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Mensaje por Invitado el Jue Nov 28, 2013 2:15 pm

Una de sus cejas emitió un tic...y luego otro...y luego otro. Llevaba una semana viviendo bajo el mismo techo que el blondo y aunque no tenía nada que decir respecto al lugar ni a los empleados del mismo, si tenía que decir que estaba harto de programar cenas que nunca ocurrían. ¿Qué le pasaba? Cada vez que llegaba y le decía que tenían una reservación, Noiz parecía tener...cualquier cosa: cansancio, dolor de estómago, sueño, dolor de cabeza, y ya no recordaba que más. Pero esta vez, esta vez sí que no iba a tener opción a rechazarlo. Se había comprometido a cenar con él aunque fuera una puta vez a la semana y la paciencia del vampiro también tenía un límite. Estacionó el Koenigsegg negro fuera del lugar por donde se suponía, saldría en unos momentos el rubio luego de una larga tarde firmando autógrafos. Pero no, no tendría piedad por su "cansancio", realmente le importaba poco y aunque se negara una y mil veces...oh, seguramente se ganaría unos cuantos golpes por eso, pero no importaba. Traía con él una cinta de embalaje por si llegaba a necesitarla, aunque esperaba que Noiz fuera un buen chico y no hiciera mayor problema por algo a lo que se había comprometido.

El vampiro llevaba puesto un traje negro acompañado por una corbata roja a juego con sus orbes. No era de la clase de personas que no esperaba llamar la atención con el carro o con la ropa, simplemente le daba lo mismo o eso hasta que las personas se empezaron a apostar a algunos metros de distancia para tomar fotos del coche (por suerte los vidrios eran polarizados así que ni aunque quisieran podrían ver a Orion y su mirada de pocos amigos). Tohru miró hacia el espejo retrovisor, encontrándose con su propia mirada antes de que el reloj del vehículo sonara con un leve pitido, marcando que eran las nueve en punto. Ahora decidió volcar su mirada hacia la salida trasera de aquél enorme teatro donde se había llevado a cabo la firma de autógrafos. El clima por suerte había decidido ser gentil con él y con su invitado y para esa noche (en que se suponía que irían a comer juntos) había dejado caer un clima tibio con viento. Hasta ese momento había tenido una popular radio puesta en espera del cantante. La misma había pasado una de las canciones del chico poco después de que se refirieran al nuevo cambio de manager que había realizado el blondo. Chismes, fuera de dar las noticias, lo demás eran chismes sobre los cambios que Orion supondría en la vida del cantante, las razones del despido del anterior, sus continuas peleas con otros cantantes...bla bla bla.

Apagó aquella cosa justo en el momento en que sentía pasos acercándose por las espaleras que daban hacia afuera del teatro. Levantó la vista y pudo ver la delgada figura de Noiz fuera del coche. Esperaba que viniera de buen genio...porque seguro no le gustaría nada lo que el azabache tenía planeado para él. —Buenas noches. —Saludo con una sonrisa y su mirada afilada en cuanto la puerta del coche se abrió. Respecto a su teléfono, ya había tomado todas las medidas respectivas, había dejado todos los asuntos zanjados hasta mañana y por lo mismo su móvil se encontraba apagado. Nada interrumpiría sus planes para aquella noche, ni un nuevo mensaje, ni una llamada ni siquiera los caprichos del rubio.
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Re: ||You can not escape forever|| [Priv. Noiz~]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Jue Nov 28, 2013 3:02 pm

Poner cara de desvalido, llevarse una mano al estomago e incluso hacerse el dormido. ¡Maldito fuera! Ya no sabía qué demonios hacer para que el vampiro desistiera en su intento por llevarle a comer fuera del hogar, dónde tenía un chico que cada día les visitaba para hacer las tareas, comidas y cenas. Ambos estaban plenamente atendidos pero aún y así... una mano en el hombro le hizo girarse en dirección a un hombre que le miraba entre preocupado y sorprendido. El cantante parpadeó y miró hacia delante, encontrándose con un fan que le miraba lloroso, para saber qué demonios pasaba tuvo que deslizar su atención al papel que estaba firmando, en letras niponas allí plasmado había una muy peculiar frase: Te mataré. Junto a esa amenaza, lo que parecía ser alguien con una estaca en medio del pecho.  ¡Maldito, Orion!

✖ ------ ✖ ------ ✖ ------ ✖ ------ ✖ ------ ✖

Habían sido arduas horas de trabajo dónde de tanto sonreír ahora sentía cierto y punzante dolor a los costados de su gesto, se encontraba agotado. En lugar provisto para su descanso se observó en el espejo y pasó a llevarse una mano a la nuca, desordenándose aquellas hebras teñidas , cerca del que le devolvía el reflejo yacía un reloj que señalaba que restaban cinco minutos para su salida, para que el coche de ése idiota le pasase a recoger como acostumbraba, para su suerte, en media hora podría estar frente al reconfortante sillón de la sala mirando entretenido la televisión. Se acomodó el fino abrigo con rombos de tonalidades marrones y crema antes de volver a dirigirse a sí mismo una última mirada en el espejo. Hacía una semana, una semana que convivía con él y a pesar de ello aún procuraba guardar las distancias y mostrarse arisco en cuanto a entablar conversación con él. Y sabía el motivo: Orion tenía la muy curiosa capacidad de atacarle ahí dónde no debía, lugares que le hacían o bien avergonzarse o bien enfadar. Sea como fuere, habían subsistido a toda una semana compartiendo techo sin matarse, aquello solo podía significar algo bueno.

Una semana repleta de prensa rosa alrededor de su vida. El despido de Kevin atrajo cientos de criticas, otras muchas alabanzas. Pero en el mismo instante en el que hizo una conferencia para anunciara Orion como su nuevo manager todo confabuló entre ambos: Pareja. Amantes. Tenían varios y muchos títulos aunque realmente, ningún fotógrafo había sido aún capaz de sacar ninguna foto de ambos juntos a pesar de vivir juntos. Se las ingeniaban bien para escabullirse de aquellos maleantes. Empero una estrella tan mediática como él tenía prohibido los amoríos. Todos sus fans se debían creer con la posibilidad de poseerle, de domarle: Algo así le había dicho Kevin. De todos modos, aquel tipo, el vástago que compartía sus días con él parecía estar tan poco interesado en los amoríos como él mismo, algo que, muy en el fondo, le agradecía.

Siguió las indicaciones del personal del teatro para guiarse por la instancia y es que si salía por la puerta delantera muy posiblemente habrían aún aquellos que se deshacían en llanto por él, así que no existía mejor modo que escapar de aquello por cómo todo artista tenía acostumbrado: Por atrás y con un coche en marcha esperándole. Abrió la puerta que le fue señalada y tras una rápida despedida y agradecimientos por ambas partes (contratado y contratante) salió del lugar. La noche no era especialmente fría  pero el aire si hacia acto de presencia, desordenándole algo más un pelo que siquiera acostumbraba a peinar o a dedicarle más de dos minutos de su tiempo. Estaba ahí: Ése esplendido coche que atraía miradas, todo un problema si se quería pasar desapercibido. Los que estaban sacándole fotos al coche se giraron en redondo hacia el cantante, quién hizo gesto amenazador: Nada importó. Tuvo que darse a una acelerada carrera para alcanzar la puerta del copiloto y lograr meterse en el mismo que le daría protección. Ya en su asiento escuchó la voz del vástago y le dedicó una mirada antes de comenzar a colocarse el cinto de seguridad, no fue hasta que éste hizo el pertinente click que advertía seguridad que no mentó palabra. –Buenas noches.- estaba... Estaba sonriendo. No, espera. ¡Sonreía! Sus labios se torcieron en una mueca que evidenció su sospecha y poco a poco ladeó el rostro hacia un costado como el perro que no entiende la orden del amo.  Esa genuina alegría parecía estar fuera de lugar.


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Re: ||You can not escape forever|| [Priv. Noiz~]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 28, 2013 4:36 pm

Era pulsar un botón y las puertas automáticamente se aseguraron...de cualquier intento de escape por supuesto. Sus orbes parecieron brillar con malignidad, ciertamente no iba a decirle aún que no, no lo llevaría a casa. Solo pensar la idea hacía que quisiera reírse del mocoso que había estado fingiendo enfermedades durante toda la semana. —Espero que haya ido todo bien, se ve que has tenido que firmar autógrafos hasta última hora. —Arrancó el coche ante la vista de algunas personas que se habían acercado ante la vista del blondo entrando en el automóvil. Tomó la calle que conducía hacia la avenida principal y dejó que la perfección de aquél coche hiciera lo suyo, teniendo apenas que mantener una de sus manos sobre el manubrio más por precaución que por alguna otra cosa. Solo entonces volvió a mirar al rubio. Su forma de vestir le llamaba mucho la atención, aunque sabía que como la mayoría de los artistas con los que había trabajado, preservaba un estilo único que le diferenciaba del resto. Aceleró por la apenas transitada calle. Allí los grandes edificios eran visibles más por las luces que sus residentes habían encendido que por la infraestructura misma. No solía hablar mucho mientras conducía, en cambio se dedicaba a escuchar las quejas y todo lo que tuviera que decir el otro para así poder dejarlo ir en cuanto llegaban a casa. Y de cualquier modo, cuando cruzaban el umbral de la misma, el blondo se iba casi directo a su habitación apenas deteniéndose un momento para ver la televisión o algo similar. A él no le molestaba, después de todo el también pasaba todo su tiempo entre arreglar la agenda del cantante, contestar al teléfono y encargarse de ordenar lo que se había convertido en una pila de cuadros con mariposas en su interior.

A esa altura el rubio ya debía darse cuenta de que iban en dirección hacia la zona céntrica de Hortus y no hacia donde se encontraba la residencia que ahora era donde vivían ambos. —Sería bueno que en esta ocasión de verdad no te aqueje ningún malestar. —Los orbes del vampiro se mantuvieron en el camino mientras hablaba y la sonrisa no se movió de sus labios. —Porque hagas el berrinche que hagas, de cualquier modo me acompañarás a comer...a menos claro que desees ser tú mi cena. —Y esta vez lo observó con cierto brillo maligno. No, no había forma de salvarse de aquella invitación a comer. Lo único que le quedaba al cantante era rezongar cuanto quisiera y acompañarlo; después de todo, pasaba horas entre sus fans y Tohru pensaba, que pasar una hora con él en un ambiente más tranquilo no iba a matarlo. —Ah y traje hasta cinta adhesiva por si empiezas a ponerte difícil. —Esta vez lució hasta inocente en su forma de hablar. Si, en definitiva cuando se trataba de aquél muchacho, podía mostrar facetas de él que ya prácticamente no recordaba. Sabía que era todo un desafío ser el manager de aquél chico, pero que le costara tanto llevarlo a comer era prácticamente ridículo, por eso mismo añadió una última cosa: —Y que ni se te ocurra preocuparte por las calorías. Ya tengo un plan de ejercitación para ti preparado y listo, así que vas a comer. —Odiaba comer solo, así que se había tomado la molestia de hacer un plan para el rubiecillo, esperaba que valorara aquello y al menos probara algo más que lo que le había visto comer durante su primer encuentro.
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Re: ||You can not escape forever|| [Priv. Noiz~]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Jue Nov 28, 2013 5:29 pm

Se removió incómodo en su asiento cuando el silencio se hizo entre ambos: Algo iba mal. Quiso compartir alguna palabra con el otro, decirle algo que uno de aquellos tipos le había dicho en cuanto al pago de una firma, pero cuando el coche giró en una calle que no le pertocaba se olvidó por un momento de todo lo que con Noiz tenía que ver, con sus giras, sus canciones, sus fans. De nuevo y desde que le conoció había aprendido a dividirse entre él y el profesional: Natalie y Noiz, posiblemente ni él mismo se diera cuenta de aquello pero en presencia de ése nuevo manager se relajaba hasta tal punto que la perfección y altivismo que utilizaba cuando su portada era Noiz disminuía y se mostraba algo más receptivo , más hablador y sin duda, menor huraño: Aumentaba eso sí su personalidad caprichosa, infantil y... la salvaje. Orion hasta el momento no se había quejado de los golpes, tampoco de los objetos que volaban en su dirección cuando se encontraba demasiado lejos de su persona para utilizar la fuerza física contra él. Su mirada vagó alarmada por el lugar en el que el auto estaba circulando pero no fue hasta que la voz ajena se hizo presente que no volvió a dirigir su atención hacia él: En su rostro ya estaba explicito el desacuerdo. –Orion...- empezó, pero el otro pareció desear emprender el habla. Se mordió el labio pellizcándose incluso el pircing en el proceso: Cena. Comida. Grasa. Aquello pareció ser leído por el otro pues al escuchar lo referente al plan de ejercicios pareció relajarse, si más no, se soltó aquel puntiagudo incrustado en la parte inferior del labio. –No habrás sido capaz de reservar sin mi consentimiento, ¿Verdad?- todo apuntaba que ése idiota estaba volviendo a olvidarse de quién mandaba.

