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The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Vie Nov 22, 2013 6:57 am

La última, esa última frase que fue soltada por V hizo que la sonrisa de ése que era igual a uno de los alquimistas se tornase más plena y llena de júbilo. ¡Claro! Era eso. UT le había dado unas instrucciones precisas: Terminar con aquel patético reinado de numans que se creían superiores al resto pero teniendo especial cuidado con V, ése del que conocía la historia. Ése... ése que se ofrecía sin resistirse. Ése que se había arrodillado para pedir clemencia por una vida que tan siquiera le pertenecía. Estalló en risas una vez le propinó una severa patada en la cara. La risa caló por encima del torrencial, los patéticos como aquellos, los sentimientos que les movían y todo en lo que creían era tan divertido como indudablemente irrisorio. Se creían los mejores cuando un sentimiento provocado por bajas pasiones les movía a abandonar incluso la vida para salvar la de quién decían querer. Risas y más risas, era tan... –¡Patético!- exclamó, llevándose una mano a ése mojado semblante del que tan siquiera era dueño, rasguñando la piel del alquimista mientras la locura se ceñía en su mirada. –Me ofreces tú vida por la de Magheq.- quiso asegurarse, volvió a estallar en risas mientras se movía inquieto de un lado a otro, cómo si estuviera meditando tan deliciosa ofrenda. Oh, sí, eso sería fácil, tan fácil... Se detuvo de golpe y el chapoteo de sus pies al impactar con el agua también ceso, llevando desquiciada mirada hacia aquel que le prestaba atención. Fue entonces cuando asintió dibujando una sonrisa que desfiguró la cara de IV. –Vas a morir por él.- sentenció y estiró una mano a la nada, empero las gotas de lluvia se arremolinaron en su mano y tras cegador brillo se tornaron un arma que parecía envuelta en agua, algo similar a una katana pero sin filo pues el potencial del arma no residía en la hendidura, si no en el demoledor golpe, uno que le quebraría todos los huesos y los astillaría. Uno que le enviaría a la tumba y salvaría a ése que tenía el alma dividida por el demonio.

-Muere.- quiso que fueran las últimas palabras que escuchase el albino pero un potente golpe hizo que su posición se viera irradicada y que sin más impactase contra uno de los muros de aquella mansión. Jadeó con fuerza y procuró que su visión pudiera vislumbrar la sombra que se le aproximaba, esta portaba su arma hacia abajo y el aura de hostilidad ascendía a tal nível que no pudo equipararla a ningún alquimista. No por ahora. Los ojos de ése igual a IV se postraron plenos en lo que no acababa de entender, no hasta que la lluvia limpió el polvo levantado en el impacto y fue capaz de ver una figura con el torso desnudo, una de cabellera oscura que caminaba despacio hacia él, una que parecía proteger con su cuerpo el que yacía caído, ensangrentado y con las marcas de UT deambulando por su cuerpo. Iba a morir. No supo por qué, pero la fuerza que emanaba de ése cuerpo humano le hizo sobrecogerse. –¡Si me matas, morirá IV!- pareció nervioso. I levantó la mirada con lentitud y la clavó en aquel que estaba amenazando con arrebatarle la vida del que consideraba su hijo.

Y sonrió. I esbozó una cansada sonrisa que logró detener a ése que parecía predispuesto a hablar de nuevo. no habló, en ningún momento el hostigador de aquellos guerreros pareció desear rendir cuentas con vocablos. Simplemente se dejó llevar por una corriente de aire a su favor y empuñando su estimada, esta se enterró en el abdomen de quién había estado apunto de llevarse consigo a V, mirándole directo a los ojos mientras su vida se consumía. –Le has matado...- el demonio tomó su forma original y sonrió con desgana y moribundo al que había acabado con la vida de uno de aquellos a los que impartió clases y convencido del triunfo, murió a mano de I quién retiró el arma con gesto más bien asqueado de aquello que cayó bruscamente contra el suelo.

III ya estaba junto a V y era II el que restaba curándole las heridas más superficiales con rudimentarios métodos, tales cómo arrancarse pedazos de ropa para taponar heridas o utilizar el agua de la lluvia para limpiar rastrojos de sangre: Todo valía para intentar calmarle. –Estate quieto!- era imposible. Ése cuerpo parecía afiebrado y temblaba con... ¿Rabia?. II apoyó las manos en los hombros del herido y le miró a los ojos en vago intento por infundirle tranquilidad: Habían vencido a uno de ellos, ¿No? –Déjame curarte, ¿Vale?- no sonó muy convencido pues V estaba neguitoso, francamente, más que de costumbre. Padre acortó distancias, preocupado por el estado de ése al que había procurado protección y se agachó con mirada severa frente a él. –¿Te ibas a vender tan fácil, Gintoki?- los otros parecieron no entender de que hablaban, pero siguieron con las curas mientras I le miraba directo, sin siquiera apartarse el pelo que caía desordenado y mojado por encima de sus párpados.





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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Vie Nov 22, 2013 2:41 pm

Dirigió una de sus manos a su boca y limpio la sangre que seguía cayendo de esta; levanto suavemente la mirada hacia el demonio quien portaba la misma sonrisa que Magheq, aquella que le calaba los huesos haciéndole erizarse; el dolor del rostro no era comparado con el dolor de aquellas marcas que estaban cubriendo su cuerpo; no estaba entendido que estaba pasando, estaba aferrándose a ellas con intensidad, era como si su cuerpo estuviese siendo atravesado por mil agujas; escupió de nuevo hacia el frente, sintiendo la parálisis recorrer su cuerpo. Abrió suavemente sus labios apretando sus puños —. ¿Me llamas patético?... ¿tú te atreves a llamarme patético; cuando estas siendo controlado por alguien más patético que tú? No me hagas reír… —levanto su mirada frunciendo el ceño, el demonio se quedo helado un momento y dios dos pasos hacia atrás, esa mirada era igual o más feroz que la de los demonios del alto grado; se acercaba… se acercaba demasiado a la de UT —. Te ofrezco mi vida por la de Magheq… eso es correcto, ¿Qué no has entendido? —pregunto, gimió un poco y bajo su mano contra el suelo asegurando el brazo; el cual había sido herido. ¿Voy a morir por Mag?, pensó con aquellas palabras y levanto su mirada al cielo observando este con claridad, como si aquellas gotas de lluvia siguiera estuviesen ahí No se escucha nada mal… Tal vez me encuentre con mis padres y me golpeen por lo que hice; ¿Ai también estará ahí? Seguramente me reñirá como pequeños… será… ¿Qué alguna vez los volveré a ver? cerro sus ojos esperando un golpe que le pusiese fin a su vida; o al menos… ¿la mitad de ella? Quien sabe; no era tiempo de plantearse las situaciones y tampoco los problemas; de alguna u otra manera; era molesto. Mátame de una vez…, pero… pero el golpe; nunca llego.

No… pensó alarmado al ver la figura de padre delante de su cuerpo, su espalda erguida y protegiendo con vehemencia su cuerpo; sus lagrimas surcaron su rostro y su cuerpo tembló ¡No! gimoteo con rabia; más sin embargo, las palabras no salieron se quedaron cortas en su boca mirando la espalda del mayor como se hacía más grande. Sus ojos se hacían más grandes a lo que su cuerpo era sujetado por los dos mayores de los alquimistas, sus manos estaban temblando ¿Por qué? ¿Por qué tenía que pasar esto? Sus manos temblaron y se lanzo contra I tomándole de la camisa y bajando su cuerpo hacia este golpeando con su frente la del mayor —. ¡Porque! ¡Ese bastardo tenía su alma unida a la de Magheq! ¡Porque no podías esperar a que me matara! ¡Porque I! ¡¿Por qué te moviste tan imprudente?! ¡Eres el más sensato de todos! ¡¿Por qué no esperaste?! ¡Porque no esperaste que yo me desasiera del demonio con mis poderes! —vociferaba, su cuerpo estaba temblando de terror y su voz estaba sonando enojada, apretaba fuertemente la camisa del mayor de los alquimistas sujetando con fuerza y las lagrimas surcaban de su rostro, estaba soñando… ahora mismo debería ser un sueño; el peor sueño que hubiese podido tener —, ¿Por qué?... porque le mataste… —pregunto de nuevo, más suave; soltándole suavemente, y apretando su frente contra la del mayor —. ¡No soy tan idiota como para dejarme matar por alguien como él! ¡Solo quería entrar en su cuerpo y destruirlo completamente! ¡Solo se iba a llevar una parte de mi alma! ¡Y luego iba a acabar con mi cuerpo! ¡¿Por qué no confiaste?! ¡I! —sus manos se resbalaron en el suelo y sujeto su brazo derecho con fuerza sintiendo como las letras estaban postrándose en su cuerpo y desaparecían lentamente, dolía… demasiado; su corazón, estaba doliendo No ahora, pensó sujetando su mano con fuerza y cayendo sentado hacia atrás —. No puedes hacer nada II, he tratado de curarme desde que me hirieron y no he podido parar el dolor… es imposible; estoy marcado —dijo riendo suavemente sin gracia alguna; mirando a los mayores que se miraron preocupados y comenzaron a observar aquellas marcas que comenzaron a mostrarse por su cuello, sus manos y la mitad de su rostro —Gintoki… ¿Qué paso? —pregunto con temor en que su hijo estuviese todo el tiempo bajo el control de UT. El albino negó suavemente y tomo la mano de su padre —. Llévame donde el demonio… si quiero salvar a Magheq necesito… extraer el alma de él; del cuerpo de aquella bestia; por favor… no quiero que Magheq muera —dijo aferrándose al cuerpo de su padre y temblando —¡Busquen a Magheq y llévenlo a mi despacho! ¡Ese demonio también! —ordeno I dándose la vuelta y mirando el cuerpo de Gintoki que no se podía levantar del suelo; el mayor intento ayudarlo pero retrocedió y comenzó a entrar en la casa, el albino permaneció en esa posición tratando de calmarse, si fallaba… si tan solo fallaba Magheq… ¿iba a morir cierto?

No, no podría permitirse fallar.





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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Vie Nov 22, 2013 7:33 pm

-¿Mag?- silencio. El más tétrico silencio vino tras la pregunta que lanzó el más joven de los gemelos, quienes aún y con heridas habían logrado acabar con ése proyecto de demonio antes que pudiera pasar a mayores con alguno de los invitados, todo estaba en calma, todo a excepción de ése que tenía los ojos totalmente abiertos por el pánico. –¡Oye, Mag!- repitió, pero el aludido estaba encharcado en carmesí y no parecía desear moverse... Dudosamente podría hacerlo. XII apoyó las manos en la gran hendidura que el alquimista tenía en el vientre pero le fue totalmente imposible parar el reguero de sangre. Fue el angustioso grito de éste el que llamó la atención del mayor de los gemelos, quién había optado por dar una rápida ojeada a los alrededores para asegurarse de que todos estaban a salvo, olvidándose de su hermano. Los ojos de XI se abrieron en grande y redondo cuando vio a Kaz arrodillado junto a Magheq, un alquimista inerte rodeado en carmesí. ¿Cómo? ¿Cuándo? Habían estado ahí todo el rato y sin lugar a dudas nadie había flanqueado la guardía que tenían para protegerle. Su cuerpo quedó ahí mientras escuchaba a su hermano menor hablarle, implorar ayuda. ¿Qué...? ¿Qué estaba pasando? Unos firmes pasos llamaron la atención de los gemelos quienes voltearon, alertados por la urgencia que parecían portar aquellos que se encaminaban a su posición. XII seguía con ensangrentadas manos intentando cubrir la herida de Mag, el otro les cubrió esperando a que se mostrase la forma para atacar... Pero relajó posición al ver que se trataba de un alquimista. De II junto a III, tenían ambos el rostro encharcado en sudor y no parecieron sorprenderse al ver las heridas –mortales- del menor de todos, lo que provocó desconfianza, recelo. Siguió protegiéndoles con el cuerpo pero cálida mano de III se apoyó sobre el hombro de XI. –Está muerto.- ¿Cómo lo sabía? Arrugó el puente de la nariz y deseó arremeter con el arma a quién le hubo dado la noticia sin siquiera tomar las constantes a su hermano, empero fue II esta vez quién habló. –Debemos llevárselo a I.- éste hizo un gesto a un lloroso XII, quién asintió, pareciendo entenderlo todo y se apartó del cuerpo inerte de IV. Empero XI parecía aún renegar a abandonar su posición hasta que no fue abrazado por su hermano, fue la primera vez, tal vez, que éste lloraba frente a otro que no fuera Kaz. Su compañero estaba... Le maldijo cien veces, le insultó otras cien y le lloró mil, siguiendo con la mirada a III, quién tenía entre sus brazos esa figura perforada de un lado a otro, pero a pesar de todo su rostro estaba... ¿Sonriendo? Sí. El condenado había muerto sonriendo y sujetando una caja, algo pequeño que cabía en la palma de su diestra mano y que resguardaba con presión pues incluso sus dígitos estaban blancos por la falta de riego en los mismos antes de perecer totalmente al ataque.

