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Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Dom Oct 27, 2013 6:10 pm

Come back, please.

" Gintoki “Grim” V. Sakata||  Flash back situado en el antiguo japón,
Antes de los sucesos en el Navis.



-Papá ha dicho que espere aquí.- sus pequeñas piernas se balanceaban de delante hacia atrás, no llegaba al suelo tan siquiera por lo que le era sencillo el movimiento. El chico que estaba a su lado suspiró. I ya le había dicho que ése niño era tozudo pero no imaginó hasta que punto también podía serle leal. Estaba observándole cuando, de repente, ése de corto cabello oscuro abrió la comisura en una sonrisa que irradió la más absoluta felicidad. No muy lejos del porche en el que se encontraban, por un camino de tierra cercano al jardín llegaba I. Quién se mantuvo esperándole dio un salto de su posición y antes de poder ser capturado por los brazos de quién esos días le vigiló, corrió a los brazos de I.

-¡Magheq! ¿Has crecido estos días? ¡Estás enorme!- le tenía ya en brazos, sujeto a su costado mientras el infante le rodeaba el cuello.

No recordaba otra manera de vida, desde siempre, sus días se centraban en su padre. Él lo era todo. Al menos, sí hasta que abrazó la oscuridad.

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" Gintoki “Grim” V. Sakata||  Flash back situado en el antiguo japón,
Antes de los sucesos en el Navis.



Le despertaron una serie de susurros inquietos. Los pasos iban y venían, él, desde su futón captaba todos los movimientos que se realizaban sobre la madera que cubría la casa y no pudo volver a conciliar el sueño. Tenía para ése entonces cinco años a duras penas, quizás unos meses menos... Algo incierto si se tenía en cuenta que se celebraba su nacimiento el día que fue encontrado. Se sentó despacio, muy despacio sobre lo mullido del futón y buscó con la mirada su compañero de habitación: No estaba. Hizo un pequeño mohín lloroso pero recordó las palabras de padre “Los niños fuertes no lloran”. ¡Él era fuerte!. Las sombras de debajo de la puerta se movían constantemente... Algo extraño que a esas horas las lámparas de aceite estuvieran prendidas. La mujer que les hacía la comida solía apagarlas para que no irrumpieran el sueño de ninguno.

Movió la manta que le cubría, descubriéndose con ello las piernas. Pataleó lo menester para que aquella angosta tela quedase lejos de él y una vez libre, se alzó despacio sobre sus pequeñas piernas, ayudándose de las manos en un inicio. Tenía sobre si un yukata de tonalidad morada, I solía vestirle con ese color. Éste era justo a su medida, se adaptaba a las formas de quién, asombrado y quizás miedoso miraba hacia la puerta. Nadie le había dicho que no pudiera salir del cuarto... ¿No?. Su pequeña mano se adhirió a la parte de la yukata que le cubría la cintura y se la alzó lo suficiente como para descubrir sus pies descalzos y poco a poco fue en dirección hacia dónde venían los sonidos. Poco a poco y sin prisa en completar su acción corrió la puerta hacia un lado: Se compartían susurros, sonrisas y negaciones. El pequeño del hogar no entendía nada. Para su suerte, el resto estaba distraído. Iría con I, seguro que él le explicaría... O le dejaría dormir en su futón.

Se movió hacia dónde el resto, para su beneficio su estatura baja le permitió seguir avanzando hasta que llegó a la sala. La mesa estaba puesta y I estaba sentado, sobre sus piernas... Apoyó una mano en el marco de la puerta sintiéndose repentinamente tímido. Proseguía sujetándose el yukata con torpeza, cosa que hacía que se le vieran los pies, por otro lado, empero, su cabeza de pelambrera morada asomaba por la puerta, observando con ojos muy abiertos y callados el niño que sujetaba I.





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Re: new member. || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back] |

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Dom Oct 27, 2013 6:55 pm

Japón – Edo

Espera aquí, Gintoki —fue la orden del mayor, el menor asintió levemente y se sentó sobre sus piernas sujetando la espada fuertemente apegada a su pecho. Ya no estaba sucio de sangre y tampoco vestía ese kimono de color blanco que era limpiado todos los días por él, por el fuerte olor que lo cubría. Ahora vestía un sencillo kimono de color azul de mangas largas con un obi de color gris, sus piernas no se dormían para nada estaba tan acostumbrado a sentarse de esa forma que no era mala idea permanecer así. Ahora que veía bien la habitación habían muchas cosas que nunca había visto,  o solo escuchaba hablar por parte de los clientes que solían ir a aquella casa del placer; apretó fuertemente la espada que I le había dado y se encogió un poco con su cuerpo temblando, las lagrimas comenzaban a llenarse en sus ojos y inhalo un poco de aire por temor a que se terminara —Gracias, partiremos enseguida; tengo a alguien que me está esperando en casa —la puerta fue abierta y por ella entro I, el albino de tan solo seis años limpio rápidamente las lagrimas que salían de sus ojos apretando sus dientes —Gintoki, ¿estás llorando? —el niño negó, débilmente pero antes de que pudiese decir algo estaba siendo abrazado por el mayor, las lagrimas comenzaron a salir con más fluidez y se apego a su cuerpo llorando y dando alaridos las imágenes seguían pasando por su cabeza, aquellos cuerpos cortados; aquellos hombres muertos el lugar incendiándose y el caminando entre todos los cadáveres buscando la muerte al igual que todos hasta que una mano lo saco; se aferro completamente al kimono del mayor llenándolo de mocos, y de lagrimas este se dedicaba a abrazar al pequeño con un simple abrazo… tantas cosas se pueden liberar.

Paso una hora y el albino logro calmarse un poco, termino de limpiar sus lágrimas y un pedazo de tela le fue otorgado para que limpiara sus mocos. I se cambio de ropa y el albino prometió lavarla cuando llegaran a su destino; cosa que I negó rotundamente. La primera vez que se subía a un coche era esa, sus piernas las cuales poseían pequeñas sandalias de madera tocaron la del carruaje bajo un poco la espada para dejarla entrar y se acomodo en una esquina del carro sujetando su espada —Puedes sentarte —río I, el albino bajo su mirada sonrojándose completamente y se sentó.  Los dos comenzaron su viaje con una movida de mano al hombre que estaba en la parte de adelante, bajo la espada que quedara entre sus piernas y se asomo en el paisaje completamente impresionado mirando absolutamente todo con sus grandes ojos de color carmín. Sus manitos estaban pegadas en el vidrio del carruaje y su rostro estaba en este aunque los golpes de las piedras hacían saltar un poco a ambos y los golpes eran dirigidos a su frente y a su nariz no se despegaba de aquel lugar —¿Es hermoso? —el albino asintió, feliz; con una sonrisa en sus labios.

El carruaje se detuvo delante de una gran casa, el albino bajo feliz de aquel carruaje mientras trataba de mantenerse de pie; paso despierto toda la noche observando el paisaje por lo cual sus ojitos estaban cerrándose por el sueño pero no se lo iba a permitir; no. Claro que no. Se dedico a observar toda la casa y apretó fuertemente la espalda contra si al notar a unos adultos salir de esta con una sonrisa en los labios, I coloco una mano en la espalda del albino comenzando a entrar mientras se dedicaba a saludar a todos los que lo recibieron, el pequeño solo podría observar a todos los que hablaban, no entendía absolutamente nada eso no era japonés era otro idioma… pero ¿Qué sería? Frunció su pequeño ceño y un mohín se produjo en sus mejillas al no lograr comprender del todo; los mayores dirigieron una mirada al albino y lo observaron con curiosidad — ¿Qué es esto I? —pregunto uno de ellos, uno rubio bastante hermoso con una cicatriz en su rostro —. Pensamos que habías ido a hacer negocios, no ha volver a tu trabajo de niñera, ya nos basta con Magheq—se burlo otro, de cabellos largos azul, mientras uno más maduro movía su rostro de un lado a otro; su cabello también era azul. La mano del chico de cabellos azules y ojos dorados se dirigió a su cabeza desordenándole el cabello y se agacho — ¿Cómo te llamas? —No contesto, los demás se observaron entre ellos y levantaron una ceja —Están hablando en latín, idiotas —los tres se miraron y rascaron su nuca, el pequeño levanto una ceja y bajo la mirada tratando de deletrear aquella palabra sin dejar que un sonido alguno saliese de sus labios — ¿Cómo te llamas? —volvió a preguntar, en un japonés fluido, el niño no contesto, y se soltó de la mano del ajeno y corrió a los pies de I —¿Por qué te quieren todos los niños? —el mayor se levanto de hombros y bajo su mirada —No te harán daño… el es Gintoki —el albino hizo una pequeña reverencia y volvió a abrazar una de las piernas del mayor sujetando su yukata, este río un poco y comenzó a entrar seguido de los demás que se dedicaban a ver al menor que caminaba mirándolos de reojo con precaución, como si no confiara en ellos.

Sus pequeños pasos eran dirigidos por toda la casa la cual sus grandes ojos rojos observaban todo con una gran curiosidad, en una sala donde algunas personas esperaban al pelinegro lo recibieron con bienvenidas en una cantidad de idiomas que el menor no comprendía, el pelinegro le tomo la mano y lo guio hasta donde estaban todos para sentarse a hablar con ellos, el pequeño se sentó en las piernas del mayor y miraba a todos los que lo observaban con curiosidad, I resumió lo que había pasado eliminando algunas cosas que eran importantes para el albino quien apretó fuertemente la espada bajando la mirada, algunos hombres se acercaron y comenzaron a hablar animadamente con I, una mujer se acerco y le dio un onigiri al chico que recibió con sus manos comenzando a comerlo, la miro y bajo su mirada en agradecimiento; abriendo fuertemente su boca para darle un bocado y seguir comiendo —Te has ensuciado, Gintoki —dijo I sacando un pedazo de tela limpiándole la boca al pequeño que estaba sonrojado dejándose limpiar, cuando sintió una mirada detrás del muro, ladeo un poco su cabeza para ver que estaba en aquel lugar y I también dirigió la mirada hacia ahí —¡Magheq! ¿Estás despierto? Ven aquí —pidió, como siempre amablemente dedicando una gran sonrisa.