Lo cierto era que a pesar de vivir bajo el mismo techo había procurado que el vástago no se fijase demasiado en la comida que ingería, el chico que le hacía los aperitivos contaba con sumo cuidado cada gramo para que ninguno se hiciera kilos demás pero por norma general prefería comer sin que nadie estuviera observándole. Gruñó firme al que le creo aquella sentencia, como todo un perro rabioso. Cinta adhesiva... Iba en serio, posiblemente no habría modo de escapar de aquella trampa. Hundió la espalda en lo mullido de ése lustroso coche y volvió su vista al frente cargado en una ira poco común... Pero jactable a simple vista. Más allá de sentirse molesto ahora era cuando le tocaba también sentirse traicionado por quién, se suponía, bebía los cielos por acatar sus ordenes. Estaba claro que con aquel hombre no conseguiría jamás lo pretendido, éste actuaba por cuenta propia, se movía cómo quería... Era el pequeño huracán de sus días. Uno al que, de manera imperceptible, se iba acostumbrando. Las calles pasaban con tranquilidad en aquellas ventanas, alejándoles de la realidad en la que se veían envueltos cada día hasta que el coche se estacionó justo delante de un muy elegante restaurant, sin duda, con las ropas que ése día llevaba desentonaría cómo el que más, pero bastaría con enseñar dinero a quién correspondiera para que no le vetaran la entrada, aunque lo más seguro era que, quién controlase la puerta, ya le reconociera con tan solo verle. La idea de salir corriendo pasó por su cabeza mientras se desacomodaba el cinto de seguridad: Error. Un vampiro sería rápido y por consiguiente de nada serviría esa evasiva. ¿Escapar por el baño? Si... Esa quizás pudiera funcionar.

Esperó que el otro quitase el seguro, que aparcase... O que le diera las instrucciones a seguir, pues muy a su pesar, dentro de aquel coche estaba a merced del vástago, ése al que, cada vez que podía, dedicaba nuevas miradas de odio.



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Re: ||You can not escape forever|| [Priv. Noiz~]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 28, 2013 6:35 pm

Claro que fue capaz de reservar sin el consentimiento del rubio. De haberlo esperado, se habría vuelto anciano, aunque la probabilidad de aquello era prácticamente "imposible". Lo miró de reojo en cuanto el ajeno se acomodó en el asiento; al menos de momento pareció entender que no habría escapatoria y por lo mismo, el azabache decidió volver a prestarle atención al camino. Por supuesto que en un vehículo como aquél no se tardaron prácticamente nada en llegar hasta las puertas del lujoso "Nánguài měishí", un restaurante de comida china aunque aquello iba mucho más allá del nombre. Estacionó el vehículo y sin embargo, antes de quitarle el seguro a las puertas volvió a mirar a su copiloto con una expresión tranquila pero firme. —Solo una cosa antes que entremos. —El azabache se quitó el cinturón de seguridad y se acercó un poco hacia el cantante, tomándole de la barbilla para que pudiera prestarle atención solo a él: —Sabes que en todos los años que llevo como manager nunca me he visto en la necesidad de usar mi habilidad de manipulación ¿no?, ¿sabes lo que significa eso? Si quisiera podría retorcer tu voluntad y adecuarla a lo que quisiera que hicieras, pero no lo hago y no lo haré. La razón es más que evidente, no sería divertido, pero lo que quiero que sepas, es que si intentas huir, no garantizo que la siguiente vez no lo haga, ¿nos entendemos? —El vampiro quitó su mano del mentón del blondo y suspiró tras volver a su asiento. No, volcar voluntades no era lo suyo, si fuera así, no sería divertido conocer a tantas personalidades distintas y convivir con ellas con el pasar de los años.

De repente se sintió algo molesto y por lo mismo, tomó sus lentes de sol y se los calzó antes de que las puertas sonaran tras quitar el seguro de las mismas. Descendió del vehículo, guardando las llaves del mismo en uno de los bolsillos de su traje para posteriormente levantar la vista hacia el enorme y llamativo letrero del lugar. Aquél sitio era bastante popular entre las celebridades del momento, aunque esta era la primera vez que lo visitaba. No sabía por qué se había sentido algo molesto hace unos segundos, si era por el rubio y su deseo de no comer, o por el blondo y su deseo de escapar; de cualquier forma tenía que ver con Natalie. Por favor, solo era una cena, no se moriría por aquello ¿no? o al menos, no permitiría que se atragantara con una pata de pollo. El azabache miró hacia su acompañante y metió las manos en los bolsillos del abrigo que llevaba sobre el traje. En la entrada se podía ver una pequeña fuente desde la que caía agua hacia otra más grande en el suelo, las lámparas de papel iluminaban el techo y sobre las mismas, un hombre vestido con un traje de etiqueta se encargaba de recibir a los visitantes. El edificio desde afuera se veía realmente imponente con sus dos pisos y había esperado sorprender con ello al pequeño rufián.

Le hizo una seña al blondo para que se acercaran hasta donde se encontraba dicho sujeto. Por suerte el mismo pareció reconocerlos de inmediato en cuanto estuvieron a la vista, ya que tras una seña y una palmada de sus manos, un mozo apareció, haciendo una pequeña reverencia hacia los dos hombres y esperando luego para que estos le siguieran hasta la mesa dispuesta para ellos. Pronto vería si de verdad el rubio podía no probar las delicias que allí aguardaban.

Era extraño como con temas de comida se podía poner así. No era la primera vez que lidiaba con gente realmente preocupada de su dieta, pero ya se las había arreglado para que el cantante pudiera tener algo de tiempo en el gimnasio si quería…o si deseaba bajar de alguna otra forma la comida. El punto allí era que no le gustaba ver como a veces picoteaba como las palomas cada cierto tiempo en lugar de comer a las horas debidas y la cantidad precisa. Suspiró nuevamente ante aquellos pensamientos. Por UT  que no se volvería la madre de aquél pequeño caprichoso.
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Re: ||You can not escape forever|| [Priv. Noiz~]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Jue Nov 28, 2013 7:07 pm

El corazón se sintió desbocado y el rubor amaneció en aquel enfadado rostro, aunque fue incapaz de asestarle un golpe, no por falta de ganas, por supuesto, si no por las palabras ajenas, unas que gustase o no se quedaron grabadas: Podía? ¿Realmente los vampiros tenían ése poder? Si así era, mucho se temía que su intento de huida quedaba claramente frustrado sin tan siquiera tener oportunidad a intentarlo. ¿Y si fingía...? No. no podía, estaba allí, ése era el capricho de su querido empleado y todo apuntaba a que, gustase o no, no había modo de liberarse esta vez del empeño del otro por sacarle del hogar, aunque, ciertamente, seguía sin comprender el motivo de aquel fervor por ir a cenar juntos. No obstante y para cuando Orion abandonó el auto sintió cierta aura de hostilidad, sea cómo fuere había conseguido molestarle. Torció los labios y pasó a abrir la puerta que le correspondía para salir de aquel vehículo y, para su asombro, el lugar, visto desde fuera de aquellas oscuras vidrieras era imperante, precioso. Hizo la cabeza ligeramente hacia atrás para ser capaz de leer el luminoso cartel, aunque poco a poco su atención fue descendiendo posiciones y así fue como su mirada dio con su manager y aquel gorila postrado en la puerta. Fue gracioso el gesto de miedo que puso el portero antes de llamar presuroso al otro compañero: No lo negaría, ese vampiro imponía. Se trataba de un ente alto y aunque delgado su figura derrocaría a cualquiera. Sin duda, ése que se las daba de duro delante del portón del restaurant, muy posiblemente se hubiera asustado al ver la molesta mirada del otro, pero era su día de suerte, el contrario llevaba gafas de sol.

Avanzó cuando vio el gesto contrario aunque su gesto... Estaba por demás decir que ambos comensales parecían no desear estar ahí. El uno yacía con los brazos cruzados en clara muestra de forzada sumisión, el otro en traje, gafas de sol y un par de pasos por delante seguramente también lustraría en gestos su enfado, ése que hubo detectado cuando salieron del coche. Cuando pasó al lado de la fuente no se estuvo con restar ahí más segundos posiblemente de los que le hubiera permitido el vampiro, pero el movimiento del agua le capturó, le desactivó: Era una de las cosas que más paz le traían... Las fuentes. Si bien odiaba los animales, gustaba de toda clase de arquitectura, de las plantas, del agua. El gorila que anteriormente mostró cierto pavor por el vampiro carraspeó, muy posiblemente para llamar su atención, por lo que, tras dirigirle una mirada recelosa siguió los pasos de aquellos que habían decidido entrar sin él: Claro, Orion sabía que tras la inscrita amenaza sería incapaz de salir corriendo. El calor del local le golpeó con fuerza y casi por inercia se llevó un único dedo a sus ropas, holgándoselas ligeramente y dándose aire con la misma. El lugar estaba atestado de gente diversa, empero toda vestida de etiqueta con trajes que muy posiblemente superaban con creces lo que la mayoría de personas gastaba en alimentarse un mes entero. Era lugar para magnates, para gente de bien y por consiguiente, consideró normales las miradas sorprendidas que algunos no dudaron en dedicarle: Su ropa no iba acorde, pero... ¿Qué importaba?

Si en un mísero restaurant había logrado destacar de aquella manera, por obvio quedaba que también lo haría en cualquier lado, así que prosiguió avanzando, siempre a un par de pasos por detrás de Tohru, como si fuera él quién estuviera custodiando a un ente de gran importancia y... Ciertamente, por edad, por ropas y posiblemente por comportamiento, sería una realidad más acertada que la vivida.

Cerró los párpados. Olía tan bien... se llevó por inercia una mano al estomago, uno que contaba con una Coca Cola y medio bocadillo en lo que llevaba de día. Los abrió cuando se supo observado y tan raudo como pudo recuperó la compostura, apartando la palma del vientre y procurando mostrar ése semblante frío e impersonal.



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Re: ||You can not escape forever|| [Priv. Noiz~]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 28, 2013 8:47 pm

Quizá no debía mirar pero no pudo evitar hacerlo y fijarse en el —al parecer— interés del rubio por las fuentes. No, no quería pasar así aquella velada, se suponía que había esperado toda una semana para poder disfrutar de algo de calma con el rubio y no la iba a dejar porque el otro quisiera escaparse -lo que al final de cuentas podía parecerle incluso divertido, aunque la posibilidad de que lo intentara después de su confesión era bastante improbable. Ya encaminados hacia su mesa, observó hacia atrás al cantante, el mismo parecía tener algo de calor y no lo culpaba, el ambiente estaba cubierto por los vahos de los cuerpos de todos aquellos que al igual que ellos había asistido para probar las delicias del lugar, además también, del humo de cigarrillo que parecía irse hacia el techo justo ante de que los extractores de aire que había en las paredes se lo llevara. De cualquier forma, aquél ambiente no tenía nada que ver con ellos, pero eso Noiz lo descubriría en cuanto llegaran hasta el lugar que había reservado para ellos. El mozo los llevó hasta unas escaleras en forma de espiral que subían hasta el segundo piso y esperando que los hombres le siguieran, continuó su camino hasta un lugar cuya primera impresión a los ojos del vampiro, fue completamente diferente del primer piso. Aquél lugar tenía una luz mucho más baja y las mesas se hallaban más separadas entre sí, lámparas de papel de color rojo proyectaban una luz serena sobre todo el lugar. Sin embargo, siguieron el camino por un pasillo a un costado de aquellas mesas, hasta que llegaron a una puerta con cuadros de vidrio.

El mozo abrió la misma y dejó pasar a los hombres. Estaban en la terraza del restaurante. Allí se podían ver las estrellas limpias de la noche cálida que había elegido. Aparte de ellos solo habían unas cuantas personas más aunque todos bastante metidos en sus propias conversaciones como para mirar a los recién llegados. Tohru esperó a Noiz para continuar el camino hasta una mesa que se hallaba en el costado derecho de la terraza, la misma tenía solamente dos sillas y a los costados no se hallaba nadie más, por lo que tendrían paz asegurada. Una pequeña oleada hizo que sus cabellos azabaches se mecieran mientras ahora doblaba la mirada hacia el cantante. —Espero que no te parezca tan terrible el tiempo en este lugar. —Volvió a sonreír de forma maligna. Quizá solo le molestaba que el pequeño "sacrificio" del cantante por salir a comer con él, le tuviera con la cara larga durante la velada. No, no quería aquello. Noiz debía saber que incluso él tenía sus momentos en el que deseaba complacer a su protegido, era parte de ser un manager y por ende, parte de él mismo. El vampiro se acercó hasta una de las sillas y la deslizó hacia atrás para sentarse, esperando a que el rubio le imitase. En cuanto al mozo, el mismo se retiró hasta el primer piso para traer las cartas y dejar que los dos hombres se pusieran cómodos.