Llegaron con prisa, la sangre del más joven manchaba los ropajes de aquel quién lo portaba pero no hizo ascos ni nada parecido, muy por el contrario depositó ése cuerpo sobre lo que parecía ser una camilla, aunque no era más que una mesa con una cortina por encima para proporcionar cierta seguridad al difunto. Ahí dejó el cuerpo inerte y a su lado, en una mesa próxima se hallaba el del demonio. I se quedó al lado de Magheq. Su pequeño. Su hijo. Le acarició la frente, retirándole de ahí el pelo, luego miró a quienes estaban contemplando la escena con claro dolor. –Su alma está dividida, por consiguiente, aún...- sí, podían salvarle. Se llevó la mano libre a su propia cara, cubriéndose la mirada y sin apartar la otra de un cuerpo que estaba cada vez más frío. –... Pero no será fácil. El único capaz eres tú.- su mirada apuntó directamente a V. Conocía perfectamente el pasado del albino, todo lo acontecido en su vida... Todo. Él sería el único capaz de soportar el peso de un demonio comerle el alma, él sería quién... Pero negó. I negó, indeciso. ¿Sacrificar a un hijo para salvara otro? Aquello salía sin duda de todo plan que pudiera acontecer. Apartó la mano de su primogénito uno que si bien no era suyo de carne lo era en el corazón. –Pero iré yo.- anunció, el resto abrió la mirada por completo enfocando a un rostro decidido a enmendar el fatal error. Nadie, absolutamente nadie se atrevió a discrepar pues era la primera vez que veían a ése hombre serio en su totalidad, decidido a arriesgarse por uno de los suyos.





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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Vie Nov 22, 2013 8:41 pm

El albino logro llegar a el despacho de su padre a pesar del gran dolor que le estaba propinando aquellas marcas; el veneno del diablo que estaba entrando por su cuerpo; era como si estuviese bebiendo el elixir, aquel elixir de la juventud que le permitió a todos ellos ser alquimistas; aquel elixir que les permitió vivir durante todo ese tiempo con ellos; más sin embargo, su rostro mostraba aquella indiferencia que asombro a la mayoría de todos que iban entrando. El grito ahogado de VI & VII se escucho, el susurro de sorpresa de VIII y la mirada de IX le dio a entender que lo que estaba viendo no se lo estaba imaginando. Gintoki pego su cuerpo contra la biblioteca y su mirada hacia un lado respirando agitadamente, su corazón estaba latiendo demasiado rápido y las marcas seguían creciendo Ese bastardo de UT… ¿Qué es lo que quiere de mi?, se preguntaba mientras sujetaba fuertemente su mano, si fuera por él se la hubiese arrancado hace años por el maldito dolor que estaba durmiendo todo su sistema muscular. La voz de XI resonó en sus oídos; el platinado bajo la cabeza hacia el suelo cuando la puerta fue abierta y entro el cuerpo de Magheq inconsciente no… sin vida. Tenía que aceptarlo; la mitad de su alma estaba fuera de su cuerpo, aquella mitad que fue hecha y purificada con la inmortalidad de UT. Esta muerto…, pensó apretando sus manos Esta muerto… ¿cierto? ¿Lo estaba? sus labios temblaron y su mirada se agacho —. Esta… muerto, ¿cierto? —susurro —. El demonio… aquel demonio no mentía, si lo matábamos… IV iba a morir… —soltó una risa de sus labios, el silencio se hizo totalmente presente en toda la habitación, la voz del albino resonó en toda esta; con su mirada en el suelo. Sus piernas se echaron hacia atrás recibiendo un gran golpe de XI que hizo que la mayoría de libros cayeran; el peliplateado no levanto el rostro y el grito de XI llamo la atención de todos — ¡Tú! ¡Si sabias eso porque lo mataste! ¡¿Por qué?! ¡Tenias que comprobarlo! ¡Tenias que ver si realmente le iba a matar! ¡Eres un idiota! ¡¿Lo sabes Gintoki?! ¡Sabes lo idiota que eres! ¡Lo que te amaba Magheq! —I quiso meterse pero un sollozo llamo la atención de todos los alquimistas, incluso del que tenía sus manos en la camisa del albino lo soltó alejándose y viendo las lagrimas de Gintoki derramarse por sus costados —. ¡¿Y sabes lo que yo lo amo?! —grito levantando su rostro y apretando sus dientes; el silencio se volvió sepulcral y Gin le tomo de la camisa tirándolo al suelo —¡Espera! ¡Gin! —grito XII tratando de detenerlo pero XIII le tomo de la mano impidiendo que se moviera —. ¡Sabes lo que me estoy arrepintiendo! ¡Si le hubiera dado mi vida nada de esto estuviera pasando! ¡El me quería a mí y se llevo a Magheq! ¡¿Por qué?! —grito golpeando el suelo de donde se encontraban —. ¡¿Porqué lo hizo?! —vocifero, IX le quito de encima al albino que estaba histérico —Gintoki… ¿Qué son esas marcas? —pregunto atónito uno de los alquimistas mayores; el que recurría a la misma edad de su líder, IX.

La marca de UT —susurro I llamando la atención de todos —Todos bebimos su sangre, y todos nos hicimos sus juguetes; más sin embargo; al parecer Gintoki… vivió un pasado que todos desconocemos, ¿cierto Gintoki? —le pregunto suavemente, él lo sabía todo —. Tú lo conoces… no hables como si alguien más lo desconociera —I bajo la mirada y dirigió una de sus manos hacia el rostro de Magheq. No menciono absolutamente nada, y los demás tampoco lo hicieron, pero sus pasos caminaron hasta colocarse delante de I, con su expresión más seria quitando su mano del rostro de Magheq —. Lo siento padre, pero… no estoy de acuerdo con tu decisión —el hombre abrió sus ojos por la sorpresa y los demás también lo hicieron, III iba a decir algo pero II cubrió su boca con su mano y le dijo que permaneciera callado —. Tú… no vas a ser capaz de hacerlo; y yo tengo por lo menos 5% de probabilidad de que Magheq sobreviva. No… 5% es demasiado esperanzador, ¿te parece que les diga el cálculo completo; a lo mucho podre regresar con un 2% de vida a este lugar; pero es más que un 1% ¿cierto? —tomo la mano del hombre y la levanto —. Si el líder desaparece los guerreros se volverán desunidos y se separaran; más sin embargo ¿Qué pasa si el caballo decide saltar sobre sus presas para avanzar? —se quedo callado un momento y coloco su mano derecha en la frente de Magheq; sintiendo la fría de esta —. Yo iré, aunque tenga un 2% de probabilidad de no regresar, porque… confió en Magheq —movió su mano para que trajesen al demonio hasta donde él estaba; II quien compartió idea con Gin lo movió con ayuda de IX que también estaba de acuerdo, XI le miro y bajo su mirada y asintió estando de acuerdo, I permaneció callado —Gin, no he aprobado esto —el albino giro su rostro y le dedico una pequeña sonrisa —. Mencióname una sola vez que haya seguido tus planes como son… ¿Alguna vez he hecho lo que todos los demás han hecho? Les abandone luego del Navis, solo asistía a reuniones que me interesasen o me obligaras a asistir; las misiones eran lo mismo I estoy agradecido contigo, pero… hay momentos en los que no comparto tu opinión sacrificarte no hará bien para nadie; ni siquiera para ti mismo; no te preocupes… soy tu hijo después de todo —el pelinegro cerro sus ojos y levanto su mano directa hasta la cabeza del albino —Gintoki… eres un idiota —susurro con una sonrisa en sus labios —Por favor, vuelve con Magheq… con vida —dijo suavemente —. ¡Sí!

Esto… es por Magheq sus dos manos tocaron la frente de ambas presencias con débil aura en esos momentos. Los ojos de Gintoki se cerraron y las marcas en su cuerpo comenzaron a expandirse por todo este; apretó fuertemente sus ojos sintiendo las grandes pulsaciones de aquellas marcas, sintiendo que su presencia se iba yendo, sus ojos comenzaron a perder la visibilidad de aquella oscuridad que procreaban sus parpados y sus manos al igual que su cuerpo se sentían flotando; como si fuese… ¿su alma? No, era así. Como si estuviese… El mundo… inteligible, era un lugar oscuro donde no se escuchaba absolutamente nada; sintió que su voz no podría ser liberada en ese lugar, sus piernas tocaron un lugar vacio y palmeo por si pudiese caminar por esa zona; sus manos terminaron dentro de los bolsillos de su pantalón; no sentía nada, absolutamente nada… ni siquiera entendía como era capaz de que sus pensamientos salieran a flote; ese lugar… era la oscuridad total.

-*

¡Gintoki! —el cuerpo del albino cayó al suelo, el mayor de los presentes tomo su presión y se alarmo —. ¡No hay presión! ¡Su respiración esta cesando! —dijo alarmado IX, I se encontraba cruzado de brazos y miro la marca en la frente de aquellas dos personas que carecían de vida —Gintoki, ha entrado… —susurro suavemente los demás miraron a I con atención y el mayor miro a sus dos hijos —Vuelvan… regresen con vida —dijo lo que estaba pensando, con sus ojos cerrado. Tenía que tener confianza, en esos dos.





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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Sáb Nov 23, 2013 8:30 am

Estaba con su forma aniñada, esa con la que contaría cuando su edad oscilaba los cinco, quizás seis años. La oscuridad le envolvía, estaba en un rincón abrazándose sus propias rodillas, unas llenas de curas posteriores, de cortes tapiados por esparadrapo, muy posible uno que le puso II tiempo atrás... mucho, mucho tiempo atrás. Gimoteó pues esa oscuridad no le gustaba, no, era negra, profunda y... no había nadie. Nadie. El pensamiento de estar solo en aquel lugar consiguió que la pequeña forma se encogiera algo más pero fue sorprendido por un abrazo, uno que le envolvió la espalda y le trasmitió una calidez que la muerte dividió. Sus ojos, esos grandes ambarinos se giraron entre sorprendidos y temerosos de lo que pudiera encontrarse tras de sí empero el pánico asomó al verse a sí mismo. Era una replica de su cuerpo, no... Era su alma. Cuando comprendió todo lo que aquel cuerpo aportaba no dudó en sumirse en callado abrazo, rodeándole de la misma forma que aquello que traía algo de luz estaba entregándole de manera tan plena, tan desinteresada. Esta le reconfortó con caricias sobre su espina dorsal contando con toda la paciencia de la que a sí mismo era capaz de entregarse y cuando lo consideró separó su cuerpo de ése trémulo que estaba prácticamente aferrado al propio. Ambos eran niños, niños aparentes, niños eternos. El que traía algo de luz le tendió la mano sonriendo a ése que se hubo dejado abrazar por la oscuridad. – Ven.- las palabras se abrieron eco en aquel lugar carente de sonido y el que tenía las rodillas repleta de pequeñas curas se encogió ligeramente. ¡Podía hablar! Claro. Esa era el alma que el demonio le arrebató y no obstante brillaba, era fuerte. ¿Por qué entonces dejarse ganar? Lucharía. Había prometido regresar bien. Asintió despacio a la petición establecida y alargó su mano en dirección a sí mismo, enlazando sus dedos con aquellos más firmes, más cálidos. Todo lo que el otro traía era una paz inmensa, una bondad extraña. No obstante no sólo se había dividido el alma, también su psique creando personalidades dispares, inconexas pero que se complementaban de manera profunda, de manera intensa. Los dos eternos niños vagaron pues, tenían que encontrar la puerta de salida, la que les haría volver con aquellos que, quizás, estarían llorándole. A ambos la imagen del rostro de Gintoki les removió al unisonó un extraño sentir y quizás por ello se apretaron las manos en callada compenetración que únicamente, quizás XI y XII conocerían.

Los pasos eran firmes aunque ninguno de ambos era capaz de saber hacía donde dirigirse, qué hacer. Pero vendría. Lo sabían. Vendría a por ellos. Y cómo si aquello fuera escuchado, como si callada suplica hubiera sido resuelta, la forma de Gintoki comenzó a aparecer justo delante de dónde aquellos se encontraban. Ambos detuvieron el paso mirando con ilusión en aquellos grandes rasgos infantiles, esperando la total impuesta de ése cuerpo que empezaba a materializarse. No hubo más espera, tan buen punto el cuerpo del platinado tomó forma ambos se lanzaron sobre el cuerpo que creyeron, en el fondo, no volver a apreciar jamás en ése vagar. No obstante ahí estaba, había venido. El que podía hablar fue quién tomó palabra por su dividida alma, posiblemente la más asustada de ambos pues fue la que quedó con el verdadero cuerpo sintiendo el padecer de una muerte no esperada. –Has venido...- las pequeñas manos de esa forma se enredaron en las ropas de Gintoki con esa posesividad que mostraba habitualmente en la oscuridad de un cuarto junto al cuerpo ajeno y no dudó en saberse adulto en mente a pesar de lo que su cuerpo pudiera dar a mostrar al restar dividido con ése que únicamente sonreía y se aferraba a ésa vida que había venido a por ambos. Aunque... Más se abrazaban a ése cuerpo, menos tangible se hacía y de ello se dio cuenta el gemelo sin voz, que apartó al otro de un severo golpe, el cuerpo ajeno... Ambos miraron con temor como esa forma antes tan clara y nítida se desdibujaba. ¿Una ilusión? No. Una estrategia. Claro. Uno de aquellos dos alzó la cabeza para buscar al pionero pero la oscuridad era tan densa y espesa que no logró atisbar pista ninguna de cómo actuar, torció los labios entonces. –Imprudente.- sentenció, pues muy posiblemente ése idiota se habría lanzado a salvarle sin tan siquiera tener en cuenta las consecuencias. No... Ése gesto en el rostro ajeno, esa sonrisa, esa mirada entristecida... Sí, lo sabía. ¿Pretendía morir para salvarle? El pensamiento logró que ése crío de a duras penas metro de altura sujetase la mano contraria y tirase de la misma hasta tal punto de hacerle hincar de rodillas para tenerle a su altura. Le besó. Sin más. Fue un beso casto, digno de todo niño inocente a pesar que su inocencia había muerto hacia ya años, cuando por primera vez unió su cuerpo al del albino. Le soltó entonces con la rabia irradiando en aquellos luceros infantiles. -Salimos los dos o ninguno.- él era la rabia. El otro, ése que les miraba era la dulzura, por consiguiente y haciendo halago de su condición les observaba callado sin saber del cierto como poder intervenir en una escena protagonizada únicamente por su hermano de las sombras.

