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Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Lun Dic 02, 2013 6:33 am

Por más que aquel hombre intentase iniciar conversación con el cantante este no parecía muy dispuesto a la charla, no respondió a ninguna pregunta ni se molestó en dar coba a lo que consideraba cómo innecesario. Ahí, aposentado en el asiento trasero esperó a llegar a la zona residencial de Hortus pues a pesar que nación en Domun era lógico pensar que un artista de tal importancia mediática tenía que vivir con mayores comodidades que obviamente no aportaba una mera tienda de campaña en medio de parajes boscosos. Mantuvo la vista fija en la ventana viendo lo desolado de aquellas calles ya sin vida por las altas horas. Había sido sin lugar a dudas un día intenso y... extraño. Sumamente extraño. Torció los labios al pensar en el modo tan vil en el que el vástago le había arrastrado hasta aquel restaurante, lugar dónde pudo al menos saciar su enfado con la pelea contra Sasha. Y a pesar de que el espectáculo de la fuente le fascinó el beso inesperado terminó por ser toda una contienda para los afectados en el mismo... ¿Quién mierda se creía ése viejo para ser capaz de aquello? Más lo pensaba, más se enfadaba y es que hasta ahora era tal el respeto que el resto le procuraba que nadie, absolutamente nadie se había atrevido a ejecutar algo así si no era él quién iniciaba el mencionado contacto. Se las pagaría, ése cabrón se las pagaría.

El coche se detuvo y el conductor giró la cintura en su asiento lo menester para encararse al que estaba oculto tras unas meras gafas de sol. –Hemos llegado.- sentenció con evidente malhumor, después de todo había sido totalmente ignorado por aquel cliente suyo. El numan le extendió suma de dinero y bajó del coche sin abrir ni una sola vez la boca. Una vez en pie sobre el portón de aquel edificio de apartamentos se llevó una mano a la nuca mientras miraba de soslayo la zona dónde los coches solían descansar: Ni rastro de aquel oscuro y flameante deportivo. ¿No había llegado? Procuró no darle importancia al hecho en cuestión y se encaminó hacia dónde debía, metiéndose directo al ascensor y pulsando el botón que lucía el número indicado para la planta a la que iba: Tercera. Para cuando las puertas se cerraron observó su reflejo en el espejo que tenía a sus espaldas y se quitó despacio las oscuras gafas de sol, allí ya no hacían falta. Suave musiquita y de nuevo aquellas correderas se abrieron para dejar paso al que había subido con su ayuda a uno de los pisos superiores y la figura delgada del cantante poco tardó en salir de allí, rebuscando en sus bolsillos la condenada llave. Sí, pudiera ser que el vampiro fuera el apoderado de una de las copias pero al tratarse de su casa era obvio que contase él con la original y si mal no recordaba estaba... ¡Allí! Sacó lo frío metálico de la misma y la metió dónde correspondía, pronto un suave click hizo que la reforzada puerta diera paso al agotado cuerpo.

Se sobrecogió. No estaba acostumbrado a estar solo en la casa, siempre había tenido tras sus pasos a los que le representaban o, en su defecto, a invitados a los que siempre terminaba por llevar a la cama, pero... Esta vez el silencio y la oscuridad de lo que era su hogar le envolvió. Dio un oscilante paso hacia delante y cerró tras de sí la puerta.

Fue directo a lo que  cuando presentó aquel apartamento a su compañero le mencionó como su espacio personal, lugar dónde el vampiro tenía prohibida la entrada y se despojó de la ropa casi con rabia, lanzándola en el suelo, dónde hizo curioso manto con las mismas quedándose con la ropa interior, bóxer negros que se arrimaban a su figura como una capa más de dermis. No se molestó en recoger nada, de todas formas de ello se encargaría aquel hombre que le hacía las tareas y los encargos típicos de todo hogar, por consiguiente y sintiendo un muy extraño vacío, a pies descalzos fue hacia la cocina. Sabía que ése vacío nada tenía que ver con la comida pero no dudó en hacerse con el bote de las galletas de ése desgraciado y agarrar tantas cómo su mano abarcó, llevándoselas a la boca con cierta rudeza. Tal fue la ansiedad acumulada que migajas y trozos de aquellas delicias dulces cayeron sobre el suelo empero las que si se hicieron hueco en su boca fueron machacadas por las fauces del cantante, tragándoselas con rapidez, con ansiedad. No obstante el arrepentimiento vino raudo cuando el dulce le atravesó el esófago... ¿Le causaría aquello algún gramo de más?. Dejó lo que restaban de galletas en el bote y lo colocó dónde el vástago solía guardarlo y por inercia se pellizcó el vientre mirandoselo con una mueca.Sí, juraría que había ganado peso.

Quizás... Se dirigió hacia el baño con la sensación de sentirse repentinamente pesado a pesar de que a duras penas había comido en todo el día. Ahí evocaría frustración.

Distribución.:

Nota: Como se puede apreciar, Tohru tiene la bañera, pero Noiz ducha hidromasaje
Así que si el uno quiere lo que tiene el otro deberá pedir permiso (?)


Última edición por Natalie "Noiz" Krum el Jue Dic 05, 2013 1:46 am, editado 1 vez



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Mensaje por Invitado el Lun Dic 02, 2013 9:49 am

Le dolía la cabeza, como los mil demonios. Definitivamente la sangre con alcohol no era lo suyo, nunca le había hecho sentir bien y esta ocasión no era la excepción; aun así no había pensado dos veces en morder a aquél tipo...y ahora estaba allí, deseando que el efecto del alcohol saliera de su cuerpo para no volver a sentirlo durante mucho, mucho tiempo más. ¡Bah! Lo mejor será llegar y tomar un baño, pensó el vampiro mientras estacionaba el vehículo. Su vista casi de inmediato subió hacia donde se hallaba el tercer piso, podía ver algunas luces encendidas por lo que suspiró, el blondo ya se encontraba en casa. Bien, aquello significaba algo menos por lo que preocuparse. Aparcó el coche y descendió del mismo tambaleándose ligeramente, ese desgraciado ¿cuánto había bebido antes de que le mordiera? Entrecerró los ojos mientras tomaba el postre de ambos y se había hacia la entrada del edificio. Si daba esa sensación de miedo y respeto, estando así de molesto por culpa del dolor de cabeza que le había provocado la sangre alcoholizada, su aura daba una clara advertencia para que nadie se le acercara a más de dos metros de distancia. Quizá fue por aquello mismo que el guardia de la entrada del edificio le miró por unos segundos hasta que decidió volcar su atención sobre alguna otra cosa.

Se metió al ascensor, apegándose a una de las paredes y dejando que la suave musiquita le taladrara en el cerebro a medida que subía hasta el piso que había marcado como su destino. Suspiró mientras arreglaba un poco sus cabellos con una mano, seguro debía lucir bastante más desarreglado que como recordaba haber salido y sin embargo, tan solo tenía ganas de un baño y una humeante taza de café, quizá con aquello lograría calmar el dolor de cabeza, aunque la borrachera por culpa de aquél numan tardaría unas cuantas horas en pasar. Tch. Abandonó el ascensor para dirigirse a la puerta tras la cual se debía encontrar el cantante, tal vez ya durmiendo, aunque por las luces encendidas que había visto antes, lo dudaba. Rebuscó la llave en los bolsillos de su abrigo, en el mismo palpo el teléfono del cantante y bajo este, el sonido de algo metálico al rozarse contra el aparato, ahí estaba la muy maldita. Abrió la puerta con molestia, aunque su vista fue inmediatamente hacia la puerta que daba hacia el frente...aquella que era la habitación de Noiz. Observó por un momento más no sintió que debiese molestarlo, ya con escucharle llegar debía ser suficiente y, nada agradable saldría de sus labios en tal estado, no, tampoco quería imaginarse al cantante otra vez enviándole a la mierda. Cerró finalmente la puerta tras de sí y siguió de largo, caminando hasta la cocina, donde dejó la caja de galletas para luego ir hasta su cuarto y quitarse lo pesado de aquella ropa de encima.

Ya le quedaba solo la camisa entreabierta y los pantalones para cuando se acordó del teléfono de Natalie. —Al menos debería ser responsable con sus cosas. —Se rascó la nuca y abandonó aquél cuarto cubierto por cuadros con sus preciosas mariposas. El semblante en su rostro no era muy agradable y sin embargo tenía la intención solo de devolverle el móvil y volver a su cuarto. Golpeó con los nudillos la puerta de la habitación del cantante, esperando que este le abriera, aunque para no darle razones para que pensara que venía en busca de pelea, volvió a hablar: —Natalie, tu móvil. —llevó su otra mano a su frente, masajeándola suavemente mientras esperaba que el otro se apareciera. Por supuesto que aún tenía que responderle por lo que había ocurrido en el coche, pero seguramente no podría decir la respuesta tal como la había pensado en aquél estado. Espero pero, el cantante se demoraba, ¿Que estaba haciendo? Podía ver las luces por debajo de la puerta así que si estaba simplemente ignorándolo...
Volvió a golpear nuevamente, cada vez más cabreado.
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Re: salvation. || Priv. Orion || +18

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Lun Dic 02, 2013 11:20 am

Se reclinó sobre la blanca taza del baño, impoluta e impecable, la misma parecía invitarle a devolver ahí lo que acababa de comer. Lentamente alzó la mano, la diestra, situándola sobre su boca una ya previamente abierta para provocarse el vomito, sin embargo... Escuchó la puerta cerrarse y casi por inercia irguió su compostura con el corazón latiéndole fuerte: ¿Escucharía las arcadas? Paró atención al sonido que los pies calzados del otro ejercieron sobre el suelo y pudo saber que iba hacia la cocina, bien, desde ahí no le escucharía... O eso quiso pensar. Deshacerse de las calorías era ahora su obsesión, su forma de vida. Si comía procuraba pensar en mil formas de quemar el doble de lo consumido. Obsesionado... Lo estaba, la fama era lo único que tenía de valía en su vida y se aferraría a ella con uñas y dientes aunque tuviese que ejecutar acciones para nada loables. Volvió entonces a encovarse en dirección a la taza y esta vez sí, sus dedos se internaron en su boca. Apretó con fuerza los párpados y... Unos golpes en la puerta de su espacio –o así era como él lo llamaba- le hicieron que sacase de nuevo los mismos de ahí dónde los internó con la alerta asomando en su mirada. ¿¡Es que ése idiota no podría dejarle ni un momento!?

Fue hacia la pica de cara porcelana para lavarse las manos, si más no, para retirarse la saliva que adornaba sus dedos y, en el momento en el que cogió la toalla y aún con los constantes llamados a la puerta pudo ser consciente de algo: SU nombre. Le había llamado por su nombre. Aquello le ser consciente que, o bien el otro se había drogado –nada más lejos de la realidad- o buscaba su muerte. Lanzó la toalla contra el espejo del baño y esta resbaló lentamente hasta caer sobre la pica: Era por norma general excesivamente desordenado por esa misma razón tenía a una persona que se encargaba del caos que él mismo creaba en su hogar. Sin embargo y con gesto torcido fue hacia la puerta de lo que parecía ser su propio y separado hogar y la abrió de un blandazo, descubriendo al otro ahí, con… -¿Tohru?- Oh, sí, si jugaban a decirse por el nombre real debía dejarle claro que él también se lo conocía, aunque su voz no sonó jocoso, si no casi, casi preocupado. El vampiro había comido, de eso estaba seguro. Tenía las mejillas encendidas, algo que sin haber consumido sería imposible debido a que, obviamente, su corazón no bombeaba. Aunque no fue eso lo que le llamó la atención... Fue su gesto. ¡Borracho! ¿Es que la sangre le aturdía? Solía salir de fiesta muy seguido y por supuesto esa expresión, ése gesto era típico en los bebidos, aunque para Orion no debía ser algo de lo que jactarse, parecía enfadado y así, semi desnudo, parecía toda una pantera salvaje. Poco a poco ése fino hilo de preocupación que pudo haber mostrado se tornó mofa. –¿Vienes a darme mi tabla de ejercicios?-

Le arrebató el móvil de la palma y lo alzó para que lo viera bien. –Ya me lo has dado, no hará falta que abuses de mi culo cómo hiciste con el resto de tus niñatos.- ¿Celoso? ¿Él? Y una mierda. No lo estaba, pero de un modo u otro provocarle era divertido y admitiéndolo en su fuero más interno, oculto y vergonzoso, quizás si le resultase incómodo saber que ése beso no había sido mas que uno más en la larga lista del manager. Quizás fuera su ego el que le quería hacer destacar por encima de los imbéciles a los que anteriormente llevó a la cima, tal vez quería ser único para ése capullo. Lo cierto es que el tema de su manager le tenía lo suficientemente confundido para atreverse a comportar casi oscilante, pero no por ello menos agresivo con él. No, no se dejaría dominar... Ni por él ni por nadie.



