Encarcelados en un mundo donde fueron programados para vivir. Para servir a los humanos que hicieron su creación. Los hombres arrasaron con todas las mujeres del planeta convirtiendo un nuevo mundo en solo la raza masculina. No hay diferencia de géneros, se han convertido en uno solo. Prostitución, luchas, tecnología avanzada, nuevas jerarquías… Caballeros, bienvenidos al paraíso…

Homines Hortum.



BITE ME, BABY







Conectarse

Recuperar mi contraseña








¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 44 el Miér Jul 19, 2017 2:21 am.







Últimos temas
» Saint Seiya Gold Myth
Lun Jun 29, 2015 10:51 am por Invitado

» Limpieza de afiliados
Miér Abr 01, 2015 8:58 pm por Invitado

» What's Up!? The Rules—
Lun Feb 16, 2015 9:15 pm por Kyochi Kokonose

» khanes of war (Afiliacion Elite)
Dom Oct 26, 2014 11:21 am por Invitado

» Lyurand Terris [Normal]
Sáb Sep 13, 2014 12:50 am por Invitado

» Academia Ciaeth | Élite - Cambio de Botón
Vie Sep 05, 2014 4:52 pm por Invitado

» Pokémon Elysium ROL [Cambio de Botón]
Miér Ago 06, 2014 7:06 am por Invitado

» [Re-apertura] Gizem - Normal [cambio de botón]
Jue Jul 17, 2014 10:26 pm por Invitado

» { Spectra Entertainment —Hermana [YAOI]
Mar Jul 08, 2014 4:16 pm por Gintoki “Grim” V. Sakata














MÁSTER TENNEN PAAMA
GINTOKI "GRIM" V. SAKATA
PERFIL - MP
TÚ OXÍGENADO ADMIN
VICTOR K. MOONSPELL
PERFIL - MP
ADMIN
BUSCANDO UN AMOR
PERFIL - MP







SOULMATE

GOLD


pandoralovers
SILVER

Academy Dark Wind

Pulse
Crear
Hatfield Universitiy
 
OnatabanaCrear foro
Bleach: Shadow Of Seireitei
Danger Clan
Infection Rol
OPPUGNO THE LIGHTS
Shinobi Wish Nova Orbis
Souls & Swords
Falthirien[k]ing Project
Sword Art Online (SAO) photo 3535_zps8cc7883a.gif
 photo 40x40-1.pngStanford University
London City RPG

Forbidden City

kuroshitsuji RolKiefer University

Game of Thrones
 Teen Titans New Generation
 Pokémon Soul

Baltofans-vocaloid
Shaman King Fukkatsu RolGakuen Shingetsu Rol
Pandora: Shin Seiki
League of Legends Rol
HOLYWELL CITY RPG

School Codes
Survival PokerCrear foroSG

Ciudad Hino [
Human DesireHell Guns RolDS
School of devil Wayi
BRONZE


DIRECTORIO





TOP

Shiki Topsite!
Vote for Homines Hortum at Top Site List PlanetOnigroup Top List
Vera's Tales TopsiteKuroi Bara Top List
 Wonderful Nightmare Top Site


BLOG'S

Forbidden Paradise
Mangas YaoiMangas Yaoi








PRÓXIMAMENTE







Este skin ha sido diseñado en su totalidad para el foro Reckless University, por su web máster Swag “Swaggie” X. McCoy, la cual fue muy amable en cedernos la totalidad del diseño para poder editarlo a nuestro gusto. la edición; el color, la historia y totalmente su administración es para el Staff de Homines Hortum; el cual no tiene ninguna objeción si alguna de las imágenes editadas que han de ver les guste y puedan tomarlas con el permitido crédito; cualquier plagio está completamente prohibido. El widget de Staff ha sido obra de Ramona de osc. Gracias por su tutoría de ayuda.
El contenido es obra de la administración de #Homines Hortum. Idea original basada del foro #Hortus Deroum el cual el administrador principal obtuvo el permiso de editar la historia y ambientarla de una manera diferente a la original. El foro quedo en estado inactivo. Idea original de #Oriana Ojeda, Ideas editadas y parte de la originalidad de #Gintoki “Grim” V. Sakata #. Diseño grafico realizado por #Gintoki “Grim” V. Sakata. Todas las tablillas son propiedad del #Staff de Homines Hortum. La originalidad es lo que llama la atención, no plagies. Se educado.


credits.
pictures: © zerochan, deviantart & we♥it
skin: © Reckless University
lyrics: © Gintoki “Grim” V. Sakata
© -



♥ Homines "Yaoi" Hortum




teen. } || Priv. Gintoki

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Dom Nov 10, 2013 4:23 pm

Otro aburrido Viernes. Se sentó lentamente sobre el futón cuando los rayos del sol le hicieron tarea difícil el seguir ahí dormido y se frotó los párpados con aire adormecido con el antebrazo izquierdo. Pelo alborotado, kimono abierto.. No sería más que otra mañana con VI, V y I en busca de explayar el conocimiento de cada uno mediante las explicaciones que les ofrecería I, todos aún dormían, siempre era la misma historia: Ocuparía el baño y podría desayunar antes de que los hambrientos de los que allí vivían le dejasen sin un mísero grano de arroz. Ahí, en la cocina restaban las mujeres que iban y venían lanzándoles sonrisas. Ellas eran las primeras madrugadoras, alistándolo todo para cuando el resto despertase. Asomó la cabeza en busca de saber que sería hoy lo que habría en la mesa, pero una de ellas reparó en su presencia. –¿Tan temprano, IV?- el morocho negó ,llevándose un dedo a los labios, como si demandase silencio. La muchacha comprendió que iría a bañarse, así que se limitó a asentir mientras sonreía, estaba claro que todo se había tornado rutina durante los últimos años.

Fue deshaciéndose de la ropa mientras caminaba hacia el baño y al entrar al mismo simplemente movió los hombros, quedando totalmente expuesto frente a la tina. La bañera ya estaba llena, claro, preparada para los que no tardarían en aparecer por ahí para el aseo matutino. Metió primero una pierna, tras ello la otra. Más tarde fue hundiéndose en la cristalina agua hasta que quedó totalmente sentado, soltó un largo suspiro y se dejó relajar por lo humeante de aquello que le rodeaba, que le ardía la piel. Alzó las manos ahora húmedas, como si quisiera tocar el techo que tenía a un par de metros por encima, mirando el mismo de manera distraída. 17 años, su cuerpo había cambiado sin lugar a dudas, pero más lo hizo su personalidad. El niño que antes discutía con todo el mundo ahora prefería guardar silencio y lanzar miradas de verdadero rencor y odio y si era menester discutir la espada iba antes que nada... Cerró los ojos y bajó los brazos intentando con ello volverá sentir el calor perdido en los mismos. Ése sería un día largo. Aunque... Cómo siempre, seguramente VI y los más mayores saldrían a por sus... víctimas. Frunció sutilmente los labios, tensándolos. Él era menor por lo que no podía ir, I lo tenía prohibido.

-*

Paaaff.. Caída de su rostro contra la mesa cuando, al dormirse en medio de la clase su mano dejó de sostenerle correctamente la quijada, impactando así su faz contra el pupitre de madera... Fue el rubio, quién se encontraba justo a su lado izquierdo quién comenzó la más sonora carcajada al haber sido participe de todo el proceso. Magheq levantó cabeza entre asustado por el golpe y adolorido, aunque las risas de VI llegaron a incordiarle hasta tal punto que se hizo hacia atrás y se enervó de la silla para amenazarle con la espada. ¡O-oe Mag!- alzó las manos, intentando aguantar la risa, pero en el rostro del menor de toda la casa no parecía predispuesto a negociar, estaba callado, con los ojos refulgiendo odio. Un suspiro largo y tendido le hizo mirar a su costado, I le estaba sujetando por un hombro con ése deje paternal con el que solía moverse. –Magheq.- sonó a regaño, más fue una alerta, una conocida, de no obedecer le esperaba una tarde de ayudas forzadas en tareas poco agradables, poco a poco descendió la espada y el rubio se llevó una mano a la garganta, cómo si estuviera asegurándose de que la katana no le había rozado.

-Creo que la clase de hoy no resulta demasiado viable...- miró a todos lo que merodeaban allí sentados, uno a uno, tomándoselo con calma, no tenía prisa. Caminó hacia el lugar que tenía etiquetado como su mesa y cerró el libro que le sirvió de apoyo en esa sesión. –Podéis iros ya.- anunció, lanzando una mirada hacia el más pequeño, quién estaba nuevamente en su asiento, mirándole igual que el resto, aunque ligeramente compungido en su asiento. –IV, tú quédate un momento.- éste asintió vagamente, bien, parecía que ése día volvería a tener una pequeña charla con padre a cerca de lo de apuntar al resto con la katana... Algo que con el paso de los años se había vuelto costumbre.





Ayperos:


Violation:

avatar
"Magheq" IV. Kahlfuss
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 262
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Money
Dinero: $2000

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Dom Nov 10, 2013 5:23 pm

Ah… ah, tengo resaca, pensaba con agonía el albino quien salía de su habitación rascando su estomago. Vestía una pijama occidental de rayas de color azul con blanco, levantando su estomago y sosteniéndolo por el hambre y las ganas de devolver el alcohol que había consumido el día anterior. El reloj de la sala estaba cansado con su fastidioso sonido; a las 9:00 de la mañana debían de despertar todos… I y su maldita nueva regla de madrugar… “El que madruga, desayuna. ¡Y se tienen que levantar!” más que regla fue una orden que todos debían seguir. Su cabeza rozo casi su cuello al cabecear por la pereza viendo la larga fila para ir al baño. Miro a las mujeres de la cocina que seguían trabajando en la mesa del desayuno y se coló a la cocina mientras les guiñaba un ojo. Estas sonrojadas accedieron dejarlo pasar al baño de los empleados domésticos de la casa, llevando su cepillo dental y su vaso con un panda puesto en él –regalo de cumpleaños de I- el cual era prohibido su entrada; pero como él se llevaba bien con todos, les valía si entraba o no. Igual, era Gin ¿Quién le prohibía algo a Gin? Se quito la pijama y los bóxer en la cocina y la lanzo para la ropa que tenía que lavar, las mujeres ahogaron un grito de impresión por el acto del albino pero ya que estaban acostumbradas a verlo solamente lo observaron dar la portada al baño y el agua encenderse.

Cargaba con 18 años de edad. Ya era mayor por lo cual entraba y salía de la casa cuando le daba la gana; pero claro estaba. Con permiso de Padre, aunque sus salidas comenzaron a los 13 años cuando comenzó a revivir el mundo que enterró de una forma diferente. IX siempre le invitaba a salir junto a XIII & X. en sus “noches de conquista” por lo cual le divertía de todas las formas salir con ellos. El trago lo manejaba bastante bien; pero el problema de ellos es que todos los días se pasaban con él lo que les traía la pelea de la comida en el desayuno e irse a dormir a los establos de la casa para que I no los regañara. Regresar para el almuerzo y luego las clases, era el mismo recorrido todos los días. Aquel niño callado, que guardaba sus sentimientos para él comenzó a desaparecer. Seguía siendo inexpresivo y con actitudes extrañas pero comenzó a hablar estupideces y a inventar historias que sonaban completamente reales. Sin detenerse siendo un verdadero amo en todo lo que decía. No perdía contra nadie, incluso I se reusaba a discutir con él, porque para todo tenia escusas por lo cual simplemente le dejaba ser feliz. El albino quien tallaba su cabello lavando sus dientes con un cepillo dental de color rojo completamente desnudo giro su cuerpo hasta la puerta que estaba siendo tocada. Levanto su mano hasta la toalla dejándola ahí y girando sus ojos para mirar de reojo la puerta —. Gintoki-sama… me han enviado a traerle algo de ropa —del otro lado una voz femenina se escucho, el albino hablo con el cepillo dentro de sus labios y la puerta se abrió dejando ver a una joven chica que se sonrojo completamente y el albino levanto una ceja interesado —. ¿Eres nueva? —pregunto, enjuagando su boca con agua, para luego voltear a mirarla cruzado de brazos. La chica quien tenía el cabello largo y sedoso de color negro caía más debajo de sus caderas, unos grandes ojos color dorado y una bonita figura, sus mejillas estaban completamente sonrojadas y vestía como cualquier criada —Si… soy la nieta de Maria Antoinette. Mi… mi nombre es Susana… Gintoki-sama —el albino se apoyo en la puerta del baño acorralándola contra su cuerpo, la chica se puso mucho más roja soltando la ropa que cayó al suelo, pero no pudo evitar la cercanía del albino —Gin…Gintoki-sama… —susurro colocando sus manos en el pecho ajeno —. ¿Sí?, Susana… —pregunto, acercando peligrosamente sus labios a los de la mujer, pero un golpe en su cabeza le hizo bajar esta misma hasta los pechos ajenos; haciendo que la chica se sonrojara más — Eso no está permitido aquí, GinGin. ¿Sabes porque Jeannette fue despedida? —pregunto el rubio mayor cruzado de brazos, la criada rápidamente hizo una reverencia y salió corriendo alejándose rápidamente del baño —. Claro, eso fue porque te la follaste y luego la dejaste desnuda en tu habitación, donde duermes con II —le recordó, los dos soltaron una carcajada y chocaron sus manos —Apúrate, albino. Quiero bañarme —dijo jalando al peliblanco del baño para entrar él, Gin gruño molesto y tomo sus cosas saliendo del baño a patadas.

Gintoki se cambio fuera del baño, de mala gana. Colocándose una yukata de color negro, sujetando un obi de color blanco, donde cruzo su espada y una bufanda de color negro –que usualmente portaba- salió por la cocina hurgando su nariz de mala gana y guiñándole un ojo a la nueva empleada de servicio que se sonrojo automáticamente. El desayuno y el almuerzo pasaron completamente normal. Pero la hora de las clases –las cuales ya estaba bastante grandecito para tomar pero I se empeñaban en darles clases- estaba completamente atento a las clases, nunca antes se podría ver aquella posición para poder prestar atención. El cuaderno abierto y su cuerpo pegado en la pared completamente dormido, se ubicaba siempre en el ultimo pupitre por lo cual podría dormir con tranquilidad, igual I tampoco le decía nada. Frunció el ceño escuchando unos gritos y luego los chicos que salían del salón de clase, perezosamente abrió sus ojos notando a I y a IV dentro del salón de clase, sus labios se abrieron de mala gana rascando su estomago —Gin, ¿Podrías salir del salón de clases?, ya esta termino —I sonrió y el albino se dedico a observarlo con cautela y luego asintió estando de acuerdo con lo que estaba diciendo, se levanto y bajo su mano desordenando el cabello del pelimorado —. Deja de dormir en clases y presta atención; tienes que sentir la clase —le dijo sin saber que había pasado. Por lo cual al cerrar la puerta escucho la carcajada de I, sus labios temblaron un poco y amplio una pequeña sonrisa, dirigiendo su mano hasta su nariz y sus labios aspirando un poco el aroma de su hermano ¿Soy idiota?, se pregunto bajando su mano y sujetando sus caderas.

Se apoyo contra la pared desapareciendo un poco su presencia para poder escuchar lo que iba a pasar en el salón de clases, los chicos lo miraron y XII levanto una ceja mientras el albino cubría sus labios en señal de silencio. El menor de los gemelos asintió y desapareció con los demás, XI le hizo prometer que le contaría y el albino asintió, mientras se iba atrás de los demás. Inhalo aire y cruzo sus brazos cerrando sus ojos, era así siempre. Por lo menos ellos dos podrían blandir espadas sin importar nada, pero los demás les faltaba bastante practica, algo que ellos tenían desde que eran pequeños.

Cositascositaseverywhere:
http://i.imgur.com/rkBiSby.jpg <--- Pijama :'D
http://i.imgur.com/OkGdam8.jpg <--- Yukata :3
http://i.imgur.com/Pm6uxjT.jpg <--- El nuevo ligue de Gin (?) -el de la mañana, el de la noche es otro- (?)





Aquí, alimenten al pobre Gin-san:



Gin-san & su amor por el dulce:

Keep calm...:

avatar
Gintoki “Grim” V. Sakata
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 666
Fecha de nacimiento : 02/06/1991
Fecha de inscripción : 14/09/2013
Edad : 26
Localización : ➺ En alguna parte de la ciudad, seguramente entrando a escondidas al palacio de Hortus Deorum para librarse del trabajo y comer gratis.

Money
Dinero: $2000

http://homines-hortum.crearforo.mx

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Dom Nov 10, 2013 6:17 pm

La orden... No, la petición fue clara. Todos debían abandonar el lugar para que Padre pudiera compartir las palabras casi diarias con IV, quién estaba ahora frente a él con la cabeza ligeramente agachada, esperando el regaño y es que cuando se trataba de I no solía hacer más que callar, asentir y procurar comportarse, uno a uno todos fueron saliendo del lugar, pero ahí, en el fondo, había uno de cabellera clara que llamó la atención de I y... la suya. Ambos esperaron a que Gintoki se dignase a alzarse y a caminar en dirección a la salida pero un fuerte rubor apareció en sus mejillas cuando el otro le desordenó el pelo y dijo aquello que causó la carcajada del mayor. El menor de aquella casa de futuros alquimistas acalló las risas de I con una fuerte palmada sobre la mesa al tiempo que se alzaba, arrastrando la silla hacia atrás, ruido sordo consiguió acallarle por fin. –Si no tiene nada que decir...- estaba predispuesto a irse, no le gustaba que se rieran de él. Lo detestaba. El mayor palmeó la mesa dónde estaba, llamándole. –Ven conmigo.- el adolescente le miró con el ceño fruncido pero terminó de pegar un golpe a la silla con la parte interna de las rodillas y se dirigió hacia éste con gesto de claro enfado, uno que cambió cuando notó el roce de I sobre su mejilla izquierda, una que tenía un ligero rastrojo de la baba que había caído al dormir, éste se la limpió despacio con el pulgar mientras el ruborizado permanecia impasible.