Pero estaban a salvo. Al menos... Al menos sí por ahora. Si ahora que estaba con ellos ése al que siempre, desde la edad que su cuerpo físico presentaba amó.





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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Sáb Nov 23, 2013 1:14 pm

¿En donde mierda estoy? pensó con molestia mientras observaba la oscuridad pero lograba captar absolutamente todo; estaba tan brillante a pesar de que el espacio estaba lleno, él; ¿estaba brillando? Un lugar en el cual las almas descansan luego de ser separadas de su cuerpo, tal vez… ¿Dante Alighieri tendría razón? El cuerpo queda vagando entre el purgatorio y su alma tendría una salida diferente; era una idea descabellada y pensarla en ese momento no era algo como si estuviese bastante seguro; miro de nuevo su cuerpo se podría ver el mismo sus manos sucias; las marcas seguían presentes y marcadas en su cuerpo; parpadeo de nuevo un par de veces absorto en sus pensamientos. Comenzó a caminar de nuevo, mirando a todas partes buscando algo que le llevase a él. Sus labios se abrieron y comenzó a tararear aquella canción que padre les cantaba cuando eran pequeños; no recordaba la letra solamente la melodía y con ello para él era suficiente; no era amante a la música por lo cual la letra de las canciones eran para él insignificantes; solía olvidarlas y cantar las canciones como no eran; agregando como siempre sus palabras prohibidas según padre a ellas, no entendía porque agregándole mierda y un montón de palabras más eran prohibidas. Escucho unos pasos y se detuvo, eran dos… dos pasos.

No sentía nada, no olía nada pero podía ver; y al parecer escuchar. Su respiración era seguida de pequeños ataques de ansiedad cerro un poco sus ojos y estos se abrieron completamente al ver los dos cuerpos delante de él Mag… sus manos se abrieron y los dos cuerpos cayeron encima de él, sus piernas se tambalearon y cayeron al suelo haciendo un sonido seco; más sin embargo, estaba aferrado a esas dos espaldas, con su rostro entre la cabeza de los dos, sin sollozar, sin llorar; callado con una sonrisa en sus labios mirándolos a ambos. Estaba… tan feliz pero… ¿Por qué hay dos Mag-chan? se pregunto luego de mucho tiempo, abrió sus labios pero palabras no salieron de estos, no podría hablar se preguntaba realmente porque. Separo su rostro un poco y asintió dedicándoles una sonrisa cerrando sus ojos. Realmente no podría controlar su cuerpo, o tal vez no era lo que quería. Dirigió una de sus manos a la cabeza de ambos desordenando su cabello, estaba feliz; bajo su rostro besando ambas mejillas; pensó no volverlo a escuchar jamás, que no fuese él quien hablase si no otro de las jugarretas de aquel demonio; estaba feliz… realmente. Ahí se dio cuenta… su alma también se había dividido.

Cuando tomo la cabeza de ambos su alma se había dividido al grado que la visión y el tacto permanecieron con él; y su voz y su olfato se fueron junto a su otra alma, por eso no podía hablar y su cuerpo estaba deshaciéndose Idiota, se menciono mentalmente cerrando sus ojos. Lo escucho y sonrío, feliz. ¿Lo estaba?, movió su rostro de un lado a otro sin poder decir ninguna palabra y tomo la mano de los dos besando su dorso y guiñándoles el ojo; tenía un plan… aunque ciertamente no sabía si iba a funcionar por lo cual era mejor que no pudiese hablar. Sus rodillas no sintieron dolor más sin embargo, sus ojos se cerraron por la sorpresa y sus labios recibieron aquel beso; su sonrisa se marco más y sus manos suavizaron el cabello de aquel niño ¿Los dos o ninguno? repitió en su mente aquellas palabras. Amplio una sonrisa y levanto sus manos mostrando cuatro dedos; iban a salir los cuatro; aunque cuando lo hicieran esos dos solamente sería uno. Le tomo de las manos y lo cargo a pesar de que su cuerpo poco a poco estaba viéndose trasluciente; estaba entendiendo poco a poco ese mundo y lo coloco delante del otro cuerpo y se arrodillo delante de los dos cerrando sus ojos y sus labios se abrieron suavemente “Trampa de alma” se leyó en sus labios; el lugar fue absorbido completamente en la oscuridad y el alma de Magheq comenzó a unirse en uno solo; sus ojos se abrieron y lograron enfocar un solo cuerpo que se encontraba delante de él, le dedico una gran sonrisa y se acerco para besar suavemente sus labios; ya no besaba a uno solo, si no a ambos; su alma volvía a estar junta; deslizo sus manos por las mejillas del ajeno y le empujo hacia un agujero, no quería que siguiera en ese mundo si lo hacía… desaparecería igual que él Adiós…, estaba totalmente seguro… de que él despertaría; Los dos o ninguno… río divertido y se levanto mientras sacudía sus manos sin ver por algún lado aquella puerta que abrió con sus poderes; tomo su mano y la levanto mirando a todas partes Supongo… que me toca buscar a Gin-chan dirigió una mano a su nuca.

Lo único que le daba la razón para quedarse ahí, y evitar desaparecer; fue… escuchar su voz de nuevo, él quería que regresaran los dos juntos; pero… tal vez cumplir esa promesa iba a ser más difícil ya que su otra alma… era la que quería aferrarse a la muerte.





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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Lun Nov 25, 2013 9:44 pm

Trampa de alma. Algo en él vibro y su psique dividida volvió a ser una sola, uniéndose como los pedazos de un cristal ante la magia de algún mago. Cerró con fuerza los ojos durante el proceso como si esperase algún tipo de contrapartida en aquello empero nada fuera de lo que parecía lo correcto sucedió, no atinó a abrir aún los párpados que los cálidos labios de su compañero tomaron posesión de los suyos, dejando que la dicha le envolviera al creerse por fin fuera de la zona de peligro: Ahora ambos podrían encontrar el modo de salir. Despacio la fragilidad de unos conocidos dedos le rozaron las mejillas y al abrir esos orbes de ambarina tonalidad... Su cuerpo fue empujado hacia lo que no sabía que tenía a sus espaldas y lo único que pudo ver fue la sonrisa de aquel que hasta hacia escasos minutos estaba robándole la atención con gestos ciertamente enternecidos por encima de una piel que extrañaba el contacto del amado. Alargó una mano hacia ése que cada ve estaba más lejos pero... Pero no pudo tocarle. El extraño portal se cerró y su espalda se golpeó con brusquedad contra el suelo, el alarido sorprendido de una conocida voz le devolvió el aliento. XI estaba sobre su cuerpo, abrazándole al unísono que I quién parecía francamente derrotado, cansado. Miró uno a uno a todos aquellos que rondaban por la sala hasta que su visión se detuvo en aquella camilla improvisada cercana, dónde el demonio yacía ya muerto. Todos estaban hablándole, intentaban sacar información de lo sucedido, le pareció escuchar incluso el nombre de Gintoki en labios de alguno de sus hermanos pero era incapaz de procesar información. Ése imbécil había... se había encerrado en el portal que se cerraba a la vida por él. Le había regalado su vida. Ése idiota... ése idiota le había regalado la vida. Como si la información estuviera procesándola de manera verdaderamente lenta su cuerpo empezó a temblar y aquellos que le abrazaron se dejaron espacio para que II se aproximase: Ansiedad. Nada grave, pero el corazón del alquimista era quién parecía estar desgarrándole el alma. Viéndole tan abatido el resto comenzó a comprender...

Todas las miras se volcaron en el que yacía muerto en la escena. La reacción del menor dio pie a que el resto comprendiera que era imposible que ése de pelo platinado saliera con vida del lugar de dónde él si había conseguido escapar, aunque posiblemente I supiera quién había arriesgado posición. II le procuró medicamentos pero aquellos quedaron esparcidos por el suelo cuando el morocho atacó su mano con la propia y saltó de aquello que le hacía de cama para ir directo al finiquitado demonio, ése que le había quitado la vida y ahora se llevaba en recompensa otra por la suya tener aún luz. Sacudió al mismo frente a la mirada desolada de todos: Sí, le sabían herido, pero... Padre supo que esta vez le tocaba actuar y desalojó el lugar con ligereza. Todos lanzaron sendas miradas que pedían explicaciones al fundador de aquel grupo pero éste se limitó a sonreírles y empujarles con debilidad hacia la única puerta de la sala, asegurando así que Magheq quedase a solas, aunque él permaneció cerca del cuerpo de su hijo cuando los demás ya se sabían lejos de escena. Fue entonces y solo entonces cuando aquel al que crío se lanzó a sus brazos como cuando contaba con dos años y... lloró.

La impotencia le dolía más de lo que aquel surco por la espada de I le procuró. No podía hacer nada. No sabía qué hacer. Sus manos se agarraron a la ropa de aquel que le crío y tironeó de las prendas sin mayor afán que el de calmarse, el de intentar recuperar el aliento que perdía en cada sollozo. Gintoki. Ése imbécil... los brazos del adulto le rodearon, parecía... Parecía confiado. –Ése idiota ha conseguido ingeniárselas para sacarte de ahí...- pareció hablar pensativo aunque supo que estaba dirigiéndole cierto hastío de esperanza. Su voz estaba repleta de orgullo paternal. –... Saldrá.- fue una afirmación tan tajante que no parecía haber duda alguna en la voz de I, y cuando tan firme era en sus dictámenes era que verdaderamente creía en lo que decía. Despacio el tembloroso cuerpo del alquimista se separó de I y éste le sonrió con la misma dulzura con la que acostumbraba a mostrarse cuando ambos estaban a solas. Le retiró las lágrimas con los pulgares y con un movimiento de cabeza le señaló el lugar dónde restaba el cuerpo del albino. Parecía sumergido en un sueño que le procuraba paz pues su semblante era tranquilo. –Imbécil. Vuelve.- su voz no alcanzó siquiera a ser un susurro, incluso padre no podría haber escuchado aquello ni de haberlo deseado pues se aseguró de decírselo al oído. Se negaba. Se negaba a perderle.





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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Mar Nov 26, 2013 1:58 pm

El eco dentro de la oscuridad se hizo más fuerte. El corazón del albino latía rápidamente, y miraba de vez en cuando su mano traslucida que comenzó a aclararse, amplio una sonrisa; así que Magheq había despertado. Eso quería decir que podría estar ahora misma siendo abrazado por los demás Genial; ya está vivo…, trato de reír por lo bajo, pero nada salió de sus labios. Ahora mismo, lo único que podría hacer era encontrar a su pequeño yo, y convencerlo de alguna u otra manera de regresar. Ahora que lo pensaba… ¿Cómo le iba a convencer? Si no tenía voz. ¡Oh! Seguramente eso funcionara, hurgo entre su bolsillo y saco un dulce de menta y lo sostuvo con su mano ¡Mi favorito! ¡Funcionara!. O eso creía. Gintoki a decir verdad todavía seguía siendo un niño desde el fondo, por lo cual tal vez sus trucos funcionaran; si realmente hubiese crecido como un niño normal, pero no. Su pequeño niño experimento la muerte en muchas ocasiones, bañado en sangre y entre las garras de UT y ahora, aquellas marcas que yacía en su cuerpo… no iban a estar en el cuerpo del pequeño.

Escucho un sollozo, y se apresuro a correr hacia un lugar en especial parecía una esquina, acurrucado y sosteniendo sus piernas, sollozando. Sus orbes carmín estaban cubiertos de lágrimas y su mirada chocaba contra el suelo. Sus pasos resonaron y él se hecho hacia atrás, se agacho haciendo que sus rodillas tocaran el suelo y levanto su mirada, el niño hizo lo mismo y le observo con sus grandes ojos rojizos —. ¿Por qué estas aquí? —Gintoki levanto sus hombros, no podía hablar pero de alguna manera el pequeño podría entenderle, porque era él —. No quiero regresar… ¡No a ese mundo! —giro su rostro y busco algo, encontrando una pequeña tiza que tomo con sus manos y comenzó a escribir en el oscuro suelo, este se ilumino suavemente al igual que la que sostenía “¿Por qué?”, el niño se aferro contra sus piernas —. Ellos me seguirán lastimando, me quieren ver muerto… es mejor cumplir sus deseo; ya no lo soporto… ¡A ti no te importa! ¡Pero a mí me tortura! —Gintoki bajo la mirada y comenzó a escribir legible, el niño levanto un poco su mirada y volvió a sollozar “¿Qué te dicen? ¿Por qué te dejas lastimar de ellos? Ya no son nada para nuestro mundo, vivimos en una época distinta. Ellos nunca te culparon” el pequeño parpadeo un par de veces y se levanto caminando hasta él y comenzó a escribir con una letra pequeña pero legible “Eso lo dices tú ¡Porque nunca lo sientes! ¡Escapas de lo que no te gusta! ¡Siempre me dejas el trabajo sucio a mí!” tomo la tiza y pensó en que escribir “Nunca me reclamas, puede dejarte todo lo que quiera, está en tu decisión aceptarlo” Movió su rostro de un lado a otro —. No quiero verte llorar… —el albino abrió sus ojos y bajo la mirada su conciencia era él mismo; y ella era la que le protegía en todos los casos, estiro sus manos y la tomo entre sus brazos, disculpándose una y otra vez, con una voz que nunca iba a salir de sus labios. El niño se separo y le tomo sus mejillas —. ¿Tú quieres regresar? ¿Por qué? —Gin se separo y trato de dibujar algo en el suelo, el niño apoyo sus codos en este y se acostó, el albino hizo lo mismo, el niño tomo su mano y comenzaron a hacer el dibujo; donde unos pequeños ojos se veían y el típico peinado de alguien que estaba siempre en su mente —. ¿Por él? —Gin afirmo y escribió “Fue una promesa, no podremos ignorarla, ¿cierto?” el niño escribió arriba “No, no podremos hacerlo… pero”. No tengo, la suficiente confianza para volver a unirnos —Gin rápidamente escribió “Dame tus manos”. ¡Si lo haces puedes desaparecer! ¡Ya no te queda poder! —el niño se levanto negando absolutamente todo, Gin quito la espada de su cintura y la lanzo al niño que la tomo cayendo al suelo y abriendo sus ojos “Somos Gintoki Sakata. El V alquimista, ¿estás desconfiando de mi, de ti?” Las manos del pequeño sujetaron con fuerza las de Gin, y al tiempo Gin sujeto con fuerza sus manos contras las del pequeño, este comenzó a emitir un aura blanca alrededor de su cuerpo, el albino mayor hizo exactamente lo mismo con sus manos —. Trampa alma —dijeron los dos al tiempo. Un mareo llego a la cabeza del mayor y apretó con fuerza al pequeño, una gota de lágrima de los dos se mezclo y cayó en el suelo donde estaban. Era todo… lo que Gin podría hacer.