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Re: new member. || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back] |

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Dom Oct 27, 2013 7:24 pm

Cuando el mayor le llamó dejó de observar al contrario para deslizar su atención hacia padre. Éste estaba sonriente, lleno de júbilo... Pero un niño desconocido ocupaba su lugar. Le miró dubitativo, pero estaban todos ahí, celebrando algo que desconocía. La mesa contaba con bebida de adultos (I no le dejaba beber de aquello) y varios tentempiés, entre ellos, dulces. No era común que papá llegase tarde, quizás era por eso que todos restaban despiertos y que hubiese comida... Dio un ligero respingo cuando una mano se pasó sobre sus pequeños hombros, miró hacia arriba encontrándose con la sonrisa de IX. –¿No quieres ir?- el pequeño frunció el puente de la nariz, apuntando directamente al albino con la mirada. Ése otro siguió el rumbo de la ira del mocoso y comenzó a reír por lo bajo. –Ven, vamos a saludarle. Se llama Gintoki.- la mano de aquel de cabello dorado tomó una de las suyas y resguardó al paso del descalzo. Ambos avanzaron hacia la mesa, aunque el peli morado miraba con recelo la escena. Gintoki. Era un nombre raro. Nadie de la casa se llamaba así, tampoco los de la tienda dónde a veces iba con I.

-Papá!- se separó de IX quién sonrió ampliamente y le dirigió una mirada divertida al mayor mientras el de yukata morada iba en dirección a SU padre. Se subió a la rodilla libre de éste y es que mientras cortó distancias de la mano del otro que estaba siendo preparado y entrenado para ser líder, I se aseguró de hacer que el albino quedase sobre una de sus piernas, dejándose la otra libre para el otro niño de la casa. Pero... Tan buen punto quedó sobre esa rodilla siquiera lo dudó. Con ambas manos empujó al desconocido intentando que saliera de sobre su padre. –¡Magheq!- fue tono de regaño pero aún y así sus manos insistían en hacer fuera al desconocido. El pelinegro tomó de las muñecas al pequeño, no era fuerza comparativa con la de un adulto por lo que fue un movimiento sencillo. –No se hace eso...- el mayor miró al recién llegado y le sonrió con dulzura, su mano libre ocupó la cabeza del de ojos rojos, acariciándola suavemente. –Magheq... Éste es Gintoki y desde hoy, será tu hermano.- la furia se instaló en ése pequeño cuerpo. ¿Por qué un hermano? ¿Es que él no era bueno? –No quiero.- farfulló, intentando soltarse del agarre en el que seguía viéndose impuesto, I conocía bien a su hijo de soltarlo posiblemente volvería a intentar hacer fuera al otro.

Sus grandes ojos ambarinos buscaron a III, éste estaba pasado de copas pues tenía las mejillas coloradas y estaba feliz hablando con el resto, empero éste debió notar la suplicante mirada del crío pues poco tardó en levantarse e ir hacia dónde estaban los niños junto al fundador. –¿Mucho trabajo, I?- río, y mientras lo hacía extendió los brazos hacia IV, quién se aferró a él cómo si la vida le fuera en ello, el mayor parpadeó y lanzó una mirada de eterna duda a I. –Creo que no le gusta el nuevo. ¿Nee, Gin?- miró al que tenía sobre sí, aún acariciándole de tanto en tanto la cabeza pues se temía que los modales del otro crío del hogar le hubieran espantado. Ya más seguro en los brazos de aquel de cabellera azul miró de soslayo al contrario. –Papá es mío.- susurró, aferrando en pequeños puños sus manos entorno a la ropa de III, quién estalló en risas junto con IX, que estaba escuchado cerca de la escena. –Has salido celoso, Mag!- la mano del rubio se paseó por su cabellera, desordenándola, por su parte, III le abrazó con algo más de fuerza entre risas. I dirigió entonces nuevamente la atención al de grandes ojos rojizos. –¿Ves, Gintoki? Aquí somos todos amigos y te cuidaremos.- aseguró, predispuesto a ganarse la confianza y el cariño del que sabía herido en emociones que los adultos no podrían llegar a entender. III se agazapó hacia el nuevo aún con Magheq en brazos, postró una rodilla en el suelo y en la otra flexionada sentó al pequeño, dejándole próximo al nuevo. I iba a discutirle el gesto pero éste le lanzó una mirada que consiguió callar al mismísimo jefe. –¿No es lindo, Mag? Tiene tú edad.- el pequeño hizo un mohín y se cruzó de brazos, pequeño, sí... Pero terco y malhumorado. Era el consentido por I. El de larga y sedosa cabellera azulada tomó con cuidado a Gintoki y aquello sin duda llamó la atención de Magheq, quién observó como III colaba su brazo libre por la escueta cintura del infante y lo terminaba sentando próximo a él, en la misma pierna, eso hizo que el brazo propio y el del otro se rozasen. Molesto por el contacto se hizo hacia un costado y tendió los brazos hasta I, pero éste negó. –Primero saluda a Gintoki.-

El menor de los dos dirigió su mirada llena de recelo hacia el albino y para sorpresa de todos, de absolutamente todos los adultos las pequeñas manos de Magheq sostuvieron el rostro del albino y le miró seriamente, tanto que parecía irradiar el odio que sentía por éste en su clara mirada. Pero eso no fue lo extraño...: Si no el beso que le dedicó. No buscó las mejillas cómo solía, si no que le besó en los labios. Fue un beso casto y puro, pero quería demostrarle a I que quería al nuevo y es que cuando era más pequeño, el propio I le daba esa clase de besos en un ámbito plenamente paternal y cariñoso. Él, si era su hermano, también debía darle esos besos... ¿No? Los de la sala callaron y el ambiente se tensó... IX estalló en carcajadas, tan fuertes que incluso tuvo que llevarse un brazo al vientre para procurar callar las contracciones de éste en su ataque de risa.





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Re: new member. || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back] |

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Dom Oct 27, 2013 8:15 pm

Era un niño como él. Bueno no era como él porque parecía más… limpio, apretó sus manos y con ello la yukata que tenia puesta al igual que la espada que solía abrazar desde que fue regalo de I cuando lo saco de aquel lugar. Volvió a mirar a todas las personas dentro de la casa, estaban felices ¿Por qué estaban celebrando? Era algo que no entendía completamente sus manos sujetaban fuertemente la espada y se acomodaba un poco más debajo de las piernas del ajeno en el espacio para tocar el piso y tratar de quedarse en ese lugar, era demasiado para él, sus ojos todavía no alcanzaban a apreciar lo que venía y su mente seguía estando en aquella casa que no podría entender muy bien como era que todo había cambiado en menos de un año.  Miro con curiosidad de nuevo al niño y regreso la mirada a I, ¿era alguien suyo? O… tal vez el hijo de alguno de los que estaban en la casa, lo observo caminando de la mano con aquel rubio que le dio mala espina cuando lo vio, lo que hizo que se aferrase más a su espalda sin decir nada; sin mencionar nada solo dejando su mente en blanco concentrándose completamente en lo que estaba pasando tratando de entender lo que era todo eso.

¿Papá?, repitió mentalmente el menor con sus ojitos abiertos y sus labios de la misma forma, así que ese hombre era el padre de ese niño y su presencia seguramente le estaba incomodando, tenía que disculparse antes de que entendiera las cosas como no era. Trato de hablar pero no pudo porque I lo cargo sentándolo en su otra pierna, en el centro de su cuerpo yacía la espalda y sus manos la apretaba fuertemente sin querer soltarla. Volvió a abrir sus labios pero sintió que su cuerpo perdió un poco de equilibrio y se aferro a la espalda que fue sujeta por I quien con su otra mano le sujeto de la mano evitando que cayese por completo, sus ojos cerrados estaban causando seguramente molestia en todos los presentes que se encontraban en aquel lugar. Escucho la voz de I y luego su mirada se dirigió de nuevo a aquel chico quien se encontraba ¿enojado? ¿Estaba enojado con él? Oh claro… estaba llamando la atención de su padre. Su padre… Papá… pensó bajando la mirada, antes de sentir que sus cabellos eran desordenados por I, levanto su mirada observándolo con los ojos cristalinos, se dijo que no iba a llorar; no iba a seguir llorando ¿cierto? ¿Cierto? Hermanos levanto una pequeña ceja y se dedico a aferrarse de nuevo a la yukata del mayor y con su otra mano a su espada ¿Estaba diciendo que ese niño iba a ser su hermano? ¿Pero ese niño no lo odiaba?

El albino se encontraba callado y sentado sin moverse; ya que I le había ordenado quedarse ahí, o así le había entendido. El pequeño seguía aferrándose a los dos objetos que creía importantes para no separase de aquel que le salvo su vida, estaba tan aferrado a la espada y a la yukata de I que realmente no se sentía incomodo con las otras miradas. El albino levanto la mirada observándolos a todos ¿Celos? ¿Qué es eso? se pregunto tomando nota de aquellas palabras que le causaron curiosidad. escuchaba todo lo que estaban diciendo dejándose despeinar por el mayor mientras abría suavemente sus labios y los volvía a cerrar, no quería decir nada… no es que no quisiera es que simplemente no podía. La razón era muy simple, era como si se hubiese comido algo que le impedía hablar. No, no era eso simplemente… no se acostumbraba a tanto… ¿afecto? Si era eso. Se sintió en brazos ajenos y la espada callo de sus manos trato de tomarla pero no pudo hacerlo por lo cual sus brazos quedaron estirados. Sintió que su peso era colocado en otra pierna y sus manos se deslizaron hacia su yukata apretándola; ya no sentía el calor de I, sentía el calor de otra persona y el olor que solían tener aquellos hombres Aquellos hombres… sake repitió mentalmente apretando sus ojos bajando la mirada.

