiéndole marchar mientras él blondo parecía totalmente entretenido en el televisor, aunque realmente siquiera lo estaba mirando, pudiera ser que sus ojos parecieran fijos en las escenas que iban y venían, pero ciertamente su mente estaba muy lejos de allí, realmente lejos. Dejó el tenedor con desgana, definitivamente no probaría más. Cuando supo al vampiro lejos de la escena se llevó ambas manos a la cabeza cubriéndose los oídos como si así pudiera aplacar las voces que parecían desear torturarle, aunque para su desgracia aquellas residían dentro de mente, no fuera. Celos. Celos de verdad... No podía permitirse aquello, se negaba al sentimiento que sólo le consumiría. Apoyó los codos sobre la mesa, a los costados del platillo de ensalada con la cabeza ligeramente inclinada hacia delante. ¿Por qué? Cómo si estuviera riéndose de sí mismo una ligera sonrisa amaneció en su semblante aunque estaba sintiéndose romper.

Separó las palmas de su cara y las apoyó sobre la mesa, para entonces alzó con la misma brusquedad demostrada anteriormente para con los muebles su anatomía y cuando yació encorvado hacia la mesa pero ya en pie barrió aquella puesta con el brazo, lanzando al suelo un vaso que estalló en cientos de fragmentos y vertió la gaseosa, a la ensalada que con tanto esmero alguien debió preparar... Tras aquello cerró el puño y golpeó con fuerza la mesa. No era odio, era confusión.
Pareció no importarle estar descalzo, se desplazó directo a su cuarto, atravesando con rápidas zancadas el lugar, abandonando el lugar con prisa, con urgencia: Si le veía volvería a estallar en furia y en ése momento no quería tocarle. Tampoco verle. Sin embargo y para cuando el ahora con los pies heridos salió de escena en el televisor apareció una de las tantas fotos que les habían tomado: La del casi beso. Una protagonizada por Tohru, quién sujetaba el mentón del rubio como siempre y a escondidas del resto hacia. Bien, ahora ya no era un secreto, lo sabrían quienes estuvieran mirando ése programa. El presentador hablaba animado, no parecía estar criticando la escena, muy por el contrario la elogiaba con gran entusiasmo. Aportaba comentarios sobre lo bien que se veía Orion, un ente hasta ahora prácticamente confundido con las sombras de sus representados y hablaban sobre posible estrategia de márquetin para alzar las ventas de las entradas del próximo concierto.

Gimió cuando logró alcanzar la cama, se sabía con cristal clavados en la piel pero siquiera hizo ademan de mirarse las heridas o intentar ponerles remedio. Se tendió sobre la cama de manera pesumbrosa, cansado. ¿Qué mierda le importaba si Tohru besaba a otros? ¿Por qué cojones seguía pensando en aquello? Miró su móvil, ése abandonado de cualquier manera cerca de su posición. ¿Y sí...? lo agarró y no dudó: Parecía saber bien qué número marcar.
-¿Jack? Sí. Si... No. Arg. Cállate, joder. Vente a casa. Lo sé. Sí. Ven ya. Trae condones. Y date prisa o te juro que hoy te lo romperé.-
Y colgó antes que el otro pudiera responder. Quizás si volvía a sus costumbres dejaría de sentirse tan gilipollas, tal vez y de volver a su vida antes que Tohru apareciera sería capaz de volver a apartar sentimientos de lo estrictamente profesional. Aunque un agudo dolor en el vientre le hizo encogerse al pensar que sería otra boca la que borraría el sabor que recordaba de ése imbécil.



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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 11, 2013 12:01 am

Escuchó como algo se quebraba contra el piso, muy probablemente un vaso. Seguramente recién en ese momento Natalie estaba desquitándose por lo ocurrido, sacándolo de adentro, por aquello mismo no se movió de su lugar, sino que dio otra calada a su cigarrillo. El ambiente claramente se había echado a perder. Afuera los pasos del blondo parecían dirigirse hasta su habitación aunque él pretendía quedarse allí por un rato más, quizá hasta que terminara aquella cajetilla. Llevó una mano hasta su cuello, masajeando el mismo mientras cerraba los ojos. ¿Por qué las cosas habían llegado hasta ese punto? Tragó fuerte mientras el ruido del extractor de aire parecía ser la única forma de intentar apartar su atención de afuera, de saber que había ocurrido con Natalie, si se había lastimado. Apretó los dientes. Ese era justamente el problema. Se preocupaba mucho para ser alguien que solo cumplía con su trabajo sin internarse demasiado en el mismo, no, ya se había hundido en aquél desde el momento en que se le ocurrió acostarse con el otro, desde aquél momento en el que le besó fuera del auto y siguió al otro hasta un taxi.

Gruño mientras se apoyaba sobre el mueble, tomando asiento allí y dando otra calada al cigarrillo que ya estaba a punto de consumirse por completo. Aire, necesitaba algo de jodido aire.
Salió de la cocina rumbo hacia uno de los pequeños balcones que había en ese piso, abriendo el ventanal y dejando que el viento le diera en la cara antes de que se apoyara de espaldas a la baranda. El aire caía tibio meciendo sus cabellos pero por sobre todo, pareció liberarle de lo pesado que se había vuelto el ambiente adentro; y aun así ¿Por qué no podía estarse tranquilo? Mierda. Encendió el siguiente cigarrillo y lo arrastró con ansiedad hacia sus labios. Seguramente se reíría de sí mismo si el Orion de hace algunas semanas atrás le viera ahora, no, claro que no se tragaría que eran la misma persona, pero sí, lo eran. Una de sus manos se detuvo sobre la baranda, estrujándola entre sus dedos al punto que la misma chirrió y sin embargo, la atención del vampiro estaba en tratar de quitarse la última expresión que había visto por parte del blondo. ¿Por qué le importaba tanto? Incluso ahora, sus pies se hubieran movido a aquella habitación sino fuera porque intentaba no hacerlo, no seguirse perdiendo, no era así como era y ahora mismo resultaba estar perdiendo tanto a su mariposa como a lo que recordaba haber sido hace semanas atrás: Un tipo severo y que no se habría dejado llevar por una simple escena o por las reacciones de su representado. Pasaron un par de minutos en los que solo consiguió ponerse más de malas, ¿Qué rayos? ¿Desde cuándo que no estaba de tan mal genio?

No pudo haber mirado con más odio hacia la puerta en el momento en el que el timbre sonó. ¿Quién mierda podría haber venido a tal hora? No siquiera se movió de su lugar, aunque en cuanto dio un paso fuera del balcón, escuchó una puerta abrirse y luego pasos en dirección de la misma. ¿Noiz? Avanzó hacia adelante con la clara idea de que podía traerse entre manos el blondo porque después de todo, estaba enfadado ¿no? ¿Qué podía esperar de él cuando estaba fuera de sus casillas? La respuesta era fácil, cualquier cosa. Sus pisadas le llevaron hacia el frente de la casa, allí donde se encontraban las habitaciones de ambos frente a frente y entre medio, la entrada. Sonrió, no, no se había equivocado.
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Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Dic 11, 2013 12:20 am

Emitió un soplido: Segundo cristal que había logrado extraer de su piel y... joder, dolía. Dejó aquel pedazo junto al primero sobre lo que parecía ser un pañuelo teñido de sangre, de aquel carmesí que una vez ya estuvo en el paladar contrario. La imagen, el recuerdo... Tembló y con rabia se arrancó otro de los tantos cristales consiguiendo que el cantante emitiera otro sonido de claro dolor. Quizás para otra ocasión se pensase de manera más severa si lanzar o no la cubertería de cristal contra el piso, no obstante y por ahora se las ingeniaba para quitarse aquellos restantes de su pie derecho y depositando cada trozo dónde no volvería a dañarle, ni a él ni al invitado al que esperaba. Se centró en su herida y el dolor se aseguró de apartar la mente del cantante de las palabras de Tohru, de su jodida confesión. Bien, estaba claro que debía arrancarse cuando antes ése sentimiento de necesidad y casi dependencia que estaba propinándose al tener a ése manager a su lado. Mierda, no podía ser tan jodida y condenadamente débil, no podía ser que eso estuviera pasándole a él. No. Se negaba.

El sonido de la puerta logró que el blondo dejase su tarea, más por suerte parecía ser que sus pies restaban libres de cualquier trozo de vidrio, si mas no, pudo apoyar los mismos sobre el suelo a pesar de dejar rojizas marcas ante las heridas abiertas. Tomó el pañuelo y se aseguró de envolver bien los cristales y encestar aquella bola en la papelera más próxima antes de ir hacia la puerta, a duras penas la abrió un chico de curiosa similitud para con su representante le saltó a los brazos y le rodeó el cuello antes de poder tan siquiera saludarle. –Cállate, imbécil.- lo que menos quería era llamar la atención del vástago, se negaba a mirarle, se negaba a recordar su rostro justo antes de ponerse a olvidar sus manos sobre su piel. El chico de grandes ojos verdes sonrió y no dudó en besarle directamente sobre la comisura a modo de saludo. –Mohh... Noiz-chan, no seas así. He venido lo antes posible, pero he tenido que pasar por la farmacia para...- calló repentinamente y como si supiera quién estaba en su espalda su cuerpo se tensó y por inercia apartó el cuerpo del invitado, quién proseguía mirando al vampiro. –¡Vaya! ¿Haremos un trío?- el chico señaló hacia el de ojos carmesí con un dedo, ya algo alejado de la fisonomía de Noiz. –Te he dicho que te calles.- su tono de voz aunque bajo, dejó claro que no estaba para bromas y ése de cabellera oscura guiñó un ojo al adulto, no sabía quién era. Se trataba de un excompañero de la escuela del rubio, quienes habían seguido en contacto por meros encuentros sexuales. Viendo que la situación se tensaba, se acarició a sí mismo un brazo, riéndose ligeramente. Era extraño... El blondo no estaba ya empotrándole contra las paredes como solía tras una llamada que implicaba el deseo.

