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Tracks your flutter, my new butterfly [Noiz]

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Tracks your flutter, my new butterfly [Noiz]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 26, 2013 10:33 am

Aquél lugar resultaba ciertamente perfecto pero ¿Por qué aquél hombre había concertado la cita allí? Bueno, realmente la razón estaba demás. A su alrededor podía ver todo tipo de plantas exóticas y criaturas mitológicas, aunque su atención siempre se había ido hacia una pequeña y frágil criatura en particular: Las mariposas, resultaban ser su animal preferido y era por eso mismo que las coleccionaba en aquellos cuadros que esperaban en una gran maleta a su próximo destino. Hoy conocería a quien se convertiría en su nuevo cliente, un chico bastante conocido tanto por su personalidad explosiva -y el hecho de que ya había tenido a dos managers antes que él.- como por su música. Sí, se lo había venido a ver desde que había leído aquél informe en las revistas acerca de la posible renuncia de su anterior manager. Había gente que simplemente aún no estaba preparada para las grandes ligas y los retos que aquello traía, desafíos como Noiz...Natalie; era curioso que ambos compartieran algo como los nombres de mujer que habían recibido en su nacimiento, aunque tal distinción en el mundo de ahora ya no importaba, las mujeres eran cosa del pasado.

La habitación donde se hallaba, era una gran sala de reuniones, aunque había sido reacondicionada para convertirlo en un sitio más íntimo, o al menos lo suficiente para la reunión que mantendría con el cantante. Por supuesto que podía suponer que el comienzo sería bastante complicado, no por algo el chico no duraba nada con sus otros managers, pero él era distinto al resto, aunque eso lo descubriría por sí mismo.
El vampiro llevaba puesto para la ocasión, un traje blanco de porte elegante con una camisa azul bajo la chaqueta del mismo; su cabello iba suelto pero peinado como siempre, aunque el mismo era tan liso que casi no había necesidad de retocarlo, en cuanto a detalles, lo único que mantenía era el colgante en forma de espada cruz que colgaba de una de sus orejas, meciéndose con cada nuevo movimiento por parte del vampiro. La mesa estaba decorada con distintas flores coloridas del lugar, no había pedido comida para esa ocasión, sino más bien, una selección de dulces que seguro agradarían a cualquiera y como era entrada la tarde, servirían para acompañar el café que estaba acostumbrado a tomar a esa hora. Si lo acompañaba con algo de vitae o no, sería decisión de su invitado...aunque ese pensamiento no era más que una broma para sí mismo. No le asustaría a menos que se lo buscara.

Alguien golpeó una de las puertas del lugar segundos antes de que se adentrara al cuarto. —Señor Orion, el señor Noiz está aquí. —Tohru cruzó una de sus piernas por sobre la otra antes de mirar a aquella persona. No dijo nada, no, sus palabras las reservaría para su posible cliente, aunque no tenía muchas más esperanzas, ya cuando logras hacerte de cierta reputación, es imposible escapar de ella si la misma no es precisamente buena, y Noiz se la había hecho entre quienes trabajaban en el ámbito musical como agentes de cantantes y grandes grupos musicales. La comparación más fácil, era cuando llegaba el punto en que tus padres decidían enviarte a un reformatorio debido a tu pésimo carácter y bajas notas, y aunque Noiz rendía en el escenario, estaba seguro de que su anterior manager quería darle una lección.

La luz apenas se metía a través de los grandes ventanales, siendo más que nada por la llegada del crepúsculo. Unas lámparas de aceite repartidas por la habitación cumplían ahora con la tarea de proporcionar la luz suficiente para que los hombres que se reunirían en aquella habitación pudieran verse los rostros durante lo que durara la reunión. Sus manos se quedaron quietas sobre su regazo mientras escuchaba pasos por el pasillo y finalmente los mismos se detenían en la puerta. Sus orbes se movieron hasta la nueva figura que acababa de entrar al cuarto. Allí estaba, el conocidísimo Noiz en persona. Su nueva mariposa morpho.
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Re: Tracks your flutter, my new butterfly [Noiz]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Mar Nov 26, 2013 10:03 pm

Un par de apósitos sobre la mejilla derecha, un punto en la ceja para asegurar sanación en el golpe y el rubio salió de la clínica privada con aires de no haber roto ninguna nariz en el transcurso de las horas posteriores. Se trataba de un conocido personaje aclamado por muchos, muchísimos jóvenes empero la fama traía consigo envidias y aquellas las despertaba en las bandas de música que no alcanzaban fama y con las que se cruzaba de vez en cuando al hacerle estos de meros teloneros para la verdadera puesta en escena. Se bastó de un mal gesto por parte de sus teloneros cerca del lugar que les hacía de camerino para que se viera enzarzado en una de las tantas peleas en las que solía inmiscuirse de manera más o menos asidua. No era que buscase las peleas, según decía siempre, eran ellas las que llamaban a su puerta.

Apenas alcanzó a sentir la brisa nocturna sobre la cara que una ruidosa melodía proveniente de su bolsillo le hizo resoplar con evidente fastidio. Deslizó la mano hacia lo estrecho de su bolsillo y del mismo sacó sofisticado aparato electrónico que se llevó de inmediato al oído tras apretar la tecla correspondiente. Aquel que había despedido le habló con voz apacible, casi enternecida, preocupándose falsamente por su estado de salud. –No me jodas, Kevin...- terció. –Ve al grano y dime qué quieres o...- la amenaza no llegó a darse pues pronto recibió la noticia: Tenía una cita con quién sería su nuevo representante. Vaya. Y era dentro de un par de horas. ¿Lo habría hecho apropósito? Colgó la llamada sin responder palabra y observó la hora. Sí. Sin duda ése desgraciado se la había gastado bien como último mandato impuesto: Oh, pues podía despedirse del finiquito.

Si bien decían que las primeras impresiones eran las que marcaban las relaciones que se entablarían, aquel que iba a recibirle sin lugar a dudas se llevaría grata sorpresa. Se miró por el retrovisor del taxi en el que ahora se encontraba y se peinó de tal manera que lo rubio de aquel teñido cabello cubriera su ceja partida: Sin éxito. Suspiró. Su rostro no mostraba buen aspecto... Pero sus ropas tampoco iban acorde con la situación a la que se presentaba. Iba con unos pantalones ceñidos a lo delgado de sus piernas y una camiseta a cuadros que apestaba a alcohol de farmacia, ése empleado para desinfectar heridas. Pues el estúpido de quién curó sus heridas tenía las manos trémulas por las constantes represalias de ése que yacía en la camilla y los nervios le llevaron a fallar puntería y empaparle en aquello. De cualquier forma, debía cerrar trato antes de que ése condenado de Alex le llevase por el camino de la ruina...: Si bien las decisiones importantes las llevaba él de manera personal, nunca estaba de más contar con una voz más experimentada que intentase rebatirle. Intentar, sí, era esa la palabra pues pocas eran las veces que se torcía a elección.

