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Run, hide and pray. Came your nightmare || Aki & "Magheq" IV. Kahlfuss +18

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Re: Run, hide and pray. Came your nightmare || Aki & "Magheq" IV. Kahlfuss +18

Mensaje por Invitado el Miér Dic 25, 2013 5:09 am

Extremo temblor agitó su fisonomía cuando la entrada del alquimista se deslizó a través de su extensión, ahorcándola hasta el punto de la locura, de una forma tan hambrienta y pasional. Ronco gemido se escabulló reseco de los labios del conejo, quien debió soltar la espalda del monarca para apoyarse firmemente contra la pared y así evitar caer ante la debilidad en sus extremidades inferiores, causadas únicamente por despiadado pasivo demandante que parecía querer consumirle. Su frente apoyada en el pecho ajeno, recargándose deliciosamente en nívea piel afiebrada, le hicieron partícipe de los latidos acelerados que su amante ejecutaba desde lo más profundo de su dormido corazón. Esbozó sonrisa sugerente entonces, reponiéndose del exabrupto y alzando la mirada hacia las radiantes orbes infames que a pesar de su situación sometida, se mostraban imperantes e incapaces de rendirse un instante a las atenciones. Qué chiquillo tan orgulloso e infantil era ese soberano de Exules, pero esos defectos probablemente bastante fatales, a él le resultaban sumamente atractivos. Le gustaba todo de ese hombre, como si poseyera una gravedad específica para él, para engatusarle cada uno de sus sentidos. "Magheq" incluso su nombre le hacía erizar la piel, le inquietaba, le removía sensaciones extrañas que sumido en el placer impoluto no llegaba a terminar de comprender.
 
-Si continúa jugando al papel de rudo, acabará por lastimar estas hermosas muñecas y sus frágiles articulaciones- murmuró lentamente, calando suficiente oxígeno entre palabras para poder concluir la frase con la dificultad de la excitación. Sin más, deshizo el conjuro y las esposas desaparecieron, liberando las manos del opuesto para otorgarle una mayor autonomía y comodidad. Deslizó la espalda de su amante por los blancos azulejos a medida que sus rodillas se flexionaban progresivamente, descendiendo hasta tocar el suelo de la bañera y quedar con el agua de la misma cubriéndoles hasta el ombligo. Brazo zurdo del albino rodeó cintura de su pareja sin preámbulo alguno y mano diestra se sujetó a la respectiva mejilla, allí, bajo la cuenca vacía donde antaño hubo un precioso ocelo ambarino. En postura posesiva y firme capturó los labios de su amante sin permisos solicitados, invadiendo abruptamente esa deliciosa boca con su lengua que presurosa se hincó en la comisura que amaba degustar. Al mismo tiempo inició lo que el otro tanto parecía disfrutar a pesar de que se negara a reconocer verbalmente. Pelvis ágil con caderas experimentadas se menearon en sereno pero remarcado compás, realizando un armonioso vaivén circular que a pesar de la lentitud acompañada por la densidad del agua, permitían a la polla adquirir escandalosa profundidad, ayudada por el contoneo habilidoso de los glúteos contrayéndose en cada estocada.
 
Cortó el húmedo beso tras unos minutos, relamiéndose para recolectar cualquier vestigio de saliva y sabor a ese prohibido tirano que lentamente iba tornando suyo, y dirigió con diligencia su boca al oído contrario, librando un lascivo jadeo caliente en él -¿Se siente bien cuando muevo así mi pene y el agua se cuela dentro de usted?- susurró con picardía atrevida y atrapó luego el lóbulo de la oreja frente a él entre sus labios, amasándolo con su lengua y chupándolo.
 
El sudor de Akira se mezclaba con el agua que caía de la ducha y se evaporaba ante la temperatura que emitía su anatomía al contacto con la adyacente. Deliciosas corrientes de infinito placer electrizaban su cuerpo, tornándolo cada vez más apasionado y lujurioso. En su mente se imaginaba una y otra vez la devastadora y suculenta imagen del ano del Kahlfuss siendo rellenado por su esperma hasta rebasarse, pero aún así no quería aún rendirse a lo inevitable. Luchaba por no acabar tan rápido, aunque con un amante como el actual y la estrechez que conectaba a sus intimidades aquello fuese una tarea titánica. Sabía que este preciado milagro no se repetiría con facilidad, de modo que le exprimiría hasta la última gota por pequeña que esta fuera.
 
-Tan hermoso... tan perfecto por donde sea que le observe... podría correrme con sólo mirarlo detenidamente unos instantes- sonrisa socarrona acompañó aquellos lascivos pero certeros elogios. Después, la blanca cabellera se inclinó hasta el pectoral izquierdo de su alquimista predilecto y lengua se ocupó de bordear la tersa tetilla rosada de este. Cuando la aludida se halló suficientemente lubricada, boca foránea la tragó sin miramientos, comenzando a mamar con ahínco y por instantes pellizcar de forma traviesa con los dientes. Para que el pezón restante no sintiera envidia alguna, mano libre del endemoniado conejo se encargó de amasarla con gentileza pero sobrado vigor.
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Re: Run, hide and pray. Came your nightmare || Aki & "Magheq" IV. Kahlfuss +18

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Jue Dic 26, 2013 7:04 am

Posiciones descendieron, el uno simplemente se dejó, el otro sencillamente le guió. Muñecas por fin liberadas y con las manos vacías con las que poder llenarse de carne no dudó en dirigirlas hacia el cuerpo del albino, no obstante lejos de empujarle o propinarle algún castigo físico lo que efectuó fue recio nudo entorno al cuello de quién estaba internado en su interior. Su propia posición le avergonzaría de verse desde otro ángulo y es que yacía sentado sobre los turgentes, regios y suaves muslos del conejo, recibiéndole en su interior mientras ése otro le sujetaba por una mejilla, mientras compartían húmedo beso. Aquello era vergonzoso, realmente deshonroso para el que se las gastaba de semental en el camastro.