Mierda. Estaba ahí. Mierda. Agarró a ése otro de su edad por la muñeca y tiró del mismo hasta el punto que ambos quedaron ligeramente reclinados en dirección a los aposentos del rubio. Pero no se atrevió, tuvo que mirarle. Su ambarina buscó a tientas aquella carmesí: La perdida de sangre estaba mareándole, el dolor apabullándole y aún y así, se quedó lo que fueron los segundos más eternos de su existencia contemplando al otro, recordando cada fracción, cada gesto. Prácticamente se despidió de todo lo que habían sido hasta ahora con esa mirada y... le sonrió con la amargura azotándole.
Tras ello y con un confundido numan suspendiendo de su mano, arrastró al mismo hacia su habitación y así, la puerta se cerró tras los dos muchachos.

Jack~:



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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 11, 2013 12:46 am

Entonces ¿Así era como serían las cosas no? Sintió su mano temblar, aplastando sin ningún miramiento el cigarrillo que entre aquellos dedos se había encontrado. Observó al blondo en cuanto este se paró a mirarle ¿Qué? ¿Esperaba que le regañara? Pues ya estaba cansado de parecer su padre, de andar tras él cuidándolo, si quería entregarse a ese o a cualquier otro por él estaba bien, después de todo, aquella resultaba ser la casa de Noiz ¿no? Allí el que estaba sobrando era él y aun así...aun así tenía unas indescriptibles ganas de partirle la cara a aquél imbécil que se había metido junto al blondo a su habitación. No, no, ¿Por qué lo hacía justo ahora? ¿Por qué en ese momento? No había traído a ningún tipo a la casa hasta ese momento y ¿tenía que ser precisamente luego de una discusión la mejor instancia para aquello? ¿Por qué le estaba haciendo pensar que todo aquello era para desquitarse de él? Apretó los dientes mientras el cigarrillo que había mantenido apretado en una de sus manos se volvía polvo. Joder. Quería largarse de allí, eso sería lo correcto como su manager, dejarle hacer lo que quisiera siempre y cuando aquello no afectara su carrera, pero sus pies no parecían responderle y en lugar de llevarlo hasta la puerta de salida, fue a parar frente a aquella que se había cerrado tras los dos humanos.

No podía aceptarlo y aun así, sabía que estaba irrevocablemente celoso, cada poro de su cuerpo le exigía que sacara a aquél bastardo de la casa y uniéndose a ellos, golpeó con una de sus piernas la puerta, abriéndola de par de par por la fuerza del impacto. Podía joderse el espacio sagrado del rubio; no tenía la más mínima gana de quedarse fuera de aquello aunque muy por el contrario de lo que aquél peliazul se pudiera llegar a imaginar, lo cierto era que lo iba a sacar de aquella casa aunque Noiz pataleara e hiciera el berrinche que quisiera. Estaba tan encabronado que podía notarse claramente en su expresión tan poco fuera de lo común. —¿Así es como pretendes arreglar las cosas? —La mirada del vampiro buscó la de Natalie ya sabiendo con lo que se encontraría y sin embargo, el solo pensarlo hacía que se enfadara más. —Nunca mencionaste en el contrato que tendría que soportar a tus follamigos mientras estuviera aquí, entonces supongo, que puedo darme el lujo de sacarlo de aquí. —Su vista se movió de Noiz hacia el peliazul, estaba tocando a SU mariposa, le estaba haciendo sentir verdaderamente molesto y la única forma de deshacerse de ambos fenómenos sería sacándolo de allí, porque ahora sí que tenía varias preguntas para el blondo y no lo dejaría en paz hasta que el mismo se las respondiera.


off:
off: me he quedado pegada al post xD pero ahora si me voy a dormir. bye bye!
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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Dic 11, 2013 1:07 am

Apenas cuando la puerta del cuarto se cerró los brazos de aquel otro se volvieron a enroscar en su cuello y le susurró alguna que otra palabra para encender el lívido acostumbrado entre ambos. ¿Por qué? ¿Por qué mierda debía ser todo de aquella manera? Encaró su rostro al de ése otro de manera apacible y fue empujándole desganado hacia la cama, no era que no desease aquello, pero la imagen del vástago no parecía dispuesta a abandonarle, para suerte de ambos, cuando estuvieron lejos de la puerta –o si más no, a una distancia prudente de la misma- una severa patada consiguió que ambos dieran un ligero respingo, aunque el otro lejos de apartarse del blondo se aferró más a éste buscando protección. No habló esta vez a pesar de que se trataba de una persona ciertamente metida en todo, algo le decía que ése que estaba merodeando por la casa de su compañero era peligroso, miedo, le inspiraba miedo. A fin de cuentas, él era un chico normal, iba a clases con normalidad y no se mezclaba en los mundos dónde el peligro o la competición acechaba, quizás por ello le eligió entre los tantos que podría tener rendidos en su cama: Por la inocencia, por no saber sobre aquello que a él hacia años que le atormentaba.

Su mirada buscó la del otro... Y vaya si la encontró. Si bien su gesto mostraba enfado la de aquella carmesí era pura cólera, una verdaderamente peligrosa. –¿Arreglar? Eres tú el que se ha largado de la mesa.- no mostró tenerle miedo, no, no obstante la frase que vino le dejó confundido. ¿Es que pretendía echar a Jack de SU casa? Le miró primeramente incrédulo pero de un modo u otro, supo que era muy capaz de ejecutar la amenaza. El chico que seguía sujeto a su cuello pareció por fin entender de que se trataba aquella discusión y se alejó del blondo con lentitud. –¿N-noiz?- no le miró, el cantante estaba demasiado centrado en observar ése rostro consumido en el odio. –... ¿E-es tu novio?- bien, aquella disputa sin lugar a dudas no parecía la que solía darse entre un manager y su aliado, aunque hablasen de contrato pudo llegara pensar que quizás se trataba sobre el del alquiler compartido u algo de índole parecida.

El cantante no respondió, ahora era libre de ejecutar movimiento que gustase al no tener al otro contra su cuello así que no dudó en dar un único paso que le aproximó todo cuanto pudo a ése que parecía desear matar a su acompañante. Pudiera ser que no le conociera de demasiado pero ni sus golpes, ni sus disputas, siquiera aquello sucedido en la isla arrancó al vampiro aquella aura de hostilidad que ahora le rodeaba.



Off:
Ahahaha, nanuteee <3



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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 11, 2013 9:48 am

—¿Y se supone que tenía que quedarme allí viendo como me ignorabas? —Sonrió, a pesar de que no había ni un gramo de alegría ni razón en esa sonrisa. Obviamente se había levantado para no molestar al otro y tampoco es que pretendiera comenzar otra discusión, pero la misma parecía querer irrevocablemente llegar nuevamente a ellos, por medio de ese idiota según parecía. Y le fastidio verla tan cerca de Natalie, por lo que en cuanto se separó de él al menos unos centímetros, se sintió de alguna forma aliviado aunque no menos molesto. Demonios, ¿Cómo podía entenderle? Si actuaba así con él ¿Debía suponer entonces que lo estaba haciendo solo para distraerse?
Apretó los puños en el momento en que el blondo dio un paso para adelante. No debía y sin embargo, no podía soportar la presencia del otro en un lugar donde a él no se le había permitido el paso, un lugar del que siempre se había visto ajeno, alejado. Y tras unos segundos de pensarlo, su cuerpo se relajó como si por fin hubiese entendido a través de las palabras del ojiazul, lo que en verdad parecía. Sí, se estaba saltando toda la apariencia de un manager para dar una impresión que nunca antes hubiera llegado siquiera pensar. Ellos apenas y habían compartido una noche juntos así que, ¿Podía realmente decir que eran algo similar a amantes? No, se necesitaba más para lograr aquello, entonces, estaba dando una impresión absolutamente errónea de lo que ellos dos eran y solo estaba logrando confundirse con ese tipo de situaciones. Era obvio que Natalie estaba de mal genio también y había llamado a aquél para liberarse un poco entonces ¿debía estar él ahí?

La respuesta hiso que apretara los dientes antes de volver a hablar. —Has lo que quieras. Estaré fuera esta noche. —No le volvió a mirar, ni a él ni a su amigo. Pero ahora realmente quería salir de allí y despejar su cabeza. Salió del cuarto cerrando la puerta tras de sí sin volver la vista, yendo hasta su cuarto para tomar el celular, las llaves del auto y... su vista se fue hacia un pequeño trozo de tarjeta que le habían dado en el vehículo aéreo. Quizá pudiese averiguar que era aquello por medio de la operadora, aunque ciertamente saldría de la duda más pronto si llamaba directamente. Metió aquél mismo objeto en uno de los bolsillos de su pantalón y se dio la vuelta para dirigirse a la salida. Lejos de allí quizá pudiese recobrar algo de la calma por la que era reconocido y le daría el tiempo a Natalie de...
En serio. Debería de dejar de pensar tanto en él. Al fin y al cabo, no eran más que Manager y representado ¿no? Eso era lo correcto y lo que ambos parecían desear.