Llegó al lugar algo más tarde a la hora impuesta por el que osó llamarle al móvil de manera tan amistosa para darle la noticia ero no perdió el tiempo y tras pagar al taxista se metió al lugar asignado: Costoso... Cómo todo cuanto le rodeaba en esa última temporada. Aunque ése lugar se escapaba de su gusto: Demasiado... Demasiado florido. A pesar de la oscuridad que bañaba la zona, aquel lugar carecía de la contaminación que a su olfato parecía agradar.

Alargó la mano. Frente a sí estaba la puerta que debía atravesar para encontrarse con quién Kevin le procuró y... Sin más, se abrió paso sin tan siquiera llamar a la puerta, tampoco hizo falta pues apostaría su próximo single a que uno de aquellos que le observaban con ojos atentos había ido ya en busca del magnate para confirmar su asistencia. Sin embargo, el de cabellera clara no esperó dar con aquel hombre. La sorpresa se enmarcó en su mirada cuando, con pomo en mano, la puerta le permitió ver más allá de la madera, encontrándose con el hombre que le esperaba sentado frente a una mesa de delicias. Le conocía. Ése hombre... ¡Ése hombre había logrado para cantantes nefastos verdaderos contratos! Se quedó ahí durante más segundos de los que quizás debería, empero pronto despertó de su ensimismamiento y cerró el portón, encaminándose a la mesa.
Las distancias mermaron y por fin pareció recuperar esa personalidad de la que solía hacer acopio lejos de la mirada de sus fans. -Vaya, vaya...- silbó con descaro. -Eres Orion...¿Me equivoco?- sonrió ladino y en vez de ir dónde se suponía que debía, bordeó la mesa, acariciando la superficie de la misma con una mano mientras ejecutaba dicha labor, plantándose frente al cuerpo de aquel otro. -Eres más atractivo que en las fotos.- terció ahora encorvando el cuerpo hacia delante para dejar su rostro a muy escasos centímetros de ése otro. Estaba acostumbrado a imponerse para con los demás, en especial con aquellos que le debían servir. Sumisión era lo que buscaba pues era persona que gustaba de imponer ley, de saberse dueño y de poder controlar la situación.



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Re: Tracks your flutter, my new butterfly [Noiz]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 26, 2013 10:45 pm

Vaya vaya, ¿apenas se conocían y ya tenía que verlo cubierto de heridas? Podía entender por qué su anterior Manager había recurrido a él, no había sido solo piedad por aquél blondo, sino también, una pequeña venganza ¿no? Ya saben lo que dicen: "Entre más arriba se creen estar, más fuerte es la caída". Se mantuvo con su rostro inmutable ante el silbido del otro. Por supuesto que Noiz le reconoció, de no haberlo hecho, habría puesto en tela de música su verdadero interés por crecer y ganarse un lugar entre los grandes, después de todo, el nombre de Orion era conocido tanto entre las eminencias de la música, como entre los grupos novatos. Tenerlo de manager no era un lujo que cualquier pudiera darse y aun así, había accedido a trabajar con Noiz, de quien había escuchado mucho, también había oído sus discos, pero más que nada, era su personalidad y la mala relación con otros, lo que llamaba su atención. Sus orbes rojizas siguieron la figura del chico mientras se acercaba, aunque el blondo no parecía interesado en el lugar que había preparado para él, sino muy en cambio, se acercó hasta donde se encontraba él, enfrentándole y acercando su rostro hasta que solo escasos centímetros les separaron.

¿Que buscaba? ¿Sumisión? ¿Un juego de miradas?... ¿Quería ver quien ganaba ante el otro? No, era demasiado pronto para aquello, pero aun así se lo dejaría claro, que no estaba frente a una más de sus marionetas, no; Tohru no se había hecho de su renombre cediendo ante muchachitos caprichosos como aquél. Afilo la mirada al tiempo que sus labios se curvaban en una segura sonrisa. —En cuanto a ti, debo decir que los rumores totalmente son ciertos. ¿Recién nos estamos conociendo y ya vienes saliendo del hospital? —Podía sentir el aroma a alcohol en su ropa y las heridas eran nuevas, seguramente se las había hecho luego de su último concierto, oh porque aunque Noiz no lo supiera, desde que su antiguo manager se pusiera en contacto con él, había comenzado a ponerse al día acerca del día a día del cantante. Una de sus manos se elevó con gracia y tomó por el mentón al blondo con un gesto suave pero firme. —Deberías cuidar más ese bello rostro, si no lo haces, no podré concertarte una buena toma de fotografías. —No era una broma y sin embargo lo decía con completa naturalidad, como si ya hubiese comenzado con su trabajo… ¿y acaso no era así? Su mano se soltó del mentón del ajeno para dirigirse ahora hacia los mechones de cabello dorado que caían sobre su frente, tiró de los mismos hacia atrás para poder ver aquella herida en su ceja. Seguro que reaccionaría mal ante aquello, pero para salir con tan poca cosa, seguro debía tener unas garras afiladas aquél muchacho.

Al parecer este se convertiría en uno de sus trabajos más complicados pero también, lo convertiría en uno de sus más grandes éxitos. Alguien que pudiera llegar a ser un famoso idol que cubriera todas las portadas en todos los continentes. Con calma continuó observando a Noiz, esperando por sus reacciones las cuales estaba seguro, apelarían a intentar asumir un control sobre él. Lástima que su voluntad sería la que pasara por arriba de la de él, se lo haría entender lentamente mientras trabajaran juntos. Al parecer tanto Noiz como él parecían haberse saltado el paso de las presentaciones y es que, en un mundo como el de la música, aquellos que estaban en el firmamento se conocían unos a otros, o al menos los que más brillaban o los que aspiraban a poder hacerlo, incluidos managers y compositores.
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Re: Tracks your flutter, my new butterfly [Noiz]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Nov 27, 2013 11:46 am

Su mentón fue apresado por la severidad de una mano que aunque se mostró suave no dejó de ser imperativo para el que no estaba acostumbrado que se sobrepasasen de ése modo consigo. Su gesto terció en severidad empero escuchó callado a ése que mantenía sujeta su dermis, parecía que éste se creía contratado. Por supuesto, se trataba del gran Orion, un ente capaz de abrirle más puertas que nadie, alguien que se había procurado fama elevando a otros con menor talento con el que él se creía poseedor. Si los menos talentosos habían ganado contratos de verdadero interés estaba claro que él se encontraba en ventaja si cedía parte de su imperio al que yacía junto a él, sujetándole como si el peón en aquel tablero no fuera otro si no el que se consideraba reina. –Deberías saber que las heridas, los cortes... Todo lo que sea vandálico atrae suspiros.- sonrió con descaro no pareciendo amedrentarse ni guardar vergüenza, aquellos que eran compañeros de negocios debían saber quién era el verdadero dictador y dueño, aunque todo apuntaba a que ése maldito le daría algún que otro dolor de cabeza. Se creía ya ganador, se creyó. La palma del vástago vagó por sus mechones ganándose la sorpresa del que pensó que el foráneo no se atrevería a volver a tocarle por ahora, guardándose un mínimo de líneas entre ambos. Pero lejos de todo pronostico ése desconocido y tan aclamado en el mundo de la música rozó su pelo y no sólo eso, si no que se lo hizo hacia atrás ganándose un rubor por parte de ése que solía siempre ser el que iniciaba el juego de la seducción. No hubo palabras.

