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Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

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Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Émile "Kaz"XII. Rutkowski el Jue Nov 07, 2013 9:31 am

—¡Me voy de viaje! ¡Mako queda a cargo! —Esas habían sido las palabras exactas del muchacho a uno de sus consejeros, y sí, había dejado a su mascota como gobernante del lugar mientras el estuviese fuera. De cualquier modo, Kaz estaba seguro que todo iría bien, confiaba mucho en quienes componían su consejo y en Mako por supuesto.

El pobre hombre había mirado al alquimista con una sonrisa resignada, ¿cómo poder decirle que no?. Cuando Émile se proponía algo, no había muchas opciones para hacer que cambiara de idea.

…………………………………………

Y así había llegado a su primer destino, no sin quejarse todo el viaje por el calor y la ausencia de blanco. Aquello era la capital de Hortus, un lugar donde Émile no estaba desde hace algún tiempo pero al que había venido con la clara idea de al menos poderse encontrar con alguno de sus hermanos. Ya sabía que a ellos parecía divertirles el esconderse y aquello de ir al castillo….la verdad era que aquél lugar le daba algo de miedo, quizá por lo grande que era o por las grandes multitudes aristocráticas que siempre se veían por ahí. A pesar de esto, sabía que encontrar a V sería como buscar una aguja en un pajar…pero si seguía siendo como le recordaba —un sutil recuerdo de V hurgándose la nariz acudió a su memoria.— quizá la tarea no fuese muy complicada.

Se había hospedado en una pequeña zona residencial cercana a los comercios, por lo que estaría ceca tanto de las cosas que le gustaban como de los lugares que V podría visitar. A él le gustaban las cosas dulces al igual que a V, recordando aquello, quizá podría encontrarse con él, aunque no tenía idea de si a Gin le agradaría verlo o no. Cada uno era un mundo único y por mucho que él quisiera verlos no podía adivinar las acciones del resto además, no todos se llevaban en perfecta armonía.

El muchacho se dirigió hacia la calle principal de la zona de los comercios. Debían ser algo así como las siete de la tarde. Émile se encontraba vestido con su ropa de siempre, aunque quizá aquello fuera mucha ropa para aquél lugar, de cualquier modo de momento no se sentía acalorado ni nada por el estilo. Sus ojos se perdieron entre las coloridas luces de los letreros y también, en las vitrinas con distintas cosas adornándolas. —Mako, seguramente te gustaría este lugar. —Pensó que luego podría comprarle algún recuerdo a su pingüino. Para entonces en su ipod sonó una de aquellas canciones de su último disco, aunque más que escucharla porque fuese suya, le gustaba porque había puesto mucha imaginación en ellas y realmente parecía como si una persona mucho más adulta y ¿experimentada? La hubiese hecho.

Para entonces se detuvo frente a una cafetería. La misma en sus vitrales mostraba elegantes copas con batidos, helado y frutas. También parecían tener una gran variedad de otros dulces pero no debía fresarle atención a aquello, estaba aquí para ver si podía encontrar a V aunque comenzaba a pensar que aquella ciudad no le haría las cosas muy fáciles. Las personas a esa hora parecían haber salido a disfrutar del cálido aire de la tarde y por tanto, le tomaría algo de trabajo dar con la cabellera gris de Gin.
Émile bajo los hombros antes de dejar escapar un suspiro. —Esto sería mas fácil si mi gemelo…—Y entonces recordó otra de las cosas que le habían llamado la atención de V. Hizo sus audífonos hacia atrás, dejando que estos cayeran sobre sus hombros, apagó el ipod y se movió hasta una posición al costado de la calle. Allí cerró los ojos y con una sonrisa en sus labios comenzó a buscar…cientos de sonidos distintos, cientos de formas, ninguna igual que la otra, pero la de V tenía una forma que no podría olvidar, un sonido que podría reconocer con relativa facilidad. Comenzaría a clasificarlos hasta encontrar el que andaba buscando y aunque para los demás aquello pareciera completamente imposible, para alguien que había crecido con la música como parte de sí mismo, resultaba ser una tarea más.  

¿Dónde estas Gin? Pensó el muchacho mientras continuaba buscando desde aquél lugar. A su alrededor la gente continuaba paseando sin prestarle atención.


Última edición por Émile "Kaz"XII. Rutkowski el Sáb Nov 23, 2013 3:01 pm, editado 1 vez



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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Jue Nov 07, 2013 7:21 pm

Bien, ¿Qué era lo que hacia Gintoki cubierto de rasguños? Bueno, era simple y sencillo aquello. Era trabajo. ¿Y cuál era el trabajo de ese aburrido y vago hombre? Cazar un extraño animal que perdió uno de sus vecinos. Y como cosa rara algunos animales lo odiaban y se atrevían a morderlo y tirarse encima de él para arañarlo como estaba en esos momentos —. Maldito gato… ¿Dónde se metió? —pregunto de mala gana rascando la parte de atrás de su cuello, y lanzando al aire un largo suspiro. Saco de nuevo la foto de aquel animal mostrándose a los habitantes de la ciudad buscando si alguno de ellos lograba reconocerlo, la fotografía cruzo en varias manos y algunos dieron direcciones correctas y otros no tan correctas; aunque una de ellas le llamo curiosidad —He visto un animal de esa forma; de ojos bicolores uno de color jade y el otro dorado. Se dirigía al centro de la ciudad, la zona comercial—. Agradeció al anciano que le dijo aquello comenzando a correr para alejarse de la civilización —. ¡Ten cuidado jovencito! ¡Uno nunca sabe lo que esos animales están pensando! —grito, el albino se dio media vuelta levantando una mano —. ¡Lo sé viejo! ¡Gracias por la ayuda! — grito.

No tardo para nada en llegar a la zona comercial; lo raro de esa zona era la cantidad de edificios y personas que solían salir a la hora pico. ¿Cuál era? Tipo siete de la noche. Ya el reloj marcaba las 6:40 y casi estaba oscureciendo, las lámparas comenzaban a alumbrar la calle y el albino buscaba con su mirada rápidamente al gato. Había muchos gatos a los alrededores, y si se dignaba a cargar aunque fuera uno solo seguramente se le tirarían encima para rasguñarlo. Las personas lo miraban con una gota de sudor, al ver su yukata rasguñada y rota, sus cabellos alborotados y sucios y su respiración agitada y para nada coordinada. Volvió a aspirar un poco de aire y se dedico a seguir buscando con la mirada y corriendo entre la gente al gato. Escucho unos maullidos y se detuvo en el callejón al ver a un grupo grande de gatos comiendo libremente. Todos blancos con la cabeza completamente gacha.

Esto es malo… ¿Cuál de todos es Wally?, ese maldito siempre me hacia durar horas buscándolo se detuvo y frunció el ceño ¡A la mierda Wally y ese maldito de Martin Handford! ¡¿Por qué tenía que hacer ese maldito juego?! Seguramente su madre se perdió cuando era pequeño y por esa razón invento ese juego a ver si recordaba donde… chasqueo la lengua y guardo sus manos en los bolsillos escupiendo hacia un lado con el descaro más grande del mundo; se dio la vuelta para alejarse de aquel callejón, no era aquel gato que estaba buscando; no ese bastardo no comería esa clase de comidas, preferiría morirse por su orgullo –después de todo la mayoría de trampas que había hecho para cazarlo era con comida y siempre la escupía- pero un peso en su cabeza le hizo perder el equilibrio y cayó estrellándose completamente al suelo comiendo arena por el gran tropezón que se dio.

Levanto su cabeza con mala cara, un tic estaba marcado en su ceja y cuando levanto la cara con la boca llena de arena, diviso delante de sus narices al ver a un gato detenerse delante de él y girarlo a ver con el descaro más grande del mundo —. ¡AH! ¡Tú! ¡Bastardo animal! —grito señalándolo, el gato salto directo a su cara rasguñándolo y luego comenzar a correr dentro de la zona comercial entre las personas que levantaban sus piernas asombradas por la agilidad del gato. Una vena se le hincho en la frente de Gintoki y se levanto para comenzar a buscarlo —. ¡Ven acá bastardo gato! ¡¿Dónde mierda te metiste?! —gritaba metiéndose entre las personas que se hacían a un lado al ver las pintas que Gin tendría en esos momentos, ya no era vergüenza ni por trabajo, iba a arrancarle todas las tripas a ese apestoso gato de color blanco y ojos bicolor.

Las personas se iban separando por donde iba corriendo el albino, cuando el gato salto por encima de un cuerpo que estaba parado en medio de la calle sin moverse, el albino trato de detenerse pero no podría frenar en seco su cuerpo completamente, cuando abrió sus ojos alterado y estiro sus manos para buscar la forma de agarrarse —. ¡Cuidado! —grito, no pudo observar con claridad contra quien iba a chocar hasta que su cuerpo se fue hacia adelante cayendo con la persona debajo de su cuerpo, el albino golpeo su frente con la cabeza trasera de la ajena y esta se pinto rápidamente de rojo, el gato soltó un maullido como si se estuviese riendo de la desgracia del albino desapareciendo de su vista. Ese maldito gato… lo matare





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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Émile "Kaz"XII. Rutkowski el Jue Nov 07, 2013 10:37 pm

En la cabeza de XII parecía dibujarse un mapa de toda la zona a su alrededor, cada punto era un sonido distinto al cual pasaba de inmediato al ver que no era el que buscaba. Parecía que aquello le tomaría un poco de su tiempo, sin embargo aquello no importaba…o no lo hubiera hecho si alguien colgando de uno de sus brazos no lo hubiera desconcentrado y traído de vuelta a aquella calle donde se encontraba detenido. Frente a él tenía a un grupo de escolares que parecían bastante emocionados. ¿Podría ser que…? Y cuando menos se dio cuenta, ya tenían los tres jóvenes unos anotadores abiertos y dispuestos para que el músico estampara su firma en ellos. Lo que los chicos no sabían era que a XII le espantaba hacer esas cosas, era lo más extraño de él, no le importaba hablar y mucho menos relacionarse con sus fans pero…por alguna razón se sentía sumamente incómodo cuando le pedían un autógrafo ¿extraño no?

Kaz dio un paso hacia atrás, pero sin embargo estaba contra una pared. Aún así sonreía, de forma algo nerviosa, pero siendo completamente sincero en cuanto a lo que sentía. Se suponía que nadie le prestaría atención en aquél lugar, o al menos eso creía por no encontrarse en su tierra fría, pero se había equivocado profundamente y ahora se encontraba metido en aquél lío.  —Lo-Lo siento chicos, tendrán que dejarlo para otro momento. Ando en busca de alguien…—Y salió pitando de aquél lugar usando ofuscación para caminar entre la gente sin que estas siquiera le miraran. Se movió entre la gente intentando perder de vista a aquellos estudiantes a pesar de que estos no deberían de haberlo podido seguir por su condición actual. Había sido muy tonto de su parte el actuar de aquella forma, seguramente aquello habría hecho sentir mal a aquellos chicos, pero ya era muy tarde para arrepentirse y de todos modos, aún tenía que encontrar a V.