Levanto su cabecita y vio al niño que estaba a su lado y apretó sus dientes, quería decirle que él no pretendía quitarle a su padre por lo cual no tenia que odiarlo. Apretó sus manos dispuesto a decirle y las acciones ajenas le interrumpieron. Parpadeo un par de veces confuso por lo que estaba pasando y sus ojitos se abrieron al sentir los labios del ajeno sobre los suyos. Cuando el ajeno se separo toco sus labios y permaneció en ese lugar en silencio y bajo la mirada hacia el suelo mientras apretaba sus manos contra su yukata —¿Esto debía pasar? —pregunto III con asombro, quien había observado todo desde una distancia tan perfecta como I, quien no cerraba los ojos de la sorpresa —. Esto sucede por la forma en la que lo educas, I —le regaño II apareciendo en la sala cruzado de brazos y golpeando la nuca de IX quien seguía riendo — ¡Hey! —se quejo, el mayor giro su rostro cruzado de brazos y lanzo un suspiro mirando a I para que arreglara absolutamente todo —Gintoki, eso es un beso que se dan los familiares; no es como… —guardo silencio, algunos en esa casa desconocían de donde provenía completamente el albino y no quería rasgar las heridas del albino, este asintió entendiendo el punto y bajo sus delicadas manos para saltar de la pierna del peliazul y tratar de mantenerse bien cuando toco el suelo con sus pies descalzos; los cuales estaban rojos por haber pasado caminando tiempo sin zapatos; regreso para tomar la espada que estaba en el suelo apretándola contra su cuerpo y camino hacia el pelimorado abriendo un poco sus labios —. Gracias… —susurro por lo bajo apretando sus labios —, pensé… que me odiabas —menciono con total sinceridad levantando su vista al ajeno temeroso porque el otro le fuera empujar de nuevo.





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Re: new member. || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back] |

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Dom Oct 27, 2013 8:44 pm

IX proseguía sobándose el golpe dado por II, y aunque calló la risotada proseguía mirando con una sonrisa a esos dos críos, estaba claro que eran diferentes en todo aspecto.-Eh, I.- éste apartó la mirada de los niños para observarle, la sonrisa del rubio se hizo ligeramente más divertida, casi burlesca. –¿Estás seguro que...?- siquiera le dio tiempo a terminar. –Totalmente, Gintoki será V y no tengo ni he tenido dudas al respecto.- Fue II quién ahora suspiró, sentándose cerca de la escena protagonizada por los menores, a pesar del pavor inicial, la conciliación entre los pequeños fue rápida Son niños..., por obvio quedaba que ninguno de ambos restaría enfadado por mucho tiempo, para ellos la vida era más simple, más sencilla. Pero IX no fue el único en sorprenderse por la actitud tan adulta del menor, cuando éste se dirigió a Magheq todos compartieron una mirada asombrada, la misma que llevaron prácticamente al unisono hacia I en busca de algún tipo de explicación pero éste estaba con una sonrisa de pleno orgullo: Esos eran sus dos niños, cuidaría de Gintoki y se las ingeniaría para que Mag no se enfadase ni restase eternamente celoso de él.


La respuesta por parte del pelimorado fue rápida: Sonrojo. Era un malcriado por parte de I, prácticamente hacia cuando quería en aquel lugar y todos los adultos se rendían a sus pies si deseaba algo, por ello no era muy asiduo tener que mostrar su cariño en público, pero éste no sólo le había dejado darle esos besos que le otorgaba I, también... Le daba las gracias. Retrocedió un solo pie descalzo, como si repentinamente se sintiera incómodo con aquella presencia. Lo otro si le confundió. ¿Odiar?. Se aproximó a él alzando una mano, fue III quién estuvo a punto de agarrársela para evitar que le golpeara, pero nuevamente la sorpresa se hizo con todos los alquimistas allí reunidos. Magheq estaba con la mano sobre la cabeza del albino, imitando las caricias que cualquiera de los adultos allí presentes solían ejecutar cuando querían calmarle. Ése niño parecía triste. Él lo sabía. –No te odio.- afirmó, removiéndole el pelo ante la mirada atenta del resto. –Pero papá es mío.- eso provocó una nueva risa por parte de IX, que fue callada por una simple mirada de enfado de II. –Magheq...- el suspiro de I le hizo girar el rostro hacia éste. –Gintoki es tú hermano, ahora... Ahora soy de los dos. ¿Está bien? Deberás cuidarle también.- el pequeño parpadeó. ¿Cuidarle? Abrió los labios cómo si de repente entendiera el punto de lo que aquello significaba y dejó de acariciarle el pelo para tomarle de una mano.


-Oye, Mag...- III se aproximó a ése par de dos, pero el de yukata lila le apartó, dirigiéndose a un sorprendido I, quién compartió miradas con el peliazul, el último soltó una risita. Quién fue criado por el líder obligó a Gintoki a sentarse sobre la pierna de la que en un principio fue empujado y la reacción de I fue rodear la cintura del pequeño una vez más para que no terminase por el suelo, siempre con la mirada puesta en un niño que parecía decidido a ejecutar algo, el problema era no saber si se trataba de algo bueno o malo. Se estiró sobre la mesa para alcanzar un oniguiri, movió los pies como si estuviese nadando pero a pesar de ello no fue hasta que III se lo aproximó que no logró tener entre sus manos esa bola de arroz rellena, seguramente, de atún. –Gingin!- se la mostró con orgullo y una sonrisa, aunque el apodo consiguió que más de uno de los adultos presentes se cubriese los labios para evitar reír. –Toma.- se la tendió. Bien, debía cuidarle. Y cuando papá decía eso solía también darle comida –añadiendo que debía ponerse fuerte- aquella frase le hizo meditar y volvió a hablar. –Así te pondrás fuerte.- miró de soslayo a I, buscando siempre su aprobación en todo. Éste le sonrió y asintió con la cabeza, lo que hizo que nuevamente una sonrisa amplia y sincera emergiera de sus anteriormente enfurruñados labios.

Una vez la bola de arroz no estuvo entre sus manos se subió nuevamente a la rodilla abandonada de I, aquella libre que estaba perpendicular al chico nuevo, se encontraba ahí, mirándole en silencio, ahora que las cosas se habían calmado los adultos volvieron a sus alegres conversaciones: Ya no eran el centro de atención, aunque los mayores: I, II y III estaban observando cada acción pues aunque Gintoki parecía un niño racional y adulto, era Magheq el que tendría claros ataques de celos si no sabían guiar aquella relación. El más pequeño de la casa recostó la cabeza contra el torso de I y bostezó, llevándose una de sus pequeñas manos hacia un párpado, el cual se rascó torpemente con la amplia manga del yukata. El de larga cabellera azul le acarició la espalda a pesar de estar en brazos de I: Sin duda, aquella parecía la estampa de una familia: I la orgullosa madre de dos preciosos retoños y III el padre vigilante y en espera de la travesura próxima del hijo menor. –Quizás debería llevarlos a la cama, son muy pequeños y...- calló y esperó captar la atención de I, ambos miraron al resto con desaprobación. El sake corría y aunque no harían nada fuera de lo común no era una escena que dos niños tuvieran que contemplar.

Todo apuntaba a que realmente Magheq se tomaría el papel de protector, por consiguiente no sería peligroso dejarles solos. El problema venía si se tenía en cuenta a Gintoki... –Gintoki, ¿Quieres ir a dormir?- el de cabellos morados dejó de frotarse el ojo y su mano cayó lánguidamente sobre el pecho de I, claramente medio dormido, ya no le miraba con recelo, más que nada por que sus parpados yacían ya bajados en espera de ser abrazado por Morfeo. III sostuvo por debajo de las axilas al peli morado y lo levantó cómo quién alza un peluche de felpa y lo acunó, tras ello tendió la mano al nuevo inquilino, sonriéndole con la amabilidad que acostumbraba con los más pequeños. –¿Vienes? Te mostraré tú habitación. Ah, claro, si quieres puede venir I también.- hablo en fluido japonés al saber la procedencia de éste.





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Re: new member. || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back] |

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Dom Oct 27, 2013 9:33 pm

Cerró sus ojos esperando el golpe. Ya estaba acostumbrado a que cuando decía algo que no debía decir le golpeaba en el rostro dejándole una fuerte marca en su mejilla que seguramente dolería; seguro lo iban a castigar y no le iban a dejar comer. Espero el golpe con sus ojitos cerrados y sus manos sujetando la espada con fuerza. Espero un minuto y nada… treinta segundo y nada, abrió lentamente uno de sus grandes ojos de color rojo y sentía una pequeña fuerza en su cabeza, sus ojos se abrieron un poco y lograron sentir la mano del ajeno sobre esta. Lo escucho y asintió, Gintoki no era de los que mostraban abiertamente sus sentimientos por lo cual era fácil para él afirmar y seguir el ritmo y los sentimiento de los demás colocando los suyos por debajo; si una persona era feliz él en alguna parte de su corazón era feliz, siempre había sido de esa manera. Abrió sus ojos al sentir la mano del ajeno sobre la suya mientras se dejaba guiar, I había dicho que ninguno era malo por lo cual tenía que confiar en su palabra ¿cierto? Con su otra mano sujeto su espada apegándola contra su cuerpo y cerro su mano contra la ajena apretando el agarre con algo de temor, no sabía si lo que estaba haciendo era bueno o malo; su madre solía apretar su mano cuando estaba solo en la oscuridad ¿era lo mismo en ese caso? Pero… no estaba solo, había muchos adultos reunidos y ellos eran los únicos niños; los adultos… ¿eran buenos o eran malos? No lo sabía, pero entendía que si I confiaba en los que estaban con ellos, él también confiaría… o lo intentaría de alguna manera.

Volvió a las piernas de su pasado salvador volviendo a acomodar su espada entre sus piernas y sujetarla con sus dos manos. Se acomodo gracias al brazo ajeno y le dedico una mirada a I quien le dedico una sonrisa, este bajo la mirada de nuevo apretando sus manos y sujetando aquel objeto que le calmaba de alguna manera, no entendía porque pero le daba fuerza cuando recordaba poco de los sucesos que pasaron, lo único que entendía era que no podría moverse con total libertad si no que pareciese que estuviera controlado. Pero… ¿tendría que decirlo?, no… era mejor guardarlo, nadie le creería que conoció al diablo a sus cinco años. Volvió a la realidad al escuchar la pronunciación de su nombre dos veces, miro al mayor en busca de una respuesta por si era un idioma que él desconocía este estaba cubriendo su rostro para no reír, lo que hizo que el albino mirara al pequeño soltó la espada con una mano y la otra tomo el onigiri mientras lo dirigía a su boca de nuevo mordiéndolo. Lo mastico un poco escuchando lo que los otros dos estaban diciendo crecer fuerte, ¿para crecer fuerte se necesitaba comer? eso no lo sabía. Ya que siempre que eran castigados le quitaban la comida por días. Mordió otro poco de aquello y dejo que algunos rastro de onigiri quedaran en su rostro que fueron limpiados por su lengua y sus dedos quienes lo sostenían ensuciándose la nariz; I río con diversión y este bajo la mirada, mientras era limpiado por el mayor teniendo sus ojos cerrados.