Cerró el puño derecho y lo hundió el perfecto gancho en el torso de ése que yacía aún sentado en lo que ahora le daba aspecto de trono y se apartó un único paso con el corazón latiéndole fuerte bajo la caja torácica. La timidez no era algo de lo que solía vestirse por ello reaccionaba de un modo violento cuando no podía –o sabía- desenvolverse de otra forma. Bajó la mano con la que atacó al foráneo con el desdén inscrito en su enrojecida fracción. –No te pases de listo.- estalló en cólera verbal, evidenciando el nerviosismo que un mero roce podía provocarle si no daba antes el permiso menester. Empero lejos de expresar fragilidad su gesto era como el de todo un depredador esperando poder saltar sobre quién osó siquiera encararle. Orion. Maldito fuera. –Sé de tus triunfos, sin duda eres bueno en tú trabajo.- pareció escupir cada vocablo y es que el contacto corporal desbancó su intento de subyugar al demonio con las tácticas que solía emplear, ése era hueso duro de roer. –Pero los dos sabemos que mi carrera, que mi presencia, mi voz...- clavó su mirada ambarina en aquella otra que parecía tan fría como las manos que anteriormente le rozaron. –... Todo lo que soy es negocio.- era altivo cuando hablaba de sí mismo y no era para menos, había llegado a una próxima cima por medios propios, era conocido mundialmente y ahora lo deseado era expandirse más allá de un único y enloquecido público. –Por ello estás aquí. Eres quién creerá tener en posesión el tablero.- se irguió completamente y gracias a que el vampiro estaba sentado pudo mirarle por encima del hombro con retorcido gesto de prepotencia, el rubor parecía haber desaparecido en totalidad, aunque el martilleo de su corazón era constante. –Pero no dejaré que olvides que mando yo.-

Muy estúpido tenía que ser para no aceptar a ése hombre en sus filas, por ello y a pesar de la primera nefasta impresión le daría lugar demandando por aquel nuevo manager: El tercero que ocuparía el lugar al que los otros se vieron relevados. Era un ente de difícil acceso y el hecho de estar siempre enzarzado en diversas peleas o trifulcas lograba que aquellos quienes le presentaban terminasen en diversas ocasiones con la soga al cuello al procurar explicar a los noticiarios los altercados que por norma general, iniciaba el cantante. No era como aquellos amaestrados que se dejaba a ordenes para alcanzar fama, se movía libre y actuaba según consecuencias y estado de ánimo, volviéndole enigmático, llamativo para los que suspiraban su nombre tras la pantalla.



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Re: Tracks your flutter, my new butterfly [Noiz]

Mensaje por Invitado el Miér Nov 27, 2013 2:54 pm

Rio luego de que llevara una mano a donde el puñetazo del blondo había golpeado. Por supuesto, para él un golpe así no era nada más que una simple molestia, pero era divertido ver las reacciones del ajeno. Intentaba solucionar todo con golpes y con aquella mala actitud ¿no? Podía escuchar los latidos acelerados de su corazón y el rubor en sus mejillas, así que a Noiz no le agradaban tales acciones hacia él...interesante. El azabache llevó su brazo izquierdo hasta la mesa, apoyando el codo allí mientras que su cabeza recaía sobre su mano. Lucía normal, por supuesto que tal recibimiento sería castigado, pero no ahora. —No me paso de listo Noiz, así es como soy y no cambiaré porque intentes golpearme esta y otras veces...si te lo permito, claro está. —Sus orbes rojos se fijaron en la figura del rubio, quien parecía haber perdido la calma por tan poca cosa. Oh ¿quizá era que no se le había complicado el ponerle el collar al perro? Si era así entonces tendría más de aquellas reacciones por un buen tiempo, hasta que el cantante se acostumbrara a que no fuera como con sus otros managers; esta vez sería muy diferente. Escuchó con atención al blondo y sin embargo, suspiró al escuchar sus palabras. Por favor, si estuviera allí solo por el negocio, podría haberse ido con alguna de aquellas bandas de rock que brillaban en popularidad en estos días, pero muy por el contrario, había tomado el pedido de Kevin para hacerse cargo de Noiz ¿Por qué? La respuesta claramente no era el hacer negocio con él, sino más bien, asumir el desafío que ninguno de los dos managers anteriores había podido cumplir. Si esto era resultado del trabajo del cantante si alguien que de verdad le hiciera entender dónde estaba parado, entonces seguramente podría volverlo una verdadera estrella, pero antes, tendría que educarlo un poco sobre cómo comportarse con él.

Sus orbes se elevaron para cruzarse con los ojos de aquella figura que se erguía delante de él. Podía intentar lo que quisiera y de las formas que se le antojaran, pero estando el contrato hecho, ya no habría vuelta atrás, habría caído en las fauces de un demonio. Sus labios se delinearon en una firme sonrisa al escuchar las últimas palabras del rubio. Entonces, ¿sería una pelea por ver quien tenía el control en aquella relación de trabajo? Interesante, sumamente interesante. Se preguntó, en cuanto tiempo podría ver un cambio en el cantante y en aquella actitud y sin embargo, quería ver cuantos suspiros lograba sacar cuando lo hundiera bajo pilas de trabajo ¿Realmente seguiría teniendo tanta energía?
No sabía con quien se estaba metiendo. Las técnicas de Noiz parecían ser directas más sin embargo, Orion era un jugador silencioso, alguien que trabajaba desde las sombras y se lo demostraría, como poco a poco lograba calmar los ladridos del pequeño labrador. —Por como hablas, entonces puedo deducir que planeas contratarme ¿no es así? —Miró al cantante con una renovada tranquilidad en su mirada. Estaba seguro de la respuesta del blondo porque conocía lo que podría darle si aceptaba, en cambio, si no aceptaba, solo estaría arriesgándose a seguir entre las decenas de cantantes que recorrían el mundo buscando ser más que el resto, llegar al número uno.

