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Pasos inadecuados pueden acabar en caminos cerrados. [Vale ♥ Fuku]

Mensaje por Invitado el Miér Oct 30, 2013 6:32 pm

-Moon-

Cerca, tan cerca como nunca antes hubiese podido imaginar que estaría de ella, su amada, su bella dama nocturna, su amante recurrente de cada noche, que altiva y grácil salía a su encuentro, resplandeciendo con un brillo prestado pero casi propio. Única, superior a cualquier creación numan, androide o alquímica: la luna.

Le admiraba y a la vez la envidiaba. Allí en las alturas, ella permanecía silenciosa y tranquila, con una inmutable paz que el joven vampiro anhelaba para ofuscar las tormentas de su alma. Las brasas del odio, de la injusticia, del abandono y principalmente la traición, aún quemaban en su añejo corazón roído. Sólo tenía un sueño y ese era poder llegar algún día hasta aquel astro con el cual se desvelaba durante horas interminables, semanas y meses. Seguramente, en esas níveas planicies desoladas, lejos de la corrupción de los organismos vivientes, finalmente pudiese recostarse extendido sin pensar en nada, cerrando los párpados y entonando versos plagados de sus sentimientos, de sus recuerdos e historia, hasta que todos se liberaran y perdieran en la inmensidad de la galaxia. ¿Una ilusión utópica e infantil? Tal vez, ¿pero acaso los alquimistas no habían sido más imprudentes que él y aún así tuvieron la posibilidad de estrechar entre sus dedos su objetivo?

-Alchemists-

Esos hombres poderosos pero aún así, hombres al fin y al cabo, y para Fukuwa nunca dejarían de serlo. Aunque una mesa se utilice como asiento, su esencia sigue siendo la misma y no se convertirá en silla. El mismo trastorno afrontaron esos sujetos tan particulares, queriendo transformarse en algo que no eran, comportándose como entes superiores y cayendo nuevamente y estúpidamente en los mismos errores de esa “supuesta raza inferior” que abandonaron. ¿Qué debía sentir por esas entidades que habían extinguido todo cuanto conoció? ¿Odio, desprecio, deseos de venganza? Sencillamente esos sentimientos eran estériles en Fukuwa. No podía odiar si no amaba, no podía despreciar lo que le era indiferente. Para él, esos cerebros que alguna vez fueron bendecidos con una inteligencia prodigiosa, se habían echado a perder y podrido en el interior de sus cráneos. ¿Cómo es que crearon puentes al cielo –como este donde estaba ahora parado- e incluso escaleras a las profundidades del océano pero no más allá? Ninguno tenía una mente suficientemente amplia para apreciar lo verdaderamente valioso.

-Rain-

Sólo llovía en su interior. Patriam Libidinis jamás conocería la pureza del agua caída del cielo, pues se había ubicado por encima de las nubes, aspirando a una altitud inadecuada y quedando a medio camino, en la nada. Lejos de los astros, lejos de los fenómenos que el cielo aportaba a las criaturas por debajo de sus pies. ¿En dónde estaba exactamente? Cerca, en un edificio luminoso, se escuchaban risas desquiciadas, macabras, oscuras, siniestras, las cuales distorsionaban la música de fondo que le había atraído en un principio. Haber viajado con tanto esfuerzo hasta ese lugar, había resultado todo un fraude… lejos de ser el paraíso que creyó, se trataba de un antro peor que el propio infierno. Lo mejor sería que se fuera cuanto antes, mimetizándose entre las silenciosas sombras que siempre le transportaban alrededor del oscuro mundo en que la Tierra se había convertido.


Última edición por Fukuwa el Sáb Nov 02, 2013 12:48 pm, editado 1 vez
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Re: Pasos inadecuados pueden acabar en caminos cerrados. [Vale ♥ Fuku]

Mensaje por Valefar el Vie Nov 01, 2013 4:00 pm

El vapor lo inunda todo a su alrededor, como niebla en las noches donde se elevan las nubes. Abre la ventana, dejando entrar el frío aire nocturno, que sustituye con lentitud el sofocante calor. Mientras el espejo se despeja sale a su habitación con una toalla liada a la cintura. El pelo aún empapado se le pega a la cara. Agita la cabeza y hunde la diestra, echándose la melena hacia atrás como una rutina. No obstante para Val cada noche era diferente, pues los planes cambiaban según a él le daba. Incluso las noches donde establecía uno antes de salir, las cosas acababan elegidas sobre la marcha. Posiblemente esta noche fuera igual, mas en estos momentos lo único que importa es con qué vestirse. Val observa el armario con indecisión. A la derecha están los pantalones, ordenados por colores; en los cajones hay camisetas, todas sin motivos y de manga corta generalmente; también hay camisas en las perchas. Se acerca, empezando a revolverlo. Un suave pero intenso olor a flores emanaba del baño, el mismo aroma de Valefar. Lo pensó durante un largo rato. El pelo había dejado de gotear para cuando tuvo estirado el conjunto sobre la cama. Dio un suspiro, satisfecho. Se colocó los vaqueros oscuros, casi negros, junto una camisa gris abrochada hasta la mitad del pecho, donde asoma un trozo de camiseta blanca.

Miró el reloj tras más de una hora, quizá cerca de dos. Cuando se trataba de arreglarse a la hora de salir a la calle, Valefar no le daba importancia al tiempo, tampoco tenía ningún tipo de cita. Repasó los detalles de su vestuario antes de salir por la puerta de su demasiado grande morada. En ella no vivía solo, también residían allí su servicio, hombres que limpiaban sus destrozos, preparaban su comida y hacían su cama. No se despidió de nadie al salir.