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Re: salvation. || Priv. Orion || +18

Mensaje por Invitado el Lun Dic 02, 2013 1:57 pm

Al fin sintió pasos en dirección hacia la puerta y finalmente el pomo de la misma giró. Por supuesto que no pudo evitar el tic que se apodero de una de sus cejas al escuchar su nombre de pila. ¿Lo conocía? Vaya y había pensado que el rubio no se interesaba por nadie más que no fuera él mismo. Arrugó el entrecejo al escuchar la pregunta del blondo. —¿Ah? —No tenía ni pizca de ganas de entablar una nueva discusión, pero muy por el contrario, parecía que Natalie...Noiz, o como fuera, si lo deseaba. El dolor de cabeza se estaba volviendo cada vez más molesto y el cantante volvió a hacer uso de su lengua para molestar aún más al azabache. ¿Qué mierda le pasaba? ¿Porque hacía alucinación a los otros? pero más importante, ¿Porque seguía parado en su puerta escuchando las estupideces que el otro estaba diciendo?
Apretó los dientes. —¿Que sabes...? ¿Qué sabes tú? —El vampiro golpeó el borde de la pared que daba hacia la puerta con una de sus manos a palma abierta. Podía verse claramente que estaba llegando al límite de su paciencia, el cual parecía que en tal estado era mucho más fácil de provocar. —No tiene idea...un niñato como tú. —Apretó aquella mano hasta volverla un puño pero no la movió de la pared. —Fui un estúpido por pensar en venir a verte. Ciertamente eres diferente... —Ya no sabía lo que decía y no quería seguir con aquello, si llegaba a decir algo de más, ni siquiera sabía lo que podría pasar.

—Has lo que quieras. —Sentía como se le escapaba de las manos, aquello que había pensado que supondría un desafío, que le traería nuevas experiencias. ¿Era por el beso? ¿Porque sentía su libertad amenazada por el azabache?
Se irguió delante de aquella puerta y con la mirada profundamente molesta, atrapó el mentón del otro, esta vez sin mucho de aquella suavidad con la que lo había hecho en otras ocasiones. No se acercó y sin embargo, lo hizo para que el otro le mirara y no pudiera escapar a sus respuestas, a lo que tenía para decirle. —Eres un engreído. ¿Qué te hace pensar que gastaría mi tiempo contigo como -según tú- lo hice con otros? —Tohru sonrió burlón. —Quizá los otros si se lo merecían, después de todo ellos hacían lo que su manager les aconsejaba sin rechistas. ¿Se oye bonito? ¿Se ve que esté contento con aquello? —Sus orbes parecían arder por el color carmín que poseían. —No necesito a alguien que mueva la cola para mantenerme feliz, no quiero a alguien que haga todo lo que digo y la sola idea de pensarme dueño de alguien hace que me sienta aburrido, pero no espero que alguien como tú lo comprenda. Tch. —Soltó el mentón del otro y retrocedió un par de pasos. No sería bueno seguir hablando y sin embargo...

—¿Me equivoque contigo? —Sonrió de forma seca antes de darse la vuelta. Quizá había hecho las cosas de forma errónea, pensando que ese perro mordía una y otra vez su mano más fuerte de lo que él hubiera pensado. Dio un paso hacia su habitación, era suficiente...y sin embargo su cuerpo parecía ponerle trabas que ni el mismo habría esperado. Cualquiera estaría contento de tener control sobre sus representantes y sin embargo, él había trabajado para muchos ya y ninguno le había puesto tantas trabas como Noiz ¿Aquello debía molestarle? No, ¿No era eso lo que había estado esperando? Un reto, pero el mismo estaba haciendo que tanto Tohru como Orion se vieran implicados ¿Por un error de él? Quizá. Aquél solo paso y su perfecta vista falló así como su equilibrio. Sintió el suelo bajo sus rodillas y alcanzó a llevar una mano para no estrecharse de cara contra el mismo. Vergonzoso. Aquello había pasado por no darse el tiempo de buscar una mejor presa y por negarse a sí mismo el hecho de que cuando consumía sangre con alcohol simplemente dejaba de ser el fuerte y bien centrado vampiro que era el resto del tiempo. No quería que el otro le viera así, no él...nunca había permitido que ni uno solo de sus representados le viera en tal estado y sin embargo, por una simple discusión había terminado de aquella forma. ¿En qué estaba pensando? Se quedó allí por unos segundos, sintiendo como algo taladraba por dentro su cabeza y el mareo le impedía ver bien. Aquello era lo peor.
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Re: salvation. || Priv. Orion || +18

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Lun Dic 02, 2013 4:57 pm

Un golpe contra el marco de la puerta hizo que toda su atención se volcase en aquel que ahora imponía su palabra, el agarre en el mentón no hizo más que lograr que el rubio mirase en dirección a su manager: Callado. Irrisoriamente callado. No por miedo, claro que no, tampoco por respeto... Era por que sabía que algo sucedía pero no tenía muy claro el qué. Las palabras ajenas llegaron a... ¿Doler? ¿Es que realmente era comparado? ¿Es que en aquella mente vampírica existía siquiera un lucidez que le hiciera pensar que él, Natalie, era como el resto? Ahora fue él quién apretó los dientes.
Quizás si te hayas equivocado, sanguijuela.- terció una vez se vio liberado del agarre, golpeando ahora él la madera que residía justo a su derecha con tanta fuerza que muy posiblemente su puño se fiera más tarde afectado por ello, pero por una vez procuró enfocar su ira hacia otro punto que no fuera ése cuerpo, pues de un modo u otro sabía que esta vez, de golpearle, las cosas serian distintas. –Yo no...- no terminó la oración, por primera vez fue él quien se quedó con las palabras en la boca y es que la caída del vástago hizo que el numan restase estoico en su posición. ¿El gran Orion...? No dudó, siquiera fue consciente de cuando llegó a su lado para socorrerle pero lo cierto era que ése idiota le importaba, de un modo u otro, lo hacía. Aunque por obvio quedaba que seguiría batallando por mantener el control de aquella... complicada relación que existía entre ambos.

Se arrodilló justo a su lado derecho y sostuvo uno de sus brazos con el fin de hacerle de soporte, pero obviamente, el gran Noiz no podía estarse sin dejar de mover esa viperina lengua suya. –¿Nervioso con mi presencia, Orion?- quiso reír pero fue incapaz de ello, las palabras de ése imbécil se le habían clavado. Acostumbrado a ser el maldito ombligo del mundo se esperó algún tipo de rendición, algún comentario que le hiciera sobresalir del resto de niñatos con los que el otro había compartido cama, pero en vez de eso se llevó severa reprimenda y un aviso: Orion podría marchar en cualquier momento. Ya lo sabía, las revistas hablaban de ello constantemente, de cómo los elevaba y desaparecía. ¿Sería ése su cometido? ¿Su hacer en la vida? Se alzó y tiró del de cabellera azabache consigo, logrando erguirlo. Podía ser delgado, pero las tantas peleas en las calles le habían provisto de obvia fuerza muscular. Vaga idea se le pasó por la mente... ¿Necesitaría sangre? Estaba claro que no entendía el complicado mecanismo de esos tan extraños entes. Torció los labios, le sabía lo suficientemente enfadado como para negarse a cualquier cosa que dijera por lo que actuó sin consentimiento previo y arrastró al que parecía incluso tambalearse a... Su zona. No torció palabras ni gestos de ningún tipo pues la guerra estallaría entre ambos de así hacerlo: Demasiado orgullosos, demasiado tozudos.

El pasillo que debían atravesar era estrecho, carente de luz por lo que se permitió mirar de reojo a ése que, prácticamente, arrastraba. Seguía existiendo algo que no encajaba... Algo. Volvió su vista hacia delante y ambos llegaron a su habitación: La cama estaba perfectamente hecha no obstante, la ropa que antes llevaba merodeaba por ahí y por allá, se había olvidado que iba tan solo en bóxer, aunque no se avergonzaría por ello, había posado con menos ropa aún para fotos de revistas. No fue exquisito ni suave en su acción, empujó al adulto contra la cama y su mirada, esa de oro buscó aquellos orbes que destacaban sobre el resto al ser tan rojos, tan intensos. –Ahora vas a cerrar el hocico y me vas a escuchar.- subió una rodilla a la cama y luego, el ligero movimiento, empinó su cuerpo sobre la misma, esta se hundió al peso extra. –No sé si estás débil por no beber sangre. No sé cada cuanto lo haces.- era sincero en aquello, pero procuró que su preocupación se tornase asqueamiento en las palabras. –Por hoy... Sólo por hoy.- se arrastró en dirección a ése que, si bien llevaba la ropa puesta, tenía la camisa abierta y apoyó una mano sobre esa dermis... Estaba muy ligeramente cálida, algo que nuevamente no comprendía, antes también vio el rubor en sus mejillas. Pero su estado le decía otra cosa: Borrachera. Quizás la misma evidenciaba aún más un estomago que creía vacio, nuevamente, no tenía ni idea.

Simple y sencillamente se sentó sobre las piernas del vampiro para inmovilizarle con su peso y llevó su rostro en dirección al que tocaba sus sábanas. –Si te pasas de listo, te mataré.- aunque muy posiblemente él tendría las de perder siempre iba bien dejarle claro que seguía siendo el mismo de siempre. La mano que se postró en su pecho se alzó y sin acopio de vergüenza le agarró de esa cabellera oscura sin piedad, sin trueque...Y le empujó contra su propio cuello, lugar dónde, según creía y había leído, siempre atacaban aquellos de largos colmillos. -Y sólo lo hago por que eres un buen representante y no me apetece buscarme otro.- sus cuerdas vocales vibraron suave al hablar.



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Re: salvation. || Priv. Orion || +18

Mensaje por Invitado el Lun Dic 02, 2013 6:00 pm

Pff. ¿A tal extremo había llegado...que debía dejarse arrastrar hasta su pieza por ese niñato? Y peor aún, por lo poco que Natalie le había respondido, debía suponer que no le había entendido para nada, ya fuera porque él había sido pésimo a la hora de elegir sus palabras, o porque Natalie simplemente se negaba a darles el significado que Tohru les había puesto. No estaba nervioso, estaba molesto y bastante fuera de sí y de su actitud de siempre, estarse apoyando contra el blondo para no caer a causa del mareo no le hacía sentirse mucho mejor tampoco. Observó aquél cuerpo delgado y tibio, tan cerca de él y sin embargo, el punzante dolor de cabeza le impedía centrar la vista sobre el rostro de Nat. De cualquier forma, saberse nuevamente en su alcoba y tras unos momentos, sobre su cama, le hizo sentir un poco mejor; tal vez simplemente necesitara algo de descanso...aunque el blondo no parecía pensar igual que él. Arrugó la expresión al escuchar nuevamente al rubio hablar. No estaba teniendo nada de gentileza con un pobre vampiro borracho, pero meh, no se esperaba nada distinto del chico que le había hecho frente desde el momento en que se conocieron.

Debía estar alucinando, porque no creía posible que Natalie le estuviera ofreciendo de su sangre luego de la última discusión, aunque no era posible...pero entonces...
Su gesto se volvió menos agresivo, bajando la guardia, todo porque realmente no tenía intenciones de seguir discutiendo. Sintió un nuevo peso sobre sus piernas y pronto enfoco al blondo allí, apenas con algo de ropa sobre él. No, definitivamente Natalie no tendría nada de cuidado, le había tirado de los cabellos para arrastrarlo contra su cuello sin siquiera dejar que le explicara la situación. Tohru lo miró de reojo, aunque no pudo ver el rostro del blondo, simplemente dejó su nariz apoyada contra aquella piel nívea y suave; algunos cabellos del cantante se rozaron contra su cara, pero no mordió, en su lugar, sus brazos se movieron y atrapó al menor en un abrazo.

—¿Me vas a dejar hablar ahora sí? —Por mucho que se sacudiera realmente no le importaría, no lo dejaría ir hasta que terminara de hablar. —Eres un cabezota y lo has entendido todo mal, pero porque eres tú, volveré a explicarlo así que pon atención y guarda silencio. —Sus labios soltaban algo de aire frío tras cada nueva palabra que chocaba contra la piel del blondo. —Te dije que no podría acostarme contigo, no porque no te creyera a la altura de mis representados anteriores. Debes saberlo, que podría haber elegido a cualquier otro, incluso a Sasha y este habría aceptado con esa sonrisa estúpida que todos ponen. Pero tú eres diferente. No quiero a alguien que se vuelva una mascota, eso ya no es divertido, por eso acepté trabajar contigo...realmente no sé si lo comprendes, es solo, que no eres como el resto. Eres provocativo, un buscapleitos de primera mano y no bajas nunca la cabeza ante mis dichos. Por eso no podría llegar a tratarte como al resto...no al menos de la forma idéntica. —Sus fríos dedos acariciaron aquella piel tibia, manteniéndose a la altura de sus omóplatos. —Pero no te estoy diciendo que te sientas importante...—Era extraño, pero se sentía bien apoyado apenas contra aquél cuerpo. Quería estar allí, aunque no supo si se debía a la borrachera a una debilidad suya. Lo cierto es que le estaba diciendo que no era como el resto y más le valía que lo entendiera. Aquello de tener sexo que había dicho en el contrato no había sido más que una broma y aquél beso en el automóvil...quizá había sido para castigarlo, pero también porque debía aceptar que había sentido ganas de probarlos.

