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Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

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Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Daetrix "Dharma" Jaeger el Jue Oct 24, 2013 12:47 am

Tan solo 15 minutos hasta la medianoche, solo necesitaba soportar 15 minutos más y el contrato con su "protegido" acabaría, entonces sería libre de buscar un nuevo destino en aquella tecnologizada y cultural ciudad o en cualquier otro lugar del mundo, allá donde el viento y el destino le llevasen para ofrecer sus dotes al servicio del dolor... el trabajo de guardaespaldas no era demasiado sacrificado, solo mantener a raya a los tipos correctos y cobrar el cheque una vez cumplidos los plazos establecidos... nada complicado, sin ataduras, solo tu propia fuerza y el deber de mantener con vida al pobre bastardo que requería los servicios de alguien mil veces más poderoso que él, fuera quien fuese... o mejor dicho, quien pudiese pagarle.

Dos días había sido el plazo establecido, su contratante no era ni más ni menos que un conocido agente bancario, notorio no por sus buenas acciones, sino por el contrario, en el bajo mundo tenía fama de ser un descarado e inescrupuloso estafador, llevando a la ruina a aquellos que depositaban sus sueños en las codiciosas y sudorosas manos de aquel patético humano. El contacto había venido de afuera, una llamada a su teléfono móvil con la invitación, una abultada suma de dinero acordada de antemano... y voilá!, aquel hombre paranoico y aterrado acababa de contratar al mejor guardaespaldas que el dinero podía pagar, y tan solo un par de horas después, Dharma presentó su gloriosa sonrisa y potencial ante el corrupto intento de humano, entregandole su fuerza y su poder por dos días... dos días en los que sin lugar a dudas podría sentirse enteramente intocable, inmortal.

Deorum era una ciudad mayormente tranquila, no mucho sucedía, presentando un panorama desalentador para un demonio que esperaba obtener algo de buena diversión a costa de cualquier persona lo suficientemente idiota para pretender dañar al banquero bajo la protección del blondo sobrenatural. Pero no hubo nada de acción en aquellas casi 48 horas, a pesar de las febriles y perseguidas miradas del bajito y rechoncho humano, ningún puñal fantasma apareció por la espalda, ningún intento de venganza u ataque sorpresivo acaeció sobre su persona... nada de nada... malditamente aburrido!. Para celebrar la "victoria" del bancario sobre todos sus supuestos enemigos y sabiéndose ya victorioso contando con que al final de aquellos dos días de plenos negocios y nuevas promesas corruptas, abandonaría la ciudad en busca de nuevas victimas, el humano no tuvo mejor idea que invitar a todo su personal al teatro a presenciar una antigua obra de teatro... Romeo y alguien más, en realidad no importaba, Daetrix no había tenido opción ni podido presentar una negativa, todavía faltaba tiempo para que su contrato estuviese cumplido y hasta entonces, estaba atado de pies y manos a los deseos y caprichos de su pactante.

La obra de teatro resultó aburrida a morir, salvo por el trágico final el cual resultó un deleite para el demonio, dos amantes encontrando la muerte bajo un velo de engaños y malos entendidos... magnifico!, sublime!. Podía oler la mano de su "padre" manipulando los hilos del destino a las espaldas de los jóvenes enamorados... una obra de arte que nadie valoraba, la muerte en esas situaciones era como una gran alegoría, una trama elaborada para llevar dos almas a la ruina, ejecutada a la perfección de modo tal que su desenlace incluso se mantenía más allá del tiempo, mientras el relato siguiese siendo contado y la historia representada, la maravillosa tragedia jamás desaparecería. El publico estalló en una lluvia de aplausos al final de la obra, incluso el obeso bancario exclamó un sonoro ¡bravo! a todo pulmón, conmovido por la elaborada puesta en escena. Sin embargo para Daetrix, la verdadera razón de jubilo llegó cuando su reloj de muñeca emitió un suave pitido marcando las 12 de la noche, tiempo en que su contrato se cumplía y volvía a ser libre.

Cuando la sala se vació, el séquito de aquel bancario (otros dos hombres de seguridad contratados junto al demonio, una persona desconocida que parecía ser un amigo cercano del contratante y una mujer con más cirugías en el rostro que el monstruo de Mary Shelley) se reunió junto junto a una potente camioneta blindada perteneciente al mismo y entre sonrisas complacidas, compartieron un momento de charlas en el que intercambiaron opiniones sobre lo que habían visto. Con algo de impaciencia Dharma se cruzó de brazos y fusiló al bancario con sus salvajes ojos verdes, el cual apreció encogerse sobre sí mismo con terror y rebuscó a toda prisa en el bolsillo interno de su abrigo, sacando un sobre de papel manila, el cual entregó en mano al demonio, encontrándose en el mismo la suma de dinero acordada desde el primer día. Con una sonrisa de satisfacción, el rubio sonrió a los presentes antes de decir -caballeros, ha sido un placer hacer negocios con ustedes, espero tengan una buena vida... si algún día necesitan de mis servicios nuevamente, saben donde encontrarme.- finalmente guardando el sobre en su propio traje rojo y volteando sobre si mismo en dirección a la calle, listo para partir sin perder un segundo.

Fue en ese momento que escuchó el sonido del tumulto rozándose entre sí, luego llegaron los primeros gritos y las corridas, algo había aterrado a la multitud que abandonaba el teatro. Instintivamente el demonio de dorados cabellos volteó sobre sí mismo y encaró a los aterrorizados testigos, esperando contemplar cual era la razón de aquel terror irracional que en un segundo se apoderó del lugar. Por el rabillo del ojo observó como el pequeño bancario estallaba en un ataque de histeria y a los tumbos se deslizaba dentro del vehículo, pidiendo a los gritos que lo sacaran de allí... al parecer, fuese lo que fuese, había logrado sacarle un susto de muerte al ya de por sí paranoico hombre de negocios.
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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Jue Oct 24, 2013 6:09 pm

—Tengo asiento en las gradas. —Había dicho con completa seguridad el vampiro. Por supuesto que influenciando al guardia con sus habilidades para manipular, no le había resultado nada de difícil el que aquella persona diera por cierta sus palabras y le dejara entrar en aquél teatro. Esa noche Víctor quería intentar algo distinto, quizá encontrar alguna presa de pomposa belleza, ya saben, una de esas damas de la alta sociedad que iban allí tanto como en busca de amantes como también para lucirse delante de sus amigos. Aunque un hombre tampoco le sonaba como una mal cena al vampiro, sobre todo si era de esos cuya sangre resultaba tener un aroma dulce. Ah, si casi se babeaba al imaginar que tendría a muchos entre cuales elegir como bocado y por lo mismo casi no podía esperar, pero se dijo a sí mismo que actuaría durante la obra y no antes, así, cuando la misma terminara y se destapara la olla, encontrarían una pequeña sorpresa.

Vestido con unos pantalones negros y un largo abrigo del mismo color sobre su piel desnuda, se dirigió hasta donde se suponía que estaba su lugar y “se suponía” porque nunca había comprado un boleto, ni siquiera le interesaba el teatro. Luego de subirpor una escalera alfombrada, llego hasta un pasillo donde se encontraban una al lado de la otra, varias puertas; las mismas debían ser desde donde los espectadores de más poder económico deslumbrarían el espectáculo. Y ahora se pregunto: ¿Debería entrar de una en una o elegir una tan solo por mi instinto?
Víctor sonrió y eligió la última opción. Contó siete puertas y de las mismas, eligió la cuarta porque…de adentro parecía venir un buen aroma, una mezcla entre perfume y el maravilloso aroma de la sangre caliente. Definitivamente podría saciar su sed en aquél lugar.

…..

—Por favor…por favor…no más. —Escuchaba susurrar al azabache que ahora tenía entre sus brazos. Víctor lo tenía atrapado contra una de las paredes apenas cubiertas por gruesas cortinas color carmesí; por esto mismo era, que nada de lo que allí ocurría era visible para los que se encontraban en los demás lugares del teatro.
Alrededor de Víctor y el hombre del cual ahora bebía, se encontraban dos mujeres de una mediana edad, ambas muertas…secas, almas que irían directo a lo más profundo del infierno. Habían pedido perdón, habían rogado por sus vidas, le habían ofrecido fama, fortuna y todas esas babosadas que los humanos solían apreciar, pero ¿Qué era más importante que la subsistencia? Nada, y Víctor necesitaba de la sangre de ellos tanto para vivir como para encontrarse medianamente cuerdo.

—Shh shh shh, no llores más. —Habló Víctor al oído del sujeto luego de separar sus colmillos de su cuello y haber borrado las marcas de sus colmillos con su propia saliva. —Para ti tengo algo mucho más emocionante que una muerte rápida y es que…así como juegas con la vida de otros, yo jugaré con la tuya. —El vampiro sonrió con un deje oscuro pero sensual al hombre, aunque sus intenciones ya estaban muy lejos de cualquier acto carnal.

Para cuando la obra terminó, el vampiro ya había dado algunas ordenes al sujeto (que aún vivía): “Ve a la entrada y quítate la ropa, rasguña tu propia piel y ataca a cualquiera que intente detenerte, no te detengas hasta que mueras”.

Víctor ya había salido del lugar para cuando el espectáculo comenzó.
—¡Déjenme! ¡No me toquen!, ¡Aléjense de mí! —gritaba el hombre mientras se arañaba la piel ya desnuda.
¿Acaso no les gustaba lo que estaba pasando a los otros humanos presentes? Después de todo, la raza humana era muy propensa a burlarse y reírse del dolor y la desgracia ajena.

El vampiro sonrió una vez más mientras observaba por última vez a su presa. Víctor acomodó su rubio cabello hacia atrás antes de darse la vuelta y caminar calle abajo, lejos de los gritos de dolor de su víctima y de la sorpresa provocada entre los presentes. Finalmente, aquél hombre había terminado con su propia vida, dándose continuos golpes contra el piso ahora que estaba completamente arañado.

El vampiro siguió su camino, cruzando la calle y perdiendo de vista el teatro. Era plena noche y él aún tenía mucho tiempo para divertirse pero ¿Qué haría ahora?


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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Daetrix "Dharma" Jaeger el Jue Oct 24, 2013 7:02 pm

Ooh?...soberbio espectáculo!, tan pronto como la multitud, el ganado asustado comenzó a retirarse del epicentro de lo que fuese que estaba ocurriendo, Daetrix logró observar los últimos atisbos de locura de un hombre desnudo, el cual berreaba sin sentido mientras unas bellas y decorativas marcas de uñas plagaban la piel desnuda de aquella pobre alma que parecía haber perdido la cordura súbitamente. Pero lo que nadie podía ver, nadie a excepción de los paranormales ojos de aquel demonio vestido de rojo, era un aura violácea, sucia y corrupta que envolvía aquel cuerpo como una niebla asfixiante, privándolo de su voluntad, de sus cabales... y aquella aura parecía fluir, moverse como una volátil hebra de hilo en dirección a la acera opuesta, y para cuando Dharma consiguió localizar al dueño de la misma, solo observó una masculina espalda y una rubia cabellera desaparecer en la negrura de la madrugada, todas las pruebas apuntaban a una manipulación sin duda, aquel ser evidentemente no humano, había utilizado sus influencias para transformar a un simple mortal en una enloquecida marioneta que acababa de tomar su propia vida de manera violenta y brutal.

¡¡Hermoso!! no había otra forma de describir lo que acababa de ver, tal privación de la voluntad, tal violación al libre albedrío, que criatura maravillosa podía ejercer tal poder sobre un ser viviente?, aquello era algo digno de explorar, y si bien la política del demonio le invitaba a no meterse en ese tipo de asuntos, la noche era joven, estaba bien pagado y sin duda algo de diversión no le vendría para nada mal. Con una amplia y brillante sonrisa Dharma dio dos suaves golpes de puño al vehículo de su contratante, dándole a entender que ya podía marcharse, a lo que el transporte respondió con un potente rugido de su motor antes de aprender la marcha, perdiéndose también en la lejanía de una noche joven que invitaba a innumerables placeres culpables. -Veamos quien eres, titiritero fantasma.- Musitó en un tono suave e inmensamente divertido mientras ajustaba su impecable traje rojo y hacía a un lado a un confundido humano que temblaba de terror ante lo presenciado, la marca de aquel ser que abandonaba la escena del crimen quedaría sin duda grabada en los débiles corazones de todos los allí presentes como una prueba de que no eran omnipotentes ni inmortales... ni siquiera dueños de sus propias vidas, aunque por supuesto aquello solo flotaría en los subconscientes de todos ellos para desaparecer luego, devolviéndolos a sus finitas y vacías existencias.