La noche era verdaderamente fresca, el cielo estaba despejado, aunque las estrellas levemente se captan debido a las millones de luces; sin embargo, la luna se captaba claramente. Las calles estaban repletas de gente. Valefar miró con una sonrisa el entorno. Hombres humildes comprando el tiempo de otros, otros con varias copas encima que no lograban llegar al hotel y se conformaban con una pared en algún sitio oscuro, lo que más se veía eran bebidas volando de mano a mano. Esta zona era una fiesta que se desarrollaba cada noche, no se limitaba a un local o dos, las calles eran una extensión de la misma. Era emocionante. Una ciudad para amar. Donde el corazón latiría toda la noche. Las risas, las expresiones de éxtasis, esta era su ciudad. El sitio a donde se dirigía estaba en el centro de la pasión. Lo frecuentaba bastante, mas desde hace unas semanas no lo había visitado, la ciudad era grande, limitarse a un lugar no era su estilo, aunque de vez en cuando sentaba bien volver a los hábitos.

Entre gestos de cariño, grandes grupos que salían dando altas risotadas y la cola para entrar que se extendía por más de media calle atraída por la alterada música, había una cara larga, un rostro que no decía mucho y no hacía más que mirar hacia arriba. Lo que sea que observase, ¿acaso eso era más interesante que su ciudad? En ocasiones llegaban tipos parecidos a él, no obstante nunca tardaban mucho en aceptar algo de tomar o cualquier tentación. Cambió el rumbo, curioso por el nuevo personaje en el escenario.

Le colocó una mano en el hombro sin pensarlo, armado con una encantadora sonrisa.

¿Qué haces aquí solo?, ¿no te han dejado entrar?
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Re: Pasos inadecuados pueden acabar en caminos cerrados. [Vale ♥ Fuku]

Mensaje por Invitado el Sáb Nov 02, 2013 12:47 pm

De pronto, el tacto firme, confiado y viril de una mano sobre su hombro delgado se afianzó, provocándole una completa tensión de sus extremidades. Dedos largos y determinados, palma ancha y elocuente, provistos de una calidez que rápidamente caló en la sensible piel de Fukuwa, aún a través de la rojiza chamarra que le resguardaba y las oscuras prendas posteriores. Su rostro pálido e inexpresivo, enarcado por la capucha de su abrigo y sus cabellos desaliñados, azabaches y sedosos, se giró con lentitud hacia la presencia que le abordaba tan despreocupadamente. Las solitarias orbes radiantes, bañadas con un manto de nostalgia y talladas con precisión sobre una esmeralda en bruto, se clavaron en el torso del misterioso invasor y ascendieron con parsimonia pero curiosidad hacia el prólogo de aquella obra de arte que representaba su figura.

La mirada alzada se detuvo ante un esbelto rostro de belleza sobrenatural, cuyos cerúleos ojos cogieron la atención de Fukuwa por sobre todo lo demás. Le observó con fijación, sin disimulo alguno, calando hondo en el color de esas pupilas, similares al cielo donde reposaba su adorada luna. Sin embargo la inmensidad con la cual se topó en estos, le hizo titubear y detener aquella adictiva conexión, dejando caer su mirada más abajo y acabando entre sus clavículas.
El silencio le procedió, ignorando las cuestiones que el rubio le había planteado con anterioridad, concentrado todavía en la particular existencia que se presentaba ante sus ojos. ¿Cuántos años llevaba aislado de la sociedad, de cualquier ente viviente? Intentar descifrarlo era una cuenta perdida. Sin duda alguna, esa compañía le traía emociones diversas y le perturbaba de una forma positiva. ¿Por qué ese hombre le tocaba, le hablaba, le miraba? Por siglos enteros Fukuwa se sintió transparente y así deseaba ser, tal vez ya casi lo era y entonces… ¿Qué buscaba este chico de él?

Quería correr lejos, nuevamente desaparecer y esconderse de todo; y a pesar de eso… la calidez de ese tacto, de esa presencia, despertaba en él un centenar de emociones dormidas y le envolvía nuevamente, lo atrapaba, lo asfixiaba. El calor de una persona y su compañía, esas sensaciones propias de los vivos, le recordaban ahora que su corazón latía. Quería más... más... cuánto lo necesitaba.

Extendió su mano lentamente hacia el pecho del contrario y tocó con las yemas de sus dedos el pectoral zurdo, comprobando los latidos, su vitalidad. Aquel hombre que se ubicaba delante suyo estaba tan caliente, justo como a Fukuwa la gustaba. Era como... un desierto privado, y a la vez, emanaba esa esencia reconfortante que captó su atención cuando conoció al científico que amó y el que le traicionó. Inevitablemente, ardió en su interior ese hueco profundo que portaba su alma y se abalanzó suavemente contra el opuesto, rodeando su cintura en un abrazo intenso y recostando su cabeza sobre él, con la esperanza de que ese intenso calor ajeno le colmara completamente y derritiera todo su dolor.

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Re: Pasos inadecuados pueden acabar en caminos cerrados. [Vale ♥ Fuku]

Mensaje por Valefar el Dom Nov 03, 2013 6:02 pm

De la nada todo a su alrededor enmudeció. La ensordecedora música de pulsos electrónicos, los gritos eufóricos de emoción junto a otros de pasión, incluso la voz del portero que no dejaba entrar a un grupo de jóvenes borrachos. Todo, todos, se callaron. Sólo se oía la lenta respiración del propio Valefar y el silencioso crujir de las ropas al rozar. No era un fenómeno paranormal, a su alrededor cada cosa seguía en movimiento, el mundo no se detuvo. Uno de los jóvenes golpeó contra el suelo de un empujón propinado por el perro guardián de la discoteca, el golpe resaltó entre lo demás por su cercanía, sin embargo la atención del vampiro continuaba prendida del inexpresivo chico. Le chocaba se reacción, no era alguien normal, y eso le hacía atractivo, como una ráfaga de aire fresco. Los planes eran buenos cuando se interrumpían por otros mucho mejores.