—No necesito sangre. Por tomar la de otro sin buscar bien una presa es que terminé así. Y si no lo sabes, la única forma de que un vampiro caiga en este estado, es a través de la sangre...y a mi generalmente no se me dan bien las borracheras. —Sonrió apenas riendo contra aquella piel. Entendería si el otro perdía todo interés ahora que sabía que no tenía hambre y aun así sus brazos se resistían a soltarse de él, aunque sabía que podría estarse ganando un golpe.
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Re: salvation. || Priv. Orion || +18

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Lun Dic 02, 2013 6:27 pm

Peligroso escalofrío recorrió su cuerpo cuando la fría nariz del vástago le rozó la piel del cuello y... de nuevo se dio un contacto que él no autorizó –o quizá si pero de manera indirecta- llegó a él. Se removió entre estos pero no logró que los brazos ajenos hicieran ni un movimiento en falso y poder así desprenderse, estaba ahí, comprimido contra un pecho semi-desnudo con el suyo en condiciones peores, alimentando un contacto que jamás esperó que aconteciera de aquella tan extraña manera. Le dejó hablar entonces haciendo acopio de esa poca paciencia que ameritaba y su gesto, ése huraño que gastaba se suavizó poco a poco. Sí, le había entendido mal... Pero culpa del vampiro por escupir de esa manera las palabras cuando caía en el enfado. Distinto. Era distinto. Eso era lo único que hubiese deseado escuchar desde el inicio con aquella tan ególatra personalidad suya, aunque quizás fuera una mera fachada para ocultar los celos que muy posiblemente le acechaban al saber a Orion encamado con cualquier otro. Unos dedos le sorprendieron sobre su desnudez y esta vez, estando demasiado concentrado en las palabras de su manager no pudo reprimir un suspiro tedioso, aunque intentó aplacarlo mordiéndose el labio.

No obstante y poco a poco llegó a entender el mensaje ajeno: No era como el resto. No le trataría como al resto. Bien. La conversación se había vuelto vergonzosa hasta un nível en el que él no solía divagar jamás. Torció la comisura pero sus dedos aflojaron el agarre impuesto en la oscura cabellera del contrario, más el contacto no pareció ceder y esos dedos ahora desprovistos de la maraña suave de cabello se deslizaron por la nuca de éste y más tarde se perdió en el cuello de la camisa, no acarició, si no que se aferró a ella... Muy a su manera, pero también quedó abrazado al adulto escuchándole nuevamente. Su gesto medio huraño volvió a torcerse. Vaya, vaya... Así que había ido a cazar. –No lo sabía.- terció, refiriéndose claramente a como un vástago podía llegar al estado en el que Orion se encontraba.

Pero por más extraña que fuera la escena para el que siempre procuraba mostrarse altanero, no se separó del otro. –Mejor. Así no me dejas marcas.- no... tampoco era consciente que la saliva de estos curaban las heridas, muy posiblemente y de saberlo estaría todo el día pidiéndole que sanase las provocadas por las peleas con lametones, algo que muy posiblemente no gustaría a su apoderado. Tenía la cara ahora encarada contra el cuello del adulto, uno que muy posiblemente jamás hubiera experimentado lo que un numan al recibirle: Claro, él no había nacido vampiro, según le explicó, por lo que nadie, absolutamente nadie había... Aprovechándole debilitado por la ingesta de alcohol, apoyó las manos con mayor firmeza sobre su camisa e incluso movió las piernas, arrastró aquellas blancas y delgadas extensiones por encima de las sabanas e hizo que estas rodeasen la cadera del sentado, cruzando los talones por encima de su baja espalda: Ahora no podía saberse del cierto quién tenía capturado a quién. –Has ido de caza sin decírmelo.- sentenció, con voz tenue mientras se aseguraba que lo cálido de su aliento chocaba contra el cuello del mayor. –Los castigos deben ser recíprocos.- ¿Un beso? Tonterías. La boca del cantante se abrió y tras exhalar sobre la fría extensión de la dermis de su acompañante clavó sus dientes numans en la zona, pero no se bastó con lo que podía haber sido suave reprimenda, si no que buscó crear un verdadero mordisco de los hijos de la noche, aunque quedó obvio en su intento que no sabía que aquellos eran placenteros pues apretó a tal punto la piel contigua que, si bien no llegó a desgarrarla fue de pura casualidad, más linda marca moratada se formó ahí a duras penas el cantante retiro su comisura de la zona ligeramente humedecida.

Y... Estalló en risas, ver el gesto de ebrio del tan aclamado manager con soberana marca en su cuello hizo que todo lo que el cantante pudiera decir ahora se limitase a ser expresado mediante una risotada que nada tenía de aquello molesto con lo que le arrastró hasta su cama. Orion... ése imbécil era capaz de despertarle emociones tan intensas como nuevas.



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Re: salvation. || Priv. Orion || +18

Mensaje por Invitado el Lun Dic 02, 2013 7:06 pm

Sonrió al ver que el otro ya se creía libre de cualquier intento de mordida, y realmente lo estaba. Tohru no tenía intenciones de morderlo y beber de él, por el contrario le bastaba con sentir aquél cálido cuerpo contra el suyo, como si este fuera algún tipo de cura contra su dolor de cabeza. Sintió los dedos de él al abandonar su cabello y descender hasta el cuello de su camisa, lugar donde volvió a apretar los dedos. Pensó que su siguiente movimiento sería para zafarse del abrazo, pero se equivocó rotundamente, en lugar de aquello, Natalie ahora había dejado sus pies alrededor de su cintura así como su cadera apegada a su estómago y bajo vientre. Bufó suavemente al escucharle decir que no le había avisado sobre la caza, ¿Quién había sido el que se había marchado sin su móvil? Pero más allá de eso, ya le había dicho que buscaría alguna presa pasajera para no llevarla a casa y perturbar al rubio o que pudiera pensar que estaba creando lazos con aquella persona. El tibio aliento del blondo golpeó contra su cuello, sacándolo de sus propios pensamientos y haciendo que su cuerpo temblara mínimamente. Ese mocoso...
Los orbes carmines del vampiro se abrieron al sentir la mordida contra su cuello. —Tú... —En condiciones normales seguramente le habría detenido, pero estando así, deseaba más que cualquier otra cosa el quedarse en una misma posición antes de llamar de nuevo a aquél dolor que le estaba partiendo la cabeza. De cualquier forma, ¿Cómo se atrevía a morderlo? Y lo peor de todo es que eso seguro dejaría una marca sobre su cuello. No, no le dejaría salirse con la suya, o al menos, no sería él el único con una marca.

Hasta allí llegó todo intento por no morderlo, el rubio se lo había buscado. Lo apretó más contra su propio cuerpo, descendiendo con sus manos hasta la cadera de este, lugar de donde lo tomó mientras los colmillos crecían en su boca. La risa de este no hizo más que provocarle aún más. —Que conste que tú mismo te lo buscaste. —Susurró contra la piel del numan antes de apoyar los colmillos contra la piel y rajarla con aquellos, haciendo que la sangre brotase así como la ponzoña, una que no tenía la habilidad de crear otros vástagos, pero que sí transmitía aquella sensación de increíble placer tanto para el que estaba siendo mordido como para el que estaba mordiendo. La tibia sangre golpeó contra su paladar como un elixir mucho más dulce que el que había probado con anterioridad y claro, este no tenía alcohol y pertenecía a alguien bastante joven. No tenía idea si era la primera experiencia de Natalie al ser mordido por un vampiro, pero deseo que así lo fuera para que no pudiera olvidarse nunca de aquello, de sus dientes en su carne, de aquél placer rondando su cuerpo, de sus manos deslizándose por su piel...¿Hasta dónde podría arrastrarlos ese choque de personalidades?

Podía sentir como la sangre limpiaba y arrasaba con la que anteriormente había bebido, limpiando su organismo al mismo tiempo que se deleitaba con su sabor. Sin duda una de las partes más dulces de aquella galleta rubia era su sangre. Sonrió en el momento en el que decidió separar sus colmillos de la piel del contrario, viendo aquellas dos pequeñas marcas ensangrentadas. Quería dejarlas allí y sin embargo, su lengua lamió la piel desde el final hasta el nacimiento del cuello, apenas dejando dos pintitas más oscuras que el resto de la piel. Movió la vista hacia el contrario, no se lo diría, pero gracias a él de a poco se había comenzado a sentir mejor aun cuando al principio se había negado a beber de él.
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Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Lun Dic 02, 2013 7:34 pm

-Ah...- Fue un gemido: ¡Había gemido! La diversión que anteriormente le empapó aún era latente sin embargo pasó a un denigrante segundo plano cuando el foráneo le rajó la piel sin tan siquiera evidenciar que le iba a morder para prepararse al roce en cuestión. No obstante y aunque el inicio fue doloroso el placer pronto llegó a él, arrancándole respiraciones profundas sumado a ése primer gemido que no pudo contener. Podía sentir como el vítae se escurría en aquellas abiertas heridas y deleitaba al que estaba bebiendo de él. Pensó que aquel placer no debía ser normal, que muy seguramente una especie de vena sadomasoquista se había activado ante el contacto de entre ambos.
Pero... ése maldito había logrado que sus manos buscasen liberarle de la molesta prenda a la que hasta ahora se mantuvo aferrado y con tirones que no hicieron más que aumentar el riego de la herida buscó el modo de quitarle la mencionada prenda, arrastrándola por su espalda, ya que al tener los brazos entorno a su cuerpo le era tarea copiosa el intentar deslizarle la mencionada tela por los mismos, así que se limitó a bajársela por la amplitud de su espalda y llenarse las manos con lo frío de aquella piel, rasguñándola a duras penas con los dedos pero sin abrir heridas esta vez. No supo cuanta sangre habría perdido, tampoco en que momento dejó de sentirse succionad por la boca de su acompañante pero el placer junto a ése punzante dolor poco a poco le fue abandonando... muy a su pesar. Pero había algo con lo que posiblemente el mayor de ambos no contó para cuando le mordió de aquel modo, más concretamente, en aquella posición.

Tenerle tan sumamente cercano sumado al placer que le provocó el mordisco logró que los bajos instintos del cantante parecieran desear mayor atención que la hasta ahora ofertada, haciéndose notar bajo la única prenda que el blondo traía puesta, una que en ése momento estaba adherida al vientre del que estaba bajo su figura. Respiraba agitado, enturbiado. Nunca, jamás hubiera pensado que un mordisco era... De ése modo. Pero procurando no hacer caso a lo que quizás más tarde solucionaría manualmente se llevó la palma derecha a la zona lamida, intentando localizar las marcas que creía que el otro había dejado, sin embargo, no localizó ninguna herida entra aquella película de saliva. Sorprendido por aquella cura bajó la mano o más bien, volvió a ubicarla en la espalda de ése otro. Quería apartarle con la misma fuerza con la que deseaba estrecharle... Quizás por lo candente de la situación terminó por hacer de esa posición ya enmendada por ambos un abrazo que rozó lo posesivo, lo firme. Estrechó su desnudo torso contra ése en igualdad de condiciones, importándole más bien poco que el mayor notase su evidente dureza. –Hoy no te irás a ningún lado.- y se refería a aquella clausula del contrato dónde debía dejarle ir y venir según el morocho considerase oportuno. –Te quedarás aquí.- y no se refería a la casa... si no que hizo clara referencia a la cama.

Soltó el agarre de sus piernas, pues aunque no le dejaría marchar tampoco quería empalagarle con gestos de aquella índole, por lo que poco a poco se deshizo del contacto, no contando con que aún estaba preso en los brazos contiguos. Suspiró y buscó aquella mirada... Una que le hizo estremecer por lo intensa que era. ¿Así eran los ojos de un vampiro? ¿Así eran lo de un asesino? Curioso enervó la zurda, dejando de propinarle leves arañazos en la espalda con esta y delineó su ceja correspondiente mientras no apartaba la mirada de esa, esa que brillaba, esa que haría temblar a cualquier numan, más no a él.



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Re: salvation. || Priv. Orion || +18

Mensaje por Invitado el Mar Dic 03, 2013 9:51 pm

Sin duda aquél gemido por parte del blondo sería guardado en su memoria como el único sonido que otros no podrían escuchar en sus conciertos. Había sido...solo para él. Se había percatado de otras dos cosas mientras la sangre bajaba por su garganta; primero, como el blondo había tirado de su camisa hasta conseguir prácticamente arrebatársela, pero no solo eso, sino que le había arañado la espalda dejándole sentir algo de ardor por las heridas dejadas por sus uñas; la segunda cosa, era que contra su estómago, había sentido como la única parte del rubio que aún estaba cubierta por algo de ropa, parecía también reaccionar ante la mordida. Pronto pudo sentir como Natalie buscaba sobre su cuello las marcas que debería haberle dejado pero que no encontraría. No, dejar aquellas marcas habría impedido al cantante algunos de los movimientos que tenían planeados para la semana, solo por eso había decidido no dejarle marcado...por eso y porque vendar las heridas significaba abandonar aquella posición de la que definitivamente, aún no quería escapar. Quizá el rubio planease separarse de él ahora pero...
Fue sorprendido al sentir como ahora él también era estrechado y sentir aquella piel suave y tibia contra su propio torso hizo que quisiera sentir más. No, definitivamente, ese tipo debía ser alguna clase de terrorista que tenía como única misión sacar lo peor de él a flote.