Luego de volver a dejarse ver entre las personas (pero sin llamar la atención), pensó en comenzar a buscar nuevamente desde algún lugar en aquellas calles, pero sin embargo, justo en ese momento escuchó un maullido y antes de poder reaccionar, ya estaba de espaldas contra el piso y con un fuerte dolor en su frente. ¿Se había chocado con alguien? Kaz se cubrió la frente con una de sus manos, seguro le quedaría un chichón por aquello pero más importante…
Miró hacia arriba para ver si la otra persona se encontraba bien, y entonces escuchó una voz que se le hizo muy familiar. —¿V? —preguntó mientras se trataba de poner de pie, aunque al intentarlo de forma tan precipitada, terminó dándose otra vez contra la frente del otro. —¡Ouch! —Hizo un pequeño puchero al sentir la nueva punzada de dolor. Cuando no se daba cuenta de lo que hacía poder llegar a ser sumamente torpe. Aún así pareció sonreír, al fin había hallado a la persona que estaba buscando. Lo miró mientras se sobaba la herida. Efectivamente se trataba de Gin, no había cambiado mucho desde la última vez que lo había visto. Esta vez se colgó del cuello del mayor, sonriendo feliz. —¡Te encontré, V!



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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Jue Nov 07, 2013 11:09 pm

El albino estaba cubriéndose su frente por el dolor que causo aquel golpe; sabía perfectamente lo dura que era su cabeza y al parecer la cabeza ajena también era demasiado dura porque ese golpe le pasó una corriente eléctrica por la espina dorsal, no espera… no era una simple corriente eléctrica y esa voz no era una voz común y corriente. Sus ojos rojizos se abrieron suavemente observando con cautela y bastante precaución por ver a quien tenía delante de sus ojos. A los ojos de muchos eran los mismos; el mismo parecido y la misma resonancia, pero para los alquimistas cada uno tenía lo suyo; y si para Gin fue fácil descifrar quien estaba delante de sus narices —. ¡XII! —exclamo con total sorpresa, sin poderse mover de donde estaba cayendo sentado al suelo por completo al sentirlo en su cuello, sus manos se dirigieron a los hombros ajenos separándolo un poco, viéndolo directamente a los ojos por si no se equivocaba de persona; de pequeños le gustaban cambiarse demasiado y era extraño que dijeran quien de los dos era quien; pero luego de que fueron creciendo era fácil diferenciarlos y más por el aura que los dos emanaban pero… bueno años sin verlos ahora ya era bastante difícil para el albino que estaba algo choqueado por ese gato.

El albino se levanto moviendo un poco sus piernas para sostenerse en estas y tomar de la cadera al ajeno y ayudarlo de la misma forma a levantarse. Dirigió un dedo a su mejilla rascándola, y comenzó a observarlo de todas las formas posibles. Uno de sus dedos se dirigió hacia su nariz hurgándola y con la otra mano tomo la ajena y comenzó a darle vueltas; vestía de blanco por lo cual descartaba que fuese XI, esa boba sonrisa solo la colocaba XII y XI aunque intentara hacerlo nunca lo iba a lograr, o así lo miraba el idiota de cabellos plateados. Luego su mirada paso a sus audífonos y finalmente termino en los ojos del ajeno parpadeando un par de veces, ampliando una pequeña mueca en sus labios como si estuviese solo un poco contento de verlo; después de todo expresar sus sentimientos tan libre no había aprendido completamente —. ¡Ka-chan! —aspiro sorprendido para pasar sus manos por el cuello del cantante y apretarlo contra su pecho para luego separarse de él y restregar su mano en sus cabellos desordenándolos.

El alquimista de cabellos platinos se separo del ajeno luego de desordenarle el cabello mientras guardaba una de sus manos en su yukata observándolo con curiosidad —. ¿Qué haces en la gran ciudad? —pregunto de lo más tranquilo, por si había venido a hacerle uno de los tantos extraños favores a su hermano. O tal vez habría venido a que Gin les hiciese un trabajo, si fuese así no se iba a negar los gemelos pagaban bastante bien por la información que recaudaba el platino. Aunque si era visita que el ajeno le invitase a comer tampoco estaría mal. Estaba quebrado ¿no? O algo así. Mientras lo quedaba observando con curiosidad, luego comenzó la gente a reunirse y lanzo un suspiro tomándole de la mano comenzando a caminar —. Vamos a otra parte… —susurro, conociendo las personas que transitaban a esa hora por las calles.





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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Émile "Kaz"XII. Rutkowski el Vie Nov 08, 2013 4:21 pm

Parpadeó un par de veces seguidas mientras aún sonreía. Gin parecía observarle con cuidado, quizá asegurándose de que en verdad era él y no su gemelo…pero los tiempos en los que se habían cambiado e habían terminado, ahora apenas tenía oportunidad de hablar con su hermano en contadas ocasiones. Hizo apoyo en sus piernas para ayudar a Gin a que ambos se levantaran y ahora que estaban de pie, se soltó con cuidado del cuello del peligris para mirarlo mejor, pudo notar que no había mucha diferencia de estatura entre ambos, Gin le ganaba por unos cuantos centímetros. Kaz llevó las manos a su espalda para sacudir su ropa pero al ver a Gin picándose la nariz tuvo que dejar la tarea por causa de la risa. Aún así este le dio la vuelta, como si aún no se asegurara de que era él, aunque unos momentos después, algo terminó por convencerlo. Contento se dejo acercar por el peliplateado aunque no alcanzó a abrazarlo porque Gin se separó de él casi de inmediato. Kaz llevó sus manos tras su espalda, tomando la una con la otra. La verdad era que Gin nunca había sido tan expresivo como quizá él lo era, pero le gustaba así tal cuál como era.

El azabache observó apenas como las ropas de Gin se encontraban algo arañadas mientras el otro le desordenaba el cabello…y ahora que lo pensaba, había escuchado el maullido de un gato justo antes de tropezarse con el mayor. Pensó en preguntarle sobre aquello, pero el platinado le ganó el turno de hablar, así que Émile entreabrió los labios para responderle, una de sus manos se había levantado pero inmediatamente fue tomada por Gin. El azabache miró a su alrededor, sonriendo algo nervioso a la gente que parecía haberse detenido a verlos, pero luego se dio vuelta para mirar la espalda del mayor y responder a su pregunta. —Esta vez no he venido por trabajo. Si te he encontrado en un mal momento, realmente lo siento, pero tenía ganas de verte, a Mag también, pero supongo que podré ir a visitarlo en otro momento. Dime Gin ¿Tú lo has visto? —preguntó mientras su vista se paseaba por todos lados, viendo los letreros fluorescentes de los locales comenzar a encenderse. Allí había personas por todos lados, pero extrañaba esa especial  tranquilidad que Pruína tenía.

—Etto…¿Puede ser que hallas estado persiguiendo un gato antes que nos encontráramos?. Es que tus ropas...Si he caído en un mal momento te lo compensaré además, ya sabes, tengo bueno trato con los animales. —Realmente no quería perder aquella oportunidad y sabía como atraer la atención de V, no pensaba que su amor por los dulces se hubiese ido en el tiempo que llevaban sin verse. El atardecer parecía estar cayendo sobre la ciudad y con ello, las farolas comenzaron a encenderse al igual que las luces que habían puesto entre las ramas de algunos enormes árboles que habían a cada tanto, decorando las calles.



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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Vie Nov 08, 2013 5:07 pm

No podría culpar su tiempo perdido que no se habían visto. No se llevaba mal con ningún alquimista y muchos de ellos lograron ser amigos de él; por tanto tiempo en el cual duraron juntos durante tanto tiempo; XII por ejemplo, pero tampoco era de los niños que iba reluciendo su personalidad de un momento a otro y mostraba lo que sentía con sus palabras por lo cual se dedicaba mejor a sentarse escucharlos hablar a todos y opinando cuando decían cosas. Molestando cuando debía hacerlo y su adicción a los dulces que fue creciendo por los años. Iban caminando por las calles, el albino delante del pelinegro del cual tenía un ligero conocimiento de que tenía una fama por la música que hacia pero no era para tanto, él no escuchaba música por lo cual no tenía la menor idea de cuantos fanáticos pudiese tener. A lo mucho él era fan del tipo que decía el clima todas las mañanas en las noticias. Así que las miradas de las personas sobre ellos realmente eran extrañas, y más parecía que el albino intentara secuestrar a una estrella del pop que aparte era uno de los símbolos más reconocidos en todo el mundo por ser un alquimista –sobre todo porque aparecía en un billete- dirigió una de sus manos a su nuca rascándola con falsa preocupación o tal vez falso delirio; no le gustaba hablar de IV luego de todo lo que paso pero no podría culpar a XII era demasiado inocente para este tipo de cosas, tal vez si XI lo hubiese dicho con su tono sádico y burlón le hubiese partido la cara, si… es hubiese hecho.

Ahogo un ligero suspiro por ver que contestarle al alquimista de hielo; pensando en las palabras adecuadas para mencionar con la mirada puesta hacia adelante, claro… tenia la claridad con la que decir las cosas y prevenirlo de que no fuera a hacer alguna tontería. Sobre todo porque conocía los pequeños gustos del pelinegro y su extraña costumbre de leer a las personas por la música. Soltó una pequeña risa entre dientes —. Sí, me has encontrado en un mal momento… pero no es como si me importase; ya me estaba sofocando —contesto, dirigiendo una mano a su rostro frunciendo el ceño porque los rasguños estaban completamente vivos y le estaba ardiendo la cara, seguramente eso no pasaría si no dentro de unos días. No iba a acelerar la cicatrización; ya varios de sus vecinos lo habían visto y debía aparentar ser un Numan común y corriente si no quería llamar la atención de los que vivían en ese lugar —, no… no lo he visto —dijo girando un poco el rostro con cierta… “molestia” dentro de su cuerpo por ser tan directo y frío con el chico; lanzando un suspiro de sus labios —. ¿Sabes lo que él está haciendo cierto?, es mejor que dejes ese tipo de visitas con tu hermano; él por lo menos debe saber los motivos de los movimientos de Magheq —menciono rascando su nuca sin mucho ánimo en su voz. Y la información de todo lo que hace, pensó guardando ese pequeño dato en su cabeza, por si quería saber algo más del moreno.

Lo escucho y se detuvo girando un poco su rostro hacia atrás —. Olvida el gato; vamos a hablar un poco sobre nosotros —dijo pasando su mano detrás del pelinegro girando para observar una cafetería delante de los ojos de los dos, era una cafetería familia por lo cual no estaba tan llena. Así que el albino quedo observando con diversión la cafetería, la casería del gato seguiría después; tal vez algo de conversación con el ajeno no vendría nada mal —. Por cierto, escuche que en esta cafetería preparaban un delicioso pastel de frutas; y un esquicito batido de helado —menciono señalándolo con su mirada ampliando una gran sonrisa con sus labios.