Dejó resbalar la mano con tranquilidad, hundiéndola hasta el fondo del bolsillo. Si no iba a decir nada lo haría él, el silencio sólo era un comodín más para seducir a cualquiera. Más espacio para poder expresarte, para causar una buena impresión. Sus pensamientos rondaban alrededor de la idea de hacer al misterioso chico suyo, como cualquier otro. Abrió la boca, sin embargo, al igual que el ambiente, calló. De pronto lo que iba a decir quedó en el olvido, tal vez la mudez del otro era contagiosa. Prefirió mantenerlo así, permitiendo que sus brazos rodearan su cintura, que su cabeza tocara su pecho. Con acentuada calma correspondió el gesto. La capucha del desconocido se deslizó hasta caer con un único y pequeño tirón. Valefar apoyó la mejilla sobre el suave pelo, más oscuro que la noche misma.

A su alrededor algunos se detenían a mirar por escasos segundos, antes de retomar el paseo. El rey de la noche era en verdad conocido, se trataba de su ciudad a fin de cuentas. La controlaba a su antojo, empero, esta noche se había sorprendido. No era extraño ganar con inverosímil facilidad el corazón o deseo de un hombre, mas sí la primera ocasión donde un par de preguntas ocasionaban tal reacción. Mentira, no fueron las preguntas, no fue la sonrisa, entonces... ¿qué? Había más de lo que esa expresión podía contar. Cautivado, más por el misterio que por su extraordinaria belleza, se dejó llevar.

Oprimió el delgado cuerpo ajeno entre sus brazos con fingida ternura, acariciando con sus largos dedos la espalda. Buscaba transmitir la calidez que aquella frívola ciudad era incapaz de dar, para así ser como un refugio en mitad de la tormenta.

¿Qué ocurre?, ¿te sientes solo?—Murmuró cerca de su oído, cambiando el tono enérgico de sus anteriores palabras a uno más pausado y conciliador.
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Re: Pasos inadecuados pueden acabar en caminos cerrados. [Vale ♥ Fuku]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 05, 2013 9:55 am

Removió su cabeza apaciblemente contra aquel cálido pecho que latía sin descanso, nítidamente, aún por encima de las prendas. La suavidad de esas ropas más el aroma a flores del propietario era como un pequeño paraíso al que se podía aspirar cerrando los ojos. Quería quedarse en sus brazos sin alejarse siquiera un ápice, le invadía una sensación acogedora que nunca antes había experimentado. Estar así no le avergonzaba, al menos de momento, pues nunca le abordó con intenciones afectuosas, ni siquiera viéndole como un hombre, sino más bien como un refugio a sus tormentas internas.
 
-Cold- contestó a la pregunta formulada, sin reprimir su diabólica voz, que irónicamente era una de las más inocentes que habitaban la utopía de los alquimistas. La paz parecía que duraría eternamente, y sin embargo, unas atrevidas centellas de luz resplandecieron bajo sus pies, quitando al vampiro exótico de su ensimismamiento. Observó el extraño fenómeno que ocurría entre las nubes que yacían debajo de Patriam Libidinis, representando sus cimientos, y cómo estos oscurecían de pronto, agitándose. La tranquilidad del corazón de Fukuwa fue quebrada bruscamente por el estruendo de un rayo azotando el resto de reinos posteriores.
 
Se apartó violentamente de su rubio acompañante, moviendo la cabeza de lado a lado con expresión de terror, mientras sus extremidades temblaban y sus pies retrocedían inconscientemente. No, no otra vez… no esa tormenta misma… como la noche de su liberación en aquella navidad de su cumpleaños. Apretó los párpados con fuerza y se echó a correr aterrorizado, dejando atrás a su compañero y buscando refugio, aunque realmente no había ninguno que pudiese salvarlo de los fantasmas de su mente, sus recuerdos, su pasado traumático.
 
Algunas lágrimas rodaron por su rostro, mientras continuaba en su peligrosa marcha, esquivando coches, cruzando enormes calles plagadas de luces y personas, androides, niños, edificios, casas, mansiones, sonidos. Era demasiado, tantas cosas juntas, su sensibilidad extrema producto del miedo le estaban estresando y aquello no acabaría bien. Todo lo que le rodeaba comenzó a elevarse, consecuencia de su descarriada telequinesis, y de repente, un nuevo rayo salvaje resonó con macabra altivez, acabando con los nervios del vampiro.
Unas espesas lágrimas rodaron por su rostro y se dejó caer de rodillas -siendo seguido por todas las cosas que regresaron al suelo- haciéndose un ovillo en el asfalto, atemorizando como un niño pequeño, mientras se agarraba la cabeza con ambas manos.
 
-Stop-                 -Please-            -Stop-
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Re: Pasos inadecuados pueden acabar en caminos cerrados. [Vale ♥ Fuku]

Mensaje por Valefar el Jue Nov 07, 2013 2:35 pm

Era un ser sobrehumano. Aquella voz ligeramente evocaba el recuerdo de los primeros androides, tenían la voz partida en dos, mucho más antinatural que oír dos radios al mismo tiempo pues poseían un sonido realmente eléctrico y rígido. A diferencia de ésta. Le pareció mucho más dulce de lo que se permitía mostrar. Y sin duda guardaba muchos secretos sobre el misterioso chico, detalles que juntos hacían una novela, pero que Valefar todavía desconocía, que se esforzaría por encontrar. Sin embargo, apegarse a él hasta ahogar la distancia, rozar su oído al hablar o besar su cabeza, cualquiera de esas rutas se esfumaron tronando como una tormenta. Allí arriba eran un regalo para la vista. Las luces resplandecientes brillaban entre nubes negras como fuegos artificiales, mientras que los nubarrones se movían, dejando entre ver la extensión del rayo o el reflejo en las gotas de lluvia. ¿Por qué algo tan hermoso le asustaba tanto?