Pasando ambas manos por su cabello, sentenciándolo a mantenerse yaciendo hacia atrás, el demonio penetró la oscuridad de la noche con sus brillantes ojos verdes y comenzó a seguir aquel hilo violáceo invisible para el ojo común, mientras no perdiese de vista aquel rastro, estaba atado a encontrar al artífice de la tragedia a las puertas del teatro. En silencio permaneció tras los pasos de aquel hombre misterioso por 5 manzanas, mientras el teatro era solo un recuerdo distante en la penumbra; curiosamente las calles se encontraban casi desiertas a excepción de algún que otro vehículo que iba y venía, la noche invitaba a permanecer en casa salvo para aquellos que se atrevían a danzar con ella ignorando los peligros. Finalmente y al considerar que nadie les interrumpiría, Dharma acortó un poco más la distancia con aquel individuo y valiéndose de su sutil tono de voz, habló claramente hacia aquel hombre que todavía le daba la espalda. -Bonito truco, chico... te importaría enseñármelo?- Sin borrar su sonrisa, el demonio se cruzó de brazos y ladeó su cabeza, preguntándose si el otro rubio se detendría o si simplemente le ignoraría... en cuyo caso debería dejar de lado las sutilezas, después de todo el siempre conseguía lo que quería... de un modo u otro.
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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Jue Oct 24, 2013 10:11 pm

Las calles pasaban. En el cielo apenas pasaba alguna que otra nube solitaria, atravesando la luna y continuando su camino. Víctor metió ambas manos en los bolsillos de su abrigo mientras continuaba caminando, aunque al poco continuar, notó pasos en la misma dirección en que caminaba él. Pensó que podía tratarse de simple coincidencia, así que no le prestó mayor atención, aunque luego, al escuchar la voz de aquél que iba en su misma dirección, se daría cuenta que efectivamente estaba siendo seguido y ahora, desde más cerca. El vampiro pestañeo mientras pensaba en qué hacer. Lo cierto era que ahora que aquél sujeto estaba más cerca, podía oler su clara esencia demoníaca. “Oh, demonios” pensó el vampiro irónicamente, ¿Podía ser que hubiera hecho algo que provocara la ira de aquél ser?
Víctor no era estúpido, aunque no estaba viendo al sujeto, podía sentir las oscuras vibras dentro de su cuerpo, llenándolo de poder. Sin duda debía tratarse de alguien peligroso y por lo mismo, debía averiguar pronto qué era lo que deseaba. Y para enterarse de las intensiones del demonio, fue que se detuvo y posteriormente se giró, observando al sobrenatural.

No podía decir que no le sorprendió, era como una versión algo distinta de sí mismo, pero quizá mucho más poderoso y atrayente. Los cabellos rubios de Víctor se mecieron sobre su rostro con la repentina presencia de una cálida brisa nocturna. Así también, ahora el abrigo del vampiro se encontraba abierto, por lo que su pecho y el tatuaje que iba desde el nacimiento de su cuello hasta el comienzo de su pecho se hizo visible. Sobre ambos hombres, un farol iluminaba casi toda la cuadra, aunque el mismo extrañamente comenzó a parpadear, como si pretendiera darles algo de privacidad a las dos criaturas infernales. —No creo que pueda enseñártelo. Más bien, es algo que se desarrolla en ciertos seres y, aunque tú y yo tenemos un origen similar, aún tenemos ciertas diferencias. —Víctor sonrió suavemente al terminar de decir aquellas palabras. Le resultaba extraño que aquel demonio se le hubiera acercado pues no conocía a muchos y no era que fueran reconocidos por sus buenas intenciones aunque…él tampoco era muy “bueno”.

Ladeó la cabeza mientras sonreía por aquél pensamiento. —De cualquier modo, me alegra que te halla gustado el espectáculo. Era el perfecto final para una buena cena. —Aún  podía recordar el dulce sabor de la sangre corriendo por su garganta, plagándolo de vida. Calmando su locura…o al menos anestesiándola lo suficiente para dejar salir solo la parte que a Víctor le agradaba, aquella que ya formaba parte de su personalidad. El vampiro sacó una de sus manos de dentro del bolsillo de su abrigo y con ella arrastró nuevamente sus cabellos hacia atrás, aunque estos no deseaban hacerle caso, como si extrañaran de sobre manera llevar la capucha sobre ellos y, ahora que Víctor lo pensaba, ya estaba harto de ese abrigo, quería su campera roja.


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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Daetrix "Dharma" Jaeger el Vie Oct 25, 2013 10:31 am

-Cena?- respondió tras las ultimas palabras de aquel hombre al cual, ahora que podía verlo de frente no podía evitar encontrar de cierta forma similar a sí mismo, ambos rubios y ambos con una mirada salvaje, burlona e imponente, de esas que se plantan frente al mundo diciendo "a un lado perra, aquí esto yo". Ladeó la cabeza y arqueó una ceja con interés tras la afirmación de aquel ser sobrenatural, no podía negar que ignoraba de que hablaba el chico frente a él, conocía a los sobrenaturales, sus mañas y hábitos, sin embargo nunca dejaba de encontrarlos fascinantes y pensar que sin lugar a dudas allá afuera en el mundo, no todos eran iguales ni todos tenían las mismas maneras y modos, ademas... ese maldito era bien parecido, un solo vistazo a su rostro y cuerpo desnudo tras su abrigo fue suficiente para despertar su morboso apetito, tras una velada aburrida, quizás un bocadillo de niño bonito sería una buena opción para animar las cosas.

-Ya entiendo...vaya que eres un niño travieso, no solo te alimentaste de aquel tipo, sino que lo pusiste bajo tu control para pasar desapercibido, muy listo.- agregó mostrando una amplia sonrisa diabólica mientras sus orbes parecían volverse pequeñas y salvajes, una idea nada bonita comenzaba a gestarse en su cabeza, una forma quizás de tentar al vampiro y dejar salir un poco de su lado salvaje, aunque fuese a costa del (de momento) sereno rubio. -No es muy común ver a un vampiro suelto en éstos días, supongo que ya debes tener una idea de que es lo que soy, no hace falta ser demasiado perceptivo para sentirlo... Daetrix es mi nombre, creo que será un gran placer conocerte.- sentenció mientras liberaba sus brazos cruzados y tendía una mano a aquel sujeto, preparando su trampa, pues si la tomaba, si ambos entraban en contacto, el demonio utilizaría su "talento" y le haría experimentar a aquel vampiro todos los dolores sufridos en su vida como una ráfaga de agonía en un solo segundo, quizás si golpeaba un poco la jaula, conseguiría despertar al león dormido y ver de lo que era capaz... mas no buscaba una pelea por supuesto, simplemente "picar" un poco al bonito chupasangre para sacarlo del letargo, darle un poco de emoción a la noche, quizás ser mordisqueado un poco con ese sensual y placentero efecto que solo esa raza podía conseguir... lo usual, después de todo aquella no sería la primera vez, otros de su clase ya habían tenido el placer de atacarle... y habían encontrado que la sangre, la esencia del demonio era más de lo que podían manejar.

Todavía podía recordar a ese desgarbado y potente vampiro pelirrojo al cual le había permitido "engañar" a Dharma y dejado guiar a una trampa, la cual había terminado entre otras cosas con una profunda y salvaje mordida en la cara interna de su muslo derecho, la noche les había guiado a un punto de pasión irrefrenable en el que el demonio había aceptado de buena gana dejarse hacer lo que pasara por la mente de aquel ser... y éste había respondido con creces. Sin embargo y para sorpresa del demonio, al momento en que el pelirrojo había probado su sangre, éste había literalmente enloquecido, había visto sus ojos encenderse como fuego, su rostro desfigurarse en un gesto de extremo placer y dolor al mismo tiempo, según los quejidos del vampiro, la sangre de Dharma le quemaba por dentro, como ser picado por un millón de agujas y sufrir una decena de orgasmos en cuestión de un solo segundo, aquel vitae había entregado un poder y un estado de euforia al vampiro que le resultó inmanejable. Aquel torrente de sensaciones, el ser inundado por una sangre impura y corrupta como la del creador en persona, descontroló al vampiro de tal forma que en cuestión de minutos acabó metiendo dentro de su pecho su propia mano y arrancado el corazón de forma violenta, provocándose la muerte... lo ultimo que vio de aquel vampiro fue un febril movimiento de ojos y una amplia sonrisa, sin saber si había alcanzado el éxtasis en la muerte o que se había librado de aquel maremoto demoníaco que lo había abrasado. Tras aprender el poder que ocultaba su propia sangre, Dharma se había propuesto seguir experimentando más nunca se había presentado la oportunidad... quizás ahora con aquel oportuno y delicioso rubio, podría dar una segunda probada al alcance de su propia existencia... por supuesto si el chico mordía el anzuelo y se dejaba llevar.
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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Vie Oct 25, 2013 10:27 pm

El vampiro sonrió divertido al ver que el demonio había terminado de darle forma a lo ocurrido en el teatro. Víctor se encogió de hombros como restándole importancia al asunto y era cierto, algo como eso no daría mucho de que hablar, después de todo, la muerte y otros horrores eran el plato principal de cada día en todo el mundo. La gente ya debía de estar acostumbrada a mirar a la cara a la desgracia. Para los humanos lo único importante era que la desgracia ajena no tocara también a la puerta de ellos.
El demonio volvió a hablar, dando por hecho que el vampiro ya se había dado cuenta de su naturaleza y sí, por alguna razón, suponía que demonios y vampiros tenían cierta esencia semejante y a la vez, algo los diferenciaba y, justamente por esa diferencia era que Víctor había podido saber la naturaleza de quien ahora se presentaba como Daetrix.

Curioso nombre, pensó el vampiro. Realmente no estaba muy seguro de quedarse a hablar con aquél ser porque…de alguna forma sentía que podía meterse en un lío si no llevaba las cosas con cuidado. A pesar de ser un vampiro, Víctor también tenía sentido de la autoprotección y sus sentidos le decían de alguna forma, que Daetrix era un hombre de cuidado. Aún así decidió permanecer allí y responder a su saludo. Fuera como fuera que se dieran las cosas, tomaría sus decisiones conforme los hechos fueran sucediendo. No era alguien a quien le gustara preocuparse más de la cuenta así que ahora tenía que continuar avanzando.

Víctor dio dos pasos hacia adelante y levantó una de sus manos para responder al saludo del hombre mientras se presentaba: —Soy Kai. —Y su mano tocó la del demonio, cerrándose en un saludo que terminó helando al vampiro de una forma sobrenatural, trayendo a su memoria los pasajes de su vida que había creído muertos y enterrados en lo más profundo de su mente: Su nacimiento, muerte…muerte por donde quiera que iba, muertes a causa de él incluso la muerte de aquella persona. Pudo ver los orbes de aquél que no deseaba recordar, a quien no había podido salvar, pero aún aunque no lo deseaba, había visto sus orbes cristalizados, su cuerpo gélido y la vida abandonándolo. El dolor recorrió su cabeza y el resto de su cuerpo mientras las imágenes cesaban.

Acabo de un rudo movimiento con el contacto entre su mano y la de aquél hombre. Podía verse perturbado por lo que acababa de ver, pero de a poco, aquello se fue volviendo una clara molestia. —¿Por qué has hecho aquello? —preguntó al demonio mientras observaba hacia otro lugar, intentando calmar sus pensamientos y acciones. Sentía que la otra parte de sí mismo rugía dentro de él, irritado por el recuerdo, abrumado por el actuar de aquél hombre. Pero Víctor no podía simplemente responder a aquello como si se tratara de una provocación. Observó al piso mientras intentaba pensar en algo, pero entonces todo lo que pudo hacer fue sonreír y reír de una forma algo desquiciada. —¿Es uno de tus poderes? Puedes hacer que otros recuerden todo su dolor junto…—sus últimas palabras salieron como un susurro mientras volvía a mirarle. Era su mejor alternativa para volver a cubrir sus memorias y ser quien era, alguien que vivía el momento, tomando decisiones conforme iba recorriendo el camino hasta su meta.