Los dos adultos pasaron la puerta de la cafetería y fueron directamente a la mesa para probar las delicias, luego pensaría seriamente en lo que haría con ese maniático gato de ojos bicolor, pero primero vendría un buen postre y luego seguir con su trabajo y algo que no le gustaría es que XII le ayudase, después de todo estaba de visita ¿no?






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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Émile "Kaz"XII. Rutkowski el Sáb Nov 09, 2013 11:19 am

Bajó un poco la mirada al recibir aquella respuesta. Ese era el punto, allí parecía ser el último de los gemelos en enterarse de lo que ocurría y…
Meneó la cabeza. —Quizá tengas razón Gin. Mi hermano parece llevar mejor ese tipo de cosas. —Suspiró mientras miraba pasar las tiendas y a las personas, algunas de estas se devolvían a mirarlos. Debía de haber sabido que metería la pata con aquella pregunta, después de lo ocurrido era un poco estúpido el hecho de que esos dos volvieran a verse. De cualquier forma, le agradó que V cambiara de tema y parecía entonces, que no se había equivocado con respecto al gato. Levantó el rostro para sonreírle al platinado. Al menos en aquél momento podía dejar esos temas de lado y concentrarse en Gin y en lo que hubiera hecho durante el último tiempo.  De repente el peligris se detuvo y con aquello ambos terminaron observando hacia un mismo lugar que se encontraba ahí a unos cuantos pasos de ambos. Se trataba de una cafetería ambientada para ir con la familia, quizá por eso XII pudo ver a poca gente adentro. Seguramente aquél sería un buen lugar para salir de la calle y intercambiar algunas palabras (y dulces) con el platinado.

No pudo evitar sonreír ampliamente al escuchar sobre el pastel de frutas. Era uno de sus postres favoritos y si en aquél lugar lo hacían como a él le gustaba entonces aquella visita se volvería aún más gratificante. Siguió a Gin hacia el lugar, atravesando el umbral de la entrada y tomando dirección hacia una de las mesas que se encontraban al fondo. Tomó asiento y observó todo con calma. El camarero encargado del lugar no tardó en acercarse a su mesa, darles la bienvenida y ofrecerles la carta. Kaz apoyo los codos en la mesa y en sus manos la carta pero antes de comenzar a hojear la misma observó a Gin. —Pide lo que quieras Gin, te encontré en medio de algo importante al parecer, así que al menos déjame compensarte con algo que te guste. —Sonrió de forma amable, aunque tras esa sonrisa quería expresar que no, no habría forma en que el platinado pudiera oponerse a aquello.

Ahora bajo sus orbes hacia la carta, el camarero seguía esperando por su pedido así que mencionó algo rápido pero que sabía le gustaría, así le daría tiempo a V para pedir lo que deseara. —Una porción de pastel de frutas y…creo que café para mi por favor. —Observó al camarero mientras le devolvía el folleto. Ahora era el turno de pedir de Gin. Le parecía extraño que alguien con tanto potencial con V estuviera todo arañado, aunque suponía que debía tener sus razones para no curar sus heridas. Al menos por este lugar parecía ir todo bien, Hortus debía ser uno de los lugares más estables a nivel de delincuencia y orden, aunque el solo era un admirador externo del lugar.



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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Sáb Nov 09, 2013 2:34 pm

Deslizo su mano por la carta y ni siquiera la miro cuando la cerró y se la entrego a aquel mesero que levanto una ceja por el comportamiento del albino y las pintas que tenia; para estar alado de uno de los alquimistas más reconocidos por la cultura musical. Mientras dirigía uno de sus dedos a su nariz y comenzaba a hurgarla —. Tráeme tres Parfait de tamaño familiar, con fresas a montón a su alrededor y para tomar un vaso grande de leche de fresa —ordeno, mirando indiferente al hombre que asintió y comenzó a caminar alejándose de los dos. El peliplateado dirigió una cuchara a donde estaba la taza donde se colocaba el azúcar metiendo una cucharada de esta a su boca, mientras miraba hacia el techo del local con ¿melancolía? Tal vez que la nostalgia llegase a esos momentos no era nada productivo o emocionante —. No te sientas mal, no estoy diciendo que no lo visites; no lo hagas solo… vez con tu hermano ¿de acuerdo? —le dijo sacando el dedo de su nariz y pegando el moco en la silla que estaba detrás de la mesa donde ellos se sentaban, mientras volvía a dirigir la mirada al alquimista de hielo.

Deslizo su mirada hacia afuera al ver a unos jóvenes amontonados como buscando a alguien, el albino no pudo evitar lanzar un suspiro de sus labios; de los dos el que mejor oído tenia se encontraba delante de él, por lo cual seguramente los jóvenes lo estaban buscando; el hombre no pudo evitar estirarse y subir la capucha blanca del pelinegro hasta acomodarle y sacudir esta misma mientras se regresaba a su puesto; mirando con diversión, luego de tomar unas orejas de conejo que tenía un mesero en unos platos –que de hecho eran el regalo de los niños por el menú infantil- y lo colocaba en la cabeza del pelinegro —. Nunca he visto un conejo de nieve en mucho tiempo —menciono con diversión, deslizando sus manos hasta los codos en la mesa “ocultándolo” de sus admiradores.

El Parfait no duro tanto en ser colocado delante de su mesa al igual que el pastel de fresa y el vaso de café y leche de fresa. El albino comenzó a comer tranquilamente su helado disfrutando de su sabor —. Y ¿solo vienes de visita?, pensé que ibas a ir directo a visitar a VI y a XIII —menciono quitando helado de la cuchara que tenia para luego meterla de nuevo en el vaso de su helado. Dirigió su otra mano hasta su oído para poder “escuchar bien” lo que el pelinegro tenía que decir; o al menos comenzar a escuchar de sus aventuras en el polo sur. Conocía solamente un poco de lo que habían estado haciendo los demás alquimistas por las noticias y algunos comentarios de VI, pero para ser sinceros incluso él dentro del mundo se encontraba igual o más perdido que I.





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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Émile "Kaz"XII. Rutkowski el Dom Nov 10, 2013 12:05 pm

Kaz sonrió al escuchar el pedido de Gin, su amor por los dulces estaba a otro nivel, era como…el buda de los dulces. Aquél último pensamiento le hizo reír, aunque se detuvo tan pronto como Gin volvió a hablar sobre la visita a IV. —No te preocupes Gin, sé que no lo dices con mala intención. —No quiso alargar más aquél tema, sería algo que conversaría en su momento con su hermano…y su atención se fue con el moco de Gin que hizo que sonriera otra vez. Quizá era por eso justamente que había ido a ver a V, sabía que él no le conversaría de cosas demasiado rebuscadas y su personalidad en sí parecía encender todo como una de aquellas canciones del hombre que ahora solo vivía en sus recuerdos así como otros muchos, si, Gin era como una canción de ACDC, pegajosa y potente.

Su mirada se paseó por el lugar, había tan solo unas cuantas personas además de ellos y los mismos estaban enfrascados en su mundo, pronto volvió la vista hacia V, aunque este le sorprendió levantando su capucha hasta dejarla sobre su cabello, entrecerró los ojos mientras la desordenaba. En un pasado había estado acostumbrado a que los mayores de la secta le desordenaran el cabello, era de los más pequeños del grupo y aunque lo seguía siendo en estatura, también era divertido saber que Gin continuaba viéndolo de aquella forma. Al menos con él podía divertirse un poco fuera de lo que era el mundo de la política y las relaciones con los demás países. Y ahora que se daba cuenta, esperaba que aquellas personas de afuera pronto encontraran algo más en que poner su atención.
Parpadeó confundido al sentir la leve presión de las orejas de conejo al ser puestas en su cabeza. Sintió como apenas enrojecía ante el comentario de Gin, sin embargo y como siempre, no pudo hacer más que sonreír. Nadie pensaría que el cantante se encontraba a tan pocos metros, con unas orejas de conejo adornando su cabeza.

El pedido al fin llegó a la mesa y Kaz apreció la belleza del pedazo de pastel, aunque terminó riendo al ver aquellas tres enormes copas más la de leche de fresa. Seguro debía ser extraño para el camarero el ver a alguien pedir tanto. Émile sonrió mientras balanceaba sus pies. Elevó el tenedor y lo llevó directo hacia el pastel, cortando un trozo y llevándolo a su boca. ¡Estaba delicioso! En ese lugar definitivamente tenían un buen concepto de lo que era el pastel de frutas. Se perdió en el sabor del mismo, sin embargo y aunque ya se esperaba la pregunta, no tenía una respuesta muy bien formulada. —Pues…—ladeó su rostro hacia un costado antes de continuar. —La verdad es que simplemente quería verte, no eres como el resto Gin, contigo se puede hablar de cosas tan vagas como el clima…además supongo que el resto tenía cosas que hacer y no deseaba interrumpirlos. Tampoco quería “programar” una visita, fue algo espontáneo que quise hacer, pero supongo que en otro momento podré hablar con ellos también. —Y Gin le recordaba a la persona que les había adoptado de pequeños a él y a su gemelo y aunque no tuvieran un carácter demasiado similar, parecían mirar el mundo desde un costado, sin participar activamente de él.

—Supongo, que la próxima vez que venga haré algo para disculparme con esas personas, quizá un show de música este bien. —Esta vez volvió a mirar hacia afuera, la gente parecía estar admitiendo que habían perdido de vista al alquimista…o eso era lo que podía escuchar desde allí. Suspiró suavemente antes de cortar otro pedazo de pastel y comerlo. —Esta ciudad siempre me sorprende, es tan grande que ahora no tengo idea de como volver al hotel donde deje mis cosas. —Admitió con una sonrisa despreocupada una vez se hubo comido el pedazo de pastel.



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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Dom Nov 10, 2013 1:08 pm

Sin rebuscar mucho en los temas y en nada que nos ligara con el pasado eran el tipo de conversaciones que desde pequeños esos dos manejaban. Tontas conversaciones que iban siempre con la estúpida lógica del albino y hacia que todos los niños le creyeran, e incluso algunos adultos –inserte aquí a III- le creían sus historias baratas de diferentes tipos de juegos que tenia. Estaba claro que luego algunos adultos le obligaban a decir la verdad pero incluso sus estúpidas escusas terminaban dando tantas vueltas que se quedaban como habían sido predichas por el albino. El hombre dirigió una de las cucharas a sus labios de nuevo mientras disfrutaba del helado masticándolo para que se le congelara el cerebro o tal vez aquello que tenía en la cabeza. No había molestia entre aquellos dos alquimistas que era normal que se llevaran realmente bien; desde que se conocieron de pequeños habían llevado un ambiente de tranquilidad que era imposible llevarse peor. XII lo comprendía y él lo comprendía; aunque mostrara lo contrario e indiferencia; le divertía la manera infantil de él.