Lo siguiente fueron un par de palabras que no se esperaba. ¿Estaba recibiendo órdenes del blondo?
Sonrió enarcando una ceja cuando su mirada se encontró con la de Natalie. Las manos del vampiro subieron de la cadera de él, por su espalda, como si pretendiera escudriñar cada pedazo de piel de aquél cantante. —De todos modos no pensaba irme a ningún lado. —e hizo su siguiente jugada: Tomó al rubio por los hombros y le empujó hacia atrás, dejándolo recostado sobre la cama, dejando todo su ser expuesto ante el vampiro que ahora le observaba desde arriba. Tohru se irguió sobre él, dejando una de sus manos al costado del cuerpo del blondo y la otra...la otra le tomó por el mentón, un claro gesto que se había vuelto casi infaltable entre ellos. —Eres muy valiente al pedirme que me quede. No soy un demonio, pero soy un hombre y no puedo hacer como si no viese nada. Estás aquí, casi completamente desnudo, bajo mi cuerpo e irrevocablemente con una dura erección allí abajo. ¿Qué es lo que quieres Natalie? Sabes lo que podría pasar si te quedas. —Lo observó ahora desde apenas unos centímetros de distancia entre sus rostros. Sus orbes rojos se fijaron en aquél rostro y en particular en aquellas perlas doradas que tenía el otro por ojos. Allí se vio reflejado.

Ahora que lo veía bien, podía decir que aquél chico era algo lindo...solo un poco y no se refería precisamente al físico. Sonrió ante sus propios pensamientos pero se preguntó, si Natalie sería prudente y retrocedería, si volvería a su habitación o si se quedaría allí, bajo su peso. Lo cierto era que no esperaba una respuesta en palabras de parte del blondo, sabía que algo así no sería de él, si un golpe o cualquier acción semejante. Era extraño como había aprendido poco a poco a conocerlo y aun así sentía que conocía más del cantante que del chico rubio que ahora tenía bajo él. ¿Quería conocerlo más? Tal vez, quizá fuera por aquél dulce aroma que poseía, o tal vez, porque había descubierto una piedra preciosa en medio de un oasis lleno de trozos de carbón.
Separó las piernas del otro, dejando entre medio las suyas, quizá esperando por una reacción de él. Lo cierto era que si el blondo no se retiraba ahora, le atacaría sin rechistar. No había dudas, solo decisiones que podían ser buenas o malas, pero que no se tomaría un siglo en decidir antes de continuar, no cuando se trataba del vampiro...del hombre tras el manager, tras el nombre de Orion.

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Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Mar Dic 03, 2013 10:47 pm

Creía que el vampiro se dejaría a ése abrazo pero se vio sorprendido cuando éste le mandó contra la cama con un embiste que consideró fuera de lugar, no obstante para esta ocasión no hubieron malas palabras ni gestos huraños por su parte, una sonrisa que destiló la más absoluta prepotencia se hizo hueco en su semblante. Ojos del oro más puro no perdieron detalle de los movimientos del ebrio, uno que ahora se colocaba sobre sí, tal vez simplemente para revocarle, tal vez únicamente para imponerse. –¿No es muy íntimo que me llames por mi nombre estando en la cama, Tohru?- por su parte paladeó cada una de las sílabas que formaban ése nombre que, como el suyo, eran cómo las de aquellas extintas féminas. Sus rostros quedaron a escasos centímetros, pudiendo sentir ése aliento contra el propio, no obstante no se amedrentó. Ni por sus palabras ni por el hecho de verse ahí acorralado por quién parecía un verdugo a punto de terminar con su presa, una que obviamente no iba a rendirse sin dar lucha. El ajeno dejó clara sus intenciones si él no mostraba ningún desacuerdo o se retiraba del emplazamiento, prácticamente estaba dejándole que decidiera sobre como terminaría aquella inesperada cita en el restaurante.
Pero ése imbécil ya había marcado el rumbo cuando se atrevió a morderle. ¿¡Quién mierda le iba a decir que un mordisco llegase a ser tan condenadamente placentero?! Él era responsable de lo duro de su entrepierna, por consiguiente, también quién debería hacerse cargo si tenía tan claro –según parecía- que, cómo hombre, tuviera necesidades que consolar, necesidades que abarcaban más que la ingesta de vítae, según comprendió.

Enervó su diestra y sin cruzar ningún tipo de palabras golpeó con aquella palma la muñeca de la mano que le sostenía el mentón, algo que parecía ya costumbre entre ambos. Cuando esos dedos abandonaron posición, fue entonces cuando llegó su turno de actuar. Tal y cómo hizo cuando el de cabellera oscura estuvo sentado, enervó las piernas y rodeó con ellas la cadera de su manager, asegurándose que sus talones residieran en la baja espalda de éste en una especie de bien logrado nudo, lo redondeado de sus pálidos muslos sujetaban ahora con cierta firmeza parte de los costales de su compañero para saberle retenido, empero mientras afianzaba las piernas en ése lugar sus manos terminaron de librar batalla con la molesta camisa, volviendo a desacomodársela, a exponer más de esa blanca y fina piel tan fría como el mármol. Tuvo el mismo maldito problema: No saber cómo quitársela de los brazos.
Soltó un fuerte soplido pero se valió de aquella tela para impulsarse del colchón y, asiado a la camisa foránea buscó la comisura prohibida. Su boca no fue gentil, tal y cómo había actuado corpóreamente hasta ahora pareció mostrarse verdaderamente hambriento de aquellos otros de los que tomó posesión, besándolos sin ningún tipo de restricción y es que su sinhueso, húmeda y rosada se metió entre la carnosidad de la boca contigua e inició fuerte contienda entre su lengua y la de su... compañero.

Pero él, Natalie, no se dejaría a los deseos de un vampiro borracho.

Le tenía agarrado firmemente por la cadera y aunque pareció una técnica bastante común para aproximar las caderas de los próximos amantes lo que el blondo pretendió con ello se alejó de toda estadística. Flexionó las rodillas y sabiéndole debilitado por la influencia de la ingesta realizada para con otro hombre derribó el cuerpo del morocho al, con firmeza, mover la cadera hacia un costado de manera seca y contundente, rotando con ello también las piernas que le hicieron cambiar las posiciones. Pero no únicamente actuó con ellas, agarrado como estaba a su camisa también tuvo ocasión de empujarle desde el pecho, haciendo de aquello un movimiento limpio. Pronto le tuvo contra la cama, de lado, con la camisa rasgada por un lateral debido a la fuerza empleada, no obstante el rubio no pareció prestarle atención a las telas y es que como si él fuera ahora el cazador abordando a la presa se las ingenió para terminar sobre su manager, ahora las posiciones habían cambiado y era él quién yacía con las rodillas hincadas sobre el colchón. Pero sus manos no buscaron sujetarle el mentón: No.
Lo que sostuvo fueron las muñecas del vástago por encima de su cabeza, afianzándolas contra la cama de manera firme mientras el cantante le dedicaba una sonrisa de triunfo: Había ganado el primer asalto.



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Re: salvation. || Priv. Orion || +18

Mensaje por Invitado el Mar Dic 03, 2013 11:30 pm

No era que le pareciera intimo el tratarle por su verdadero nombre sino que, no le gustaba pensar que estaba hablando con la misma persona que se encontraba frente a sus fans, que a veces fingía sonrisas, que mentía sobre su propia vida para hacer felices a otros, así era con todos y Noiz no iba a ser la excepción, siendo para él, Natalie, el chico que ahora que ahora golpeaba la mano con la que sostenía su mentón y no el cantante que había golpeado a Sasha o que se había pasado la tarde firmando autógrafos. No le gustaba que le llamaran Tohru pues era, un nombre demasiado liviano para él, quizá por eso mismo hizo una marcada mueca en cuanto esos labios ajenos lo volvieron a pronunciar marcadamente. Pensó en avanzar hacia el blondo y sin embargo, pronto sintió como las piernas del otro volvían a hacer una especie de agarre contra su cintura. Lo miró con una sonrisa ahora, ¿estaba batallando? Bien, así sería más divertido. Le gustaba ver como Noiz parecía librar una batalla a parte con su camisa y es que, la misma era de buena marca y se sostenía firme a su dueño por lo que no se dejaría quitar tan fácilmente.
Por cierto que estaba distraído en aquello cuando el otro avanzó hasta que sus tibios labios se estrellaron contra los de él sin suavidad, ¿Así que esa era su respuesta? Entre abrió los labios y se encontró con aquella caliente lengua del blondo, quizá algo ansiosa pero experta en sus movimientos, sin duda quería tomar el control, pero no se lo permitiría, no le daría la victoria de forma tan sencilla.

Fue un error intentar llevar una de sus manos a la cadera del otro, porque cuando sintió el primer impulso del otro, su soporte se redujo a un penoso intento de mantenerse firme arriba. Abrió los ojos cuando de costado, cayó sobre la cama. ¡Maldito fuera aquél tipo del que se le había ocurrido beber! Apretó los dientes mientras buscaba levantarse y volver a aquella posición o tal vez, ¿el blondo escaparía? No, estaba equivocado. Mierda. Ahora era el otro el que estaba sentado sobre él y lo peor de todo vino cuando sus muñecas fueron atrapadas y llevadas por encima de su cabeza. No estaba ni siquiera en su forma felina como para que pudiera haberse puesto así de débil y sin embargo los efectos de la sangre alcoholizada parecía todavía no marcharse...quizá en un par de minutos, tal vez una hora. Apretó los dientes antes de sonreír y hablarla al que ahora debía sentirse triunfante: —No te creas tanto. Solo porque no estoy en mi mejor momento...Ya verás, cuando se me pase esto... —Y una de sus cejas volvió a emitir aquél tic. Sí, se sentía algo avergonzado por estar en aquella situación y lo mismo le recordó por qué no debía beber de gente recién bebida.

Aquél rubio se las pagaría, primero por haber arruinado una de sus camisas y segundo, por tenerle en aquella posición. Tch. Aquél blondo realmente parecía estar disfrutando aquello, tal como había disfrutado la mordida, pero pronto recibiría su merecido y sí, era una amenaza que pronto se dejaría sentir. Así era él, infantil cuando se trataba de ganar o perder y peor se había vuelto aquello desde el momento en el que se le ocurrió firmar contrato con Noiz. —Y bien, ¿Que harás ahora que me tienes aquí? Porque ni pienses que seré el sumiso. —Sonrió totalmente seguro de aquello. Ni aunque el mismísimo UT subiera a la tierra tomaría el papel de sumiso y mientras sus fuerzas volvían, le echo una mirada a aquél cuerpo cubierto de piercings. Ahora que lo pensaba, cuando la lengua del otro se encontró con la de él, pudo sentir aquél metálico y pequeño objeto que había visto ya como mostraba en algunas fotografías. Se preguntó si los mismos tenían algún significado o si simplemente eran una forma de adornar aquél plano y níveo cuerpo apenas cubierto entonces por un trozo de prenda que remarcaba la erección del rubio.
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Re: salvation. || Priv. Orion || +18

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Dic 04, 2013 9:34 am

-No amenaces, Tohru.- el nombre esta vez le salió de manera tan natural como lo era para un numan respirar. Se encaró a ése que tenía sometido a su más retorcido placer y una mueca de prepotencia dibujó su rostro: No, con él no era como con el resto, estaba claro. Las sonrisas enternecidas que le dedicaba a sus fans no daban cabida entre ambos y su violencia no era tan explicita como para cuando impactaba los puños contra la figura de cualquiera que osase compararse consigo. Era él, Natalie el que estaba ahora retando a Tohru, tampoco era a Orion a quién tenía debajo.
Su rostro descendió poco a poco... Casi pareció besarle pero lejos de ello se limitó a posar su frente sobre la foránea para clavar lo ambarino de su mirada en esa otra cargada de un carmesí estremecedor. –Recuerda que ahora estoy YO arriba.- y parecía ciertamente encantado con ello. Pero al pronunciar esas palabras fue raudo en su siguiente movimiento, aprovechando que el vástago aún tenía la camisa adornándole los brazos se la arrastró con una mano hacia arriba, pero cuando esta estaba por pasar por los puños del subyugado en vez de quitársela lo que hizo fue anudarla entorno a las muñecas que anteriormente estaba sujetando con claro deleite: Sí, le había maniatado con su propia –y cara- camisa. Bien sabía que de desearlo éste podría valerse de su fuerza no humana para volver a tener las palmas libres pero se bastó con saberle bajo su poder en lo que durase dicha acción. Arrastró sus manos por todo el largo de esos fuertes brazos repartiendo endulzadas caricias por toda la extensión de aquellos músculos aunque pareció sorprendido de encontrarse con un cuerpo tan bien amoldado: Bajo las ropas ése idiota parecía más escuálido.