Extendió un brazo en la dirección por la que se escapaba, tarde. Tal fue su sorpresa que con dificultad pudo reaccionar. Trastabilló, alejándose un par de pasos antes de recuperar el equilibrio. Frunció los labios, cuando sus ojos todavía demostraban pasmo. ¿Qué cojones le pasaba? Pensó el vampiro sin una pizca de la amabilidad de hace unos segundos. A lo lejos volvió a tronar. No tenía tiempo para jugar al detective, echó a correr detrás del magnético chico. Estaba molesto por el corte, pero asimismo cada vez más fascinado. El juego del gato y el ratón resultaba placentero cuando todo en tu entorno mantiene el nivel fácil, junto con una trama plana; esos estaban bien para hacerte sentir superior, no obstante el reto era infinitamente estimulante. Se lo tomó a bien, porque esto no era un rechazo, sólo habían comenzado a divertirse.

Una emoción olvidada le sacudió de pies a cabeza. En los video-juegos ocurría con frecuencia, el protagonista echaba a la carrera en busca de su amigo o compañero -generalmente el chico que le gustaba- después de que huyese por una razón desconocida. Ella formaba parte de un puzzle, el cual es el argumento. Pero vivirlo... era para Valefar como una sensación nueva. Un enigmático personaje que se encuentra con el protagonista una noche de “tormenta” y antes de desaparecer le regala una única palabra, fomentando la curiosidad. Se vendería deprisa.

Unos gritos aterrados rompieron la magia placentera de la ciudad. Saltó sin apenas esfuerzo sobre el capó de uno de los coches recién frenados. Entre el pánico y los insistentes cláxones irrumpió un descarado rayo. Todavía encima del vehículo buscó a su “compañero de travesía”. Un poco adelante, en el núcleo del terror, se encontraba de rodillas, rodeado por objetos y seres obligados a transformarse en pájaros. En cuanto cayó al asfalto, hecho un ovillo, todo volvió a la normalidad. Las personas se arrastraron hacia la acera, con la única idea de apartarse del monstruo. Había quienes huían de allí, como el dueño del cuatro latas donde el único inmóvil en aquella estaba se erguía. Bajó de un salto cuando el ambiente se hubo relajado, donde los gritos fueran cosa del pasado. Los rayos seguían resonando. Era la primera vez que una calle de esa ciudad se vaciaba, más siendo de noche. ¿Tanto les imponía esa figura miedosa? Se agachó a su lado, posando una mano en su cabeza como si temiere romperle en mil pedazos. Una vez se hubo arrodillado bajó la mano hasta su hombro.

Hey—llamó—, si te quedas aquí tú solo vas a coger más frío—hizo una pausa mediana, fingiendo dudar unos diálogos ya más que repasados. Era una complicada situación, no sabía cómo podría responder a sus palabras, sin embargo la vida sin riesgo...—. ¿Quieres que te saque de aquí?—Murmuró con suavidad.
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Re: Pasos inadecuados pueden acabar en caminos cerrados. [Vale ♥ Fuku]

Mensaje por Invitado el Sáb Nov 09, 2013 10:48 am

En medio de su angustia, de su terror y desesperación, pudo sentir cómo de pronto una calidez familiar volvía a alojarse sobre sí. No necesitaba alzar la mirada o cambiar su posición para identificarlo, claramente se trataba de la mano perteneciente a ese hombre que con anterioridad le había cobijado entre sus brazos. Se dejó tocar, sintiendo además de los escalofríos, suaves oleadas de paz y seguridad, casi como si ese tacto le fuese inyectando progresivamente morfina a sus venas. Era extraño, inexplicable el efecto que su esencia producía en Fukuwa; y aunque no confiaba del todo en esa persona ni en nadie, en aquel instante no pudo hacer más que creerle ciegamente y arrojarse a sus brazos otra vez. ¿Ese misterioso chico realmente era capaz de sacarlo de allí? ¿Sacarlo del infierno interno donde se consumía día y noche?
 
Se abalanzó sobre Valefar de una manera tan desesperada que prácticamente simuló el ataque violento de un pedófilo a un niño, o muy similar. Rodeó el cuello de su víctima con los brazos, estrechándolo fuerte y aplastándolo contra el asfalto, sin plantearse ni meramente la localización o parecido. Fukuwa mantenía los ojos cerrados, aguardando lo que fuera que viniese a continuación, sin ser consciente de su entorno, sólo de la voz nítida de ese que se proclamaba su salvador. –Please- suplicó, pidiendo ser liberado de su tortura, aún desparramado sobre el rubio vampiro cuyo dulce aroma comenzaba a calar en sus fosas nasales y aportarle cierto confort. Buscando esa dulce fragancia a flores, apegó más su nariz al cuello contrario.
 
Lentamente abrió los ojos y sus músculos se fueron aflojando, permaneciendo débilmente recostado sobre el contrario. Dejó que sus manos se trasladaran con suavidad hasta una ubicación más cómoda y las reposó sobre el pecho que yacía bajo él. Entornó nuevamente los párpados, sumamente complacido y confiado ahora, como si estuviese sobre una isla a la deriva, ajeno a todo. Entonces se desató una violenta lluvia, siendo reemplazado el sonido de los rayos por una nueva melodía menos salvaje.
 
Por primera vez, la mente de Fukuwa se aclaró con el sonido del agua y fue consciente de la situación en que se encontraba y la persona que compartía el suelo con él. Le miró con los labios levemente separados, mientras un rubor rosado y casto se posaba disimuladamente en sus mejillas. Su corazón latía algo agitado y tras el recorrido visual intenso a toda la figura del contrario, desvió los ojos rápidamente y se puso en pie, dándole la espalda y apoyando una mano en su pecho para intentar calmar aquellas imprevistas palpitaciones.
Ese que se ubicaba justo a su lado era un hombre, tal como aquel científico que despertó en su corazón sensaciones similares a las que ahora estaba sintiendo. No… No de nuevo… Esquivando la figura de su compañero, rehuyendo de su pasado, extendió su mano hacia el brazo de Valefar y lo tomó con recato, esperando ser conducido a algún lugar, aunque ahora su seguridad había muerto y se encontraba confundido… Sin embargo algo en su interior le obligaba a aferrarse a ese único lazo que se ofrecía a atarlo a su vida perdida antaño.
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Re: Pasos inadecuados pueden acabar en caminos cerrados. [Vale ♥ Fuku]