Después de pensarlo tanto llegaba a un mismo punto sin retorno en el que no sabía ni siquiera lo que él mismo esperaba conseguir al infiltrarse en aquella habitación,
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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Dic 11, 2013 11:13 am

Su mirada se abrió con sorpresa cuando observó como el de cabellera oscura cerraba con suavidad la puerta tras de sí al anunciar que restaría la casa sola. Marchaba. Se iba. ¿No era eso lo que quería? Los brazos del ojiazul buscaron envolver la cadera del cantante quién no se negó al contacto y los labios de éste se postraron en su cuello envolviéndole en besos que no lograron absolutamente nada en ése que yacía con la mirada perdida por el lugar dónde el otro había marchado. Bien, eso era lo que quería, ¿No? Sus manager solían hacer justamente eso cuando requería de compañía. Agarró a ése de corpulencia más pequeña por la nuca y le obligó a levantar la cabeza de su emplazamiento con la clara intención de besarle pero... Ahí estaba su maldito rostro, el de Orion. El de ése maldito bastardo. Torció su gesto y buscando olvidar mencionada imagen arrimó su comisura a esa otra besándole con desesperación, con rabia. Aquello debió alertar al que se encontraba enroscado en su cuerpo pues un fuerte temblor le invadió, aunque procuró responder al beso de la manera en la que podía.
No. No era lo mismo.
Apoyó las manos sobre los hombros del otro y le apartó, éste retrocedió los pasos necesarios que el empuje le procuró y miró hacia él con aire confundido y con la respiración truncada por culpa de aquel beso que bien podría haber sido catalogado cómo animal. –Jack...- no había marcha atrás.

✖ ------ ✖ ------ ✖ ------ ✖ ------ ✖ ------ ✖

La puerta del apartamento se cerró y el blondo quedó con una mano sobre aquella mientras miraba fijamente el cuarto de su manager. Se había movido rápido por lo que muy posiblemente aún restaría en el domicilio. ¿Por qué? ¿Por qué todo había cambiado así? Se llevó una mano a la frente mientras intentaba enfocar sus pies dañados, aún descalzos. Aquello era tan ridículo, tan sumamente ridículo que tan siquiera era capaz de saber cómo reaccionar. Escuchó pasos al otro lado de la puerta en la que su cuerpo yacía encarado, ¿Y ahora? ¿Qué venía ahora? Se negaba a aceptar que cuando vio entrar al vampiro de manera tan brusca en su habitación esperó que éste ocupase el lugar de su denominado follamigo e hiciera fuera al que había echado de la casa de manera más bien poco cortés. ¿Qué podía hacer él? aún tenía la imagen del cuerpo de Sasha sobre el vástago, aún tenía clavadas las palabras de éste al confesarle que le había besado. ¿Se le abría lanzado cómo aquella vez consigo en el coche? No pudo especular mucho más, la puerta del cuarto de Orion se abrió y el cantante alzó la cabeza, encontrándose con ése otro frente a sí. La tensión entre ambos era tal que podría haber sido capaz de cortar la electricidad del edificio entero.

Caminó hacia él a paso seguro, volviendo a dejar ligeras manchas de carmín en el suelo y cuando alcanzó al vampiro su puño se estrelló contra el estomago de éste, cobrándose la rabia de saber que había besado a otro. No pedía jodida exclusividad... No, ¿Verdad? ¿Y por qué entonces? ¿Por qué...?? Aprovechó la posición encorvada de éste tras el golpe y no dudó en atacar. Su cara se encaró a la que había quedado a su altura y lamió los labios contrarios, lo frío de su bola metálica rozó la hendidura entre ambas comisuras con tal de pedir permiso aunque fue más bien brusca y se adentró sin aparente vergüenza en el lugar, derritiéndose en el mismo momento en el que su lengua tocó aquella fría: Dios. ¿Cómo un beso podía cambiar tanto de una boca a otra? Aquella era infinitamente mejor, no había recoveco que no le causase sensación de deseo. Le quería para él. Sólo para él. Fue brusco de nuevo pero sujetándole por los brazos hizo que el cuerpo del adulto se moviera para apoyarse contra la puerta de salida, sólo así, creía, lograría tener la misma controlada para no dejarle escapar. Jadeó sobre esa comisura indicando la clara falta de aire pero se separó a duras penas lo que su fisonomía le obligaba para poder hablar. –Quédate.- esas fueron también las palabras que utilizó en la sesión de fotos, orden explicita y directa. –Sólo quédate, joder.- reclinó ligeramente la cabeza hacia abajo y con los labios abiertos para tomar aire se aseguró de encararse a lo níveo de su cuello, al mismo que le propinó muy severo mordisco, aquel sin duda si parecía pretender arrancarle la piel por la violencia de sus fauces en su dermis. Manos que estuvieron sujetándole por los brazos se movieron, propinándole algún que otro golpe contra el torso.
Uno: Por confundirme.
Dos: Por entrar en mi cuarto.
Tres: Por querer irte.

Todos, absolutamente todos de aquellos gestos violentos parecían tener un motivo que en absoluto mencionó en voz alta pero que los iba pensando conforme un nuevo golpe entraba a escena. Su boca aún permanecía colgada en ése cuello, en esa piel. Si se iba, se aseguraría que luciera magullado como un perro apaleado por el amo. Y ése moratón sería la cadena.



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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 11, 2013 1:06 pm

Al abrir la puerta de su cuarto se topó con el blondo y no pudo evitar detenerse bajo el marco de la puerta. ¿Qué había pasado? No podía ver ni escuchar al otro tipo, aunque de haberse ido le habría escuchado ¿no? ¿O es que verdaderamente se había marchado y él no lo había sentido por estar metido en sus pensamientos? Observó al rubio con su rostro quizá más tranquilo, aunque la verdad sería decir que no había expresión en aquél rostro. No se esperaba aquello y por consiguiente no tenía idea de cómo o por donde avanzarían las cosas. Sin embargo, el aroma de vitae hizo que observara en la dirección de donde procedía este, en el piso...por donde los pies descalzos del blondo avanzaban hacia él. ¿Cómo se...? Lo siguiente fue un golpe directo en su estómago que le hizo erguirse hacia adelante. Ugh, en verdad, hace unos segundos atrás no se le habría acercado nadie con aquella aura violenta que seguramente debía irradiar pero ahora, la misma parecía haberse consumido hasta volverse un simple aviso de alerta. Y aquella misma alerta pareció enloquecer en cuanto aquellos orbes dorados se toparon con los suyos y sintió la lengua tibia de Natalie contra sus labios y con ello, aquella bola metálica rozándose contra los mismos, pidiendo permiso. ¿Por qué? Cuando pensaba que era capaz de dar un paso al costado, o que al menos lo intentaría, que tal vez pudiese volver a lo que era antes, venía entonces Natalie y lo derrumbaba todo hundiéndolo nuevamente en esa necesidad de avanzar, de hundirse en él y derretirse en su calor.

Abrió los labios y le recibió, correspondiendo el beso y el juego contra aquella lengua. La chaqueta que había llevado entre sus manos cayó al suelo al tiempo que los brazos del otro le apresaban y le instaban a moverse contra la puerta de la salida. A veces se sentía como el perro que giraba y se hacía el muerto con tal de alegrar al otro, pero lo cierto era que su cuerpo no hacía esas cosas para agradar al otro, sino porque casi como un imán, no tenía de otra opción cuando se trataba de Natalie, ahora lo estaba comprobando, que no necesitaba tener alcohol sobre su sangre para saber que realmente deseaba a aquél y que no importaba si otro lo intentaba, ninguno podría provocar lo que aquél vándalo parecía encender en él. Peligroso, ese blondo era realmente peligroso para él. Sus bocas se separaron tras el jadeo por parte del blondo contra sus labios. Le observó cuando este le pidió que se quedara. Había sido tal como en la sesión de fotos y sin embargo, allí no habría nadie para quien posar, solo estaban ellos dos y los deseos de Tohru por irse de aquél lugar habían descendido peligrosamente tras la aparición del rubio fuera de su habitación.

Entrecerró los ojos mientras el blondo se hacía espacio sobre su cuello. Mierda. ¿Cómo podía ser que realmente el otro le provocaba cosas de las que nunca había sabido? Celos y arrepentimiento, sin duda ese otro podría intentar derrumbar las paredes que el vampiro había levantado hace tanto tiempo alrededor de sus sentimientos. Un sonido ronco escapó de entre sus labios al recibir el mordisco y seguidamente, aquellos golpes sobre su torso. Las paredes temblaban...y no eran las de la casa. Una de sus manos subió hasta el dorado cabello del otro y, tomando algunos de estos mechones, tiró hacia atrás, para volver a enfocar ese rostro, para atrapar nuevamente esos labios, su lengua y aquél adorno que pretendía atrapar entre sus dientes. En cuanto a su otra mano, atrapó aquella que golpeaba contra su pecho, inmovilizándola y girando con el rubio en aquella misma porción de espacio, siendo él ahora quien estaba atrapado contra la puerta. No de nuevo, necesitaba saberlo antes de seguir adelante, antes de que volvieran a toparse con un punto muerto. Separó apenas sus labios de los del otro y sin embargo, habló contra los mismos, dejando que el aire frío rozara estos. —¿Qué es lo que quieres? ¿Por qué le has botado de la casa? Me confundes, sé que debes darte cuenta. He hecho cosas que no habría hecho con otro y no me arrepiento pero... Necesito saber qué es lo que esperas de mi ¿Quieres exclusividad? ¿Es eso? —Sin duda tenía serios problemas para expresar lo que sentía en ese momento y sin embargo, decirle que le hacía sentir jodidamente celoso aún era demasiado. No podía caer y saberse completamente perdido en algo en lo que Natalie no creía. Quizá estaba siendo demasiado cuidadoso, pero si era cobarde en un sentido de la palabra, era con respecto a mostrar sentimientos hacia alguien.
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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Dic 11, 2013 1:30 pm