Si tuviese que elegir una canción para XII, como él lo hacía siempre de pequeño con el albino seguramente sería un soundtrack. ¿Por qué?, era tan imprudente pero nunca sabias que era con lo que iba a salir; cada acto de su vida tenía un motivo diferente de ser y siempre era tan improvisto que entre golpearlo o abrazarlo preferías la segunda opción aunque hiciera cosas tan estúpidas. Así era él, nunca sabias con lo que iba a salir. Cada escena de su vida iba cambiando el soundtrack que le daba la melodía a su vida, desde una de suspenso hasta una de acción y al final una infantil. Pero a la vez, era tan pegajosa que no podrías dejar de escucharla. Amplio una pequeña sonrisa, mientras cruzaba sus codos sobre la mesa para seguir con su comida, con escenas típicas de su pasado rondando por su cabeza; pero al tiempo no mencionar nada de ellas, sin adentrarnos tanto al pasado pero tampoco alejarnos demasiado del presente; era cómodo estar en sintonía que vivir fuera de ella.

Soltó una pequeña carcajada de sus labios al ver sus mejillas enrojecidas. Sabía la vergüenza que estaba pasando en esos momentos, lo cual le fue más divertido para el albino. Tenía años sin verlo, y para reencontrarse el bullying dentro de la familia debía existir para sentirse como una. Mientras deslizaba su mano hasta otras orejas de conejo que llevaba de nuevo el mesero y las coloco en su cabeza; para que el ajeno no sintiera con tanta vergüenza; para él no era nada del otro mundo; debía colocarse trajes pesados, gorros de payazo, disfrazarse como uno, hacer cosplay para niños, corretear gatos en toda la ciudad y finalmente salir despavorido cuando un trabajo tendría que ver con fantasma. Si, ahora esa era su vida.

Ladeo suavemente su cabeza escuchando lo que decía y terminaba con una copa de helado para seguir con la otra, mientras llamaba al mesero y le señalaba un pastel de frutas de los tamaños grandes, mientras abría sus labios mostrando su sonrisa; ahora que recordaba no había comido nada. Aunque pudiese vivir sin comida ya era una costumbre llenar su estomago y sus bolas de azúcar. Llevo de nuevo otra cuchara a su boca y la saco mirando al pelinegro —. ¿Así que era por eso?, debe ser difícil encargarse de la mitad de un país con la personalidad que tienes; debes querer pasar caminando todo el día con tus animales —dijo colocando su mano sobre la el brazo de la silla y comiendo el helado con tranquilidad. Otro momento, recordaba que no se había pasado un buen tiempo por el palacio por lo cual tendría montones de consultas que le iban a hacer los consejeros reales, pero no era como si no quisiera ir… mentira, no quería ir a trabajar ahí.  

. No te preocupes, tal vez piensen que te confundieron con otra persona; así son todos ellos —dijo sacando la cuchara de su boca señalándolo, mientras ampliaba una pequeña sonrisa en sus labios, para luego comer otra cucharada de helado, colocándolo en la punta de su labio, le quedo mirando con una gota de sudor y soltó una carcajada de sus labios y bajo la mirada negando —. ¿Por lo menos sabes cómo se llama el hotel?, conozco esta ciudad como la palma de mi mano, te puedo llevar —comento con una sonrisa.





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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Émile "Kaz"XII. Rutkowski el Lun Nov 11, 2013 3:53 pm

Sonrió al ver como Gin también se colocaba unas orejas de conejo, lo cierto era que se veía bastante bien con ellas, le recordaba las payasadas en las que le había seguido alguna vez cuando pequeños. XI siempre le recriminaba que le siguiera en esos juegos, sin embargo también terminaba arrastrando a su gemelo algunas veces.  Parpadeó viendo como el pasado se mostraba en sus memorias y de repente se transformaba en el presente, en aquella cafetería, en el Gin que ahora se encontraba frente a él comiendo helado. —Esta bien. Nosotros quisimos hacernos cargo de Pruína. —No podía decir que no fuera feliz, lo era, al menos aquella extensión de tierra se mantenía estable, todos parecían estar en paz con las construcciones que les rodeaban. Tenían pocos habitantes, pero era eso mismo lo que propiciaba una tranquilidad en toda la zona y de noche, apenas podías escuchar uno de otro ruido de hielo desmoronándose, mientras la aurora boreal se paseaba por sobre los grandes glaciares. Estaba bien, mientras tuviera a su hermano y la música todo marcharía bien…incluso aunque hubiera perdido aquello hace años atrás.

Cortó otro trozo de pastel. Muchas veces había pensado en encargarle a Gin que buscara a esa persona, pero aquello iría en contra de todos sus principios, incluso en contra de la promesa que había hecho de mantener su alma libre de cualquier atadura, incluso de sí mismo. Era duro pasar por todo aquello, incluso para él que tenía más de un milenio de vida, era la única cosa que faltaba allí, la nota que había perdido y que mantenía sin terminar una canción que había comenzado a escribir hace mucho. Rió al escuchar la respuesta de Gin, sí, esperaba que pensaran que se habían confundido, tanto para que no se entusiasmaran como también para que no les encontraran y terminasen con aquél momento que realmente estaba disfrutando. Suspiró al ver como el platinado se reía de su desgracia, podía recordar la forma de un alma con solo verla una vez y no podía recordar una dirección o como llegar a ella, sus prioridades se habían vuelto un desastre.

Se encogió de hombros antes de responder: —No te rías, Gin. No es gracioso. —Dobló la mirada hacia un costado, aunque claro que sabía que sí lo era. Su labio se curvó en una sonrisa al volver a mirar al mayor. Ah…Aquél lugar tenía un nombre ¿no? Lo pensó un poco mientras ladeaba la cabeza de un costado al otro. —Tenía un nombre extraño, como el de una canción pegajosa que escuché hace un tiempo…oh, creo que era “Leia”. —Y había dado a conocer la potencial razón por la que había elegido aquél hotel para quedarse. Si había gente a la que le podía gustar algo con solo verla, con XII era distinto, a él le solían gustar las cosas por el sonido que hacían, por como sonaba el nombre, o simplemente, por lo que descubría al cerrar los ojos, aquella luz en lo más profundo dentro de alguien.

El mesero trajo el pedido de Gin. Era un pastel de frutas enorme y el apenas si estaba terminando su trozo. Aquella también era otra diferencia entre los dos, a XII le encantaban los dulces, pero no solía comer mas que un poco de lo mismo. Al fin le prestó atención a su café, sin embargo, antes de dar el primero sorbo, sintió un ruido extraño viniendo desde una de las esquinas de la acera fuera de la cafetería. Parecía el ruido de perros ladrándole a algo. Kaz pestañeó mientras prestaba atención a lo que ocurría, entonces por el ventanal donde ellos estaban sentados, vio pasar a tres perros persiguiendo algo blanco, peludo y chiquito. —Gato. —Murmuró en voz baja mientras seguía la macha. Le pareció ver un destello de colores cuando el minino levanto la vista, aunque solo fue cosa de un segundo. La gente afuera se corría al ver a los perros corriendo al animal, sin embargo nadie los siguió para detenerlos.



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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Lun Nov 11, 2013 4:41 pm

La carcajada del albino siguió resonando en sus propios oídos mientras seguía burlándose de aquel pelinegro que tenía delante de sus ojos. Levanto su mano haciendo que una de las orejas cayera y volviese a levantarse como si tuviese resorte al momento de terminar su tercera copa de helado y seguía con el pastel que le había traído bebiendo un poco de su leche de fresa. Sin duda Gintoki podría comer dulces unos tras otro sin quejarse, comer grandes trozos de pastel hasta quedar completamente satisfecho y no haber comido en el día de hoy le hacía tener incluso más hambre. Giro suavemente su rostro de nuevo hacia su nuevo postre y metió una cucharada del pastel en su boca con tranquilidad —. Sí, todos decidieron que hacer con sus vidas, aferrándose al presente que tenían delante de sus narices —apoyo su cuerpo hacia atrás, riendo entre dientes cuando el equilibrio se rompió con tan solo un episodio que marco por el resto su vida —, ¡Ah! Me siento culpable por no hacer nada —dijo metiendo una cucharada de su boca, con indiferencia en sus palabras metiendo su mano que yacía fuera de su yukata dentro de esta para tomar algo de calor.  

Leia ¿Eh?, así que te estás hospedando en aquel hotel —menciono dirigiendo otra cucharada a su boca mientras pensaba en la dirección exacta para llegar ahí —. No estamos tan lejos, eso es completamente seguro. Pero tan cerca tampoco estamos, podremos dar un paseo por ahí con nuestras orejas de conejo y regresar antes de media noche para que disfrutes de tu estancia —menciono con tranquilidad mientras seguía pensando claramente en la dirección, cuando dio con ella sonrió triunfante de no equivocarse con sus palabras. Aunque era un hotel bastante interesante nunca fue capaz de quedarse en algún hotel desde el nuevo mundo; consiguió casa luego de vagar un tiempo entre las calles y lo que hacían el nuevo mundo al desaparecer, y volver a aparecer en Hortus era completamente diferente a sus planes. Dirigió una de sus manos hasta un trozo de pastel metiéndolo a su boca y masticándolo.

El albino se dedicaba a comer tranquilamente su postre cuando escucho el murmullo del ajeno, no entendió lo que dijo por lo cual abrió suavemente sus labios —. ¿Eh? dijiste algo —pregunto suavemente, apoyando su brazo en la mesa mirando de reojo al ajeno con una mueca en sus labios por no escuchar perfectamente. Pero giro su rostro hacia afuera al ver un alboroto de unos canes correteando un gato. El albino parpadeo un par de veces y el gato se digno a mirar hacia donde él estaba sentado, la cuchara cayó en la mesa haciendo un sonido seco. Pego sus dos palmas en la mesa abriendo sus grandes ojos como plato —. ¡Kaisser! ¡El bastardo de Kaisser! —grito saliendo de la mesa casi cayéndose, mientras comenzaba a correr directo hacia fuera de la tienda. Observando como el gato comenzó a darse la vuelta y los brazos del albino se movieron hacia adelante —. ¡Espera! ¡No! —el gato salto a los brazos del albino y se escondió en su yukata, bajo la mirada mirando a los perros y amplio una sonrisa en sus labios dando dos pasos hacia atrás —. Chicos… tranquilos, ya saben… —los perros ladraron y el albino dio un paso hacia atrás, el gato salió de la yukata cuando se vio cerca y salto a sus hombros y luego a su cabeza para finalizar en el techo antes de que los perros se tiraran encima del albino mordiéndolo para luego ver que no tenía el gato e irse lanzándole arena a la cara a un molesto albino que le dio un tic en la ceja escuchando al gato maullar; adivinando que se burlaba de su mala suerte —. Maldito gato… y su malditas siete vidas —susurro, con un muy marcado tic.