Mensaje por Valefar el Vie Nov 15, 2013 1:48 pm

Bajo el cuerpo de Fukuwa, el rubio sacudió sutilmente la cabeza, mientras su boca se curvaba en una diminuta sonrisa provocada por las cosquillas de la cálida respiración del otro en su cuello. La primera reacción habría sido apartarlo de un empujón al verle abalanzarse, sin embargo se convenció de mantener la calma antes de cometer una gran equivocación. La violenta forma con la que le había atrapado le estremeció por unos instantes, suponiendo que todo lo sucedido había sido un fracaso y que la partida había terminado antes de comenzar. Valefar apoyó una mano en el suelo, al mismo tiempo que otra se dirigía al costado del misterio con patas. No obstante el cuerpo ajeno se encontraba rígido a causa de los nervios, le costaría ponerlos a ambos en pie si uno de ellos continuaba indispuesto. Se decantó por esperar a que la oportunidad llegase sola, mientras intentaría no reír ante las cosquillas que el revuelto pelo oscuro propinaba.

La contaminación acústica era elevada en esa zona. Algunos motores seguían en marcha, pero independientemente a eso, música que poco tenía que ver la una con la otra se topaban allí. La tormenta hacía poco había dejado de tronar, pero ambos protagonistas de aquella caótica escena parecieron no percatarse hasta minutos más tarde de que los incesantes rayos fueron sustituidos por una agresiva lluvia. En los cielos más elevados el llanto de las nubes llegaba como un susurro entre gritos.

El rubor rodeó la mirada avergonzada del ya calmado chico, y tan rápido como un ratoncillo huyendo de un león, se irguió, de nuevo, sin darle tiempo a reaccionar a Velfar. Embobado en la inocencia que demostraba esa expresión, dio un brinco como si a correr quisiese echar, suponiendo que de nuevo su presa huiría hasta perderse por las calles. «¿Te gusta?», quiso preguntar cuando los ojos del que aún no sabía el nombre le recorrieron, mas prefirió sostener la misma sonrisa cautivada y alegre. No hacía más que preguntarse a sí mismo cómo era que había alguien como él en una ciudad como aquella, o si tal vez fuese un tenorio y ambos estuvieran jugando con el otro. De ser así complicado sería dictar quién sedució y quién se dejó seducir, o mejor dicho, quién fue el muñeco de quién. Aunque una escena así se antojaba curiosa, toda la ilusión de Valefar sobre aquel tipo se irían tan repentinas como el primer rayo si descubriera en él una fingida ingenuidad.

Se demoró por dos segundos antes de levantarse. El recato con el que Fukuwa le tomó del brazo fue disipado por la seguridad con la que Valefar le tomó de la mano, empezando a tirar de él con suavidad, tomando el camino de regreso a casa. Aunque por supuesto no irían andando. En la paralela a la discoteca donde el rubio planeaba disfrutar de la noche se encontraba aparcada moto; los coches sin duda eran muy poco flexibles a la hora de manejar.

¿Cómo puedo llamarte?—preguntó de repente, sin conformarse con dirigirse a él con un “oye” o un “”.
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Re: Pasos inadecuados pueden acabar en caminos cerrados. [Vale ♥ Fuku]

Mensaje por Invitado el Lun Nov 18, 2013 4:28 pm

Sus claras y atractivas pupilas, desprovistas de malicia, se dirigieron hasta aquel agarre que el contrario efectuaba sobre su mano. Aquella palma cálida era de tacto gentil y amable, bondadosa. Fukuwa le observó intensamente, llevando su mano restante hasta esa misma para rodearla con precisión, apegándose más al dueño sin el menor deseo de separarse. Sus párpados se entornaron y recostó levemente la cabeza contra el hombro que yacía junto a él, mientras le seguía en silencio, observando los bulliciosos alrededores plagados de color y música. Ese sitio parecía el óleo de algún artista abstracto queriendo soltar todas sus pasiones de forma desorganizada y salvaje. Daba miedo.
 
-Fukuwa- contestó a la curiosa pregunta formulada sobre su persona, la cual le tomó por sorpresa. ¿Y qué tal él? ¿Quién era ese muchacho que le estaba sacando de ahí tan valientemente? Demasiados pensamientos se acumulaban en la mente del vampiro, mareándolo y agitándolo. Estaba cansado, hambriento, débil. Se había dejado prácticamente morir durante demasiados siglos. La sensación de vivir como un ser más de la civilización ya casi la había olvidado, si es que alguna vez contó con la posibilidad de hacerlo; y sin embargo ahora su corazón latía con una intensidad suficientemente vigorosa para recordarle que estaba vivo.
 
De camino al vehículo, pasaron por un escaso jardín de variadas bellezas aportadas por la naturaleza sublime y Fukuwa vio una en particular que llamó su atención. A los pies de un árbol reseco, apartado del resto, se asomaba un bonito jazmín de color azul. El joven que anteriormente se dejaba conducir con mansedumbre, se soltó rápidamente y corrió hacía ese pequeño detalle capturado por sus ojos. Se arrodilló con delicadeza frente a la flor y la cortó por el tallo, alzándola con la atención que una joya mereciese. Tras ello regresó a gran velocidad hacia el rubio y se detuvo frente a él, manteniendo la mirada agachada, avergonzada –For you…- su tono de voz suave se dejó hablar más de la cuenta, mientras un sutil sonrojo cubría sus pómulos, a la vez que comenzaba a ascender por la figura del contrario con sus manos, siendo seguidas por los ilusionados ojos que buscaban la ubicación idónea. Separó una brecha de doradas hebras suaves y allí hizo un espacio para el jazmín, tan hermoso como su portador.
 