Estaba tan centrado en procurarle una buena marca que se olvidó totalmente del mundo que le rodeaba, le quería allí, para él. Sólo para él. Sus dientes abandonaron la fina piel del vástago cuando éste le tomó por el cabello de la nuca y le arrastró con cierta violencia hacia atrás, recibiendo sus acciones con un beso tan húmedo como el que él mismo le procuró anteriormente. ¿Era eso que aceptaba, entonces?. Muy posiblemente la marca que ahora el otro lucía sobre la piel tardaría únicamente horas en curarse pero era tal la brutalidad que impartió en la hendidura que le dolería, le recordaría. Mierda. ¿Por qué la necesidad de estar presente siempre? El era... era su manager. Nada más. El que debía encargarse de llevarle a la cima, el que debía ordenar su agenda. Pero ahora que la pelea entre ambas lenguas se daba se supo perdido, completamente perdido por unas redes que siempre evitó. No negaría que se había acostado con sus manager pero... jamás el sentimiento fue como el que latía ahora. Jamás. Celos. Sentimiento de posesión. Más celos. Más posesión. Jadeó cuando su mano, la que aún le propinaba golpes fue agarrada de ése modo y ligero mareo le aturdió cuando su espalda dio contra la puerta que él mismo intentó bloquear con el cuerpo del morocho para no dejarle opción a salir. Lo frío de su aliento le recordó dónde estaba y en cuanto ambas bocas se separaron buscó aire de manera desesperada: Orion no lo precisaba, pero él como un numan sí debía llenarse los pulmones con lo que fluctuaba en el aire.

Siquiera buscó liberarse del agarre de esa mano que tenía cautiva la suya contra la puerta, lo ambarino de sus ventanas dieron con aquellas carmesí que antes hubieran asustado a cualquiera pero que ahora ya no lucían tan amenazadoras, tan jodidamente peligrosas. Llegó lo esperado y cómo si el cantante hubiera estado meditando, cómo si hubiese esperado el momento para soltárselo, lo hizo. –No sé qué mierda quiero, Tohru.- A ti, te quiero a ti. Quédate.Soy consciente que no puedo pedirte exclusividad, no quiero hacerlo tampoco.- Dámela sin que deba decirte nada.Pero... Tengo celos, mierda...- su voz perdió la fuerza y la decisión y su mano libre se apoyó sobre el torso sin latido de su acompañante, agarrándole la ropa y arrugándola entre sus dedos ante la fuerza ejecutada: Solía ser sincero y directo y aunque aquello le costase rebajar su orgullo, allí estaban únicamente los dos y Orion era sin duda la única persona con la que se podría abrir de aquella manera sin verse totalmente patético. La mano que ahora le sujetaba las ropas se movió con las mismas, sacudiéndoselas. –¡Tengo celos!- habló ahora más alto, temblando entero por culpa de ése maldito sentimiento, de ése maldito hombre que había llegado a su vida para desmontar ése muro que con tanto esfuerzo alzó, no... ya no existía dicha pared, acababa de derrumbarse tras aquella confesión. No era la típica de amor y promesas de unión, no era tan siquiera un sentimiento que pudiera clasificar al no saber del cierto de qué se trataba, pero si era lo suficientemente fuerte como para lograr marcar un profundo titubeo en el cantante.

Perdió la fuerza en su mano y esta dejó de agarrarle y cayó lánguida a su costado, como si estuviera inerte. -... Celos...- repitió. Pero lo verdaderamente sorprendente vino cuando sintió una muy extraña húmedad en sus mejillas. Alarmado se llevó la mano anteriormente en su lateral al rostro, descubriendo al palparse lo salado de un curioso sendero de lágrimas. Estaba rompiéndose, todo él estaba rompiéndose. Tensó los dedos ahora húmedos por aquello que de sus ojos manaba y buscó de nuevo golpearle, con furia, con la confusión que estaba abordándole, alcanzó con el puño el lugar del rostro contrario que en la sesión ya propinó fuerte golpe y cuando sus nudillos impactaron buscó liberarse de su mano atrapada, tirando con fuerza de ése brazo hacia abajo. –Te odio, imbécil, te odio!- ¿Es que no se daba cuenta que no era el único confundido? Todo aquello era nuevo para él. Quizás... Quizás en un pasado lejano Tohru se hubiera enamorado o experimentado lo que era el sentimiento, pero ése que se ocultaba tras las letras de sus composiciones era totalmente incapaz de saber por qué todo dolía, por qué le necesitaba consigo. Eran primeros indicios de enamoramiento, aunque se negaba fiera y rotundamente a ello, aunque muy a su pesar, el reloj ya había comenzado a funcionar justo cuando ambos se encontraron por primera vez, la primera manija se movió justo cuando el carmesí de su mirada miró la suya como nadie nunca lo hizo: Descubriendo más allá de sus golpes.



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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 11, 2013 3:40 pm

Su rostro retrocedió un poco más para ver mejor aquél y sin embargo, cuando las palabras del otro explotaron contra él, era como observarse a sí mismo, porque curiosamente Natalie no se sentía muy distinto a él, sentía celos, tal como él lo había sentido en aquél momento en que las fotos con Sasha comenzaron a volverse más cercanas. Sin duda él tampoco sabía porque había llegado precisamente hasta esa instancia con Natalie, no era nada que ya pudiera controlar, crecía en su interior como ninguna otra cosa y aunque no deseaba darle un nombre a aquello sabía que estaba allí...dolía. Ahora podía entender el porqué de su enfado y no podía ser menos, le había encontrado con aquél rubio y luego con Sasha y aunque en ninguna de las dos ocasiones había deseado o siquiera intentado algo con aquellos dos, si se imaginaba en aquella situación y con aquello revoloteando en su interior, entonces ¿No se habría enfadado también? A eso se refería. Ese vándalo podía hacer que se diera cuenta de sus propios errores y hacerlo sentir culpable aunque nunca se preocupaba por el resto ni por lo que sus acciones pudiesen desencadenar.
El tirón sobre su ropa apenas hizo que su cuerpo se balanceara aunque aquello mismo duro unos segundos, hasta que el vampiro abrió los ojos y se quedó observando como la humedad caía por los orbes dorados del cantante. Era sin excepciones, la primera vez que veía llorar a Natalie y aunque pretendió moverse para limpiarlas, lo que recibió fue un nuevo golpe. Joder. Debía agradecer ser un vampiro y poder aguantar tanto castigo, porque definitivamente otro no habría podido con aquello, incluso aunque tuviera delante aquél rostro untado en lágrimas...algo verdaderamente adorable.

Atrajo aquél cuerpo contra él, llevando la mano que había mantenido sobre los cabellos de Natalie hasta su espalda y empujándolo levemente hacia él, hasta que tuvo ese cuerpo contra él suyo en un firme abrazo del que no le permitiría escapar y en el que su mirada quedaba muy lejos de aquella. Quizá porque estaba algo sorprendido, avergonzado. Definitivamente debía estar muy loco como para encontrar lindo a aquél que le golpeaba cada día pero, tanto sus palabras como su actitud, todo él le estaba cambiando...o abriendo puertas de sí mismo que nunca había siquiera averiguado que se hallaban dentro de él. Era como descubrir una parte de sí mismo totalmente desconocida pero de la cuál Natalie tenía la llave.
No importaba que tanto el otro intentara soltarse, no lo dejaría ir lejos. —Lo siento. —Él también se había sentido así pero, realmente había hecho las cosas mal y ahora todo lo que deseaba era secar esas lágrimas y calmar aquellos celos, los mismos que había sentido él y aunque con aquello era ciertamente exclusividad lo que el otro le estaba pidiendo, no podía tacharlo como lo mismo cuando algo...posiblemente un sentimiento que iba de la mano con los celos, había comenzado a golpear a su puerta. —Lo siento. —Sus ojos no se habían podido mover de Natalie en aquél tiempo e incluso cuando pensaba en salir de allí, todavía pensaba en él, como si no pudiera apartarlo para nada de su mente.

Se hizo un espacio en aquél cuello apoyo allí su rostro, su nariz, sus labios, aspirando aquél dulce aroma de la piel del otro y aquél calor tan propio de él. No importaba, si quería que le mirase solo a él, entonces así sería...porque a pesar de que no se lo mencionaría, hace tiempo que ya solo tenía ojos para él, incluso desde el momento en el que Kevin le habló de él, sus orbes lo buscaron con curiosidad. Aquello no se lo provocaba nadie más, solo aquella mariposa que había encontrado entre un mar de estrellas que querían ascender y sin embargo, él siguió a Natalie.
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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Dic 11, 2013 4:04 pm

De un modo u otro cuando el frío del cuerpo contrario le envolvió fue capaz de calmar la muy burda respiración que el llanto provocó pues a pesar de estar con las lágrimas contorneando sus pómulos no hizo sonido alguno, ni un gemido, ni un sollozo. Si alguien podía darse cuenta de su estado sería por el movimiento, por las convulsiones de su estomago al intentar retener la marea de emociones que le golpeaban con tanta fuerza como sus puños a Orion. No, esa vez no batalló para liberarse del abrazo, por el contrario su cuerpo buscó acomodarse contra aquel que le recibía y entonces, cuando creyó empezar a calmarse escuchó las disculpas del manager.
Perdón. Estaba pidiéndole perdón. Si bien creyó recuperar la compostura en su rostro se dibujó la lamentación, el dolor. Se encogió sobre sí mismo y buscando la protección foránea acortó las distancias, aunque fuera en un abrazo, se hundió en aquellos de manera posesiva, imperante, haciéndose notar entre los mismos. No era un crío de aquellos que suspiraban por nadie, el amor no era lo que buscaba en su vida, tan siquiera sabía como estar con alguien sin pelear o dejarse a la violencia. Pero con tohru podía ser él mismo. No importaba nada cuantas veces le gritase, el otro le castigaba. No importaba las veces que su puño encontrase la piel del vampiro, éste lo soportaba. Podía... podía comportarse como sólo sabía hacer y el otro... ¿Estaba aceptándole? ¿Ese abrazo significaba que le aceptaba? ¿Qué todo estaba bien?