Se agazapó cómo el felino que va a beber de la fuente prohibida, con el trasero ligeramente alzado pero con la cara apuntando al pecho níveo y sin movimiento del que a pesar de estar con vida ni respiraba ni latía y besó el lugar dónde podía marcarse su esternón, distrayéndole en un sendero de pequeños gestos de aquella índole mientras sus manos llegaban a la altura de su propia cabeza, fue entonces cuando mano diestra tomó posesión de uno de los erguidos pezones del adulto y lo bordeó con los dedos pero no propinó caricia si no que lo pellizcó antes de dirigir su atención a la rosada aureola que lo coronaba. –¿Alguna vez te han lamido aquí?- si de tan semental se las gastaba muy posiblemente manos y boca de aquellos que compartían cama con el adulto se verían limitados a las ordenes que el otro considerase. Alzó el rostro para procurar que se fijase en lo siguiente: Sacó la lengua dónde una bola de metal redondeada destelló por la tenue luz de la habitación. Sabía que en el beso muy posiblemente lo hubiera notado pero en la piel solía tenía otro efecto. No se anduvo con más explicaciones, Encorvó la espalda y a las caricias que disgregaba su dedo se unió esa lengua, contrastando lo candente de su sinhueso con el frío metal.

Rodeó sin ningún tipo de vergüenza el erguido pezón con la lengua consiguiendo que parte de éste estuviera en contacto de manera directa con su calor mientras que otro porcentaje de aquella rugosa extensión yacía bajo el roce frío del metal. Se entretuvo con la caricia mientras su mano libre se aseguraba de que el otro no sólo sintiera la ternura de aquel roce, oh, no. Tal y cómo hizo con su espalda –y la marca que lucía en el cuello- se aseguró de dejar también rastro de presencia en su costado, arañándole con rabia, con fuerza. Ése maldito cuerpo era suyo y se aseguraría que toda cámara que le fotografiase a escondidas diera la imagen de que ése manager de tan prestigiosa calaña estaba por fin envuelto en algún tipo de enredo pasional. Quizás para molestarle... Tal vez para retorcido y muy interno júbilo de saberse capaz de cambiar el rumbo de vida que hasta ahora había llevado ése estúpido rodeado de estrellas que se postraban a sus pies sin tan siquiera pensárselo, complaciéndole en todo cuanto ése magnate decidiera, no, él no era como el resto.



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Re: salvation. || Priv. Orion || +18

Mensaje por Invitado el Miér Dic 04, 2013 10:34 am

Pudo verse reflejado en aquellos orbes dorados que ahora tenía a tan poca distancia, encontrándose con los suyos. Sí, sí, claro, él ahora estaba arriba...por ahora. El blondo parecía realmente interesado en quitarle la camisa que, hasta ese momento se había mantenido firme contra su cuerpo, mas sin embargo, cuando la misma llegó hasta sus puños y fue amarrada en torno a estos, paso de ser su buena camisa a la que terminaría destrozando para abandonar aquella postura tan poco de él. Pero sin embargo, si se lo pensaba bien, puede que fuera algo divertido dejar que el rubio continuara. Si aquél pensamiento era por culpa del alcohol o no, realmente no lo sabía.
Para el azabache, era una cosa realmente extraña el estar de aquél lado de la cama y cuando lo había estado, bueno la situación había sido definitivamente muy distinta. Su rostro se relajó cuando aquellos dedos comenzaron a bajar por sus brazos ahora desnudos y no le cupo duda de que seguramente el blondo debía darse cuenta que no era el típico vampiro fortachón; realmente su fuerza no radicaba en más músculos que otros, sino en su inteligencia y la fuerza que residía en su interior, algo que rara vez debía utilizar en aquél medio en el que ahora se desempeñaba.

Sus orbes siguieron al rubio mientras este bajaba por su cuerpo. Aquella situación se presentaba extraña para él, justamente porque era él quien se encontraba todo el tiempo del lado que ahora ocupaba aquél enclenque. Pero aun sabiendo eso, no pudo evitar sentir cierto gusto ante aquellas caricias con sus labios...aunque su expresión se modificó apenas cuando sintió aquél pellizco en su pezón. Entrecerró los ojos al escuchar la nueva pregunta de Natalie y sin embargo, no respondió nada, observando solo hacia un costado distinto. La verdad era que no, no se había permitido ese tipo de cosas antes, por eso estar en aquella situación se le había vuelto tan raro, algo que definitivamente había creído imposible, hasta que el señor oh-yo-puedo-aprovecharme-de-tu-estado-de-ebriedad había aparecido por supuesto. Casi como un imán frente a un metal, sus orbes se fijaron nuevamente en el rostro del blondo y más específicamente en aquella lengua que albergaba en su interior una pequeña pieza brillante.
Tch. ¿Cómo podía ser que su cuerpo le traicionara de aquella manera? Mostrándose sensible ante el desempeño del blondo. Era un vampiro, sí, pero aun así aquellas marcas que el otro estaba dejando mientras su lengua hacía sobre uno de sus pezones, ardían y seguramente se tomarían su tiempo para sanar. Ese mocoso lo estaba dejando con una pieza maltratada que luego tendría que arreglar, pero si las cosas eran así entonces no sería nada benévolo.

Sus manos se contrajeron antes de romper la tela y desatarse del agarre improvisado que había hecho el blondo. No le dio tiempo. Una de sus manos se dirigió hasta la cintura y la otra hasta aquella mata de cabello dorado que poseía, tirando luego de él solo con la fuerza necesaria para que sí o sí tuviera que observarle. —No importa si estás arriba, Natalie, porque de cualquier forma te alcanzaré, incluso aunque pienses que no estas a mi alcance, estiraré mis brazos y terminaré alcanzándote justo como ahora. —Sonrió mientras con la mano que estaba sobre la cintura de él lo arrastraba hacia arriba, encontrando con su boca la de él, dándole un nuevo y profundo beso mientras apretaba aquél cuerpo contra el suyo, haciendo que sintiera la jodida erección que le había provocado a causa de cada una de aquellas acciones que había desempeñado. Pero no se conformó solo con encontrar aquella lengua y la esfera fría que la atravesaba, no, sino que también mordisqueó esos labios, primero el superior y luego el inferior. Y la devuelta de mano...la dejaría marcada por todo su cuerpo, no en algunas zonas como había hecho el otro. Dejaría una huella donde la prensa nunca la encontraría.
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Re: salvation. || Priv. Orion || +18

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Dic 04, 2013 11:00 am

Estaba tan entreteniendo en su enmienda que no se percató que el otro parecía haberse cansado de la sumisión, no hasta que el sonido de la tela destrozándose le acarició los oídos de tal forma que dejó escapar un sonido que evidenció molestia ¿Es que no podía estarse quieto? Empero y antes de reaccionar tanto su cadera como su cabellera fueron agarradas por el vástago, quién parecía jactarse de la debilidad humana de la que era poseedor. Sus ojos se fijaron en aquellos otros que parecían enloquecidos en diversión y deseo. Un mero movimiento –brusco, por cierto- de su manager fue suficiente como para sentir que ahora los dos estaban en igualdad de condiciones: Con una erección que evidenciaba el deseo que el uno tenía hacia el otro.
No estaba muy seguro desde que momento su cuerpo estaba en reacción continua cuando la cercanía del otro se hacía jactable pero aquello se trataba de un hecho inamovible: Le deseaba. Y entonces... Tras esa jodida frase, todo se volvió locura. Su boca no se apartó de la de su compañero, lo cierto es que rindió valiente batalla para darse a conocer dentro de aquella húmeda y fría extensión, explorando por cuenta propia y propinándole lamidas que evidenciaron el estado en el que se encontraba.

Mordiscos, chupetones, lamidas aquí, allí. El beso era tan intenso como la pura y más burda demostración del deseo de aquel adolescente que había triunfado por encima del resto, aquel que buscaba aún más gloria y fama de la que ya tenía. Su diestra tecleó la dermis del declarado ya como amante y le agarró del pelo con la misma fuerza que el vástago ejecutó, aunque no fue en la nuca dónde pudo encontrarse hueco para su palma, si no que le sostuvo de un lateral, empujándole con mayor fervor hacia una comisura que le recibía con movimientos dignos de toda película porno. No era un crío que se dejase a manos expertas, sabía dónde y cómo tocar para hacerles suplicar por más, pero se imaginó que con ése compañero que se había procurado esa noche las cosas serian muy distintas.
Él mismo se sentía distinto en cuanto a lo que sentía para con aquella ocasión. No se trataba de un trémulo fan que le miraba con eternos ojos de enamorado, tampoco de un ente borracho que le propinaba caricias empalagosas: Era su jodido manager. El que le acompañaba día y noche, el que le buscaba los mejores contratos, el que... El que de un día para otro le había movido el mundo, incluso, y aunque no lo reconocería, también ciertos sentimientos que hacía años se aseguró de resguardar bajo llave.

La bola de su pircing acarició con ganas toda esa lengua mullida y fría, prácticamente podría parecer que él mismo tenía una lengua similar a la de su amante: Fría, rígida. Pero él era un frágil numan en comparación al vampiro y la falta de aire le ahogó de tal modo que se vio obligado a separar su comisura de aquella tan demandante: Jadeante, enrojecido por las acciones que ambos habían compartido. De la unión de ambas bocas y de esa lucha de lenguas sólo quedó un hilo de saliva que fluctuaba entre ambas comisuras, hilo que se rompió cuando el rubio se relamió unos labios enrojecidos por culpa de las constantes mordidas por parte de Orion.
A pesar de la falta de aire, no quería parar. No ahora. Sintiéndose aún aferrado por el pelo no se bastó con el tirón impuesto, se encaró a esa piel de su cuello anteriormente herida y la lamió con ganas, con deseo. Toda esa piel tenía un sabor peculiar... Y estaba asegurándose que el otro notaría el deseo que sentía hacia él, no por halagarle, si no para que cumpliera con su cometido en la cama. No hacía falta que ninguno cruzase palabras, el ambiente estaba caldeado y las erecciones de ambos evidenciaban deseo. Fue en un arrebato que el que se vestía con ropas de sonrisas al subir a un escenario bajó con mayor impetú la cadera y buscó un roce más certero por parte de la entrepierna del contrario: El juego iba a comenzar.



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Re: salvation. || Priv. Orion || +18

Mensaje por Invitado el Miér Dic 04, 2013 11:47 am

El beso se mostró presuroso, deseoso y el vampiro realmente quiso seguir con aquello durante algunos momentos más. Era extraño como aquél objeto en la lengua contraria le llevaba a juguetear más, a buscarla y desear atraparla. El golpe de su aliento frío contra el del ajeno hacia que buscase más de aquella tibieza que su cuerpo no tenía, ni siquiera su propia lengua. Sus dedos se deslizaron por el cabello dorado de Natalie, abarcando su nuca con sus largas extremidades mientras la batalla entre sus bocas terminaba a causa de la búsqueda de aire del blondo. Bajo él, tenía a un vampiro que ahora le observaba de distinta manera, quizá más enfrascado en sentir mucho más de aquél contacto entre los dos, de aquél deseo que el blondo había despertado en él. Tohru se relamió los labios mientras la mano que había mantenido sobre la nuca del rubio ahora descendía lentamente por su espalda, provocando que aquella piel ahora tan caliente, se erizara bajo su frío roce.

Sonrió ante el contacto entre su cuello y la lengua del ajeno, era extraño como podía dejarle jugar tanto y sin embargo, si lo pensaba en ese momento, no quería detenerlo, no cuando las cosas ya estaba a ese punto en que buscaban más contacto entre sus erecciones. Aprovechó la postura del blondo y valiéndose del apoyo de una de sus manos y el abrazo contra el cuerpo ajeno que mantenía con la otra, giró de un solo movimiento, llevando al rubio nuevamente contra las sábanas de la cama, bajo él. Allí era donde lo quería, no porque quisiera estar sobre él, sino porque lo quería a su merced, sí, esta vez le tocaba a él hacer de las suyas con el cantante. Sonrió mientras Sus manos certeras apresaban las del blondo, devolviéndole aquella misma postura en la que le había dejado a él minutos atrás. Ahora era Natalie quien tenía las manos sobre la cabeza atadas por solo una de las del vampiro.
Tohru sonrió mientras una de sus piernas tomaba lugar entre las de Natalie y así también, su rostro se encontró con el otro, recobrando el beso anterior, el contacto entre sus lenguas, el contraste entre el frío de su cuerpo contra el caliente de su representado. Natalie había jugado con su pezón, pero al contrario de él, la mano libre del vampiro bajo por su pecho, rozando uno de sus costados con la amplitud de sus dedos, hasta que llegó a la altura de su cadera y se topó con aquella molesta prenda que había sido hasta ahora, la encargada de mantener de algún modo vestido al blondo. Con sus dedos rozó la zona cubierta por el bóxer, pasando por arriba hasta que su extremidad encontró posición sobre el miembro cubierto de Natalie.