. Pesa… —fue lo primero que salió de sus labios, su voz ronca volvía a ser la misma; no era la de un niño, era la de un adulto. Dirigió una de sus manos a su cabeza y trato de levantarse teniendo un peso encima suyo, abrió suavemente sus ojos mirando a Magheq encima de él Gintoki parpadeo un par de veces incrédulo y sin creerse lo que estaba viendo —. ¿Por qué estas llorando idiota? ¿Es que acaso los ovarios te han vuelto loco? —pregunto suavemente, las memorias de lo que paso al otro lado le llenaron la cabeza de muchas cosas, más sin embargo, las marcas ya no estaban en su cuerpo, amplio una pequeña sonrisa de sus labios y se estiro juntando suavemente sus labios con los ajenos —, si me despiertas así todos los días, no tengo quejas… Buenos días, Magheq. ¿Disfrutaste tu sueño? —le pregunto suavemente, el sollozo de I resonó en sus oídos y el movimiento de la puerta que se abrió dejando caer a los diez alquimistas cotillas, y que se lanzaron encima del albino —. ¡Esperen que les pasa! —grito con molestia, pero una sonrisa estaba marcada en sus labios —. ¡¿Qué estamos heridos joder?! —gruñía. Vez, no fue nada malo regresar; todos nos extrañaban, pensó sonriendo suavemente, abriendo el dulce de menta y metiéndolo en sus labios Buen provecho, Gin-chan, pensó.





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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Mar Nov 26, 2013 10:26 pm

Restó tendido sobre el inerte cuerpo, buscando ése calor que parecía poco a poco abandonar el cuerpo del amado. ¿Y si realmente...? No. se negaba a pensar en aquello, pero podía sentir que incluso I estaba tenso ante la situación, tal vez éste también se estuviera mentalizando en que las cosas no saldrían como esperó. El cuerpo del menor de todos aquellos alquimistas seguía sobre el otro, abrazándole, llorándole. ¿Qué importaba ya? Gintoki jamás... Su mirada se abrió y su corazón dio un potente vuelco cuando escuchó la voz semi dormida del contrario, pero el insulto seguido de aquella pregunta logró que enervase totalmente su lloroso gesto mirando sin creérse al que había despertado justo cuando el de cabellera oscura se temió el final en aquella historia que tan siquiera habían iniciado. Su sonrisa le hizo detener el lloro y cuando ambos labios se unieron sus brazos saltaron posiciones y dejó de rodearle el torso para hacer lo propio con el cuello del albino. Gruñó ante aquellas palaras de índole melosa pero no las rebatió como en otro momento hubiera hecho: Estaba vivo. Su estimado estaba vivo... y con la fuerza suficiente como para plantarle batalla, por consiguiente, estaba bien. Pero antes de caer en cualquier declaración o gesto que la pareja pudiera hacerse, fueron diez los que se abrazaron al albino compartiendo palabras de apoyo, sonrisas y los más sensibles o apegados cómo podía serlo XII también derramaron lágrimas de la más absoluta alegría: Estaban bien. De nuevo, todos habían logrado lo que para otros hubiera sido completamente imposible. Fueron palabras de apoyo, palmadas en la espalda...: Demasiados roces. Posesivo cómo era el cuerpo del peli morado se movió y poco tardó en subirse en la improvisada cama para sentarse sobre Gintoki. Ahí, ante la atenta mirada de todos, el menor escondió la cara contra el torso foráneo mientras el resto les miraba con clara y pícara sonrisa. Magheq pedía a gritos intimidad sin siquiera abrir la boca, algo típico en él... Aparte de las constantes muestras de desprecio y prepotencia que solían vestir al espadachín. –¿Gintoki?- habló alguno de los tan unidos hermanos, como buscando algún gesto que evidenciara que éste también quería estar a solas con quién yacía aferrado a su posición con tanta fuerza como le era posible, empero fue I quién habló, eternamente conmovido, profundamente satisfecho. –Vamos a descansar... Ha sido una noche dura.- miró de soslayo a esos dos que él mismo crío y les dedicó una sonrisa de eterna felicidad. Estaban vivos, sus dos pequeños habían logrado ser más fuertes que el miedo, que las pesadillas y que la propia muerte. Despacio y sin demasiado animo uno a uno fueron abandonando el lugar, a lo que el agarre por parte de IV fue haciéndose más suave, aunque no inexistente.

Le quería para él. Únicamente para él. Exclusivamente para él. Poco a poco deslizó sus piernas hacia el suelo y así fue cómo abandonó su cómoda posición. No le miró, aunque su diestra estaba firmemente agarrada al brazo de aquel a quién deseaba llevárse consigo al cuarto. No escaparía. No esa noche. cerró los dedos entorno a la tela de manera aún más firme, tironeando incluso de la misma para llamar su atención a pesar de saber que la misma estaba totalmente puesta en él. –Gintoki...- a pesar de estar solos se permitió disfrutar de su nombre entero. –... Vamos a la cama.- y cuando decía eso sobraba decir que nunca lo mentaba para dormir o descansar. El llevárselo con aquellas palabras implicaba ración de sexo, de unión entre unos cuerpos que estaban destinados a juntarse y perderse el uno en el otro. Poco a poco lo avergonzado de su mirada buscó al otro a pesar de intentar mostrarse lo más altivo que pudo, aunque lo sufrido, lo que creyó hacia unos momentos le hizo saber que no podría vivir sin él y con tal sentimiento impactándole era complicado el esconder eterno amor sentido.

Sí... Ahora que todos conocían esa relación durante años escondida quizás llegara el momento de que las vidas de ambos dejase de darse por separado... ¿Un hogar? Aquella idea le estremeció y sin venir realmente a motivo sus mejillas se volvieron a teñir en profundo carmesí. Para entonces sus dedos soltaron la ropa del mayor y fue directo a la puerta sumido en lo vergonzoso de sus propios pensamientos. Siquiera miró atrás: Sabía que el otro vendría.





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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Miér Nov 27, 2013 12:07 pm

Le miro con curiosidad y sus labios se abrieron suavemente a su expresión. Apoyo su mano contra su estomago y lanzo un suspiro de sus labios. Estaba algo herido y lo sabía, pero entre la herida y el enojo de ese pelimorado prefería el dolor de la primera. Se levanto de la camilla y se apoyo en esta girando el rostro hacia donde el demonio seguía con los ojos abiertos, estiro su mano cerrándolos y mirando de reojo su cuerpo —. Las cosas, hubieran salido diferentes… señor roba cosas de otras personas —susurro suavemente, escuchaba el sonido de los pasos de Magheq alejándose y comenzó a seguirlo desde atrás. Padre arreglaría el resto con los invitados; lo entendía perfectamente y les comentaría sobre un asesino. Eran ya casi demonios, inmortales y con poderes por lo cual el arreglo de la casa podría estar también en sus manos, nada paso esa noche; nada memorable para los humanos que lo olvidarían, pero ellos; que estaban destinados a recordar siempre lo tendrían clavado en sus almas. Almas, ahora que lo pensaba su alma, aquella razonable seguía siendo la de un niño; es decir que él nunca había madurado o será que las cosas que le marcaron de por vida era cuando vivió como niño. Cuando conoció a padre, la primera vez que experimento el desprecio, sus padres le vendieron, conoció a UT, fue prostituido… sus ojos se cerraron y guardo sus manos en sus bolsillos. Tener amnesia hubiese sido peor que morir Hay veces, que el dolor hace madurar a las personas, se repetía mentalmente por los pasillos, con una sonrisa inculcada en su rostro y su corazón latiendo rápidamente. Estoy seguro, de que otras cosas también, pueden cambiarlas.

Debió pasar por su habitación, pero no lo hizo. Entro directamente en la de Magheq y se concentro en buscar el baño —. Magheq, vamos a tomar un baño; apestas y yo también —estiro su mano esperando que el ajeno la tomase –que de hecho ya estaba en el baño- espero que el ajeno la tomara y se fue feliz al baño sujetando su mano contra la ajena, el baño era en si espacioso, bastante y la tina se veía refrescante, era de piso; parecida a una piscina, por lo cual se agacho para llenarla de hierba buena, tal vez eso disminuyera el dolor de su cuerpo, se giro un poco y miro al ajeno agachándose y comenzando a quitarle la camisa que portaba, pasando sus manos por donde aquella marca de haber sido cortado estaba resplandeciente, sus labios se entreabrieron y su lengua paso por todo ese lugar, limpiándolo. Sonrió suavemente, su cuerpo se estremeció un poco. Pero sus manos se detuvieron en sus caderas, y sus labios comenzaron a repartir un montón de besos por toda la extensión del menor, maravillado. La herida estaba cerrada, pero poco antes estaba totalmente abierta y el dolor estaba marcado, pero la sangre seguía ahí, pegada. Relamió suavemente sus labios y se separo mirándole con una sonrisa.

No sabía cómo sacar el tema, tampoco es que estuviera huyendo de aquello. Se levanto y le tomo de las manos atrayéndolo a él en un gran y cálido abrazo, sus manos pasaron por la espalda del ajeno y le aferro más a sí —. Vive conmigo… he comprado una isla en el océano pacifico, es pequeña pero es cómoda; aunque sigas teniendo misiones con los demás y con padre, ya tienes un lugar fijo para regresar —sus labios se entreabrieron—. Ahí, nos podemos casar —una pequeña risa salió de sus labios, de placer. Sus manos sujetaron las manos del ajeno y sus labios se apretaron contra los ajenos, esta vez; ese beso fue diferente, lo necesitaba… cuando pensó que el ajeno había muerto quería besarlo, zarandearlo y que volviese el mismo a la vida; pero no podía hacerlo, estaba tan paralizado, tan temeroso que se dejo llevar por sus impulsos. Ese 1% se incremento, por las marcas que UT le dejo a él, ese diablo… tenía todo planeado.





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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Miér Nov 27, 2013 8:39 pm

Ahogó un jadeo para cuando sintió los labios del otro hacerse hueco dónde anteriormente la herida fue mortal, una herida ya cerrada, una herida que pronto desaparecería. No obstante aun podía sentir el dolor provocado por la misma y el verse con los labios del mayor ahí su reacción fue la de sobrecogerse, erizarse incluso, aunque no le apartó. No supo como, por qué, pero UT se había asegurado que antes de morir no fuera el pasillo que compartía guardia junto a XI, no, él vio... Vio el rostro de padre justo antes de acabar con la vida de su hijo, del demonio. Vio el rostro de pánico de aquel que tenía sobre su pecho disgregando besos ahí donde le pareció. Ahora podía por fin volver a respirar en calma y empaparse de nuevo de la calidez que el otro jamás le negaba, aunque la voz foránea logró que abriera a duras penas la mirada y evocase la misma en su dirección. Toda la calma pareció esfumarse en ése preciso momento pues sus mejillas se tiñeron de un fuerte carmesí que seguramente no pasaría desapaercivido para ese que estaba frente a él: Un hogar. Estaba ofreciéndole un lugar al que ir... Y al que volver. Uno que compartir para que no estuvieran tanto tiempo separados el uno del otro, quizás aquella experiencia lejos de separar los caminos de ambos les juntaría de manera irrevocable. No atinó tan siquiera a responder nada pues al abrir los labios el foráneo volvió a tomar la palabra, aunque esta vez... Esta vez si no podría haber emitido sonido aunque lo hubiera deseado pues la propuesta escapó a lo que podría haber sido aquella propuesta.

Para su suerte los brazos del alquimsita le tenían sujeto pues tal fue su temblor que muy posiblemente se hubiera desplomado al suelo por la impresión de esas palabras. –¿C-casa...?- ¿¡Ellos?! ¿¡Casarse?! ¿En qué demonios...? Pero no pudo quejarse, rebatir o intentar negociar, su boca se unió a la del otro, gesto que en cierta forma esperaba por lo que aceptó el gesto sin replicas de ningún tipo y es que desde el condenado inicio de aquella velada su único deseo fue concertar unos minutos del tiempo de aquel para saberle tan suyo como siempre. No sabía si Gintoki le resguardaba fidelidad, si realmente él le veía como su pareja, si... ¿Por qué dudaba ahora? En su mente todo era un ir y venir de ideas mientras que sus manos tomaron rápida posesión de la camisa adyacente, abriéndola sin atenderse a ningún tipo de amabilidad. El agua esperaba cerca de ambos, calmada y aromatizada por lo abocado por el otro, empero ambos parecían darle más importancia al beso que no a lo que les rodeaba : Casarse. Estar junto a él para siempre. Siempre... Era algo impensable que ninguno de ambos imaginase que el final de aquella historia pondría punto y final antes de lo esperado.