Alguien llamó a la puerta, tras lo que la misma persona entro. Se trataba de un hombre de traje negro que transportaba una bandeja entre sus manos. Sobre la misma, pequeños platillos dulces se encontraban servidor. Orion sonrió al hombre tras lo que volvió la vista a su invitado. —¿Podríamos seguir la conversación luego de que te sientes? —Por supuesto, no dejaría que Noiz viera que él también tenía razones para trabajar con el cantante. Lo mejor era tener la ventaja estratégica, por lo que dejaría que el blondo expusiera sus puntos para firmar el contrato. Mientras tanto, el mozo dejó los platos sobre la mesa y en particular uno delante del vampiro, donde se hallaban sus cubiertos. Tarta de chocolate y fresas, una de sus favoritas. Para el blondo, había una gran variedad de otros postres aunque había elegido algunos de lo que había leído en una entrevista que le habían hecho tiempo atrás. Tomó una de las fresas que decoraban la tarta y la llevó hasta sus labios, mordiéndola y dejando ver apenas sus colmillos. Estaba dulce, pero no tan dulce como el sabor de la sangre...de un contrato a punto de cerrarse.
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Re: Tracks your flutter, my new butterfly [Noiz]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Nov 27, 2013 5:48 pm

Cómo un perro erizado ante la inesperada visita del sirviente del lugar se le erizó el pelo de la nuca cuando la puerta se abrió y dio paso a una figura de índole más bien escueta con bandejas de verdaderos manjares, una en cada mano y cada una elegida especialmente por el anfitrión. Aún se sentía acelerado por el acercamiento anterior siendo una de las pocas cosas que prefería que se dieran cuando él lo imponía: El contacto físico. La pregunta en referencia a la contratación venidera quedó en el aire pues por su parte permaneció observando con ojos casi asesinos al que osó entrar en la escena de manera tan abrupta, aunque el rubor finiquitó totalmente de sus pómulos, dándole ése aspecto níveo en unas mejillas tanblancas como el resto de su cuerpo. Sentarse... Miró de reojo a ése futuro manager suyo y pasó a asentir con desgana y rodeó la mesa para ir directo al lugar que intuyó que le correspondía, aunque fue bastante rudimentario en movimientos y apartó la silla, no... más bien la arrastró por el suelo hasta que la misma dejó el hueco idóneo para que su figura pudiera inmiscuirse por el mismo sin problema. Fue entonces cuando pasó a posar sus nalgas en susodicho lugar y reparó en el plato que había frente a sí: Dulces. Y además, su postre preferido. Afiló una endemoniada sonrisa que dirigió al adulto. –Puedo intuir que sabes lo suficiente de mi.- tomó un cubierto y pinchó aquello que pareció deshacerse bajo la presión del metal, llevándose cuantiosa porción del flan casero a la boca. Cerró los párpados conforme disfrutaba del sabor pues sin duda era de los mejores hasta ahora degustados por su paladar. Tragó con lentitud y de nuevo las ventanas que formaban sus párpados dejaron ver aquellos ojos que, más de uno, confundió con los de un felino por lo amarillentos que podían llegar a verse según la luz o el estado de humor del cantante.

Ahora brillaban expectantes, tenía al mejor de los mejores y a pesar de no estar muy convencido con aquel que parecía rendirse a grandeza, estaba seguro que con ningún otro conseguiría el trato especial que sabía que podían darle si su tarjeta de visita era él. Dejó el cubierto sin probar más: Regla número uno... cuidar la alimentación. No podía, por más que gustase, propasarse con los dulces. Así que como si no le importase rechazar lo ya probado se hizo hacia atrás, lo suficiente como para que su espalda se hiciera hueco en el respaldo de la silla, ampliando las distancias entre manager y cantante. –Estás contratado.-
Aquello prácticamente se lo ladró con aquel tono que no daba paso a replicas de ningún tipo. Cierto era que a él le interesaba estar ligado al de pelambrera peculiar, no obstante, era conocedor que su imagen, porte y voz también abriría más de un camino al que tenía delante de él: Era un intercambio justo, equitativo. Aunque desde luego no pensaba rendirse y haría lo menester para conseguir que su nuevo empleado terminase hincando las rodillas sobre el suelo mientras le juraba lealtad y sumisión como el resto. Para evitar que sus manos se alargasen hacia lo prohibido cruzó los brazos sobre su pecho y la arrogancia vistió su semblante, estaba ahí, observándole comer... Era seguramente escena que muchos de aquellos que les hacían de teloneros hubiera deseado. Más de uno, estaba seguro, hubiera matado por una entrevista personal con Orion. Y allí estaba él, predispuesto a pelear con las condiciones de contrato y patear el trasero de quién, otro en su lugar, hubiera besado sin pensárselo dos veces.

¿Vives solo?- negó con la cabeza, información de más: Rectificó. –Vas a vivir conmigo.- aquello no era una condición a debatir. –El teléfono suena de manera constante y tú serás el encargado del mismo. Tú habitación estará desocupada en cuanto Kevin la desaloje.- vivía emancipado y a pesar de que aquello sonase impersonal y más profesional que otra cosa, el verdadero motivo erradicaba en el temor de quedarse totalmente solo. A pesar de la fama, una casa como la que poseía podía llegar a dar pavor por las noches. –Sé que no puedes tolerar la luz del sol, por lo que se te procurará un atuendo que te proteja del mismo, así que ya estás modificando tus horarios en caso de que seas como las sanguijuelas del Nocturna, que solo se menean de noche.- No le imponían los que eran de raza distinta, desde pequeño lidió con vampiros y demonios, siendo prácticamente uno más de aquellos que jugaban con armas de doble filo. Aunque parecía que Orion era lo opuesto a él... sin duda parecía manejarse por las sombras, mientras que él lo ejecutaba todo de manera directa.