Por primera vez en muchísimos años, Fukuwa se permitió esbozar una cálida sonrisa, sutil pero definitivamente feliz, mientras miraba teñido por el bochorno la intensidad de aquellos ojos azules como el cielo, realzados por la flor del mismo tono y perfumado con la frescura de la aludida. Tragó saliva, algo nervioso de ser golpeado o reprendido por su osadía, pero sin sentir el menor arrepentimiento –Thank you…- ya no soportó más la incomodidad de ese momento que él mismo había provocado en un impulso y hundió su rostro en el pecho contrario, quemando la zona con el calor que desprendían sus rojas mejillas. –Go- musitó en un susurro, suplicando ser llevado antes de que ese ambiente empeorara su penosa condición. Tomó entonces la mano del extraño que con anterioridad le había sostenido y con la restante se agarró el pecho, presionando fuertemente los párpados y queriendo detener esos violentos latidos que bombeaban dentro.
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Re: Pasos inadecuados pueden acabar en caminos cerrados. [Vale ♥ Fuku]

Mensaje por Valefar el Sáb Nov 23, 2013 2:04 pm

Le dedicó una mirada, repitiendo el nombre para sí mismo, mas sin pronunciar palabra. Acarició con el pulgar el dorso de una de las manos de Fukuwa. Se preguntaba cómo tan delicada criatura podía haber corrido con tanta violencia cuando se desató la tormenta y ahora apegarse a él con tanta ternura. ¿Era porque lo había salvado? Valefar no lo veía de ese modo. Él había velado únicamente por sus intereses, nada más allá de su egoísmo. Sin embargo no es tan cruel como suena, pensaba así el rubio, es por su capricho que estaba con él y no aún en aquella carretera, temblando y solo, hasta que algún agente de seguridad lo llevara a rastras por agresión al ciudadano, entre otros. Mientras no se cansase de su nuevo juguete cuidaría de él, eso incluía su felicidad.

Pese a haber escuchando el nombre del contrario, no respondió con el suyo. Como bien supo desde el principio, Fukuwa no era de Patriam, más bien era una especie de cordero descarriado que desconocía la clase de sitio donde se metía; sin embargo, prefería callarse el nombre. Una de las razones de su tremendo éxito entre los hombres de aquella ciudad era su reputación, al igual que Valefar no se acercaba a los demás sin una clara intención, muchos le imitaban a la hora de presentarse a sus puertas. Si Fukuwa era un forastero, no conocía su rostro, pero quizá sí su nombre. Y le gustaba demasiado esa dulce ingenuidad para jugársela con presentaciones.

Sacándolo de sus pensamientos, el chico se separó de improviso y echó a correr. Estiró el brazo izquierdo intentando atraparle, preocupado porque volvería a desaparecer entre calles, mas no habían rayos, sólo el leve murmullo de la lluvia lejana. Eso le tranquilizó un poco, hasta que todas sus preocupaciones se disiparon al verle arrodillarse en la hierba del pequeño jardín. Cerca de allí había un parque aún más grande donde iban a pasear perros o jugar a cosas que no podrían en mitad de la ciudad, también había quienes se dedicaban a dibujar. Al rubio le parecía un sitio aburrido, pues además era sólo por el día cuando se llenaba, durante la noche eran parejas descarriadas las que inundaban de sonidos el sitio. De cualquier manera, si a Fukuwa le gustaban tanto las flores, podía hacer una excepción y visitarlo mientras todavía quedasen rayos de luz, de vez en cuando no estaba mal levantarse temprano, se dijo a sí mismo, observando con curiosidad como volvía con una flor en sus manos.

Abrió los ojos sorprendido por el detalle. Por primera vez en mucho tiempo enmudeció, le faltaban palabras. No recordaba la última vez que fue protagonista de tan tierna escena, mejor dicho, la última donde le colocaron a él la flor. En la gran mayoría de épocas pasadas se le conocía por su galantería, así que se esperaba que fuese Valefar quien adornase el cabello de sus parejas con flores, si es que surgía la necesidad de mostrarse romántico. Quizá incluso se tratase de la primera vez. Aún sin creerlo acarició el jazmín azul con las yemas de sus dedos. Incrédulo observó el rostro del joven que ahora sonreía. Entonces no pudo evitar sonreír, ensanchándose al notar el calor que desprendían las mejillas coloreadas, en su pecho. Sintió de nuevo la mano de Fukuwa aferrarse a la suya. Se permitió soltar una cantarina y leve risa, motivada por lo extraño del momento. Era agradable, realmente agradable.

Pasó su mano libre por el pelo oscuro, apoyando su barbilla en él antes de separarse unos centímetros y obligarle a mirarle, tomándole por la barbilla.

Me encanta la flor, Fuku.—Habló en bajo tono, entornando los ojos. Plasmó entonces un suave beso en la mejilla; para él, alguien como Fukuwa, merecía ser tratado con cuidado—. Gracias.

Giró sobre sus talones y volvió a al camino. Estaban ya cerca, sólo necesitaron cruzar dos calles más para llegar al vehículo. Donde Val se quitó la flor y la guardó con cuidado en un bolsillo, antes de darle uno de los cascos a su acompañante.
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Re: Pasos inadecuados pueden acabar en caminos cerrados. [Vale ♥ Fuku]

Mensaje por Invitado el Miér Nov 27, 2013 11:42 pm

Labios entreabiertos del inocente buscaban recobrar el aire perdido por los bombeos salvajes de su corazón acelerado. Ese beso recibido en su mejilla fue el detonante de un sonrojo brutal y expansivo, el cual no se detuvo hasta abrazar en su totalidad el rostro del morocho. Mientras caminaba tras su compañero, sosteniendo el agarre de la mano con énfasis, los dígitos restantes acariciaban esa zona bajo sus pómulos perpetuada por la cálida y suave boca contraria. Se sentía... extraña e infinitamente bien. Estar junto a aquel hombre le aportaba tranquilidad, paz y seguridad, consecuencia de la amabilidad inusitada que le regalaba gratuitamente a cada instante. Sin poder evitarlo, Fukuwa lo observaba desde atrás casi con adoración. En ese preciso instante era capaz de seguirlo hasta el fin del mundo.
 