El albino seguía comiendo algo intranquilo por lo que estaba pasando, mordiendo el arroz que desaparecía en su boca visualizaba una unión de hombres diferente a la que solía tratar. Todos estaban sentados donde querían y hablaban con quienes querían, ellos mismos se servían los tragos y chocaban vasos con los otros mientras volvían a reír, su mirada se dirigió a quien a él le parecía el más maduro de todos, II creía que era, su mirada choco con la del hombre de ojos azules y volvió a bajar hacia su comida para volver a morderla. El pequeño peliblanco estaba perdido en sus pensamientos ¿Qué sucede? Es una fiesta pero… ¿Qué celebran? el niño recorrió con su mirada de nuevo la sala, hablaban de temas tontos, de tonterías e incluso podría jurar que no había nada de interesante en la conversación que tenían —. Esto es extraño… no hablan de nada importante, ¿Qué clase de reunión es esta I? —le pregunto al mayor con sus ojitos puestos en los del adulto, esperando una respuesta que le convenciera completamente —Es una reunión Gintoki, los amigos y familiares se reúnen para disfrutar —le dijo desordenándole el cabello, el menor entendiendo la mitad de lo que decía el mayor asintió satisfecho con la respuesta.

Apretó fuertemente la yukata de I con una mano y la espada con la otra, el mayor entendiendo el mensaje levantándose con él al tiempo; el pequeño se dio la vuelta y levanto poco su mano moviéndola de un lado a otro para despedirse de los demás que seguían en la fiesta o la reunión de amigos y familiares. El pequeño caminaba agarrado de la mano del ajeno directo a lo que sería su habitación, sus ojitos grababan absolutamente todo el lugar, por donde pasaban que era lo que iba a hacer en ese lugar ¿disfrutaría completamente de quedarse ahí? Movió su cabeza de un lado a otro, debía hacerlo; era mejor lugar que de donde salió.

El cuarto fue abierto y el albino miro la habitación con curiosidad, III acostó a el pequeño pelimorado cerca de la pared donde siempre dormitaba, la cama era más o menos grande; es decir que cabían tres o cuatro personas en ella. El mayor le paso la mano por el rostro del albino limpiándolo de cualquier suciedad para cargarlo y acostarlo en la cama, le causo gracia que no soltara la espada para nada, pero no le pregunto nada; este se aferro a ella y cerro sus ojos cuando un beso en su frente fue dado ¿Por qué?, quiso preguntar pero aquello no salía de sus labios, apretó fuertemente su espada cuando fue arropado por el mayor, y cerro sus ojos; era la primera noche que iba a dormir luego de aquel incidente hace tres días, el pequeño se aferro a la espada cerrando sus ojitos de color rojo, sumergiéndose en un sueño profundo:

“Gin ¿Dónde está Gintoki?” el pequeño escuchaba una voz en sus sueños y apretaba más fuerte el arma que tenía en sus manos. El sudor estaba recorriendo su cuerpo y sus manos temblaban completamente contra aquello. Movió su mano para poder salir de ahí donde estaba pero su cuerpo no se movía, como si estuviese atrapado en una pesadilla “Vivimos juntos y nos mataste… ¿Por qué lo incendiaste? ¿Qué te hicimos nosotros? Ahora tu eres libre, nosotros… pudriéndonos en el infierno; deberías estar aquí Gin”. Ai… —dijo entre sueños aferrándose más a la espada que tenía en sus manos, sus ojos estaban brotando lagrimas como si fuese una fuente mientras su cuerpo se sentía caliente —. Lo siento… lo lamento… no fue mi intención… perdóneme —susurraba, temeroso demasiado…





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Re: new member. || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back] |

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Lun Oct 28, 2013 9:55 am

Solía, a esa edad, identificar a los adultos por su aroma. I se lo había enseñado para que dejase de temer por las noches cuando los alquimistas, al llegar, iban y venían por la casa, una desconocida vivienda que lograba llenarle de los peores sueños. Ahora, sin duda, era el peli-azul el que le tenía en brazos, acunándo con dulzura un cuerpo pesumbroso, medio dormido. Su pequeña cabeza estaba apoyada sobre el hombro de ése hombre, pudiera ser que junto al rubio con la cicatriz, fuera de los hombres que más quería en ése lugar, por supuesto, sin contar con ése amor incondicional que le tenía a I. Él era su padre, su mejor amigo, la persona con la que compartía todo. Él, I, le había enseñado tantas cosas... Emitió un suave suspiro y una de sus pequeñas manos se enroscó entorno a una de las largas hebras del adulto que estaba llevándole a descansar. Ya estaba dormido sobre éste, cosa que solía suceder con bastante frecuencia. Cuando el sueño llamaba, se dejaba sin más a los brazos del adulto más cercano, allí todos eran una gran familia y se incluía gustosamente cómo el más pequeño, el consentido. Razón de más para que le dieran celos que un niño nuevo ocupase lugar en las rodillas de padre, ése era suyo. Sólo suyo.


Su cabeza reposaba ahora en la almohada,blandita. Sí, opero.. pero esta no tenía el aroma de la persona que le trajo hasta allí, lo que le hizo sentirse inseguro. Hizo un mohín ligeramente inquieto y se movió de su posición. El futón , ése que ahora compartía con el recién llegado sin duda se vería enorme para dos críos no obstante, no era más que un lecho de matrimonio en el que solían hospedarse los más jóvenes. Estaba ya acostumbrado a compartir cama, sus hermanos mayores, todos, solían estar con él por las noches a excepción de las noches en las que no se encontraban en la casa. Rodó débilmente sobre su posición y terminó con su brazo derecho pasado sobre la cintura del albino. Tenía los labios ligeramente abiertos y respiraba en calma desde los mismos, ahora que sentía la cálidez del cuerpo foráneo, de un cuerpo medianamente conocido contra él pudo conciliar un sueño más tranquilo, espantando las pesadillas con el solo echo de poder estar junto a otra persona. Gimió incluso, algo le perseguía... No sabía el qué pero su cuerpo respondió abrazando ése otro cuerpo con mayor firmeza, protegiéndose, protegiéndole. Estaba tan adormecido, tan a gusto... Ése calor formaba parte de él. Era extraño pues a pesar de ser reacio a estar con quién no conocía, ése otro cuerpo le traía una extraña paz. Era... Era como estar entre los brazos de I, aunque ése cuerpo era mucho más pequeño, se amoldaba perfectamente al abrazo.


Empero la noche no trascurrió tan tranquila cómo solía, en aquella ocasión una voz golpeó su oído y en un principio trató de evadirla, estirando el cuello hacia arriba para desprenderse de esa condenada que parecía no dejarle dormir, pero pronto se dio cuenta que esa voz era conocida y estaba... ¿Sufriendo? Sus párpados poco a poco fueron abriéndose, despacio, sumamente despacio. Estaba ahí, junto a él. Pequeña figura de un niño de albinos cabellos que, a pesar de la penumbra del cuarto pudo adivinar sudado. El contacto entre ambos evidenció del temblor de éste y no pudo más que observarle con cierto miedo. ¿Era su abrazo? ¿Le había hecho daño? Tomó por uno de los hombros a ése de su -casi- misma edad y le movió sutilmente, éste pedía perdón... ¿Perdón a quién? miró acongojado a su alrededor pero sin lugar a dudas estaban los dos solos. -GinGin...- le llamó, sintiendo un nudo en la garganta pues esa situación comenzó a darle pavor, verle ahí... Alargó una mano para palmearle ahora un pómulo, notándolo mojado. Lo apartó deprisa: ¡Lloraba! I decía que los niños, si lloraban era por que algo realmente malo les pasaba, y Gin era fuerte. No había llorado cuando le empujó antes.


-GinGin.- esa vez sonó más firme, más fuerte, cómo si verdaderamente quisiera parecer adulto muy a pesar del miedo que estaba invadiéndole. A fin de cuentas.. Era un crío. tragó saliva ruidosamente. -No pasa nada...- siguió hablando como si de un modo u otro el otro pudiera escucharle, estaba temblando, palmeándole débilmenente las encarcadas mejillas. -Yo te cuidaré.- aquello último lo susurró, pues no estaba muy seguro de poder hacerlo sin la ayuda de los adultos. No tenía fuerza suficiente y desde luego, I aún no había enseñado ninguna técnica de ataque a quién era su "hijo". Estaba ahí, sentado en el futón compartido con una mano estirada, procurando despertar al que sin lugar a dudas estaba envuelto en las tinieblas de una pesadilla. No quería que sufriera, Gintoki a pesar de querer estar con I... parecía un chico bueno. Volvió a llamarle, esta vez cerca de su oído para intentar calmar al menos aquellas fieras pesadillas.





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Re: new member. || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back] |

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Lun Oct 28, 2013 11:28 am

Estaba escuchando una voz lejana. Su cuerpo se había puesto completamente frío y sus labios estaban un poco entreabiertos tratando de buscar el oxigeno que no quería llegar a sus pulmones. Sus manitos quienes apretaban fuertemente la espalda la soltaron y esta cayó completamente al suelo haciendo un gran estruendo que le hicieron abrir los ojos con miedo. Lo primero que vio fue el rostro del niño de aquella casa —. ¡No! —grito, sus manos temblaron un poco más y lo empujo con sus manitos enredándose con las sabanas del futon cayendo al suelo golpeando su trasero mientras cerraba sus ojos, estaba temblando y su cuerpo se sentía pesado, abrazo su cuerpo hacia si mientras trataba de regular la respiración, cubrió sus labios mientras observaba sus manos que estaban cubiertas de sangre, no… aquel sueño estaba interfiriendo entre la realidad y sus pesadillas, sus piernas estaban temblando y se levanto tomando la espada para correr hacia la esquina de la habitación que no había absolutamente nada, sentándose ahí y arrodillándose; su rostro llego hacia su frente y se aguardo con miedo en aquella esquina sin querer moverse, sin levantar la mirada y sin hacer nada, solo sollozar en silencio; como hacia todas las noches, pero ahora… por un motivo distinto.