Si bien fiebre le mantenía desfallecido, la manca de aire durante tan profundo beso mientras se ejecutaba la penetración no ayudó demasiado a la recuperación del Rey de Exules. Iba... Venía... Volvía a aparecer... ¡Pero volvía a irse!. Los gemidos no tardaron en aparecer de aquella entreabierta boca abandonada por la de su compañero. –Sí...- no era una respuesta para lo dicho por el condenado y sensual demonio pero aquella afirmativa salió con vida propia, ahí, ¡Ahí! Que le golpease justo ahí, con fuerza... No, mierda, con fuerza. Eso era tan delirantemente lento... Echó la cabeza hacia atrás aprovechando que la otra boca le dio la oportunidad de así hacerlo aunque ése jodido prostituto parecía predispuesto a seguir enturbiándole ideas y emociones y es que no se dio cuenta que el agua se adentraba junto a la polla hasta que éste no lo mencionó. Su propia erección dolía de lo erguida que estaba, venas que rodeaban su excitación estaban cruelmente remarcadas en ése falo suyo que parecía contentarse con el contacto para con el suave vientre de su acompañante, estimulándose de manera más bien vaga. Agua les cubría las bajas espaldas pero debido a la postura su polla se encontraba fuera del agua, chapoteando junto al resto de su anatomía al participar activamente a que ése falo fuera internándose en cada nueva estocada.

-A-aaah...- no remidió ya sonidos. Sus gemidos se mezclaban junto al sonido del agua que parecía crear olas ante las embestidas que el uno propinaba al otro dando contienda a la cristalina y a uno mismo. No aguantaría, no soportaría mucho más.

Uno de esos brazos que mantenían presos los delicados y delgados hombros de su compañero descendió para que su mano se sujetase a sí mismo aquella desatendida, polla marcada por un pasado: Marcas ligeramente emblanquecidas evidenciaban que en aquella real había habido pelea, lucha, sangre. Oh, Ayperos tenía la culpa de que su sexo estuviera tan jodidamente maltrecho, aunque para suerte del demonio seguía funcionando correctamente en la cama. Otro gemido, éste más ronco que el resto se escuchó a pesar que el rey tenía los labios apretados y es que sus dedos alcanzaron lo palpitante que esperaba por algún roce más certero que el vientre de Aki le propinaba. Fue ágil en su actuación y pronto dígitos hábiles se aseguraron de acordonarse a sí mismo y masturbarse mientras compartía nuevos movimientos: Arriba, abajo, arriba... y volvía a bajar, insertándose aquello que golpeaba de manera deliciosa un punto que estaba propinándole corrientes de placer inexplicables si se tenía en cuenta que se había acostumbrado al brusco cariño de Kasa en el camastro. –Ak... Aaah-...- intentó llamarle, avisarle. Ah, no sabía exactamente qué quería, seguía sin estar acostumbrado a ése cariño que el otro le disgregaba. Tal vez por eso el brazo que contorneaba aún los hombros del albino le abrazó con mayor vigor. Quizás por eso se volvió más posesivo en su contienda. Abrazó de manera pura y dura, abrazó con resquicios de posesión... Abrazó cómo a una sola persona abrazó en tiempos que pretendía olvidar.

¿Por qué? ¿Por qué ahora? ¿Por qué entre el vaivén de ambas caderas? Único ojo de valía en el rostro del aquel al que etiquetaban de despiadado se inundó en lágrimas que muy posiblemente se verían confundidas con el agua que a ambos rodeaba. La traición por la que vino a ése hogar aún dolía, aún atormentaba y no era capaz de comprender por qué se había dejado arrastrar hasta eso con el conejo si se tenía en cuenta que eran contadas las personas capaces de adentrarse en su fisonomía sin más tarde pretenderse muerte tortuosa y poco honrada. Jadeó sobre el hombro de su compañero antes de buscar a ciegas sus adictivos labios, estaba cayendo, estaba cayendo en esas redes, en esos brazos.

Posiblemente el despiadado no fuera él en aquella contienda. Akira. Ése era el nombre de alguien que estaba renovando los colores en una vida siempre gris.





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Re: Run, hide and pray. Came your nightmare || Aki & "Magheq" IV. Kahlfuss +18

Mensaje por Invitado el Jue Dic 26, 2013 11:26 am

En medio del desmesurado placer que trastornaba al conejo con tan sublime conexión sexual, las calientes sensaciones que albergaba su polla enterrada dentro de tan digno y real canal estrecho, comenzaron a verse nubladas por sentimientos del más amargo sabor. Una extraña presión hundía el pecho de Akira hasta el punto de robarle el oxígeno y apagar su cerebro, únicamente quedando sumido en la angustia y desesperación latentes dentro de su alma, combinadas con el placer encadenado a los remordimientos. Pena tan grande y espesa llegó incluso a conmover al atacante que ahora se hallaba por demás incrustado en el cuerpo del alquimista y caló el dolor tan íntimamente en su propia carne, que al extender una mano y cerrar el grifo de la ducha, nítidamente pudieron apreciarse las lágrimas de Magheq escurriendo a través de los rojizos ojos como si de un espejo se tratara. No comprendía del todo, por no decir nada, sobre ese sentimiento de amor frustrado que tanto golpeaba a su amante y varios otros seres en el mundo, pero definitivamente era la emoción más fuerte y atemorizante que hubiese absorbido hasta la fecha… al menos la percibida ante ese extraño monarca de tan puros y genuinos sentimientos. Nadie como él, y eso mismo le fascinaba. A cualquier otro organismo de ese planeta podía tomarlo al azar y tras unos cuántos contoneos borrarle completamente cualquier recuerdo de otra persona que rodara por su mente, pero IV… ese masoquista tirano le gustaba. Era valiente y cobarde, era fuerte y débil, era ambicioso y conformista.
 