Ladeó la cabeza pasivamente cuando el otro anidó allí la cabeza pero cosquilleo le recubrió cuando su nariz y labios se movieron por encima de la fina y descubierta piel. –Tohru…- habló con hilo de voz a causa del llanto que aún impactaba en él. –...No quiero ser como el resto. No quiero que lo hagas por qué yo te lo digo. No quiero que te ates a nada que no...- por UT... ¿Por qué cojones dolía tanto si ya estaba entre sus brazos? ¿Por qué mierda seguía insistiendo ése jodido sentimiento? Pero a pesar de aquello que empezaba a nacer, se negaría en su totalidad a ser tratado como aquellos, aquellos que aplicando una clausula en el contrato tenían sexo con el vástago. No, no era eso lo que quería. Ni lo buscado ni lo pretendido. –Si tenemos algo, que sea por que así lo queremos, no porque lo diga en un papel.- ¿Se abría explicado bien? Abrió la boca en busca de aire y despacio, con la frente, empujó una de las mejillas del vampiro haciéndole separarse mínimamente de la dermis de su cuello, movimiento gatuno dónde los hubiera e incluso le propinó una caricia de su frente contra la mencionada piel, no obstante y para cuando el roce terminó sus labios se unieron a los de su manager, esta vez de manera muy distinta hasta como hasta ahora. No, que no se equivocase, no le había domado, en absoluto se tornaría el dulce cordero que se esperaba de él en los escenarios pero se sentía demasiado aturdido con todo aquello, demasiado confundido con sus sentimientos, con los de Orion. El beso fue similar al primero que compartieron contra el coche: Lento, suave, a duras penas se trataba de un roce.

Allí estaban. Dos entes por los que miles de masas pelearía, dos personas deseadas, adoradas... fundiéndose en abrazo y corazón contra la puerta de una casa en la que siempre, uno de ellos, se sintió solo. -Vamos...- susurró, sin despegarse ni un centímetro de aquella otra comisura. No sabía dónde, pero estar de pie comenzaba a causar estragos en las recientes heridas que su rabia le propinó.



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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 11, 2013 4:56 pm

Era extraño tener a alguien llorando tan cerca de él, sobre todo sabiendo que ese alguien era Natalie, pero sobre todo y por eso, no lo alejo de sí. Cerró los ojos mientras suspiraba contra aquella piel. Claro que no haría nada que no quisiera y se equivocaba si creía que estaba haciendo aquello para tener contento al rubio, no, era porque quería estar allí, rodeándolo y atrayéndolo contra él, como una decisión propia y absolutamente personal. Lo que Natalie quería era algo que quizá muchos antes también habían deseado y sin embargo, ninguno lo había conseguido hasta ahora, hasta que aquél vándalo había llamado a su puerta y tirado la misma lejos, pasando a través de sus defensas sin miramientos. Mierda. Estaba yéndose todo al demonio, todo lo que había sido y sin embargo, era lo de menos, no le importaba tanto como saber que no era el único que sentía celos cuando otra piel tocaba al otro. Sintió el leve roce por parte de la cabeza del blondo y apenas se movió para encontrarse nuevamente envuelto por aquellos labios suaves y tibios, tan distintos a los suyos, pero tan deseas. Si ese idiota pudiera saber cuánto lo deseaba incluso entonces. Como cazador, había elegido una presa entre un rebaño completo y sus orbes no podían mirar a nadie que no fuera él.

Sus dedos rozaron por sobre las ropas la cadera del blondo. Apenas se separaron del beso escuchó un nuevo susurro por parte del rubio, esta vez para pedirle que se movieran de allí. Soltó la mano que había mantenido apresada para dirigir aquella mano hasta una de las mejillas del otro, limpiando el rastro que las lágrimas habían dejado. Cierto.
Observó hacia el piso antes de volver a mirar al rubio. —Te cortaste ¿no? —Había sentido el aroma a sangre por el suelo y sin embargo, por el actuar del rubio no había podido hacer referencia al mismo, pero ciertamente tendría que limpiar las heridas antes de que se infectaran. Pasó la mano que mantenía por sobre la cadera del albino hasta un poco más abajo, tomándolo entre sus brazos -aunque de forma un poco torpe- para llevarlo hasta su habitación y dejarlo con cuidado sobre su cama. Desde allí le dio una fugaz mirada antes de meterse en el baño y correr un delgado espejo que había en la pared; justo tras el mismo había un espacio con algunas cosas en su interior, entre ellas una pequeña maleta que hacía su función de botiquín, y es que siempre mantenía uno consigo, no por él, sino por sus representados, después de todo los accidentes en casa eran cosa de todos los días.
Caminó por la pequeña caja hasta donde Natalie y se sentó junto a sus piernas, dejando estas sobre su regazo para poder ver bien las heridas. Y suspiró. Tenía unas delgadas cortadas que se confundían entre las líneas de sus pies, aunque la sangre seca estaba por toda la planta y de algunas aún salía. Miró hacia el estuche y luego hacia Natalie. —Que imprudente. No deberías olvidarte de tu propia seguridad por algo como esto. —Aff, no podía evitar actuar tan... ¿paternal? Meneó la cabeza mientras tomaba el frasco del alcohol. Primero limpiaría las heridas antes de cubrir la zona. De cualquier modo, Natalie debería estar acostumbrado a ello ¿no? Siempre se andaba metiendo en peleas y por lo mimo terminaba siendo llevado al hospital así que, algo como eso no sería gran cosa, aunque no por eso dejaría pasar el hecho de que fuera tan descuidado.

Empapó un pedazo de algodón en alcohol y lo dirigió hacia uno de los pies del blondo y sin avisarle, comenzó a limpiar. ¿Debería decirle que con suerte sabía lo que estaba haciendo? Nah, después de todo había visto algunos programas donde trataban heridas caceras así que seguro aquello no sería nada del otro mundo y por otro lado, quizá no se había dado cuenta del momento en el que la atmósfera entre ambos pareció mejorar.
Paso el algodón por toda la planta del pie, quitando la sangre seca y limpiando las heridas.
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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Dic 11, 2013 5:50 pm

Cerró un solo ojo cuando este limpió todo rastrojo de humedad, si... Se había cortado y muy posiblemente el chico que venía a hacer las tareas del hogar enviaría el grito al cielo cuando contemplase lo que había desperdigado por todo el comedor, sin embargo permaneció impasible, callado y con el humor más relajado frente a su acompañante. Pero para su sorpresa... Fue cargado. Sus ojos se dilataron por la sorpresa y por mera reacción sus brazos alcanzaron el cuello de su compañero para asegurar que ninguno de ambos caería. ¡Por todos los...! Era la primera vez que alguien se atrevía a alzarle del suelo, a hacerle sentir tan jodidamente débil, pequeño y manipulado. Dejó sin duda de llorar tras aquello, el dolor había menguado y parecía que Orion –para su suerte- no le acusaría de sensible o cualquier palabra de índole similar tras aquellas confesiones que nacieron casi por inercia. Se mantuvo entonces abrazado a él hasta que tocó la cama del manager. La conocía. Había pasado ahí una noche... una única noche, cierto, pero ya consideraba ése espacio como de su propiedad también. Tal vez aquello a lo que él mismo denominaba “Las Zonas” pasaría a caer en el recuerdo. Lo suyo sería de Tohru en medida de lo que este desease coger. Sin embargo aquella decisión por ahora permanecería secreta, no daría su brazo a torcer aún, no aún. No cuando estaban demasiadas cosas sin determinar y otras muchas aún sin ejecutar.

El otro fue al baño y él se mantuvo a la espera hasta que, antes verdaderamente de lo esperado llegó, cargando lo que parecía ser lo que se utilizaría para sanarle las heridas. Frunció el ceño ante aquello que le pareció más paternalista que de un manager, pero... -¡Ah! ¡JODER!- hijo de...! No le había avisado de que el alcohol le rozaría y aunque muy posiblemente de pensarlo no lo hubiera hecho su diestra golpeó la nuca de su manager de manera infantil, tan siquiera aplicó fuerza suficiente como para moverle la cabeza pero mierda, aquello dolía. Estaba acostumbrado a los puntos, a los morados, incluso a que le inmovilizasen partes del cuerpo al romperse los huesos, pero el alcohol era feroz y abrasivo enemigo. Tensó la quijada e intentó no quejarse más en lo que el otro cumplía cometido, él no solía encargarse de aquello, por norma general agua y nada más.
Verle tan entretenido con aquella tarea le hizo pensar que... Tal vez aquello nacía, aquello que sentía, no estaría tan mal si ése era su receptor. Sin embargo el contrario no había respondido a sus preguntas anteriores, a nada, dejándole la posibilidad de ser como los tantos otros, un crío al que cumplirle los deseos y caprichos. Uno más en la lista. Sólo uno más. –…Tsk.- chasqueó la lengua: No se permitiría volver a estar celoso. Alargó la diestra y tomó al contrario por la nuca, ahuecando la mano para que la misma se acogiera correctamente entre sus dedos y palma y tras ello le dio un muy ligero empuje: Otro beso.
¿Cuántos llevarían ya? El aroma del desinfectante estaba mareándole, era por ello que por norma general evitaba ir a hospitales. Suspiró sobre la comisura contraria y propinó un mordisco en su labio inferior: Con ello había callado esa maldita voz que le recordaba que Orion podía estar manipulándole. -Estoy bien, no es nada.- sus dedos se deslizaron desde el lugar que su palma acogió hasta el cuello foráneo y desde éste hasta su brazo hasta que entre ambos se perdió totalmente el contacto. Apoyó de vuelta la mano sobre el camastro y miró hacia el espejo que se aseguró de dibujar la noche del encuentro de ambos.