No había música de fondo, aunque sí se podía escuchar el ruido del agua al caer por acción  del agua que caía en una pequeña fuente con flores de Loto que flotaban sobre ella. Vaya que le había costado una reservación en aquél lugar, no por no tener los contactos necesarios, sino por la cantidad de gente que deseaba asistir, pero casi como si el cantante lo hubiese sabido, para ese día justo tenía unas cuantas vacantes, por lo que decidió aprovechar y tomar una de las que quedaba en la terraza, que a pesar de que para otros no sonase muy llamativo, a él le parecía el mejor paisaje de todos. Finalmente quiso permitirse algo: —¿Que te parece...si después de salir de aquí hacemos lo que tú quieras? Incluso si eso es volver a casa. —Sonrió mientras dejaba sus manos entrelazadas sobre la mesa. —Te conseguiré una gorra o algo parecido si lo llegaras a necesitar. —No podía ser un ogro todo el tiempo, pero en realidad quería saber que haría el rubio si le daba algo de tiempo para hacer lo que quisiese y garantizara la tranquilidad sobre su identidad mientras lo hacía.
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Re: ||You can not escape forever|| [Priv. Noiz~]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Jue Nov 28, 2013 9:18 pm

Siguió con parsimonia los pasos de aquellos dos sin detenerse ni hacer tanteos a su escape pues ya había quedado claro que no podría salirse con la suya. No obstante esperó que aquel joven les guiase hacia una de las mesas atestadas... Pero no fue así. Ambos fueron guiados hacia una escalera que subieron nuevamente sin cruzar palabras o miradas, aunque no esperó encontrarse con aquello. Era un lugar sin duda íntimo aunque la luz tan ténue parecía hecha para amantes y no para alguien que llevaban una relación tan complicada, pero nuevamente los pasos parecían no terminar y con la curiosidad a flor de piel ambos ingresaron tras la puerta que les fue previamente abierta, dejando al cantante con el más puro gesto de sorpresa. Seguramente nadie en años había arrancado la expresión que ahora tenía el rubio: Mirada fija en una fuente que de fondo tenía el estrellado cielo, boca abierta e incluso, por recibir el frío tras el potente calor de la sala, la nariz ligeramente enrojecida. Su expresión entera parecía irradiar en algo que hacía tiempo que no experimentaba, quizás por ello no dirigió la mirada hacia el vampiro ni una sola vez, no hasta que no le sintió observarle, muy posiblemente para ocupar los lugares asignados como comensales. Despacio retiró la mirada de aquel paraje de ensueño –si más no, si de su gusto- y caminó hacia la mesa adjudicada, imitándole en movimientos para, despacio e intentando no hacer ruido, separar la mesa de la silla y aposentarse sobre la misma. –No lo será.- aquello era lo más amable que hasta ahora le dijo, incluso su tono fue... Normal. No hubieron replicas, quejas, amenazas ni segundas intenciones. Por primera vez desde su encuentro de hacia una semana se sentía... Contento.

Esta vez y como un niño que recientemente ha entrado en un lugar desconocido, esta vez su mirada se posó en la barandilla cercana a ambos, una que daba a la calle, calle por otro lado adornada de manera exquisita, muy seguramente por el mismo restaurante. Estaban al completo rodeados de detalles que hacían de ése lugar un paraje ciertamente hermoso. De nuevo fue la voz foránea lo que le hizo volver en sí, aunque... aquella proposición consiguió que nuevamente la noche le trajera algo inesperado. Volcó aquel oro líquido del que estaba hecha su mirada en aquella otra cubierta por las gafas de sol, viéndose reflejado a sí mismo y sorprendiéndose al ver su propio gesto en calma, incluso se permitió sonreír, cosa que no pasaba con demasiada asiduidad, no si la sonrisa era sincera como la que ahora emanaba en su comisura. –La... La fuente.- no recordaba exactamente el nombre de la misma, retiró su mirada de aquella cubierta en oscuras gafas de sol antes de volver a hablar. –Quiero ir a esa fuente que hace luces junto a música.- no era demasiado bueno explicándose pero se refería a uno de los espectáculos más concurridos del lugar que se daba cada media noche por el lapso de diez minutos, solía ir poca gente debido, no solo por la hora, si no por que se trataba de un evento común que la mayoría ya había visto. La mayoría a excepción de quién a duras penas salía del hogar si no era para ir a los eventos programados. –Y creo que únicamente con esas gafas me irá bien.- del pelo se podría encargar con un pañuelo... aunque la gorra era un método sencillo y eficaz.

El mesero irrumpió en la primera charla amistosa entre ambos entregándoles la carta a lo que el menor de ambos suspiró: No hacía falta, sabía exactamente que pedir. –Fideos chinos con setas y bambú.- Su plato preferido: Fideos. Estaba convencido que al tratase de un restaurante con personas de la etnia correspondiente los mismos serían exquisitos, aunque de todas maneras sujetó la ofrecida para poder elegir la bebida. Se aseguró de que aquella le cubriera el rostro para esconderse de la mirada contraria, aunque pasados un par de segundos, los que él ya se consideró fuera de peligro bajó la carta y contempló por encima de la misma aquel que le acompañaba día y noche: No era tan malo, después de todo. Llevaba su agenda a la perfección y más allá de las peleas ocasionales era un individuo que cumplía al pie de la letra el contrato que ambos estipularon. Lo alargado de la carta cubrió una sonrisa repleta en gozo antes de volver su atención a la misma, volviendo a desaparecer tras ella, quizás... quizás no había sido tan mala idea lo de salir de casa, tal vez comer fuera resultase más gratificante de lo que esperaba.



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Re: ||You can not escape forever|| [Priv. Noiz~]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 28, 2013 10:45 pm

Parecía que esta vez y por mera casualidad había dado con algo que llamaba la atención del blondo. Bien, por su respuesta y la expresión de su rostro, parecía que no sería una mala noche para el cantante. Podía ser algo travieso y severo en cuanto a lo que se refería a su carrera y lo relacionado con ella, pero darse un respiro era importante para ambos, sobre todo para que la presión no los terminase arrastrando, sobre todo a Noiz que se estaba abriendo camino hacia algo mucho más grande de lo que ya había recorrido antes. Parecía que cada nuevo rincón de aquél lugar capturaba la atención del rubio, por lo que Tohru hizo como si no le observara para permitirle mirar todo sin problema, aunque ahora el otro se devolvió para responder a sus últimos dichos. Y en cuanto escuchó su pedido, supo que estaba en presencia del único y caprichoso cantante juvenil, Noiz. Cualquier otro hubiera pedido cosas más rebuscadas, en cambio aquél chico, quería ir a ver un juego de luces que comenzaría en unas horas y que para todos los otros miembros que estaban en ese restaurante, podía ser algo con nada de importancia. El vampiro sonrió mientras se quitaba las gafas de sol, guardándolas en uno de los bolsillos de su abrigo para después darselos al otro. —Me parece bien, no queda cerca y tendremos bastante tiempo para llegar luego de que picotees algo. —Sí, bueno, parecía que podría cambiar un poco la agenda para gusto del rubio, aunque de todos modos luego pediría algo de postre para llevar. Sabía que allí tenían unas masas finas de primera clase y eso era, porque aparte de estar interesado en la música, los dulces eran otra de las cosas que en verdad le gustaba. Podría decirse que le sorprendió ver a Nat sonriendo tan abiertamente y es que, no era muy común que así lo hiciera...o al menos no había sonreído así en la semana que llevaban viviendo juntos.

El mesero llegó hasta la mesa de ambos, por lo que la conversación se detuvo por un momento, sin embargo, parecía haber acertado en cuanto a la elección del restaurante. El blondo hizo su pedido cuando apenas la carta había llegado a sus manos, esos no podían significar otra cosa que no fuera su afición a la comida china. Era curioso que en aquél lugar mantuvieran todo tan afín a aquella antigua cultura y el vampiro se preguntó si algún ser antiguo sería dueño del mismo. Era extraño que el otro rehuyera su mirada mientras terminaba de hacer su pedido, aunque Orion lo dejo pasar para mirar su propia carta y hacer el pedido respectivo. También sentía un pequeño a ese tipo de comida, más que nada porque con otros cantantes le había tocado acompañarlos con comidas rápidas por sus ajustadas agendas...quizá en algún momento también llegara a eso con Noiz. —Para mi Show Fan y té verde por favor. —Su pedido fue simple y rápido, por lo que entregó la carta al mozo y ahora volvió a mirar al contrario. —Entonces, un pajarito me contó que tienes un concierto especial en unas semanas. ¿Es cierto? Eso no lo tenía anotado en mi agenda. —De dentro de su abrigo extrajo su teléfono y espero que el rubio le informara. En realidad el pajarito era el ex-manager del cantante, a quien había pedido detalles sobre las últimas movidas del cantante, pero de cualquier forma, esperaba que Nat —a quien comenzaba a separar de Noiz— le pusiera al día sobre todo aquello, a menos claro que quisiera una firma de autógrafos y una aparición en algún programa el mismo día del concierto como castigo por no tenerle al día.

El mozo se retiró para traer los pedidos de ambos, por lo que volvieron a quedar solos y Tohru en particular, a la espera de respuestas por parte del cantante.
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Re: ||You can not escape forever|| [Priv. Noiz~]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Jue Nov 28, 2013 11:19 pm

Todo estaba dándose de manera demasiado... Normal. A excepción de aquel agarre inesperado en el coche –y por supuesto aquella cena contra su voluntad- las cosas parecían desenvolverse de manera bastante más dinámica a cómo esperó, algo sorprendente que no estuvieran ya debatiendo o por su parte, lanzándole cosas por algún comentario inoportuno por parte del manager. Pero... No. Lejos de molestarle incluso parecía dispuesto a concederle un capricho, algo que obviamente y a pesar del cansancio arrastrado por el arduo trabajo no dudaría en aprovechar. Aquella pregunta... Bien, no era algo que quisiera esconder pero supo en el instante que esta fue formulada que Kevin tenía algo que ver con la misma. ¿Es que ése inepto no pensaba dejarle en paz? Bufó y aparentemente el buen humor pareció disgregarse en la nada. –El día anterior a conocerte... el día que le despedí, cerré un negocio con el dueño de Nocturna.- y había un punto que posiblemente interesaría al ajeno... aunque omitiría el otro: El de tener que acostarse con el dueño del local en caso de fallar en la apuesta. Se llevó una sola mano al puente de la nariz, aunque lo hizo por debajo a las perforaciones de la zona y se pellizcó débilmente, dándose ánimos a sí mismo para proseguir. –Es en dos semanas.- se había acordado el concierto para tres semanas y teniendo en cuenta que ya había transcurrido una... el tiempo sin duda apremiaba. –Verás, Orion. Las negociaciones no son lo mío, supongo. Quise ofrecerle un 10% de las ventas pero...- observó de soslayo al mesero quién traía la comida de ambos en unas muy sofisticadas bandejas, el aroma era sublime y tuvo que llevar la mirada hacia el otro para no perder el rumbo en su propio decir. –... Le dio la vuelta y es lo que después quiso ofrecerme él a mi, así que para no perder tanto le hice... Aceptar una apuesta.- el hecho de saber que la misma implicaba también sexo le ponía nervioso, más supo disimular el tesón. –Si yo llenaba el local, él se quedaría con ése porcentaje. Si por el contrario, era él quién más entradas vendía, yo me lo quedaría.-

Antes de que el moreno pudiera decir nada alzó una única mano para demandar aún ser escuchado, escudriñando esa mirada ahora sin lo molesto de las gafas oscuras de por medio.-El caso es que gracias a tu agenda...- oh, semana dura llena de nuevas entrevistas, fotografías... aquella había sido la tarde más tranquila hasta el momento, por consiguiente se limitó a fulminarle con la mirada. –… No he podido realizar aún los preparativos. Pues también me ocupo del personal de seguridad. No iba a dejar que esa panda de chupa-sangres me buscasen quién me protegiera.- con ello dejó claro que conocía de primera mano los altercados acontecidos en el Nocturna y a pesar de que el mismo propietario le dijo que fue un incidente alejado, no se permitió dejar que fuera Alex quién escogiera al personal de seguridad. Aunque... su sonrisa se volvió a disgregar en su comisura aunque esta vez con ése aire burlón que acostumbraba cuando cruzaba su mirada con aquella otra y sabía que el comentario aplicado podría llegar a enfadarle... o a causarle molestia. –Aunque tenía pensado dar únicamente un nombre.- sería divertido verle ahí, cómo único empleado de seguridad rendido a su más absoluta protección. Era un vampiro... ¿No? Podría con aquellos cientos de adolescentes con hormonas disparadas y obviamente se ahorrarían tanto el papeleo como el dinero de la contratación de una empresa externa que se encargase de aquello, aunque obviamente, decirlo estaba de más pues conocía que el otro era bastante hábil para esa clase de conclusiones. Volvió su mirada a ése humeante plato que tenía frente a sí y su estomago se contrajo: Comida. Comida caliente.

Agarró los palillos de a un lado del plato, ignorando los cubiertos occidentales y con lentitud tomó una porción de fideos entre los mismos, mostrándose ágil con el manejo de lo antiguo. Sopló un par de veces y dejó que la pasta se abriera paso, masticando con cautela lo que recién le acariciaba el paladar. Dios... ¡Estaba delicioso! Miró incrédulo el plato, como si algo tan común no pudiera saber tan bien y con los palillos inspeccionó el plato: Nada extraño, todo parecía normal, no obstante, contaba con un sabor francamente excepcional.

Sabiéndose observado tomó ahora entre aquellos dos palos un trozo de la verdura que decoraba el mismo y, aunque lento, también se lo llevó a la boca. No estaba acostumbrado a comer, su físico era de las cosas que más procuraba mantener pues sabía que sin él, no estaría dónde ése momento estaba. Era un chico que se dejaba arrastrar por las apariencias y las mismas le habían devuelto el karma, haciéndole para un trabajo que sin físico... Sin la belleza, pronto quedaría en la nada. La opción de incluso vomitar las calorías se le hizo latente en más de una ocasión era latente, sin embargo, estropear su dentadura también sería poco beneficioso.