Detuvo las embestidas y tomó el rostro compungido del contrario para alzarlo frente al propio y limpiar con sus finos pulgares las cálidas lágrimas que se escurrían tanto de su ojo como de aquella cuenca donde ya no había un ocelo para humedecer. Él era capaz de sentir cómo ese que ya no estaba, lloraba la más amarga hiel. ¿Qué decirle? ¿Cómo contentarlo? Por primera vez, Akira creyó que las palabras sobraban, que nada de lo que dijese sería suficiente. De modo que en romántico silencio se limitó a cobijar aquellas heridas con ternura, correspondiendo al melancólico y posesivo abrazo con fuerza y determinación.
Estrechando la fina cintura se ocupó de impartir cuantiosos besos por el cuello contrario e interceptó su boca, sellando sus labios contra los opuestos. En un movimiento certero pero suficientemente precavido, tomó con firmeza al rey y lo hundió en el agua de la bañera, llevándolo hasta el fondo de la misma, donde lo arrinconó para atenderlo con efusividad. Nuevamente la pelvis estática fue cogiendo ritmo, deslizándose cómodamente por el intestino de su amante gracias al agua que acompañaba el ultraje. Acarició con deseo el torso que yacía frente a él, los hombros, y se deslizó por los brazos, extendiéndolos por encima de la cabeza del sometido para entrelazar manos y dedos que gentilmente se rozaron y enredaron. Embestidas aumentaban la pasión hambrienta progresivamente, clavándose cada vez más profundo, enterrándose en ese sufrido cuerpo sin mermar el pasivo ritmo. Su pene tan habilidoso como cualquier otra zona de su organismo, abordaba de forma recta hasta golpear la próstata del humano con su glande y allí se detenía unos minutos, meneando ligeramente las caderas de forma circular y más veloz para frotar tan sensible glándula en el monarca con tortuosa insistencia, antes de retroceder, vaciándolo casi completamente y regresando a repetir tan sublime y delicioso ciclo sin fin. Pero el placer no era unilateral en absoluto. Cuanto más fondo alcanzaba, más erecto y duro se tornaba aquel falo revestido en potentes venas ardientes y colmadas en sangre bullendo, que negado a eyacular, aún así ya empezaba a dejar un fino recorrido de líquido blancuzco por la adorada cueva que le cobijaba y tan locamente le ahorcaba cuando se insertaba en ese punto perfecto ya por demás marcado.
 
Lleno por abajo mas también por arriba, la boca del antiguo tirano era prisionera de unos labios vigorosos y demandantes que estrujaban entre los suyos los foráneos, los sorbían, estiraban y conducían de lado a lado, abriéndose un mayor trayecto para su lengua que cándida y voraz arrasaba con la cavidad interna, rosada y deliciosa de tan particular espécimen. Sólo cuando el oxígeno se volvió indispensable decidió separarse y alzar la cabeza por encima del nivel del agua para poder tomar una cuantiosa bocanada de aire. No se olvidó, por supuesto, de su adictivo compañero sexual, a quien empalado en su envergadura elevó hacia el exterior y abrazó por un instante con dulzura, antes de girarlo y arrinconarlo de cara a la pared.
 
Todavía en su poder, rodeándolo posesivamente se negaba a soltar tan bella joya hasta pulirla completamente. Las manos del albino se deslizaron con encanto por cada recóndito espacio de su ser, perfilando hombros, brazos, manos, pecho, pezones, vientre, ombligo y abdomen hasta que diestra ajustó sus dígitos en torno al miembro hinchado del alquimista y desencadenó tan urgida masturbación, respetando el pausado ritmo con que le estaba cortejando. Por otro lado la rosada boca del prostituto se decantó por saborear lo trazado por el tacto, lamer la espalda y mordisquear la zona posterior del cuello, bajo la nuca. Nunca se cansaría de aquel sabor ni del aroma que desprendía Magheq. Condenadamente peligroso, demasiado exquisito.
 
La mano restante enredó las renegridas hebras entre sus dedos, alzándolos para liberar mejor la zona y permitir a los labios estampar chupetón lascivo sin rodeos. Finalmente aquella misma palma adoptó posición culminante en la cadera zurda de su atendido y le sujetó con fuerza, dando inició así a la etapa final y tan visiblemente añorada por su acompañante. Retrocedió con lentitud desquiciante y de una buena vez embistió con potencia y ansiedad contra el ano de su amante, gimiendo ronco y jadeando excitado al hacerlo, al sentir cómo aquel cuerpo sometido le respondía. Desde entonces ritmo no mermaría e iría en progreso, llenando esas necesidades del regente de Exules hasta que las mismas se desbordaran.
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Re: Run, hide and pray. Came your nightmare || Aki & "Magheq" IV. Kahlfuss +18

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Dom Dic 29, 2013 6:01 am

Los dígitos apoyados ahora contra aquellos dispares azulejos procuraban mantenerle en la realidad en la que se veía envuelto, el agua ya no arreciaba contra aquellos cuerpos empero tampoco lo hacían ya las perdidas lágrimas barridas por manos gentiles. Ése que estaba insertado en lo más profundo de su intestino golpeándole con delicia la próstata había logrado consolar en gran medida el alma que vino en busca de sedar rastrojo de dolor que la visión en aquel hogar le hubo dejado. Pero Akira no estaba cepillando el sentimiento de pesadumbre con amargura, era una muy extraña ternura lo que envolvía las acciones de aquel de ojos del color del más puro y brillante rubí y monarca poco acostumbrado a ello se encontraba tan desorientado que obedeció al cambio de posición sin dar contienda a pesar que estar de espaldas al conejo no era fruto de encanto por parte del gobernante de oscuras tierras.
Boca abierta aseguraba a los pulmones coger el aire menester empero conforme las caderas de su amante ganaban velocidad los jadeos fueron aumentando de nivel e incluso dejó caer algún que otro gemido que procuraba reprimir mordiéndose con poderío los labios. Toda, absolutamente toda su fisonomía estaba siendo gratamente atendida por manos que se llenaban con él, con labios que le arrebataban la poca consciencia que para entonces y a esas alturas del revolcón pudiera restar en su desquiciada persona.
Las propias caderas se acoplaron en busca de mayor compenetración una vez el experto agarró aquello erguido y palpitante coronado por rojiza y humedecida carne. Reacción fue inmediata y el primer roce de la dermis del prostituto para con su excitación arrancó gemido ronco y lánguido y a éste le siguieron varios más deshaciéndose en las manos del que pronto raptaría a sus tierras sin darle oportunidad a discutirle tal mandato. Con él, el lugar de ése albino se encontraba junto a él. Le procuraría todo capricho, toda orden sería cumplimentada por los de menor rango en aquel curioso paraje que él consideraba hogar desde el destierro y como moneda de cambio el conejo restaría en esas lúgubres paredes para rendirse a él cuando así lo demandase.