Estaba emborronado pero aún se podía apreciar lo que ponía, la relación entre ambos seguía igual de agresiva, no obstante... Había algo más profundo, algo distinto. Regresó la mirada en busca de la carmesí teniendo aún los pies sobre su regazo. –Di algo, mierda.- se sentía estúpido con referente a lo anterior, previamente sólo había recibido una disculpa... Nada, Tohru no había tocado el tema y no gustaba de pensar en que verdaderamente éste hubiera usado de los trucos típicos de un manager para hacerle caer en peligrosas redes y explotarlos ahí dónde fueran.



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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 11, 2013 6:48 pm

Tal como lo había pensado, un nuevo golpe recayó sobre su cabeza al tiempo las paredes parecían temblar bajo la poco sutil queja por parte del blondo. Una de sus cejas emitió un tic. Sí, sin duda se vengaría por cada uno de aquellos golpes recibidos y sería algo que el blondo recordaría antes de volverle a golpear. Sonrió mientras pensaba en aquello, terminando de pasar el algodón de uno de los pies del rubio para reemplazar el mismo por otro, volver a untarlo en alcohol y esta vez encargarse del restante. Y pensaba que su paciencia no tenía un límite solo porque nunca lo había alcanzado, aunque obviamente aquello había sido hasta conocer a Natalie y todo lo que aquello conllevaba. El algodón se paseó por el pie del cantante, arrastrando la sangre seca sobre el mismo, aunque mientras seguía en aquello, sintió unos dedos por su nuca y para cuando se dio vuelta, un empuje por parte del rubio le llevó a encontrarse con sus labios otra vez. Tibio. Aquella cercanía le resultaba casi imposible de explicar, así como el hecho de que se dejara marcar de tal forma por el cantante. Apenas y algo semejante a una queja escapó de entre sus labios en cuanto este le mordió. No quería dejar lugar para que el otro le pensara débil o cobarde y sin embargo, no era por ello que se quejaba, sino por el hecho de dejar que su cuerpo fuera el objeto de recepción de golpes del otro.  No era que le molestara en serio que el otro le golpeara, después de todo ya estaba acostumbrado a su personalidad totalmente fuera de lo común pero... ¿cómo podía explicarlo? Verse al espejo y verse rasguñado, mordisqueado e incluso con algunos moretones por aquí y allá no era algo que se hubiera permitido en un pasado. Ese idiota...no se daba cuenta de que con él no era como con el resto ¿no?
Y ¿Que podía hacerlo tan especial?

Lo miró mientras se alejaba a su antigua posición para intentar seguir con lo referido a sus pies, aunque su vista no se despegó del blondo. Si, ciertamente era bien parecido y aquellos piecings por su cuerpo le daban un aire especial, quizá algo más rebelde -aunque aquello no contaba si se le veía dormir- de lo que se vería sin ellos, ah y también estaba esa mirada de pocos amigos y esa forma tan suya de pedir las cosas. Ah, Keigo (alguien que había sido representado por Orion en un pasado) le habría llamado Tsu...Tsundere ¿no?
Suspiró antes de dejar lo que estaba haciendo y acomodar sus brazos a los costados del cuerpo del rubio, forzándolo a hacerse hacia atrás mientras el otro acomodaba sus piernas entre las suyas. Le miró antes de hablar, que después de todo, eso era lo que quería ¿no? —¿Podrías estarte quieto? o ¿Crees que es fácil intentar hacer algo que solo he visto en películas mientras tú te quejas y me besas? —No. No era eso exactamente lo que quería decir. —Siempre te andas metiendo en problemas y luego tengo que ir a limpiar el desorden que dejas, incluso ahora, te has paseado por el piso con cristales luego de que admitiera aquello y ¿aun así crees que he soportado eso de otro? Ni siquiera yo mismo sé porque puedo seguir a tu lado incluso cuando te la pasas golpeándome, pero ¿crees que eres igual al resto?, ¿me crees masoquista? ¿Tengo cara de serlo acaso? No sé qué te hace tan especial, solo sé que no puedo apartar los ojos de... —Y ahí recién le cayó la cuenta de que parecía haber hablado por todo lo que no había dicho antes, incluso más de lo que pensaba, de lo que hubiese querido.

No, ese no era un buen momento para estar allí. Retrocedió sobre sus piernas y buscó el algodón para seguir con aquello, para terminar pronto aunque de que las heridas volvieran a sangrar y tuviera que desinfectar todo de nuevo. ¿Era eso lo que la gente llamaba una confesión? No. Ni cerca, no había sido nada que se le asimilase, solo era una acumulación de pensamientos que habían explotado en el momento en el que el rubio terminó por sacarle de sus casillas, de su normal estado taciturno.
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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Dic 11, 2013 7:16 pm

Retrocedió para cuando el otro se hizo hacia él, mirándole con cierta molestia, o más bien, imitando aquel gesto de pocos amigos que el moreno traía consigo mientras se hacia espacio entre sus piernas. Bufó. Bien, sí, debería dejar de tentarse en besarle y dejarle hacer, aunque sabiéndose a solas con él era tarea complicada la de no intentar ir más allá. Pero... Ahí estaba lo que venía buscando, no era como el resto: No soportaría aquello de otro y no obstante si permitía que su trato se diera. No era que él fuera masoquista pero le gustaba pensar que Orion tenía el cuerpo recubierto con heridas, mordiscos y arañazos que le marcasen como de su propiedad. Idiota. Ése idiota le tenía cautivo como el resto de aquellas tantas mariposas clavadas en sus respectivos ataúdes. Le observó atento y supo que éste no hablaría más cuando volvió a tomar posición y a curarle las heridas, unas que escocían pero que no lograron que el blondo se quejase ni una sola vez más que aquella primera que le pilló totalmente por sorpresa el verse invadido por el alcohol.
Kevin muy posiblemente se imaginase que le había tendido una trampa al enviarle a aquel vampiro, pero lo que no se llegaría tan siquiera a imaginar sería los sentimientos que había despertado en un cantante que siempre rehusaba de ser atendido como Orion lo hacia. Y sin embargo, ahí estaban los dos. Si el uno no se molestaba lo hacia el otro pero para aquella ocasión todo era distinto. Y es que desde la llegada de Jack comprendió que no seria capaz de tocar a nadie más. ¿Dónde mierda quedaba ése que se follaba todas las giras a un chico distinto cada noche? ¿Dónde restaba el chico al que perseguían las parejas de alguno de sus amantes? Todo había cambiado y en cierta manera, ahora se sentía completo. Sin amigos ni mano que se tendiera en su dirección, Tohru pareció llegar para llenar toda la soledad arrastrada hasta ahora.

-Yo tampoco.- aaaahhh, a la mierda las heridas. Movió los pies apoyándolos –aún y estando húmedos por la sangre y el desinfectante- contra la camisa del adulto y le empujó con brusquedad con la clara intención de tenderle contra la cama, al hacerlo se movió con esa naturalidad que solía y gateó en su dirección apoyando las palmas a los lados del rostro del moreno y las rodillas cerca de las caderas de su acorralado. Ése maldito lobo había capturado a la oveja negra del rebaño y parecía sentirse plenamente orgulloso de ello. Le miró a los ojos pero tras aquella queja por parte del vampiro no volvió a besarle, aunque en repetidas ocasiones su ambarino se deslizó en dirección a esa perfecta comisura. Una vez acomodado sobre él, completó su frase. –Yo tampoco puedo apartar los ojos de ti- no sólo terminó con la suya sino que se aventuró a finiquitar también la del otro sin estar verdaderamente seguro que aquel era el punto y final. Se sentó sobre el vientre de éste aunque su figura yacía aún encorvada hacia delante, con los brazos estirados para que las palmas dieran con el mullido colchón. ¿Se estaban confesando? Y si no era eso... ¿Qué era?. Miró hacia aquel mordisco dejado anteriormente en su cuello, era una marca horrible digna de las dejadas en tortura, rozaba lo sanguinolento junto a un muy feo color morado evidenciando la fuerza que su mandíbula hizo sobre la piel del manager. -No traeré a nadie a casa.- espera, espera... ¿Realmente estaba diciendo lo que estaba diciendo? Muy posiblemente Orion conocería toda la lista de personas con las que se había acostado y aunque Jack era el más frecuente en ése hogar, se aseguraría que no volviera a cruzar el umbral con las intenciones que ambos acostumbraban. –Y yo te prohíbo que beses a nadie. Te los puedes tirar, pero tus besos son míos.- era rídiculo... pero verdaderamente pensaba que un beso abarcaba más que echar un polvo, por ello su enfado cuando el ajeno le robó uno contra el auto. Miedo. Tenía miedo de poner reglas pues las mismas solían crearse para romperse... Tohru era hombre libre y aquello le podía llegar a aterrar.

Sí, estaba... estaba modificando el contrato y es que a pesar que le había dicho que quería que las cosas nacieran de manera natural no tenía otra manera de hacerle entender todo lo que sentía, no sin verse envuelto en un aura de profunda vergüenza. Despacio fue apartándose de él...: Ya se lo había dicho todo, todo estaba más o menos claro. No podía decir nada más si ni él mismo era capaz de saber que era lo que sentía hacia ése idiota que tenía debajo.