Víctor ladeó su rostro antes de hablar nuevamente: —No intentes provocarme, demonio…al menos no de esa forma. —Los orbes del vampiro se perdieron tras la maraña de cabello rubio sobre su rostro. Aquellas palabras habían sonado con un leve toque divertido. Volvió a darse la vuelta, dándole la espalda al demonio y continuando con su camino. No era alguien a quien le gustara quedarse quieto y suponía que el demonio le seguiría…o intentaría frenarlo.


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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Daetrix "Dharma" Jaeger el Sáb Oct 26, 2013 3:29 pm

-Vaya que eres perceptivo... si así fue, ese es uno de mis propios trucos, bastante útil diría yo... mira como te has puesto, adorable.- dijo el demonio con aire divertido mientras grababa a fuego las reacciones del vampiro, podía ver todo ese dolor desbordando sus pupilas, golpeando como un animal embravecido al cual han molestado más de la cuenta, aquel chico era peligroso, afortunadamente las intenciones del demonio no eran las de buscar un duelo a muerte con su rubia contraparte. Kai, aquel nombre tenía cierta musicalidad de otra parte del mundo, sería un extranjero?, era posible, los vampiros eran sabidos de ser longevos, quizás al que acababa de encontrar provenía de otra parte del mundo, interesante, no siempre uno tenía la opción de "comerse un caramelo importado".

La cuasi amenaza de Kai hiso reír por lo bajo al demonio, el chico tenía carácter, le gustaban las personas "picantes", capaz de no dejarse domar y dar lucha hasta el final, ese vampiro no hacía más que acrecentar el interés que Dharma comenzaba a sentir. El vampiro le dio la espalda y por un segundo atinó a continuar su camino, sin embargo el demonio no estaba dispuesto a dejarlo ir, no todavía. Estiró su mano y aferró por la muñeca al vampiro, quitandolo de balance con un tirón y empujándolo contra la persiana metálica de un comercio cerrado, la cual emitió un sonido seco ante el golpe. El demonio se colocó frente a frente con el otro sobrenatural y apegó su cuerpo contra el de él, mirándolo a los ojos con un renovado brillo color jade en sus orbes -Me interesas, no lo negaré... si no puedo provocarte con el dolor ,entonces dime de que modo... sufrimiento?, placer?... como puedo sacar lo mejor y lo peor de ti?- preguntó divertido mientras utilizaba su mano libre para aferrar con fuerza la entrepierna del vampiro, no de forma violenta, pero si lo suficientemente explicita como para hacerle saber que aquello iba enserio.

-Te vi torcer y manipular una vida a tu entera voluntad... apuesto a que su sangre no ha sido suficiente, ni la de aquel tipo ni la de ninguna otra persona... no importa cuanto bebas, no sabes de satisfacción, puedo verlo en tus ojos... tal vez te gustaría probar algo diferente?- agregó como una pervertida invitación mientras se relamía los labios y acercaba su nariz al cuello del rubio chupa sangre, aspirando su aroma mezcla de inmortalidad y fuerza vital de miles de criaturas que seguro sucumbieron ante su sed... una criatura deliciosa sin duda, alguien a quien valía la pena llevar al limite, al menos en una noche de diversión sin ningún tipo de tapujo.
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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Sáb Oct 26, 2013 10:18 pm

Realmente pensó que sería como con los “otros”, aquellas personas que había conocido durante su vida y que parecían reaccionar de una forma similar frente a la misma situación, pero no, Daetrix había resultado ser parte de ese 1% del que el vampiro podía esperar cualquier cosa. Alguien difícil de predecir, esa debía ser una buena descripción para el demonio, sobre todo porque lo que hacía casi no era pensado, de forma que Víctor no tenía forma de como prepararse para la ola que se le venía encima.

Sintió cierta presión sobre uno de sus brazos. Él se giró para observar a quien ahora le empujaba, pero sin embargo, la fuerza del demonio podía ser comparada con la de él. Víctor intentó mantener el balance y su posición, pero sin embargo, fue atrapado contra la persiana de un lugar cerrado. Estaba ahora entre el local y el cuerpo del demonio, que se había acercado hasta él al punto de que su pecho desnudo se rozaba apenas contra las ropas del otro. El vampiro estaba algo sorprendido, no podía evitarlo, hace mucho que no se topaba con alguien así de impulsivo. Eso sí, aún con la sorpresa de la actitud del demonio, el rostro de Víctor se encontraba tranquilo, aunque no pudo disimular cierta extrañeza cuando Daetrix le mencionó que le interesaba.
Era extraño, siempre había pensado que los demonios preferirían a los humanos como “víctimas” y sin embargo, allí estaba aquél demonio de fuerte presencia, empujándolo contra la pared, preguntándose de qué forma provocarlo, sosteniendo su entrepierna.

¿Quién había sido la última criatura que había provocado aquella extraña oleada dentro de él? Era como si se hubiera topado con una muralla provocativa de la que tenía muy pocas probabilidades de escapar sin dar la pelea.

Emitió un pequeño gemido al sentir como allí abajo su entrepierna se endurecía debido a la presión provocada por el demonio. Hasta ese momento no había dicho nada, sus manos reposaban sobre la pared en espera de saber que decisión tomar. Claro que su primera opción había sido escapar de aquella situación, pero, se había quedado escuchando al demonio,…sus palabras, acerca de su posible insatisfacción, de la sangre que no terminaba por saciarle y finalmente, creyó entender que el demonio se estaba ofreciendo a sí mismo para saciar aquella sed. Aquello hizo que Víctor abriera los ojos sorprendido.
¿Beber la sangre de un demonio?
Hasta ahora, nunca había pensado en aquello y mucho menos lo había intentado. Entonces, ¿Qué debía hacer?, ¿Quedarse allí y aceptar la nueva “droga” solo para probar si resultaba ser buena? O tal vez, ¿Debía marcharse antes de que cometiera un grave error?
¿Podía ser peligroso?
Las preguntas llenaban su mente mientras observaba hacia un punto fijo en el suelo, pero no pudo seguir mirando hacia allí debido al nuevo acercamiento del demonio, aspirando su aroma cerca de su cuello.

—O-Oye, espera. —¿Estaba tartamudeando? Imposible.
Llevó una de sus manos y tomó la de Daetrix que estaba presionando sobre su entrepierna. —Realmente eres impulsivo pero, ¿podrías al menos refrenar tus manos? —Víctor frunció el ceño. Por más que fuera el vampiro y que a esa hora anduviera poca gente por la calle, no era ningún libertino y por lo mismo, no le gustaba para nada que el demonio le hubiese abordado de aquella forma en la vía pública.
—Podríamos al menos ir a otro lugar, deseo una copa de vino, ¿estás de acuerdo? —Y se forzó a sí mismo para mirar al vampiro y probar con él su “manipulación”, solo la usaría para que el demonio no se negara y siguiera manoseándolo en aquél lugar. Aunque quizá sus poderes no funcionaran tan bien como en los humanos…


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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Daetrix "Dharma" Jaeger el Dom Oct 27, 2013 10:42 am

Uhuuum.... al parecer había tocado una fibra sensible que había puesto a temblar al valiente vampiro, escucharle tartamudear ante la cercanía y... franqueza de gestos y acciones de Dharma resultó hasta tierno, sentir que tenía a aquel hijo de la noche literalmente en la palma de su mano nunca dejaba de ser una sensación placentera, aquel que ostenta el poder sobre otros, raramente se cansa de hacerlo, y éste era un caso sin lugar a dudas. Lo había tomado enteramente por sorpresa, eso era oficial.

Por un segundo pensó que se violentaría, que intentaría atacarlo para liberarse o alguna cosa de esas que hacen las niñas cuando violas sus espacios personales, pero Kai pareció tomarlo con mucha diplomacia quizás| en un intento de no perder ese aire majestuoso de macho altivo, aunque el demonio ya había visto a la criatura temblorosa y ansiosa que se ocultaba tras ese muro de firme distancia. -Pensé que te había gustado, con ese tartamudeo y tus expresiones casi parece que lo desearas.- respondió a las primeras palabras del vampiro, ante las cuales reaccionó retirando la mano tal y como los gestos del rubio inmortal así se lo pretendían indicar, podría haber seguido, pero se arriesgaba a pasar más allá de la linea y evocar la ira de aquella bella criatura. La propuesta del vampiro le pareció adecuada, aunque dadas las circunstancias, aquel parecía un vago intento para liberarse del acoso al que estaba siendo sometido que un deseo 100% genuino.

-Vino?... que inusual, de acuerdo, espero que me lleves a un buen lugar chico de la noche.- agregó finalmente mientras le entregaba al muchacho la tan ansiada libertad, separándose de él no sin notar lo tirante que estaba su pantalón en la zona en la que había sido tocado... el chico reaccionaba rápido y bien, eso le gustaba. Sentía un cosquilleo en la nuca, algo de alguna manera le había "endulzado" para ceder un poco ante los deseos del vampiro, supuso algún tipo de manipulación como la que había usado con el pobre mortal allá en el teatro, sin embargo los poderes meta-humanos del demonio harían imposible la tarea de ser enteramente controlado o persuadido... había sido un buen intento y la sensación que quedó rondando en su mente fue algo agradable, quizás entrada la noche le devolvería el favor y con creces... intentar meterse en la mente del demonio había sido una jugada muy poco inteligente, y eso se lo haría saber. Acomodó un poco su abrigo rojo, pasó ambas manos por su cabello echándolo hacia atrás y sonrió ladino, mirando con sus brillantes ojos verdes al vampiro, la noche apenas comenzaba y estaba decidido a divertirse con aquel rubio chupa sangre, sin importarle a donde fuesen a terminar los dos.
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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Dom Oct 27, 2013 10:13 pm

Víctor llevó una mano hasta su cabeza, arrastrando sus cabellos hacia atrás, dejando ver una pose quizá un poco mas madura de su parte. Lo cierto era que aquella situación había salido de lo que el consideraba como normal. Ahora tenía a un demonio ahí, observando con una sonrisa descarada. Sin duda había encontrado algo que podía convertirse en la suela de su zapato si no movía bien sus fichas.
Los orbes verdes del vampiro se fijaron en la figura del demonio mientras pensaba en a donde se dirigirían a continuación. Lo cierto era que aquél hombre era realmente apuesto, pero tenía algo más en él, un aura oscura que debía incitar al pecado con él. ¡Que estupidez! Esa palabra sonaba muy fuera de lugar en su mente y por lo mismo, dejó ver una media sonrisa decorando sus labios.

—Bien. Si quieres ir a un buen lugar, tengo el sitio indicado y…solo queda a un par de calles de aquí. —Víctor apunto con una de sus manos hacia el frente, lo llevaría a una disco cercana al lugar donde él trabaja. Allí podría ver que rumbo tomaban las cosas, pero, algo le decía que aquél demonio iba en serio con lo que había dicho hacía poco atrás. Era solo un juego y tanto el vampiro como el demonio eran los dos personajes de turno.

El vampiro volvió a caminar, haciéndole una seña a Daetrix para que le siguiera y así, comenzaron la marcha hacia la disco.
—¿Te gustó la obra? —preguntó el vampiro mientras caminaba. No había distinguido a ninguna persona o ser de entre la multitud que admiraba la obra, sin embargo, había visto a Daetrix entre la gente que salía del teatro luego del término de la obra. Si al vampiro le preguntaban de que había ido, podría decir que no tenía la menor idea de como se habían visto los actores, sin embargo, conocía la obra porque en algún momento, el libro había llegado a sus manos, aunque no había sido de su gusto.