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Re: Tracks your flutter, my new butterfly [Noiz]

Mensaje por Invitado el Miér Nov 27, 2013 6:32 pm

Debió de admitir que ver a aquél de cabello rubio con aquellos orbes que delataban gusto ante los dulces, le produjo algo de diversión, asi también ocurrió cuando lo vio dejar el flan de lado...ummm, al menos el cantante procuraba cuidar su figura. Le parecía bien, después de todo, admitía que tenía un buen físico y un rostro que seguro traería a miles de fans más mientras estuviera bajo su cargo. Enterro lo que quedaba de frutilla en un pequeño posillo con chocolate derretido y luego la dejo ahí hasta que el mismo se convirtio en una dura cobertura sobre la fresa. Dos palabras y parecía que ya estaba dentro del juego. Cada segundo que pasaba en compañía del blondo parecía que descubriría algo nuevo acerca de esa personalidad tan peculiar que poseía. Volvió a llevar la fresa hacia sus labios, disfrutando el sabor de la misma casi con malicia, como si estuviera disfrutando tanto del gusto de esta como de ver al cantante negarse a los pequeños caprichos que había preparado para él. Bien, algo de disciplina le sentaba bien, aunque fuera divertido provocarlo de aquella forma. Al terminar de comerla, tomó un pañuelo y se limpio la boca, por supuesto que tenía en mente que Noiz agregaría algunos puntos a su contrato, seguramente más caprichos pero que luego de escuchar vería si cumpliría o no.

Y tal como había pensado, los términos y condiciones de su contrato llegaron y ante los mismos no pudo hacer menos que escuchar con su rostro inpávido. Lo primero le sonó a un llamado a la servidumbre...sobre todo si juntaba con aquello el hecho de que tendría que hacer el trabajo de contestadora telefónica. Bueno, esperaría su turno para aclarar ciertos puntos, pero finalmente, no pudo evitar sonreír ladino ante el último punto mencionado por el blondo. Dejó la servilleta encima de la mesa antes de contestar: —Por favor Noiz, ¿Con quién crees que estás hablando? Yo nací por mano del único creador UT, tengo más de seisientos años y ¿de verdad piensas que un poco de luz va a acabar conmigo? —Orion movió su cabeza hacia el costado donde se veían los cortinajes cerrados y por ende, el paisaje cubierto de verde de afuera era totalmente visible. —No soy un vampiro convertido y por tanto, puedo soportar varios días bajo la luz del sol incluso si es de forma directa, así que no necesito que te preocupes por eso. —Apoyó ambos codos sobre la mesa y sobre sus manos, la cabeza; podía verse algo más relajado en aquél punto de la conversación. —Respecto a los puntos que has señalado, solo me queda aclarar que tendrás que aguantar mis ires y venires y sobre todo, tendrás prohibido el acceso a mi habitación...a menos claro que yo te permita entrar. —El vampiro sonrió divertido. Negociar con Noiz de seguro le estaba haciendo la tarde.

—Sin embargo, yo tengo un pedido extra y no, no podrás negarte a ello si quieres contratarme. —Los cabellos negros del vampiro cayeron sobre sus ojos mientras formulaba el último punto acerca del contrato, porque obviamente aquello era dar y recibir y allí el que más obtendría de los dos, era claro que sería el blondo, así que era su deber equilibrar un poco la balanza. —Deberás hacerte responsable...de mi apetito. —El vampiro arrastró una de sus manos hacia la torta de chocolate que había en uno de los platos, arrastrando algo del relleno en uno de sus dedos hasta que el mismo choco contra su lengua. Quería ver la reacción del cantante, ¿aceptaría? Lo había dicho más para molestarle que para otra cosa, después de todo el solía comer unas diez o quince veces al año, ya que no era necesario más tanto por su rango como por su edad.


off:
off: está tan interesante el post que no pude no contestar xD
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Re: Tracks your flutter, my new butterfly [Noiz]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Nov 27, 2013 7:24 pm

Enervó una ceja, aquella perforada y decorada con brillantes aros de plata para cuando el otro se expuso de aquella manera, bien, merodeaba con gente de toda clase de etnias y raza, pero seguramente jamás se había topado con un vampiro tan viejo. Quizás si le faltase alguna información en lo que venía a ser ése otro. Bufó. –Está bien, pero de todas formas me aseguraré que tengas un armario variado.- era su responsabilidad que aquellos que le acompañaban se vistieran a la última, o así lo tenía considerado. Todos contaban con una paga extra para permitirse telas caras y era obvio que el que restaría junto a él más horas debía cumplir el cannon de estereotipo impuesto, aunque... ahora que recordaba, jamás vio fotografía en revista que Orion no luciera siempre elegante, enigmático, atractivo. El último pensamiento lo tachó mentalmente y para procurar volver a centrarse en la conversación se clavó a sí mismo los dedos en los brazos para asegurarse que su atención estaba toda puesta en el que ahora, claro, rebatiría sus puntos. Era obvio que en alguno no iban a estar del todo afines. –No hay problema, no tengo pensado entrar en tú vida privada... Ni en tu habitación.- guardar las distancias era primordial para el buen funcionamiento de ése negocio tan cambiante, tan activo... Tan sumamente complicado.

Miró de reojo el flan: Mierda. Si solo pudiera... No. Volvió a acomodar la espalda contra el respaldo de la mencionada silla y su mirada buscó aquella que ahora venía a demandar algo. No era común que un manager añadiera algo a la lista por lo que la curiosidad se tildó en su rostro, uno que pareció no saber a qué punto deseaba llegar el vampiro con aquel dictamen. –¿De tú apetito?- se entretuvo en observar como el foráneo se hacía con el relleno del pastel y no fue hasta que no vislumbro sus colmillos que no comprendió la magnitud de aquel capricho. Torció entonces la comisura en claro gesto de profundo desacuerdo. –¿Quieres que tenga marcas por todo el cuello?- desconocía cada cuanto comería, si las marcas se iban... aunque era estúpido pensar en dos pequeñas perforaciones si se tenía en cuenta que la mayor parte del tiempo contaba con puntas y suturas de todo tipo. Aunque dudaba que el vástago quisiera herirle, él mismo le dijo que debía procurar cuidarse para futuras sesiones de fotos así que una nueva idea más típica entre los jóvenes de su edad se paseó por su mente y no tardó en verbalizarla, directo cómo solía. –¿O te refieres al sexual?- negó con una mano, aparentemente divertido. –No sabía que a los tipos viejos cómo tú aún se os levantaba.- sabía que muy probablemente la petición ajena tenía que ver con la sangre y no con raciones de sexo pero si el otro quería jugar a asustarle, él también sabía mover las fichas del tablero para hacerle ver que aquello era un juego de dos.

La sonrisa en los labios del cantante se afinó algo más mostrándose ciertamente divertido, quizás... Quizás ése idiota le resultase agradable y todo. Aunque maldijo cien veces el nombre del mismo cuando por acción casi reflejo y al estar notoriamente más relajado su siniestra sujetó el cubierto antes abandonado y se llevó otro pedazo de dulce a la boca: Ahh... aquello sabía mejor de lo que recordaba del primer bocado. Por norma general no solía darse ése tipo de caprichos pero ver a ése engreído paladear con tanto gusto su postre le fue prácticamente imposible de no imitar. Cuando tragó el tembloroso pedazo de flan volvió a dejar el cubierto en la posición anterior, cómo si aquel delito no hubiera sido jamás ejecutado. Seguramente aquello le costaría alguna sesión extra en el gimnasio.. O un buen polvo que le restase las calorías ingeridas.