La penetración fue volviéndose cada vez más profunda ayudada sin duda por el blancuzco esperma que ahora merodeaba por la entrada del monarca, el mismo que expulsaba la polla del foráneo en preludio al inevitable final que ambos alcanzarían de manera inminente y es que la suya propia yacía tan mojada como la otra en manos adyacentes. Arremetidas parecieron dejar de darse y el que tenía a sus espaldas parecía estar únicamente pujando insertándose tan lejos a como su anatomía alcanzaba y más jadeos hicieron eco en ése baño en el que se veían ambos enclaustrados. El cómo había llegado a esa condenada situación a esas alturas ya le daba totalmente igual.

Su ano se comprimía entorno a su adorado amante apelmazándolo en su interior y encorsetándose violentamente contra él para evitar cualquier tipo de retroceso que éste pudiera hacer, ahí, justo ahí. Ahí, golpeándole la próstata. Allí, enterrado y eliminando rastrojo de cualquier otro que pudiera haber morado en su palpitante recto.
Pene real creció en la palma de su contramaestre y las gruesas venas que lo revestían se hincharon al paso de la sangre que bombeaba ya con descontrol en una anatomía que sin duda tenía viva propia: Vigoroso se alzaba, imperante se mostraba. Todo lo contrario al que derramó lágrimas en brazos del desconocido. –Aaah... Aaahh!- estaba abriéndole las puertas a un cielo que no rozaba desde años atrás, desde siglos pasados en los que el sentimiento en la cama era más poderoso que el placer que pudiera andar buscando. Aquellas palmas olvidadas sobre los azulejos le valieron para empujarse una única pero certera vez, embutiéndose él mismo ése pedazo de carne de Sakata hasta que su glande no sólo le golpeó, si no que prácticamente sintió atravesarle la zona sensible. A modo de reacción en cadena tras condenado refregón que aquel blando le hizo su cuerpo convulsionó evidenciando el final. –Aaaah! ¡AKIRA!- estaba tan aturdido, tan perdido en su propio placer que fue incapaz de acallar aquel grito, que no le fue tan siquiera posible disimular el nombre de quién una y otra vez golpeaba, no sólo su baja espalda, si no también sus pensamientos, confundiéndolos, aturdiéndole.

Tras potencial grito su esperma salió a chorro de pequeña uretra entre espasmos por parte del cuerpo de Magheq, quién meneó la cadera con desgana para terminar de vaciarse las pelotas, siendo la pared del baño quién recibió, aparte de los dedos del albino, toda su corrida. El orgasmo le azotó con tanta fuerza que le resecó la garganta, que su trasero experimento una serie de contracciones que ahogaron, estrangularon y aseguraron suyo a esa deliciosa envergadura que le llevó dónde su mente no recordase empero cuerpo poco acostumbrado a esa serie de corrientes tan sublimes lograron que el monarca temblase de pies a cabeza y que manos apoyadas intentasen afianzar unas piernas que trémulas procuraron sostenerse de la mejor manera posible.





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Re: Run, hide and pray. Came your nightmare || Aki & "Magheq" IV. Kahlfuss +18

Mensaje por Invitado el Lun Dic 30, 2013 12:22 am

-Ggggggk- latigazo fuerte de placer y electricidad envolvió la anatomía del conejo a la vez que se vaciaba dentro del ano del fiero alquimista. Maldito. La forma hambrienta y salvaje con que se enclaustró en su ardiente pene le hicieron perder la consciencia por unos instantes, viéndose envuelto en un deleite celestial tan sublime que pareció ordeñar su miembro hasta secarlo. Mucho, muchísimo fue el esperma que esos testículos habían acumulado tras tan detallado y pacífico sexo, el cual se vertió en el estrecho conducto del rey con fuerza y agresividad, rellenándolo completamente hasta escurrir incluso algunas gotas al exterior. Blancuzco, espeso, muy caliente como todo el cuerpo que lo había albergado. Culpa de Magheq era sin duda, pues pocos eran los seres lo suficientemente atractivos para el prostituto que llegaban a atraerle tanto como para producirle el suficiente deseo de querer someter y arremeter dentro de un ano.
 
Abrazado a la cintura del monarca poderosamente, encorvado hacia delante y reclinado sobre su receptor, Akira permaneció temblando unos instantes sobre él, apretándole fuerte con su agarre y manteniendo los ojos cerrados pues de todas maneras ni tan siquiera era capaz de ver otra cosa que imágenes borrosas y grisáceas. Su respiración agitada y fogosa golpeaba contra el hombro pálido de su amante y cuando consiguió recobrar el conocimiento, se dejó caer hacia atrás, arrastrando a su compañero junto así. Conejo acabó recostado contra el espaldar de la bañera y seductor hombre de negra cabellera impactó contra su torso, teniendo este como firme soporte donde reponerse al exabrupto. Posesivo albino rehusó sacar su pene del interior contrario ¿Para qué? Ya tendría tiempo para ello y por el momento ese receptáculo era suficientemente agradable como para no desear abandonarlo. En cambio prefirió retener a su encantador compañero completamente para sí, aprovechando aquella sumisa y fascinante faceta que estaba mostrando. Le asió con brazo zurdo, cruzándolo por encima del torso y extremidades foráneas, mientras su diestra acariciaba dulcemente las hebras oscuras empapadas, apartándolas del rostro y oreja. Dígito corazón delineó fugaz y amoroso el perfil del oído y descendió por el cuello, deslizándose por hombro y brazo hasta detenerse en plano vientre, donde dedos jugaron alrededor del pequeño ombligo. Con una serena sonrisa satisfecha besó la mejilla de Magheq y aguardó unos minutos a que ambos recuperasen adecuadamente el aliento, pero principalmente su lindo paciente.
 