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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Émile "Kaz"XII. Rutkowski el Miér Nov 13, 2013 6:50 pm

Dobló la vista hacia Gin al sentir el ruido de la cuchara al caer sobre la mesa, aunque le sorprendió más que el platinado se levantara mientras mencionaba un nombre. —¿Kaisser? —Parpadeó algo confundido; ¿se referiría al gato que acababa de pasar? Para cuando volvió a enfocar la vista en el mayor, este ya no estaba. El ruido de la puerta de la entrada y luego su voz afuera…—¡eh, espera! ¡Gin! —salió atrás mientras sacaba un pequeño estuche de uno de sus bolsillos, dejó del dinero sobre el mostrador y salió hacia afuera, buscando al platinado. Lo encontró con el gato escondido entre la ropa y aquellos perros gruñéndole, estaban algo molestos con el minino, o eso podía deducir después de pasar tanto tiempo conociendo el actuar de los animales. Los ojos de Kaz siguieron al minino cuando este escaló desde el hombro del platinado a su cabeza y luego hacia el techo. Los perros no parecieron ver cuando el gato desapareció y saltaron sobre el mayor, Kaz no pudo evitar reír, ahora a parte de arañado, Gin tendría algunos mordiscos de perro y…fue extraño que también le arrojaran tierra, ¿tan mal se llevaba con los animales? Una gota de sudor resbaló por un costado de su rostro.

XII se acercó hasta Gin para ayudarle a ponerse de pie mientras los maullidos del felino se escuchaban desde el tejado. El mismo parecía divertido con la situación que había ocasionado. Ahora se lamía una pata con cierta actitud principesca, iba a tono con el color de sus ojos, según había leído alguna vez, la codominancia se producía por una pelea de los genes y que por eso cada ojo había tomado un color distinto. —No sabía que era aquél el gato que estabas persiguiendo, pero ahora puedo ver que posee un carácter bastante fuerte. —Kaz sonrió al tiempo que observaba al albino felino. El mismo no le había prestado atención hasta ahora, aunque cuando le observó seso su maullar. Movió la cola de lado a lado antes de volver a caer sobre tierra…bueno, sobre Gin, aunque no dejo que este le tomase. Kaz le siguió con la vista hasta que llegó a su lado y se detuvo observándole. El azabache se agachó para quedar a la altura de la criatura; pasó una de sus manos con suavidad por su cabeza, acariciando el lomo y siguiendo el largo recorrido de la cola. Kaisser ronroneó.

—Es un muy bello gato, seguro se llevaría bien con Mako. —Kaz recordó a su pingüino, seguro le echaba de menos. Volvió a sonreír ahora hacia Gin. Tomó al felino entre sus brazos antes de que el mismo volviera a escapar. —Tienes que entregarlo a su dueño ¿no? ¿Te importa si te acompaño? —Quizá quería alargar un poco más el paseo antes de que marcharan al hotel; hace tanto que no veía a otro alquimista que no fuera su gemelo que ahora se estaba volviendo reacio a la idea de irse tan pronto. Pero sabía que era su deber así como Gin tenía sus obligaciones, él también las tenía. Para entonces se dio cuenta de que aún llevaba las orejas de conejo puestas, escondió la mirada mientras se aseguraba de que nadie les estuviese viendo. No sería bueno que le descubrieran y arruinara lo que quedaba del paseo con Gin.



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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Miér Nov 13, 2013 10:54 pm

Una vena estaba marcada en su frente cuando los perros se largaron, escupió la tierra que quedo en su boca y limpio su rostro con la manga de su sucia yukata, la cual estaba completamente sucia y su rostro estaba marcado por aquellas garras de los caninos y sus manos tenían mordidas de perro –incluso peor- estaban sus piernas. Su mirada se deslizo por todas estas de mala gana y aspiro una gran cantidad de aire cuando recibió la ayuda del menor levantándose del suelo y sacudiendo un poco su ropa mientras giraba el rostro con fastidio solamente escuchando el gruñido de aquel gato —. ¡Tú maldito! ¡Cuando te atrape! ¡Te la veras conmigo! ¡Hare estofado de gato! —le grito señalándole, el gato pareció ignorarle que ocasiono que una vena se le hinchase en su frente y le mirara con ira, cuando noto que el gato de nuevo cayó en su cabeza y luego en el suelo —. Maldito animal… —gruño de mala gana observándolo de reojo.

Solo que se sentase delante del alquimista de hielo le ocasiono un tic más en la ceja como era posible… aquello. Inhalo una cantidad de aire y la libero de mala gana observando los movimientos de su hermano cuando lo sujetaba y hablaba tan tranquilo de aquel maldito animal de pelaje blanco. El albino lanzo un suspiro de sus labios y paso su mano por su cabello desordenándolo, mientras se veía al espejo y un tic se marco en su ceja estaba peor que antes y ahora si parecía un total vagabundo de las calles. Igual, ya no podría esperar más de su desgraciada vida con los animales —. Eres el único de los dos que puede sujetarlo… te lo agradezco —menciono rascando su nuca mientras se estiraba de mala gana tomando su katana que estaba en el suelo y colocándola en su obi para comenzar a caminar a su lado con la mirada perdida hacia adelante.

Los pasos de ambos iban por la ciudad, el albino aspiro una cantidad de aire y acomodo las sucias orejas mientras bajaba la mirada guardando uno de sus brazos dentro de la yukata con la mirada hacia adelante —. Kaz… ¿Qué opinas de la decisión de los alquimistas?, digo… ¿Estuvo bien lo que hemos hecho? —pregunto girando el rostro hacia un lado, los dos siempre habían sido bastante amigos desde pequeños. Contándose todas las cosas que sucedían, aunque claro estaba solo lo hacia el pelinegro el albino juraba no préstale intención aunque siempre le decía los consejos exactos; aunque todo terminase en los oídos de su hermano pero ya que se podría hacer esos dos eran inseparables. Levanto su vista hacia el cielo y amplio una sonrisa —. A veces… me pregunto si correr es la única opción —susurro.





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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Émile "Kaz"XII. Rutkowski el Jue Nov 14, 2013 8:44 am

El gato se acomodó entre los brazos del azabache, ronroneando tranquilo, eso le alegró a Kaz, de no ser así, seguro que Gin aún seguiría por allí intentando atraparlo. —Ni lo menciones. —Respondió al agradecimiento de su hermano, al menos con aquello le evitaba tener que seguirse llenando de heridas y raspones. Volvieron a caminar en la dirección que Gin marcaba con sus pasos. Los edificios pasaban a sus costados, algunos cerrando, otros abriendo, parecían acoplarse al cambio del día a la noche. Se preguntó, si aquella ciudad seguirían tan llena de personas por la calle incluso por las noches…quizá también cubierta de luces que no eran las estrellas. Miró hacia el cielo, allí arriba el cielo seguía claro, aunque se podía ver un círculo de tamaño pequeño tomando forma, la luna. Quizá la primera estrella estuviera cerca de salir, aunque lo más probable es que allí no se viera el cielo como en Pruína, después de todo era una gran ciudad y las luces de la misma lograban eclipsar el cielo y sus pequeñas habitantes.

La pregunta de Gin le hizo devolver la vista hacia el con una expresión curiosa, aunque luego observó hacia el frente, pensándose un poco la respuesta. Aquello le resultó extraño porque no solía volver hacia el pasado en busca de aquél tipo de preguntas, quizá porque ya no había vuelta atrás ¿no?  
El susurro del platinado fue escuchado por el castaño, aunque no volvió a observarle. Le hizo recordar el momento en el que todo cambio, en el que los verdaderos sentimientos y posiciones fueron declarados. Aquella acción por parte de Magheq.
Apretó los labios mientras tomaba al miníno en una de sus manos y la otra la llevaba al brazo de Gin, enganchándose a él como solía hacer antes, cuando su gemelo no estaba cerca o cuando se peleaba con este mismo, Gin siempre había estado allí para escucharle aunque pareciera que no. Sonrió como siempre antes de volver a mirar al platinado. —Creo, que por mucho que pensemos en si estuvo bien o si estuvo mal, ya es tarde para dar marcha atrás. Hemos hecho mucho, le dimos forma al nuevo mundo y tomamos posesión de ella como gobernantes. Muchos dependen de nuestras decisiones y sean buenas o malas, esperan por ellas, por ser dirigidos. Incluso tú eres una parte importante de este mundo Gin y aunque trates de escapar, el destino te encontrará, no ahora mismo, quizá no mañana, pero sí en algún momento. Tendrás que enfrentar tus miedos así como todos nosotros. —Kaz ladeó su rostro hacia un costado antes de continuar. —Correr es la forma que elegiste para vivir. Siempre hay otras opciones Gin, quizá no sean las más fáciles, quizá duelan, pero debes hacer lo que te dicte tu corazón. Si te engañas a ti mismo siguiendo un rumbo que no deseas, solo conseguirás sufrir y…una eternidad de sufrimiento no puede ser buena para nadie ¿no? —El azabache rió apenas mientras el gatito se colgaba de uno de los cordones de su abrigo, mordisqueándolo y dándole tirones con una de sus patas.

—Supongo que estos temas no son mi especialidad, pero me gusta cuando sonríes, no lo haces casi nunca de manera abierta y se ve bien en tu rostro…deberías intentarlo más seguido. —Volvió a enfocar sus orbes en el rostro de su hermano antes de suspirar. —Sigue hacia adelante Gin, tienes a VI y a XIII seguro que a ellos también les interesa lo que pienses y respetan tu opinión. Hay formas de que las cosas cambien…aunque algo que no creo que puedas cambiar es mi chachara constante. Creo que hablar tanto con pingüinos me terminó afectando. —volvió a reír mientras volvía su vista hacia adelante.



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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Jue Nov 14, 2013 10:28 am

Miro hacia adelante escuchando lo que estaba diciendo. Deslizo su mirada hacia un lado lanzando un pequeño suspiro de sus labios. Ciertamente cuando ese tipo de situaciones requerirán era al revés quien trataba de responder lo que preguntaba y siempre salía con respuestas inconclusas que enredaban incluso más al receptor. Más sin embargo, amplio una sonrisa de sus labios, estaba contento; de alguna u otra manera estaba contento de que su hermano de alguna u otra manera logro contestar los interrogantes que se estaba haciendo —. Haz madurado, Kaz —levanto su mano y le desordeno el cabello bajo aquellas orejas y chaleco que seguía portado y amplio una pequeña sonrisa, pero quito su mano cuando el gato elevo su garra para rasguñar al atrevido albino que se atrevía a tocar a XII, cosa que le hizo gruñir y el gato hizo lo mismo. Un suspiro salió de sus labios y guardo sus manos en los bolsillos caminando hacia adelante con tranquilidad en sus pasos.