Pronto llegaron hasta un letrero que rezaba sobre la puerta de entrada —y en letras encendidas en rojo— la palabra “Elixir”. Víctor se detuvo frente a aquél sitio y le murmuró al demonio con seguridad: —Es aquí. —Y luego procedió a entrar hasta lo que parecía una segunda entrada resguardada por un tipo alto y robusto cuya mirada quedaba oculta tras unos lentes oscuros.

—¡Jhonny! Tanto tiempo. —Víctor saludo al hombre mientras este asentía apenas, como dando por hecho que recordaba al sujeto. —Él es un amigo, estaremos un rato en la parte de atrás así que…—Víctor se refería a Daetrix, a quién miró por el rabillo del ojo antes de meter una de sus manos en el bolsillo de su abrigo y sacar algo de dinero, que luego le entrego al guardia. —Ve que no nos molesten. —El vampiro le guiño el ojo al cuidador antes de que el mismo se hiciera hacia el lado, guardando el dinero que le había sido entregado como pago por la entrada de ambos.

Por dentro el sitio parecía una de esas discos a la que los chicos solían asistir, pero esta tenía un aura algo más oscura. En la pista de baile las parejas se mecían al ritmo de la música y al otro lado, junto al bar, se podía ver a mucha gente de elegantes trajes conversando dentro de lo que debían ser sus círculos sociales. Allí se podía encontrar de todo tipo de personas, traficantes, mafiosos, matones, políticos, etc. Pero de cualquier forma, el deseo era el principal embrujo de aquél lugar. De fondo sonaba (S)aint de aquél tipo…Víctor no recordaba su nombre, pero se conocía la melodía y mientras caminaba, la tarareo.

Amino por entre la gente, esperando que el demonio no se perdiera tras de él. Se dirigía específicamente hacia la escalera que llevaba hacia el segundo piso, donde se encontraba un bar mas tranquilo junto a pequeñas habitaciones para quienes buscaban un ambiente más tranquilo. Uno de los meseros que caminaba por allí vio a Víctor y a su acompañante e inmediatamente les señaló una de las habitaciones que se encontraba vacía.
—Espero que el lugar sea de tu agrado. —Habló el vampiro hacia el demonio al tiempo que quedaba a la vista el interior del espacioso lugar. El cuarto estaba suavemente iluminado. Poseía tres sofás espaciosos y en medio, una mesa de estar decorada con algunas estatuillas de bronce. También había en una esquina una nevera, un plasma y un equipo de música. Por supuesto era que aquella habitación quedaba insonorizada, por lo que la música del exterior no sería escuchada dentro una vez que la puerta se cerrara.

Víctor se dejó caer en uno de los sillones al tiempo que el pequeño moso se despedía pidiéndoles que le llamaran si necesitaban cualquier cosa. Luego de aquello, el moso se retiro, volviendo a dejar a los dos hombres solo.

Spoiler:


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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Daetrix "Dharma" Jaeger el Mar Oct 29, 2013 12:01 am

Tentar al vampiro, fácil, seguirlo hacia un lugar "seguro", fácil. Mientras el demonio caminaba con rumbo desconocido, simplemente siguiendo los pasos de Kai, éste fue interrogado sobre la obra, una buena pregunta sin duda, la cual huso pensar a Daetrix por unos momentos... que podía decir de las obras de los humanos?, el drama sobreactuado le parecía sumamente aburrido, aquello seres eran los únicos que rara vez podían conseguir lo que querían por sus propias manos y sin sufrimiento, ver y entender la obra de Shakespeare solo le confirmó la debilidad y estupidez humana, dos personas luchando por ser felices, dos seres sin poder alguno que solo parecen encontrar la armonía en los últimos estertores de la muerte... patético. Solo las razas superiores sabían del verdadero poder, sabían como utilizarlo y también que podían obtener con él literalmente todo lo que quisieran, nada quedaba fuera del alcance de aquellos cuyo poder transgredía las leyes del mundo conocido.

Con todos esos factores en mente, los labios del demonio se abrieron para expresar su opinión -la encuentro como una exaltación de lo patética que es la humanidad, ahogándose en sus propios infortunios sin poder conseguir lo que desean, lamentándose y sufriendo por ello hasta que la muerte llega a buscarlos de forma natural o provocada... la respuesta al dilema de los dos era simple...- hiso una pausa mientras llevaba la mirada al frente, notando a la distancia un luminoso cartel rojo hacia el que ambos se dirigían, sin lugar a duda aquel era el punto de destino al que el vampiro lo estaba llevando. -Ninguno de los dos tuvo el poder de hacer lo correcto, estaban enamorados, debieron simplemente haber huido, dejado a la familia de lado y buscar su propia felicidad... o asesinarlos para cortar las cadenas, pero no... los humanos siempre encuentran la forma de complicarlo todo y transformar algo simple en un océano de dolor, y luego se preguntan por que van al infierno- agregó mientras daban los últimos pasos, deteniéndose hacia un gorila encargado de la seguridad, al cual Kai abordó y "endulzó" con un par de billetes, permitiendo que los dos pudiesen pasar hacia un sector quizás V.I.P dentro de las instalaciones.

Dirigió una falsa sonrisa al gorila tan solo por cortesía y volvió a seguir los pasos del vampiro, la iluminación y el ambiente le recordaron a uno de los tantos antros y prostíbulos que plagaban las diferentes ciudades, solo que ésta vez la apariencia era eso, solo una apariencia. El lugar lucía agradable, buena música, cuerpos en posiciones sensualmente sugestivas meciéndose al compás de una música cuasi hipnótica... el gusto del chupa sangre estaba bien encaminado. Caminaron entre las personas mientras Dharma se fijaba tanto en los presentes como en su compañero, al cual pretendía no perderle el rastro y finalmente, ambos arribaron a un juego de escaleras que conducía al segundo piso, en donde encontraron un pequeño bar emplazado y lo que parecían ser accesos a una suerte de habitaciones para quienes buscaban algo más de intimidad. Un atento mozo los notó en el umbral y rápidamente los guió hacia una de las habitaciones. Tan pronto arribar, Dharma se sintió como un actor porno preparándose para su gran "escena", el silencio de aquella sala a prueba de sonido sumado a la decoración y mobiliario de la habitación parecieron reafirmar aquella sensación, mas no se sintió incomodo ni mucho menos, solo divertido y curioso, quería saber a donde llevaría todo aquello. Al igual que el vampiro, el demonio tomó asiento en un sofá cercano exactamente opuesto a aquel en el que su anfitrión se encontraba.

Con toda naturalidad desabrochó dos botones de su abrigo, dejando ver una ajustada camiseta negra que marcaba su bien moldeado pecho, cruzó luego una pierna sobre la otra con entera elegancia y finalmente, con sus manos libres, extrajo un cigarrillo del bolsillo exterior de aquel atuendo y un mechero, dándole fuego al primero para entonces extraer una suave calada al tabaco, dejando exhalar una fina columna de humo, la cual se elevó y se perdió en la habitación. -es gracioso como solemos confiarnos aquellos que somo superiores al promedio no lo crees?- preguntó mientras hacía una pausa luego, volviendo a dar una calada al cigarro para dejar salir el humo segundos después -no me conoces pero me has traído a un lugar aislado, a prueba de sonido... jamás se te ocurrió pensar que podría haberte tentado para tenerte en algún lugar aislado e intentar matarte?... hay demasiados locos allá afuera, y depositar tu confianza en un demonio es algo bastante valiente de tu parte.. supongo que la suerte te ha sonreído, no soy de ese tipo de personas...al menos no hoy.- Una sonrisa brotó de sus labios mientras se reclinaba contra el cómodo cuero del sofá y miraba fijamente al vampiro frente a él, analizándolo en silencio, finalmente no pudo contenerse y fue su turno de realizar una pregunta para su anfitrión -Realmente te interesa conocerme o simplemente has pecado de confiado arriesgándote a estar a solas conmigo siguiendo un juego?- tras aquella ultima pregunta, el demonio se sintió momentáneamente satisfecho y continuó disfrutando su cigarrillo, mientras esperaba una respuesta por parte del otro rubio, después de todo esa también era una forma de comenzar a conocerlo.
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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Mar Oct 29, 2013 1:49 pm

Víctor observó hacia el techo de forma despreocupada. Ni siquiera le dio una mirada al demonio cuando este encendió su cigarrillo. El silencio entre los dos fue roto esta vez por Daetrix, quien pareció dar a entender que Víctor había sido despreocupado y hasta suicida al confiar en aquél demonio. Era cierto que lo había llevado hasta allí, pero ¿Con que intenciones?, ¿tener sexo? No, no, mas allá de que el demonio lo hubiera atrapado contra una pared en la calle, eso no era suficiente para “encenderlo” y con respecto a beber de él…bueno, tenía sus dudas respecto a lo que la sangre de demonio podía significar para él. Después de todo, por algo nos hicieron para alimentarnos de los humanos ¿no?, pensó el vampiro al tiempo que algo le decía que allí había gato encerrado.

Víctor dejó reposar sus brazos estirados sobre el respaldo del cómodo sofá. Sonrió ante las palabras del hombre, lo cierto es que incluso seres como él no podía evitar pensar antes de hablar, esa era una ventaja táctica para el vampiro, mientras tuviera acceso a la mente de aquél demonio, podría saber cuando retroceder, cuando atacar. Sin una muralla mental que negara el avance del vampiro en la mente del demonio, Víctor podía estar mayormente tranquilo de que no sería sorprendido —a menos que no estuviera vigilando la mente del otro ser— pero su nivel de cordura no había caído tan bajo y hasta que no aclarara cuales eran las intenciones de aquél ser infernal, no dejaría de mirar dentro de él.

El vampiro rió. —¿Te has puesto a pensar que fuiste tú el que me “abordo”? Te traje a este sitio porque no me importa lo que le pase, después de todo es la maldita competencia. —Lo último lo dijo más para sí mismo que para el demonio. —Si quieres pelear, dormir, contarme porque se supone que te intereso, o simplemente quedarte ahí sentado, es cosa tuya. No eres alimento para mí por lo tanto, no voy a tratar de aplicar las mismas artimañas que aplico con los otros. Si es un juego o no, supongo que solo el tiempo lo dirá. —Quizá en ese momento estaba siendo algo serio, ¡serio!, esa palabra no sonaba ni se veía bien en él. Su rostro relucía mas cuando estaba divertido, poseído por aquello que muchos llamaban locura y que otros tantos descubrieron que era simplemente algo propio del vampiro.

El rubio se levantó y se dirigió hacia la pequeña nevera que había hacia un costado. La abrió y con curiosidad comenzó a buscar algo de su agrado, hasta que encontró una botella con un licor de un color azul intenso, al abrir el mismo pudo descubrir que se trataba de un alcohol fuerte pero dulzón. Eso le hizo sonreír contento, él no podía emborracharse así que daba igual cuanto de aquello tomara. Por lo mismo destapó la botella y tomando dos copas, sirvió el contenido y dejó una sobre la mesa para el demonio. Luego Víctor volvió a su lugar sobre el sofá, aunque esta vez se dejo caer de lado, dejando sus piernas sobre el otro extremo del sofá.

Se llevó la copa a los labios y dio un primer sorbo. No era lo mismo que una copa de vino —mezclada con sangre.— pero al menos sabía bien. —Sería interesante saber a que te dedicas, después de todo, no todas las noches me topo con un demonio como tú. —“como tú” a ¿Qué se quería referir con eso? Quizá a que otros demonios no eran de ir a un teatro y ver una obra tranquilamente sin sembrar el pánico, la perversión y todas esas cosas. Tal vez a Víctor aún le faltaba mucho por conocer y así podía ser, después de todo, había vivido hasta entonces, lo mismo que una persona promedio de mediana edad y eso, para alguien de su raza, no debía significar mucho tiempo de existencia.