La boca del menor de todos los alquimistas se abrió con osadía y obligó a la del albino a imitarle, introduciendo la lengua en aquel húmedo paraje y estremeciéndose por su propia acción, ahogando sonido de eterno placer mientras ejecutaba dicha maniobra. La tela de la camisa foránea pronto formó parte del decorado del suelo en lo que, de mientras, intentaba apegarse todo cuanto podía al calor de ése cuerpo que desde siempre le atrajo de un modo innegable. –Vamos a vivir juntos.- fue todo lo que pudo pronunciar entre caricias, besos, lamidas y chupones que le estaba otorgando, casi como si buscase callar cualquier comentario de su pareja pues a pesar de estar en un momento que todo enamorado etiquetaría como romántico, estaba casi convencido de que ése idiota no dudaría en enfadarle con algo que no tuviera espacio en una conversación de índole tan importante –o así lo consideraba-. Despacio movió su cuerpo hacia delante, sabiendo que el otro le imitaría para aproximarse a la tina que estaba esperandoles, la misma que les cobijaría en cálidas aguas antes de que los amantes se entregasen... Eso si lograban llegar a la misma sin hacerlo a medio camino, algo bastante comprensible si se tenía en cuenta todo el tiempo que IV pasó en total abstinencia, pues a pesar de no saber del cierto si V era fiel o no, él se resguardaba únicamente para aquellos encuentros... Aunque, lógicamente, eso era algo que no le diría.





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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Miér Nov 27, 2013 9:24 pm

No pudo evitar reír contra el beso, empalarse en un mar de deseos que tenía desde lo más profundo de su ser. Tomo una bocanada de aire, cuando subió sus manos por el abdomen ajeno, pasando sus dedos delicadamente por la zona que estaba herida, o que hace algunas horas estaba de esa manera, aferrando su cuerpo contra el ajeno, inhalando y exhalando aquel aroma que tanto le volvía loco. Le abrazo apegándose contra él, antes de caer en la tina sus labios se separaron de la boca ajena y se dirigieron a su oído —. Te amo… Te amo tanto, que no soportaría perderte… —aquel susurro fue exclusivamente para él, para su Magheq, aquel que le devolvió de nuevo la vida; si Magheq no existiera estaba seguro de que su pequeño niño no le hubiese hecho caso, no hubiese regresado con él. Se sentía realmente cómodo estando en las manos del ajeno. Dio dos pasos hacia atrás y su cuerpo cayó a la tina, cerro sus ojos al sentir su cuerpo completamente mojado, sin camisa solo con el pantalón y sentado en la larga tina con hierbas medicinales. El olor comenzó a entrar en su nariz, y sus manos delinearon el cuerpo del ajeno con fervor. Sus manos delicadas comenzaron a subir hasta el cabello del ajeno aferrándose a él y besando todo su rostro, desde sus mejillas hasta su nariz, labios y ojos.

Su corazón estaba latiendo rápidamente. Y amplio una gran sonrisa en sus labios, lazándose a besarlo de nuevo —. ¡Entonces está decidido! ¡Señora de Sakata! —no le dejo separarse y mucho menos quitarlo de encima, le tomo las manos dirigiéndolas arriba de su cabeza, y comenzó a besarlo con profundidad y pasión, sus labios jugaban con los labios ajenos, besándolo, mordisqueándolo. Su pantalón estaba palpitando rápidamente, su mano derecha bajo de la cadera del ajeno abriéndolo solo un poco, necesitaba respirar allá abajo; abstinencia. No lo iba a admitir. La mano no siempre ayudaba a saciar lo que podría hacer el cuerpo ajeno, movió su mano hacia abajo apretándolo, el agua estaba volviéndole loco. Los dos cuerpos mojados y con los pantalones traslucidos y casi pegados por su piel era un castigo —. Mag… —gimió contra el beso, abriendo el pantalón del ajeno sobre el suyo; mirándole con sus ojos cristalizados y brillantes por la lujuria —, estoy… en mi limite —lo estaba.

El agua era suficientemente densa, su corazón estaba latiendo rápidamente; los pantalones quedaron en el suelo de la ducha, abrió las piernas de Magheq y su cuerpo se echo hacia adelante, de un solo movimiento; rompiendo aquella cadena que le estaba volviendo loco. Le beso, en sus labios y comenzó a moverse, escuchaba el sonido del agua chocar al momento que sus caderas bajaban para profundizar el vaivén de los dos cuerpos. De por sí, que la morbosidad de Gintoki tenía un límite cuando se trataba de Magheq no se controlo, luego de todos los sucesos y temer perderlo le estaba volviendo completamente loco, no más. Necesitaba saber que él estaba consigo, que no había muerto que todo lo que había pasado había sido un sueño. Sus manos soltaron las ajenas y se dirigieron a los pequeños y rosados pezones del menor de los alquimistas, pellizcándolos y sintiendo lo pequeño y hermosos que eran, sus labios se separaron de la boca del ajeno y bajaron para besarlos y morderlos, con placer. Estaba, disfrutando de todo lo que expresaba su cuerpo.

Ahora que lo pensaba, no… siempre le había pensado. ¿Quién de los dos era la mujer, de la relación? Según él, era Magheq, y no lo negaba; pero sus mejillas se sonrojaban al acordarse de la vez que él perdió su virginidad, cuando le encontró vestido de travesti. Bajo la mirada y beso toda su extensión quitando esos pensamientos de su cabeza, Magheq era solo de él, no importaba quien de los dos se hiciese cargo de algunas cosas o quien fuese el pasivo en la relación; conociéndose los dos podría ser cualquiera, por esa razón; debía abstenerse a hacerlo enojar o mostrarse bastante sensible, perdería completamente ante las seducciones de Magheq. Le beso el cuello y luego subió hasta sus labios besándole, con una larga sonrisa en su rostro —. Te amo… —sus labios se abrieron, antes de besarle de nuevo, le amaba… demasiado.

OFF:
¡Tú fuiste el que me propuso matrimonio! ¡No te sorprendas si acepto o te lo vuelvo a repetir! –corre sonrojado-

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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Jue Nov 28, 2013 1:18 pm

Señora de Sakata, aquello bien podría haber acabado con la vida de ése idiota que se atrevió a mencionarle de esa maneras sin embargo el otro fue lo suficientemente precavido como para actuar antes siquiera que pudiera hablar pues su comisura le abordó con sed una vez más y aunque estaba algo aturdido por todo correspondió con pasividad al beso hasta que ambos se vieron evocados al agua caliente, un escalofrío le recorrió cuando su cuerpo quedó, empapado y a merced de ése que le sujetaba, le besaba. No solía expresarle sus sentimientos, el encargado de las palabras de índole amorosa era sin duda ése idiota que tenía bajo su cuerpo otorgándole caricias que estaban encendiendo condenada mecha. Ahh... no se hacía una idea aquel que le rozaba lo que había extrañado aquellas caricias disgregadas por toda su anatomía, de poder sentir su calor, su aliento. Gimió casi al unísono que lo hizo el otro: Al límite. Sí, así también podía definirse su posición. Demasiado, demasiado tiempo sin unirse, demasiado sin sentir cómo su cuerpo se acoplaba en movimientos a los ejecutados en el baile del sexo. Uno que únicamente ejecutaba con él, uno que se negaba a compartir con otras manos, otro cuerpo, otro sabor. En aquella bañera pudo saberse despojado del pantalón y supo que Gintoki también restaba desnudo, acelerando el proceso con prisa, con urgencia. ¿Tanto le había extrañado? Quizás... Quizás ése adicto si le fuera fiel a pesar de todo.

Ahogó un grito cuando el otro se adentró en él con apenas separarle las piernas y sin poder evitarlo se reclinó hacia el albino, rodeándole el cuello con propiedad y acortando toda distancia entre ambos. Estaban fundidos, conectados después de tanto tiempo y estaba verdaderamente a punto de cruzar el umbral de la más exuberante locura. El agua bailaba con ellos, imitando los movimientos de los amantes que estaban por fin uniéndose y aunque sus pezones estuvieran siendo atendidos por la boca adyacente, por su parte intentó lamer todo cuanto pudo de la cara ajena, primero fue su mejilla, más tarde el puente de aquella perfilada nariz, todo, quería hacerse con su sabor, hacer que el otro oliese a él. Marcarle y ser marcado en aquella noche en el que creyó perderlo. Alzó su delgada cadera y se dejó caer con fuerza sobre el palpitante miembro que yacía estocado en su interior ahogando un fuerte, ronco y casi agónico gemido. Estaba seguro que los de las habitaciones contiguas serían conocedores del jolgorio de aquel cuarto, pero no le importó en absoluto.

Te amo. esas palabras, esas malditas palabras le golpearon lo acalorado de su fisonomía, le estremecieron entero y no pudo más. Antes de lo que le hubiera gustado su sexo, duro como una piedra y sumergido en el agua expulsó lo suyo en calientes chorros que impactaron en el vientre de su amante y que quedó también fluctuando por aquella enturbiada agua, el menor jadeó conforme experimentaba su propio orgasmo y las manos las crispó sobre los hombros adyacentes a tal punto que creo sendas y rojizas marcas por lo lampiño y suave de la piel del mayor, hiriéndole. Cuando terminó su cuerpo buscó el calor del otro y se reclinó para terminar medio acunado en ése torso que siempre le brindaba calidez, no dejando a un lado los contoneos de la cadera al sentir como aquello férreo y alzado proseguía estocándole con deseo. ¿Cuántas veces le hubiera gustado añadir un Yo también? Pero simple y sencillamente aquel tipo de palabras no iban con su personalidad, siempre huraña, siempre malhumorada.

Pero pecaminosa idea se le vino a la mente, él también quería dejarle cubierto, también deseaba hacerse notar. Con las piernas temblorosas procuró apoyarse en el suelo de aquella bañera y se puso de pie, retirando el pene del otro de su interior, le sonrió de aquella manera sádica que únicamente acostumbraba a lucir en batalla y volvió al agua esta vez apoyando ambas manos en las rodillas del mayor. Se reclinó y le besó el torso conforme ejecutaba más fuerza sobre aquellas redondeadas formas, abriéndolas según consideraba y pasó a colar su propio cuerpo entre aquellas dos, rozando la entrada del otro con su erección pues a pesar de haberse corrido aún estaba firmemente empalmado a causa de todo el tiempo que llevaba sin hacer aquello. Manó un profundo jadeo de su comisura y la saliva incluso le escurrió por el mentón cuando, al empujarse hacia el interior de ése cuerpo, su enrojecida y sensible punta quedó apresada por el recto ajeno, no atreviéndose a moverse por temor a correrse tan prontamente. Maldita fuera, era tan estrecho...





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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Jue Nov 28, 2013 2:39 pm

Inhalo una cantidad de aire, cuando se vio llegar hacia el punto. No duro ni un minuto dentro de Magheq cuando sintió que el líquido se derramaba completamente dentro de él, gimió. Estaba totalmente seguro de que las palabras no importaban en ese momento, que cualquier cosa que estuviese a su alrededor era algo que no le iba a afectar. Que le iba a valer con el tiempo que iba pasando. Entendía perfectamente que Magheq no era alguien que dijese libremente las palabras que salían de sus labios, tampoco estaba interesado en que la dijese. Basto, con que fuera él quien diera el primer paso en la relación de ambos; bastaba con que el albino fuese la parte expresiva de la relación; con solo saber que el ajeno le necesitaba con simples acciones le hacía feliz, le hacía gritar por dentro de la felicidad. Hacía, que su pasado lentamente fuese apagando, aquella llama de su vida se detuviera y solo tuviese ojos para él. Aunque entendía por una parte su personalidad y su forma de ser; no podría dejar que todo lo demás le ganase. Le beso, se sentía como un estúpido, ¿Cómo alguien se vendría con tan solo entrar dentro de la persona que amaba? Era algo que no consideraba como inteligente, más sin embargo, no fue el único. Lo que ocasiono un ligero cosquilleo en su vientre, y un gran profundo beso de sus labios, al chocar con los ajenos.

Que…, reacciono tarde, al sentir las manos del ajeno alejadas de las suyas, sus labios se entreabrieron un poco para soltar un quejido, pero nada salió de estos. Un gemido se escucho de sus labios, al ser echado hacia atrás, su espalda golpeo contra el borde del otro lado de la tina y se apoyo en este gimiendo, con suavidad a las caricias que la boca del ajeno repartía en todo su torso. Sus piernas fueron abiertas y sus ojos se abrieron a más no poder, pero antes de que un quejido saliese de sus labios sintió la profundidad de Magheq dentro de su cuerpo. Gimió, tal fuerte que apretó los bordes de la tina, con su cabeza echada hacia atrás. Sentía sus mejillas arder y su miembro palpitar contra su abdomen y el ajeno. La saliva que escurría a un lado de sus labios era limpiada por el agua que golpeaba el borde de la tina y su rostro, mojando completamente su cuerpo con un ritmo alocado.

Se estaba volviendo loco en aquella posición. Sus caderas comenzaron a moverse, no entendía como pensaba el ajeno pero él quería sentir que se moviese, que comenzara el vaivén; aunque el suyo no duro tanto, no tenía en mente lo que podría durar el ajeno. Los gemidos fluían libremente de sus labios, sin importar que en las habitaciones ajenas le escucharan; si estos se escuchaban por los pasillos o si los veteranos podrían malinterpretar las situaciones. Los invitados, sus hermanos y padre, debieron replantarse la ubicación de todos los presentes. A lo mucho, hubiesen dejado una habitación en un pasillo para ellos dos. Apoyo sus manos contra los hombros del ajeno, aferrándose a su cuerpo, sus piernas se levantaron saliendo del agua y enroscándose en las caderas de Magheq. Hecho hacia adelante su cuerpo y beso con pasión los labios del pelimorado, aquellos labios que eran suyos; no eran de nadie más, le pertenecían… solo a él.