-No debes blandir la espada de ése modo, Mag.- presionó el labio del pequeño, pidiéndole silencio, éste obedeció y el mayor retiró la mano de su posición para apoyarse ahora en la mesa que él utilizaba. –Un día podrías provocar un accidente. Si un hermano se asusta podría atacarte o defender a otro aún y cuando tus intenciones no sean las de dañar.- le sonrió, el menor apartó la mirada, pero aún y así prosiguió hablando. –Junto a Gin eres de los que mejor sabe utilizar el arma, sois los más pequeños pero con el mayor potencial.- para llamar la atención del otro enervó las manos y las llevó a los hombros del pequeño girándolo lentamente para que éste quedase mirando al adulto, el morocho ahora se mordía el labio inferior, sabía que todo aquello era verdad, pero no podía evitar sus impulsos, especialmente con IX, sin lugar a dudas, quién le hacía perder la paciencia de manera seguida. Hacia años que sus bromas le resultaban... Extrañas, carentes de gracia. Él quizás había madurado antes de tiempo, o tal vez es que simplemente no quería rodearse de estupideces. –Mag.- la ambarina mirada del adolescente se clavó en la de padre. –[color=red]Intentaré no hacerlo.[/b]- susurró, a lo que I asintió, soltándole despacio los hombros. –Ya puedes retirarte. Y dile a Gin que es de mala educación escuchar tras las puertas.- el menor enervó una ceja. ¿Gin? Se dedicó a asentir y tras aquello pasó a retirarse, dirigiéndose hacia la puerta, la misma que corrió hacia un lado hasta abrirla, al salir evidenció las palabras del adulto al encontrarse allí al de cabello albino.

Gintoki Sakata. Su hermano. Le conocía desde que tenían entre 4 o 5 años, su mejor amigo esos años, su rival en aquellos. Aunque el albino parecía desinteresado en las clases de espada él lo daba todo para procurar destacar y llevarse todas las palabras agradecidas y de ánimo de padre, era una lucha constante pero a pesar de todo... Gin era sumamente hábil y no le hacía falta esforzarse para alcanzarle. Arrugó ligeramente el puente de la nariz en una mueca cuando sus miradas se cruzaron: A la edad de 12 años todo cambió. El mayor comenzó a salir a escondidas con los más mayores y las noches compartidas ya no eran las mismas, no. Gin ya no iba a decirle que tenía miedo. Tampoco venía a explicarle como había pegado un moco en la bata de IX. Simplemente... Dejaron de darse los actos de cariño. La edad, el genio, no lo sabía del cierto. El mayor se había dejado a la misma vida –o similar- a la de la mayoría de alquimistas allí congregados: Salidas de noche, fiestas locas... Y sí, también le había visto entrar con chicas, llevándoselas directas a la habitación mientras estas reían de manera insoportable. Te quiero. Todo él se lo gritaba una y otra vez, pero... Pero jamás fue escuchado. Le observó callado, ahora la diferencia de alturas se marcaba aún más, Gintoki podía sacarle perfectamente una cabeza, sus rasgos habían cambiado y... inspiró disimuladamente: También su aroma. –¿Quieres algo?- Haberte largado con IX.[/b] Pero se mordió la lengua. Ciertamente tenía cierto rencor al rubio, pues consideraba que las salidas del peliplateado eran por su causa, por sus parafernalias y adornar tanto el tema del sexo, interesándole al mayor pronto, quizás incluso demasiado pronto. Él aún no... siquiera había besado a nadie, aunque se rumoreaba que varias eran las que iban detrás de su persona en busca de algo más que una mera amistad, el hijo de I obviaba todo aquello y se negaba siquiera a conocerlas, centrándose siempre en lo primordial, en lo importante: La espada.

Pasó por delante de su compañero y detuvo los pasos, ahora esperándole a él, quizás... Quizás hoy si podría disfrutar breve de su compañía antes que el rubio se lo arrebatase como cada viernes noche. Quédate. Al menos... un rato, el suficiente para acordarse cómo era molestarle. Alargó su diestra, aparentemente hacia el rostro contrario, cómo si fuera a propinarle una caricia algún roce, pero sus dedos sostuvieron la bufanda que en volvía el atuendo del mayor y cómo si se tratase de la soga que ata al perro, utilizó la tela a modo de correa, obligándole a seguir su paso. Caminaba recto, sereno pero con el otro siendo vilmente subyugado a la voluntad que deseaba. La servidumbre comenzó a murmurar pero no pareció importarle, no hasta que una chica nueva terminó por chocar contra él, haciéndole trastabillar, más no irse al suelo. Por su parte esa de grandes ojos si se dio contra el suelo y... Vaya. La falda se le subió por los contorneados muslos descubriendo más de lo que hasta ahora había visto nunca, incluso se pudo atisbar el color de la ropa interior de esa antes de que se acomodase torpemente la tela al verse observada. Estaba roja... Totalmente roja, pero le molestó que su mirada se enfocase tanto en ése que proseguía teniendo 'atado'.





Ayperos:


Violation:

avatar
"Magheq" IV. Kahlfuss
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 262
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Money
Dinero: $2000

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Dom Nov 10, 2013 6:52 pm

Trago seco y maldijo por abajo al escuchar lo que el mayor había dicho. Metió una de sus manos sobre su yukata ocultando esta mientras esperaba que la puerta fuera abierta y dirigiera su mirada hacia el frente. Habían pasado tantas cosas desde que él comenzó a vivir con los seguidores de la gran utopía de I. conoció a nuevas personas y formo una familia que no podría ser rota con simples conflictos familiares. Pequeños, adolecentes e incluso adultos reunidos en una sola casa. Gustos diferentes pero todos con un sueño que se comparaba a la idea de la utopía del mayor de todos. Si I no dudaba en ofrecer su alma al diablo ellos tampoco iban a dudar. I los cuido desde que tenía memoria, I fue la persona que los salvo a todos del sufrimiento y la monotonía, I era nuestro padre, suavemente sus ojos se abrieron cuando la puerta esta quedo de par en par y sus labios se curvaron —. ¡No estaba escuchando a escondidas! ¡Deje mi cuaderno en la mesa! —rectifico lo que estaba diciendo, mientras soltaba una risa —. ¿No fuiste tú el que dijo que era mala educación interrumpir las conversaciones ajenas? “Gin, siempre que unos adultos o un adulto junto a un niño estén hablando, debes esperar que estas terminen” —dijo imitando la voz del adulto, afianzando una sonrisa en sus labios.

Ladeo suavemente su rostro hacia Magheq mientras levantaba una ceja por la forma en la que le había hablado. Iba a abrir sus labios para reclamar la forma de tratarlo pero prefirió callar que comenzar una pelea delante de I que seguramente los iba a encerrar por horas dentro del salón de clases estudiando, para que se comportaran, porque según I ya el albino era un adulto y el pelimorado iba para ese mismo camino. Inhalo oxigeno y lo soltó de sus labios como si fuese un suspiro de frustración. ¿Realmente estaba tan enojado?, últimamente se habían alejado demasiado; las peleas comenzaron a ser constantes y sin importar donde estuviesen –baño, comedor, jardín, reunión con socios de padre, reunión familiar, eventos de la ciudad, carnavales- siempre terminaban peleándose, eran gritos, golpes y terminaban con las mejillas rojizas, golpes de II y I mientras III trataba de hacernos llevar bien de nuevo. Era lo que había estado pasando durante los últimos años. Para el albino era el pelimorado quien había cambiado, antes se escapaban a jugar sin importar que dijeran los adultos, ahora no quería salir ni ir a divertirse con ellos. I le tenía prohibido salir pero muy bien que cuando se escapaban de pequeños no le importaban las prohibiciones, se volvió más cerrado, en sí. Más serio de alguna manera…  le encantaba. Abrió sus ojos y movió su cabeza de un lado a otro quitándose esos pensamientos de la cabeza. Se estaba volviendo loco; ya era demasiado que cada vez que buscaba a alguien para pasar la noche tenía que ser un chico de cabellera morada y cuando regresaba a casa aparentar con una mujer que encontrase en la calle vendiendo su cuerpo. Estaba volviéndose loco ¡Ya estaba perdiendo la razón!

Iba a cerrar sus ojos cuando las manos ajenas tocaran sus pómulos, una sonrisa se mostro en su rostro dedicándosela solamente a él, pero todo se fue al caño cuando él tomo su corbata e hizo que esta se apretara más a su cuello, mientras la dirigía a este quejándose —. Esto… suéltala un poco Magheq… ¿Qué crees que hacer? —le preguntaba tratando de quitar aquella corbata de su cuello pero era imposible estaba sujetándola demasiado bien. Miraba a las mas ancianas para que lo salvaran pero conocían al hijo legitimo de I, aquel mocoso mimado que siempre era consentido por padre y ninguno se trataba de meter en los asuntos de ellos dos. Cerro sus ojos y soltó un ligero gemido de sus labios de dolor cuando el cuerpo de el pelimorado choco contra algo y jalo más fuerte la corbata haciendo que el albino abriera sus ojos, y observara lo que estaba debajo de sus ojos y soltó un ligero silbido de falsa sorpresa, aunque para muchos era bastante seductor —. ¡Susana! ¿Estás bien? —pregunto pasando alado del menor colocando su mano en el hombro del ajeno mientras tendía su mano hacia ella, la ajena débilmente la tomo y el albino la levanto pegándola contra su pecho y el de Mag, mientras deslizaba sus labios hasta los ajenos —. ¿No sufriste daño cierto?, me sentiría realmente mal si así lo fuese —susurro lentamente, mientras se separaba de la ajena y giraba a ver al pelimorado —. Mag-chan, discúlpate —le dijo señalando a la chica —. No… no es necesario Gintoki-sama. Me encuentro demasiado bien, fue… fue mi culpa Magheq-sama no tiene la culpa de nada —el albino levanto una ceja pero igual no cedió mirando al ajeno, sintiendo que cada vez el agarre en su cuello era más fuerte Mag… ¿me piensa ahogar?, pensó, pero no podría dejar de verlo.





Aquí, alimenten al pobre Gin-san:



Gin-san & su amor por el dulce:

Keep calm...:

avatar
Gintoki “Grim” V. Sakata
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 666
Fecha de nacimiento : 02/06/1991
Fecha de inscripción : 14/09/2013
Edad : 26
Localización : ➺ En alguna parte de la ciudad, seguramente entrando a escondidas al palacio de Hortus Deorum para librarse del trabajo y comer gratis.

Money
Dinero: $2000

http://homines-hortum.crearforo.mx

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Dom Nov 10, 2013 7:25 pm

Un aura de terna ira invadió el cuerpo del menor cuando escuchó al albino mentar con sorpresa el nombre de aquella chica. ¿La conocía? Era nueva, de hecho, la vio llegar al hogar y estacionarse en él haría un par de noches, notó al contrario pasar por su lado y de manera evidente afianzó el nudo de la correa, sosteniéndola con tanta fuerza que los dígitos comenzaron a cambiar al color blanco por la clara falta de circulación en aquellos. Observó cómo la mano de Gintoki, esa mano que hacía años que siquiera rozaba se entregaba sin más a la otra, levantándola del suelo, pero no conforme con aquello... Sintió la delantera de la mujer contra sí, parecía estar siendo compartida en un abrazo a tres, aunque él sintiera el voraz deseo de acabar con ella. Discúlpate. Aquello logró que dirigiera todo su contaminado odio hacia el mayor, fulminándole con la mirada. La chica... Era estúpida, cómo todas aquellas que se metían en la cama del albino. La odiaba. Las odiaba a todas. Odiaba a las mujeres. –No pienso disculparme.- evidenció que tenía a Gintoki amarrado con la bufanda cuando tiró de ella y el cuello del otro se movió al compás. –Tengo asuntos que atender.- la chica miró alarmada el nudo que parecía estar ahogando al albino y se llevó las manos al pecho. –¡L-le hara daño, Magheq-sama!- parecía ser que la princesita no conocía las normas: Allí él era indestructible. El mimado por I. Quién hacía y deshacía a placer sin que nadie, absolutamente nadie le dijera nada. El peli morado ladeó mínimamente el rostro y volvió a tirar de la tela, logrando que Gin quedase prácticamente recostado en él, frenando el peso del mismo con su propio brazo y arrimándole a su costado. Es mío.

Esa es la idea.- que le doliera para que no le olvidase esa noche, que la tela le retorciera el pescuezo para que restase marca y todos se preguntasen el motivo. Quería de un modo u otro estar en la dermis del contrario, fuera como fuere. –Ahora atiende tus tareas si no quieres irte a la calle.- la muchacha lanzó una última mirada al albino, dubitativa de dejarle solo con quién inspiraba claro temor, miedo... Asintió y pasó a hacer una muy pronunciada reverencia, hasta el punto que su cabello rozó el suelo. Salió de allí, mirando de reojo al albino, cosa que Magheq intentó evitar saber, pues siquiera dedicó una última mirada a la muchacha. Un mero empujón fue suficiente para que el otro recuperase la compostura, aunque su brazo seguía en contacto con el de Gintoki y su mano, obviamente, proseguía sujetando la oscura bufanda para retenerle junto a él. ¿Y si al soltarle escapaba? Su mirada se endureció al observarle e incluso la tonalidad del color de sus orbes pareció cambiar, ensombreciéndose incluso. –¿Susana? ¿Otra más?- Maldita sea, mírame a mí. A mí no a ellas. Mírame.. Fingió desinterés a pesar de que su mirada estaba culpándole, quizás rechazándole por lo que sabía que hacia con todas ellas. ¿En qué momento fue...? Ya ni recordaba el momento en el que se enamoró de él, pero lo estaba y prometió decírselo al volver de la primera misión, una que se daría en un par de años más... hasta entonces el orgullo pesaba más que el sentimiento y verse rechazado sería demasiado duro para el que no contaba con ningún tipo de experiencia previa en el amor. Prefería que todo se diera así: Poder mirarle desde lejos, seguir tocándole aunque fuera entre peleas y hablarle aunque no sonasen más que insultos. El temor a alejarse totalmente de él era demasiado atroz.

Desvió poco a poco la mirada, sintiéndose repentinamente culpable de lo que sentía, quizás y de no amarle como lo hacía aún serían los amigos que se apoyaban con fervor, tal vez aún serían capaces de darse la mano o dormir juntos... hoy por hoy y por petición propia a I pidió estar en un cuarto distinto al de V y todo se movilizó cuando éste vino acompañado por primera vez, llegando a tener aún pesadillas sobre todo lo que escuchó cuando le creían dormido. El recuerdo era...

Unos pasos evidenciaron que venía alguien, pero no solo: Eran dos. Alguien mayor y otro de pasos más ligeros. Miró por un momento al contrario antes de volver a reanudar el paso, esta vez ejerciendo aún más presión. No quería que marchase y sin duda, abrazar, pedírselo o intentar dialogar con él no era algo que fuera con su renacida personalidad adolescente, tenía que ser así, de un modo más bien brusco, haciéndose notar, marcar terreno a su manera aunque fuera algo torpe en sus inicios. Tenía un par de horas y juraba que las aprovecharía y procuraría no golpearle o someterle de manera brusca cómo ambos acostumbraban últimamente, no, no existirían peleas ése día, si más no... no de las físicas y desde luego, no las pensaba iniciar él. Alargó la mano que tenía libre para correr la siguiente puerta que tenía justo delante, la que daba a una habitación que por norma general yacía totalmente vacía al estar al lado de las cocinas y dónde, de vez en cuando, asomaban las doncellas para descansar o procurarse un sueño rápido antes de servir la mesa.





Ayperos:


Violation:

avatar
"Magheq" IV. Kahlfuss
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 262
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Money
Dinero: $2000

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Dom Nov 10, 2013 7:57 pm

Lanzo un sonoro suspiro de sus labios, mirando al menor con desaprobación. I le enseño que había que ser amables con las mujeres que eran aquellas las que nos daban luz en un hogar; y no era mentira. Todas esas cocineras y criadas hacían lo posible por aguantar todas las locuras que causaban en la casa. Sobre todo consentirle a él cosas que no le consentían a los demás, como por ejemplo; cuando hacían huevo “El del joven Gintoki, recuerden hacerlo con azúcar y no con sal”; o si, cuando estableció esa ley en la cocina todos lo miraron como si estuviese loco; pero de laguna u otra manera quedaba delicioso. Pero la cuestión era la terquedad del pelimorado de disculparse con una amable mujer que le llevo dulcemente la ropa en la mañana —. No seas niño, Magheq. Recuerda que estas en el camino de la adultez —dijo subiendo sus dedos a sus labios mientras los colocaba en estos guiñándole un ojo, pero sabía perfectamente que no iba a funcionar con él. Podría funcionar con VI e incluso con el tarado de VII, pero no aseguraba que sus palabras y acciones funcionaran en IV sobre todo con el temperamento que cargaba. Suavemente deslizo su mano hasta el cabello de la ajena mientras le desordenaba colocando su dedo en los labios del ajeno —. No te preocupes… estaré bien —susurro suavemente sobre la chica mientras era jalado por el ajeno, frunció el ceño con molestia pero igual dejo escapar un suspiro de sus labios Va a dañar mi bufanda favorita por estar compitiendo con ella, pensó rodando los ojos como si fuera el juguete de dos niños y uno de ellos no poder hacer nada porque el otro era ajeno.

Levanto su mano despidiéndose de la ajena, mientras levantaba su mano golpeándole la nuca al pelimorado —. Los únicos que pueden despedir son I y II, no seas grosero con los nuevos empleados —dijo de mala gana mirando de reojo al pelimorado pero igual no podía hacer mucho ya que era como un perro siendo jalado por su correa y no podría colocar remedio a lo ajeno conociendo el temperamento y la forma de ser de aquel chico. Por alguna razón se sentía realmente bien que este alejase a cualquier mujer que se acercara a él, aunque no fuera de la mejor forma posible se hacía sentir querido por el ajeno. Se sentía… especial. Cerró sus ojos e inhalo un poco del olor del ajeno cuando estaba cerca de su cuello y planto una sonrisa boba en su rostro; luego de aspirarlo. Llevaba mucho tiempo que no lo sentía, recordaba que cuando llegaba demasiado borracho gateaba hasta la cama de Magheq quedando completamente dormido en ese lugar, y despertando con sus manos cruzadas y su cabeza sobre estas mientras las otras estaban cruzadas sobre el piso agarrando con fuerza la sabana del ajeno. Abrió sus ojos con lo que dijo y levanto una ceja —. Es una buena chica. Demasiado inocente para ser otra —dijo delineando aquella palabra y no es lo suficiente buena para ser como tú, nadie lo es, pensó cerrando suavemente sus ojos. Negó suavemente olvidando decirle lo que estaba pensando levantando con suavidad su mano hasta el cabello del ajeno desordenándole un poco el cabello apoyando su cuerpo en su espalda para que no le doliese demasiado —. Estas lastimándome demasiado, no me voy a escapar —susurro, mirando al ajeno de reojo cerrando sus ojos, solo para sentir su olor y disfrutar de este.