El viaje era largo así que tras una tregua suficiente pero sin excesos, aferró las caderas del alquimista con precisión y lo alzó lo suficiente para que ese delicioso y prieto culito liberara su polla -Ah, qué rico- su boca no pudo callarse aquel descarado comentario y su cuerpo se apartó hacia un lado, saliéndose de debajo del monarca y también de la bañera. Sentado sobre dicho mueble, extendió sus manos hasta un mueble cercano de donde cogió una amplia toalla que usó para secarse su esbelta figura. Luego la dejó envuelta en su cabello y sujetó al líder de Exules, ayudándolo a pararse en la tina, pero entonces vio una más que motivadora escena: su propio semen escurriéndose con lentitud desde la entrada de Magheq hacia el interior de sus muslos. Se relamió inconscientemente y sonrió con inocencia por demás fingida -Así no puedo secarlo, mi rey- pronunció divertido, cogiendo agua en la palma de su mano y enjuagándole esa traviesa semilla que no parecía muy presurosa en huir de su escondite, mientras su mano libre le ayudaba a separar los glúteos de su amante para facilitar el acceso del agua en la sucia zona. Cuando finalmente lo terminó de limpiar, sacó al antiguo tirano de la bañera y con una toalla nueva se dispuso a secarlo, sin poder evitar aún observarlo con una expresión entretenida y sugerente. Después colocó una bata al alquimista para que no cogiese frío y tras preparar el secador de cabello, se quitó el paño de su propia cabeza, abrazando con la diestra por la cintura a Magheq y apegando su mejilla a la de este. -Hacemos una preciosa pareja ¿eh?- comentó con tono risueño y divertido, mientras esbozaba expresiones sensuales frente al espejo que se ubicaba delante de ellos y el viento caliente del aparato desparramaba sus hebras de contrastantes colores -Pelo oscuro x pelo claro, ojos oscuros x ojos claros. Somos el complemento ideal- se rió, haciendo alusión a sus rasgos tan distintos y cuando el cabello de ninguno goteaba, apagó el secador y lo guardó en su sitio, arrastrando de la mano al Kahlfuss hasta su dormitorio minimalista, de tonos blancos y azules de Berlín.
 
Abrió el armario y analizó detenidamente los múltiples atuendos que colgaban en el interior, siendo yukatas y kimonos un gran porcentaje. Luego de su intenso debate, sacó finalmente una yukata negra combinada con gris claro y ciertos dibujos de telarañas, más una fajilla azul -Esta le lucirá muy bien, aunque... ¿Qué no luce bien en esta preciosa carita?- acarició la barbilla del aludido y le ayudó a vestirse, reprimiendo su insano deseo por volver a tomarlo allí mismo. Estaba casi seguro de que esa piel emitía feromonas o algo similar, pero prefirió guardarse sus pensamientos para sí. Por otro lado, Akira se atavió como si fuese una celebridad coreana, bien llamativo: pantalones deliberadamente plateados y lo suficientemente ajustados para no dejar una sola curva a la imaginación, remera blanca de modal con mangas largas, chaqueta negra de cuero, zapatillas altas y un cinto similar a una soga sobre la cadera, y bajo todo eso un bóxer negro, por supuesto. Tras arreglarse sin el menor pudor delante del alquimista, se giró hacia él y posó para este unos instantes -¿Me veo bien?- preguntó, esbozando una expresión angelical y elocuente; pero no esperó por la respuesta. Veloz vació su armario y guardó todas sus prendas y cosas valiosas en una gran maleta -Vamos, vamos- insistió energizado e hiperactivo, pasándole la maleta a su pareja y cogiéndolo de la mano libre para conducirlo a la puerta de salida, mientras llamaba un taxi que los alcanzase hasta el aeropuerto -Yo me encargaré de todo, usted sólo siéntese y aguarde tranquilo como buen paciente- y así travieso conejo ocultaba sus verdaderos planes tras amable oferta servicial.
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Re: Run, hide and pray. Came your nightmare || Aki & "Magheq" IV. Kahlfuss +18

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Lun Dic 30, 2013 8:35 pm

Toda acción emprendida por parte de ése que se había tornado el activo en aquella batalla de bajos instintos parecía obedecer a preceptos regidos muy posiblemente en niñez ya abandonada y es que el esmero con el que se volcó en él le hizo pensar en un padre atento y cuidadoso... Ni se imaginaba lo lejos que estaba de la realidad. La diversión pareció azotar a quién jugaba con su cabellera en medio del aire caliente despedido de ése artilugio pero movido por reticente curiosidad llevó su campo de visión al espejo que les cobijaba el uno al lado del otro como una pareja bien avenida que cómo cualquier otra hubieron compartido un momento de intimidad antes de iniciar emocionante y romántico viaje. No hizo ningún amado de desagrado. ¡Qué distintos eran! Todo lo que era el uno lo opacaba el otro... Curioso que se imaginase el Ying y el Yang al observar aquellas dejadas a la marea de aire caliente. Potente era la luz que albergaba ése cuerpo, no era conocedor de la historia tras la arrulladora sonrisa del elegido para su propia sanación pero sólo por su petulante temperamento ya lo etiquetaba diferente a tantos otros con los que su vida se hubo cruzado. Akira. Un demonio con curiosa ambición y tarea de encontrar y otorgar el esperma de cada uno de los alquimistas al más alto. A UT. Así le conoció no hacía demasiadas semanas y aunque únicamente se dejaron a bajas y vergonzosas pasiones ya resquebrajó algo en él que ningún otro logró.