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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Daetrix "Dharma" Jaeger el Miér Oct 30, 2013 9:23 am

Tan valiente, tan bocón... sintió por un momento el deseo de quitarse la ropa y llenarle la boca con algo más que palabras, aquello seres que creían ser lo suficientemente fuertes en cuerpo y muerte como para ignorar de plano las señales de peligro solían ser los que más berreaban cuando se los ponía en una situación difícil; "nunca valoras más tu vida y ganas consciencia de tu existencia como cuando un extraño la hace pender de sus dedos" rezaba otro dicho sabio, pero nuevamente Dharma no estaba allí para dar lecciones de vida al vampiro ni para convertir una velada positiva tras recibir un jugoso pago en un momento trágico y violento. -¡jajajaja! ya veo, realmente no te importaría entonces que decoren éste lugar contigo? vaya que sacrificado, eres divertido Kai- respondió, llamando al vampiro por su "nombre" por primera vez, su forma de ser salvaje era atrayente, no parecía importarle nada en absoluto, estaba dispuesto a divertirse, hacer su voluntad, sin que nada mas le importase... a ese vampiro le faltaba un tornillo, pero ese era uno de sus factores notables y atractivos.

-estas seguro que no soy alimento?, siquiera has intentado probar?.... o es que te asusta la comida exótica?- bromeó entrecerrando los ojos, sonriendo con suavidad mientras volvía a llevarse el cigarrillo a los labios. En ese instante vio como el rubio se levantaba y paseaba por la sala hacia el miniar, de donde extraía una botella de un liquido azulado y dos copas, una de las cuales quedó sobre la mesa a modo de invitación para Dharma, el cual aceptó y llenó la copa con aquella alcohólica bebida; aquella era quizás una de las pocas cosas por la que la humanidad valía la pena, el tabaco y el alcohol eran dos creaciones soberbias. Alzó levemente la copa a modo de brindis y le dio una buena probada al licor, el cual corrió caliente y sabroso por su garganta, renovando los espíritus del demonio. Tras solar una exhalación placentera, el demonio regresó su atención a las palabras de su interlocutor, agregando -no necesito una razón para que me agrades, simplemente lo haces... quizás sea por que eres una criatura extraña, quizás sea por que eres una cara y un cuerpo bonito, tal vez por que dicen que el efecto de tu mordida es como una droga sexual y me apetece probar... quien sabe por que realmente- nuevamente se reclinó contra el sofá mientras hacía girar la copa y su contenido suavemente con un movimiento circular de mano, cambiando su centro de atención a la bebida azulada, la cual dibujaba olas a cada giro que realizaba.

Nuevamente la voz de Kai cortó el momentáneo silencio, ahora era él quien parecía mostrar cierta curiosidad, había llegado el momento de interiorizarse el uno con el otro al parecer, Dharma no tenía nada que ocultar, por el contrario, hablar sobre su trabajo en ocasiones era como una tarjeta de presentacion, como un panfleto que acaba de boca en boca hasta que alguien decide sacarle provecho, ademas de alguna forma sentía que su profesión picaría aún mas la curiosidad del vampiro -guardaespaldas, esa es mi profesión- respondió con franqueza sin apartar la vista del licor, de seguro no sonaba como la gran cosa, pero no cabía duda de que era el trabajo mas placentero del mundo, ganarse la vida por tus propias manos, proteger a los débiles de un violento destino, traer sufrimiento a quienes se creen superiores... muchos podrían verlo como una actitud altruista, sin embargo Dharma siempre tenía la forma de retorcer todo lo positivo a su favor. -Que hay de ti?... gigoló acaso?, stripper?, te ves del tipo que puede provocar cosas con su cuerpo y actitud, sacarle provecho a lo que tiene, casi como yo- preguntó de regreso, ahora sí retornando toda su atención al vampiro.

El silencio entre los dos pareció romperse cuando un fuerte golpe se escuchó en uno de los muros laterales, seguramente donde se encontraba otra de las habitaciones... primero un golpe, luego otro y otro. Al parecer alguien ya estaba pasándosela en grande sin importarle mucho la convivencia con sus "vecinos" . Como una reacción natural, Dharma alzó las cejas y su sonrisa naciente adoptó un tinte divertido ante la situación, realmente muy interesante... las cosas en ese club comenzaban a tomar buen color, le gustaba aquel lugar, sin duda guardaría ese sitio en su memoria para futuras visitas, solo o acompañado.
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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Miér Oct 30, 2013 6:33 pm

¿Decorar? Podía ser que aquél hombre no le entendiese, pero llevar una pelea en aquél lugar no terminaría con él en el infierno, eso ni de coña. Pero debía admitir que su físico no dejaba ver mucha de su fuerza y tampoco era alguien que ansiara un encuentro en cada lugar al que iba….o tal vez sí, pero eso dependía de su humor y hoy, no estaba con ganas de empezar una pelea y cambiar la música con la que bailaban afuera, por sonoros estruendos. Estaba loco, eso sí, pero nunca dejaría que su vida se escurriera entre sus manos con tanta facilidad. ¿Se tenía algo de confianza? Y quien no. Víctor sabía que aún le quedaba mucho por vivir como para dejar que la muerte llegara tan pronto a su puerta.

Víctor sonrió al escuchar las posibles razones por las que Daetrix se le había acercado. Era extraño, parecía no tener pelos en la lengua que le impidieran decir las cosas tal cuál como él las creía. Pensó por un momento, que el demonio no le contaría a qué se dedicaba, pero sin embargo, volvió a recibir las francas palabras del rubio con algo de sorpresa. Guardaespaldas, a eso se dedicaba el demonio. Seguro que aquello le había llevado por varios continentes, después de todo, la gente con la que lo había visto a las afueras del teatro, no era cualquier gente. Ese hombre debía ser uno de los mejores en lo que hacía y para Víctor, aquello podía significar un contacto importante. Después de todo, su “segundo trabajo” era como informante. Tenía muchos tipos distintos de contactos y siempre había alguien que necesitara de un profesional en concreto, bueno, Víctor se dedicaba a facilitar el número y la información sobre esos profesionales a quien lo necesitara, pero por supuesto, cobraba con creses por aquél favor.

—Interesante trabajo. Seguro debes haber viajado por los diferentes continentes que pueblan la tierra ¿no? Seguro has conocido a gente interesante. —Víctor dio otro sorbo en silencio a su bebida. Ahora el demonio preguntó por su profesión y el vampiro no pudo evitar reír al escuchar las sugerencias de Daetrix. —No no, claro que nada de eso. No soy un íncubo, no necesito del sexo tanto como de la sangre, así que simplemente me dedico a hacer algo con lo que puedo mantener mi departamento. Soy Barman. —Dijo finalmente el vampiro. Su trabajo lo mantenía lo suficientemente entretenido como para saber que quería dedicarse solo a eso. Por cierto era que sus días estaban muertos para él ya que la luz del sol podía volverlo —literalmente— polvo, eso significaba que solo podía salir de noche lo que significaba trabajo y diversión, todo, bajo la firme mirada de la luna.

Víctor observó hacia Daetrix, pensando en preguntarle algo más, pero entonces sintió lo mismo que hizo que el demonio alzara las cejas. Parecía que en la otra habitación se la estaban pasando más que bien. Pero de cualquier forma, no pretendía quedarse escuchando aquello, así que buscó reanudar la conversación. —¿Porqué crees que debería importarme tu sangre? ¿Has dejado alguna vez que alguien beba de ti? Y si es así, ¿Qué le ha pasado a esa persona? —el vampiro miró fijamente al demonio, aunque no perdía esa sonrisa suya. —Algo me dice que eres más de lo que solo dejas ver, Daetrix. —Fue el último comentario de Víctor antes de que se terminara su trago y buscara la copa para servirse un poco más. No sentir el embrujo del licor era en parte frustrante, solo había una forma para que un vampiro pudiera sentir el alcohol en su cuerpo y eso era, si bebía sangre mezclada con alcohol.


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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Daetrix "Dharma" Jaeger el Jue Oct 31, 2013 3:04 pm

-El mundo es de hecho un lugar maravilloso, tanto que ver, tanto que hacer...deberías salir de éste agujero, la gente que se queda mucho tiempo en un solo lugar tiende a generar grasa en los muslos y en el cerebro, se achatan como el terreno en el que viven.- Dijo en respuesta el rubio a modo de lección, mientras que todavía jugaba con algún resto de licor haciéndolo girar dentro de la copa, el insistente golpeteo de fondo comenzaba a volverse molesto, esperaba que los que estaban del otro lado aplacaran sus ansias antes de que tuviese que ir personalmente y abrirles el cráneo con una cuchara de helado.

No pudo evitar reír al escuchar sobre los incubos, por supuesto que no era uno de ellos, a decir verdad Dharma había conocido uno o dos en su camino, incluso había tenido el enorme placer de dejarse llevar en juegos de cama con una de aquellas bestias insaciables de sexo, habían sido jornadas agotadoras pero muy fructíferas en todo aspecto. Sin embargo aquello era ya parte del pasado y no había vuelto a saber nada de aquellos seres, quizás se habían extinguido... quien sabia, por lo pronto debía concentrarse en su anfitrión. -Así que barman eh?... quizás pueda molestarte con alguna bebida fuerte?, se un encanto y prepárame algo antes de que pierda los estribos y vaya a saludar a nuestros efusivos vecinos- mencionó con cierto hastío en la voz mientras llevaba una mano a la sien derecha y la masajeaba suavemente; entonces casi como si sus palabras hubiesen sido escuchadas, los golpes cesaron, la paz pareció regresar a la habitación hasta que un ultimo sonido, un último golpe, fuerte y duro se hiso audible... aquel si que había sido un final esplendido, o eso consideraba le rubio, quien miró hacia la pared de donde había provenido aquel sonido y luego la regresó a su anfitrión.

Ahora la vital pregunta sobre la sangre había quedado flotando en el aire, era una buena pregunta sin duda, una que merecía respuesta. -Para ser alguien tan libre de mente, si que cuidas cada uno de tus pasos- respondió en un principio, dando una nueva calada al cigarrillo y enviándole encima un trago de licor, vaciando la copa, la cual dejó sobre la mesa antes de reclinarse y continuar con la respuesta -eres un vampiro, que otra cosa podría importarte que no sea lo que te mantiene vivo?, ademas nunca has querido probar algo nuevo en tu vida?, algo excitante?- continuó mientra sonreía, haciendo una breve pausa para darle un golpecito al cigarrillo y quitar la ceniza que adornaba parte del mismo -y en respuesta si, alguien ya tuvo ese placer y por su reacción mi sangre le tomó muy por sorpresa, nunca había visto a nadie a tal grado de euforia... pero esa persona está bien, aunque nunca volvió a ser la misma luego de lo sucedido- finalizó con un brillo maldito en su mirada, pro supuesto no le diría que aquella persona había tomado su propia vida en un ataque de locura, no quería espantar a un posible amante fortuito, tampoco quería perderse la oportunidad de ver que pasaría si en definitiva la curiosidad picaba al vampiro y decidía darle una chupadita curiosa.

Se aclaró la garganta y entonces se inclinó hacia adelante entrelazando los dedos de sus manos y observando a Kai en un gesto serio, como lo haría un hombre de negocios frió y calculador a la espera de cerrar un trato. -Sabes, reconozco algo distinto en ti, algo especial que ha picado mi interes... que te parece si jugamos un pequeño juego?- musitó el demonio, quien mantenía aquel brillo en sus orbes, señal de interés, Dharma estaba dispuesto a subir un poco la apuesta y romper un poco la distancia que había entre ambos -Yo diré algo sobre ti, si acierto, deberás contarme sobre ello y beber una copa... luego será tu turno, si aciertas yo haré lo mismo... a diferencia de tí, el alcohol si me afecta, así y todo creo que es una buena forma de llegar a conocernos mejor... pero para hacerlo justo, tus tragos tendrán un pequeño toque de mi sangre... te interesa? si aceptas te concederé el comienzo- Sentenció el rubio de forma misteriosa mientras esperaba una respuesta de parte de su anfitrión, las cosas amenazaban con volverse muy emocionantes si el chico aceptaba, así podría probar el efecto de su sangre en bajas dosis usando a Kai, Dharma podría emborracharse un poco... y quien sabe lo que sucedería después?.
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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Jue Oct 31, 2013 7:20 pm

La verdad era que Víctor nunca había sentido atracción por viajar a través del mundo. Hortus era un lugar tranquilo con mucha “comida” y en su trabajo, bueno, cada noche era más divertido que la anterior. Le gustaba estar rodeado de miradas, de aquellos pensamientos que nunca se harían realidad. Estaba muy lejos de vivir inconforme. —¿Ah? ¿Me estas diciendo gordo? —dijo el albino con cierto tono teatral en su voz. Lo cierto era que tenía una figura envidiable a pesar de que se la pasaba comiendo cosas dulces. No le sorprendió que Daetrix le pidiera que hiciera un trago fuerte para él, después de todo, muchas cuando lo conocían fuera de la disco le pedían lo mismo, aunque las razones del demonio hicieron que Víctor riera. Se imaginaba al demonio parándose y yendo a convertir aquellos ruidos en unos más despiadados y violentos.