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Re: ||You can not escape forever|| [Priv. Noiz~]

Mensaje por Invitado el Vie Nov 29, 2013 10:14 am

Sin duda su gesto revelo algo de sorpresa al enterarse que el ajeno había despedido a su anterior manager antes de finalizar aquél negocio. Esto se ponía ciertamente emocionante de escuchar y por lo mismo puso toda su atención en el rubio. Dos semanas le sonaba a muy poco tiempo, pero debía admitir que Noiz no era el primero que le ponía una soga al cuello en cuanto a detalles para la presentación, pero de momento debía seguir escuchando, porque al parecer la historia del blondo comenzó a ponerse realmente interesante en el momento en que dijo que las negociaciones no eran lo suyo.
No solía tener conductas humanas referente a reacciones, pero escuchar sobre la apuesta le hizo atragantarse con nada, por lo que terminó tosiendo y por lo mismo cubriéndose la boca para no reír. Era prácticamente ley entre los negociadores el jamás partir por un 10% en contra o a favor, pero eso parece que Kevin nunca se lo había enseñado a Nat y ahora estaba metido en aquella apuesta. Bueno, le serviría para entender que a veces las cosas no salían como uno creía a la primera. Tendría que enseñarle en algún momento a "presionar". Ya cuando pudo controlar la "tos", volvió a prestarle atención al otro, quien todavía contaba algunos detalles sobre el camino que había tomado la negociación y cuando pensó, que ya había acabado, separo apenas los labios para hablar, pero Nat levantó una de sus manos para hacerle callar, por lo que no dijo nada y siguió escuchando. El aroma de la comida ahora llenaba las cercanías.

Claro claro, ¿por qué no? Era divertido que le echara la culpa a él, porque al final, todo lo que estaba haciendo era promocionarlo, pero bueno, ya estaba acostumbrado a que las malas energías salieran de distintas formas en su contra. Suspiró en cuanto Nat dijo que también se encargaría de los guardias, ¿Qué? ¿Ahora tendría que encargarse de buscarlos también? No, el blondo siguió hablando... ¡estaba loco! ¿Una persona?
La ceja que parecía estarse acostumbrando a moverse en forma de tic, volvió a hacerlo en cuanto en vampiro se fijó en la sonrisa burlona del menor. La comida fue servida y sin embargo el mantuvo sus orbes sobre el cantante. Se mantuvo en silencio, mientras observaba al otro comenzar a comer, aunque en realidad estaba intentando hallarle sentido al hecho de que fuera su nombre el que quisiera dar. Claro que no, no se metería entre el cantante y un montón de adolescentes hormonados en busca de un pedazo de Noiz. Suspiro mientras bajaba ahora la vista para mirar su plato de comida. —¿Será que puedo hacerte cambiar de opinión? Puedo con aquello, pero eso no es lo mío, en ninguna parte del contrato decía que tenía que tomar otro trabajo más allá que el de manager, y eso por supuesto no incluye ser tu guardaespaldas. —Separó los palillos y tomó el primer pedazo de carne, el mismo tenía una suave salsa encima que pareció hacer una fiesta en cuanto tocó su paladar.

De cualquier forma estaba logrando que el rubio probara bocado. —Bueno, luego veremos eso. Por ahora veré de preparar algo de papelería para promocionarte en la ciudad. Y eso incluiría que en estos días te presentarás en televisión, allí puedes dar a conocer a tus fans que te presentaras en el Nocturna. Ya sabes que cualquier tipo de publicidad podría hacer la diferencia entre un 90% y un 10% ¿no? —Ahora tomó algo del arroz, el mismo estaba tan sabroso como la carne y parecía deshacerse en su boca. El azabache observó por un momento al otro. —Por cierto, quizá fuera buena idea que te presentaras con nuevo material a ese concierto. Si anuncias que vas a cantar un nuevo tema, seguro incluso atraerías a algunos de la prensa. —El vampiro sonrió. —Aunque no quiero poner más carga sobre tus hombros. —Dejó los palillos para beber algo de su té. Ya que había el rubio había hecho una apuesta como aquella, no podía darse el lujo de no ayudarlo con todo lo que tuviera, aunque sería dos semanas bastante ajetreadas para los dos hasta que el concierto sucediera. Ahora que lo pensaba y se daba un momento para volver al tema de la negociación, no pudo evitar pensar que quizá ese tal Alex no era tan brillante como le había dicho Kevin, ¿Aceptar un 10%? Eso no podía ser bueno para su negocio incluso si lo compensaba con la venta de bebidas. Después de todo tenía que asegurarse ante cualquier tipo de destrozo que llegara a ocurrir en el mismo. —Hmm… —Movió la cabeza hacia un costado mientras le daba vueltas a aquello. Había algo que no le gustaba.
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Re: ||You can not escape forever|| [Priv. Noiz~]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Vie Nov 29, 2013 5:41 pm

¿Se... se había reído? No, hasta ahora no había visto ningún gesto por parte del contrario que asemejase carcajada u algo similar, pero no obstante, cuando la escena se dio a conocer su mirada no perdió detalle: Lejos de molestarse quedó admirado con ello. ¿Los vampiros reían? Primera noticia que tenía de ello, por norma general todos aquellos solían dárselas de entes fríos e impersonales, de gente sin sentimientos... Aquella mal disimilada carcajada le atravesó de un modo u otro, quizás aquellos entes no eran tan distintos a fin de cuentas.
Entornó los ojos y ése gesto divertido que se había postulado en su comisura disminuyó, aunque no pareció desaparecer del todo. –Oh, creía que me querías a salvo, ya sabes, si se sobrepasan, las fotos no quedarían bien.- aún recordaba ése maldito primer comentario de Orion en referencia a su aspecto del día en el que se conocieron, empero pronto volvió a escucharle, arrugando por enésima vez ése puente de la nariz adornado con el metal del pircing que lo cruzaba. –Ya lo sé, ya lo sé, por ello he puesto empeño en cumplir tu agenda.- bufó, clavando los palillos en lo que parecía ser una seta, no le prestó atención, sencillamente y cómo si aquel trozo de madera fuera un tenedor se lo llevó a la boca, con el tubérculo clavado. Aunque parecía haberlo tomado por idiota, el siguiente comentario del vástago le hizo sonreír, sí. Sonreír. Se sintió dichoso de poder dar una noticia que llegase a sorprenderle.
No era que quisiera hacerlo, es que estaba en su personalidad aquello de desear destacar. –Estoy trabajando en un single.- no por nada solía enclaustrarse en la habitación por las noches, componer era complicado pero sabía que si las canciones eran cosecha propia esas se exteriorizaban de un modo sublime pues a fin de cuentas, todo lo plasmado en papel eran vivencias, pensamientos.

Pero el gesto ajeno le indicó que sospechaba del contrato, lo que le hizo recordar la última condición de Alex antes de volar –literalmente- por la ventana. Le miró con aire dubitativo pues no sabía cómo se tomaría las segundas partes de aquel contrato. No. No le pertocaba saber, aquello quedaría entre él y el dueño de Nocturna. Volvió su vista al plato y esta vez ... Retiró los palillos: Cena finalizada. Había digerido un par de bocados y a pesar de que tenía un sabor exquisito seguía con la intención de cuidarse, ahora sin distracción miró al que yacía delante de él como una perfecta y callada esfinge. –No me mires así.- terció casi con mala gana: ¡Vaya! Ése desgraciado tenía buen olfato, sin duda parecía estar sospechando algo. –No te preocupes, ganaré... Ganaremos la apuesta.- si bien inició la frase en un tono que únicamente le incumbía a él no era para dejarlo en un segundo plano, en absoluto, era por saberse violado y profanado en caso de que no cumpliera con las expectativas. No pudo evitarlo, un escalofrío le hizo temblar de manera íntegra al imaginarse en la cama con el demonio, éste le había dicho que la salud de su trasero peligraba por lo que pudo imaginar cómo un ser de tantos años se las gastaba entre las sábanas. Empero no era momento de pensar en una derrota que no pensaba darse. –Oye...- era su manager. ¿Cierto? No se conocían, no demasiado. Apoyó el codo sobre la mesa dando por evidencia que no comería más –a menos, no hasta pedir algo de segundo, tal vez- y apoyó el mentón sobre su abierta palma. –¿Tienes relación con alguno de esos éxitos tan sonados que llevaste a la cima?- tal vez alguno de ellos pudiera darle el secreto, decirle como sobrellevarlo todo, explicarle de que manera uno podía subsistir en ése mundo sin caer en picado: Perder era sin duda lo que más miedo le daba.

Echó un vistazo a su alrededor, todo parejas o hombres de negocios metidos en sus propias conversaciones, aunque la mayoría parecía disfrutar de la compañía compartida. No negaría que se sentía a gusto... aunque se hubiera visto obligado a asistir mediante técnicas que no aprobaba. De nuevo, ése amarillento de sus pupilas enfocó al que tenía justo delante, disfrutando de su comida oriental. –¿Tienes algún amigo?- él no. Siquiera sus managers habían tenido tal mote, tal apelativo. La gente que gritaba, coreaba y cantaba con él muy posiblemente buscaban su interés, su beneficencia. Todo era dinero y a pesar de que era una de las cosas que él mismo se terciaba en buscar y obtener, también era de lo que más lograba aborrecerle: Puro amor y odio. Al ver el gesto ajeno supo que había hablado de más y soltó su propio semblante para dirigir plena atención a un plato que parecía desear quedar frío y viéndose obligado a torcer la situación volvió a retomar los palillos y se llevó parte de aquella alargada pasta a la boca, sorbiendo incluso para espantar los pensamientos que, desde siempre, le habían atemorizado. No era momento: Estaban en una mesa de... ¿Negocios? Tenía que atender, tenía que aprender. Sólo así conseguiría no poner su culo en bandeja al que torció la negociación a su propio beneficio dejándole con pocas más opciones que las de luchar para hacerse valer en un mundo tan competitivo como el de la música.



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Re: ||You can not escape forever|| [Priv. Noiz~]

Mensaje por Invitado el Vie Nov 29, 2013 6:51 pm

¿Ahora si le preocupaba su aspecto? Tch. Si pensaba que así le convencería de hacer de muralla vampírica entre sus locos fanáticos y él, pues entonces estaba muy equivocado...a menos que le diera algo a cambio, pero la posibilidad era ciertamente casi nula. Al menos pareció sacarse el tema de encima pues Nat le revelo que estaba trabajando en un nuevo single. Eso si no se lo esperaba, pero puso a trabajar casi de inmediato a su cerebro en posibles formas de publicitar el mismo a corto plazo. El vampiro dejó el servicio sobre la mesa para mirar con una sonrisa al blondo. Después de todo el mismo parecía cumplir con parte de su papel en silencio, aquello estaba bien, había muchos que se valían de algún compositor para crear tanto las letras como la música y saber que él hacía parte del trabajo por sí mismo le hizo sentir un pequeñísimo porcentaje más de respeto por quien apenas comenzaba a comprender lo grande que podría llegar a ser. De cualquier forma, ni con todo aquello el vampiro se podría sacar de encima la espina que le producía aquél mal arreglado contrato y parecía que lo mismo había sido notado por el blondo pues, le pidió que no lo mirara...¿cómo? ¿Con ojos sospechosos?, entonces de verdad algo no iba como debería ¿o sí?
El azabache se cruzó de hombros. Claro que ganarían, de eso no había duda...y luego debería enseñarle al otro a llevar una negociación. Mejor que aprendiera con él antes de que volviera a tener que arrastrarse a la posibilidad de una apuesta. Podía ser que solo fuera una idea del vampiro, pero estaba comenzando a pensar que Nat quería distraerlo de aquél tema. Como fuera, ¿Para qué quería conocer a los otros con los que había trabajado? —¿Para qué quieres saber de ellos? —El vampiro observó sin mucho interés hacia el cielo. —No hay nada que no puedas aprender solo, pero...tienes que estar dispuesto a tropezar, no una, sino muchas veces. La música es así y vivir de ella es un camino difícil pero no imposible. —El ojicarmín volvió a bajar la vista hacia el otro. Su siguiente pregunta no le molesto, pero en realidad sabía que se salía un poco de las habituales que estaba dispuesto a responder.

Finalmente decidió ignorar la pregunta. La única persona a la que había llamado así se había perdido en el flujo del tiempo, un cantante tal como Noiz y que sin embargo tenía un estilo muy distinto. Enfocó la vista sobre el rubio antes de volver a hablar. —Si no quieres comer más no te fuerces a ello. Pediré el postre para llevar si te parece bien, así podrás picotearlo por las noches. —Últimamente tenía la costumbre de tratar a Natalie como a un pajarillo que salía de su habitación a hurtadillas para sacar cualquier cosa de la cocina, aunque siempre en pequeñas cantidades. Por supuesto, Tohru no se habría dado cuenta de aquello si el blondo no hubiese atacado su sagrado tarro de galletas (las cuales siempre estaban contadas y ordenadas dentro del mismo por el vampiro). —Si deseas pedir algo más puedes hacerlo. —No supo por qué, pero se le antojó algo distinto a lo que estaba probando en ese momento, aunque nada que pudiera conseguir en aquél restaurante. —¿Recuerdas que te dije de hacer esto una vez a la semana? Bueno, creo que será mejor que lo dejemos como una vez al mes para no torturarte tanto. —Miró con una sonrisa burlona al menor antes de añadir algo más. —Pero podría dejar algo de espacio en tu agenda...quizá un fin de semana para que seas una persona normal. —Después de todo, no había nada como las experiencias del día a día para enriquecer la mente del cantante, aunque eso le costaría organizar todo muy bien y seguramente, los días de Nat serían bastante agotadores.