Retomó la posición defensiva, cruzando los brazos sobre el pecho y se removió sobre el asiento: Aún tenía el sabor del dulce postrado en el pircing que le cruzaba la lengua por lo que se dedicó a morder la misma para contener las ganas de 'atacar' por tercera vez ése pequeño pedazo de su más insana perdición.


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Re: Tracks your flutter, my new butterfly [Noiz]

Mensaje por Invitado el Miér Nov 27, 2013 9:54 pm

Lo miró con la profundidad de sus orbes carmines. Dejarlo lleno de agujeros era un pensamiento bastante divertido a la vez que retorcido, pero obviamente aquél cantante no había pasado antes por el proceso de mordida. Quizá le convenía de momento no decirle nada acerca de que no quedaba marca ni nada que delatara la mordida luego de que esta fuera cerrada. Arrastró nuevamente su dedo hacia el relleno del pastel, tomando otro poco y lamiéndolo mientras el agudo mocoso volvía al ataque. —¿Hmmm?... —¿A que quería jugar ahora el pequeño y engreído cantante?
Tohru sonrió mientras observaba divertido al blondo. —No creo que quieras comprobarlo ¿o sí? De cualquier forma, deberías dejar de darme ideas. No creo que tu pequeño culo pudiera pagar el precio de forma satisfactoria. —Enarcó una ceja mientras la sonrisa en sus labios se volvía más afiliada. ¡Hey, realmente se estaba divirtiendo! El vampiro tomó otra fresa y la miró con atención mientras añadía: —Si quieres podemos agregar eso a mis condiciones...—Su vista subió de la fresa hacia Noiz, para observarlo con cierta curiosidad. —Pero no prometo ser gentil. —¿Quién hubiera dicho que se divertiría tanto aclarando los términos de su contrato? He incluso si era una broma, allí cualquier cosa podía pasar de ser eso a ser algo estipulado, todo dependía de las voluntades de aquellos dos hombres y de hasta donde llegaran sus choques. Ganar o perder, eso ya no significaba nada, ahora era cada vez más difícil ver quien ganaba más en aquella unión que se estaba por cumplir.

La fresa que mantenía en una de sus manos fue directa hacia su boca, siendo mordida por el vampiro. Estaba arrastrando de a poco a Noiz a probar de aquél dulce que había puesto muy a propósito delante de él, quizá para ver hasta donde llegaba su voluntad o tal vez, solo por no querer comer solo, después de todo, para comidas solitarias ya tenía aquellas veces en las que visitaba a uno u otro y lo dejaba completamente seco. Oh, eso significaba que tendría que aprender a controlarse ¿no? Después de todo, no podía dejar seco a Natalie, no al menos si quería que su trabajo trajera frutos hacia futuro. Sí, aunque Orion pudiera parecer alguien poco profesional justo en ese momento, en su cabeza ya tenía maquinadas varias opciones para impulsar la carrera del rubio, después de todo, no llevaba tantos años en el negocio del espectáculo como para dejarlo de lado justo ahora. Esta vez el vampiro tomó una cuchara, se levantó y caminó hacia el cantante. ¿Recordaría que hace minutos atrás habían estado en una situación similar? Se detuvo a un costado de él y hundió la cuchara en el flan a medio comer que el blondo tenía delante. Por la posición, apenas pudo mirar de lado al cantante mientras volvía a erguirse con el trozo de flan temblando sobre el utensilio. Lo arrastró hasta su boca, degustando el sabor. Sabía bastante bien a pesar que el flan no era su postre favorito.

—Te gusta ¿cierto? —El vampiro giró su cuerpo, dejando sus rostros a la misma distancia que antes lo había hecho el rubio, solo que esta vez estaban al revés. —Aunque lo disfrutes, sabes que luego tendrás que trabajar duro para mantenerte bien, así es con todo, no puedes esperar que alguien lo de todo por ti si no das algo a cambio. Pero espero que pienses en ello más allá de dar tu dinero. Si pides lealtad, debes ganarla. Si pides confianza, entonces tú confía. —El vampiro llevó su mano tal como había hecho antes hacia el mentón del cantante, tomándolo con suavidad y a la vez, con un movimiento firme. —Si quieres llegar hasta lo más alto, entonces espero que des lo mejor de ti, así como yo lo haré, puedes contar con eso. —Y siendo así, se irguió, mirándolo desde la diferencia de estaturas. ¿Que seguiría? ¿Un golpe? ¿Lo habría hecho enojar o...habría comprendido a donde quería llegar con aquello?
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Re: Tracks your flutter, my new butterfly [Noiz]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Miér Nov 27, 2013 11:12 pm

No volvió a tomar palabra hasta que vio el movimiento por parte del mayor, éste se enervó y su postura adoptó nuevamente cierto gesto defensivo, como si se esperase algún tipo de empuje o golpe que desatase la guerra entre ambos, pero éste se limitó a rodear la mesa como anteriormente hizo su persona, entonces sopló y volvió a dejar que su voz fluctuase en el ambiente. –¿Realmente una de tus condiciones sería practicar sexo conmigo?- río con sorna mientras observaba el modo en el que la cucharilla se hundía en el flan que era suyo, pero apartó la mirada de la escena, sintiéndose demasiado tentado en ir hacia aquella deliciosa porción de calorías. –Te enamorarías de mi y sería un problema.- de nuevo pecada de ególatra aunque su voz burlesca evidenciaba que se tomaba el tema en broma, era obvio que todo un profesional como era aquel vampiro no rendiría a aficiones tan bajas, tan mundanas. Tan poco sofisticadas. Aunque verdaderamente seguía preguntándose si alguien de tal edad podría permanecer encamado de manera normal. Nunca se lo había montado con un vampiro y a su edad, la curiosidad era lo que por norma general le hacía acudir a cuerpos de otros chicos para saciarse. Aunque el método de apareamiento de los nocturnos pasó a un segundo plano cuando el rostro adyacente descendió posiciones y se encaró a él con la misma osadía anteriormente practicada. La respiración se le cortó en el mismo instante en el que se vio reflejada en aquellos orbes carmesí.