. ¡No vengas! —le grito al niño que estaba en la cama, abrazándose más a sí mismo. Odiaba que la gente ajena a él le viera tan débil, odiaba llorar con flúor con cada pesadilla que tenia. Odiaba que alguien más se riera de él porque lloraba por tonterías. “Todos los niños tienen que ser fuertes” “No he llorado en años” “Pronto te acostumbraras, guarda las lagrimas para cuando comiences a crecer” eran las palabras de todos los niños que fueron vendidos por sus padres o secuestrados. Sus manitos todavía estaban temblando abrazando fuertemente la espalda y su cuerpo estaba contra la pared, no sabía porque ahora si se sentía completamente cómodo; estaba tan acostumbrado a dormir contra la pared cuando eran castigados que vivía la mayor parte del tiempo en ese lugar. Sus piernas se enroscaron un poco más dejando ver a cualquiera que una bola de color plata se encontraba apartada en la habitación, lejos de todos… de todos.

La habitación fue abierta y por ella entro I y III quienes se alarmaron por el grito del albino. III quien iba a correr hacia donde el albino fue sostenido por la mano de I que negó, este se acerco al pelimorado quien se encontraba en la cama, mientras I se acercaba al albino, este levanto la mirada y se apego más a la pared —Gintoki, soy yo —dijo estirando su mano, sabía lo que pasaba por la mente del albino y no era algo que le molestase, el niño soltó la espada y se tiro a los brazos del hombre y el llanto comenzó a hacerse más fuerte. Su cuerpo poco a poco estaba convulsionándose por su gran llanto y su cuerpo apretándose más contra el ajeno, el mayor comenzó a sobarle lentamente la cabeza en aquel acto de dulzura, los labios de III permanecían sellados y por la puerta II y IX lograron asomarse para ver un poco —Pobre chico, ahora entiendo su afán por mantenerse alejado de los adultos —dijo IX cerrando sus ojos, II lo codeo con enfado y se acerco a los dos —Traeré algo para que beba, ¿te gusta la leche de fresa? —pregunto el adulto mirando al niño que lo observo con sus ojos llorosos y volvió a esconder su cabeza en I —la traeré —dijo indiferente saliendo de la habitación, I cargo al niño y luego tomo la espada acercándose a la cama con él y sentándolo en el futon para acostarse y desordenándole el cabello le dijo —Guarda en tu corazón; pero no te mortifiques por eso; Gintoki no fue tu culpa —susurro, el pequeño abrió sus labios y sollozo un poco apretando la yukata del mayor —No lo fue, ¿de acuerdo? —el pequeño asintió débilmente, mirando a I con curiosidad y luego se dirigió hacia el pelimorado y se abrazo a I por si estaba enojado —. Lo siento mucho… Magheq… —se disculpo débilmente, mientras abrazaba al mayor con fervor y seguía sollozando.

II entro a la habitación y le estiro un vaso con una extraña bebida de color rosado. El niño débilmente la tomo con sus manos y la coloco en la punta de sus labios y por primera vez en toda la noche sus mejillas tomaron el color rosa, y sus ojos; aquellos ojos quienes estaban completamente apagados brillaron —. Delicioso… —susurro, los adultos asombrados de sus palabras se miraron entre sí; era después de todo un niño.





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Re: new member. || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back] |

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Lun Oct 28, 2013 6:44 pm

A pesar de sus intentos por apaciguar el sueño del durmiente...: De nada sirvió. Un severo empujón logró que perdiera el equilibrio y su trasero impactó contra el lugar que les servía de colchón para dormir. Le contempló por un momento eternamente confundido, cómo si no supiera si llorar, enfadarse o meramente ir hacia él. Él mismo se encontraba temblando en ése momento, invadido por un temor sin fundamentos, pero era un niño... Y cómo tal, si veía que uno estaba asustado el sentimiento se hacía copia en él y lograba hacerle temblar de manera desmedida. No podía apartar su asustada mirada de ése que ahora estaba contra la pared, temblando, abrazando una espada que no soltó siquiera cuando estaban todos reunidos en la sala. No le entendía en absoluto, no entendía sus acciones y su manera de actuar. Era un chico... Extraño. Pero si todos le habían aceptado cómo uno más... Si I había dicho que ahora eran hermanos, él debería acatarlo y procurar conseguir calmarle, pero el ajeno estaba asustado, tanto que él mismo sintió las ganas de llorar, de hecho el mohín se instauró en su gesto y sus mejillas se ruborizaron por el deseo de dejarse al llanto, entonces fue cuando entraron en acción unos preocupados adultos. I fue directo a Gintoki, la escena le hizo sentirse apartado.

II habló con él sobre leche de fresa, IX también estaba mirándole... ¿Ya no le querrían? ¿Estarían solo para él?. Sostuvo su yukata con ambas manos, tapandose algo más las piernas, quizás así si se volvería totalmente invisible. II salió en busca de la prometida bebida y el llanto del albino se le contagio: Aunque él no hizo ningún sonido, simplemente apretó los puños, quizás ahora era la rabia lo que le invadía entero. Pero... Una calida mano surcó su mejila derecha y al alzar la mirada se encontró con la atenta y cálida mirada de III. -¿Estás asustado, Mag-chan?- el pelimorado no hizo gesto ni ademán de afirmar o negar a aquello pues sentía entre pánico y repentino abandono. El peli azul se encargó de retirarle las lágrimas aunque sus oídos estaban puestos en la conversación. La mirada de éste siguió de soslayo a II, pronto tuvo a Magheq en sus brazos, rosteniéndole con suavidad entre los mismos. Le había alzado incluso del futón y tenía al pequeño abrazado a su cadera con las piernas, éste dirigió una mirada al albino, ambos lo hicieron al escuchar su voz y el gesto, tanto de IV cómo de III fue el mismo, exactamente cómo dos gotas de agua fotocopiadas por la caprichosa naturaleza: Sus ojos se abrieron sorprendidos ante la repentina disculpa. El gesto enfadado y asustado del futuro y aún infante líder se suavizó e incluso III pudo notar que el abrazo se tornaba más dulce. -Increíble.- Ix habló en un susurro y III le miró con media sonrisa, estaba claro que nuevamente I tendría razón con el nuevo miembro del clan de alquimistas. Sería un gran líder. Toda tensión se disgregó en el ambiente cuando II entró con la leche de fresa y el pequeño pronunció aquello, de repente, todos los preocupados se encontraban procurando ocultar la risa: Niños. Eran niños.

... Aunque I era el único que no reía. Él era conocedor de las pesadillas sueños e intenciones del albino y por ello se mantuvo con el contrario entre sus brazos, dejándole beber sobre sí con total tranquilidad. -Chicos.- los alegres alquimistas miraron hacia el líder, todo estaba mejor, más relajado, era cómo si el temor o malestar de uno pudiera cambiar totalmente el estado de ánimo del resto. -Podeís ir a descansar, esta noche yo dormiré con ellos.- III miró de reojo a Magheq y suspiró, sería imposible procurar que I declinase la opción, de que le dejase a él quedarse con aquellos dos asustados y nerviosos infantes. Despacio hizo que el cuerpo del peli morado se deslizase por su cuerpo entero hasta que los pies de éste tocasen el suelo y así, el más pequeño del hogar quedó en pie sobre el futón, observando al que acababa de disculparse y ahora disfrutaba del dulce. Se sujetó el bajo de la yukata, descubriéndose las piernas prácticamente hasta sus muslos mientras miraba al albino, IX fue el primero en salir de la instancia tras desearle buenas noches. Le siguió II no sin antes dirigir una mirada a I para asegurarse que él podía con aquello, más tarde III no sin antes retirarle el pelo de la frente para besarle la misma. Despacio el peli morado, una vez todos estuvieron fuera acortó distancias entre su persona y los que restaban en la estancia. Miró hacia atrás: No. Nadie.

Corrió hacia estos pero I no se opuso a ello ni protegió al albino, sabía lo que vendría. Entonces los brazos del huerfano se abrieron y rodeó tanto a I cómo a V. Sus cortos brazos intentaron que ambos recibieran de aquel gesto, apresándose contra los dos de un modo tierno. Estaban bien. Había pasado miedo pero ahora ya estaban bien. Padre les cuidaría, había dicho que dormiría con ellos. I sonrió y envolvió con los brazos a ambos, uno con cada una de sus extensiones y los apretó con dulzura contra su torso, uniendo a ambos niños entre el prieto gesto, asegurándoles protección. -Yo estoy aquí.- habló con voz grabe pero segura, firme. -No pasará nada malo.- y aquello último fue claramente enfocado hacía el que había sufrido la pesadilla que alertó a toda la casa. Él se encargaría personalmente de la protección de Gintoki, no por nada lo había portado a su morada y presentado al resto de integrantes. Se convertiría en V, pronto, muy pronto lo haría, por ahora era esencial que primero procurase confianza para con todos los que le rodeaban por que sin lugar a dudas aquello era una gran familia y si una ficha caía... Caerían todas sin excepción.

Sin soltar esas dos pequeñas figuras se movió con suavidad y terminó sobre el futón: Gintoki en su costado derecho. Magheq en el izquierdo. Se estiró y su cabeza dio contra la dura almohada, manteniendo a esos críos ocultos entre su cuerpo, el peli morado apoyó una de sus pequeñas manitos en el torso foráneo del adulto, palpándolo torpe y haciendo que sus dedos agarrasen la ropa de éste, haciéndole suyo, manteniéndole cerca, aunque sabía del cierto que si padre decía que dormiría consigo no se iría. Miró de reojo al albino, éste estaba sentado, pues Padre no le había estirado debido a que seguía con su bebida, frunció el ceño repentinamente. -Si vuelves a empujarme, te golpearé.- murmuró, ganándose un ligero regaño por parte de I... Quizás ahí comenzaría la guerra entre ambos.

Sí... Quizás así fue como comenzó todo.