De todos los alquimistas él y IV eran los únicos que no portaban una habitación compartida por ciertos motivos que todavía no lograba entender. ¿Quería darle espacio? ¿Pero porque haría eso? Amplio una pequeña mueca de desagrado el día que I les aviso obviamente objetando el asunto pero este le miro con severidad y no tuvo más nada que aceptar. No es que le molestase su compañía, nunca se quejo de aquello. Pero todavía se preguntaba porque quiso un cambio de cuarto, ni que hiciera tanto ruido cuando… se freno en seco pensando en aquella posibilidad ¿Me había escuchado esa noche?, pero si era la mujer más silenciosa que había podido haber encontrado.

Entro al cuarto de mala gana cerrando la puerta detrás de él, era como un perro siendo llevado por su amo. No le molestaba ser el perro, pero le molestaba de alguna manera el amo. Cruzo sus brazos evitando moverse de donde estaba, si le iba a arrancar el cuello que lo hiciera ahora mismo —. Y bien… —pregunto aspirando un poco de oxigeno mirando al ajeno con una pequeña mueca en sus labios, caminando hasta este con una pequeña sonrisa en sus labios. Obviamente esta vez aceptando ser movido por el amo de carácter frío y arrogante, paso su mirada por las sillas del lugar y se lanzo al mueble cerrando sus ojos con molestia —. ¿Quieres ya soltarme?, me vas a hacer una marca roja; y si lo haces te juro que te hare una en la punta de la nariz… —dijo, frunciendo suavemente sus labios.





Aquí, alimenten al pobre Gin-san:



Gin-san & su amor por el dulce:

Keep calm...:

avatar
Gintoki “Grim” V. Sakata
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 666
Fecha de nacimiento : 02/06/1991
Fecha de inscripción : 14/09/2013
Edad : 26
Localización : ➺ En alguna parte de la ciudad, seguramente entrando a escondidas al palacio de Hortus Deorum para librarse del trabajo y comer gratis.

Money
Dinero: $2000

http://homines-hortum.crearforo.mx

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Dom Nov 10, 2013 8:29 pm

-Me alegra que te agrade.- terció aquello de mala gana buena chica, eso quería decir que sus pensamientos no estarían demasiado equivocados, habían compartido algún tipo de palabras. Seguro. Empero no pudo pensar demasiado pues en el recorrido el ajeno se apoyó en su espalda, hablándole prácticamente al oído, eso sin lugar a dudas logró crisparle, estremecerle de pies a cabeza y se llevó una mano a la boca para cubrir el temblor que le invadió. No hagas eso... No podré contenerme. Era tan complicado... Tan sumamente complicado que siquiera sabía de qué manera podría escapar a todo aquello, eran hermanos, quizás no de sangre pero como tal se habían criado, así pues cualquiera podría pensar que aquello era una horrible abominación... Pero se negó a luchar contra sus sentimientos cuando con once años supo del cierto que estaba enamorado. Por un regalo. Por una nota. Por su sonrisa. Desde ése día reguardó callado su sentir comportándose cada vez más distante hasta que una fría capa de hielo terminó por separar a los que antes corrían juntos de la mano por el jardín. Una mano cálida que siempre asiaba a la otra, palabras de apoyo mutuo y aunque de vez en cuando incluso de pequeños discutían de manera por demás infantil, incluso eso extrañaba, siendo que ahora todo se solucionaba con extrema violencia, por su parte, por la del albino, por la de ambos. Pero lo cierto era que sin un adulto presente, seguramente en diversas ocasiones hubiera insertado la espada en el vientre contrario pero la rabia que consigo llevaba era... Abrumadora. ¿Por qué? ¿Por qué dolía si le quería...? ¿Por qué el otro marchaba? Dejó de prestar atención a sus pensamientos cuando escuchó al otro quejarse.

Sabía que no escaparía... Quedaría más bien estúpido que el albino saliese corriendo hacia otro lugar ahora que estaban allí. Sus dedos poco a poco fueron soltando la tela que hasta ahora mantuvo presa, la misma se deslizó como un trozo de seda y tomó lugar sobre el torso del contrario. La siguió con la mirada, receloso. Yo también quiero tocarle. Era la primera vez en una semana que cruzaban palabras, entre las clases y los entrenamientos –que esa semana fueron personalizados por pura petición de II- no había tenido ocasión de poder compartir siquiera una mirada, nada. Le observó sentarse y por su parte permaneció de pie, contemplándole con un gesto de molestia. Imbécil.Dejarte marca era mi intención.- fue sincero y no se molestó en ocultarlo, si más no, no importaría... nada de lo que pudiera decir llevaría al otro a pensar sobre lo que podría sentir, era imposible que dos hermanos estuvieran juntos... quizás lo plasmaría en celos entre carnales, tal vez simplemente le ignoraría. Se cruzó despacio de brazos, protegiéndose de la nada, de todo. De él. Su gesto de prepotencia, esa que años más adelante vestiría estaba ya comenzando a adueñarse de un rostro anteriormente infantil, quizás padre estuviera en lo cierto y se aproximaba a su más integro crecimiento pues su personalidad ya estaba comenzando a cincelarse de manera contundente. Dio un paso hacia atrás y así, con los brazos cruzados y sin apartar la mirada del otro, apoyó la espalda contra la puerta, quizás asegurándose que esta permanecería cerrada, que por ahí no se iría, que permanecería a su lado al menos un rato más. El violáceo yukata que traía le colgaba por las mangas, dándole un aspecto casi infantil al tener los brazos descubiertos.

-¿Saldrás hoy?- fue como siempre, directo al grano. Ah... Claro, no debía ser tan evidente. –Padre quiere entrenarnos a los dos juntos. Temprano.- dijo la última palabra con mayor ímpetu para recalcar que deberían despertar temprano y que por ende, quizás... si. Quizás no debería irse. Quizás...lo mejor fuera quedarse a dormir en casa, sin nadie, solo. Con él bajo el mismo techo más no en el mismo cuarto. Si, que se quedase en casa, que morase con él aunque fuera desde la distancia.

Sus dedos apretaron ligera y disimuladamente su propia yukata, estando nervioso, muy nervioso. Demasiado tiempo sin estar a solas con él... Tanto que incluso ahora se perturbaba cuando antes lo tomaba como algo natural y pleno que no le traía más que un sentir distinto pero lleno de algo que le mantenía con una energia especial.





Ayperos:


Violation:

avatar
"Magheq" IV. Kahlfuss
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 262
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Money
Dinero: $2000

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Dom Nov 10, 2013 10:25 pm

. Que amable… —dijo curvando suavemente sus labios con lo que había dicho. Y no pudo evitar reír un poco. Es que acaso… ¿A Magheq no le gustaban las chicas?, bueno no eran como si para él fueran el centro de atención u algo por el estilo pero podría soportar algunas noches con la misma chica y luego aburrirse. Entonces… ¿A él le gustaban los hombres?, nunca le había visto acercarse a una chica en plan romántico. De hecho, ni siquiera se acercaba a una pero convivía con todos… todos los de la familia, eran hombres… entonces… ¿Quién le gustaba? ¿Le gustaba I?, no… imposible a todos les gustaba I, pero el único con plan romántico que veía a I era III; del resto no notaba absolutamente nada. ¿Le gustaba II?, a duras penas cruzaban unas que otras palabras, lo que más hacia el peliazul era desordenar sus cabellos y conversar sobre medicina. ¿Le gustaba III? Gracioso, el albino aguanto las ganas de soltar una gran carcajada por sus pensamientos. ¿VI? no… ¿VII? ¡¿Alguno de ellos dos?! No… se llevaba bien con VI, pero no soportaba las burlas de VII. ¿VIII? Es un cubo de hielo, ¿Quién podría enamorarse de él? Espera… IV También era un cubo de hielo… ahí comenzó a comer sus uñas en terror y miedo, deslizo sus manos hasta su yukata mientras seguía pensando ¿IX? ¡¿Qué gracia tiene enamorarse de ese pervertido?! Como si el supiera lo que es el amor. ¿X? Para nada, eliminado completamente. ¡XI! Seguramente era ese desgraciado; era con el que más habla y su amistad estaba bastante fortificada… pero si tuviesen algo XII me hubiese dicho, lo mismo si es con él; ellos dos son como uña y mugre pero entonces… ¿XIII? Nah, para nada. No le gusta el sushi humano. Sus labios se curvaron y golpeo sus manos con su frente por no encontrar quien era él que le gustaba espera… le faltaba uno… ¿Yo?, no, no, no… suena muy lindo pero no. No le puedo gustar ¿cierto?, era imposible… improbable… era demasiado imposible porque… El me gusta a mi…, cerro sus ojos y inhalo una cantidad de aire mirando hacia el techo.

Ahora que respiraba con tranquilidad estaba sintiéndose con los dedos la marca que había dejado la bufanda. Tendría que usarla por un buen tiempo más hasta que estas quedaran completamente cerradas. Frunció un poco el ceño por sus palabras pero no le dijo nada se acostó sobre la pared y paso sus manos hacia arriba del marco de la ventana dejándolos ahí. Viendo donde estaba y como estaba vestido, seguía su pecho cuando subía y bajaba por su respiración. Repasaba los rastros de su piel, que parte estaba quemada por el sol y que parte seguía debajo de aquellas telas de ropa que le protegían. Sus manos surcaron su yukata de nuevo dejando una por fuera y la otra cayó dentro de la yukata sujetando esta con su obi para que no se cayera. Imposible, no le puedo gustar… debe estar jugando a algo… no me podre contener y si no está jugando a nada y ni me ama ni nada… me odiara por lo que queda de su vida lanzo un largo suspiro al aire y volvió a bajar la mirada con sus labios curvados. Debe ser otro… otro le gusta una mujer no podría ser… tenía que ser un hombre; algo que no le agradaba.

. ¡Qué fastidio! El temprano de padre es a las siete de la mañana —dijo estirándose, mientras colocaba sus manos en el suelo y volvía a levantarse cruzando su mano por su yukata mientras apoyaba su mano en la ventana —. ¿Padre no iba a salir hoy? Escuche que iba al pueblo vecino con II & III. Reunión matutina los del comité de los pueblos —susurro mientras volvía a cruzar sus manos sobre su cuerpo y miraba al ajeno. Se levanto estirando su cuerpo y sus piernas comenzaron a moverse solas Detente…, les ordeno; pero su cuerpo no escuchaba a su cerebro, su mano diestra se dirigió hasta el rostro del ajeno levantándolo para abrir sus labios y acercar estos a la nariz ajena mordiéndolo, sintió el sabor a la sangre mojar sus labios y abrió sus ojos separándose del ajeno —. Te lo dije… márcame y te hare una también —actuó imprudente, quería que aquel que estuviese enamorado de él y él de la otra persona le quedase completamente claro que ya él tenía a alguien que lo amaba y lo iba a proteger de cualquier cosa. Deslizo sus manos atrapándolo contra la puerta y él, levantando suavemente sus labios mientras la respiración de ambos comenzaba a mezclarse, sus mejillas yacían completamente sonrojadas y sus labios entreabiertos —. Magheq… ¿recuerdas la primera vez que nos conocimos? El… primer beso de ambos —susurro sobre los labios del otro quiero probar de nuevo tus labios, pensó. Sus ojos los cerro dispuesto a unir sus labios con los de él, no le importaba nada más de lo que había a su alrededor. Quería deshacerse de esas malditas cosquillas desde hace un tiempo, probar de nuevo… sus labios, no era nada inocente; no conllevaba a nada bueno. Solo quería… besarlo.

Si, solo quería besarlo. La puerta fue tocada varias veces y del lado contrario una voz resonó —Gintoki, un chico te está buscando en la entrada… —el albino se detuvo y pego su frente con la de Magheq sin separase de él —. Estoy ocupado —dijo indiferente, esperando que XII se marchara, pero volvió a tocar lentamente —. Dice ser Anthony Miller… que es importante —el albino abrió sus ojos y se separo del pelimorado mirándolo con los labios curvados —. Lo siento… tengo que ir —menciono tomando el pómulo de la puerta para que el ajeno le diese permiso —. Dile que ya voy, Kaz. Estoy algo ocupado —menciono, tratando de abrirla, pero sin conseguirlo.





Aquí, alimenten al pobre Gin-san:



Gin-san & su amor por el dulce:

Keep calm...:

avatar
Gintoki “Grim” V. Sakata
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 666
Fecha de nacimiento : 02/06/1991
Fecha de inscripción : 14/09/2013
Edad : 26
Localización : ➺ En alguna parte de la ciudad, seguramente entrando a escondidas al palacio de Hortus Deorum para librarse del trabajo y comer gratis.

Money
Dinero: $2000

http://homines-hortum.crearforo.mx

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Lun Nov 11, 2013 8:06 am

No pudo más que arrugar ligeramente el puente de la nariz al fruncirlo cuando el contrario mencionó lo referente a las siete de la mañana: ¿Y eso le parece temprano?. Él solía despertar a las cinco, era el primero de la casa en ponerse en pie aparte de quienes le proporcionaban servicio a todos los hombres que confortaban el gremio de I. Pero fuera cómo fuere, sabía que éste volvía entradas las seis de la mañana cuando salía con el resto, por consiguiente y quizás teniendo una mísera hora de margen optaría por aplazar la salida para la siguiente semana, una que tal vez también pudiera sabotear para que tampoco se diera. No quería verle con nadie más. Ridículo. Lo era. ¿Enamorarse de un hombre? Bien, sólo había convivido con ellos durante toda su vida y aunque las sirvientas y cocineras le empezaron a poner ojos nunca se sintió verdaderamente interesado en la forma o actuar de ellas, de un modo u otro sabía que lo que le atraía era la rudeza, las formas de todo hombre. Sí, definitivamente eso era lo que le gustaba. Más concretamente a lo que aspiraba era al cuerpo que tenía a escasos metros, uno que vio en innumerables ocasiones debido al entrenamiento que ambos compartían por orden y firme dictamen de I. Maldito fuera padre. Aquellos entrenamientos eran... Exquisitos. Verle sudar, herido, no había entrenamiento en el que no buscase contacto, en el que no atacase con todas sus fuerzas para agotarlo, para que las agujetas del día siguiente le postrasen en la cama y Gintoki se acordase de maldecirle por alguna herida que le doliera. La cosa era... Que le recordase fuera dónde fuere, incluso en aquellas salidas nocturnas suyas, cosa por la cual en ése momento deseó y marcó el cuello de su compañero de manera tan ruin. Actuar de esa manera, bajo la sombra de la indiferencia, se había tornado su especialidad, de hecho empezó a jugar con lo oscuro, a querer controlar lo imposible, en una ocasión Padre le observó hacerlo y éste negó mientras le palmeaba la cabeza: Eso no era lo que los alquimistas buscaban, dijo. ¿Pero qué pasaba con lo que él buscaba?

-Padre me comentó que sólo irían II y III.- acotó, aunque verle aproximarse logró que su mirada se cruzase con la otra hasta que su mentón fue alzado. Abrió los ojos en grande hasta que sintió el mordisco ubicado en su nariz, emitió un sonido de dolor y su mano se enterró en el estomago ajeno en busca de dañarle con el golpe. –¿¡Qué cree-...?!- calló de golpe y en rotundo cuando ése otro le acorraló en la posición que él mismo se procuró: Contra la puerta. El aliento ajeno le golpeó el rostro a lo que se vio obligado a hacer la cabeza hacia atrás, escapando de lo que más deseaba. ¿Por qué recuerda eso? ¿Qué hace?. Una falsa ira pareció amanecer en su gesto aunque sus mejillas estaban pobladas por el carmesí de la vergüenza. –Éramos muy pequeños.- conocía simplemente lo que de vez en cuando IX explicaba entre risas como fue la reacción suya, como delante de todos sostuvo el rostro del recién llegado y le besó, ganándose la carcajada de más de uno. Cerca. Le tenía más cerca de lo que su psique podía soportar. De manera inconsciente sus párpados fueron entrecerrándose cómo si estuviera esperando el maldito contacto. Si. Quería que llegase, que le comiera o quizás hacerlo él, eso le era indiferente, pero... Que se diera, maldito contacto con el que tantas veces soñó. No era que estuviera obsesionado con el otro pero tal era el muro de hielo entre ambos que quizás la única manera de ir derritiendo girones del mismo sería mediante un cambio de temperatura: Calor. Sí, necesitaban calor para limar asperezas.
La puerta, esa que tenía a sus espaldas vibró por la llamada de XII y la frente del albino terminó sobre la suya, el roce de su aliento al hablar... Dirigió la mirada en aquellos que se movían al intercambiar palabras con el alquimista, pero cuando fue a tomar el poco de la puerta su cuerpo se movió hacia éste, ocultando la salida con la espalda y dirigiéndole una severa mirada de impaciencia. –Gin...! ¡Que es urgente!- insistió el que estaba fuera empujando esta vez la puerta, a lo que el peli morado hizo fuerza para que la misma no fuera cerrada con fuerza al tiempo que agarraba la bufanda del ajeno y le atraía bruscamente hacia él: No había tiempo. –¡No me cierres la puerta en la cara y sal de una maldita vez!- pero para cuando ése otro estaba hablando la comisura del mayor de edad fue bruscamente besada por la claramente inexperta, fue un roce limpio. Le atrajo hasta él de manera que ambos quedasen contra la puerta y así con el peso de los dos evitar que la misma fuera abierta por el que demandaba la presencia de ése al que no tenía consigo desde hacía más de lo realmente deseado.