. No es como si huyera de ellos… ¿Tal vez es porque ellos huyen de mí?, ya no hay nada en este mundo que me ate como antes; olvidar y vivir es imposible para nosotros que vivimos eternamente. No hay nada más que me motive por seguir siendo como era antes; e incluso no estoy satisfecho con la vida que llevo ahora, tratando de llevarme por delante y actuando como un mocoso —cerro sus ojos —. Aunque siempre he sido un mocoso, así que no es algo viejo —menciono, riendo un poco. ¿Correr es algo que elegí?, es una buena forma de verlo; si… definitivamente lo era. Fingir ser quien no es en un mundo donde cualquiera puede tener poderes y triunfar de cualquier forma en la vida. Donde la maldad recorre cada esquina y demonios tanto como vampiros viven con los humanos; es un mundo que nunca estuvo en la mente de I, pero aun así se ha tomado la decisión de crearlo, seguir las contiendas y reglas de UT para seguir viviendo. Alquimistas, inmortales… hombres que han vivido toda su vida de esta manera… han vivido juntos y quedaran siempre de esa forma… ahora que lo pensaba con claridad; las cosas no pasan por nada, I los reunió y ahora ellos tienen que aprender muchas cosas en el proceso que han estado viviendo 1000 años de vida; y con ello… sigue sin saber qué hacer.

Dirigió una mano a su nariz hurgándola mientras se detenía delante de una herrería. El albino señalo esta mientras tocaba la puerta lentamente y salía un hombre alto y gordo con el ceño fruncido mirando a los dos presentes —. Viejo, su gato —menciono señalando al minino. El hombre tomo con sus grandes manos al gato que comenzó a moverse con molestia en el cuerpo del ajeno y extendió un sobre con dinero a Gintoki quien lo tomo y amplio una sonrisa de lado, mientras tomaba la mano de Kaz y salía corriendo de aquel lugar —. Ahora escucharas un grito, llantos y luego total silencio —menciono y exactamente eso paso; el gato no se llevaba nada bien con su dueño por lo que requería escaparse siempre, así que Gin era como su cazador personal. El albino tomo aire y cruzo sus brazos afirmando muchas veces —. Ahora… ¡Vayamos a gastar el dinero en el pachinko! —grito animado señalando una gran casa con letras en la parte de arriba y una sonrisa en sus labios, Kaz solía tener buena suerte en las apuestas, así que sería bueno entrar y gastar dinero con él.





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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Émile "Kaz"XII. Rutkowski el Vie Nov 15, 2013 8:42 am

Sonrió observando al mayor cuando se acercó a desordenarle el cabello, sin embargo Kaisser parecía ser el único allí que no disfrutaba de ello y lo demostró elevando una pata amenazante hacia el brazo del platinado. Kaz rió al ver como Gin era alejado por el pequeño minino, el mismo parecía ya haber establecido propiedad sobre él. Lo cierto era que no solo él se estaba esforzando, todos, incluso Gin lo estaban haciendo, tanto en su búsqueda por la satisfacción personal como también en el día a día, con las obligaciones que cada uno debía desempeñar. Volvió a rodear con sus dos manos a Kaisser, dejando que este se acomodara con sus garras contra su abrigo. Por suerte estaba anocheciendo y de la misma forma, comenzaba a refrescar; su llegada a Hortus le había recordado que estaba demasiado acostumbrado a las bajas temperaturas.

Continuó escuchando las palabras de su hermano mientras caminaban y quizá de la forma en la que lo hizo, le dio forma de persona a aquellos que decía, aunque no volvería a tocar el tema acerca de él. Tampoco podías retener mil años dentro de tu cabeza, después de todo, a pesar de la eternidad pedida a UT, aún seguían siendo humanos; claro que habrían cosas que no podrían olvidar, el viaje en el Navis y lo ocurrido allí, los doce miembros que se convirtieron en su nueva familia…los momentos malos y buenos, no podría olvidarlos nunca; fueron una de las etapas que cambio y formó parte de su ser, por tanto, aquello estaba atado a sus memorias tal como quizá debía estar para Gin.

Se quedó pensativo por unos momentos, hasta que Gin se detuvo delante de alguna especie de herrería. Él se quedó mirando mientras el platinado llamaba a la puerta; allí se despediría de Kaisser. Sus orbes observaron hacia el pequeño animal en sus brazos, éste pareció devolverle la mirada acompañada de un maullido. —Hasta pronto, Kaisser. —Le sonrió al minino antes de entregárselo a quien resultaba ser el dueño. Vio como el gato se revolvía entre los brazos de aquella persona aunque un tirón en uno de sus brazos le hizo apartar la mirada y observar nuevamente hacia Gin. Parpadeó confuso; así que en verdad Kaisser no se llevaba bien con su amo. Llevó una mano a su capucha para que las orejas no se escaparan durante la corrida, aunque pronto se detuvieron delante de otro edificio. Observó el nombre del sitio y luego las palabras de Gin le hicieron observarlo con una gota de sudor cayendo por una de sus mejillas.

—Gin…ya te quieres gastar lo que ganaste. —Su semblante se volvió algo oscuro mientras una de sus cejas tenía un pequeño tic. Estaría atado a intentar no perder aquél dinero, después de todo su hermano vivía de eso ¿no? Y aún así iba hasta ese sitio a gastarlo. Suspiró antes de volver a hablar: —Bien. ¡Ganaremos suficiente dinero para muchos Parfait para Gin! —Sus ojos parecieron brillar de emoción, hacia mucho que no entraba a un sitio de juegos electrónicos aunque siempre que lo hacía por alguna extraña razón siempre le iba bien, ¿Suerte de principiante? Quizá…
Recordó las miradas de la gente la última vez que había ido a un sitio así y un estremecimiento le recorrió la espalda, el solo sonreía, pero parecía que los otros le pondrían una de aquellas bolitas en su bebida para ver si dejaba de tener tanta suerte.
Tomó de la mano del platinado y se adentraron en el bullicioso e iluminado lugar.



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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Vie Nov 15, 2013 9:25 am

Amplio una sonrisa girando a ver al mayor con su sonrisa marcada en su rostro, tomo la mano del ajeno y lo obligo a entrar junto a él luego de sus palabras mientras levantaba la mano a unos viejos que lo conocían y saludaba al que estaba en la recepción para cambiar el dinero en pequeñas bolitas doradas para poder ir a jugar, luego de dos pequeñas canastas llenas de esa se llevo a Émile a una de las tantas maquinas para sentarse y levantar su mano dispuesto a jugar con aquello —. No le digas a tu hermano que te he traído a esto —le dijo, aunque sabía que el mayor se iba a enterar aunque este dijese lo contrario. El mayor metió tres de aquellas bolitas de oro y hundió el botón que estaba a un costado esperando que saliese algo que le hiciera gritar de emoción y restregar su cara en los viejos que tenían mala suerte en esos momentos; ya sabes. Duplicar el dinero para pagar la renta, si claro y comprar más Parfait y la Jump, si definitivamente era para lo último.

¿Desde cuándo había cambiado tanto el albino?, aunque ahora que lo recordaba podrían tener vidas distintas ya sabes, ellos con dinero todo el tiempo y el sin dinero; recordaba que en el pasado mientras ellos navegaban junto a I haciendo misiones tras otras él desperdiciaba su tiempo trabajando en lo que encontrara, desde arquitecto –cuando era la primera vez que tomaba un plano- hasta de doctor y herrero. Solo cumpliendo cuando I le pedía un favor por una carta. Luego de navegar en el Navis y la separación de todos apañárselas en la vida que tenía delante fue lo primero que hizo. Tal vez ahora los billetes hubiesen tenido su cara hurgándose la nariz como siempre; y gobernando desde la cima, ¿Pero qué divertido seria eso?, nunca le intereso gobernar sobre los demás, prefería ser gobernado por aquellos que no se dormían en clase y siempre seguían fielmente lo que I decía a él que lo reprendía en la mayoría de cosas y su especialidad era dormitar en clases.

Deslizo una de sus manos y un tic se marco en una ceja al ver la pantallita de color rojo delante de él e incrusto un par de bolas doradas de nuevo en la maquina hundiendo aquel maldito botón de color rojo esperando que por lo menos su mala racha acabara en esos momentos. Estiro sus manos para atrás y ladeo su cabeza un poco mirando a su queridísimo hermano que a pesar de que él no lo sabía tenía más suerte que él. Y bueno… cualquiera la tendría; si no fueras tan adicto a las apuestas y a deber dinero seguramente el también tendría la suerte del principiante y no la mala suerte del veterano, una gota callo por su nuca y ladeo de nuevo su rostro mirando hacia la pantalla —. Lamento jalarte a mis viejas costumbres, ya sabes que no puedo tener dinero en la mano si no es gastándolo de alguna manera —menciono como si no supiera lo que hacía mirando la pantalla. Le hubiese invitado a su casa pero sería un desastre, un completo desastre.





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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Émile "Kaz"XII. Rutkowski el Sáb Nov 16, 2013 1:15 pm

Allí adentro era todo un concierto de sonidos mecánicos distintos. Las luces de las máquinas se encendían y apagaban cambiando de tonalidades, sin duda era un lugar en el que las personas podían mantenerse despiertas a través de la atención tanto visual como auditiva. Kaz sonrió al ver aquellas pequeñas esferas en los brazos de su hermano. Realmente no conocía bien el funcionamiento de aquellos juegos, pero recordaba que cuando los otros jugaban en el Navis, siempre se quedaba a un costado observándoles. III le había prohibido que ayudara a Gin porque decía que era trampa, pero ahora estaría bien ¿no?
Se quedó de pie junto a él mientras lo veía tomar asiento frente a una de las máquinas; Gin dejó que tres esferas se adentraran en la misma y pronto comenzó la música y todo el show de colores, aunque parecía no haber comenzado de la mejor forma. El azabache dejó sus manos tras su espalda, entrelazadas mientras observaba los detalles del artefacto. El menor observó a su hermano de lado al escucharlo. —No es problema. Estos lugares están llenos de música y colores, además, si puedo ayudar de alguna forma a que tengas el dinero que necesitas creo que estaría bien. Pero Gin, creo que estarías mejor si alguien te ayudara a mantener tus ingresos a salvo de ti mismo. —Volvió a mirar a la pantalla. A lo que se refería quizá, era al hecho de que a veces las personas no podían controlarse en algunos aspectos por sí mismas, tal pasaba con las adicciones, ya fuera dinero, drogas, alcohol o algo tan básico como el sexo. Aunque suponía que decirle a Gin de manera abierta que quizá alguien más en su vida diaria mejorara las cosas, no sería una buena idea.