Familiarizado con aquella clase de prácticas para con su persona sus extremidades fueron introduciéndose en el lugar oportuno en el momento preciso sin dar riña ni ningún tipo de contienda. Era sorprendente el refinado gusto que tenía ése de albina cabellera si en cuenta se tenía que era mero prostituto o al menos así se hubo presentado éste días atrás. Telas muy posiblemente de la gama más cara y un estampado que iba para con el que se jactaba de tener bajo su poder a los villanos más buscados en todo continente, pero lejos de todo aquello duda se centraba por encima de pensamientos dirigidos hacia sí mismo: ¿Qué clase de instrucciones habría recibido? Lo cierto era que la curiosidad comenzaba a golpear su puerta muy a pesar de ser siempre distante con los que consideraba juguetes de turno. Terminó por ubicar ambas manos sobre la afianzada fajilla de tonalidad azul para ajustársela a su gusto mientras el otro se calzaba los calzoncillos y posteriormente un pantalón que más que tela parecía estar pintándole una segunda piel por lo arraigado que se encontraba a sus largas y finas extremidades. Por primera vez tras los jadeos que se dieron en el elegante baño la voz del rey se dio a escuchar, ronca por la mucosidad del resfriado que si ya no molestaba con febrícula si persistía en un sistema que, aunque no lo supiera, ahora no estuviera protegido de la inmortalidad regalada. –Te... Te queda bien.- desvió después la mirada, ¿Cómo demonios se las ingeniaba el otro para disgregar esa clase de halagos sin sentir ni pizca de vergüenza?. –Pero atraerás demasiadas miradas.- lo dijo con fastidio más no con reclamo. Poco conocedor aún de la personalidad de Akira no sabía si éste se iría con el primero que le palmease el trasero y le mostrase suculenta billetera. Empero si bien en un inicio no sintió más que molestia por el posible retraso que aquello pudiera conllevar nuevamente algo le golpeó el interior e hizo que se retractase de su propia determinación interna: No dejaría que le mirasen.

Prendas y pertenencias se hicieron hueco en la maleta que ahora yacía en el maletero del Taxi compartido. Tal y cómo el demonio pidió, el monarca se sentó en el asiento trasero, justo detrás del conductor y no pareció con ganas de iniciar conversación, el revolcón anterior aunque placentero le había dejado ligeramente adormecido. Ahh... Cuanto agradecería llegar a palacio y poder perderse entre sus sábanas.
Pero antes que todo aquello quedaba debatir diversos puntos, agotado monarca dejó que su voz saliera aunque no parecía verdaderamente interesado en la conversación. Pero por UT que las respuestas serian cruciales para la buena convivencia. –Dormirás conmigo, tengo demasiados hombres en palacio que buscan constantemente carne tan bien puesta como la tuya.- impersonal y taciturno. Volvió a tomar palabra. –Tendrás cuanto desees y por ello te presentaré como un invitado que viene de tierras enemigas. Así nadie se atreverá a contradecirte nada.- el taxi paró en un semáforo y sintió la mirada del conductor en ellos a través del espejo retrovisor, molesto con aquella clara falta de respeto llevó ése ojo suyo en dirección al albino. –Ése era nuestro trato y lo cumpliré, serás colmado de lo mejor.- realmente no le importaba que el otro fuera consigo por poder adquisitivo o social, algo, y no sabía exactamente el qué, pedí a gritos esa presencia en su vida y aquello no le sucedía desde... el rostro del desconocido en casa de Gintoki apareció de la nada y se vio obligado a girar la cara y volver a centrarse en el paraje. No le pedía nada a cambio, nada. Ni sexo ni ningún tipo de trueque. Compañía... ¿Tan hambriento se sentía? ¿Tanta falta de cariño albergaba? A pesar de todo el placer sentido en la bañera ése conejo pareció haberle rellenado el hueco del trasero pero le había abierto otro en un lugar mucho más recóndito.

Las puertas del vehículo se abrieron cuando el rey de Exules entregó fajo de verdes billetes al conductor y éste salió del mismo para poner frente a la pareja la maleta del albino.

Ahí estaban, en la gran terminal que le llevaría de vuelta de dónde nunca debió salir. Sus dedos atajaron la maleta del albino y se movió hacia delante en busca de la ventanilla de información, ahí estaba seguro de encontrar toda indicación, pero como supuso cuando vio al foráneo así vestido, las descaradas miradas no tardaron en vestir a quién parecía desnudo y... Mano imperial se alargó en dirección al albino y extendió con ello su brazo, el mismo que rodeó la fisonomía del prostituto para arraigarlo a su costado y caminar con éste sujeto de manera firme pero suave por un hombro, dándole algún que otro empujoncito para asegurarle en movimiento hacia el lugar que él mismo hubo elegido como primera parada en ése gran aeropuerto.





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Re: Run, hide and pray. Came your nightmare || Aki & "Magheq" IV. Kahlfuss +18

Mensaje por Invitado el Mar Dic 31, 2013 9:57 pm

-Hmpf, ¿sólo un invitado de tierras enemigas? Pensé que el acuerdo trataba de que sería tu consorte. Ah~ casarme con un apuesto rey y tener una legendaria fiesta de bodas real era mi sueño- comentó decepcionado, aunque sobreactuando aquello. En verdad se había tomado lo otro como una propuesta matrimonial y la idea le gustó, pero no tanto como para armar escándalo por ello. -Bueno, si lo que deseas es una relación sin compromisos, a mí me vale- no es como si no estuviese acostumbrado a vivir libertinamente y colmando todos sus vicios -Aunque la verdad es que no entiendo porqué quiere que duerma con usted para evitar otros hombres si no desea una relación estable- expresó sin el menor rodeo, a la vez que quitaba su atención del morocho para sacar su smartphone del bolsillo y comprar dos pasajes. Una vez concluido aquello realizó el check-in y eligió dos asientos continuos: uno contra la ventanilla por gusto personal. Suspiró y observó de reojo al rey con expresión aburrida. ¿De verdad era necesario ser tan frío y formal aún en una situación como esa?
 