No tardaron más que leves minutos en alcanzar el destino impuesto por el residente de Patriam. El extranjero desconocía totalmente su paradero, cómo huir, movilizarse o salir, pero tampoco yacía en su pensamiento un objetivo en particular, así que seguir a ese hombre de quien desconocía el apodo le parecía bien. Con esa mansedumbre fue que acabó frente a un vehículo y sosteniendo un casco en las manos. Miró extrañado el objeto y luego lo que su pareja hacía con el suyo, por lo que decidió imitarlo y se lo puso en la cabeza. El primer intento fue erróneo, divertidamente fallido. El visor del protector terminó en la nuca del chico y por ende el trasero del casco delante de los ojos le bloqueó la mirada. Tras recibir el auxilio correspondiente y acomodarlo de la forma adecuada, miró con timidez la escena, apreciando a ese atractivo sujeto sobre la motocicleta.
 
Rígido e inseguro, se aproximó a su guía, tragando saliva y sentándose tras él. ¿Manos? decidió usarlas para rodear la cintura del contrario en un abrazo intenso, pegando su rostro a la espalda ancha y sintiendo así cómo sus pómulos se coloreaban nuevamente. ¿Y las piernas? Le sobraban y las propias eran largas. Sin saber dónde ubicarlas para que no se arrastraran por el asfalto, las alzó e imitó la posición de sus manos, enroscándose a Valefar como un oso perezoso a su árbol. Una vez predispuesto correctamente -según él- permaneció inmóvil, perdiéndose en el dulce aroma del perfume del vampiro que yacía delante y la fortaleza de los músculos que le sostenían. Sus colores, su tono de voz, incluso su temperatura, todo era demasiado acogedor.
 
-Special- así era Valefar o al menos de esa manera lo veía Fukuwa. Un sereno astro al alcance de su mano.
 

Sintió los párpados pesados mientras el viaje transcurría en silencio por ausencia de carisma de su parte. Los cerró algunas veces y otras tantas los abrió de nuevo, intentando resistirse al cansancio que suponía el cambio radical entre la desesperación y la armonía. Inevitablemente se durmió como un niño en medio de un espectáculo sonoro y catastrófico, como lo eran las calles de Patriam Libidinis. Absoluta templanza reflejaba la expresión del aparente jovenzuelo, dejándose recargar contra la fisonomía del chofer en una muestra clara de temeridad. Por primera vez en siglos, Fukuwa se entregaba a la inconsciencia sin temor a que las pesadillas le aquejaran en soledad, ahogándolo en recuerdos angustiantes. Aún si sólo era por una breve brecha de tiempo, ese descanso lo disfrutó más que cualquier otro.
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Re: Pasos inadecuados pueden acabar en caminos cerrados. [Vale ♥ Fuku]

Mensaje por Valefar el Miér Dic 25, 2013 7:12 pm

Debe ser una broma, pensó el vampiro. Fukuwa no le había rodeado únicamente con los brazos, sino que las piernas obtuvieron el mismo privilegio. Se mordió el labio inferior para contener la risa. En otras circunstancias se estaría riendo a carcajadas o haciendo mil y una bromas al respecto, sin embargo esa faceta de niño pequeño la guardaba para otras ocasiones. Ahora era un amable, atractivo, varonil, maduro y seductor hombre -según su propio ego- que ayudaba desinteresadamente a una inocente criatura que pasó un mal rato en una ciudad desconocida. Obligado, tuvo que hacerlo a un lado. Giró la llave y arrancó el vehículo. Menos mal que el casco le tapaba la cabeza por completo, pues el brillo de las lágrimas de la risa podrían haberlo delatado.

Verlos era incluso más gracioso que vivirlo, pero aún así lo más grave era si Fukuwa se caería o por el contrario se mantendría en el asiento, abrazado como un perezoso a una rama. Pues de lo que el protagonista de toda historia no se había percatado todavía era del plan de Morfeo: dormir al chico para, quizá, provocar que se cayera accidentalmente en alguna curva y asesinarlo. Ciertamente notaba más tranquila su respiración, no obstante ocupado guardándose las bromas para sí no le dio demasiada importancia.

¿De dónde había salido? Se lo había preguntado tantas veces que incluso él estaba cansado de escucharse. En fin, qué daba si de allí o de allá, no es como si al rubio le duraran mucho esta clase de juegos. Sentía que progresivamente se iba ganando su confianza, lo cual agradecía, puesto que entonces todo iría mucho más rápido. Se dedicaría a disfrutar de él durante unos días y para cuando acabase... bueno, ahí las cosas terminan. Tal vez le chocaba bastante la cantidad de confianza que había depositado en él en apenas unas horas, pero nunca trae nada bueno criticar un golpe de suerte. Conforme los años pasaban las personas confiadas se hacían extrañas, tanto que casi podría considerar a Fukuwa como uno de los últimos de su especie, pero tampoco se trata de exagerar.

Tomaron la primera curva sin problemas. No eran pocos los pares de ojos que se posaban sobre ellos, intrigados por la comodidad del pasajero de Val. Esbozó una sonrisa, contagiado por aquellas que le rodeaban. Sí, le preguntaría de dónde provenía. Su estilo era el clásico «aquí te pillo, aquí te mato», aunque mira, por qué no, hoy se sentía verdaderamente intrigado. Los edificios se sucedían uno tras otro a gran velocidad, como en una película cuando pulsas tres o cuatro veces el botón de avance rápido. No obstante, pese a los nombres de las calles cambiar, la estampa era idéntica. Altas construcciones de luminosas y parpadeantes luces, multitud de transeúntes yendo de un local a otro, música ensordecedora que incitaba a bailar, y mucho, mucho amor. Esos elementos constituían toda la ciudad nocturna, la que por el día no era demasiado diferente a una cualquiera, quizá más silenciosa debido a la resaca.