-En mi cuarto hay un televisor... Podríamos ver una película.- una cita en casa. Representante y representado, si aceptaba, muy posiblemente la cosa terminaría por torcerse. Parecían estar hechos para discutir.



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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 11, 2013 10:59 pm

Y ahí iba de nuevo. No, ese vándalo verdaderamente no se podía estar ni un segundo quieto. Los pies del rubio dieron contra su pecho y le empujaron contra la cama, aunque se apoyó en sus codos, quedando medio tendido sobre las mantas. Observó como el otro se movía por sobre él, acomodándose sobre sus caderas para que sus miradas quedaran más o menos a la misma altura. Y entonces terminó aquella frase a la que no le había prestado atención. Parpadeó mientras la digería. Sí, eso era exactamente lo que había querido decir...lo que había pensado y se le había escapado, lo que para su sorpresa también pensaba el blondo. Mierda. ¿Por qué tenía que estar en aquella situación? Justo ahora, aquello hizo que sintiera algo muy extraño dentro de él, aunque no le prestó atención, no podía, teniéndolo tan cerca, todo a lo que podía ponerle verdadera atención era a él. —¿Eh? —Eso que estaba diciendo el rubio ¿era una modificación del contrato? Bueno, eso realmente no le afectaba, después de todo, aunque le hubiese dicho a Natalie que verdaderamente había besado a Sasha, aquello no había sido completamente verdad, pero ya aquello era tema muerto ¿no? entonces no habría necesidad de sacarlo, aunque lo cierto era que no acostumbraba andar por ahí tirándose a medio mundo. Por suerte el sexo y el vitae eran cosas que disfrutaba en contadas ocasiones, dándole prioridad a su trabajo aunque...nunca le había tocado vivir bajo el mismo techo que alguien que despertara su curiosidad y atención, como lo hacía Natalie.

No había alcanzado a responder cuando el otro ya le estaba invitando a ver ahora una película. Suspiró mientras se erguía sobre la cama antes de levantar una de sus manos y atrapar una de las de Natalie, tirándole para que su cuerpo cayera contra el de él. Quería darle su respuesta antes de que siguiera moviéndose, pero si él hacía modificaciones en el contrato, entonces él también podía hacer lo mismo ¿no? —No voy a besar a otros, pero respecto a tirarme a otros... ¿eso significa que tú también podrás?...¿Volveré a ver a ese idiota por aquí? o ¿incluso a otros? —Y claro que podía notarse cierto asqueo en su voz al hablar de aquél sujeto que antes había estado rodeando con sus brazos a Natalie. Atrapó entre sus brazos al rubio, dejándole imposibilitada la opción de escapar antes de responder. —¿Y si me niego? ¿Y si quiero ser yo quien te complazca? ¿eso estaría mal?, ¿estarías dispuesto a entregarte solo a mi así como yo lo haría? —Quizá seguía pensando en aquél que había visto con Natalie rato atrás, en que si lo volvía a ver lo más probable es que lo lanzara por el balcón directamente hacia la calle, pero no solo eso, Natalie estaba de manera inconsciente sacando su lado más posesivo a flote y justo en esos instantes lo estaba dejando salir. —Y no creas que ya he hecho esto. No he sido yo el que ha ofrecido el sexo a mis otros representados, así que...supongo que estoy algo encaprichado...—Sonrió al terminar aquél comentario. La verdad era que sí, estando con Natalie podía incluso actuar de cierta forma infantil, aunque en sus decisiones no había nada infantil.

Rozo uno de los oídos del blondo. Con respecto a la película, realmente no tenía problema, aunque estaba seguro que ese otro caería dormido a la mitad, después de todo, el día había sido bastante largo y seguramente el cuerpo de Natalie aún sentía ese cansancio. ¿Desde cuándo había comenzado a ser tan abierto a las invitaciones del otro?
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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Jue Dic 12, 2013 8:15 am

Creía verdaderamente que el tema ya estaba zanjado; Que sus palabras imperarían y que al otro no le quedaría otra que cumplir con lo dicho pero... ése maldito desgraciado siempre lograba sorprenderle, siempre le recordaba que él no era como el resto de las personas que habían cruzado en su vida y con brusquedad se vio agarrado por el morocho, quién le mantuvo contra su cuerpo, contra el mismo contra el que impactó al no esperarse un agarre de aquella índole. Sus labios se fruncieron predispuestos a gritarle un par de palabras, pero una vez más la cárcel de las palabras foráneas encarcelaron a su león interno. ¿Si Jack iría a casa? Bueno, posiblemente, pero no para... ¡Mierda! ¿Es que ahora debería dar explicaciones cuando nunca lo debió hacer? Pero un cosquilleo se hizo en su estomago cuando llegó algo inesperado. Exclusividad. Miró al otro con verdadero interés ahora sin gota de aquel enfado anterior, toda su atención estaba volcada en lo que jamás espero que naciera de aquella otra comisura. Bufó. La palabrería ajena llegó a su fin y como si hubiese comprendido de repente la magnitud de esas palabras sus mejillas caldearon y por inercia llevó ambos puños contra el torso foráneo en un golpe seco más no doliente. No le miró ahora, se centró en observar esas dos manos cerradas contra el torso del vástago. –¿Ser sólo para ti?- nunca había aceptado algo así, jamás. sus amoríos eran conocidos por la prensa y es que no solía dejar que nadie se encaprichase consigo pues iba y venía, libre como el mismo viento. –Y tú solo para mi...- sabía que ése idiota había estado ya en posesión de otros cantantes empero conocía del cierto que aquella debía ser la única vez que se ofrecía de aquel modo, que... que tal vez uno le llegaba a importar.

Cuando logró reaccionar de manera más o menos adiente se reclinó hacia delante para apoyarse de mejor manera sobre el cuerpo contrario asegurándose que su compañero no le vería, asegurándose por encima de todo que quedaría escondido, fue su cuello herido el punto de encuentro entre la dermis de su acompañante y su caldeado rostro. –Les mataré.- y podía llegar a hacerlo. Se tensó, no estaba demasiado acostumbrado a que su posesividad fuera expresada mediante palabras. –Si veo que alguien más te toca... le mataré. Y a ti te torturaré.- habló en fino hilo de voz pero lo suficientemente alto como para saber que su compañero le escucharía, a fin de cuentas hablaba contra la zona próxima al oído. –Tú polla ahora será mía.- y no podía faltar brusquedad ni malos modos en su voz a pesar de tratarse de una especie de declaración de amor entre ambos. Se alzó entonces, pero fue rápido, no quería que le mirase, no aún que sentía el calor aglomerado en sus mejillas, no todavía que podía leerse la vergüenza en su gesto. Suspiró sobre los recién atrapados y su diestra enervó posiciones desde el torso contrario hasta apoyarse dónde, en un humano estaría latiendo un corazón. Separó mínimamente la unión para hablar, aunque al vocalizar ambos labios se encontraron en nuevo roce. –Yo seré tús latidos.- esa palma se arrastró hacia el cuello ajeno y de ahí aplicó una serie de apacibles caricias hasta que alcanzó su mirada entonces y cómo si sus dedos fueran una venda le cubrió esos luceros carmesí, cegándolos. Un beso, uno corto y volvió a hablar. –Y tú mi camino. Yo... yo voy a ciegas, así que guíame bien.-

No. No podía estar pasando. No podía ser que él... Que ése idiota... Mordió el labio del otro sin apartar la mano de su posición. ¿Qué mierda pasaba? Le odiaba. O... O tal vez...



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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 12, 2013 10:11 am

En cuanto sintió el golpe sobre su estómago, procuró observar hacia el ambarino, aunque este se hallaba con la mirada gacha y por ende le era difícil ver si se había enfadado con aquello o no. Aunque pronto el mismo pareció comprender lo que en efecto estaba pidiendo el azabache. Quizá quedarse quieto sobre la cama junto a una sola persona no fuese para nada algo del otro mundo, para él también era un cambio y sin embargo, estaba disfrutando ver como su vida era puesta patas arriba por el cantante. Parpadeo al ver al blondo moverse hacia su cuello, aunque ciertamente aquél rostro estaba algo más caliente que otras veces, lo sabía porque contra su cuerpo frío, no era muy difícil ver las diferencias de temperatura y sin embargo, su atención se mudó de aquello hacia las nuevas palabras del rubio, las cuales le hicieron sonreír. Era algo muy esperable de él y después de todo, sabía a lo que se enfrentaría si no cumplía, aunque no tenía la menor intención de darle vía a volver a torturarle. De nuevo lo sintió moverse rápido, como si quisiese esconder algo. Ese tipo de actitudes eran las que le llevarían a la locura de seguro, verle intentar ocultar su vergüenza, definitivamente ese vándalo era...
Un Idiota. Se preguntaba cómo era que lograba decir cosas tan vergonzosas, ¿ser sus latidos? Aquello inesperadamente le tomó por sorpresa y solo supo quedarse allí, observándolo mientras el otro terminaba con las caricias sobre su cuello para cubrir sus ojos. Si habían tenido algún cambio, podía verse en el tipo de besos que ahora podían darse el uno al otro ¿no? Al principio solo habían sido agresivos, llenos de deseo, pero ahora había mucho más escondido en ellos.