El rubor estaba instalado en unas mejillas tan blancas cómo la nieve, en aquel roce no existió ni un solo indicio de humedad, simplemente se movieron: Estaba deletreando su nombre contra la voluminosidad de esa carnosidad “Gin-to-ki”. Tras ello su comisura fue separándose poco a poco de la otra, abriendo la mirada para observar al que había atacado sin moderarse, con las mejillas encendidas en el más puro carmín. Entonces se hizo hacia un lado con soberana elegancia, justo en ése momento en el que su peso dejó de hacer insistencia la puerta fue abierta de una severa patada por parte de un XI más que molesto, a su lado estaba XII, quién miró con culpa a... ¿Estaba sonrojado? ¿Y qué hacía en esa posición? Ambos gemelos cambiaron el gesto de enfado por sorpresa, no obstante, del peli morado no había rastro.





Ayperos:


Violation:

avatar
"Magheq" IV. Kahlfuss
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 262
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Money
Dinero: $2000

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Lun Nov 11, 2013 2:11 pm

Sus ojos se abrieron de par en par por la reacción del ajeno. Que labios tan inexpertos, que delicadeza en la cual se atrevió a besarlo incitándolo a más. Que sus ojos estaban entrecerrados por los movimientos del ajeno, sus labios se movieron a su ritmo y dejo que un hilo de sus labios deletreara su nombre, sobre el beso. Sintió su corazón latir rápidamente, su rostro estaba completamente pálido pero sentía que dentro de él estaba despertando algo. Sentía sus manos querer tocar todo el cuerpo del ajeno, dejarse llevar por el calor y acorralarlo contra la pared para que esa misma noche gimiera su nombre “Te salve de ese mundo, ¿Por qué regresas a el Gintoki? No es malo el placer carnal, pero si amas a alguien ¿Por qué?”, la imagen de padre llego a su mente y su cuerpo se paralizo; cortando el beso que tenia con el ajeno sus manos quedaron sobre el hombro del ajeno ni siquiera estaba molestándose en abrir la puerta cuando esta de un golpe cayó encima de la cabeza del albino que le hizo bajarla con una vena en la frente; el único animal que se atrevía a hacer eso seguramente era XI, bueno… había otro animal pero él prefería mil veces entrar por la ventana y sacarlo por los pelos que por la puerta tan salvajes.

Giro el rostro fulminando con la mirada a los dos gemelos que habían interrumpido el momento, pero bueno… les agradecía. Lanzo un largo suspiro de sus labios, deslizando sus manos hasta los hombros de Magheq alejándolo un poco de su cuerpo dejando que su respiración tratase de volver a la normalidad —Gin… te busca… —trato de decir XII, su hermano subió su mano hasta los labios del ajeno y el albino quedo observando al pelimorado mientras suspiraba y levantaba su mano desordenando su cabello —. Lo siento, Magheq. El tiempo juntos llego a su fin —bajo su rostro para besar su mejilla pero se detuvo y frunció el ceño levantándose y saliendo por la puerta dejando a los dos gemelos junto al alquimista más joven de todos. Apretó sus labios y delineo sus dedos sobre estos mientras soltaba una carcajada que estaba atorada en su garganta levanto la mirada observando el techo y negó varias veces; si padre se enteraba de esto los iba a matar.

Cruzo el umbral de la entrada y detallo hacia la persona que estaba unos pasos de la puerta de la entrada recibiendo una taza de té por una de las criadas. El joven dejo la taza de té en la mesa y se levanto abriendo sus brazos. Tan elegante, tan refinado. Un occidental con todas las de las leyes escrito en su rostro. Su estatura era más baja que la del albino pero rondaba su edad, con unos anteojos cuadriculados de color negro y cabello morado liso rebelde regado por su rostro con varios flequillos hacia adelante y algunos cayendo hacia atrás, sus ojos carmín estaban entrecerrados y vestía un traje elegante de color morado con la corbata de color rojo y la camisa de color negro. Junto a unos guantes de color blanco. El chico recibió al albino con un abrazo y un beso en los labios —Cuanto tiempo sin verte, Gintoki —acento inglés, resonó por los oídos del albino que le recibió con una risa curvando sus labios —. Anthony, ¿Qué haces aquí? —le pregunto con falsa sorpresa —Tengo lo que querías, se encuentra ahora en el hotel donde me estoy quedando; pero tienes que cumplir tu trato —el albino soltó una larga carcajada y abrió sus labios suavemente —. Por supuesto, ¿quieres quedarte esta noche con nosotros?, le pediré permiso a padre; eres un buen amigo —su mano se estiro cerrando trato con aquel pelimorado, mientras el más pequeño le dedicaba una sonrisa con sus labios.

El joven adulto dirigió una mano a su nuca y la rasco suavemente mientras se daba la vuelta notando la mirada de los dos gemelos y a Magheq desapareciendo por el umbral, ladeo el rostro y amplio una sonrisa mientras le señalaba —. Anthony, ellos son mis hermanos mayores y el él mi hermano menor, Magheq ven acá —dijo llamándolo, los gemelos seguían reparando al nuevo y luego giraron a ver a Mag y comenzaron a susurrar, en el idioma que solo ellos se entendían.

Spoiler:





Aquí, alimenten al pobre Gin-san:



Gin-san & su amor por el dulce:

Keep calm...:

avatar
Gintoki “Grim” V. Sakata
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 666
Fecha de nacimiento : 02/06/1991
Fecha de inscripción : 14/09/2013
Edad : 26
Localización : ➺ En alguna parte de la ciudad, seguramente entrando a escondidas al palacio de Hortus Deorum para librarse del trabajo y comer gratis.

Money
Dinero: $2000

http://homines-hortum.crearforo.mx

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Lun Nov 11, 2013 5:03 pm

Siguió con la mirada el cuerpo del otro conforme se alejaba de la escena y la sonrisa traviesa de ambos gemelos se le clavó en la nuca. No tardó en tener a aquellas dos gotas de agua rodearle, cada uno por un costado distinto, el uno tenía su mejilla pegada a la suya, ése sin duda era XI, XII era más... Ahí estaba, mirándole con un brillo en las miradas y los labios abiertos, mostrando claro interés por lo que tenía que contarles. Ingenuos. –Solt-...- pero no terminó de hablar que, cómo siempre, XI le irrumpió ganándose una mirada que no inspiraba demasiada alegría por parte del peli morado. –No deberíamos hacerle el feo al invitado.- apuntó, rodeando con más fervor el cuerpo del alquimista. El hermano de ése asintió, mostrando una sonrisita de lo más divertida. –Tenemos que ser hospitalarios.- ambos afinaron la sonrisa, ciertamente ése par le recordaba a un gato... –Además, ¿No tienes curiosidad, Mag? Parecía interesado de verdad en ver a Gin.- tic nervioso por parte del peli morado, aunque... ¿Para que negarse? Sí. Tenía curiosidad. –Basta.- alertó y estos se alejaron entre sonrisas compartidas entre ellos: Habían ganado, lo sabían. Y así lo confirmaron cuando el más bajo de los tres puso rumbo a la entrada, siendo seguido por quienes, a sus espaldas, intercambiaban miradas de júbilo: ¿Se habían besado?

Fue el primero en llegar al lugar, también el que se apresuró más en llegar a la escena, no tardó en localizarlos con la mirada, pronto llegaron sus hermanos, respaldándole, poniéndose cada uno a un costado suyo mientras observaban junto a éste a ése... Japones. Aunque el habla no parecía nipona, más bien tenía un acento inglés. Hermano menor, esa presentación hizo que frunciera ligeramente el puente de la nariz pero no desaprovecharía la ocasión de ser parte de la escena y de... Sí, de verle más de cerca. Miró a esos dos que ahora estaban enfrascados en unos susurros inentendibles y avanzó aunque cruzó los brazos bajo el yukata: Postura defensiva, prepotente. Al llegar al lado de ambos el chico desconocido le tendió una mano, Magheq únicamente la miró, después alzó la mirada para clavar su mirada en aquella otra. El inglés pareció confundido y miró a Gintoki en busca de ayuda. –Ah... Soy Anthony, un placer, Maghep.- le dedicó una de sus mejores sonrisas pero el gesto del menor de la casa no varió un ápice su expresión, por el contrario se le quedó mirando con cierto deje curioso...: Era parecido a él. Tal vez con una faz más fina y el color de los ojos distinto, pero su cuerpo, su pelo, su gesto... Miró de reojo al albino: Sabía que todos estaban esperando a que hablase. –Bienvenido.- reverenció ligeramente su posición en un gesto típico de las tierras de las que se creía procedente y al alzarse volvió a dedicarle una frívola mirada.

-Ahh... Mag, nos acompañas?- viendo la tensión que se respiraba, XII intentó salvar la situación, pues mucho se temía que terminase lanzándose al cuello del forastero de un momento a otro, incluso XI dio un paso hacia delante con la idea de llevárselo a las duras si éste se negaba, pero antes de la obvia negativa que iba a dar el alquimista, un adulto hizo acto de presencia: III. Parpadeó al ver la congregación de gente allí. –Chicos, que hacéis?- apoyó una mano sobre la cabeza de XII y no tubo más que seguir la dirección de su mirada para reparar en ése que era asesinado por la mirada de Magheq. –Anthony.- le saludó animado y soltando la cabeza de uno de sus hermanos mayores se aproximó a éste, saludándole cómo lo hizo Gin: Con un beso en los labios. Aquello logró que un alterado Mag se llevase la mano a la katana, predispuesta a desenvainar.

¿Quién era? ¿Por qué...? Su respiración se alteró pero nadie pareció percatarse de ello. Estaba comenzando a sentir... Movió los dedos y empuñó el mango de la katana, aunque en ningún momento la liberó de su funda, no por ahora.





Ayperos:


Violation:

avatar
"Magheq" IV. Kahlfuss
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 262
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Money
Dinero: $2000

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Lun Nov 11, 2013 6:34 pm

Gin amplio una sonrisa divertida en sus labios. Su mirada se dirigió a Magheq y lo observo durante un ligero segundo cuando Anthony se presento ante ellos tres. El mayor cerca de su edad no dudo ni un minuto en emplear las costumbres inglesas que tanto resaltaban su presencia. Pero tampoco dudo en curvar sus labios al verlo por la falta de educación que Magheq mostro, un suspiro salió de los labios del albino y paso su mano por la espalda baja del pelimorado mayor acercándolo a su cuerpo —. Japonés… —susurro cerca de su oído, el mayor pareció entender la indirecta e hizo una reverencia de igual forma que el menor de los presentes. Una sonrisa se mostro en los labios de aquel chico y se dedico a observar con cautela al mayor que parecía no sentirse contento con la presencia de Anthony en ese lugar. El albino elevo su mano cruzándola por los hombros del mayor pelimorado y este deslizo una de sus manos por la cintura del albino y los dos se dedicaron una sonrisa mostrándose interesados en lo que estaba a punto de suceder.

. Deben recordar la vez que fui a Inglaterra con I por trabajo ¿no? Bueno. El padre de Thony es bastante amigo de I por lo cual nos hicimos rápidamente amigos —el chico soltó una pequeña risa por lo que decía el albino negando suavemente por sus palabras —. No solamente nos hicimos amigos, Gin —le rectifico el mayor, el albino sonrió divertido con lo que acababa de decir y se soltó de su agarre para luego soltar una carcajada por lo que estaba diciendo y chocaron sus palmas en signo de amistad los dos se giraron a ver y el pelimorado se apoyo en el cuerpo de Gintoki hablándole al oído el mayor afirmo a lo que estaba diciendo y estos dos le mandaron una mirada de curiosidad a Magheq escuchando la risa del pelimorado mayor, el albino le golpeo con el codo suavemente su estomago mientras este se aferraba más a su cuerpo y le mordía la oreja al albino que se sonrojo completamente por el acto y soltó un pequeño y sonoro gemido de sus labios. Odiaba que le besaran la oreja, parecía como si fuese un gato porque era su lugar más sensible a parte de su cuello. Y le golpeo el pecho con una mano —. No es divertido… no, no lo es —dijo cubriendo su oreja y el mayor de ellos soltando una risa de sus labios mientras el albino lo fulmino con la mirada.

Los dos dirigieron una mirada hacia el frente y la sonrisa del mayor pelimorado se incremento al sentirse besado por el peliazul, los dos compartieron una mirada de diversión y el albino cruzo sus manos con una ligera carcajada atorada en su garganta —. Que pedófilo, III —susurro, el mayor le escucho y lo fulmino con la mirada y este se giro sobre sus talones al sentir la mirada de III y los sonrojado que estaba. El mayor de ellos paso una mirada por todos los presentes y miro la hora —Son las 5:00, ahora en Inglaterra es la hora del té, no ¿Qué les parece una merienda? ¿Planeas quedarte? —le pregunto al chico, este dirigió una mano a su barbilla con diversión —. Gin y yo tenemos cosas planeadas que hacer en estos días por lo cual estaré alrededor del lugar, pero esta noche me quedare aquí, Gin me invito —III choco sus palmas y amplio una pequeña sonrisa — Entonces que arreglen una cama demás en la habitación de Gin… —III no termino cuando el albino paso a su lado —. No es necesario, una es suficiente —menciono con tranquilidad y el pelimorado hizo una pequeña reverencia —. Seria perder el tiempo y las criadas desperdiciarían su tiempo si tendrían que colocar una cama que no se usara para nada —dijo ampliando una sonrisa mirando de reojo al pelimorado menor que desde hace rato detecto su mirada; amplio una sonrisa de triunfo contra este y siguió el paso del albino colocando sus manos alrededor de las de este que giro a verlo con curiosidad por sus movimientos.

¿Eh? ¿Por qué siempre es Gin? —pregunto de mala gana III caminando detrás de los chicos. El albino freno su paso en la cocina y les aviso a las cocineras de un plato extra para la merienda mientras el pelimorado menor se quedo charlando con estas. XI & XII salieron para el jardín donde iban a tomar su merienda y III quedo explicándoles que postre iban a hacer. El albino se detuvo y giro su cuerpo detrás de unos muros mirando el cuerpo de Magheq y camino hasta este apoyando su mano en la espada del ajeno haciendo que relajara esta:

. ¿Qué haces? Thony no es un enemigo… Mag-chan —susurro lentamente soltó la mano del ajeno y la tomo apretándola contra la suya comenzando a caminar —, vamos… ¿Querías que me quedara en casa no?, no me hagas vagar por la casa cuando él que quería que no me fuera desaparece completamente de mi vista —susurra con diversión jalándolo hacia el jardín —Gin, ¿puedes guardar esto en tu habitación? —pidió amablemente Anthony entregándole una bolsa, el mayor la tomo y soltó la mano del chico para ir a guardar aquella bolsa dejando a los dos pelimorado solos. El mayor le dedico una sonrisa de triunfo en sus labios observando con arrogancia al menor de ellos. En lo que Gin desaparecía de su vista.





Aquí, alimenten al pobre Gin-san:



Gin-san & su amor por el dulce:

Keep calm...:

avatar
Gintoki “Grim” V. Sakata
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 666
Fecha de nacimiento : 02/06/1991
Fecha de inscripción : 14/09/2013
Edad : 26
Localización : ➺ En alguna parte de la ciudad, seguramente entrando a escondidas al palacio de Hortus Deorum para librarse del trabajo y comer gratis.

Money
Dinero: $2000

http://homines-hortum.crearforo.mx

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Lun Nov 11, 2013 7:04 pm

Allí estaban. Allí estaba... Dejó de escuchar las voces, las risas, no, ya no escuchaba nada, la sala se quedó en un silencio abismal, o al menos, si para el que quedó petrificado ante la escena que se desarrollaba frente a sus narices. Él, Gintoki. Su Gintoki, estaba... Estaba dejándole claro que en ése viaje no perdió el tiempo. El viaje dónde por su parte le esperó día y noche, él... El corazón dejó de latirle, quizás lo estuviera haciendo a un modo tan lento que la sangre no drenaba de manera correcta, no con la fuerza necesaria para cubrir las necesidades de su cuerpo: Se estaba mareando. Pudo ver cómo ése de cuerpo similar mordía el oído contrario, cómo se abrazaban, cómo se miraban. Todos quedaron apartados de su figura, ellos brillaban juntos, él quedó sumido en las sombras. Ah.. Oscuridad, esa oscuridad que siempre le arropaba, la misma que le daba la vida, sí, ella era su única compañera, la que restaría por siempre consigo, la que, tal vez, le salvaría de ése dolor que estaba reafirmándose en su pecho de manera letal, brusca.

No sentía, no quería sentir. Se contuvo en medida de lo posible para permanecer allí, de cuerpo presente sin hundirse ni mostrar signo alguno de debilidad, siquiera su rostro mostró ningún tipo de cambio a pesar de que... su mirada estaba ahora vacía. El brillo cristalizado que contaban sus ambarinos dejó de existir. Vacio. Igual que su alma. No supo exactamente en qué momento, pero para cuando intentó enfocar la mirada ya no había nadie merodeando por ahí... Oh, sí. Una caricia le hizo mirar sin ánimo hacia su propia palma, esa que sujetaba su espada, la relajó y permitió que fuera tomada. Era el calor... El calor de tu mano es cómo cuando eras pequeño.. Empero su mirada seguía sin vida. Muerto. Había muerto con aquello. No creía estar preparado para saber todo lo que habían hecho, no quería saberlo. ¿Por qué todos recibían el amor del albino? ¿Por qué se alejaba de él? ¿Qué había hecho mal? Dejó que le guiase, no sabía dónde iban o qué decía, pero tampoco le importaba, en absoluto. Sus pies se movieron por pura inercia hacia dónde el mayor le guiaba hasta que, de nuevo, esa voz que muy en el fondo de su alma odiaría hasta el fin de los tiempos apareció. ¿Qué decía...? Intentó centrarse, volver a enfocar el mundo, intentar reaccionar a los estímulos, pero no consiguió su cometido, mientras más lo intentaba, más mareado se sentía. Debieron quedar a solas, así lo creyó, pues seguramente de haber estado allí Gin aquellas palabras que logró captar no las hubiere mencionado.