—Por cierto Gin, por lo que decías antes, ummm…¿no crees que este mundo es demasiado basto como aburrirte tan pronto de él? Digo…—estiró una de sus manos y tomó algunas de aquellas esferas doradas, las mismas las dejo caer en la rendija de la máquina y luego apretó aquél botón rojo. —ya sabes, hay mucho por recorrer y mucha gente a la que conocer. Si no estas satisfecho con quien fuiste antes y con quien eres ahora, deberías buscar un nuevo horizonte hacia el cuál dirigirte. Nosotros que poseemos la inmortalidad, tenemos una oportunidad que muchos otros no tienen y tienes todo el tiempo del mundo para descubrir como utilizarla. Además, tu posees una libertad especial Gin, puedes caminar libre entre las personas, hacer lo que desees, incluso perseguir a esos problemas que mencionaste antes. —Kaz sonrió mientras la pantalla se iluminaba y desde la parte superior de la máquina caían muchas esferas más de las mismas que el platinado aún tenía en aquellas canastas.

Quizá si no fuera quien era, se habría enfrentado al mundo para ir en busca de Thánatos. Tanto aquél vampiro como Gin, tenían la libertad de hacer cuanto y como quisieran, era algo que muchos desearían y por tanto, él en silencio pedía para que supieran como utilizarlo. Si era para el mal o para el bien, aquello quedaría a responsabilidad de ellos mismos.



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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Sáb Nov 16, 2013 2:28 pm

Metió la mano en su yukata y saco una pequeña golosina que la metió en su boca saboreando aquel dulzor que recorría completamente su garganta, hasta su estomago y la saco al seguir observando la pantalla del juego donde estaba y seguía metiendo aquellas bolas de color dorado esperando que se multiplicaran u algo; el albino dejo de teclear aquel borde y giro a ver a su hermano con una pequeña sonrisa en su rostro —. ¿Basto? Es muy parecido al mundo de dónde venimos. La avaricia, la codicia sigue rondando por las calles, lo que ha cambiado es la personalidad de las personas y lo que desean de otras; vampiros, demonios caminando por las calles la religión de UT se rego rápidamente profanando en cada corazón y la raza humana fue transformada drásticamente por nosotros mismos. Para muchos puede ser un mundo perfecto, no niego que no lo sea; pero tal vez… ¿Fue lo que deseamos? ¿Este era el mundo que queríamos? —lo giro a ver con una pequeña sonrisa y movió su rostro de un lado a otro —. No era la utopía que habíamos planeado por años, por milenios. No era el sueño de I que logramos hacer, hicimos realidad el sueño de UT y con ello hicimos que muchos de nosotros terminaran con la mirada a la oscuridad, consumidos por el placer, la venganza, la lujuria, la avaricia, la soberbia. Nosotros quienes éramos los escogidos para traer la utopía lo que hicimos fue ayudar a destruir el mundo que comenzó a ser destruido por nosotros… Los últimos humanos —saco el dulce de sus labios y cerro sus ojos estirándose hacia atrás.

Levanto la mirada pulsando de nuevo aquel botón y frunciendo el ceño de mala gana escuchando como a su lado las bolas doradas comenzaban a salir incluso más que las que estaba saliéndole a él. Golpeo su frente con la máquina de mala gana pero igual no dejo de apretar aquel botón rojo con el cual “deseaba” tener más suerte. ¿Libertad? ¿La tenía en realidad? Era libre de hacer lo que quisiera, siempre lo había sido. Había considerado la libertad un privilegio por su personalidad pero no era como si estuviese amando aquella libertad que tanto deseaba; como si aquella libertad fuera una gran pared —. Te equivocas Kaz… puede que lo parezca pero… yo no soy libre como me veo —cerro sus ojos viendo aquellas bolas doradas caer —. Soy un alquimista o soy un numan, escondiendo mi verdadera personalidad de todo, lo que realmente soy lo escondo. Vivo una vida que comenzó hace veintiunavos para todos los que viven dentro de este mundo. Para otros llevo viviendo 1000 años, muchos me odian y otros me adoran; algunos ni saben si vivo o no, ¿Esa es la libertad que hablas? No soy libre, nunca lo he sido; sigo atado a este número que fue marcado en mi vida… —dirigió una mano a la parte de atrás de su cuello, y dejo esta en aquel lugar para luego mirar hacia adelante —. En este mundo… nadie es libre —susurro finalmente para lanzar un suspiro y mirar de reojo a su hermano observando como la maquina le felicitaba cada vez que metía aquellas bolas doradas a la maquina —. Estoy jodido… ¡¿Cómo es posible que hayas ganado todo lo que has ido metiendo —lanzo un suspiro y giro su vista hacia su máquina culpándola de su racha de mala suerte.

No culpaba a su hermano y tampoco la vida que había tenido. El no sentía que su vida fuese la libertad. Estaba amarrado a las cadenas que UT le coloco desde que lo conoció, había sido manipulado en muchas ocasiones por el diablo y podría ser manipulado en cualquier momento que ese diablo desease. ¿Libertad? No conocía esa palabra, la verdadera libertad llegaría en el momento que su cabeza fuese cortada y surcase el mas allá, la vida después de la muerte; la esperanza que espero durante 1000 años. Tal vez, ver el rostro de sus padres y de toda la gente que mato durante toda su vida… poder morir, como todos.





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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Émile "Kaz"XII. Rutkowski el Sáb Nov 16, 2013 3:03 pm

Sonrió al escuchar como la máquina volvía a emitir esa extraña musiquita mecánica luego de que metiese otro poco más de aquellas esferas en la misma. Escuchó cada una de las palabras de su hermano en silencio, mientras en sus orbes se reflejaba el brillo de las luces que aquél juego emitía. No, no era el mundo perfecto que ellos habían deseado, que el hombre que los había adoptado a XI y a él mismo había deseado pero…al menos era un mundo donde podrían seguir viviendo, hasta que el fin marcara un punto final nuevamente ¿no? Realmente no estaba decepcionado de todo aquello, tenía a su gemelo, un lugar al que llamar hogar y un trabajo que cumplir a cargo de Pruína. Con solo tener su música ya era bastante, pero podía entender que como Gin, muchos no estuvieran del todo satisfechos con el nuevo mundo que había resultado. Pero, incluso planeando la utopía habrían tenido gente oponiéndose a ellos, demonios, vampiros…e incluso Magheq. Volvió a apretar en botón rojo, recogiendo algunas de las esferas que caían de la máquina y dejándolas posteriormente en la canasta que mantenía entre su máquina y aquella frente a la que estaba el platinado.

De alguna forma se sentía como Gin, sabiéndose querido por muchos, pero por otro lado, odiado por la persona que mas amaba. ¿Podía ser aquello parte del mundo perfecto que habían soñado? No, no había forma de caerle bien a todos, por mucho que tuvieran incluso el talento innato de XII para hacer amigos, siempre habrían pensamientos impuros, malicia, el diablo les hablaba al oído desde mucho antes de aquél mundo en el que ahora vivían. Incluso en el momento del accidente de sus padres, ¿no había estado el diablo allí también? Esperando por las almas de sus padres. Bajó la mirada por un momento, observando una solitaria esfera que se movía en la palma de una de sus manos. —Aún así, ¿Crees que los otros también estén molestos con sus nuevas vidas? Nosotros estamos vivos, aún cuando muchos otros murieron frente a nuestros ojos. Este mundo es cruel, el más fuerte inflige su voluntad sobre los más débiles, tal como el mundo anterior. Pero…tengo a mi familia, a mi gemelo, a ti y a mis otros hermanos. Y aunque no nos hablemos mucho, me vasta con cada año poder ver las luces en el cielo, saber que están bien. No puedes vivir pensando en que deberías estar muerto, eso es…triste. Siempre pensé que éramos libres hasta cierto punto, cuando la misma pasaba a dañar la libertad de otro, aquél punto se tornaba conflictivo…no se si logro expresarme bien. Pero pienso que poder ser libre totalmente requiere separarse de todo, incluso de las personas que amas; no se puede ser libre si tu corazón tiene ataduras…entonces, ser libre es un poco solitario ¿no te parece? —Dejó caer aquella esfera junto a las demás en la ranura de la máquina antes de volver a apretar el botón.

—No creo que vivir alejado de todo sea algo sano. Incluso creo que I debe estar pensando en nosotros desde donde quiera que se encuentre. —suspiró—. Comprendo tu forma de ver las cosas, pero me niego a vivir cada día pensando este mundo como un lugar que me mantiene prisionero. No soy tan grande Gin, quizá aún me falta otro milenio para poder llegar a madurar y poder comprenderte totalmente. —Sonrió volviendo a mirar a su hermano. —Gin es Gin y de esa forma esta bien que vivas, has lo que desees Gin, pero no puedes ignorar los sentimientos del resto, incluso nosotros los alquimistas, no podemos dejar nuestra humanidad de lado. —Cerró sus orbes por un momento mientras la risa se ensanchaba en su comisura. Unos señores que se encontraban a unas máquinas de distancia observaban como la máquina donde estaba Kaz volvía a arrojar unas cuantas esferas desde el interior.



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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Sáb Nov 16, 2013 5:36 pm

Se quedo en silencio mirando la maquina. Era cierto; solo el podría entender su mente desde que era pequeño era exactamente lo mismo. Pero de alguna manera siempre se sentía mejor cuando decía lo que pensaba a sus hermanos; a aquellos que siempre habían vivido a su lado a pesar de los tiempos disparejos en los cuales se conocieron. Tomo dos esferas y las incrusto en la maquina esperando tres segundos para que cayesen en aquella plataforma, cinco para apretar el botón y por primera vez en la tarde observar como la maquina le daba más esferas de las que había incrustado antes de esas dos. Amplio una pequeña sonrisa y comenzó a teclear la bandeja donde caían aquellas pequeñas y redondas bolas llenas de dinero y miro el techo del lugar durante un largo rato. No vivía triste en el mundo el cual estaba atado, tampoco le incomodaba ese mismo lugar al contrario le gustaba ese lugar así como estaba era perfecto. Ladeo suavemente su cabeza y la levanto dejándola en la del menor.