Sus labios estaban sellados, solo era capaz de emitir gemidos bajos y fuertes de pendiendo de lo que estaba sucediendo dentro de su cuerpo. El placer le estaba invadiendo, no era capaz de tocarse con libertad por las corrientes eléctricas que subían desde su estrecho ano hasta su espina dorsal y le hacía temblar, sus manos se aferraban al cabello de Magheq y le jalaba de vez en cuando, para que estuviese placentero, con un gran grado de excitación. Sus piernas se aferraron más al cuerpo ajeno y sintió que su miembro volvía a escupir aquel liquido de color blanco; con potencia, o así lo estaba sintiendo. Su respiración estaba agitada, y su rostro escondido entre el cuello del menor tratando de regular la respiración, con una pequeña sonrisa en sus labios, comenzó a besar y a mordisquear lo que consideraba como suyo; y de nadie más.





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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Vie Nov 29, 2013 7:00 pm

Por UT... ¿Cómo un hombre podía ser tan hermoso? ¿Cómo ése idiota podía verse tan distinto dependiendo de la posición que tomaba en la cama? Lo sensual que era cuando era el albino quién le penetraba era innegable, sus gestos de superioridad, esa sonrisa torcida y aquella boca siempre regalándose en palabras y besos... Pero cuando le tenía doblegado cómo ahora la sensualidad se sumaba a un erotismo que le fascinaba. A pesar de ser más alto y en corpulencia más grande, cuando era el propio IV quién tomaba posición Gintoki se tornaba un cuerpo trémulo que parecía inexperto y dejado al que le penetraba, ganándose con ello que su compañero de cama se calentase aún más. Posicionado sobre el cuerpo ajeno y a pesar del agua corroída por su propio esperma observó a ése que gemía bajo su cuerpo y se mantenía agarrado a los bordes de la blanca bañera como si el placer fuera a disgregarse si ahí aferraba los dedos. Era tan excitante...

Fue sorprendido por el vaivén de las caderas de su compañero, no esperándose tal reacción, no de manera tan prematura. Ahogó entonces un ligero jadeo y se unió a aquellos movimientos volviendo a conseguir entre los dos que el agua congregada en la bañera oscilase de manera peligrosa y barriera con descaro los azulejos que restaban en el suelo del mismo, empero aquello parecía no importar en ése momento en el que ambos estaban entregándose de manera tan intensa. ¡Que se enterasen! Él mismo había sido quién eligió aquella fiesta para presentarse cómo pareja de Gintoki... ¿No? Había sido él quién demandó ser por fin el novio oficial, aquel que pudiera darle la mano en público si así lo deseaba –aunque su temperamento le obligaba a no realizar aquél tipo de actuaciones... las mismas eran más comunes en el albino-. Ahh... La suavidad de esas piernas enroscarse en su cadera no logró más que ofuscar la caliente mente del alquimista, uno que estaba empujándose con violencia en el interior de ése cuerpo que le tenía totalmente loco.

Jamás ninguna mujer se ganó ni una sola mirada de soslayo, ningún chico logró un roce... nadie. Estaba casi seguro que ningún otro cuerpo u esencia le atraería, no había nadie como él. Su amigo desde escasa edad. Su rival en la adolescencia. Su amante de adultos. Su prometido ahora. Era él el pilar más importante de sus días y aunque fuera escaso en demostraciones de afecto sabía que Gintoki le comprendía mejor que nadie: Muchas veces sobraban las palabras si se tenía en cuenta lo mucho que entre ambos se conocían. Susurró su nombre de manera candente cerca del oído adyacente y se reclinó de tal forma contra ése otro cuerpo que su vientre presionó con descontrol aquella porción de carne palpitante y erecta que se encontraba entre ambos, dándole cobijo y caricias extra en cada vaivén ejecutado por su figura al entrar en ése cuerpo. Era de las pocas veces que yacía siendo él el activo ¿Pero qué importaban las posiciones? ¿Qué más daba? Apretó los párpados y gruñó. Mierda... Aquello era tan estrecho, tan jodidamente caliente que ni el agua hirviendo hubiera logrado equipararse. Movido por el más puro placer se agarró a la cadera ajena y le empujó hacia él... O fue él quién arremetió contra ése cuerpo amoldado para complacerle, sea como fuere, el grito emitido, uno ronco y en esencia varonil retumbó todo el lugar como hasta ahora ningún sonido hizo, ahí enterrado en lo más profundo del cuerpo de su amante tocó con el límite ajeno, con el lugar que una extremidad corpórea no podría atravesar: Su próstata, pequeño bulto ahí escondido que provocaría posibles espasmos en el cuerpo que estaba siendo ahí tocado, restregado y es que Magheq se negó a recular el trasero para volver a estocar, tal y como acostumbraba cuando era él quién penetraba se aferró al otro cuerpo y procuró empujarse sin salir de él, arremetiendo con piedad.

Tenía la boca abierta de par en par en busca de ése aire que sentía que faltaba en sus pulmones, pidiéndole por más, suplicándole clemencia... sus palabras eran inconexas, su estado demasiado candente. Estaba cayendo de lleno en una muy retorcida aspiral de placer, una de la que no podría salir si no era tras un orgasmo, pero ahí, entre los gritos de IV que ejecutaba con voz ronca, un ligero sonido de la puerta pudo escucharse: Alguien llamaba, muy posiblemente preocupado por el alboroto.





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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Vie Nov 29, 2013 8:58 pm

Se estaba volviendo totalmente loco. El ambiente y sobretodo el lugar donde estaban ejecutando su placentero romance estaba colmándole la paciencia al albino que poco daba para ser el que recibía. Si, se sentía bastante apretado siendo él, quien daba para recibir, que su cuerpo se movía contra el cuerpo ajeno y sentía claramente la presión de su miembro contra el suyo. Gemía, de placer; tan solo el placer que le recorría completamente el cuerpo. Podrían mover cielo y tierra, pero la única persona capaz de hacerle sentir todas esas emociones eran él que estaba delante suyo; podría ser un inexperto; solo haber tenido sexo con él –y esperaba que así fuese, suyo- Pero cuando tomaba el papel de dominante, le volvía loco las hormonas. Su corazón podría latir rápidamente a cada segundo que pasaba, estaba perdiendo la razón y eso se podría sentir con el calor que estaba en su cuerpo invadiendo. Sus mejillas estaban teñidas de aquel carmesin exuberante y sus manos pasaron de sujetar los bordes de la tina para sujetar los hombros de Magheq.

La puerta fue tocada, pero sus cinco sentidos no estaban funcionando en esos momentos. No quería que funcionaran, estaba demasiado excitado para pensar con claridad, sus labios se abrieron y una barbaridad salió de estos: —. ¡Puede venir más tarde! ¡¿No estás escuchando que estamos ocupados?! —sus labios se cerraron, porque fueron asaltados por un largo gemido de placer, una sonrisa se formo en sus labios y soltó suavemente sus piernas de la cintura de Magheq y las levanto, colocándolas a un lado de su hombro, mientras movía suavemente sus caderas; de pequeño aprendió tantas posturas cuando trabajaba en la casa del placer que le hacían hacer cuando aquellos adultos abusivos le compraban por horas. Al tener flexibilidad con su cuerpo, le hacía más fácil ejercerlos ahora grande, y podría disfrutar sin lastima aquellos movimientos y aquel vaivén hecho por su novio, por su amante y su futuro… esposa, él, Magheq era la esposa. No se dejaba guiar por las posturas, estaba seguro de que él no era la esposa. Aspiro una cantidad de aire y la dejo exhalar con un largo y un tranquilo gemido que salía de estos; no quería que le interrumpieran, que desaparecieran; se aferro más al cuerpo ajeno y se empino para besarle sus labios, mordiendo el labio inferior con fuerza suficiente para tener sangre ajena entre sus labios y lameros con suavidad por los suyos, teniendo el sabor de él entremezclado con su saliva.

Podría ser infantil, y nunca mostrar a relucir sus sentimientos correctos con las palabras exactas sin antes decir un montón de barbaridades por delante. Alejar a tantos hombres como mujeres de su camino, luego de haberse acostado con ellos. Pero nunca se había sentido más aliviado. Sentir que su corazón latía al compás de cada vaivén, sentir que la persona que siempre había amado le amaba a él, solo a él. Podría escuchar las risas del pasado, los juegos que seguían cubriendo su mente y cualquier cosa que le encantaba pero nada le satisfacía más que tenerlo a él entre sus manos, abrazarse a su cuello y besarle con pasión. Nada le hacía más feliz, y podría mostrarlo libremente con sus labios al ampliar una gran sonrisa mostrada por sus colmillos y apoyándose en los brazos de su amante natural. Magheq, cuanto le amaba y le extraño tanto tiempo para que le hiciese sentir así, parecía que todo lo que espero valió la pena, que tenia que se terminase así de rápido.

¡Magheq, Gintoki! —la voz de IX resonó tras la puerta con fuertes golpes—. ¡Dejen descansar a la gente joder! ¡¿Quieren bajar la voz?! —un sonrojo se coloco en sus labios, pero no contesto; simplemente se dedico a dejarse hacer a pesar de los golpes de IX tras la puerta, a su lado si no estaba mal escuchaba los pequeños susurros de III y los avergonzados de los gemelos que trataban también de que sus invitados pudiesen descansar, pero el compás de los gemidos que se acoplaban en el baño era imparable. Tan solo algo, si pudiese abrir la boca para soltar palabras y no gemidos las cosas hubiesen sido mejor, pero prefirió guardar silencio antes de decir alguna tontería de sus labios; antes de que esos tumbasen la puerta y le interrumpieran, no le importaba la vergüenza; lo había vivido mucho antes, así que… temía que los interrumpieran.





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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Lun Dic 02, 2013 11:55 am

El hecho de que Gintoki respondiera de ése modo a los aglomerados en la puerta no hizo más que arrancarle cierto gesto satisfactorio: Sí, mejor era que lo hiciera el albino pues muy posiblemente las palabras y hechos del morocho no fueran los apropiados y se dejase llevar por la violencia, algo que rompería con el momento que ambos estaban viviendo, uno de aquellos íntimos, secretos. Aunque el hecho que ése otro le apretase con tanta fuerza el labio hasta hacerle sangrar le hizo jadear, no por el dolor, si no por el placer de la tan acalorada escena, ése imbécil tenía un cuerpo viril, fuerte, eternamente bien formado y sin embargo a pesar de ello parecía moverse mejor que esas mujeres que bailaban enredadas en una barra. Su maldito amante, ése que ya había dicho frente al resto que era su pareja... Era mejor en el sexo que nadie. Aunque claro, él tampoco había ejecutado el acto con nadie, con absolutamente nadie.

Jadeó con fuerza importándole más bien poco la petición de silencio que estaba declarándose tras la puerta, allí estaba. Su cuerpo estaba internado en las paredes internas del recto de Gintoki, uno que parecía apresarle con violencia. Era conocedor del pasado del albino pues en algún punto de aquella turbulenta relación éste se lo confesó... Pero a pesar de ello, a pesar de saber los recuerdos que le traía prefería que sus gestos se hicieran notar. No buscaba traumatizarle, ni dañarle. ¡Claro que no! Lo que esas acometidas buscaban conseguir era que el dolor de los recuerdos ahora añejos fueran substituidos por su cuerpo al balancearse suavemente sobre él, internándose en ése maldito cuerpo que desde bien pequeños le llevó a la perdición y es que podrían pasar años, siglos... Pero aún sería capaz de recordar esa mirada seria de un niño aferrado a su espada. Aún podía sentir el calor de ése pequeño cuerpo aferrarse al propio cuando el miedo le apresaba. No sabía en que punto esas sensaciones agradables se tornaron amor pero... Ahí estaba, entregándole, entregándose una serie de gestos que jamás ejecutó con ninguna otra persona, ni hombres ni mujeres, su única obsesión se llamaba Gintoki y no aceptaría a nadie más. su espalda se encorvó hacia aquel otro que tenía subyugado debajo del propia figura, jadeando el nombre de éste de manera entrecortada: A punto, estaba a punto. Justo cuando la voz de IX sonó no pudo evitar que su esperma chocase en lo más profundo de aquellas paredes que estaba invadiendo, un par de balanceos y, jadeoso, se apoyó sobre el húmedo cuerpo de su compañero en busca de recuperarse del orgasmo. Dios. Amaba ése cuerpo... aunque obviamente no lo diría en voz alta.

Cuando recuperó consciencia y escuchó la aglomeración de detrás de la puerta un ligero tic se marcó en su ceja y sin darle oportunidad a su amante a retenerle se levantó del baño, mostrándose tan desnudo como se encontraba, aunque para hacerlo tuvo antes que recular la cadera y salir del prieto culo del otro, algo que realmente no hubiera deseado hacer. Salió de aquel lugar con una mísera toalla rodeándole la cintura y fue, mojado, descalzo y con el pelo adherido a la piel del rostro hacia la puerta. Cuando la abrió se encontró a todos, absolutamente todos sus hermanos quienes parecían no esperarse al de pelambrera negra, si no más bien al albino, lo supo cuando algunos retrocedieron un par de pasos. –¡Largo!- el imperativo pareció molestar a IX, quién se le encaró, apoyando una mano en la puerta para evitar que el menor la cerrase frente a sus narices. –¡Queremos dormir!- la incrédula mirada del más bajo logró arrancar cierto rubor en ése que había hablado. –Vale, tengo alguien en mi cuarto y es imposible hacer nada con vuestros gritos!-

Su gesto se tornó la más absoluta arrogancia al escuchar aquello. –Si no eres capaz de hacer que se te levante, no nos culpes a nosotros.- poco a poco el rostro de los de allí congregados palidecieron y observaron al blondo con gesto realmente preocupado, alarmado. Si antes al ver a Magheq salir por la puerta habían retrocedido medio paso ahora lo hicieron hasta con mayor ímpetu en espera de la guerra que el idiota de IV había proclamado con aquella spalabras.