Era condenadamente atractivo, tanto como para empequeñecerse a su lado. Observó el movimiento de aquellos labios al hablarle, perdido más en el acompasado vaivén de los mismos que no en las palabras pronunciadas, despacio su oro líquido buscó de nuevo aquellos que le atraían del mismo modo que podrían llegar a atemorizarle por el curioso y poco común color, corriente eléctrica le provocó el agarre firme impuesto: Debía confiar, vale, eso lo sabía. Debían convertirse en una mente predispuesta a pensar el uno para el otro, deberían compenetrarse y sin lugar a dudas, expresar lo deseado a su compañero si deseaban algún tipo de aproximamiento a metas en común. Pero más allá de lo que pudiera responder de manera más o menos eficaz, lo que pudo verse fueron unas mejillas enrojecidas, una mirada sorprendida por el reciente y nuevo contacto. Antes lo amonestó con un golpe. ¿Por qué volvía entonces? ¿Le estaba probando? ¿Estaba midiendo las distancias que podía ponerse? No fue hasta que no escuchó su última frase que pudo ordenarlo todo: Le pedía cooperación. La nueva estrella se enervó del asiento para que las alturas no fueran tan evidentes, para no permitir al vampiro observarle por encima del hombro cómo estaba haciéndolo en ése instante pues lo atribuía a callado modo de hacerse y sentirse superior, algo que no tenía pensado tolerar. Una vez erguido y aún con las mejillas encendidas por el contacto anterior su puño derecho aterrizó con fuerza en el estómago de su empleado, enterrando allí los nudillos en lo que su frente, debido a la cercanía, se apoyaba contra uno de los hombros del adulto.

Ahí, de pie el uno frente al otro, el cantante mantuvo el puño enterrado en ése duro vientre con el rostro enrojecido contra la ropa contraria evitando ahora aquella que en un inicio le causó terror y más tarde sensaciones extrañas. Le detestaba. Era la primera vez que no lograba que su manager, esos a los que llamaba perro se postrase a sus pies en busca de palabras o gestos por su parte que le alegrasen el día. Orion tenía un muy fuerte temperamento, era mordaz en palabras, sincero también y aunque resultaba algo callado no dudaba en que si debía decirle algo lo haría sin ningún tipo de restricción. Su respiración se apaciguó poco a poco, ése condenado inmortal se había ganado dos de sus sonrojos algo que no acontecía de manera asidua pues en su mayoría, todo ente que sabía de su popularidad rehuía su mirada y temblaba al tocarle, no obstante ése bastardo lo hacía sin dudar, sin vacilar.

Aspiró. Estaba tan cerca del mentón de ése oro que pudo oler ua muy curiosa mezcla de las fresas que éste se propio y... del flan, de ése postre que había procurado evadir para no terminar engordando más de lo debido, para ser siempre perfecto a ojos de los demás. Para ser la estrella que todos esperaban. Cerca. Tenía el dulce demasiado cerca. La fuerza impuesta en sus cerrados nudillos cedió y lo que anteriormente fue un puño mordaz ahora eran cinco dedos apoyados en el plano estomago del contratado.



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Re: Tracks your flutter, my new butterfly [Noiz]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 28, 2013 10:13 am

No, claro que no pondría eso como una de las condiciones de su contrato. No había llegado tan lejos entre las masas de sus semejantes acostándose con otros cantantes y sin embargo, en un par de ocasiones había sido ellos los que lo habían solicitado. Por supuesto que allí nunca hubo amor de por medio, solo era algo para "mantenerlos contentos". Realmente se podía estar muy solo cuando se trabajaba en la industria de la música ¿no?
¿Enamorarse? ¿Qué le haría bajar la guardia precisamente con él? ¿Acaso esos orbes dorados? ¿Su explosiva personalidad?
Desde las alturas observó al blondo hasta que este pareció no permitirlo más y se puso de pie. Debía admitir que le gustaba que no se dejara tan fácilmente, después de todo, había aceptado trabajar para él porque se trataba de todo un desafío, por lo mismo, no esperaba que fuera tan sencillo. Apenas alcanzó a sonreír antes de que uno de los puños de Noiz golpeara contra su estómago, haciendo que mínimamente sus cabellos se mecieran por el impacto recibido. Obviamente el recibir golpes de parte de él se volvería algo del día a día pero por suerte, era algo que podía sobrellevar y que realmente no le molestaba, quizá porque entendía de alguna forma que esa fuera la extraña forma de comunicarse del cantante.

Tohru lo miró, pero el rubio tenía el rostro escondido contra uno de sus hombros. No estaba siendo fácil para él tampoco ¿no? Sus antecesores lo había mal acostumbrado a tener siempre el poder para tratarlos como si de mascotas parlantes se tratase, pero aquello no iba a pasar con el azabache y sería bueno que el cantante lo entendiese pronto. Aquella sería una unión en común en la que ambos tendrían que escuchar al otro y ninguna decisión se tomaría sin que el otro estuviese de acuerdo. Orion sonrió al sentir como el puño sobre su vientre poco a poco perdía fuera de empuje hasta que finalmente, se convirtió en la mano apoyada del blondo. Aquello sonrisa fue normal pues incluso el vampiro sabía cuándo había un límite para las cosas y ya había avanzado suficiente en cuanto al carácter de Noiz; en otras palabras, ya no le molestaría más...por ahora. Dobló su mirada hacia él, pero repentinamente algo se sacudió dentro de su chaqueta y luego escuchó la melodía de su teléfono. Por lo mismo observó por un segundo al cantante antes de alejarse para contestar el aparato.

En cuanto vio el origen de la llamada, vio que se trataba de Kevin, el anterior manager de Noiz. Contestó y espero que el otro comenzara la conversación. Para suerte del azabache, la misma fue rápida y al grano...aunque sin embargo podía notar cierto tono de preocupación en la voz del otro. —No te preocupes, tomaré esas precauciones. Y si, aprovechando que ya has sacado tus cosas, veré de mudarme cuanto antes. —El vampiro dio una mirada hacia atrás para ver si el cantante seguía allí mientras Kevin le daba unos últimos detalles sobre lo referente a los pasados días y a lo que Noiz había hecho...ummm, ¿así que tenía un concierto en el Nocturna? Eso significaba que había conocido a aquél demonio. Esa información fue muy bien recibida, después de todo, aunque fuera un local más, era bastante popular en Hortus, así como también lo era su alocado dueño. —Bien, gracias por todo Kevin. Adiós. —Y cortó.