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Re: new member. || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back] |

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Lun Oct 28, 2013 7:40 pm

Se sorprendió completamente. Pensaba que ahora si ese niño debía odiarlo por como lo había tratado, pero le perdono. Amplio una pequeña sonrisa en sus labios, una que permaneció en ese lugar escondida de las dos personas que lo abrazaban, no quería soltar su vaso de leche que fue servido por el indiferente pero amable II, tampoco quería olvidar las risas de él pervertido IX y tampoco los mimos de III, quería guardarlo para su futuro, alguna vez había pensado que los adultos daban miedo pero al parecer era todo lo contrario; y le gustaba. Le empezaba a coger cariño a todas esas buenas personas que desde ese momento iban a vivir con él, tenía que portarse bien; tenía que obedecer para poder tener un lugar en el corazón de ellos y ellos tendrían que trabajar para entrar en el corazón que alguna vez llego a podrirse por el odio que sintió; un odio que no duro mucho después de todo aunque entendiera las cosas; era un niño. Los niños eran puros.

Por alguna razón sintió un calor en su corazón. Tal vez por su pequeña e inocente mente pensaba que había sido por la bebida que estaba disfrutando pero era todo lo contrario; todos ellos, todos los presentes estaban preocupados por él. Y algo dentro de él se sintió realmente bien; por segunda vez en su vida se sentía rodeado de los brazos de padre y madre, que lo criaron hasta sus pequeños cinco años. No los odiaba ¿Cómo podría odiarlos? Tal vez por eso el diablo de UT estaba tan interesado de hacerle la vida imposible, de controlar su mente para que perdiese su camino y se desviara de su ruta, nadie debía saberlo ni I, apretó el vaso que tenía en sus manos bajando la mirada, noto con una gota de lagrima salda cayo al vaso de leche y la puso en la punta de sus labios No llorare más, dijo bebiendo un poco de esta Seré fuerte…, se convenció a sí mismo; apretando el vaso. Si quería proteger lo que I le estaba ofreciendo tenía que protegerlo con todas las de la ley. Y no se iba a agobiar por nada del mundo. Giro su cabecita varias veces borrando escenas desagradables para él, pero se bajo de la cama colocando el vaso en el suelo en busca de su espada que yacía tirada en el suelo Este es el primer regalo de I, no puedo abandonarla.

I y IV observaban sus movimientos con curiosidad el niño corrió hasta tomar la espada con sus manos y regreso corriendo al futon, la subió primero y luego subió el con algo de ayuda de sus piernas y tomo el vaso de leche para sentarse de nuevo en la cama colocándolo en sus labios. Para comenzar a beber de esta, ya que le estaba gustando demasiado su sabor; y no podría resistirlo. El niño seguía bebiendo su leche luego de todo lo que había pasado. Escucho lo que el niño había dicho y giro a verlo, parpadeo un par de veces sin saber que contestar y bajo su mirada al vaso y luego lo regreso estirándolo, quedaba todavía un poco y quería ofrecerlo; sin decir nada permaneció con sus manitos estiradas directamente hacia el cuerpo acostado del pelimorado, sus labios estaban sellados y su rostro estaba bastante tranquilo; a pesar de que había dicho eso entendía que él estaba enojado porque lo había empujado había hecho mal y lo sabía. Pero… no lo había empujado por maldad cierto o por querer devolver lo que había hecho antes. ¿Estaría pensando en eso? No, no debería estar pensando en eso, el no era vengativo; ni siquiera le gustaba golpear. Pero… el había matado; no debía decírselo a nadie, era un secreto entre él y I, que le hizo prometer que no le dirá a nadie.

No recordó que paso después de esa noche. Ya que cuando cayó abrazando a su espada y a I pudo dormir en paz. Su manito débilmente apretaba la yukata del mayor por abajo ya que su pecho y la mayor parte de su cuerpo eran abrazadas por el pelimorado, su espada que estaba en el medio era abrazada por su otra mano mientras dormía con tranquilidad. Aunque tranquilidad no es nada como dormir como si fuese un gusano, con una pierna hacia un lado y un brazo hacia el otro. Si que su forma de dormir era única y extraña. Era ya de mañana y el niño albino se despertó primero que la mayoría de los adultos, siempre se levantaba temprano para hacer el aseo y limpiar las cosas por lo que levantarse tarde no estaba en su pequeño cuerpo se bajo del futon y tomo el vaso para llevarlo a la cocina con su espada agarrada de la otra mano paseándola por todo el suelo.

Llego a la cocina y miro el lavaplatos demasiado lejos, por lo cual frunció el ceño coloco la espalda a un lado y rodo la mesa hasta ese lugar, para subirse en una silla y luego en la mesa sujetando su espada y su vaso mientras gateaba hasta el lavaplatos y colocaba el vaso con mucho cuidado en la ponchera donde había algo de agua y comenzaba a lavarlo. Tengo que ser un buen chico, pensó seguro de lo que estaba haciendo. Tenía que hacer que todos los aceptaran a pesar de lo que había hecho antes; habían mas platos por lo cual lavar la loza seria el comienzo, unos pasos lo alarmaron y su cuerpo se resbalo de la mesa cayendo al suelo y golpeando su trasero al igual que como caía la mesa al suelo y algunos platos se rompieron, los ojos del niño se abrieron completamente aterrado mientras intentaba recoger absolutamente todo con sus manos. Tonto…, se decía.





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Re: new member. || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back] |

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Mar Oct 29, 2013 3:45 am

Cuando su amenaza finalizó y la voz de I le impartió algún que otro regaño, poco tardó en parpadear al ver cómo el ajeno le tendía el dulce con la mayor de las decisiones, cómo si... Bien, era un niño. Sí. Con ello se contentó y no dudó en tomar lo ofrecido, rozando con sus dedos los del albino al sujetar el cristal, se sentó para ser capaz de, rápido, tragarse el contenido, algo que hizo suspirar a quié se mantenía entre ambos. Se llevarían bien... No parecía que fueran a ser enemigos por su atención, si más no, ahora ignoraban la misma al compartirse aquello. Sonrío en su fuero interno, quizás no le costase tanto hacer que ambos fueran más independientes, quizás y con suerte, lograría que el futuro entrenamiento diera los frutos necesarios para que ambos hicieran lo que debían de manera correcta, guiándolos hacia el sendero que era menester para conseguir que fueran unos buenos líderes.

Noche profunda. I les tenía abrazados a ambos, si más no, su brazo se pasaba tras la cabeza de ambos niños, asiándolos hacia su persona con firmeza. El peli morado aunque en un inicio se mantuvo pegado al costado del mayor, pronto estuvo boca arriba, apuntando hacia el techo con los labios totalmente abiertos, lugar por el que con descaro cogía el aire que necesitaba. Por lo mientras sus pequeñas piernas salian del yukata. Una se perdía por entre las sábanas, una que muy de vez en cuando pateaba para apartarla de sí a pesar de los fallidos intentos del adulto por mantenerle cubierto. La otra estaba sobre el estómago de su protector: Sin duda dormía a pierna suelta y cómo a pesar de estar en compañía, no era algo que le molestase en absoluto, eran constantes las noches que compartía habitación con alguno de los que denominaba hermanos, especialmente su primer año de vida.

Un sonido medio lejano le hizo fruncir suavemente los párpados así como la mirada cerrada: ¿Alguien despierto? Conocía bien los horarios de aquellos que bebían sake hasta bien entrada la madrugada... A esas horas, las horas en la que el sol aún parecía tímido a asomarse por el cielo solían estar todos en sus respectivos cuartos.. al menos los que habían conseguido llegar. El resto dormitaría en cualquier lado, si es que estaban en la casa y no fuera de la misma, en busca de lo que ellos llamaban "premio al buen comportamiento", no sabía que era, pero IX hacia constantes bromas con ello y eran I, I y III los que se encargaban de acallarle con certeros codazos directos a su costillar. Todo una odisea ver aquel tipo de peleas. Empero y poco a poco fue sentándose, frotándose con rastrojos de inocencia la mirada para procurar tener un rango de visión más definido. Miró a padre y se sonrojo: Era de las personas más bonitas que conocía. Estaba tranquilo y su respiración era suave. Pero.. Faltaba algo en la escena. Observó de reojo el lugar ahora vacío, ése lugar que debía restar ocupado por un cuerpo de tamaño similar al suyo empero con pelo blanco y mirada carmesí. Se levantó poco a poco, trastabillando en un inicio al pisarse a sí mismo el yukata, pero logró encontrar la posición y poder avanzar sin demasiada torpeza: No le gustaban las mañanas. Para nada. Él prefería dormir hasta tarde abrazado a I, o a III. El calor y el cariño que estos le entregaban eran verdadero fruto del encanto del pequeño por más que cuando se molestaba con los mismos intentase evitarlo, negarlo. Incluso muchas eran las veces que les gritaba que no quería compañía... Aunque obviamente era todo mentira.

Llevó su atención y sus pasos hacia el lugar del sonido y pudo ver la espalda paralizada de Gintoki, ése nuevo niño. En un inicio se escondió tras el quebradizo marco de la puerta pero al observar los cristales por el suelo... Salió de su posición despacio, lentamente y se acomodó al lado de éste, sin mirarle siquiera y con la mirada puesta en los trozos de porcelana sujetó los dedos contrarios con los suyos, tomándole la mano de manera callada pero sin siquiera apretarle los dígitos, cuidando en todo momento de que se sintiese arropado, aquello era lo que hacían los mayores consigo y supuso que calmaría al otro. -No pasa nada.- aseguró, llevando por fin sus grandes ojos en dirección al otro, aunque parecía mostrarse serio aún. -Ahora tenemos que movernos sin pisar eso... Podrás?- Era una de las normas..; No tocar cistales u objetos de esa índole si estaba descalzo y obviamente lo estaba, igual que el despierto. Tiró suavemente de él en la dirección que consideró oportuna para que ninguno resultase herido. Fueron movimientos lentos para que el contrario siguiera su ritmo, mirándole de reojo para saberle a salvo de aquel "peligro" punzante.

Pero antes de proseguir... -Mag, Gintoki!- el siempre protector peliazul dio un par de zancadas hasta ser capaz de llegar hasta ambos y los alzó cómo si no pesasen más que dos briznas de hierba, los acomodó con prisas en sus brazos y se detuvo a contemplarles, claramente alarmado. Pero.. a pesar de ello, a pesar de estar en el aire y ahora seguros en los brazos de III, su mano no soltó la del albino, de hecho, la unión cruzaba el pelo del que había venido para asegurarse de que los más pequeños de la casa estuviesen bien. Éste parpadeó al verles cogidos pero sonrió con tremenda dulzura. Bien, al menos parecía que Magheq estaba aprendiendo a ser más tolerante y que Gintoki no era tan escurridizo cómo pareció al inicio. Aquello pronto, antes de lo esperado, se convertiría en un hogar dónde todos los integrantes se querrían y respetarían, no tenía ningún tipo de duda al respecto al ver la felicidad en esos dos... Dos que posiblemente traerían dolores de cabeza a los más adultos.