Una vez que el taxi aparcó en el aeropuerto, Akira bajó flamante y caminando con estilo, erguido como toda una celebridad y es que incluso hasta parecía irradiar luz propia en aquella oscura noche sin luna. Cuando las miradas interesadas se empezaron a hacer presentes sobre su figura, el brazo de Magheq le rodeó el hombro con posesión. Conejo distraído fue incapaz de comprender la razón que condujo al alquimista a realizar tal acción y esbozando una sonrisa seductora decidió corresponder al rey, ya que este tenía ganas de darle "amor" improvisado. Se giró hacia el tirano y alzó sus brazos, cruzándolos tras el cuello de este para capturarlo y robarle un apasionado beso que no mermó en abrir las puertas contrarias para colar su lengua y acosar a la foránea, frotándola con elocuencia y degustando su exquisito sabor. Luego descendió con sus manos por la espalda del soberano hasta aferrar fuerte esos glúteos que tan hermosamente habían sido suyos, y le soltó tras pellizcarlo con intensidad -Déjate de cariñitos, Mag o perderemos el avión, conseguí un vuelo que sale en apenas una hora- sí, era un loco impulsivo pero tenía fe en que todos sus documentos se hallaban en regla y la velocidad de los dependientes de cada sector, así que con suerte llegarían a tiempo para no esperar.
 
Caminó arrastrando al alquimista de la mano hasta una de las computadoras allí predispuestas para los viajeros y cuando nadie miraba, tocó al usuario que ocupaba una y le convirtió en un bonito papel, el cual arrojó al cesto de basura para después tomar su lugar sin el menor remordimiento. Entró entonces a su correo electrónico e imprimió tanto los pasajes como el check-in -Ya está, vamos- comentó con una sonrisa triunfadora y traviesa, asiendo a IV por el brazo y arrastrándolo hasta la descarga de equipaje. Una vez que entregó su maleta, continuó con el papeleo de ambos y demás revisiones. Gran ritmo apurado debieron utilizar para cada trámite pero con suerte consiguieron llegar hasta su avión justo a tiempo cuando el abordaje estaba por terminar. Con presura Aki empujó a su compañero a través del caminito sin darle mucho preámbulo a algo más que avanzar y luego lo guió hasta los asientos que se había escogido -Yo quiero junto a la ventana- añadió eufórico, adelantándose a su compañero y cogiendo el aludido lugar, donde aplastó con gusto sus nalgas y emitió un suspiro placentero. Se colocó el cinturón de seguridad y observó un instante a través del vidrio aquella tierra que le había acogido durante algunos agradables meses y que por el momento dejaría atrás para mudarse a una base más estratégica.
 
Después se giró hacia su pareja, alzando diestra para palpar su frente por debajo del flequillo y sentir su temperatura -¿Te sientes mejor?- preguntó al enfermo que al menos había perdido su estado afiebrado -Existen algunas cosas que creo prioridad de hablar contigo, ya que si hay un punto que me caracteriza, deberás saber que es la sinceridad. Sea lo que sea, no mentiré ni jugaré por las espaldas como los cobardes- le comunicó al alquimista, colocándose serio pero no lo suficiente como para preocupar o asustar. Si bien eran asuntos delicados, nada terrible a su parecer.
El avión empezó a deslizarse entonces por la pista a gran velocidad y Akira aguardó con suspenso a que aquello acabara. Cuando el despegue concluyó y los ruidos se acallaron, las azafatas comenzaron a ofertar sus productos. El albino llamó a una y pidió dos alfajores así como dos botellas de agua mineral. Uno de los aperitivos le fue entregado a su compañero con amabilidad y el propietario desenvolvió el suyo para darle una mordida. No era aficionado a los dulces, pero por esta vez haría una excepción.
 
Tras masticar y tragar, quitó la tapa a la botella y bebió con el sorbete ofrecido. Luego la cerró y depositó en el contenedor de bebidas -Lo primero es sobre mi misión. Cuando fui enviado por UT para recolectar el esperma de los alquimistas no sabía nada al respecto sobre los planes de mi padre, pero en cuanto obtuve el tuyo descubrí al menos las consecuencias de esa extracción. Tu cuerpo, por períodos esporádicos puede perder la inmortalidad ahora, Magheq. De hecho, actualmente eres mortal. No sé qué planea con esto Padre, pero conociéndole como le conozco, supongo que principalmente desea ver a los alquimistas enfrentados y cuál es el vencedor. Ya que me colocó en tu camino y por cómo se han entrelazado nuestros destinos, creo que eres sin duda su favorito- se rió levemente -El mío también, por supuesto-  acarició la mano de su acompañante -Creo que esto es favorable para los alquimistas. Una forma de probarse a sí mismos y además vivir sin arrepentimientos- dio otra mordida a su alfajor y esperó a tragar para continuar con la siguiente etapa que, sabía, sería mucho más dura para el que se mofaba de insensible -Lo otro que quiero confesar es que cuando llegaste a mi casa y mientras teníamos sexo en el baño, Gintoki estuvo allí, todo el tiempo, en mi sótano escondido- bebió otro poco de agua -Estaba buscando su esperma y me rechazó completamente. Dijo que alguien como yo no le seducía en absoluto... considerando esas palabras y lo que viste antes de arribar a mi hogar, creo que es claro el profundo amor ciego que siente por ese huésped con quien convive y comparte cama. Lo siento si soy demasiado sincero, pero valoro la sinceridad y verdad, Magheq. Sé que te afectará, pero es mejor que aterrices definitivamente al presente y olvides el pasado si no deseas fallar en tu meta. Yo estaré contigo para acompañarte. Acepta de una vez que Gintoki es un capítulo cerrado... pudo salir, pudo interrumpirnos e ir por ti, pero no lo hizo. Así como él, déjale ir- miraba al frente sin expresión, dándole privacidad a IV para asimilar la noticia, pero su diestra tomó la de ese herido y la estrechó con posesión, entrelazando sus dedos.
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Re: Run, hide and pray. Came your nightmare || Aki & "Magheq" IV. Kahlfuss +18