-No sé que sois, pero...- ése que ya había probado todo lo que él deseaba se giró hacia el inexpresivo rostro del que ahora parecía un fantasma y alzó un dedo para dar énfasis a sus palabras. –... Gintoki será mío hoy y todos los días que yo quiera.- sin duda parecía seguro de sus palabras. ¿Serían... novios? De nuevo un extraño dolor en el pecho, esta vez se manifestó en forma de jadeo que procuró aplacar, pero el sonido debió gustar al otro pues le sonrió de nuevo. –Cuidaré de él.- se reverenció de manera exagerada y le guiñó un ojo, descarado... Todo lo contrario a como se comportó anteriormente. Tras ello giró sobre sus talones y alzó la mano derecha, corriendo tras el albino para alcanzarlo, dejando allí los restos de lo que un día fuere el alquimista número IV. No, ya no restaba nada de él. Permaneció en su posición, a solas. Mirando el lugar por el cual ambos habían marchado y la humedad se hizo en su mirar, deslizándose por sus mejillas lentamente en un camino traslucido que finiquitó en su mentón. Alzó torpemente su mano derecha y sujetándose el yukata intentó limpiarse esa molestía que hacia años no surgía de su mirada.

Respiró como pudo, haciendo un sonido lastimero que no pudo siquiera ocultar, fue entonces cuando, sin esperárselo unos brazos le rodearon y oprimieron con fuerza. –Imbécil.-conocía perfectamente esa voz. XI. Sus manos se alzaron poco a poco, temblando... ¿¡Por qué temblaba?! ¡Le odiaba! Pegó su llorosa expresión contra el torso de quién consideraba su mejor amigo, no teniendo siquiera pensado el separarse de éste pues... le necesitaba, necesitaba de aquello, imaginarse quizás que quién estaba abrazándole era otro.





Ayperos:


Violation:

avatar
"Magheq" IV. Kahlfuss
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 262
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Money
Dinero: $2000

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Lun Nov 11, 2013 8:18 pm

Aspiro una cantidad de aire en concreto cuando cerró la puerta de su habitación lanzando la bolsa que le entregaron al suelo y tirándose en la cama mirando el techo como si estuviese lejano. Dirigió su mano hasta sus labios dejándolo en ese lugar sintiendo todavía el aroma impregnado en estos. Sus labios se entreabrieron suavemente y mordiendo su labio inferior, ahí estaba el olor de Magheq impregnado en estos. Ese idiota… abrió suavemente sus ojos y los volvió a cerrar aferrando la almohada que usaba en su cabeza para abrazarla contra su pecho y cerrando sus ojos. La puerta de la habitación fue abierta, pero él no abrió sus ojos para nada. Sintió el cuerpo pesado sobre la cama acorralándola contra esta, y luego algo deslizarse por la garganta el albino abrió sus labios al ver un sobre en las manos de Anthony y aquel liquido deslizarse por sus labios, el albino trato de levantarse pero se sintió pesado —. ¿Magheq? —pregunto, suavemente sus manos sujetaron los hombros del ajeno y los labios de aquel sujeto terminaron encima de los del albino.  Su cabeza estaba dando vueltas y debajo de su cuerpo estaba creciendo una extraña erección.

. Que me has dado de beber… —sus palabras salieron gimiendo de sus labios, sus manos subieron hasta la cabeza del albino y sus labios comenzaron a bajar por todo su cuello —. Mandrágora, una bebida que me dieron para exactamente esto —susurro en el oído del ajeno. Un gemido más grande salió de los labios de Gintoki mientras alejaba al ajeno sus ojos lograron ver unos ojos rojos pero que no tenían gafas para nada el chico amplio una sonrisa y paso sus manos delicadas por los ojos del ajeno vendando su rostro —. ¿Qué estás haciendo?... este no era el trato… Thony —susurro. El chico bajo sus labios hasta los del albino capturándolos en un beso al separarse de él soltó una risita de sus labios — ¿Trato? ¿Íbamos a hacer algo de brujería con la Mandrágora? ¿No es así? Es lo que estamos haciendo. Tener sexo con un hombre es una de las más grandes brujerías —deletreo sensualmente sobre los labios del albino para capturarlo de nuevo en un beso. Apretando su miembro contra él del peliblanco, movió sus manos hacia abajo pero las manos del pelimorado las movieron hacia arriba, giro su rostro cuando sintió su miembro galopar y palpitar rápidamente —. Detén ahora esto… —dejo salir de sus labios, el joven se sentó en su abdomen y le quito la venda de los ojos — ¿En serio quieres que me detenga? Me iré y no te entregare lo que me encargaste. ¿Querías esa saya no es así? Una saya original y traída de Japón. ¿No se la ibas a dar de cumpleaños a ese niño de cabellos morados? Solo haz que soy yo y no pasa absolutamente nada… Gin —el albino bajo sus manos y giro el rostro dejándose besar por el ajeno, sintiendo como su cuerpo estaba cediendo a los movimientos ajenos.

Los movimientos de Gin dejaron de dudar y se volvieron expertos, recorriendo toda la extensión del pelimorado gimiendo el nombre del pelimorado cuando mordía fuertemente los brazos y las piernas del chico. Lo siento… de nuevo; pero… esto es por ti pensó levantando las piernas del ajeno y penetrándolo de un solo golpe, moviendo su cuerpo hacia adelante escuchando los gemidos cargados de placer al igual que los suyos. Se sentía mareado pero aquello no dejaba de taladrarle su cabeza ¿Cuánto duraría el efecto? ¿Toda la tarde? ¿Lo que restaba de la noche? No escucho más las voces que le llamaban. Se había sumergido completamente en el placer que causaba aquellas embestidas. La noche callo y el cuerpo de ambos no podrían seguir. Se apoyo contra el cuerpo del ajeno y los labios del pelimorado se dirigieron a los del albino — Te amo… Magheq… —susurro contras los labios del pelimorado que lo atraparon en un beso.

El albino abrió sus ojos y miro el reloj que estaba en su habitación y gracias a la luz de la luna pudo ver la hora que era, se levanto de la cama y sentía todavía aquella banda en sus ojos, camino hasta la puerta de su habitación luego de colocarse una camisa y la ropa interior saliendo de su habitación cerrándola detrás de él. Camino algunos pasos y XI le estaba esperando con los brazos cruzados giro su rostro en todas partes y no vio a nadie —. ¿Esperas a alguien, XI? —le pregunto, pero una marca quedo en su rostro y este quedo hacia un lado por el golpe en su rostro que le había dado el mayor de los dos. Un gruñido salió de sus labios y lo miro con odio —No me tienes que ver a mi así. Eres un imbécil Gintoki —gruño, el albino simplemente le iba a tomar para golpearlo pero la mano de XII lo detuvo y lo abrazo evitando que lastimara a su hermano —. ¡No Gin! —este bajo la mano y la apretó sobre la suya mirando al mayor de los gemelos que seguían viéndolo —. No te voy a dar explicaciones, pero eres un imbécil —se dio la vuelta tomando a su hermano de la mano, yéndose con el ajeno dejando al albino con los labios abiertos y apretando fuertemente sus manos — ¿Gintoki-sama? —escucho una voz detrás de su cuerpo pero no respondió, cuando sintió unas manos tomar su abdomen y hacerle bajar la mirada — ¿Se encuentra bien? —pregunto preocupada levantando sus manos hacia el rostro del ajeno, el hombre tomo las manos de la chica y la hizo a un lado de mala gana dejándola en la sala completamente sola. Caminando hasta el jardín y apoyándose en el muro de este lanzando un largo suspiro de sus labios y golpeando su frente con el marco de este ¿Qué hice ahora? ¡Oh claro! ¡Los deje comiendo solos!, pensó de mala gana apoyándose del otro lado mirando la luna alejarse.

Cerro de nuevos sus ojos y cayo rodando por la pared del jardín hasta el suelo ladeando el rostro viendo un reflejo en una ventana de una de las habitaciones. Sus ojos se abrieron viendo el cuerpo de Magheq siendo abrazado por XI. Sus ojos se cerraron y apretó sus labios en un movimiento de inconformidad bajando la mirada y juntando su rostro contra sus rodillas. Ellos dos tenían algo… lo debía presentir. Apretó sus dientes y un ahogado grito de dolor se quedo en su garganta. Sus manos golpearon el suelo y apretando sus dientes volvieron a levantarse, tomando la mano de Susana que le iba a llevar algo a sus manos y pateando la habitación de su cuarto sin importar despertar a Thony quien dormía en ese lugar. Sus ojos se cerraron y sus manos recorrieron la extensión de ambos. En ese mismo momento haciendo un doble pecado. Claro, ya no importaba absolutamente nada

La mañana llego rápido. Y con ello un adormilado Gintoki salía de su habitación el olor era presente en aquel lugar que estaba siendo limpiado por Susana rápidamente mirando la espalda de aquel chico que salió olvidándose de los dos que yacían en su habitación. Tomo un baño y se disculpo con I de aquel entrenamiento que iban a hacer en la mañana. Seguramente no lo recordaba para nada. Thony y él salieron a escondidas de la casa luego de que I les facilitara el arma del menor de los alquimistas mientras desaparecían en lo que los demás preparaban la fiesta. Los preparativos con la espada fueron bastante largos. Mientras se encontraba el albino ya solo luego de dejar al ajeno en su hotel y recoger lo que debía preparar ese día, sus labios estaban entreabiertos y su corazón latía rápidamente.

Es una buena saya, ¿de dónde viene? —pregunto el herrero levantando la vista —. Japón —contesto con naturalidad, a la expresión de asombro del hombre —. Esto realmente te hará lucir, Gintoki —rio el hombre, el albino metió uno de sus dedos en su nariz —. No es mía, es de mi hermano —el mayor giro a verlo y amplio una sonrisa —. Entonces te descontare por cierto… ¿Dónde está tu espada? —pregunto asombrado de no ver aquella katana en el cinturón del albino —. Se está haciendo pasar por esa —la señalo, el viejo soltó una gran carcajada y siguió con su trabajo.

La idea de I era mentir para intercambiar la cronología de los días. Nadie iba a mencionar nada de su cumpleaños e iban a seguir actuando como si nada. Los cumpleaños se celebraban de antemano desde que el año comenzó aunque su cumpleaños era él primero de todos Mag era tan malo para recordar cuando cumplía. La primavera había llegado y conociendo al pelimorado no podría salir en las noches cuando se celebraban aquellas festividades de Verano. I había hecho lo suyo en lo que Gintoki averiguaba la mejor empuñadura de katana que había. Encontraron a los mejores socios y esos eran los padres de Thony, pero para la suerte de Gintoki, su hijo se encapricho con él. La noche cayó en todo el día estuvo metido donde el herrero arreglando la espada. Cuando estuvo lista deslizo su mirada en esta; esperaba que Magheq no se diese cuenta en todo el día ya que la suya apestaba a curry.

Abrió la puerta de la casa y todos estaban reunidos felicitando a Magheq quien tenía rostro de pocos amigos y se digno a ignorarlo. La mano de I y de III quedaron en su espalda y lo empujaron hacia adelante, mientras giraba el rostro no lo felicitaba nunca personalmente, siempre eran papelitos. Estiro su cuerpo hacia abajo dándole un beso en su mejilla y estiro la espada —. Feliz cumpleaños… ¿puedes devolverme la mía? —pregunto, girando un poco el rostro y la mirada de asombro de los demás alquimistas sobre todo de IX & II que buscaban una empuñadura y saya parecida.

cabedecirquelaame<33333:





Aquí, alimenten al pobre Gin-san:



Gin-san & su amor por el dulce:

Keep calm...:

avatar
Gintoki “Grim” V. Sakata
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 666
Fecha de nacimiento : 02/06/1991
Fecha de inscripción : 14/09/2013
Edad : 26
Localización : ➺ En alguna parte de la ciudad, seguramente entrando a escondidas al palacio de Hortus Deorum para librarse del trabajo y comer gratis.

Money
Dinero: $2000

http://homines-hortum.crearforo.mx

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Mar Nov 12, 2013 8:20 pm

Era un abrazo reconfortante. Cerró los ojos y aspiró el aroma que el otro despedía con un gesto indefinido, sus manos yacían en la espalda de éste mientras que las manos de XI se encontraban en su cintura. No eran chicos de compartir gestos de cariño, en absoluto, jamás. Pero verle llorar destrozó todos los esquemas y por ése motivo se saltó uno de sus principios de moralidad más bien laxa. Estaban en el cuarto del pelimorado, frente al ya preparado futón. Le dolían los nudillos... El golpe contra el albino no fue el único que regaló esa noche y es que para no descargar toda su ira contra un hermano también destrozó a golpes una pared, no cesó hasta que el punzante dolor hizo acopio en él. Suspiró rotundamente contra el hombro del peli morado: Al menos había advertido a Gintoki, aunque supuso que no había valido de nada, mantendría ahora una marca de su odio en la cara y con ello ya podía mostrarse orgulloso. Entreabrió los ojos y al ser más alto que Magheq observó por la ventana con los ojos entrecerrados, parpadeó ¿Gin?. Debió ser una visión pues cuando quiso centrar la mirada el hombre desapareció.

Quizás por el movimiento del contrario, Maghep dio por finalizado ése confortable contacto y se separó lentamente de ése cuerpo que desde el primer momento que quebró su interior le dio apoyo. Ambos se quedaron mirando a los ojos de manera directa, fue XI quién se cruzó de brazos con gesto indiferente, pero pudo advertir un rubor en sus mejillas. –¿Piensas meterte o no?- señaló el futón, dando por obvio que esa noche restaría con su amigo. Éste asintió despacio, demasiado debatido incluso como para ponerse a pelear o arrastrarle fuera de ahí, después de todo... No quería que marchase. La vela que iluminaba todo el cuarto la apagó el mayor de los gemelos con un leve soplido antes de acostarse al lado de quién estaba ladeado y descansando sobre su hombro derecho, el nuevo llegado al lecho se acostó también, dándole la espalda. Podía el uno sentir la respiración del otro... Y quizás fue aquello lo que arrulló a Magheq, podía imaginarse que era la respiración que solía escuchar antes, cuando compartía habitación con ése que, aunque no lo sabía, estaba montándoselo con dos a la vez. Profundo sueño le envolvió de deliciosa manera, sumiéndole a la oscuridad que tanto adoraba.

El sol entró temprano por una de las rendijas de la habitación, deberían ser... ¿Las seis? De la mañana, la casa entera restaba en calma. Abrió poco a poco los párpados, emitiendo un débil gruñido al verse despierto, pero su gesto derivó a la más absoluta sorpresa al verse envuelto por los brazos de XI, ahora estaban el uno contra el otro, cara a cara. Su mano zurda perdida entre los pliegues del yukata ajeno, tocándole el torso. La otra aferrada a la tela de su cintura. Tenían las piernas entrecruzadas, también ligadas en lo que parecía simular un abrazo: Enredados, así yacían los cuerpos de ambos. Rubor amaneció en sus mejillas pero cuidándose de no despertarle se las ingenió para soltarse del agarre, éste paladeó débilmente y mencionó el nombre de su hermano antes de cubrirse entero con la manta que les había resguardado durante la noche, lo que logró que aclarase algo aquella situación. Posiblemente así dormía esa peculiar pareja de gemelos.

I estaba ahí, esperándole. Ya se había bañado y propiciado el desayuno, por lo que bajó al lugar acordado, no obstante padre sólo le dirigió una mirada. Una.

No hicieron falta palabras, llantos, gestos. Padre se movió hacia el niño que crío con todo su apego y aposentó su diestra sobre la cabeza del que estaba sujetando la katana. –Magheq.- el adolescente ni se movió. –Vamos a entrenar duro.- que sacase toda la rabia, que dejase fluir el temor. Éste asintió y pronto el patio trasero del hogar compartido por todos los alquimistas se tornó un verdadero campo de batalla dónde los oponentes no eran otros que el anfitrión y el consentido por el mismo. I jadeaba pero sonreía, encantado con la fuerza y poderío de ése otro, que tenía las ropas ajironadas. XI apareció por uno de los laterales distrayendo al que aún rendía odio en ése lugar, ése improvisado cuadrilátero, consiguiendo una profunda carcajada del que era el maestro y mentor: Todo apuntaba a que aquello había finalizado y vio con deleite cómo Magheqp se dirigía a su hermano con media sonrisa y éste le observaba con la malicia inscrita para luego pasarle una mano por el pelo sudoroso: Quizás aquellos dos lograrían unir bandos. Quizás... Quizás ahora debería cumplir su cometido y hacerse con la espada del cumpleañero.

-*-

-¡Felicidades!- entró a la sala atestada por todo el mundo por una citación que le habían dejado sobre el futón y al entrar al lugar dictaminado se encontró con toda la familia, quienes le miraban con una sonrisa radiante, IX ya estaba borracho y brindaba constantemente por él, II parecía incluso emocionado de celebrar la mayoría de edad de quién ya era todo un hombre, XII alzó el pulgar mientras le miraba, XI le dedicó una sonrisa... Detuvo el movimiento de sus orbes cuando, de entre todos los presentes distinguió al albino. Desde lo pasado el día anterior no había... Claro: Estaría con el inglés. Pero poco más pudo advertir, un beso en la mejilla fue el regalo que quizás, más deseo obtener. Despacio, su mirada se dirigió hacia el presente: ¿Desde cuando Gin le felicitaba? Por norma general tenían un código: Notas, regalos escondidos. Nunca... nunca se lo decían. Miró aquello que le era tendido y sin lugar a dudas su mirada se abrió incluso más de lo que su procedencia nipona le permitía. Era, por decirlo de algún modo:La Katana de sus sueños. La tomó cómo si fuera el pedazo de cristal más delicado y la miró con sumo interés, fascinado por la belleza de la misma, varios fueron los que se aglomeraron a su costado, deseando también admirarla, pero el susurro de Gin llamó la atención del que acababa de cumplir la mayoría de edad. -Sabía que no era la mía.- musitó, más parecían estar solos en aquella conversación, nadie reparaba en las palabras de ellos, fascinados con la espada que Mag, a pesar de los tironeos por parte de IX, seguía sujetando.

Dolía. Te quiero. Mataba por dentro. Te quiero. Su cuerpo se movió hacia el del albino. Te quiero. El resto pareció no impedírselo, mirándoles curiosos. Te quiero,

- Nee~- el cuerpo de ése que tanto le recordaba a sí mismo se interpuso entre ambos. Su mano marcó territorio, rodeando la cintura del mayor. -¿Te gusta Mag-chan?- le guiñó un ojo. -Gintoki se esforzó mucho para conseguirla.-el alquimista más pequeño miró sin comprender a uno, luego al otro: Oh... Si enlazaba las cosas, terminaban por tener una forma más o menos clara de lo que había sucedido.