Apretó suavemente aquella parte del cuerpo del contrario antes de que sus dedos, con una mezcla de malicia y deseo buscaran hacerse dentro de la prenda, tomando su lugar sobre extensión caliente y dura, mientras, ahora mordía con suavidad la lengua del blondo, sin llegar a causarle dolor. Demonios, aquél chico le había arrastrado al completo descontrol, generalmente hacía aquello solo con aquellos de sus representados que se lo pedían como parte del contrato pero ahora, lo estaba haciendo porque quería y podía sentir que Natalie también deseaba aquello. Se negó a pensar mejor en lo que estaba haciendo, porque entre más abarcaba en sus pensamientos, más los cubría con aquellos orbes dorados, con aquellas mejillas sonrojadas que parecían hechizarle. El dolor de cabeza había desaparecido y ahora todo lo que quedaba era un fuerte deseo por incursionar más en el inestable terreno que estaba pisando. No tenía idea de lo que Natalie estaba pensando en aquellos momentos, pero tal como parecía poner en descontrol al vampiro, así mismo quería hacerlo Tohru con él.
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Re: salvation. || Priv. Orion || +18

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Dic 04, 2013 4:27 pm

Mierda. Miró con cierta rabia al que ahora le tenía bajo su cuerpo por segunda vez, sin lugar a dudas devolviéndole el tan agraciado gesto que él había logrado ejecutar aprovechándose del claro estado de ebriedad de su acompañante. Esa sonrisa tan altanera del vampiro le indicó que sin duda ahora las tornas iban a cambiar y que sería él quién terminase bajo las caricias que el vampiro considerase oportunas: Bueno, ara un juego de dos y sin duda él había movido primera ficha. Simplemente dejaría que el otro hiciera su movimiento... Aunque no espero que se comiera tan rápido el tablero. Los ojos de Natalie se abrieron con sorpresa cuando la fina y fría mano alcanzó a rozarle la ropa interior e intercambió una mirada con el otro: Estaba ahí, con las manos inmovilizadas sobre su propia cabeza, incapaz de tocarle y con la mano del vampiro deambulando en zonas dónde quedaba claro la excitación del cantante para aquellos toques impuestos por su compañero.

Pero la pasión y el desenfreno que se había creado entre ambos parecía haber consumido, no únicamente al cantante, también al que tenía junto a él, quién cuando a duras penas logró recuperar la respiración de nuevo atacó sin piedad sus labios, aunque por supuesto ni se amedrentó ni se quedó atrás en sus acciones. Por cuenta propia se reclinó sobre aquellos en la medida que pudo y se aseguró que sus lamidas fueran tan desesperadas como en el inicio, aunque la unión era tan firme y perfecta esta vez que muy posiblemente quién estaba besándole ahora notaría las esferas que también decoraban los costados de su boca. Jadeo sobre esos labios, fue un sonido largo y ronco... El vampiro estaba apretando zona alzada por la pasión y lo único que pudo hacer fue menear la cadera para buscar más contacto como un estúpido primerizo clamando atención del maestro. Gruñó incluso en el beso que deseaba imperar pero aquello no sirvió de mucho. Su respiración se vio abruptamente cortada cuando falanges frías sostuvieron lo caliente y húmedo ahora bajo el prieto bóxer que portaba. Por mera inercia su espalda llegó a arquearse mínimamente, dejando que el otro pudiera darse cuenta de otra peculiar perforación: La del ombligo. Movió las manos en busca casi desesperada de liberación y es que necesitaba tocarle, arañarle, sentirle. Dejó clara sus ganas de escapar pero viendo que no tenía demasiadas salidas le mordió el labio con fuerza, casi con la misma brusquedad como le atacó el cuello antaño. Le supo con una herida en el mismo pero aquella se regeneró con tal fluidez por la continua presencia de la saliva del adulto que muy posiblemente su bocado hubiera sido para el otro un mero pinchazo. Pero aquel condenado estaba haciéndole una serie de caricias tan bien ejecutadas que lo que antes en el cuarto solo eran jadeos por el beso compartido, ahora también existían los gemidos del que estaba siendo arrancado de vergüenza... aunque lamentablemente, nunca gastó de ella.

Separó los muslos para darle acceso a la zona, estaba claro que no iba a imponer pelea ahora que ambos sabían hacia dónde llevaría todo aquello: Estaban de acuerdo y aunque los años entre ambos muy posiblemente estuvieran en concordancias distintas, él ya era mayor de edad y los suficientemente listo como para poder tomar decisiones. Aquella noche, Orion sería Tohru, no había manager con él... Si no un muy atractivo vampiro que estaba llevándole mediante caricias a un lugar demasiado alejado de la realidad vivida. No sabía como mierda una pelea del calibre que habían tenido les hubo arrastrado hasta la cama con ése fervor que parecían los dos mostrar, pero sin duda el deseo se podía palpar en el ambiente y creyó, que no únicamente por su parte. Si más no, el otro también lucía de una poderosa erección bajo los pantalones que aún no le había dado tiempo a arrancarle.

Hizo que una de sus piernas se enroscase entorno al cuerpo contrario, logrando que su rodilla se flexionase justo dónde se iniciaba el trasero foráneo, teniendo entonces el tobillo en sus posaderas, teniendo entonces un puente de ejecución, su pierna le empujó hacia sí logrando que de nuevo ambos cuerpos quedasen fusionados y esta vez hizo fuerza y escarmío con aquella extremidad para que el otro no se atreviera a levantarse y permaneciese justo dónde se encontraba en ése momento, aunque aquello dificultase la maniobra de esa mano que bien debería estar empañada en sus fluidos pre-seminales. Ahora el ambiente se llenó de también de un sonido pegajoso, aguado... Dios, iba a volverse loco. Y todo por su culpa.



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Re: salvation. || Priv. Orion || +18

Mensaje por Invitado el Miér Dic 04, 2013 5:09 pm

Escucharle jadear y gemir bajo el beso no hacía más que provocarle, era casi como un incentivo para que siguiera tocando y robándole el aliento a través de aquél beso. Además de aquello, cada que sus manos avanzaban sobre el blondo y su cuerpo, descubría un nuevo piercing. Ya había paseado su lengua por aquellos dos de los costados de su boca y, mientras su mano se hacía de la erección del otro, había descubierto uno más a la altura de su estómago, sin embargo, no por aquello se detuvo. Natalie parecía desesperado por soltarse, pero no se lo dejaría tan fácil, aunque por supuesto, el otro parecía entender que así sería puesto que había mordido bastante fuerte su labio, haciendo que el mismo sangrase mínimamente antes de que la saliva provocada por el largo beso entre ambos, la curase. Apretó sus labios contra los de él antes que los mismos bajaran por su mentón, lamiéndolo y tomando dirección hacia el lugar donde antes había mordido pero y sin embargo, ya no quedaba vestigio de aquello.

Apretó los dientes allí más no los colmillos. Mientras tanto, su mano había comenzado un lento y torturador recorrido por el miembro del blondo, rozando desde la punta hasta el final del mismo, bañando sus propios dedos en aquél líquido que le estaba obligando a desprender. Quiso oír más de él, sonidos que ningún otro fan podría escuchar, no, para aquél momento no le permitiría llevar a nadie allí mientras él estuviera trabajando como su manager. Lo mismo no estaba en el contrato, pero si lo pensaba, todo lo que sentía eran unas infinitas ganas de hacerle saber que nadie le tocaría como él. Sonrió separando su rostro apenas del cuello de él para mirarlo. Había empujado con sus rodillas para atraerle de nuevo contra él, por supuesto que con aquello dificultaba la tarea que estaba llevando a cabo en su miembro, pero en lugar de quejarse por lo mismo, decidió tomar aquella acción para su beneficio y dio una única embestida contra aquella cadera del blondo antes de volver a hablarle. —Si quieres que te suelte tendrás que pedirlo, sino, no te soltaré por mucho que te menees de un lado al otro. —A pesar de que por acción de aquella rodilla apenas podía mover una de sus manos —y ya que estaba prácticamente sobre el otro, apenas reclinándose sobre sus rodillas para no golpearle con su peso.— aprovechó el momento para tironear de la única prenda que le quedaba al castaño, amenazando claramente con no ser muy gentil con aquella, tal como Natalie había sido con su camisa.

La mano que mantenía sobre el miembro del otro, aunque algo apretada, continuó con el recorrido, provocando ahora y vaivén que le hizo torcer la mirada hacia el blondo. ¿En qué momento se le había hecho evidente que no podía apartar la vista de él? Se relamió. Había algo que deseaba preguntarle al blondo y era sobre aquellas piezas de metal que rondaban su cuerpo. —Natalie, ¿Dónde escondes más de aquellos piercings? —Sonrió divertido, quería saberlo de primera mano, antes que tuviera que recorrer ese cuerpo por completo para encontrarlos, tarea que no le pareció ninguna mala idea. Su rostro volvió a acercarse al del blondo, solo para darle una larga lamida mientras una de sus manos le daba placer y la otra intentaba librarse de aquella última prenda que separaba al cantante de la desnudez total.
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Re: salvation. || Priv. Orion || +18

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Dic 04, 2013 5:37 pm

La traicionera embestida provocada por la cadera de su contraparte le arrancó un nuevo gruñido que evidenció desesperación: Estaba volviéndole loco. Nadie que hubiera tocado antes su cuerpo se las había ingeniado para hacer que aquel de orgullo imperante se viera con la encrucijada de obedecer o no al dictamen. Oh... Así que debería pedirle que le soltase. Su sonrisa se torció de manera ciertamente maliciosa, aunque las caricias que estaban dándose en su baja entrepierna lograban que sus pómulos permanecieran encendidos en un fuerte carmesí. –Tohru...- fingió voz inocente, ahora Orion estaba centrándose en su cuello, el mismo que estiró para facilitarle el acceso a esa dermis. –...¿Podrías soltarme?- se bastó con imitar la voz de aquellos que tantas veces escuchó en su cama, fingiendo inocencia, irradiando falsa voz de niño: Justo la que él mismo se bastó de procurarse para pedir aquello no obstante y a pesar del tono empleado para aquella suplica en su rostro estaba la clara diversión que pedirle algo de aquel modo estaba causándole. Con ése imbécil entre las sábanas todo era diferente, todo era más intenso... O tal vez era que simplemente lo vivía de otra forma al estar convencido de que sus sentimientos estaban siendo burdamente cambiados por culpa de ése que de la nada apareció en sus días para cambiárselo todo. Pero a pesar de todo no le dejaría marchar, aunque le haría ver que de quererlo podría ponerle de patitas en la calle y buscarse a otro con fama... El pensamiento hizo que su sonrisa menguase ligeramente y otro en demasía posesivo lo substituyese, cosa que cabreo al que estaba bajo el cuerpo del morocho. ¿Qué mierda estaba pasando? Jamás había deseado un cuerpo en exclusividad pero tener a ése idiota sobre él, masturbándole e inspeccionando con la boca su piel le hizo saber que no dejaría que nadie le tocase, aunque debiese actuar con puños.

Alzó ligeramente la cadera –cuanto pudo debido a la posición- para facilitarle al otro la retirada de su bóxer, deseando ya sentirle de manera más directa, más... más suyo, aunque aquella palabra no le agradase del todo. Sin embargo la pregunta de ése otro le arrancó una risa jadeante, recalcando que, al verse envuelto de caricias, le era tarea ardua el mero hecho de conseguir el aire menester para llenarse los pulmones con el oxigeno suficiente. –Hay un par más.- Bien: Labios, lengua, oreja –varios-, ceja –varios-, ombligo... Muy posiblemente sólo le quedase uno por descubrir... Si es que la pregunta no era una retorcida manera de pedirle que le nombrase el único que faltaba. Entreabrió esa mirada cargada de deseo y enfocó al que tenía sobre sí. –En la punta.- concretamente, a un par de milímetros de la uretra, el otro... –Antes de llegar a mis cojones está el otro.- y es que, si se seguía el empeine de su pene, justo antes de los testículos y dónde muy posiblemente la mano del vástago descansaba en cada masturbación se encontraba un pequeño aro.

Y al hablarle de manera tan descarada le evidenció que no tendría problemas en recitarle uno a uno los miembros de su cuerpo si aquello lograba caldear la situación, aunque evidentemente ya parecía que el fuego no tardaría en crear chispa. Esa pierna que le tenía atrapado volvió a empujarle, buscando otra de aquellas sacudidas que el otro pareció divertido en ofrecerle como preludio a lo que, con suerte, no tardaría en ocurrir.