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Re: new member. || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back] |

Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Mar Oct 29, 2013 9:20 am

¿Podrá? Claro que puede… el problema es lo que vendrá después de “poder” hacer eso. El albino trago y le tomo fuertemente la mano al pelimorado levantándose, mientras sentía arder un poco sus manos; aferrándose a la mano ajena con todo lo que tenia, el pequeño no sollozo en ese momento, solo observaba los cristales de porcelana con un pequeño shock en su cuerpo debía disculparse pero ¿con quién? Con I. si, con el debía disculparse pero también tenía que hacerlo con todos los de la casa, mordió suavemente su labio y se agacho para tomar un buen pedazo con sus manos mirándolo lejano, como su reflejo se notaba en este. Lo coloco encima de su yukata donde sujetaba con su otra mano algunos cristales mientras bajaba de nuevo la mirada, inconscientemente se aferro de nuevo al menor de los dos presentes; mirando de reojo a este.

Una voz llamo su atención y los dos dirigieron la mirada al mayor los cristales cayeron de su yukata cuando fue levantado con sorpresa, pensaba que los iba a regañar y por lo menos hacerlos caminar en aquellos vidrios ¿alguna vez le había pasado así? Por supuesto. Muchas veces, pero esa vez fue diferente la preocupación de esos dos seres llegaban hasta lo profundo de su pequeño e inocente corazón, apretó más el agarre y miro al menor con una mueca de agradecimiento; o era lo que sus ojos expresaban. El pequeño miro al mayor y bajo la mirada hasta los platos —. Lo siento… solo quería lavar la loza —susurro lentamente apretando sus labios, si lloraba ahora todos considerarían de que tendrían que consentirlo por eso o tal vez recibiría un golpe por parte de I, por esa razón tenía miedo. Unos pasos fueron más lento que los anteriores y observo todo con cautela —Eso está mal, Gintoki —el pequeño bajo más la cabeza —La única obligación que tienen los niños con la comida, es comérsela toda para crecer, ha sido mi culpa por no enseñártelo —el pequeño parpadeo un par de veces y vio al mayor de reojo; este suspiro y camino hasta la cocina —Vez y darles un baño, yo recogeré esto con II —el mayor menos soñoliento que los dos adultos entro a la cocina con una escoba y unos trozos de cartón para colocar ahí los vidrios.

Esa fue la primera vez que los dos niños se bañaron juntos. Aunque el cuerpo era pequeño, Gintoki tenía cicatrices en su espalda, sus manos e incluso sus pies. Para un niño asombraría a muchos, pero al parecer III era bastante adulto para ocultar la sorpresa que el niño le mostraba aunque cuando el baño termino lo abrazo demasiado fuerte, ocultando por completo y diciéndole que todas las cicatrices iban a ser curadas que no se preocupara. Sus manos ardían demasiado pero desde que sufría aquellos golpes dejo de llorar por ellos.

El pequeño albino y Mag fueron acomodados en la misma mesa junto a los demás adultos mientras la comida era servida por aquellas mujeres que llegaban todos los días para hacer el aseo y la comida, los dos niños quienes permanecían sentados sobre algunos libros –que educados- estaban disfrutando del desayuno mientras los adultos hablaban, aunque el albino se distrajo más jugando con los cubos de azúcar, blanca y morena. IX se quedo observando al albino y se acerco abrazando a Mag en el instante mientras se apoyaba en este — ¿Qué haces Gintoki? —el pequeño no contesto y siguió apilando los cubos de azúcar en secuencia, y los iba intercambiando, III también se acerco y parpadeo un par de veces —. Es malo jugar con la comida, Gintoki-kun —le menciono por lo bajo, I quien estaba ocupado leyendo un libro bajo la mirada observando a los dos adultos —No está jugando —los mayores mirando al líder y levantaron una ceja —Sucesión de Fibonacci. "Cierto hombre tenía una pareja de conejos juntos en un lugar cerrado y uno desea saber cuántos son creados a partir de este par en un año cuando es su naturaleza parir otro par en un simple mes, y en el segundo mes los nacidos parir también" —les comento cerrando sus ojos, a medida de que pasaba las páginas del libro, los mayores bajaron la mirada hacia el albino y lo observaron divirtiéndose con aquello. Los mayores siguieron observando al albino que se detuvo y los comenzó a apilar arriba de los otros —Es un genio matemático —finalizo I mirando a los dos que abrieron su boca con sorpresa y la cerraron de la misma forma —Si Mag-chan es un genio estratégico ¿trajiste un genio matemático para las estadísticas? Si que la piensas en grande, I —le menciono IX con diversión, quitando uno de los cubos de azúcar y el albino lo relleno con otro.

Basta de matemáticas y jugar con la comida; mejor salgamos para dar un paseo —dijo III cansado de observar aquello tomando con sus manos las caderas de Mag y Gintoki levantándolos de la mesa mientras miraba al mayor que seguía leyendo —. Los llevare al pueblo cercano para comprar algunos caramelos, luego regresamos —aviso III mientras comenzaba a caminar —Recuerda traer algunas maletas nuevas y ropa para Gintoki, nos iremos pronto a Alemania y no tendremos lugar para detenernos a comprarle algo de ropa —aviso bajando un poco el libro, el mayor asintió saliendo con los dos niños tomando sus manos.





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Re: new member. || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back] |

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Mar Oct 29, 2013 6:54 pm

¿Lavar la loza? Aquello realmente llamó la atención de pequeño: él nunca había lavado los platos, los vasos.. ¡Nunca! De vez en cuando era II o III quién le obligaba a recoger sus desperdigadas pertenencias, pero I solía reírse y decir que era un crío para poco después encargarse él de todo. Era... Sí, un mimado. I le tenía bajo su protección en diversos sentidos e incluso en los más vanales. ¿Gintoki de dónde venía? ¿Padre era familiar? Las dudas se aglomeraron en él y tenía pensada la estrategía perfecta para abordarle durante las horas siguientes, sin embargo y cómo su mente hubiera sido leída por el de larga cabellera azulada, no le dejó merodear por mucho tiempo antes de llenarles de actividades... Acompañándoles en todas. Sorpresivamente el adulto se metió con ellos en el baño, asegurándose de que ambos hacian su higiene cómo se debía, empero no tuvo siquiera la oportunidad de interactuar demasiado con su nuevo hermano. No obstante... Toda su atención -suya y la de III- fue dirigida hacia sus cicatrices. Él si preguntó pero no respondía el menor, si no que el adulto procuraba tantear la situación y dirigirla por otros caminos, algo que obviamente el estratega de los líderes supo idenficiar, pero calló. Sabía que a I no le gustaba que fuera demasiado perspicaz con esas cosas.

Juntos. Incluso comieron juntos... O bueno, el uno jugaba con los cubos de azúcar y él, por su parte, jugaba a deslizar una redondeada naranja de un lado a otro, ejerciendo caminos y trayectorias distintas con la finalidad de que la misma siempre terminase en la misma meta, se había convertido ya en un juego habitual. No molestó a los adultos mientras compartían impresiones sobre lo que él etiquetó de "raro", el azúcar estaba rico dentro del vaso de jugo de naranja... No tenía ninguna función sobre la mesa, pero si en el estomago. O eso, obviamente, creía un niño de cinco años. Fue la voz de III quién, protector como siempre hizo que mirase hacia él y antes de darse cuenta se encontraba en los brazos de éste. Parpadeó y cuando lo entendió alzó los brazos, obviamente confiado en que no caería al suelo si no se sujetaba. -¡Caramelos!- sonó a pura alegría. III pareció encantado con ello y asintió vagamente a lo dicho por I, a fin de cuentas lo único que deseaba era distraer a los pequeños. -Tenía eso pensado... También miraré de traer los mapas de la zona.- acomodó a Magheq sobre sí -que era el que más movimiento estaba provocando- y les deslizó hacia abajo para que estos volvieran a estar en pie, tomándoles de las manos, tras ello les miró con una muy amplia sonrisa a ambos.

Si con la llegada del peli morado al grupo el peli-azul llegó a enamorarse de éste, ahora que tenía dos niños a "su cuidado" era de los más felices de los alquimistas, recibiendo y dando amor a estos para que se sintieran realmente envueltos por una verdadera familia, él y II eran sin lugar a dudas los claros roles de "Padre/madre", aunque I se llevase todo el protagonismo restante. I era consentidor y eso podía denotarse en la personalidad del pequeño al que crío, uno que ahora caminaba despacio de la mano de III, sin duda, uno de los que más quería de toda su extensa y gran familia, la suya, la de toda la vida. No conocía otra manera de vivir. No había conocido a nadie más que a I antes incluso de abrir los ojos por primera vez. Aquellos eran sus hermanos, padres... Lo eran todo.

En el camino su mirada se dirigió hacia Gintoki de soslayo, viendo cómo lo rizado de ése pelo del color de la níeve que tanto le gustaba se movía en cada pequeño paso dado por ambos, tenía el rostro serío pero sin duda parecía más relajado. Tiró suave de la mano de III y éste supo que el pequeño pedía ser soltado así que, sin quitarle la mirada de encima por posibles gestos que le hicieran peligrar, observó a éste con disimulo para no incomodar su étapa de descubrimiento... Pero no. No era que le hubiera llamado la atención una flor ni que quisiera ir a investigar por su cuenta el lugar que ahora atravesaban, no. Se puso al lateral de Gintoki, a su lado. Pero supo que no le daba la mano por que éste sujetaba su valiosa espada, empero caminó junto a él, sin decir nada, sin mirarle. Esto promete ser interesante.. Fue el vago pensamiento del adulto y a esas alturas no supo hasta que punto esa historia se uniría, no, ni por un momento en esa feliz época podía llegar a imaginar todo lo que a ambos les sucedería y lo que ahora era un camino sencillo que podían cruzar el uno al lado del otro, éste se vería truncado por diferentes razones que darían pie al odio, a la venganza. No. Verles así, tan tiernos y pequeños era imposible siquiera pensar en el hecho de que ambos llegarían a desearse la muerte, que incluso uno de ellos dejaría sin visión de un ojo al otro.