Sonrió con todo el odio que arrastró desde lo más profundo de sus entrañas, empujándolo hacia fuera con todo el despreció que su lengua fue capaz de generar. -Lamento que debas usar influencias y triunfos de otros para conseguir a alguien.- miró de soslayo a XI, quién cómo XII, III y IX se habían aproximado y éste pareció captarlo pues se acercó a él, respaldándole. Más no esperó que Magheq alzase una mano y le acariciase el mentón del modo en el que lo hizo. El peli morado alzó la cabeza de éste con un dedo mientras miraba al inglés con el mismo desprecio con el que habló anteriormente. -Ellos vendrán si les llamo.- ... y sí, se refería a las preferencias de Gintoki, aunque el rostro para con XI no fue más que un gesto de callado poderío que esperaba que el otro respaldase y de algún modo apoyase.



Off:
<33333 me encantaaaaa





Ayperos:


Violation:

avatar
"Magheq" IV. Kahlfuss
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 262
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Money
Dinero: $2000

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Mar Nov 12, 2013 9:08 pm

Su mano calladamente delineo el rostro del ajeno con su pulgar. Nunca mencionaba un feliz cumpleaños al ajeno. Nunca se lo decía de frente ni le daba besos para celebrarlo, siempre eran a escondidas. Cuando todos dormían se bajaba de su cama y caminaba hasta la del ajeno y besaba su mejilla susurrando el feliz cumpleaños más bajo del mundo, y se aferraba a sus brazos hasta envolverlo en un abrazo. Soñoliento, y hermoso. Era una costumbre que a pesar del tiempo que pasaba no se rompía por nada. Escapaba en las noches y caminaba como si fuese un fantasma incluso las noches que salía a tomar para celebrar el cumpleaños del pelimorado –sin él- entraba a escondidas a su habitación y podría quedarse dormido a su lado murmurando lo mucho que lo amaba, para luego levantarse antes qu el otro y desaparecer completamente de su presencia. Podría considerarse uno de esos espectros que tanto odiaba. Pero hacer las cosas en secreto le encantaba demasiado, su mano bajo hasta el hombro ajeno y se poso en esta, quería agacharse y besar sus labios, sentir de nuevo aquel sabor que le emanaba y le volvía loco. El sabor que probo él día anterior pero que no olvidaría aunque pasaran 100 bocas por la suya. Era… era algo que ni él mismo podría considerar como un sabor mundial. Era traslucido y le hacía sentirse bien. Una comida deliciosa, el sabor perfecto. Río suavemente —. ¿Te gusta? —pregunto suavemente, al estar pendiente de la respuesta del ajeno, el silencio de los demás era tan hermoso, parecía que solamente ellos dos estuvieran en su mundo; en su burbuja —, saca la espada; tu nombre está marcado en ella —susurro suavemente, pasando su mano por la del ajeno haciendo que la espada saliese; la cara de sorpresa de I fue más que épica para los ojos del albino. Se supone que solo sería la Saya y la empuñadura la que pediría, nunca pensó que la espada fuese afilada y reconfortada con un metal, el metal más hermoso que se podría conseguir en esa época, el adulto tosió seco y el albino amplio una sonrisa de lado. “Yo también tengo buenos contactos, padre”, le respondió con la mirada.

. ¿Así que sabias que no era la tuya?, tu expresión me dice lo contrario —le respondió con burla, antes las palabras ajenas. Levanto su mano y golpeo la palma de IX que le miro con desaprobación, y el albino sonrió —. Vez y toca el trasero de tu padre, ¿no me respondiste lo mismo cuando compraste tu querida espada? —el mayor le mando una mirada para fulminarlo y el albino le respondió con la misma. Los dos comenzaron una batalla con su mirada observándose y matándose entre sí. El albino soltó una carcajada de sus labios y IX soltó una más grande. El albino comenzó a reír más fuerte y el otro hacia exactamente lo mismo —. ¡Pásenme el trago! —gritaron al tiempo como si estuviesen en un bar. Más sin embargo, el albino detuvo su cuerpo al ver la cercanía de Mag, sus piernas quedaron paralizadas y lo miro a los ojos —. Mag… yo te… —sus palabras quedaron cortadas en el aire, unas manos lo rodearon y le impidieron moverse, IX giro su cuerpo hacia atrás viendo con curiosidad porque su hermanito no iba detrás de él, y juro haber visto a dos Mag, el albino parpadeo un par de veces y recorrió con la mirada a quien lo sujetaba —. ¿Thony? —pregunto con sorpresa, el pelimorado le dedico una mirada y amplio una sonrisa de lado. Joder… olvide que Thony…, cubrió su rostro sonrojado mirado hacia otra parte y mordió sus labios por haberse confesado a la persona equivocada la noche anterior. Era un maldito martirio en esos momentos. Apretó sus ojos, y lo vio. Escuchando lo que decía, y dirigió una mirada a Magheq, quien permanecía tranquilo… sin mencionar nada.

. Thony… no digas cosas innecesarias —susurro al pelimorado mayor de los dos. Pero no pudo continuar escuchando la conversación de los dos. Sin duda no entendía absolutamente lo que estaba pasando en esos momentos, tampoco quería entenderla porque le iba a dar pereza tener que mostrarse inteligente cuando no tenía la menor idea de lo que pasaba. Solo escucho el chasquido de la lengua del pelimorado mayor cuando quito la mano que sujetaba su mentón con un golpe en la palma ajena —. La gente inferior como tú, no puede tocarme con libertad —casi le gruño, el albino soltó un suspiro de sus labios. ¿Iban a pelear?, no hoy. No ahora… y justo cuando le iba a decir lo que sentía al pelimorado; lo que sentía por él. Levanto su mano cubriendo la boca de Thony y dando dos pasos hacia atrás —. Ahora no Thony, no hoy —le ordeno suavemente a su oído, mientras lo soltaba y el ajeno lo observaba con molestia, el albino negó y desordeno su cabello —. ¡Gin! ¡Si no fuera por mi eso no estaría aquí! —le reclamo por lo bajo, el albino se detuvo y giro su cuerpo ampliando una sonrisa —. Y te agradezco de todo corazón, pero… lamento decirte que no puedo corresponder tus sentimientos, Thony. Solo fue cosa de una noche, y fue porque tu quisisteNo es como si yo me hubiese ofrecido a beber esa cosa, pensó haciendo mala cara de solo recordarla, el pelimorado mayor levanto una mano y quedo marcada en la mejilla del albino; este abrió sus ojos y dirigió una mano a este lugar con molestia —. Maldita sea… ¿Qué tienen en contra de mi rostro? —pregunto de mala gana recordando el golpe que XI le había dado la noche anterior, el mayor de los gemelos soltó una carcajada y este giro fulminándolo con la mirada —Esto no se quedara así, Sakata Gintoki —le amenazo el mayor, pero sabía que no iba a mencionar nada de sus sentimientos; no iba a mencionar a quien amaba él.

La puerta de la casa se cerro y palmearon a Gintoki II & IX le miraron negando varias veces y una vena se le hincho al mayor en la frente —. ¿Por qué hacen como si me hubiesen abandonado? —pregunto de mala gana mirando a los dos que seguían negando de un lado a otro, quito las manos de los dos adultos y se fue enojado hacia la cocina de mala gana lanzando un gruñido al techo “¡Siempre es lo mismo!” se pudo escuchar que gritaba desde la cocina, rebuscando en la alacena algo para tomar encontrando una botella de sake y empinándola en sus labios para comenzar a beberla.

OFF:
Gin de alguna forma busca el bien para Mag-chan asdfghjkl <33333





Aquí, alimenten al pobre Gin-san:



Gin-san & su amor por el dulce:

Keep calm...:

avatar
Gintoki “Grim” V. Sakata
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 666
Fecha de nacimiento : 02/06/1991
Fecha de inscripción : 14/09/2013
Edad : 26
Localización : ➺ En alguna parte de la ciudad, seguramente entrando a escondidas al palacio de Hortus Deorum para librarse del trabajo y comer gratis.

Money
Dinero: $2000

http://homines-hortum.crearforo.mx

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Miér Nov 13, 2013 7:28 pm

Sus ojos parecieron no dar crédito a lo que acababan de observar: Ése de fracciones y cuerpo parecido al suyo acababa de enervar la mano y sin ningún tipo de control plasmó la palma abierta contra la cara del albino, quién, por la fuerza del impacto, ladeó la cabeza hacia un lado. El silencio reinó, incluso él pareció no desear aportar nada tras aquel severo golpe. Tenía aún la katana fuera de su estuche y sus brazos caían lánguidos a los laterales de su cuerpo, parecieron largos los segundos que se dieron a continuación antes de la queja que emitió Gintoki y a juzgar por la risa de quién tenía a su lado, supo de quién habló cuando habló del golpe. ¿Se habrían peleado?. Miró de soslayo a XI quién parecía eternamente satisfecho de lo que acababa de suceder o quizás de las palabras emitidas por quién acababa de ser agredido. Si había escuchado bien... Le había rechazado. ¿Entonces por qué el número de ayer? El puente de su nariz se frunció muy ligeramente al recordar la escena que fue obligado a presenciar, empero no hizo ademán de desear apartarse de la escena o de querer irse de allí: No. El dolor que empapaba el tan parecido a él le resultaba sumamente atractivo hasta que... ése otro se retiró con un muy poco elegante portazo, seguramente al cuarto del albino, tal vez a algún rincón dónde encontrar algo de soledad (poco posible en esa casa), se quedó mirando la puerta recién cerrada y entonces de nuevo los presentes parecieron respirar, todos parecían tener algo que aportar a lo que acababan de contemplar, unos negaban, otros parecían simplemente sorprendidos, pero él no hizo otro gesto que observar al ahora ofendido con la mirada inexpresiva que solía gastar, incapaz de poder procesar y digerir con coherencia la escena recién presenciada, pues todo aquello de los sentimientos realmente escapaba a su entendimiento: Sabía que quería a Gin, sí, claro, pero... La mano de XI le sacó de su ensoñación y dio un ligero repinto, observando la que se apoyaba en su hombro.

Abrió los labios pero para cuando puso en orden lo que quería decir, el albino ya había desaparecido de su vista, logrando que el menor de los alquimistas cerrase de nuevo los labios. Bien, ahora sí se había perdido. ¿Habría ido tras él? El pensamiento consiguió que sus nudillos se apretasen contra el mango de la espada que proseguía sujetando, pareció darse cuenta el que estaba ofreciéndole apoyo moral, pues ahora su mano se apoyó sobre los cabellos del más bajo. –Deberías ir.- la voz de XI sonó con fuerza en sus oídos, seguramente por la poca distancia que les separaba. Con la mirada barrió el terreno, ninguno parecía reparar realmente en él, los que habían bebido más comentaban la jugada entre risas, el resto compartía algún que otro comentario despectivo sobre la actitud del albino en cuanto a las relaciones amorosas se refería. Finalmente, fueron los ojos de ése gemelo dónde terminó su recorrido, éste simplemente se le quedó observando con un gesto dubitativo pero tras suspirar asintió, podía ver en los ojos de Magheq que meramente buscaba algún tipo de apoyo, de confirmación para lo que realmente deseaba hacer, así que sin meditarlo demasiado... Se lo otorgó a pesar de que era obvio que el contrario haría, como siempre, lo que bien quería sin importar lo que el resto de la humanidad opinase al respecto. Empero el cumpleañero le devolvió aquel gesto con una... ¿Sonrisa? Bueno, eso le pareció pues para cuando quiso darse cuenta el de cabellos lilas ya había salido del lugar con el mayor sigilo jamás presenciado, desde luego esa estatura y cuerpo le daban el sigilo de una pequeña pantera. Por su parte sonrió y se giró sobre sus talones para reunirse con su gemelo, ahora sólo quedaba explicárselo todo a Kaze y poder así compartir expresiones... Aunque obviamente, omitiría algún que otro detalle sobre la turbulenta historia que se traían esos dos, más que nada, por que sabía que XII se lo contaría después a Gin.

Sus pasos fueron alejándole de la reunión formada en su honor, conforme más se alejaba menos escuchaba las voces de los allí congregados, se sentía mínimamente confuso pues no sabía del cierto si ahora esos dos estarían arreglándose con… sexo. Suspiró y guardó su ahora preciada y única espada en el compartimento de su costado izquierdo y avanzó sin saber exactamente hacia dónde ir hasta que una mano le agarró con tal brusquedad que sus pasos titubearon y no tuvo más que dejarse a la fuerza ejercida por aquella, una que le obligó a restar contra la pared. Miró al que acababa de sentenciar su muerte, pero para cuando su mirada se cruzó con aquella otra un fuerte dolor le hizo encorvar la posición y al toser la sangre salpicó el piso. Thony río por lo bajo. –Shh.- le limpió la sangre del labio inferior y se la llevó a la boca, para entonces, Magheq estaba ya desenfundado su espada.

-*

La muchacha estaba mirando al alquimista con un claro sonrojo tras la mesa. –E-esta bebiendo demasiado, Gintoki-sama...- susurró, casi deseando que éste siquiera le mirase, aún podía sentir las caricias de la noche anterior regarse por su piel. El rubor se acentuó en sus mejillas por el simple recuerdo y giró el rostro hacia un lado. -Seguro que le extrañan.- murmuró, refiriéndose claramente a la fiesta que se estaba celebrando: Por fin todos los alquimistas tenían la mayoría de edad, el menor de todos ya contaba con los años suficientes cómo para considerarse mayor muy a pesar del aspecto y tamaño de éste y sin duda, era toda una alegría para I, quién se sentía cómo el progenitor real de éste. La chica de larga cabellera volvió a mirarle, aunque el sonido de un golpe rotundo logró que esta diera un brinco y en busca de protección se aproximase al alquimista con gesto verdaderamente asustado, mirando la puerta con pánico: Algo andaba mal, incluso una mera sirvienta pudo notarlo.





Ayperos:


Violation:

avatar
"Magheq" IV. Kahlfuss
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 262
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Money
Dinero: $2000

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Miér Nov 13, 2013 11:24 pm

El alcohol bañaba la garganta del albino quien se encontraba en la cocina tomándose una botella tras otra como si estas fueran agua. El albino tenía los ojos rojos y sus mejillas estaban demasiado sonrojadas, cuando se sentó se tomo tres de seguido que el resto las dejo para tomarlas una por una. ¿Por qué estaba tragando alcohol?, bueno… no es como si se sintiese rechazado es que IX y ese bastardo de… ¡AH!, grito mentalmente y se empino otra de las botellas en sus labios dejando que el alcohol se deslizara por estos. Hasta salir del contorno de sus labios y manchar con el recorrido hasta su cuello que finalizaba en su yukata negra. Retiro la corbata que tenia dejando por fuera la marca de la bufanda en esta, deslizo sus manos por su cuello y las dejo en ese lugar perdiéndose en los recuerdos –que ocurrieron el día anterior- lo que le causo que golpeara la mesa con mala gana colocando su frente en esta —Gintoki-sama… —la voz de una mujer resonó en su oído, el albino levanto el rostro mirando a una pelinegra —. ¿Pasa algo?... Francesca… —susurro, la mujer pareció asombrarse y luego reviso el lugar donde el albino estaba tirado —Es, Susana… Gintoki-sama —menciono con más educación, el albino levanto la mirada y la observo bien y soltó una carcajada —. ¡Pero si es Susana! ¡Pensé que era la zorra de Francesca!… espera… ¿Quién es Francesca? —pregunto ladeando el rostro a un lado y volvió a tirar su rostro contra la mesa, la chica pareció asustarse y se acerco a este moviendo su mano en su espalda —Gintoki-sama, ha bebido demasiado. Por favor deténgase —le mencionaba preocupada, este levanto su mano delineando la botella y la dirigió a sus labios —. Pensé que sería una noche inolvidable… me iba a confesar ¿sabías? Delante de todos para que supiesen quien era el que tenía derecho sobre el cumpleañero pero no… ¿sabes lo que me gane? ¡Un golpe en mi rostro! —menciono golpeando la mesa con la palma de su mano, la chica abrió sus ojos y amplio una pequeña sonrisa para seguir sobando la espalda del albino, a pesar de recordar sus caricias con el albino recordaba que al final susurro el nombre del amo Magheq —. Tendrá otra oportunidad, Gintoki-sama. No pierda la fe ¿de acuerdo? —el albino giro el rostro y abrió sus labios —. Eres una buena mujer… espero que consigas al hombre de tus sueños —menciono, riendo. La chica río suavemente y bajo la mirada triste porque pensó que lo había encontrado cuando conoció al albino. Pero permaneció en silencio; consintiéndolo y ayudándolo a dejar un poco el alcohol que estaba tomando, después de todo era malo para su salud.

La piel de la chica se erizo mirando hacia la puerta. Gintoki levanto el rostro y dirigió su mirada a esta con una totalmente seria. Dirigió una mirada hacia el suelo por mera curiosidad, un charco de sangre comenzó a filtrarse por la ranura de la puerta, Susana soltó un gritico que fue callado por la mano de Gintoki que subió hasta sus labios, tomo la espada que estaba en su funda y trato de levantarse de donde estaba casi cayéndose por el mareo que tenia e incluso salto por el hipo —. Tranquila, y guarda silencio… si es alguien de afuera esta muerto; en esta casa no se puede regar ni una gota de sangre de los que viven porque es la guerra —susurro suavemente, sacando la espada y dirigiéndola hacia la puerta. Esta se fue abriendo lentamente y un cuerpo cayó al suelo con un gran hoyo en su estomago, la espada fue saliendo de este cuerpo y cayo de lleno en el suelo, haciendo que el albino abriera sus ojos al igual que Susana que tembló cubriendo sus labios —Magheq-sama… ¿Qué hizo? —pregunto horrorizada, Gintoki bajo el arma y reparo el cuerpo de Magheq, y noto la herida que tenía en su estomago a un costado izquierdo de su cuerpo, frunció el ceño y bajo la mirada caminando hasta este —. Mag-chan… ¿Estás bien?... ¡Mag! —el grito de Gintoki llego hasta la sala pero sus manos se estiraron sujetando el cuerpo del menor y bajaba la mirada hasta recorrer sus manos por toda la estructura del ajeno hasta la herida y bajar su cuerpo para olerla abriendo los ojos —. Esto es malo… ¡Susana! ¡Trae aquel botiquín que padre marco de primeros auxilios! ¡Llévalo a mi habitación! —ordeno cargando el cuerpo del pelimorado, mirándolo con total preocupación, aunque así borracho que estaba antes fue como un balde caliente que hizo que se preocupara demasiado por el chico que todo se bajo completamente —¡Sí! —respondió, el cuerpo seguía expulsando sangre y el albino cerro sus ojos caminando con el chico en sus manos directamente a su habitación, cuando IX les vio que iba entrando a la cocina pego el grito en el cielo y los alquimistas o futuros se enteraron de lo que paso de un momento a otro —Gintoki… ¿Qué ha pasado? —pregunto I llegando hacia ellos, el olor a azufre se dirigía desde la cocina y este los miro —. Lo desconozco, pero primero hay que atender a Magheq, es una cortada que incluye un veneno en su cuerpo… II, es tú turno —susurro, el alquimista mayor camino alado del albino y más detrás Susana haciendo una corta reverencia. IX y los demás caminaron hasta la cocina y revisaron el cuerpo con el ceño fruncido y los demás asintieron. III & XIII salieron a averiguar la vida del muerto y los demás quedaron en la casa.