Bueno, no era mala idea el prepararle algo, después de todo había estado practicando una nueva y explosiva mezcla que seguramente le subiría los calores hasta al más resistente al alcohol. No podía desechar esta oportunidad de probarlo con el demonio. En cuanto a su pregunta sobre el interés en ser mordido, Víctor sabía que muchas veces había intentado cosas locas —como morder a otro vampiro— por eso quizá suponía que no debía ser muy distinto el morder a un demonio, pero algo le decía, que debía tener cuidado y la explicación que siguió de Daetrix fue justo hacia el rumbo que pensaba. ¿Así que consumir la sangre de demonio en grandes cantidades podía volverte demente? Seguramente debía ser una explosión de energía, una droga…quizá una muy fuerte.
Víctor se mordió el labio inferior, no podía decir que aquello no sonara perturbadoramente excitante.

Por suerte los de la habitación de al lado parecían haber terminado ya, no sin antes dar un último golpe fuerte. Bastardos, seguro les calentaba más el hecho de saber que alguien podía estarlos escuchando. Sus orbes se pasearon de la pared que ahora ya no se movía, hasta el demonio, quien ahora parecía mirarlo con un tinte más serio ¿Qué estaría pensando? Oh, no tuvo que esperar mucho para saber. ¿Un juego? Víctor amaba los juegos y sin duda aquél demonio debía tener algo muy emocionante preparado para los dos. La explicación de Daetrix continuó y conforme avanzaba, el vampiro pareció más interesado. Era un juego en el que se conocerían más ¿eh? Pero no solo eso, Víctor podría conocer el poder de la sangre del demonio en bajas cantidades lo que suponía no sería mayor problema. Después de todo, podría parar cuando sintiera que ya no podía más con aquello.


Víctor sonrió divertido antes de responder: —Suena interesante. —Se levantó del sofá, tomando alcance hacia la parte de atrás del cuarto, allí donde había un pequeño mueble con algunas botellas con diferentes tragos alineados. —Así que aceptaré, te prepararé algo nuevo en lo que he estado trabajando. —Y con aquel último comentario aún rondando en el aire, se fue hacia la barra que había delante de aquél mueble, allí junto todo lo que necesitaba para poder preparar su “Insomnia”.
El trago llevaba algunas de las bebidas más pedidas en el local y otras que él mismo había agregado. Para cuando terminó, el mismo se encontraba dentro de una jarra. Tenía un aspecto amarillo claro y en la superficie flotaba el hielo molido. Bien helado, así era como se debía tomar según Víctor. Aquello le tomó al menos unos quince minutos de preparación en los que dio algunas miradas al demonio mientras lo preparaba, sería divertido llevar adelante aquél juego.

Ya con la bebida lista y dos copas, se aproximó al sofá, sirviendo algo del líquido en las mismas y preparándose para comenzar pero primero.... —Antes que nada, se te ha olvidado algo y es que si uno de los dos no acierta, tendrá que quitarse algo de su ropa, eso lo volverá todo más…interesante. —La sonrisa del vampiro se ensanchó, quizá pensaba que tenía cierta ventaja en aquél juego, pero no cantaría victoria antes de tiempo. —Entonces, supongo que empezaré yo. —Y tras sonreír, dio comienzo a aquél juego. —Estás aburrido, toda la gente te parece igual, hace mucho que no encuentras algo que de verdad te excite y te lleve hasta el límite.


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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Daetrix "Dharma" Jaeger el Vie Nov 01, 2013 10:48 am

-jajaja! tu no quieres nada cierto?...acepto- respondió Daetrix mientras saboreaba de antemano el juego al que ambos se expondrían, aquel que había pensado era uno particularmente divertido, esos juegos te permitían saber tanto o más de una persona que en una charla normal, pues al estar en juego el ego de ganar por amor al a victoria o a los premios tras ella, todo mundo se exponía sin importar si tenían sucios secretos que se arriesgaban a salir a la luz. Mientras observaba como el trago marchaba y finalmente aparecía en forma de una generosa jarra llena de un curioso liquido amarillo, el demonio desabrochó completamente su abrigo rojo y se acomodó esperando el comienzo del juego.

Finalmente la primer pregunta llegó y fue de las buenas, de aquellas que te hacen meditar sobre ti mismo y como has vivido hasta ahora, para un demonio poderoso, inmortal y aventurero la respuesta era fácil... y aunque no lo quisiese admitir, a pesar del gozo que le daba su trabajo en general, su vida realmente había sido un severo pozo de estática sin verdaderas emociones. -Bien, tienes un punto ahi... salud!- dijo el demonio mientras alzaba al copa y la vaciaba de un solo trago, sintiendo el calor del as bebidas alcohólicas bajando por su garganta en una loca carrera hacia la borrachera.. Dejó la copa en la mesa y la volvió a llenar, ahora era su turno y ya tenía una idea sobre como atacar al vampiro basado en lo poco que había visto de él.

-veamos... aunque eres un vampiro, no eres de los que bebe de cualquiera por necesidad... tu tienes un gusto exquisito, te alimentas solo de cierta gente y no indiscriminadamente- dijo finalizando con una media sonrisa, dándole una nueva probada a su cigarrillo y dejando escapar el humo en una larga exhalación, el juego comenzaba a ponerse interesante. Tras la pregunta se inclinó hacia adelante y llevó una mano sobre la otra, enterrando una de sus uñas en la muñeca provocándose una herida de la cual comenzó a brotar su sangre. Tan solo dos gotas cayeron sobre la copa de Kai, mezclándose con la bebida, cumpliendo parte de la condición impuesta por Daetrix para su parte del juego, ahora restaba esperar si su afirmación era correcta o... tendría que empezar a volar la ropa.
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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Vie Nov 01, 2013 12:47 pm

¡Hey! No había empezado mal, ya tenía una copa de su famoso “Insomnia” en contra de Daetrix. El demonio bebió el trago de una sola vez y Víctor quiso preguntarle qué le había parecido, sin embargo, ya luego tendría tiempo para hacerlo, cuando el juego hubiese finalizado. Entonces el demonio resultaba estar algo aburrido con su vida, Víctor se preguntó el porqué, comúnmente podría decir que no te quitarías el aburrimiento de encima a menos que buscaras algo con que divertirte, pero podía ser, que ese mismo momento fuera parte de la búsqueda de Daetrix por calmar en algo aquella sensación de plana existencia. Ahora resultaba ser el turno del demonio para hacer alguna posible verdad sobre el vampiro y Víctor espero mientras pensaba en los efectos que tendría la sangre de él sobre su cuerpo ¿Sería realmente tan fuerte como para llevar a alguien a la locura? Una droga de ese calibre…al menos la consumiría en bajas dosis y tendría opción de detenerse, aunque no sabía si luego de probarla, realmente querría detenerse.

La voz del demonio volvió a dejarse sentir en la habitación y el vampiro lo observó con cierta sorpresa. A pesar de que lo había visto bebiendo de gente que no conocía en el teatro —más porque no tenía a nadie más disponible de hacer de alacena que por otra cosa— había dado justo en el clavo en cuanto a la alimentación del vampiro. Ese hombre, ¿también podía observar en el interior de los demás o era simple coincidencia?
El vampiro vio como Daetrix dejaba caer dos gotas de su sangre dentro de su copa, parecía estar muy confiado en que tenía la verdad. Y así era: —Eso es cierto. —Dijo el rubio mientras arrastraba una de sus manos hasta la copa en cuestión. La tomó y la llevó hasta sus labios, aunque antes de tomar el líquido, sonrió hacia Daetrix, lo cierto era que no podía dudar, ya había aceptado aquello y no podía decir que no sintiera curiosidad por el efecto de aquella sangre.
Entreabrió sus labios y bebió el trago de una sola vez. El mismo era dulce, tal como a él le gustaba, pero tenía algo más, algo que pareció hundirse en su ser y encender lo más oscuro de sí mismo. Era extraño, de repente podía sentir una oleada de calor y energía dentro de él, como si pudiera golpear a cien hombres antes de sentir cansancio.

—Demonios. Ésto es…—Sonrió abiertamente. Era una explosión adrenalinita que le pedía por más. Pero no, sabía que debía controlarse, que alguien ya había probado de ella y al perder los estribos, también había perdido la razón. —Mi turno de nuevo. —Dijo el vampiro con mucha energía mientras servía una nueva copa para Daetrix y la verdad se formulaba en su cabeza. —Torturas a la gente porque te gusta el dolor, te gusta ver como te piden por más, sentir que tienes el placer que desean en tus manos. —Víctor se hizo hacia adelante, esperando que fuera correcto aquello…o ¿tal vez no? Ciertamente Daetrix tenía mucha ropa encima, pero Víctor no jugaba de esa manera, no, se trataba de quien podía ganar esto o de quien sucumbía ya fuera bajo el poder de la sangre del otro, o por acción del alcohol.


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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Daetrix "Dharma" Jaeger el Sáb Nov 02, 2013 9:49 am

Con suma curiosidad observó como el vampiro se disponía a beber tras haber dado en el blanco con la afirmación, a decir verdad simplemente había especulado, no tenía idea si Kai era el tipo de persona que colocaba sus caprichos alimenticios por delante de la necesidad, pero evidentemente ésto era así, ahora sabía que las victimas del vampiro no eran elegidas al azar, sino que de cierto modo debían mostrar una serie de condiciones las cuales todavía eran un misterio para el demonio. Mirando fijamente a su compañero de juegos no perdió lujo de detalle al verle probar la bebida con su toque personal, y tal y como lo pensaba, el efecto de su sangre en el sistema del confiado blondo se dejó ver casi instantáneamente.

-Te lo dije, no había de que preocuparse... está bueno?, es algo que a tu antecesor nunca pude preguntarle.- acertó Dharma mientras optaba por relajarse, la primer prueba había sido exitosa, ahora restaba ver que pasaría si el efecto se multiplicaba con sucesivas copas... a donde acabaría el experimento?, eso estaba por verse. La segunda afirmación, ejecutada con un ímpetu energético digno del efecto de su sangre, hiso reír en voz alta a Dharma, esa no había que pensarla mucho, Kai había disparado directo a las razones básicas de la existencia de la mayoría de los demonios oscuros, el dolor por amor al dolor -si y no mi amigo... es verdad que me gusta provocar dolor a otros por lo que ésto significa... sin embargo nadie ha sido capaz de pedirme más ni mucho menos generar placer con ello, hay una delicada brecha entre dolor y placer, la cual raramente intento no atravesar... me gusta el dolor, el placer que puedo darle al cuerpo solo está reservado para a unos pocos privilegiados- respondió con una sensual calma mientras alzaba su copa y bebía de ella, utilizando al a vez su mano libre para señalar el abrigo del vampiro y mover el dedo hacia arriba en señal de que debía quitárselo. Quizas aquello no fuese correcto dentro de las "reglas" del juego, pero ese vampiro dentro de su libertad llevaba demasiada ropa.