Fue entonces cuando escuchó pasos en la dirección de la mesa donde se encontraban ellos. Levantó la mirada para ver de quien se trataba y vio a dos personas, aunque seguro Noiz los reconocería tan bien con él lo hacía. Uno era alto y moreno y el otro era un muchacho más bajo y de cabello blanco, justamente era este último el que debería importarle a Noiz.
—Hey, no pensé que tendría el placer de conocerte en persona, Sasha. —Ese era el nombre del chico de cabello blanco, un cantante de la edad de Noiz pero que se había hecho famoso gracias a sus canciones pesadas y las que había compuesto para otra banda de Hard rock.
—Yo tampoco pensé que tendría el gusto de conocer a Noiz y a Orion de una sola vez, creo que es la primera vez que nos vemos. —El muchacho albino sonrió hacia el cantante, aunque el sujeto que estaba atrás pronto le dio una suave palmada en uno de sus hombros.
Tohru los miró con curiosidad, aunque también observó al Natalie, quería ver si podía ver alguna diferencia entre él y Sasha.
—Es una lástima que estemos de pasada, pero espero volver a encontrarme contigo pronto. —Y los ojos del albino fueron hacia el vampiro, quien sonrió normal mientras ahora veía al otro cantante despedirse de su representado.
Lo sintió y no pudo evitar sonreír, ese hombre tras Sasha, de seguro se había sentido amenazado en alguna instancia. Aquello hizo que el rostro del vampiro se volviera algo más burlón y sin embargo, solo observó hacia otro lado. Hasta que la pareja se alejó rumbo hacia el primer piso.

Quien dijera que los puntos en la música se aclaraban solo sobre el escenario, no tenía la más remota idea de la rivalidad que podía existir no entre los cantantes, sino entre los mismos representantes de estos. Sasha había dejado algo sobre la mesa, una foto de él con su firma, ¿sería aquello para hacer enfadar al rubio?


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Re: ||You can not escape forever|| [Priv. Noiz~]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Vie Nov 29, 2013 7:27 pm

Torció muy ligeramente aquellos labios decorados con los pircing ahí clavados pro no mencionó palabra: Si el otro no deseaba profundizar en aquellos temas no insistiría. Tal y cómo había dicho: La música era un camino difícil y por más palabras que un par de profesionales podían decirle muy posiblemente él las interpretaría como le diera la gana y se ganaría el enfado de los conocidos de Orion... y muy posiblemente de éste también por las posibles contestaciones que él mismo podría darle, obvio que no gustase de presentarle a nadie conocido, la relación podía terminar entre golpes de puño... en el mejor de los casos. No le importó que la segunda pregunta fuese ignorada, tampoco él respondería si consideraba que aquellas tenían un trasfondo que no interesaba al otro, de hecho, en ése mismo momento estaba ocultándole información del concierto que ambos debían armar: La confianza aún no parecía estar establecida entre ambos. Perro y gato. –¿Estas... permitiéndome dejarme la comida en el plato?- alzó incrédulo la mirada, ahora todo tema parecía no importar ante aquel tan poco común hecho, pero en gesto agradecido soltó aquellos utensilios de madera y suspiró.  Había cenado más de lo que acostumbraba para agradar a su acompañante y que la velada no se tornase demasiado... Huraña. Aunque su mirada pareció adoptar un extraño brillo cuando mencionó el postre: Sí, lo confesaría una y mil veces. Él era el ladrón de galletas. Era tan poca la ingesta habitual que cuando por la noche componía las tripas le rugían de tal modo que temía que el otro incluso escuchase ése festival privado, por lo que a pies descalzos y con el mayor de los sigilos se dirigía al armario dónde sabía que Orion tenía dulces, dándose un privado festín con lo que obviamente, no le pertenecía. –Galletas.- fue rápido: ese condenado le había creado una especie de adicción a aquellas redondeadas, suponía que no era un postre común en un restaurante pero no le importó: Quería galletas, aunque muy posiblemente al servir comida de etnia china, muy posiblemente le dieran alguna de arroz y no de las esperadas. Pero no importaba, en cierto modo y la demanda implicaba también reconocerse el ladrón de las desaparecidas, aunque era obvio que no se las comería el que venía a hacer las tareas del hogar por las mañanas.

Bufó. Vaya. Había cambiado de parecer. –¿No te gusta estar conmigo y ahora extiendes lo que debería ser una vez a la semana para soportarme una vez al mes?- de haberle tenido un par de metros más próximo le hubiera... Sus pensamientos fueron suspendidos cuando dos figuras se aproximaron a aquella mesa compartida, ganándose toda la atención de los comensales: Ambos cantantes se dirigieron una larga y tensa mirada, pero no fue Noiz quién rompió el silencio, si no aquel otro.
-Sasha.- saludó, escueto, frío. Ése otro le sonrió y el que yacía sentido arrugó su expresión como un perro deseoso de enseñar los dientes. El representante del cantante de Hard Rock pareció apremiar la escena, muy posiblemente compungido ante la presencia de Tohru: Una eminencia entre los manager, un ente que muchos desearían tener en sus filas. La despedida no fue para él, un mucho menos. Fue participe de primera instancia cuando el cantante dirigió toda atención a Orion y fue entonces cuando algo se removió en su interior, algo que le incomodó, algo que le hizo prender fuego a unas brasas que procuraba mantener apagadas. Tensó los puños sobre la mesa. Nadie, absolutamente nadie podría haber adivinado lo que en ése momento deseó hacer: Coger a Tohru de la cara, llamar al maldito que había osado dejarle el presente en forma de foto y plantarle un beso que devolviera el pálpito a ese corazón muerto y de paso, sentenciara propiedad. Pero permaneció ahí, en su lugar, observando el contoneo de las caderas del que se alejaba... y de un manager que no dudó en mirar hacia atrás para dedicarles a ambos una última mirada antes de correr nuevamente tras su vigilado.  

-Pide el postre.- ordenó, la ira estaba en su mirada, no había duda. –Te espero en el coche.- tiró con desdén la servilleta sobre la mesa y arrastró hacia atrás la silla al levantarse, tan burdo fue el gesto que varios de los comensales se giraron hacia él y cuchichearon un par de palabras, pero el joven no pareció atender a ninguna y desapareció por aquella puerta de vidrio. Allí estaban los dos, pre-dispuestos muy posiblemente a bajar hacia la recepción pues si venían de la terraza muy posiblemente estuvieran por salir del local.
-Sasha.- le llamó y el otro giró el rostro hacia su claro rival, sonriéndole como lo había hecho anteriormente. Pero no hubieron más palabras por su parte, su gancho fue directo y mordaz contra el rostro angelical del de cabellos plateados, enviándole al suelo ante la mirada aterrada de su manager y la sorprendida del público, cuando el trasero de su antagonista tocó suelo emitió un quejido, su perro fue a socorrerle de inmediato pero el otro alzó una mano para detener la interacción, mirando con odio al que había sido capaz de asestarle tan certero puñetazo. –Así que te has enfadado.- estalló en risas a pesar del dolor en su quijada. Era obvio que Noiz no evocaría su rabia en el escenario, estaba por demás descrito que era un chico que prefería los métodos más rudimentarios. El cantante rey del Hard en esos momentos se puso en pie nuevamente ignorando la ayuda de su manager y esta vez fue él quien alzó el puño, aunque en escena apareció un camarero seguido de quién era el gorila de la entrada, muy posiblemente predispuestos a terminar con aquel tan deplorable espectáculo.

Pero si algo tenía claro, era que en las siguientes fotografías, Sasha saldría con algún puto o moratón como recompensa a la fotografía dejada sobre la mesa.



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Re: ||You can not escape forever|| [Priv. Noiz~]

Mensaje por Invitado el Vie Nov 29, 2013 11:08 pm

Los orbes carmines del vampiro se pasearon por las figuras que ahora se alejaban. Seguramente alguien les había informado de su presencia en el restaurante porque no los había visto en los lugares comunes. Volvió hacia Natalie para ver si se había decidido por el siguiente platillo, aunque la respuesta del menor fue un pedido apurado tras una orden para que le esperase en el coche. ¿Qué demo...? Pronto pudo ver como la figura del blondo se alejaba en la misma dirección por donde los otros habían salido segundos antes. El vampiro suspiro suavemente mientras los demás comensales comenzaban a cuchichear, posiblemente, ya se hubieran dado cuenta de que Noiz había estado allí cenando entre ellos.—Hey. —Hizo una clara señal hacia el mozo que se encontraba en las cercanías, dispuesto a cumplir los nuevos pedidos de los que allí se encontraban. El mismo sujeto se dirigió hacia donde se encontraba Tohru y recibió las órdenes claras del azabache. —Quiero dos docenas de galletas, no de la fortuna por favor, son para el postre del chico caprichoso que estaba aquí. Agregue eso a la cuenta y tráigalo a la brevedad. —El vampiro se cruzó de brazos mientras el mozo se alejaba para cumplir su pedido. Mientras tanto tomó la foto del albino y le dio una mirada. Quizá podía entender por qué el blondo se había dirigido raudo tras ellos y de cualquier modo, estaba bien dejarlo hacer, seguramente unos cuantos flashes le dejarían claro que mañana aparecería en las portadas de los diarios, no por su música, sino que por el escándalo que se armaría. Aun así aquello también era publicidad, no de la que a él le gustaría, pero los fans de Noiz parecían seguirlo tal por cómo era, alguien sin duda espontáneo y rebelde.

Dobló la foto, dándole un poco de forma antes de darse cuenta que había hecho un avión de papel. Oh, claro que podía ser muy infantil cuando lo quería, pero era un particular estilo para decir que no estaba interesado en esa figurita dócil que era el albino. El avión de papel salió volando con la siguiente ola de viento que azoto suavemente la terraza, el mismo impacto sobre la cabeza del mozo que ahora venía en su dirección con una caja con galletas y la cuenta. Estaba de más decir que el mismo sujeto le miró con ojos sorprendidos. Orion sonrió, podía ser que Natalie fuera una mala influencia; al final, se le estaban pegando sus malos hábitos y muy probablemente, no los dejaran entrar a ese lugar en un buen tiempo. Pagó la cuenta y con el postre en mano decidió bajar hasta el primer piso. ¡Qué gran espectáculo!
Lo primero que vio fue a los dos cantantes enfrascados en una pelea que tenía a todos mirando, inclusive al guardia de la puerta. Suponía que no se había metido, para no ganarse una demanda de parte de alguno de los dos cantantes, pero ya era suficiente ¿no? o así debía ser si...
Avanzó hasta que pudo tomar uno de los brazos del rubio, del cual tiro para atraerlo hacia él. —Oye, ¿no crees que ya es suficiente? —Los flashes seguían disparándose alrededor de ellos, aunque muchos otros los miraban con cierta molestia mientras que otros, pues otros parecían estar disfrutando del show que parecía llegar a su fin. No le concedió ni una sola mirada al albino, más para dejarle claro que también tenía algo de responsabilidad sobre el hecho que por cualquier otro motivo. —Nos vamos, aún tenemos que llegar a ese lugar. —En realidad, no espero una respuesta del rubio, simplemente lo sacó de allí, alejándose de la multitud, de sasha, del restaurante y solo deteniéndose frente a las puertas del vehículo.

Desde allí aún se podía escuchar cómo la gente conversaba sobre lo ocurrido dentro del negocio y sin embargo, Tohru lo dejó atrás para quitar el seguro de las puertas. —Entra. —Ya habría tiempo para conversar, pero primero debían salir de aquél sitio. Colocó la caja de galletas en el asiento trasero antes de tomar asiento. Debía estar molesto y sin embargo, disfrutó saber que el rubio había golpeado al albino, quizá porque alguien debía bajarle los humitos a Sasha, o tal vez por otra razón a la que no le dio espacio a que creciera.


off:
Pobre Sasha xD pero le pasa por andar provocando~
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Re: ||You can not escape forever|| [Priv. Noiz~]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Sáb Nov 30, 2013 4:31 am

No parecía demasiado en forma, Sasha, ése pálido numan con voz de ultratumba cuando agarraba un micro no era especialmente diestro en la pelea cuerpo a cuerpo y lo demostró en aquella trifulca. Las cámaras de los móviles de algunos comensales e incluso flashes de otros aparatos más sofisticados emprendieron también guerra contra los enzarzados en golpes, más aquello no aminoró su ansia de venganza. No fue hasta que un severo tirón le descolocó su premeditada posición que no supo a su manager ahí, le dedicó una mirada que no evidenciaba nada bueno aunque tampoco hizo ademán de desear soltarle, quizás lo mejor si fuera largarse del lugar antes que intervinieran las fuerzas armadas y de seguridad, una que muy posiblemente estaría de camino, siendo claro llamados por algún fan que preocupado por el estado de alguno de ambos llamó en busca de la protección de su ídol.

Su oro líquido buscó el rostro jadeante de su declarado antagonista y ambos compartieron una densa mirada que no hizo falta definir siquiera en palabras. Dejó que los pasos del adulto imperasen sobre los suyos, unos que eran presurados pero firmes en toda esencia, quería alejarse de ahí... No, mejor dicho: Quería que ÉL se alejase de ése lugar dónde el albino le dedicó no sólo fotografía si no también descarada mirada de obvio interés. Era posesivo en demasía aunque con los que fueron sus perros nunca expresó mencionado sentimiento. Todo ése imbécil removía sus instintos de manera que le cabreaba, si de por sí era complicado calmar su temperamento hostil el mismo parecía acrecentar cuando se trataba del ajeno, algo que obviamente no aceptaría delante de nadie, suficiente era con aceptarlo por cuenta propia.