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Mensaje por Gintoki “Grim” V. Sakata el Mar Oct 29, 2013 7:48 pm

El mayor de los dos niños noto la acción del ajeno y bajo un poco su mirada hacia el suelo para tragar un poco, la verdad es que no sabía cómo reaccionar en ese momento. Trago seco y se acordó de cómo los mayores de la casa les paseaban cuando tenían las manos completamente ocupadas —. Lo siento, Magheq… no puedo tomar tu mano —susurro, ya que sostenía su espalda y la mano del adulto mayor y n o quería perderse en aquel lugar que no conocía absolutamente nada, por lo cual bajo su mirada y lo giro a ver a sus ojos —… si quieres… puedes sujetar la manga de mi yukata —susurro suavemente. Los dos pequeños caminaban al mismo tiempo mientras se dedicaba a observar todo el pueblo lo único que conocía cuando salía de aquella casa era la tienda donde compraba lo que le ordenaban comprar y algunos de los niños grandes le invitaban.

No había mucha diferencia a donde se encontraba, tal vez vio de lejos el pueblo cuando llegaba en el carruaje con I, las personas de los alrededores parecían tan animadas y amables que el chico de cabellos blancos no tenia porque temer en esos momentos, aunque apretó más la mano la cual le sujetaba al adulto que se dedicaba a hablar y hablar de lo que tenían que hacer en esos momentos, realmente se sentía bien; era divertido escucharlo ya que siempre estaba riéndose, e inventando bromas tratando de entrar en razón a los niños para que se rieran — Y entonces IX llevo a alguien a la casa, haciendo que I se enojara demasiado —comentaba, ¿era normal que un adulto le contara esas cosas a los niños? El albino bajo un poco la yukata del peliazul y señalo un puesto donde vendían dangos, el mayor levanto una ceja y río acercándose a los dos —Mag-chan ¿también quieres dangos? —le pregunto al menor, el albino se soltó de su mano y corrió hacia la mesa de dangos a tropezones por lo largo de su yukata mientras llegaba un poco agitado —Espera, Gintoki —dijo el hombre tratando de alcanzarlo.

¿Quieres un dango? —le pregunto un joven con una sonrisa, el albino levanto su mirada y bajo la cabeza suavemente. Este río y le extendió un dango mientras el albino felizmente lo tomaba con sus manos y mordía la primera bola de dulce y sus ojitos brillaron, comenzó a comerse las restantes bañándose completamente de dulce, su boca por completo; sintió como los dos llegaron y el giro a verlos bajando la mirada un poco apenado — ¿Su hijo?, no se preocupe no ha hecho nada malo —defendió el de la tienda desordenándole el cabello — ¿Tú también quieres un poco de dango? —le pregunto al pelimorado, sonriendo para esperar su respuesta. El albino giro a ver al pelimorado y asintió como si con eso dijera que era delicioso, sin duda algo dentro de su cuerpo le estaba diciendo que la comida dulce era demasiado deliciosa y que no podría perderse una cosa como esa. Quien iba pensar que en un futuro iba a considerarse como el Friki de los dulces o en dado caso candyman. Lo cual no tenía nada de sentido a lo que anteriormente ese pequeño era.

Iba contento caminando por la ciudad observando todo con curiosidad mientras sus ojitos brillaban al tener un dango en su mano e iba concentrado comiendo la gran bolsa que le había comprado III. Nunca se había sentido tan contento de comer algo y poder disfrutarlo sin colocarse a jugar con ellos. Los tres se detuvieron delante de unos ancianos que estaban jugando, el menor miro el juego con curiosidad y pico el hombre del más anciano el que parecía desesperado —. Si mueve esa ficha gana… ¿cierto Magheq? —le pregunto a el menor que parecía también algo concentrado con el juego, el albino volvió a morder el dango y masticaba mientras el hombre caía en cuenta y comenzaba a reír, el mayor se levanto y le desordeno el cabello en agradecimiento mientras el otro se levantaba y en vez de enojarse con el pequeño se enojo con el anciano porque lo había ayudado un niño de tan solo cinco años o tal vez seis. III los saco de ahí antes de verse el tablero en la cara mientras los ancianos peleaban, el albino soltó una risita pequeña entre sus labios.

Cuando III entro a una tienda de ropa a buscar lo que le quedaría bien al pequeño este quedo sentado delante de la tienda con Magheq, el pequeño miraba hacia el frente y se mordió suavemente sus labios —. Sabes, Magheq… a mí también me gusta mucho I —susurro recordando lo que el pequeño había dicho la noche anterior —. Me gusta porque fue el primer adulto en tratarme bien… así que yo también quiero llamarlo padre —susurro mirando el suelo mientras dejaba la espada entre sus piernas —. Pero no quiero pelear contigo… —susurro levemente.

"No quiero pelear contigo", tan solo simples palabras que en un futuro se consideraran importantes. Odio, e incluso muchos enredos comenzaran a desatarse en esos momentos. Sin importar nada, sin velar por nada… todo; hecho un desastre. Cuando comenzó a amarlo y cuando dejo de hacerlo ¿tal vez se descubriría en el futuro? Pero… ¿estaba tan seguro de querer luchar contra él? Acaso estando delante de él y escuche la risa del diablo lo atacara…





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Re: new member. || Gintoki “Grim” V. Sakata [Flash Back] |

Mensaje por "Magheq" IV. Kahlfuss el Jue Oct 31, 2013 6:31 pm

Sabía cómo era la textura, sabor e incluso el olor del dango empero el gesto ilusionado del mayor de ambos al tener aquello entre las manos le hizo desear probarlo y por ello asintió a las palabras del adulto para hacerse con uno de aquellos que parecía ser de lo más delicioso del mundo. Al dar el primer mordisco se dio cuenta que el fruto era exactamente igual al que siempre merodeaba por el hogar llegando así a la conclusión de que realmente el niño recién llegado a la casa era fácilmente impresionable, todo hacía que su mirada brillase, todo parecía encantarle y absolutamente todo le hacía sonreír de un modo que movía algo en su fuero interno. No estaba acostumbrado a estar con chicos de su misma edad debido al ir y venir de los alquimistas por el mundo: No le daba tiempo a afianzar confianzas con nadie y mucho menos a procurar hacer amigos, a fin de cuentas y a pesar de lograrlo, estos siempre quedarían atrás.

Empero la ilusión que brilló en el albino se pudo apreciar en el gesto serio del peli morado al observar el juego de aquellos hombres: La estrategia era de sus mayores pasiones y las ganas de mover ficha por ése hombre fueron rápidamente calladas por la voz de Gintoki, quién le robó una sonrisa: ¡Sí! ¡Era justamente esa ficha! Las risas pronto se dieron, sí, justo cuando aquellos hombres se iniciaron en batalla delante de los que ahora restaban tranquilos y sentados frente a la tienda a la que entró quién les cuidaba en esmero aparte de I y II. Para cuando su hermano habló, no tardó en llevar su mirada hacia éste. Le gustaba I. Bien, según creía, padre les gustaba a todos. Pero lo último si le causó una sensación de ahogo. Le quería llamar padre... Pero él era suyo. Meditó la respuesta pues consideraba que la misma era sumamente importante, si más no, si lo era para un niño de su edad tratando temas que tocaban directamente el corazón. –... Yo tampoco quiero pelear contigo.- y fue sincero con ello, no era conocedor del futuro que les esperaba, de que el destino les pondría en contra y que ése amor infantil pronto divagaría a uno más intenso.

El peli azul salió del lugar con una bolsa en los brazos. –¡Gin-chan! Creo que te compré más de lo que necesitarás en años!- Habló con una enorme sonrisa y es que la bolsa sujetada contenía más de diez prendas de ropa: Unas para épocas más frías, otras para cuando el calor ahogase. Era incierto el lugar al que irían y es que I era bastante espontáneo en sus andanzas y debían llevar lo menester para cuidar a los más pequeños del grupo. Magheq tenía ropa por doquier debido a la impulsividad de quién les reunía y unificaba y ahora tocaba el turno del albino, de ése pequeño y nuevo integrante que ya les había robado la razón a la mayoría. Era un chico sumamente espabilado, despierto, totalmente distinto al callado de ése peli morado que buscaba afecto a escondidas y de manera disimulada. –Oh, también compré algo para los dos.- agazapó su posición para mostrarles la bolsa a los dos y es que lo mencionado se encontraba en la parte superior: Dos bufandas. Una totalmente blanca y la otra morada. –Será un secreto, eh! Que si no el resto querrá una.- Magheq asintió, creyéndose totalmente que aquello podría suceder si se tenía en cuenta de lo infantil que podía llegar a ser IX.

Reanudaron nuevamente la marcha, aunque ahora III tenia un brazo ocupado con la compra, así que era al albino al que daba la mano. El menor de los presentes observó de soslayo a ése que caminaba a su lado, aún no le había dado respuesta. Apretó los dígitos en su propia yukata, jugando a estirar la tela. –GinGin...- le llamó en un susurro, jugando quizá a no ser escuchado por el satisfecho mayor: La compra le había salido bien de precio.

Le miró a los ojos cuando así tuvo la oportunidad.–...Puedes llamarle padre.- murmuró una vez más, desviando la mirada para que no fuera participe del ligero rubor de sus mejillas: I era de sus pertenencias más codiciadas. Ése hombre lo era todo para él y ceder ése apodo era sumamente importante para el niño. III, quién escuchó callado pero atento el rumbo de la conversación dibujó una muy orgullosa sonrisa y por inercia apretó la pequeña manita del albino, pronto hincó una sola rodilla al suelo para quedar a la altura de los infantes y sin planteárselo demasiado les abrazó a ambos de manera tan paternal y firme que el peli morado sintió la misma paz, exactamente la misma paz que cuando I le abrazaba en sus peores momentos. El amor que todos los reunidos se procesaban era impactante, incluso dos niños que recién se conocían estaban uniendo caminos en prácticamente un día de conocerse.

Gracias, I.


Cerrrado
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