El fuego del alcohol volvió a golpearle plácidamente y sintió el mundo moverse un poco en el sentido de las agujas del reloj, aquella bebida era intensa como mil demonios y actuaba como un tren fuera de control a toda velocidad, rumbo a un choque inminente. Apagó el sabor de la bebida encendiendo un nuevo cigarrillo y extendió el paquete al chico, invitándole uno, no tenía idea si era de los fumadores, pero la cortesía así lo dictaba; ahora era momento de disparar nuevamente con una pregunta fácil -mi turno... Kai no es tu nombre, apuesto que debe ser un seudónimo o tu nombre en el trabajo para proteger tu identidad, me dirás tu nombre real?- lanzó sonriendo ampliamente mientras utilizaba sus manos para llenar la copa del vampiro y proceder a verter unas cuantas gotas más de sangre demoníaca en el interior (unas cuantas más que las que había utilizado en el primer trago, solo para aumentar la apuesta). Finalmente regresó a la comodidad del sofá reclinándose contra él y esperó para ver si estaba en lo cierto o había metido la pata, después de todo quitarse algo de ropa no le sentaría mal, esa bebida alzaba su temperatura corporal como en un pesado día de verano.
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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Sáb Nov 02, 2013 1:51 pm

La sonrisa que hasta ese momento había mantenido, se apago lentamente al escuchar la respuesta de Daetrix. Así que, de cierta forma aquél demonio también tenía un trato “preferencial” para unos cuantos ¿eh? De cualquier modo, Víctor frunció el ceño al ver que el demonio le hacía una seña para que se librara de su abrigo. Esperaba ser él quien primeramente hiciera que el otro se librara de algo de ropa, pero parecía que los arreglos que había hecho sobre las reglas se estaban volviendo en su contra. De cualquier modo, extrañamente se había comenzado a sentir algo caliente, ya fuera porque ese abrigo no era la prenda con la que solía andar o por los insospechados efectos de la sangre de Daetrix.
El vampiro desabrochó su abrigo, dejando que su pecho y el largo tatuaje que llegaba desde su cuello hasta su pecho, pudiera ser visto completamente, así también, los que cubrían sus hombros y brazos quedaron debelados al terminar de quitarse la prenda; la misma la dejo a un costado. Parte de su fisonomía ahora quedaba a la vista del demonio ¿le gustaría? No era muy musculoso, solo lo suficiente como para dar a entender que no era alguien con quien deseases meterte.

Pensaba apoyarse en el respaldo del sofá para estar más cómodo, sin embargo, el demonio se estiró para ofrecerle un cigarrillo a lo que él acepto. No era común para él el fumar, generalmente lo hacía en contadas ocasiones y esta parecía que se convertiría en una de aquellas sin embargo, antes de pensar en encenderlo, los labios del demonio volvieron a hablar. Aún podía sentir la energía de aquella sangre en su cuerpo, calentándole de alguna extraña manera, pero aquello, estaba claro que no iba a terminar allí. —En realidad, Kai es un apodo por mi segundo nombre. Pero supongo que es el primero el que vale ¿no? —el vampiro sonrió mientras se estiraba hacia la copa nuevamente llena tanto del trago como de la sangre del demonio. —Mi primer nombre es Víctor, pero…solo unas pocas personas saben de mi primer nombre, generalmente, aquellos de los que no bebo. —¿Para protegerlos? Tal vez.
Entreabrió los labios y bebió todo el contenido del vaso, lamiéndose los labios al finalizar. La mezcla de sangre y alcohol prometía ser explosiva pero, había algo más, podía sentir su interior extraño, pidiendo sino por más de aquella sangre, por algo que frenara el avance de aquella caliente sensación. Demonios, era como tocar el infierno con la punta de los dedos.

Estiró la cabeza hacia atrás, dejándose caer contra el borde del sofá. Era una maldita droga. Pero rayos que se sentía bien, así podía entender, porque los humanos consumían aquellas cosas, si se sentían así de bien, Víctor los podía entender plenamente. —Sí que tienes algo increíble en las venas, Daetrix. Es tan…—Víctor se cubrió la cara con una mano mientras reía. Se sentía muy extraño, ninguna cosa que hubiera probado antes siquiera se podría parecer a aquello y a los efectos que provocaba.
Debía continuar con el juego, aún era muy pronto para perder el control, debía por tanto, pensar en algo para volver a recuperar puntos.

—Tu no sueles jugar así con otros. Por eso aceptaste mi invitación, generalmente eres serio dentro y fuera del trabajo. No crees que alguien pueda hacerte sentir algo, que te haga creer que esa persona es especial. —¿Podría ser así? Podía sentir ondas de choque en su cuerpo que lo impulsaban a moverse en su lugar como si se tratara de alguien sumamente inquieto, y era que Víctor era inquieto, pero con aquella mezcla en su organismo, ya no sabía si el alcohol de verdad no le afectaba o si todo era culpa de la sangre de aquél demonio.


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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Daetrix "Dharma" Jaeger el Dom Nov 03, 2013 10:49 am

-Ahora sabes lo que se siente el ser un demonio, bienvenido a mi mundo- declaró el rubio mientras observaba con deleite como el vampiro luchaba para no perder el control ante el poder que viajaba dentro de su cuerpo, sus movimientos inquietos, sus facciones, todo denotaba la avalancha de energía y sensaciones nuevas que le provocaban aquella sangre corrupta pero infinitamente poderosa corriendo por su sistema. Finalmente el chico enseñaba algo de carne, y lo que tenía para mostrar no estaba nada mal, poseía un torso bello, bien marcado tanto por una estilizada musculatura como por el juego de tatuajes que decoraba la longitud del mismo, bastante deseable, aunque Dharma jamás los admitiría en voz alta.

Finalmente y a través de los primeros indicios de euforia, Victor se atrevió a lanzar su siguiente afirmación, la cual por supuesto dio en el clavo, aquel muchacho parecía leerlo bastante bien a decir verdad, estaba acertando con pasmosa facilidad, quizás por que la naturaleza de un demonio no distaba mucho de la de los peores exponentes de la humanidad misma, aquellos venidos del pecado original. -Has dado en el clavo nuevamente mi amigo... el mundo gira en torno a la relación cazador/presa, y los cazadores raramente juegan con la comida... lo que hago contigo, y con aquellos que merecen un poco más de atención que la regular es un plus, un extra de diversión para matar el tiempo... jamás me he involucrado con nadie a nivel sentimental, podría decirse que los sentimientos es algo que nuestra raza rara vez ha madurado... están ahí estoy seguro, pero bajo el más oscuro de los sueños.- explicó con simpleza mientras alzaba la copa en señal de brindis y volvía a enviar una lluvia de alcohol a su sistema, el cual ya comenzaba a mostrar los primeros síntomas del desborde, comenzando con una breve vista borrosa, la cual se fue disipando tras un par de parpadeos.

Suspiró suavemente y miró al vampiro una vez más, notándolo cada vez más inquieto -No tienes que reprimirte conmigo, si hay algo que quieras hacer para destilar esa energía haslo, estamos como en casa- bromeó el demonio guiñándole un ojo a su contraparte mientras se preparaba para su próximo ataque. Pensó durante un par de segundos y entonces encontró lo que estaba buscando -Has amado a alguien alguna vez, por eso tu capricho al beber y proteger tu identidad... me atrevo a decir que esa persona fue lastimada por ti o debido a ti...estoy en lo correcto o debo des hacerme de mi abrigo?- sentenció el rubio mientras ladeaba la cabeza con curiosidad y esperaba una respuesta por parte de su compañero de juegos, el asunto estaba llegando al clímax de la diversión y fue el demonio quien en anticipación volvió a verter su poderosa sangre dentro de la copa de Victor.
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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Dom Nov 03, 2013 5:42 pm

Dio un solo aplauso con energía al saber que había dado en el clavo. Con el paso de los minutos, aquella sangre dando vueltas en su sistema, parecía revolverlo todo, trastocar su realidad, sin embargo, aún era consiente de donde estaba y de lo que estaba haciendo y se preguntó qué pasaría si siguiera bebiendo la sangre de aquél demonio.
El vampiro rió. Se sentía de un humor espléndido, como si le hubieran contado el chiste más gracioso del mundo. Fue testigo de como al parecer, el trago comenzaba a hacer efecto en Daetrix. —¿No es perfecto? Esa bebida es una creación mía. Es dulce, fuerte y agradable a la vista, sin duda será un éxito. —Víctor apoyo su brazo en el borde del sofá y sobre su mano, un costado de su cabeza. Se sentía cada vez más inquieto, como si quisiera rodar por toda la habitación y sin embargo, otras ideas cruzaban su mente, relacionadas con el calor que la misma sangre le hacía sentir. Podía sentir como un suave escalofrío recorriendo su espina dorsal, haciendo que su piel se erizara. Maldición, no le gustaba como aquello le debía hacer lucir y sin embargo, deseaba sentir aún más de aquella sangre en su sistema.

En ese momento llegó el siguiente comentario del demonio. Otra vez, otra vez alguien sacaba su pasado de sus oscuros recuerdos. Daetrix había dado en el clavo. Él hacía todo aquello tanto para no conectar con cualquiera, como también para no volver a caer bajo la muralla que los sentimientos creaban entre la razón y su naturaleza. Víctor tomó la copa y sin embargo, no la bebió aún. El vampiro miró a Daetrix a través del color amarillo teñido por la sangre del demonio. Aún a pesar de que no le gustaba recordar a esa persona, aún así sonrió mientras volvía a hablar: —Hace mucho tiempo atrás…mi debilidad lo mató. —Y tras decir aquello, dejó caer el líquido dentro de su boca, aunque algo del contenido se resbaló por su labio, hasta su mentón y de ahí siguió el camino hasta posarse en su cuello.

Víctor cayó sobre el sofá cara arriba. Reía mientras se cubría los ojos con una de sus manos. La sangre de aquél demonio le quemaba por dentro y a la vez lo llenaba de energía. ¿Qué demonios le pasaba? —De veras…no puedo creer que…—volvió a reír mientras se movía sobre el sofá, sin saber bien como quitarse aquella extraña sensación de encima. —Creo que puedo entender por qué el anterior no llegó a hablar pero…¿Cómo hiciste para que se quitara esa sensación de energía desbordándose en su interior? Obviamente ni eso le ayudo pero…la cantidad que he tomado…—Nuevamente rió. Se sentía estupido. Ni siquiera podía concentrarse en qué decir a continuación para seguir en el juego pero…¿Seguiría en él? ¿Seguiría bebiendo a pesar de su estado y el creciente calor en su interior? —Demonios. —Dejó escapar un jadeo mientras se giraba para darle la espalda al demonio. No era así como debían haber sido las cosas.

—Eres alguien que siempre consigue lo que quiere. No tienes muchos contactos, pero a través de tu profesión y con tu forma de ser, siempre puedes obtener lo que deseas. Oh…algo así…—La voz del vampiro sonó temblorosa porque incluso en aquél momento se reía entre palabras. ¿Como mierda era que aquella sangre no se vendía como droga en el mercado negro?


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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Daetrix "Dharma" Jaeger el Lun Nov 04, 2013 2:39 pm

-Ésta bebida tuya es más que un éxito, yo digo que provocarás mas de una tragedia dejando que la gente se emborrache con ésto, conociendo la cantidad de locas de inundan la ciudad, convertirás éste sitio en un descontrol- dijo el demonio halagando el trago del vampiro mientras todavía podía, mientras el alcohol no terminaba de arrebatarle la poca humanidad que le quedaba. Sacudió su cabeza de un lado al otro con fuerza tratando de mantener la cordura y sus cabellos se revelaron saltando en todas direcciones, abandonando el tono formal que su peinado prolijo y hacia atrás le brindaba, ahora parecía incluso más peligroso que antes, con aquellas orbes verdes brillando a través de las hebras de pelo dorado que ahora cubrían parcialmente su mirada, sin lugar a dudas lucía como un animal peligroso, preparado para saltar sobre el cuello de su victima.

-así que acabaste con tu amante, apropiado final para alguien que cae prendado de quien consume vidas para mantenerse vivo, habría dado mi alma retorcida por estar ahí y ver la triste ruina de un corazón sincero... apostaría todo mi dinero a que tu corazón sigue siendo puro a pesar de quien eres y de quien pretendes ser, ah.... como me gustaría consumir entero ese corazón- agregó liberando su tono de voz, el alcohol comenzaba a sacar su verdadera esencia de demonio, comenzaba a liberar las trabas en las palabras y las acciones de aquel ser de las tinieblas... el trago se había convertido en la llave que liberaba a la bestia. Sin que las reglas así lo dictaran, Dharma tiró con molestia de su abrigo y se lo quitó, revelando su torso solo cubierto por aquella ajustada camiseta negra que marcaba su musculatura de manera notable. ya libre de aquella pesada prenda que había comenzado a molestarle, se explayó en el sofá y subió una pierna a la mesita sobre la que descansaba la jarra, extendiendo ambos brazos a lo largo del respaldo del sofá y adoptando una postura abierta, altiva y orgullosa, relajada pero lista para lo que pudiera pasar allí adentro.