Rol Of:
Por ahora sólo tiene el de arriba y el de antes de los testiculos, luego tendrá el resto 8DD



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Re: salvation. || Priv. Orion || +18

Mensaje por Invitado el Miér Dic 04, 2013 6:51 pm

Le había soltado, todo con tal de poder librarse de aquella última tela que cubría al blondo, sin embargo, a pesar de ello...
Mordió su cuello un poco más fuerte que la vez anterior, dejando una marca rojiza, aunque posiblemente tomara un color amoratado más tarde, ¿Por qué lo había hecho?
La voz de Natalie atrajo su atención, revelándole la ubicación de aquellas últimas piezas que decoraban su cuerpo. Uno ya lo había sentido pues cada que acariciaba la punta del miembro del ajeno sus dedos lo rozaban. En cuanto al siguiente, aquél que se hallaba más abajo, debía de haberlo tocado y sin embargo dejó la tarea de buscarlo para cuando aquella prenda hubiera estado totalmente fuera de su camino. Sonrió al sentir como el otro volvía a empujarle con la pierna en clara búsqueda de más contacto y sin embargo, él lo observó desde la poca distancia que separaba sus rostros, deteniendo el movimiento de su mano solo para poder dejarle claro algo. —Te he soltado, pero te lo advierto, no juegues conmigo Natalie, no creas que he llegado a esto tan solo para escuchar esa vocecita falsa viniendo de ti, en lugar de eso, mejor muéstrame lo que puedes hacer con tus manos libres. —Y aunque sabía que quizá debía ser divertido para el blondo. No era divertido el siquiera pensar que aquella estrella violenta pudiera llegar a pedirle las cosas tal como lo habían hecho los otros. Atesoraba la personalidad de cada uno de aquellos que habían sido sus representados, pero sabía que muchos habían perdido parte de la misma al conocerlo y no deseaba que lo mismo ocurriera con el rubio, que por juego o no terminara dependiendo de él como una mascota. Quería que siguiera siendo aquél desafío que había aceptado y que le había apretado, golpeado, mordisqueado y amordazado con tal de intentar tomar el control en la cama. Que estúpido, si se oía a si mismo podía pensarse que era algo masoquista, pero lo cierto era que se estaba divirtiendo con las cosas de aquella manera.

Quitó su mano de sobre el miembro del rubio y la otra la llevó hasta aquella pierna que le apresaba contra el cantante. Con solo algo de fuerza logró separarse de la misma y aprovechando aquello y la ayuda del blondo al levantar su cadera, arrastró la ropa interior a través de las piernas del ajeno, quitándola sin mayor problema y arrojándola lejos. Erguido y desde su posición, se relamió al ver el cuerpo ahora sí completamente desnudo del contrario. No recordaba cuando había sido la última vez que había sentido hambre por un cuerpo o si en algún momento lo había sentido, pero ciertamente ahora quería devorarlo todo del que tenía bajo su cuerpo. Ahora podía verlo, aquél pequeño arete que se escondía justo en el final del miembro del blondo. Una de sus manos se posicionó junto al pecho de Natalie, llevando la otra hacia aquél torso desnudo, recorriéndolo a palma abierta para poder reconocerlo con cada una de sus falanges, así como también, pasó a llevar uno de los pezones del rubio, prestándole atención y apretándolo con suavidad con dos de sus dedos, dándole aquella forma erguida.
En cuanto a su boca, la misma se dirigió rauda hacia la base del cuello del ajeno, dándole una larga lamida que terminó en el mentón del contrario. La mano con la que había acariciado aquél pezón siguió bajando, recorriendo el costado del cantante y llegando hasta su cadera para luego apretar entre sus dedos aquella nalga firme y suave.

Quizá lo odiaba un poco por hacerte sentir así, tan...animal y aunque parte de su naturaleza vampírica estaba más arraigada hacia la naturaleza por sus transformaciones, no había supuesto hasta ese momento que también le afectaría de aquella manera al encontrar a alguien...como él; ¿A qué podía referirse? Sus orbes apenas eran visibles tras la maraña de cabello oscuro. Ese mocoso estaba haciendo que se sintiera confuso respecto a lo que siempre había tapado bajo trabajo y más trabajo.


off rol~:
off: esa imagen xDDDDDDDDDDD ñam, estaba pensando que más adelante, Tohru le regalara un arete con forma de mariposa a Natalie <3 ya que le gustan tanto y él es como su nueva mariposa~. Ah y, creo que sería bueno agregarle el +18 al tema D:
saludos!
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Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Dic 04, 2013 7:17 pm

¡Libre! Sus muñecas fueron por fin liberadas del agarre de aquella palma y es que a pesar de que únicamente el vástago le había maniatado con una de sus manos fue incapaz de moverlas a placer... Le costaba recordar que estaba encamándose con un Rey de la noche y no con uno de aquellos críos que podía doblegar. Cualquiera restaba a sus pies y una mera orden bastaba para que le lamieran allí dónde gustase, pero... Pero con ése maldito todo le salía al revés de cómo lo tenía planeado. No negaría que se sentía ciertamente dichoso con ello, era como si una parte escondida de su personalidad saliera cuando se encontraba con ése imbécil y es que era el único que le aceptaba: Golpes, insultos... Si la vergüenza imperaba solía actuar de aquel brusco modo cosa que espantaba o hacia enfadar al resto.
Tohru... Su Tohru no era así. Éste aceptaba de buena gana lo que sus gestos u acciones habían hecho en aquel de personalidad huraña y se dejaba a las consecuencias. Le aceptaba, era simple y sencillamente eso. No pretendía cambiarle, muy al contrario de ello ése manager parecía totalmente dispuesto a acrecentar esos rasgos de personalidad que el rubio procuraba mantener ocultos por temor a las palabras del resto. Pero ahora el resto carecía de importancia y lo que verdaderamente podía llegar a causar algún efecto –bien fuera positivo u negativo- serían sin dudas las palabras del que ahora dejaba claro el motivo por el cual le había soltado haciendo que sus pensamientos se vieran apartados para dibujar una muy divertida sonrisa: Oh, sí. Podía incluso llegar a gustarle aquel tipo de relación, podía... sí, muy posiblemente los encuentros en aquel cuarto se dieran con mayor asiduidad, si más no, si hasta que uno de los dos se cansase. La incógnita del por qué una pelea les había arrastrado a terminar enredados de aquel modo ya no le importaba, simplemente deseaba disfrutarlo al máximo. ¿Sasha desearía aquello? Estaba convencido de que sí y a juzgar por como había mirado al de cabellera oscura... Seguramente volvería aclamándole.

Placer. Un suspiro ronco. La lengua de su compañero le devolvió a la realidad cuando se ubicó en la zona anteriormente mordida, empero no se dio cuenta del chupetón que ahí le dejó, muy posiblemente se hubiese quejado de aquella o le hubiese propinado algún manotazo... seguramente al mirarse al espejo y descubrir lo que al otro se le fue de las manos despertaría a medio vecindario: Por ahora se estaba ahogando, literalmente, en lo que estaban ofreciéndole.
Liberado del agarre llevó sus manos a la amplia –y por fin desnuda- espalda del contrario y deseando abarcarla en su totalidad abrió tanto como pudo los dedos para procurar acoger toda la extensión que pudo, su pierna entre tanto fue movida y él desnudado. Aquello frenó minimante las caricias para centrarse en su cuerpo pero... –Nghh...- las manos del condenado estaban siendo raudas y precisas sobre su pecho, descendiendo hasta sostenerle por el trasero, lugar que se acomodó sobre la mentada palma, alzándose incluso del colchón para tener mayor contacto con esos fríos dedos. Al intentar observarle no vio más que un gesto cubierto de pelo oscuro, imposibilitándole verle a los ojos.

Una de aquellas perdidas en la amplitud de la espalda del adulto se movió hasta que logró acariciarle una mejilla y la misma arribó hasta su fleco, apartándoselo e incluso, de la fuerza agregada en ése impulso, haciéndole la cabeza hacia atrás. Cuando se aseguró que esa mirada carmesí se centraba en él sus labios se arrugaron ligeramente. ¿Estaría pensando en otro? ¿Se arrepentiría de estar a punto de hacerlo con quién se suponía que debía guardar distancias? Fuera como fuese, el cantante agarró instintivamente ése pelo y le empujó hacia él con violencia. Ni una sola palabra, ni una mísera burla. Estaba demasiado enganchado al sabor de esa boca como para desprenderse demasiado tiempo de la misma, así que le propinó otro de aquellos besos que a uno dejaba sin aliento y al otro sin razón, empujando su sinhueso dentro de lo húmedo de aquel portal para beneficiarse de ése paraje gélido que tanto estaba aportándole. Una mano permaneció agarrándole el pelo para impedirle movimiento, la otra se hizo con su espalda, acariciándosela con cierto deje de desesperación. Sus piernas en cambio se movieron únicamente para flexionarse y apoyar los pies sobre las sábanas, abriéndolas en clara invitación. Estaba desesperado.

Of:
Me encanta la ideaaa!!!!!!! ajskdajs
si, sorry ahora lo pongo xD



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Re: salvation. || Priv. Orion || +18

Mensaje por Invitado el Miér Dic 04, 2013 9:57 pm

Sus orbes carmines se fijaron en el rostro del rubio en cuanto aquella palma avanzó por su mejilla con rumbo hacia su cabello, apartando los mechones y haciéndose con los mismos para volver a atraerle hacia él. Correspondió al beso con ganas infinitas de aquél calor humano, pero por sobre todo, de aquella forma que tenía Natalie para hacer las cosas, completamente distinto a cualquiera con el que hubiese estado antes. Su lengua fue al encuentro de la ajena, presentando batalla y sobre todo, queriendo atrapar nuevamente aquél objeto metálico que se encontraba en la carnosidad del otro. Ya no podría seguir solo con aquello, el beso le daba más sed de todo él, una sed que ni siquiera con su sangre podría calmar. Llevó una de sus manos a la nuca del otro, pasándola por debajo y levantándolo apenas de sobre el colchón buscando mayor contacto pero también...

Con su otra mano fue hacia su propia cintura, intentando librarse de su propia ropa mientras respondía a aquél beso con voracidad. Aquél rubio definitivamente sacaba lo peor de él en todo sentido, inclusive en aquellos momentos, todo lo que deseaba era poder tocar más de aquella piel, escuchar su voz elevarse hasta que resonara por las paredes en jadeos y gemidos que no daría a nadie más. Su mariposa. Lamió y mordisqueó con cuidado esos labios y aunque sabía que sería mejor si intentaba librarse de la ropa con sus dos manos, todavía no podía detener el beso, no todavía. Con algo de torpeza se libró del cinturón para pasar a desabotonar el pantalón y dejar que el cierre bajara casi por sí solo. Culpaba a Natalie de haberle vuelto de aquella forma y le haría pagar con sus jadeos por aquello. Solo entonces rompió el beso, dejando con cuidado el cuerpo del ajeno sobre la cama para llevar ambas manos a su propia ropa y librarse de aquella mientras sus orbes carmines se mantenían en todo momento sobre el cantante.

No pasaron más que un par de segundos para que se hubiera librado de la misma y volviera a la carga. Como un lobo en busca de su presa se arrastró por sobre la cama, pasando los brazos por los costados de Natalie así como sus piernas separaron las del rubio para hacerse espacio entre ellas, pero no siguió subiendo, sino que su cuerpo se agazapo a la altura de las caderas de él, dejando que su frío aliento cayera sobre el miembro del contrario. —Ya han tocado esta parte otras manos ¿no? —Se relamió los labios antes de dar una primera y larga lamida al pene del blondo. Sonrió antes de mirarlo y como si hubiera visto algo en el rostro del blondo, recordó una parte importante de todo aquello y que hasta ahora se le había pasado monumentalmente.
Mierda. —Tch. —Apretó los dientes antes dejarse caer sobre la cama con una vena hinchada en la frente. Suponía que a Natalie también se le había olvidado, pero si seguían, debían tener uno de aquellos a mano y él en lo personal no tenía ¿Por qué? Quizá porque no pensaba que se iba a acostar con su representado. Se acomodó el cabello antes de murmurar hacia el blondo. —Ni modo, si quieres que sigamos -que yo sí quiero- sería bueno que me dijeras que hay algún condón en esta casa. —Sonrió. ¿Cómo se le había pasado hasta ahora? Bah, sino siempre podían llegar a otro arreglo pero estaba más interesado en ver lo que haría el blondo ahora que se había detenido antes de llegar a una parte interesante.
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Re: salvation. || Priv. Orion || +18

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Dic 04, 2013 10:22 pm

Fue consciente que el otro estaba deshaciéndose de sus ropas por ése motivo –y sólo por ése- dejó que el otro se apartase para que no hubieran mas telas entre los dos: Lejos, las quería cuanto más lejos mejor. Le miró desde su acostada posición, recuperando ése aliento que el beso le hubo arrebatado por lo frenético e intenso del mismo, su pecho subía y bajaba de manera apremiante y necesitada, como si la vida se le fuera en procurarse algo de aliento: Mierda, ése imbécil le ponía demasiado, era capaz de lo que muchos otros hubieran deseado: Excitarle hasta el punto de volverse todo un depredador a pesar de saberse la presa y ahí venía de nuevo su lobo, dispuesto a comérselo una vez más. Maquiavélica sonrisa adornó la comisura del blondo, quién observó como su acompañante se agazapaba entre sus piernas, cortándole momentáneamente el aliento por imaginarse la siguiente acción. Esa pregunta… -Es obvio que no soy virg-...-- ¡Mierda! ¿Es qué lo había hecho aprósito? Su trasero se alzó muy ligeramente y la tensión en sus piernas se hizo palpable cuando el contrario atacó con una primera y lánguida lamida.