Atrajo mas hacia sí al otro con sus manos, aunque casi al instante llevó una de sus extremidades sobre aquella de Natalie que cubría sus ojos y la quitó, dejando a la vista aquél rostro sonrojado. Pero no le dejo tiempo para hacer distancias o cubrirse. Era culpa suya que pensara que era realmente un idiota...pero también que era lindo, eso le movía por dentro, le empujaba a moverse y a desear más contacto, a querer atrapar aquellos labios que ahora eran suyos. Le besó suavemente, lamiendo sus labios antes de separarse mínimamente para responderle. —No te preocupes, te guiaré bien por eso, no dudes que daré mi mejor esfuerzo para guiarte a la cima, así que tú también da lo mejor de ti. —Una nueva lamida sobre esos labios antes de volver a besarle. Joder. Claro que podría hacerse adicto a aquello, a esa calidez que se había negado a sí mismo por tanto, algo que iba más allá de lo físico y que solo podía buscar en Natalie, en su mariposa. Pero si quería realmente ir a ver una película, sería mejor que se movieran de allí pronto, o terminaría por negarle la salida. Y ahora que lo pensaba...

Soltó mínimamente al rubio solo para darle vuelta con ayuda de su cuerpo y dejarle contra las mantas. —Me debes una porción de galletas por tirar mi comida por el piso y hacerme posar. —Bien, no se le olvidaba que el otro tenía que comer y además, tampoco se había olvidado del hecho de tener que posar con él. Con las manos a los costados de la cabeza del otro y sus piernas entre las del otro decidió agregar algo más con una sonrisa burlona: —Y tendrán que ser caseras. —Y con eso quería decir que el otro tendría que hacerlas en casa. Por lo demás, estuvo tentado a decirle al otro que si no volvía a mencionar lo de la película, lo más probable fuera que esa noche no le dejara escapar hacia su cuarto. Así era, después de todo le tenía bajo él, con aquella mirada de chico rebelde que él ya había visto sonrojada y adormecida, sin mencionar que también lo había visto mientras tenían sexo, algo que otro no podría volver.
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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Jue Dic 12, 2013 7:16 pm

Ahhh... ¿Por qué ése idiota se empeñaba siempre en mirarle a los ojos? Observó el rostro ajeno con las mejillas claramente caldeadas pero sin asomo de aquella violencia que solía gastar. Joder, mierda. Aquello era adictivo, esa suavidad lo era. El contraste de temperaturas resultaba atrayente, única, estar pegado a esos labios era sin duda algo delicioso, sublime. Nunca antes se había sentido de ése modo con tan solo un par de besos, con sólo un polvo a sus espaldas. Algo les unía... Algo tan intenso que asustaba. ¡Vamos! Hacía años que no lloraba por nada, siquiera cuando tuvieron que coserle prácticamente entero el brazo por una pelea acontecida sin ningún tipo de anestesia. Todo estaba dicho, ¿No? Uno sería el camino y el otro el motor que les llevaría por el mismo, realmente sentía que sobraban las palabras por ello, tal vez, no se espero que el otro hiciera aquel movimiento digno de un experto karateka para dejarle contra las mantas de ése modo. Le miró primeramente con sorpresa aunque poco a poco su gesto fue tensándose al escuchar lo que éste quería decirle: Oh, castigo, claro. Se le había olvidado que Orion era el único capaz de hacer esas cosas.
¿A él? ¿Qué un manager le mandase algo al gran cantante? Ni de coña. Pero ése otro parecía adicto a los castigos y él... bueno, a los golpes que le propinaba cuando se lo merecía. Bien, siempre podría ir a la panadería más selecta y llenarle la boca con las mayores delicias, empero su pensamiento pareció ser leído y si alguna vez el vampiro pudo ver sorpresa en su rostro, en ése momento esta sobrepasaba todo límite. –¿Caseras?- siquiera sabía freír un triste huevo, aunque eso era algo que no le diría, claro.

Sus piernas se alzaron con esa pasividad que indicaba que no tenía pensado ejecutar nada bueno y sus muslos rodearon la cadera del vampiro, bien, ya que le hacía estar debajo al menos que se notase que no pensaba dejarse manipular, que no se rendiría. –Bien, te las hará mi asistente personal.- ése chico que el otro bien debía conocer ya, el de las tareas, el mismo que le cocinaba a él. Obviamente sabía del cierto a que se quería referir el vampiro cuando mencionó lo de elaboradas en casa, pero ni loco sería capaz de hacer algo mínimamente comestible o para tan exquisito paladar. Alzó ahora los brazos y contorneó con las falanges de ambas palmas ése tan helado pero atractivo semblante y le obligó a descender posiciones con una lentitud tan extrema que les permitió a ambos centrarse el uno en la mirada del otro antes de hacer contacto, más cuando los labios se juntaron volvió a hablar. –Sabor preferido, madame?- burla explicita, claro, si se ponían a jugar... él no se quedaría atrás en la partida. Pero dicho aquello y teniéndole tan cerca no pudo evitar que se aconteciera lo que no era ya capaz de controlar, su boca se arrimó a la del vástago con la misma lujuria que presentaban cuando nadie les miraba y no tuvo problemas en obligarle a dejar paso a su lengua tras un fuerte empuje con el pircing contra su comisura. Ahí estaba de nuevo, deshaciéndose en lo gélido de esa saliva y otorgándole su calor de modo corporal.

-Ni película ni pollas...- habló cuando se permitió una pausa para lamer los contornos de esa boca, barriendo con su húmeda cualquier rastrojo de saliva que pudiera perecer por los contornos de aquellos enrojecidos labios a causa de la fricción. –Vamos a tener aquí una porno.- y dicho aquello en el modo más grosero que pudo el nudo formado por sus piernas se tensó en la cadera de su compañero juntando sin piedad ambas ingles para frotarse con descaro y no por ello con menos sensualidad. Ya se había hecho a la idea que esa noche tendría sexo –aunque no con el que ahora restaba sobre de él- así que... ¿Por qué no ahora para sellar el pacto que deberían esconder de la prensa? Esas manos suspendidas en el rostro del vástago se movieron hacia los hombros de éste buscando la manera más rápida pero eficaz de deshacerse de las prendas que le cubrían. Su piel, joder, esa que antes había visto a Sasha tocar, esa piel... Esa piel sería ahora tatuada a milímetro por sus dientes, sus manos.



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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 12, 2013 10:41 pm

Ese vándalo no podía estarse quieto ¿no? Sonrió al escuchar que mandaría a aquél chico a cocinar las galletas. No, claro que no lo permitiría, después de todo, no era el hecho de que salieran bien o no, sino el hecho de verle haciendo algo que sabía que Natalie evitaba a toda costa, quizá porque no tenía idea de cómo cocinar. —¿Hm? Eso no sería justo. Después de todo, él ya tendrá mucho trabajo con el desastre que hiciste. —Los dedos del otro le atraparon, atrayéndolo hacia él de tal forma que su mirada se posó en la del otro y pudo verle hasta que la distancia entre ellos fue de unos pocos centímetros y finalmente las bocas de los dos se encontraron, aunque el blondo volvió a hablar. Una de sus cejas tembló en forma de tic al ser llamado de aquella forma, pero cualquier respuesta se quedó atragantada dentro de él pues un nuevo beso se dio. Ese idiota. Siempre le cortaba las respuestas de aquella forma y sin embargo, no podía quejarse, no deseaba hacerlo, cuando sus labios se encontraban, todo lo demás perdía interés para él. Recibió aquella lengua dentro de su cavidad tras un empuje con aquél piercing que el rubio escondía en su lengua y le recibió con la suya, entablando batalla por el dominio frente a aquella tibia ajena.

Gruño apenas cuando el otro se separó para hablar. No, de todas formas, el tiempo para escapar se había agotado. Y tenía que admitir que le gustaba cuando Natalie hablaba sucio, quizá porque era una parte de él que ya había conocido y que había formado parte de su interés por él aunque nunca lo había visto desde el ámbito sexual. Sin duda tenía una extraña forma de resultar sensual, pero justo en ese momento, resultaba ser la presa más deseable, perfecta para alguien como él.
El movimiento por parte del rubio no hizo más que hacerlo desear aún más esa piel que en cuanto entraba en contacto con él parecía volverse aún más caliente. Atrapó el labio inferior de Natalie entre sus dientes, mordiéndolos suavemente e intercalando con el superior antes de volver a besarle intensamente. Mientras tanto, una de sus manos se apoyó en el costado del menor, buscando el contacto con su piel bajo la ropa que llevaba, tirando de la misma hacia arriba con sus dedos para posteriormente colar estos mismos bajo la tela. Sus dedos fríos subieron por el costado de Natalie hasta que llegó hasta una de sus tetillas, la cual atrapó entre sus dedos y apretó con cierta diversión.

Separó sus labios apenas de los del otro, haciendo que un hilo de saliva siguiera a su lengua. —¿Te importa si salvo mi ropa de su majestad? —Bromeó ante el aparente interés del otro por quitarle su remera  la cual, no deseaba que terminara como aquella camisa que había destrozado días atrás, la primera vez que terminaron teniendo relaciones. Por aquello mismo fue que se irguió sobre el rubio, llevando sus propias manos hacia los bajos de su ropa para poder levantarla y quitarla, tirándola posteriormente al otro lado de la habitación, segura lejos de las manos de Natalie. Se relamió antes de volver a descender hasta donde estaba él. Diría que le odiaba por hacerle sentir de aquella forma, tal como la primera vez, como un animal a la espera de cazar a su presa y sin embargo, no era odio en absoluto, sino el más claro deseo de poseer aquél cuerpo y saberse la única persona que de ahora en adelante le tendría, que podría besarlo y celarlo. Una de sus manos se apoyó al lado del rostro del blondo y el vampiro lamió aquellos labios rosados y tibios que de pronto se habían vuelto más deseables que cualquier otro.
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Re: ...Y después de la tormenta || [Priv. Noiz] [+18]

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