La carretera estaba también repleta de coches a cada cual más grande. Con gran elegancia y control de sus movimientos, su ligero transporte recorría el sendero creado por los espacios entre los demás. De esa manera lograban avanzar casi el triple que los demás, saltándose algún que otro semáforo cuando la impaciencia vencía. Fue suerte que el cuerpo del bello durmiente se resbalase al parar en una de esas señales de luz rojiza, si hubiera ocurrido en una curva no lo llega a contar. Con el corazón en la garganta por el sobresalto, el rubio se giró lo suficiente como para detener su caída y colocarle de nuevo “bien” sentado, antes incluso de separase más de unos centímetros de él. Suspiró aliviado al notar, una vez retomó el viaje, que no amenazaba con volver a caer.

Alcanzaron destino dos calles después del incidente. Se detuvo ante una gran puerta de hierro, la cual se abrió tras saludar con un guiño a la cámara que la vigilaba. Se había deshecho del casco nada más llegar, ahora colgaba de su brazo derecho. Bajo árboles de altas ramas y gruesas raíces que daban al paisaje, junto al vivo color verde moteado con los pétalos de algunas flores, un ambiente de cuento de hadas, recorrieron el largo camino de loza blanca hasta las puertas de la morada del vampiro. Su castillo se alzaba imponente entre aquel majestuoso bosque privado. Era como si de verdad estuvieran en mitad del bosque, en la única morada a kilómetros a la redonda, como si se tratase de unas tierras alejadas de aquel mundanal ruido. Era un punto y aparte.

Un hogar idóneo para alguien como Valefar, que adoraba llamar la atención. Ese castillo sacado de una pintura romántica era la perfecta representación de la exageración, y a su vez de la belleza. Él estaba realmente orgulloso de su castillo con torreones y más habitaciones de las que es capaz de contar. Con patio externo e interno, con balcones a cada cual más elevado y vistas más allá de la ciudad. Nació de un infantil capricho, pues bien podría haber construido una mansión, pero no, Val consideraba una vivienda más digna un señor castillo.

Habían pasado ya muchos años desde su construcción, aún así no se cansaba de admirarlo. Y con una sonrisa de inocente alegría se bajó con cuidado del vehículo con Fuku todavía a la espalda, sosteniéndolo de esa manera a propósito.

Se dirigió con paso fuerte a la puerta principal, subiendo las escaleras de piedra. Mandó al primer sirviente a aparcar la moto. Bajo el suelo que pisaban se escondía el garaje, fuera de la vista para no fastidiar la acogedora sensación de todo aquel cuadro allí montado.

Bienvenido a casa.

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Re: Pasos inadecuados pueden acabar en caminos cerrados. [Vale ♥ Fuku]

Mensaje por Invitado el Dom Dic 29, 2013 5:57 am

Cuando la exótica criatura aletargada finalmente despertó, se hallaba justo en la entrada del palacio donde residía Valefar, subiendo las escalerillas principales y frente a él un enorme portal abierto, dejándole apreciar el lujoso interior de una vivienda muy lejos de su categoría y la de cualquiera que hubiese conocido. Sus párpados se fueron alzando lentamente hasta que consiguió admirar su entorno, pero aún así lo que primero llamó su atención fue la calidez que desprendía aquel hombro contra el que su barbilla permanecía apoyada. ¿Qué había sucedido? ¿Dónde y con quién estaba? Giró levemente su cabeza para mirar el rostro de quien le transportaba y entonces descubrió aquellas hebras doradas que fácilmente le recordaron el nombre de su protector. Él acababa de mencionar que esa gigantesca edificación ante ellos era su casa.
 
Avergonzado y alterado, Fukuwa se bajó del vampiro con cierto rubor cubriendo sus mejillas y un notorio nerviosismo en sus tiesos movimientos bruscos. Rápidamente se introdujo en la vivienda y prácticamente se arrinconó en el primer hueco que encontró, sosteniéndose el pecho con una mano. Cuando se sintió un poco más aliviado, giró disimuladamente la cabeza y comenzó a husmear con curiosidad pero recato los alrededores. -Home...- pronunció extrañado, despegándose de la pared para avanzar por la sala y contemplar cada detalle. Nunca antes había estado en un hogar de verdad. Los únicos sitios donde le habían mantenido hospedado eran el orfanato y el laboratorio, de los cuales prefería ni siquiera memorar.
 
La casa de Valefar plagada en lujos, elegancia y belleza era sin duda algo totalmente nuevo para el pelinegro, que asombrado toqueteaba objetos y analizaba cada cosa a su paso. Ni en sueños se había permitido interactuar con un palacio como ese y aunque no podía decirse que las vistas le sonaran desagradables, sentía allí dentro una incómoda sensación de presión y frialdad. Ahí frente a uno de los enormes ventanales que daba panorama directo al frondoso jardín cubierto en vegetación, pudo discernir perfectamente que tras esos impecables vidrios era como estar en una solitaria jaula de oro. -Cold- esa vivienda era demasiado fría y tal vez no precisamente por el tamaño, pero aún así el de ojos esmeraldas lo sufría sobre su sensible piel.
 
Se volteó, frotándose los brazos delicadamente para calentarse y entonces se topó con la mirada del contrario por primera vez en su nuevo paradero. ¿Q-Qué se suponía que debía hacer ahora? ¿Para qué lo había traído aquel hombre a ese sitio? ¿Cuál sería su deber? Todo eso no encajaba con el estilo de vida que conocía ni que había llevado hasta el momento, por lo que necesitaba instrucciones, tal como una máquina programada para cumplir un objetivo. Estar solos los dos era ciertamente perturbador y le hacía esquivar los bonitos ojos de su anfitrión.
 

Aún con el casco puesto en la cabeza -pues en ningún momento supo siquiera cuál era la finalidad de este y si aquel era un requisito para el ingreso, lo cumpliría sin objeciones- se sentó en el suelo abrazándose a sus piernas flexionadas y esperando lo que fuese que viniera a continuación. Mientras tanto, algunas preguntas rondaban su mente, tales como si Valefar viviría con familiares, si existían más entes en aquella construcción y cómo serían estos.
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Re: Pasos inadecuados pueden acabar en caminos cerrados. [Vale ♥ Fuku]

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