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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Lun Dic 02, 2013 12:53 pm

Se sentía vivo. Eran las palabras exactas para definir aquel momento que estaba viviendo junto a su amante, su pareja y su futuro esposo. Sonaba tan espeluznante de tan solo oírlo, tal vez; si fuese el Gintoki del pasado hubiese huido y no regresado jamás, pero estaba dando un paso de alguien maduro; estaba de alguna u otra manera, madurando. Sus manos bailaban alrededor del cuerpo ajeno, delineando sus hombros, su espalda, su cabello y sus labios, pasando sus dedos por los suyos y luego los repasaba por encima de los labios ajenos, eran pequeñas acciones acompañadas de los movimientos lentos y profundos, pero que se volvían rápidos y elegantes. Sus manos terminaron en las caderas del ajeno, moviéndose al compás de una simple tonada suave y delicada, escrita especialmente para los dos; para que viviesen en su burbuja y no se rompiera. Gintoki, estaba seguro que lo que vendría para los dos no sería nada del otro mundo, que acabase con la muerte de alguno de los dos o profiérase un gran odio que no quisiesen volver a verse. No, el no esperaba nada de eso; en esos momentos sus manos cuidaban cada parte del cuerpo ajeno, le consentía y le ayudaba a controlar su temperamento; él, esperaba que lo que viniese en el futuro, pudiese observar de nuevo la sonrisa de Magheq, sus fáciles sonrojos y su belleza inigualable, que ninguna mujer, ni siquiera las más hermosas pudiesen parecerse a él. Estaba enamorado, y podría seguirle como un perro a donde pisase. Promesas de amor, promesas lo que iba a cumplir.

Un suspiro pequeño salió de sus labios, pequeño; era demasiado aquello que sus labios pudieron soltar, su cuerpo se hecho hacia atrás al sentir el miembro ajeno crecer cada vez más con sus movimientos; sus labios entrecerrados y su pecho subiendo y bajando, agitado; con un gran sonrojo en sus mejillas. Le miro incrédulo con lo que hizo, y se acomodo en la bañera esperando que Magheq volviese a regresar, su cuerpo se deslizo y quedo flotando en la tina mientras su cuerpo se bajaba completamente y quedaba acostado en el piso de esta, sintiendo como el agua le bañaba todo su cuerpo; cubriéndolo por completo. Se levanto escuchando las discusiones que se estaban mostrando fuera; pero ciertamente no tenia animo de discutir con ellos, observaba el techo del baño sobre el agua; fue cerrando lentamente los ojos, sintiendo grandes golpes en sus abdominales con un profundo y ahogado sentimiento de molestia.

Se levanto aspirando suficiente oxigeno para que se le llenara en los pulmones, bajo la mirada y lanzo un suspiro al ver que toda la excitación se había acabado, se levanto de la tina mostrando sus partes nobles; completamente desnudas y comenzó a salir fuera de la tina, tomo una toalla enrollándola en su cintura –que le quedaba corta de hecho-; camino hasta fuera del baño y luego paso su mano por encima del cuerpo de Magheq mirando con interés a todos los que estaban afuera —. ¿Quieren calmarse los dos? —paso su mirada y no encontró a padre, por ningún lado, seguramente se fue al último piso a dormir; tan inteligente como siempre. Y rasco su nuca con molestia —. Estuvimos a punto de morir, necesitamos satisfacer nuestros deseos de ver al otro muerto entre nuestras manos ¿No piensan lo mismo? —sus ojos se cerraron y parpadearon un par de veces como mostrando lastima de lo que paso.





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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Lun Dic 02, 2013 5:49 pm

Muy posiblemente todos los asistentes estuvieran ya al tanto de la fuerte discusión llevada a cabo por dos de los doce alquimistas, IV estaba frente a IX, quién parecía rebatir sin demasiado éxito su derecho a dormir sin tener que escucharles empero aquel de mirada ambarina no se permitió doblegarse, por lo que pronto llegaron palabras fuertes... únicamente pareció verse calmado cuando Gintoki hizo acto de presencia y le tocó, fue ése contacto lo que logró que el menor de todos los alquimistas callase y restase en moderada calma, aunque en su mirada aún se perseguía el deseo de destrucción, ése tan común en él. El resto pareció embobado: Estaban ambos ahí, en la misma habitación y con una mera toalla cubriéndoles... el mayor de los gemelos arrastró consigo al otro para que no viera la escena y uno a uno, todos fueron moviéndose hacia su habitación: Gintoki había ganado. Parecía ser que ése idiota de vez en cuando tenía cierta coherencia en la frases que soltaba. iX y él compartieron larga mirada pero el rubio se limitó a suspirar con fuerza. –Procuren moderarse.- fue lo único que agregó antes de irse con su nueva víctima de aquella noche. El moreno lanzó una mirada recriminatoria a su pareja y le empujó hacia dentro de la habitación, cerrando tras de sí la puerta, aunque seguramente Gintoki no pensase escapar... Sonrió, recostado sobre aquella de madera mientras observaba el cuerpo de su amante, compañero y pareja. Cada vez que lo miraba se acordaba de todos los motivos por los cuales sería capaz de matar por él.

-... Te amo.- así, sin más, sin venir a cuento, sin una frase delante o detrás. Sin nada más que esos sentimientos que evitaba mostrar delante de nadie. Giró su semblante hacia un lado para evadir la curiosa tonalidad de aquellos ojos que estaban observándole y pasó a empujarse a sí mismo desde su posición recostada en la puerta hasta el contrario. Quería guiarle pero sin pecar de imperante así que su diestra se postuló encima de su torso y cuidadoso le empujó hacia atrás, asegurándose que seguiría todos y cada uno de sus pasos, que retrocedería a sus indicaciones. El albino no tenía que temerle, muy por el contrario del resto de los que allí estaban descansando, ése idiota sería muy posiblemente el único que sobreviviría a su furia. Fue lento, casi cariñoso en cada empuje en el que le guiaba hacia la cama ya deshecha.

Una vez las piernas del alquimista dieron contra ella, se bastó de un solo empujón para hacerle caer sobre las sabanas, pero él quedo de pie, mirando al que restaba sobre su camastro con ése gesto que le tenía ya de por si enloquecido. Se arrodilló poco a poco, apoyando ambas extremidades sobre esa cama compartida, pero su rostro vagó por encima de la entrepierna de su compañero, dándole un suave mordisco a la tela que le cubría e intentando más tarde abrirla o removerla con los dientes, cosa que le funcionó tras un par de intentos, descubriendo con ello la sexualidad foránea... una que a duras pena fue descubierta recibió una lánguida pero recatada lamida por parte del moreno: No. No entraba en sus planes que la noche terminase tan pronto. No ahora que se habían encontrado, no ahora que habían sobrevivido.





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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Lun Dic 02, 2013 6:49 pm

Movió su mano de un lado a otro despidiéndose, escucho lo que IX había dicho, y metió su dedo en el oído como fingiendo demencia de que no había escuchando absolutamente nada; el chasquido de la lengua del rubio llego hasta sus oídos y sus labios se entreabrieron soltando una carcajada de sus labios con diversión. Sus manos se posaron en sus caderas quedándose en ese lugar con tranquilidad, mientras sus labios se abrían soltando un pequeño bostezo de estos. Los demás estaban observándoles Gin, le guiño un ojo a XII y este se sonrojo asintiendo, mientras tomaban la mano de su hermano y lo sacaba de ese lugar. Ellos parecían realmente cuatrillizos, el menor de los gemelos se entendía con el incluso sin palabras y lo mismo pasaba con el otro XI aunque su amistad con IV no le agradaba mucho, nunca lo menciono; siempre tuvo celos de XI por la forma en la que los dos se llevaban, celos; si, le quemaban desde que eran jóvenes. Aunque esos abrazos eran castos no importaban los malditos celos estaban ahí, esos malditos celos. Los demás se fueron despidiéndose, lo que era III que iba con II con una cara alargada, mientras X y XIII caminaban tras ellos hablando, IX por otro lado nos quedo observando y desapareció moviéndose lentamente entre los pasillos moviendo sus manos delante de sus ojos, señalando sus dos dedos al aire y moviéndolos varias veces te tengo en la retina, entendía.

Dio dos pasos hacia tras, al ser empujado por las manos de Magheq, sus labios se abrieron con una falsa sorpresa por su acción. Pero si por sus palabras, aquellos labios suyos se abrieron y luego se cerraron suavemente marcando una pequeña sonrisa en sus labios con satisfacción por sus palabras —. Yo también, te amo —lo que él no podría decir cuando el albino lo mencionaba; él lo haría una y mil veces. Esas veces que expresaba el ajeno sus sentimientos era mucho mejor que escucharlo profesar un amor siempre; le gustaba, porque fingía demencia cuando tenía claro sus sentimientos, le sentía aferrado a sus brazos y le podría abrazar lo más fuerte que podría porque le amaba y entendía también –con sus acciones- que el ajeno sentía lo mismo. Levanto su rostro y amplio otra sonrisa más de sus labios, caminando despacio hacia atrás con cada empujón del ajeno, delineando sus manos por el rostro del menor de los alquimistas y por su cabello, sonrío y golpeo sus batatas con la cama cayendo hacia atrás con aquel empuje. Brinco, poco pero lo hizo. Y apoyo sus codos en la cama levantándose, sin esperar lo que vendría después mordió su labio; pero igual el gemido resonó en la habitación, de alivio… de sentir algo bañando su miembro, que volvía a estar vivo —. Mag… Magheq… —gimió, con placer su nombre.

Le estaba volviendo loco, de nuevo. Podrían durar toda la noche haciendo eso, disfrutando del amor que ambos profanaban en el cuarto; acurrucar sus dos cuerpos y sentirse uno dentro del otro; las veces que quisieran, sus manos se dirigieron a la cabeza del menor, disfrutando y moviendo sus manos sobre esta para poder sentirse con algo que le excitara más de lo que estaba. Sus ojos estaban cerrados y sus labios entreabiertos soltando pequeños y suaves gemidos de satisfacción; no necesitaba nada para excitarse, solo escuchando su voz, en sus partes más sensibles, su respiración chocar contra su miembro y su lengua delinear completamente su tallo era el placer más grande del mundo; cerro sus ojos y disfruto completamente de la locura invadiendo su cuerpo; abrió un poco más las piernas y las pego más contra la cama dándole más espacio, y mordiendo sus labios dejando que solo suspiros escaparan de sus labios.





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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Mar Dic 03, 2013 3:02 pm

No se consideraba un adicto al roce para con nadie, solía más bien rehuir de contacto y ser bastante escueto en cuanto a sus demostraciones de afecto pero cuando las puertas del cuarto se cerraban y restaban solos en medio de una cama solía desenvolverse de manera tan pasional como el mismo albino, cierto que quizás fuera el más callado de ambos a la hora de demostrar afecto u cualquier clase de contienda similar, sin embargo si solía deshacerse en gemidos y jadeos cuando eran los brazos contrarios los que amarraban su figura en abrazos, cuando eran sus manos las que le derramaban caricias allí dónde más lo necesitaba. No entendía la magia en la que se veía envuelto cuando Gintoki imperaba sobre su cuerpo, sin embargo, estaba totalmente embrujado. Eran gestos y acciones como aquella que estaba ejecutando las que creyó que jamás se darían: Restaba ahí, entre las piernas del alquimista que de un modo u otro siempre estuvo en su vida mientras el otro parecía disgregarse en claros sonidos que evidenciaban el placer que su boca estaba ofertándole de manera tan diestra. Nunca esta rozó ningún otro cuerpo pero por norma general se dejaba guiar por los sonidos que ejercía su amante para saber dónde lamer de manera más copiosa u intensa, convirtiéndose en experto de ése cuerpo que tantas veces ya exploró.

Lo caliente y carnoso del interior de sus mejillas acogió con ganas ése pedazo de carne erguido y palpitante, enterrándolo y abrazándolo. Su aroma le golpeó con fuerza y aturdió esos sentidos que se deshacían por él, por su estúpido novio. Pero eran los sonidos del otro lo que, no únicamente le guiaba, sino que también le incitaba a seguir, lo que le excitaba a tal punto que su erección parecía estar derritiéndose por la cantidad de líquido pre-seminal que estaba saliendo de aquella redondeada y enrojecida punta. Sacó el miembro de Gintoki de su boca para aprovechar y coger aire aunque pronto volvió a volcarse en atenciones para con ése mástil erguido, propinándole lustrosas y lánguidas lamidas por todo su empinado largo, disfrutando de la textura y el sabor que aquello le dejaba en la boca, todo cuanto su húmeda sinhueso palpaba le parecía aun más delicioso... Ah, mierda. ¿Por qué tenía que gemir de esa manera? Sin previo aviso volvió a introducirse la erección contigua en lo más profundo de su garganta, respirando por la nariz con cierta dificultad por lo precario de su propio gesto, demasiado excitado como para frenar los gestos ciertamente lascivos que estaba llevando a cabo. Pero por una vez... No, por esa vez, se entregaría con todo. El miedo que hubo sentido al creerle perdido fue superior a todo, incluso para él, siempre altanero, siempre alerta.