La fiesta, había acabado.





Aquí, alimenten al pobre Gin-san:



Gin-san & su amor por el dulce:

Keep calm...:

avatar
Gintoki “Grim” V. Sakata
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 666
Fecha de nacimiento : 02/06/1991
Fecha de inscripción : 14/09/2013
Edad : 26
Localización : ➺ En alguna parte de la ciudad, seguramente entrando a escondidas al palacio de Hortus Deorum para librarse del trabajo y comer gratis.

Money
Dinero: $2000

http://homines-hortum.crearforo.mx

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Jue Nov 14, 2013 8:17 am

-Maldito...- masculló al tiempo que su mano se dirigía directa hacia el arma que acababa de regalarle aquel cuyo sólo recuerdo le traía inequívoco deseo de restar con él, pero algo consiguió paralizarle, algo... Algo que merodeaba por su torrente sanguíneo. Jadeó y se vio obligado a bajar la mano sin ser siquiera capaz de desenfundar aquella que le daría protección. Mierda. Realmente en el cuerpo a cuerpo dejaba mucho que desear, empero en ése momento siquiera era capaz de alzar los brazos... tampoco de enfocar bien. Quién yacía frente a él sonrió gustoso de la escena presenciada. –Si no me corresponde a mi...- sacó aquel objeto punzante de su interior lo que provocó que el menor de todos aquellos que estaban preparándose para ser alquimistas soltase un jadeo que bien evidencio el dolor de la hendidura, más siquiera fue capaz de cubrírsela: Su cuerpo, sus manos, piernas... incluso la cabeza parecían no estar lidiándose correctamente, nada obedecía. –... ¡Que no lo haga con nadie!- la desmedida rabia de aquel al que le habían roto el corazón se vio evocada en una espada con la hoja previamente untada en un veneno de su país y volvió a estocar la espada en Magheq, recreándose en la herida ya abierta de éste, empero fue tal el impulso de ése ataque que terminó contra lo duro de lo que creía una pared. La sangre pronto escurrió por sus ropas, torso, piernas... Todo se encharcó pero el agredido no era capaz de ir en contra de quién osó levantar arma contra él, tampoco de sujetarse el costado para detener la hemorragia. Todo se resumía en frío, uno que estaba abrazándole y asfixiándole. Le pareció escuchar voces tras la pared en la que creía que estaba apoyado pero fue totalmente incapaz de mencionar nada, de nuevo el arma salió de su interior y sus labios se abrieron prestos al dolor recibido por las constantes mutilaciones de esa envenenada hoja.

No supo exactamente en qué momento aconteció aquello pues el mundo iba a otra velocidad a la que él la procesaba, pero una voz parecía estar llamándole, una voz que era obvio que conocía pero que no lograba ubicar en su totalidad. Su cuerpo experimentó los efectos de lo inyectado, bañándose en sudor. Pero su cuerpo ahora era mucho más liviano, estaba... abrió a como pudo la mirada empero sus pestañas le imposibilitaron ver más allá de un destello blanco. ¿Gintoki? La oscuridad. Frío.

-*

-Demonios...- II torció el gesto mientras se limpiaba el sudor que caía por su frente con el antebrazo, estaba centrado en el único corte que presentaba el semi desnudo cuerpo del que parecía estar siempre enfrascado en peleas. Éste alargó la mano y fue IX quién le pasó la siguiente herramienta: Era un bote creado a mano de uno de los más experimentados de la casa para frenar los efectos obvios del venenos para con las personas, el afiebrado IV jadeó ante el frío contacto y una sonrisa de triunfo se bordeó en el rostro del alquimista, parecía que por fin de un modo u otro el que yacía tendido sobre el futón empapado de sangre de Gintoki reaccionaba por fin. Suspiró largamente antes de lanzar una mirada a I, quién miraba con íntegra preocupación a quién era su hijo, su pequeño consentido, la persona que más sentimientos le provocaba. Miró hacia la puerta cuando esta se corrió hacia un costado, mostrando al mayor de los gemelos, éste negó con la cabeza al gesto dubitativo de ambos mayores. Nada, no había manera de encontrar al agresor, aunque el resto de los futuros alquimistas proseguía buscando al malhechor mientras los que allí congregados estaban velando por la seguridad de los unos con los otros, pues no era seguro que el agresor fuera contra alguno más, por consiguiente fue explicita la orden de I de no merodear solos por la casa, no hasta que no dieran con el responsable y le hicieran pagar el pecado innombrable. Padre miró hacia el que ahora reposaba algo más tranquilo y sin tantos temblores sobre la tela cubierta en sangre, estaba pálido pero por suerte II había conseguido estabilizarle.





Ayperos:


Violation:

avatar
"Magheq" IV. Kahlfuss
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 262
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Money
Dinero: $2000

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Jue Nov 14, 2013 10:10 am

Una gota de lluvia cayó en el suelo empapando completamente las flores que crecían en el jardín. No sabía porque del fondo escuchaba la melodiosa banda sonora de John Williams, como si estuviese casando su presa. Mostro sus afilados colmillos y estos resonaron al momento que su boca cerro. Su yukata y su cuerpo estaban cubiertas de sangre, la sangre de aquel alquimista menor que cumplía hoy sus 18 años. De la boca del albino comenzó a salir una tonada tenebrosa al momento que vio unos arbustos delante de su cuerpo moverse solos. Gintoki sonrío arrogante y acomodo su espalda echando su cuerpo hacia atrás y sacándola cuando el ajeno apareció de atrás tratando de atacarlo, los instrumentos afilados chocaron y Gintoki levanto su pierna golpeando en la mano al ajeno mandando a volar el cuchillo que fue cortado por la mitad por la espada del albino, este bajo su espada y la levanto apuntando al pelimorado que comenzó a correr asustado buscando con su mirada los restos del cuchillo —. 1, 2 Gin-san viene por ti —comenzó a cantar, estilo los niños de Freddy Krueger —. 3, 4 bañara con sangre el jardín —seguía cantando, mientras sus piernas se movían al compas del jardín —. 5, 6 toma el crucifijo —susurro —. 7, 8 mantente atento —sus ojos color sangre hirvieron en el momento que su cuerpo se movió contra el ajeno atravesando un costado de su estomago y se acerco a su oído —. 9, 10 podrás descansar en el infierno… —susurro.

La espada la saco de su costado y el cuerpo del ajeno cayó hacia atrás tosiendo sangre, Gintoki levanto su espada contra su hombro antes de poder cortarlo por la mitad decidió tomar su tiempo para hablar con él, después de todo no lo iba a poder atacar con unos simples pedazos de cuchillos cuando él mismo se infecto con veneno —. ¿Por qué lo hiciste? —pregunto serio —, ¿Por qué motivo lo hiciste? —volvió a preguntar —Porque… si no me amas a mi… no amas… ¡A nadie! —grito, el albino cerro sus ojos y levanto su mirada —. ¿Por qué entonces no me atacaste a mi?, si me hubieses matado a mi nada de esto estuviese pasando pero claro… No es como si quisiese morir en tus manos —le pregunto levantando una ceja —. ¿Por qué él? —pregunto, de nuevo —. Porque tu lo amas, por eso —el albino cerro sus ojos y apretó sus manos —, si te hubiese atacado a ti ¿Qué motivo tendría? Si él hubiese muerto que espero que este pasando, te hubieras olvidado alguna vez de su presencia y me corresponderías —menciono, soltando una carcajada —. Por lastima, ¿hubieses estado tranquilo si por lastima te correspondería? ¿Qué gracia tiene eso? No seas estúpido. El amor no se compra porque la persona que uno ama ha muerto. No tiene sentido nada eso, abre los ojos y mira bien lo qu estabas tratando de hacer, estabas quitándole la vida a una persona por una razón tan estúpida —le mencionaba con su mirada puesta en los ojos ajenos —¡No es estúpida! ¡Te amo! —grito —. Eso no es amor, es una enfermedad más que eso. Es una obsesión por alguien que no siente nada por ti; el amor no es enfermizo y no te hace querer matar a otra persona; eso solamente es un trastorno mental; que tienes —menciono cerrando sus ojos, giro su rostro evitando que un pedazo de cuchillo se clavase en este y bajo la mirado observándolo —Papi… ¡Papi te hará pagar esto! —grito, el albino soltó una carcajada y busco entre su yukata lo que estaba esperando y lo lanzo en sus manos — ¿Qué? ¿Qué es esto?... —pregunto asombrado viendo el sello imperial en este —. Te cuento un secreto. Hubo una vez un traficante de esclavos que se hacía pasar por una de las familias más importantes de toda Inglaterra, la reina desconfiaba completamente de él y comenzó una severa investigación en su contra, contratando a un hombre que podría colocar todos sus negocios a la luz. Así que pidió ayuda a hombres fuera de su país para ponerle un alto a todo esto. Su hijo no gustaba de ningún hombre por lo cual su padre los rechazaba hasta que en sus casas I & V pisaron —susurraba, el menor abrió sus ojos sorprendido —. Por supuesto, I ni V conocían completamente los planes de la reina por lo cual se hicieron amigos de estos traficantes, hasta que uno de los consejos protectores de la mujer hablo con V contándole lo sucedido, el joven quien mostro una destreza en uno de las competencias de esgrima decidió ayudarlos. Ahora mismo tiene en sus manos la cabeza del hijo de estos que fueron arrestados por tener las pruebas suficientes y que ahora mismo, su cabeza debe estar cortada —menciono colocando su espada en su cuello y ampliando una sonrisa —. Mentira… ¡Eso es mentira! —vocifero con ira en sus labios —. Te quería salvar y que huyeras hasta América, pero… lastimaste a IV y lo pagaras con tu cabeza, tu… y tu padre… ¡Merecen la muerte! —grito. La sangre salpico completamente su cuerpo, la cabeza comenzó a rodar por el suelo y la espada volvió en su funda, la lluvia comenzó a aumentar mojando por completo el cuerpo del albino quien se encontraba con la mirada en el suelo observando el gran charco de sangre en el cual estaba parado.


Los alquimistas yacían en una de las habitaciones más grandes esperando noticias de IV, XII se levanto con prisa llamando la atención de los demás que acabaron de entrar cinco minutos atrás de no haber encontrado absolutamente nada, el grito ahogado de VI y la mirada de horror de XII hicieron girar a todos los mayores hacia el cuerpo del albino cubierto de sangre y empapado, su mirada estaba en el suelo y sus labios estaban apretados — ¡Gin! —grito XII corriendo hacia él tomando de sus hombros, el albino levanto su rostro y lo miro con curiosidad — ¡Que te ha pasado! ¡¿Estás bien?! —pregunto asustado, el albino solamente afirmo a lo que el menor de los gemelos suspiro aliviado —. Gin —llamo III seriamente, este giro a verlo y levanto una ceja —¿Qué has hecho? —pregunto, asustado de lo que podría haber pasado —. Trabajo, esa espada no se pago sola… —menciono tirándose en un sofá ensuciándolo de sangre y agua, sin importar lo que los demás le recriminaran eso —¿Qué quieres decir? —pregunto XI, este le dedico una mirada y bajo su mano hasta su mejilla —. ¿Creían que la familia en quiebra de Anthony la podría pagar? Todo eso lo costo la corte real de la reina de Inglaterra —los mayores abrieron sus ojos asombrados y los menores seguían viéndose tratando de entender el punto del albino —¿Qué quieres decir? —pregunto II saliendo de la habitación junto a los demás —. Traficaban esclavos en toda Europa. La reina quería pruebas para encerrarlos y eso fue lo que hice, la sentencia de su padre fue hoy exactamente a esta hora; yo hice lo mismo con su hijo, lo único que se tenía que hacer era separar a los dos y guiarlos a la cuerda floja, trabajo… trabajo. ¿No les dije que tenía buenos contactos? —pregunto con indiferencia levantándose del puesto y caminando hasta la habitación —I esta dentro, tienes que decirle todo esto —ordeno II, el albino asintió y entro cerrando la puerta, viendo los dos cuerpos tendidos en la cama, amplio una pequeña sonrisa y I estiro su mano hasta el albino que camino hasta el cerrando sus ojos y arrodillándose en el suelo —Gin —le llamo, este cerro sus ojos y luego los abrió mirando al pelimorado —¿Ya está bien? —pregunto, suavemente. El pelinegro asintió, y el mayor dirigió su mano hasta la mejilla del pelimorado.
cancionescancioneseverywhere:





Aquí, alimenten al pobre Gin-san:



Gin-san & su amor por el dulce:

Keep calm...:

avatar
Gintoki “Grim” V. Sakata
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 666
Fecha de nacimiento : 02/06/1991
Fecha de inscripción : 14/09/2013
Edad : 26
Localización : ➺ En alguna parte de la ciudad, seguramente entrando a escondidas al palacio de Hortus Deorum para librarse del trabajo y comer gratis.

Money
Dinero: $2000

http://homines-hortum.crearforo.mx

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Jue Nov 14, 2013 7:45 pm

Era normal que el resto de los futuros alquimistas estuviesen preocupados por la recuperación del que yacía tendido en aquel maltrecho futón, pero bastó una mirada por parte de quién estaba haciendo de curandero para que todos fueran saliendo uno a uno del lugar, II fue el único que permaneció junto al herido, él y padre, claro, quién le propinaba miradas de la más pura preocupación, quién estaba observando cómo la vida de quién crío como un hijo pendía de un hilo, quizás fue por ello que todos ignoraron el hecho de que faltaba alguien en la escena: Gintoki. Unos iban, otros venían, pero todos yacían congregados en la misma sala, compartiendo entre susurros preocupados las impresiones de lo sucedido. Magheq era un maestro de la espada, fuera quién fuere le habría atacado por la espalda, de manera cobarde. Por el contrario no tendría sentido que se hubiera dejado dañar por nadie. Estaban todos consternados, preocupados, los mayores tenían los ojos puestos en los más jóvenes procurándoles callada protección, no sabían aún quién era el agresor no obstante, uno de los gemelos si tenía ligera idea y aquello no hizo más que aumentar el nerviosismo colectivo. Por su parte, II se encontraba encerrado en el cuarto de Gintoki junto al herido y a I, estaba estabilizando al menor de todos los alquimistas con optimo resultado. Las palpitaciones del peli morado volvieron en sí de la manera debida y aunque la palidez persistía en ése rostro que estaba en el más profundo de los sueños, sabían que sobreviviría. II obsequió una sonrisa de júbilo a I, quién suspiró pesadamente, dejando escapar con el aire toda la preocupación allegada en su interior. –Puedes descansar, II. Yo me quedaré con él.- el otro dudó, pero terminó por asentir. –Estaré con el resto.- y dicho aquello salió del lugar, cerrando la puerta tras de sí y dejando que padre e hijo restasen en un momento de tranquilidad lejos de la presión que claramente se respiraba.

-Bien hecho, Mag.- murmuró el mayor, estirándose en el suelo pero junto al otro, abrazándole incluso. El pavor a perderle había sido demasiado incluso para él.

-*

No hizo ninguna pregunta. Observó al que entraba, seguramente con el consentimiento de II. Los rayos cada vez caían más cerca y su otro hijo hizo acto de presencia bañado en agua, sangre... Apestaba a venganza. Le dejó tomar la posición deseada sin hacer amago de desear entablar larga conversación y su mirada se centró en el modo en el que el albino tocaba el rostro del dormido, parecía teclear con dulzura sobre un muy fino teclado, a duras penas parecía estar tocando realmente esa piel. –Gin...- empezó, apoyando el codo sobre el suelo para realzar la cabeza que hasta hacia escasos segundos descansó muy junta a la del cumpleañero. Preguntarle, conocer la verdad. Antes de iniciar su cuestión volvió a mirar la unión de la mano del alquimista con el rostro del otro y sonrió, no. No era momento para ello, más tarde se reuniría con él. Se alzó con fingida pereza, cómo si estar ahí, repentinamente le resultase extremadamente pesado. Estiró los brazos al aire y procuró destensar su espalda, mirando de soslayo al recién llegado a la habitación. –Iré con el resto, ¿Puedes cuidarle tú?- no hizo falta más que una mirada para que éste sonriera y se marchase del lugar, dejándoles bañados en una oscuridad únicamente irrumpida por una muy trémula vela próxima a la cama ya sin sangre que se habían encargado de procurarle. Lo único que podía escucharse era la acompasada respiración del que yacía en pleno proceso de sanación.

No obstante y debido a la resistencia de su cuerpo, II no contó con que éste despertase tan pronto, por el contrario, quizá ahora estaría allí, ,cuando el peli morado emitió un gemido ahogado por el dolor que el despertar le trajo. Con mirada entrecerrada enfocó cómo pudo el lugar, sin embargo todo se veía borroso, quizás aún por el efecto de lo que horas antes merodeaba por su sistema nervioso. Una figura fue lo que pudo distinguir junto a él, se veía desenfocada, pero la misma le traía una paz inexplicable, de un modo u otro, a pesar de no poder ver correctamente, supo de quién se trataba. –¿Gin...?- fue un susurro que quizás ni el viento hubiera sido capaz de recoger. Su diestra se movió con pesadumbre por encima del futón, pero no fue capaz tan siquiera de alzarla más que para sujetarse contra el otro, la dejó estoica en su posición sobre el brazo del albino sin ser capaz de llegar más allá en la caricia, sin lugar a dudas aún restaría convaleciente unas horas más.