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Dom Ene 12, 2014 9:06 pm

El Rey contempló con incredulidad como el de albina cabellera se abría paso por la hilera de asientos hasta dar con el que hubo elegido a voz ansiosa y, por su parte, no hizo más que seguir sus pasos y aposentarse sobre lo mullido del asiento colindante, se pasó el cinturón por encima del vientre y tras asegurarlo dejó que éste se ajustase en su forma antes de tomar uno de los alfajores que le era entregado, envuelto en su correspondiente papel. Aquel que se presentó cómo el hijo del creador tomó nuevamente la palabra mientras el moreno abría el envoltorio del dulce, dándole el primer mordisco sin manifestar alerta por lo que el ajeno tendría que comunicarle. Esperó a que las nuevas le fueran manifestadas manteniendo ése porte suyo de sofisticada y fría calma. –Me gusta que vayas con la verdad por delante.- dicho eso hundió la amplitud de su espalda en una textura que le acogió de manera cálida y agradable, un suspiro por su parte y Akira comenzó a hablar. El monarca dirigió ése orbe de oro líquido en dirección a su compañero empero el peso de las palabras fue superior y la sorpresa se hizo en un rostro que procuraba no mostrar emoción cuando tanta gente se arremolinaba a su vera. –¿Me estás diciendo que si el avión se estrella podría morir? ¿Cómo demonios sabes eso? ¿Cómo sabes que soy mortal?- se miró las palmas, no notándose nada raro en especial, aunque una fue capturada y acariciada, lo que le hizo volver a prestarle atención. –¿Favorable? ¡Tendremos que escondernos! ¿Sabes la cantidad de enemigos que tenemos, Akira? Sin contar que UT se encargará de recolectar filas de titanes para cuando el resto éste como yo.- se soltó de la mano amiga, pellizcándose ahora el puente de la nariz con molestia impregnada. Ahh... De ser cierto, aquello sería un verdadero problema, muy especialmente de ir ahora a Exules. ¿Lo notarían los demonios? ¿Olerían el hedor numan en su sangre? Vagamente pensó en Ayperos, ése sería muy capaz de aprovechar la ocasión para destronarle y hacerse con las tan soñadas tierras que IV le arrebató en una contienda que acabó por derrocar al más temido en los bajos mundos.

Si en algún momento hubo fuerza en la mano con la que sujetaba el aperitivo nunca lo supo, éste cayó sobre sus piernas y más tarde encontró espacio en el suelo. Palabras tan afiladas como cuchillas rasgaron el maltrecho que aún latía dejándolo con fuerzas nulas. La palma con la que hasta ahora se había tocado la cara pasó a ser esencial para resguardar bajo ella el gesto de dolor que su única ventana mostró, la mano gemela no hizo ascos a quién le tomaba en posesión y buscó mayor apego entre sus dedos y los del albino. No podía ser... Titubeante apoyó el codo sobre el reposa brazos para darse sustento. –Así que... Estaba allí.- los jadeos, los gemidos, las palabras del más puro dolor, la confesión. ¿Lo habría escuchado? ¿Y no había dado la cara? En años, en siglos, hasta la fecha, nunca habían estado el uno a tan pocos metros del otro y ése al que aún amaba siquiera se tomó la molestia de hacerle saber que se encontraba allí. Akira –Gintoki se acostaba con todo ser viviente, ¿Sabes? Mujeres, hombres, menores... Así que es ridículo que te dijera algo así. Sin duda ése hombre le tiene cautivado, embrujado.- hizo una pausa y la mano que hasta ahora cubrió la miel derretida se apoyó bastamente contra una de sus rodillas, apretándosela en vago y fallido intento por contener el dolor.

Nunca dije que fuera un capítulo abierto, Akira. Ése hombre ya estaba enterrado antes de que vinieras a por mí.- temblorosa mano apretó la que le hubo capturado y se la llevó a la altura de los labios, en los finos nudillos del albino deposito un beso... no, dos. Tres. Cuatro. A cada uno iba avanzando hasta que rotó sutilmente el brazo de éste y besó su muñeca, con la cabeza gacha en dirección a la misma volvió a tomar la palabra. –Acompáñame. Entregaré a tu beneficio lo que desees, tendrás lo que necesites. Si vine hasta éste lugar a por ti no fue por mero deseo de destrucción o confusión. Aquella noche llegaste a tomar en posesión algo más de lo que tú padre te dictó. La soledad es fiel compañera y siempre que deseo compañía no tengo más que demandarla. Pero en los ojos de aquellos que me entregan se puede ver miedo...- la cabeza se alzó y su mirada buscó aquella de tonalidad sanguinolenta. –... Tú viniste con decisión a mi lado, así como yo acudí al tuyo.-

Los parajes fueron cambiando conforme hablaba empero ni una mirada de soslayo dedicó a las ventanas, pronto fue la voz del piloto anunciando venidero aterrizaje lo que le hizo observar por aquella que se encontraba más cercana, pero no fue su reino de tierras grisáceas lo que advirtió. Contempló el lugar con ojo atento hasta que el mismo aparato que les mantenía suspendidos en el cielo descendió posiciones, aproximándoles a un lugar que, a pesar de ser conocido por los continuos tratos realizados desde su despacho, jamás llego a pisar o a tener ganas de hacerlo. Una mirada, sólo una mirada de odio fue la que ahora dedicó al que, si bien hasta ahora le había tenido sujeto de la mano, le soltó con cierto recelo y casi enfado infantil. Ése no era el destino pretendido, ni mucho menos. Las ruedas del avión impactaron contra el asfalto... Ah, no, no existía marcha atrás.





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