Pronto, muy pronto ambos compartirían un hogar, un lugar al que regresar tras las feroces batallas. Sabía que quién más sacrificaba con aquello era el albino pues estaba acostumbrado a su libertad... No obstante parecía totalmente a sacrificarla por un futuro juntos, uno que se presentaba lleno de aquellas muestras de amor. El mero pensamiento logró sonrojarle y hacer que prestase renovada atención a lo que tenía insertado en la garganta: Le amaba, le quería. Su lengua contorneó gustosa aquello que parecía crecer en su boca y de nuevo, ahogado, cerró los párpados para centrarse en el vaivén que imperó en su cabeza para hundirse aquel falo: Esta vez probaría algo distinto... Y eso sería tragarse su esencia, su esperma. Con las manos le rasguñó los muslos, dejándole sendas y rojizas marcas.





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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Miér Dic 04, 2013 9:23 am

Inhalo el fuerte olor que estaba envolviendo en esos momentos la habitación. Se habían olvidado de absolutamente todo lo que les rodeaba, la lluvia; el momento en el que estaban, y los sucesos que recorrieron toda aquella noche; solo les importaba la pasión carnal, aquella por la cual sentían un gran deseo. Gintoki le deseaba, demasiado a decir verdad. Siempre pensó que las cosas prohibidas era lo que más recorría su esencia de arriba hacia abajo, sintiendo los fuertes roces de los hombres sobre su cuerpo y las delicadas de las mujeres. Pero su tabú más grande fue haberse enamorado; dar clavo a una relación que no sería más de hermanos. Estaba equivocado; se equivoco demasiado en saber cuál sería la relación de ambos y ha estado a punto de perderlo en muchas ocasiones por su estupidez; no era claro con lo que quería y tenía miedo de que el ajeno se alejase de él; pero Mag, aquel chico sin sentimientos fue el que se confesó; el que dijo todo lo que sentía y eso fue absolutamente un alivio para él. Ahora, podría decir libremente te amo sin esconderse; aquel cuerpo era completamente suyo sin que nadie más interrumpiese él; era solamente suyo y Gintoki, aceptaba que por primera vez en toda su existencia -y que estaba seguro de que iba a vivir demasiado para contarlo-; era completamente de alguien, y no lo escondía.

Mordió su labio, cuando le sintió palpitar en la boca ajena. Le estaba volviendo completamente loco, sabía perfectamente sus límites con respecto al sexo oral, pero si era Magheq, aquel que se encontraba entre sus piernas -y por UT, no su mano-; podría demorar menos de la mitad del tiempo que antes. Su mano fue brusca, porque su miembro estaba palpitando demasiado, fue la llanura al sentir que tocaba completamente la campana de la boca del ajeno y sentía que su miembro llegaba al clímax. Su cuerpo se echo hacia atrás, su espalda arqueada y sus grandes brazos golpeando la cama donde estaba apoyándose completamente en esta dejando salir un largo gemido de satisfacción. Podría decir que esas sensaciones eran como estar en el cielo; pero estaba prohibido hasta pensarlo, así que sería… “Esto es como estar en los territorios de UT, bailando una danza infernal acompañado de todos esos putos golfos que viven con él”, si, más o menos seria de esa forma; o aquel vago pensamiento que recorría su cabeza de vez en cuando. Aunque claro, esas sensaciones no se podrían experimentar con cualquiera; nadie sin importancia, no bailaba la danza infernal, debías ser lo bastante bueno para poder sobrevivir a los látigos del infierno por toda la eternidad: Si no eras un juguete de Deivos, no eras nadie.

Ven aquí, Mag-chan —susurro suavemente. Sentándose en la cama y apoyándose en la cabecera de esta, sentando con una sonrisa en sus labios. Palmeaba suavemente la cama incitándole a sentarse en sus piernas, sus labios se curvaron en una sonrisa; y sus manos se estiraron envolviendo su miembro y comenzando a moverlo de arriba hacia abajo, estaba estimulado; lo sabía, pero necesitaba más ayuda —. Vamos, puedes ya sentarte —le dijo, con una sonrisa de medio lado. Le quería, le deseaba demasiado; pero sus gustos excéntricos por el sexo eran otra historia; aquel, de cabellera plateada tenía sus deseos románticos y sexuales separados, demasiado a decir verdad. Y que llegase algún día en el cual solo hubiese deseado sexo con alguien quien no tendría cerca era un castigo.





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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Jue Dic 05, 2013 7:51 pm

¿Qué si conocía la debilidad que Gintoki tenía por el sexo oral?: Sí. ¿Qué se lo practicaba a menudo?: No. Su siempre altanera personalidad solía hacer que en repetidas ocasiones se negase a proporcionarle aquel acto en cuestión, muy en especial si era el albino quién se lo pedía, no obstante para aquella ocasión fue él mismo quién busco cobijarlo entre su boca y es que si bien ya había penetrado y el mismo alquimista le había insertado su sexo ahora tocaba también sentirlo con la boca. Todo, esa noche tormentosa abarcaría todo de un cuerpo que creyó perder en las mismas garras de UT. Necesitaba sentirle suyo y también que el otro fuera consciente que le pertenecía, quizás juego de poderes, tal vez mera manera de demostrarle todo lo que no era capaz con la voz al ser siempre tan reservado, tan oprimido con sus pensamientos. Ahogó cuanto pudo aquello erguido en su garganta, sintiendo el roce del mismo en lo más profundo de aquella y aunque sintió una ligera arcada se negó a apartarse de lo palpitante de aquel falo, tragándoselo con descontrol, con desmedida. Se sentía tan atrapado en su propia tarea que no notó los bruscos palpitares que evidenciaron que el otro estaba llegando a su final.

El otro se contrajo en la posición en la que se encontraba y le llenó la delicada garganta de aquel esperma caliente y abundante que amenazó con atragantarle incluso aunque tragó todo cuanto pudo a pesar que fino hilo de esperma se escurrió por un costado de sus prietos labios, deambulando por su dermis y muriendo ahí dónde su mentón perdía el nombre y se unía a su cuello. Se apartó entonces de aquello que aín segregaba líquido incapaz de tragar ás de aquello que había caldeado la garganta y agotado se retiró la humedad postulada en su semblante con una muy temblorosa mano: Se había corrido... se había corrido en su boca, algo que no le permitió hacer jamás. cuando se vi recuperado –aunque las mejillas seguían ardiéndole por culpa del rubor- dirigió su mirada al que ahora se sentaba con la espalda sobre el respaldo de la cama para darse apoyo y entonces, supo lo que venía, quizás en cierta forma lo había estado esperando. Fuerte rubor pareció tapar a aquel más leve que tenía en los pómulos cuando le descubrió tocándose a sí mismo, ganándose toda la atención del alquimista, quién observó la masturbación como si nunca hubiera sido participe de una y poco a poco acordó las distancias entre él y quién se iba a convertir en su... ¿Esposo?

Su agilidad era demostrable para con todos por ello no le fue complicado conseguir sentarse sobre las piernas contrarias con las propias abiertas y dispuestas, tanto aconceimiento anterior le mantenía totalmente dilatado, en espera de ser nuevamente estocado. Se lo negaría si el contrario se lo preguntaba pero lo cierto es que ése cuerpo le excitaba más que cualquier otra cosa en ése mundo. No había nada ni nadie que le atrajera como un condenado imán como parecía hacerlo ése cuerpo. No se estuvo con demasiadas delicadezas pues sentía que si no se lo enterraba verdaderamente morirá en desesperación así que enervó la cadera y sin avis previo se internó aquel palpitante falo hasta lo más profundo de su cuerpo emitiendo un sonido tan ronco y desesperado que muy posiblemente hubiera vuelto a ser escuchado por aquellos que ya llamaron anteriormente a la perta para demandar silencio e incluso, en mencionado sonido mencionó de manera entrecortada el nombre de ése que tenía justo debajo de sus posaderas.





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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Jue Dic 05, 2013 9:56 pm

Oh, desde ahora Gintoki iba a amar esa posición hasta el fin de sus días —que por ahora no iba a venir, ni ahora ni dentro de 790 años a lo mucho— Sus manos se posaron en las piernas del ajeno y comenzaron a subir por toda su extensión. Desde su cintura hasta sus hombros y finalizo en sus labios, Magheq quien estaba sentado en sus piernas estaba más alto, por lo cual tuvo que bajar su cabeza para besarle desde la posición en la que estaba. Sus labios se abrieron un poco y le beso, juntando sus dos carnosos labios contra los ajenos, con su lengua recorriendo absolutamente toda la extensión que le pertenecía, aquella la cual era de su futuro esposo, a sus adentros podría sentir la risa que escapaba, pero sin duda no podría dejar de sentirla.

El trasero de Magheq estaba haciendo presión sobre su miembro. Estaba demasiado gustoso con esos momentos que sus caderas solamente se movían hacia un lado, tratando de que entrara más de lo que verdaderamente podría entrar. Sus labios se abrieron y atraparon los ajenos de nuevo, pero esta vez comenzó a recorrer desde su cuello hasta sus pezones y morderlos para jugar con ellos, marcándole; todo dejando aquellas marcas que daban a entender que era suyo. Marcas rojas que a la mañana siguiente serian moradas y que quedaran en su piel hasta que solas comenzaran a desaparecer. Sus manos seguían moviéndose con pasión, y comenzó a moverla hacia el miembro de él y luego hasta su trasero, metiendo dos dedos a parte de su miembro, por si podría excitarle de la misma forma; habían muchas cosas que quería intentar, pero primero dejaría que él hiciese los honores, al sacar sus dedos los dirigió hacia adelante comenzando con la placentera y delicada masturbadora escena.

. Vamos, mueve Magheq… arriba, abajo; como si estuvieses cabalgando; claro, no te levantes mucho y no lo hagas tan rápido… para que llegue hasta el fondo —cuando dijo aquello le mordió la lengua y comenzó a mover lentamente el cuerpo del ajeno con sus manos. Arriba, abajo, arriba, abajo y volvía a repetir la acción con flaqueza y con diversión. Sintió una descarga eléctrica recorrido hasta lo más profundo de su cuerpo al sentir que su miembro entraba en la entrada apretada de su pareja, como llegaba hasta el fondo sintiendo que pasaba lugares que debería dejar completamente intacto, como la sangre se deslizaba —seguía— por su miembro y como su cuerpo sentía aquellas corrientes eléctricas por todo su cuerpo. Eran placenteras; le estaba llenando con cualquiera de las excitaciones posibles, le beso con desesperación a aquellas cabalgatas lentas, profundas y completamente productivas. Las amaba, y cada vez que las sentía, su miembro palpitaba; pero no quería salir, podría venirse miles de veces dentro de él, y seguiría con sus movimientos; por… dios, le encantaba.





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Re: The suit makes the man || "Magheq" IV. Kahlfuss [Flash Back]

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Mar Dic 10, 2013 6:39 pm

Oh... ¿Hasta dónde más podría llegar? ¿Qué otras cosas faltaban aún por descubrir? ¿En qué momento su cuerpo reaccionó de ése modo al contacto de su amante? Lo sentía dentro, muy adentro en su interior, tanto que incluso muy posiblemente aquella era la primera vez de sus tantos encuentros carnales que podía llegar a sentirle de ése modo, tan suyo, tan único. No negaría que Gintoki estaba mejor que bien dotado, que su extensión fálica bien podría haber sido aplaudida por lo grande y majestuosa pero en aquella posición la sintió aún más dura, aún más grande: Aún más suya. Estaba totalmente convencido de que de moverse bruscamente podría partirse el trasero con aquello que estaba emaplándolo de manera tan sumamente placentera. –A-ah...- buscó apoyo, el que fuera, así fue como sus manos dieron con los perfectos hombros del albino y prensó las uñas en mencionada zona, abriéndole surcos, heridas. Estaba perdiendo el control una vez más entre aquellos brazos y ciertamente, aquello llegaba a extasiarle, a encantarle.

Las palabras de éste en pleno apogeo, en pleno ritual le hicieron sonrojarse con violencia aunque siguió las instrucciones y dejó que fueran las manos foráneas las que guiasen el baile que entre ambos se estaba dando, llegando a emitir gemidos que verdaderamente nunca esperó que le fueran arrancados en una posición tan vergonzosa como aquella. Sus piernas temblaron igual que su cuerpo entero cuando el mayor de ambos le agarró sin miramientos por el pene y le masturbó, cosa que hizo que su cuerpo reaccionase y como si buscase devolvérsela su interior se contrajo bruscamente entorno al falo que se mantenía en su interior. Un nuevo jadeo y apretó más la carne que sus uñas tenían aferrada. Aquel placer, aquel modo de actuar... Llevó la cabeza hacia atrás y buscó el modo de hacerse con el aire que parecía extinguirse en sus pulmones mientras que se movía al unisono que el otro, compartiendo un único movimiento, cómo si él también buscase que llegase lo más profundo posible de su cuerpo, como si estuviera verdaderamente afectándole el hecho de tenerle ahí, en lo más profundo. Poco a poco soltó su piel y sus brazos buscaron ya rodearle con imperante necesidad y es que por culpa de las sacudidas estaban llegando al más placentero climax. Vaya, aquella posición, bien podía jurar por UT, sería repetida hasta aborrecerla. Era magnifico sentirle tan dentro... Incluso el cuerpo de ambos se rozaba en cada movimiento.

Aspiró desde la boca y apenas dejó escapar el aire.... No pudo más, estaba demasiado excitado, demasiado cerca. Demasiado profundo. Emitió otro de los tantos sonidos que hasta ahora dejó escapar y se movió en busca de que ése pene le rozase su sensibilidad, una que en esa posición el otro podría alcanzar mejor. Entonces, la mano de Gintoki se llenó de lo pegajoso y cálido de su esperma mientras los espasmos hacian mella en el cuerpo del menor.





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