Era oscura y entrada noche y a pesar de ello el ambiente proseguía cálido o tal vez era el calor arremolinado en su interior el que no le hizo consciente de la fría brisa que movió con desinterés el cabello de aquellos dos que yacían frente al vehículo. Estaba frente a la puerta del copiloto en espera de que el jodido seguro saltase y al hacerlo no dudó en llevar su cuerpo al interior del mismo, aunque en muestra de su descontento con su manager dio tal portazo tras de sí que el coche vibró entero. La espalda del blondo se hundió en aquel reconfortante asiento y procuró calmar los temblores que le estaban dominando: Pelea había terminado, sí, pero su adrenalina solía tomarse tiempo en volver a los caudales del joven. Miró hacia el costado, lugar dónde yacía el vástago, parecía que no se había enfadado especialmente con aquella disputa algo que agradecía. Detestaba a los que hacían copioso número de enfado cuando sus puños eran protagonistas, aunque para aquella vez su atacante no logró más que hacerle una muy ligera marca entre el ojo y pómulo izquierdo, a duras penas sangraba. Aquello se convertiría en un moratón, no obstante y para su suerte el impacto no fue lo suficientemente fuerte como para reventar el punto que aún sanaba, ése en la ceja con el que semana antes se presentó frente a su nuevo empleado. Giró ligeramente el cuerpo y agarró el cinturón de seguridad arrastrándolo de manera perpendicular por su fisonomía para entapiarse con el mismo y engancharlo posteriormente en su respectivo lugar, enviándole una mirada de aviso: Estaba listo para que el automóvil partiera. Lejos, quería que el maldito coche se fuera lejos del lugar. Antes que él mismo cambiase de parecer y fuera en busca del nuevo motivo de odio, ése que muy posiblemente daría negativo reportaje de su persona en la siguiente rueda de prensa a la que compadeciera. Aunque bien sabía que ahora las revistas se llenarían con la imagen de ambos.

Bufó ante el pensamiento y apoyó el codo en el muy estrecho espacio que le ofertaba la ventana, llevando ahí a reposar también la cabeza, en su abierta palma. Al deslizar su mirada hacia las puertas del restaurant pudo ver como Sasha salía con lo que parecía ser una bolsa de hielo adherida en un costado del labio lo que logró que lo huraño de su gesto se tornase retorcida y muy callada sonrisa ante la tan deplorable escena, al menos había logrado marcar territorio de manera certera y por obvio quedaba que no se arrepentía de su comportamiento hostil.

-¿A qué esperas? Arranca.- ahí estaba la evidencia de su nuevo y renovado malhumor y es que una vez se empapó de todo lo positivo que esa escena podía traerle miró de reojo al que yacía en el asiento vecino.



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Re: ||You can not escape forever|| [Priv. Noiz~]

Mensaje por Invitado el Sáb Nov 30, 2013 11:29 am

Si se había salvado del mal humor del cantante por llevarlo a comer, ya no podía decir lo mismo. Su conducta y la expresión de su rostro evidenciaban cierto enojo ¿por qué? Pensaba que se había ido a meter en una disputa con Sasha para dejarle claro quien mandaba bajo el escenario, pero ahí estaba, pidiéndole que arrancara como si se tratara de un viejo cascarrabias. El vampiro suspiro antes de clavar la llave y dar marcha al vehículo. Por el espejo retrovisor pudo ver como el machucado cantante de Hard Rock también abandonaba el restaurante acompañado por su manager. Bueno, al menos Sasha también se había llevado un recuerdo de Natalie. De nuevo salió a la calle, aunque no salió a la avenida sino más bien, estuvo andando por un rato entre las pequeñas calles de Hortus hasta que encontró lo que estaba buscando. Se quitó el cinturón y aparcó momentáneamente junto a una convenience store, aunque no esperaba que el otro le acompañase. —Quédate en el auto. —Dijo el azabache sin mirarlo. Cerró el vehículo y fue adentro del lugar. La tienda era pequeña y bastante iluminada, más aun así le costó un poco encontrar lo que andaba buscando...hasta que lo halló en una de las neveras del costado trasero de la tienda. Tomó una bolsa de hielos, una caja de curitas, algodón y algo de alcohol. Aquello mismo le llevó a pensar que tendría que organizar un botiquín para andarlo trayendo en el auto. Hizo caso omiso a las miradas que le daba la dependienta del lugar, simplemente pagó y salió del lugar, volviendo al carro donde se encontraba su representado, tal vez, más tranquilo...solo tal vez.

Entró al vehículo y dejó la bolsa sobre las piernas del rubio. —Hazte cargo de eso antes que se ponga peor. —No era necesario llevarlo al hospital y aunque sentía que podría dejarlo sin la ida al parque, él también sintió ganas de repente de algo de espacio libre y sin gente molesta a la cuál Noiz quisiera atacar. El reloj marcaba las 11:30 de la noche. Vaya que se había pasado rápido el tiempo, pero por lo menos, para ser la primera salida con el blondo, no podía decir que hubiese sido peor de lo que esperaba, aunque la intromisión de Sasha no era algo con lo que había contado. —Sabes lo que pasará mañana ¿no? —El vampiro arrancó el auto mientras volvía a hablarle al cantante con cierto tono neutro en su voz. —Estarás de nuevo en las revistas siendo acusado de haberte peleado con otro cantante. No creas que me estoy quejando de ello...pero al menos, si te vas a poner a pelear, no dejes que el otro también te deje tales marcas. Ya te lo dije Noiz, tu rostro se ve mejor sin esas marcas. —Miró al rubio de reojo, esperando quizá que su furia cayera nuevamente sobre él. Claro estaba, el resto de la agenda del cantante no tenía idea de lo que había hecho en su rato libre, así que golpes o moratones que no fueran contados en las sesiones de fotos o pequeños papeles que le habían ofrecido, podrían provocar algunos cambios en la misma. Por supuesto que ahora todo el mundo querría invitarlo para saber qué era lo que había pasado, porqué habían llegado a las manos. A pesar de toda esa publicidad no podía evitar sentirse algo molesto, después de todo, Sasha había lastimado a su representante.

Abrió un poco su ventana para dejar que el aire circulara mientras se alejaban de la zona de los grandes edificios para moverse hasta un área mucho más verde y tranquila. Allí era donde se encontraba el parque central, un lugar que a tal hora no solía ser transitado por muchas personas, lo que a Tohru le pareció bastante cómodo luego del altercado en el restaurante. Metió el auto en un pequeño espacio que había bajo unos setos y allí apagó el motor, aunque no descendió del vehículo. Estaba esperando por saber si aquél chico aún deseaba ir a ver las luces. Si deseaba ir a casa no diría nada, simplemente arrancaría el vehículo y partiría de nuevo.
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Re: ||You can not escape forever|| [Priv. Noiz~]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Sáb Nov 30, 2013 7:20 pm

Miró de reojo como el otro salía del auto, hundiéndose algo más en su asiento, como si el cantante desease ser parte del mismo. No supo exactamente cuanto aconteció desde su partida pero si fue consciente de que se había quedado dormido cuando el ligero golpe de la puerta contigua le hizo enervarse con prisas y observar, con aire distraído lo que ahora residía en sus piernas: Utensilios para la cura de lo que no consideró más que mero golpecito. Torció en mueca pero no dijo absolutamente nada y mirándose en el retrovisor se hizo la cura menester aún sin decir absolutamente nada tras el acarecido incidente. Tampoco lo consideró vital. Fue rápido, viéndose claramente acostumbrado a lidiar con aquel tipo de haceres en su día a día y para cubrir el corte diagonal se pegó una de las tiritas que había traído, empero y para cuando terminó y volvió la atención y sus sentidos a la carretera, pudo ver que el coche estaba estacionándose en el lugar que anteriormente eligió para pasar parte de la noche, lugar que aún no había visitado, las palabras contrarias le hicieron soplar, era obvio que sabía lo que pasaría ahora. –De todas formas es publicidad, ¿No?- sentenció, hablando con voz ronca debido al sueño anterior. –Además, él se ha llevado la peor parte.- aquello lo dijo con cierto deje de orgullo plasmado, estaba satisfecho con las marcas dejadas en el otro, sí. Se liberó del cinturón pero antes de poder decir nada una de las ventanas se bajó y la brisa acarició su semblante al igual que le atrajo el aroma de su acompañante. El silencio se hizo pero... tampoco necesitaba estarse el día parloteando.

-Alex.- dijo de repente, como si acabase de acordarse de algo importante, aunque su cara estaba girada hacia el lado de su ventanilla, una en la que podía ver al otro reflejado al estar alzada. –Ése condenado añadió algo al trato.- prosiguió con la mirada en ése cristal que le devolvía su propio reflejo, uno molesto. Y no muy lejos de éste podía verle a él, sabiéndole atento y con las orejas puestas en sus palabras. –Digamos que de perder muy posiblemente me quede sin culo que lucir en las fotos.- y aquello, sinceramente, le importaba más que tener que llevar la ceja cosita o tiritas en los pómulos. Entonces sí, echó la cabeza hacia atrás, no, no la giró, si no que su mentón apuntó hacia el techo del auto y su mirada, del revés, observó al que yacía tras de sí por la posición enmendada, teniendo los pies sobre el asiento de aquel tan lustroso y caro –excesivamente caro- automóvil. –Me importa una mierda romper caras si consigo algo más de publicidad. Sea quién sea el personaje al cual deba joder para ello.- cuando terminó de hablar dejó al contrario con la palabra, el regaño, la risa... Lo que fuera, en la boca. Y es que haciendo alago de su agilidad se bastó con estirar la mano para abrir la puerta ya sin seguro y salir del coche, cerrando elegantemente la puerta tras de sí. No le apetecía escuchar ése lado medio paternal que el otro tenía con él, no ahora. Enfundó las manos en los bolsillos de aquel abrigo de tonalidad marrón y se dirigió hacia el espectáculo que ya se había iniciado con una música suave, solemne, más sin embargo el agua aún no pareció iniciarse en el baile, resguardando calma en lo que las luces se acomodaban en el escenario, aquella grandiosa fuente que desde crio le entusiasmo.

Resguardó no obstante cierta distancia para no tener que compartir su espacio vital con las parejas que habían allí, dándose cuenta que tal vez había elegido un lugar demasiado romántico cuando al hacer una rápida introinspección no vio más que parejitas acarameladas contemplando con brillante mirada lo que, ahora sí, se inició con un destello mayor al resto. Volcó entonces su atención en aquella que se fundía en un baile de agua, de luces... De música. Abrió ligeramente los labios, mostrando el agrado y sin duda la fascinación hacia lo observado, más, algo vino a la mente del cantante ante tal visión y buscó a su representante con la mirada, girándose de golpe y enfocándole ahora él... detrás, proseguía la magia que otorgaba el ritmo de la canción. -Agua. Mi espectáculo será con agua.- y... sí, se refería al Nocturna.



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Re: ||You can not escape forever|| [Priv. Noiz~]

Mensaje por Invitado el Dom Dic 01, 2013 12:33 am

Pestañeó quizá algo sorprendido cuando escuchó al blondo sacar a colación nuevamente el tema sobre el concierto en el Nocturna, esta vez enfocado hacia el hombre con el que había negociado. Observó hacia adelante mientras las palabras de Natalie llenaban el espacio entre ambos, y aunque no le estaba viendo de forma directa, podía verlo por el reflejo del vidrio. Su labio se fue torciendo a medida que las palabras avanzaban, hasta que se convirtió en una mueca de claro desagrado. Por eso era justamente que nunca había permitido que sus representados se presentasen personalmente a las negociaciones sobre sus shows, pero había llegado tarde a la de Noiz y Kevin no había podido impedir aquello. Entonces resultaba que el tal Alex no era para nada tonto. Además del 90% que se llevaría si ganaba el trato, también podría tomar el cuerpo del cantante, no, sin duda había hecho una jugada digna de un demonio. De cualquier forma, la probabilidad de que Noiz perdiera la apuesta caía en picada sin contaba con todo lo que estaba haciendo para promocionarlo. Sin duda no daría fácil a su representado pero aún diciéndose aquello mismo, no pudo evitar apretar los puños por sobre el manubrio del automóvil. No le gustaba que jugaran con sus representados, menos cuando su salud se podía ver afectada de alguna forma.

Le hubiera gustado reírse del desastre que había dejado el cantante con aquella apuesta y sin embargo, se quedó con un mal sabor de boca que le llevó a guardar silencio incluso cuando este cambio de tema y repentinamente bajo del coche. Podía ser que Noiz no fuera el cantante perfecto y que no le gustara como hacía las cosas, pero al final las hacía después de todo, a su propia manera, por lo que no podía catalogarlo de poco original. —Pero me rehúso a siquiera pensar que tenga que entregar ese trasero...a pesar que a se puso tan serio cuando se lo mencioné a la hora de sellar nuestro contrato. —El vampiro apoyó la cabeza sobre el respaldo de su asiento. Sus ojos se cerraron mientras un suspiro escapaba de entre sus labios. Ese muchacho era peligroso, diferente y por lo mismo le confundía. Hacía que quisiera ver cómo le rompía la nariz al resto de idiotas que intentaba siquiera compararse con él. Quizá después de todo, si era el cantante adecuado para alguien como él, solo que no lo admitiría en su presencia ni en la de nadie más. Sonrió antes de que su puerta hiciera un ruido sordo y la misma se abriera, dejando salir al azabache.