—Parece que me tendrás pronto viviendo contigo y por lo que respecta a aquella condición. —Miró a Noiz con su rostro neutral, sin presencia de ninguna sonrisa. —No estaba pensando en ello, pero supongo que ya lo sabías. Lo de la sangre tampoco es una obligación, no suelo comer muy seguido pero de todos modos me buscaré alguna nevera que viaje con nosotros. —Y con "nevera" se refería claramente a un humano. —Eso sí, tendrás que al menos salir a cenar conmigo de vez en cuando. Sería bueno que hicieras algo de vida social...en la que no involucraras golpes por supuesto. —Orion guardó su teléfono. No pretendía quedarse allí por mucho más pero antes vería si el muchacho quería terminar aquella reunión ya. Otros habían sido lo suficientemente quisquillosos para tenerle allí durante un buen rato, aunque él no se quejaba, no podía hacerlo cuando se trataba del trabajo que le regocijaba tanto.
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Re: Tracks your flutter, my new butterfly [Noiz]

Mensaje por Natalie "Noiz" Krum el Jue Nov 28, 2013 10:59 am

No sabía qué mierda hacía ése condenado vampiro pero las ganas de desearle a su lado eran equiparativas a las de hacerle fuera con certeros golpes que borrasen esa mueca de prepotencia con la que se vestía, con la que le miraba. Él, él debía ser el que capitanease sus propios convenires, aquel que le acompañaba únicamente debería ocuparse de las tareas más problemáticas o que dolores de cabeza le traían: Responder al teléfono, leer la correspondencia... En definitiva: Ser su callado secretario. Aunque Orion era distinto a los que hasta ahora le acompañaron, muy a diferencia de los managers anteriores, él era... Diferente. Sabía hasta que punto aspiraba a la fama, hasta dónde llegaría por impulsarle a lo más alto y aquello le llenaba de alegría muy entapiada, demasiado oculta: No era algo que le manifestaría al otro por ahora, no cuando estaban debatiéndose en los términos del contrato, no cuando el ajeno parecía plenamente entretenido en molestarle: Se sentía como una rata de laboratorio siendo escrutada por el malévolo científico.
Estaba sumido en aquello cuando una melodía seguida de un sinfín de vibraciones logró que su mirada buscase el bolsillo del cual emanaba aquel sonido aunque para cando dio con la misma el vástago apartó posiciones y atendió al mencionado aparato, ganándose su entera atención cuando mentó el nombre de su anterior contratado.

Cortó antes de lo esperado, mejor. Allí era él quién debía tener la atención de su nuevo manager. –Está bien, está bien.- ya se las ingeniaría para no tener que salir a cenar con él, era un punto del que muy posiblemente se escaquearía. Movió su diestra, la misma ligeramente enrojecida ahora por el golpe anteriormente otorgado de un lado a otro, restándole interés a aquello. –Veo bien que en las giras te vengas acompañado de... eso.- ¿Nevera? Supuso que se refería a alguien a quién chuparle el alma, por su parte no había problema siempre que el mismo no crease vínculos amorosos con su presa. –Pero no olvides quién es tú punto de interés.- aquello lo dijo mientras le miraba más serio de cómo hasta ahora lo hizo, no permitiría ningún tipo de distracción, muy especialmente cuando estaba a punto de subirse al escenario. Le sabía profesional pero nunca estaba de más asegurar aquellos puntos que en ocasiones se dejaban sobre el tintero.

Miró el reloj que adornaba su muñeca y luego volvió su vista hacia su contraparte. –Debo marchar, tengo una sesión de fotos para la revista Rock-Y.- creyó oportuno decirle el nombre y el lugar al que asistiría debido a que pronto sería ése condenado a la vida eterna el que llevaría la agenda. Escudriñó con la mirada al foráneo. –En esta ocasión no me acompañarás.- se acomodó correctamente el bajo de la camisa, como si con tanto movimiento su perfecta imagen se hubiera visto irrumpida. –Tú prepara tus cosas y llámame cuando puedas instalarte en mi casa.- era más importante que el otro estuviera merodeando por su casa que no que restase junto a focos y cámaras en espera de la finalización de aquella sesión. No tenía entrevista, sólo fotos. Aquello le ocuparía... –En dos horas saldré del estudio.- anunció, seguramente los cambios de ropa sería lo que más retrasaría al cantante.

Dio media vuelta con una agilidad casi irreal, empero cuando su espalda enfocó al vástago su gesto se giró por encima del hombro y clavó su mirada, esa salvaje en la otra que siempre parecía estar en calma, algo que en el fondo bien podría llegar a crisparle. –Desde hoy me perteneces.- y con ello estaba dándole la bienvenidaa sus días. Desde ése instante ambos compartirían una vida en común... una vida movida, una llena de cámaras, entrevistas y en especial, de música. Rompió el contacto visual y sacudió la diestra antes de abrir la puerta que le daba la salida, cerrándola oportunamente tras él. Y tras el grosor de esa puerta se ciñó, posiblemente, el contrato más importante hasta ahora ejecutado por su persona. Uno que, esperaba, le llevase a la más absoluta gloria.
Su meta era clara: Ser el número uno de las listas TOP.



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Re: Tracks your flutter, my new butterfly [Noiz]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 28, 2013 12:57 pm

Sonrió al ver aquella expresión en el rostro del rubio. Parece que no terminaba por creerle que pudiera mantenerse alejado de aquella línea entre los sentimientos y el hambre. Quizá lo mejor entonces fuera recurrir a alguien distinto en cada ocasión, solo para mantener al blondo y sus sospechas en paz. Lo observó mientras el otro veía hacia su reloj, al parecer ya tenía actividades planeadas a continuación de la reunión. Bien, a medida que le escuchaba podía ver el paso de Natalie hasta convertirse en Noiz, interesante sin duda. Se notaba aquél profesionalismo cuando hablaba de trabajo, lo que le dejó bastante satisfecho. No habría problema a la hora de llamarlo pues ya Kevin le había facilitado el número del cantante por si necesitaba ubicarlo antes de la reunión que ya estaba terminando. —No tardaré en llegar, seguramente estaré acomodándome allí para mañana por la noche. —Volvió a sacar su móvil para buscar el número de aquella empresa de mudanzas a la que solía llamar cada vez que cambiaba de residencia, sin embargo, antes de comunicarse con ellos, observó al blondo que ya se retiraba.

No dijo nada ante su particular forma de despedirse, es más, su rostro se volvió una simple expresión neutra. La puerta se cerró tras la salida de Noiz, dejando al vampiro nuevamente solo en aquél espacioso lugar. Se acercó hasta la mesa y tomó una de aquellas galletas que habían ido entre la gran variedad de postres que el mozo había dejado antes para ellos. La miró por unos momentos antes de sonreír. —Una pertenencia ¿eh?—murmuró mientras se llevaba la galleta hasta los labios, mordiéndola. Sabía dulce, pero más dulce sería ver como las cosas avanzaban. Seguramente esta sería una experiencia completamente diferente a las que anteriormente había vivido junto a otros cantantes y grupos de música. Apuntó el número de los de la mudanza y esperó que respondieran. Tal como había dicho, para mañana por la noche, él sus cosas y sus preciadas mariposas, estarían por los dominios del blondo.


off:
off: te mando mp para que veamos donde seguirlo :3

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