. No, has madurado lo suficiente para contradecirme —le miro con una sonrisa en sus labios y negó varias veces. Permaneció en silencio ¿Qué decir? Tenía muchas cosas que decir en esos momentos pero la gente comenzó a reunirse alrededor de Kaz. Muchos veteranos hablaban a espaldas con la facilidad de que el pelinegro ganara tantas bolas doradas a placer y todo iba creciendo a los ojos de muchos, algunos comenzaron a aplaudir y a hablar entre ellos, el albino apoyo su mano en su juego observando a su hermano que seguía ganando juego tras juego. Amplio una sonrisa y susurro suavemente, sabiendo perfectamente que el ajeno le iba a escuchar —. Aun así, la hemos abandonado Kaz. Abandónanos a Dios que más que UT sabe que todavía vive encima de nosotros. Abandonamos las creencias que nos mantenían atados y cumplimos con marcar en nuestro cuerpo la marca del diablo; abandonamos lo que teníamos por la inmortalidad eso incluía nuestra humanidad; más sin embargo, los sentimientos y las emociones fueron lo único que no abandonamos y con ellos… nos bañamos en el pecado que ahora estamos pagando. Tú tienes a tu hermano; todavía nos tienes a nosotros… ¿pero que tengo yo? Los tengo a ustedes; si los tengo… pero ya no incluye nada más mi mente; ya no hay otra cosa que desee tener tanto en mis manos como aquella que yo misma rompí en pedazos… —permaneció en silencio y bajo la cabeza levantándose luego de recoger lo que había sacado —. Vamos… terminamos de hablar luego —menciono levantándose, muchos le preguntaron a Gin si ya se iba y este solo se despidió con una sonrisa moviendo su mano de un lado a otro.

Había roto lo que más apreciaba en todo el mundo, si… ya no le quedaba absolutamente nada.





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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Émile "Kaz"XII. Rutkowski el Sáb Nov 16, 2013 6:25 pm

Miró por un momento a Gin, parpadeando mientras sus mejillas apenas se coloreaban de un suave carmín. Lo cierto era que le avergonzaba un poco no saber si había dicho algo de más; con Gin podía hablar de cosas como aquella y a veces lograba perderse entre sus palabras, entre el abismo de lo correcto y lo que de verdad sentía que debía decir. El patinado había comenzado a ganar en su máquina y estaba seguro que si juntaban lo que habían ganado, el mayor podría hacer algo con ese dinero. Detrás de ellos podía ver como se había comenzado a juntar algo de gente, incluyendo los dos que había visto rato atrás a unas máquinas de distancia. De cualquier forma metió unas esferas más en la ranura y volvió a apretar el botón; la gente aplaudió al ver como la pantalla se llenaba de luces y una música avisaba de otra victoria sobre el funcionamiento del juego. Las esferas cayeron hacia abajo, moviéndose entre aquellos pequeños senderos hechos para ganar más puntos y destrabar más de aquellas esferas.

El susurro de Gin llegó hasta sus oídos incluso por arriba de la música del juego y los comentarios de la gente reunida tras ellos en el estrecho pasillo. Su dedo se detuvo sobre el botón rojo justo después de haberlo presionado nuevamente. Cada uno de ellos podía tener su propia visión de todo aquello, pero ¿él estaba siendo aún así muy inocente al respecto no? Pensando que aún eran humanos, negándose al hecho de que fueran algo mucho más oscuro, algo que no encajaba en ninguna otra categoría. No eran ni vampiros, ni humanos, ni demonios, entonces ¿Qué eran? ¿Monstruos? Sonrió al pensar en aquello, la verdad era que muchas veces le habían gritado esa palabra a su hermano y él no había querido escuchar, XI podía aceptarlo tal vez, pero a él aún le costaba, como si todavía quisiera aferrarse a un mundo donde ya no vivía, donde sus padres ya no estaban, donde nada era igual, ni siquiera era capaz de aceptar que incluso sus sentimientos estaban manchados, había dejado ir a esa persona pensando en su bienestar, pero ¿Porqué no pensó en lo que él deseaba? Era egoísta.

Asintió ante el pedido del platinado y puso todas las esferas en los canastos que les habían entregado antes. Tan pronto se movió de la máquina junto a Gin, se formó una disputa por ver quien ocuparía dicha máquina. Seguramente pensaban que estaba trucada. —¿Crees que con esto te alcance para algo? —preguntó mientras se movía junto al platinado. Miró hacia adelante antes de preguntar lo siguiente: —¿Te sigue gustando…cierto? —Observó al platinado. Quizá esta vez no recibiera respuesta, o hiciera enfadar a Gin, pero por sus palabras, podía sospechar que aquél evento ocurrido en el Navis había cambiado para siempre a su hermano y tal vez, el mismo aún le atormentaba. Había sido muy pequeño en ese entonces para entenderlo y aunque siempre veía a esos dos juntos, tenían un aura única, algo que podía observar a un nivel extrasensorial, sin duda no había nada como el sonido producido por las almas de aquellos dos.

Al fondo podía ver un angosto pasillo que decía “Centro de canjeo”. Sería allí a donde deberían dirigirse. Las esferas en las canastas de movían de un lugar para el otro, golpeándose la una contra la otra.



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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Sáb Nov 16, 2013 7:12 pm

El silencio permaneció en lo que iban caminando por los pasillos de aquel casino. Sus ojos iban puestos hacia adelante con la mirada perdida en la superficie del lugar. Cerro sus ojos dejando que el viento comenzara a entrar a su alrededor cubriéndolos por completo al momento de que las puertas se abrieron dejando entrar a más gente dentro del local. Escuchaba las palabras dejadas de su padre, la de sus hermanos y recordaba mucho aquel día, el silencio del mar y los animales la tranquilidad y cuando el tiempo se detuvo para siempre. 6 de Junio, en el mar indico se dieron a conocer al diablo de UT; la segunda vez en su vida de verlo. Su piel se erizaba de solo escucharlo, su mente divagaba entre muchas cosas más y no podría aclarar con totalidad lo que sentía al estar delante de un demonio como él, no era miedo… no era terror solamente era. ¿Cómo decirlo? Indignidad, se sentía inferior a un ser que debía ser todo lo contrario a lo que pensaba realmente, aspiro un poco de el aire que estaba acondicionando aquel lugar y ladeo suavemente su rostro mirando a su hermano.

¿Gustando?, no, no era así. No le gustaba, no sentía absolutamente un sentimiento tan banal y escaso como gustarle alguien. Le amaba ¿cierto? Le amaba demasiado, tanto… que detenerlo antes de que cometiera el crimen que estuviese a sus espaldas por el resto de su vida. De alguna u otra manera tendría que detenerlo pero herirlo nunca fue algo que paso por su mente… Exhalo el aire que estaba en sus pulmones y bajo la mirada de nuevo al suelo, viendo como este brillaba bajo sus piernas —. ¿Encontraste a alguien quien te guste? —le pregunto, cuando no quería contestar las preguntas de los demás cambiaba automáticamente de pregunta correspondiendo a la que preguntaron antes —. No como te gusto yo o te gusta tu hermano, no como te gustan ninguno de los demás padre, o el onceavo grupo de idiotas. ¿Alguien a quien amas? —se detuvo y lo giro a ver con una pequeña sonrisa en sus labios. ¿Debía ser así no? Debía amar a alguien; al igual que él también amaba a alguien. Mordió su labio y coloco las canastas en la baranda observando al hombre que canjeaba aquello y lo cambiaba con dinero observando al albino y dedicándose a su trabajo.

. Claro, nos alcanza para tomarnos algunas copas en un bar de anfitriones y comer elegante durante todaaaaa la noche, así que no te preocupes; es noche de hermanos, recordemos viejos tiempos —le dijo palmeando suavemente su espalda para luego empujarlo suavemente para que colocase la canasta con el tripe de lo que el albino le había dado cuando repartieron aquello. Dirigió una de sus manos dentro de su yukata guardando silencio durante un pequeño rato. El dinero fue guardado y entregado en un sobre que conto Gin con diversión comenzando a salir del lugar con Kaz a su lado. Sabía que su hermano no era muy fanático de ese tipo de lugares, pero nunca estaba de más ¿cierto?

OFF:
Estaba pensando que como la búsqueda sigue abierta; ¿Qué te parece darle rol al personaje mientras con NCP? Para darle un poco de movida al post :’D aunque sea tranquilo, será divertido :3 que al final Gin decida ayudarte a dar con su localización <3





Aquí, alimenten al pobre Gin-san:



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Gintoki “Grim” V. Sakata
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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

Mensaje por Émile "Kaz"XII. Rutkowski el Sáb Nov 16, 2013 9:52 pm

Se imaginaba que su pregunta no iba a ser respondida, por eso mismo solo sonrió, escuchando como pregunta ahora iba dirigida hacia él. ¿Así que así se sentía? Su labio inferior tembló, sin embargo lo mordió para que dejara de hacer aquello. Levantó la mirada para ver a su hermano con una sonrisa, Gin le conocía y por lo mismo, estaba seguro que veía la respuesta a través de aquél simple gesto. Pero aquella sonrisa no fue limpia, no fue una sonrisa de alegría, sino más bien, uno de aquellos gestos que solía hacer para XI cuando no podía verle, cuando se encontraba ocupado o cuando le pedía algo y simplemente volvía a marcharse, fue ese tipo de sonrisa, del tipo que hacía cuando algo se hinchaba en su interior, gritando por salir mas no queriendo dejar que aquello ocurriera.

Devolvió su vista hacia el lugar donde se encontraba el empleado; el mismo ya había contado las esferas en aquella pequeña máquina que veía más atrás y ahora le extendía un sobre al platinado con lo ganado en las máquinas. No debería haberse sorprendido cuando escuchó la respuesta de su hermano, sin embargo hace mucho que no iba a uno de esos lugares. Si bueno, Pruína era un sitio tranquilo y Kaz nunca había sido del tipo de hombre que corría detrás de otros. Sonrió alegre, la verdad es que podía resultar ser divertido, después de todo, había venido justamente a estar un rato con Gin y eso implicaba divertirse ¿no? Entonces, ya era suficiente de conversaciones sobre cosas que le bajaban la moral a los dos.

—Te diría que guardaras el dinero, pero se que en eso no me harás caso. —El azabache metió ambas manos en los bolsillos de su abrigo mientras se daba la vuelta para dirigir sus pasos hacia la salida junto al platinado. A decir verdad se había quedado con algo de hambre luego de la repentina irrupción de Kaisser. —Te voy a mandar un pingüino solo para asegurarme de que guardes dinero para que ambos tengan de comer.—Mencionó el azabache con una sonrisa en su rostro, obviamente aquello era solo una broma; ni siquiera había pensado en traer a Mako, después de todo, se moriría de calor en aquella ciudad de luces y clima cálido. Pasaron de vuelta por donde se encontraban las máquinas y pudo ver como algunos aún intentaban suerte en la máquina que había utilizado él, más sin embargo, la misma mostró una pantalla roja mientras pasaban y los hombres que observaban gruñeron ante el intento fallido.

Las puertas del local se abrieron para dejarlos salir. Afuera, todo estaba ya oscuro y una brisa fresca movió las ropas de ambos. Sonrió ante el hecho de estar algo nervioso, si, sin duda le faltaba aún madurar sobre algunas cosas.


Spoiler:
off: Podría funcionar (: estoy tratando de convencer a alguien para que tome el pj xD pero se resiste D: La idea esta buena.



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Spoiler:


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Re: Entre tantos sonidos...[Gin-san~ Thá-chan]

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