Y tras esa mísera... Le vio caer contra el colchón. Le creyó desmayado o algo similar, a fin de cuentas anteriormente ya se había caído contra el suelo. Se sentó con desgana –y excitado- sobre la cama, pero le vio con los ojos abiertos así que la duda se implantó en su rostro, uno enrojecido, sudoroso. Y ahí estaba el motivo. Claro... Condones. ¿Cómo mierda se le podría haber olvidado? –En mi habitación deben haber.- alzó una pierna y colocó el pie justo por encima de la ropa interior del adulto, masajeándola con el talón. Por UT... Le deseaba. Y le deseaba ahora. Dejó la enmienda de procurar excitación al vampiro y apoyó las manos sobre el lecho, así como las rodilla y gateó de manera sinuosa pero no menos sensual hacia él, una vez a su lado lamió el lado amoratado del cuello de su representante y alzó su acción hasta dar con su oído. –Fóllame YA.- ágil atrapó a su contraparte como en el inicio, con las piernas. La única diferencia era que ahora no tenía ni una sola prenda que cubriera esa erección culminada por el pircing. –O te juro que me largo a casa de algún vecino sin ropa.-

Curiosa amenaza las suya, sin duda, pero se sentía demasiado excitado como parar AHORA. Enredó los brazos entorno al cuello del moreno y se arrimó a él de manera que lo mojado y duro de su sexo rozó contra su vientre, logrando que fuera el metal del aro que le coronaba lo que pareciera dibujar formas sobre su piel. Meneó las caderas para que le notase, para que notase lo que había conseguido. No le dejaría escapar, tampoco moverse.

No, no había marcha atrás.

-Más te vale no tener ninguna enfermedad rara.- terció, metiendo la mano entre ambos cuerpos para coger su ropa interior y hacerla a un lado, como un muelle el pene del otro pareció saltar, golpeándole incluso una nalga al hacerlo. –¿Has practicado alguna vez la marcha atrás?- inquirió con burla, mirándole directo a los ojos. Estaba claro...: Jamás, nunca en veinte años de vida había hecho el sexo sin condón. Jamás. no sabía lo que se sentía cuando uno era penetrado sin el maldito plástico de por medio y sin lugar a dudas, tampoco lo que era follarse a alguien sin el mismo impidiéndole puro contacto. Podría etiquetarse de virgen para con aquello. Conforme formuló la pregunta empuñó la erección del morocho. –Quiero sentirte cómo nadie lo ha hecho, Tohru. Y me importa una mierda lo que digas.- el primero. Sería un secreto que guardaría. Sería el primero en cruzar el umbral sin protección y es que tal y cómo dijo aquello su cuerpo bajó de golpe, insertándosela sin permiso, sin aviso. Un gemido más sonoro que el resto evidenció lo que entre ambos cuerpos sentados sobre el colchón se dio, pero tal era la longitud de aquello internado en su recto que se vio obligado a, no sólo soltarle el pene que ahora restaba dentro, si no que también a abrazarse a él tanto con las piernas ya posicionadas como con los brazos temblorosos. Por todo... Aquello era sublime. El contacto era directo, pleno. Era tan distinto a hacerlo con condón... Apretó los párpados y apoyó la frente contra uno de los hombros ajenos, su propio trasero estaba intentando acostumbrarse a esa tosca y extraña invasión, torturándolo con contracciones que parecían ahogarle en aquel lugar. El menor de ambos le arañó la nuca, la espalda, buscando dónde poder agarrarse para no desfallecer.



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Re: salvation. || Priv. Orion || +18

Mensaje por Invitado el Miér Dic 04, 2013 11:15 pm

Al escuchar que debía haber preservativos en la pieza del rubio, pensó en ser él quien se pusiera de pie para ir a buscarlos —a pesar de que no tenía ni la más remota idea de donde podrían estar— y seguramente a Natalie no le agradaría nada que entrara en su habitación. Suspiró, el rubio no parecía querer detenerse y él tampoco quería que lo hiciera pero...
Abrió los ojos al verle gatear hacia el, quizá debiera detenerlo antes de seguir...antes de que definitivamente no pudiera ni siquiera parar. Demasiado tarde. Aquella lamida en su cuello y luego aquellas palabras. Se mordió el labio inferior mientras le observaba con claro deseo a través de aquellos orbes carmines que poseía. Sin duda no tenía idea lo mucho que le había provocado al pedírselo así, aunque la amenaza con los vecinos hizo que una de sus cejas emitiera un tic. Ni de coña le dejaría salir de allí, menos sin ropa y con aquella expresión deseosa en su rostro. Ahora allí medio sentado, tenía al rubio rozándose contra su estómago y él, aún pensaba en aquellos condones a los que ya no podría llegar.
Sus brazos se apretaron contra los costados del blondo, rozando cada uno de sus dedos ahora por aquella espalda lisa y suave. Demonio...Natalie era un demonio provocador y él estaba cayendo como un neonato en sus redes. Vaya Manager que estaba resultando ser.

—¿Bromeas? Si tuviera algo no me atrevería a enfermar a otros y mucho menos a un vándalo como tú. —Una de sus manos subió por la espalda del rubio, abarcando lugar con sus extremidades sobre su cuello y posteriormente en su nuca, entre medio de aquellos cabellos dorados que se contraponían con los oscuros suyos. ¿Así que esa era su idea para seguir con aquello? Sabía de que se trataba, pero hasta ahora no se había visto en situación de tener relaciones sin condón (al menos no desde que había comenzado su trabajo como manager hace unos cuatrocientos años atrás) por lo que Natalie sería el primero en sentir aquella carnosidad dentro suyo sin ninguna protección que hiciera de barrera entre su miembro y el interior de él. No era idea de él andar embarazando estrellas de la música, si así fuera, no estaría en la posición en la que hoy en día estaba y sin embargo, la idea de pequeños vándalos con la maraña de cabello dorado paso flotando frente a sus ojos y le hizo reír. Eso sería un total caos y por lo mismo aplicaría aquél método que el rubio le había señalado. —Ngh... —Entrecerró los ojos al sentir como su erección era tomada por el ajeno. Ya sabía que no habría manera de ir hacia atrás, no solo porque Natalie no lo quisiera, sino porque inclusive él mismo no lo deseaba.

Sus labios se entreabrieron al sentir el contacto previo entre su miembro y la caliente entrada del blondo, pero eso no fue nada comparado con el calor y la estreches que le abrazó una vez que estuvo dentro de él. Mientras una de sus manos se mantenía sobre la nuca del rubio, tomándole con suavidad de sus cabellos, la otra mano se aferró a su cadera, pasando tras su espalda y apretando a Natalie contra él. Movió la cabeza para separar al blondo de su hombro y atrapar sus labios mientras su miembro se hacía lugar dentro de él. Gruño ante los rasguños y sin embargo, pareció enviar todos sus sentires a través de aquél mojado beso, lamiendo los labios del otro, sorbiéndolos y pidiendo por aquella lengua con la que ya había tenido un par de calientes encuentros. Quería moverse y sin embargo, espero un par de segundos antes de que su frente se apoyara contra la otra y le avisara que iba a comenzar a moverse en su interior. Ambas manos bajaron hacia la cintura del blondo, haciéndose de ella con sus falanges separadas. Lo levantó despacio antes de dejarlo caer sobre su falo. —Tú... —No tenía claro lo que quería decir por lo que dejó las palabras de lado para volver a repetir aquello una vez más, hasta que aquél interior se hubiera acostumbrado a su intromisión y pudiera ir volviendo la marcha más rápida.
Atrapó el lóbulo de una de las orejas de Natalie con sus dientes, mordisqueandola con cuidado. Su piel, su interior, todo él le estremecía, haciendo que lo deseara de formas que no podía comprender.
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Re: salvation. || Priv. Orion || +18

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Dic 04, 2013 11:43 pm

¿Serían imaginaciones suyas o Orion estaba disgregándole caricias? Las manos del vampiro, muy por el contrario de las propias parecían moverse de manera gentil y delicada por encima de su piel, una evidentemente caldeada por todo el fuego arremolinado. No podía creérse que el adulto hubiese aceptado callado a penetrarle, pues quizás y aunque su ego se viera afectado aún restaba posibilidad de que su manager le apartase, se retirase. Pero muy lejos de ello éste parecía tan ansioso como él mismo se encontraba. Ahí estaba, acariciándole la espalda, acunándole la nuca. Gemido indecoroso manó de la comisura del cantante cuando el agarrón en su cabellera fue más brusco y el hombre le guió hacia una comisura en la que nuevamente ambos volcaron el deseo sentido hacia el otro. El beso, aunque intensó duró poco; Ambas frentes se vieron conectadas y aquella ambarina buscó la carmesí en callado asentimiento, estaba listo para seguir. Su cuerpo fue alzado y posteriormente bajado en un rítmico contoneo al que se dejó. –A-ah...- compungido, excitado. ¿Así era sin el condenado plástico? Podía sentir como esa entrepierna se hinchaba en su recto, como parecía desear explotar en lo que aún se retorcía entorno a él. Su mirada se empañó de placer con lágrimas que no derramó pero que se instalaron en sus cuencas. Al escucharle hablar acortó distancias, lamiéndole el labio. –Sólo fóllame...- ahogado pero imperante, como siempre. –Luego dime lo que te dé la gana.- qué callase, que se esforzase en lo que debía: En la cintura. Su trasero se adaptó pronto a él y es que a pesar de todo, no era su primer encuentro de es índole.
Pero si el primero en sentirlo con piel real... Aquello era fantástico, sublime. El de cabellera dorada buscó, no sus labios, si no sus mejillas, mordisqueándolas cómo el león al penetrar a la hembra busca morderle la nuca: El rey, seguía siéndolo a pesar de la posición.

Que le mordiera la oreja provocó tal temblor que incluso el otro cuerpo se movió con él. ¡Por...! Le miró entonces entre asustado e impávido: ¿Qué mierda? ¿Dónde había tocado? ¿Ése placer era real? Encogió los hombros, como si con ello le prohibiera volver a aproximarse a su oído, vaya... Orion había encontrado una zona erógena en demasía, una que el mismo cantante parecía desconocer. Por cuenta propia y sin esperar que el otro lo hiciera volvió a alzar la cadera y por cuenta propia se hundió la polla de su acompañante hasta el fondo de su recto. Otro sonido de placer manó de su boca y el aire cálido se derramó sobre la fría piel de quién estaba insertándosela. –E-es mejor... Aaah...-sí...- habló a cómo pudo, enterrando de nueva cuenta las uñas en sus hombros. Verdaderamente si sus encuentros iban a ser siempre así, Tohru necesitaría constante atención médica por la cantidad de heridas que el menor de ambos derramaba en él. El ritmo de la caderas aumentó dejándose llevar por su necesidad y deseo, siempre abrazado al otro, como si tuviera pavor a la desaparición repentina de ése otro cuerpo que le acompañaba en el vaivén. –Joder...- exhaló, con fuerza y dejó de atender la piel contraria al ser incapaz siquiera de controlar su respiración. Hizo la espalda ligeramente hacia atrás, exponiendo lo bien formado y níveo de su torso al que tenía frente a sí. –Es tan jodidamente grande...- y quedó claro de qué hablaba. Su interior le recibía con apretones, sacudidas. No era virgen pero su cuerpo parecía poco habituado a ser penetrado. Con las piernas hizo una especie de pinza contra espalda y caderas contiguas, imposibilitándole la retirada, estaba ya en su más burdo límite. Joder. ¿Se correría tan fácil?

Se llevó una mano a su propia erección, restregándola entre ambos vientres, no por fastidiar, si no por sentir más de él, de su piel, de ése gélido paraje que estaba tomando en posesión. No sabía del cierto el por qué, pero ahora que le tenía dentro supo que deberían hablar de nuevo sobre las putas condicione que en un inicio les unieron. Una de las primeras normas a modificar serían las idas y venidas: Oh, ni hablar. Ése cuerpo le pertenecía y aunque sonase como el resto de esos gilipollas a los que alzó a la cumbre, no le iba a permitir ir tras otros traseros mientras el suyo le anhelaba... aunque obviamente todo eran pensamientos desenfocados y poco coherentes de una mente que estaba debatiéndose en el más absoluto placer. Los anillos de su trasero se dilataban y encogían al frenetico ritmo de las acometidas y por lo mientras el rubio se las ingenió para poder masturbarse. –T-tohru...- su nombre... su maldito nombre fue soltado en una especie de gemido que evidenció lo poco –realmente poco- que le quedaba por desfallecer.

Mierda, no era su culpa terminar tan rápido, la falta de condón en esa relación sexual apremió su deseo y magnificó todo sentido de manera casi absurda... ¿Cómo la ausencia de condón podía hacer tanto?



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