Ayperos:


Violation:

avatar
"Magheq" IV. Kahlfuss
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 262
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Money
Dinero: $2000

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Jue Nov 14, 2013 9:13 pm

El albino paso su mirada por el cuerpo de su padre y lo observo durante un rato, el hombre se levanto y desordeno su cabello; este bajo la mirada apretando sus manos y abrió suavemente sus labios algo incomodo —Padre —susurro suavemente, dejando que un hilo de voz quedase en su garganta. El hombre tomo el pómulo de la puerta para girarla y lo vio de reojo ampliando una sonrisa pequeña —No, Gin. No es el momento —comento, abriendo la puerta suavemente y tomando rumbo hacia afuera, el albino siguió sus pasos hasta que la sombra desapareciese de la ranura de la puerta. Las manos del albino rodearon el cuerpo del ajeno en un abrazo silencioso; no alcanzaba a escuchar las voces de sus hermanos y padre tras la puerta por los fuertes rayos que caían del cielo e iluminaban la oscuridad cubierta por una capa delgada de una vela, sus manos se separaron del cuerpo del ajeno y sus manos temblaron un poco sujetando la mano ajena —. Lo siento… fui tan estúpido; no pensé que esto llegara tan lejos… no entiendo porque… porque se atrevió a hacerte daño… ¿Por qué a ti? —susurro suavemente deslizando sus manos hasta sus mejillas No me amas… ¿Entonces por qué? ¿Por qué a ti?, preguntaba en su mente suavemente, deslizo su cuerpo hacia arriba juntando sus labios con los que respiraban entrecortadamente, alejo su rostro del ajeno y deslizo sus manos por las mejillas de él, con una pequeña sonrisa en sus labios —. Mag-chan, te quiero… —susurro suavemente, alejándose de su rostro reparándolo desde el lugar donde estaba, ampliando una pequeña sonrisa en sus labios; estaba siendo un niño, esconder sus sentimientos y solo decirlos cuando el ajeno dormía, cuando su respiración estaba demasiado lenta… cuando él; era alejado de sus manos no era capaz de gritarlo pero ahora; lo estaba haciendo, aunque a escondidas.

La noche seguía cayendo, no escuchaba las voces fuera de su habitación; decidió cambiarse a pesar de no haber tomado un baño, limpiarse con el agua caliente que Susana coloco en la entrada de su puerta para la frente de Magheq y para que tallara su cuerpo porque sabía que no iba a salir. I le ayudo a cargar con aquello y le dijo que era mejor que descansara, ella amablemente se despidió de todos y fue hacia la habitación donde las demás estaban preocupadas por el joven Magheq y les explico lo ocurrido, Gin no se atrevió a cambiarse sin quitar una sola mirada del enfermo, lo que ocasiono repentinas caídas y atorarse con la ropa en muchas ocasiones. La otra ropa la metió dentro de aquel balde de agua dejándolo a un lado de la habitación, dedicándose a cambiar el pañuelo caliente del pelimorado cada vez que lo consideraba frío para seguir en su frente. Sus labios se entreabrían cuando lo exprimía con una mano y lo organizaba en su frente, sujetando la otra del ajeno contra la suya. Escucho un gemido de dolor y levanto su cuerpo apoyándose contra la cama mirando al ajeno que abría lentamente sus ojos “No despertara en toda la noche, mañana será mejor que lo revise también”, fueron las palabras de II, el albino abrió sus labios en una sonrisa cuando escucho su susurro y su cuerpo se movió hacia adelante abrazando por el cuello al ajeno apoyando su cuerpo en los bordes de la cama para no aplastarlo completamente —. Estas despiertos… Oh Magheq estas despierto —murmuraba contra el cuerpo del ajeno, tratando de detener la alegría que sentía en su cuerpo, sus ojos se despegaron de los demás y se quedo observándolo con dulzura, con amor. Estaba agradeciendo que él ajeno hubiese despertado luego de tantas horas.

Su mano sujeto la del ajeno y le dedico una gran sonrisa de sus labios, delineando el cuerpo del ajeno revisando su rostro y sus labios se entreabrieron en una pequeña sonrisa —. Mueve la cabeza, si la mueves una vez es si; si la mueves dos veces es no ¿de acuerdo? No quiero que hables —menciono sabiamente a los consejos que le había dado II cuando se trataba a un paciente que era mejor que guardara silencio —. ¿Te encuentras mejor? ¿Sabes quién soy? Pregunta estúpida, pero me preguntaba si me podrías reconocer, ya sabes ¿Me puedes ver? ¿Recuerdas algo de lo que paso? No es necesario que me contestes ahora… ¿Tienes hambre? ¿No quieres algo en especial? Si necesitas a padre, lo puedo ir a buscar. II tiene que darte unas medicinas que me dijo que te diera cuando te levantaras pero no sé si ahora te las puedo dar porque te levantaste antes de lo planeado… eh, yo —trataba de buscar más preguntas que su cabeza fuese a formular pero guardo silencio y miro al otro —. Estoy feliz… de que estés despierto —susurro, suavemente. Dejando que aquello saliera libre de sus labios.





Aquí, alimenten al pobre Gin-san:



Gin-san & su amor por el dulce:

Keep calm...:

avatar
Gintoki “Grim” V. Sakata
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 666
Fecha de nacimiento : 02/06/1991
Fecha de inscripción : 14/09/2013
Edad : 26
Localización : ➺ En alguna parte de la ciudad, seguramente entrando a escondidas al palacio de Hortus Deorum para librarse del trabajo y comer gratis.

Money
Dinero: $2000

http://homines-hortum.crearforo.mx

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Jue Nov 14, 2013 9:36 pm

Era una eterna molestia el hecho de no poder centrar la visión, pero la alegría de un cuerpo que se abalanzó sobre el propio logró calmarle, no hacía falta tener miedo, no. Esa noche no. Lo malo ya había pasado –quizás con más horas de las que realmente creía- y a pesar de tener la cicatriz abierta por las curas de II, notaba obvia mejoría en su sistema a pesar de la ligera ceguera que ahora sufría. El abrazo fue tan cálido que lo arrulló, volvió a cerrar los párpados y escuchó los latidos del corazón que le acompañaban, tal vez y de haberse quedado en silencio, el menor de ambos hubiera vuelto a caer en el sueño, éste más tranquilo al saber quién estaba con él, pero... era Gintoki, no, era obvio que no se callaría. De haber sido capaz, posiblemente le hubiera callado con algún gesto más bien brusco, empero al no poder a duras penas moverse se dejó a toda pregunta contraria sin negar ni asentir cómo el otro demandó. Ahh... No, realmente no se acordaba de demasiado. Sólo de una voz. Intentó perderse en sus recuerdos hasta que el ajeno susurró lo último. Quizás...quizás de poder verlo estaría sonriendo, sí, posiblemente. ¿Y sonrojado?. A tientas llevó una mano hacia lo que las sombras le decían que debía estar el rostro ajeno. La palma propia se ahuecó y en ella acunó el rostro del alquimista, moviendo los dedos con incluso suavidad por encima de esa otra piel. No habló, no podía, no quería. El caso es que tan siquiera intentó aquello, no le hacía falta abrir la boca para darse a entender y quizás ése de cabellera blanca fuera el único –o de los pocos- que entendían su lenguaje no verbal. Despacio deslizó los dedos desde la mejilla de éste en dirección a su cuello de manera tediosa, lenta, con parsimonia. Debía guiarse por el tacto por lo que procuró no retirar la mano del ajeno, palpando la calidez de la piel foránea en su descenso.

Sus dedos agarraron sin más el yukata adyacente cuando encontró algo de tela y tiró de éste hacia sí en un gesto débil y desprovisto de fuerza, pero supo que el otro acompañaría el movimiento sin queja. Cerró lentamente los párpados, sintiéndose incapaz de aguantar con la mirada abierta, el cansancio llamaba de nuevo a ése cuerpo que estaba intentando aún recuperarse de un ataque mortal, tampoco precisaba tener la misma apuntando hacia la borrosa sombra, podía olerle, sentirle, la vista era algo innecesario para el momento que estaba intentando compartir con el ajeno. Su mano se tornó cada vez más pesada pero hizo toda la fuerza necesaria para mantenerla alzada, sujeta a las ropas que protegían el cuerpo del ajeno. Ni quería ni iba a soltarle. Emitió un sonido lastimero: Oh, no, no podía sentarse. Torció los labios en una mueca de dolor pero visto que no podría acortar distancias por su cuenta, intentó guiarlo de nuevo hacia sí hasta que tuvo el rostro adyacente alineado con el propio y lo supo cuando ése aliento chocó contra lo abierto de su propia comisura, tragándose el aroma de lo expulsado por la boca del otro alquimista.

Gintoki. ¿Si lo pensaba con fuerza podría escucharle? Alzó débilmente la nuca de encima del pequeño almohadón acomodado por I y... ambas comisuras se rozaron por fin. Fue un beso callado, tan escondido como la confesión del contrario mientras él dormía pues único testigo era la vela que estaba consumiéndose poco a poco, esa que se movía violentamente cuando un golpe de aire amenazaba, aparentemente, con querer tirar la casa al suelo, con derrumbarla. Los truenos hacían orquesta, el diluvio seguía dándose ahí fuera, pero en la calma de la habitación, el beso se mostró totalmente suave, callado. Secreto. Te quiero.

Su mano perdió de manera total esa poca fuerza con la que contaba y cayó inerte sobre el futón, igual que lo hizo la cabeza del peli morado, rompiendo el débil contacto que tanto esfuerzo le llevó: Dormido. Había vuelto a quedarse sumido en el descanso prometido por las medicinas e inyectos que II se aseguró de administrarle para paliar el dolor del corte, no obstante, ahora no yacía rastrojo alguno de dolor o tensión en el rostro del que descansaba.





Ayperos:


Violation:

avatar
"Magheq" IV. Kahlfuss
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 262
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Money
Dinero: $2000

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Jue Nov 14, 2013 10:22 pm

Aspiro el olor del ajeno completamente sobre sus labios. No menciono nada y no dijo absolutamente nada que sus labios no quisieran mostrar. Guardo silencio y correspondió aquel casto beso. Sus manos sujetaron la del ajeno sobre su ropa y deslizo la otra por el pecho del ajeno apoyándose suavemente sobre su cuerpo, mientras esta misma deslizo por todo su cuerpo y se detuvo en su abdomen al costado donde debía estar herido cerrando sus ojos por aquello Lo siento, pensó Lo siento tanto, cerro sus ojos apretando estos suavemente por aquello y los volvió a abrir observándolo y mordiendo suavemente su labio En serio… lo siento tanto por mi culpa… estas así dijo, cerrando sus ojos finalmente para separar sus labios cuando el cuerpo del ajeno cayo completamente en la almohada suya y su mano soltó suavemente su ropa. El albino se preocupo y rápidamente le tomo la respiración de su corazón y luego en su muñeca lanzando un suspiro de tranquilidad al ver que se había dormido —. Idiota… —susurro ampliando una pequeña sonrisa en sus labios.

Sus ojos fueron cerrándose lentamente, entrelazando sus dos dedos sobre los del ajeno, y su rostro quedo a un costado de su cuerpo uniéndose a los brazos de morfeo junto al herido que estaba delante de su cuerpo, su otra mano estaba atravesando su cintura para poder estar pendiente de sus acciones y por si se quería levantar cuando se despertarse cosa que prohibió el alquimista II por seguridad. Sus labios se marcaron en una pequeña sonrisa en sus labios, quería besarlo ese día; quería que sus labios se unieran en un beso dulce que pudiera llegar al corazón de ambos; desde hace mucho tiempo quería felicitarlo de esa manera, para que disfrutara de la vida de la cual estaban acostumbrados a vivir tuviese otro cambio. Habían muchas cosas nuevas y los dos comenzarían a disfrutar lo que era un cambio completamente ya que próximamente estaba por cumplirse la meta de nuestro líder. Pronto íbamos a pasar los años pertinentes y padre, iba a terminar su investigación para completar totalmente aquella ultima prueba. Aspiro el aire que invadía la habitación; la vela estaba llegando a su fin cuando dejo a oscuras completamente la habitación, sintiendo él frío que estaba desprendiendo aquel suelo, apretando más a mano del ajeno temiendo completamente la desaparición del mismo.

Escuchaba una voz que le hablaba y movía con mala gana su cabeza de un lado a otro, su mano se aferro más al abrazo que estaba teniendo con la mano del otro, todavía con sus ojos cerrados metió una mano a su nariz hurgándola con molestia al sentir una voz llamarle desde el fondo —. Cállate mamá… hoy no hay clase —murmuraba de mala gana hurgando más fuerte su nariz para luego sacar su dedo y meterlo en la boca de quien sea que estuviera hablando, volviendo a quedar dormido hasta que un dolor comenzó a cubrir completamente su cuerpo y salto hacia atrás sujetado su dedo que estaba sangrando mientras de sus ojos salía lagrimas —. ¡Eso duele joder! —jadeo metiendo su dedo en la boca para poder curarse, de la bestia que oso morderlo, levanto su rostro fulminando con la mirada al herido, el cual le estaba mirando mal, el albino se sonrojo y giro el rostro hacia un lado; dejando notar completamente la marca de la sabana por haber babeado y pegado su rostro en este.





Aquí, alimenten al pobre Gin-san:



Gin-san & su amor por el dulce:

Keep calm...:

avatar
Gintoki “Grim” V. Sakata
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 666
Fecha de nacimiento : 02/06/1991
Fecha de inscripción : 14/09/2013
Edad : 26
Localización : ➺ En alguna parte de la ciudad, seguramente entrando a escondidas al palacio de Hortus Deorum para librarse del trabajo y comer gratis.

Money
Dinero: $2000

http://homines-hortum.crearforo.mx

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Vie Nov 15, 2013 8:16 pm

Desconocía en su totalidad la hora, empero si podía ser claro testigo de lo que en ése momento acontecía: Estaba estirado sobre un futon con doliente herida perforándole, la habitación la identificaba cómo la de Gintoki y de hecho... El brazo de éste le pasaba justo por encima de la herida, cubriéndolo con cierto grado de posesividad, aunque lo etiquetó cómo, más bien, protección. La acompasada respiración del que estaba junto a él estaba perturbándole, hilo de saliva escurría desde su entreabierta comisura y estaba empapando las sábanas que les rodeaban, su pecho subía y bajaba con una calma que le embobó. No recordaba el tiempo que hacía que no le veía dormir, seguramente desde que él mismo optase por decirle a I que prefería estar junto con cualquier otro alquimista que soportar las idas y venidas del albino con otros, pero verle ahí, tranquilo... sumamente tranquilo, le hizo saber que seguía siendo el niño que de pequeño tantas veces le molestaba. Alzó distraído la diestra y aunque dudó... su gesto se hizo.

Postró la palma enervada sobre la cabeza de éste y acarició de manera superficial esas blancas hebras, enredando incluso un dedo entre aquellos remolinos naturales, poco tardó en volver la mano al futón, incapaz aún de poder hacer más fuerza que aquella. Suspiró, abatido. Sabía que sería temprano pero si algo no quería era que II les viera en esa posición, por consiguiente y con voz suave llamó a su hermano. Éste gruñó, él frunció el ceño y volvió a intentarlo con la voz ligeramente más alzada y... un dedo, ése dedo que hurgó en la nariz contraria se metió en su boca y tan asqueado como enfadado mordió con tanta fuerza cómo pudo el dígito: Quizá y de haber estado en plenas facultades físicas se lo hubiera arrancado. Grito de enfado y el de cabellera morada le lanzó una mirada resentida. –Sh.- simple y sencillo: De nuevo le demandaba silencio. Aunque... ¿En la noche realmente le calló con un beso? No. Posiblemente hubiera sido su imaginación, o erótico resultado de la fiebre. Se sentó, importándole más bien poco el tremendo dolor que le cruzó la espinada e incluso le erizó el vello corporal, tensó ligeramente su posición más no pareció predispuesto a parecer débil, suficiente tenía con haber sido derrocado por un mero niño de papá. Le mataría, cuando le encontrase... Le mataría.

-La katana.- pareció acordarse de repente del regalo pues antes de poder agradecer nada cierto personaje se metió entre ambos imposibilitándoles hablar, ahora, sin embargo, se encontraban solos. Le miró directamente con ése gesto de hostilidad acostumbrado, con esa prepotencia con la que se vestía ya de manera permanente. –... Gracias.-nunca había, hasta ahora, tenido la oportunidad de agradecerle los regalos que le daba a escondidas, los que dejaba en su ventana. Se llevó una mano al rostro, cubriéndoselo en gran parte. La vergüenza se adueñó momentáneamente de él, pero cubrirse pareció darle fuerza pues al descender la mencionada mano, pareció hablar más seguro que anteriormente muy a pesar del naciente rubor en sus redondeadas mejillas. –Es preciosa.- y siempre la llevaría con él desde ése mismo instante, aunque aún eran jóvenes para entender la magnitud de los sentimientos que a duras penas florecían entre ellos.


|| Época Actual ||

Movió los dígitos por encima de la que estaba observando, delineando los grabados tan finos que esta, a pesar de los años pasados proseguía conservando. Seguía tan imperante cómo el día en el que le fue otorgada, quizás incluso más ahora que yacía con tantas muertes en su historial. Abstraído en la caricia disgregada hacia su arma se olvidó momentáneamente del medio cadáver que estaba rogándole piedad, aunque cuando éste se atrevió a alzar la palma hacia él la misma le fue seccionada sin tregua ni miramientos por parte del verdugo.

Cierto... Estaba en medio de una fiesta. Debía recomponerse y atender a los invitados.






TEMA CERRADO





Ayperos:


Violation:

avatar
"Magheq" IV. Kahlfuss
Alquimista
Alquimista

Mensajes : 262
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Money
Dinero: $2000

Volver arriba Ir abajo

Re: teen. } || Priv. Gintoki

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.