El parque resultaba estar invadido por algunas parejas humanas y lo mismo le hizo llegar sin problemas hasta donde el show de luces y agua acababa de comenzar hace unos segundos. Allí también encontró al rubio, de espaldas y mirando hacia el espectáculo, aunque el mismo se giró en la dirección por donde venía él y pudo ver sus labios pronunciando unas cuantas palabras. Tohru arqueó una ceja mientras volcaba su mirada en el juego de luces, agua y música. ¿Así que quería algo semejante en su show?
El vampiro llevó una mano hasta el interior de su abrigo y sacó los lentes de sol que antes había llevado puestos. Se acercó hacia su representado y los colocó con cuidado sobre su cabello, arrastrando algunas hebras hacia atrás con el único objetivo de proteger un poco su identidad mientras estaban allí ahora viendo juntos aquél espectáculo. —Entonces sería bueno que luego arregláramos los detalles de lo que necesitarás para el escenario. —El vampiro pasó uno de sus brazos por los hombros del blondo y lo arrastró hacia él, intentando imitar a las parejitas que habían allí, más para molestar al otro que por nada más. Posiblemente se estuviera ganando un buen golpe con aquello y aun así todo lo que pudo añadir fue: —No te preocupes, seguro mantendremos tu culo lejos de aquél demonio. —El juego de luces y agua continuó mientras la canción también lo hacía y era cierto que resultaba ser un espectáculo bastante llamativo. No recordaba haberse quedado mirando algo como eso con alguno otro de sus representados, pero sabía que con Noiz nada sería igual que con los otros pues, resultaba en muchos sentidos, un mundo totalmente aparte, algo que estudiar a conciencia y que quizá algún día llegara a conocer como la palma de su mano. Pensó que tenía el asunto dominado, y aún así no pudo evitar reír mientras murmuraba en forma entrecortada: —Debes...ser...el peor negociador...de la historia...jajajajaja. —Debía ser la primera vez que se reía de forma tan abierta delante de él, incluso abandonando su postura derecha para intentar calmar la risa.
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Re: ||You can not escape forever|| [Priv. Noiz~]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Dom Dic 01, 2013 9:30 am

Cerró por apenas unas fracciones de segundos los párpados cuando su representante le colocó las gafas de sol. Oh, mierda. Siempre olvidaba esos pequeños detalles, detalles que por otra parte solían llevarle a más de una disputa por encontrarse con gente non grata que buscaban sumisión por parte del siempre altivo cantante, quizás por ello se dejó a la maniobra del de cabellera azabache sin hacer ni un solo amago de protesta. –Sabía que no te negarías.- Seguramente un espectáculo de aquella índole atraería masas. No obstante dejó de pensar en los trueques del negocio cuando un ligero escalofrío le recorrió la espinada cuando en un movimiento tan natural como el respirar el vampiro pasó un brazo por sus hombros y le arrimó a su costado. Fue incapaz de moverse, regio como una estatua permaneció a su lado: Hombros en tensión como el resto de su fisonomía y esa mirada cubierta por lo oscuro de los cristales de las gafas enfocando hacia la maravilla que desde niño le tenía atrapado. Muy posiblemente el resto de los de allí congregados les tomasen como una pareja más que iba allí a proclamarse amor y a deshacerse ante la magia de lo presenciado. Hizo un sonido, casi pareció ahogarse ante un gemido que se atoró en su garganta. Por primera vez no hubieron golpes ante el contacto apremiado por su manager.

Su mirada barrió el lugar antes de mirar de reojo, desde las patillas de las gafas a ése que tenía a su vera. ¿Estaba de broma? ¿Preocupado? Sería más el dolor de perder una apuesta que no lo que ése venido del infierno coronado por UT lo que pudiera hacerle en el camastro. No, no podía perder. La música tenia acordes que le envolvieron en una muy particular magia, atrapándole. Estaba admirando la obra de arte frente a ambos, junto al cuerpo contrario hasta que el mismo se movió con muy ligeros espasmos, curioso llevó de nuevo su oro líquido en dirección al adulto y se lo encontró... Riéndose. No supo que fue lo que verdaderamente arrancó un feroz rubor de esas mejillas siempre pálidas, si el hecho de saberse humillado con aquella carcajeante afirmación o... El verle así. Si Orion ya era un hombre de atractivo innegable verle reír le hizo confirmarlo de manera sentenciosa. Se apartó de aquel brazo que le pasaba por su escueta fisonomía y consumido por la vergüenza golpeó con el codo a su representante, doblándole incluso de su posición mientras le amenazaba con la mirada... No, aquella encubierta por las gafas estaban hablando más de lo que el ajeno podría pensar, pero para su suerte la misma estaba lejos de poder ser alcanzada por su compañero debido a los cristales. –¡C-cállate!- ordenó, titubeante en un inicio.
¿Qué pasaba con ése hombre? Le confundía, verdaderamente jamás se encontró con ése tipo de persona a la que quería lejos y cerca al mismo tiempo. Allí le tenía, riéndose a mandíbula batiente, atreviéndose a lo que muy posiblemente ningún otro se hubiera atrevido en su lugar: Criticar una acción suya. Empero y tras el golpe propinado se giró raudo y se aproximó a la fuente sin siquiera esperarle con las manos cerrados en puños tensos a los costados de su cuerpo, uno que parecía apresurarse en alejarse de la escena. Sus pasos eran tan exageramente mecánicos, recios y firmes que llamó la atención de alguno de los que allí estaban, quienes se apartaban con el pavor en sus semblantes.

Intentó volver a centrarse en la escena, en aquella fuente danzando junto a la música pero le fue imposible, le ardían las mejillas y aún sentía el cosquilleo en su mano del golpe propinado en el estomago de su acompañante. Mierda. Ése tipo estaba convirtiéndose en aquello que siempre evitó: Un amigo capaz de decirle las verdades sin importar las consecuencias. Además era de los pocos que habían soportado sus golpes sin llorar o amenazarle. Torció los labios ante su propia marea de pensamientos sabiéndose observados por los presentes debido al escándolo formado no únicamente por la risa de Tohru, también por el golpe que el rubio le propinó y los movimientos de este al alejarse. Estaba acostumbrado a ser el centro de atención por los que verdaderamente aquello le importó más bien poco, además no parecía que ninguno de los de allí le reconociera... Ni a él ni a su acompañante, por lo que podrían comportarse de manera natural sin verse más tarde perseguidos por las masas que preguntarían por el comportamiento de uno y de otro. Muy seguro los de la prensa rosa se frotarían las manos si los encontraban solos y en la posición de antes: Un nuevo escándalo. El manager al que no se le reconocía ni una sola pareja y el violento cantante que lejos de aparecer en portada besando lo hacia quebrando huesos.



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Re: ||You can not escape forever|| [Priv. Noiz~]

Mensaje por Invitado el Dom Dic 01, 2013 3:21 pm

—¡Ow! —No pudo evitar quejarse al recibir el golpe, más aun así continuó riéndose por unos momentos más, incluso el ver a Natalie sonrojado hacía tan solo que quisiera seguir con aquello por un rato más, pero la gente a su alrededor se había vuelta a mirar hacia ellos tanto por su risa como por la reacción de su representado. Inspiró profundamente antes de calmarse y retomar de a poco su postura normal. Tohru se arregló un poco la ropa que debido al golpe se había arrugado, ahora su mirada se volvió hacia el rubio, quien había avanzado un par de pasos en dirección hacia la fuente. Demonios, realmente no había podido evitar el reírse de aquella forma; de cualquier modo, era bueno que Noiz fuera conociendo lo bajo que podía ser el mundo del espectáculo, las promesas y precios que se podían llegar a pagar si cometías un solo error. Era por eso que existían personas como él, especializados en evitar que chicos como el blondo metieran la pata y terminaran entregando algo más que su voz por un intento fallido de negociación. El azabache suspiró mientras metía las manos en los bolsillos y caminaba lentamente hacia adelante, hacia donde estaba Natalie. El juego de luces, música y agua parecía estar llegando a sus últimos momentos, aunque lo podía saber más que nada por el ritmo de la música, que parecía estar llegando a un punto sin retorno, los últimos acordes...

—Eres muy extraño ¿sabes? Primero te molestas y me golpeas, pero luego te sonrojas y te alejas. Yaw, creo que eso rimó. —El vampiro llegó hasta un costado de él, mirando hacia la fuente aunque sus palabras continuaron. —Deberías tener cuidado con aquello, podrías hacerme creer que eres algo lindo. —Y por primera vez desde que se conocieron, se animó a devolverle el golpe al rubio, dándole un pequeño puñetazo en uno de sus brazos, aunque no lo suficientemente fuerte para lastimarlo, no, de querer hacer eso, seguramente habría terminado llevando al rubio al hospital y no quería eso; a Tohru no le molestaba que el otro le golpeara, parecía ser su forma de expresarse y aunque no fuera la mejor, no era que pudiese cambiarlo. Los últimos acordes de la canción llegaron a su fin y un único color tomó posición en la fuente, iluminando los chorros de agua que hicieron sus últimos movimientos antes de desaparecer bajo un manto de aplausos de los que se encontraban allí, observando. Tohru se unió a aquellos aplausos, aunque luego de un par de segundos, decidió darse la vuelta hacia el camino que les llevaría hacia el auto. Ya era tarde y estaba seguro de que Natalie se sentiría cansado luego de la firma de autógrafos, la cena y el encuentro con Sasha en el restaurante chino y finalmente aquella ida a ver el espectáculo de agua.

El resto del mundo pareció pensar igual que él y lentamente se fueron retirando hacia otros lugares del parque. Por su cabeza, aún se encontraba rondando la idea de lo que Noiz quería hacer con el agua en su show. Le había dicho que sí, pero tendría que hablar con la gente del equipo de escenografía para ver si se podía hacer algo en el trascurso de las dos semanas que quedaban. Eso y la papelería, sin contar las llamadas de algunos programas que deseaban tener al cantante en algún espacio de conversación. Suspiró, por suerte tendría café y galletas para solventar la semana aunque...también debía solucionar aquél tema antes de que se le pasara el tiempo. Podía aguantar bastante, pero el tiempo entre una y otra comida apremiaba e intentar reemplazar aquello con comida humana no serviría de nada. —Que molestia. —Se susurró a sí mismo. Odiaba salir de caza y sin embargo, ya había acordado con el otro que no encontraría a alguien fijo que sirviera de nevera. Quizá si se pasaba por algún club encontraría a alguno de aquellos chicos dispuestos a satisfacer a sus clientes para que le diera de su propia sangre. Desde ya quedaba dicho que la idea de comprar sangre de hospital estaba más que acabada, la misma no le gustaba y no le hacía sentir satisfecho. Cierto era que entre más adulto menos necesitaba beber, pero su gusto también se remarcaba. Espero que Natalie le estuviera siguiendo y que se le hubiera pasado la molestia pues no quería tenerlo hecho un bollo nuevamente en su asiento.
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Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Dom Dic 01, 2013 4:09 pm

Se llevó una mano al brazo que fue golpeado por su representante. Sorpresa. La más pura e inocente sorpresa estaba bordada en el rostro del cantante, uno que ya siquiera parecía deleitarse con aquello que habían venido a presenciar. Nadie.. Nadie, jamás y eso podía bien jurarlo, le había devuelto la violencia cómo lo hizo ése otro: De manera tranquila, casi juguetona si se tenía en cuenta que un vástago bien podría haberle partido el brazo de desearlo –y eso lo sabía en primera instancia. Ya lo había vivido-. No fue un gesto violento si no que uno casi cómplice y eso le aturdió más que el gesto en sí. No supo en qué momento la música dejó de sonar ni cuando el agua dejó de estar iluminada, pero los aplausos lograron que dejase de observar al moreno y observase la ahora estoica agua, aún con el mismo gesto en sus fracciones. ¿Lo habría encontrado? ¿Sería verdaderamente el definitivo? Sus otros manager aunque eficientes pecaban de ser entes sin personalidad que se dejaban llevar por su ley, algo que, aunque al principio le despertaba ése lado suyo en demasía caprichoso, con el tiempo terminaba cansándose y mandando lejos a los que siempre, absolutamente siempre obedecían su palabra como si fuera importante ley que no tenían derecho a rebatir. Ése imbécil caído por la gracia de Kevin era totalmente distinto y lo supo desde el primer y fatídico encuentro de hacia ya una semana.

Para cuando quiso darse cuenta se encontraba prácticamente solo en el lugar lo que le hizo arrugar de manera tenue pero jactable ése puente entubado por la montura de las gafas, no obstante y al girarse vio la figura ya conocida moverse en dirección dónde el coche les esperaba. Se quedó ahí un par de segundos, los suficientes como para memorizar los amplio de su espalda y lo rebelde de ése lampiño cabello. Ése hombre único y loable en el mundo de la música estaba dispuesto  elevarle a él a los primeros puestos. A nadie más. Torció una sonrisa que evidenció que su malhumor iba en decadencia y se encaminó rumbo a la posición del otro. El gentío ya se hubo disgregado y los únicos que restaban en la zona eran ellos por lo que se quitó aquello que el mayor se aseguró de colocarle correctamente sobre los oídos y doblegó con cuidado las patillas antes de dejar reposar aquellas gafas en uno de los bolsillos del abrigo que encubría su figura, más tarde, claro, se las devolvería. Poco tardó en alcanzar al que parecía tan distraído como él en pensamientos, miró hacia arriba: La diferencia de alturas cuando le tenía al lado le molestaba, le irritaba, ése condenado parecía estar mirándole siempre por encima del hombro. –Orion.- una sonrisa angelical cruzó su semblante: Noiz, sin duda. Era la sonrisa que les dedicaba a sus fans, esos que creían que bebía el agua del mar por ellos, aquellos que afirmaban que si les sonreía de manera más o menos directa cuando el cantante ejercía sobre el escenario implicaba que éste no les golpearía... Niñatadas.