-Yo no hice nada por aquel tipo que bebió de mi indiscriminadamente, él lo hiso por su cuenta, se desgarró sin parar hasta que ya no quedó nada de lo que pudiese jalar, si tan solo lo hubieses visto sabrías que lo que experimentas no es más que una gota de lo que hay mas allá, en las profundidades de mi ser y del tuyo... la euforia suprema, como tocar el cielo y el infierno al mismo tiempo, como ser fornicado por el mismísimo Ut en persona, una y otra vez.- mencionó entre risas el demonio, mirando a Victor y relamiéndose con lujuria, de nada servía esconder la verdad, era mas delicioso ver al vampiro pecar en pleno conocimiento del peligro y vértigo al que se exponía que hacerlo en completo misterio, ahora realmente podía comprobar si el chico estaba deseoso de seguir subiendo escalones hacia la euforia por su propia voluntad o si tomaría el camino facil y se retiraría del juego.

Con ambas manso aplaudió suavemente ante la afirmación del vampiro, la cual volvía a dar en el clavo, por supuesto que siempre obtenía lo que quería!, tenía el poder y la determinación para ello!, si así lo deseaba podría comerse el mundo entero con sus dos manos, moldearlo como a un gigantesco pene y meterselo al propio Ut por detrás si su capricho así lo comandaba, o al menos eso era en lo que el demonio creía firmemente dentro de su infinita arrogancia, mientras tanto y al real alcance de sus manos, realmente podía tenerlo todo, saciarse de todo y volverlo a tener, tanto como así lo quisiera. -Si, siempre obtengo lo que quiero... asi como está sucediendo ahora bajo éste juego tan divertido, te quiero a tí ésta noche... y apuesto toda mi sangre a que no vas a negarte... te ha gustado, te ha gustado mucho todo lo que has sentido... y se que quieres más, mucho más... veamos si puedes resistirte...-

Tras sus palabras, Dharma no solo vació la copa una vez más, cediendo completamente ante el poder de aquella bebida, sino que también se quitó su camiseta, revelando su piel, poderosa y perfecta, como la creación más grande después de la humanidad, un ser de infinita belleza y maldad. Extendió entonces su mano colocandola sobre su pecho desnudo y se enterró una uña de la mano opuesta a la altura de la muñeca, dejando que su vitae corrupto y delicioso cayese en perfectas gotas carmesíes sobre su tórax y abdomen, perlando aquella tibia piel con su sangre vibrante de poder. -Dices que solo saben tu nombre aquellos de los que no bebes... pero sé que me deseas más que a toda tu moral y tu voluntad, morirías por beber de mi directamente... tus ojos brillantes no pueden ocultarlo, tampoco el calor de tu cuerpo inquieto, ven y reclama tu cáliz vampiro... aquí tienes todo lo que deseas.- sentenció con palabras lujuriosas mientras dibujaba un pentagrama invertido sobre su pecho con aquella sangre, esparciéndola por su musculado cuerpo, invitando al vampiro a beber directo de la fuente, a romper sus ataduras y dejar libre a la bestia; finalmente llevó los dedos manchados de sangre a su rostro y dibujó dos lineas verticales, una atravesando cada ojo como si se tratase de lagrimas rojas, dándole un aspecto totalmente aterrador y a la vez, increíblemente morboso y excitante.
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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Víctor "Kai" Moonspell el Lun Nov 04, 2013 10:11 pm

Sería divertido ver como su trago hacía que la gente cayera en el descontrol. De hecho, aquella palabra…descontrol, sonaba bien en la mente del vampiro. Flectó las rodillas mientras la risa de nuevo acudía a él, era extraño, extraño y excitante pero también, le estaba haciendo reaccionar de una forma distinta, sobre todo al escuchar sobre aquello ocurrido hace diez años atrás. Hubiera dado cualquier cosa para que esa persona no hubiese muerto, pero en lugar de de estar serio al recordarle, todo lo que podía hacer era abrazar su estómago mientras nuevamente reía. Aquél demonio seguramente acabaría con sus últimos resquicios de sanidad mental. Aún así, Víctor no deseaba impedirlo, quizá también por efecto de la droga o tal vez, porque había dejado todo para entregarse por completo a la diversión del momento. El vampiro sintió ruido de ropa, mas sin embargo no se giró para ver qué había ocurrido; aún esperaba la respuesta del demonio, aunque este ya parecía estar sucumbiendo ante los efectos del alcohol, ¿Le mostraría con aquello alguna parte de su ser que otros solo hubieran podido aspirar a ver?

Por fin las palabras solo lo ocurrido con el anterior vampiro se dejaron escuchar. Víctor movió su cabeza en señal negativa. Aquél vampiro también había perdido el control, seguramente no había estado siquiera conciente de lo que estaba haciendo…como el mundo que los drogadictos quieren ver. Otra vez, parecía que había acertado por lo que a Daetrix le debía estar esperando otra copa del licor preparado por el vampiro. Víctor se giró al oír la respuesta del demonio. Aquello le hizo sonreír. Daetrix estaba diciendo lo que él trataba de negarse: Que seguir adelante sería peligroso, que podría terminar como el vampiro del que el demonio le había hablado pero…
Pero todo aquello era tan divertido como Daetrix afirmaba. Retirarse ahora sería una pena y, no podría saber hasta donde hubiera sido capaz de llegar con aquél demonio. Quizá a tocar el infierno con las manos o quizá, perderse en el interior del demonio, allí donde la oscuridad de su ser no dejaba espacio para ningún otro pensamiento innecesario.

Víctor llevó una de sus manos hacia su frente y tiró de algunos de sus cabellos hacia atrás, sin embargo, su vista se detuvo en lo siguiente realizado por el demonio y así también, detuvo sus movimientos. Momentos después, la corrupta y adictiva sangre del demonio resbalaba por su pecho. El labio inferior de Víctor tembló antes de erguirse en el sofá y volver a hablar. —Tú…—Los orbes de Víctor se tornaron de un color carmín. Ya no había vuelta atrás, el aroma de aquella sangre estaba por toda la habitación siendo la perfecta carnada para el vampiro. —Quieres acabar con la poca cordura que me queda. —El rubio lo miró con una ladina sonrisa al tiempo que se ponía de pie. Aún dueño de su agilidad, desapareció en el aire y reapareció delante de Daetrix, apoyando una mano al costado de su cabeza mientras con la otra sostenía el brazo del demonio, justo del lugar por donde la sangre había caído hacia u pecho. —Posees algo realmente adictivo y excitante…y sabes como utilizarlo. —Víctor soltó la mano del vampiro para lamer las gotas de aquél vitae que habían manchado sus dedos.

Rió nuevamente ante el calor y el sabor de la sangre en su estado puro. —Así sabe mucho mejor, tan delicioso. —El vampiro inclino la cabeza junto con su torso, no perdió de vista el rostro del demonio mientras aproximaba sus labios hacia el abdomen del otro. Con la mano que había tenido a un costado de la cabeza de Daetrix, ahora dibujo el recorrido por el medio de su pecho, marcando los bíceps que sobresalían a la altura de su estómago. La lengua de Víctor fue a parar al medio de aquél pentagrama, desdibujando la forma a medida que se hacía del vitae y se sentía cada vez más fuera de sí. Limpió toda aquella sangre hasta que estuvo nuevamente limpio el abdomen del demonio, pero no fue suficiente. Sin pedir permiso, se montó sobre sus piernas y acercó su rostro hacia el de Daetrix. Aún quedaba la sangre cayendo sobre sus mejillas desde sus ojos. —Realmente puede tu sangre ser la misma muerte y a la vez, ser tan jodidamente adictiva. —Víctor rozó con su nariz de forma suave una de las mejillas del vampiro. El cuello del mismo solo estaba a unos centímetros mas abajo, tan caliente…tan liberado, como esperando por él.


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Re: Lo que queda al final de un contrato [Victor K. Moonspell]

Mensaje por Daetrix "Dharma" Jaeger el Vie Nov 08, 2013 10:12 am

-Tu ya has perdido la cordura... vampiro, y con ella la guerra- susurró complacido mientras se dejaba hacer por el muchacho que finalmente dejaba salir a su lado salvaje y se entregaba a sus pasiones ocultas, abandonando ese aire distante para ceder a algo de deliciosa cercanía, tal y como estaba probando con el demonio y como le permitía experimentar al mismo. No atinó a moverse, simplemente echó la cabeza hacia atrás y dejó que aquella lengua deseosa se pasara por su abdomen, limpiando aquella sangre que había tatuado su piel con un siniestro pentagrama -piensa que todo éste delicioso poder puede ser tuyo cada vez que así lo desees, solo tienes que ser mio- sentenció divertido mientras sus músculos se tensaban ante le paso de aquella tibia lengua, regalandole deliciosas descargas eléctricas que viajaron de pies a cabeza por su cuerpo.

El muy maldito chupasangre osó mirarle en todo momento mientras se divertía, incluso en aquella postura sumisa parecía negarse a perder, a dar el brazo a torcer y convertirse en la pequeña puta a la que Daetrix esperaba poseer. Pero era mejor así, estaba cansándose de las cosas demasiado fáciles, hacía tiempo ya que no desarrollaba interés por alguien, y éste chico Victor comenzaba a despertar expectativas dormidas hacía largo tiempo en el interior del demonio -todos tenemos que morir algún día, y mejor aún si sucede en la cúspide del placer... pero descuida, tu no sucumbirás ante mi sangre, no te lo permitiré, no todavía- dijo el rubio con seriedad mientras extendía su mano hacia la jarra de aquella peligrosa mezcla que Kai había preparado para la jornada de diversión previa, entonces sin previo aviso vertió todo el helado contenido sobre la cabeza del vampiro, bañándolo en alcohol y resultando él también empapado, ahora ambos olían a sangre, a alcohol y a deseo mientras sus dos cuerpos eran testigos del helado cambio térmico.

Pero las acciones del vampiro no terminaron ahí, pues tras dejar la jarra, tomó al chico por los cabellos de la nuca y lo obligó a ascender hasta quedar cara a cara para, luego de observarlo fijamente, atacar sus labios con un beso salvaje y apasionado, el cual se prolongó largamente mientras su lengua comenzó una inesperada invasión dentro de la boca del vampiro, saboreandolo por completo de manera deliciosa. Uno de sus brazos rodeó la cintura de Victor por detrás de su espalda y la otra se apoderó de una de las muñecas del inmortal, sosteniéndolo de manera posesiva mientras aquel beso se negaba a ceder, por Ut que había deseado probar esa boca desde que habían llegado a esa habitación y el muy maldito se lo había negado a base de distancia... pero como bien había dicho el vampiro tiempo atrás, Daetrix siempre conseguía lo que quería.

-Bebe de mí... llenate con mi poder y anhela más, pero te lo advierto, si te excedes, entonces realmente verás las puertas del infierno con tus propios ojos- dijo con dureza el demonio tras separarse de aquel apasionado beso; la mano que sostenía la muñeca del chico había sido liberada, y la misma ahora se paseó suavemente por el pecho empapado del vampiro; Daetrix ladeó la cabeza y expuso su cuello; el vampiro estaba en una etapa parecida a la experimentada por los drogadictos, estaba en ese punto antes de poder volver hacia atrás o caer para siempre en el abismo de la necesidad, al parecer el vampiro se había mostrado resistente a los efectos peligrosos de su sangre, pero solo era una suposición, aunque el demonio no podía evitar querer convertir a ese chico en un maldito dependiente de su sangre, tenerlo danzando en sus manos y saberse una fuente de necesidad y deseo... si, si aquel chico comenzaba a caer todavía más en la gracia retorcida del demonio, sabía que no lo dejaría ir jamás... y que lo convertiría en una pertenencia celosamente guardada.... si, Victor sería suyo... y de nadie más.
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