Y... Su puño derecho recayó en el costillar del vampiro, con fuerza, sí, pero no la que sería menester para hacer titubear la presencia de ése manager. Una vez ejecutado el golpe fue él quién se dejó a una fuerte carcajada, como si se tratase de un niño encantado con su travesura, pero antes de que el otro pudiera devolverse, quejarse o simplemente adelantarle, aceleró el paso para evadir la figura del mayor, no deteniéndose hasta que no alcanzó el coche pero al intentar abrir la puerta lo descubrió con el seguro puesto. Las risas menguaron y dedicó una mirada recelosa al foráneo. . –Vamos, abre.- masculló, con la mano sobre lo que accionaría la puerta... si el seguro no estuviera echado, claro.

Ligero tic se instauró en su ceja cuando por tercera vez intentó abrir la condenada puerta, bien... Parecía ser que esa sería otra de las –tantas- cosas que Orion había decidido imperar por encima de él. No negaría estar repentinamente de buen humor, pero muestra tan clara de poderío por encima de aquella jerarquía montada en su cabeza dónde él era el magnate conseguía que aquella "broma" no estuviera cayéndole en gracia, en absoluto. ¿Es que pretendía ése idiota ganarse otro golpe?Al pensar en ello sintió cierto calor en el brazo al recordar el que el vampiro le propino. Relación violenta sería aquella, podía prestigiarlo.



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Re: ||You can not escape forever|| [Priv. Noiz~]

Mensaje por Invitado el Dom Dic 01, 2013 4:52 pm

Levantó la vista al escuchar al otro llamarle. Ahí estaba, sonriendo de esa forma boba que parecía embrujar a todos los chicos del lugar, haciendo que los mismos se pusieran duros con la sola idea de que aquella sonrisa de su ídolo era tan solo para ellos, pfff. ¡Arg! De cualquier modo, ese muchacho era un caos, parecía no comprender que por cada nuevo golpe que le diera sería castigado, después de todo no podía dejar que se saliera con la suya todo el tiempo, no malcriaría de aquella forma al cantante. El muy caprichoso salió huyendo rumbo al auto ahora que había cometido su fechoría, pero ¡vaya! Obviamente el pequeño rubiecillo no había recordado que el auto era del él, que las llaves las tenía él y que por ende, si no quería, se quedarían allí hasta que el decidiera lo contrario o peor aún, lo dejaría allí para que tuviese una larga caminata con la cual entretenerse hasta que llegara a casa completamente exhausto. Sonrió ante aquella idea, pero tenía otra mucho mejor, por lo que avanzó hasta que su espalda dio con la del rubio y le encerró entre sus brazos, volcando las palmas con fuerza sobre su propio coche. Allí le tenía ahora, a su merced, quizá listo para darle un nuevo golpe y sin embargo...

Atrapó el mentón de Natalie como otras veces lo había hecho mientras mantenía su otra mano en el auto, bloqueándole el paso al cantante., así le obligó a mirarle a los orbes, que en ese momento parecían más encendidos que nunca. El vampiro lo observó desde la diferencia de estaturas, con un gesto serio pero que a la vez imponía. Por suerte nadie más había decidido aparecerse por ese extremo del parque para presenciar de casualidad la escena entre los dos hombres. —¿Hmmm? Realmente deberías saber cuándo es momento para una broma, porque sabes, a veces, puede que la misma te sea devuelta y no de la forma en que tu esperas. —Realmente no le importaba que el otro le golpease, pero quería darle una lección, algo que había deseado hacer desde aquél primer golpe por parte del rubio al momento de cerrar el contrato. Tohru se acercó hacia él, tal como había ocurrido las dos veces anteriores en que sus personalidades habían chocado. —Sea pues entonces, te has ganado tu castigo. —El ser de la noche sonrió tenazmente, viendo a través de los orbes verdes del blondo, su propio reflejo. Más no le dio tiempo ni espacio a rechazarlo, simplemente golpeó su boca con un beso suave y frío.

Aquellos pequeños labios se sintieron tibios en comparación a los suyos, quizá…quizá incluso algo dulces y deseables,  pero los dejó ir tras apenas unos cuantos segundos de haberlos  tenido como sus prisioneros. Quitó la mano del mentón del blondo y dejó a la vista finalmente la llave que tras un ruido electrónico, desactivo la seguridad de las puertas. Con aquello debía estar bien ¿no? ya era hora de llevar al rubio hasta su hogar, luego se las arreglaría para salir un rato en busca de alguna presa. Al menos Natalie sabía ahora, que por cada golpe que le diera de aquí y hacia el futuro, se encontraría con un castigo que en ningún momento pensó el vampiro, que debía ser igual, después de todo, si la lección no es aprendida con un mismo castigo cada vez, entonces hay que cambiar la técnica ¿no? Dio la vuelta a través del coche para llegar hasta su lugar dentro del auto, no dándole tiempo al otro para berrinches o no al menos, hasta que este también se hubiera metido dentro del carro.
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Re: ||You can not escape forever|| [Priv. Noiz~]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Dom Dic 01, 2013 5:17 pm

Si no poder entrar en el auto se le hizo en demasía un eterno fastidio, el hecho de ser acorralado por la figura de su propio manager le incordió aún más, giró el cuerpo lo menester para encararse al cuerpo de éste empero al hacerlo su mentón fue agarrado por la fría e imperante mano, alineando ambos rostros para chocar aquellas miradas tan dispares, tan distintas. Estaba empezando a acostumbrarse a ser sujeto por el contrario por lo que no se alteró demasiado, no hasta que éste le habló de castigo. Alzó ambas cejas y para cuando quiso revocar aquel comentario su comisura fue atrapada por lo frío de unos labios inmortales. Su mirada volvió a establecer la sorpresa anteriormente abandonada cuando el otro le golpeó el brazo y se quedó sin saber reaccionar, muy posiblemente, aquella era de esas pocas veces en las que no sabía si golpear, besar o...: Dios. Eran fríos pero extremadamente suaves, atrayentes. El lugar era solitario y ahí, en medio de la calma dos figuras yacían contra un coche, la una con la espalda sobre el mismo, la otra abordando a la que parecía ser más pequeña en tamaño. ¿Qué hubiera dado la prensa rosa para poder ser partícipe de aquello? ¿A cuantos fans hubiera roto el corazón? No tenía cabida la fama en su cabeza en esos instantes, suficiente tenía con intentar mantener a raya la respiración.

El contacto cesó, fueron no obstante los segundos que, creía, fueron los más intensos de su vida. El sonido tras de sí hizo saberle que la puerta había sido abierta y con ello, el otro se las ingenió para irse en dirección a la puerta que le daría acceso a su lado dentro del automóvil y por su parte, sin torcer palabra, abrió la puerta del vehículo y se introdujo en el mismo aunque la idea de irse caminando fue tentadora. Un reino, una vida por no mirarle ahora a los ojos. Había sido... ¿Sometido? Al deseo de su manager, mero juego para castigar un comportamiento que por otro lado era ya parte de su vida y de sus días. Instaurado en su posición se negó a ponerse el cinturón. No aún. La respuesta que diera el contrario seria motivo –o no- para abandonar el estacionado en aquel solitario paraje. –¿Así es como los rindes a ti, Orion?- buscó con la mirada el gesto ajeno aunque hubiera preferido no tener que encontrarse con el rostro de ése que le había robado un beso. Él era el primero en saber que un beso no significaba absolutamente nada, sin embargo... creyó encontrarse con algo que hasta ahora no había sentido cuando esa fría comisura ocupó lugar sobre la suya.

-¿Eh, Orion? ¿Es el motivo por el que les buscas fama? ¿Para luego creerte su dueño?- torció los labios en muy retorcida sonrisa, por supuesto, la puerta no fue previamente cerrada para evitar que el pelinegro se adelantase a su acción y volviera a hacer funcionar el mecanismo de cierre. Enfado... Y mucho. ¿¡Por qué mierda!? Había sido un beso. Sólo un beso. Y se sentía violado. Metió la mano en su bolsillo y lanzó el móvil contra el torso de ése hombre sin ése aparato no podría dar con él. Ni su manager ni nadie. Antes de que el otro pudiera reaccionar, hablar, contestar... Volvió a tomar la palabra. –Vete a la mierda.-

Hubiera dado todo por ceñirse a golpes contra él, por volcarse con agresividad contra su "oponente", aunque... Tras ése roce todo su cuerpo temblaba, movido por un extraño sentimiento de debilidad. Rotó su cuerpo y salió por la puerta dando severo portazo al hacerlo y avanzando en dirección dónde el resto de coches circulaba. En taxi, iría en taxi.



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Re: ||You can not escape forever|| [Priv. Noiz~]

Mensaje por Invitado el Dom Dic 01, 2013 6:12 pm

Tan pronto como el rubio se adentró en el auto, comenzó nuevamente el intercambio de palabras...o en realidad solo fue Natalie quien habló. El azabache suspiró mientras miraba hacia adelante tranquilo. No, realmente no era que los hiciera caer a sus pies y sin embargo, todos y cada uno de los que habían estado en la posición de Noiz antes, lo habían hecho por mucho menos que aquél beso. Recordarlo era aburrido, chicos que lucían una gran personalidad y que sin embargo, al estar a solas con él resultaban ser realmente sumisos, individuos que nunca podrían negarse ante cualquier cosa que dijera él. Quizá en parte, ese beso también había sido para probar si Noiz era o no igual a los otros...y ahí estaba, mandándole a la mierda y pensando que deseaba hacerse dueño de cada uno de aquellos puntos brillantes en el cielo. Sintió una sacudida en cuanto el móvil golpeó contra su pecho y luego el auto entero se movió por el golpe dado al cerrar la puerta. Volvió a suspirar mientras veía al rubio marcharse en dirección hacia la avenida. ¿Realmente creía que podía escapar de él tan fácilmente? y de todos modos, en algún momento el blondo debería enterarse, que el día que se volviera sumiso ante él, que no volviera a demandar en su presencia y se acabaran sus quejas...ese día, lo dejaría, como había hecho con todos los anteriores.

Bajó del vehículo, dejando el celular del rubio sobre su asiento. No acostumbraba fumar más que cuando verdaderamente sentía ganas y en aquél momento, la idea pasó por su cabeza, aunque terminó desechándola para seguirle los pasos a su representado, después de todo, no lo dejaría ir sin las respuestas que no le había permitido dar ¿no? Lentamente su cuerpo comenzó a resquebrajarse en pequeños pedazos de papel, hasta que el mismo se volvió una pequeña y peluda criatura, la cual avanzó por entre la noche dejando el auto y todo lo que allí quedaba atrás. Al menos desde aquella forma de lobo, podría mantenerse cerca de su representado hasta que este abordase algún vehículo rumbo a casa...o tuviera que llevarlo a rastras de nuevo hacia el vehículo. Como fuera que ocurriera, le contestaría a sus preguntas cuando se hubiera calmado y estuviese seguro de que no le dejaría de nuevo con las palabras en la punta de la lengua.

El animal avanzó hacia adelante, observando a la figura de cabello rubio que caminaba unos metros más adelante de forma algo despreocupada. Tomó algo de velocidad, alcanzándolo sin muchos problemas para ahora, mantener una marcha estable mientras caminaba al lado de Natalie.
La probabilidad de que el cantante supiera que se trataba de él debía ser del...mmm... ¿50%? Movió las orejas hacia atrás mientras hacia un ruido para llamar su atención. Bueno sí, estaba siendo algo molesto, pero hasta no saber lo que el otro pretendía no es como si pudiera irse a casa tranquilamente. Además... ¿había metido la pata no? Si no fuera por aquél beso, ahora estarían yendo a casa tranquilamente. Pero hey, no era cosa suya que el blondo le golpeara cada vez que decía algo que no creía que estuviera mal...bueno, tal vez un poco mal...solo lo suficiente para molestar al rubio. Complicado. Movió la cola de lado a lado mientras se mantenía a su lado. Quizá debería haber aprovechado la oportunidad para ir a cazar, pero otra vez, no podría estarse tranquilo, menos si el otro se había dejado el celular en el automóvil. Cualquiera que viera a un lobo tan grande como él caminando por la calle, pensaría que se había escapado del zoológico y sin embargo, en aquella transformación lucía dócil y sereno...o eso hasta que enseñaba la dentadura. Con su cabeza dio un pequeño empujoncito contra una de las manos del rubio. ¿Quién creería que andaba buscando hacerse dueño del cantante con tal espectáculo? Hasta ahora Noiz había tirado por la borda varios records en cuanto a lo que había hecho y no con sus anteriores representados y esta, era precisamente una de las cosas que nunca había hecho. Bah, era divertido estar en aquella posición por al menos unos minutos.


Cosa peluda~ (?):
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